La amenaza yihadista en una África globalizada

Casa África

Interviniendo en Casa África en las jornadas “Yihad en África”

Mi interés por África surgió de forma accidental. Mi primera región de interés fue el Magreb, por su importancia estratégica para España. Durante la Guerra Fría, el arco Mediterráneo fue considerado el Flanco Sur de la OTAN, así que en 2002 creé Flanco Sur como página web. Pero tras unos pocos años, eran los comienzos de la década pasada, caí en la cuenta que en el horizonte no había ninguna probabilidad de conflicto. Es más, el nuevo escenario posterior al 11-S colocaban a España y Marruecos enfrentados a amenazas comunes que llevaban a una mayor cooperación policial y de inteligencia. Todos los acontecimientos interesantes estaban sucediendo más al sur del Magreb.

En paralelo, mi interés como sociólogo por la transformación de la guerra me llevó a leer sobre los conflictos armados de África Occidental durante los años 90. Por aquel entonces, además, empezaron a llegar las primeras pateras a Canarias, fenómeno que siguió de cerca Pepe Naranjo [1]. Para mí era relevante comprender lo qué había pasado en Sierra Leona o Liberia para entender de qué hubía la gente que llegaba a Canarias. Así que quizás influyó también mi condición de canario, porque mirar al sur suponía mirar a África Occidental y no al Magreb.  En 2005 hablé por primera vez del “Flanco Sur Profundo” como región estratégica para España. En 2015, el Ejército de Tierra organizó en Madrid unas jornadas para hablar del Sahel como “Frontera Avanzada”, así que podemos decir que el concepto ha sido totalmente asumido.

 Mi interés por la transformación de la guerra me llevó a analizar un nuevo tipo de conflicto que denominé “Guerras Posmodernas”. Hablo de posmoderno no en el sentido filosófico y cultural, sino histórico. En la historiografía anglosajona se entiende por Era Moderna el período que abarca de la transición de la Edad Media al Renacimiento hasta la aparición de la Sociedad Industrial. Ese período se caracteriza por la aparición y consolidación de la institución del Estado-Nación. Así que las Guerras Posmodernas son el tipo de guerras que aparecen tras la Segunda Guerra Mundial en una nueva era en el que el Estado-Nación deja de ser el actor fundamental del panorama internacional por la aparición de actores supra-estatales y subestatales. Por un lado, como actores supra-estatales tenemos organizaciones como la Unión Europea que organiza sus propuias misiones militares. Por otro lado, como actores sub-estatales tenemos una enorme diversidad de actores que van desde grandes corporaciones que manejan una riqueza superior a la de países, movimientos sociales, ONGs y por supuesto grupos armados. Asistimos a la aparición de fenómenos transnacionales a los que un sólo país ya no es capaz de hacer frente, desde el cambio climático al terrorismo. Además, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial se ha producido una disminución de las guerras convencionales en las que se enfrentan los ejércitos regulares de Estados-Nación, para dar lugar a conflictos intra-estatales. Esos sí, esos conflictos internos están altamente internacionalizados, con la presencia de una multiplicidad de actores externos (desde medios de comunicación, a ONGs y contratistas privados, etc.). Otro fenómeno relevante es que se ha producido una converencia entre los conflictos armados y el crimen organizado, donde se desdibujan los conceptos clásicos de defensa y seguridad. Es un espectro amplio en el que en un extremo tenemos la militarización de la policía o la violencia del Narco en México y Centroamérica que llegan a cotas de guerra civil, mientras que en  el otro lado del expectro tenemos a grupos armados dedicados al crimen organizado y la explotación de recursos. Este último fenómeno tiene que ver con la ausencia de la financión, con ciertas excepciones como Siria, de grupos insurgentes por parte de los gobiernos de Washington, Moscú, Pekín. La Hábana o Trípoli, como en los tiempos de la Guerra Fría. Una última característica de las Guerras Posmodernas, una característica que es emergente, es la importancia de la dimensión inmaterial, dada la importancia de la información. Bien, considerando la propia información como arma, o bien considerando la ciberguerra.

En el caso del yihadismo en África, el marco conceptual de las  “Guerras Posmodernas” es perfectamente aplicable a los casos de Mali, Nigeria y Somalia, por ejemplo. En los tres países tenemos conflictos internos que enfrenta al gobierno con fuerzas yihadistas pero se trata de conflicto con una alto grado de internacionalización, en el que están presentes tanto actores supra-estatales como sub-estatales. En los tres casos tenemos organizaciones internacionales y regionales, como la ONU, la Unión Europea, la Unión Africana o la organización de países de la cuenca del Lago Chad. Tenemos como actores presentes en los conflictos a fuerzas de organizaciones supra-estatales, como los cascos azules y a las fuerzas europeas en Mali. También tenemos fuerzas de paz de la Unión Africana en Somalia. Pero también tenemos actores sub-estatales, como son las empresas militares privadas. Por ejemplo, STTEP International estuvo en Nigeria asesorando al ejército en su lucha contra Boko Haram y Bancroft Global Development asesoró a las fuerzas ugandesas que nutrían la fuerza de paz de la Unión Africa en Somalia. Pero la privatización de la guerra tiene otros ejemplos, como es la participación de la aerolínea canaria NAYSA en el esfuerzo logístico francés en el Sahel. Aunque los casos de Mali, Nigeria y Somalia se traten de conflictos internos, la violencia en los tres casos es transnacional y ha desbordado las fronteras nacionales. Sea desde Mali al Sahel, Nigeria a la cuenca del lago Chad o de Somalia a Kenia y Uganda.

