España y el dilema de vender corbetas a Arabia Saudita

Los reyes de España y Arabia Saudita. Foto: CasaReal.es
Los reyes de España y Arabia Saudita. Foto: CasaReal.es

El rey Felipe VI realizó un viaje a Arabia Saudita entre los días 14 y 16 de enero de este año. En la agenda del viaje estuvo la negociación del contrato por cinco corbetas, acondicionamiento de una base naval en la costa del Golfo Pérsico y servicios asociados de formación. Resulta que la armada de Arabia Saudita está inmersa en un programa ambicioso de modernización y quiere potenciar su flota del Golfo Pérsico, sustituyendo las corbetas clase Badr. La empresa pública Navantia tiene buenas posibilidades de ganar el contrato. Pero considerando la naturaleza del régimen político de Arabia Saudita y que el país está inmerso en la guerra de Yemen. Así que se presenta un dilema moral que trato en mi reciente colaboración con la revista EL MEDIO: Arabia Saudita y un dilema para España.

 

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Guerra de memes

Si las teorías conspirativas son el fenómeno cultura de la Nueva Guerra Fría, los memes van camino de convertirse en la unidad básica de propaganda. Posiblemente porque, lejos de los tiempos de la vieja Guerra Fría, la gente no está por la labor de elaborar un discurso político complejo sobre el imperialismo yanki, la teoría de la dependencia y los parias de la Tierra. Y además porque también vivimos en la era de los mensajes simples que puedan caber en un tuit.

Hoy me llamó la atención encontrarme la misma idea en Twitter. Y si bien siempre existe la casualidad, lo habitual en estos tiempos es que determinados memes (“Rusia ha logrado en una semana lo que Estados Unidos no ha logrado en un año”, “el Estado Islámico fue una creación de la CIA”, “la junta nazi golpista de Kiev”, etc. ) aparecen en muchos lugares a la vez porque alguien en una oficina ha creado un argumentario y luego toman vida propia como una bola de nieve.

Primero me encontré a “avelino julian” (sic) llamando “nueva División Azul” a la contribución española al despliegue de la OTAN en las repúblicas bálticas y dando crédito al bulo de que España iba a mandar el año pasado 4.000 militares. El bulo lo había tomado de un viejo conocido: Agenda Roja Valenciana, ejemplo de esta nueva generación de comunistas fans de Putin que publicó en su blog los siguientes carteles:

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Un vistazo al segundo cartel nos permite ver que los enemigos de su autor son la CIA, el FMI, la OTAN y los Rothschild (familia judía que aparece en las conspiranoias del Nuevo Orden Mundial). Si buscamos el primer cartel en Google encontramos que no ha tenido mucha difusión, pero resulta que la imagen fue compartida en Twitter por “Novorossiya” y retuiteada por “Patriota del 36”. Y también compartida en el blog Castilla Resiste, un blog dirigido a un público “social patriota, nacional revolucionario, falangista, carlista o nacional socialista” donde se habla del “genocidio blanco”. Desde luego, a estas alturas no nos debería sorprender que, a la hora de lanzar mensajes contra la OTAN y el “capital judío internacional”, comunistas y ultraderechistas son ya indistinguibles porque comparten causas. Véase el caso del PCE y el MSR apoyando a Bashar Al Assad. Pero me desvío.

El siguiente mensaje que me llamó la atención fue un artículo del canadiense Christopher Black donde dice que el despliegue  de la OTAN en Europa del Este “presagia operaciones de guerra híbrida contra Rusia dirigiendo a una guerra general”. A destacar cómo el término “guerra híbrida” se ha convertido en un cliché vacío. Pero lo llamativo es el título “Operación Barbarroja II”, una referencia al plan nazi de invasión de la Unión Soviética. Desde luego hay que ser muy cínico para comparar con una invasión un despliegue solicitado por Polonia y las repúblicas bálticas, países que la Unión Soviética se repartió con la Alemania nazi en el infame pacto Ribbentrop-Mólotov y luego invadió. Detalle este último que olvidan siempre los apologetas del Kremlin y su narrativa victimista. 

Así que se avecina una lluvia fina de artículos, reportajes, tuits, diatribas en muros de Facebook y memes en general comparando el despliegue de la OTAN en Polonia y las Repúblicas Bálticas con la invasión nazi de la Unión Soviética. Dará igual que la comparación histórica no se sostenga. Pero en Occidente siempre habrá un tonto útil para bailar al son de la música del Kremlin.

