El atentado de Christchurch en el contexto del auge de la violencia de ultraderecha

El pasado día 15 de marzo tuvo lugar en Christchurch, la tercera ciudad más grande de Nueva Zelanda, un ataque terrorista contra un centro musulmán y una mezquita en el que un único tirador asesinó a 50 personas. Los hechos son de sobra conocidos así que no entraré en los detalles de lo sucedido aquel día.

Aquel mismo día me contactaron desde Russia Today en español para una breve entrevista. No conozco Nueva Zelanda, pero acepté porque el ataque terrorista de Chirstchurh me parecía que encajaba con el fenómeno del auge de la ultraderecha blanca estadounidense, del que tenía pendiente escribir aquí en el blog. Así que imaginé que estábamos ante un caso de radicalización en el que Internet había tenido un papel importante. Después de la entrevista, según fue avanzando el día, fueron conociéndose detalles que apuntaban a mi primera impresión.

El tipo de ataque, un individuo que actua solo y no forma parte de organización alguna, encaja en el concepto de “lobo solitario“, un término popularizado en Europa al ser usado de forma laxa para referirse a los simpatizantes del Estado Islámico que mantenían contacto con miembros de la organización por Internet (“terrorismo teledirigido”). También es cierto que hubo casos que encajaban con el modelo de terrorista aislado. Escribí sobre ello en 2015 en “El regreso de la yihad atomizada” y “Una yihad atomizada y nihilista“.

El ataque terrorista de Christchurch no es una anomalía. La idea de activistas actuando de forma aislada fue planteada por primera vez por la ultraderecha estadounidense. Se atribuye a Louis Beam la popularización del término “resistencia sin líderes” a principio de los años 90. Beam afirma que la idea original es del coronel Ulius Louis Amoss, que había empleado el término “células fantasmas” pensando en un escenario de invasión comunista de Estados Unidos al estilo de la trama de la película “Amanecer Rojo” de 1984.

Las estrategias que prescinden de la formación de grupos organizados y confían en cambio en individuos actuando por su cuenta son el síntoma de una enorme debilidad del movimiento que las promueve.. Estos grupos eran marginales en Estados Unidos en los años 90 y la disparidad de medios contra el Estado que se enfrentaban era enorme. Pero no hay que perder de vista que el fenómeno existía en un contexto, al igual que en el caso del yihadismo, de teóricos y agitadores que señalan a los enemigos y llaman a la acción, pero no mantienen contacto con los ejecutores. Essa Younes bautizó recientemente al fenómeno como “terrorismo de lobos blancos“.

Bruce Hoffman llamaba la atención el otro día que las dos características que me llamaron la atención del ataque terrorista de Nueva Zelanda, la internacionalización del fenómeno y el papel de Internet, no son nuevas.

El comentario de Hoffman me hizo recordar una cosa: en la película “El sendero de la traición”, dirigida por Costa-Gavras en 1988, los grupos de ultraderecha supremacistas blancos se conectaban mediante redes telemáticas. Siendo una película de ficción rodada en los 80, imagino que sería una red de BBS. Sería interesante encontrar algún texto sobre el fenómeno en aquel entonces.

Anti-Fascism & Far Right” hizo un repaso en un hilo de Twitter sobre cómo en el pasado, las distintas olas de movimientos neofascistas y neonazis, pasando por negacionistas del Holocausto, tuvieron extensas conexiones internacionales.

Si la internacionalización del fenómeno y el papel de las redes en él no es nuevo, sí es relevante por el auge de los ataques violentos perpetrados por la ultraderecha. En 2018, todas las muertes en casos de violencia política en Estados Unidos fueron el resultado de ataques de la ultraderecha. Por eso, el auge del fenómeno me había llamado la atención tiempo atrás.

Fuente: The Economist.

Otro dato relevante, es el aumento en Estados Unidos del número de grupos identificados como “grupos de odio”, lo que incluye racismo, antisemitismo y, como reciente novedad, la misoginia de los Incel.

En futuras entregas abordaré el papel de Internet en la proliferación de estas ideas, el desafío que supone parar este tipo de atentados y la respuesta ante el atentado terrorista como síntoma de un problema de fondo occidental.

[Continuará].

 

Para seguir profundizando en el tema:

“Supremacismo Blanco” (Documento de Investigación 5/2017 del IEEE) de Jessica Cohen y José María Blanco.

“Anti-government Extremism in America. Violent Acts and Plots in the United States, 2000-2018”  de JJ MacNab.

“Leaderless Resistance Today” (First Monday, marzo 2003) de Simson L. Garfinkel.

“El paraguas balcánico” de Enrique Criado


Enrique Criado es un diplomático que regresó recientemente a España tras dar tumbos por medio mundo. Su último destino en el exterior fue la embajada de España en Sofía (Bulgaria). De esa experiencia surge el libro El paraguas balcánico: un paseo sin protocolos. El libro pudo conformarse con pertenecer al género de “expatriado le descubre a sus compatriotas un país exótico”, al que blogs y canales de Youtube ha dado nueva vida. Véase por ejemplo a Javiertzo y Lele en China. Pero El Paraguas Balcánico va mucho más allá del género por varios motivos.

