Un blog para no morir idiota

Hace poco descubrí el blog “No Morir Idiota”. Su autora es Pilar Baselga (Twitter, Facebook), profesora de Historia del Arte y de Historia del Traje. Esta última faceta la desarrolla analizando la vestimenta de la reina Letizia en entradas de blog como “LETIZIA de RAYAS o el PELIGRO de la IGNORANCIA” (marzo 2017) y “LETIZIA, entre TRANSHUMANISMO y ANOREXIA, opta por el LOOK OBJETO SEXUAL” (agosto 2016). Pero Pilar Baselga va mucho más allá y trata de temas como salud o geopolítica, que están intimamente desarrolladas como veremos.

Pilar Baselga nos cuenta en el blog “No Morir Idiota” que hay una “Relación demostrada entre VACUNAS Y AUTISMO”  (enero 2017) o que “El VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO se cura con HOMEOPATÍA” (febrero 2012). Pero le dedica especial atención al envenenamiento que sufrimos por culpa de los chemtrails: “La SALUD de los MADRILEÑOS en PELIGRO” (marzo 2016). Pilar Baselga no es de las personas que se quedan de brazos cruzados, por lo que en abril de 2017 tomó parte en la creación del grupo CIELOS LIMPIOS MADRID,  siendo “enlace con la Asociación Nacional”.

Los “chemtrails” no son tontería. Son una herramienta de “guerra climática” que forma parte de la “guerra total” que nos han declarado “los amos del mundo, liderados por el sionismo internacional”, tal como explica en “Contra el Imperio del Mal ¿qué podemos hacer?” (marzo 2016):

[Están] “envenenando los cielos con millones de estelas persistentes que esparcen metales como el aluminio, el bario radioactivo y el estroncio, para controlar el clima en el mundo, provocando sequías o inundaciones, según les place, y metalizando la atmósfera para mejor control electromagnético de las ondas”.

Pilar Baselga nos alerta en su blog “No Morir Idiota” sobre la amenaza del sionismo internacional, o más apropiadamente dicho: “La masonería sionista del talmudismo babilónico y cabalístico que domina buena parte de la sociedad occidental”. Su larga y siniestra mano se encuentra detrás de acontecimientos o movimientos políticos de los más dispares: Véase  “El MARXISMO fue una herramienta del SIONISMO” (agosto 2016) o  “BREXIT: la última jugada del SIONISMO INTERNACIONAL” (julio 2016).

Pero el blog “No Morir Idiota” nos ofrece conexiones más interesantes y sutiles. Resulta que la vigilancia del aeropuerto de Bruselas estaba a cargo de la empresa ICTS Internacional, “con sede en Holanda, pero de origen israelí”. Pilar Baselga reflexiona y plantea una posibilidad inquietante:

Lo que es seguro es que en un aeropuerto controlado por ICTS es IMPOSIBLE que haya un atentado. A menos que sean ellos mismos los que lo hayan organizado para luego culpar a los islamistas y poder atacar Siria, enemigo histórico de Israel.

Los atentados terroristas en Europa aparcen repetidamente en el blog “No Morir Idiota”. Tras los atentados en París en enero de 2015, Pilar Baselga ofrecía la opinión de Therry Meyssan, director de la Red Voltaire en “¿QUIÉN está detrás del atentado en París?”. Y antes, en enero de 2010 se preguntaba “El 11-M :¿ un atentado de los servicios secretos de la OTAN?”. Los atentados en Europa han sido una sucesión de operaciones de falsa bandera. Y en noviembre de 2015 llamaba la atención: “EXTRAÑA FOTO del atentado en PARIS” arrancando su análisis dejando claro que:

“Es dificil colársela a un español, demasiados atentados terroristas hemos visto para que nos engañen”.

Hay otros asuntos que no han escapado al ojo analítico de Pilar Baselga, como la publicación de los “Panama Papers”: “Pero ¿QUIÉN se cree la VERSIÓN OFICIAL de los BULLSHIT PANAMA PAPERS?” (abrirl 2016). Hay que recordar que un reconocido músico ruso, amigo muy cercano de Vladimir Putin, apareció en los Panama Papers como propitario de empresas que manejaron cantidades desorbitadas para lo que cabe imaginar habría ganado con su carrera profesional. Así que alguno especuló que se trataba de alguien actuando de testaferro del presidente ruso. El propio Vladimir Putin afirmó que el asunto era parte de un plan occidental para debilitar a Rusia.

Para Pilar Baselga:

“Los PANAMA PAPERS son un arma multiusos para atacar a Putin y a Siria. […] Los PANAMA PAPERS son un excelente ejemplo de cómo nos engañan como niños y cómo los medios de comunicación oficiales […] usurera genocida pedófila satanista enemiga de la Humanidad”.

Al final sorpresa. Cuanto más ahondamos en el discurso sobre el sionismo internacional y las operaciones de falsa bandera de la OTAN o Israel, antes encontramos una defensa de Rusia y Siria. Pero hay más. En octubre de 2016, Pilar Baselga proponía: “LUCHA por la PAZ MUNDIAL: VIAJA a IRÁN”.

¿A qué se parece Irán? Es como Marruecos+Egipto+Estambul+Jordania pero más limpio, más refinado, más cuidado, más elegante, más culto, más educado,  más sutil, más poético, más profundo, más delicado, más civilizado…

Irán no es el este de Irak ni el sur de Afganistán. Irán es Persia. Irán es Ciro el Grande, Darío y Jerjes. Irán es Avicena, es Ferdosi, es Hafez. Irán es el alma de la cultura islámica refinada de dónde salieron los arquitectos omeyas, la Mezquita de Córdoba, la Alhambra, de donde salieron Averroes y el Aristóteles medieval, de donde vinieron las guitarras y el cante hondo.

Alguien afeaba en la sección de comentarios de esa entra del blog la defensa de Irán. Pilar Baselga respondía:

En Irán, las mujeres trabajan como aquí, conducen, estudian, dirigen empresas, enseñan en la universidad, se ponen tacones, ropa sexy, pantalones pitillos, se maquillan, PERO por la calle hay que llevar el pelo cubierto y que no se vean las tetas ni el culo. No me parece mal. Lo prefiero al desfile de culos, escotes y tacones de buscona que tengo que aguantar cada vez que cojo el metro y salgo a la calle en Madrid. No es cierto que la mujer no tenga libertad, tan sólo no puede ir por la calle vestida como van por Occidente. Y se las respeta mucho más que aquí. Te lo aseguro. Allí nadie dice “de puta madre” o ·” hijo de puta”. Son expresiones absolutamente intolerables que NADIE diría, por respeto a la mujer.

