Nayaf, 4 de abril de 2004

Y AL FINAL LA GUERRA PORTADALuis Miguel Francisco y Lorenzo Silva han sacado una nueva edición de Y al final, la guerra, un libro que cuenta la experiencai de los soldado españoles en Iraq, donde estuvieron desplegados entre 2003 y 2004. Una de las novedades de esta edición es que se amplía la  información sobre los combates sucedidos el 4 de abril de 2004. Conozco tres intentos de contar lo que realmente pasó aquel día que no prosperaron por razones ajenas a sus autores. Hay muchas preguntas sin respuesta sobre lo que pasó aquel día, aunque es bien conocido que hubo militares españoles que tuvieron un papel heroico y otros todo lo contrario.

Los combates de aquel día fueron parte de una revuelta contra las fuerzas de ocupación lanzada por el líder chiita Muqtada Al Sadr y cuyas razones parecen siempre confundidas en todos los relatos españoles sobre los hechos de aquel día, incluída la versión expuesta por Francisco y Silva. Esta semana cuento en Sesión de Control sobre esta batalla olvidada, la circunstancias que llevaron a la revuelta chiita y el papel de los contratitas de Blackwater aquel día.

Blackwater
Soldados estadounidenses y contratistas de Blackwater el 4 de abril de 2004 en Nayaf

La defensa de una España sin Cataluña

En el año 2006 comenté en este blog el revuelo causado por un documento apócrifo donde se estudiaba cómo serían las fuerzas armadas de una hipotética Cataluña independiente. En un contexto muy diferente, el asunto fue tratado por el Centre d’Estudis Estratègics de Catalunya el pasado año en su documento “La Futura Força de Defensa de Catalunya”. El debate esta vez es real. Y, como a Escocia, el problema que se le plantea a una hipotética Cataluña independiente es el de las economías de escala. Sistemas de armas avanzados, como aviones de combate y fragatas, serían prohibitivos para una Cataluña independiente. Así que, como en el caso de Escocia, se debate la opción de una defensa mancomunada. Tenemos el precedente de las tres repúblicas bálticas, que comparten academia militar (Baltic Defense College) y red de vigilancia del espacio aéreo (BALTNET).

Ahora imaginemos un caso extremo. Supongamos que Cataluña y País Vasco se convirtieran en países independientes sin un acuerdo para compartir una defensa común. Para Cataluña y el País Vasco su defensa nacional no supondría ningún problema a pesar de que no pudieran adquirir y mantener sistemas de armas avanzados. Ubicadas entre Francia y España, su situación no sería muy distinta a la de Uruguay. Para la defensa nacional de España sería catastrófico. Según recoge la Wikipedia, la suma de Cataluña y País Vasco suponía en 2011 el 24,9% del Producto Interior Bruto español. Manteniendo un gasto equivalente, España no podría seguir pagando el mantenimiento de uno de cada cuatro aviones de combate, fragatas y vehículos blindados mientras sus obligaciones en el Estrecho de Gibraltar, Ceuta, Melilla y Canarias seguirían siendo las mismas.

Una Wikipedia militar

Las primeras reflexiones que llevaron a mi libro Guerras Posmodernas partieron del shock post-11S y post-11M. Eran aquellos tiempos en los que apareció un montón de bibliografía sobre la nueva ola de terrorismo yihadista y todo el mundo vertía su opinión en columnas de prensa. Se hablaba de una nueva amenaza difusa, transnacional y en red. Bruce Hoffman habló de “The Leadership Secrets of Osama bin Laden. The terrorist as CEO”, equiparando a Bin Laden con el director de un fondo de capital riesgo. En el último capítulo de mi libro planteaba, ¿cómo enfrentarse a una organización propia de la sociedad de la información y la globalización con burocracias surgidas de la era industrial? La respuesta la había adelantado Juan Freire en su blog en 2006: «Cómo usa la CIA los blogs y los wikis para la gestión del conocimiento: ¿espionaje open source?».

Siete años después, el Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC) del Ejército de Tierra español anuncia la MilipediA, una enciclopedia colaborativa de uso interno del Ejército de Tierra:

Es una herramienta creada por y para los militares, donde cada uno puede, a modo individual, poner sus conocimientos fruto de sus estudios, cursos y experiencias a disposición del resto de los militares.

De momento, es una recurso interno del Ejército de Tierra sólo accesible vía la Intranet del Ministerio de Defensa. Pero vía la página web del Ejército de Tierra podemos disponer el “artículo de la semana” en formato PDF. Por ejemplo, están disponibles las entradas «Grupo de Caballería de Reconocimiento “Reyes Católicos” II» y «Operación Negro. Intento de rescate de un rehén en Somalia». Esta última es francamente interesante porque recoge información de una charla impartida por un oficial francés sobre el fracasado intento de rescate de un rehén francés en Somalia que aquí traté con detalle.

