El nuevo papel de Rusia en el Mediterráneo Oriental

Hace tiempo asumí que la mejor estrategia para hablar de la Nueva Guerra Fría era no emplear el término y dedicarme a escribir sobre los elementos que la componen por separado. De lo contrario el debate se centraba en si era correcto usar la expresión “Guerra Fría” para definir la nueva era de relaciones entre Occidente y Rusia en vez de la naturaleza de esas relaciones. Me pareció de pronto más importante ir construyendo la argumentación que debatir para que otros me dieran la razón.

El crucero “Pedro El Grande” en Siria. Foto Sputnik vía USNI.

Un asunto que llamó mi atención hace tiempo fue el nuevo papel de Rusia en el Mediterráneo Oriental. Sucesivamente los gobiernos de Chipre, Grecia y Egipto jugaron la carta de Rusia en sus relaciones con Occidente. Sin olvidar, obviamente, su papel en Siria. Repaso todo ello en mi primera colaboración con el CIDOB de Barcelona. Mi texto se titula “Rusia en el Mediterráneo Oriental, ¿un contrapeso a Occidente?”. Además de leerlo en la página web del CIDOB en el anterior enlace, lo pueden descargar en formato PDF. Adelanto que no es esta una colaboración aislada, sino que habrá una próxima en el que trataré cómo Libia se ha convertido en un tablero geopolítico para terceros países.

Hablando del lío ruso de Trump

Hace poco, María Ramírez y Eduardo Súarez me entrevistaron para Politbot:  Episodio 12: el lío ruso de Trump. Les di una chapa que fue cosa buena. Hay gente que me ha pedido que monte un podcast porque no tiene tiempo para leer, así que aquí tienen una buena píldora. Hay ideas y conceptos sobre la Nueva Guerra Fría que son todavía un work in progress en mi cabeza. Así que algunos flecos los iré resolviendo aquí en un futuro.

Politibot, por cierto., cuenta con un canal en Telegram, aplicación de comunicación que les recomiendo.

 

“El rearme y el nuevo puzle del poder” de Olga Rodríguez

El diario barcelónes El Periódico publicó esta semana una columna de opinión de la periodista Olga Rodríguez titulado “El rearme y el nuevo puzle del poder” que disparó mi sentido arácnido al leer los dos primeros párrafos.

Hace unos días, el ministro de Exteriores ruso afirmaba que las relaciones entre la OTAN y Rusia atraviesan su crisis más profunda desde el final de la guerra fría y reprochaba a la Alianza Atlántica sus «preparaciones militares cerca de las fronteras rusas».

Se refería al despliegue de tropas en cuatro países de Europa del Este, decidido en la cumbre de la OTAN de Varsovia del 2016. Con ella se activó la operación Presencia Activa Reforzada, que se desarrolla en Lituania, Estonia, Letonia y Polonia y con la que se escenifica un cerco militar a Rusia en su flanco occidental.

Un artículo que arranca así y ¿se pueden creer que en él no aparece ni una vez las palabra “Ucrania” o la palabra “Crimea”? Hay que haber permanecido escondido en un búnker subterráneo desconectado del mundo para no entender que el actual estado de las relaciones de Occidente y Rusia es producto de la crisis de Ucrania de 2014, en la que Rusia invadió la península de Crimea e intervino militarmente en Ucrania Oriental.

También hay que haber estado escondido en un búnker subterráneo desconectado del mundo para no entender el despliegue de la OTAN en Polonia y las Repúblicas Bálticas. Eso o alimentarse informativamente de Russia Today, Sputnik y otros medios como Voltairenet, dicho sea de paso.

En el siguiente mapa he trazado una línea roja, con la maestría que me caracteriza manipulando fotos y gráficos en el ordenador, que marca la frontera occidental de Rusia en contacto con países en los que estará presente el nuevo despliegue multinacional de la OTAN, descontando Kaliningrado. Como diría Pedro Piqueras, un gráfico estremecedor. Queda claro el “cerco militar” a Rusia.

Si Moscú y sus aliados enviasen tropas a cuatro países fronterizos con Estados Unidos, las lecturas serían claras. Pero no lo son tanto cuando se trata de interpretar las maniobras de nuestros socios, a los que sí se les concede el derecho a extender su órbita de influencia en las naciones vecinas. Se informa poco de las cuestiones defensivas, los Gobiernos evitan dar explicaciones y de ese modo la atmósfera bélica se extiende de forma sigilosa y casi desapercibida por las poblaciones que se verían afectadas si a alguien se le escapara un disparo en una de esas fronteras.