ATR-72 de NAYSA

ATR-72 de NAYSA con los colores de Binter Canarias transportando soldados franceses en el Sahel.

La transformación de la guerra tras el fin de la Guerra Fría generó un amplio debate académico tras la publicación de Nuevas Guerras de Mary Kaldor en 1999. Se discute cuánto hay de nuevo en las Nuevas Guerras pero precisamente por eso yo no señalo el fin de la Guerra Fría como el comienzo de una nueva era, sino que retrocedo a la Guerra Fría como un período de ransición. Así, podríamos aplicar perfectamente el marco anterior de las Guerras Posmodernas a la crisis del Congo y a la  Guerra de Biafra en los años setenta. Así que África fue un escenario temprano de la transformación de la guerra que vimos luego en el resto del mundo. Todo el debate sobre la crisis de los Estados post-coloniales africanos antecedió en años al actual debate sobre la crisis de los estados árabes (Libia, Siria, Iraq, Yemen, etc) y el legado del acuerdo Sykes-Picot, del que se celebra este año su primer centeario. Así que puestos a abordar el fenómeno del yihadismo en África tenemos que señalar que África no se trata de un escenario secundario de la yihad, si revisamos las cifras de víctimas mortales y desplazados.

Víctimas mortales del terrorismo

Grupos yihadistas más letales

Resulta que la violencia yihadista en Nigeria alcanza cifras de víctimas mortales que lo pone a la par de países en conflicto como Iraq y Siria. Es más, en 2014 el grupo Boko Haram alcanzó el triste hito de ser el grupo yihadista más letal del mundo en sus ataques terroristas. Así que podemos afirmar la centralidad de la yihad africana en el panorama de la yihad global. Y eso es así porque el Islam africano no se ha visto ajeno a las dinámicas del mundo musulmán, donde encontramos violencia inspirada por el salafismo-yihadista desde la cuenca del Lago Chad al sur de Filipinas. Siempre se ha señalado la tradición de tolerancia del Islam africano. Sin ir más lejos, tras el 11-S el periodista Yaroslav Trofimov del Washington Post se embarcó en un viaje por el mundo musulmán [2] y se desplazó a Mali para conocer mejor su Islam pacífico y tolerante. Trofimov viajó a Mali porque había encontrado que según Freedom House de los 47 países de mayoría musulmana Senegal y Mali eran los único que recibían la clasificación de “totalmente libre”. Aproximadamente una década después, Mali era el corazón de la yihad en el Sahel.

El salafismo-yihadista llegó a África tras el fin de la yihad afgana, el crisol donde nació el yihadismo global. Los veteranos de la guerra de Afganistán lanzaron campañas de violencia en países como Egipto y Argelia. La conmoción provocada por el ataque a turistas en Luxor en 1997, un atentado con 62 muertos, colocó a la sociedad egipcia en contra de la violencia yihadista. En Argelia, en cambio, la violencia se dio en el contexto de una guerra civil. Los yihadistas más recalcitrantes del Grupo Islámico Armado pasaron al Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, mientras el país vivía un proceso de reconciliación nacional. Los yihadistas, derrotados, marcharon al sur y en 2006 el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate se alió con Al Qaeda para transformarse al año siguiente en Al Qaeda en el Magreb Islámico. A partir de ahí, la violencia yihadista se expandió a Mauritania, Mali, Níger, etc.

En Nigeria encontramos un proceso parecido, donde el Islam local se vio influenciado por los acontecimientos globales. Tras la Revolución Iraní, se producen conversiones al chiísmo, una corriente musulmana ajena a la tradición nigeriana. El islamismo arraiga en Nigeria, pero no debemos pensar en ellas como corrientes conservadoras que pretenden mantener una tradición. Sino que se trata de un proceso de re-islamización. La sharía es introducida por primera por un estado nigeriano en fecha tan tardía como enero de 2000. Recordemos el caso de Amina Lawal, condenada a la lapidación por tener un hijo fuera del matrimonio.

Boko Haram

Boko Haram asumió desde 2010 un discurso y una estética parecida a la de Al Qaeda y en 2015 se vinculó al Estado Islámico.

El salafismo-yihadista encontró eco en África porque sirvió para articular agravios en países con toda una serie de problemas particulares. Pensemos en un país africano, antigua colonia francesa. El país tiene un norte desértico, donde vive población pastoril y nómada, y un sur fértil cruzado por ríos que fue llamado el “país útil” por los franceses. La administración colonial se nutrió de habitantes del sur. Y cuando el país alcanzó la independencia, el Estado post-colonial heredó la misma estructura, con habitantes del sur copando el gobierno, la administración pública y las fuerzas armadas. Tras unos años de sequía y una crisis en Libia, comenzó un conflicto armado en el país. ¿De qué país hablo? ¿Mali en 2012? Chad entre 1965 y 1990. Pero el guión del conflicto chadiano efectivamente coincide con el de Mali. ¿Qué pasó entonces 30 años en Mali después? Que en Chad la insurgencia del Frente de Liberación Nacional del Chad (FROLINAT) era de inspiración marxista y apoyada por la Libia de Gadafi como una lucha anti-colonial para acabar la influencia francesa. En Mali en 2012 no quedaba rastro de los los movimientos políticos de la Guerra Fría y las luchas locales eran ahora de inspiración salafista-yihadista.