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Apoyo a operaciones especiales

MOE en Rabasa (Alicante)El mundillo de las fuerzas especiales lleva unos cuantos años de transformación en España, con la creación del Mando Conjunto de Operaciones Especiales, un mando específico dentro del Estado Mayor del Aire, el crecimiento del MOE del Ejército de Tierra y la creación de la Fuerza de Guerra Naval Especial. Además, por fin, empieza a leerse en los papeles cosas como la modificación de aviones específicos para operaciones especiales. Fuera de España la transformación ha sido incluso más intensa, evidentemente como resultado de una era de  operaciones intensas desde el 11-S. Un área que me llamó la atención hace tiempo es el apoyo a operaciones especiales. En otros países del entorno OTAN se ha asumido que para el éxito de sus misiones las fuerzas de operaciones especiales requieren del trabajo de otras fuerzas que no son especiales pero sí altamente especializadas. Para ello se han creado estructuras o unidades específicas en países como Estados Unidos, Reino Unido y Francia. Recogí la experiencia de esos tres países en un artículo que salió publicado el pasado mes de diciembre en la revista Ejército que edita el Ejército de Tierra español. Pueden leer el nº909 de dicha revista o descargarla al disco duro en formato PDF en este enlace. La revista incluye, por cierto, la aportación de mi colega Guillermo Pulido al debate sobre la Nueva Guerra Fría. A él le han podido leer varias veces aquí como firma invitada.

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“Winter is coming” de Garry Kaspárov

Winter is ComingAcabo de terminar de leer el libro Winter is Coming de Kaspárov, el que fuera campeón mundial de ajedrez. El título toma, evidentemente, el lema de la casa Stark de Canción de Hielo y Fuego. Pero, más que una advertencia de lo que nos espera en la Nueva Guerra Fría, se trata de un repaso de cómo hemos llegado hasta aquí desde el punto de vista personal del autor. El libro no es una obra académica ni lo pretende, poniendo su fortaleza en el hecho de que Kaspárov es ruso y ha sido un activista destacado en favor de la democracia en Rusia. Es un libro que se basa en buena parte en las experiencias del autor como ciudadano y activista, empeñándose en señalar que en Occidente se ha interpretado mal la realidad del país.

El libro arranca con un recorrido de cómo la democracia en Rusia se fue a la mierda. Y después de ver su visión me he quedado con ganas de más. Porque los relatos al uso se centran en el auge de Putin como la figura providencial que recogió los temores y frustraciones de la población rusa para instalarse en la cúspide del poder. Kaspárov no tiene palabras amables para Gorbachov, al que caracteriza como un personaje oscuro que hizo todo lo posible para aferrarse al poder, incluyendo liberar fuerzas que luego no controló. Kaspárov no le perdona la inacción de los servicios de seguridad soviéticos durante el progromo contra los armenios en Bakú en 1990.

Sin duda, el relato más interesante es el de los años de Yeltsin. Kaspárov reconoce que él mismo apoyó a Yeltsin como la opción menos mala frente al involucionismo de los comunistas. Pero critica especialmente a Occidente porque en la segunda mitad de los noventa miró para otro lado ante las violaciones de los derechos humanos en Chechenia y ante la contribución rusa al programa nuclear iraní. Kaspárov afirma que deberíamos revisar esos años para desmontar la actual narrativa victimista rusa porque Occidente apoyó económicamente a Rusia vía las instituciones internacionales y, por ejemplo, dejó en manos rusas el envío de fuerzas de paz a Asia Central. Supongo que se refiere a la intervención rusa en la guerra civil de Tayikistán. Kaspárov nunca lo menciona, pero creo que el comportamiento occidental se explica en la existencia de un cierto consenso sobre que Rusia era “too big to fail”. Considerando especialmente que se trataba de un país con armas nucleares, Occidente procuró contribuir a sostener los pilares del Estado ruso mientras en los primeros tiempos de la post Guerra Fría los Estado-Nación ex-comunistas saltaban por los aires en el Cáucaso, Asia Central y los Balcanes.