Vía “No Morir Idiota”

Rusia, Siria, Irán… Al final, todo discurso pretendidamente disidente en el contexto actual resulta que se vertebra según la narrativa de la Nueva Guerra Fría. Y podría seguir, exponiendo sus acusaciones de que Barack Obama y el entorno de Hillary Clinton manejan redes de pederastia, para enseñar todo un discurso que en realidad está tomado de la alt-right estadounidense que aupó a Donald J. Trump.  Así que llegamos nuevamente a la misma conclusión: En la Nueva Guerra Fría, la gente que se cree mantiene un discurso independiente y crítico con la realidad al final repite memes creados en una oficina de Moscú o Teherán.

Véase anteriormente en este blog:

“La conexión iraní” (12 abril 2017)

“Las teorías conspirativas como fenómeno cultural de la Nueva Guerra Fría” (13 febrero 2015).

“Tierras de sangre” de Timothy Snyder

Tierras de sangre de Timothy Snyder es un libro monumental (484 páginas de texto y 101 páginas de notas y bibliografía en su edición en rústica). Su propósito es contar los asesinatos en masa que llevaron a cabo la Unión Soviética, la Alemania nazi y sus aliados en un área de Europa Oriental que comprende Polonia, las Repúblicas Bálticas, Ucrania, Bielorrusia y Rusia occidental antes, durante y poco después de la Segunda Guerra Mundial. En el libro encontramos episodios históricos ya conocidos como el Gran Terror soviético, el Holodomor ucraniano y el Holocausto judío junto con otros menos conocidos pero no menos crueles, esta vez colocados en el contexto histórico de los dos grandes proyectos de transformación social, económica y demográfica impulsados por ambos regímenes totalitarios que chocaron en un mismo territorio. A esa región es la que él denomina “Tierras de Sangre” y convirtió en objeto de estudios por ser escenario de las matanzas más brutales e intensas de ese período histórico.

El libro aborda la muerte de más de 3 millones de campesinos ucranianos entre 1932-1933. Las casi 700.000 víctimas del Gran Terror soviético. 200.000 polacos víctimas de soviéticos y nazis entre 1939 y 1941. Los 3,1 millones de prisioneros de guerra soviéticos muertos en manos alemanas entre 1941 y 1944. El millón de habitantes de Leningrado muertos en la hambruna que sufrió durante el asedio la ciudad. Los 5,4 millones de judíos muertos en la Unión Soviética, Polonia y las República Bálticas muertos en el Holocausto. Y el medio milllón de civiles muertos en Polonia y Bielorrusia en campañas “antiguerrilla” y ejecuciones colectivas llevadas a cabo por los nazis para reprimir la resistencia.

Imagen: Haaretz vía University of St. Andrews.

La Unión Soviética estalinista pretendió modernizar la producción agrícola del país, haciéndola más intensiva de maquinaria y concentrando las explotaciones en granjas colectivas. Un proyecto que afectó principalmente a Ucrania, el gran granero de Europa. Por otro lado, la Alemania nazi aspiraba a ser autárquica económicamente pero carecía de un imperio colonial de ultramar. Por ello decidió apoderarse de Polonia y Ucrania junto a los hidrocarburos del Cáucaso. Los dos proyectos implicaron el exterminio de grandes masas de población cuando los planes chocaron con la realidad. La maquinaria estalinista se lanzó a la represión de enemigos imaginarios, tras los fracasos económicos de las colectivizaciones agrarias, en busca de un chivo expiatorio y utilizó el terror para sostener el régimen en medio de las penurias alimentarias.

El plan de la Alemania nazi era despoblar las tierras fértiles de las grandes llanuras de la Unión Soviética, reduciendo la población local mediante el hambre. El plan incluía deshacerse de los judíos europeos  también, por lo que se barajó mandarlos más allá de los Urales o incluso a Madagascar.

“a finales de 1941 el mayor grupo de víctimas mortales causadas por el dominio alemán no eran los polacos nativos ni los judíos nativos, sino los prisioneros de guerra soviéticos que habían sido trasladados al oeste de la Polonia ocupada y abandonados a su suerte para que se congelaran o murieran de hambre” pág. 222

Pero la invasión de la Unión Soviética quedó frenada a las puertas de Moscú. Sólo unos pocos militares alemanes pudieron vislumbrar la ciudad a lo lejos y a partir de entonces se batieron en retirada hasta la derrota final. La imposibilidad de llevar a cabo los planes de deportación masiva llevó a ejecutar el plan de exterminio total de la población judía.

En el libro queda patente el grado de locura de los grandilocuentes planes nazis y cómo los alemanes fueron pronto conscientes que el fracaso en obtener una victoria militar rápida en el Frente Oriental iba a desembocar en una derrota total. Ante ese destino inevitable trabajaron con obstinación por arrasar el mundo que dejaban atrás. Lo que refuerza la idea del Holocausto como proyecto inútil y delirante que consumió recursos y hombres que hubieran sido más valiosos para el esfuerzo de guerra nazi.

El resultado de ambas empresa fue el exterminio de 14 millones de personas que, lejos del arquetipo del Holocausto como inhumano proceso industrial obra de la refinada burocracia alemana, resultó despiadado, violento y muchas veces primitivo. Nazis y soviéticos fueron responsables de la muerte de millones de víctimas inocentes, fallecidas de las más diversas maneras en las que estuvieron implicados además el hambre, el frío, la enfermedad y el agotamiento. El catálogo de horrores de Tierras de sangre es inagotable. El Holodomor dio lugar a episodios de canibalismo. Y las tropas alemanas quemaron a sus víctimas dentro de graneros incendiados con lanzallamas y lanzaron niños a zanjas llenas de cadáveres para que murieran enterrados vivos.

La lectura del libro se hace bastante dura. Snyder va repasando en el libro cifras de las distintas fases de las matanzas con precisión de notario. Sean los 21.892 prisioneros polacos ejecutados por los soviéticos en 1940. Sean las 780.863 víctimas de los nazis en Treblinka. Y va recogiendo por el camino ejemplos personales o testimonios que reflejan la depravación de los verdugos y el horror de las víctimas. Por un lado tenemos la arbitrariedad de las matanzas estalinistas, dirigidas a enemigos internos imaginarios y regidas por cuotas superadas muchas veces por el afán de cargos medios del NKVD en impresionar a sus superiores. El libro recoge un tema totalmente desconocido para mí: la persecución y exterminio de la comunidad polaca dentro de las fronteras de la Unión Soviética antes del estallido de la Segunda Guerra Mundial. Dice Snyder:

“La minoría étnica europea más perseguida en la segunda mitad de la década de 1930 no fueron los aproximadamente cuatrocientos mil judíos alemanes (cifra que iba menguando por la emigración) sin los seiscientos mil polacos soviéticos (cifra que iba menguando por las ejecuciones)” pág. 121.