Para empezar, su trabajo en la Embajada de España le dio al autor acceso a toda clase de personalidades relevantes, desde Simeón de Bulgaria a los deportistas y artistas españoles de paso por Sofía. Algunas de sus tareas allí, como el infructuoso intento de invitar a Sofía a Tzvetan Todorov, resultan de lo más interesantes. Así que no tenemos simplemente un libro al uso de cómo es la vida en Bulgaria, con la previsible sucesión de anécdotas sobre las diferencias gastronómicas o las formas de ocio. El libro va mucho más allá de todo eso, sin dejar de tener sus anécdotas y peripecias personales. Enrique Criado aprovechó su estancia en Bulgaria para conocer el país en numerosos desplazamientos. Pero sobre todo demuestra un interés en desentrañar el país a través de su literatura y de la mirada de los autores que pasaron por él.

El libro por tanto tiene un entramado similar a los de Robert D. Kaplan. Nos encontramos las observaciones sobre el terreno del autor, el punto de vista de los numerosos interlocutores locales y extranjeros, referencias históricas y referencias literarias. Eso sí. Se nota la profesión de diplomático del autor en la manera en que aborda los asuntos menos brillantes del país. Y también, diría yo, se nota la perspectiva de un español. Estoy seguro que un autor anglosajón se hubiera dejado llevado llevar por prejuicios orientalistas sobre atavismos balcánicos y esencialismos culturales para contarnos cómo nada ha cambiado en la región en 500, 150 ó 50 años por culpa de la huella otomana o el legado comunista. Pero los españoles que hemos vivido la transformación de nuestro país creo que andamos un tanto curados de espanto. Véase esos periodistas que explicaron los acontecimientos del 1 de octubre de 2017 en Cataluña con una España de pasiones profundas, flamenco, toros y olé.

Un asunto relevante en el libro es el empeño del autor por explorar la huella de los judíos sefardíes en Bulgaria, entre los que encontramos al publicista Luis Bassat o Isaac Carasso, fundador de Danone. El empeño lo tendrá presente en viajes a Israel y Georgia. Eso le lleva a abordar el tema del Holocausto en Bulgaria, país que salvó a sus judíos pero permitió que se convirtieran en víctimas de la maquinaria nazi los judíos de territorios entonces bajo su administración, como la actual Macedonia del Norte. Aquí se nota que el autor es diplomático, ofreciendo varios puntos de vista sobre la responsabilidad de las autoridades búlgaras en el contexto de las fuertes presiones sufridas desde Alemania. El interés de Enrique Criado por la suerte de los judíos sefardíes en Bulgaria no es casual. Una de sus tareas en Sofía fue las actividades que sacaron del olvido el papel del diplomático español Julio Palencia Tubau, que intercedió por los judíos búlgaros.

Mural en Sofía dedicado a Julio Palencia Tubau. Foto: Ministerio de Asuntos Exteriores.

Pero si hay algo que me ha gustado y que da sentido al título es que el libro no se limita a hablarnos de Bulgaria, porque resulta que Enrique Criado aprovechó el tiempo pasado en Bulgaria para moverse de aquí para allá, de Croacia a Georgia y de Ucrania a Israel. Cuenta al principio que alguien le había vendido las ventajas de trabajar en Sofía como un lugar que está cerca de sitios interesantes. Eso, nos explica, es un eufemismo que usan los diplomáticos españoles para hablar de destinos que son un auténtico muermo. En su caso no se trata de que Sofía y Bulgaria fueran un sitio aburrido. Sino que la ubicación del país como cruce de caminos hacía imposible resistir la tentación de viajar por los Balcanes.

Península Balcánica: mucho más que la antigua Yugoslavia. Imagen: Wikimedia.

En esto hay que recordar una cosa. En España se tienden a pensar sólo en los Balcanes occidentales cuando se habla de los Balcanes en general. Pero propiamente dicha, la Península Balcánica comprende los países de la antigua Yugoslavia, Albania, Grecia y Macedonia. Así que el libro nos ofrece las aventuras del autor por toda una serie de lugares que tenía en mente desde hace mucho para ser visitados: Kotor, Butrint, Ohrid, Mostar… Lo cual me ha generado tanta envidia como me ha hecho disfrutar del libro.

Así que el libro son en realidad dos. Por un lado, el libro de las peripecias de un diplomático español que trabaja en Bulgaria y por otro lado tenemos un libro de viajes sobre los Balcanes a los que se añade recorridos por Chipre, Moldavia, Ucrania, Israel y Georgia. Es de agradecer que las numerosas referencias a libros que aparecen en El Paraguas Balcánico vengan acompañadas de su pertinente referencia a la edición española que manejó el autor. Además, encontramos una sección de fotos y mapas. Eché en falta, o fue que no lo vi, uno o varios mapas que situaran los destinos del autor. Algunos lugares, como hice mención arriba, me resultaban familiares por mi deseo de conocerlos. Pero estoy seguro que el lector menos familiarizado con la región lo echará en falta también.