Creo que no tengo que extenderme mucho sobre la validez de una comparación tomada directamente del argumentario ruso. Hablamos de tres países democráticos y soberanos donde está muy presente la memoria histórica de la invasión soviética de 1940 y la posterior campaña de terror rojo. Fueron esos países los que hicieron cola para entrar en la OTAN. Y fueron esos países los que insistieron en el despliegue de la OTAN para defender su soberanía. Como le dijo John Rambo al coronel Trautman “yo no los llamé a ustedes, ustedes me llamaron a mí”. En cambio, si hay un país que ha jugado a la vieja geopolítica es Rusia, que ya en 2008 vía su presidente reclamó una “órbita de influencia”. Y por supuesto, resulta irónica la mención de “atmósfera bélica”, si pensamos en lo que Olga Rodríguez pasa por alto de la reciente historia europea.

Según el dilema clásico de seguridad, cada acción defensiva de un actor es interpretada como una amenaza por el actor rival, generando una espiral de desconfianza y rearme. Pero en este caso, no hubo gestos equívocos. Rusia invadió Ucrania, la primera anexion de territorio por la fuerza en Europa desde el fin de la Segunda Guerra Mundial, traicionando las garantías dadas a Ucrania en el Memorándum de Budapest de 1994. Así que, entendamos, en las tres República Bálticas andan algo inquietos con la idea de que en Moscú piensen que la disolución de la Unión Soviética fue “la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX” y se comporten ahora como si la soberanía de los país surgidos tras la disolución de su imperio fuera un concepto “discutido y discutible”.

A pesar de que el Ejecutivo español no ha pedido autorización al Parlamento, tropas españolas forman parte de esta estrategia atlántica en la frontera rusa. En los próximos días se completará el despliegue de 300 soldados españoles en Letonia, con 80 vehículos, entre ellos 6 carros de combate Leopard y 14 vehículos blindados de combate Pizarro. Es la primera vez que España opera en esta región desde la segunda guerra mundial, cuando participó con la División Azul al servicio de la Alemania nazi.

¡Bingo! No podía faltar el meme de la comparación con la División Azul. Ya le dediqué espacio a explicar el despliegue de la OTAN en Polonia y las Repúblicas Bálticas a la luz de la historia. No podemos comparar el envío por parte de la democracia española de fuerzas a un país democrático y aliado con la intervención de la España de Franco en el esfuerzo de guerra de la Alemania nazi.

Eurofighter español y Su-34 ruso sobre el Mar Báltico. Foto: EMAD vía ABC.es

Encontramos un frase importante para calibrar el conocimiento del tema: “Es la primera vez que España opera en esta región desde la segunda guerra mundial”. Pues no. Tenemos, por ejemplo, que el Ejército del Aire realizó allí su primer despliegue dentro de la misión Baltic Air Policing en 2006. Volvió después de la Crisis de Ucrania con despliegues en 2015, 2016 y este año. La Armada Española desplegó la fragata F-103 “Méndez Núñez” en 2016 como buque de mando de la Agrupación Naval Permanente de la OTAN número 1 (SNMG-1), que navegó por el Mar Báltico. Si alguno considera excesivamente agresiva la presencia de la OTAN en el Mar Báltico, le sugiero que repase los escenarios planteados por los ejercicios militares rusos Zapad 99 y Zapad 2013.

A la Administración de Washington esta misión le queda lejos geográficamente, pero a Europa le afecta de lleno, en un momento en el que el proyecto europeo vive sus horas más bajas, con el brexit, las consecuencias de la austeridad, el aumento de la xenofobia y las políticas represivas contra personas migrantes y refugiadas.

Esta párrafo es muy curioso. Es el típico párrafo de periodista español que quiere sonar profundo y comprometido hasta que caemos en la cuenta que está metiendo con calzador en el discurso temas que no tienen nada que ver. Pero si lo pensamos bien la ironía es brutal. ¿Quién simpatiza, promueve y financia partidos y movimientos xenófobos anti-inmigración en Europa? ¿Qué país tuvo a sus medios públicos lanzando el discurso del miedo durante la crisis de los refugiados en 2015? El mismo país al que Olga Rodríguez ha querido presentar como víctima del acoso de la OTAN.