“Si tomamos en consideración el número de muertos, el porcentaje de sentencias de muerte en relación con las detenciones y el peligro de arresto, la etnia polaca sufrió más que cualquier otro grupo de la Unión Soviética durante el Gran Terror” pág. 137.

El dato de la población judía es interesante. Porque hemos siempre escuchado sobre el ascenso del nazismo en Alemania y su locura racista que desemboca en el Holocausto, pero cuenta Snyder que entre 1933 y 1939 todos los judíos que pudieron huyeron de Alemania. Por lo que el Holocausto tuvo como víctimas fundamentalmente a la población judía que habitaba en las tierras que la Alemania nazi invadió y ocupó. Es decir, la víctima arquetípica del Holocausto fue un judío polaco o bielorruso, no alemán.

El estudio comparado de las acciones estalinistas y nazis se demuestra en el libro que tiene sentido porque por un mismo territorio sufrió la acción de unos y otros en un intervalo de pocos años, además de cómo las acciones de la Unión Soviética y la Alemania nazi se interrelacionan. Por ejemplo, la Unión Soviética alentó el levantamiento de la resistencia polaca en Varsovia en 1944 sólo para dejar que fuera aplastada por los alemanes. El objetivo soviético era que los alemanes hicieran el trabajo sucio de acabar con las fuerzas nacionalistas polacas y así no encontrar luego una oposición a su dominio. Todo aquel que tomó la iniciativa para luchar contra los nazis se convirtió en un futuro potencial enemigo del régimen estalinista. El fin de la guerra, no sopuso la paz para los supervivientes. La población polaca de los territorios anexionados por la Unión Soviética en 1945 fue expulsada, como lo fue la población alemana de los territorios que pasaron a Polonia a partir de 1945 también. Los supervivientes del Holocausto se encontraron con sus casas ocupadas por nuevos inquilinos o simplemente decidieron no retornar a sus lugares de origen, donde habían sido delatados por vecinos. El libro se cierra con la gran purga de judíos en la Unión Soviética y países satélites que fue interrumpida por la muerte de Stalin.

La gran pregunta es por qué recordamos más a una víctimas que otras. El libro ofrece varias explicaciones. Fueron los nazis los que encontraron las fosas de Katyn, pero el anuncio fue considerado una acción de propaganda contra la Unión Soviética, un país aliado. Los crímenes de Stalin dejaron de interesar por su papel de aliado de Estados Unidos y Reino Unido. Además, después de la Segunda Guerra Mundial, el relato oficial soviético se centró en elevar a la “Gran Nación Rusa” (en palabras de Stalin) a la categoría de gran mártir de la guerra y gran salvadora, aunque un porcentaje mayor de otros grupos nacionales dentro de la Unión Soviética sufrieron más por culpa de la guerra. Por ejemplo, la mitad de los bielorrusos murió o fue desplazado. Sin olvidar el papel de la izquierda occidental en blanquear los crímenes de Stalin, aunque es un tema en el que el libro no entra.

Me cuesta imaginar que encontremos en el resto del siglo XX crímenes tan horribles a tal escala. Y a pesar de todo, si miramos el presente vemos que Europa ha pasado en algunos casos página. Como es el caso de Alemania, Polonia y Ucrania. Los dos primeros actuaron coordinadamente en la crisis de Ucrania de 2014. Los dos últimos han estrechado lazos precisamente a partir de ella. En otras, la memoria histórica explica las suspicacias de las Repúblicas Bálticas o Ucrania hacia Rusia. Precisamente la memoria histórica es un campo de batalla en la Nueva Guerra Fría y por eso me animé a leer este libro.

 

“Moshe Dayan” de Martin Van Creveld

Hace poco, documentándome sobre teoría militar israelí, me llamó la atención que en Israel se considerase a sus fuerzas armadas como un reducto de anti-intelectualismo donde se valoraba más la audacia y la astucia. Servía de ejemplo la figura de Moshé Dayán, que se convirtió en general al término de la Guerra de Independencia (1948-1949) y en aquel momento su única formación militar fue el curso de sargento que realizó en el Reino Unido y un curso de jefe líder de sección impartido por la Haganá. Así que rescaté una biografía, escrita nada menos que Martin Van Creveld, que cogía polvo en mi biblioteca. Sospecho que la idea de este libro le llegó al autor como un encargo de la editorial, que buscaba no un libro singular sino uno más para una serie de biografías de personajes militares relevantes. Así que Martin Van Creveld acometió la tarea sin pretender hacer una labor exhaustiva de historiador y decidido a ofrecer su particular visión del personaje en su contexto histórico para elaborar en una “biografía de autor”. Hay que destacar que he descubierto en el blog de Martin Van Creveld que es un “machirulo” de cuidado, así que en este libro no juzga a Moshe Dayan con ojos contemporáneos. Es más, diría que Martin Van Creveld se recrea en contar la faceta de mujeriego de Moshe Dayan, que dada su fama y carisma disfrutó de legiones de admiradores a las que trataba con el desdén de quien sabe que se le perdona todo.

Los orígenes de Moshé Dayán fueron muy humildes, siendo sus padres los típicos judíos de buena familia que pasaron calamidades dedicados al cultivo de aquellos secarrales. Llama la atención que a pesar de la hostilidad creciente entre la población judía y árabe en la década de los 20 y 30, Moshé Dayán creció sintiéndose identificado con la población árabe rural. Muchos años más tarde, cuenta Martin Van Creveld los árabes mostrarían respeto por su figura. Me da la impresión que si bien con nuestros ojos occidentales nos podemos escandalizar por los golpes de mano y acciones de represalia de los que fue reponsable Moshé Dayán, no hacía más que participar en el modo tradicional local de hacer la guerra. Y por tanto, eso mismo le ganó el respeto de sus enemigos.

Moshé Dayán parecía destinado a ser una persona sin rumbo en la vida cuando la Segunda Guerra Mundial se cruzó en la vida. Y pasaron dos cosas fundamentales. Terminó formando parte de las tropas judías que las fuerzas británicas alistaron ante el avance del Afrika Korps y que fueron empleadas en la invasión de Siria, en manos de la Francia de Vichy (véase mi reseña de ¿Aliados o enemigos? La SGM en el Próximo Oriente, 1941 de Javier Lion Bustillo). Moshé Dayán destacó entonces como militar, encontrando su vocación. Y sobre todo, sufrió la pérdida de un ojo, momento a partir del cual comenzó a llevar el parche que le convirtió en una figura tan icónica.

En la Guerra del Sinaí (1956). Foto vía FDI.

