El gobierno del PP cumple el guión previsto sobre ETA

Dije allá por noviembre de 2011 que tras las elecciones el Partido Popular aparcaría su discurso populista sobre la derrota de ETA únicamente por la vía policial y una vez en el poder haría gestos hacia ETA. Y así ha sido. Interior dará más facilidades para acercar a Euskadi presos de ETA.

Para entrar en el programa los presos tendrán que rechazar la violencia de forma expresa y desvincularse de la organización terrorista, pero no pedir perdón a las víctimas, algo que hasta ahora sí era necesario (no porque lo establezca la ley, sino porque esta ha sido la práctica del Ministerio del Interior del Gobierno socialista) para entrar en los itinerarios de reinserción.

Lo siguiente que sucedería, dije, es que sin terrorismo el nacionalismo vasco despegaría electoralmente. Y así parece que va a ser. Un encuesta le da a la suma de Amaiur y PNV cai 50 de los 75 diputados en juego en las elecciones regionales vascas del próximo año.

El contexto de crisis económico y apabullante mayoría soberanista nos va a llevar a una situación política interesante en el País Vasco.

12 thoughts on “El gobierno del PP cumple el guión previsto sobre ETA

  1. Pues vale, se estara siendo pragmatico y todo lo que querais.
    Pero a mi me revienta bastante, BASTANTE, que una organizacion terrorista que no ha entregado/abandonado las armas y que encima expulsa de su seno a los terroristas que condenan la violencia http://politica.elpais.com/politica/2011/11/23/actualidad/1322033483_268201.html vaya poquito a poquito cumpliendo sus objetivos politicos.

    Vamos, que todo eso que nos contaban de pequeños de la no violencia y de la via pacifica es una chufla.
    Si ETA hubiese sido un grupo de amigos que se reunian en la plaza cogidos de la mano los domingos pidiendo la indepencia, nadie les hubiera hecho caso. Si eres violento y efectivo matando, al final te haran caso.

    Y paro por que me caliento mas.

  2. Yo también me lo temía. El PP como el PSOE es un gran partido en el que hay muchas corrientes que abarcan un amplio espectro político. Y los que ahora lo dirigen son unos centristas meapilas. No va a ser lo de que van a estar en la calle en dos días y con unas pensiones de 3.000 euros al mes. Serán también las concesiones políticas. A ver donde llegan con tal de ganar el Nobel de la Paz. Son unos tiempos muy desgraciados.

  3. Hace años yo comentaba que el juego sobre la cuestión vasca era este: o el nacionalismo español, especialmente el PP, encontraba la forma de hacer un referéndum sobre independencia para ganarlo con un planteamiento de reforma constitucional en términos basados en esquemas como el de la claridad canadiense y algunas cosas de la Ley de Amejoramiento del Fuero Navarro (estas cosas, para otro día), o se encontraría con que un día ETA decidiría desaparecer y, con ello, sería el fin de los límites morales para plantear una agenda plenamente soberanista sin tapujos y cuestionar el estado.

    Al final, este problema así planteado sólo se podía resolver por la calidad del liderazgo. Es decir, para el electorado del PP y, en general, el constitucionalismo español, tragarse un referéndum y crear un modelo constitucional con esquemas de libre adhesión (pero sólo posible con mayorías muy reforzadas), es un sapo muy gordo. Por tanto, sólo un liderazgo capaz de llevar a esas bases a aceptarlo (sufrir y, seguramente, perder por ello) podría salvar la premisa final del nacionalismo español: España unida y aceptada.

    Por el otro lado, para el nacionalismo radical vasco (el del PNV es generalmente radical, aunque no lo parezca y no pegue tiros; radical sería sinónimo de “agenda máxima”) lo duro es aceptar la retirada de los pistoleros sin concesiones y aceptar con normalidad las instituciones independientemente de la agenda final. Era tan obvio que un fin de ETA daba alas electorales… como tan obvio podría o hubiera podido ser un referéndum incluso bajo las balas si se hubiera planteado. Algo es, claro, política ficción ya. Si llega, será bajo otro contexto, el contexto que marca el lado que ha sabido evolucionar.

    Aunque Otegi y los otros líderes abertzales que han roto el esquema ETA/HB/presos/terror han tenido un alto coste personal, lo cierto es que tuvieron la fuerza de ejercer un liderazgo diferente dentro de sus filas. No hay forma de encontrar en las bases de PSOE/PP un planteamiento realista de los hechos: se puede contener la marea un tiempo, pero no todo el tiempo. Ahora, la esperanza del sueño nacional español entendido como pseudo triunfo de los perdedores provinientes de la segunda republica es, simplemente, una quimera.

