“Diffused Warfare: The Concept of Virtual Mass” de Yedidia Groll-Yaari y Haim Assa

Mi descubrimiento del Instituto de Investigación en Teoría Operacional del ejército israelí cuando leí A través de los muros de Eyal Weizman me llevó a interesarme por la producción intelectual de sus miembros. Así llegué a Diffused Warfare: The Concept of Virtual Mass de Yedidia Groll-Yaari y Haim Assa, un libro sobre guerra en red.

Según los autores, la idea del libro surgió durante el trabajo que realizaron entre la primavera y verano de 2003 como “Read Team” para el jefe de estado mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel, Moshé Yalón. Tuvo una primera edición en 2005 y luego la presente, que incorpora comentarios sobre la Segunda Guerra del Líbano de 2006. El vicealmirante (ret.) Yedidia Groll-Yaari fue comandante en jefe de la armada israelí entre 2000 y 2004. Por su parte, Haim Assa es un matemático que ha trabajado como analista de sistemas y formó parte del gabinete del primer ministro Isaac Rabin como asesor estratégico. Aquel equipo de trabajo incluía en 2003 también a Dror Ben-David, piloto de F-15 y que trabajaba entonces en la definición de requerimientos operacionales para la fuerza aérea. Además, las sesiones de debate y lluvia de idea incorporaron las aportaciones de los generales de división Meir Klifi y Aviv Kochavi, además del entonces coronel Nitzan Alon. Aviv Kochavi es un viejo conocido de este blog. Escribí en 2015 sobre su protagonismo en la Operación “Escudo Defensivo” en 2002 como coronel jefe de la 35ª Brigada Paracaidista y su ascenso a la cumbre de las FDI como su comandante en jefe en 2019.

El punto de partida del libro son los acontecimientos del 11-S, con la constatación de haber entrado en una nueva era de “amenazas virales sin fronteras y sin Estado”,  además de la impresión causada por la invasión estadounidense de Iraq en 2003. Los autores mencionan como sus referentes el concepto estadounidense de Revolución en los Asuntos Militares y el concepto de Network Cenetric Warfare desarrollado por el contraalmirante Arthur K. Cebrowski y John J. Garstka. Los autores plantean el concepto de “guerra difusa” y ofrecen como sinónimo “guerra distribuida”, es decir un tipo de conflicto donde los actores se organizan como redes distribuidas.

“The mass is diffused into many molecular forces distributed throughout the entire battle space as independent pressure points, but the tactical picture of each molecular component of the network is available to all the others, as well as to the Command and Control coordination center operating behind it” [pág. 18]

Para Groll-Yaari y Assa la novedad de la Guerra Difusa es que permite prescindir de la concentración de fuerzas, los despliegues lineales y la ocupación física del terreno.  Plantean un campo de batalla donde cada unidad obtiene información, señala blancos, comparte información y realiza fuegos de precisión a distancia.

“At the core of our vision lies the elementary nucleus of a multi-service, multidimensional molecular unit (the dynamic molecule), rather than the current linear military structures derived, sometines arbitrarily, from diverse definitions of the ‘unit of action’, or even the current versions of Joint that essentially has prevailed, with minor adjustments, since World War II” [pág. 21]

Salta a la vista que los pilares de la Guerra Difusa es una nutrida red de medios ISTAR, sistemas de armas de precisión de largo alcance y una red C4I avanzada. De esta manera todas las unidades contarían con sensores para vigilar el campo de batalla y localizar al enemigo, junto con medios para compartir esa información con el resto de unidades y coordinar los fuegos de larga distancia contra el enemigo. El concepto “unidades moleculares” implica un carácter modular de todas las unidades militares para agruparse con otras y trabajar coordinadamente.

Esta visión resulta bastante tecno-optimista y plantea que las “fuerzas pueden ser más pequeñas y flexibles y aún así llevar a cabo campañas militares prolongadas y complejas con reservas de material pequeñas” (pág. 47). Cómo no, los autores platean que los actuales modelos de aviones y carros de combate darán paso a vehículos más ligeros conectados y dotados de armamento inteligente de largo alcance. Los cazabombarderos darán paso a drones y los carros de combate darán paso a vehículos más ligeros con sistemas de protección activa (pág. 62-63).

“Intelligence dominance for molecular force structure means a totally new level of sytemic situational awereness in order to understand and to shape what goes on in the battlefield. It implies a network that allows an exchange of ‘world views’ within and between all levels of command -from the batlle theater commanders to the molecule compound commanders, and down to the level of the single molecule in the field” [pág. 82].

