Buques para guerras posmodernas (recordando a Jorge Aspizua)

Como escribí en mi artículo “La tentación de la guera tecnológica o el camino hacia el Air-Sea Battle Concept”, la teorización sobre guerra asimétrica, terrorismo y contra insurgencia dominó el panorama intelectual estadounidense durante la década que va del 11-S a la muerte de Osama Bin Laden. Así que no es de extrañar que en el seno de la U.S. Navy se decidiera diseñar un buque de guerra pensando en los conflictos no convencionales. El resultado resultó ser un truño, del que escribí aquí en 2013 en “La U.S. Navy intenta entrar a trompicones en el siglo XXI“.

120502-N-ZZ999-009 SAN DIEGO (May 2, 2012) The first of class littoral combat ships USS Freedom (LCS 1), left, and USS Independence (LCS 2), maneuver together during an exercise off the coast of Southern California. The littoral combat ship is a fast, agile, networked surface combatant designed to operate in the near-shore environment, while capable of open-ocean tasking, and win against 21st-century coastal threats such as submarines, mines, and swarming small craft. (U.S. Navy photo by Lt. Jan Shultis/Released)
El USS Freedom (LCS 1) a la izquierda y el USS Independence (LCS 2) a la derecha. Foto: Lt. Jan Shultis/U.S. Navy.

La idea original era peculiar. Se trataba de sustituir un total de 56 buques de tres clases diferentes por 52 nuevos “Buques de Combate Litoral” (“Littoral Combat Ship”, conocidos por sus siglas LCS). Los buques a sustituir eran las últimas 30 fragatas de la clase “Oliver Hazard Perry”  en servicio (un diseño modificado en España para constituir la clase “Santa María”), 14 buques de guerra contra minas de la clase “Avenger” y 12 cazaminas litorales clase “Osprey”. Para poder cumplir misiones tan diferentes como guerra antisubmarina y guerra contra minas los LCS debían llevar equipos modulares de quita y pon.

Puestos a imaginar una fragata que debe cumplir misiones de guerra antiminas podríamos pensar en un diseño base que empleara embarcaciones auxiliares no tripuladas. Al fin y al cabo, no es cuestión de hacer navegar un buque de guerra con casco metálico por una zona donde se sospeche que hay minas magnéticas. La idea no es un invento nuevo. Los alemanes desarrollaron un sistema conocido como Troika empleado hoy en día en una versión avanzada por los dragaminas clase Ensdorf. Pero entonces empezaron las genialidades estadounidenses típicas del Pentágono.

Sistema MCM polaco
Sistema polaco contra minas con vehículos no tripulados de superficie y submarinos. Imagen vía European Defense Agency.

El diseño base del LCS no era una fragata equiparable a las “Oliver Hazard Perry”, sino un buque de desplazamiento casi equivalente pero con un armamento ligero propio de un patrullero: un cañón Bofors de 57mm. y un sistema antiaéreo de corto alcance RAM. El armamento se pretendía completar con los sistemas modulares de quita y pon. Un requerimiento del programa LCS era que el buque tuviera poco calado para poder acercarse a la costa y una velocidad punta elevada. De lo primero derivó que sean buques poco marineros y de lo segundo que hubo que instalarle una planta motriz muy costosa.

El desarrollo de los sistemas modulares resultó un fiasco, con retrasos y soluciones interinas que dejaban a los buques con capacidades muy por debajo de las requeridas. Por ejemplo, debía contar con un misil ligero con un alcance de 40km., pensado para combatir embarcaciones pequeñas (véase mi artículo “Irán y la guerra naval asimétrica”). El programa fue cancelado y fue sustituid por el misil Griffin, con un alcance de unos pocos kilómetros. Para colmo, que el coste del programa se disparara supuso que se empezara a hablar de recortes en los planes de 52 buques, cuyo precio se elevó al de una fragata avanzada. Es más, en una solución salomómica para tener a todo el mundo contento en el Complejo Militar Industrial estadounidense se decidió no nombrar un ganador del concurso, sino encargar buques de las dos clases finalistas. Con lo que no sólo se redujeron las economías de escala en su producción, sino que se le complica la logística y formación a la U.S. Navy.

Para rematar, los buques han resultado poco fiables. Por ejemplo, los cuatro LCS de la clase “Freedom” han tenido problemas de mantenimiento, requiriéndose el remolque a puerto en una ocasión. Y ahora, con las preocupaciones sobre China y su auge en el Pacífico, se cuestiona su utilidad en un conflicto convencional cuando su naturaleza de buque-para-todo-pero-bueno-en-nada lo deja sin un nicho de misión claro. Al fin y al cabo, son buques que no podrían ni enfrentarse a patrulleras lanzamisiles. La última decisión tomada es reducir el número de LCS a 28 para adquiri en las últimas series un solo modelo. Como complemento se encargarán 12 fragatas tradicionales. Uno de los cuatro contendientes es una versión de la clase “Álvaro de Bazán” de la Armada Española, el único diseño probado y en uso por dos marinas diferentes.

