Narrativas interesadas

Soy procrastinador nato pero mis horas delante del ordenador saltando de página web en página web tienen su lado positivo, como ser bueno jugando al Trivial Pursuit o terminar encontrando conexiones en información dispersa. Así, terminé escribiendo cosas como “El futuro eléctrico”. Mi interés por la Nueva Guerra Fría, que está en las antípodas del concepto Guerras Posmodernas, nació así. Navegando por Internet me fue surgiendo una sensación extraña con la acumulación de comentarios de Menéame.net o publicaciones en  muros de Facebook que reproducían noticias de medios y entradas de blogs con la perspectiva rusa e iraní de conflictos como el de Siria y Ucrania.  Es interesante preguntarse en qué momento y por qué la clase de medios en español que se definen “libres”, “independientes”, “alternativos”, “de contra información”, etc. consideraron a los medios de comunicación públicos de Rusia e Irán como fuentes de información fiables. Podemos además especular sobre quién financia a medios como Voltairenet y LibreRed que no tiene ni un solo banner de publicidad en su portada.

En vez de plantear teorías conspirativas, lo pertinente es tirar del hilo y llegar al origen de los bulos interesados. Recordemos por ejemplo, el caso del bulo sobre los ataques con armas químicas en Siria en agosto de 2013 que decía que habían sido el resultado de un accidente sufrido por los rebeldes al manipular ese tipo de armas entregadas por Arabia Saudita. El bulo lo puso en marcha un medio concreto, Mint Press, dirigido por una joven periodista salida de la nada, hija de un converso al chiísmo que estudió en Irán, sin apenas experiencia y que había montado una publicación on-line con un montón de dinero salido no se sabe de dónde. Tres años después el bulo sigue circulando y hace poco alguien me reprochó, aquí en un comentario, que yo no me hubiera enterado de que aquellos ataques químicos fueron obra de los rebeldes sirios. Expliqué el asunto en: “El ataque con armas químicas de Goutha: Un caso de desinformación”.

La otra parte relevante del fenómeno es cómo se difunden y se popularizan los bulos. Cómo se viralizan y se convierten en memes políticos, diríamos en pleno 2016. Tampoco defiendo tratar el fenómeno desde la perspectiva de las teorías conspirativas, sino que creo que hay que entender que mucha gente difunde los bulos creados en Moscú y Teherán de buena fe por un sesgo de confirmación. Están dispuestos a creer cualquier noticia que les permite seguir criticando a EE.UU., la OTAN e Israel. Así, el respetable profesor Vinceç Navarro, coautor del primer programa económico de Podemos, terminó diciendo bastantes tonterías al reproducir varios bulos sobre el vuelo MH17 de Malaysia Airlines derribado sobre Ucrania en un artículo en el que salía en defensa de Rusia. Otro caso es el de Óscar López Corral, autor del blog Marat, asaltar los cielos, y militante del Espacio de Encuentro Comunista que reproducía un artículo de Alfredo Jalife-Rahme con el bulo sobre que el avión malayo había sido derribado en un intento de asesinar a Putin. Una idea, por cierto, que había circulado pocos días después del derribo del avión al señalar alguien que la librea del Il-96 presidencial ruso y la del Boeing 777 malayo eran parecidas. Pero que no tiene sentido porque cuando un avión viaja a más de 30.000 pies de altura no hay forma de identificar desde tierra las rayas de colores que lleva en el lateral y porque el avión presidencial ruso hacía tiempo que había dejado de sobrevolar Ucrania en sus rutas.

