Pilar Baselga y la negación del Holocausto

Escribí la entrada “Un blog para no morir idiota” porque después de terminar de leer el libro Tierras de Sangre de Timothy Snyder necesitaba tratar algo ligero y echarme unas risas. Mi intención era enseñar cómo personajes como Pilar Baselga, que se presentan como mentes libres y sagaces libres de la desinformación de los medios de comunicación, en realidad actúan de esponja de teorías conspirativas que otros han puesto en circulación. Y en el contexto de la Nueva Guera Fría, cómo no, Pilar Baselga habla maravillas de Irán o considera que Rusia y Siria son injusta víctimas de campñas de desinformación occidentales.

Hay un dato interesante. Pilar Baselga fue ponente en el XII Congreso Ciencia y Espíritu.

En una edición anterior intervino un ponente del que hablé hace no mucho en este blog: Manuel Galiana Ros.

Recordemos, Manuel Galiana Ros es el autor del libro Yihadismo wahabita. Traté sus vínculos con Irán en “La conexión iraní”. Me parece significativo los paralelismos. Tenemos dos personas que defienden la existencia de poderosas conspiraciones internacionales, son antisemitas de libro y han encontrado en Irán un país de referencia. Además, han pasado por el mismo congreso de ciencias ocultas y esoterismo. La pregunta que me surge es, ¿la predisposición para creer en temas paranormales y teorías conspirativas es la misma? Y si es así, ¿es algo sabido ya por los rusos? Eso explicaría que el canal Russia Today en español difunda tanta noticias sobre extraterrestres y fenómenos paranormales. Me refiero a titulares como “El avistamiento de un ovni en EE.UU. sugiere la existencia de bases alienígenas en la Tierra” o “Captan fenómenos paranormales en la cámara de la muerte de una cárcel abandonada”. Podría ser que en Rusia han entendido que el público occidental predispuesto a creer en extraterrestres y fenómenos paranormales es el más receptivo para noticias como “Nueva revelación de Snowden: El Mosad creó el Estado Islámico” o columnas de opinión como “Trump, presidente a pesar del Club Bilderberg”.

Varios lectores me señalaron otras teorías significativas defendidas por Pilar Baselga en entrevistas y artículos, como por ejemplo el asunto del Pizzagate o el negacionismo del Holocausto. El primero lo mencioné de pasada en mi entrada de blog, diciendo que era otro hilo del que se podría tirar pero en el que no quería entrar. Se trata de la teoría de que miembros de la campaña de Hillary Clinton dirigían una red pederasta con sede en los sótanos de una pizzería de Washington D.C. Un tipo que leyó esas teorías en Internet entró armado y pegando tiros en el local, decidido a “investigar” el asunto. El blog “No morir idiota” de Pilar Baselga trata el asunto con capturas de pantalla del foro 4chan. Y ahí tenemos la clave. Fue una teoría lanzada por trolls y miembros de la alt-right como parte de la campaña de apoyo a Donald Trump. Con lo que llegamos nuevamente a que personajes como Pilar Baselga son esponjas que recogen las teorías que circulan por Internet, sean pro-Trump o pro-Putin.

Otro asunto tratado por Pilar Baselga y sobre el que los lectores me llamaron la atención es la negación del Holocausto. Y claro, después del esfuerzo emocional de leer Tierras de Sangre de Timothy Snyder, un libro con 101 páginas de notas y bibliografía en su edición española en rústica, pues estoy para pocas bromas. Pero quizás merezca la pena dedicar unos pocos minutos al asunto y ahorrarles la charla de casi una hora y veinte minutos en el canal de Youtube “La Caja de Pandora”.

Pilar Baselga aborda el Holocausto con una técnica conspiranoica de libro que ya traté aquí. Se trata de “La premisa falsa”. Consiste en arrancar con un primer dato falso o estableciendo como la “verdad oficial” una idea falsa para construir sobre todo ello la teoría conspirativa. Pilar Baselga arranca su charla sobre el Holocausto estableciendo que la “verdad oficial” del Holocausto dice:

“Punto de partida: La versión oficial. Durante la Segunda Guerra Mundial 6 millones de judíos murieron en el holocausto (sic) gaseados en los campos de exterminio nazi”.

Pues bien, eso no así. Esa imagen del Holocausto (en mayúsculas, es un hecho histórico singular) puede que sea la que tenga el ciudadano medio. Pero no es así. El Holocausto no fue una campaña de exterminio de la población judía de los países bajo dominio nazi llevada a cabo de forma industrial y aséptica mediante cámaras de gas. Fue en su mayor parte algo brutal y salvaje, donde la mayoría de los verdugos estuvieron frente a las víctimas. Pensemos en lugares como el barranco de Babi Yar, no en Auschwitz. Relacionamos el Holocausto con las cámaras de gas de Auschwitz porque representan la lógica racional y burocrática de la sociedad moderna llevada al extremo del delirio. Cuenta Timothy Snyder en Tierras de Sangre:

“Cuando entraron en funcionamiento las cámaras de gas de Birkenau en la primavera de 1943, más de tres cuartas partes de las víctimas del Holocausto habían muerto ya” (pág. 449).

Birkenau fue el complejo también conocido por los alemanes como Auschwitz II.

Final de las vías del tren en Birkenau (Auschwitz II). Foto de mi viaje a Polonia en 2007.

Cuando pensemos en el Holocausto tenemos que pensar en judíos tiroteados al borde una zanja o un barranco, en judíos tiroteados al pie de la tumba que se les ordenó cavar primero, en niños judíos lanzados vivos a una fosa común llena de cadáveres para morir asfixiados bajo la tierra, en judíos muertos de un tiro en la nuca en campos de exterminio o en judíos muertos de hambre, enfermedad, frío o agotamiento en campos, guetos y vagones de tren.

Antes de las cámaras de gas, los nazis mataron judíos detenidos en redadas introduciéndolos engañados en furgonetas en cuya parte de atrás se introducía una manguera conectada con el tubo de escape. Los ejecutores se quejaban de que las víctimas perdían el control de las funciones corporales y tras retirar los cadáveres tenían que limpiar heces y orina. Así, se buscó una forma de matar judíos por asfixia más eficiente.

Retomamos a Timothy Snyder en Tierras de Sangre:

“la mayor parte de las muertes de judíos no tuvo lugar en los campos de concentración, sino de exterminio, en zanjas y camionetas de gas”. pág. 449.