Mi impresión es que en Estados Unidos se olvidaron como realizar sistemas pequeños y asequibles. El concepto de sistemas modulares o la idea de buque multipropósito que no encaja en ninguna categoría convencional ha sido puesto en práctica sin que haya resultado un fiasco. Para colmo, el único sentido que tenía sustituir las fragatas de la clase “Oliver Hazard Perry” con buques menos armados era ahorrar dinero, considerando que hay toda una serie de misiones en las que enviar una fragata es desperdiciar recursos y desviar buques de guerra de sus misiones fundamentales. Pero al final, Estados Unidos se encontró pagando a precio de fragata unos buques que no son más que unos patrulleros con juguetes electrónicos.

Así que la pregunta es, ¿cómo tendrían que ser los buques de guerra pensandos para las Guerras Posmodernas? Hablamos de  conflictos irregulares, amenazas a la seguridad internacional y todas aquellas misiones que las fuerzas armadas se han ido encargando en las últimas décadas más allás de sus labores tradicionales porque las opiniones públicas las demandan. Hablamos de lucha contra la piratería y el terrorismo marítimos, evacuaciones de no combatientes en países en conflicto, interceptación de buques sospechos de llevar armas NBQ o sus vectores, lucha contra el narcotráfico y un largo etécetera, para los que los buques tradicionales son matar moscas a cañonazos.

El primer tipo que me viene a la cabeza son los patrulleros de altura de nueva generación, con un desplazamiento considerable para tener mayor autonomía y alta automatización para tener tripulaciones de menor tamaño con mejores condiciones de habitabilidad. Un buen ejemplo son los patrulleros holandeses de clase “Holland”.

clase Holland

Los patrulleros clase “Holland” se caracterizan por un tonelaje parecido a los LCS con una alta automatización para una tripulación reducida y una mejor habitabilidad. Su diseño está orientado a reducir la firma radar, con todas las antenas y sistemas electrónicos integrados en un mástil central. Cuenta con plataforma de helicóptero, hangar y varias embarcaciones ligeras para desplegar trozos de abordaje. Su armamento principal es el ubicuo Oto-Melara de 76mm. con un montaje automatizado de 30mm. y dos montajes automatizados de 12,7mm. Lo mejor es su precio. Lo cuatro patrulleros clase “Holland” costaron 467,8 millones de euros. Por comparar, su equivalente español, los Buques de Acción Marítima (BAM), que tienen menos cacharrería electrónica y desplazamiento, son más caros. Los dos últimos BAM encargados a Navantia han costado 333 euros. Y por seguir con las comparaciones, en 2010 se encargaron diez LCS por 350 millones de dólares cada uno. Eso sí, en ese precio no se incluye otras partidas presupuestarias que aumentan el precio final de cada unidad a cerca de 500 millones.

Aparte de España y Holanda, otros países han desarrollado buques parecidos, en los que según el armamento y desplazamiento hablamos de patrulleros de altura, corbetas o incluso fragatas. Así, el diseño de los Patrulleros Oceánicos de Vigilancia de la Zona Económica Exclusiva (POV ZEE) que Navantia construyó para Venezuela en tiempos del presidente Rodríguez Zapatero (de ahí una denominación tan “buenista”) ha servido de base para la oferta de fragatas a Arabia Saudita y a varias armadas hispanoamericanas. Mientras, las armadas chilenas y colombianas han incorporado el económico diseño alemán FASSMER OPV-80, que ya se ha estrenado bajo bandera colombiana en misiones antipiratería en el Cuerno de África después de pasar una calificación para el combate con la Armada Española.

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El buque HDSM Absalon (L16) de la Real Armada Danesa y el buqe ARC “7 de Agosto” (PZE-47) de la Armada de la República de Colombia. Foto vía webinfomil.com

Hablar de patrulleros de altura, corbetas y fragatas como alternativas razonables al concepto LCS significa que está ya todo inventado y que más le hubiera valido a la U.S. Navy no hacer experimentos extraños que le han dejado con unos buques carísimos a precio de fragata avanzada pero con armamento de patrullero de altura. Pero resulta que sí hay países que han desarrollado buques innovadores. Tal es el caso de Dinamarca, cuya armada usa sistemas modulares STANFLEX de quita y pon. Dinamarca ha desarrollado un tipo de buque original, la clase Absalon. Se trata de una fragata con armamento modular a la que se la dotado de espacio para carga y personal adicional de tal forma que puede llevar indistintamente una plana mayor, una compañía de infantería, vehículos o un hospital de campaña vía containers estandarizados. Además lleva dos embarcaciones rápidas SB90E.