La más principal hazaña

Con el escándalo PRISM dando sus coletazos, me ha venido una pregunta a la mente: ¿No se extrañan los conspiranoicos de que nunca aparezca alguien como Edward Snowden revelando información que incrimine a la CIA, el Mossad o el Club Bilderberg en los atentados terroristas del 11-S? ¿No les extraña que en una supuesta conspiración que debió implicar a cientos de personas nadie tenga problemas de conciencia? La explicación más sencilla, obviamente, es que tal conspiración para perpetrar un autoatentado nunca existió. Pero un truthter español me dio otra: “Son militares. Están entrenados para matar sin cuestionar las órdenes”. Me revolví en la silla ante una visión del mundo militar tan caricaturesca. La conversación terminó en una discusión. Hace muy poco tuve otra conversación en la que alguien me trazó un perfil de los militares: Personas llenas de problemas mentales que necesitaban un fusil para sentirse alguien (o algo así). Y otra vez me quedé patidifuso.

¿Cómo explicar la idiosincracia de una profesión que se parece a pocas para el que no la haya conocido por dentro? No hace falta evocar a Calderón de la Barca. Al fin y al cabo tenemos a un colectivo humano con sus debilidades y problemas. Pero hay algo, que cualquiera familiarizado con los testimonios de quienes han vivido la prueba última conoce, y es que no se lucha por ideales abstractos sino por los compañeros con los que se establecen vínculos difícilmente encontrables en otros ámbitos de la vida. Y la historia está llena de ejemplos de sacrificio, entrega y generosidad.

Uno de esos pundits de los medios de comunicación conservadores estadounidenses que sirven de modelo a la derecha mediática ultramontana española afirmaba que en las fuerzas armadas de su país se habían vuelto unos nenazas porque desde 2001 la casi totalidad de Medallas del Honor otorgadas lo habían sido a soldados que habían arriesgado la vida para salvar a compañeros. Nada de sargentos York o John Basilones llevándose por delante y capturando a un montón de enemigos.

Se han concedido once Medallas del Honor, la máxima condecoración militar estadounidense, a combatientes en Afganistán e Iraq, siete con caracter póstumo. Ross A. McGinnis, Jason Dunham y Michael A. Monsoor murieron al lanzarse sobre granadas para amortigar la explosión con su cuerpo y salvar la vida a sus compañeros. Leroy Petry obtuvo la suya por recoger una granada lanzada a su posición y arrojarla lejos, teniendo que sufrir la amputación de la mano. Salvatore A. Giunta, Dakota Meyer, Jared C. Monti y Clinton Romesha recibieron la suya por arriesgar la vida bajo un fuego enemigo intenso para rescatar heridos e incluso los cuerpos de fallecidos, haciendo honor a esa deber que en España recoge el Espíritu del Compañerismo del Credo Legionario.

Un problema intelectual

Antes de que hicieran el último cambio en la web del CESEDEN, en la página donde era posible descargarse el “Boletín de Información” (nombre tonto para lo que tiene que ser la revista académica señera del Ministerio de Defensa español) aparecían los títulos de los artículos de cada número. En su momento los copié, los volqué en el procesador de texto y eliminé artículos, preposiciones, conjunciones, etc. Luego lo volqué en una página web que forma nubes de palabras. El resultado lo comente aquí. Hice una segunda versión donde convertí expresiones como Estados Unidos o EE.UU. en USA. El resultado fue que las palabras más frecuentes en el título eran:

UE, OTAN, USA, internacionales
evolución, factor, perspectiva, reflexiones
fuerzas, armadas, militar, militares, operaciones
política, seguridad, estrategia, defensa, nacional
conflictos, amenaza, lucha, guerra,
cooperación, paz
futuro, nuevas
terrorismo, Islam
Afganistán
nuclear

Podríamos programar entonces un generador de títulos aleatorios:

La evolución de la política de defensa de la OTAN.
El futuro de las operaciones militares de paz de la UE.
La cooperación en UE en la lucha contra el terrorismo.
Una perspectiva sobre la estrategia de seguridad nacional de USA.
La evolución de la estrategia militar de USA en el conflicto de Afganistán.
Las fuerzas armadas ante la amenaza del terrorismo nuclear.

Suena a chiste. Pero tengo la sensación de haber visto en alguna parte todos esos artículos imaginarios cuyo título he creado combinando palabras. Porque la mayoría de los investigadores en España tienen una visión estatocéntrica del orden internacional y su principal campo de estudio son la estructuras burócraticas de defensa supranacionales. Hay mucha gente que ha construido su carrera académica en contar las novedades de organizaciones como la OTAN o la Unión Europea. Cada pocos meses siempre hay un nuevo documento, un nuevo organigrama o una nueva crisis ante la que la institución se posiciona.

