Q.E.D.

Espero con esto cerrar de una vez por todas un asunto que llevó a un lector a pedirme que me retractara. No sólo no lo hice, sino que además el tiempo me dio la razón punto por punto. Uno, dos y ahora el tres.

Santiago Abascal, que fue parlamentario del Partido Popular en el parlamento vasco y actual presidente Fundación para la Defensa de la Nación Española, publicó hace poco en Internet los retazos de su historia familiar. Amenazas de muerte, cartas de extorsión, ataques al negocio familiar… Esa parte de la microhistoria del País Vasco que veremos cuántos recordarán en un futuro. Fue entrevistado por Intereconomía a raíz de la repercusión obtenida.

P.Ya tendrá tiempo de enfrentarse con los grandes. En la universidad, por ejemplo. ¿Cree que, como a usted, le tocará ir a clase con escolta?
R. Espero que no. Sin embargo, para mis hijos deseo otra cosa: una España unida. Prefiero que vayan con escolta en una España unida que libres en una España rota.

Y con esto doy por cerrado el tema.

En el País Vasco o yo gano o tú pierdes

Dije un casi un mes antes de las elecciones del 20-N que tan pronto el Partido Popular se viera en el poder abandonaría su discurso duro sobre ETA para capitalizar el rédito político del fin del grupo terrorismo. Pero que también con el terrorismo fuera de la ecuación política del País Vasco subiría el voto nacionalista. Así fue. El Partido Popular rectificó y las encuentas auguraban que dos tercios de los escaños del parlamento vasco serían ocupados por los nacionalistas. Pero en aquella entrada de octubre añadí algo más que a algún lector no hizo gracia. La idea de que muchos nacionalistas españoles iban a lamentar el transcurso de los acontecimientos hasta echar de menos la situación anterior.

Han pasado unos meses y todo el aparato mediático afín al Partido Popular está a otra cosa. No hay editoriales pidiendo mano dura contra ETA y llamando al gobierno de Mariano Rajoy traidor o cualquier otra barbaridad por tomar medidas que son “señales” al entorno de ETA. Pero tenemos Internet y algunos nacionalistas españoles se han manifestado. Cayetano González, que tuvo un cargo en el Ministerio de Interior con Jaime Mayor Oreja, contaba sus vivencias del angustioso fin de semana en que asesinaron a Miguel Ángel Blanco y concluía con un balance de la situación actual. Sentencia que “ETA ha ganado” y que “en el campo político, sería de necios no reconocer que ETA va ganando la batalla: sin pegar un solo tiro desde hace ya varios meses han conseguido ser legalizados” por lo que “ETA puede conseguir muy pronto el poder en el País Vasco y desde el mismo, trabajar por llevar a cabo aquello por lo que han asesinado a 858 personas: la independencia de Euskadi y por lo tanto, la ruptura con España”.

El sofisma me parece profundamente revelador. Se trata de, una vez desaparecida ETA de la ecuación política vasca, convertir a la izquierda abertzale en ETA para reciclar el mismo discurso desligitimador. Durante años se les conminó a renunciar a la violencia para entrar en la vida política y ahora que ETA va camino de la disolución se pretende dejarles fuera porque la política resulta ser el terrorismo por otros medios.

Standard & Poor’s ha valorado la deuda pública vasca dos notas por encima de la española. Me pregunto qué cálculos estará haciendo la clase empresarial vasca. Seguro que alguno le salen las cuentas si “sueltan lastre”. Después del inevitable castañazo de España en lo que queda de 2012 y tras las próximas elecciones autonómicas vascas vamos a presenciar un “test de stress” de los ideales democráticos de unos cuantos.

El gobierno del PP cumple el guión previsto sobre ETA

Dije allá por noviembre de 2011 que tras las elecciones el Partido Popular aparcaría su discurso populista sobre la derrota de ETA únicamente por la vía policial y una vez en el poder haría gestos hacia ETA. Y así ha sido. Interior dará más facilidades para acercar a Euskadi presos de ETA.

Para entrar en el programa los presos tendrán que rechazar la violencia de forma expresa y desvincularse de la organización terrorista, pero no pedir perdón a las víctimas, algo que hasta ahora sí era necesario (no porque lo establezca la ley, sino porque esta ha sido la práctica del Ministerio del Interior del Gobierno socialista) para entrar en los itinerarios de reinserción.

Lo siguiente que sucedería, dije, es que sin terrorismo el nacionalismo vasco despegaría electoralmente. Y así parece que va a ser. Un encuesta le da a la suma de Amaiur y PNV cai 50 de los 75 diputados en juego en las elecciones regionales vascas del próximo año.