Otro diseño interesante es la clase Endurance de la Armada de Singapur. Se trata de un buque de asalto anfibio con plataforma de vuelo para dos helicópteros medios y un dique inundable. Su armamento es equiparable al de los BAM españoles, con un cañón Oto-Melara de 76mm y dos sistemas automáticos Mk.38 Mod.2 con cañón Bushmaster de 25mm., pero añadiendo montajes antiaéreos Simbad basados en el misil Mistral. Los clase Endurance están altamente automatizados, así que a pesar de ser buques con un desplazamiento de 6.500 toneladas emplea una tripulación de 65 miembros.  Gracias a su amplia plataforma de vuelo (opera con helicópteros Super Puma) y su dique inundable ha actuado de buque nodriza para helicópteros y embarcaciones ligeras en misiones de lucha contra la piratería, asistencia humanitaria en catástrofe, interdicción marítima en el Golfo Pérsico durante la invasión de Iraq, etc.

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El RSS Endeavour de la Armada de Singapur acompañando al portaaviones USS George H. W. Bush.

Ayer, 6 de diciembre, era el cumpleaños de Jorge Aspizua, amigo y mentor al que muchos conocistéis por el blog La Harka de Aspizua y al que perdimos en 2011. Él y yo éramos apasionados de reflexionar sobre las guerras irregulares. Y a él le encantaban, como a mí, los buques de la clase Endurance y Absalon junto a las embarcaciones CB90. Así que la mejor forma de recordarle es escribir de aquellos temas que compartíamos. Del año 2009 quiero rescatar las siguientes entradas de su blog:

Hybrid Ships for Naval Warfare: from Indonesia to South Africa.

HDMS ‘Absalon’ (CSS) counter piracy & terror: step by step to “hybrid wars”.

ETA y los atuneros vascos en Mozambique

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La nueva post-verdad y las viejas mentiras

Las elecciones estadounidenses pusieron de moda un término: la post-verdad. Donald J. Trump pareció inmune a cualquier comprobación de la veracidad de las afirmaciones (fact checking) que lanzaba como candidato a la presidencia de los Estados Unidos. El asunto generó consternación porque Trump se equivocaba de cabo a rabo o mentía como un bellaco, pero eso no parecía afectar su popularidad ni su apoyo electoral. En el Reino Unido sucedió que tras el referéndum sobre la permanencia en la Unión Europea los defensores del BREXIT reconocieron que uno de los argumentos de su campaña no era verdad.

Facts don't matter
Joe Dator en The New Yorker.

El asunto ha generado una avalancha de reflexiones y análisis. Porque si la realidad queda al margen del debate político, el debate político queda en mano de demagogos y fanáticos. Y el asunto tiene lugar precisamente ahora que las redes sociales permiten la difusión instantánea de información. Frente a las imágenes románticas de Internet convirtiéndose en una fuente de información accesible para las masas, resulta que ahora asistimos a que la gente vive en burbujas informativas. Se acude a Internet no para formarse una opinión, sino reforzar la ya existente. La gente visita sitios de noticias, blogs y muros de Facebook para confirmar su punto de vista y reafirmarse en él comentando con afines (echo chamber).

En Buzzfeed descubrieron que los sitios de noticias partidarios habían obtenido más repercusión en las redes sociales durante las pasadas elecciones que los medios tradicionales. Y que esos medios habían difundido informaciones y noticias que resultaron ser falsas, equivocadas o bulos en una proporción apreciable. De hecho la creación de contenido partidiario falso y sensacionalista ha resultado ser un peculiar nicho de mercado explotado por un grupo de adolescentes macedonios, cuyos sitios de noticias falsas resultaron tener un éxito considerable. Esto es, aplicaron el “clickbait” al terreno político. El sesgo de confirmación y las redes sociales hicieron el resto.

Posiblemente la sorpresa provocada por el triunfo de Trump y el BREXIT ha generado todo este debate sobre la post-verdad y las noticias falsas difundidas en las redes sociales. Y los analistas políticos se han lanzado a escribir sobre el nuevo filón mediático. Pero hay algo de déjá vu en este debate. Cuando leí que el diccionario Oxford había elegido “post-verdad” como la palabra de 2016 recordé inmediatamente como la expresión “truthiness”, acuñada por Stephen Colbert, había sido elegida como la palabra del año en 2006 por el diccionario Merriam-Webster. Colbert la había lanzado en 2005 en su programa The Colbert Report, en el contexto de la presidencia de George W. Bush para dar a entender aquellas creencias que surgían de la convicción personal más que de los hechos y la racionalidad. El propio Colbert señaló hace un par de semanas como el debate sobre la post-verdad era un remedo del concepto que había lanzado en su momento.

Y en esto llegó la muerte de Fidel Castro y las redes sociales se llenaron de furibundos defensores del legado político del dictador. Defensores ubicados a miles de kilómetros de Cuba y con un supermercado bien surtido cerca, por supuesto. El repaso a las tonterías y lugares comunes dichos daría para una entrada de blog bien larga. Que si la dignidad del pueblo cubano, que si la educación, que si la sanidad… Conociendo cómo es la vida allí para el cubano corriente se puede calibrar las tonterías que se cuentan desde la distancia.

