Tiempos Bárbaros

Con un hombro roto no estoy ahora para muchos trotes y el tiempo que me veo obligado a pasar sin hacer mucho lo he empleado en ir rescatando una larga lista de películas pendientes de ver. Una de las primeras ha sido “Der Baader Meinhof Komplex”. La película narra la historia del grupo terrorista de ultraizquierda alemán “Fracción del Ejército Rojo” al que la policía bautizó como “Banda Baader-Meinhof” por el apellido de dos de sus principales miembros. Conté su historia aquí hace ya bastante tiempo porque me pareció interesante reflexionar cómo a pesar de la conmoción social que provocaron jamás lograron objetivo alguno de provocar revuelta o revolución alguna. Algo que debería hacernos pensar en estos tiempos inquietantes.

En alguna parte leí que la película con su pretendida asepsia presentaba al grupo terrorista bajo una luz excesivamente positiva. No sé si algún estudiante perroflauta simpatizará con el terrorismo de ultraizquierda tras ver la película. Yo no pude evitar pensar que si era esa intención del director flaco favor hizo a la causa porque es difícil no pensar en los personajes como una pandilla de cretinos. Andreas Baader es representado como un egocéntrico vanidoso y Ulrike Meinhof como una histérica maníaco-depresiva. Ambos resultan en pantalla igual de insoportables. Como sucede en muchas películas el discurso político que los guionistas ponen en boca de los personajes resulta más bien verborrea infantil. Aunque algo me dice que los discursos originales de Rudi Dutschke o los artículos de Ulrike Meinhof me parecerían igual de aburridos.

El terrorismo de ultraizquierda resulta tan de otro tiempo como una máquina de escribir Olivetti o una casette de música. Cuesta creer que hubiera gente dispuesta a matar y morir por aquellas ideas. Que hubiera gente que aplaudiera a las dictaduras comunistas. Suena a que aquellos fueron tiempos bárbaros. Supongo que llegará el día en que miraremos atrás y nos horrorizaremos ante el ensimismamiento tan español y la complacencia de tantos ante tantos verdugos de nuestro días.

La ola del terrorismo futuro

-El 24 de diciembre de 1994 cuatro terroristas secuestraron el vuelo 8969 de Air France que hacía la ruta Argel-París. El avión terminó en Marsella, siendo asesinados durante el secuestro tres rehenes, donde el Grupo de Intervención de la Gendarmería Nacional realizó un asalto que se saldó con la muerte de los cuatro secuestradores y salvando la viida el resto de pasajeros y tripulantes.

Recuerdo comentar mis impresiones no muy positivas del asalto del GIGN al avión con un grupo de amigos en una de aquellas tertulias frikis del sábado noche. Sólo años más tarde leería en Internet que dos terroristas atrincherados en la cabina del avión barrieron literalmente al primer grupo de asalto con sus armas automáticas. Recuerdo debatir con mis amigos el secuestro de avión perfecto y hablar del desafío que significaría el terrorismo suicida o el impacto que supondría estrellar una avión lleno de pasajeros contra un lugar simbólico. Por ejemplo, la Torre Eiffel. Sólo años más tarde leería en Internet que los terroristas que secuestraron el avión pensaban posiblemente estrellarlo en París contra… la Torre Eiffel.

-El 1 de mayo de 2001 el presidente George W. Bush propuso en un discurso en la National Defense University que su país contara con una defensa antimisiles efectiva. Comenté el asunto con el que sería más tarde mi profesor de Relaciones Internacionales y los dos entendíamos que era un error. La amenaza del hipotético puñado de solitarios ICBM procedentes de un rogue state era poco creíble. La principal amenaza era el terrorismo yihadista. Yo pensaba en aquel entonces en un arma nuclear táctica detonada en Nueva York. Mi modelo era una lectura de la pubertad, “El Quinto Jinete”.