El contexto de crisis económico y apabullante mayoría soberanista nos va a llevar a una situación política interesante en el País Vasco.

¿Fue el terrorismo yihadista sólo un momento?

En el artículo que acabo de terminar cuento muy someramente cómo el entusiasmo por los avances tecnológicos en el campo militar estrenados en la Operación “Tormenta del Desierto”, la primera guerra de la era de la información, llevó a pasar por alto la verdadera naturaleza de la transformación de la guerra tras el fin de la Guerra Fría. Y entonces, claro, llegó el 11-S. Es una historia que expliqué en mi charla grabada para la Jornada sobre la Sociedad Red en Montenvideo el 16 de agosto pasado. Y que compondrá el primer capítulo de mi segundo libro.

Me he quedado con la sensación de que en mi artículo falta algo. Que hay un salto entre esa historia sobre el fallo colectivo en Estados Unidos en entender la transformación de la guerra durante la primera década de la Posguerra Fría y mi explicación de las guerras posmodernas. Y es lo sucedido en la segunda década de Posguerra Fría. Entre el 11-S y el debate actual sobre la retirada estadounidense de Iraq y Afganistán. La idea me vino de una forma curiosa. Estaba ordenando mis estanterías de libros por enésima vez, teniendo que tomar la dolorsa decisión de condenar libros a una caja al trastero para dejar espacio a libros más útiles y relevantes. Y entonces tuve un mi mano “Osama de cerca” de Peter Bergen, un libro gordo y pesado. Y miré el espacio que ocupan los libros sobre la guerra de Iraq: Los dos tochos de Tom Ricks, la versión de bolsillo de Cobra II o el libro de Scott Ritter sobre la inexistencia de las armas de destrucción masiva en Iraq publicado en 2002. Sí, puedo restregarle a cualquier neocón que yo sabía cosas que Aznar y el CNI no. ¿Pero eso importa ahora?

Bin Laden está en el fondo del mar. Y la retirada definitiva de Iraq está prevista. ¿Importa ahora todos aquellos debates sobre el éxito del “Surge”, el Despertar de al-Anbar y las verdaderas razones de la pacificación del país? Un día miraremos la guerra de Afganistán con lejanía y extrañeza. Con la misma indiferencia con la que los medios de comunicación ignoran actualmente todo lo que está pasando en Iraq.

He añadido a mi biblioteca dos libros escritos recientemente por militares españoles sobre la transformación de los conflictos armados y me ha sorprendido la gran importancia dada al islamismo. Para ellos el orden internacional del siglo XXI se reduce a una pugna global contra el salafismo yihadista. ¿Dónde están los hackers rusos y chinos, los diamantes de la guerra de África Occidental, las maras centroamericanas, los estados fallidos o las empresas militares privadas? En la revista académica del CESEDEN no aparecen. Están atrapados en la narrativa de la “Global World On Terror” porque necesitan dotarle de épica a la profesión militar que ya no gira en torno a la defensa de la Patria y la lucha contra el Comunismo, sino a las nada glamourosas misiones de paz en países perdidos.

Una vez hice el experimento de mirar en la base de datos del ISBN que mantiene el Ministerio de Cultura con datos de los libros publicados en España desde 1972. Y lo voy a repetir. Estos son los datos:

-Libros con la palabra “islamismo” en su título.

Antes del 11-S: 11. Después del 11-S: 29

-Libros con la palabra “yihad” en su título.

Antes del 11-S: 2. Después del 11-S: 25

Evidentemente hay más libros sobre ambos temas con otros títulos. “Qaeda” genera 26 resultados y “Laden” genera 32, todos posteriores al 11-S.

El mundo se llenó de expertos en terrorismo, yihad y Bin Laden. Las masas musulmanes, oprimidas por dictadores apoyadas por Occidente, eran una olla a presión por el profundo sentimiento de humillación por el postergamiento de sus sociedades y las frustaciones económicas y sexuales de los varones jóvenes. ¿Se acuerdan? El mundo musulmán iba a estallar. Islam significa “sumisión a Alá”. Y la voluntad de Alá expresada en el Corán, que no admite interpretación, es que todo musulmán debe participar en la yihad para que el Islam se expanda. Se reinstauraría el Califato desde Marruecos al Sur de Filipinas y entonces vendrían a por nosotros. La Revolución Verde. La Primavera Árabe. ¿Quién lo podría haber anticipado? ¡Nadie!