La gran ironía es que los argumentos usados para defender el castrismo resonaban a los que uno puede encontrar en la página de la Fundación Francisco Franco. (Personalmente no soy nada fan de dictadores de origen gallego que llegan al poder por las armas, gobiernan durante décadas, condenan el país al atraso y mueren en la cama sin pagar por su crímenes). Así que las mentiras como argumento político no es nada nuevo. Cuba es el perfecto ejemplo de cómo una causa política es defendida con una montaña de mentiras por personas que viven en su personal burbuja ideológica.

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Debatiendo en Bulgaria la influencia rusa en Europa

The Kremlin Playbook

El pasado lunes estuve en Sofía (Bulgaria) tras una invitación de última hora para tomar parte en una mesa redonda organizada por el Center for the Study of Democracy (CSD) a propósito de la influencia rusa en Europa Central y Oriental. El pasado mes de octubre el Center for Strategic & International Studies (CSIS) presentó en Washington el informe The Kremlin Playbook: Understanding Russian Influence in Central and Eastern Europe, del que el CSD es coeditor. Así que este evento sirvió de presentación del informe y como toma de contacto sobre el tema. La intención de los autores es realizar futuros informes que vayan ampliando el foco geográfico. Así, hubo unos cuantos participantes provenientes de los países balcánicos y yo participé como solitario representante de los países del arco mediterráneo.

Robert Pszczel
Robert Pszczel, director de la Oficina de Información de la OTAN en Moscú.

Sobra decir que, tras dos años sintiéndome como profeta que clama en el desierto (escribí sobre la Nueva Guerra Fría por primera vez en septiembre de 2014), fue reconfortante encontrarme en un entorno donde se debaten abiertamente las intenciones y estrategias rusas. De hecho, la OTAN apoyó la organización del acto y contamos con la presencia de Robert Pszczel, director de la Oficina de Información de la OTAN en Moscú.

El evento, por cierto, tuvo como título “The Russian Economic Footprint in Central and Eastern Europe: Addressing Strategic Vulnerabilities in Hybrid Warfare”. El uso y abuso del concepto “Guerra Híbrida” daría para una larga discusión. Y de hecho en el turno de preguntas y debates, Martin Sokolov del Sofia Security Forum apuntó que el término no es empleado en Rusia, donde se usa en cambio Guerras de Nueva Generación (véase al respecto Russian Military Strategy del incombustible Timothy L. Thomas). Pero creo que es un guiño del destino que mi primera participación en un evento internacional fuera de España sea en uno donde se hable de un término que introdujo en España mi amigo y mentor Jorge Aspizua.

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Oksana Nezhyvenko (Ucrania) y el profesor Martin Jirušek de la República Checa.

El tema central tratado el lunes es cómo los lazos económicos con Rusia de muchos países de Europa Central y Oriental son una vía para la influencia rusa en el ámbito político, aprovechando la corrupción política y la dependencia económica. Es más, la región ha sufrido un deterioro en la calidad de sus democracias, apareciendo líderes que promueven “democracias iliberales” y que en muchos casos son prorrusos. Siempre que hablamos en España de la penetración económica rusa y la dependencia de los países europeos hacia Rusia pensamos en el caso del gas natural. Ese es el campo de estudio de Martin Jirušek, de la universidad Masaryk de Brno (República Checa), que disertó sobre el tema. La cuestión es que la penetración rusa es en muchas ocasiones vía paraísos fiscales, empresas intermediarias y testaferros. Por ejemplo, hay países que tienen a Chipre como origen de un volumen importantísimo de inversiones pero que son en realidad de capitales provenientes de Rusia. Así que investigar la presencia rusa supone desentrañar una maraña de empresas con cruces de acciones. España es de los países que menos depende de Rusia pero hay que estar atentos a la pinza energética que puedo crearse con la alianza estratégica rusa con Argelia y más ahora que el gasoducto MedGaz está en venta. Habrá que prestar atención a los negocios rusos en España.

A la hora de hablar de España, me centré en la desinformación y propaganda. Y empecé con un caso del que no había tenido noticias hasta la semana pasado. En el año 2014 tuvo lugar en Barcelona un acto de apoyo a las repúblicas separatitas de la cuenca del Donbás. Miembros de la comunidad ucraniana pidieron la palabra para defender la causa de la unida de Ucrania. La respuesta del público fue muy negativa y la situación se volvió tensa. Así que abandonaron el lugar. En el camino a casa, uno de los ciudadanos ucranianos fue atacado brutalmente por un grupo de  autoproclamados “antifascistas”, quedando al borde de la muerte. La sentencia del juicio contra los agresores se conoció la semana pasada, siendo de cuatro y tres años de cárcel. Cabe preguntarse cómo es que en el imaginario de jóvenes radicales de ultraizquierda la causa ucraniana quedó asociada al fascismo y cómo les generó tanto odio. Evidentemente se trata de la narrativa rusa sobre la crisis ucraniana, así que el primer punto que destaqué fue que las ideas (propaganda y narrativas interesadas) tienen consecuencias.