    ¿Pasa algo? Pues seguramente nada. En estas cosas, suele argumentarse (tantas veces arrojarse) la necesidad de dar valor a los muertos y restaurar la dignidad de los inocentes, ciertamente crueles víctimas sin ninguna razón moral respetable para haberlo sido. Pero, seguramente es triste pero nada más que eso, el curso de los acontecimeintos sigue y aunque el peso de los muertos del pasado suele llevar a plantear tonterías para el presente, lo cierto es que el mundo termina siendo de los vivos. Son pocos los que llevan flores a los cementerios, solo el allegado. Y no se puede olvidar que siempre hay un relato alternativo, aunque desquicien cosas como los planos morales que elige cada parte.

    Aquí sólo queda por saber cómo resuelve la unión europea las evoluciones a largo plazo de escoceses, belgas, vascos, catalanes y seguramente unos cuantos más que quieren ser su propio centro sin dejar de relacionarse con Bruselas. Uno piensa que veremos artefactos jurídicos curiosos y que la pregunta es quién abre la veda. Basta con unos flamencos capaces de poner a la UE en la picota. También uno piensa que el nacionalismo español se quedará mirando al tendido sin entender nada.

  4. Gonzalo, vaya pedazo de chorradas que has juntado. Osea, que como ahora no matan hay que darles la independencia. Fino análisis donde los haya.

  5. Calma pueblo.

    Álvaro, creo que partes de un enorme error de concepto. Crees que ETA son cuatro mataos que encarnan la causa del independentismo. Y no es así. Lo vas a ver en las próximas elecciones autonómicas. Además no sé de dónde sacas que el “terrorismo compensa”. De momento no ha habido concesiones políticas por parte del PP. Sólo penitenciarias.

    Dani, está claro que ser el partido en el poder durante el fin de ETA era una perita política en dulce a la que ningún partida iba a renunciar. Lo dije en noviembre de 2011 y tan obvia era que no ha pasado ni medio año para que suceda.

    Y en cuanto a lo dicho por Gonzalo, Dani creo que entras en la confusión habitual española de oponerse a ETA no por terroristas sino por independentistas. El lamento de que ETA va a desaparecer y a partir de ello el nacionalismo vasco va a lograr sus objetivos políticos es sumamente hipócrita. Durante décadas se opuso la dicotomía demócratas-violentos y la autodeterminación vasca estuvo totalmente fuera de la agenda política en un contexto de violencia. Se conminaba a ETA a renunciar a las armas, pedir perdón y entrar en la vida política democrática. En el fondo la idea era que los independentistas eran cuatro gatos. Pero ahora que ETA va camino de desaparecer un montón de vascos se sienten más animados a votar a partidos nacionalistas.

    Fue lo que dije en noviembre. La derrota de ETA será a la larga una victoria del nacionalismo vasco.

  6. Será una victoria del nacionalismo si los no nacionalistas se dejan. Contra el vicio de pedir, la virtud de no dar. La dicotomía democratas vs terroristas, era para alcanzar un frente más amplio en la lucha a corto plazo en contra del terrorismo. Pero a largo plazo la lucha es entre los que por las buenas o por las malas quieren la independencia y los que no estamos dispuestos a romper España.
    Es posible que suba algo en las votaciones, pero no te creas que el votante medio del PSOE o del PP en Vascongadas vota así solo por oponerse al terrorismo. Pero aúnque así fuera. ¿Eso les da derecho a “autodeterminarse”? Ni por el forro de los cojones. Autonomía y nada más, que ya vale. Si les gusta bien, y si no que se jodan.

  7. “Fino análisis donde los haya.” ¿Y no crees que el fino análisis es el tuyo? ¿Puedes explicar en qué punto argumento yo que eso sea una especie de obligación o esquema matemático? ¿Un premio? Con los defectos que tenga, es un análisis político de lo que ocurre. De entrada, ese “hay que darles” delata que eres una de las partes, y odiarás esta expresión, en conflicto. ¿Conflicto entre pistolas y no pistolas? No, conflicto entre quienes pase lo que pase, les cuenten lo que les cuenten han decidido en lo más profundo de su corazón que son vascos y no españoles y que quieren emplear ahora un instrumento civil (antes, sospecho que la mayoría ya quería ese instrumento civil) para dejar de ser españoles; frente a los que dicen que son españoles de corazón. Como la democracia, si quiere serlo, al final no puede impedir que los debates se produzcan, la gente que no quiere la independencia, ante la obviedad del crecimiento social de la necesidad de por lo menos plantearlo, puede quedarse en casa lamentándose de lo malos que son los pistoleros (que lo son) y pensar que tienen una razón moral para impedir debatirlo.