El libro me enganchó por lo ameno (no es el primero del autor). Es de destacar el bagaje de lecturas con el que el autor emprendió la tarea de hablarnos de Bulgaria y la región. También es de destacar su afán por recorrer lugares menos transitados. Por ejemplo, cuando visita Split y Dubrovnik se aloja en localidades menos masificadas. Y sobre todo mantiene todo el rato curiosidad por conocer lugares que ha descubierto primero en los libros o por escuchar la historia personal de sus interlocutores. Así que es de agradecer la aparición de libros así que aporte al público español una mirada diferente a los que la literatura anglosajona nos tiene acostumbrados.

 

 

Cambio de guardia en Israel

Alejo Schapire llamó la atención sobre una noticia procedente de Israel el 28 de noviembre.

En aquel entonces se anunció que el siguiente general en jefe (RAMATKAL) de las Fuerzas de Defensa de Israel iba a ser el general Aviv Kochavi. Lo nombré allá en enero de 2015 en mi repaso a La perspectiva israelí de la guerra en red. Kochavi comandó la brigada paracaidista israelí durante la Segunda Intifada, siendo encargado de asaltar el núcleo urbano de Nablus en 2002. Allí planteó un enfoque poco ortodoxo en lo que se supone fue una aplicación de lo aprendido en el Instituto de Investigación sobre Teoría Operacional (conocido por OTRI por sus siglas en inglés). La particularidad es que Kochavi es graduado en Filosofía y el OTRI se dedicó al estudio de autores franceses posmodernos, de ahí que la noticia de que Kochavi había llegado a la cumbre de las Fuerzas de Defensa de Israel fuera noticia en Francia.

El papel de Kochavi en el asalto a Nablus fue destacado por el arquitecto Eyal Weizman en su libro Hollow Land (2007). El texto del capítulo “Caminar atravesando muros” apareció independientemente en varias publicaciones y en España fue publicado en 2012 como un librito titulado A través de los muros. Cómo el ejército israelí se apropió de la teoría crítica postmoderna y reinventó la guerra urbana. 

Cuenta Weyzman a propósito de Kochavi:

“La maniobra llevada a cabo por unidades del ejército israelí durante el ataque a la ciudad de Nablus en abril de 2002 fue descrita por su comandante, el brigadier general Aviv Kochavi, como una “geometría inversa” que, explicó, consistía en una reorganización de la sintaxis urbana por medio de una serie de acciones microtácticas. Los soldados se desplazaban por la ciudad durante el ataque atravesando “túneles sobre la superficie” de un centenar de metros escarbados a través del contiguo y denso tejido urbano”.

La realidad es que la producción intelectual del OTRI resultó incomprensible para el establishment militar israelí. El estudio de filósofos franceses posmodernos desde luego no ayudó a ser accesibles sus ideas, sobre las que pesa una seria acusación de impostura intelectual, algo que tendremos ocasión de ver en mi próxima reseña de una obra de Paul Virilio. El centro fue cerrado después de la Guerra del Líbano d de 2006 por razones que parecen excusas tras las que se escondieron una acumulación de enemigos.

El ahora teniente general Kochavi asumió su nuevo destino el 15 de enero de 2019. La ocasión fue aprovechada por la prensa israelí para repasar los desafíos estratégicos del país: como la reorientación de Hezbolá hacia la frontera sur del Líbano y el despliegue iraní en Siria. Será interesante ver en qué forma Kochavi deja su impronta en las Fuerza de Defensa de Israel. De alguna manera, su llegada a la cúspide militar israelí es una reivindicación del OTRI.

Véase además:

“Naplouse (2002) et Sud Liban (2006), le combat en zone urbaine. Succès et échecs israéliens” de M. Quentin Lenormand (Lettre de RETEX-Recherche nº29).

La Ley de Murphy del periodismo español (2)

En 2015 escribí una entrada en este blog titulada “La Ley de Murphy del periodismo español“, en referencia a esa conocido enunciado que dice que la tostada cae siempre del lado de la mantequilla. En aquel entonces me refería al conflicto árabe-israelí y a cómo había terminado constatando que siempre que un periodista español mete la pata en sus crónicas sobre el asunto siempre será para dejar en mal lugar a los israelíes. Nunca he leído un titular del tipo “Estalla por accidente un polvorín iraní en Damasco” cuando en realidad fue un ataque aéreo israelí o “Muere un líder de HAMAS tiroteado por una facción disidente” cuando resulta que cayó en una emboscada de las fuerzas especiales israelíes. En el caso de Israel en la prensa española, la tostada siempre cae del mismo lado.

El asunto me vino a la cabeza estos días porque he estado dándole vueltas al asunto de la aparición de Empresas Militares Privadas (PMC en sus siglas en inglés) procedentes de Rusia y China. Y creo que estoy en la situación de enunciar una segunda Ley de Murphy sobre el dobe rasero de la prensa española. Resulta, que hoy mismo compartí en Twitter y Facebook una noticia de Al Manar, un medio del grupo libanés Hezbolá, que daba cuenta de que personal de una empresa rusa estaba entrenando a los miembros de la milicia palestina Liwa Al Quds (“Brigada Jerusalén”). Dice la noticia:

Las fuerzas especiales de la Liwaa al Quds (Brigada Al Quds), una unidad de élite palestina que lucha al lado del Ejército sirio, ha publicado un nuevo vídeo esta semana acerca de su entrenamiento en la provincia de Alepo.