Dayán se encontró sin saber muy bien qué hacer con su vida y temeroso de quedar reducido a un pobre minusválido al término de la Segunda Guerra Mundial. Entonces estalló la Guerra de Indpendencia de Israel (1948-1949) donde ascendió y empezó a tener roces con personajes que ocuparían lugares claves en el futuro de Israel, como Isaac Rabin. Aquí encontramos un asunto llamativo a la hora de entender Israel. Siendo un país pequeño, el dramatis personae es reducido. Y en la historia de Dayán encontramos otro elemento que me llamó la atención en las memorias de un general israelí que vivió la guerra del Líbano en 2006: la labora de “pasillo” que realizan los militares en Israel para lograr puestos relevantes, con las inevitables puñadas y rencillas.

Dayán fue nombrado, como dije, general después de la Guerra de Independencia, donde destacó por hacer lo que le dio la gana. Lanzando ataques sorpresa por aquí o por allá, o reclutando soldados para su unidad “robándoselos” a otras unidades. Cuando en 1956 Israel tomó parte en la Guerra de Suez, era el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas de Defensa de Israel. Y en vez de quedarse en un cuartel general en la retaguardia para dirigir la guerra, se dedicó a visitar el frente dando saltos de aquí para allá en un pequeño avión de enlace. La falta de comunicaciones hizo que alguna vez su avión aterrizara en tierra de nadie y los problemas con las comunicaciones hizo que alguna que otra vez quedara incomunicado.

Moshé Dayán visitó Vietnam en 1966 con el propósito de escribir una serie de reportajes para el diario Maariv. Su diagnóstico fue pesimista sobre la marcha de la guerra. Foto vía Wikimedia.

En la Guerra de los Seis Días de 1967, de la que pronto se cumplirá el 50 aniversario, Moshé Dayán era ministro de Defensa. Martin Van Creveld nos cuenta cómo el ejército israelí tenía planes de contingencia muy claro para dar un golpe anticipatorio en la Península del Sinaí contra el ejército egipcio. El objetivo era tomar una serie de pasos estratégicos sin ocupar la Península entera y por tanto mantenerse alejados del Canal de Suez. ¿Qué hicieron los generales sobre el terreno cuando estalló la guerra? Lo que les dio la puta gana. Así el ejército israelí terminó ocupando la península entera y plantándose en la orilla del Canal de Suez.

Dayán propuso que Israel ocupara sólo el Valle del Jordán para asegurar su frontera oriental, conectada con el resto del país por un pasillo y evitar así ocupar las áreas pobladas de Cisjordania. También propuso que para lograr la paz con Egipto permitir que se reabriera el Canal de Suez. Ninguna de esas dos medidas fueron consideradas. La guerra volvió en 1973. Y la situación fue desesperada para las fuerzas israelíes en los primeros días. Aquí, Martin Van Creveld aporta una información que nunca he visto mencionada. Que en la noche del 8 al 9 de octubre, Israel puso en alerta su fuerza nuclear y vía Henry Kissinger se hizo llegar la información a los sirios para que aliviaran la presión. Martin Van Creveld cita a la revista Time al respecto. En aquel entonces, Dayán seguía siendo ministro de Defensa pero su influencia en el gobierno había decaído. Le presentó incluso su dimisión a la primera ministra Golda Meir en plena guerra. Una comisión le absolvió de responsabilidades por los fallos de la guerra.

Moshé Dayán sirvió finalmente como ministro de Asuntos Exteriores y tomó parte en las negociaciones de paz con Egipto. Ya entonces la cuestión palestina resultaba un asunto al que urgía darle respuesta. El punto de vista egipcio era prolongar los contactos para abrir una nueva fase de negociaciones sobre la cuestión palestina que el gobierno de Menájem Beguín no quiso abrir. Moshé Dayán en cambio defendía la necesidad de hacer concesiones en un gabinete contrario a la idea. Según Martin Van Creveld la postura de Moshé Dayán fue siempre “dejar vivir” a los palestinos y las medidas que implantó en permitieron a Israel vivir en paz veinte años después de la Guerra de los Seis Días. Moshé Dayán dimitió de su cargo como ministro de Asuntos Exteriores en 1979, tras sólo dos años en el cargo. Falleció en 1981, sin llegar a ver el estallido de la primera Intifada en 1987.

Fragmentos de una propaganda incesante

Me levanté hoy con un propósito. No volver a tratar el conflicto palestino-israelí en este blog por largo tiempo. Anoche tuve una larga conversación en Twitter que se convirtió en un diálogo de sordos porque partíamos de posturas muy diferentes sobre la construcción del Estado. Al que le interese, planteé mi postura sobre el caso palestino en “Palestina como Estado fallido”. La idea que más me llamó la atención del debate de anoche es considerar que es comprensible que el bando  palestino no quiera negociar ninguna paz porque se haría desde una posición de debilidad. Me quedé pensando qué sentido tiene entonces darle vueltas al conflicto ¿Sólo queda esperar sucesivas Intifadas y lanzamientos de cohetes desde Gaza mientras se suceden las campañas internacionales contra Israel hasta que haya un cambio en la correlación de fuerzas? ¿O esperan que haya un cambio de fuerzas en el panorama internacional e intervenga alguna nueva potencia? (¿Rusia?)

Esa perspectiva explicaría que la apuesta palestina es luchar en el ámbito de la opinión pública para que los gobiernos occidentales presionen a Israel. Juegan en el campo de los relatos y las narrativas. Y mientras, queda sin abordar los problemas del lado palestino para crear una sociedad democrática, instituciones funcionales y un gobierno con el monopolio de la violencia legítima. Lo que nos llevaría de nuevo al debate sobre la construcción del Estado. La razón que me han dado siempre a los problemas palestinos para abordar esos problemas es la Ocupación. Y siempre he usado un contraejemplo. ¿Es posible que surja un Estado democrático y funcional en una sociedad establecida en un secarral bajo ocupación militar de otra potencia?

Ben Gurión, jefe del poder ejecutivo de la Agencia Judía, proclama el Estado de Israel.

Creo que la estrategia palestina es equivocada. Y yo no estoy en posición de cambiar nada. Así que no tiene sentido que diga nada. Al menos puedo decir que sí hubo un líder palestino que compartía mi idea de que había que construir primero un país para tener un Estado: Salam  Fayyad. Su partido, Tercera Vía, obtuvo menos del 3% de los votos en las elecciones legistlativas palestinas de 2006. Fue primer ministro tras el “fujimorazo” del presidente Mahmud Abás. Fue cesado por presiones de HAMAS. Algún día indagaré qué pasó durante su mandato.

Y ya había decidido lo de no tratar el asunto cuando me encontré hoy con un artículo en El País: “Fragmentos de un éxodo invisible” firmado por Pablo Gentili y Karina Bidaseca.