-El viernes 3 de diciembre de 2004, comienzo del “puente” de la Constitución de aquel año, conocí en persona a la gente de Las Indias. Me presenté en su oficina con mi cámara digital y un ejemplar de “11-M: Redes para ganar una guerra” con la única aspiración de saludarlos y conseguir que David me firmara el libro. Almorzamos en un restaurante sefardí de la calle Santísima Trinidad. Y cuando volvimos por la tarde a la oficina saltó la noticia de la explosión de varios artefactos de ETA en varias de las vías de salida de la ciudad. Para mí fue impactante vivir un tibio ensayo de ataque simultáneo a las redes de comunicación de Madrid por parte de ETA en pleno cuartel general indiano. Había sido precisamente la Bitácora de las Indias la que en los meses de marzo y abril de aquel año me habían abierto los ojos hasta decidir que en adelante no me iba a dedicar a estudiar los conflictos armados en el mundo subdesarrollado sino que estábamos ante una transformación general de los conflictos armados.

-El 12 de mayo de 2006 el Primeiro Comando da Capital lanzó un ataque masivo en la ciudad de Sao Paulo coordinado mediante telefonía móvil. Las comisarías de policía fueron asediadas, los agentes de la ley asesinados en sus propias casas y autobuses públicos incendiados en los cruces de calles… Las autoridades quedaron totalmente superadas por la situación y la ciudad quedó paralizada durante varios días. En un principio por el colpaso en las calles y luego por el miedo de la gente a salir de casa.

Lo he discutido muchas veces. Hacer mucho daño y provocar el terror no requiere una planificación brillante. Requiere principalmente una voluntad terrrible para el mal. Porque no cuesta mucha imaginación plantearse ataques terroristas más contundentes. En eso, curiosamente, los buenos siempre van por delante. Uno lee “Global Guerrillas” de John Robb y más parece un manual para las guerras posmodernas que un libro que alerta sobre la evolución de los conflictos armados y el terrorismo.

Será una noche larga en Mumbai. Pero no digan que asistimos a una nueva página del terrorismo. Ya estaba escrita.

¿Y si la llama se apaga?

El pasado sábado El País recogía las declaraciones del jefe de la CIA en las que afirmaba que Al Qaeda estaba siendo “esencialmente derrotada en Iraq y en Arabia Saudí”. El País recogía con días de retraso un debate lanzado entre los expertos desde distintas tribunas sobre los indicios de que Al Qaeda está siendo derrotada a nivel global: La campaña de atentados indiscriminados lanzados por Al Zarqawi en Iraq que redujo la simpatía en el mundo musulmán hacia los yihadistas, la creciente irrelevancia de Bin Laden, la incapacidad de Al Qaeda (“núcleo central”) de organizar un gran atentado espectacular en Occidente, etc… No faltan voces que opinan que todo optimismo al respecto es ilusorio. Yo mismo he ido dejando pendiente el escribir sobre la transformación de Al Qaeda en algo diferente a lo que era antes del 11-S. Comprender las diferencias podría quizás llevarnos a entender que nuestros análisis sobre las victorias y derrotas de Al Qaeda ha de ser necesariamente a la fuerza diferentes.

Pero por un momento pensemos. ¿Y si Al Qaeda es derrotada? ¿Y si la actual ola de terrorismo yihadista se desvaneciera como lo hizo el terrorismo ultraizquierdista surgido en Europa tras mayo del 68? (Cosa que planteábamos en este blog en el verano de 2005) Sería curioso imaginar el rumbo de la política exterior estadounidense. ¿Tendríamos nuevas Ruandas y Bosnias en una nueva etapa aislacionista? Sería curioso pensar en el tiempo y recursos dedicados a una amenaza que dejara de existir. ¿Qué sería de todos esos alqaedólogos de última hora? Pero sobre todo, ¿qué serían de nuestras libertades y derechos perdidos?