Entrenados por contratistas rusos, los miembros de las fuerzas especiales palestinas fueron filmados realizando diversos ejercicios de entrenamiento en un lugar no determinado de la provincia de Alepo.

“Feral Jundi”, autor del blog homónimo, identificó en un comentario a mi publicación en Facebook a la empresa rusa como Vegacy Strategic Services.  En el siguiente vídeo promocional muestran imágenes de Siria.

Hace ya bastante tiempo que “Abraxas Spa” me llamó la atención sobre el asunto de las empresas militares privadas rusas. Y me extraña la poca atención que recibe el tema cuando la prensa nos bombardeó en su momento con el auge de las empresas estadounidenses en el contexto de la ocupación de Iraq.

Tengo muy presente el asunto porque soy un sociólogo que se dedicó al estudio de la transformación de los conflictos armados y se especializó en la aparición de actores no estatales. Me tocó atender a medios para hablar del tema. Y recuerdo aquellos titulares tremebundos sobre los “modernos perros de la guerra” y los “pistoleros a sueldo” que ponían énfasis en que el personal de estas empresas iba a zona de conflicto por dinero (no como los soldados profesionales de los ejércitos occidentales, como el español, que lo hacen gratis y sólo por la satisfacción de ver sonreír a las personas que entregan ayuda humanitaria). Asistí a mesas redondas y coloquios donde se habló de cómo estas empresas amenazaban la paz mundial y eran un foco desestabilización de países. Siempre me quedé con las ganas de pedir ejemplos de algún Estado que en los últimos 20 años hubiera colapsado por la acción de una Empresa Militar Privada. Y por supuesto, a propósito del caso de la empresa sudafricana Executive Outcomes en Angola y Sierra Leona, escuché y leí sobre la preocupante convergencia entre la explotación de recursos naturales y este tipo de empresas. Y siempre, sin perder de vista que el fenómeno era el resultado de la aplicación de la lógica neoliberal a la guerra.

Pues bien, tienen ustedes ahí fuera donde tirar el hilo sobre empresas militares privadas rusas (y chinas) en, por ejemplo, la carrera por los recursos naturales africanos. Pueden seguir la pista de la empresa militar privada rusa Wagner por Siria, Libia, República Centroafricana y posiblemente Venezuela. Podrían averiguar qué se sospecha que la emboscada contra tres periodistas rusos que investigaban las conexiones de la empresa Wagner y la explotación de diamantes en la República Centroafricana fue un asesinato para eliminar a testigos incómodos. Y pueden perder el tiempo en buscar reportajes, artículos y ensayos sobre el tema en la prensa española.

Relación de PMC rusas hecha por InformNapalm.

Podemos enunciar así una segunda Ley de Murphy de la prensa española: cuando un fenómeno tiene dos caras, verán que sólo tratan la que pueda dejar en mal lugar a Estados Unidos u Occidente en general. Hagan un ejercicio. Busquen qué ha contado la prensa española sobre los nuevos negocios de Erik Prince, fundador de Blackwater. Ahora trabaja para China en favor de sus intereses en lugares como África. Su empresa anunció recientemente la apertura de un campo de entrenamiento en la provincia de Xinjiang, donde están pasando cosas tremebundas.

Los dobles raseros de la prensa española me parecen muy divertidos. Un día me encontré en cierto medio español una noticia de cómo la empresa minera canadiense Barrick Gold estaba contaminando en Argentina bajo el gobierno de Mauricio Macri. Resulta que la primera vez que escuché hablar de esa empresa fue hace años, en el programa de Jorge Lanata en el Canal 13. Denunciaba entonces cómo la actividad de la empresa afectaba a los glaciares andinos. Posteriormente habló de la contaminación con cianuro. Como soy muy mal pensado, busqué en el medio español en cuestión y ¡sorpresa!. Durante los años del kirchnerismo, sólo se mencionaban a la Barrick Gold para hablar de cómo contaminaba en el Caribe o sus vínculos con José María Aznar. Sólo había una mención a la contaminación de la Barrick Gold en Argentina para hablar de cómo unos niños de una zona minera habían viajado a Buenos Aires para dar a conocer su situación. La empresa, mágicamente, se convirtió en noticia tan pronto subió al poder Mauricio Macri. Como la pobreza y la inflación en el país. Pero eso es otra historia y otro sesgo.

Volviendo a Rusia y China, sucede que asistimos al fin del “momento unipolar” de Estados Unidos como “hiperpotencia solitaria“. Y sin embargo, tenemos a una generación de periodistas que se criaron, formaron y trabajaron viendo cómo Estados Unidos y Occidente era la fuente de todo mal. Eran los tiempos en que la gente que se proclamaba “anti-imperialista” no tenía que especificar. Se sobreentendía que eran enemigos del “imperialismo yanki”. Hoy tenemos imperialismos de todos los sabores y para todos los públicos: imperialismo ruso, imperialismo chino, aspiraciones hegemónicas de Irán, etc. Supongo que habrá que “darles un poco de tiempo” a los periodistas españoles para que se enteren de que el mundo ha cambiado. Alguno, por cierto, ya se enteró y está haciendo caja hablando de los problemas de EE.UU.