El texto trata sobre la Nakba palestina y arranca:

Lo que llama la atención no es que haya ocurrido. Lo que llama la atención es que casi nadie lo recuerde.

¿En serio? “Nakba palestina” da 22.900 resultados en Google. La búsqueda vía Google en elpais.com da 295 resultados. En ElMundo.es da 210. En ABC.es, 191. En la agenda cultural de El País Madrid encuentro que en 2012, tuvo lugar en Casa Árabe (organismo público que financia el Ministerio de Asuntos Exteriores español) una conferencia de Raji Sourani, director del Palestinian Center for Human Rights (PCHR), “[c]on motivo de la conmemoración de la Nakba palestina”. ¿Por qué se empeña la gente en usar expresiones como “la noticia de la que nadie está hablando” para referirse a cosas que son tratadas abiertamente en los medios y en las redes sociales?

El 15 de mayo de 1948 fue un día trágico. Pocas horas después que David Ben Gurión leyera la declaración de la independencia de Israel y el día en que concluía el mandato británico sobre Palestina, se iniciaba la primera guerra entre el nuevo Estado israelí y los países árabes.

Una guerra trágica comenzada por los países árabes que pretendieron destruir el nuevo Estado, mientras en la Declaración de Independencia de Israel se hacía un llamamiento a la coexistencia pacífica con los vecinos y con los conciudadanos árabes.

La guerra de 1948 fue para Israel la gran gesta de su independencia. Pero también fue la guerra que produjo uno de los más brutales éxodos que se hayan conocido en la historia de la humanidad: el del pueblo palestino.

Es difícil establecer un lista de los éxodos más “brutales” en toda “la historia de la humanidad”. Pero en el siglo XX tuvimos muchos ejemplos. El caso palestino palidece ante lo sucedido en Europa Oriental entre 1945 y 1950 o tras la partición de la India. Evidentemente, la hipérbole aquí es una herramienta retórica y en el fondo es irrelevante qué lugar ocupa la Nakba en el Top 100 de éxodos más “brutales” en toda “la historia de la humanidad”. Lo que le falta decir a los autores decir es que la Nakba tuvo lugar en paralelo a una campaña de masacres y expulsiones de judíos que encontraron refugio en el territorio de Israel mientras que los palestinos no tuvieron un Estado de Palestina al que acudir porque renunciaron a construirlo y proclamarlo.

Un pueblo al que, desde entonces, las naciones del más poderosas del planeta han tratado de aniquilar, volviéndolo invisible.

¿Qué poderosas naciones, así en plural han tratado de aniquilar al pueblo palestino? Creo que estamos ante un ejemplo de proyección psicológica. Israel sufrió sucesivas guerras en las que se enfrentó durante la Guerra Fría con los ejércitos de países árabes con una base demográfica muchísimo mayor y unos ejércitos enormes (Egipto, Siria, Iraq, etc) que eran aliados estratégicos de la Unión Soviética, nada menos.

La guerra de 1948 que condujo a la creación del Estado de Israel, tuvo como consecuencia la devastación de Palestina.

El orden de los acontecimientos fue al revés. Primero se proclamó el Estado de Israel e inmediatamente los países árabes vecinos le declararon la guerra. Lo que sí es cierto que ganando aquella guerra, Israel se ganó su derecho a existir.

Y esto señores, lo ha publicado el diario El País de Madrid. Así está el panorama de los medios españoles.

“Recordando la Nakba”: la historia que falta

Hay una cosa que me gusta de la historiografía anglosajona. Cuando alguien escribe una historia de algo, sea de la literatura polaca o de la guerra civil mozambiqueña, lo titula “una historia de”. Se le transmite así al lector la idea de que lo que tiene entre las manos, con ese artículo indeterminado, es la versión particular del autor. Y no necesariamente porque se parta de una perspectiva posmoderna de que sólo existe relatos subjetivos, parciales y particulares. Sino de la idea de que las disciplinas académicas son una empresa colectiva que avanzan con sucesivas aportaciones. Lo sabe cualquiera que hace una aproximación a un tema. Rara vez hay un libro mágico que lo explica todo. Sino que se requiere de una bibliografía en el que cada texto arroja luz sobre ciertos temas y aporta ciertos matices.

Esa prudencia y esa modestia que reflejan el humilde artículo indeterminado desaparece habitualmente en la traducción al español. Los editores prefieren títulos rotundos, del tipo tan habitual en nuestro mercado de “Historia de España”. Y cuando un periodista se embarca en dar el contexto histórico de un tema lo hace anunciando “os voy a explicar…”. Como si dijera “sostén mi cerveza, que voy”. Entonces tiemblo. Como aquella vez que Olga Rodríguez nos contó “Israel, Palestina: Cómo empezó todo” y yo me vi obligado a aportar todos esos “pequeños detalles” que se le olvidaron.

Ayer, 15 de mayo, se celebró el aniversario de la proclamación del Estado de Israel. Es la fecha que los palestinos consideran su desastre nacional, la Nakba. Y como siempre, alguien amablemente se decidió a explicárnoslo.

Y otra vez, por mucho esfuerzo que alguien pone en explicarnos el conflicto palestino-israelí de una vez por todas, se le quedan cosas por contar. Qué mala pata. Siempre igual. Siempre esos “pequeños detalles”. Los mismos. Cualquiera diría que lo hacen a posta. Pero no quiero ser mal pensado. Así que voy a hacer mi pequeña aportación al artículo de Nasim Ahmed en MonitorDeOrienteMedio.com rematando la faena.

¿Que pasó? El 14 de mayo de 1948, David Ben-Gurion, jefe ejecutivo de la Organización Sionista Mundial, declaró el nacimiento del Estado de Israel. Muchos israelíes celebrran el evento como su “Día de la Independencia”. Desde entonces, el 15 de mayo ha sido recordado internacionalmente como Día de la Nakba.

Empezamos bien. ¿Por qué declaró Ben-Gurión el Estado de Israel? ¿Con qué legitimidad?  Cuando hablamos de alguna república por ahí perdida que nadie o casi nadie reconoce decimos “la autoproclamada república de”. Y es una forma de hablar extraña. Porque muchos países surgieron en su idea de una proclamación hecha por cuatro gatos. Por ejemplo, los Estados Unidos de América fueron en su momento una república proclamada por unos señores allá en Norteamérica. Israel, no. Nadie habló del “autoproclamado Estado de Israel”. Israel nació después de una votación en la Asamblea de Naciones Unidas, que tuvo lugar el 29 de noviembre de 1947 y estableció la partición en dos Estados. La propuesta salió adelante gracias a los votos de los países hispanoamericanos y de los países comunistas de Europa. Precisamente, Checoslovaquia fue el único país que aceptó venderle armamento al recién nacido Estado.