Este blog seguiría teniendo sentido. Iraq, Afganistán y el movimiento yihadista son sólo los árboles que no dejan ver el bosque: Sinaloa, Darfur, las costas de Somalia…

Nota: He eliminado la moderación a priori de comentarios. Por el camino algún comentario se ha perdido por ser yo un manazas. Pido disculpas a los damnificados. Tras el retorno quedan muchas cosas por mejorar.

Jaque mate

Esta semana se ha hecho pública la sentencia del macrojuicio del 11-M. Los medios de comunicación y los blogs de izquierda han reaccionado en tromba utilizando la sentencia como un palo con el que sacudir al Partido Popular. Ganas no faltan habiendo presenciado como todo este asunto ha desvelado la verdadera faz de la derecha española y sus brazos mediáticos. Pero cabe preguntarse si es lícito alegrarse por algo que tenga que ver con el 11-M.

El asunto me toca en lo personal porque el asco y la rabia me llevó en el verano de 2005 a darle réplica a los disparatados artículos de un tal Luis del Pino en el panfleto digital de Federico Jiménez Losantos. La tarea resultó pronto ingente para una sola persona. Pero pronto nos fuimos conociendo en Internet un grupo de personas de formaciones académicas y orígenes diversos pero con iguales motivaciones. Cada uno, desde su campo de especialidad, encontraba escandaloso las mentiras que se estaban publicando sobre el 11-M. Nació así el blog coletivo DesiertosLejanos.com, donde un servidor publicó una serie inconclusa bajo el pseudónimo de Issa al Isbani. Tiene gracia el asunto, pero antes de un mes el siniestro Losantos nos nombró en su programa diciendo que la nuestra era una página obra de Fernando Moraleda con el objetivo de insultar al PP. Como para fiarse de cualquier otra información que salga de boca del presunto periodista.

Junto con el blog de El Peón Gris, Desiertos Lejanos se convirtió en baluarte del sentido común y el escepticismo frente a una pandilla de desalmados dispuestos a comerciar con el dolor y desconcierto de los familiares de las víctimas. ¿Cuánto dinero se habrá embolsado el tal Luis del Pino haciendo de tonto útil para el periodista jeta de turno? ¿Cuánta víctimas habrán sufrido sin necesidad angustia y dolor mientras una pandilla de hijos de la gran puta les decían que los responsables del 11-M eran españoles y estaban en la calle?

Yo sólo espero que todos aquellos que han sido objetos de calumnias acudan al juzgado y sean resarcidos. Ojalá en este país llamar prevaricador o terrorista a alguien no siga saliendo gratis. Ojalá todos esos tontos útiles que han estado dando el coñazo a parientes y amigos con las teorías de la conspiración sean ahora el hazmerreir de sus conocidos.

Ojalá vivamos todos en paz, sabiendo a pesar de todo que no será así. Nos esperan en el futuro más 11-M y 7-J. Fuera de España estudian al pensador más brillante de Al Qaeda, que tiene nacionalidad española y propugnaba redes terroristas distribuidas y sin líderes, mientras aquí nos inventamos la inexistente figura jurídica del “autor intelectual” para seguir enredados en discusiones estériles. El que avisa no es traidor.

Bin Laden y los mitos necesarios

El 11-S muchas personas de izquierda se enfrentaron ante un dilema moral. Sus más elementales instintos humanos les hicieron horrorizarse ante un acto pavoroso del que se decía, calculando el número de trabajadores de las Torres Gemelas, había causado decenas de miles de víctimas. ¿Cómo no sentir horror y asco ante la muerte y la destrucción? ¿Cómo no sentir empatía con los ciudadanos de la única hiperpotencia global? ¿Cómo no condenar un acto cometido presumiblemente por aquellos a quienes hasta el momento se tenían por campeones de los débiles y abanderados del antimperialismo?