imgsrc-phpMientras que en España hablar sobre una nueva era de relaciones entre Occidente y Rusia es predicar en el desierto, no tuve que entrar en detalles ni argumentarlo dado el contexto del evento. No mencioné el concepto de Nueva Guerra Fría, pero sí señalé que esa nueva era de relaciones se destaca por una rivalidad geopolítica (como hemos visto en Europa Oriental y Oriente Medio) y una rivalidad ideológica. En este último contexto tiene lugar la “Guerra de Información”. Señalé que no hace falta especular sobre las estrategias rusas, sino que podemos acudir a los propios documentos rusos, como es el caso de la Doctrina de Seguridad de Información de la República Rusa. Desde el punto de vista de la doctrina rusa, no existe una diferencia entre guerra y paz en el campo de la”Guerra de Información”. Ni tampoco una distinción entre operaciones ofensivas y defensivas. Es más, el concepto ruso de “Guerra de Información” engloba áreas que en Occidente se consideran aparte, como es el caso de la ciberguerra y las operaciones psicológicas (PSYOPS). Bajo esa perspectiva, se entiende mejor el caso de los robos de datos de los servidores del Comité Nacional Demócrata en las últimas elecciones estadounidenses (asunto del que escribí en el blog Magnet).

capturaEs difícil cuantificar el impacto de los medios rusos en España. Lo relevante no es tanto sus audiencias como el eco que tienen sus puntos de vista en páginas web que copia y pegan noticias, blogs y muros de Facebook. Y a veces ni siquiera se trata de una cuestión de afinidad ideológica, sino de malas prácticas periodísticas. Como es el caso reciente del diario 20 Minutos que publicó una noticia sobre Bin Laden viviendo en las Bahamas. El diario 20 Minutos se limitó a copiar de un medio italiano que a su vez citaba uno ruso. Días después el diario rectificó, pero como es fácil de imaginar la noticia circuló. En otras ocasiones se trata de engaños dirigidos específicamente al público hispanohablante, como fue el caso de “spainbuca”, un español que supuestamente trabajaba de controlador aéreo en Kiev y que fue una fuente sobre los acontecimientos en Ucrania para el canal RT además de muchas personas en Internet. La realidad es que no existen controladores aéreos extranjeros en Ucrania y “spainbuca” resultó ser un español residente en Bucarest.

Lo interesante de los medios rusos es que no promueven abiertamente la agenda ideológica del Kremlin, sino que encontramos una mezcla de noticias disparatadas con bulos sobre las acciones de los gobiernos occidentales. El objetivo, por lo tanto, no sería tanto promover las bondades de la Rusia de Putin como generar desconfianza hacia los gobiernos occidentales con un punto de vista cínico sobre la información en estos tiempos de las post-verdad donde para cada información, dato o estadística hay una versión alternativa.

Podemos según RT

Un aérea donde encontramos una debilidad estratégica es el ascenso de gobiernos prorrusos en Europa. Curiosamente allí donde encontramos un partido populista en ascenso encontramos simpatías o vínculos directos con Rusia. En España tenemos un partido político que abiertamente ha propuesto una alianza estratégica europea en detrimento de la OTAN (véase el punto 327 de su programa electoral). Hablo, cómo no, de Podemos, que forma parte de ese peculiar bloque que en el Parlamento Europeo vota a favor de los intereses del Kremlin en todo aquello concerniente a Ucrania, Crimea y la crisis ucraniana. Ese bloque lo componen partidos de izquierda y derecha. Y se da la paradoja que en países como Alemania y Grecia encontramos partidos en extremos opuestos del arco ideológico pero que coinciden en sus simpatías hacia la Rusia de Putin. Tal es el caso de Alternativa Por Alemania (AfD) y La Izquierda (Die Linke) o la extraña pareja formada por los comunistas griegos (KKE) y los neonazis de Aurora Dorada. El auge de todos estos partidos es el resultado de la falta de respuesta de los partidos tradicionales a los problemas de las democracias avanzadas. En el caso de España, el desempleo y la corrupción. La respuesta por tanto, no pasa por contrarrestar la propaganda rusa o las narrativas de los partidos en ascenso sino por afrontar de lleno la solución de esos problemas.

El resto de la agenda del viaje a Bulgaria estuvo bien llena, así que me quedó poco tiempo para pasear por el centro de Sofía. Sólo pude ver desde la ventana de un taxi la catedral de Alexander Nevskty y la iglesia ruso ortodoxa de San Nicolás el Milagroso. Pero pude sentirme como en un cuento de hadas paseando tras la puesta de sol y bajo la nieve frente a una mezcla de edificios otomanos y edificios góticos estalinistas. Una sensación de ensueño que remató los dos guardias en la puerta del palacio presidencial que, con sus uniformes y gorros de piel con una pluma, me llevaron al Cetro de Otokkar. Desde luego que me quedé con ganas de poder conocer mejor la ciudad. Quién sabe si habrá nuevas oportunidades de volver. Pero desde luego vuelvo con nuevas perspectivas y con ganas de profundizar en algunas líneas de trabajo.