¿Y quién era Ben-Gurión en 1948? Dice Nasim Ahmed que era “jefe ejecutivo de la Organización Sionista Mundial”. La verdad, no tenía ni idea y lo tuve que buscar en la Wikipedia. Pues resulta que sí, lo era. ¿Pero qué tiene eso que ver con su papel en la proclamación del Estado de Israel?. Todo el mundo sabe que Ben-Gurión es que el hace lectura de la proclamación del Estado de Israel porque era el jefe del poder ejecutivo de la Agencia Judía, el proto-estado paralelo al Mandato Británico. Los judíos a pesar de estar bajo el poder británico había creado instituciones para convertirse en un país normal y corriente desde la hora cero.

El Día de Nakba conmemora el desplazamiento forzoso de más de la mitad de la población palestina; 750.000 palestinos fueron expulsados ​​de sus hogares y desplazados a campos de refugiados. La catástrofe más tarde se convirtió en la crisis de refugiados más larga de la historia; durando hasta la actualidad. El día también está marcado en los calendarios de las comunidades palestinas de todo el mundo en recuerdo de la brutal finalización de tres décadas de lucha por la autodeterminación en la Palestina histórica. Su derecho al autogobierno fue negado primero por los británicos y luego rechazado por el nuevo Estado israelí. Al suscribirse a la ideología sionista, el Estado israelí, con sus reivindicaciones de tierra para el pueblo judío, se posicionó en contra de acomodar a la gran mayoría de los habitantes de Palestina, que eran árabes musulmanes y cristianos.

Además de los muchos cientos de miles de palestinos que fueron forzados al exilio, más de 600 aldeas y pueblos palestinos fueron arrasados, en un esfuerzo por asegurar que los palestinos nunca regresaran a sus casas.

Se proclama el Estado de Israel. Sí. Y la población palestina es expulsada. ¿No falta algo? ¿Qué pasó con el Estado palestino? ¿Y por qué usaron la violencia los israelíes? Aquí falta hablar de la guerra. De cómo el Estado de Palestina nunca fue proclamado porque el plan de los países árabes fue invadir al Estado de Israel para destruirlo y expulsar definitivamente a su población judía. No fueron ni británicos ni israelíes quienes impidieron esa proclamación. Y quizás haya que hablar de cómo los israelíes ofrecieron la coexistencia pacífica a sus vecinos y a la población no judía que quedó dentro de sus fronteras en la propia declaración de Independencia, pero sólo comunidades minoritarias como los drusos y circasianos aceptaron vivir en paz.

El texto de la Declaración de Independencia de Israel dice:

EXHORTAMOS – aun en medio de la agresión sangrienta que es lanzada en contra nuestra desde hace meses – a los habitantes árabes del Estado de Israel a mantener la paz y participar en la construcción del Estado sobre la base de plenos derechos civiles y de una representación adecuada en todas sus instituciones provisionales y permanentes.

EXTENDEMOS nuestra mano a todos los estados vecinos y a sus pueblos en una oferta de paz y buena vecindad, y los exhortamos a establecer vínculos de cooperación y ayuda mutua con el pueblo judío soberano asentado en su tierra. El Estado de Israel está dispuesto a realizar su parte en el esfuerzo común por el progreso de todo el Medio Oriente.

El Estado de Israel se encontró con una guerra impuesta y con el mar como única retaguardia en un territorio que se dividió en dos países con unos contornos que creaban corredores fácilmente estrangulables por el otro. Así, la guerra de Independencia de Israel se convirtió en una guerra desesperada por controlar vías de comunicación y promontorios estratégicos en el que cada bando expulsó la población civil del enemigo de su retaguardia. Los judíos sufrieron masacres y expulsiones del territorio que quedaba en manos árabes. Por ejemplo, recordemos el caso de la masacre de Kfar Etzion. O recordemos como Hebrón perdió toda su población judía al ser tomada por las fuerzas de Transjordania.

La diferencia fundamental es que los judíos expulsados por las fuerzas árabes de sus hogares fueron acogidos en el Estado de Israel. Al igual que lo fueron los judíos expulsados de los países árabes de la región en la “Nakba judía” que siempre se olvida.

¿Qué pasó después? Casi un millón de palestinos han sido desplazados. Algunos han sido forzados a vivir en la miseria en el nuevo Estado de Israel. Se les impidió regresar a sus hogares, incluso a pesar de que ley marcial finalizó 20 años después, los palestinos siguieron enfrentándose a una discriminación extrema.

Hoy en día un 21% de la población del Estado de Israel es árabe. Tienen representación en el parlamento. Los hay médicos, jueces, embajadores y recientemente están alistándose más a la vez que llegando a empleos más altos en las fuerzas armadas. He mirado y los indicadores sociales no son buenos comparados con la población judía. Eso indica que aunque no haya ningún ley que les impida tener ocupaciones o puestos relevantes en la sociedad, sufren problemas estructurales que están en el fondo relacionados, como más pobreza y menor nivel de estudios que la población judía.

Si hacemos comparaciones con la población de los países árabes vecinos, salen ganando. Y hay algunos indicadores que indican que las nuevas generaciones están más integradas. Por ejemplo, un quinto de los graduados de la universidad politécnica de Technion son árabes. Eso encaja casi exactamente con su peso demográfico en el país. Se ha llegado a esas cifras porque la universidad hizo un esfuerzo consciente en atraer a estudiantes de las minorías del país. El porcentaje de  estudiantes árabes israelíes se ha triplicado en Technion en los últimos 25 años.

Curiosamente cuando a varios municipios israelíes de población árabe se les ofreció incorporarse a Cisjordania en un trueque de terrenos dentro de un plan de paz se negaron rotundamente. Lo mismo sucede con los habitantes de Jerusalén-Este, hipotética futura capital palestina, que no parecen muy entusiasmados de ser ciudadanos palestinos. Las encuestas reflejan que sus principales razones son mundanas: quieren seguir viviendo en un país democrático y tener acceso a servicios de salud de calidad.

La gran mayoría fueron obligados a entrar en Gaza, Cisjordania y los países árabes vecinos. Los palestinos vivieron en tiendas de campaña  durante años a merced de la comunidad internacional. La ONU movilizó ayuda humanitaria en ayuda a los refugiados palestinos, creando el Organismo de  Socorro de las Naciones Unidas para Refugiados Palestinos en Oriente Próximo (UNRWA) en el proceso. Adoptó la Resolución 194 que instaba a Israel a permitir a los palestinos regresar a sus hogares y compensar a los cientos de miles de refugiados por sus pérdidas, algo que Israel tampoco ha hecho hasta la fecha.

