Llegó la hora de poner FlancoSur.com en hibernación

Flanco Sur nació en 2002 como una página web hecha a mano picando código HTML en el bloc de notas y subida vía FTP a un espacio de servidor que mi proveedor de Internet me proporcionaba. Yo llevaba con la idea de algo así desde hacía tiempo pero el conflicto por el islote de Perejil aceleró que la pusiera en práctica. Por aquel entonces, yo había acumulado algo de información sobre las fuerzas armadas de Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y la República Árabe Saharaui Democrática sacada de los foros de Internet. No había mucha información disponible en Internet porque era la época previa a la proliferación de cámaras digitales y redes sociales. Mi intención inicial era redactar pequeños artículos. El primer cambio vino en 2005 cuando hice el salto a WordPress gracias al servicio gratuito Blogsome. Empecé entonces a publicar noticias. Recuerdo que la primera fue sobre la compra marroquí del sistema antiaéreo de origen ruso Tunguska.

En el primer año como blog pasó una cosa. Yo había llegado al tema del Magreb porque era el principal foco de tensión para España. Pero mi conclusión, evaluando la disparidad de fuerzas y las amenazas no estatales compartidas, fue que no existía tal riesgo de un conflicto armado y que en cambio la verdadera preocupación era lo que pasaba más al sur del Magreb: el Sahel constituía el Flanco Sur Profundo.

En 2008 acudí a Granada a un congreso académico a presentar una comunicación titulada “Un Flanco Sur Profundo: El Arco de Inestabilidad de África Occidental“, contando con el patrocinio de la empresa UC Global. Mi idea era que la debilidad de los estados de la fachada atlántica de África Occidental (lugar de paso hacia Europa de la cocaína de Sudamérica) y la proyección de Al Qaeda en el Magreb Islámico hacia los países limítrofes de Argelia (principalmente Mauritania) debían ser motivo de preocupación en España, que debía adoptar una estrategia preventiva asesorando a los países de la región y preparando a sus fuerzas para intervenir en la región.

Sobra decir que en aquel entonces mis ideas sólo me ganaron una condescendiente palmadita en la espalda. África Occidental no era una región relevante para España, que no tenía vocación de proyectar sus fuerzas armadas para algo que no fueran misiones de paz y ayuda humanitaria. Sin embargo, yo extendí el interés del blog del Magreb a África Occidental, dividiéndola en tres regiones: fachada atlántica (de Senegal a Costa de Marfil), Golfo de Guinea y Sahel. Más tarde Nigeria se convertiría en una categoría propia de noticias en el blog.

Un helicóptero de ataque Tigre escoltando un convoy francés en el norte de Mali durante la operación SERVAL.

La intervención de la OTAN en la guerra civil de Libia (2011) y la crisis en Mali que llevó a la Operación SERVAL (2012-2013) fueron dos grandes acontecimientos en el área de interés para FlancoSur.com. Hice un seguimiento casi diario y logré más lectores diarios que nunca. Incluso fui plagiado o citado por medios. Alcancé algunos hitos. Mi artículo “Operación Serval: el estilo francés de hacer la guerra” para la revista Ejército entró dentro de los finalistas que se otorgan a los tres mejores artículos cada año y fui invitado en 2016 por Casa África a unas jornadas sobre yihad en África. Pero, si tuviera que hacer autocrítica, diría que nunca saqué provecho a aquel conocimiento en artículos que me creara un perfil de “experto en el Sahel”. En cambio, como todos sabéis, fui saltando de tema en tema. Y en septiembre de 2014, cuando decidí que iba a enfocarme en unos pocos temas para tratar de tener un currículum de publicaciones coherente, me tropecé con la Nueva Guerra Fría.

El problema es que el Flanco Sur Profundo explotó. La guerra civil libia se convirtió en un conflicto eterno que salpicó Túnez, donde sufren una insurgencia yihadista que en Argelia nunca desapareció. Tras la intervención francesa en Mali, se desplegó en el país una misión de Naciones Unidas y otra de la Unión Europea. Pero la violencia yihadista ha ido a más en los últimos tiempos, extendiéndose a Níger y  Burkina Faso. Nigeria sufre la violencia no solo del terrorismo yihadista, con varias escisiones del grupo conocido en Occidente como Boko Haram, sino otros fenómenos, como el conflicto de los pastores fulani. La cuestión es que la insurgencia yihadista se ha expandido en la zona del lago Chad a los países vecinos, afectando seriamente a Camerún. Por su parte, la piratería en el Golfo de Guinea es un problema con periódicos repuntes que ha llegado a ser estadísticamente más significativo que en el Cuerno de África.