Y con estos precedentes, me ha llamado la atención tras cada atentado terrorista de carácter salafista-yihadista en Europa la proliferación de análisis y comentarios que apuntan al wahabismo, la corriente islámica oficial en Arabia Saudita. No vamos a negar a estas alturas que las autoridades saudíes han difundido su versión conservadora y rigorista del Islam por el mundo. Es relevante que el llamamiento a la yihad lanzado por Osama Bin Laden en 1996 tenía como motivo central la expulsión de las tropas estadounidenses de Arabia Saudita, un asunto muy delicado para la sensibilidad wahabí. Pero si tenemos que hacer un estudio histórico de los grupos, corrientes y autores que influyeron y conformaron el nacimiento de la yihad global en el contexto de la Guerra de Afganistán tenemos que hacer mención del movimiento deobandi, de origen indo pakistaní, o remitirnos a las ideas del egipcio Sayyid Qutb que miembros de la Yihad Islámica Egipcia, como Ayman Al Zawahiri, llevaron consigo. La genealogía intelectual del yihadismo global es compleja y no deriva precisamemente de la corriente principal y oficial del wahabismo, que se ha mantenido desde el siglo XVIII como una doctrina defensora del status quo y la legitimidad de la familia Al Saud. Por tanto, no hay que confundir ultaconservadurismo con las ideas yihadistas. Por más que ambas compartan una naturaleza extremista. Y por supuesto, entender la peculiar naturaleza aparte de las ideas apocalípticas del Estado Islámico, tal como Manel Gozalbo explicaba en “El califato del fin del mundo”.

La pregunta es, entonces, cómo es que de pronto proliferan análisis sobre la culpabilidad del wahabismo, y por tanto de Arabia Saudita, en la actual ola terrorista. Basta acudir a Google. Empecé por Voltairenet, origen de numerosos bulos y teorías conspirativas sobre EE.UU., la OTAN, Israel, etc. Encontré una entrevista dada por su director, Thierry Meyssan, a una revista serbia donde menciona repetidas veces el término wahabismo: “El plan imperialista de trece años para Siria” (16 febrero 2014). También encontré artículos como “¿Es musulmán el wahabismo?” (19 de enero de 2015). Podría seguir, pero busqué entonces en páginas web españolas y encontré en Rebelión.org el artículo “El wahabismo: la ideología de los terroristas degolladores del Daesh-ISIL y cáncer inoculado en la comunidad musulmana” (30 mayo 2015), en cuyas referencias bibliográficas aparece, cómo no, un artículo de Thierry Meyssan en Voltairenet. En Rebelión.org encontré dos cosas interesantes. El artículo “Breve descripción de la ideología del Estado Islámico” (17 diciembre 2014) es obra del argentino Kamel Gomez El Cheij, cuyo blog Islam en Mar del Plata tiene por subtítulo “Hacia la conformación de un Islam Nacional y Popular”. ¿Qué significa “nacional y popular” (nac & pop) en el contexto argentino? Kirchnerista. Podemos encontrar al menos un artículo de Kamel Gómez en el sitio web euroasianista Katehon. El otro artículo es “¿Quién es el culpable del terrorismo musulmán?” (23 enero 2015) de Andre Vltchek. El artículo fue originalmente publicado en Counterpounch, donde Vltchek aparece como “filósofo, novelista, cineasta y periodista de investigación” que realiza documentales para TeleSur y Press TV, canales de televisión internacionales. El primero lo financia un consorcio de los países “bolivarianos” y el segundo forma parte de la corporación pública iraní. En esos tres artículos de Rebelión.org se habla de wahabismo y se le atribuye la responsabilidad de las corrientes yihadistas contemporáneas. Por ejemplo, Vltchek afirma: “Casi todos los movimientos radicales en el Islam de hoy, en cualquier parte del mundo, están vinculados con el wahabismo”.