Hemos visto que África es una región donde asistimos de forma temprana a la transformación de la guerra, que es un escenario importante de la yihad global y que el Islam africano ha sufrido una transformación paralela al mundo musulmán. África es una región conectada al mundo. Y esa hipótesis se comprueba al constatar también efectivos positivos del África globalizada. Véanse los reportajes “África Conectada” en Planeta Futuro y “Los 15-M africanos” en Áfricaye, donde descubrimos los movimientos sociales africanos que usan las redes sociales.

[1] Véase su libro Cayucos (Debate, 2006).
[2] Viaje que quedó plasmado en el libro Faith at war (2005).

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Diez años después se cierra un círculo: Un Flanco Sur Profundo

CVYRAMCWEAEuXrEMe he enterado hoy en Twitter, gracias a Joan Tusell, de la publicación del Cuaderno de Estrategia nº176 Sahel 2015, origen de desafíos y oportunidades del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE). Y allí, en una nota a pie de página de la introducción, obra del teniente coronel Jesús Díez Alcalde, aparece una mención a mi texto “Un Flanco Sur Profundo: El arco de inestabilidad de África Occidental” como un texto que anticipó lo que estaba por venir. Fue una comunicación académica que presenté en noviembre de 2008 en un congreso organizado conjuntamente por la Universidad de Granada y el Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC) del Ejército de Tierra. Apareció luego, en 2012, como capítulo de libro en la obra Defensa y Globalizacióncoordinada por los profesores Carlos de Cueto Nogueras y Adolfo Calatrava. En “Un Flanco Sur Profundo: El arco de inestabilidad de África Occidental” hablé de la expansión de grupos yihadistas en el Sahel y la nueva ruta de entrada a Europa de la cocaína sudamericana por África Occidental, dos fenómenos que aprovechaban la debilidad de los Estados de la región y cuya convergencia, dije, “convierten a la zona en un área de interés estratégico para nuestro país”.

Resulta gracioso pensar ahora que escribí en 2008 aquello, había acuñado el concepto en marzo de  2005, con la sensación de estar llegando tarde. En mis conclusiones recomendaba a España una estrategia proactiva en la región. Sobra decir que en aquel entonces hablar del tema en España era predicar en el desierto. Años después, África Occidental es un región prioritaria para España. En algún momento de los dos últimos dos años se dio la circunstancia de que seis de las nueve misiones internacionales en curso de las fuerzas armFrontera_internetadas españolas eran en África. El Ejército de Tierra dedicó unas jornadas el pasado mes de marzo a África como “Frontera Avanzada”. Y en junio escuché al general Ballesteros, director del IEEE, hablar del Sahel en unas jornadas en la sede de Casa África en Las Palmas como la “frontera de seguridad” de España. Se puede decir que el tema está completamente asumido. Y es de destacar que aparte del Cuaderno de Estrategia nº176 Sahel 2015, origen de desafíos y oportunidad, el IEEE recientemente publicó la Monografía Nº144 África.

Cabe darle las gracias al teniente coronel Jesús Díez Alcalde por la mención. Ver mi nombre en un documento del IEEE es un orgullo. Y refleja todo lo que ha cambiado en este tiempo desde aquellos tiempos en que yo era simplemente alguien que tenía un blog. El pasado mes de junio salió mi primer artículo en la revista Ejército, precisamente sobre la Operación Serval en Mali. Los últimos acontecimientos en Libia, Mali y Nigeria son la señal de que hay mucho de lo que escribir.

Marines en Morón

Ciudadanos estadounidenses son evacuados de Monrovia en un helicóptero ruso de una empresa contratista durante la Operación

Ciudadanos estadounidenses son evacuados de Monrovia en un helicóptero ruso de una empresa contratada por el Departamento de Estado durante la Operación “Shining Express” (2003)

Recientemente el gobierno español envió a las Cortes la autorización para que la Special Purpose Marine Air-Ground Task Force Crisis Response-Africa del USMC en la base española de Morón pueda aumentar su tamaño.

Si han leído la prensa rusa en español y los medios simpatizantes de Putin en España en ambos extremos del espectro político, se trata de una grave cesión de la soberanía nacional que pone a España al servicio de la política imperialista estadounidense en África. ¡“El gobierno entrega Morón a los marines norteamericanos”! ¡“Ampliación de Morón convierte a España en una parte del Pentágono”! Para cualquiera que no haya estado escondido en una cueva en los últimos años tres años sabrá que todo esto gira en torno a un solo asunto: Bengazi.

