La Nueva Guerra Fría se juega en Francia

Resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia, 23 abril 2017.

Ayer tuvo lugar en Francia la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Y yo, cómo no, estuve prestando las últimas semanas atención a todas aquellas claves en las que resultaba útil el marco de análisis de la Nueva Guerra Fría. La verdad es que cuando planteé aquí el concepto en septiembre de 2014 unos de sus aspectos más cuestionables fue la dimensión ideológica. Era una debilidad crucial del concepto. Sin ideología, la Nueva Guerra Fría se quedaba en mera rivalidad geopolítica entre Occidente y Rusia.

Después de la intervención militar rusa en Siria, no se volvió a escuchar mucho de los que defendían que la Rusia de Vladimir Putin era una potencia no intervencionista y que la crisis de Ucrania había sido un mal entendido. Luego vinieron los escándalos sobre ciberespionaje y se acumularon los análisis sobre las campañas de desinformación del Kremlin en Occidente, con lo que más de uno descubrió que las relaciones con Rusia habían entrado en una nueva etapa. Por último, después de la victoria de Donald J. Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos empecé a leer análisis que trataban de superar el tradicional eje izquierda-derecha y los campos ideológicos tradicionales para hablar de la emergencia del nacional-populismo. Parece que la gente lo iba pillando.

La debilidad de mi análisis en septiembre de 2014 sobre la dimensión ideológica de la Nueva Guerra Fría era simplemente que estaba en construcción. A mí me había llamado la atención la convergencia del discurso de fascistas y comunistas españoles en defensa de la posición rusa en Ucrania. Unos y otros denunciaban un siniestro golpe de Estado apoyado por Occidente en Ucrania para entregar el país a la OTAN y a las garras del capital financiero internacional con la complicidad de élites locales que aplicarían políticas de ajuste económico. Así fascistas y comunistas de varios países de Europa habían acudido como voluntarios a combatir en las filas de las repúblicas populares del Donbás. Para mí, allí nacía una nueva era donde el eje izquierda y derecha resultaba menos explicativo que el posicionamiento respecto a Occidente. No en vano, neonazis ucranianos se fotografiaban con una bandera de la OTAN y voluntarios rusos lucían una insignia que combinaba la bandera de la Unión Soviética y la bandera imperial zarista.

Lo que empezó siendo poco más que una intuición, rápidamente evolucionó ante mis ojos. Poco tiempo después de aquel primera esbozo sobre la Nueva Guerra Fría, un lector del blog me llamó la atención sobre las votaciones en el Parlamento Europeo sobre el tratado de asociación de Ucrania a la Unión Europea. Votó en contra un bloque curioso que formaban ultraderechistas y ultraizquierdas a pares país por país. En Alemania, por ejemplo fueron Die Linke (ex-comunistas de las RDA) y AfD (populistas de derecha). En Grecia, por ejemplo fueron el KKE (comunistas) y Aurora Dorada (neonazis). Ese mismo bloque coincidiría en votar en contra de resoluciones del Parlamento Europeo sobre la Crimea ocupada por Rusia o recientemente contra el tratado de librecomercio de la Unión Europea con Canadá.

La principal crítica a la idea de que entrábamos en una nueva era de confrontación ideológica era que “Rusia es un país capitalista y por tanto no hay conflicto”. No fue hasta mayo de 2016 que salió publicado en España el más que recomendable libro En la cabeza de Vladímir Putin y leyendo a Michel Eltchaninoff pudimos comprender que el “putinismo” estaba en construcción y por tanto evolución. Eltchaninoff habla del “principio nacional-popular” (pág. 88), un concepto que fue bandera del kirchnerismo en Argentina. Allí se habló del “proyecto nacional y popular” (nac & pop). Yo uso el término nacional-populismo. Hablamos de fuerzas políticas que defienden un nacionalismo económico, con un papel fuerte del Estado en la economía y proteccionsmo frente al comercio global. Además, apelan a las masas desafectas con el establishment político. La diferencia de nacional-populistas de izquierda y derecha es el nacionalismo identitario: de la xenofobia al refugees welcome.

Llegamos por fin a Francia. Obviamente, hay que empezar hablando de la relación de Marine Le Pen con el Kremlin. En 2011 se declaró una admiradora de Vladimir Putin, al igual que se declaró el británico Nigel Farage. Precisamente, hace un mes, Marine Le Pen hizo un viaje a Moscú y fue recibida allí por Vladimir Putin. Las intenciones eran evidentes. Presentar a Marine Le Pen como estadista de talla internacional. Aunque Putin declaró que no era su intención interferir en las elecciones francesas. Según dijo Xavier Colás en El Mundo a propósito de la visita, Le Pen era “la candidata favorita del Kremlin”. Durante aquel viaje, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov negó el calificativo de “populista” para Le Pen y la definió como una “antiglobalista”.

Foto: Mijail Klimentyev / AFP vía El Mundo.

Los vínculos de Marine Le Pen con el Kremlin no son meramente de simpatía mutua. Cuando los bancos franceses se negaron a conceder un préstamo al Front National de Le Pen, dio el paso desde Moscú el First Czech-Russian Bank. Sucedió algo curioso. François Fillon, candidato del partido de centro-derecha francés Les Républicains, empezó a competir con Marine Le Pen en  cercanía con el Kremlin. De pronto, el First Czech-Russian Bank empezó a reclamarle el dinero al Front National. Pero cuenta  Xavier Colás, que tan pronto las encuestas empezaron a reflejar que Le Pen adelantaría en votos a Fillon, la reclamación fue aparcada.

El siguiente punto a destacar viene del otro extremo del arco ideológico. Jean-Luc Mélenchon arrancó su carrera política en el Partido Socialista francés. Tuvo incluso un cargo en un gobierno entre 2000 y 2002. Luego fundó el Parti de gauche. En estas elecciones se presentó como candidato de la plataforma La France insoumise. Llamó mi atención en el momento en que mencionó que querría que Francia se vinculara con la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). Según recoge TeleSur, Mélenchon dijo: “Sí, buscaremos ser miembros del ALBA, que es ser miembros de una coalición que reagrupa a países en un proyecto de cooperación en pos del desarrollo, y no militar o de libre comercio”.

La prensa francesa reaccionó conectando a Mélenchon con Venezuela. Aquí en España, Pablo Iglesias tuiteó con ironía que cuando la prensa no sabe cómo atacar a ciertos candidatos los vincula con Venezuela. Mélenchon salió al paso resaltando: “En primer lugar, ni Irán están en el ALBA, ni tampoco Rusia. ¿Cómo me ha llevado a este punto un imbécil que dice que saldría de la UE para entrar en el ALBA?”. Me parece bastante interesante que cuando se le vinculó a Venezuela marcara distancias con Rusia e Irán, los otros dos polos del bloque geopolítico rival de Occidente en la Nueva Guerra Fría. Es decir, Mélenchon entiende que hay un eje Rusia-Irán-Venezuela y él simplemente defendía un acercamiento al ALBA como parte de la política francesa para sus territorios en el Caribe.

Viñeta de Plantu de 2011: Le Pen y Mélenchon, populistas. Vía Gilles Klein.

Le Pen y Mélenchon comparten una visión rupturista del lugar de Francia en el orden geopolítico  Ambos son contrarios a la OTAN y en distinto grado a la Unión Europea. Pero además, comparten una visión parecida sobre el papel del Estado en la economía y el libre comercio. Además, son considerados políticos populistas. Yo los considería a ambos nacional-populistas. Rubén Amón escribió en El País, para escándalo de muchos, que Le Pen y Mélenchon eran “extremadamente iguales”. La cuestión entonces es, ¿es suficientemente explicativo el eje izquierda-derecha para entender la posición de los candidatos franceses?

Arco izquierda-derecha de los candidatos en Francia. Imagen vía Julian Röpcke.

Los cinco candidatos más votados el pasado domingo aparecen en el anterior arco, que sigue el eje izquierda-derecha. Vemos en el extremo izquierdo a Mélenchon, que por cierto negó serlo. Tenemos a Benoît Hamon, candidato del Partido Socialista. En el centro, a Emmanuel Macron, otro ex-miembro del gobierno socialista con experiencia en el gobierno. Se presentó con una plataforma electoral propia, En Marche!. A continuación, encontramos a François Fillon del partido fundado por Nicolas Sarkozy. Como conté antes, Fillon disputó a Le Pen ser el candidato de Putin en Francia. Fillon además ha defendido una alianza de defensa europea que permita ser menos dependiente de Estados Unidos y cercana a Rusia. Por último, encontramos a Le Pen.

Andrés P. Mohorte hizo un repaso a las propuestas de los cinco candidatos en el blog Magnet. Me parece interesante fijarse en los epígrafes “Unión Europea, defensa y política exterior” y “Política macroeconómica” del artículo, donde Le Pen y Mélenchon coinciden. En cambio, en temas como inmigración y justicia social mantienen posturas opuestas. La elección de unos u otros ejes nos permite decir que Le Pen y Mélenchon tienen mucho en común o nada en común. El artículo incluye una tabla que ayuda a visuarlizarlo.

Fuente: Magnet.

