El fin de ETA sigue el guión

Hay una ley política no escrita que dice que la paz la deben hacer los “halcones”. Parece que para la opinión pública sólo son admisibles ciertas concesiones si las hace un gobierno de un partido de línea dura. Yo soy más cínico y pienso que las “palomas” se ven sometidas a un chantaje político.¿Se imaginan qué habría dicho la prensa israelí conservadora si la Desconexión de Gaza la hubiera ejecutado un primer ministro laborista y no el héroe de guerra Ariel Sharon? Sin ir más lejos, en España hemos visto que cierta prensa llamó “valiente” a Aznar por iniciar negocaciones con ETA y nadie cuestionó su promesa de “generosidad”. Años después, el gobierno de Rodríguez Zapatero realizó negaciones con ETA y la misma prensa que había aplaudido a Aznar, le llamó “traidor” y le acusó incluso de haber organizado el 11-M en colaboración con ETA. En aquel entonces tuve claro que aquellos ataques del Partido Popular a Rodríguez Zapatero eran sólo parte de una estrategia política y no el resultado de una convicción moral. Al Partido Popular no le interesaba que un gobierno del PSOE se llevara el rédito político de acabar con ETA. Predije y acerté que tan pronto el Partido Popular volviera al gobierno cambiaría de discurso.

Es innegable que ETA ha sido derrotada. Con la perspectiva histórica, podemos ver que ETA entró en declive tras el comienzo de la colaboración policial francesa. Lo contó el general Rodríguez Galindo en su libro, que reseñé aquí allá por 2006. La apuesta estratégica de ETA fue establecer bases en Portugal, que se saldó con un fracaso, mientras el grupo terrorista entraba en una espiral descendente con la caída encadenada de sus sucesivas cúpulas dirigentes. Era evidente entonces que el terrorismo etarra tenía los días contados. Recuerdo que no le di mucha importancia a aquella Conferencia Internacional de Paz de San Sebastián en  octubre de 2011 hasta que pocos días después ETA anunció “el cese definitivo de su actividad armada”. En su comunicado, hizo mención expresa de la conferencia y del contexto internacional. Me pareció entonces que había quedado claro que la conferencia sólo había servido para poner fin al la violencia con una escenificación que no hiciera evidente la derrota de ETA.

Desde aquel anuncio de octubre de 2011 hemos visto movimientos por uno y otro lado. En abril de 2012 el gobierno abrió una nueva vía de reinserción que sustituía la “Vía Nanclares”, incluyendo acercamiento de presos. En 2013 vimos que el gobierno acató la resolución del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que declaró la doctrina Parot contraria a la Convención Europea de Derechos Humanos. El último paso lo dio el colectivo de presos de ETA que emitió un comunicado hace pocas semanas en el que reconocía “con toda sinceridad el sufrimiento y daño multilateral generado como consecuencia del conflicto”, además de renunciar a la violencia y aceptar la legislación penintenciaria vigente. Apuesto a que en poco tiempo veremos la destrucción de sus arsenales. No será épico, no será apoteósico y dejará un regusto amargo a alguno. Pero será el fin de ETA. Aunque tengo la impresión de que alguno ingenuamente creyó que con el fin de ETA veríamos carros de combate del Ejército de Tierra entrando en la plaza principal de los municipios de la Comarca de San Sebastián y un legionario izando la bandera española en el balcón del ayuntamiento.

 

Q.E.D.

Espero con esto cerrar de una vez por todas un asunto que llevó a un lector a pedirme que me retractara. No sólo no lo hice, sino que además el tiempo me dio la razón punto por punto. Uno, dos y ahora el tres.

Santiago Abascal, que fue parlamentario del Partido Popular en el parlamento vasco y actual presidente Fundación para la Defensa de la Nación Española, publicó hace poco en Internet los retazos de su historia familiar. Amenazas de muerte, cartas de extorsión, ataques al negocio familiar… Esa parte de la microhistoria del País Vasco que veremos cuántos recordarán en un futuro. Fue entrevistado por Intereconomía a raíz de la repercusión obtenida.

P.Ya tendrá tiempo de enfrentarse con los grandes. En la universidad, por ejemplo. ¿Cree que, como a usted, le tocará ir a clase con escolta?
R. Espero que no. Sin embargo, para mis hijos deseo otra cosa: una España unida. Prefiero que vayan con escolta en una España unida que libres en una España rota.