Pero esa idea de que bastantes problemas tenemos ya para que la OTAN se despliegue en el Mar Báltico y busquemos líos confunde el orden de los acontecimientos. Estados Unidos no presionó a la OTAN para meterse en el Mar Báltico por capricho o casualidad. Resulta que fueron los países europeos los que solicitaron a Estados Unidos un mayor compromiso en su defensa tras la Crisis de Ucrania, mientras se reducía la presencia militar de Estados Unidos en Europa en aplicación del “Pivot to Asia” de Obama.

Me saltaré los siguientes párrafos sobre gasto militar y el papel de Alemania para llegar al apoteósico final:

La época de la multipolaridad que hace frente a los excesos e imposiciones estadounidenses ya está aquí. Pero lejos de buscar nuevas vías alejadas del belicismo y de las políticas de la desigualdad, las grandes potencias corren a tomar posiciones para mostrar que están dispuestas a disputarse entre ellas hegemonía económica, militar y geopolítica.

Maravilloso. Olga Rodríguez era de esas personas que se creía que la era de hegemonía estadounidense tras el fin de la vieja Guerra Fría iba a ser sustituida por otra de un orden internacional más pacífico, armonioso y democrático. Advertí de lo que venía en 2015 tras haberlo anticipado en 2013. Ironizaba entonces “si no es gusta el imperialismo yanki, no os preocupéis que tendréis tiempo de disfrutar otros imperialismos”. Algún día alguien dirá que contra Estados Unidos se vivía mejor.

Un blog para no morir idiota

Hace poco descubrí el blog “No Morir Idiota”. Su autora es Pilar Baselga (Twitter, Facebook), profesora de Historia del Arte y de Historia del Traje. Esta última faceta la desarrolla analizando la vestimenta de la reina Letizia en entradas de blog como “LETIZIA de RAYAS o el PELIGRO de la IGNORANCIA” (marzo 2017) y “LETIZIA, entre TRANSHUMANISMO y ANOREXIA, opta por el LOOK OBJETO SEXUAL” (agosto 2016). Pero Pilar Baselga va mucho más allá y trata de temas como salud o geopolítica, que están intimamente desarrolladas como veremos.

Pilar Baselga nos cuenta en el blog “No Morir Idiota” que hay una “Relación demostrada entre VACUNAS Y AUTISMO”  (enero 2017) o que “El VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO se cura con HOMEOPATÍA” (febrero 2012). Pero le dedica especial atención al envenenamiento que sufrimos por culpa de los chemtrails: “La SALUD de los MADRILEÑOS en PELIGRO” (marzo 2016). Pilar Baselga no es de las personas que se quedan de brazos cruzados, por lo que en abril de 2017 tomó parte en la creación del grupo CIELOS LIMPIOS MADRID,  siendo “enlace con la Asociación Nacional”.

Los “chemtrails” no son tontería. Son una herramienta de “guerra climática” que forma parte de la “guerra total” que nos han declarado “los amos del mundo, liderados por el sionismo internacional”, tal como explica en “Contra el Imperio del Mal ¿qué podemos hacer?” (marzo 2016):

[Están] “envenenando los cielos con millones de estelas persistentes que esparcen metales como el aluminio, el bario radioactivo y el estroncio, para controlar el clima en el mundo, provocando sequías o inundaciones, según les place, y metalizando la atmósfera para mejor control electromagnético de las ondas”.

Pilar Baselga nos alerta en su blog “No Morir Idiota” sobre la amenaza del sionismo internacional, o más apropiadamente dicho: “La masonería sionista del talmudismo babilónico y cabalístico que domina buena parte de la sociedad occidental”. Su larga y siniestra mano se encuentra detrás de acontecimientos o movimientos políticos de los más dispares: Véase  “El MARXISMO fue una herramienta del SIONISMO” (agosto 2016) o  “BREXIT: la última jugada del SIONISMO INTERNACIONAL” (julio 2016).

Pero el blog “No Morir Idiota” nos ofrece conexiones más interesantes y sutiles. Resulta que la vigilancia del aeropuerto de Bruselas estaba a cargo de la empresa ICTS Internacional, “con sede en Holanda, pero de origen israelí”. Pilar Baselga reflexiona y plantea una posibilidad inquietante:

Lo que es seguro es que en un aeropuerto controlado por ICTS es IMPOSIBLE que haya un atentado. A menos que sean ellos mismos los que lo hayan organizado para luego culpar a los islamistas y poder atacar Siria, enemigo histórico de Israel.