    Si la indepedencia al estilo decimonónico es algo bueno o no, o cómo debiera hacerse, son otros debates. Pero manifiesto mi opinión de que si el nacionalismo español quiere tener algo que salvar en sus ideales más vale que se invente un relato nuevo y una forma de encarar el deseo de centralidad de los territorios de otra forma. Y a eso se le llama liderazgo porque entraña convencer a sus bases: el mundo denominado violento (porque lo es) ha logrado encontrar los mecanismos de un enfoque político que les da ventaja. Si no se quiere ver que no se vea. Que se paren los tiros no “porque esté mal” y sí porque es mejor estrategia para la causa final (sin perjuicio que muchísimos votantes abertzales han convivido muy mal con esto y se ha notado en los votos de muchas elecciones) no va a impedir que la agenda y los argumentos más sexies los imponga el lado que quiere una “nación vasca”. El nacionalismo de todas partes siempre tiene una misión, y no termina porque haya “caídas” o no se consiga todo, se ve en “términos históricos”. Cada día un paso. Y eso es lo que ha hecho el nacionalismo vasco en todas sus expresiones en los treinta años de setentayochismo.

    Los argumentos intelectuales del nacionalismo, incluyendo los históricos, son en muchísimos casos altamente criticables cuando no risibles. Lo que no quita que todos sean así. Pero, al final del día, son irrelevantes: si lo que quiero es otra cosa, llega un momento que las razones son lo de menos. Es una elección. Y la pérdida de todo tipo de credibilidad del modelo de la C-78 es tan obvio que sólo le queda el último empujón para desatar la crisis institucional. Ibarreche se planteó directamente la desobedencia civil. Verás el cuestionamiento del estado que se va a producir sin pegar un solo tiro con Amaiur en la puerta de Ajuria Enea.

    Ahora, eso sí, si no te gusta, te puedes quedar pensando en términos de premios y mandar los tanques cuando alguien diga que no obedece una ley estatal.

  8. Si, me has descubierto soy una parte. Y te diré más, odio a los equidistantes, me dan nauseas. No pretendo ser neutral en este asunto. Ya dos veces he jurado la bandera española, y lo hice en serio.

    La propia constitución española tiene mecanismos con los que responder a un posible caso de desobediencia civil. El recurso a las fuerzas armadas para implementar esos mecanismos es igual que usar policías o guardias civiles para detener a delincuentes. Pero sinceramente dudo mucho que hiciera falta.
    Lo que las autoridades elegidas democráticamente pueden hacer o no viene limitado por las leyes. Eso es lo que se llama estado de derecho. Invento del S. XIX,
    Hitler llegó al poder en unas elecciones democráticas, pero luego no supieron pararle los pies cuando comenzó a cometer crímenes.

  9. Con esta respuesta, daré por terminada mi participación en esta discusión.

    Respeto con toda sinceridad tus sentimientos y tu compromiso con la bandera española. Yo, te admito, nunca la he jurado. En todo caso, me parece un acto que, respetando a los que lo valoran, me parece intrascendente y sólo le otorgo un significado que no va conmigo… no creo en las patrias. Y ni mucho menos en que sean obligatorias: un accidente sexual, que dijo en su día Albert Boadella.

    Hacía muchos años que no me involucraba en una discusión como ésta. En un blog dedicado a cuestiones conceptuales sobre seguridad en nuestro tiempo, esperaba un debate no basado en sentimientos, muy respetables, ni en posiciones políticas, que también lo son, sino en un análisis lo más frío posible de los hechos. Que puede ser erróneo.

    Esa denominación de “equidistante” es, si me lo permites, un recurso habitual que se emplea para no aceptar que existe una idea contraria. Y que se usa, y perdón si no es así, con cierto sentido de altura moral sobre los demás, especialmente por parte de un entorno radiofónico determinado. Para empezar, si relees mi texto, verás que no tengo equidistancia en absoluto entre el crimen y su ausencia. Entre el tiro en la nuca y la ley.