Cuando los medios tragan caña y sedal

El otro día les conté cómo me llamaron la atención los titulares que anunciaban que el gobierno de Pedro Sánchez había autorizado al gobierno autonómico catalán la compra de una montaña de material de guerra que había sido frenada en su momento por el gobierno de Mariano Rajoy. La idea, de ser verdad, era preocupante. Pero, como a estas alturas no me fío de nadie y en el cuerpo de la noticia se hablaba de una cincuentena de pistolas, decidí tirar del hilo y buscar yo mismo los documentos oficiales. Lo que me encontré desmentía los titulares y el alarmismo.  Lo conté en “Armas para Cataluña” (23/01/2019).

Sé que lo cómodo es quedarse en ese punto: sentir el reconfortante y autocomplaciente placer de estar en el lado correcto, despreciando la labor de medios y periodistas de derecha que viven del sensacionalismo y la tergiversación. Pero el fenómeno tiene su reflejo en el otro lado de una forma retorcida. Por cada Eduardo Inda y Francisco Marhuenda que asume cínicamente su vergonzante papel al servicio de una causa o unos intereses, hay un periodista divulgando información falsa o tergiversada sobre temas como la inmigración absolutamente convencido de que está salvando al periodismo y a la democracia mientras nos sermonea sobre burbujas informativas, bulos y posverdad.

Podríamos extendernos en discutir qué hirió el periodismo. Si la desesperada necesidad de atraer clicks que rebajó la calidad del contenido o la velocidad de los ciclos informativos que redujeron el tiempo para contrastar la información. Pero esa degradación del periodismo ha contado con el entusiasta esfuerzo de periodistas convencidos de que hacían el bien ayudando al consumidor de medios a pensar bien. Porque como dijo hace poco la congresista estadounidense Alexandria Ocasio-Cortez, los datos no importan cuando estás del lado moralmente correcto.

Precisamente, Alexandria Ocasio-Cortez ha sido protagonista de un caso reciente que me llamó mucho la atención. Un día vi una sucesión de titulares y tuits que hablaban de la fallida campaña de los conservadores estadounidenses por dañar su imagen mediante la filtración de un vídeo que la mostraba bailando. Ocasio-Cortez es socialdemócrata, hispana, joven y atractiva. Su carrera política, con menos de 30 años, ha sido fulgurante. Y los conservadores estadounidenses odian a Ocasio-Cortez. Basta una búsqueda de imágenes suyas en Internet para ver la proliferación de fotos que congelan sus expresiones faciales en una mueca demente.

Fotograma del vídeo destacado por El País

Según leí, esta vez, alguien había rescatado aquel vídeo grabado por un grupo de amigos para tratar de ridiculizarla. Pero la reacción de la opinión pública había sido positiva y se sucedían las muestras de apoyo ante la fallida campaña de desprestigio. Nadie veía nada de malo que una congresista en sus años universitarios hubiera grabado un vídeo donde bailaba de forma sensual.

A los pocos días, leí en Twitter a alguien preguntar si alguno había leído o escuchado a algún líder conservador estadounidenses criticar el vídeo o mencionarlo antes de que los medios hubieran lanzado el titular “campaña conservadora para desprestigiar a Ocasio-Cortez fracasa y se vuelve en su contra”. Durante los siguientes días un coro de voces conservadoras hizo la misma pregunta. Nadie había oído hablar del vídeo hasta leer los titulares del fracaso de la campaña conservadora.

Poco tiempo después, me encontré la noticia en El País: “El fallido intento de dañar a Ocasio-Cortez con un vídeo de un baile en una azotea de Boston”. Por aquel entonces, Ocasio-Cortez había hecho un bailecito en la puerta de su oficina y algunas figuras del Partido Demócrata habían lanzado vídeos de apoyo con su propio baile, mientras personalidades de la política y el mundo del espectáculo salían en su apoyo ridiculizando a los conservadores. Pero en la noticia de El País encontré un detalle interesante. Identificaban a una cuenta anónima de Twitter como el origen primero de la filtración del vídeo. La cuenta había sido creada en enero de 2019. Y el contenido de las publicaciones llamaba la atención porque, más que un genuino activista conservador, aquello parecía una parodia o un fallido intento de sonar como un radical de derechas.

¿Fue filtrado el vídeo desde el equipo de Ocasio-Cortez ? Quién sabe. A lo mejor fue efectivamente un tuitero anónimo quien puso el vídeo en circulación, pero fue el equipo de la congresista quien magnificó el asunto para construir la narrativa de “fracasa la campaña conservadora de desprestigio”. Antonio García Martínez arrancaba un artículo sobre Ocasio-Cortez para la revista Wired diciendo “I’ll just say it: Alexandria Ocasio-Cortez is a social media marketing genius”. La contracampaña tuvo muy entretenida a los medios y a la gente en las redes sociales.