Los atentados terroristas en Europa aparcen repetidamente en el blog “No Morir Idiota”. Tras los atentados en París en enero de 2015, Pilar Baselga ofrecía la opinión de Therry Meyssan, director de la Red Voltaire en “¿QUIÉN está detrás del atentado en París?”. Y antes, en enero de 2010 se preguntaba “El 11-M :¿ un atentado de los servicios secretos de la OTAN?”. Los atentados en Europa han sido una sucesión de operaciones de falsa bandera. Y en noviembre de 2015 llamaba la atención: “EXTRAÑA FOTO del atentado en PARIS” arrancando su análisis dejando claro que:

“Es dificil colársela a un español, demasiados atentados terroristas hemos visto para que nos engañen”.

Hay otros asuntos que no han escapado al ojo analítico de Pilar Baselga, como la publicación de los “Panama Papers”: “Pero ¿QUIÉN se cree la VERSIÓN OFICIAL de los BULLSHIT PANAMA PAPERS?” (abrirl 2016). Hay que recordar que un reconocido músico ruso, amigo muy cercano de Vladimir Putin, apareció en los Panama Papers como propitario de empresas que manejaron cantidades desorbitadas para lo que cabe imaginar habría ganado con su carrera profesional. Así que alguno especuló que se trataba de alguien actuando de testaferro del presidente ruso. El propio Vladimir Putin afirmó que el asunto era parte de un plan occidental para debilitar a Rusia.

Para Pilar Baselga:

“Los PANAMA PAPERS son un arma multiusos para atacar a Putin y a Siria. […] Los PANAMA PAPERS son un excelente ejemplo de cómo nos engañan como niños y cómo los medios de comunicación oficiales […] usurera genocida pedófila satanista enemiga de la Humanidad”.

Al final sorpresa. Cuanto más ahondamos en el discurso sobre el sionismo internacional y las operaciones de falsa bandera de la OTAN o Israel, antes encontramos una defensa de Rusia y Siria. Pero hay más. En octubre de 2016, Pilar Baselga proponía: “LUCHA por la PAZ MUNDIAL: VIAJA a IRÁN”.

¿A qué se parece Irán? Es como Marruecos+Egipto+Estambul+Jordania pero más limpio, más refinado, más cuidado, más elegante, más culto, más educado,  más sutil, más poético, más profundo, más delicado, más civilizado…

Irán no es el este de Irak ni el sur de Afganistán. Irán es Persia. Irán es Ciro el Grande, Darío y Jerjes. Irán es Avicena, es Ferdosi, es Hafez. Irán es el alma de la cultura islámica refinada de dónde salieron los arquitectos omeyas, la Mezquita de Córdoba, la Alhambra, de donde salieron Averroes y el Aristóteles medieval, de donde vinieron las guitarras y el cante hondo.

Alguien afeaba en la sección de comentarios de esa entra del blog la defensa de Irán. Pilar Baselga respondía:

En Irán, las mujeres trabajan como aquí, conducen, estudian, dirigen empresas, enseñan en la universidad, se ponen tacones, ropa sexy, pantalones pitillos, se maquillan, PERO por la calle hay que llevar el pelo cubierto y que no se vean las tetas ni el culo. No me parece mal. Lo prefiero al desfile de culos, escotes y tacones de buscona que tengo que aguantar cada vez que cojo el metro y salgo a la calle en Madrid. No es cierto que la mujer no tenga libertad, tan sólo no puede ir por la calle vestida como van por Occidente. Y se las respeta mucho más que aquí. Te lo aseguro. Allí nadie dice “de puta madre” o ·” hijo de puta”. Son expresiones absolutamente intolerables que NADIE diría, por respeto a la mujer.

Vía “No Morir Idiota”

Rusia, Siria, Irán… Al final, todo discurso pretendidamente disidente en el contexto actual resulta que se vertebra según la narrativa de la Nueva Guerra Fría. Y podría seguir, exponiendo sus acusaciones de que Barack Obama y el entorno de Hillary Clinton manejan redes de pederastia, para enseñar todo un discurso que en realidad está tomado de la alt-right estadounidense que aupó a Donald J. Trump.  Así que llegamos nuevamente a la misma conclusión: En la Nueva Guerra Fría, la gente que se cree mantiene un discurso independiente y crítico con la realidad al final repite memes creados en una oficina de Moscú o Teherán.