Muchas de aquellas personas de izquierda sintieron revolverse sus entrañas. Se sentían incapaces de sentir conmiseración por las víctimas y asco por los verdugos. La realidad les resultaba insoportable. Poco a poco en su cabeza se fue abriendo paso una terrible necesidad de reordenar la realidad. Aquellos ejecutivos estadounidenses bien trajeados que se alejaban de la Zona Cero cubiertos de polvo y cenizas no podían ser víctimas dignas de afecto. Aquellas mujeres que mostraban una foto de un familiar y miraban a la cámara preguntando si alguien había visto a sus seres queridos pero sin terminar la frase al romper a llorar no podían ser objeto de pena. Los estadounidenses no eran dignos de recibir el status de víctima. La muerte de miles de ellos no podía ser un acto que lamentar.

Y así se abrió paso una idea. Todo debía ser mentira. Un acto tan brutal y espeluznante que nos obligaba a sentirnos neoyorkinos también nosotros aquel día sólo podía ser una maniobra deliberada de poderes ocultos en la sombra. Un criminal del calibre de Bin Laden sólo podía ser agente a sueldo de Washington. El 11-S debía ser sin duda una operación clandestina de la CIA o del mismísimo Mossad, un plan perfectamente articulado por los más implacables halcones neocón de la administración Bush.

Miles de personas de izquierda respiraron entonces aliviadas en todo el mundo. Habían encontrado por fin poderosas razones para no participar en el horror y la conmoción generalizada. En el peor de los casos, se dijeron, si el tal Osama Bin Laden existía sólo estaba haciéndole pagar a EE.UU. por todos sus desmanes en el mundo. Miles de personas de izquierda volvieron a mirar otra vez a sus televisores, y mientras el resto del mundo miraba con horror y costernación las mismas imágenes ellos no sintieron nada.

Hoy en radiocable.com me han entrevistado. Hablé de la guerra de Afganistán en los años ochenta, el papel de Bin Laden en ella y el origen de la yihad global. Desmontando el mito de “Bin Laden fue agente de la CIA” salió un titular: “Bin Laden no necesitaba los cheques de la CIA para llegar a fin de mes”.

2002: El mundo que no pudo ser.

El incidente de Blackwater me ocupó la semana pasada distrayéndome de lo que había planeado contar. Hace un par de semana se cumplía el sexto aniversario del 11-S y me pareció que era hora de hacer balance. A estas alturas tiene ya poco sentido escribir la socorrida entrada sobre qué hacía yo mientras dos Boeing 767 se estrellaban contra las torres del World Trade Center (dormía) o qué supuso para mí el mundo post-11S (sentir reivindicado el papel de las Ciencias Sociales).

La primera pregunta a hacernos al mirar atrás es si Bin Laden ha logrado lo que se proponía. Por la bibliografía que ha trazado la trayectoria del personaje y su círculo parece ser que él esperaba una debacle política en EE.UU tras el 11-S. Su referencia era la retirada estadounidense de Somalia tras la batalla en Mogadiscio que inmortalizó Mark Bowden en Blackhawk Down.

Tras los atentados simultáneos contra las embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania y el posterior ataque terrorista contra el destructor U.S.S. Cole en aguas de Yemen los atentados del 11-S serían un tercer y gran golpe demoledor. Sin embargo la reacción en la sociedad estadounidense fue diferente de lo que parece Bin Laden esperaba.

Si acertó en el siguiente paso del gobierno de EE.UU.: La invasión de Afganistán. Bin Laden llevaba tiempo esperándolo. Deseaba luchar en su terreno contras las tropas estadounidenses y que EE.UU repitiera el camino de la U.R.S.S. en Afganistán. Bin Laden se anticipó con el atentado contra Ahmed Shah Massud dos días antes del 11-S. La Alianza del Norte era el único aliado previsible de EE.UU. en una hipotética aventura afgana. Asesinar al líder más carismático y capaz de los señores de la guerra enfrentados a los talibán causaría la suficiente incertidumbre y desmoralización para dejar a la débil alianza de uzbekos y tayikos sin capacidad de enfrentarse a los talibán. Pero el desarrollo de la campaña afgana seguro sorprendió a Bin Laden tanto como a los estadounidenses.