dt-common-streams-streamserverEl libro tiene una marcada segunda parte donde se recogen los años de Putin. El repaso a las carencias del régimen ruso en materia de libertades públicas y derechos políticos no nos toma por sorpresa a estas alturas. Véase los tres libros que reseñé en “Tríptico Ruso”. Tampoco nos pilla por sorpresa el relato de cómo el gobierno de Putin encarceló a los empresarios que osaron no seguir la línea oficial para además desmantelar sus empresas. Lo novedoso para mí del libro es que repasa las relaciones de Occidente con el Kremlin. Kaspárov presenta cómo algunos líderes occidentales pecaron de ingenuos, pensando que evitando confrontar las acciones del Kremlin estaban permitiendo que el sistema ruso se reformara. Por ejemplo, contrasta lo que personajes como George W. Bush y Condoleezza Rice dijeron mientras ocuparon cargos públicos y lo que contaron luego en sus memorias haciendo balance. Caso aparte es el de líderes como Silvio Berlusconi y Nicolas Sarkozy que nunca dudaron en hacer negocios con el Kremlin. Quien especialmente no queda nada bien retratados son Barack Obama y la Unión Europea, cuyas palabras vacías y gestos débiles quedan mal parados ante las sucesivas acciones del Kremlin.

La lectura del libro refuerza una idea que mantuve desde que empecé a escribir sobre la Nueva Guerra Fría. Que un país con el PIB de Italia desafíe a Occidente sólo es el resultado de la ineptitud y la inacción de Occidente. Kaspárov añadiría “cobardía” a esa lista. Del libro surge como un reaganita, añorando los tiempos en que el presidente de los Estados Unidos hablaba de promover la democracia y la libertad (algo que en los años no se aplicaba a los ciudadanos de dictaduras aliadas de Washington). Y añora que promover y defender valores haya desaparecido de la agenda política de los líderes occidentales. En cambio, todos estos años de diálogo y negocios con Rusia no ha contribuido a transformar Rusia un ápice. En esto habría que extender, añado yo, la reflexión a las relaciones de Occidente con las petromonarquías.

Me parece interesante la idea de Kaspárov de cómo Occidente ha interpretado al Kremlin a través de un reflejo de sí mismo, creyendo que el régimen de Putin responde a los mismos valores y estímulos. Kaspárov corrige diciendo que el Kremlin sólo habla el lenguaje del poder y que habría que presionarle donde más le duele: yendo a por la riqueza que el círculo del poder ruso tiene en Occidente y apoyando al gobierno de Kiev a derrotar a las fuerzas rusas en Ucrania. Siempre he pensado que si oficialmente no hay tropas rusas en Ucrania, ¿qué habría argumentando Putin en contra de la cesión de cientos de misiles Javelin al ejército ucraniano? Los libros del futuro no juzgarán benévolamente al presidente Obama, me temo.

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La Nueva Guerra Fría después de Donald Trump

Me han preguntado varias veces qué va a pasar con las relaciones de Estados Unidos y Rusia cuando Donald J. Trump asuma la presidencia. El guión dice que debería llegar a un gran acuerdo con su amigo Vladimir Putin y finiquitar lo que yo he venido en llamar la Nueva Guerra Fría. Esa es la teoría.

Calendario ruso celebrando la amistad ruso-estadounidense.
Calendario ruso celebrando la amistad ruso-estadounidense.

El 6 de enero la oficina del Director de Inteligencia Nacional de los Estados Unidos publicó un documento sobre las acciones rusas para influir en las pasadas elecciones estadounidenses. El informe recoge información de la CIA, el FBI y la NSA. En su página ii leemos:

We assess Russian President Vladimir Putin ordered an influence campaign in 2016 aimed at the US presidential election. Russia’s goals were to undermine public faith in the US democratic process, denigrate Secretary Clinton, and harm her electability and potential presidency. We further assess Putin and the Russian Government developed a clear preference for President elect Trump. We have high confidence in these judgments.
[…]
Moscow’s influence campaign followed a Russian messaging strategy that blends covert intelligence operations—such as cyber activity—with overt efforts by Russian Government agencies, state-funded media, third-party intermediaries, and paid social
media users or “trolls.”
 We assess with high confidence that Russian military intelligence (General Staff Main Intelligence Directorate or GRU) used the Guccifer 2.0 persona and DCLeaks.com to release US victim data obtained in cyber operations publicly and in exclusives to media outlets and relayed material to WikiLeaks.

Traté el asunto de Guccifer 2.0 y DCLeaks.com en mi primera colaboración con el blog Magnet en agosto de 2016. Ahora tenemos una confirmación oficial de que el hacker Guccifer 2.0 y DCLeaks eran tapaderas rusa y que la fuente última de información de WikiLeaks, cuya agenda política está cada vez más alineada con el Kremlin, es la inteligencia militar rusa.