Lo que he hecho no es más que una búsqueda rápida impulsada por el instinto. Pero creo que queda clara la idea que intuía. Arabia Saudita no es la clase de país donde me gustaría vivir. Pero estando últimamente inmerso en lecturas sobre el origen de la yihad global, me saltaron varias alarmas ante la sensación de que alguien llevaba tiempo poniendo en circulación un argumentario sobre Arabia Saudita como origen de los males del Islam contemporáneo y cuna del yihadismo global. Esas críticas no son el resultado de un posicionamiento moral sobre el país, sino pura ideología en el contexto de la Nueva Guerra Fría. Así no es casual que las ideas lanzadas por medios posicionados del lado iraní terminando en un efecto de bola de nieve apareciendo en medios y blog españoles de izquierda. Otras veces es pura coherencia militante. Los nacional-populistas están con los gobernantes de Rusia, Irán, Siria y Venezuela en contra de Occidente y sus aliados.

Anteriormente en GuerrasPosmodernas.com:

“El antisemitismo y la dimensión ideológica de la Nueva Guerra Fría” (10 julio 2016)

“La factoría de bulos” (21 noviembre 2015)

“Voltairenet, la gran impostura” (13 noviembre 2013)

13 thoughts on “Narrativas interesadas

  1. Por mi parte llevo unas semanas leyendo viejos libros sobre yihadismo, y el argumento de la responsabilidad de Arabia Saudí y su colusión con el militantismo deobandi (que no fue más que un movimiento de defensa cultural islámica hasta que llegaron los petrodólares) está ya clara en Kepel: 2000 y 2004, Esposito: 2002, Burke: 2003 o Gunaratna: 2002. Y esos son los que tengo más a mano. Quizá la explicación no pasa de que por fin se han leído esos libros.

    Por otra parte las 28 páginas clasificadas del informe sobre el 11S de 2003 fueron publicadas el viernes (y cubiertas por lo de Turquía) y ahí, los contactos entre agentes saudíes y AQ aparecen reflejados de forma más o menos clara.

    1. Creo que estás confundiendo financiación de la yihad afgana con influencia teológica, doctrinal e ideológica. Al Qaeda surge de un fenómeno paralelo. El movimiento de voluntarios árabes que decidieron no integrarse en los grupos afganos para montar el suyo propio. Ahí entra la influencia egipcia que hace que Bin Laden se distancie de Azzam.

  2. Daesh considera como enemigo a Arabia Saudí. Creo que fue el año pasado cuando se produjo un ataque de Daesh a un puesto saudí cercano a la frontera con Siria o Iraq (no recuerdo ahora bien) en el que murió un general saudí.
    Y Al Qaeda, si mal no recuerdo, ha realizado algún atentado en suelo saudí en las últimas décadas.

    1. Existió una Al Qaeda en Arabia Saudita pero la represión gubernamental fue tan brutal, que el grupo, derrotado, fue absorbido por Al Qaeda en el Yemen para formar Al Qaeda en la Península Arábiga.

      1. Como bien comentas en el artículo, el sesgo de confirmación está presente. Las personas que difunden bulos sobre Daesh o Al Qaeda se «olvidan» de las amenazas de Daesh contra Arabia Saudí o cómo Al Qaeda ha atentado en Arabia Saudí, estos sucesos tendrían que hacerles pensar.

  3. Tiene razón Jesús en que los tópicos que circulan sobre el wahabismo y Arabia Saudí proceden de de la propaganda iraní. Los clérigos wahabitas no son ningunos santos, pero condenan el terrorismo y muy especialmente el terrorismo suicida, que, por cierto, introdujeron los chiíes en la guerra del Líbano. En la hemeroteca de ABC se puede ver que Arabia Saudí le retiró la nacionalidad a Ben Laden en fecha tan temprana como 1996, por lo que sería absurdo hacer responsable a este país de lo que sucedió el 11-S.

    Esta narrativa interesada se ha impuesto, no sólo en la izquierda, sino también en la derecha, incluyendo los sectores moderados. Arabia Saudí es el país que ahora mismo tiene peor imagen, a pesar de que la ministra Pastor va allí descubierta mientras que en Irán ha tenido que ir con el pañuelo. Ahora mismo cuando se habla del Estado Islámico todo el mundo piensa en Arabia Saudí.