Podríamos crear un algoritmo generador de títulos que una a la institución con un evento, una cumbre o un área geográfica para crear sesudos papers académicos.

“La OTAN tras la Cumbre de Chipiona”
“La Unión Europa y Rusia”
“La OTAN tras la Primavera Árabe
“La Unión Europa y el Magreb”
“La OTAN y Asia Central”

Redactar estos textos es fácil. Sólo hay que contar los cambios de una evento a otro. Nos leemos el acta final de la “Cumbre de Chipiona” y contamos cómo la OTAN asume la cibrguerra, la amenaza zombie y el pie de atleta como misiones de la política de defensa común de sus miembros. Para variar, podemos hablar de las relaciones entre OTAN y UE (“eje euroatlántico”) o algún elemento de ambas organizaciones. Por ejemplo, en vez de decir OTAN podemos hablar de su programa Partnership For Peace (PfP) y así nuestro artículo podría llamarse “El programa Partnership For Peace y Asia Central”.

Mis favoritos son sin duda los papers académicos sobre la Unión Europea. En Bruselas están siempre inventándose cuarteles generales, órganos de coordinación, documentos doctrinales y tratados de seguridad. Uno puedo labrarse una carrera académica hablando del último invento de los burócratas de Bruselas. Lo más divertido sucede en las conferencias y presentaciones en congresos. Alguien del público levanta la mano y hace la molesta pregunta de “eso está muy bien, ¿pero algo de eso que cuenta se ha puesto en práctica alguna vez?”. Y entonces el excelso conferenciante resopla, hace un pausa y cuenta que “el Joint Zombie Crisis Cell efectivamente nunca se ha activado, pero que reunirse, sí, se reunen todos los años en una reunión de coordinación donde se actualiza la doctrina conjunta, se redactan documentos y se planifica en qué ciudad será la próxima reunión. Bueno, en realidad no sabemos si existen los zombies. Pero que aún así, debemos estar orgullosos todos los españoles porque este año ha asumido el mando un general de división español que ostentará el cargo por dos años.

Nótese que en la lista de términos no aparecía China, Magreb, Asia-Pacífico, África, Sáhara, Sahel, Somalia, Iberoamérica, ciberguerra, crimen, redes, Internet… La única amenaza subestatal es el terrorismo. Islamista, por supuesto. Un talibán plantando un IED, un tuareg secuestrando gente en el Sahel y un guerrillero somalí afiliado a un grupo aliado de Al Qaeda podrían ser todos considerados terroristas pero aún así luchar contra ellos se hace en el ámbito militar. Pero no. No aparece más que Afganistán. Basta acudir a un sarao y escucharles hacer preguntas para saber que lo que preocupa a cierta clase de militares es la Cruzada Global contra el Islamofascismo y la pérdida de valores morales en el seno de Occidente. Y convierten el terrorismo en campo de interés académico e intelectual aunque estén destinados en un submarino o un escuadrón de cazabombarderos.

He repetido el experimento de los títulos de artículos con la revista “Ejército”, publicada por el Ejército de Tierra español, tomando todos los números desde octubre de 2007 a diciembre de 2011.

Salen palabras como “años” y “cuerpo” porque es habitual artículos como “100 años del Cuerpo de Intendencia”, “Sesenta años de cascos azules” o “Reflexiones sobre el espíritu de cuerpo”.

¿Se animan ustedes mismos a crear los títulos?

created at TagCrowd.com

¿Qué le preocupa al CESEDEN?

El Centro Superior de Estudios de la Defensa Nacional (CESEDEN) es “el centro docente militar del más alto nivel de las Fuerzas Armadas españolas”. Entre otras muchas otras cosas, se imparten en él los cursos de Diploma de Estado Mayor y de capacitación para General de Brigada. Publica un buen número de documentos: El Boletín de Información, que ejerce de revista académica, las Monografías y los Documentos de Seguridad y Defensa. Todos ellos están disponibles de forma gratuita en formato PDF su página web, aparte de ser publicados en papel.

He hecho un experimento. He tomado el título de todos los artículos publicados en el Boletín de Información del CESEDEN entre los números 283 (año 2004) y el número 317 (el último publicado), que son los que aparecen actualmente en la página web. He eliminado del texto resultante los determinantes, artículos, conjunciones y preposiciones (“el”, “la”, “de”, “para”, “por”, etc.). Luego he volcado el resultado en TagCrowd para componer una nube con los 25 términos más repetidos. El resultado es este.

Las diez palabras más repetidas son: Estrategia, seguridad, defensa, militar, fuerzas, armadas, OTAN, Unión, Europea y terrorismo. En el resultado no aparece ciberguerra, Mediterráneo, Asia, China, Rusia, África, Hispanoamérica, Iberoamérica… Sólo consiguen colarse Afganistán y “Unidos” (sin que aparezca “Estados”.