Como en todo lo concerniente a la relación Occidente-Rusia aquí también ha funcionado el principio de acción y reacción. El informe establece en su página 1 que Vladimir Putin tomó la decisión de lanzar una campaña de descrédito de Estados Unidos tras la aparición de los Panama Papers y el escándalo del dopaje deportivo ruso. La combinación de ciberguerra y desinformación es coherente con la doctrina rusa de guerra de la información, que establece un continuo entre guerra y paz además de englobar métodos como la guerra electrónica, la ciberguerra y la desinformación como un todo.

Donald J. Trump ha reaccionado llamando al informe una “caza de brujas” y lo ha relacionado con la búsqueda de una excusa por parte del Partido Demócrata ante la derrota electoral. Caben dos opciones. Por un lado, que el informe haya sido elaborado con informaciones falsas o se sustente en conclusiones erróneas. En tal caso tendríamos una maniobra política de baja estofa que va a quebrar la confianza del gobierno entrante en la comunidad de inteligencia de Estados Unidos. John Robb dijo el pasado 15 de diciemre que Estados Unidos se había convertido en una república bananera por tener un servicio de inteligencia trabajando en contra del presidente electo.

Por otro lado, cabe la posibilidad que el informe sea cierto y que el presidente electo esté actuando con frivolidad en un asunto tan serio en el que demuestra indiferencia, complacencia o complicidad con las acciones de una potencia extranjera contra su propio país. En tal caso estaríamos ante una prueba palpable de la falta de idoneidad de Donald J. Trump para el puesto de presidente de los Estados Unidos. Hace poco, el ex-director de la CIA James Wolsey dimitió de su cargo de asesor de presidente electo. Episodios parecidos podrían crispar a la comunidad de inteligencia de Estados Unidos contra el gobierno y generar una cascada de filtraciones que expongan las maquinaciones del gobierno Trump.

Evidentemente los mensajes de acercamiento de Donald J. Trump hacia Rusia parecen anunciar una era de distensión que acabe con la Nueva Guerra Fría antes de empezar. Personalmente creo que son incompatibles una política aislacionista y el objetivo de Make America Great Again. La  promesa de convertir a Estados Unidos en un país ganador no parece que encaje con la idea de abandonar a los aliados de Europa y Asia-Pacífico para dejar vacíos geopolíticos que ocupen China y Rusia. El propio Trump anunciaba su intención de “fortalecer y expandir” las capacidades nucleares del país.

Trump podrá escenificar su amistad presidencial con Putin, pero si quiere mostrar la firmeza que muchos echan en falta en Obama tendrá que frenar a su amigo ruso. Habrá que ver si se produce un reparto de áreas de influencia que cree unas reglas de juego para el mundo “post-post Guerra Fría”, como diría el profesor Javier Morales o se produce una ruptura cuando Trump mande al rincón a Putin. Sin descartar, claro que Trump sea complaciente con Putin con consecuencias imprevistas en Washington D.C. Tanta incertidumbre viene de la tendencia de Trump a desdecirse y de la extraña mezcla de outsiders y viejos halcones neocón que encontramos en su gabinete.

Cartel en Siria
Carteles en Siria.

Mi intención para Año Nuevo era hacer balance de la Nueva Guerra Fría, tomando como referencia aquel texto inicial de septiembre de 2014. Pero los acontecimientos se han adelantado nuevamente. Lo que puedo decir es que nunca imaginé que lo arrancó como una intuición en el verano de 2014 terminaría encajando de esta manera, con el Kremlin interviniendo militarmente en Oriente Medio a favor de lo que yo entendía como una alianza difusa y los órganos de inteligencia de Estados Unidos denunciando maniobras rusas de desestabilización.