Alexandria Ocasio-Cortez es una fenómeno colateral a lo que quería contar. Ella es alguien que simplemente sabe apretar los botones correctos en un ecosistema informativo donde no hay tiempo para la verificación y donde la opinión pública está sobreestimulada con informaciones que confirman sus prejuicios. Pero lo que no están considerando las almas buenas que se consideran en el lado correcto de la historia es que todos esos sesgos y errores de los medios progresistas que ellos no son capaces de ver por sus prejuicios ideológicos son diseccionados cruelmente en otros medios y las redes sociales. Véase el caso de los chicos blancos del instituto católico Covington y el falso veterano de la guerra de Vietnam. Por eso las burlas de Donald J. Trump sobre la CNN, “you are fake news”, resonaban en su público. Y por eso el discurso neo-machista y anti-inmigración puede revestirse con los ropajes de la audacia, el librepensamiento y la rebeldía frente al consenso progresista de los desprestigiados medios del establishment.

Véase anteriormente: “Seguimos tocando el fondo” (16 enero 2019).

 

LA OPERACIÓN GUAIDÓ por Tomás Purroy

Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional declarada en desacato por el ejecutivo, se autojuramenta como “presidente encargado” ante una multitud.

Los acontecimientos de los últimos días en Venezuela han consumado la crisis política que se suma y retroalimenta con la virulenta crisis económica y social que vive el país. La oposición ha sido capaz de mitigar su eterna división con la juramentación de Juan Guaidó, su intención es clara: lograr “sincronizar las presiones externa e interna para que al gobierno chavista le resulte más costosa la permanencia que la renuncia”. Pero a pesar de todo el ruido, el derrumbe del gobierno sigue lejano con las instituciones, especialmente las fuerzas armadas, leales. Ahora bien, es innegable que se ha dado un paso sin precedentes que ha puesto al gobierno contra las cuerdas, con un futuro incierto.

La oposición está llevando hasta las últimas consecuencias la estrategia del todo o nada que abrazó definitivamente tras ser declarada en desacato la Asamblea Nacional de la mano de un plan que lleva años fraguando. La opción rupturista que siempre estuvo en los sueños de algunos sectores opositores, especialmente con la crisis socioeconómica y tras las sangrientas protestas de 2014. No hizo más que reforzarse cuando, tras ganar la Asamblea Nacional en las elecciones legislativas en 2015, trataron de apretar al ejecutivo, y este la declaró en desacato, creando una Asamblea Nacional Constituyente y llamando a unas nuevas elecciones presidenciales en mayo de 2018. La oposición, inmersa en las tradicionales luchas internas, no reconoció ninguno de estos movimientos, considerando fraudes y rupturas de la legalidad.

Hasta este enero, este sector del todo o nada, encabezado por políticos de peso como Leopoldo López, Antonio Ledezma o María Corina Machado, parecía estar en un callejón sin salida, clamando por una insurrección imposible tras haberse negado a participar en las elecciones y haber fracasado el diálogo en República Domincana. Más en realidad, estaban fraguando con sigilo un detallado plan, trabajando con diligencia en el exterior y preparando un desafío desde el legislativo venezolano. Este trampolín les ha permitido dar la imagen de no ser una mera oposición, sino de un choque institucional, una dualidad de poderes que han consumado este 23 de enero con la juramentación del delfín de Leopoldo López como presidente encargado.

Imagen de Juan Guaidó junto a la destacada líder opositora María Corina Machado. La foto fue publicada el 12 de enero, simbolizando la adhesión de la tradicional dirigente.

Todo esto ha tenido lugar en un contexto general de una galopante crisis económica que sigue apretando, mientras las promesas del gobierno de una recuperación que no llega son cada vez menos creibles. La catástrofe económica ha supuesto una caída del P.I.B. de más del 45% y una hiperinflación salvaje. La oposición considera que esta crisis provocará una revuelta masiva, algo que el gobierno contiene por ahora mediante extensos programas de asistencia social que evitan un posible estallido de este tipo en las capas más bajas de la población.

Estas clases populares son el verdadero reto de una oposición tradicionalmente alejada de este estrato, enfocada en su feudo tradicional de las clases media y alta, las cuales ha emigrado de forma masiva y tienen un notable peso en la comunidad emigrante y en las redes. Esta incapacidad para entrar en los feudos populares chavistas, dependientes de la asistencia gubernamental, donde muchas veces siquiera es posible hacer campaña contra el gobierno, es la clave que impide un estallido social que arrolle a las fuerzas de seguridad.

Durante dos décadas, el chavismo ha sido la fuerza hegemónica en las calles y en las urnas. Imagen de una marcha encabezada por Diosado Cabello el 25 de enero.

También merece un capítulo la izquierda más heterodoxa, aquella que ha flotado alrededor del chavismo de una forma más o menos clara. Sin duda ha sido víctima de una polarización extrema, arrastrada al chavismo para “no hacerle el juego a la derecha” o por interés, dejándose seducir por la oposición o limitándose a lamentarse desde el rincón de pensar. Con la masiva emigración, la crisis galopante y el enorme poder del estado, el tejido social se ha unido al aparato gubernamental o simplemente se ha deshecho como un azucarillo.