El 11 de septiembre de 2012 se produjo un ataque yihadista contra el consulado estadounidense en Bengazi (Libia). El embajador estadounidense y un informático del servicio resultaron muertos. Personal armado de la CIA que operaba desde un edificio cercano acudió al rescate del personal diplomático para llevarlo hasta ese segundo edificio, convirtiéndose el lugar en objetivo de los yihadistas. Dos agentes de seguridad de la CIA resultaron muertos al impactar sendos proyectiles de mortero en la azotea mientras ocupaban posiciones defensivas.

El asunto se convirtió en el centro de una campaña contra el gobierno de Barack Obama, agitada incesante y machaconamente durante bastante tiempo por medios como Fox News. Se acusó al gobierno de no haber proporcionado la seguridad adecuada a la delegación diplomática, de haber ignorado las peticiones de auxilio desde Bengazi, de no contar con una fuerza de reacción rápida, etc.

El asunto fue diseccionado por Jack Murphy y Brandon Webb en Benghazi: The Definitive Report. Su tesis es que la CIA estaba llevando a cabo una campaña agresiva contra las fuerzas yihadistas en la región sin informar al Departamento de Estado, que ignorante del contexto no tomó las medidas de seguridad pertinentes.

Un MV-22 Osprey durante un ejericio en la base de Morón.

Un MV-22 Osprey durante un ejericio en la base de Morón.

En el pasado ya Estados Unidos realizó misiones de evacuación en África. En el caso de Liberia, sucedió dos veces: Operación “Sharp Edge” (1990-1991) y Operación “Shining Express” (2003). En este último caso, se desplazaron helicópteros desde Islandia porque en aquel entonces las misiones en África dependeían del mando europeo EUCOM.

La respuesta del gobierno estadounidense tras el ataque de Bengazi fue crear la Special Purpose Marine Air-Ground Task Force Crisis Response-Africa, dotada con convertiplanos MV-22 Osprey como fuerza de contingencia para el continente africano. Cuenta con cisternas KC-130 como apoyo y se ubica en la base aérea conjunta de Morón, lo que proporciona cercanía geográfica al Norte de África. Los MV-22 disponen además de una mayor velocidad de crucero que un helicóptero.

¿Qué saca España de todo esto? Lo que el gobierno ha estado dispuesto o ha sido capaz de negociar. Se habla de 36 millones de euros en obras que serán contratadas con empresas españolas. Hubiera sido una buena oportunidad, por ejemplo, para negociar la creación de un campo de adiestramiento en Rota con estándares estadounidenses del que se hubieran beneficiado marines y los infantes de marina españoles. Pero para eso, claro, habría primero que ser conscientes de las carencias que se tienen.

Jornada en Casa África

El pasado viernes 5 de junio hice un viaje relámpago a Gran Canaria para asistir como público a la jornada #ÁfricaEsNoticia: Conflictos en África. Presencia española y nuevos retos para la seguridad del continente que coorganizaban Casa África y el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE). Hablé ya aquí del evento porque es un reflejo que a día de hoy está totalmente asumida la relevancia de África para España.

Intervención de general de brigada Ballesteros, director del IEEE.

Intervención de general de brigada Ballesteros, director del IEEE. A la izquierda, Arianne Fernández, secretaria general de Casa África.

Arrancó la mañana con el general de brigada Ballesteros, director del IEEE, que habló de Canarias desde un visto de vista geopolítico en una línea muy parecida a la charla que impartió aquí en Tenerife en 2013 y que en su momento me sorprendió favorablemente por emplear un punto de vista geoeconómico. Lejos de mensajes alarmistas ante la situación en África Occidental, según el general Ballesteros, la posición de Canarias proporciona más oportunidades que amenazas.

Los contenidos de aquella charla quedaron reflejados en un artículo publicado por el IEEE. En la segunda parte abordó las amenazas para España y el conjunto Magreb/Sahel. Cerró con una idea que evidentemente me hizo sonreír. Según el general Ballesteros, la “frontera de seguridad” de España ya no es el Magreb sino el Sahel. Es decir, la idea del Flanco Sur Profundo ha sido plenamente asumida.

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Joan Tusell, Ignacio Cembrero, el teniente coronel Jesús Díez Alcalde y Óscar Mateos.

A continuación tuvo lugar una mesa presentada por Joan Tusell, jefe de prensa de Casa África. Arrancó el profesor Óscar Mateos hablando sobre la naturaleza de los conflictos armados en África. Se refirió a la importancia de los actores no estatales, el carácter transnacional de los conflictos y cómo se insertan en la dinámica de la globalización. Es decir, habló de la esencia Guerras Posmodernas. Hizo, cómo no, una crítica al modelo de “paz liberal”, que es una constante de los africanistas españoles. Y terminó repasando las limitaciones de la Arquitectura de Paz y Seguridad Africana, base de las famosas “soluciones africanas para los problemas africanos”. Por el camino, habló de la emergencia en África tras la Primavera Árabe de una nueva generación de activistas políticos formados por jóvenes urbanos que identificó con los “nuevos movimientos sociales en red” de Manuel Castells. La suya fue una intervención muy densa en contenido y cada tema hubiera dado por una charla en sí misma. Es un autor al que seguirle la pista.