El Holocausto no fue sólo fue llevado a cabo por la Alemania nazi. Países aliados, como Rumanía y Hungría, llevaron a cabo su propia campaña de exterminio de la población judía. Y los planes de exterminos nazis abarcaron otros grupos de población. Así que las pruebas históricas y los testimonios de testigos no judíos abundan como para que no se trata de una campaña judía de desprestigio contra el bueno de Adolf Hitler, que luchó contra el desempleo y construyó buenas infraestructuras en Alemania. Pero sigamos con los argumentos de Pilar Baselga.

Una vez establecida la premisa inicial falsa, que el Holocausto fue cosa de judíos muertos en cámaras de gas, Pilar Baselga aborda el asunto de las campos de exterminio con otra premisa falsa de partida. Una, por cierto, bastante tonta. Que como Wikipedia presenta la “versión oficial” del Holocasuto, señalar las incongruencias de Wikipedia es desmontar la historiografía oficial. ¿Y qué grandes mentiras encuentra? Incoherencias en los listados de campos de exterminio de Wikipedia. Ese es su gran argumento. Nada de abordar libros, autores, pruebas, testimonios, etc. sobre el Holocausto. Y encima, mete la pata. Por ejemplo, demuestra no conocer la existencia del Campo de Concentración de Varsovia, que no es lo mismo que el Gueto de Varsovia.

Luego, Pilar Baselga aborda el asunto de las cámaras de gas. Nuevamente, trata de desmontar la historiografía oficial sobre el Holocausto de la manera más tonta posible: muestra fotos actuales. Es un recurso muy habitual de los negadores del Holocausto: enseñar fotos actuales y argumentar que es imposible que allí pudieran gasearse a personas de forma masiva. Resulta que los campos de exterminio nazis no fueron preservados intactos en 1945 como una lección histórica para las generaciones del futuro siguiendo criterios museológicos actuales. Algunos fueron arrasados por los alemanes en su retirada frente a las tropas soviéticas, otros fueron demolidos por los gobiernos comunistas de los regímenes surgidos en Europa oriental tras la Segunda Guerra Mundial. El interés por preservar los campos de exterminio y convertirlos en museo fue cosa posterior. Así que enseñar una foto de cómo lucen hoy por dentro los edificios que se enseñan a los visitantes no nos da una idea de cómo eran las cámaras de gas ni cómo funcionaban en el momento en el que más judíos fueron exterminados. Así de simple.

Y podríamos seguir con los argumentos de Pilar Baselga contra la existencia histórica del Holocausto. Como el asunto de los falsos supervivientes del Holocausto. Que es un fenómeno que hemos visto en otros acontecimientos, como el 11-S. Ese día murió gente: pasajeros de avión, bomberos, trabajadores de empresas ubicadas en las Torres Gemelas. Pero la presidenta de la World Trade Center Survivors’ Network, “Tania Head”, resultó ser una española llamada Alicia Esteve Head, que por esas fechas estudiaba en Barcelona. Salió en los medios, dio charlas motivacionales y fue invitada a dar el discurso inagural del “Tribute Center” del 11-S, acto en el que intervinieron personalidades de Nueva York como el ex-alcade Rudolph Guiliani y el alcalde Michael Bloomberg. Todo se vino abajo, cuando un periodista del New York Times que preparaba un artículo para un aniversario del 11-S se molestó en comprobar datos de su biografía. Como que había estudiado en Harvard y Stanford, universidades donde no sabían nada de ella. Su historia dio lugar a un libro y un documental. Los paralelismos son fáciles de hacer. Las mentiras de una persona que se presenta como superviviente de un acontecimiento histórico, buscando notoriedad y atención, no niegan la existencia histórica de ese acontecimiento.

Paro aquí, porque creo que ya he aportado argumentos sobre el nivel de tontería presentadas en el vídeo de Pilar Baselga sobre el Holocausto y porque todo esto es un trabajo interminable. Uno se puede pasar la vida leyendo libros y artículos para profundizar en un tema y desmontar teorías conspirativas, pero siempre irá un paso por detrás de los “conspiranoicos”. La energía y tiempo necesaria para refutar una mentira es desproporcionadamente mayor que la necesaria para lanzarla en Internet. Esta vez simplemente se dan las circunstancias de que había leído hace muy poco el monumental libro Tierras de Sangre.

Un blog para no morir idiota

Hace poco descubrí el blog “No Morir Idiota”. Su autora es Pilar Baselga (Twitter, Facebook), profesora de Historia del Arte y de Historia del Traje. Esta última faceta la desarrolla analizando la vestimenta de la reina Letizia en entradas de blog como “LETIZIA de RAYAS o el PELIGRO de la IGNORANCIA” (marzo 2017) y “LETIZIA, entre TRANSHUMANISMO y ANOREXIA, opta por el LOOK OBJETO SEXUAL” (agosto 2016). Pero Pilar Baselga va mucho más allá y trata de temas como salud o geopolítica, que están intimamente desarrolladas como veremos.

Pilar Baselga nos cuenta en el blog “No Morir Idiota” que hay una “Relación demostrada entre VACUNAS Y AUTISMO”  (enero 2017) o que “El VIRUS DEL PAPILOMA HUMANO se cura con HOMEOPATÍA” (febrero 2012). Pero le dedica especial atención al envenenamiento que sufrimos por culpa de los chemtrails: “La SALUD de los MADRILEÑOS en PELIGRO” (marzo 2016). Pilar Baselga no es de las personas que se quedan de brazos cruzados, por lo que en abril de 2017 tomó parte en la creación del grupo CIELOS LIMPIOS MADRID,  siendo “enlace con la Asociación Nacional”.

Los “chemtrails” no son tontería. Son una herramienta de “guerra climática” que forma parte de la “guerra total” que nos han declarado “los amos del mundo, liderados por el sionismo internacional”, tal como explica en “Contra el Imperio del Mal ¿qué podemos hacer?” (marzo 2016):

[Están] “envenenando los cielos con millones de estelas persistentes que esparcen metales como el aluminio, el bario radioactivo y el estroncio, para controlar el clima en el mundo, provocando sequías o inundaciones, según les place, y metalizando la atmósfera para mejor control electromagnético de las ondas”.

Pilar Baselga nos alerta en su blog “No Morir Idiota” sobre la amenaza del sionismo internacional, o más apropiadamente dicho: “La masonería sionista del talmudismo babilónico y cabalístico que domina buena parte de la sociedad occidental”. Su larga y siniestra mano se encuentra detrás de acontecimientos o movimientos políticos de los más dispares: Véase  “El MARXISMO fue una herramienta del SIONISMO” (agosto 2016) o  “BREXIT: la última jugada del SIONISMO INTERNACIONAL” (julio 2016).