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Mentiras, maltditas mentiras y noticias de Siria

La desinformación es un arma de guerra y la inacción de los gobiernos de Occidente en los últimos años se debe a la desconfianza de una opinión pública bombardeada por la propaganda de gobiernos hostiles. Mucha gente que considera que analiza la realidad con una mente crítica y con mucho sentido común en realidad no hace otra cosa que reproducir narrativas creada en despachos de Moscú y Teherán. Llevo un par de semanas encontrándome en las redes sociales con gente que se hace eco de noticias cocinadas. Aquí un repaso.

capturaBana Alabed es una niña siria de siete años que vivía con su familia en la parte oriental de Alepo. La madre, profesora de inglés que cursó estudios de periodismo, tuvo la idea de abrir una cuenta de Twitter a nombre de la hija con el evidente propósito de llamar la atención sobre el sufrimiento de la población civil. El propio perfil de Twitter lo explica “Account managed by mom”. Algunos de los tuits de la cuenta de Bana Alabed vienen firmados por la madre: “-Fatemah”. Por ejemplo este del 17 de noviembre. No hay que ser un lumbreras del periodismo para haber  visto que era la madre la que llevaba la cuenta ni tampoco hay que darle muchas vueltas para dar por hecho que la cuenta de Twitter de una niña de siete años es cosa de los padres.

El asunto es que Bana Alabed se convirtió en el centro de atención de los medios de comunicación occidental, siendo entrevistada y generando titulares sobre la vida bajo las bombas de la población de Alepo. Algo que evidentemente no hizo la más mínima gracia a los fans de Bashar Al Assad, que sostenían que la población civil de Alepo esperaba ansiosa la liberación a manos de las fuerzas gubernamentales. Los comentarios sarcásticos sobre lo que afirmaban era una maniobra publicitaria de alguien que vivía lejos de Alepo dio paso a una cuenta parodia en español desde la que la intentaron tomarle el pelo a Mónica G. Prieto, periodista española que ha trabajado en Siria como reportera de guerra y es coautora de Siria, el país de las lágrimas rotas. Nick Waters se tomó la molestia de analizar el caso y comprobar cuánto de real había en la cuenta de Twitter de Bana Alabed. Cotejó las fotos publicadas en la cuenta con fotos satélite de Alepo y comprobó fuentes que demostraran que los habitantes del este de Alepo contaban hasta hace poco con electricidad y acceso a Internet. Su conclusión en “Finding Bana – Proving the Existence of a 7-Year-Old Girl in Eastern Aleppo” es que efectivamente Bana Alabed vivía allí y su madre tuiteaba desde allí, habiendo una clara diferencia entre los mensajes simples firmados por la hija y los más complejos firmados por la madre.

El asunto de las víctimas civiles no deja en buen lugar al régimen sirio y sus aliados, especialmente a la aviación rusa, así que es un  tema central de la propaganda a favor de Bashar Al Asad. Una de las últimas piezas de propaganda es un vídeo donde la periodista canadiense Eva Bartlett cuenta, a la vuelta de su viaje a Siria, cómo los medios de comunicación occidentales mientan sobre la guerra en ese país.  Se trata de una rueda de prensa dada en Naciones Unidas, lo que da más credibilidad al personaje. El vídeo ha sido compartido en varios canales de Youtube y subtitulado. Por ejemplo aquí está subtitulado en español con el título “Las mentiras de los medios sobre Siria”. Uno de los fragmentos más celebrados es su respuesta a un periodista noruego, en el que cuestiona la credibilidad de las fuentes que hablan de atrocidades cometidas por el régimen y en el que menciona como el caso de una niña llamada Aya cuyo caso habría sido “reciclado” varias veces. El caso fue revisado por Snopes.com, una página web veterana de Internet que nació recopilando leyendas urbanas y que hoy en día se dedica a la comprobación de la veracidad de noticias que circulan por la red. Resulta que es un nombre común en Siria y que efectivamente hubo hasta cuatro casos diferentes de niñas en lugares diferentes con ese nombre que salieron en los medios. Channel 4 de Reino Unido también revisó las acusaciones que han circulado como meme sobre víctimas recicladas, concluyendo que todo apunta a que eran víctimas diferentes.

Eva Karene Bartlett en SiriaLo interesante es ahondar un poco en el caso de la “periodista independiente y activista de derechos”, como Bartlett se presenta, hablando en Naciones Unidas. Su intervención tuvo lugar en una rueda de prensa dada por la representación del gobierno sirio en Naciones Unidas el 9 de diciembre, una circunstancia que en algunos vídeos ha desaparecido. Revisando las fotos de su cuenta de Facebook podemos encontrar varias, como la anterior, donde vemos que lleva en el pecho una especie de pin con las caras de Vladimir Putin y Hassan Nasrallah. Evidentemente, que se trate de una activista con una determinada agenda ideológica y no una “periodista independiente” no es una factor a tener en cuenta cuando evaluamos si lo que dice es cierto o no. Pero es importante señalar una vez más que cuando hoy en día alguien difunde un supuesto “punto de vista independiente” o “una versión alternativa” con el propósito de que descubramos esas verdades como puño que los medios de comunicación occidental nos ocultan, lo más seguro es que estemos ante otra fuente parcial con una agenda política antioccidental. Así, en este caso, pasamos de una “periodista independiente” que desmonta “las mentiras de los medios occidentales sobre Siria” a tener en realidad una activista antioccidental invitada por el gobierno sirio a hablar en una sala medio vacía de Naciones Unidas.