EE.UU. infiltró a un puñado de agentes de la C.I.A. con millones de dólares en efectivo y a un grupo reducido de equipos A del 5th Special Operation Group con designadores láser y equipos de comuncicación satélite. Los unos forjaron alianzas. Los otros a iluminar objetivos para la aviación. En poco tiempo el régimen talibán se desplomó. Tan inesperado fue el resultado que si Bin Laden escapó a Pakistán fue porque nadie previó que Kabul y Kandahar caerían tan pronto, obligando a los dirigentes talibán y de Al Qaeda a huir. Bin Laden descubrió lo que un militar estadounidense años después resumiría en la frase: “La voluntad de los afganos no se compra. Sólo se alquila”.

Conviene pensar en el camino que pudo haber tomado los acontecimientos en el año 2002. La comunidad internacional pudo haberse volcado en la pacificación y reconstrucción de Afganistán contribuyendo a que los talibán quedaran convertidos en un grupo marginal exiliado en Paquistán. El terrorismo yihadista pudo haberse convertido en una cuestión policial combatida con las armas de la justicia en democracia. Podríamos habernos preguntado en Europa por qué en EE.UU. no han aparecido células yihadistas locales formadas por musulmantes nacidos o criados allí.

Bin Laden hubiera seguido siendo una figura carismática lanzando consignas estratégicas a través de sus vídeos, la investigación de ONG musulmanas por su presunto papel en las transfencias de dinero del terrorismo hubiera igualmente soliviantado a musulmanes piadosos preocupados porque los occidentales impidieran las labores de caridad, Oriente Próximo hubiera seguido igual…

Pero de todas las decisiones posibles se tomó la peor: Invadir Iraq. La guerra no ha terminado y aún no hemos empezado a pagar el precio.

[Continuará]

Lecciones de una negociación fallida

Volvemos al “bla, ETA, bla, bla, ZP esto y lo otro”. Ruido. Quizás lo mejor sea seguir a José Antonio Donaire y guardar silencio. Pero apuntaré dos cosas.

-Queda la sensación que el único motivo del Partido Popular para oponerse a una negociación con ETA es evitar el enorme crédito político que hubiera dado al presidente Rodríguez Zapatero.

El gobierno no debe, obviamente, convertirse en rehén de nadie. Pero hemos de apuntar para un futuro que es bastante difícil sacar adelante un asunto tan serio como negociar con ETA con el principal partido de la oposición y su aparato mediático en contra. Queda pendiente saber cómo contar con el apoyo del PP o sacar adelante las negociaciones a pesar del PP.

-Queda la sensación de que se vivía una ventana de oportunidad única y que fue interpretado a sí por tantas personas que no se hizo todo lo posible o necesario para llevar a buen fin las negociaciones. Cada cual daba por descontado que eran los otros lo que deseaban y necesitaban presentar resultados a los suyos.

Retomando la teoría de juegos y el “dilema del gallina”, la negociación con ETA ha sido como una apuesta de dos conductores que avanzan a gran velocidad frente a frente. Cada conductor ha creído que el otro tenía más que perder y los dos no han movido el volante hasta terminar estrellándose.

Me pregunto si en el gobierno se tuvo en cuenta la posibilidad de que las negociaciones no acabaran bien. O si se consideró que para sentarse en una mesa a negociar (sea con Irán o ETA) no sólo hemos de ver al otro que estamos dispuestos a ceder o ser generosos si las cosas salen bien, sino que también estamos a dispuesto a levantarnos y asumir las consecuencias. Y llegados el caso, a contra ETA De Juana como a Hess.

La izquierda ha de aprender que para alcanzar la paz hay que estar dispuesto a repartir hostias. Aquí, en Bosnia, Sierra Leona o Darfur.

¿Importa el terrorismo?

Hoy Timothy Garton Ash cuenta en El País algo en la misma línea de lo que yo viví viajando a Holanda. La era del terrorismo global implica sufrir incomodidades y restricciones sobre las que uno no puede evitar preguntarse su utilidad.