Con todo este escenario, nunca fue tan importante como ahora el monopolio de la violencia. Mostrada la solidez en las calles y un apoyo internacional extenso, la oposición necesita recabar apoyos en el estamento militar para hacer realidad y efectiva su presidencia simbólica. Pero, a día de hoy, no se observa ninguna brecha reseñable, más bien un muro sólido al que por ahora no hace mella la Ley de Amnistía ni los constantes pronunciamientos. Pero este muro puede ser un simple tigre de papel, algo que no sabremos hasta que sean puestos a prueba. Mientras tanto, el ambiente sigue enrarecido, con la pequeña sublevación de un grupo de guardias nacionales el día 22, la extraña detención e inmediata liberación de Guaidó el día 13 o las constantes teatralizaciones de lealtad hacia Nicolás Maduro.

El 27 de enero, el presidente Nicolás Maduro centró su día en demostrar la lealtad de las fuerzas armadas hacia el gobierno. Los constantes llamados de la oposición a un levantamiento militar en su favor siguen cayendo en saco roto.

La oposición ha dado un golpe arriesgado y audaz, con una autoproclamación apoteósica en medio de las masas y un inmediato reconocimiento internacional, casi total a nivel regional. Tal vez era la única manera que tenían en el camino escogido, maximalista y externo a las instituciones, mientras que sus tensiones internas quedan por fin acalladas bajo el reconocimiento internacional. Sigue moviéndose, presionando en las calles y con la comunidad internacional, tratando de seducir (sin éxito hasta ahora) al estamento militar, buscando conformar un doble poder. En este sentido, está empezando a cosechar éxitos en el exterior, logrando ir asegurando activos de Venezuela en el exterior y diversos compromisos de “ayuda humanitaria”. Esta no son simplemente un gesto, si aspiran a tomar el poder, son plenamente conscientes que la asistencia social del chavismo debe ser sustituida por algo, y ellos apostarán por las ONG y la Iglesia. Todos estamos a la espera de la reacción del gobierno, el cual tiene en este momento la pelota y está siendo bastante cauteloso, y el comportamiento de las fuerzas armadas.

En estas circunstancias, es más arriesgado que nunca entrar en la futurología, aunque hay una serie de escenarios plausibles:

  • Un gobierno en el exilio: bien pudiera ser que Guaidó y buena parte de la oposición considerasen finalmente una huida del país. Ese escenario sería ideal para el estado venezolano, que se limitaría a ignorarlos y tratar que fueran irrelevantes dentro del país. Ahora bien, como hemos visto, este gobierno en el exilio podría acceder, de mano de sus patrocinadores internacionales, a los enormes recursos venezolanos en el exterior y ser acogido por la numerosa diáspora. Sin duda sería algo mucho más efectivo que el viejo gobierno en el exilio de la república española, especialmente mientras el gobierno chavista esté capeando esta crisis galopante.
  • La cárcel. En este caso, el estado pondría en marcha su maquinaria judicial y policial, tal y como hizo, entre otros, con Leopoldo López. Más en esta ocasión numerosos países han reconocido a Guaidó, lo cual probablemente supondría fuertes sanciones. Tampoco hay que olvidar la posibilidad de que los arrestos fuesen traumáticos y desatasen una nueva oleada de protestas.
  • Un compromiso, elecciones con Maduro: es el camino que ha planteado la Unión Europea con su ultimátum, abogando el gobierno de Maduro por convocar unas nuevas elecciones presidenciales en las que se presentase la oposición. El problema es evidente, ya que la oposición siempre ha considerado ilegítimo al Consejo Nacional Electoral y, a día de hoy, no reconoce a Maduro y considera cualquier negociación un intento de ganar tiempo. Por su parte, el gobierno considera que es una injerencia extranjera y que tiene derecho a agotar su legislatura (2019 – 2025).
  • Insurrección, ya sea éxito o fracaso: esto implicaría que desde las calles o, especialmente, una parte de las fuerzas armadas, se intentase expulsar de la presidencia a Maduro. Sin duda la opción más arriesgada y sangrienta, que podría dar numerosos escenarios, siendo los más tétricos una guerra civil y/o una intervención internacional (no solo del lado opositor) y, los menos cruentos, un colapso rápido de una de las dos partes. La clave de todo ello estaría en la solidez y la lealtad de las fuerzas armadas, aparte de en la actitud de la comunidad internacional y la situación en las calles.
Dos cazabombarderos Su-30 de la Aviación Militar Bolivariana surcan los cielos venezolanos.

Todo este contexto interior está inmerso en un peliagudo contexto exterior, con una nueva guerra fría entre EEUU y Rusia-China, una izquierda latinoamericana que se derrumba y una creciente emigración venezolana que preocupa a sus vecinos e influye en múltiples países.

Sea como fuere, la anunciada crisis política se ha abierto definitivamente sobre Venezuela, quien obtenga el gobierno efectivo de la nación deberá hacer frente a una crisis económica y social sin precedentes, una sociedad polarizada hasta el extremo y un estado que sin duda necesita mil y una reformas.

Armas para Cataluña

Como resulta evidente, llevo una temporada sin apenas tiempo para publicar en el blog y las redes sociales. Y eso supone menos tiempo para ahondar en las cosas. Pero de vez en cuando algo me llama la atención y tiro del hilo. El lunes 21 leí que el gobierno español había autorizado al gobierno de Cataluña realizar una compra de material de guerra para la policía autonómica. Por ejemplo, OK Diario tituló “Sánchez autoriza a los Mossos de Torra a comprar las armas de guerra que vetó Rajoy”.