No sé qué va a pasar con la Primavera Árabe. Pero una cosa es segura, el futuro no va a ser lo que nos contaron.

Su peor pesadilla

Aquí estamos. El fin de ETA. Un anticlímax total. ¿No era este el momento más ansiado de la democracia española? ¿El día en que ETA anunciara el fin del terrorismo? Pero estamos en precampaña electoral y el asunto no es más que otro proyectil de mierda.

El candidato del Partido Popular a la presidencia del gobierno en un mundo paralelo dijo allá por abril:

“Quiero decirlo bien claro: el PP nunca ha negociado con los terroristas”

Basura para desmemoriados. Será divertido el cambio de discurso tras el 20-N. Entonces el Partido Popular hablará de generosidad, perdón y estar a la altura de las circunstancias históricas. Mientras tanto habrá que soportar a gente que sólo se informa por la radio y televisión repitiendo que “ETA no mata porque está más fuerte que nunca”.

Vendrán tiempos en el que se hará evidente lo que era una mera intuición hace tiempo y ahora es evidente. La derecha nacionalista española no aspiraba a la desaparición del terrorismo de ETA en nombre de la democracia. Lo hacían en nombre del nacionalismo español. Su peor pesadilla es un país en el que el terrorismo haya desaparecido de la ecuación y un buen número de vascos se atrevan a pedir más autogobierno o la Luna sin que nadie les pueda acusar de compañeros de viaje del terrorismo. Descubrirán entonces que contra ETA vivían mejor.

El último atentado con éxito supervisado por Bin Laden

Para mi artículo sobre la muerte de Bin Laden en el contexto del declive de la yihad global realicé varias tablas de atentados atribuidos a Al Qaeda y sus franquicias regionales. Había dos conclusiones llamativas. La primera es que después del atentado del 7-J de Londres en 2005 no ha tenido ningún atentado de importancia en los países occidentales atribuible a Al Qaeda y sus partidarios. La segunda es que por esa fecha empezaba una larga lista de atentados fallidos en los que la célula terrorista era detenida en una fase poco avanzada del plan, el aspirante a terrorista suicida sólo lograba morir sin producir víctimas o la bomba fallaba por un error en su elaboración.

La semana pasada The Guardian publicó algunas de las conclusiones alcanzadas tras el estudio de material encontrado en la casa donde vivía Bin Laden. Lo que se llama en términos militares estadounidenses Document Exploitation (DOCEX). Según fuentes estadounidenses el 7-J fue “the last successful operation Osama bin Laden oversaw”. Será interesante analizar el declive del núcleo central de Al Qaeda.

La resiliencia de las redes combativas

El pasado 10 de junio la policía española anunciaba la desarticulación de “la cúpula de la organización “hacktivista” Anonymous en España” con foto del material incautado (ordenadores, routers, un ejemplar de la revista @rroba y una máscara de Guy Fawkes). El asunto ha sido objeto de mil chistes y comentarios en Internet, ya que roza el esperpento anunciar la detención de la supuesta cúpula de un grupo que ha tratado de caracterizarse por funcionar como una red distribuida y es un buen ejemplo del modelo de “resistencia sin líderes” en Internet. Forma parte de esa proverbial ignorancia de las instituciones y los medios sobre Internet.

Sobra decir que la actividad de Anonymous no se vio alterada y a los pocos días había caído el servidor de la página web del Cuerpo Nacional de Policía. La propia policía reconocía que el grupo seguiría actuando a pesar de las tres detenciones. Según David Maeztu el lenguaje empleado formaría parte de las argucias legales para elevar la gravedad del delito a imputar a los detenidos.

Leyendo y reflexionando sobre la aparición de las redes distribuidas en los conflictos resulta que terrorismo y ciberguerra son los dos fenómenos donde estas topologías aparecen en mayor grado de pureza. Sin embargo el desempeño ha sido bastante desigual. Mientras que personas detrás de las redes distribuidas que colpasaron Internet en Estonia en 2007 y Georgia en 2008 nunca fueron realmente identificadas podemos decir que Al Qaeda ha vivido un declive tras su transformación hacia un modelo de terrorismo franquiciado y atomizado. Son las conclusiones preliminares que presento en el artículo “La muerte de Bin Laden y el declive de la yihad global” que aparece en el número de junio de la revista Fuerzas de Defensa y Seguridad. El terrorismo no parece que sea una actividad donde funcione bien el modelo de transmisión de conocimiento técnico “open source” y donde los recursos disponibles por un grupo pequeño puedan causar un gran impacto.