Dada la naturaleza cambiante del terrorismo las medidas se asemejan a esos rituales perpetuados por la tradición pero de los que se ha olvidado su significado original. Quizás la impresión de que toda esas medidas tienen algo de teatral e inútil nos lleva a pensar que la amenaza yihadista ha sido exagerada.

Me atrevería a decir que el punto de vista sobre la cuestión varía según la ideología. Hay una cierta afinidad electiva a la hora de elaborar el discurso, siempre predecibile. Como acudir al kiosko cada mes y jugar mentalmente a adivinar los titulares de la edición española de Le Monde Diplomatique. Como abrir RedLiberal en la ventana del navegador y echarse una risas con la colección de falacias sobre el Islam que de vez en cuando nos deleitan algunos (*).

¿Cuántos de los que critican las relaciones del gobierno español con el régimen cubano abrieron la boca cuando Aznar apareció junto a Gaddaffi? (Y de paso se llevó de regalo un cabalo llamado “El rayo del líder? ¿Dónde andará?) ¿Cuántos de los que critican tan ruidosamente el realismo político de la administración Bush aliándose con regímenes como el saudí o pakistaní han elevado una sola vez la voz para una sola vez ponerse en la piel del pueblo cubano? Simplemente obviamos las cuestiones complicadas. La blogosfera está llena de diatribas de ese tipo.

Pero el mal de muchos no puede servirnos de tonto consuelo. En el fondo lo fácil es dedicarse a hablar de cuestiones cuyas respuestas no nos resultan incómodas o inquietantes. Así pasa que ante la cuestión del terrorismo yihadista la izquierda esté tan perdida. Es hablar del asunto en un foro público y enseguida alguien pregunta por qué cuando hablamos de terrorismo nos referimos a grupos yihadistas y no a EE.UU. o Israel. El tiempo pasa, concluye el debate y el asunto a tratar no ha sido ni rozado.

Una de las cosas que llamaba la atención al leer sobre la amenaza yihadista en el Reino Unido es que los portavoces y expertos de la policía británica daban por seguro que se cometería un atentado yihadista en Londres tarde o temprano. Así de crudo y directo.

¿Qué pasará en España cuando suceda el próximo 11-M? ¿Nos volveremos a culpar a nosotros mismos? ¿Seguiremos creyéndonos a salvo siempre que vendamos un poco de nuestra alma al diablo?

La izquierda necesita una discurso al respecto. Y el pacifismo no es la respuesta.

[*] Mis dos falacias favoritas:

-Coger suras del Corán y largar una perotata en el blog a partir de ellas sobre la naturaleza intrínseca perversa y maligna del Islam. Lean el Levítico y asústense. No me responsabilizo de las iglesias que resultan quemadas.

-Explicar con alarmismo la naturaleza agresivamente expansionista del Islam. Ni punto de comparación con las potencias coloniales europeas, que como todos sabemos expandieron el budismo y el zoroastrismo por América, África y Asia a base de mucho talante.

Falsos culpables

En la inaguración del nuevo monumento a las víctimas del 11-M una persona sostenía una pancarta que decía: “Acebes prisión por negligencia criminal. Aznar proceso por el Tribunal Internacional de la Haya”. La imagen la recogían tanto El País como 20 Minutos. En esa línea el diputado de IU por Málaga Antonio Romero ha denunciado a Aznar por crímenes de guerra en Iraq. Y así hay quienes sostienen que el 11-M es el resultado del apoyo del gobierno de Aznar a la invasión estadounidense de Iraq.

Buscar responsabilidades políticas en el 11-M es un error que nos impide comprender la naturaleza del terrorismo yihadista y nos lleva a no estar alerta ante la amenaza de ese tipo de terrorismo. En primer lugar es un error porque desvía la responsabilidad de los terroristas que cometen el atentado. Los atentados no suceden de forma automática por la política de un presidente de gobierno. Aunque algunos lo piensen. Suceden porque un grupo de personas tienen la deliberada intención de matar y causas estragos con un fin político.