Véase anteriormente en este blog:

“La conexión iraní” (12 abril 2017)

“Las teorías conspirativas como fenómeno cultural de la Nueva Guerra Fría” (13 febrero 2015).

La guerra sucia contra Macron

La segunda vuelta de las elecciones presidenciales enfrenta a dos candidatos que representan la divisoria ideológica de la Nueva Guerra Fría, como bien tienen claro en Rusia. Por un lado, Emmanuelle Macron es un social-liberal (“de centro”) que trabajó para el gobierno del socialista  Hollande y al banco de inversión Rothschild & Cie. Macron se presenta con una plataforma electoral personalista creada recientemente (En Marche!).  En frente tiene a la nacional-populista Marine Le Pen, autora del giro ideológico del partido de ultraderecha que heredó de su padre. Su programa en materias económica y de política exterior le acercan más al partido de Jean-Luc Mélenchon, cuyas bases han optado por el voto en blanco o nulo en la segunda vuelta. Y es que dejando a un lado el tema de la inmigración y la cuestión identitaria, el nacional-populismo de Marine Le Pen comparte postulados en materia de nacionalismo económico o política exterior con el programa de Syriza antes de llegar al poder y a los que defendía Pablo Iglesias antes de ser líder de Podemos.

Ilustración del canal ruso Russia Today.

El Front National de Le Pen ha formado parte del bloque pardo-rojo que en el Parlamento Europeo ha votado siempre junto en todo aquello que afecta a los intereses de la Rusia de Putin, como el tratado de asociación de Ucrania con la Unión Europea o la condena de las violaciones de los derechos de la minoría tártara en la Crimea ocupada. Las coincidencias programáticas entre la ultraderecha de Le Pen y la ultraizquierda europea darían sin duda para un análisis detallado. Y es algo que precede con mucho este ciclo electoral francés. Basta recordar que el diario madrileño ABC titulaba en noviembre de 2014: “Luna de miel entre el Frente Nacional y la extrema izquierda en Francia”. Y contaba entonces que “Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon, líder del Frente de Izquierdas, multiplican los guiños desde los medios. Mientras, crece el desencanto del electorado con la política tradicional”.

Foto: Mijail Klimentyev / AFP vía El Mundo.

El Front National de Marine Le Pen no sólo ha formado parte del bloque rojo-pardo en el Parlamento Europeo que vota a favor de los intereses de Putin, sino que su partido ha tenido una relación cercana con el Kremlin. Cuando el partido de Le Pen no encontró un bancos francés dispuesto a concederle un préstamo, apareció un pequeño banco ruso dispuesto a ofrecerle 9 millones de euros. Le Pen fue recibida por Putin poco antes de las elecciones y el ministro Lavrov dio de ella una definición elocuente de ella: la llamó “antiglobalista”. Precisamente, Marine Le Pen prometió en un discurso durante la campaña de las elecciones al Parlamento Europeo de 2014 “devolver a Francia la soberanía perdida hace 30 años y protegerla de la globalización neoliberal”. Lo contaba el diario madrileño El País en una noticia titulada “Le Pen, más cerca de Putin que de la UE”. Ese acercamiento entre el Front National y el Kremlin no es gratuito. A Rusia le interesa promover los partidos antieuropeístas y en el caso del Front National ha contado con su labor de zapa para promover el levantamiento de las sanciones europeas a Rusia.

En marzo de este año, Richard Burr, presidente del Comité de Inteligencia del Senado, afirmó durante una sesión de la comisión que investiga la influencia rusa en las pasadas elecciones presidenciales estadounidenses que “los rusos están activamente implicados en las elecciones francesas”. Lo que hemos visto hasta la fecha ha sido el posicionamiento claro de los medios rusos contra Macron respaldada por bots para dar mayor difusión a esas noticias y una operación de robo de datos que los expertos atribuyen a autores rusos.