Y con esto doy por cerrado el tema.

En el País Vasco o yo gano o tú pierdes

Dije un casi un mes antes de las elecciones del 20-N que tan pronto el Partido Popular se viera en el poder abandonaría su discurso duro sobre ETA para capitalizar el rédito político del fin del grupo terrorismo. Pero que también con el terrorismo fuera de la ecuación política del País Vasco subiría el voto nacionalista. Así fue. El Partido Popular rectificó y las encuentas auguraban que dos tercios de los escaños del parlamento vasco serían ocupados por los nacionalistas. Pero en aquella entrada de octubre añadí algo más que a algún lector no hizo gracia. La idea de que muchos nacionalistas españoles iban a lamentar el transcurso de los acontecimientos hasta echar de menos la situación anterior.

Han pasado unos meses y todo el aparato mediático afín al Partido Popular está a otra cosa. No hay editoriales pidiendo mano dura contra ETA y llamando al gobierno de Mariano Rajoy traidor o cualquier otra barbaridad por tomar medidas que son “señales” al entorno de ETA. Pero tenemos Internet y algunos nacionalistas españoles se han manifestado. Cayetano González, que tuvo un cargo en el Ministerio de Interior con Jaime Mayor Oreja, contaba sus vivencias del angustioso fin de semana en que asesinaron a Miguel Ángel Blanco y concluía con un balance de la situación actual. Sentencia que “ETA ha ganado” y que “en el campo político, sería de necios no reconocer que ETA va ganando la batalla: sin pegar un solo tiro desde hace ya varios meses han conseguido ser legalizados” por lo que “ETA puede conseguir muy pronto el poder en el País Vasco y desde el mismo, trabajar por llevar a cabo aquello por lo que han asesinado a 858 personas: la independencia de Euskadi y por lo tanto, la ruptura con España”.

El sofisma me parece profundamente revelador. Se trata de, una vez desaparecida ETA de la ecuación política vasca, convertir a la izquierda abertzale en ETA para reciclar el mismo discurso desligitimador. Durante años se les conminó a renunciar a la violencia para entrar en la vida política y ahora que ETA va camino de la disolución se pretende dejarles fuera porque la política resulta ser el terrorismo por otros medios.

Standard & Poor’s ha valorado la deuda pública vasca dos notas por encima de la española. Me pregunto qué cálculos estará haciendo la clase empresarial vasca. Seguro que alguno le salen las cuentas si “sueltan lastre”. Después del inevitable castañazo de España en lo que queda de 2012 y tras las próximas elecciones autonómicas vascas vamos a presenciar un “test de stress” de los ideales democráticos de unos cuantos.

El gobierno del PP cumple el guión previsto sobre ETA

Dije allá por noviembre de 2011 que tras las elecciones el Partido Popular aparcaría su discurso populista sobre la derrota de ETA únicamente por la vía policial y una vez en el poder haría gestos hacia ETA. Y así ha sido. Interior dará más facilidades para acercar a Euskadi presos de ETA.

Para entrar en el programa los presos tendrán que rechazar la violencia de forma expresa y desvincularse de la organización terrorista, pero no pedir perdón a las víctimas, algo que hasta ahora sí era necesario (no porque lo establezca la ley, sino porque esta ha sido la práctica del Ministerio del Interior del Gobierno socialista) para entrar en los itinerarios de reinserción.

Lo siguiente que sucedería, dije, es que sin terrorismo el nacionalismo vasco despegaría electoralmente. Y así parece que va a ser. Un encuesta le da a la suma de Amaiur y PNV cai 50 de los 75 diputados en juego en las elecciones regionales vascas del próximo año.

El contexto de crisis económico y apabullante mayoría soberanista nos va a llevar a una situación política interesante en el País Vasco.

Su peor pesadilla

Aquí estamos. El fin de ETA. Un anticlímax total. ¿No era este el momento más ansiado de la democracia española? ¿El día en que ETA anunciara el fin del terrorismo? Pero estamos en precampaña electoral y el asunto no es más que otro proyectil de mierda.