Mientras tanto, los problemas de seguridad y defensa en África Occidental dejaron de ocupar un lugar testimonial en la acción exterior del Estado. España participó desde el primer momento en la misión EUTM Mali de la Unión Europea, ha contribuido a la formación de militares de países como Senegal y Cabo Verde, ha desplegado buques en el Golfo de Guinea, etc. Curiosamente el conflicto de Ucrania y las tensiones con Rusia popularizaron el concepto de “Flanco Este de la OTAN”, así que desde el gobierno español se trató de recordar a los aliados de la Alianza Atlántica la importancia del “Flanco Sur” y el término se hizo popular en la prensa en septiembre de 2014. Por aquellas fechas tuvo lugar en Granada un congreso académico donde se presentaron comunicaciones con títulos como “Por qué es importante Malí para la Seguridad Nacional”, “Desafíos para la seguridad española respecto a la inestabilidad en el Sahel” y “Desafíos y vulnerabilidades para la seguridad española derivados de la franja del Sahel”. En marzo de 2015 el Ejército de Tierra organizó las jornadas “El Ejército de Tierra y los retos futuros” que dedicó un día al Sahel con el título “Frontera Avanzada”. Es decir, diez años (y siete días) después de que yo lo había planteado, el Ejército de Tierra asumía plenamente el concepto de Flanco Sur Profundo.

Si durante años pude decir que fui una voz que clamaba en el desierto, la realidad es que África Occidental atrae hoy la atención de bastantes expertos. El Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo recopila datos sobre “Yihadismo en el Magreb y el Sahel”. El Real Instituto Elcano ha incorporado a Sergio Altuna como colaborador, habiendo publicado recientemente por ejemplo “La contribución española actual a la lucha contra el terrorismo en el Sahel”. En el mundo académico encontramos a Pilar Rangel y colaborando con los medios a Iñaki Méndez. No se puede decir que sin el blog FlancoSur.com el panorama informativo en español quedaría desatendido. Es más, tenemos en otros idiomas blogs como MENA Defense en francés y The African Military Blog, además del portal DefenceWeb y publicaciones como la African Defence Review.

La realidad es que seguir la actualidad de las fuerzas armadas y las insurgencias tanto en el Magreb como África Occidental requiere a día de hoy un trabajo a jornada completa. Y yo no tengo ya ni el tiempo libre ni la energía para atender dos blogs como Guerras Posmodernas y Flanco Sur, pretendiendo además que me sobre tiempo para escribir colaboraciones en medios y artículos para distintas publicaciones. Supongo que es el ciclo de vida natural de los que empezamos proyectos así. Cuando no tenemos un trabajo a jornada completa nos volcamos en crear algo que nos dé visibilidad. Cuando la logramos obtenemos una oportunidad laboral y dejamos el terreno abierto para otra generación dispuesta a volcar su tiempo y energía en un proyecto que le abra puertas.

El blog FlancoSur.com seguirá ahí y lo usaré próximamente como cuaderno de notas para un proyecto concreto porque tengo varias cosas pendientes que escribir. Así que no abandonaré el Flanco Sur y el Flanco Sur Profundo. Simplemente no seguiré haciendo una recopilación de noticias. Y no pretendo que sea un adiós para siempre porque nunca se sabe las vueltas que da la vida.

 

Jornada “Yihad en África” en Casa África

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El pasado viernes día 10 de junio tuvo lugar en Casa África gracias a la colaboración del Instituto Español de Estudios Estratégicos y al trabajo de Ángeles Jurado y Joan Tusell la jornada “Yihad en África”, continuación de la jornada “Conflictos en África” celebrada el año pasado. Pero si en 2015 acudí como público, esta vez fui uno de los invitados a hablar. La celebración de estas jornadas significa que se consolida la apuesta de Casa África por tratar no sólo África en positivo, sino abordar los problemas del continente. El plantel de expertos estuvo bastante equilibrado, mezclando a académicos, periodistas, militares, expertos consolidados, jóvenes promesas, etc. Creo que el que se acercó como público pudo disfrutar de intervenciones bastante interesantes y yo vuelvo a casa con unas cuantas notas tomadas porque fue un día para aprender. Además, aunque para el público sea irrelevante, el ambiente entre los ponentes fue muy bueno y pasé buenos ratos hablando con ellos antes y después de la mañana larga de charlas.