Jermey Cliffe escribió para The Economist en abril sobre las campañas dirigidas por los medios rusos al público francés y alemán, contando con el apoyo de redes de bots en Twitter. Mencionaba entonces los rumores sobre Macron que la agencia rusa Sputnik había difundido. Se refería probablemente al artículo “Ex-French Economy Minister Macron Could Be ‘US Agent’ Lobbying Banks’ Interests”, publicado en febrero y en donde se recogen toda clase de rumores sobre Macron: desde que es secretamente homosexual a que empleó dinero público para lanzar En Marche!.

Significativamente a la campaña contra Macron se sumaron simpatizantes de Trump, miembros de la alt-right y trolls (lo que viene a ser lo mismo) organizados en el foro 4chan. Su principal dedicación ha sido lanzar memes y bulos en redes sociales además de proporcionar relevancia a los comentarios a favor de Le Pen en las páginas de Facebook de medios franceses. Para ello han contado con la colaboración de simpatizantes franceses de Le Pen que les han traducido frases y ayudado a elegir nombres de usuario creíbles. Fermín Grodira ha recogido una buena lista de bulos puestos en circulación para atacar a Macron.

Max de Haldevang ha recogido en Quartz algunos de los comentarios despectivos sobre Macron en la prensa rusa y dio cuenta en el mismo artículo de uno de los materiales que ha circulado en la campaña en las redes sociales contra Macron: documentación de una presunta cuenta secreta de Macron en paraísos fiscales.  La falsificación tiene algunos fallos. Como el nombre “Caribbean” mal escrito en un membrete o que aparezca el nombre de Macron, cuando las cuentas secretas se abren en paraísos fiscales con testaferros. En la página web búlgara Bivol analizaron los metadatos de los archivos y se encontraron que fueron generados con dos impresoras Canon de la gama profesional bastante caras. Evidentemente los metadatos se pueden falsificar, pero en caso de ser ciertos probaría que no son obra de un troll en su casa.

El bulo sobre la cuenta en el paraíso fiscal fue recogida en España por La Gaceta: “Filtran un documento que implicaría a Macron en un entramado societario en el Caribe”. Es una estrategia vieja y eficaz. Alguien lanza el bulo y luego los medios sólo tienen que comentar “por ahí se dice”, “se comenta”, “se rumorea”, etc. Nadie tiene que dar explicaciones si la noticia se demuestra falsa pero el meme se instala en la mente del votante. En La Gaceta, por cierto, leemos también defensas de Marine Le Pen, como el artículo “La lucha de civilizaciones o el ‘efecto Marine” de Fernando Paz. A Paz le conocemos de ser uno de los entrevistados para su libro por el presidente del ultraderechista Frente Europeo de Solidaridad con Sira. Libro del que hablé en “La conexión iraní”. Con lo que vemos, que en La Nueva Guerra Fría todo siempre queda en casa.

Pero sin duda el golpe de efecto más importante fue la difusión el viernes 5 de mayo en Internet de 9Gb. de correos robados de los servidores del partido En Marche!. El propio partido reconoció el viernes el robo de datos. Curiosamente, el día 25 de abril Trend Micro anunció haber detectado la actividad de hackers rusos contra los servidores del partido de Macron. Justo hasta ese día llegan los correos robados y difundidos en Internet. Las informaciones sobre actividades de hackers rusos en servidores franceses apareció en reportajes aquí y allá. Alguien decidió entonces poner en marcha la maquinaria de propaganda.

La primera persona que lanzó el hashtag #MacronLeaks ha sido identificado como Jack Posobiec, que encabeza la oficina de Washington de un medio de la alt-right. El Digital Forensic Research Lab del Atlantic Council analizó la difusión del hashtag. Nació en Estados Unidos, fue redifundido por bots y se expandió por Francia gracias a dos simpatizantes de Marine Le Pen que en anteriores ocasiones ayudaron a lanzar campañas en Twitter. El principal impulso lo ofreció su mención por parte de la cuenta de Wikileaks. Posobiec, por cierto, se identifica como un “orgulloso miembro de la #SlavRight”. Su novia rusa contó en redes sociales haber visto a Melania Trump en una fiesta del día de la jura presidencial.

Está por ver el impacto que tendrán todas estas campañas en la segunda vuelta presidencial. En The Intercept quitaban importancia a la información que se encontraba en los emails. Se trata de trivialidades. No ha estallado ningún escándalo, ciertamente. Pero vemos a estas alturas la existencia de un patrón que afecta a quienes se enfrentan al candidato político preferido por el Kremlin.