El candidato del Partido Popular a la presidencia del gobierno en un mundo paralelo dijo allá por abril:

“Quiero decirlo bien claro: el PP nunca ha negociado con los terroristas”

Basura para desmemoriados. Será divertido el cambio de discurso tras el 20-N. Entonces el Partido Popular hablará de generosidad, perdón y estar a la altura de las circunstancias históricas. Mientras tanto habrá que soportar a gente que sólo se informa por la radio y televisión repitiendo que “ETA no mata porque está más fuerte que nunca”.

Vendrán tiempos en el que se hará evidente lo que era una mera intuición hace tiempo y ahora es evidente. La derecha nacionalista española no aspiraba a la desaparición del terrorismo de ETA en nombre de la democracia. Lo hacían en nombre del nacionalismo español. Su peor pesadilla es un país en el que el terrorismo haya desaparecido de la ecuación y un buen número de vascos se atrevan a pedir más autogobierno o la Luna sin que nadie les pueda acusar de compañeros de viaje del terrorismo. Descubrirán entonces que contra ETA vivían mejor.

ETA en Venezuela

La que se ha montado. En los tiempos de Felipe González y Carlos Andrés Pérez el gobierno venezolano decidió acoger a etarras deportados. Con el tiempo el colectivo de etarras en Venezuela terminaría teniendo suficiente entidad como para formar un “Colectivo de Refugiados y Deportados de ETA en Venezuela”. Uno de esos etarras, Arturo Cubillas, obtuvo por matrimonio la nacionalida venezolana. Y actualmente es funcionario del Ministerio de Agricultura y Tierras. No parece que sea una persona que se oculte teniendo en cuenta que a su llegada a Venezuela abrió un restaurante con el nombre del comando al que había pertenecido. Nadie parece que se había acordado de él hasta que dos detenidos en una operación contra ETA han afirmado que estuvieron en Venezuela donde fueron acogidos por Cubillas y recibieron entrenamiento. El titular quedó servido “Un etarra a sueldo de Chávez instruyó a dos miembros del comando desarticulado estos días”. Si algún mérito tiene el libro “El Palestino” de “Antonio Salas” es retratar el ambiente de la ultraizquierda venezolana donde es fácil aprender a pegar tiros. Si el gobierno venezolano promueve o consiente esos adiestramientos está todavía por ver.

Lecciones de una negociación fallida

Volvemos al “bla, ETA, bla, bla, ZP esto y lo otro”. Ruido. Quizás lo mejor sea seguir a José Antonio Donaire y guardar silencio. Pero apuntaré dos cosas.

-Queda la sensación que el único motivo del Partido Popular para oponerse a una negociación con ETA es evitar el enorme crédito político que hubiera dado al presidente Rodríguez Zapatero.

El gobierno no debe, obviamente, convertirse en rehén de nadie. Pero hemos de apuntar para un futuro que es bastante difícil sacar adelante un asunto tan serio como negociar con ETA con el principal partido de la oposición y su aparato mediático en contra. Queda pendiente saber cómo contar con el apoyo del PP o sacar adelante las negociaciones a pesar del PP.

-Queda la sensación de que se vivía una ventana de oportunidad única y que fue interpretado a sí por tantas personas que no se hizo todo lo posible o necesario para llevar a buen fin las negociaciones. Cada cual daba por descontado que eran los otros lo que deseaban y necesitaban presentar resultados a los suyos.

Retomando la teoría de juegos y el “dilema del gallina”, la negociación con ETA ha sido como una apuesta de dos conductores que avanzan a gran velocidad frente a frente. Cada conductor ha creído que el otro tenía más que perder y los dos no han movido el volante hasta terminar estrellándose.

Me pregunto si en el gobierno se tuvo en cuenta la posibilidad de que las negociaciones no acabaran bien. O si se consideró que para sentarse en una mesa a negociar (sea con Irán o ETA) no sólo hemos de ver al otro que estamos dispuestos a ceder o ser generosos si las cosas salen bien, sino que también estamos a dispuesto a levantarnos y asumir las consecuencias. Y llegados el caso, a contra ETA De Juana como a Hess.

La izquierda ha de aprender que para alcanzar la paz hay que estar dispuesto a repartir hostias. Aquí, en Bosnia, Sierra Leona o Darfur.