Bartlett intervino en una rueda de prensa de la representación del gobierno sirio en Naciones Unidas, la misma que durante los combates finales de Alepo anunció que habían sido capturados allí oficiales de países de la OTAN y países aliados. La noticia apareció en en Voltairenet: “The Security Council meets in secret after the arrest of NATO officers in Aleppo”. En Veterans Today: “Syrian Special Forces captured 14 US Coalition officers captured in Aleppo”. Y en Global Research: “At Least 14 US Coalition Military Officers Captured by Syrian Forces in East Aleppo Bunker”. Es interesante como tres medios diferentes reproducen a la vez el mismo bulo sirio. Sobra decir al servicio de quién están esos medios.

Por último quería terminar con otro caso curioso. Encontré el titular “La toma de Palmira fue orquestada por Estado Islámico y la CIA” en Geopolítico, un blog con un pretendido tono aséptico pero que no deja de tener una marcada agenda internacional. La entrada la firma “May Schwarzkopf”, que también tiene cuenta en Twitter. Schwarzkopf era el apellido del general, ya fallecido, que comandaba el Mando Central (CENTCOM) durante la Guerra del Golfo en 1991. En realidad, la crónica no es más que un corta y pega de Sputnik, la agencia de noticias rusa. En Geopolítico encontramos un enlace en tamaño pequeño al final del texto que pone “fuente: Sputnik”. Y es que la proliferación de medios on-line que se dedican a reproducir noticias de medios rusos, iraníes y venezolanos daría para un análisis exhaustivo.

Conclusión: La próxima vez que un contacto en Facebook o un cuñado en una comida familiar les insista en explicar lo que pasa en Siria con fuentes de información que “cuentan lo que los medios occidentales ocultan” tengan por seguro que les van vender la moto con bulos puestos en circulación desde Moscú o Teherán. Mientras tanto, sean escépticos y sopesen fuentes.

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Volviendo a una teoría conspiranoica sobre el Estado Islámico

Mucho antes del debate sobre la post-verdad (post-truth) y las noticias falsas (fake news) dije repetidamente que el rebatir las metiras, falacias y bulos que se generan sobre conflictos como el de Siria e Iraq daría para llenar un blog aparte. Véase si no, todo el trabajo que generan otros conflictos para StopFake.org y Revista de Medio Oriente.

captura de 20 Minutos.
20 Minutos copió y pegó una noticia de un medio italiano que citaba otro ruso sobre que decía que Bin Laden vivía en las Bahamas. Luego pidió disculpas.

Pero por muy nuevo que parezca el asunto, de lo que hablamos no es más que de las mentiras políticas de toda la vida. Es decir, no se trata meramente de un problema de los medios por la forma en que trabajan hoy en día, con plantillas precarias y con prisas por buscar visitas a toda costa (clickbait), sino que muchas de esas tonterías tienen un objetivo político. No es casual, por ejemplo, que medios estatales rusos e iraníes o con afinidades ideológicas con los gobiernos de esos países se inventaran y reprodujeran la noticia de que helicópteros Apache estadounidenses habían sido filmados escoltando un convoy de vehículos del Estado Islámico. El objetivo es cuestionar el papel de Estados Unidos y los países de occidentales en Oriente Medio para dejar la cancha libre a Rusia, Irán y sus aliados.

Luego, capítulo aparte, tenemos la legión de tontos útiles que reproducen la propaganda rusa e iraní por motivos variados. Desde el el cuñado de turno que, en la sobremesa o de cañas, te explica con condescendencia una teoría conspiranoica hasta el desesperado por epatar con un discurso radical en una era de utopías agotadas. Como si soltar argumentos leídos en Russia Today, HispanTV, TeleSur, Voltairenet, Global Research, etc. lo convirtieran a uno en un libre pensador con criterio crítico e independiente.