Ya sabíamos a estas alturas que el eje derecha-izquierda se muestra limitado para presentar la complejidad de las posturas ideológicas. Agrupando varios temas, podemos crear mapas ideológicos bidimensionales. Foreing Policy creó la siguiente matriz:

Vemos que Le Pen representa el nacionalismo económico e identitario. De ahí, que el ministro ruso Lavrov la definiera acertadamente como “antiglobalista”. El candidato con más votos, Emmanuel Macron, se encuentra en el extremo opuesto: Globalista en lo económico y en lo identitario. Un detalle curioso. Trabajó entre 2008 y 2012 en el banco Rothschild & Cie. Los Rothschild son una dinastía de banqueros judíos que aparece recurrentemente en los relatos conspiranoicos de la ultraderecha antisemita. Así que el globalista Macron, que trabajó para un banco de la familia Rothschild, tiene que ser la quintaesencia de lo que odian. Más si tenemos en cuenta que los mercados europeos reaccionaran tan positivamente a la victoria de Macron.

Mi conclusión es que es significativo que tres años después de haber planteado el concepto de Nueva Guerra Fría, asciendan en Europa fuerzas políticas con carácter nacional-populista, hostiles a la OTAN y la Unión Europa mientras coinciden todas en proponer alianzas de sus países con el bloque geopolítico de Rusia y/o sus aliados. En España tenemos un caso así. Véase el punto 327 del famoso programa político maquetado como un catálogo de Ikea.

Por último, de la misma manera que se pueden componer diferentes ejes ideológicos en los que las mismas fuerzas políticas aparecen cercanas o en extremos opuestos, según los temas elegidos, el dilema que se le plantea a los votantes franceses ha sido interpretado como una disyuntiva clara o irrelevante. Es decir, hay quien considera que el centrista Macron y la ultraderechista Le Pen representan cosas muy diferentes. Incluso más de uno aplica el criterio “cualquier cosa menos Le Pen”, como algún líder comunista en Francia o el periodista Antonio Maestre en España.

Otros consideran que el “neoliberal” Macron y la ultraderechista Le Pen son lo mismo. Y por tanto, no hay tal disyuntiva. Es más, desde la ultraizquierda alguno considera que la “antiglobalista” Le Pen, como Donald Trump, es preferible a un candidato del establishment. Hoy lunes ha sido un día de chistes en Twitter al respecto. Me llamó la atención un argumento. El fascismo es “hijo del liberalismo”. Años de austeridad económica en Francia habrían provocado tal malestar social que ha permitido el ascenso electoral del Front National de Marine Le Pen. A continuación una encuesta sobre las razones principales del voto a Le Pen: Inmigración, lucha contra el terrorismo y la seguridad de las personas y bienes. Ningún tema económico.

Imagen vía Politbot.

Ahora, es de esperar que la concentración del voto en Macron bajo la consigna “cualquiera menos Le Pen” dará la victoria al centrista Macron y la Unión Europa dará un suspiro de alivio. Una victoria de Le Pen y la posible salida de Francia de la Unión Europea dejaría malherido al proyecto europeo para regocijo de Vladimir Putin. Cuando planteé el concepto de Nueva Guerra Fría me contestaron que Rusia no podía permitirse entrar en una carrera armamentística con Occidente. Era una objeción equiparable a aquella pregunta de Stalin: “¿Dónde están las divisiones de carros de combate del Papa?” La lluvia de desinformación rusa y la financiación de partidos políticos han resultado ser armas más poderosas.

La Milicia Nacional Bolivariana y la defensa del chavismo

Se podría llenar una estantería con los libros que me propuse escribir y nunca pasaron del primer capítulo. Y uno de esos libros podría ser una recopilación de los artículos cuyo borrador duerme en alguna carpeta de mi disco duro. A veces me sorprendo yo mismo al releer entradas de varios años de este blog y encontrar referencias a proyectos de artículos que no pasaron incluso de la fase de recopilación de bibliografía.

Uno de esos artículos que me propuse escribir trataba el nuevo Pensamiento Militar Bolivariano y la creación de una milicia popular en Venezuela. Recuerdo dedicar tiempo en el invierno austral de 2010 a tomar notas. A mi vuelta a España buceé en los libros de historia de Venezuela en la Biblioteca de Humanidades de la Universidad de La Laguna. Cometí un error de principiante entonces. En vez de ir al meollo del asunto, empecé por el contexto histórico del país. Para mí el punto clave fue el Golpe de Estado de 2002 y la parálisis del ejército. Pero quise explicar la crisis del orden político tradicional venezolano y la aparición del chavismo. Llegó el día en que me vi leyendo sobre el Pacto de Punto Fijo del 31 de octubre de 1958. Había perdido el foco y seguro que fue ahí cuando salté a otro tema.

El punto de partida es que en Venezuela anunciaron la iniciativa de crear un nuevo pensamiento militar autóctono. Según el general Rául Baduel existía un problema porque las doctrinas militares venezolanas eran de inspiración estadounidense. Y aunque los más escépticos podrían sospechar de que el propósito era politizar la formación militar en Venezuela, yo sentía curiosidad si iban a plantear algo original y novedoso. De hecho, en Venezuela se hablaba de una invasión estadounidense. Así, terminó el profesor Jorge Vestrynge invitado al país tras la publicación en España de su libro El Islam Revolucionario y la Guerra Periférica, editado en España por El Viejo Topo en 2005.

El libro trata fundamentalmente de la guerra asimétrica y está escrito al calor del impacto del 11-S. Está muy influenciado por las ideas del libro L’islam révolutionnaire del terrorista y converso al Islam Illich Ramírez Sánchez. Según le escuché decir a Verstrynge en un entrevista, él le transmitió a sus interlocutores venezolanos que la idea de una invasión estadounidense era un disparate. Verstrynge dictó conferencias en instituciones militares venezolanas y su libro tuvo una edición de decenas de miles de ejemplares para ser distribuido en las fuerzas armadas. Según él, no cobró dinero por ello. Parte de las ideas del libro conectan con el concepto “Guerra Sin Restricciones” de los chinos  Qiao Liang y Wang Xiangsui. Así surgieron titulares como “El podemita Verstynge enseña en Venezuela y en la Complutense cómo hacer una bomba atómica casera”.

Mientras indagaba sobre el nuevo pensamiento militar, acudí en 2010 a las páginas web de instituciones militares venezolanas en busca de textos de pensamiento y doctrina militares. Me encontré un batiburrillo formado por filósofos chinos, padres de la Patria decimonónicos y pensamiento de izquierda. Nada coherente y desarrollado. Aparqué el proyecto de artículo, pero repetidamente fui cruzándome con artículos de opinión donde chavistas usaban alegremente conceptos como “Guerras de Cuarta Generación” sin ninguna relación con lo planteado por William S. Lind cuando desarolló el concepto. Llegué incluso a encontrar un documental de un periodista español que con el título “El Enjambre” aludía al concepto de swarming de John Arquilla y David Ronfeldt dándole un significado diferente. Se puede ver en este enlace de CubaInformación.TV, donde en su prsentación dice que “analiza la doctrina de Guerra en red” y “la guerra mediática y las operaciones psicológicas contra Venezuela”. Escribí sobre esa permanente confusión intelectual venezolana en “El delirante pensamiento militar contemporáneo venezolano”. Como dije entonces, queda pendiente hacer un repaso a cómo en Venezuela tomaron conceptos de pensadores estadounidenses y le dieron un significado propio. Además, seguro que hay ahí fuera muchos más textos que cuando hice mi primera aproximación al nuevo Pensamiento Militar Bolivariano.

Personal militar en unos ejercicios de guerra asimétrica en el Estado Vargas, 2005.

Quizás el temor a una invasión estadounidense resulte ridícula con la perspectiva del tiempo. La atención de Estados Unidos estaba demiasado volcada en la primera mitad de la década anterior en la guerra contra Al Qaeda y luego en Oriente Medio. Además, el habitual discurso del “imperialismo yanki” y el petróleo venezolano siempre pasa por alto que Venezuela siempre ha estado “open for business” para las petroleras yankis, que durante el “paro petrolero”de 2002-2003 estuvieron del lado del gobierno. Al fin y al cabo, querían que su mercancía saliera del país. Por no olvidar que el petróleo venezolano es de mala calidad y requiere unas instalaciones de refinado específicas que sólo se encuentran en Estados Unidos.

Real o fingido, aquel temor llevó al gobierno venezolano a compras masivas de armamento a Rusia. Alguno de ese armamento era tan viejo como los fusiles de cerrojo Mosin Nagant de la Segunda Guerra Mundial o era de segunda mano como los carros de combate T-72B “reacondicionados”. Aquella preocupación venezolana por una invasión estadounidense trajo otra iniciativa: la creación de una milicia popular chavista. La idea de partida era contar con una fuerza combatiente que auxiliaria a las fuerzas armadas en caso de invasión.

Las milicias populares nacen en Venezuela con la “Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional” (LOFAN) del 26 de septiembre de 2005. En su artículo noveno figura la “Composición de la Fuerza” y se nombran los elementos que forman la Fuerza Armada Nacional. Aparecen mencionadas como novedad la “Reserva Nacional” y la “Guardia Territorial”. Curiosamente, ambas no aparecían en el artículo 328 de la Constitución de 1999, donde sólo se mencionaban como integrantes de la Fuerza Armada Nacional a la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional.

Milicianos con fusiles de cerrojo soviéticos Mosin Nagant.

En el texto de la LOFAN se especifica que las funciones de la Reserva Nacional es “complementar la Fuerza Armada Nacional activa para el cumplimiento de sus funciones y proporcionar reemplazos a sus unidades, y cualquier otra que se le asigne para la defensa integral de la Nación”. Entre las posibles misiones se encuentra “la cooperación para el mantenimiento del orden interno”. Mientras que las funciones de la Guardia Territorial son “la preparación y mantenimiento del pueblo organizado para operaciones de resistencia local, ante cualquier agresión interna y/o externa”.