Recuerdo que, según la prensa, el gobierno catalán había intentado allá por 2016 comprar una cantidad desmesurada de armamento que no cuadraba con las necesidades de la policía autonómica. Pero leyendo el contenido de las noticias me encontré que las cantidades no coincidían con la montaña de armamento que anteriormente había intentado comprar el gobierno catalán. Así que el titular de OK Diario me pareció engañoso. Sin embargo, ese titular y unos cuantos parecidos circulaban por Internet, con los consiguientes mensajes alarmistas.

Miembros del Grupo Especial de Intervención (GEI) con fusiles de asalto FN SCAR. Foto: RTVE.

Como a estas altura ya no me fío de nadie, decidí buscar yo mismo el ejemplar del Boletín Oficial del Estado donde aparecía la autorización de la compra. No me llevó mucho tiempo llegar al documento PDF con la Sec. V-A. Pág. 3077. Allí, la verdad, no se decía mucho. Sólo que se autorizaba a la administración autonómica catalana a adquirir siete lotes dentro del expediente  IT-2017-544.

El siguiente paso fue buscar el número de expediente. Me encontré con un portal europeo que facilita información sobre licitaciones públicas. Allí se reseñaba el contenido de los 7 lotes del contrato.

  • 8 fusiles de asalto de altas prestaciones calibre 5.56×45 mm.
  • 10 fusiles de asalto calibre 5.56 x 45 mm.
  • 6 fusiles de asalto compactos calibre 7.62 x 51 mm.
  • 2 fusiles de precisión calibre. 308 WIN.
  • 22 armas de defensa personal (PDW) calibre 4.6 x 30 mm.
  • 56 pistolas calibre 9 x 19 mm.
  • 50.000 cartuchos calibre 4.6×30 mm. para entrenamiento.

La lista emplea un lenguaje y denominaciones un tanto peculiares. Imagino que la razón es que se no se trata de un concurso público donde se dan datos precisos sobre las características deseadas, sino de compras ya decididas en las que se da una información genérica. Así, no se da ningún dato que permita saber la diferencia entre un fusil de calibre 5,56×45 normal y otro del mismo calibre pero de “altas prestaciones”. Luego encontramos que los dos fusiles de precisión figuran con el calibre .308 Winchester, que es la denominación comercial en medidas imperiales del 7,62x51mm, estándar en la OTAN.

Supongo que la persona que redactó el pliego se limitó a copiar las características del fabricante sin procurar mantener la coherencia. Así, los subfusiles Heckler und Koch MP7 de calibre 4,6mm aparecen con la denominación “arma de defensa personal”, que es una denominación usada principalmente por el fabricante. En cualquier caso, 24 fusiles de asalto, 2 fusiles de precisión, 22 subfusiles y 56 pistolas parece una cantidad razonable, pensando en la amenaza terrorista y la dimensión en número de miembros de la policía autonómica catalana.

 

Dos miembros del GEI con fusiles de asalto H&K G36C al centro y la derecha. El de la izquierda lleva un subfusil H&K MP7. Foto vía Steam Community.

Ahora, a modo de comparación, vayamos al pedido original del gobierno de Cataluña. Según Esteban Villarejo del diario ABC, la frustrada lista de la compra catalana incluía:

  • 300 subfusiles 9x19mm (9mm. Parabellum)
  • 400 fusiles de asalto 5,56x45mm.
  • 50 fusiles de precisión .338 Lapua Magnum
  • 50 fusiles de precisión .300 Whisper
  • 50 fusiles de precisión 7,62x51mm.

Mientras la cantidad de fusiles de asalto y subfusiles podría ser considerada una compra legítima para armar a otras ramas de la policía autonómica, como los ARRO y la Brigada Móvil, la compra de un total de 150 fusiles de precisión excedía toda lógica. Especialmente si consideramos las características de los fusiles en calibre .338 Lapua Magnum y .300 Whisper. El primero es de largo alcance y se emplea en la lucha contra francotiradores. El segundo es una bala poco ruidosa pensada para ser disparada por fusiles con silenciador integrado. Unos lotes de una docena de cada arma podría haber resultado razonable. Un total de 100 entre los dos modelos no. Así que sólo nos queda pensar en que el pedido estaba inflado por el afán de cobrar comisiones o porque quienes lo habían promovido tenían otra cosa en mente allá por 2016.

El pedido de armas aprobado el pasado lunes resulta razonable, considerando el contexto de la amenaza terrorista en Europa y la dimensión de la policía autonómica catalana. Sin embargo, medios y espontáneos se han lanzado a titular y comentar como si lo que se aprobó fue la lista de armamento difundido el año pasado por la prensa y correspondiente a un contrato frustrado en 2016. El objetivo último de quien se lanza a generar indignación tergiversando la realidad es fácilmente comprensible. Ahora queda que la gente aprenda a estas alturas que tiene que estar alerta con todo lo que ve y lee en los medios. Sea Ok Diario, las noticias de RTVE o El País. De cómo este último se tragó la caña, el sedal y el carrete de una campaña de la estrella emergente del Partido Demócrata estadounidense hablamos otro día.