    Pero nuestras aspiraciones personales y sentimientos no debieran nublarlos el análisis de la situación. Se trata de prospectar una salida a un escenario político. Guste o no, la mayoría nacionalista en Euskadi (País Vasco, Euskal Herria, Vascongadas…. como se quiera llamar) es una realidad consistente. Una realidad que, desde la aprobación del Estatuto de Guernica, no sólo no ha perdido su hegemonía, sino que ha ido alcanzando cada vez más legitimidad social en sus objetivos políticos máximos, por no hablar de la pérdida de timidez al plantearlos. Le lectura contraria, es que las posiciones en favor de lo previsto en la Constitución Española no han crecido lo más mínimo y, seguramente, ni siquiera entre quienes se consideran españoles, más españoles que vascos, o más vascos que españoles, sus presunciones sean aceptadas como están redactadas. Digamos que el prestigio de Madrid y la democracia española no ha crecido por mucho que se pueda desear en un territorio sociológicamente tan complejo. Y el gobierno de Patxi López no ha conseguido hacerlo. Puede que haya tenido otros beneficios para una vida “normal”, pero desde luego es radicalmente imposible que la coalición que sostiene el gobierno de Ajuria Enea no solo gane, sino que crezca en reputación especialmente entre los vascos “tibios” al respecto de su identidad española hasta el punto de que lae parezca bastante para su futuro el modelo de Guernica. No digo si es bueno o malo, me atrevo a decir que es.

    Y ahora hacemos un ejercicio de futuro: unas elecciones con Amaiur como partido mayoritario de la sociedad vasca, con la llave de Ajuria Enea y en disputa por la hegemonía nacionalista con el PNV. ¿La batalla será la de la moderación o la batalla será la de la soberanía? ¿Para un PNV capaz de pactar con el PSE para gobernar y dejar fuera a Amaiur, el modelo sería aprovechar la debilidad institucional (en el Estado y en la CAV) y de la posición electoral españolista para extraer condiciones más cercanas a la soberanía en un nuevo paso más del lento camino hacia la soberanía plena dentro de la UE, objetivo programático del PNV?

    Sea cual sea, lo cierto es que lo probable es un cuestionamiento absoluto del modelo de Guernica. Hasta los límites de ruptura institucional que la sociedad vasca pueda soportar. Que la Constitución española tenga mecanismos para imponer su poder, es algo que tanto PNV como Amaiur estarán deseando que ocurra para que la sociedad vasca en pleno, incluida una parte de la “españolista” tome partido en contra de la unión política con España. No te quepa duda. Las leyes pueden decir lo que quieran, pero si no tienen aceptación social no tienen legitimidad y no resisten el largo plazo. No te cuento si se hacen cumplir con tanques… Euskadi no son Las Malvinas. Ni Perejil.

    Simplemente, para cualquier persona mínimamente racional, es evidente que el afecto a la patria, como el amor a un equipo de fútbol ni se compra ni se vende. Es. Y pueden argumentarse fantasías teóricas e históricas de todo tipo. ¿Que ganarían los nazis? Es un planteamiento arriesgado, pues nos acercamos a la ley de Godwin – de hecho, he decidido no seguir comentando – pero, francamente, el PNV puede ser muchas cosas, pero no es un partido nazi aunque tenga memeces nacionalistas de todo tipo. Por cierto, el PP, por ejemplo, no destaca por una gran brillantez expositiva para mostrar los beneficios de la España que sueña. Y de eso ya hablé en el comentario inicial: si existía una visión teórica y liderable que llevara a gente como tu – dicho con respeto – y su electorado base, allá y acá, a aceptar una revisión del modelo constitucional capaz de suscitar un grado de adhesión sobre la unión política con España suficiente y estable.

    Navarra, si se mira bien, tiene un estatuto más profundo que el de Guernica. Sin embargo, en todos estos años no se ha producido un solo cuestionamiento institucional del Estado: los navarros son navarros de toda la vida, y los más españoles del mundo… pero que no les toquen los fueros, dicho en términos clásicos. Es más, la ley contempla la autodeterminación de Navarra. Sí, señores: la ley de Amejoramiento del Fuero de Navarra incluye la posibilidad de que Navarra se integre en la CAV vía referéndum… y la posibilidad de regresar a su “autonomía” por la misma vía una vez integrada en la CAV. Caramba: un mecanismo legal de cuasi-soberanía, que concede una posición legal a Navarra que no tiene nadie. Si existen soluciones a medida para Navarra, que combate frente a la reivindicación vasca (aunque tiene una parte de su territorio y población que se siente profundamente vasca), es seguro que existen para la vasca si se quiere que las haya.