Pero el blog “No Morir Idiota” nos ofrece conexiones más interesantes y sutiles. Resulta que la vigilancia del aeropuerto de Bruselas estaba a cargo de la empresa ICTS Internacional, “con sede en Holanda, pero de origen israelí”. Pilar Baselga reflexiona y plantea una posibilidad inquietante:

Lo que es seguro es que en un aeropuerto controlado por ICTS es IMPOSIBLE que haya un atentado. A menos que sean ellos mismos los que lo hayan organizado para luego culpar a los islamistas y poder atacar Siria, enemigo histórico de Israel.

Los atentados terroristas en Europa aparcen repetidamente en el blog “No Morir Idiota”. Tras los atentados en París en enero de 2015, Pilar Baselga ofrecía la opinión de Therry Meyssan, director de la Red Voltaire en “¿QUIÉN está detrás del atentado en París?”. Y antes, en enero de 2010 se preguntaba “El 11-M :¿ un atentado de los servicios secretos de la OTAN?”. Los atentados en Europa han sido una sucesión de operaciones de falsa bandera. Y en noviembre de 2015 llamaba la atención: “EXTRAÑA FOTO del atentado en PARIS” arrancando su análisis dejando claro que:

“Es dificil colársela a un español, demasiados atentados terroristas hemos visto para que nos engañen”.

Hay otros asuntos que no han escapado al ojo analítico de Pilar Baselga, como la publicación de los “Panama Papers”: “Pero ¿QUIÉN se cree la VERSIÓN OFICIAL de los BULLSHIT PANAMA PAPERS?” (abrirl 2016). Hay que recordar que un reconocido músico ruso, amigo muy cercano de Vladimir Putin, apareció en los Panama Papers como propitario de empresas que manejaron cantidades desorbitadas para lo que cabe imaginar habría ganado con su carrera profesional. Así que alguno especuló que se trataba de alguien actuando de testaferro del presidente ruso. El propio Vladimir Putin afirmó que el asunto era parte de un plan occidental para debilitar a Rusia.

Para Pilar Baselga:

“Los PANAMA PAPERS son un arma multiusos para atacar a Putin y a Siria. […] Los PANAMA PAPERS son un excelente ejemplo de cómo nos engañan como niños y cómo los medios de comunicación oficiales […] usurera genocida pedófila satanista enemiga de la Humanidad”.

Al final sorpresa. Cuanto más ahondamos en el discurso sobre el sionismo internacional y las operaciones de falsa bandera de la OTAN o Israel, antes encontramos una defensa de Rusia y Siria. Pero hay más. En octubre de 2016, Pilar Baselga proponía: “LUCHA por la PAZ MUNDIAL: VIAJA a IRÁN”.

¿A qué se parece Irán? Es como Marruecos+Egipto+Estambul+Jordania pero más limpio, más refinado, más cuidado, más elegante, más culto, más educado,  más sutil, más poético, más profundo, más delicado, más civilizado…

Irán no es el este de Irak ni el sur de Afganistán. Irán es Persia. Irán es Ciro el Grande, Darío y Jerjes. Irán es Avicena, es Ferdosi, es Hafez. Irán es el alma de la cultura islámica refinada de dónde salieron los arquitectos omeyas, la Mezquita de Córdoba, la Alhambra, de donde salieron Averroes y el Aristóteles medieval, de donde vinieron las guitarras y el cante hondo.

Alguien afeaba en la sección de comentarios de esa entra del blog la defensa de Irán. Pilar Baselga respondía:

En Irán, las mujeres trabajan como aquí, conducen, estudian, dirigen empresas, enseñan en la universidad, se ponen tacones, ropa sexy, pantalones pitillos, se maquillan, PERO por la calle hay que llevar el pelo cubierto y que no se vean las tetas ni el culo. No me parece mal. Lo prefiero al desfile de culos, escotes y tacones de buscona que tengo que aguantar cada vez que cojo el metro y salgo a la calle en Madrid. No es cierto que la mujer no tenga libertad, tan sólo no puede ir por la calle vestida como van por Occidente. Y se las respeta mucho más que aquí. Te lo aseguro. Allí nadie dice “de puta madre” o ·” hijo de puta”. Son expresiones absolutamente intolerables que NADIE diría, por respeto a la mujer.

Vía “No Morir Idiota”

Rusia, Siria, Irán… Al final, todo discurso pretendidamente disidente en el contexto actual resulta que se vertebra según la narrativa de la Nueva Guerra Fría. Y podría seguir, exponiendo sus acusaciones de que Barack Obama y el entorno de Hillary Clinton manejan redes de pederastia, para enseñar todo un discurso que en realidad está tomado de la alt-right estadounidense que aupó a Donald J. Trump.  Así que llegamos nuevamente a la misma conclusión: En la Nueva Guerra Fría, la gente que se cree mantiene un discurso independiente y crítico con la realidad al final repite memes creados en una oficina de Moscú o Teherán.

Véase anteriormente en este blog:

“La conexión iraní” (12 abril 2017)

“Las teorías conspirativas como fenómeno cultural de la Nueva Guerra Fría” (13 febrero 2015).

Guía urgente sobre las votaciones de Eurovisión

Todos los años lanzo un hilo en Twitter anticipando los cruces de votos de Eurovisión en función de afinidades culturales y lazos históricos. Este año, para dejarlo escrito de una vez por todas, lo recopilo aquí.

La cuestión es que en Eurovisión siempre hay un puñado de países favoritos que recogen los votos de más valor (12 y 10 puntos) de la mayoría de países pero siempre se cuelan otros que muestran generalmente los sesgos peculiares de cada país. Por ejemplo: Noruega, Suecia y Dinamarca, suelen repartirse puntos entre ellos por sus evidentes lazos culturales. Mientras que Suecia mantiene vínculos históricos con Finlandia, que alberga una minoría sueca. El finlandés, por cierto, no es una lengua germánica. El único país que comparte lazos lingüísticos con Finlandia es Estonia. Así Finlandia, intercambia votos con Suecia y Estonia.

Las tres repúblicas bálticas (Lituania, Letonia y Estonia), son otro caso de países con lazos históricos que se intercambian votos. Cada uno tiene peculiaridades. Como dije antes, el idioma de Estonia comparte raíces con el finés. Letonia mantiene lazos con Suecia. Y la católica Lituania, estuvo unida durante siglos a Polonia.