El siguiente en intervenir fue el periodista Ignacio Cembrero, que fue corresponsal del El País en Marruecos y luego trabajó para El Mundo. Es el autor de Vecinos Alejados, una de los pocas crónicas periodísticas de la realidad marroquí que conozco y que en su momento alcanzó notoriedad por desvelar el papel de Francia en la crisis del islote de Perejil. Con ese bagaje, su intervención se centró en el Magreb. Hizo un recorrido desde la fallida “primavera argelina” de 1992, que identifica como el origen de los actuales problemas de la región, al actual caos en Libia. Segun Ignacio Cembrero, a lo que estamos asistiendo es a una fase de inestabilidad en la región que durará décadas.

Por último, en esta mesa habló el teniente coronel Jesús Díez Alcalde, investigador del IEEE. Habló del papel de las fuerzas armadas españolas en África, aportando datos como que actualmente  más de la mitad de las misiones exteriores españoles se ubican en África y que España ha estado presente en todas las misiones europeas en África. Allí hay hoy más de 800 militares españoles, lo que convierte al país en el segundo contribuyente de misiones europeas de la actualidad. El teniente coronel Díez Alcalde remarcó que esta reciente vocación africanista no es temporal. “España está en África para quedarse”, dijo. Y que allí se juega la seguridad española.

Joan Tusell presenta a Pepe Naranjo y a Jesús Núñez Villaverde

Joan Tusell presenta a Pepe Naranjo y a Jesús Núñez Villaverde

La segunda mesa abordó la cuestión de Boko Haram en Nigeria. Habló primero el profesor Jesús Núñez Villaverde, que acaba de sacar libro sobre el tema: Boko Haram. El delirio del califato en África occidental. Presentó la idea de que la aparición del grupo es la respuesta a una serie de problemas estructurales del país (subdesarrollo, corrupción y desigualdad interregional, etc.) de los que se nutre el yihadismo en el noreste del país. Contó además cómo el grupo logró apoyos populares en su comienzo en la espiral de acción-reacción que la respuesta de violencia indiscriminada de las fuerzas de seguridad. El profesor Núñez no dejó a un lado la necesidad de medidas de fuerza contra Boko Haram, pero señaló que la solución definitiva no será militar.

La segunda intervención en la mesa fue la de Pepe Naranjo, periodista canario radicado en África Occidental que actualmente ejerce de corresponsal para El País. Vivió la Operación Serval en Mali y antes de eso fue un pionero en el periodismo canario cubriendo la llegada de inmigrantes a nuestras costas. La suya fue una mirada a ras de suelo, tras haber visitado el noreste de Nigeria. Encontró un enorme contraste entre el norte y el sur del país, donde se ubica la riqueza petrolífera. Y que la falta de servicios del Estado empuja a los residentes en las zona fronterizas del norte a buscar asistencia sanitaria en la vecina y paupérrima Níger. Describió los horrores sufridos por la población a manos de Boko Haram, tras haber recabado testimonios.

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Joan Tusell, Gemma Parellada y Lola Huete Machado

La última mesa del día fue dedicada al periodismo y la información sobre África. Arrancó con Gema Parellada, que esta vez nos contó su experiencia en la guerra civil de Costa de Marfil. El suyo fue un testimonio cargado de emoción tras haber vivido allí experiencias bastante intensas con muertes muy cercanas. Quizás para dejar buen sabor de boca, la siguiente y última intervención del día tuvo un registro totalmente diferente.

Lola Huete Machado habló de la presencia de África en los medios y los problemas que se encuetran los periodistas para colocar sus reportajes en redacciones donde sólo interesa África si hay algo tremebundo. Así nació “África no es un país” en El País, para mostrar esas noticias que no tienen cabida normalmente en las páginas del periódico. Contó el esfuerzo para incluir más voces africanas en el periodismo sobre África. Y también nos habló de “Planeta Futuro”, que se dedica, dentro de El País también, a hablar de derechos humanos, medio ambiente, desarrollo, etc. y todas las iniciativas innovadoras y emprendedoras en países no desarrollados que pasan desapercibidas para la prensa general.

El balance para mí fue positivo. Vi caras conocidas, se acercó un lector del blog, tuve tiempo de hablar con algunos de los ponentes y me lo pasé estupendamente. Recuerdo cuando me quejaba que en Casa África no se tratasen esos temas. Supongo que el Jesús Manuel que fui en 2005 alucinaría al escuchar al director del IEEE hablar del Flanco Sur Profundo con otras palabras. Diez años ha tardado desde aquellas dos entradas de blog (en marzo de 2005 y en noviembre de 2005) donde acuñé y expliqué el concepto respectivamente. Fue en 2007 cuando hablé del Sahel, palabra en boca de todo el mundo hoy, rematando con un “el que avisa no es traidor”. Y en 2009 llamé la atención acerca de cómo en un número monográfico de la revista Atenea sobre África no había una sola mención a la importancia de África Occidental para España, quedándose en AFRICOM y la presencia española en el Congo. Así que lo que en aquel entonces era locura, hoy es sentido común.


Lola Huete Machado ha hecho también una crónica de las jornadas: La seguridad de África es la nuestra”.