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Ponentes en las jornadas “Yihad en África” con el delegado del Gobierno en Canarias y la secretaria general de Casa África. Imagen: RTVE en Canarias.

La jornada arrancó con la intervención de Bakary Sambe, profesor de la universidad Gaston Berger de Saint-Louis en Senegal y presidente del Timbuktu Institute. El profesor Sambe puso el énfasis en cómo el Islam africano, tolerante e influenciado por tradición sufí, había visto una transformación con la llegada de predicadores y fondos procedentes de las petromonarquías conservadoras. El profesor Sambe habló de cómo la siguiente fase de ese proceso vino con los recortes en servicios básicos que se ejecutaron siguiendo los Planes de Ajuste Estructural. Quedó así la puerta abierta para que ONGs asistenciales y predicadores islamistas ganaran legitimidad y adoctrinaran a las nuevas generaciones. Todo en un proceso que pasó inadvertido hasta el auge del yihadismo en África. El profesor Sambe afirmó que “Europa llega tarde 40 años” e insistió en que la opción militar no es suficiente para hacer frente al yihadismo en África.

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La secretaria general de Casa África, Arianne Hernández al lado de Haizam Amrah, el general García-Vaquero y el profesor Bakary Sambé.

El siguiente en intervenir fue Haizam Amrah, investigador principal sobre Mediterráneo y Mundo Árabe del Real Instituto Elcano, que hizo un repaso al panorama del mundo musulmán y la violencia yihadista para darle contexto a la yihad africana. Por último, el primer bloque de la mañana lo cerró el general Alfonso García-Vaquero, antiguo comandante en jefe de la Brigada de Infantería Ligera “Canarias” XVI y antiguo jefe de la misión europea EUTM Mali. El general dio un testimonio personal sobre su experiencia del país, del que sonó como un auténtico enamorado, aparte de hacer un repaso a la situación de la amenaza yihadista en el Sahel.

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En el siguiente bloque intervino Jara Cuadrado Bolaños, ganadora del concurso de ensayo Casa África 2015 con su trabajo Los retos de seguridad en África. El potencial de la alerta temprana en la región de África occidental. Habló del mecanismo de alerta temprana que ha desarrollado la Comunidad de Estados de África Occidental (CEDAO), uno de los organismos de integración regional más activos en materia de seguridad y fuera de Europa. Siguió el profesor Mbuyi Kabunda, presidente de la Asociación Española de Africanistas. Ahondó en el proceso de re-islamización sufrido por África y acotó conceptos con la autoridad que le caracteriza. Luego habló un servidor. Pueden leer el contenido de mi charla aquí.

Casa África
El coronel Mora y Anna Teixidor.

El último bloque del día se separó de la línea seguida hasta el momento pero estoy seguro de que fue uno de los que más impacto provocó en el público. Habló el coronel Mora del Instituto Español de Estudios Estratégico sobre las personas reclutadas por organizaciones yihadistas en Occidente, su perfil y la amenaza de esos yihadistas retornados. La periodista Anna Teixidor de TV3 habló de su largo trabajo de investigación contactando con simpatizantes de grupos yihadistas que residen en España. Tras un largo proceso para obtener su confianza, algunos terminaron aceptando una entrevista en que la cuentan sin tapujos sus ideas radicales e inquietudes en unirse a la yihad. Algunos de esas personas han terminado en lugares como Siria y otras tienen procesos judiciales pendientes. Su trabajo quedó reflejado en documentales y un libro, Combatens en nom d’Al·là, que tendrá edición en castellano.

Jornada “Yihad en Africa” en el diario La Provincia de Gran Canaria y en el diario El Día de Tenerife.