Índice de mis textos sobre la Nueva Guerra Fría

Escribí “La Nueva Guerra Fría” en septiembre de 2014. Desde entonces he escrito bastantes cosas aquí en el blog, desarrollando distintos aspectos del concepto. Así que he decidido ordenarlas para aquel que quiera entender mejor mis ideas al respecto. Por el camino, he ido matizando cosas que dije en aquel entonces. Y sobre todo he profundizado en varios aspectos: La dimensión ideológica de la Nueva Guerra Fría, las campañas de desinformación lanzadas desde el bando rival de Occidente y un análisis de cómo la Nueva Guerra Fría explica lo que ha pasado en diferentes países.

El primer bloque de entradas de blog que he recopilado tratan del concepto de la Nueva Guerra Fría en general.

Reconsiderando la Nueva Guerra Fría.

La Nueva Guerra Fría y la Guerra Mundial que no tendrá lugar.

Recapitulando sobre la Nueva Guerra Fría.

Un esquema provisional de la Nueva Guerra Fría.

Rusia juega a la Guerra Fría.

A este blog general añado dos entradas. La primera trata sobre los comentarios del primer ministro ruso Medvédev durante la Munich Security Conference de 2016. La segunda trata de la visión del ex-secretario de defensa estadounidense Robert Gates sobre cómo Occidente no supo tratar con Rusia que expuso en sus memorias.

La Nueva Guerra Fría ha venido y nadie sabe cómo ha sido.

Robert Gates sobre Rusia

Ideología.

La emergencia del nacional-populismo.

Extrañas convergencias ideológicas en la Nueva Guerra Fría.

El antisemitismo y la dimensión ideológica de la Nueva Guerra Fría.

La dimensión ideológica de la Nueva Guerra Fría.

La gran paradoja ideológica de la Nueva Guerra Fría.

Confusión ideológica en la Nueva Guerra Fría.

La conexión euroasiática.

Propaganda y desinformación.

Guerra de memes.

Narrativas interesadas (II).

Narrativas interesadas.

La factoría de bulos.

El ataque con armas químicas de Goutha: Un caso de desinformación.

Tontos útiles al servicio de dictadores.

Las teorías conspirativas como fenómeno cultural de la Nueva Guerra Fría

Análisis por países.

La Nueva Guerra Fría se juega en Francia.

La destrumpización de Donal Trump.

La Nueva Guerra Fría después de Donald Trump.

El mundo se ha vuelto loco: Trump y la Nueva Guerra Fría.

Tiempo de cambio de alineación en Sudamérica.

Y Tsipras volvió a rectificar. ¿Otra vez? Otra vez.

¿Se posicionará Grecia en la Nueva Guerra Fría?

La muerte del fiscal argentino Nisman en el contexto de la geopolítica de la Nueva Guerra Fría

España.

Rumbo a Letonia. Y España entró en la Nueva Guerra Fría.

La conexión siria.

La conexión iraní.

Observatorio de la Nueva Guerra Fría.

Cuando me vi desbordado por la cantidad de noticias que encajaban en mi esquema general empecé a hacer resúmenes periódicos. Hoy sería una tarea titánica. No hay semana que no salga una catarata de noticias y análisis sobre ciberataques, campañas de desinformación, conexiones políticas, reuniones diplomáticas, etc.

Nº1, Nº2, Nº3, Nº4, Nº5, Nº6, Nº7 y Nº8.

 

Libros para la batalla de ideas en la Nueva Guerra Fría

Los lectores más veteranos habrán notado que hablo poco últimamente de las Guerras Posmodernas. Y en cambio parece que estoy casi volcado con la Nueva Guerra Fría. Resulta que llevamos varios meses en el que se acumulan las piezas que van encajando en el esquema general de las cosas. De hecho, tengo pendiente hacer un repaso a los distintos autores que desde el New Yorker a El Confidencial han hablado ya abiertamente de Nueva Guerra Fría.

La verdad es que por el camino tuve mis momentos de duda, cuando pareció que las relaciones entre Rusia y Occidente se iban a calmar y la crisis ucraniana iba a quedar atrás como una nota al pie de la Historia. Pero sin duda, uno de los elementos que más inquietud me generó fue la dimensión ideológica de la Nueva Guerra Fría. Cuando en enero de 2015 hice un resumen de los elementos claves lo acompañé de un gráfico que generó bastante polémica. Planteé que la Nueva Guerra Fría giraba en torno a la alianza geopolítica de Rusia con los miembros del Eje de la Resistencia en Oriente Medio y con países de la Alianza Bolivariana más la Argentina kirchnerista en Hispanoamérica. Y esa alianza se entrecruzaba con partidos y personajes a izquierda y derecha en Occidente.