Otra región europea donde se intercambian votos la forman los países balcánicos, formando parejas según afinidades y cercanía. Así intercambian votos Eslovenia y Croacia. Luego Bosnia, que alberga población de etnia croata y serbia, intercambia votos con Croacia y Serbia. Este último los intercambia con Montenegro. Y luego Macedonia tiene una afinidad lingüística con Bulgaria, con quien intercambia votos.

Grecia y Chipre son dos países que da igual que el otro mande una cabra hasta arriba de anfetas a Eurovisión, que se suelen intercambiar muchos puntos. Y podríamos hacer algunas parejas lingüísticas más, como República Checa-Eslovaquia y Rumanía-Moldavia, que en algún momento de la historia llegaron a estar unidas. Por último, habría que recordar que hasta la crisis de Ucrania de 2014 ese país intercambiaba votos con Rusia y Bielorrusia. La invasión rusa de Ucrania marcó un antes y después, politizándose el concurso en el contexto de la Nueva Guerra Fría.

Una novedad en Eurovisión lo supuso el «voto popular». Ahora vota el público. Y la presencia de ciudadanos de un país en otro se nota en las votaciones. Por ejemplo, la comunidad turca en Alemania que envía votos desde allí o la comunidad rumana en España.

Evidentemente estos apuntes no son científicos sino una aproximación. Pero si uno acude a las estadísticas históricas de voto encuentra que hay un patrón en los países que dieron las puntuaciones más altas a España. Constituye un eje euromediterráneo que va de Portugal a Israel y pasa por Italia, Grecia y Turquía.

La guerra sucia contra Macron

La segunda vuelta de las elecciones presidenciales enfrenta a dos candidatos que representan la divisoria ideológica de la Nueva Guerra Fría, como bien tienen claro en Rusia. Por un lado, Emmanuelle Macron es un social-liberal (“de centro”) que trabajó para el gobierno del socialista  Hollande y al banco de inversión Rothschild & Cie. Macron se presenta con una plataforma electoral personalista creada recientemente (En Marche!).  En frente tiene a la nacional-populista Marine Le Pen, autora del giro ideológico del partido de ultraderecha que heredó de su padre. Su programa en materias económica y de política exterior le acercan más al partido de Jean-Luc Mélenchon, cuyas bases han optado por el voto en blanco o nulo en la segunda vuelta. Y es que dejando a un lado el tema de la inmigración y la cuestión identitaria, el nacional-populismo de Marine Le Pen comparte postulados en materia de nacionalismo económico o política exterior con el programa de Syriza antes de llegar al poder y a los que defendía Pablo Iglesias antes de ser líder de Podemos.

Ilustración del canal ruso Russia Today.

El Front National de Le Pen ha formado parte del bloque pardo-rojo que en el Parlamento Europeo ha votado siempre junto en todo aquello que afecta a los intereses de la Rusia de Putin, como el tratado de asociación de Ucrania con la Unión Europea o la condena de las violaciones de los derechos de la minoría tártara en la Crimea ocupada. Las coincidencias programáticas entre la ultraderecha de Le Pen y la ultraizquierda europea darían sin duda para un análisis detallado. Y es algo que precede con mucho este ciclo electoral francés. Basta recordar que el diario madrileño ABC titulaba en noviembre de 2014: “Luna de miel entre el Frente Nacional y la extrema izquierda en Francia”. Y contaba entonces que “Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon, líder del Frente de Izquierdas, multiplican los guiños desde los medios. Mientras, crece el desencanto del electorado con la política tradicional”.

Foto: Mijail Klimentyev / AFP vía El Mundo.

El Front National de Marine Le Pen no sólo ha formado parte del bloque rojo-pardo en el Parlamento Europeo que vota a favor de los intereses de Putin, sino que su partido ha tenido una relación cercana con el Kremlin. Cuando el partido de Le Pen no encontró un bancos francés dispuesto a concederle un préstamo, apareció un pequeño banco ruso dispuesto a ofrecerle 9 millones de euros. Le Pen fue recibida por Putin poco antes de las elecciones y el ministro Lavrov dio de ella una definición elocuente de ella: la llamó “antiglobalista”. Precisamente, Marine Le Pen prometió en un discurso durante la campaña de las elecciones al Parlamento Europeo de 2014 “devolver a Francia la soberanía perdida hace 30 años y protegerla de la globalización neoliberal”. Lo contaba el diario madrileño El País en una noticia titulada “Le Pen, más cerca de Putin que de la UE”. Ese acercamiento entre el Front National y el Kremlin no es gratuito. A Rusia le interesa promover los partidos antieuropeístas y en el caso del Front National ha contado con su labor de zapa para promover el levantamiento de las sanciones europeas a Rusia.

En marzo de este año, Richard Burr, presidente del Comité de Inteligencia del Senado, afirmó durante una sesión de la comisión que investiga la influencia rusa en las pasadas elecciones presidenciales estadounidenses que “los rusos están activamente implicados en las elecciones francesas”. Lo que hemos visto hasta la fecha ha sido el posicionamiento claro de los medios rusos contra Macron respaldada por bots para dar mayor difusión a esas noticias y una operación de robo de datos que los expertos atribuyen a autores rusos.

Jermey Cliffe escribió para The Economist en abril sobre las campañas dirigidas por los medios rusos al público francés y alemán, contando con el apoyo de redes de bots en Twitter. Mencionaba entonces los rumores sobre Macron que la agencia rusa Sputnik había difundido. Se refería probablemente al artículo “Ex-French Economy Minister Macron Could Be ‘US Agent’ Lobbying Banks’ Interests”, publicado en febrero y en donde se recogen toda clase de rumores sobre Macron: desde que es secretamente homosexual a que empleó dinero público para lanzar En Marche!.

Significativamente a la campaña contra Macron se sumaron simpatizantes de Trump, miembros de la alt-right y trolls (lo que viene a ser lo mismo) organizados en el foro 4chan. Su principal dedicación ha sido lanzar memes y bulos en redes sociales además de proporcionar relevancia a los comentarios a favor de Le Pen en las páginas de Facebook de medios franceses. Para ello han contado con la colaboración de simpatizantes franceses de Le Pen que les han traducido frases y ayudado a elegir nombres de usuario creíbles. Fermín Grodira ha recogido una buena lista de bulos puestos en circulación para atacar a Macron.