Pero no hay ninguna sorpresa. La seguridad y defensa pasa hoy para España por entidades supranacionales como la OTAN y la Unión Europea. Y también tenemos la principal amenaza percibida: El terrorismo (islamista). Buscando, se encuentran varios artículos sobre el papel de las fuerzas armadas en la lucha contra el terrorsimo. Habrá que recordar cuál fue su papel en la derrota de ETA: Ninguno.

La infantería de marina y las guerras posmodernas

El 4 de junio de 2010 elementos de la I Marine Expeditionary Force llevaron a cabo en la costa de California el ejercicio “Dawn Blitz”, las mayores maniobras anfibias del U.S. Marine Corps desde el 11-S. El objetivo era retomar las capacidades anfibias perdidas tras casi una década de combates en Afganistán e Iraq. Para muchos marines que participaron en aquellas maniobras, bastantes de ellos veteranos de ambas guerras, era la primera vez que pisaban un barco. Ese mismo mes de junio, el U.S. Marine Corps publicó la tercera versión del documento “Marine Corps Operating Concepts”, donde se hacía hincapié en la flexibilidad y adaptabilidad de la Infantería de Marina como fuerza expedicionaria anfibia preparada para luchar en guerras irregulares. El documento, de índole institucional, lleva un prólogo del teniente general George J. Flynn como segundo comandante de la oficina Combat Development and Integration que recientemente había declarado “Tras ocho años de guerra terrestre, donde el Cuerpo ha estado actuando como si fuera un segundo ejército de tierra, necesitamos volver a nuestras raíces expedicionarias anfibias”.

Ambos hechos no fueron casuales. Los gobiernos de los países occidentales viven tiempos de recortes presupuestarios y cada rama de las fuerzas armadas se ve obligada a justificar la existencia de unidades, la continuidad de programas y la necesidad de proyectos. Para el U.S. Marine Corps las alarmas habían saltado en el mes de mayo de 2010. El día 3 de ese mes, el Secretario de Defensa Robert M. Gates dio una conferencia durante unas jornadas de la Navy League. Refiriéndose al recurrente debate sobre la “brecha” entre las capacidades deseadas y las existentes, apuntó que la más importante que se corría el riesgo de crear era entre las capacidades que se aspiran a obtener y las que realmente serán necesarias en el futuro. Puso como ejemplo al Expeditionary Fighting Vehicle, uno de tantos casos de proyectos cuyo desarrollo se había retrasado notablemente y cuyo coste se había disparado. Mostró su duda sobre si sería “necesario o sensato lanzar otro gran desembarco anfibio de nuevo, especialmente según los avances en sistemas anti-buque van llevando el punto de lanzamiento potencial cada vez más lejos de la orilla”. Cuatro días más tarde, el secretario Gates dio una nueva conferencia, esta vez ante los alumnos del Command and General Staff College del U.S. Army. Algunos de ellos pudieron hacer preguntas a su término. Una de ellas fue sobre el futuro del U.S. Marine Corps y el secretario Gates contestó, reconociendo que no tenía las respuestas, que el papel de “segundo ejército de tierra” ejercido en Afganistán e Iraq llevaba a cuestionarse qué le diferencia entonces del U.S. Army y hacia dónde evolucionarían las misiones tras la experiencia de esas dos guerras.

El debate al otro lado del Atlántico fue recogido en España por la prensa. El 14 de agosto de 2010 el diario madrileño ABC titulaba “El mítico Cuerpo de Marines puede tener los días contados”. Más de un año después tan funesto augurio no se ha cumplido pero sí es cierto que la Infantería de Marina estadounidense ha entrado en una era de debate interno, recortes y reformas. El debate allí es transladable, con sus matices, a España. La Infantería de Marina española ha participado en misiones internacionales que sin duda escapan al perfil de misiones características de una unidad expedicionaria anfibia, lejos del mar como en Bosnia Herzegovina, Chad, Líbano y Afganistán. También aquí, como toda rama de la Administración del Estado se enfrenta a presupuestarios menguantes en el actual contexto de crisis económica mientras han de tomarse decisiones sobre los medios realmente necesarios para las misiones a cumplir. Merece entonces recoger la pregunta que el secretario Gates se hacía el 3 de mayo de 2010 ante la Navy League: “En el siglo XXI, ¿qué clase de capacidades anfibias realmente necesitamos para encarar los escenarios más probables y en qué cantidad?”. Para ello hace falta primero entender cuál es la naturaleza de los conflictos armados de la Postguerra Fría.

[Así comienza mi último artículo que a la espera de respuesta de los beta-testers irá destinado al Boletín de Infantería de Marina]