Las primeras pistas sobre la dimensión ideológica de la Nueva Guerra Fría me llegaron al ver cómo los argumentos que empleaban neofascistas y comunistas para defender la postura rusa en Ucrania eran intercambiables. Según ellos, en Ucrania no estaban en juego los intereses geopolíticos de Rusia, sino valores universales como la soberanía de los pueblos frente al imperialismo otánico globalizador y neoliberal. Justo semanas después de escribir por primera vez sobre  la Nueva Guerra Fría, alguien me puso sobre aviso sobre la coalición rojo-parda que en el Parlamento Europeo ha votado en contra del tratado de asociación de Ucrania con la Unión Europea, condenar las violaciones de los Derechos Humanos en la Crimea ocupada, el tratado de libre comercio con Canadá, etc. Pero faltaba algo.

Para poder hablar de la Nueva Guerra Fría como un verdadero conflicto ideológico hacía falta, claro está, una ideología que rivalizara con el modelo occidental de democracia liberal y economía de mercado. Yo apunté al euroasianismo de Alexander Dugin en septiembre de 2014. Pero la relación de Dugin con el poder en la Rusia de Putin siempre ha sido complicada. Luego, leyendo a Michel Eltchaninoff encontré la primera aproximación al pensamiento “putinista”. Pero hacía falta algo más que europarlamentarios de izquierda y derecha votando a favor de los intereses de Putin. Hacía falta teóricos que defendieran el modelo ruso. Y ya los tenemos.

En las últimas semanas he terminado de leer dos libros que pronto reseñaré aquí. El primero, Rusia en la larga duración (2015) es el más singular. Se trata de una recopilación de textos del célebre economista neomarxista egipcio Samir Amin y publicado en España por la editorial marxista El Viejo Topo, cuyo posicionamiento en la Nueva Guerra Fría es claro. Su postura es que, para poder evolucionar más allá de la sociedad capitalista a la deseable sociedad comunista futura, el primer paso que ha de dar todo país es librarse del yugo del imperialismo capitalista de la triada EE.UU.-Europa-Japón. Así que hay que defender a la Rusia de Putin porque ha dado ese primer paso necesario. Además, Amin denuncia en el capítulo final que asistimos en la actual fase de crisis del capitalismo a la emergencia del fascismo. Evidentemente, dada su postura, no se refiere al ascenso en Europa de partidos de ultraderecha que simpatizan con la Rusia de Putin. Faltaría más. Habla del golpe de estado “euro-nazi” en Ucrania como cabeza de puente a la colonización alemana de Europa oriental. Cómo no, Amim nos cuenta además que los medios mienten y tergiversan sobre Rusia. El libro está lleno de perlas que trataré cuando haga la reseña. Basta decir, que el autor defiende la Revolución Cultural china.

El segundo libro que leí es El nuevo imperio ruso: Historia y Civilización (2014) del profesor Sergio Fernández Riquelme. El libro hace primero un repaso de la configuración histórica del imperio ruso, con su permanente conflicto entre quienes pretendían un país moderno y occidentalizado por un lado y quienes defendían la singularidad de Rusia como país a medio camino entre Europa y Asia. Luego explica la realidad política de la Rusia actual, por la que el autor siente evidentes simpatía. No en vano, dirige el Foro Rusia y encontramos artículos suyos en la edición en español de la publicación euroasianista Katehon. Además, su postura conservadora queda de manifiesto buceando por la revista La Razón Histórica, que también dirige. Allí encontramos el artículo “Rusia como Imperio. Análisis histórico y doctrinal”,. que comparte contenidos con el libro. Que un conservador occidental defienda a la Rusia de Putin no es ninguna sorpresa. Pero me parece relevante señalar la pinza a izquierda y derecha de apologistas de Putin.

Por último, no debemos olvidar que no sólo la Rusia de Putin tiene apologistas en España. También Irán tiene los suyos. Niko Roa es un personaje que apareció por aquí en “La conexión iraní”. Su libro El aliado persa ha sido reseñado por Christian D. Villanueva López en ejércitos.org.