El caso más paradójico es el del Estado Islámico, que nació como una coalición de fuerzas insurgentes iraquíes, bajo el liderazgo de la franquicia local de Al Qaeda, para luchar contra la ocupación estadounidense de Iraq. Pero que años después, mágicamente, en la propaganda anti-occidental resulta ser un instrumento de Estados Unidos e Israel. Estos días, con la caída de Palmira en manos del Estados Islámico, me he acordado de un argumento que dio Julián Jiménez, profesor de secundaria en Valencia y conocido en Twitter como “Profe Rojo”. Se trata de la clase de persona que un día te cuenta que la Stasi tiene mala fama injustamente y se burla de sus víctimas para otro día contarte la historia de la invasión de Afganistán “a su manera”.

Dijo el “Profe Rojo” un día en Twitter que la debacle del ejército iraquí en Mosul ante la ofensiva del Estado Islámico fue una maniobra orquestada por Estados Unidos para entregarles arsenales de armas. Que EE.UU. provee de armas al Estado Islámico lo podemos leer en medios de propaganda como VeteransToday e InfoWars. Y en estas, resulta que el Estado Islámico entra en Palmira y se encuentra con bastante material militar.

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Foto vía Christo Grozev.

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Foto vía Christo Grozev.

En Palmira no sólo cayeron en manos del Estado Islámico las habituales montañas de armas y municiones, sino también vehículos blindados y artillería.

Carro de combate T-72 capturado en Palmira.
Carro de combate T-72. Foto vía Jacm.
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Cañón D30 de 12mm. Foto vía Jacm.
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Lanzacohetes BM-21 Grad. Foto vía Jacm.

Entre los vehículos capturados hay una curiosidad, un KAMAZ-43269 “Dozor”. Se trata de un vehículo ruso de diseño relativamente reciente y por tanto no es un legado de los arsenales sirios de la Guerra Fría.

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KAMAZ-43269 Dozor capturado en Palmira. Foto vía Ilya A.

Pero no el único material ruso aparecido en Palmira. Tenemo cajas de munición identificadas con marcajes de JSC Rosoboronexport, la agencia estatal rusa de exportación de armamento.

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Foto vía CIT.

Y sabemos que en Palmira no sólo había material militar de origen ruso, sino también soldados rusos, que dejaron atrás pertenencias personales.

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Un soldado ruso, por ejemplo, se marchó con tanta prisa que dejó atrás sus  tarjetas bancarias. Gracias a este tuit de un analista de CIT el Tinkoff Bank anuló la tarjeta.

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Estas cosas pasan en la guerra (shit happens). Pero podemos interpretar lo que pasó en Palmira de dos formas. Podemos pensar que una ofensiva inesperada del Estado Islámico pilló por sorpresa a los defensores sirios y rusos. O podemos aplicar el criterio del “Profe Rojo” y pensar que estamos ante un hecho inaudito y que por tanto forma parte de una operación secreta sirio-rusa para transferir armamento al Estado Islámico. La ironía es que supuestamente la intervención rusa en Siria se vendió como un esfuerzo para frenar al Estado Islámico a pesar de que sus intenciones eran otras y justo en el único frente en el que Rusia combatió al Estado Islámico ha tenido lugar esta debacle.

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Imagino que el “Profe Rojo” dirá que hay una tercera probabilidad. Que la caída de Mosul sí fue una operación estadounidense perfectamente calculada en la que de alguna manera se logró que el ejército iraquí se desplomara mientra que la caída de Palmira fue una desafortunada derrota sirio-rusa producto de la mala suerte o la incompentencia siria. Para mí, esa clase de teorías conspiranaoicas son pura charlatanería. Y si logran eco es porque todos sabemos que el esfuerzo para refutar un tuit idiota es infinitamente superior al necesario para escribirlo.

Mientras tanto, se revela el programa industrial de armamento del Estado Islámico. Pero supongo que siempre habrá profesores de universidad en España que hablen de los intereses de las multinacionales del armamento en venderle al Estado Islámico para alimtentar la guerra.

Anteriormente en GuerrasPosmodernas.com

“La nueva post-verdad y las viejas mentiras” (6 diciembre 2016)

“Cuñados, comunistas y conspiranoicos” (3 mayo 2016)

“La factoría de bulos” (21 noviembre 2015)

“Las teorías conspirativas como fenómeno cultural de la Nueva Guerra Fría”. (13 febrero 2015)

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