La amenaza yihadista en una África globalizada

Casa África
Interviniendo en Casa África en las jornadas “Yihad en África”

Mi interés por África surgió de forma accidental. Mi primera región de interés fue el Magreb, por su importancia estratégica para España. Durante la Guerra Fría, el arco Mediterráneo fue considerado el Flanco Sur de la OTAN, así que en 2002 creé Flanco Sur como página web. Pero tras unos pocos años, eran los comienzos de la década pasada, caí en la cuenta que en el horizonte no había ninguna probabilidad de conflicto. Es más, el nuevo escenario posterior al 11-S colocaban a España y Marruecos enfrentados a amenazas comunes que llevaban a una mayor cooperación policial y de inteligencia. Todos los acontecimientos interesantes estaban sucediendo más al sur del Magreb.

En paralelo, mi interés como sociólogo por la transformación de la guerra me llevó a leer sobre los conflictos armados de África Occidental durante los años 90. Por aquel entonces, además, empezaron a llegar las primeras pateras a Canarias, fenómeno que siguió de cerca Pepe Naranjo [1]. Para mí era relevante comprender lo qué había pasado en Sierra Leona o Liberia para entender de qué hubía la gente que llegaba a Canarias. Así que quizás influyó también mi condición de canario, porque mirar al sur suponía mirar a África Occidental y no al Magreb.  En 2005 hablé por primera vez del “Flanco Sur Profundo” como región estratégica para España. En 2015, el Ejército de Tierra organizó en Madrid unas jornadas para hablar del Sahel como “Frontera Avanzada”, así que podemos decir que el concepto ha sido totalmente asumido.

 Mi interés por la transformación de la guerra me llevó a analizar un nuevo tipo de conflicto que denominé “Guerras Posmodernas”. Hablo de posmoderno no en el sentido filosófico y cultural, sino histórico. En la historiografía anglosajona se entiende por Era Moderna el período que abarca de la transición de la Edad Media al Renacimiento hasta la aparición de la Sociedad Industrial. Ese período se caracteriza por la aparición y consolidación de la institución del Estado-Nación. Así que las Guerras Posmodernas son el tipo de guerras que aparecen tras la Segunda Guerra Mundial en una nueva era en el que el Estado-Nación deja de ser el actor fundamental del panorama internacional por la aparición de actores supra-estatales y subestatales. Por un lado, como actores supra-estatales tenemos organizaciones como la Unión Europea que organiza sus propuias misiones militares. Por otro lado, como actores sub-estatales tenemos una enorme diversidad de actores que van desde grandes corporaciones que manejan una riqueza superior a la de países, movimientos sociales, ONGs y por supuesto grupos armados. Asistimos a la aparición de fenómenos transnacionales a los que un sólo país ya no es capaz de hacer frente, desde el cambio climático al terrorismo. Además, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial se ha producido una disminución de las guerras convencionales en las que se enfrentan los ejércitos regulares de Estados-Nación, para dar lugar a conflictos intra-estatales. Esos sí, esos conflictos internos están altamente internacionalizados, con la presencia de una multiplicidad de actores externos (desde medios de comunicación, a ONGs y contratistas privados, etc.). Otro fenómeno relevante es que se ha producido una converencia entre los conflictos armados y el crimen organizado, donde se desdibujan los conceptos clásicos de defensa y seguridad. Es un espectro amplio en el que en un extremo tenemos la militarización de la policía o la violencia del Narco en México y Centroamérica que llegan a cotas de guerra civil, mientras que en  el otro lado del expectro tenemos a grupos armados dedicados al crimen organizado y la explotación de recursos. Este último fenómeno tiene que ver con la ausencia de la financión, con ciertas excepciones como Siria, de grupos insurgentes por parte de los gobiernos de Washington, Moscú, Pekín. La Hábana o Trípoli, como en los tiempos de la Guerra Fría. Una última característica de las Guerras Posmodernas, una característica que es emergente, es la importancia de la dimensión inmaterial, dada la importancia de la información. Bien, considerando la propia información como arma, o bien considerando la ciberguerra.