¿Hay un “estilo africano” de hacer la guerra?

Jack Murphy es un veterano de guerra que sirvió en los Rangers y las fuezas especiales de Estados Unidos. Tras su servicio se diplomó en Ciencia Política en Columbia, ha escrito varias novelas y actualmente es editor jefe de SOFREP.com. Después de que saltara la noticia de que había contratistas sudafricanos en Nigeria, Jack logró una exclusiva mundial entrevistando para SOFREP.com. al director de la empresa, el mismísmo Eeben Barlow.

Conservo en mi biblioteca el número 10 de la revista Soldiers, publicado en de julio de 1996, donde apareció un artículo de Jim Hooper sobre la presencia en Sierra Leona de la primera empresa que fundó Eeben Barlow, Executive Outcomes. En enero de 1999 me volvería a encontrar con un artículo de la revista Soldier of Fortune con las actividades de esa empresa pero esta vez en Angola.

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Miembros de Executive Outcomes

El asunto me impactó tanto que, diez años después de haber conocido el tema por primera vez, cuando presenté mi primera comunicación en un congreso académico lo hice sobre el papel de Executive Outcomes en la guerra civil de Sierra Leona. El texto, por cierto, terminó apareciendo como capítulo en el libro Los desafíos de las Fuerzas Armadas en el Siglo XXI coordinador por Carlos de Cueto.

Más tarde encontré el libro War Dog. Fighting Other People’s War. The Modern Mercenary in Combat de A. J. Venter, el autor del artículo que descubrí en Soldier of Fortune. Resultó que es una referencia mundial en torno a las guerras del África Meridional del último medio siglo. Aquel artículo abrió una pequeña ventana a un mundo que había dejado de ser secreto. Leí por último las memorias escritas por Eeben Barlow, Against all Odds, donde aportaba su punto de vista sobre el origen y trayectoria de la empresa. Pronto la colección Africa@War sacará un monográfico sobre Executive Outcomes. El tema ya forma parte de los libros de historia.

Columna de vehículos REVA de la 72 Mobile Strike Force nigeriana en operaciones contra Boko Haram

Columna de vehículos REVA de la 72 Mobile Strike Force nigeriana en operaciones contra Boko Haram

Barlow tiene un blog donde cuenta su visión de la conducción de la guerra y en un meses saldrá su libro Composite Warfare: The Conduct of Successful Ground Forces Operations in Africa. La entrevista que le hizo Jack Murphy apareció en varias partes. Barlow contó que trabajaba ahora para STTEP International y que había sido contratado para organizar una unidad con la intención específica de combatir a Boko Haram. Barlow no la nombra pero se supone que es la 72 Mobile Strike Force.

En la tercera parte de la entrevista se aborda las tácticas empleadas contra Boko Haram. Barlow habla de “persecución incansable”.  Ahí se me encendió la bombilla. ¿Persecución de los insurgentes en vehículos a pruebas de mina, combinadas con operaciones helitransportadas y empleando rastreadores? Estábamos sin duda ante la enésima evolución de las tácticas contra insurgencia aplicadas por Sudáfrica en la antigua África del Sudoeste (la actual Namibia).

Fui a la estantería y rescaté el primer tomo de la enciclopedia Comando y el fascículo nº47 “Guerra en el chaparral” de la enciclopedia Armas de Guerra, obras editoriales de finales de los ochenta y principios de los noventa. Y ahí leí de nuevo sobre las operaciones aerotransportadas “Fire Force” antes de saltar a Internet para buscar sobre la Rhodesian Light Infantry, los Selous Scouts, las pseudo operaciones, etc.

Soldados rodesianos antes de embarcar en un Dakota

Soldados rodesianos antes de embarcar en un Dakota

Así quedaba enlazada la cadena histórica. Rodesia fue el crisol donde se aplicaron las experiencias de Malasia, Kenia y Angola para crear algo nuevo. Ese conocimiento pasó a Sudáfrica y fue aplicada entonces en la actual Namibia. Tras el fin de la Guerra Fría, el personal sudafricano terminó en guerras como la de Sierra Leona y ahora en Nigeria.

Tras un tiempo de lecturas, de pronto, la semana pasada me entró el furor de escribí y en tres noches elaboré un artículo: “El legado africano de la contra insurgencia rodesiana”. Lo mandé esta madrugada a la revista Ejército, que este mes sacará (si no pasa nada) un artículo mío sobre la Operación Serval.

El asunto podía haber quedado aquí cuando José Alcántara me preguntó si se trataba del  primer capítulo de un libro. Bastantes proyectos de libro tengo aparcados a la espera de ser reorganizados como para complicarme más la vida. Pero una serie de artículos, ¿por qué no? Tras comentarme un colega en privado que las “columnas volantes” sudafricanas en Namibia habían sido estudiadas en un trabajo de investigación de los marines indagué un poco y empecé a buscar referencias. Al fin y al cabo hablar de los raids de las columnas de vehículos Ratel, Buffel, Casspir y Wolf Turbo tiene sentido considerando el viejo debate de las brigadas medias.