Desde la aparición del concepto en discursos,  pasando por la la promulgación de diferentes leyes para articularla y hasta la actualidad, los nombres han ido cambiando con bastante confusión. Desde 2007 tenemos la Milicia Nacional Bolivariana, dividida desde 2009 en Milicia Territorial y en los Cuerpos Combatientes. Estos últimos lo forman trabajadores del sector público y empresas privadas que son militarizados para mantener el funcionamiento de la Administración y la actividad económica. Además, dentro de la Milicia Territorial apareció en las áreas rurales la Milicia Campesina, con uniforme y armamento distintivo. Sobra comentar que al nombre se añadió el adjetivo “Bolivariano”, como ha sucedido con el resto de instituciones del Estado en Venezuela. Allí existe desde la Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales o el  Instituto Bolivariano de Educacion Especial.

La creación de una fuerza de reserva en Venezuela no tiene nada de extraordinario. Ni siquiera las alusiones a la misión de enfrentar a los enemigos internos. Incluso, las labores auxiliares de mantenimiento del orden público son llevadas a cabo por la Guardia Nacional en Estados Unidos. La Milicia Nacional Bolivariana tiene dos particularidades que merece la pena resaltar.

La primera es la jerarquía de mando. Según la Ley de Reforma Parcial del Decreto Nº 6.239, y tal como leemos en la página web oficial, la Milicia “depende directamente del Presidente o Presidenta de la República Bolivariana de Venezuela y Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana”. Esto es, la Milicia no aparece como una fuerza auxiliar subordinada dentro de las fuerzas armadas, sino que es una entidad aparte dentro del organigrama de la defensa nacional y que está bajo órdenes directas del presidente Maduro. Para ello, se llegó a desgajar el VII Cuerpo de las Reservas del Ejército, con su personal e instalaciones del Ejército, para integrarlo en el Comando General de la Reserva Nacional y Movilización Nacional que depende del presidente.

La segunda cuestión es el adoctrinamiento político que reciben los miembros de la Milicia Nacional Bolivariana. A las funciones militares, se le añade el contribuir a la “construcción del socialismo” y hacer laboras de propaganda en la vida civil. Es un fenómeno paralelo a la politización de las fuerzas armadas venezolanas evidente y extensamente documentado. Vemos en el siguiente organigrama la existencia de la sección de “Moral y Luces”, aparte de la formación y doctrina.

Los dos elementos combinados, un cuerpo armado y politizado bajo órdenes directas del líder, no es una novedad venezolana Por ejemplo, Irán cuenta al margen de las fuerzas armadas (Artesh) con el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (Pasdarán) y una milicia auxiliar (Basij). Este tipo de cuerpos armados nacen siempre por el mismo motivo. La desconfianza  del líder hacia las fuerzas armadas, que tienen poder suficiente para enfrentarse al régimen o que llegado el caso por su inacción o parálisis podría dejarlo caer.

La marcialidad de los miembros de la Milicia Nacional Bolivariana es motivo de mofa en las redes sociales. Los hombres obesos y las señoras mayores no parecen ser el tipo de combatiente capaz de enfrentarse a una invasión yanki. Pero no hay que olvidar que en un país tremendamente poralizado, una parte está armada. Precisamente, hace muy poco se celebró el día nacional de la Milicia Nacional Bolivariana en Venezuela. El presidente Maduro anunció su expansión hasta medio millón de miembros armados.

La destrumpización de Donald Trump

Evidentemente la victoria electoral de Donald J. Trump puso patas arriba mis esquemas sobre la Nueva Guerra Fría. Un presidente estadounidense asilacionista que decía que quería mantener buenas relaciones con la Rusia de Putin y desentenderse de la defensa de Europa mientras criticaba a la OTAN por obsoleta era otro paso hacia una victoria rusa después del BREXIT y a la espera de las elecciones francesas. Añadamos los detalles de que había eliminado de la plataforma electoral republicana el apoyo a Ucrania frente a Rusia y despreciaba las acusaciones de interferencias rusas en las elecciones como una pataleta de los demócratas con mal perder. Paradójicamente el concepto de (Nueva) Guerra Fría apareció en el programa de Stephen Colbert pero sólo para sentenciar la victoria rusa en diciembre de 2016.

Semanas después, le di una vuelta al asunto aquí, en mi blog, en “La Nueva Guerra Fría después de Donald Trump”. Dije entonces que me parecía incompatible su objetivo de “Make America Great Again” a la vez que mantener una política aislacionista.

Personalmente creo que son incompatibles una política aislacionista y el objetivo de Make America Great Again. La  promesa de convertir a Estados Unidos en un país ganador no parece que encaje con la idea de abandonar a los aliados de Europa y Asia-Pacífico para dejar vacíos geopolíticos que ocupen China y Rusia. […] Trump podrá escenificar su amistad presidencial con Putin, pero si quiere mostrar la firmeza que muchos echan en falta en Obama tendrá que frenar a su amigo ruso. Habrá que ver si se produce un reparto de áreas de influencia que cree unas reglas de juego para el mundo “post-post Guerra Fría”, como diría el profesor Javier Morales o se produce una ruptura cuando Trump mande al rincón a Putin. Sin descartar, claro que Trump sea complaciente con Putin con consecuencias imprevistas en Washington D.C. Tanta incertidumbre viene de la tendencia de Trump a desdecirse y de la extraña mezcla de outsiders y viejos halcones neocón que encontramos en su gabinete.

En el último mes hemos ido viendo cómo se despejaban esas incógnitas. No ha sido casual la salida de Steve Bannon, jefe de estrategia política de Trump, de la lista de miembros del Consejo de Seguridad Nacional. Bannon representaba a una “nueva derecha” que había tomado con Trump el Partido Republicano al asalto. Los críticos de Trump consideraban a Bannon el verdadero poder de la sombra. Su inclusión en un órgano estratégico como el Consejo de Seguridad Nacional fue muy polémica, porque a su vez se excluyó como miembros natos del Consejo al jefe del Estado Mayor de las fuerzas armadas y al director de inteligencia nacional. Luego hemos visto cómo el gobieno de Trump tomaba una decisión que le alejaba de la línea no intenvencionista y apaciguadora con Rusia que se supone iba a caracterizar su mandato.

Castigar al régimen sirio por usar armas químicas contra su población. Mismas circunstancias, diferente presidente. Vía John González.

Ordenó un ataque con misiles de crucero contra la base aérea militar siria desde la que despegaron los dos Sujoi Su-22 que lanzaron un ataque con armas químicas contra una población en la retaguardia del saliente por el que los rebeldes sirios avanzaban desde la provincia de Idlib hacia Hama. (Hice un análisis para del ataque para la revista EL MEDIO). Como luego insistió el secretario Mattis, el ataque fue una acción puntual y excepcional al haber cruzado el régimen aquella línea roja que trazó el presidente Obama. Sin embargo, tras el ataque con armas químicas en Goutha en agosto de 2013 el presidente Obama dudó si lanzar un ataque punitivo ante la feroz campaña en contra de la derecha republicana. Aquel momento de duda me pareció un hito que marcaba el ocaso del “momento unipolar” vivido desde el fin de la Guerra Fría, tal como conté en “Lo que está en juego en Siria” (27 mayo 2014).

El 12 de abril Trump anunció que la OTAN había dejado de ser obsoleta. Es verdad que en Europa se ha hablado de aumentar el gasto, ante la presión estadounidense para cumplir el compromiso de un 2% del PIB destinado a defensa tras una década de recortes inmisericordes que ha dejado a los países de la OTAN sin capacidades clave. Pero sus razones para decir que la OTAN ahora es relevante son que ahora la OTAN sí ha puesto la “lucha contra el terrorismo” como prioridad. Quizás, más que un argumento sea una excusa.

Por último, el director de la CIA, Mike Pompeo, se refirió a Wikileaks en los siguientes términos:

“WikiLeaks walks like a hostile intelligence service and talks like a hostile intelligence service. It has encouraged its followers to find jobs at CIA in order to obtain intelligence […] And it overwhelmingly focuses on the United States, while seeking support from anti-democratic countries and organisations. It is time to call out WikiLeaks for what it really is – a non-state hostile intelligence service often abetted by state actors like Russia”.

Es una auténtica ruptura con una organización citada frencuentemente por los partidarios de Trump en su guerra mediática contra Hillary Clinton. Y un reconocimiento oficial a lo que todo sabíamos, que Wikileaks es una organización con una agenda política antiestadounidense que trabaja al servicio de Rusia.

Ahora, queda a debate el qué ha pasado. ¿Ha cambiado Trump por influencia del secretario Mattis y su consejero McMaster en un juego de poder por la posición de influir al presidente frente a Bannno? ¿Ha sucumbido Trump al ala neocón de Partido Republicano? ¿Se han salido con la suya los halcones del Pentágono y los servicios de inteligencia, el “Estado Profundo”? El futuro con Trump ya no es lo que era.

La conexión siria

Tirando del hilo sobre las simpatías y conexiones entre Irán y la ultraderecha española aparecieron también las simpatías hacia la Siria de Bashar Al Assad.  Mencioné el libro Siria: Entrevistas para comprender un conflicto, cuyo autor es presidente del Frente Europeo de Solidaridad con Siria y que recoge en el libro entrevistas a personajes entre los que abundan quienes tienen una trayectoria política vinculada a la ultraderecha. Resulta que son varios los grupos y personajes de la ultraderecha española que se han posicionado sobre la guerra civil siria a favor del régimen de Bashar Al Assad.