    El integrismo y el terrorismo islámico tienen mucho que ver con la llegada al poder de Jomeini y no tanto con las particulares vicisitudes de los Saud, con ser estos repudiables. Al Afgani, figura fundamental en el salafismo, era un chií persa. Arabia Saudí viene siendo objeto de diversos atentados. Pero la conspiranoia es selectiva y, si gasta todos sus esfuerzos en preguntar retóricamente por qué no atenta el ISIS en Arabia Saudí o Israel, en cambio nunca se ha preguntado por qué nunca atenta en Irán, ni que hacía Al Zarqawi de visita en Irán.

    Los que difunden estos bulos lo suelen hacer porque confirman sus propias tendencias, como bien dice Jesús, pero no todos son desinteresados. Los iraníes tiran rápido de chequera, lo mismo que los rusos, y saben poner en juego toda una serie de retribuciones -no necesariamente económicas- para los que siguen sus dictados. Lo hemos visto en el caso de Podemos. Yo conozco bastantes casos en la extrema derecha que nunca saldrán a la luz.

  4. Arabia Saudí y demás países del golfo han hecho más que nadie por expandir la visión wahabí del Islam, al final se les ha ido de la mano y esos combatiente que financiaban en Afganistan volvieron siendo un poco más fanáticos de lo que era deseable, También el ISI pakistaní estuvo jugando con fuego y ahora se están quemando. Es cierto que Ana Pastor fue a Arabia Saudí sin velo, pero tiene mucha mayor libertad una mujer en Irán que en en la tierra de los Saud. No soy fan de los ayatolas pero lo que se cuece en las mezquitas españolas se ha cocinado con dinero saudí desde hace muchos años.

  5. Ramón, creo que nadie niega que los saudíes tengan parte del culpa. Todo puritanismo es peligroso y el wahabismo no es una excepción. Pero se está queriendo centrar todo en el wahabismo de manera interesada cuando hay otros factores igual de importantes o más. Échale un vistazo a esta fatua en la que un clérigo de esta tendencia deja sentado que los terroristas suicidas van al infierno:
    http://www.spubs.com/sps/sp.cfm?subsecID=MNJ14&articleID=MNJ140001&articlePages=1

    En la izquierda y derecha extremas andan pidiendo que caiga la monarquía saudí, pero el día que eso ocurra se desatará un verdadero infierno cuyas consecuencias nadie querrá asumir, al igual que los neocons no asumen el lío que montaron en Irak.

    Por cierto, resulta muy curiosa esta noticia de septiembre de 2015 según la cual Putin habría amenazado a Erdogan con montarle un golpe de Estado:
    http://www.awdnews.com/top-news/putin-threatening-turkish-president-if-necessary,-we-can-stage-a-swift-military-coup-d-%C3%A9tat-against-you,-i-will-defeat-you-and-your-american-master-in-syria

    Aunque me temo que no veremos nada en las páginas de los conspiracionistas, siempre tan dados a atar cabos cuando se trata de favorecer a Rusia o Irán.

  6. En tu artículo dices que no te gustaría vivir en Arabia Saudí … pero me gustaría que fueses un poco más allá. Si tuvieses que elegir .. ¿Arabia Saudí o Irán? ¿Si fueses mujer cambiaría tu visión?

    1. Viví un dilema parecido en 2003. Tenía que elegir entre irme a estudiar a la Universidad Complutense de Madrid o la Universidad del País Vasco. Esta última, donde le regalaban la nota a presos vascos que irregularmente hacían mi carrera desde la cárcel y donde ETA llegó a poner alguna bomba. Elegí Madrid porque, sabiendo lo boca chancla que soy, me iba a buscar problemas allá en “el Norte”.

      Así que imagíname cómo iba a terminar yo en ambos países. Por cierto, en Arabia Saudita las cosas no son tan diferentes a Irán de puertas a dentro.

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