En el caso del yihadismo en África, el marco conceptual de las  “Guerras Posmodernas” es perfectamente aplicable a los casos de Mali, Nigeria y Somalia, por ejemplo. En los tres países tenemos conflictos internos que enfrenta al gobierno con fuerzas yihadistas pero se trata de conflicto con una alto grado de internacionalización, en el que están presentes tanto actores supra-estatales como sub-estatales. En los tres casos tenemos organizaciones internacionales y regionales, como la ONU, la Unión Europea, la Unión Africana o la organización de países de la cuenca del Lago Chad. Tenemos como actores presentes en los conflictos a fuerzas de organizaciones supra-estatales, como los cascos azules y a las fuerzas europeas en Mali. También tenemos fuerzas de paz de la Unión Africana en Somalia. Pero también tenemos actores sub-estatales, como son las empresas militares privadas. Por ejemplo, STTEP International estuvo en Nigeria asesorando al ejército en su lucha contra Boko Haram y Bancroft Global Development asesoró a las fuerzas ugandesas que nutrían la fuerza de paz de la Unión Africa en Somalia. Pero la privatización de la guerra tiene otros ejemplos, como es la participación de la aerolínea canaria NAYSA en el esfuerzo logístico francés en el Sahel. Aunque los casos de Mali, Nigeria y Somalia se traten de conflictos internos, la violencia en los tres casos es transnacional y ha desbordado las fronteras nacionales. Sea desde Mali al Sahel, Nigeria a la cuenca del lago Chad o de Somalia a Kenia y Uganda.

ATR-72 de NAYSA
ATR-72 de NAYSA con los colores de Binter Canarias transportando soldados franceses en el Sahel.

La transformación de la guerra tras el fin de la Guerra Fría generó un amplio debate académico tras la publicación de Nuevas Guerras de Mary Kaldor en 1999. Se discute cuánto hay de nuevo en las Nuevas Guerras pero precisamente por eso yo no señalo el fin de la Guerra Fría como el comienzo de una nueva era, sino que retrocedo a la Guerra Fría como un período de ransición. Así, podríamos aplicar perfectamente el marco anterior de las Guerras Posmodernas a la crisis del Congo y a la  Guerra de Biafra en los años setenta. Así que África fue un escenario temprano de la transformación de la guerra que vimos luego en el resto del mundo. Todo el debate sobre la crisis de los Estados post-coloniales africanos antecedió en años al actual debate sobre la crisis de los estados árabes (Libia, Siria, Iraq, Yemen, etc) y el legado del acuerdo Sykes-Picot, del que se celebra este año su primer centeario. Así que puestos a abordar el fenómeno del yihadismo en África tenemos que señalar que África no se trata de un escenario secundario de la yihad, si revisamos las cifras de víctimas mortales y desplazados.

Víctimas mortales del terrorismo

Grupos yihadistas más letales

Resulta que la violencia yihadista en Nigeria alcanza cifras de víctimas mortales que lo pone a la par de países en conflicto como Iraq y Siria. Es más, en 2014 el grupo Boko Haram alcanzó el triste hito de ser el grupo yihadista más letal del mundo en sus ataques terroristas. Así que podemos afirmar la centralidad de la yihad africana en el panorama de la yihad global. Y eso es así porque el Islam africano no se ha visto ajeno a las dinámicas del mundo musulmán, donde encontramos violencia inspirada por el salafismo-yihadista desde la cuenca del Lago Chad al sur de Filipinas. Siempre se ha señalado la tradición de tolerancia del Islam africano. Sin ir más lejos, tras el 11-S el periodista Yaroslav Trofimov del Washington Post se embarcó en un viaje por el mundo musulmán [2] y se desplazó a Mali para conocer mejor su Islam pacífico y tolerante. Trofimov viajó a Mali porque había encontrado que según Freedom House de los 47 países de mayoría musulmana Senegal y Mali eran los único que recibían la clasificación de “totalmente libre”. Aproximadamente una década después, Mali era el corazón de la yihad en el Sahel.

El salafismo-yihadista llegó a África tras el fin de la yihad afgana, el crisol donde nació el yihadismo global. Los veteranos de la guerra de Afganistán lanzaron campañas de violencia en países como Egipto y Argelia. La conmoción provocada por el ataque a turistas en Luxor en 1997, un atentado con 62 muertos, colocó a la sociedad egipcia en contra de la violencia yihadista. En Argelia, en cambio, la violencia se dio en el contexto de una guerra civil. Los yihadistas más recalcitrantes del Grupo Islámico Armado pasaron al Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, mientras el país vivía un proceso de reconciliación nacional. Los yihadistas, derrotados, marcharon al sur y en 2006 el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate se alió con Al Qaeda para transformarse al año siguiente en Al Qaeda en el Magreb Islámico. A partir de ahí, la violencia yihadista se expandió a Mauritania, Mali, Níger, etc.

En Nigeria encontramos un proceso parecido, donde el Islam local se vio influenciado por los acontecimientos globales. Tras la Revolución Iraní, se producen conversiones al chiísmo, una corriente musulmana ajena a la tradición nigeriana. El islamismo arraiga en Nigeria, pero no debemos pensar en ellas como corrientes conservadoras que pretenden mantener una tradición. Sino que se trata de un proceso de re-islamización. La sharía es introducida por primera por un estado nigeriano en fecha tan tardía como enero de 2000. Recordemos el caso de Amina Lawal, condenada a la lapidación por tener un hijo fuera del matrimonio.

Boko Haram
Boko Haram asumió desde 2010 un discurso y una estética parecida a la de Al Qaeda y en 2015 se vinculó al Estado Islámico.

El salafismo-yihadista encontró eco en África porque sirvió para articular agravios en países con toda una serie de problemas particulares. Pensemos en un país africano, antigua colonia francesa. El país tiene un norte desértico, donde vive población pastoril y nómada, y un sur fértil cruzado por ríos que fue llamado el “país útil” por los franceses. La administración colonial se nutrió de habitantes del sur. Y cuando el país alcanzó la independencia, el Estado post-colonial heredó la misma estructura, con habitantes del sur copando el gobierno, la administración pública y las fuerzas armadas. Tras unos años de sequía y una crisis en Libia, comenzó un conflicto armado en el país. ¿De qué país hablo? ¿Mali en 2012? Chad entre 1965 y 1990. Pero el guión del conflicto chadiano efectivamente coincide con el de Mali. ¿Qué pasó entonces 30 años en Mali después? Que en Chad la insurgencia del Frente de Liberación Nacional del Chad (FROLINAT) era de inspiración marxista y apoyada por la Libia de Gadafi como una lucha anti-colonial para acabar la influencia francesa. En Mali en 2012 no quedaba rastro de los los movimientos políticos de la Guerra Fría y las luchas locales eran ahora de inspiración salafista-yihadista.

Hemos visto que África es una región donde asistimos de forma temprana a la transformación de la guerra, que es un escenario importante de la yihad global y que el Islam africano ha sufrido una transformación paralela al mundo musulmán. África es una región conectada al mundo. Y esa hipótesis se comprueba al constatar también efectivos positivos del África globalizada. Véanse los reportajes “África Conectada” en Planeta Futuro y “Los 15-M africanos” en Áfricaye, donde descubrimos los movimientos sociales africanos que usan las redes sociales.

[1] Véase su libro Cayucos (Debate, 2006).
[2] Viaje que quedó plasmado en el libro Faith at war (2005).

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Diez años después se cierra un círculo: Un Flanco Sur Profundo

CVYRAMCWEAEuXrEMe he enterado hoy en Twitter, gracias a Joan Tusell, de la publicación del Cuaderno de Estrategia nº176 Sahel 2015, origen de desafíos y oportunidades del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE). Y allí, en una nota a pie de página de la introducción, obra del teniente coronel Jesús Díez Alcalde, aparece una mención a mi texto “Un Flanco Sur Profundo: El arco de inestabilidad de África Occidental” como un texto que anticipó lo que estaba por venir. Fue una comunicación académica que presenté en noviembre de 2008 en un congreso organizado conjuntamente por la Universidad de Granada y el Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC) del Ejército de Tierra. Apareció luego, en 2012, como capítulo de libro en la obra Defensa y Globalizacióncoordinada por los profesores Carlos de Cueto Nogueras y Adolfo Calatrava. En “Un Flanco Sur Profundo: El arco de inestabilidad de África Occidental” hablé de la expansión de grupos yihadistas en el Sahel y la nueva ruta de entrada a Europa de la cocaína sudamericana por África Occidental, dos fenómenos que aprovechaban la debilidad de los Estados de la región y cuya convergencia, dije, “convierten a la zona en un área de interés estratégico para nuestro país”.

Resulta gracioso pensar ahora que escribí en 2008 aquello, había acuñado el concepto en marzo de  2005, con la sensación de estar llegando tarde. En mis conclusiones recomendaba a España una estrategia proactiva en la región. Sobra decir que en aquel entonces hablar del tema en España era predicar en el desierto. Años después, África Occidental es un región prioritaria para España. En algún momento de los dos últimos dos años se dio la circunstancia de que seis de las nueve misiones internacionales en curso de las fuerzas armFrontera_internetadas españolas eran en África. El Ejército de Tierra dedicó unas jornadas el pasado mes de marzo a África como “Frontera Avanzada”. Y en junio escuché al general Ballesteros, director del IEEE, hablar del Sahel en unas jornadas en la sede de Casa África en Las Palmas como la “frontera de seguridad” de España. Se puede decir que el tema está completamente asumido. Y es de destacar que aparte del Cuaderno de Estrategia nº176 Sahel 2015, origen de desafíos y oportunidad, el IEEE recientemente publicó la Monografía Nº144 África.

Cabe darle las gracias al teniente coronel Jesús Díez Alcalde por la mención. Ver mi nombre en un documento del IEEE es un orgullo. Y refleja todo lo que ha cambiado en este tiempo desde aquellos tiempos en que yo era simplemente alguien que tenía un blog. El pasado mes de junio salió mi primer artículo en la revista Ejército, precisamente sobre la Operación Serval en Mali. Los últimos acontecimientos en Libia, Mali y Nigeria son la señal de que hay mucho de lo que escribir.

Terrorismo en el Sahel, ¿no estaremos abusando del término?

El martes pasado fui al campus en Villaviciosa de Odón de la Universidad Europea de Madrid y casi por casualidad terminé teniendo una brevísima participación en un programa de radio con el profesor Bienvenido Gazapo y cinco alumnas del grado de Relaciones Internacionales. El tema era el Sahel. Se pueden imaginar las razones por las que no rechacé la oferta para participar. El tema. Claro.

Se tocaron casi todos los temas: La crisis libia, la revuelta tuareg en Malí, la Primavera Árabe y el ascenso de los partidos islamistas, el papel de EE.UU. y Europa en la zona, la sequías y hambrunas… Yo que siempre decía que mi interés por el Flanco Sur Profundo era un acto de predicar en el desierto, me encuentro que ahora está en todas partes. En 2010 el ministro Moratinos llamó la atención sobre el “Flanco Sur”. Un reciente documento del Instituto Español de Estudios Estratégicos hablaba del “arco de inestabilidad” de África, término que acuñé como subtítulo de mi comunicación académica sobre el tema en 2008. Ahí están varios documentos del IEEE sobre el Sahel. Incluso he encontrado que en el último número de la revista Atenea, dedicado a la Estrategia Nacional de Seguridad española, aparece un brevísimo apunte sobre el Sahel, cosa que no se hace para ninguna otra aérea geográfica.

Si uno busca, encontrará decenas de textos sobre “terrorismo en el Sahel”. Y ahora que está popularizado el concepto me pregunto si lo que sucede allí, bandas nómadas en Toyota Land Cruiser serie 70, se puede etiquetar como terrorismo. Ataques a puestos militares en campo abierto y secuestros de occidentales no difieren de acciones guerrilleras. Evidentemente Al Qaeda en el Magreb Islámico ha operado en las ciudades argelinas y mauritanas como un grupo terrorista “clásico” con atentados contra personas y edificios civiles. Pero me pregunto si hablar de terrorismo, como si fueran grupos clandestinos cuando en realidad corren a sus anchas por el Sahel, no es limitar la perspectiva que tenemos sobre el tema.

Voces que claman en el desierto

Hace ya más de cuatro años de la publicación del informe del International Crisis Group “Islamist Terrorism in the Sahel: Fact or Fiction?”. En aquel entonces la amenaza terrorista se percibía como un espejismo más del desierto creado por la maquinaria de propaganda estadounidense necesitada de justificar su presencia en lugares recónditos del planeta. Pero los acontecimientos son tozudos.

Al año siguiente Ayman al-Zawahiri anunciaría la conversión del Grupo Salafista para la Predicación y el Combate en la franquicia local de Al Qaeda. Una de las fuentes de financiación resultó ser el robo de chalets en España. ¿Alguien recuerda ahora aquellas tontería sobre los “moritos de Lavapiés” y el 11-M? Aquellas de que Al Qaeda no se mezclaba con delincuentes comunes. Por lo que el atentado tuvo que ser obra de un contubernio del PSOE con ETA.