A pesar de un nombre tan neutro, podemos identificar la alineación ideológica del Frente Europeo de Solidaridad con Siria viendo quién tomó la palabra en su acto de “apoyo al legítimo gobierno de Bashar Al-Assad”  celebrada en Madrid el 19 de marzo de 2016. Se trató de Melisa Domínguez, líder del célebre a estas alturas Hogar Social Madrid (HSM). La organización replicó la estrategia de “okupación” de la organización fascista italiana Casa Pound.

En la anterior foto que me ha proporcionado @jorgecamarero vía Twitter, se puede ver a la izquierda a una chica con la camiseta del HSM y a la derecha un chico con una camiseta de Casa Pound. Suponemos que la foto se tomó en Siria. Delante vemos la pancarta del European Solidarity Front for Syria. Y es que la organización española no es más que la encarnación local de una organización presente en varios países. Y es que el fenómeno se repite en Europa. Véase “Assad’s far-right Europe corps?” de 2013 y “Europe’s far-right activists continue to throw their weight behind Syria’s Assad” (2015). En España el asunto fue abordado por Cristina Torrent en “Asad y sus camaradas fascistas” (2016).

Posiblemente uno de los partidos de ultraderecha más activos sobre Siria sea el Movimiento Social Republicano (MSR), que aquí definen como “partido político patriota que se decanta por el socialismo nacional revolucionario”. En su página web podemos encontrar textos como “Siria no se toca” o “Con el Partido Social Nacionalista Sirio”, partido fascista del que ya he hablado anteriormente en este blog. Uno de sus miembros, el abogado libanés Adnan Ezzedine, ha participado en varios actos del MSR sobre Siria. Por ejemplo, encontramos que el 15 de junio de 2013 se celebró una mesa redonda en Valencia con el título “¿Qué está pasando en Siria” en la que participó Ezzedine con miembros del MSR. Ese mismo año participó también con el MSR en las VIII Jornadas de la Disidencia, donde estuvo también estuvo Hassan Sakr, responsable de relaciones exteriores del partido y al que encontramos de visita en Moscú recientemente. La participación del Partido Social Nacionalista Sirio en unas actividades en España sucedió después de que una delegación del MSR viajara al Líbano.

El Movimiento Social Republicano y el Partido Social Nacionalista Sirio juntos en Madrid en 2013.

A Adnan Ezzedine lo volvemos a encontrar el 20 de febrero de 2016 en unas jornadas en Zaragoza celebradas por una organización vinculada al MSR, el Círculo de Estudios La Emboscadura (CELE). En aquelló ocasión impartió una conferencia titulada “Por la paz en Siria”. Además, en aquellas jornadas estuvo presente Manuel Galiana Ros, parte de la “conexión iraní” de la ultraderecha española, para impartir una conferencia titulada “Razones para ser antisionista”. Según la crónica del MSR, “aprovechó para hablar de algunos de sus libros”. Destripé uno de ellos hace poco aquí.

El Movimiento Social Republicano actúa de paraguas para otras organizaciones culturales, sindicales, estudiantiles, etc., como es el caso del CELE. En 2015 Ezzedine impartió una conferencia sobre la causa palestina en Córdoba que generó rechazó entre la comunidad palestina, tal como contó Joan Cantarero en el diario Público, por sus notorios vínculos con la ultraderecha española. En aquella ocasión apareció como miembro de la International Coalition Against Impunity Hokok (ICAI Hokok), organización de la que era tesorero el abogado Juan Ramón Marcos Coloma. En las elecciones al Parlamento Europeo de 2014 Coloma fue candidato en las listas el MSR en calidad de independiente. ICAI Hokok no parece que fuera una organización muy grande o muy activa. Tanto la página web, la página de Facebook y el perfil de Twitter llevan sin actualizar desde 2016.

Podemos leer una entrevista a Ezzedine en El Espía Digital, publicación vinculada con la ultraderecha española que tiene una marcada agenda pro Kremlin y cuyo director ha sido contertulio en el programa Fort Apache del canal iraní HispanTV. El director de El Espía Digital es también uno de los entrevistados en el libro Siria: Entrevistas para comprender un conflicto. Como vemos, cuando seguimos el hilo encontramos a los mismos personajes y a las mismas organizaciones cruzándose en las mismas mesas redondas y presentaciones de libros, además de difundir unas las actividades de las otras.

Ezzedine se cruzó con otro de los entrevistados en el libro en una mesa redonda sobre la guerra en Siria celebrada en Jaén en 2013. Allí habló Gustavo Morales, antiguo falangista y ahora colaborador de HispanTV. El evento fue coorganizado por el  Frente Europeo de Solidaridad con Siria y la Asociación Iberia-Cruor. Pero las continuas coincidencias de los mismos personajes y organizaciones en torno al tema de Siria se da también a los posicionamientos sobre otros temas, como es el caso de Irán.  Así, Santiago González, miembro de CELE, impartió una conferencia en febrero de 2016 bajo el título “La revolución islámica en Irán y la tensión en el Golfo“ en el “espacio cultural alternativo” OHKA de Madrid. Al mes siguiente, Jesús Vallés, “simpatizante del MSR y colaborador del CELE” impartió otra en Zaragoza bajo el título “Las guerras sionistas y la crisis de los refugiados”.

Evidentemente, estas organizaciones son minoritarias en el ámbito español. Así que era previsible que sus miembros más destacados se conozcan todos entre ellos y se repitan los nombres en los eventos públicos. Es, por ejemplo, el caso de Manuel Galiana Ros, que lo mismo aparece en las listas electorales de Democracia Nacional, que presenta uno de sus libros en la sede de La Falange, que imparte una conferencia en unas jornadas de una organización vinculada al Movimiento Social Republicano. Además, como enemigos de la democracial liberal, la economía de mercado y la globalización sus posicionamientos ideológicos les lleva a todos ellos simpatizar con los enemigos geopolíticos de Occidente, sea Rusia, Irán o Siria.

La relevancia de estos personajes y organizaciones, minoritarios y políticamente insignificantes en España, es su vínculo con los gobiernos de otros países. Lo vimos en “La conexión iraní”. Y lo volvemos a encontrar en el caso sirio. Así, encontramos que en una mesa redonda organizada por el Frente Europeo de Solidaridad con Siria el 4 de julio de 2015 participó el embajador de Siria en España junto con Gustavo Morales. También participó en un evento del Partido Comunista de España en solidaridad con el régimen de Bashar Al Assad, sea dicho de paso.

Pasa algo interesante cuando uno se introduce en esta maraña. Tarde o temprano nos encontramos a organizaciones de izquierda reproduciendo textos o promocionando eventos de personajes y organizaciones de ultraderecha. Fue algo que ya vimos en torno a la crisis de Ucrania y que traté en “Guerra de memes”, donde contaba cómo carteles de propaganda de la ultraderecha española sobre Rusia habían sido compartidos por comunistas. Es el caso del cartel anunciador de una concentración a favor del régimen sirio celebrada en Madrid el día 19 de marzo de 2016 y organizada por Frente Europeo de Solidaridad con Siria.

El cartel con la convocatoria a esa concentración del 19 de marzo de 2016 organizada por el Frente Europeo de Solidaridad con Siria fue difundida en Twitter por los Verdes Madrid, organización republicana de izquierdas que simpatiza con el chavismo y con el Frente Democrático para la Liberación de Palestina.

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En la Nueva Guerra Fría las causas y los argumentos de ultraizquierda y ultraderecha son intercambiables. En la segunda parte de “La conexión siria” haré un repaso a grupos y personajes de la ultraizquierda española que apoyan al régimen sirio.

Al Assad y Chávez, entre otros, en un acto de la ultraderecha francesa en París en 2013. Foto vía Tahrir-ICN.

La conexión iraní

Mi lectura de Yihadismo wahabita, la recopilación de textos hecha por Manuel Galiana Ros, confirmó mi sospecha de que cuando uno percibe un esfuerzo colectivo de impulsar ciertas narrativas interesadas sobre Oriente Medio puede concluir que detrás de todo ello hay alguien con una agenda e intereses que defender.

Galiana Ros cuenta en la introducción del libro que conoció la existencia del texto francés Les Égares de Jean-Michel Vernochet en un viaje a Irán para presentar la edición en farsi de su libro Los lobbies sionistas en España. Allí, tras un recorrido de dos días al sudoeste del país (entiendo que cerca de la frontera con Iraq y escenario de la guerra), tuvo la idea de escribir otro libro titulado La guerra sionista contra Jomeini. En una conferencia impartida en enero de 2014 en el Centro Cultural Sirio de Madrid, que depende de la embajada siria, habla de ese viaje y de su reciente vuelta de Irán.

Manuel Galiana Ros en el Centro Cultural Sirio de Madrid con la edición en farsi de su libro “Los lobbies sionistas en España”.

El libro que Manuel Galiana Ros decidió  escribir durante el viaje a Irán en 2014 salió publicado ese mismo año por Mandala Ediciones con el subtítulo “El apoyo del mundialismo capitalista y marxista a Saddam Hussein para derrotar a la Revolución Islámica en Irán”. Podemos ver el vídeo del acto de presentación en la sede madrileña de Falange Española. Que entre que decidiera escribirlo y saliera publicado transcurriera tan poco tiempo se explica porque es un librito de 82 páginas.

Manuel Galiana Ros en la Iran’s Book New Agency (IBNA), cuya web le presenta como “Anti-Zionist Writer”. Enero de 2014.