Sospecho que la perspectiva de los autores le debe mucho al entusiasmo estadounidense por el papel de la tecnología en la guerra que retraté en “La tentación de la guerra tecnológica o el camino hacia el Air-Sea Battle Concept“, artículo publicado por la Revista General de Marina en 2014. Los propios autores reconocen que su visión requiere un gran ancho de banda y el manejo de múltiples canales de información es todo un desafío.

Yo mismo mostré mucho entusiasmo por el concepto de guerra en red, pero esta segunda lectura del libro cinco años después de haber comprado y leído el libro me hace prestar más atención a que el concepto gira en torno a la selección de blancos y su destrucción. Los autores reconocen que “las misiones militares de Guerra Difusa pueden ser percibidas como operaciones de selección de blancos” (pág. 46) y que “el campo de batalla se convierte por tanto en una suma de blancos designados legítimos más que una cantidad de territorio a conquistar” (pág. 22).

Esa idea tecno-optimista donde todas las unidades son en sí mismas captadoras de información y combatientes con sus armas de precisión de largo alcance aspira a lograr “un dominio de información e inteligencia”  (pág. 81). Según los autores se lograría así reducir enormemente las bajas civiles y realizar un Battle Damage Assesment casi inmediato.

Los autores plantean que su modelo es aplicable a un enfrentamiento con fuerzas convencionales o irregulares. Pero sospecho que su visión está muy influida por la experiencia israelí, donde el enfrentamiento a Hezbolá no se parece en absoluto a las campañas de insurgencia que los países occidentales han llevado a cabo en lugares como Afganistán o Mali.

La experiencia de Ucrania (véase el artículo del profesor Javier Jordán) o la reciente ofensiva de Turquía en Siria revelan un importante papel de la guerra electrónica en el campo de batalla moderno. Esas visiones de un campo de batalla hiperconectado pasan por alto que tienen un enorme punto débil en la alta dependencia de enlaces de datos de banda ancha que son susceptibles de ser localizados o anulados. Sería interesante imaginar la enorme huella en el espectro radioeléctrico que genera una unidad mecanizada altamente conectada y dotada con vehículos con sistemas de protección activa, que en suma se basan en pequeños radares que detectan proyectiles.

Evidentemente, más allá de mis críticas o las flaquezas del modelo que señalo, vamos directos hacia él. La importancia dada a los drones, fuegos de precisión de largo alcance y capacidades C4I e ISTAR son el mundo que nos espera. Además, el espacio que dedica el libro a explicar cómo ese “dominio en inteligencia” debe llevar a acelerar el proceso de temas de decisiones es una elaboración bastante interesante de las ideas del Instituto de Investigación en Teoría Operacional que resuena al ciclo OODA de John Boyd. Es más, un repaso a las noticias sobre el anuncio del nuevo plan Tenufa de las Fuerzas de Defensa de Israel tiene muchos elementos que parecen inspirarse en las ideas de aquella institución y de este libro. Y es que no hay que olvidar que el actual general en jefe de las Fuerzas de Defensa de Israel, Aviv Kochavi, fue un alumno aventajado del Instituto de Investigación en Teoría Operacional.

Diffused Warfare: The Concept of Virtual Mass se puede descargar gratis en formato PDF en este enlace de la página web de la Universidad de Haifa.

 

3 comentarios sobre ““Diffused Warfare: The Concept of Virtual Mass” de Yedidia Groll-Yaari y Haim Assa

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  1. Borra este mensaje.
    Segundo párrafo: “…debate y lluvias de *idea* incorporaron…”. Querías escribir ideas, en plural.

    Párrafo bajo el vídeo de Rafael: “…combate *dará* paso a…”. Querías escribir darán, en plural.

    Párrafo anterior al antepenúltimo: “…precisión de *larga* alcance…”. Querías escribir largo, en masculino.

    Penúltimo párrafo: “…enorme punto *de* débil en…”. Sobra la preposición de entre punto y débil.

    Último párrafo: “…decisiones es *un* elaboración bastante…”. Querías escribir una, en femenino.

  2. Me gusta el término tecno-optimista que has usado, creo que es muy acertado para describir algunas ideas que se ven circular por ahí.

  3. Esa super tecnología creo que si es determinante cuando el enemigo está uno o dos niveles tecnológicos por debajo, pero si está al mismo nivel la cosa se complica. Por otra parte no quieren ocupar el territorio porque eso es muy caro, vale, pero entonces no puedes ganar el territorio. Y ese es el objetivo de las guerras COIN. Eso te vale para el típico sistema irsaelí de tratar a los vecinos: Me atacas con grupos incontrolados, te borro del mapa el pueblo del que salió ese ataque, solo que menos bruto y más certero gracias a la tecnología.

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