    Excuso decir que hasta la Constitución del 78 se puede cambiar. Mi comentario inicial lo que plantea es el convencimiento de que, o el nacionalismo español encuentra un mecanismo intelectual y legal para obtener y renovar el compromiso con la unión política con el Reino de España o lo que quede de él, o ante el primer caso de ruptura de un territorio en la UE aceptado por Bruselas el drama estará servido. O la fiesta, según quién lo mire. Y que no veo una sola tendencia interna ni en PSOE ni PP como para crear ese espacio político. Duro, sin duda, para muchos. Claro, conlleva la carambola catalana, por eso fastidia más, pero es otro caso en que las razones legítimas que pueda haber no han convencido nada y el desafecto, el “quiero otra cosa”, cala por doquier. La situación exigirá pensar a lo grande. Si se quiere hacer.

    El concepto nacional del siglo XIX hace agua por todas partes y en todas partes, pero los pequeños territorios de la vieja Europa encuentran en su identidad cultural una forma práctica e interesante de superar los problemas de los grandes estados nacionales, artefactos muy enfermos y muy poco realistas con la soberanía real que se puede tener en nuestro tiempo, como Lobo podrá explicar. Un ejemplo nada tonto es ver como las haciendas vascas (que son tres) y la navarra, son las más saneadas y mejor gestionadas de todas las españolas.

    Arzallus, un tipo nada admirable por sus ideas sobre la nación, la patria o la raza, tomó unas declaraciones de McNamara, el secretario de estado (¿o de defensa?) de los EEUU durante la guerra de Viet-Nam. Decía que una de las lecciones de aquella guerra era no despreciar ningún nacionalismo. Arzallus lo subrayaba y lo repetía a quien quería oírles. Y ahí les tienes, orgullosos de sus más de cien años de historia con el objetivo claro de crear una nación vasca se tarde lo que se tarde.

    Por último, te prometo dicho con todo respeto, que no entiendo a los nacionalistas españoles que se quedan tranquilos cuando una parte significativa de la población (en un territorio que es una pieza histórica de la Monarquía Española) no desea formar parte de ella. Es decir, no entiendo que, desde su propio amor a España, sean felices imponiendo España a quien no quiere serlo. La vida es de los vivos y, sin disparar un solo tiro, lo que cabe esperar es que veamos la puesta en práctica de un programa político que solo puede llevar a la negociación con el estado para obtener un nuevo estatus político. O el nacionalismo español empieza a trabajar en escenarios de cambio o va a sudar para mantener sus sueños y premisas: eso de España unida. Es un análisis, no una calificación moral. Y cabe decir, que si bien ETA y el mundo del terror han perdido policialmente y sociológicamente, han perdido en términos militares. Pero han ganado políticamente al transformar la derrota policial – no admitida – en una victoria política al acercarse a sus bases sociológicas que, en grado enorme, hacía tiempo que detestaban el crimen aunque fueran leales a quienes enarbolaban sus ideales con las armas en la mano: una forma de relato que generará rechazo, pero es la lectura de mucho nacionalista vasco. El ejército de EEUU no fue derrotado en campo abierto en Viet-Nam, pero perdió la guerra. España, si se quiere decir así, tendrá que ganar en las urnas y sin trucos. A ver qué hacen.

    Un saludo cordial.

  10. Creo que poco puedo añadir, tan solo que al nacionalismo no se puede combatir con más nacionalismo al grito de “¡por cojones!”. Mientras que el nacionalismo catalán y vasco construían un mundo mítico durante dos generaciones, el español desaparecía del mapa. En muy pocos años vamos a vivir las consecuencias porque se ha sumado la crisis y los nacionalistas (sobre todo catalanes) han entendido perfectamente que el discurso victimista apelando al bolsillo atrae a los más escépticos. Podemos optar por la estrategia de la avestruz y no ver lo que viene, que es la opción mayoritaria entre la política y los medios españoles, o, al menos en foros como este, plantear el problema y soluciones. Hay multitud de españoles que no quieren serlo, podemos solucionarlo imponiéndolo (nunca ha funcionado) o superándolo con discursos diferentes más allá del nacionalismo. Yo, pese a todo, soy pesimista y creo que Cataluña y País Vasco han dicho adiós de facto. Sólo queda que suelten amarras en el muelle: dos naciones más en la era postnacional. Han ganado los malos.

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