En aquella conferencia, impartida en enero de 2014 en una institución vinculada a la embajada siria en Madrid, menciona que había realizado ya cuatro viajes a Irán. Y que el primero de ellos fue en 2011, para asistir a una conferencia internacional sobre terrorismo donde acudieron invitados de 20 países. La conclusión de la conferencia, cuenta Galiana Ros, es que hoy en día no pueden tener lugar ataques terroristas sin el consentimiento de los servicios secretos. Pero esos servicios secretos ya no trabajan al servicio de los intereses nacionales, sino del sionismo internacional. En la página web de Mandala Ediciones se explica que su libro La derrota de la Globalización trata de la presente crisis económica en la que “[s]ólo las grandes multinacionales, controladas por la gran banca sionista, están sacando provecho de esta indeseable situación”. Es el discurso antisemita de toda la vida, la gran conspiración mundial judía.

Manuel Galiana Ros durante la presentación de la edición en farsi de La guerra de Irán-Irak, guerra sionista contra Jomeini.

La guerra sionista contra Jomeini tuvo una edición en farsi, retitulada La guerra de Irán-Irak, guerra sionista contra Jomeini. Galiana Ros viajó de nuevo a Irán en 2015 para su presentación, evento recogido por el canal de televisión público iraní en español HispanTV (enlace) y por el servicio en español de la Islamic Republic of Iran Broadcasting (enlace).

Según esta biografía, Manuel Galiana Ros militó en el Frente Nacional de Blas Piñar y fue cofundador de Democracia Nacional. Además, aparece como un “gran conocedor de la masonería, el sionismo y el Club Bilderberg y de la influencia que han tenido y tienen en el mundo”. En la página web de Democracia Nacional encontramos constancia de su participación en las Elecciones Europeas de 2014 como candidato de ese partido.

Podemos encontrar en Youtube varias entrevistas y conferencias suyas. Así que tenemos a un autor español, conspiranoico, antisemita y de ultraderecha, cuya figura y obra es promocionada por la República Islámica de Irán porque su discurso encaja en los esfuerzos propagandísticos contra Israel y porque puede ser presentado de cara al interior como un apoyo externo que proporciona legitimidad internacional.

En Ediciones Mandala, editora de La guerra sionista contra Jomeini, encontramos también El aliado persa. Desmontando los mitos sobre Irán de Niko Roa, director y guionista de documentales. Es además “articulista en revistas de pensamiento identitario”, según cuentan en el anuncio de la proyección de un documental suyo en Madrid en 2013. Aquí podemos ver a Manuel Galiana Ros entrevistando a Niko Roa. Menciona que viajaron juntos en 2012 a Irán para acudir a una conferencia internacional sobre “hollywoodismo” y la influencia de los judíos y sionistas en el mundo del cine.

Ediciones Mandala también ha publicado una biografía del ayatolá Seyed Ali Jamenei, líder supremo del país: De seminarista a Líder supremo. Su traducción al español es obra del consejero cultural de la embajada iraní, Alireza Esmaeili, tal como informa HispanTV. Así que no sólo dos autores de la editorial han sido invitados a Irán, sino que tenemos a un consejero de la embajada iraní publicando un libro en esa editorial.

El libro Yihadismo wahabita de Galiana Ros fue publicado por la editorial Ediciones Esparta, uno de cuyos temas principales es Falange y el fascismo español. Allí encontramos el libro Siria: Entrevistas para comprender un conflicto cuyo autor es Carlos Paz, presidente del Frente Europeo de Solidaridad con Siria. Entiéndase, la Siria de Bashar Al Assad. El autor del libro, Carlos Paz, cuenta en esta entrevista que varios miembros de la organización han viajado en diversas ocasiones a Siria. Ciertamente, la conexión español-siria, en la que participan comunistas y fascistas daría para otra entrada de blog [véase “La conexión siria”]. Pero aquí me interesa la lista de entrevistados en el libro.

El libro fue presentando en la sede de La Falange y reseñado por la publicación rusa Katehon, vinculada al movimiento euroasianista de Alexander Dugin. Personajes como Jorge Vestrynge y Fernando Sánchez Dragó no necesitan presentación. Otro día habrá que hablar de su opinión sobre la Rusia de Putin. El repaso a la lista de entrevistados es sumamente interesante. Gustavo Morales fue una figura destacada del falangismo español. En 1988 y 1990 publicó sendos libros sobre Irán. Presentó el programa “Orientando” en HispanTV, cadena donde es entrevistado con frecuencia. Bruno Navarro Rousseau-Dumarcet ha sido colaborador del Grupo Intereconomía como analista de seguridad y defensa. Perteneció a Alianza de la Unidad Nacional. Detalle curioso: con otros miembros de la organización, incluyendo a Ricardo Sáenz de Ynestrillas, izó una bandera española en Gibraltar en 1998. Juan Antonio Aguilar, destacado ultraderechista que fundó Bases Autónomas, es director de El Espía Digital, un medio online con una peculiar línea pro Kremlin y una lista de colaboradores de ultraderecha. Además, ha sido contertulio en el programa Fort Apache de HispanTV.

Como hemos visto, empecé tirando del hilo de un personaje de la ultraderecha española vinculado con Irán, cuyo libro encontré de casualidad, para encontrar un panorama de personajes de la ultraderecha española con una posición de simpatía o vínculos con Irán, extensibles a Siria y Rusia. Sería divertido hacer un trabajo igual con la ultraizquierda española, donde encontramos si no simpatía al menos “comprensión” con la Rusia de Putin porque realiza “un papel contra hegemónico” frente a Estados Unidos, junto con simpatías hacia la Siria de Bashar Al Assad como baluarte “anti sionista”.

Al final, como ya he repetido muchas veces aquí, la gran divisoria actual no es izquierda o derecha, sino el posicionamiento en el contexto de la Nueva Guerra Fría. El otro día en Twitter, será interesante hacer una comparación de los programas electorales en materia económica y de política exterior de Podemos y el Front National francés.

“Yihadismo wahabista” de Manuel Galiana Ros

El año pasado me llamó la atención la proliferación de artículos que culpaban a Arabia Saudita de los atentados en Francia y Bélgica como responsable última del yihadismo global. Evidentemente Arabia Saudita no es un país muy recomendable para vivir y emular. Y ciertamente las autoridades saudíes dedican recursos a hacer proselitismo de su visión conservadora del Islam. Véase el canal en español Córdoba Internacional TV. Pero las raíces intelectuales del yihadismo son externas a Arabia Saudita. Al igual que el origen de las figuras más relevantes de la yihad global, excepción hecha de Bin Laden, que precisamente terminó enemistado con las autoridades saudíes.

Ese goteo fino de artículos me llamó la atención en su momento y lo que me resultó evidente es que tenía que tratarse de una narrativa diseñada ex profeso para crear rechazo en Occidente hacia Arabia Saudita, pasís cuyos intereses geopolíticos en Oriente Medio chocan con Irán (anoten este dato). Así que cuando me encontré un ejemplar de Yihadismo wahabita y sus raíces sionistas y talmúdicas de Manuel Galiana Ros en la Casa del Libro en Bilbao me llevé el libro a casa. Se trata de un panfleto conspiranocio y antisemita de una editorial de ultraderecha. Me extrañó encontrar un libro así en una librería convencional. Pero desde luego su lectura ha resultado muy interesante por la perspectiva que proporciona sobre la Nueva Guerra Fría y los vínculos del autor.

Para empezar, la portada del libro es engañosa. Manuel Galiana Ros aparece como autor, pero suyos son sólo la introduccion y el epílogo, que ocupan menos del 10% del libro. El libro se compone en realidad de un texto de un autor francés sobre el wahabismo junto a  una recopilación de artículos de temas y autores diversos copiados y pegados de Internet. La labor de edición es pobre o inexistente, con erratas y un abuso cansino de cursivas, entrecomillados y notas a pie de página tan típico de esta clase de libros. Voy a extenderme en destripar aquí el contenido del libro. Así que puedes saltar de aquí al final, donde hablo de las ideas que transmite Galiana Ros y lo que he encontrado detrás del libro.

El grueso de Yihadismo wahabita lo ocupa la traducción de Les Égarés (“Los extraviados”), obra del francés Jean-Michel Vernochet, que sí aparece mencionado en la portada. La tesis de Vernochet es que el wahabismo, la corriente del Islam dominante en Arabia Saudita, es una herejía que, con su rigidez y dogmatismo, está alejada de la verdadera naturaleza del Islam y es causante del Choque de Civilizaciones con Occidente.

El wahabismo, recordemos, debe su nombre a Muhammad ibn Abd-al-Wahhab (1702-1792), un clérigo rigorista que pretendía purificar el Islam y que firmó un pacto con la familia Al Saud. A cambio de legitimidad religiosa a sus aspiraciones de poder, los Al Saud le convirtieron en la autoridad religiosa en sus territorios. Y así sigue a día de hoy, el wahabismo es la corriente islámica oficial en Arabia Saudita. Una de sus características, por ejemplo, es el rechazo a la veneración de santos y la visita de sus tumbas. Prácticas del Islam popular que uno puede encontrar en África Occidental y Turquía. Según Vernochet, se trata de un rasgo del wahabismo tomado del judaísmo ultraortodoxo y su fijación por el cumplimiento a rajatabla de la ley. Como es, también según Vernochet, la aplicación de la pena de muerte por lapidación. Además, la demolición de tumbas de santos por los yihadistas es una prueba de la influencia wahabita en todo el mundo. Resulta que la pena de muerte mediante lapidación fue introducida en Irán después de la revolución islámica. Y ahí sí que está claro que no hay influencia wahabita alguna. Así que sería interesante revisar las afirmaciones del autor sobre la influencia del wahabismo en el yihadismo.

La cosa se pone interesante cuando Jean-Michel Vernochet nos cuenta que Al Wahhab recibió dinero de un agente británico para estudiar en distintas capitales árabes y así convertirse en un clérigo eminente. El objetivo de los británicos era entonces asegurarse el control de la península arábiga como lugar estratégico en la ruta a la India. Ese periplo más allá de los dominios de los Al Saud no aparece en su biografía de la Wikipedia. Curiosamente, encontramos referencia a la existencia de un panfleto titulado Memoirs of Mr. Hempher, The British Spy to the Middle East. Resulta ser un texto apócrifo de 1868 de carácter conspirativo y origen otomano que es la fuente que cita Vernochet pero omitiendo su naturaleza.

Además, nos cuenta que según algunos, “aquí surge una dificultad recurrente, la de la fiabilidad y la identificación de las fuentes” (pág. 25), tanto los Al Saud como Al Wahhab eran descendientes de criptojudíos pertenecientes a la corriente sabatea. El wahabismo sería entonces una creación de una secta mesiánica criptojudía infiltrada en el Islam. Sabateos y wahabíes compartirían entonces buscar “la inversión de la ley y la negación de todo código moral” (pág. 55).

Luego tenemos un repaso histórico de las peripecias de la casa Al Saud hasta que que en 1932 se proclamó el tercer reino saudía, habiendo arrebatado por el camino la Meca y Medina a la dinastía hachemí. Desde entonces, Arabia Saudita ha mantenido una estrecha alianza con Estados Unidos y Reino Unido. ¿Cómo la explica Jean-Michel Vernochet? Según nos cuenta, el asunto no tiene nada que ver con intereses geopolíticos. Resulta que el dogmatismo wahabí se “acomoda perfectamente” a los “preceptos ultra liberales de la Escuela de Chicago y a los libertarios de la escuela freudiana-marxista conocida como de Frankfurt” (pág. 35). Llevo tiempo leyendo a la derecha echándole la culpa de todos los males de Occidente al “marxismo cultural” y la Escuela de Frankfurt. (Quizás tenga que hablar de ello algún día). Pero la pirueta dialéctica de Vernochet me ha parecido mortal de necesidad.

Por último, Vernochet expone cómo el wahabismo es la corriente dominante de Qatar, emirato que muestra una fachada de modernidad al mundo, pensemos en el canal de noticias Al Yazira, pero que mantiene una política de apoyo a grupos yihadistas radicales como parte de una agenda exterior diferente a Arabia Saudita. Esas sutilezas no están presentes en el libro a la hora de tratar un tema bastante interesante. Porque siempre se habla de Arabia Saudita como fuente de todo mal en Oriente Medio y nunca se menciona a Qatar, ese simpático patrocinador del Fútbol Club Barcelona y la franquicia de Al Qaeda en Siria. Vernochet en cambio liquida el asunto aludiendo al “complot americano-israelí-wahabita” (pág. 85).

Jean-Michel Vernochet. Foto: Red Voltaire.

En la segunda parte del libro encontramos una serie de textos tomados de Internet. El primero de ellos, por ejemplo, menciona como fuente “wordpress.com”. Esto es, Manuel Galiana Ros tomó un texto de blog con motor WordPress y no se molestó en citar el autor y fuente. Una búsqueda no muy larga me remite al original, “Atatürk’s Jewish Family Background”, donde además encuentro las imágenes que acompañan al capítulo del libro. Se trata de un blog con una única entrada (!), el texto traducido por Galiana Ros. A continuación encontramos la traducción de “When Ataturk Recited Shema Yisrael”. Sobre el criptojudaísmo del fundador de la Turquía moderna volveremos más tarde.

El tercer texto traducido por Galiana Ros es “Made in Saudi Arabia: Salafist Radicalism in Africa” de Wayne Madsen, que no encontré que aportara nada relevante. Menciona una cadena de atentados en Egipto que atribuye a la mano de Arabia Saudita e Israel, “una alianza insidiosa con la que los investigadores legítimos del 11 de septiembre están bien familiarizados” (pág. 118). Los siguientes capítulos son “Los cristianos de Irak; entre lo malo y lo peor; los chiitas y los sunitas” de Raad Salam Naaman, texto del que no encontré rastro en Internet, y “The Haunting of Iraq and Palestine” de Renee Parsons. Puedo estar más o menos de acuerdo con sus autores, pero no encontré nada escandaloso o realmente disparatado en ellos.

La cosa se pone “interesante” en los dos siguientes capítulos, que Manuel Galiana Ros copió y pegó de El Espía Digital, incluyendo las imágenes y fotos. De hecho, la contraportada del libro es una ilustración tomada de uno de estos dos artículos. Ambos aparecieron, por cierto, en el boletín nº126 de 11 de agosto de 2014 de esa publicación. El primero es “Oriente Medio… ¿el caos?” de Jad el Khannoussi. Presenta la idea de que las políticas de Estados Unidos para Oriente Medio nunca han sido erráticas, sino que han mantenido durante décadas una misma línea de actuación inspirada en una línea estratégica trazada por diferentes personajes israelíes y aprobada en una sesión secreta del Senado estadounidense en diciembre de 1982: la demolición de los estados árabes en entidades más pequeñas (pág. 134). Por tanto, lo que desde fuera puede interpretarse como políticas contradictorias o diferentes de un gobierno estadounidense a otro forman parte de una misma estrategia de “caos controlado” (pág. 135) que Estados Unidos aplica en otras regiones vía terceros. Según menciona Jad el Khannoussi, la intervención francesa en el Sahel para frenar la conquista yihadista de Mali fue una acción desestabilizadora, como lo fue el apoyo de Polonia a Ucrania.

Ilustración de El Espía Digital reproducida en la contraportada del libro.

El segundo artículo copiado y pegado de El Espía Digital es “La alianza forjada en sangre entre Arabia Saudita e Israel” de David Hearst. Se trata de un artículo escrito al calor del conflicto de Gaza del verano de 2014. Según Hearst, la intervención israelí en Gaza fue una “orden real” saudí. La lógica de que Israel cumplió órdenes saudíes no queda explicada. Curiosamente toma unas declaraciones de israelíes y saudíes para darles la vuelta. Por un lado, personalidades israelíes manifestaron su aprobación a la idea de, que en caso de que se desmilitarizara la Franja de Gaza, tanto Arabia Saudita como Emiratos Árabes Unidos aportarían dinero para la reconstrucción (en una nueva era de coexistencia en paz, se entiende). En cambio Hearst lo considera algo siniestro, prueba de la complicidad de las petromonarquías con Israel. Igual que con las declaraciones de un príncipe saudí, que afirmó que una vez llegara la paz no tendría inconveniente de invitar a su casa familiar tanto a palestinos e israelíes.  Hearst considera esto una traición a la causa palestina. Da la sensación de que no conoce el espíritu de la Iniciativa de Paz Árabe.

Seguimos con “Las razones de la justa causa palestina”, texto atribuido a Ricardo Martínez. En realidad, se trata de una entrevista hecha por él a Simán Kury y Edgar Saade, integrantes de la Asociación Salvadoreña Palestina. La entrevista fue publicada por Russia Today. Aquí Manuel Galiana Ros copió y pegó el texto, eliminando el enunciado de las preguntas a excepción de la primera. La explicación del conflicto árabe-israelí es aquí panfletaria y ahistórica. Por ejemplo decir, que los británicos armaron a judíos y desarmaron a los árabes antes de la partición (recordemos la matanza de Hebrón de 1929). Que la llegada de judíos se produjo después de la proclamación del Estado de Israel y proveniente de Europa (olvidando persecuciones y progromos en todo el Oriente Medio) antes y después de 1948. Que la convivencia era pacífica antes de la proclamación del Estado de Israel, negar el carácter terrorista de HAMAS (que ataca con armas no guiadas núcleos de población civil), que el Estado de Israel ha sido reconocido ya por el lado palestino (HAMAS no lo ha hecho), etc.

“Who finances ISIS?” es un caso curioso. Se trata de un texto firmado por Andreas Becker para la cadena alemana Deutsche Welle que reprodujo Russia Today eliminando la firma de Becker y cambiando la foto que lo acompaña por una de Ali Al-Saadi para AFP. Nuevamente Manuel Galiana Ros se equivocó al copiar y pegar de Internet. Atribuye la autoría del texto al fotógrafo Ali Al-Saadi, cuyo trabajo reproduce en la página 144 para ilustrar el artículo sobre la “justa causa palestina”.

El siguiente copia-pega de Manuel Galiana Ros es nuevamente un artículo del canal Russia Today: “El Estado Islámico ya está en tierras asiáticas: desarticulan una red en Malasia”. Aparece sin firmar y supongo que como en el caso anterior debe tratarse de una traducción al español de un tercer medio. Sin embarga Galiana Ros vuelve a confundirse y lo atribuye sin nombre a AFP, que es la agencia que firma la foto que encabeza el artículo y que aprovechó para la portada del libro.

Imagen de AFP que Manuel Galiana Ros tomó de Russia Today para la portada de su libro.

Seguimos con artículos en la página web de Russia Today: “EIIL: ¿El monstruo de siempre con diferente máscara?” de Nagham Salman, colaboradora de la cadena. Es curioso que use las siglas EIIL (Estado Islámico de Iraq y el Levante) porque enumera grupos yihadistas y cita ISIS, ISIL, Daesh.. como si fueran grupos diferentes. La tesis de esta autora que los grupos yihadistas están controlados por Occidente. Afirma que la guerra civil libia comenzó en 2011 sólo después de que Francia introdujera mercenarios en el país y que luego envió a Mali para tener una excusa para intervenir allí. Luego dice que la gran ofensiva del Estado Islámico en Iraq de junio de 2014 fue lanzada por yihadistas al servicio de Occidente “tras el fracaso cosechado en Siria” (pág. 151). De paso, afirma que el Estado Islámico es una creación del Mossad israelí “según fuentes acreditadas como Red Voltaire e Infowars” (pág. 151). Esta última aseveración es para caerse de la silla de la risa. Encontramos nuevamente la tesis del “caos controlado” por Occidente.

Llegado a este punto, Manuel Galiana Ros parece que no se molestó en buscar nuevas fuentes y el siguiente artículo es un nuevo copia y pega de Russia Today: “Mercenarios yihadistas del Estado Islámico ¿amigos en Siria y enemigos en Iraq?”, también de Nagham Salman. Pero ¡otra vez! se confunde o equivoca con la atribución de la autoría, aunque salga bien claro en la parte de arriba del texto en la página wegb. En el libro sólo aparece la fecha y no hay mención a Nagham Salman como autora. En el mismo tono descuidado que el anterior, habla como si el Estado Islámico fuera un fenómeno surgido en Siria y reprocha la repentina preocupación occidental por su aparición en Iraq. Es justo al revés. Apareció en Iraq y entonces no importó a nadie porque luchaba contra Estados Unidos y sus aliados. El asunto generó tanta apatía y desinterés que hay muchos textos, como este, que tratan de explicar la súbita aparición del Estado Islámico en el panorama internacional Su explicación es conspiranoica: algo así sólo es posible por ser una creación de Occidente. Pero esa necesidad de explicaciones mágicas son sólo producto de la ignorancia.  El Estado Islámico tiene un largo recorrido desde 2003. Claro que la autora parece no haber oído nunca hablar de Al Zarqawi y el grupo Monoteísmo y Yihad.

A continuación encontramos otro artículo de Nagham Salman en Russia Today cuya autora sí identifica correctamente Manuel Galiana Ros, para variar: “¿Quién recluta, quién paga, quién adiestra y quién arma a los yihadistas del EIIL?”. Nuevamente encontramos una explicación mágica de asuntos complejos. Por ejemplo, “Al Qaeda fue una gran obra de ingeniería de los servicios secretos estadounidenses y saudíes” (pág. 156). Nagham Salman nos cuenta que John McCain presidió el 4 de febrero de 2011 una reunión en El Cairo donde se organizó la Primavera Árabe. A continuación yihadistas egipcios y tunecinos fueron enviados a Libia coincidiendo con los bombardeos franceses. La guerra civil siria estalló tras entrar en el país radicales islamistas procedentes de Europa y tras pasar por campamentos de entrenamiento de la CIA, el Mossad y el MI6 en Turquía y Jodrania, en un programa financiado por Arabia Saudita y Qatar.

Nótese que ni libios ni sirios tienen papel alguno en los acontecimientos de sus países, según Nagham Salman. Y tantos países diferentes con agendas diferentes trabjaron aquí al unísono como un reloj. Tampoco se mencionan las protestas populares contra los regímenes por el efecto contagio en la región. Nuevamente repite el chiste de llamar a Infowar y Voltairenet “fuentes acreditadas” cuando menciona que el Abu Bakr Al Bagdadi, líder del Estado Islámico, es un “agente sionista” llamado Elliot Shimon, que primero fue general del Ejército Sirio Libre y luego se pasó al Estado Islámico. Para rematar dice que se le puede ver al lado de John McCain en una foto hecha en Siria donde no hay nadie parecido al líder del Estado Islámico.

John McCain al lado de gente que no se parece a Abu Bakr Al Bagdadi. Foto: Russia Today.

Seguimos en Russia Today con un artículo breve sin firma: “China revela la ‘verdadera’ razon de la campaña de EE.UU. contra el Estado Islámico”. El artículo recoge la versión china de que Estados Unidos “está aprovechando el caos del Estado Islámico para alinear sus intereses en Oriente Medio” (pág. 161) Que es como si los chinos dijeran “Todos los países sólo se preocupan por sus propios intereses, menos nosotros que nos preocupamos por los nuestros”.

Y sin abandonar Russia Today, el siguiente artículo es “Un informático saca a la luz los métodos brutales de Boko Haram en Nigeria”, que es otra pieza breve y sin firma donde simplemente se habla de la detención del responsable de la difusión de comunicados e imagen en Internet de Boko Haram.

Llegamos finalmente a un auténtico “bocato di cardinale”, un artículo de la sin par Nazanín Armanian sacado de su blog en el diario Público: “Guerra contra Siria: El ‘plan B’ de la agenda oculta de Obama”. Nazanín Armanian es un personaje del que algún día tendré que hablar aquí porque no hay nadie en España cuyos desvaríos mentales alcancen un nivel tan psicotrónico y sin embargo se le tome tan en serio. Por ejemplo, sin ir más lejos recientemente pasó por el Parlamento de Canarias. 

Nazanín Armanian tiene un estilo peculiar en el que va soltando frases que se saca del sombrero sin mirar nunca atrás. Lo mismo te dice que Estados Unidos pretende destruir “el ejército sirio por sus vínculos con Rusia” y que luego hará lo mismo con las fuerzas armadas de Ucrania, que las acciones de Estados Unidos en Oriente Medio tienen el objetivo de “empujar el precio del petróleo al alza perjudicando a China” (pág. 166). Que Estados Unidos sea aliado del gobierno de Kiev o que le interese un precio del petróleo contenido no es aquí relevante, porque la realidad nunca es relevante para Nazanín Armanian. Así nos cuenta que Estados Unidos montó “bandas criminales para provocar el terror entre la población” y es también responsable de “crear y armas a los grupos terroristas” en Siria como “viva imagen de los escuadrones de la muerte de Latinoamérica en los ochenta” (pág. 166). Este párrafo es pura proyección. Está hablando del comportamiento de las milicias shabiha del régimen sirio. Pero la referencia a la Latinoamérica de los años 80 es un buen efecto de humo y espejo para desviar la atención del lector.

Habla del Estado Islámico como el “califato americano” porque según ella la ofensiva de 2014 era parte de un plan estadounidense. Menciona el ataque químico realizado por el régimen sirio en agosto de 2013 como un ataque de “falsa bandera”, cuando hay una investigación de técnicos de la ONU por medio. Menciona los planes de Obama de bombardear Siria (el artículo es de octubre de 2014) y de mandar “árabes y pakistaníes” a luchar en Iraq contra el Estados Islámico. Como vemos, la gracia es leer sus artículos años después de escrito y ver cómo habla y habla de cosas que inventó sobre la marcha. Pero supongo que el lector despistado medio encuentra argumentos que refuerzan sus prejuicios de que Estados Unidos es el Mal absoluto y no recuerda esos detalles pintorescos que sólo a ella se le ocurren. (¿Pakistaníes combatiendo al Estado Islámico en Iraq al servicio de Estados Unidos? WTF?).

Otra rasgo característico de Nazanín Armanian es que, como muchas veces no tiene ni idea de lo que habla, cuando se encuentra algo que no entiende inventa una explicación sobre la marcha. Menciona el grupo Jorasán, vinculado al núcleo duro de Al Qaeda y al que Estados Unidos atacó en Siria en septiembre de 2014. Según ella es un invento de Estados Unidos y especula las razones de haber elegido un nombre que coincide con el de una provincia de Irán hasta 2004. El Gran Jorasán es una región histórica que engloba Afganistán y que aparece en un hadiz popular entre los yihadistas:

“Si ves venir los estandartes negros desde Jorasán, únete a ese ejército. Incluso si tienes que arrastrate sobre hielo. No habrá poder que lo pueda detener. Y llegarán finalmente a Jerusalén, donde eregirán sus banderas”

Como la yihad global arrancó en Afganistán, los miembros de Al Qaeda consideraban que ese hadiz tenía un significado profético. No es un plan secreto de la CIA de crear un grupo yihadista que opere en Irán y Asia Central.

Otro ejemplo. Menciona el término Af-Pak, que se popularizó en Estados Unidos para dar a entender que no se podía tratar la guerra en Afganistán como un fenómeno aislado sin tratar también la complicada relación de Washington con Pakistán y el ambivalente papel de “estado profundo” pakistaní frente a los talibán y el yihadismo. Se escribieron cataratas de artículos sobre el tema. Pero, según le escuché decir en una conferencia en 2010, el término Af-Pak reflejaba los planes de Estados Unidos de unir los dos países en uno solo para frenar a China en Asia Central. ¡Ole! Y aquí, dice que la aparición del Estado Islámico es parte de un plan de Estados Unidos de unir Siria e Iraq en el aérea Ir-Sir “para que rime con Af-Pak” (pág. 168). ¿Qué significa esa frase absurda? Y así, toda la vida. Genia y figura.

Lo bueno de estos artículos conspiranoicos es que cuando pasa el tiempo, la perspectiva permite echarse unas risas. El siguiente capítulo es “El Plan Erdogan, tapadera de la OTAN” de Manlio Dinucci. El artículo, tomado de la Red Voltaire, explica los planes urdidos conjuntamente por los gobiernos de Estados Unidos y Turquía para intervenir en Siria bajo el paraguas de la OTAN. El artículo es de 2014. Y claro, pasa como en el artículo de Nazanín Armanian, que afirmaba en 2014 que Obama estaba loco por encontrar una excusa para entrar en la guerra civil siria y atacar al régimen de Damasco. El artículo de Dinucci suena muy serio a ojos del profano porque explica la existencia del Allied Land Command con base en Izmir y su encaje en el organigrama de la OTAN, donde se coordinaría la invasión de Siria. El tiempo ha puesto el asunto en su sitio.

Volvemos a otro artículo corto y anónimo de Russia Today en “Turquía pide a EE.UU. que ataque a Assad a cambio de su apoyo contra el Estado Islámico”, que Manuel Galiana Ros atribuye erróneamente a la agencia Reuters. Se trata de la agencia origen de la foto que ilustra el artículo en la página web de Russia Today, no el origen del texto.

Y por fin llegamos a los “Comentarios y epílogo” de Manuel Galiana Ros, que cierran el libro. En la recapitulación sobre la primera mitad del libro, el autor toma la historia apócrifa de que el wahabismo fue una doctrina promovida por el Reino Unido para dividir a los pueblos musulmanes. Y juega a apuntar que los protagonistas de la historia, los Al Saud y Al Wahhab, eran criptojudíos sabateos (“se nos podrá acusar de ver aquí una conspiración judía“, pág. 180). Ese secreto llegaría hasta la actualidad y explicaría que supuestamente los “mandatarios islámicos” de la península arábiga afirmaran que para ellos era muy importante la creación de “un Hogar Nacional judío” (pág. 181). Son las primeras noticias que tengo de que líderes de las petromonarquía árabes eran sionistas.

Ilustración publicada por Russia Today y reproducida en el libro (pág. 160).

La largo mano judía se extendería también por Turquía, según Manuel Galiana Ros, de ahí la inclusión de dos textos sobre el carácter criptojudío de Mustafá Kemal, padre de la Turquía moderna y “candidato ideal por parte del sionismo internacional para liderar un proceso revolucionario para la toma del poder” (pág. 181). De paso nos cuenta que “sería más apropiado” llamar a la Revolución Rusa la “revolución judía” (pág. 181). Curiosamente Jean-Michel Vernochet también ve judíos por todas partes. Y nos cuenta que el golpe de Estado en Egipto contra el gobierno de los Hermanos Musulmanes fue obra de “la  mano escondida del sionismo” (pág. 86).

A continuación Manuel Galiana Ros habla de una supuesta conversación entre Vladimir Putin y el rey de Arabia Saudita. Putin se habría negado a la construcción de una mezquita con dinero saudí en Moscú porque en Arabia Saudita no hubiera sido posible construir una catedral ortodoxa. Y a continuación Galiana Ros hace un copia y pega de un discurso de Putin ante el parlamento de su país donde llama a los inmigrantes musulmanes a “en Rusia vivid como rusos”. Tras el texto del discurso se nos cuenta que Putin recibió una ovación de cinco minutos. El texto suena raro, porque da a entender que los musulmanes son una comunidad extraña en Rusia y en realidad allí hay una importante minoría musulmana. Sólo lleva 5 segundos de búsqueda encontrar que el supuesto discurso es un bulo.

Cerca del final, Galiana Ros habla de su esperanza en los Movimientos Nacionales Europeos, eufemismo para partidos políticos de ultraderecha. Y termina contándonos que, tras la caída del comunismo, “Rusia como nación fue saqueada por los oligopolios sionistas” pero gracias a Putin en los últimos quince años “el espíritu nacional y tradicional ruso […] ha podido renacer” (pág. 186). Así que nos encontramos en una nueva política de bloques. Por un lado tenemos a las fuerzas del “sionismo, globalismo, predominancia de los mercados y de la usura” representadas por la “estructura militar de la OTAN” y unos Estados Unidos “que sigue la consigna de los lobbies israelitas”. Por otro lado, tenemos a “los países que pretenden un reparto mundial de la riqueza y una mayor justicia para las poblaciones del mundo” (pág. 186). Nos habla, sin duda, de la Nueva Guerra Fría.

Así que recapitulemos. Tenemos a un ultraderechista español, conspiranoico y antisemita, que traduce un texto del francés y lo junta con otros muchos sacados de Russia Today y de sitios como la Red Voltaire, de la que ya he hablado aquí. La mayor parte de los textos sacados de Internet nos cuentan que todos los males de Oriente Medio son obra de un plan secreto estadounidense e israelí, en el que colaboran las petromonarquías árabes, para someter a la región a un permamente estado de caos mediante el apoyo a fuerzas yihadistas. Sobra decir a estas alturas, sabiendo quiénes nos quieren vender como los malos en este película, a quiénes nos quieren vender como los buenos en Oriente Medio.

El propio Manuel Galiana Ros cuenta que tuvo conocimiento de la existencia del libro Les Egares de Jean-Michel Vernochet en un viaje a Irán en 2014 para presentar la edición en farsi de su libro Los lobbies sionistas en España. Fue la francesa Marie Pomier, que identifica como una “conocida antisionista” (pág. 9), quien le pasó un ejemplar. En Conspiracy Watch encontramos la referencia a un evento en Irán donde coincidieron en 2014 Vernochet y Pomier con el inefable Thierry Meyssan de la Red Voltaire y otros personajes calificados como “negacionistas [del Holocausto]”.

Galiana Ros cuenta que tras pasar “un par de días” en el sudoeste del país tuvo la idea de escribir otro libro, La guerra sionista contra Jomeini. A partir de ahí, tirar el hilo es fácil y nos encontramos a otros autores españoles que escriben sobre Irán o vinculados al canal iraní HispanTV, grupos de ultraderecha que simpatizan con el Kremlin y el régimen sirio, etc. ¿Podemos hablar entonces de el “lobby iraní español”?.

De no abandonar jamás a un hombre en el campo hasta perecer todos

Si hay tema que me suba por las paredes es el tratamiento de heridos y fallecidos en acto de servicio de las fuerzas armadas en España. Por ejemplo, el caso de los cinco desactivadores de explosivos fallecidos en Hoyo de Manzanares en 2011. Se preparaban a volar unas minas anticarro en lo que imagino que era un ejercicio de eliminación munición no explotada (UXO). Las minas habían superado su “fecha de caducidad” pero su vida útil se prolongó administrativamente. Alguien firmó un papel y se consideró válido su empleo. Como no hay forma de saber qué pasó realmente en aquella explosión, el Estado no se hace responsable de lo sucedido. Así, según Miguel Rodríguez en El País, más les vale a los militares españoles morir en misión internacional que en casa.
Creo que el Estado tiene una responsabilidad moral para con los que mueren a su servicio. Y más allá de las recomendaciones del Consejo de Estado o la justicia, el gobierno debería compensar a los familiares aunque fuera por el bien de la moral de la tropa. Que el que se la juega cada día saltando de un avión en paracaídas, realizando prácticas con munición real o sumergido en el fondo de mar sepa que a su familia no le faltará nada en caso de fallecer en acto de servicio.
Luego, tenemos aparte esos casos como el que aquí traigo que me hace preguntar si los familiares han sido bien informados o asesorados. Resulta que los padres de un capitán del Ejército del Aire fallecido en uno de los dos accidentes del Escuadrón 802 con sede en Gran Canaria se quejan de que Defensa ha “tratado de ocultar” que nunca se recuperó el cuerpo de su hijo. Y afirma “Nos mintieron hasta en el funeral: pusieron cuatro féretros, pero solo había dos cuerpos, los otros dos siguen en el mar”.
Mural en Granc Canaria en homenaje al sargento Ojeda, caído en servicio, durante su elaboración: Foto: rtvc.es
Recuerdo el caso perfectamente. Fue un tema muy seguido por los medios locales aquí en Canarias. En 2014, un Super Puma accidentado en un ejercicio nocturno se fue al fondo del mar con cuatro de sus cinco tripulantes. Los padres de uno de los fallecidos demandó que el cuerpo fuera recuperado y acudió a los medios para presionar a las autoridades.  Finalmente, el gobierno accedió y contrató a una empresa de trabajos submarinos que logró recuperar parte del fuselaje. Al parecer, el aparato se partió mientras era ascendido a la superficie. Aquí la noticia en la página web de la Radio-Televisión Autonómica de Canarias:

Rescatan dos de los cuerpos del helicóptero del SAR.

Durante el izado del helicóptero se han desprendido elementos de la cabina, lo que dificulta las tareas a más de 2.363 metros de profundidad.

Cuando escuché aquello pensé que ojalá uno de los cuerpos recuperados fuera el hijo de aquellos padres que habían reclamado con tanta insistencia. Y no porque me diera igual el resto de padres, sino porque quise pensar que el resto había asumido que el mar sería la tumba eterna de sus hijos. Algo que en la Armada se asume como parte de la profesión. Nunca escuché que se recuperaron los otros dos cuerpos. [Pregunto: ¿alguien recuerda leer, ver o escuchar esa noticia?
Tuvo lugar el funeral y allí se colocaron cuatro ferétros. Me pareció raro, sabiendo que sólo se habían recuperado dos cuerpos. Pero supongo que había un elemento simbólico en realizar el funeral a los cuatro fallecidos. Y pronto olvidé el tema. Hasta hace poco, que encontré la noticia “Defensa veló cuatro féretros tras la tragedia del SAR en 2014 en Canarias, pero dos estaban vacíos”.
No sé con certeza si circuló la noticia falsa o errónea de que los dos últimos cuerpos fueron recuperados. No sé si alguien del Ministerio de Defensa les dio una información falsa errónea a los padres. A lo mejor alguien que me lee tiene más información que yo. O a lo mejor, simplemente esos padres en pleno dolor no estuvieron conectados al flujo de información de aquellos días.