Siento que hoy no tenga mucho que aportar a lo que venimos diciendo en estos cuatro años. Siempre resulta algo divertido ver a otros llegar tarde (¿“nuevo” escenario?).

Quizás señalar los apuntes de dos blogs bastantes diferentes a este sobre los recientes acontecimientos de Mauritania. El Baluarte hacía algunas aclaraciones sobre Al Qaeda en el Magreb Islámico el pasado jueves 3 de diciembre. Y la mala leche irreverente que refleja “Tú coopera que yo te secuestro” en “ma sha allah!”, un blog que no es para tomarse a broma considerando el tiempo que su autor ha pasado en Dar al-Islam.

Pero no quería quedarme sin las ganas de comentar una noticia que arranqué la semana pasada de un ejemplar arrugado de 20 Minutos que cayó en mis manos. La noticia se titulaba “España, sin medios para buscar a los voluntarios secuestrados en Mauritania”.

Enseguida me vino el recuerdo de una de las primeras entradas del blog El Tirador Solitario. Me acuerdo porque fue de las primeras y porque me hizo pensar “este tío sabe de lo que habla”. La he buscado y fue escrita en diciembre de 2006: “La modernización de los P-3 del E[jército] D[el] A[ire]: Peor Imposible”.

Los P-3 “Orión” son una avión de patrulla marítima diseñado a partir de un viejo modelo de pasajeros a hélice. No es la clase de avión en el que la gente querría ir a Cancún hoy en día. Pero el P-3 es un avión excelente en su cometido: Es lo suficientemente grande para llevar bastantes sistemas y armas a bordo además de tener una gran autonomía. Es la clase de avión que puede pasarse horas y horas rastreando con su radar la inmensidad del océano y si es preciso hacer una pasada lenta sobre un punto para echarle un vistazo. Algo que se parece mucho a patrullar un desierto desde el aire. Los franceses lo hicieron allá en los 80 en Chad con sus aviones de patrulla marítima “Atlantique”. Y es algo que los P-3 “Orión” estadounidenses hoy en día hacen en Afganistán al igual que los “Nimord” británicos en lo que ahora se llama ISTAR (Intelligence, Surveillance, Target Acquisition, and Reconnaissance).

Así que la cuestión es que esos viejos cuatrimotores por su características pueden resultar los más útiles hoy en día vigilando barcos piratas en el Índico, nodrizas de cayucos en el Atlántico o yihadistas en el Sahel. Y sin embargo los tenemos para el arrastre. Tiene su gracia porque cuando uno piensa en las Guerras Posmodernas se encuentra que las prioridades pasan de los llamativos cazabombarderos con armamento inteligente que cuestan una fortuna a un avión de patrulla basado en un modelo civil cuyo primer vuelo tuvo lugar en 1957. Las Guerras Posmodernas no requieren de grandes tecnologías desarrolladas por grandes corporaciones industriales con su red de lobbies. No tienen a nadie que las defienda. Más que cuatro gatos que clamamos en el desierto. Nunca mejor dicho.

Un Flanco Sur Profundo

Allá en el lejano 2005 acuñé el término “Flanco Sur Profundo” para referirme a todo aquello que pasaba más allá de la ribera sur del Mediterráneo occidental, que nos terminaría afectando y que por lo general pasaba desapercibido en España. En noviembre de aquel año descubrí que la Infantería de Marina española había entendido también la importancia del “Flanco Sur Profundo” y rescaté el concepto de aquel efímero blog titulado precisamente “Flanco Sur”.

En 2007 me resultó interesante cómo en Australia se manejaba el concepto de “Arco de Inestabilidad” y cómo tenía su equivalente en África Occidental. Ese arco ascendía por la costa atlántica y se adentraba en el Sahel, nuestro particular “desierto lejano”. Animado por el desinterés hacia la zona presenté una comunicación en el III Congreso Internacional de Seguridad organizado en noviembre de 2008 por la Universidad de Granada y el Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC) del Ejército de Tierra. Mi presencia en el congreso fue posible gracias a la empresa UC Global. Con los recientes acontecimientos de Mauritania, y los que vendrán, es hora de compartir gracias a ellos también aquel trabajo: “Un Flanco Sur Profundo: El arco de inestabilidad de África Occidental”.