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Crónica de las I Jornadas “El Mundo en el Siglo XXI”

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Hice un viaje relámpago a Madrid para participar el pasado miércoles como ponente en la primera jornada “El Mundo en el Siglo XXI” dedicadas a “Oriente Medio y el conflicto árabe-israelí en el imaginario de la Seguridad Internacional”. El evento tuvo lugar en la sede de las Comunidades Europeas. Me tocó intervenir en una mesa redonda moderada por el general  de división (r.) Jesús Argumosa y en la que también participó el coronel (r.)  Pedro Baños. Esta vez me tocó hablar de Irán. Empecé con unos cuantos datos básicos porque vivimos en un país donde hay periodistas que hablan de Irán como “país árabe”. Repasé cuatro cuestiones. Una es cómo la experiencia de la guerra Irán-Iraq (1980-1988) influyó en las estrategias desarrolladas por Irán. Así, el papel de fuerzas altamente ideologizadas en frenar la invasión iraquí se convirtió en modelo a reproducir en Iraq y Siria. Dado que estudié el tema en su momento, traté la experiencia iraní en el ámbito naval y la preferencia por tácticas de guerra asimétrica. El asunto es relevante por la importancia del Estrecho de Ormuz, como “punto de estrangulamiento” por el que pasa cada día el 40% de los hidrocarburos transportados por mar en todo el mundo.

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La segunda cuestión es el uso del terrorismo vía terceros como herramienta. Recordé el ataque con bomba contra las fuerzas estadounidenses y francesas en Beirut en 1983, el ataque con bomba contra la AMIA en Buenos Aires en 1994 y el ataque con bomba contra las torres Jobar en Arabia Saudita en 1996. Detrás de los tres atentados está la mano de Irán, que nunca es el ejecutor directo. La tercera cuestión, ya adelantada antes, es el apoyo o reclutamiento de milicias altamente ideologizadas para intervenir en conflictos externos. Como es el caso de Hezbolá, pero yo preferí referirme a las fuerzas chiíes en Iraq y Siria. En este último caso, encontramos combatientes de países tan lejanos como Pakistán y Afganistán. Por último y cómo no, hablé de las ambiciones nucleares iraníes y de las dudas que plantea el acuerdo negociado por Estados Unidos.

Como público, me tocó disfrutar de la conferencia inagural del coronel Ignacio Fuente Cobo, analista del Instituto Español de Estudios Estratégicos, titulada “El escenario internacional 15 años después del 11-S: de las Torres Gemelas a las Torres de la Libertad”. Fue uno de esos tours de force que me encantan cuando están bien hechos, como fue el caso. Al ser un repaso general se abrieron muchas img_20161123_101229cuestiones y debates pero yo disfruté especialmente aquellos puntos en que parece que el coronel Fuente y yo habíamos llegado cada uno por su camino a conclusiones parecidas. Como es el caso del concepto “hiperpotencia cansada”, que según Google sólo hemos empleado ambos y en 2014. Curiosamente lo usé aquí, en este blog, en septiembre de 2014 y el coronel Fuente en un libro aparecido en noviembre de 2014 y que, evidentemente, fue escrito meses antes.

Tuvimos a continuación varias intervenciones sobre cuestiones identitarias y religiosas en Oriente Medio. El teniente coronel Manuel González, que es profesor de la Escuela de Guerra del Ejército de Tierra y que imparte clases de concienciación cultural para militares destinados a misiones en el extranjero, habló de la configuración religiosa e identitaria de los partidos políticos que están presentes en el parlamento de Líbano e Israel. En mi caso me pareció interesante conocer mejor el enorme puzzle que componen cada país. La profesora Eva Saenz-Díez, de la Universidad de Louvain-la-Neuve, habló del concepto de yihad y su polisemia, con las connotaciones políticas de ello. En su repaso a la cuestión religiosa en Oriente Medio me llamó la atención lo que contó sobre los fallidos intentos del presidente Al Sisi que la Universidad de Al Azhar renueve el discurso musulmán. Intervino también el coronel (r) Pedro Baños, al que le tocó multiplicarse ante la ausencia de un ponente, para habla del panorama estratégico de Israel y sus desafíos en un vecindario complicado. Y por último intervino Marta González Isidoro para hablar de la dimensión religiosa en el conflicto palestino-israelí, un asunto que creo no se ha tratado lo suficiente si consideramos la hegemonía de las fuerzas islamistas en la región ante la crisis del socialismo árabe o el contraste de los discursos palestinos para consumo interno y externo. Eso sí, las diferencias entre algunas posturas del coronel Baños y Marta González con las mías hubieran dado para un debate divertido entre amigos.

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El pequeño gran secreto de estos eventos es que lo mejor siempre viene luego, cuando hablas con el resto de ponentes y el público mientras picoteas o bebes algo. Por ejemplo tuve la ocasión de reencontrarme con Enrique y Mar, a los que conocí en Jaca en 2011 en el Curso Internacional de Defensa y que son los autores de las fotos que ilustran esta crónica. Conocí a Gabriel Cortina, que dirige Artículo 30, blog que sigo pero con el que no había relacionado ninguna cara. Y conocí al profesor Jesús Gil Fuensanta coautor de sendos libros, bastantes interesantes, sobre los conflictos de Libia y Siria que ahora merecerán una relectura. Para terminar, es destacable que en poco más de un año y medio he sido invitado a participar en mesas redondas sobre Ucrania, África y esta sobre Oriente Medio.

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I Jornadas “El Mundo en el Siglo XXI”, Madrid 23 de noviembre

El próximo miércoles 23 de noviembre tendrá lugar en Madrid las primeras Jornadas “El Mundo en el Siglo XXI” dedicadas a “Oriente Medio y el conflicto árabe-israelí en el imaginario de la Seguridad Internacional”. Un servidor de ustedes estará allí entre  grandes expertos para hablar de Irán, país del que en su momento dediqué aquí mismo en este blog bastante atención a cuenta de su programa nuclear. Además, la amenaza iraní sobre el Estrecho de Ormuz me llevó a escribir sobre “Irán y la guerra naval asimétrica”. Así que hablaré de las particulares estrategias desarrolladas por Irán en su contexto geopolítico.
jornadas
Las jornadas tendrán lugar en la sede de las Comunidades Europeas (Paseo de la Castellana 46,) y las organiza SECINDEF con la colaboración de la Cátedra de España-Israel de la Universidad Rey Juan Carlos, IEEE, Artículo 30 y OPRYS (Observatorio de Prevención de la Radicalización Yihadista. Tienen ustedes aquí el programa de las jornadas. 

First we take Manhattan, then we take Berlin

En primero de carrera de Sociología me leí el primer tomo de La Era de la Información de Manuel Castells para la asignatura de Sociología del Trabajo y le comenté al profesor que había algo que no me quedaba claro en la visión del futuro que el libro planteaba. La sociedad de la información iba a vaciar el mercado de trabajo de los puestos de cualificación media mediante la automatización y la deslocalización. Íbamos hacia un mundo polarizado. Por un lado programadores o ingenieros bien pagados en Sillicon Valley. Por otro lado teleoperadores o limpiadoras precarizados con subcontratas y empresas de trabajo temporal. ¿Y en medio? Se suponía que la promesa del mundo tecnológico futuro traería prosperidad a todos en el largo plazo. Desde entonces, por el camino han quedado los “perdedores de la globalización”. Un concepto que ha aparecido en los análisis de los resultados del referéndum británico y las elecciones presidenciales estadounidenses.

Estados Unidos
Image: ABC.es

En “Trump presidente y los dos Estados Unidos” señalé que la clave en estas elecciones presidenciales, como en las anteriores, es el voto en los “swing states”, aquellos estados donde el voto mayoritario oscila de uno a otro partido. Los “swing states” son, principalmente, Florida y un corredor que va desde los Grandes Lagos al Océano Atlántico. Donald Trump ganó en Florida, Wisconsin, Ohio y Pensilvania, estados en los que Obama ganó en 2008 y 2012.

Estados Unidos
Imagen vía @elOrdenMundial

El corredor de “swing states” que va de los Grandes Lagos a la costa atlántica coincide, más o menos, con el “cinturón del óxido” (rustbelt), un antiguo cinturón industrial ahora en decadencia (como la Valonia belga). Es una región que en los años 90 asistió a la aparición de milicias armadas, como  el Michigan Militia Corps (Wolverines), nacido en 1994. Hablé del fenómeno el pasado mes de marzo en “Dejados atrás: de las milicias a Trump” para luego trazar un paralelismo entre el apoyo a Trump entre los blancos de clase obrera y  aquella ola de descontento que se nutrió de la misma base demográfica y social. Y es que antes de señalar a un repunte del racismo, xenofobia, machismo, etc. habría que fijarse, como hice entonces, en los puntos de vista sobre la globalización que tienen los simpatizantes de Trump de clase obrera. Algo que Gerald F. Seib planteaba en el Wall Street Journal ayer.

Quien mejor explicó cómo el voto a Trump iba a ser un voto de protesta de la clase obrera empobrecida fue Michael Moore en julio de este año. Su explicación circuló como texto (“5 reasons Trump is going to win”) y hasta el audio con la explicación en su propia voz terminó en un montaje con banda sonora como material de apoyo a Trump.

La cuestión de fondo aquí es la “promesa rota” de la globalización. Y cómo aquí en Europa la izquierda que forma parte del establishment político no ha sabido articular un discurso coherente sobre la caída de los ingresos, la precariedad laboral y los inmigrantes musulmanes que no tienen la más mínimo intención de aceptar los valores democráticos occidentales. El BREXIT y la victoria de Trump son dos hitos más de un fenómeno que va a sacudir Europa Occidental. Habrá que estar atentos a las próximas elecciones.