Ratel 90 en primer plano con varios Ratel 20 detrás

Ratel 90 en primer plano y Ratel 20 a la derecha

Así que tras escribir sobre la Operación Serval y la contra insurgencia en Rodesia, creo que merecería la pena escribir sobre la contrainsurgencia sudafricana en la actual Namibia durante los años 70 y 80. Mientras en inglés hay montañas de libros y decenas de páginas webs de asociaciones de veteranos, en español apenas se ha escrito sobre las guerras del África meridional. A excepción, claro del punto de vista cubano de la guerra de Angola. Pero allí hubo batallas bastante convencionales y quedan fuera de mi perspectiva.

¿Y que decir de otras guerras típicamente africanas, las “Toyota Wars” en Chad y Sudán? Abordé el asunto en “Swarming en el desierto”. Con el Sahel de moda, creo que el asunto también merecería un artículo. Así que tenemos dos casos de contra insurgencia en las sabanas del África meridional (en las actuales Zimbabue y Namibia) y dos modelos de operaciones móviles en el desierto (las “Toyota Wars” y la Operación Serval). No sé si encontraré tiempo y bibliografía suficiente para abordar los dos artículos que faltan. Ni siquiera sé si a la revista Ejército le interesará mi artículo hablando de la contra insurgencia rodesiana. Pero ha sido divertido tirar del hilo a partir de una entrevista hasta escribir un artículo. Y quien sabe. A lo mejor algún día encuentro a alguien interesado en publicar un libro sobre las guerras africanas.

Guerras Posmodernas en África

10 Feb 1997 --- THE SITUATION IN ZAIRE --- Image by © GROSSMAN ROBERT/CORBIS SYGMA

Mercenario serbio al servicio del régimen de Mobutu en el Zaire Foto: GROSSMAN ROBERT/CORBIS SYGMA

Llevo una temporada intensa de lecturas de los más variopintas y temo convertir el blog en un monográfico de reseñas. Ahora toca África. Estoy con Boko Haram y hace poco leí dos libros de Tom Cooper sobre la Primera y Segunda Guerra del Congo, ambos de la colección Africa@War que coeditan Helion & Company30º South Publishers. Antes había leído de esa misma colección Congo Unravelled: Military Operations from Independence to the Mercenary Revolt 1960–68. Y por el camino se fue abriendo paso una idea. Es siempre tentador caer en el adanismo de pensar que África vive una nueva era de conflictos armados desde el fin de la Guerra Fría, altamente internacionalizados y caracterizados por el papel de entidades supraestatales y actores no estatales. Pero si uno se para a pensar encontrará que, por ejemplo, ya en los años 60 intervinieron en el Congo Belga los cascos azules de la ONU y los mercenarios europeos de “Mad Mike” Hoare. Durante la secesión de Biafra apareció el aristócrata sueco Carl Gustaf von Rosen, que organizó una “guerrilla aérea” con sus avionetas MiniCOIN. Y no hubo guerra más internacionalizada que la de Angola, con tropas cubanas y asesores soviéticos apoyando al bando gubernamental y tropas sudafricanas y dinero de la CIA apoyando a los rebeldes de UNITA.

Asesor soviético en Angola

Asesor soviético en Angola

Así que todo me llevó a preguntarme, ¿qué hay de nuevo en las “nuevas guerras” de África? Las respuestas que surgieron serán material para un texto en cuya fase de recopilación de bibliografía estoy trabajando y que se centrará en África Occidental, donde son batante significativos tres fenómenos que para mí marcan la diferencia: El yihadismo, las amenazas transnacionales y la cooperación regional. De paso caí en la cuenta que se cumplieron llevo diez años de que este blog tiene el dominio GuerrasPosmodernas y que después de que publicara el libro homónimo en 2010 he dedicado poco o ningún espacio a explicar qué entiendo yo por el concepto “Guerras Posmodernas.” Considerando que la Nueva Guerra Fría me obliga a reconsiderar el papel del Estado en los nuevos conflictos armados, espero que en los próximos meses este blog vuelva a su esencia inicial de mayor reflexión y menor espacio a tratar de contar la actualidad.

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Personal de Executive Outcomes en Sierra Leona. Foto Jim Hooper

Tanta lectura ha tenido sus frutos. He escrito en tres noches delante del ordenador un artículo sobre la contra insurgencia durante la guerra de Rodesia (1966-1980). Resulta que hace poco leí una entrevista a Eeben Barlow, fundador de la mítica Executive Outcomes. Dirige ahora una empresa que fue contratada por el gobierno de Nigeria para instruir una fuerza encargada de combatir a Boko Haram en el noreste del país. Barlow detallaba las tácticas empleadas y enseguida las conecté con las tácticas contra insurgencia de las fuerzas rodesianas y sudafricanas en las sabanas del África meridional. Al fin y al cabo existe un hilo histórico que arrancó en Rodesia, donde se sintetizaron lecciones de Malasia, Kenia y Angola, para luego pasar a Sudáfrica. El artículo lo mandaré a la revista Ejército tan pronto pula las erratas y corrija algunas cosas. Y creo que ya puedo anunciar que el número del próximo mes de junio de esa revista saldrá mi artículo: “Operación Serval: El estilo francés de hacer la guerra”. Es mi primera colaboración con esa publicación y espero que sea la primera de muchas.