Max de Haldevang ha recogido en Quartz algunos de los comentarios despectivos sobre Macron en la prensa rusa y dio cuenta en el mismo artículo de uno de los materiales que ha circulado en la campaña en las redes sociales contra Macron: documentación de una presunta cuenta secreta de Macron en paraísos fiscales.  La falsificación tiene algunos fallos. Como el nombre “Caribbean” mal escrito en un membrete o que aparezca el nombre de Macron, cuando las cuentas secretas se abren en paraísos fiscales con testaferros. En la página web búlgara Bivol analizaron los metadatos de los archivos y se encontraron que fueron generados con dos impresoras Canon de la gama profesional bastante caras. Evidentemente los metadatos se pueden falsificar, pero en caso de ser ciertos probaría que no son obra de un troll en su casa.

El bulo sobre la cuenta en el paraíso fiscal fue recogida en España por La Gaceta: “Filtran un documento que implicaría a Macron en un entramado societario en el Caribe”. Es una estrategia vieja y eficaz. Alguien lanza el bulo y luego los medios sólo tienen que comentar “por ahí se dice”, “se comenta”, “se rumorea”, etc. Nadie tiene que dar explicaciones si la noticia se demuestra falsa pero el meme se instala en la mente del votante. En La Gaceta, por cierto, leemos también defensas de Marine Le Pen, como el artículo “La lucha de civilizaciones o el ‘efecto Marine” de Fernando Paz. A Paz le conocemos de ser uno de los entrevistados para su libro por el presidente del ultraderechista Frente Europeo de Solidaridad con Sira. Libro del que hablé en “La conexión iraní”. Con lo que vemos, que en La Nueva Guerra Fría todo siempre queda en casa.

Pero sin duda el golpe de efecto más importante fue la difusión el viernes 5 de mayo en Internet de 9Gb. de correos robados de los servidores del partido En Marche!. El propio partido reconoció el viernes el robo de datos. Curiosamente, el día 25 de abril Trend Micro anunció haber detectado la actividad de hackers rusos contra los servidores del partido de Macron. Justo hasta ese día llegan los correos robados y difundidos en Internet. Las informaciones sobre actividades de hackers rusos en servidores franceses apareció en reportajes aquí y allá. Alguien decidió entonces poner en marcha la maquinaria de propaganda.

La primera persona que lanzó el hashtag #MacronLeaks ha sido identificado como Jack Posobiec, que encabeza la oficina de Washington de un medio de la alt-right. El Digital Forensic Research Lab del Atlantic Council analizó la difusión del hashtag. Nació en Estados Unidos, fue redifundido por bots y se expandió por Francia gracias a dos simpatizantes de Marine Le Pen que en anteriores ocasiones ayudaron a lanzar campañas en Twitter. El principal impulso lo ofreció su mención por parte de la cuenta de Wikileaks. Posobiec, por cierto, se identifica como un “orgulloso miembro de la #SlavRight”. Su novia rusa contó en redes sociales haber visto a Melania Trump en una fiesta del día de la jura presidencial.

Está por ver el impacto que tendrán todas estas campañas en la segunda vuelta presidencial. En The Intercept quitaban importancia a la información que se encontraba en los emails. Se trata de trivialidades. No ha estallado ningún escándalo, ciertamente. Pero vemos a estas alturas la existencia de un patrón que afecta a quienes se enfrentan al candidato político preferido por el Kremlin.

Índice de mis textos sobre la Nueva Guerra Fría

Escribí “La Nueva Guerra Fría” en septiembre de 2014. Desde entonces he escrito bastantes cosas aquí en el blog, desarrollando distintos aspectos del concepto. Así que he decidido ordenarlas para aquel que quiera entender mejor mis ideas al respecto. Por el camino, he ido matizando cosas que dije en aquel entonces. Y sobre todo he profundizado en varios aspectos: La dimensión ideológica de la Nueva Guerra Fría, las campañas de desinformación lanzadas desde el bando rival de Occidente y un análisis de cómo la Nueva Guerra Fría explica lo que ha pasado en diferentes países.

El primer bloque de entradas de blog que he recopilado tratan del concepto de la Nueva Guerra Fría en general.

Reconsiderando la Nueva Guerra Fría.

La Nueva Guerra Fría y la Guerra Mundial que no tendrá lugar.

Recapitulando sobre la Nueva Guerra Fría.

Un esquema provisional de la Nueva Guerra Fría.

Rusia juega a la Guerra Fría.

A este blog general añado dos entradas. La primera trata sobre los comentarios del primer ministro ruso Medvédev durante la Munich Security Conference de 2016. La segunda trata de la visión del ex-secretario de defensa estadounidense Robert Gates sobre cómo Occidente no supo tratar con Rusia que expuso en sus memorias.

La Nueva Guerra Fría ha venido y nadie sabe cómo ha sido.

Robert Gates sobre Rusia

Ideología.

La emergencia del nacional-populismo.

Extrañas convergencias ideológicas en la Nueva Guerra Fría.

El antisemitismo y la dimensión ideológica de la Nueva Guerra Fría.

La dimensión ideológica de la Nueva Guerra Fría.

La gran paradoja ideológica de la Nueva Guerra Fría.

Confusión ideológica en la Nueva Guerra Fría.

La conexión euroasiática.

Propaganda y desinformación.

Guerra de memes.

Narrativas interesadas (II).

Narrativas interesadas.

La factoría de bulos.

El ataque con armas químicas de Goutha: Un caso de desinformación.

Tontos útiles al servicio de dictadores.

Las teorías conspirativas como fenómeno cultural de la Nueva Guerra Fría

Análisis por países.

La Nueva Guerra Fría se juega en Francia.

La destrumpización de Donal Trump.

La Nueva Guerra Fría después de Donald Trump.

El mundo se ha vuelto loco: Trump y la Nueva Guerra Fría.

Tiempo de cambio de alineación en Sudamérica.

Y Tsipras volvió a rectificar. ¿Otra vez? Otra vez.

¿Se posicionará Grecia en la Nueva Guerra Fría?

La muerte del fiscal argentino Nisman en el contexto de la geopolítica de la Nueva Guerra Fría

España.

Rumbo a Letonia. Y España entró en la Nueva Guerra Fría.

La conexión siria.

La conexión iraní.

Observatorio de la Nueva Guerra Fría.

Cuando me vi desbordado por la cantidad de noticias que encajaban en mi esquema general empecé a hacer resúmenes periódicos. Hoy sería una tarea titánica. No hay semana que no salga una catarata de noticias y análisis sobre ciberataques, campañas de desinformación, conexiones políticas, reuniones diplomáticas, etc.

Nº1, Nº2, Nº3, Nº4, Nº5, Nº6, Nº7 y Nº8.

 

Rumbo a Letonia. Y España entró en la Nueva Guerra Fría

Uno de mis propósitos para 2017 fue dejar de comprar libros compulsivamente y tratar de leer más, considerando la cantidad de libros acumulados en mis estanterías. Hice una excepción el pasado fin de semana por el descuento que ofrecían las librerías y me vine a casa con Tierras de Sangre, el monumental libro de Timothy D. Snyder que recoge las matanzas que la Alemania nazi y la Unión Soviética stalinista perpetraron en Polonia, Ucrania, Rusia, Bielorrusia y las Repúblicas Bálticas. Fueran hambrunas provocadas, gasesamientos de tipo industrial o tiros en la nuca al borde de una zanja, murieron 14 millones de personas entre 1933 y 1945 en el contexto de planes diseñados para destruir grupos sociales o nacionales. Según Snyder, se hacía necesario el estudio en paralelo porque los planes de un régimen y otro para esa región de Europa chocaron e interactuaron.

Desde el primer momento en que empecé a trabajar con el concepto de la Nueva Guerra Fría, resultó evidente cómo chocaban la memoria histórica de unos pueblos y otros respecto a aquella experiencia. Uno de los primeros incidentes que anticiparon esta nueva era fue la crisis entre Rusia y Estonia en abril-mayo de 2007. Las autoridades estonias retiraron el monumento al “soldado liberador”, colocado en Tallin sobre una fosa común de soldados soviéticos caídos en combate en 1944 luchando contra las tropas nazis en retirada. Desde el punto de vista ruso se trató de una afrenta de los estonios malagradecidos por haber sido liberados de los nazis. Para los estonios, se trataba de retirar un monumento a las tropas que colocó al país por segunda vez bajo el yugo stalinista. La embajada estonia en Moscú sufrió el acoso del movimiento Nashi, las juventudes putinistas, mientras los medios rusos informaban alarmados de la noticia falsa que los restos de los soldados soviéticos enterrados bajo el monumento habían sido arrojados a un vertedero. Las páginas web y servidores de correo electrónico de las principales instituciones del país sufrieron una campaña masiva de ataques por Internet que obligó a desconectar Estonia del resto del mundo. Propaganda y ciberguerra, un ensayo de lo que estaría por venir en la Nueva Guerra Fría. Hoy, Estonia alberga el Centro de Excelencia sobre Ciberguerra de la OTAN, tal como conté en SesióndeControl.com en 2011.

Una de las ideas con la que arranqué en mi participación en la mesa redonda sobre la guerra de Ucrania organizada por Passim en marzo de 2015 fue que había que recordar cómo, tras la pérdida del imperio ruso en 1917, las autoridades soviéticas lanzaron sucesivas campañas militares contra sus vecinos entre 1917 y 1940 para recuperar las fronteras de la Rusia zarista. La Alemania nazi y la Unión Soviética stalinista se repartieron áreas de influencia en el infame pacto Ribentropp-Molotov. Las tres Repúblicas Bálticas fueron anexionadas por la Unión Soviética en 1940. Primero se impuso a las tres repúblicas la presencia de bases militares y el despliegue de tropas soviéticas en su territorio. Luego la Unión Soviética impuso gobiernos afines y por último el ejército soviético tomó el poder, auxiliado en el caso de Estonia por una milicia de “autodefensa” comunista.

Placa en la sede del gobierno estonio recordando los miembros del gobierno del país muertos a manos del “terror comunista”. Foto de mi viaje en 2007.

Entre mayo y junio de 1940 se produjo una deportación masiva en las repúblicas bálticas de políticos, policías, empresarios, terratenientes, etc. que terminaron fusilados o en el GULAG. Las deportaciones masivas alcanzaron también a familias enteras, que en el mejor de los casos terminaron realojadas en algún lugar de la Unión Soviética. Por eso, uno año más tarde, cuando la Alemania nazi invadió la Unión Soviética, que ahora incluía las tres Repúblicas Bálticas, en los territorios bajo ocupación soviética se recibió a los soldados alemanes como liberadores. Así, se presentaron voluntarios de las tres repúblicas para luchar contra la Unión Soviética con el caso particular de Estonia donde tuvo lugar una recluta forzosa. Indagando sobre el tema, leí varios libros sobre el tema que reseñé aquí en el blog bajo el título “Con Hitler contra Stalin”. Planteé entonces el dilema de cómo valorar aquel esfuerzo de luchar en las filas de la Alemania nazi contra la Unión Soviética. En Estonia, a aquellos combatientes se les considera hoy unos patriotas. En Rusia, unos nazis execrables.

Tras la caída de la Unión Soviética, en las tres Repúblicas Bálticas se honró la memoria ocultada por décadas de las víctimas locales de la Unión Soviética. Y los tres países le dieron la espalda a Rusia para mirar a Occidente. Hoy, las tres Repúblicas Bálticas son miembro de la Unión Europea, la Eurozona y la OTAN. Los tres países albergan minorías rusas, población asentada allí en muchos casos durante el período 1944-1991. Según las directrices rusas, la defensa de las minorías rusas es una causa legítima de intervención militar en terceros países. Algo que no ha pasado desapercibido en lugares como Kazajistán y las Repúblicas Bálticas. Así que no es de extrañar la inquietud tras la crisis de Ucrania de 2014 en esos tres países, que junto con Polonia, solicitaron un despliegue de fuerzas de la OTAN con carácter disuasivo frente a Rusia.

Presentación del primer contingente destinado a Letonia.

Ayer se presentó en la base de la Brigada Mecanizada “Extremadura” XI el primer contingente español de 300 militares que, con decenas de vehículos, viajará a Letonia próximamente como parte del plan Enhanced Force Presence (eFP), que comprende  el despliegue de cuatro batallones multinacionales de la OTAN repartidos por Polonia, Lituania, Letonia y Estonia. El despliegue español se aprobó hace meses y evidentemente no sentó bien entre los fans de Putin españoles, que desde el sector comunista lo comparó con el envío de la División Azul para desligitimarlo. Hoy Ángel Collado en El Confidencial toma ese discurso con el titular “El Ejército vuelve a los frentes de la División Azul con la OTAN y frente a Putin”. Y añade “En vez de llegar a pie a Lituania, como en 1941 con la Werhrmacht, las tropas españolas operarán en Letonia con carros de combate de última generación, los Leopard 2E y Pizarros”. Sólo en la última frase del artículo encontramos “Hoy los españoles acuden a la llamada de la OTAN para disuadir a Putin de más tentaciones imperialistas como la de Ucrania”.

A mí, personalmente, me parece un insulto retorcer las comparaciones históricas para relacionar el despliegue de las fuerzas armadas de la España en democracia en un esfuerzo solidario con un aliado, país democrático que forma parte de la Unión Europea y la OTAN, con el envío de tropas por parte de la España de Franco para contribuir al esfuerzo de guerra de la Alemania nazi. Pero esto es la Nueva Guerra Fría y las campañas de propaganda son guerras de memes.

La Nueva Guerra Fría se juega en Francia

Resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia, 23 abril 2017.

Ayer tuvo lugar en Francia la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Y yo, cómo no, estuve prestando las últimas semanas atención a todas aquellas claves en las que resultaba útil el marco de análisis de la Nueva Guerra Fría. La verdad es que cuando planteé aquí el concepto en septiembre de 2014 unos de sus aspectos más cuestionables fue la dimensión ideológica. Era una debilidad crucial del concepto. Sin ideología, la Nueva Guerra Fría se quedaba en mera rivalidad geopolítica entre Occidente y Rusia.

Después de la intervención militar rusa en Siria, no se volvió a escuchar mucho de los que defendían que la Rusia de Vladimir Putin era una potencia no intervencionista y que la crisis de Ucrania había sido un mal entendido. Luego vinieron los escándalos sobre ciberespionaje y se acumularon los análisis sobre las campañas de desinformación del Kremlin en Occidente, con lo que más de uno descubrió que las relaciones con Rusia habían entrado en una nueva etapa. Por último, después de la victoria de Donald J. Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos empecé a leer análisis que trataban de superar el tradicional eje izquierda-derecha y los campos ideológicos tradicionales para hablar de la emergencia del nacional-populismo. Parece que la gente lo iba pillando.

La debilidad de mi análisis en septiembre de 2014 sobre la dimensión ideológica de la Nueva Guerra Fría era simplemente que estaba en construcción. A mí me había llamado la atención la convergencia del discurso de fascistas y comunistas españoles en defensa de la posición rusa en Ucrania. Unos y otros denunciaban un siniestro golpe de Estado apoyado por Occidente en Ucrania para entregar el país a la OTAN y a las garras del capital financiero internacional con la complicidad de élites locales que aplicarían políticas de ajuste económico. Así fascistas y comunistas de varios países de Europa habían acudido como voluntarios a combatir en las filas de las repúblicas populares del Donbás. Para mí, allí nacía una nueva era donde el eje izquierda y derecha resultaba menos explicativo que el posicionamiento respecto a Occidente. No en vano, neonazis ucranianos se fotografiaban con una bandera de la OTAN y voluntarios rusos lucían una insignia que combinaba la bandera de la Unión Soviética y la bandera imperial zarista.

Lo que empezó siendo poco más que una intuición, rápidamente evolucionó ante mis ojos. Poco tiempo después de aquel primera esbozo sobre la Nueva Guerra Fría, un lector del blog me llamó la atención sobre las votaciones en el Parlamento Europeo sobre el tratado de asociación de Ucrania a la Unión Europea. Votó en contra un bloque curioso que formaban ultraderechistas y ultraizquierdas a pares país por país. En Alemania, por ejemplo fueron Die Linke (ex-comunistas de las RDA) y AfD (populistas de derecha). En Grecia, por ejemplo fueron el KKE (comunistas) y Aurora Dorada (neonazis). Ese mismo bloque coincidiría en votar en contra de resoluciones del Parlamento Europeo sobre la Crimea ocupada por Rusia o recientemente contra el tratado de librecomercio de la Unión Europea con Canadá.

La principal crítica a la idea de que entrábamos en una nueva era de confrontación ideológica era que “Rusia es un país capitalista y por tanto no hay conflicto”. No fue hasta mayo de 2016 que salió publicado en España el más que recomendable libro En la cabeza de Vladímir Putin y leyendo a Michel Eltchaninoff pudimos comprender que el “putinismo” estaba en construcción y por tanto evolución. Eltchaninoff habla del “principio nacional-popular” (pág. 88), un concepto que fue bandera del kirchnerismo en Argentina. Allí se habló del “proyecto nacional y popular” (nac & pop). Yo uso el término nacional-populismo. Hablamos de fuerzas políticas que defienden un nacionalismo económico, con un papel fuerte del Estado en la economía y proteccionsmo frente al comercio global. Además, apelan a las masas desafectas con el establishment político. La diferencia de nacional-populistas de izquierda y derecha es el nacionalismo identitario: de la xenofobia al refugees welcome.

Llegamos por fin a Francia. Obviamente, hay que empezar hablando de la relación de Marine Le Pen con el Kremlin. En 2011 se declaró una admiradora de Vladimir Putin, al igual que se declaró el británico Nigel Farage. Precisamente, hace un mes, Marine Le Pen hizo un viaje a Moscú y fue recibida allí por Vladimir Putin. Las intenciones eran evidentes. Presentar a Marine Le Pen como estadista de talla internacional. Aunque Putin declaró que no era su intención interferir en las elecciones francesas. Según dijo Xavier Colás en El Mundo a propósito de la visita, Le Pen era “la candidata favorita del Kremlin”. Durante aquel viaje, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov negó el calificativo de “populista” para Le Pen y la definió como una “antiglobalista”.

Foto: Mijail Klimentyev / AFP vía El Mundo.

Los vínculos de Marine Le Pen con el Kremlin no son meramente de simpatía mutua. Cuando los bancos franceses se negaron a conceder un préstamo al Front National de Le Pen, dio el paso desde Moscú el First Czech-Russian Bank. Sucedió algo curioso. François Fillon, candidato del partido de centro-derecha francés Les Républicains, empezó a competir con Marine Le Pen en  cercanía con el Kremlin. De pronto, el First Czech-Russian Bank empezó a reclamarle el dinero al Front National. Pero cuenta  Xavier Colás, que tan pronto las encuestas empezaron a reflejar que Le Pen adelantaría en votos a Fillon, la reclamación fue aparcada.

El siguiente punto a destacar viene del otro extremo del arco ideológico. Jean-Luc Mélenchon arrancó su carrera política en el Partido Socialista francés. Tuvo incluso un cargo en un gobierno entre 2000 y 2002. Luego fundó el Parti de gauche. En estas elecciones se presentó como candidato de la plataforma La France insoumise. Llamó mi atención en el momento en que mencionó que querría que Francia se vinculara con la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). Según recoge TeleSur, Mélenchon dijo: “Sí, buscaremos ser miembros del ALBA, que es ser miembros de una coalición que reagrupa a países en un proyecto de cooperación en pos del desarrollo, y no militar o de libre comercio”.

La prensa francesa reaccionó conectando a Mélenchon con Venezuela. Aquí en España, Pablo Iglesias tuiteó con ironía que cuando la prensa no sabe cómo atacar a ciertos candidatos los vincula con Venezuela. Mélenchon salió al paso resaltando: “En primer lugar, ni Irán están en el ALBA, ni tampoco Rusia. ¿Cómo me ha llevado a este punto un imbécil que dice que saldría de la UE para entrar en el ALBA?”. Me parece bastante interesante que cuando se le vinculó a Venezuela marcara distancias con Rusia e Irán, los otros dos polos del bloque geopolítico rival de Occidente en la Nueva Guerra Fría. Es decir, Mélenchon entiende que hay un eje Rusia-Irán-Venezuela y él simplemente defendía un acercamiento al ALBA como parte de la política francesa para sus territorios en el Caribe.

Viñeta de Plantu de 2011: Le Pen y Mélenchon, populistas. Vía Gilles Klein.

Le Pen y Mélenchon comparten una visión rupturista del lugar de Francia en el orden geopolítico  Ambos son contrarios a la OTAN y en distinto grado a la Unión Europea. Pero además, comparten una visión parecida sobre el papel del Estado en la economía y el libre comercio. Además, son considerados políticos populistas. Yo los considería a ambos nacional-populistas. Rubén Amón escribió en El País, para escándalo de muchos, que Le Pen y Mélenchon eran “extremadamente iguales”. La cuestión entonces es, ¿es suficientemente explicativo el eje izquierda-derecha para entender la posición de los candidatos franceses?

Arco izquierda-derecha de los candidatos en Francia. Imagen vía Julian Röpcke.

Los cinco candidatos más votados el pasado domingo aparecen en el anterior arco, que sigue el eje izquierda-derecha. Vemos en el extremo izquierdo a Mélenchon, que por cierto negó serlo. Tenemos a Benoît Hamon, candidato del Partido Socialista. En el centro, a Emmanuel Macron, otro ex-miembro del gobierno socialista con experiencia en el gobierno. Se presentó con una plataforma electoral propia, En Marche!. A continuación, encontramos a François Fillon del partido fundado por Nicolas Sarkozy. Como conté antes, Fillon disputó a Le Pen ser el candidato de Putin en Francia. Fillon además ha defendido una alianza de defensa europea que permita ser menos dependiente de Estados Unidos y cercana a Rusia. Por último, encontramos a Le Pen.

Andrés P. Mohorte hizo un repaso a las propuestas de los cinco candidatos en el blog Magnet. Me parece interesante fijarse en los epígrafes “Unión Europea, defensa y política exterior” y “Política macroeconómica” del artículo, donde Le Pen y Mélenchon coinciden. En cambio, en temas como inmigración y justicia social mantienen posturas opuestas. La elección de unos u otros ejes nos permite decir que Le Pen y Mélenchon tienen mucho en común o nada en común. El artículo incluye una tabla que ayuda a visuarlizarlo.

Fuente: Magnet.

Ya sabíamos a estas alturas que el eje derecha-izquierda se muestra limitado para presentar la complejidad de las posturas ideológicas. Agrupando varios temas, podemos crear mapas ideológicos bidimensionales. Foreing Policy creó la siguiente matriz:

Vemos que Le Pen representa el nacionalismo económico e identitario. De ahí, que el ministro ruso Lavrov la definiera acertadamente como “antiglobalista”. El candidato con más votos, Emmanuel Macron, se encuentra en el extremo opuesto: Globalista en lo económico y en lo identitario. Un detalle curioso. Trabajó entre 2008 y 2012 en el banco Rothschild & Cie. Los Rothschild son una dinastía de banqueros judíos que aparece recurrentemente en los relatos conspiranoicos de la ultraderecha antisemita. Así que el globalista Macron, que trabajó para un banco de la familia Rothschild, tiene que ser la quintaesencia de lo que odian. Más si tenemos en cuenta que los mercados europeos reaccionaran tan positivamente a la victoria de Macron.

Mi conclusión es que es significativo que tres años después de haber planteado el concepto de Nueva Guerra Fría, asciendan en Europa fuerzas políticas con carácter nacional-populista, hostiles a la OTAN y la Unión Europa mientras coinciden todas en proponer alianzas de sus países con el bloque geopolítico de Rusia y/o sus aliados. En España tenemos un caso así. Véase el punto 327 del famoso programa político maquetado como un catálogo de Ikea.

Por último, de la misma manera que se pueden componer diferentes ejes ideológicos en los que las mismas fuerzas políticas aparecen cercanas o en extremos opuestos, según los temas elegidos, el dilema que se le plantea a los votantes franceses ha sido interpretado como una disyuntiva clara o irrelevante. Es decir, hay quien considera que el centrista Macron y la ultraderechista Le Pen representan cosas muy diferentes. Incluso más de uno aplica el criterio “cualquier cosa menos Le Pen”, como algún líder comunista en Francia o el periodista Antonio Maestre en España.

Otros consideran que el “neoliberal” Macron y la ultraderechista Le Pen son lo mismo. Y por tanto, no hay tal disyuntiva. Es más, desde la ultraizquierda alguno considera que la “antiglobalista” Le Pen, como Donald Trump, es preferible a un candidato del establishment. Hoy lunes ha sido un día de chistes en Twitter al respecto. Me llamó la atención un argumento. El fascismo es “hijo del liberalismo”. Años de austeridad económica en Francia habrían provocado tal malestar social que ha permitido el ascenso electoral del Front National de Marine Le Pen. A continuación una encuesta sobre las razones principales del voto a Le Pen: Inmigración, lucha contra el terrorismo y la seguridad de las personas y bienes. Ningún tema económico.

Imagen vía Politbot.

Ahora, es de esperar que la concentración del voto en Macron bajo la consigna “cualquiera menos Le Pen” dará la victoria al centrista Macron y la Unión Europa dará un suspiro de alivio. Una victoria de Le Pen y la posible salida de Francia de la Unión Europea dejaría malherido al proyecto europeo para regocijo de Vladimir Putin. Cuando planteé el concepto de Nueva Guerra Fría me contestaron que Rusia no podía permitirse entrar en una carrera armamentística con Occidente. Era una objeción equiparable a aquella pregunta de Stalin: “¿Dónde están las divisiones de carros de combate del Papa?” La lluvia de desinformación rusa y la financiación de partidos políticos han resultado ser armas más poderosas.