Véase:

“Presidente Trump” (2 marzo 2016)

“Dejados atrás: de las milicias a Trump” (14 marzo 2016)

“Dejados atrás: De las milicias a Trump” 2ª parte (2 abril 2016)

Trump presidente y los dos Estados Unidos (10 noviembre 2016)

Véase también de Andrés P. Mohorte:

El “rust belt”: la mitología decadente de la clase obrera que ha entregado la victoria a Trump

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Trump presidente y los dos Estados Unidos

Me curé en salud y no hice pronóstico alguno sobre el resultado de las elecciones estadounidenses. Aasí que no haré aquí una explicación postfacto sobre la victoria de Donald Trump. Ahora me interesa más qué pasó, porque he leído explicaciones y visto datos relacionados con asuntos que han desfilado por este blog.

En noviembre de 2013 mencioné en “Los muchos Estados Unidos” cómo el país puede dividirse en varias regiones en función de los valores de sus habitantes. Colin Woodard habla de “once culturas regionales”. Para simplificar al máximo podemos hablar de dos países. Uno lo forma el conjunto de la costa del Pacífico, la región de los Grandes Lagos y Nueva Inglaterra. Hablamos de lugares como California (donde están Hollywood y Sillicon Valley) y el estado de Washington (donde están los cuarteles generales de Boeing y Seattle). Es decir, hablamos de lugares volcados en la economía global, como lo están las  megaurbes de los Grandes Lagos y Nueva Inglaterra, como son Chicago, Nueva York y Boston.

Se trata además de una cuestión, como dijimos, de valores. En los Grandes Lagos tenemos estados como Minnesota, donde se establecieron inmigrantes escandinavos como los ancestros del personaje interpretado por Betty White en Las Chicas de Oro que hablaba de las tradiciones noruegas de su pueblito, St. Olaf. En Minnesota salió elegido como senador el humorista Al Franken por el Partido Demócrata-Agrario-Laborista, partido al que también pertenece Ilhan Omar, que en la jornada electoral de pasado martes día 8 salió elegida para la cámara de representantes de Minnesota. Omar nació en Somalia y es musulmana. Podemos decir, generalizand, que en la región de los Grandes Lagos y Nueva Inglaterra encontramos una población con valores más progresistas que el resto del país, con un mayor apoyo a los servicios públicos y políticas sociales.

En rojo: Jesusland. En azul: Estados Unidos de Canadá.
En rojo: Jesusland. En azul: Estados Unidos de Canadá.

El resto del país lo componen los estados del Sur y del interior del país, donde la población es más religiosa. De ahí que en circulara un meme en 2004 que redibujaba las fronteras de Canadá y Estados Unidos para crear dos países: Jesusland y los Estados Unidos de Canadá. Así, Canadá y los estados más progresistas de Estados Unidos quedaban unidos. Mientras que la zona más conservadora de Estados Unidos formaba país aparte. Ese concepto de un país dividido ha seguido en el discurso político estadounidense, con políticos republicanos hablando del “heartland”, el “Estados Unidos real”, para referirse a las regiones más conservadoras del interior.

Cuando escribí  “Los muchos Estados Unidos”  llamé la atención sobre otro fenómeno que hace que dividir el país en regiones homogéneas sea engañoso. En su viaje por Estados Unidos, que volcó en el libro An Empire Wilderness, el periodista Robert D. Kaplan encontró en las regiones rurales no sólo una desafección hacia las lejanos élites de Washington D.C., sino también hacia las élites urbanas locales de ciudades como Miamo o Chicago y/o el gobierno del estado local. De hecho, en bastantes condados rurales hay movimientos que abogan por cambiar las fronteras interiores del país para separarse de la regiones urbanas para formar un nuevo estado con otros condados rurales límitrofes o unirse a un estado vecino. Esa divisoria es importante a la hora de analizar el resultado de las elecciones. No es que haya un apoyo mayoritario y unánime a uno u otro candidato en cada estado del país, sino que hay también una divisoria dentro de cada estado entre los distritos electorales que incluyen áreas urbanas y rurales.

La divisoria regional ayuda a explicar en cierta forma las votaciones en Estados Unidos. El Partido Demócrata obtiene su apoyo en la costa oeste, los Grandes Lagos y Nueva Inglaterra. El Partido Repúblico obtiene su apoyo del Sur y el interior del país. Pero hay excepciones y esas excepciones son el asunto central de las elecciones estadounidenses. Resulta que hay una serie de estados que no cumplen la regla general que antes enuncié, pudiéndose decantar por uno u otro partido. Son los llamados “swing states”. Son estados como Florida y un corredor que abarca de los Grandes Lagos al Atlántico, del que forman parte estados como Pensilvania y Ohio. Los candidatos se gastan una cantidad enorme de tiempo y dinero en hacer campaña. Trump ganó en Florida y en varios estados de ese corredor. Fin de la partida.

[continuará]

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Fuente: ABC.es

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