Setenta años después de la Nakba, los palestinos parecen pasar de un ciclo de opresión a otro. Siguen siendo apátridas y la inmensa mayoría continúa sufriendo bajo la ocupación militar israelí.

Los palestinos se convirtieron en refugiados principalmente porque no existió un Estado de Palestina que los acogiera. Los territorios de Gaza y Cisjordania fueron ocupados por las potencias árabes enemigas de Israel que no tuvieron ningún interés en crear el Estado de Palestina. Los palestinos que terminaron en lugares como Líbano y Siria se pudrieron durante décadas en campamentos de refugiados porque no recibieron la ciudadanía, convirtiéndose en una anomalía mundial.

En el texto posiblemente tengamos una traducción errónea. Los refugiados palestinos vivieron “gracias a” y no “a merced de” la comunidad internacional. Quedaron a merced de los gobiernos árabes de turno, que en el caso de Líbano y Jordania es presumible que temieran un cambio enorme de la composición demográfica del país concediendo la nacionalidad masivamente a la población palestina. De hecho, el asunto generó tensiones que formaron parte de las causas de la guerra civil del Líbano y causan tensiones hoy en día en Jordania.

Fijémonos que ni la guerra que comenzaron los países árabes vecinos de Israel ni los gobiernos árabes aparecen en esta historia de la Nakba. Cuando la primera es el hecho fundamental y los segundos son los responsables de buena parte de esta historia. Los gobiernos árabes ejercieron el papel de ese amigo bocazas que te dice que te va ayudar, te crea un problema mayor y luego te deja tirado.

Todo el mundo sabe que los descendientes de los palestinos que un día abandonaron sus hogares en lo que hoy es territorio internacionalmente reconocido del Estado de Israel nunca van a volver. Nadie va a dar marcha atrás más de 70 años a las manecillas del reloj. Las comunidades judías en el Norte de África y Oriente Medio tampoco volverán. Y los palestinos tendrán un día que asumir la existencia de Israel como realidad irreversible junto a su derecho a existir en paz. El día que eso ocurra, el día que organizaciones palestinas en Gaza dejen de lanzar cohetes contra núcleos de población civil israelíes, se acabará el conflicto entre palestinos e israelíes y empezaremos a hablar de las fronteras del Estado de Palestina. Ese, que en 1948 los árabes rechazaron.

“Fauda” (Israel, 2015)

La televisión israelí es una cuna de talento que ha dado origen a adaptaciones en muchos países, como las series estadounidenses “In treatment” y “Homeland”. Ahora, gracias a Netflix España, podemos empezar a ver películas y series originales israelíes y saltarnos la intermediación anglosajona. Una de esas series es Fauda, creada por Lior Raz y Avi Issacharoff. A este último lo descubrí cuando trabajaba para el diario israelí Haaretz y era el coautor con Amos Arel del MESS Report. Ambos fueron autores del libro 34 days: Israel, Hezbollah, and the War in Lebanon. Pero, periodísticamente hablando, Avi Issacharoff es célebre por su trabajo sobre el terreno en los territorios palestinos. Lior Raz,  por su parte, sirvió como oficial en una unidad especial del ejército israelí. Así que podemos encontrar en el currículum de ambos pistas de dónde surge las altas dosis de verosimilitud de la serie.

Fauda

La trama de Fauda arranca con Doron Kavillio, el personaje interpretado por Lior Raz, viviendo una vida familiar dedicado a la producción de vino. Un día aparece en su casa el comandante de sus antigua unidad militar para contarle que el “Pantera”, un famoso territorista de HAMAS al que supuestamente Doron había matado en sus tiempos de servicio, no sólo está vivo sino que se sabe que va a aparecer en la boda de su hermano pequeño. A pesar de la oposición de su mujer, Doron acepta participar en la misión para acabar de una vez por todas con su antigua némesis. Su antigua unidad resulta ser una unidad “mista’arvim”, soldados que se infiltran vestidos de civil en los territorios palestinos haciéndose pasar por árabes. Para ello disimulan su apariencia con pelucas, lentes de contacto, maquillaje, etc Manejan el árabe dialectal y aprenden todo lo necesario para hacerse pasar por palestinos. Véase por ejemplo desde el punto de vista palestino: “How the IDF goes undercover among Palestinians”. En el trabajo diario de estos soldados cuando son descubiertos y tienen que ser rápidamente evacuados usan como código la palabra árabe “fauda”, que significa “caos” (¿en español diríamos “follón”?) y que da nombre a la serie.

La operación que realiza Doron y sus antiguos compañeros para capturar al “Pantera” sale mal. El hermano pequeño del “Pantera”, el novio de la boda, muere y el terrorista escapa. A partir de ahí se ponen en marcha la trama de la serie, donde el empeño de Doron en cazar al “Pantera” y el empeño del “Pantera” de cometer un atentado apocalíptico que prenda la región en llamas los consumirá y les hará pagar un alto precio. Fauda destaca porque muestra con matices y claroscuros a cada bando constryuendo personajes complejos lejos de la ficción estadounidense, donde los buenos son los únicos humanos y los terroristas siempre son personajes bidimensionales. Y es un placer verla en versión original, escuchando las inflecciones del hebrreo y el árabe. Rodada en Israel, evidentemente la ambientación es buena. Aunque quien espere encontrar aquí una muestra de Tácticas, Técnicas y Procedimientos de las fuerzas especiales israelíes se llevará una decepción. Me parece una serie altamente recomendable. Fauda tendrá una segunda temporada. Y sus creadores anunciaron que la trama seguiría más de cerca la actualidad de la región.

Antecedes y unos rápidos apuntes sobre la ola global de ciberataques

Esta historia arranca cuando una organización llamada The Shadow Brokers se hace con un arsenal de herramientas informáticas de la National Security Agency (NSA), la agencia de inteligencia estadounidense dedicada a la interceptación de redes de comunicación. Se trata de la misma agencia a la que proveía servicios la empresa para que la trabajaba Edward Snowden. The Shadow Brokers comenzaron en 2016 ofreciendo las herramientas de la NSA que disponían en una subasta al mejor postor. Pero nadie acudió a la puja y terminaron por ofrecer gratis en Internet la información robada a la NSA.

El 14 de abril de 2017 fue publicado un conjunto de herramientas e información de la NSA por parte de The Shadow Brokers con diferentes nombre en clave. Días antes habían explicado en un comunicado público que se sentían decepcionados con el presidente Donald Trump y mencionaban el ataque a una base militar siria.

Una de los conjuntos de herramientas de la NSA publicada por The Shadow Brokers se llamaba ETERNALBLUE y contenía información sobre un agujero de seguridad de Windows existente en sucesivas versiones del sistema operativo Microsoft Windows. Podemos especular si ese agujero de seguridad existía en Windows a propósito, creado en ese caso por Microsoft siguiendo instrucciones de la NSA, o fue encontrando por la propia NSA o los informáticos de una empresa contratista.

Soy lo bastante viejo para recodar el caso del descubrimiento de una variable llamada NSAKEY en software de Microsoft allá por 1999. Y si uno busca en Internet, encuentra enseguida artículos de la época donde se habla de la introducción de agujeros de seguridad en el software de Microsoft. Decía Duncan Campbell en 1999:

Within the Microsoft organisation, access to Windows source code is said to be highly compartmentalized, making it easy for modifications to be inserted without the knowledge of even the respective product managers.

Uno de los agujeros de seguridad de Microsoft Windows incluido en el paquete ETERNALBLUE afecta a un protocolo de comunicación cliente-servidor presente desde la versión XP (lanzada el 15 de octubre de 2001) a la actual versión 10 llamado Server Message Block (SMB). Significativamente, Microsoft publicó el 14 de marzo de 2017 un parche de seguridad para las diferentes variantes del sistema operativo Windows que subsana el agujero de seguridad. Eso fue semanas antes de que The Shadow Brokers publicaran la información proveniente de la NSA que incluía el paquete ETERNALBLUE.

Llegamos entonces a los acontecimientos del viernes 12 de mayo de 2017. Alguien en las oficinas centrales en Madrid de la compañía Telefónica recibió un correo electrónico con aparencia inocente pero que en realidad era sólo la imitación de un correo habitual de una fuente fiable. En el partido político “En Marche!” del ahora presidente Emmanuel Macron recibieron correos así desde dominios parecido al oficial en-marche.fr y que imitaban “hasta el último píxel” el aspecto de un correo salido del servidor oficial.

Alguien que recibió uno de esos correo trampa en Telefónica hizo click en el falso adjunto y procedió a ejecutar un programa que procedió a encriptar los archivos del ordenador con una determinada extensión y a expandirse por la red local de la empresa aprovechando. El software que encriptó los archivos fue bautizado con varios nombres como WannaCry, WannaCrypt, WNCry, etc.. Pide un rescate a pagar en la moneda virtual Bitcoins por la liberación de los datos, de ahí que este tipo de software se conozca como ransomware.

Al tiempo, empresas clientes de los servicios de Telefónica y que usan su infraestructura  empezaron a verse afectadas. Este es el momento de la presente historia que saltó a los medios de comunicación. Como esto es España, empezaron los chistes autoflagelantes sobre la tradicional chapuza y cutrez española. Uno de los blancos fue el mediático Chema Alonso, el “hacker” del gorro, que ahora es jefe de datos (CDO) de Telefónica y al que equivocadamente le atribuían responsabilidad en materia de seguridad. A las pocas horas, saltó la noticia de que el Servicio Nacional de Salud (NHS) británico había sufrido el mismo ataque y decenas de miles de ordenadores habían sido afectados en decenas de países, incluyendo ordenadores de organismos oficiales rusos. Se trataba de un problema global.

Imagen vía EMSISOFTblog.

La tarde del viernes, un experto en seguridad informática anónimo había conseguido aislar el software y hacerlo ejecutar en un entorno controlado para estudiarlo. Reparó en un cosa. El programa trataba de contactar con un servidor de Internet que tenía un nombre formado por una enorme ristra de letras aleatorias. El dominio estaba sin registrar. Con toda probabilidad se tratara de un sistema de protección ante ejecuciones en entornos controlados, que responden a cualquier intento de comunicación externa con respuestas simuladas. Si el programa recibía respuesta del dominio de nombre absurdo se detenía. El analista de seguridad registró el dominio incluso antes de entender qué función tenía y mientras lo estudiaba recibió el aviso de que el ransomware se estaba desactivando en todo el mundo. El asunto fue tratado en las noticias como “informático frena el ciberataque global de pura chiripa”. En realidad, el resultado hubiera sido el mismo de haberse desconectado del mundo trasteando en su ordenador hasta terminar de entender cómo funcionaba.

Este ejemplo de ransomware llevaba circulando desde marzo de este año y esta nueva ola de ataques se volvió más potente por el uso de las vulnerabilidades procedentes de las herramientas de la NSA. Si no buscamos más allás de los meros hechos estamos ante un ataque masivo movido por el afán de lucro que posiblemente se expandiera mucho más y más rápido de lo que sus autores preveían. Su impacto hubiera sido menor de haber aplicado las grandes empresas y organismos el parche publicado por Microsoft en marzo de 2017. Pero como siempre, lo urgente es enemigo de lo importante y en muchas empresas se retrasó la instalación del dichoso parche por razones particulares que cada empresa sabrá.

Si especulamos que detrás de esta historia hay algo más, tenemos que tener en cuenta que una vez se descubre el uso de una brecha de seguridad desconocida (Zero Day) el efecto sorpresa se anula y todo el mundo adopta medidas contra ese agujero de seguridad concreto. Es un arma de usar y tirar. Podríamos pensar entonces que fue un ensayo de algo y que algunas víctimas fueron una simple cortina de humo. Es decir, para no llamar la atención sobre el ataque a un objetivo en concreto se ataquen varias más para que parezca una ola de ciberataques global. ¿Porque podemos creer que los autores de este ransomware realmente esperaban que Telefónica y NHS pagaran un rescate? ¿O lo realmente interesante no era obtener dinero sino datos e información?

El viernes leí comentarios sobre qué país era el responsable de esta ola de ciberataques. Y en pleno 2017 la pregunta estaba mal formulada. La experiencia nos enseña que ahí fuera operan redes transnacionales de ciberdelincuentes muy sofisticados cuya acciones apenas se conocen porque ninguna gran empresa suele reconocer en público que ha sido desvalijada vía Internet. Sólo la caída de alguna de esas redes nos permite conocer su existencia. Los gobiernos aparecen en esta historia cuando se trata de delincuentes de ciertos países cuyas acciones se toleran mientras los objetivos sean extranjeros. Véase “Inside the Hunt for Russia’s Most Notorious Hacker” (Wired, marzo 2017).

La primera lección de urgencia es asumir de una maldita vez que cualquier hardware, software y servicio de Internet de una empresa estadounidense, desde routers Cisco a Facebook, tienen agujeros de seguridad a disposición de las autoridades del país. Y que cualquier organismo español (o europeo) que considere que sus datos no deberían estar al alcance de Estados Unidos debería emplear software libre. Mientras, Europa está enganchada a Microsoft. Y en España mejor no comentar dónde se usa Microsoft Windows.

Para detalles técnicos sobre el ransomware véase:

“Global WannaCry ransomware outbreak uses known NSA exploits”.

“How to Accidentally Stop a Global Cyber Attacks”.