En segundo lugar es erróneo porque es equivocada y peligrosa la idea de asumir los atentados como un “justo castigo”. Los terroristas en la mayoría de los casos se justifican aludiendo a un número de agravios más o menos imaginados. Si entendemos que los ataques terroristas son el resultado natural de un agravio a un colectivo estamos por un lado convirtiendo a los terroristas en su representante legítimo, y por otro aceptando los castigos colectivos. En el caso de Bin Laden podría tener más o menos apoyo popular entre los musulmanes de todo el mundo (aunque no deja de ser significativo que entre quienes poco o nada ha arraigado Al Qaeda sean los palestinos). Pero no es y no puede ser el interlocutor a la hora de resolver los problemas de las sociedades musulmanas. En cuanto a la idea de los atentados indiscriminados como un “castigo justo” estamos ante una idea odiosa: La criminalización y deshumanización de las víctimas. Lo vemos ante los muertos palestinos e israelíes anónimos que se convierten por arte de magia en base política o electoral y, por tanto en “cómplices” de sus líderes, cuando alguien quiere justificar los desmanes del bando opuesto. Los trabajadores de las Torres Gemelas eran para algunos “tecnócratas al servicio del capitalismo”. Así se les puede hacer culpables desde el cambio climático a la opresión de media humanidad. Y por extensión convertir su muerte en algo intranscendente y banal.

Todo este tipo de ideas tienen la misma base que las teorías conspirativas. Se trata de negar una realidad y buscar una explicación falsa pero reconfortante a nuestros prejuicios. Aquellos que ven en Bin Laden un luchador anti-imperialista se niegan a creer que su mano esté detrás de la muerte de tantas personas. La imagen del multimillonario saudí como una especie de Subcomandante Marcos del islamismo se rompería en pedazos. Aquellos que buscan la culpabilidad de ZP y ETA en el 11-M creen que una vez salga a la luz su verdad podrán dormir tranquilos y vivir en una España amenazada sólo por un terrorismo local terrible pero familiar y bien conocido. Si hiciéramos caso a todos los conspiranoicos que pueblan Occidente sólo podríamos concluir que Al Qaeda no existe: El 11-S, el 11-M y el 7-J fueron según ellos atentados organizados por los servicios secretos de cada país respectivo. Tantos errores nos desvían de un hecho fundamental: La amaneza yihadista contra España.

DesiertosLejanos.com en la tele

Luis Fernando Areán era asiduo a foros de debate sobre escepticismo científico. Allí se curtió discutiendo con creacionistas y demás fauna. Cuando los medios de comunicación del Lado Oscuro empezaron a darle cancha a los defensores de las teorías conspiranoicas sobre el 11-M se encontró con los mismos recursos argumentativos. Supongo que por aquella misma época yo andaba soltando azufre por las orejas al leer cosas como “en los atentados yihadistas siempre hay terroristas suicidas” o “un traficante de droga a pequeña escala nunca podría ser yihadista”. La sensación de que nadie estaba dando la necesaria respuesta a las falacias que los conspiranoicos lanzaban sin rubor llevó a unir esfuerzos. Así nació Desiertos Lejanos, el blog y foro de referencia a la hora de destripar las teorías conspiranoicas sobre el 11-M.

La labor de Desiertos Lejanos es colectiva, pero esta noche Luis F. Areán le pondrá cara en El Debate de CNN+. Será a las 21:00. Los que no tenemos TV esperamos pronto verlo circular por Internet.

P.S.: Vía Escolar.net descubro que Leo Bassi ha hablado en su web de un curioso personaje, Gordon Thomas, al que Jaime Ignacio del Burgo tomaba como fuente en sus elucubraciones conspiranoicas. En el artículo se enlaza a un artículo de Desiertos Lejanos, obra de Issa Al Isbani. Estoy seguro que se sentirá honrado por tan ilustre “enlazador”.😀