Jornada informativa #ÁfricaEsNoticia: Conflictos en África. Presencia española y nuevos retos para la seguridad del continente

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El próximo día 5 de junio Casa África organiza en colaboración con el Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE) en Las Palmas de Gran Canaria la jornada informativa #ÁfricaEsNoticia: Conflictos en África. Presencia española y nuevos retos para la seguridad del continente. El evento durará toda la mañana del viernes 5 de junio.

Allí estarán el general Ballesteros (director del IEEE), el periodista Ignacio Cembrero (especialista en el Magreb y autor de Vecinos Alejados),  el profesor Jesús Núñez (autor de Terrorismo internacional en África) y el periodista José Naranjo (corresponsal en Mali durante la Operación Serval y autor de Cayucos) junto con el teniente coronel Jesús Díez Alcalde, la periodista Gemma Perellada, la periodista Lola Huete y el profesor Óscar Mateos (editor de Paz y seguridad en África Subsahariana)

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Habrá tres mesas redondas: “España y África, nuevos retos para la seguridad del continente”, “El yihadismo en África. El caso de Nigeria y Boko Haram” y “África, periodismo y conflictos olvidados”.

Espero poder darme una escapada ese viernes a Gran Canaria y asistir como público a las jornadas. Desde que Oriente Medio se ha vuelto loco he estado prestando más atención en mis lecturas a África. Espero que eso se materialice en cierto proyecto.

Operación Serval y la audacia

El año pasado destaqué aquí el desarrollo de las operaciones militares francesas en Mali, la Operación Serval. El ejército francés desplegó a toda prisa unidades ligeras que formaron sobre el terreno agrupaciones modulares ad hoc de entidad batallón (Groupement Tactique Inter Armes) y se lanzaron por las llanuras africanas a toda velocidad mientras fuerzas paracaidistas y de operaciones especiales rompían la linealidad del frente con saltos paracaidistas y asaltos aerotransportados. Los franceses lo llamaron “Maniobra Aeroterrestre en Profundidad”.

servalCon el paso del tiempo, dije que la Operación Serval iba a quedar como ejemplo de brillante campaña militar. Y así ha sido. La RAND Corporation acaba de publicar un informe 67 páginas sobre la Operación Serval: France’s War in Mali. Lessons for an Expeditionary Army.El informe recoge fuentes francesas, en especial el testimonio de varios oficiales franceses que realizaron presentaciones sobre la Operación Serval en Estados Unidos. Es interesante el punto de escepticismo que aporta el informe, planteando qué hubiera pasado si los grupos yihadistas hubieran presentado una verdadera resistencia al avance francés. Ciertamente no sabemos si el colaspo de los yihadistas se debió a la sorpresa y el desbordamiento provocado por el avance francés o la falta de voluntad de combatir. De cualquier manera, me resultó interesante los puntos destacados por el autor estadounidense desde su mirada externa. En primer lugar cómo en la cultura militar francesa se tolera asumir riesgos y se prima la audacia. “De l’audace, encore de l’audace, toujours de l’audace” que decía Danton. En segundo lugar, el autor destaca el empleo de fuerzas ligeras y la “rusticidad” de los medios franceses. Algo atribuible a los recursos limitados del ejército francés, que empleó vehículos como los ERC-90, VBL y los Panhard P4, que no hubieran desentonado en un despliegue de los años 80. Asunción de riegos y austeridad de medios, sobra decirlo, son conceptos que el autor considera ajenos a la mentalidad estadounidense y que en el caso francés atribuye a hacer de la necesidad virtud.

Los franceses entrevistados en el informe apuntan que son conscientes de que el modo estaounidense hubiera sido acumular fuerzas más pesadas y aplastar al enemigo con potencia de fuego. Creo que William Lind habría reconocido aquí inmediatamente el contraste entre lo que él denomina Guerras de 2ª Generación (acumulación de potencia de fuego) y Guerras de 3ª Generación (guerra de maniobra). Por último, el autor destaca la modularidad de las fuerzas francesas, capaces de organizar rápidamente compañías de distintos regimientos en una unidad provisional y volverlos a reorganizar sobre la marcha. Esa facilidad se debe a la costumbre francesa de desgajar compañías de sus unidades de origen para desplegarlas en misiones internacionales en unidades interarmas, recogiendo además una larga tradición de despliegues en ultramar de las unidades coloniales (las “tropas de marina”) y legionarias.

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Las niñas olvidadas de Nigeria

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En la noche del 14 al 15 de abril más de doscientas estudiantes de un colegio en el norte de Nigeria fueron secuestradas por el grupo yihadista Boko Haram. Los familiares de las niñas presionaron al gobierno nigeriano ante su percepción de que no se estaba haciendo lo suficiente para rescatarlas. El lema escogido “Bring back our girls” saltó a Internet y alcanzó gran notoriedad cuando Michelle Obama publicó una fota en su perfil de Twitter en el que sostenía un cartel con la frase. Luego el olvido y el silencio.

Mi tema de la semana pasada en Sesión de Control fue el surgimiento de Boko Haram en el norte de Nigeria y los problemas del estado nigeriano para enfrentarse a esa insurgencia yihadista: