Un gobierno italiano que simpatiza con el Kremlin

Seguir los medios de comunicación es hoy en día una forma como otra cualquiera de no enterarse qué pasa en el mundo. No es que yo prestara mucha atención a las elecciones italianas pero me llamó mucho la atención los titulares de la prensa española que mostraban su preocupación porque el tema estrella era la inmigración, del que decían había sido introducido arbitraria y artificialmente por los partidos populistas. Y claro, yo que escribí el verano pasado Una bomba de relojería en el Mediterráneo“, tuve que dudar entre reírme o enfadarme. Y es que en Europa hay cierta clase de problemas que los periodistas han decidido esconder porque han asumido que su labor no es contarnos lo que pasa sino decirnos lo que tenemos que pensar para pensar bien. Luego, tras conocer el resultado de las elecciones y la creación de una coalición de gobierno entre la coalición de centro-derecha encabezada por la Liga Norte y el Movimiento 5 Estrellas, llegaron de nuevo las sorpresas para los periodistas y opinadores profesionales. ¿Populistas de izquierda y derecha juntos en un gobierno? ¡No tiene sentido! Claro que no tiene sentido si uno se empeña en aplicar los esquemas ideológicos de la vieja Guerra Fría al panorama político europeo actual.

Russia Today tiene claro a quién apoya.

Los lectores que me siguen desde hace años recuerdan que allá por septiembre de 2014 llamé la atención de cómo partidos de ambos extremos del arco político habían constituido un bloque que en el Europarlamento votaban a favor de los intereses del Kremlin. Era un síntoma curioso de una convergencia ideológica de partidos que mantienen una agenda orientación económica estatista y una agenda internacional eurófoba y anti-OTAN. Luego, en enero de 2015, los partidos griegos SYRIZA y ANEL, formaron coalición de gobierno, para sorpresa de muchos por su naturaleza de partidos antagónicos en el eje izquierda-derecha. Sin embargo, nuevamente había que prestar atención a su posición sobre la Unión Europea, la OTAN y las relaciones con Moscú para entender los puntos en común.

El nacional-populismo argentino (nac& pop), referente del nacional populismo de izquierdas en el Parlamento Europeo.

Curiosamente en la emergencia del nacional-populismo europeo aparece siempre como denominador común a izquierda y derecha los intereses de la Rusia de Putin (véase el punto 327 de “La sonrisa de un país”). En el caso italiano encontramos que se repite la tendencia. Por un lado, tenemos la Liga Norte, un partido regionalista de derechas que nació defendiendo la independencia del norte de Italia, identificada con el neologismo “Padania” (valle del río Po). En marzo de 2017, Matteo Salvini, secretario de la Liga Norte y posible nuevo ministro del Interior del nuevo gobierno italiano, viajó a Moscú donde firmó un “acuerdo de cooperación y colaboración” con el partido Rusia Unida, el partido de Vladimir Putin. Entre los objetivos políticos del acuerdo, estaba buscar la cooperación con Rusia en materias como terrorismo e inmigración ilegal, pero también buscar el levantamiento de las sanciones europeas contra Rusia. Se unía así a otros partidos populistas de derecha europeos, como Alternativa para Alemania o el austríaco Partido de la Libertad, en firmar acuerdos con Rusia Unida.

Matteo Salvini en la Plaza Roja de Moscú.

La relación de la Liga Norte con Rusia venía de antes. Un miembro del partido, Claudio D’Amico, ejerció de “observador internacional” en el referéndum de anexión de Crimea a Rusia. Y antes del viaje de Matteo Salvini en 2017 hubo otros que alentaron los rumores sobre el “oro de Moscú“. Sin embargo, Salvini declaró por aquel entonces que los acuerdos con el partido de Putin no implicaban recibir financiación rusa, pero que “envidiaba” el dinero ruso recibido por el Frente Nacional de Marine Le Pen y estaba abierto a aportaciones “transparentes” al partido.

El follonero Gianluca Buonanno, eurodiputado de la Liga Norte, con una camiseta en contra de las sanciones a Rusia en septiembre de 2014.

Por otro lado, tenemos el partido populista Movimiento 5 Estrellas, de difícil clasificación política. Luca Manucci enumera las posiciones del partido en materia como inmigración, condena del fascismo y aliados del EuroParlamento para afirmar que estamos ante un partido que “ni es de izquierdas ni es antifascista“. Pero de las limitaciones del eje izquierda-derecha para entender las ideologías en la Nueva Guerra Fría ya hemos hablado. En junio de 2016, Manlio Di Stefano, responsable de política exterior del Movimiento 5 Estrellas, declaró en una conferencia en Moscú durante el XVº Congreso del partido Rusia Unida su deseo de que se levantaran las sanciones a Rusia y una mayor cooperación entre Europa y Rusia, además de culpar a la Unión Europea y Estados Unidos de la crisis ucraniana y describió su papel en ella como una injerencia en asuntos rusos. Esta línea de pensamiento supuso un cambio respecto a las posiciones sobre la Rusia de Putin que mantuvo el partido en el pasado.

Déjá vu: “Gobierno del cambio”.

Así que tenemos dos partidos nacional-populistas, identificados originalmente como ubicados en extremos opuestos del eje izquierda-derecha, que han formado gobierno en Italia. Un primer borrador del acuerdo de gobierno fue filtrado a la prensa.  En él se hablaba de crear un mecanismo para la salida del euro, de una reducción de la contribución italiana al presupusto de la Unión Europea, una condonación de la deuda italiana con el Banco Central Europeo, etc. En política exterior aparece la “apertura a Rusia”, para convertirla en “socio económico y comercial”, y el “retiro inmediato de las sanciones impuestas a Rusia”, con lo que podría rehabilitarse a ese país como “un interlocutor estratégico a fin de solucionar las crisis regionales (Siria, Libia, Yemen)”. Al igual que el punto 327 del programa “La sonrisa de un país” no plantea una salida de la OTAN pero sí convertir a Rusia en un socio estratégico. Como ven, los viejos esquemas políticos no sirven para explicar lo que era, a priori, una alianza contra natura pero la Nueva Guerra Fría sí.

Lecturas recomendadas:

The 5 Star Movement is neither left-wing nor antifascist“.

El apartado “Italy: Is the turn to Russia reversible?” (págs. 11-19) del documento “The Kremlin’s Trojan Horses 2.0

Gracias a Millán Fernández y Nicolás de Pedro por compartir artículos y documentos en Twitter que me sirvieron de referencia a mi aproximación al tema.

De cómo los comunistas españoles le compraron el discurso a la ultraderecha

Conversaba el otro día en Madrid con Yago Rodríguez, entre otra cosas colaborador de la revista Ejércitos, sobre la dimensión ideológica de la Nueva Guerra Fría. Él no lo veía claro y apuntaba a lo que yo me encontré allá por 2014. Que era más fácil definir al otro bando por negación a Occidente. Han pasado varios años desde entonces y poco a poco va resultando más fácil de entender los rasgos comunes del nacional-populismo que uno encuentra en la Rusia de Putin pero también en la Argentina de Cristina Fernández de Kirchner. Mientras tanto, en Europa, sucede un fenómeno peculiar del que hace poco hablaba aquí: la convergencia ideológica de ultraizquierda y ultraderecha en torno a temas centrales de la Nueva Guerra Fría, como son Ucrania y Siria pero también las relaciones Euro-Atlánticas o la construcción europea.

Mi reciente aproximación al tema surgía de casos puntuales de comunistas y radicales de izquierda con puntos de vista sobre la inmigración o el feminismo que los hacía indistinguibles de la alt-right. Me parecían un síntoma de algo más profundo. Y “Millán Fernández” me hizo anoche una aportación valiosísima. Resulta que alguien se había molestado en redactar un documento que mostraba cómo la Plataforma Global Contra las Guerras, a fuerza de coincidir con la ultraderecha española en críticas a Estados Unidos y la OTAN a cuenta de la guerra de Siria, había terminado asumiendo su discurso. Vean el siguiente evento coorganizado por el Partido Comunista de Madrid en Carabanchel y la Plataforma Global Contra las Guerras en febrero de 2017.

La vieja idea de que ultraizquierda y ultraderecha compartían discurso sobre la economía global, el eje-euroatlántico, Putin e Israel en el contexto de la Nueva Guerra Fría pero en cambio les separaba una brecha entorno a la inmigración empieza a dejar de ser verdad. Ahora sólo falta que la ultraderecha española se presente con alguna etitqueta del tipo “nacional-revolucionarios” para que los comunistas dejen de avergonzarse de su nueva amistad.

Profundizando en la convergencia ideológica de la Nueva Guerra Fría

Cuando en 2014 la Nueva Guerra Fría encajó en mi cabeza yo mismo me sorprendí de lo que anticipaba el esquema de la realidad que iba tomando forma ante mí. En el plano geopolítico, aparecía un bloque formado por Rusia y sus aliados en Oriente Medio. Pero me surgían dudas, ¿si Rusia es aliada de Irán lo terminaría siendo de Hezbolá? Años después, la realidad respondió a mis dudas. Rusia intervino en Siria del lado de Irán y Hebzolá. Simbólicamente, SpetNaz rusos aparecieron en Alepo con el parche de Hezbolá en el hombro.

Otra cuestión sobre Oriente Medio era que Arabia Saudita e Israel eran dos grandes aliados de Estados Unidos en la región pero, en teoría, enemigos. Mi intuición es que ante el enemigo común iraní, superarían diferencias. El mes pasado Air India anunció que había recibido el permiso de las autoridades saudíes para que su vuelo Nueva Delhi-Tel Aviv sobrevolara su espacio aéreo, reduciendo el viaje en dos horas. No es difícil imaginar que otras muchas medidas de deshielo entre los dos países se han tomado a puerta cerrada.

Pero sin duda, el aspecto más controvertido del concepto de Nueva Guerra Fría es la dimensión ideológica. Autores como Mila Milošević afirman, precisamente, que no existe una Nueva Guerra Fría porque falta una ideología antagónica a la democracia liberal occidental y la economía de mercado. Volveré sobre esto pronto. Yo creo que es fácil entender que ese papel lo cumple el nacional-populismo. Pero hay un obstáculo para la aparición de una ideología coherente y fácilmente identificable: la transversalidad del nacional-populismo. Pero es fácil resolver el escollo prescindiendo del eje izquierda-derecha para tomar otros. Precisamente, en España nos hemos hartado de escuchar que PP y PSOE “son lo mismo”. Así que si lo damos por bueno, no es tan difícil entender que Podemos y el Front National francés “son lo mismo”. Son partidos anti-establishment que quieren un Estado más intervencionista y una economía más estatalizada. Recelan de la UE y el libre comercio. Y comparten el deseo de realinear Europa lejos de Washington y más cerca de Moscú. Como decía el profesor Jorge Verstrynge, la principal diferencia entre Podemos y el Front National era la postura sobre sobre inmigración.

Llevamos años viendo a ultraderecha y ultraizquierda intercambiando narrativas sobre asuntos como la crisis ucraniana o la intervención rusa en Siria. De hecho, como he señalado varias veces, medios y activistas de izquierdan no han tenido reparos de compartir convocatorias o artículos de organizaciones y personajes de la ultraderecha. Mientras que cierta  ultraderecha reivindica a Chávez, “ese fascista de izquierda”. Los comunistas españoles que fueron de voluntarios a Ucrania Oriental para sumarse a las filas prorrusas compartieron unidad con los ultraderechistas franceses de Unión Continental. Y el asunto generó entre zarpullidos y discursos justificativos. Pero es curioso cómo se va abriendo paso esa convergencia ideológica.

El “proyecto de desobediencia informativa” La Haine publicó recientemente “Desmontando la industria de las ONGs feministas”. El artículo afirma que las ONG humanitarias trabajan en coordinación con la OTAN y sus políticas de intervencionistas. Causas como los Derechos Humanos y el feminismo son las excusas empleadas por personajes como George Soros para apoyar a movimientos y medios, como es el caso del español El Diario, que dividen a la izquierda y contribuyen al mantenimiento del statu quo. El artículos se extiende criticando la perspectiva de género y las políticas públicas sobre el tema con un discurso familiar. Me llamó la atención a este párrafo:

La ONG Red Acoge, no tiene ningún programa específico para mujeres pero goza del “extraño” favor del Instituto de la Mujer quien le subvenciona con 21.560,12 euros por su política favorable a la inmigración descontrolada, instigada por EEUU y sus mariachis europeos, que está convirtiendo el continente europeo en un desastre sin igual, lo que está garantizando que el crecimiento de la ultraderecha y el neonazismo sean cada vez mayores en Europa.

Juraría que es la primera vez que leo la teoría de que la inmigración en Europa es instigada por Estados Unidos. Pero esa visión apocalíptica de una Europa que es “un desastre sin igual” me resulta bastante conocida. Viene de la ultraderecha Y no es la primera vez que lo veo en boca de alguien pretendidamente de izquierdas. Aquí un nostálgico de la RDA:

Así que ya ven. El feminismo o la inmigración han caído como obstáculos ideológicos que diferenciaban la ultraizquierda y ultraderecha. Su convergencia no es un fenómeno exclusivamente español o europeo. Vean la siguiente aproximación densa a la cuestión en “The multipolar spin: how fascists operationalize left-wing resentment”. Tanto compartir posturas en torno a Ucrania y Siria, que sus autores y medios empiezan a ser intercambiables.

Lecciones de geopolítica para la fallida República de Cataluña

Los criterios que generalmente se emplean en derecho internacional público sobre qué constituye un Estado Nación se toman de la Convención de Montevideo, aunque yo como sociólogo prefiero emplear a  Max Weber. Vean por ejemplo esto que escribí en 2014: “Palestina como Estado fallido”. Cataluña cumplía los tres primeros requisitos: Población, territorio y gobierno claros y definidos. Después de la Declaración Unilateral de Independencia del viernes 27 de octubre sólo faltaba una cosa: reconocimiento internacional. Pasaron las horas y ningún país soberano reconoció la República de Catalunya. Nadie quería establecer relaciones bilaterales con el nuevo país. Pasaron los días y tampoco. Alguno sigue esperando.

Recuerdo cuando los tiempos que políticos de otros países europeos anunciaban que apoyarían la independencia de Cataluña. Juraría que más de uno de las repúblicas bálticas y otros países ex-comunistas cuya soberanía quedó limitada durante la Guerra Fría. Por evidentes razones de memoria histórica, esos países parecían dispuestos a acudir en ayuda de la futura naciente república catalana, ofreciendo el necesario reconocimiento diplomático que permitió el éxito de las declaraciones de independencia de países como Lituania o Eslovenia.

Pero lo que se sucedieron en las primeras horas tras la Declaración Unilateral de Independencia catalana fueron declaraciones oficiales de apoyo a la unidad de España. Sergio Maydeu Olivares se dedicó a recopilar esas declaraciones y compartirlas en su perfil de Twitter. Su criterio fue no hacer caso a declaraciones de políticos a la prensa, sino sólo compartir enlaces a las comunicados oficiales surgidos de los gobiernos. O en su defecto, enlaces a los tuits lanzados por los dirigentes de cada país. Repasé la lista desde el principio y entre los primeros gobiernos en manifestarse encontré algo curioso. Aparecían los países cercanos a España (Portugal, Francia, Italia y Marruecos), países hispanoamericanos y un tercer grupo. Se trataban de Noruega, Finlandia, Lituania, Letonia Estonia, Polonia, Ucrania, Rumanía, Moldavia y Kazajistán.

Me llamó la atención ese tercer grupo porque no son países que uno tenga en mente cuando piensa en los lazos fraternales e históricos de España. No recuerdo mucha literatura sobre la “tradicional amistad hispano-kazaja”. Pero el patrón me pareció evidente. Eran todos países preocupados por la Nueva Guerra Fría y la actitud de Rusia tras los acontecimientos de Ucrania en 2014. No es difícil imaginar la poca gracia que hace en esos países los movimientos separatistas, con el recuerdo presente de los “hombrecillos verdes” rusos en Crimea y la posterior acción rusa en Ucrania oriental. En esa lista de países, cada cual tiene su historial de problemas con Rusia, minorías rusas o ambos. Y no sólo hablo de los casos evidentes de las repúblicas bálticas o Kazajistán. Hablo de las conexiones con Rusia del nacionalismo en Gagauzia, la región de Moldavia.

Capítulo aparte merece el rechazo generalizado en Europa a un continente fragmentado en paisitos, lo que haría imposible el funcionamiento de la Unión Europea. Pero añadamos algo más que señalé en su momento y que más de uno tomó a guasa. España había mostrado claramente su compromiso en la defensa colectiva de las repúblicas bálticas. Primero, participando con cazas en el programa Air Policing de la OTAN. Y este año, participando con un destacamento mecanizado en Letonia el despliegue multinacional Enhanced Force Presence. Escribí sobre él en “Rumbo a Letonia. Y España entró en la Nueva Guerra Fría“. Aposté entonces que no veríamos reconocimiento diplomático alguno desde las repúblicas bálticas a Cataluña.

Las cabezas pensantes del Procès pasaron por alto las transformaciones geopolíticas en Europa en el contexto de la Nueva Guerra Fría. Marta Pascal, coordinadora del PDeCAT, decía el otro día que, el ver que no llegaban los reconocimientos diplomáticos, “ha generat una sensació de ‘ostres, què ha passat aquí’?” Alguien en Cataluña no hizo los deberes y la Generalitat se lanzó a un salto al vacío.

Echándole el muerto a Arabia Saudita

En el primer episodio de la segunda temporada de House, le llega el caso de un preso que está en el corredor de la muerte y ha enfermado. Todo el mundo dice que curarle es una pérdida de tiempo porque el destino del paciente es ser ejecutado. Pero el doctor House se empeña en resolver el misterio por el desafío intelectual. A mí me ha llamado la atención la narrativa que alguien ha lanzado de que la culpa última de los atentados es de Arabia Saudita. No es un país del que se puedan decir muchas cosas positivas pero convertirlo ahora en el responsable de los muertos de las Ramblas de Barcelona es una forma de culpar a un actor externo que nos permita evitar el ir al meollo de la cuestión y reflexionar sobre lo que es un problema interno de Europa. Y como detrás de esta narrativa hay intereses espurios que tienen que ver con la Nueva Guerra Fría he asumido la tarea nada popular de escribir sobre Arabia Saudita.

Imagen de Rokambol.com

Los argumentos que circulan es que Arabia Saudita financia las redes terroristas en Europa y entrega armas a los yihadistas sirios que terminan en Europa. El propio Pablo Iglesias señalaba a las relaciones de España con Arabia Saudita como contradictorias con la lucha antiterrorista. Llamaba a “implementar un control férreo de los flujos financieros y de los paraísos fiscales (clave en la financiación de las redes terroristas)”. Teniendo en cuenta que en la actual ola de terrorismo yihadista atomizado en Europa individuos aislados han llegado a financiar un atentado con un préstamo de Cofidis para comprar armas del mercado negro de Europa del Este o han perpetrado un atentado con atropello robando una furgoneta de reparto que tenía las llaves puestas, hablar de redes terroristas, paraísos fiscales y armas de la guerra de Siria es desconocer la realidad.

La primera clase de argumentos tienen que ver con el ultraconservadurismo del Islam oficial en Arabia Saudita, la corriente wahabita, difundido en todo el mundo musulmán gracias a los ingentes recursos que gasta el país. Sin duda que en Europa se difundan ideas reaccionarias que predisponen a los inmigrantes contra los valores de las sociedades occidentales, modernas y democráticas es un problema. Creo que es el principal cuando hablamos de la influencia saudí en Europa. Y es un asunto que tengo pendiente abordar en este blog desde hace tiempo. Basta decir como adelanto que merece la pena echar un vistazo a los estudios de valores y opiniones de la comunidad musulmana en Europa para cuestionar si frente a la minoría que apoya el terrorismo hay una mayoría que constituye un “Islam moderado”.

El debate actual se centra en cómo el Islam ultraconservador que difunde Arabia Saudita entre los musulmanes en Europa sirve de “caldo de cultivo” del yihadismo o directamente lo promueve. Ante estos últimos argumentos hay que recordar que hablamos de tradiciones y corrientes diferentes. Hice un repaso el pasado mes de mayo en la revista El Medio. Hablé entonces de personajes clave en la historia del salafismo-yihadismo como el egipcio Sayid Qutbel pakistaní Abul Ala Maududi, el palestino Abdulá Yusuf Azam, el egipcio Abu Yihad al Masri y el sirio Abu Musab al Suri. Y debería añadir que estos días se hablaba de la conexión del imam de Ripoll, Abdelbaki Es Saty, con el movimiento egipcio Takfir Wal Hijra (traducido comúnmente como “Anatema y Exilio”).

La siguiente cuestión que se plantea es el apoyo de Arabia Saudita con armas y fondos a los yihadistas sirios, lo que se quiere vincular con el auge del terrorismo en Europa. Algunos argumentan que esos mismos yihadistas han terminado en Europa empleando los recursos, armas y entrenamiento proporcionados por Arabia Saudita en atentados. De momento, los grupos yihadistas que se oponen al régimen sirio han procurado no mostrarse hostiles a Occidente mientras que los atentados en Europa han sido llevado a cabo por células conectadas con el Estado Islámico o individuos que simpatizan con él. La relación entre el Estado Islámico con los grupos yihadistas es la misma que la del Estado Islámico con el régimen sirio. En determinadas fases de la guerra y en ciertos lugares de Siria han mantenido alianzas tácitas para combatir a un enemigo común, en otros momentos y lugares se han comportado como enemigos encarnizados.

Frente a la idea de redes terroristas con financiación externa, hace una semana hice un repaso en la revista El Medio de varios de los atentados yihadistas sufridos en Europa, exponiendo el carácter de terrorismo low-cost de clara inspiración palestina que sufrimos. Antes del uso de armas blancas y atropellos en Europa, tuvo lugar la “Intifada de los Atropellos” en 2014 y la actual “Intifada de los Cuchillos”.

La última clase de argumentos tiene que ver con las ventas de la industria de defensa española a Arabia Saudita. Para los interesados en el tema, véase mi reseña del libro de Yago Rodríguez sobre las ventas de defensa a las petromonarquías de la península arábiga. La carambola que plantean algunos, en la línea del argumento anterior, es que España vende armamento a Arabia Saudita que esta luego entrega a los yihadistas sirios o a los terroristas en Europa. Así que de alguna forma, nos quieren hacer cree que España es responsable de los muertos del yihadismo en Cataluña. El argumento lo vimos expresado en la manifestación del pasado sábado, donde al rey Felipe VI se le llamó “traficante de armas” y se convirtió en foco de las protestas. El asunto viene de que en la última visita del Rey a Arabia Saudita trató de hacer avanzar la candidatura de Navantia en un concurso abierto por la armada de ese país para dotarse de cinco corbetas con las que enfrentar la modernización de la armada iraní en el Golfo Pérsico.  El asunto lo traté en la revista El Medio el pasado mes de enero.

El origen de las armas de fuego utilizadas por los terroristas yihadistas en Europa es diverso y no tiene que ver con Arabia Saudita: robos en cuarteles, modificaciones de armas vendidas en el mercado civil de Europa del Este y arsenales de la antigua Yugoslavia. Mientras que el armamento enviado por Arabia Saudita a los insurgentes en Siria tiene como origen países de Europa Central, Europa Oriental y los Balcanes junto con un pedido masivo de misiles TOW a Estados Unidos.

El armamento español vendido a Arabia Saudita sí ha sido usado en la guerra de Yemen, donde la población civil está sufriendo terriblemente por la escasez de alimentos y la epidemia de cólera. Por tanto, restringir las ventas de armamento a Arabia Saudita no tienen que ver con el yihadismo en Europa o la guerra de Siria. Tienen que ver con una cuestión moral de si estamos dispuesto a venderles unas corbetas a un país que actúa con tan poca consideración con la población civil de un país vecino. Y por no hablar de la violenta represión de la minoría chií acontecida en las últimas semanas. Pero ni siquiera olvidarse de vender las cinco corbetas, que sería una tabla de salvación para la empresa pública Navantia, evitaría un sufrimiento a la población de Yemen porque, aunque el contrata se firmara mañana, para cuando el primer buque entre en servicio la guerra habrá acabado.

Hice un resumen de todos estos argumentos en un largo artículo que publicó este fin de semana pasado el blog Magnet. A pesar de su extensión, quedaron temas fuera. Por ejemplo, alguno me ha señalado que según no sé qué publicación en Wikileaks aparece que Hillary Clinton contó que Arabia Saudita financia al Estado Islámico. En realidad, lo que recogen los informes oficiales estadounidenses es que se sabe que particulares y ONGs saudíes han estado enviando dinero al Estado Islámico sin que las autoridades saudíes hagan todo lo que podría estar en su mano para evitarlo.

Se pueden imaginar las cosas que me han dicho por salir a desmontar los argumentos torticeros que concentran el problema del yihadismo al papel de Arabia Saudita. Desde “otanista a sueldo” y miembro del “lobby saudí” a cosas tan horribles como “liberal”. Nunca he escrito pensando en hacer amigos y tengo una larga trayectoria de tocar las pelotas a izquierda y derecha porque lo que no soporto es que me quieran vender la moto. Así que la pregunta es, ¿a qué viene reducir el problema a Arabia Saudita? Pues es sencillo de entender para quien haya estado pendiente de la Nueva Guerra Fría.

Cuando en España los yihadistas que luchaban contra Estados Unidos molaban. Hoy son una creación de la CIA. Foto: CSCA.

El Estado Islámico surgió en 2006 como una alianza de Al Qaeda en Iraq con otros grupos insurgentes que combatían la ocupación estadounidense. Recordemos como en aquellos tiempos en España se aplaudía a la “resistencia iraquí”. Cuando el Estado Islámico se apoderó de un gran territorio iraquí en su ofensiva de primavera de 2014, cundió el pánico en Arabia Saudita. Se habló entonces de erigir una gran barrera protectora en la frontera con Iraq.

Imagen vía Infobae.com

Ahora demos un salto en el tiempo. Y encontramos a mucha gente convencida de que el Estado Islámico es una creación de Estados Unidos y Arabia Saudita, por separado o en alianza con el Reino Unido e Israel. ¿Qué pasó para que un enemigo mortal de Estados Unidos y Arabia Saudita aparezca ahora en el imaginario colectivo como un producto de sus servicios secretos? Obvio. La propaganda iraní. Recordemos el caso de las armas químicas usadas por las fuerzas gubernamentales sirias en Goutha que fue atribuido a los grupos insurgentes sirios o la noticia del supuesto convoy del Estado Islámico escoltado por un helicóptero Apache estadounidenses que resultó ser un Mil Mi-24. En ambos casos tenemos bulos que nos llevan a la constelación mediática de Irán, Hezbola y simpatizantes.

El objetivo de Rusia e Irán respecto a Oriente Medio todo este tiempo ha sido deslegitimar a Occidente y sus aliados en la región insistiendo en que ambos son los únicos que combaten al terrorismo yihadista mientras que Estados Unidos, Arabia Saudita e Israel lo promueven. Recuerden como a la semana de la intervención rusa en Siria circulaba el mensaje de “Rusia ha conseguido más en una semana contra el Estado Islámico que Estados Unidos y su coalición internacional en un año”. Era rotundamente falso con los mapas del avance del YPG desde Kobane hacia el sur delante, pero el mensaje caló por esa mezcla de fascinación por Putin y odio a Estados Unidos tan extendida en España.

El asunto de Arabia Saudita tiene también una deriva interna española. Las relaciones de España y Arabia Saudita son la excusa que ha presentado Podemos para no sumarse al Pacto Antiterrorista a pesar de haber muertos sobre la mesa. Tras un atentado, en la mayoría de países los gobiernos asumen un discurso patriótico y duro, lo que aumenta la aprobación popular, mientras que a la oposición le toca un papel secundario de lanzar mensajes de unidad con el gobierno y las instituciones. Salirse por la tangente hablando de las relaciones comerciales con Arabia Saudita y los paraísos fiscales, como si eso tuviera algo que ver con los muertos de Barcelona y Cambrills, le permite a Pablo M. Iglesias jugar al ataque en pleno luto nacional. Al nacionalismo catalán, además, le ha servido para convertir al Rey en blanco de ataques en lo que tenía que ser una manifestación de unidad frente al terrorismo.

Sinceramente, espero no tener que volver a abordar un país tan criticable como Arabia Saudita. Pero las mentiras y las tergiversaciones siguen siéndolo aunque aludan a personas o gobiernos detestables. Y en el caso del yihadismo europeo, buscar culpables externos es una forma de evitar el problema para consolarnos con la idea de que es una amenaza externa y ajena.

Arabia Saudita no arma al ISIS ni financia el terrorismo yihadista en Europa: tiene su propia agenda. Magnet. 26 agosto 2017.

Arabia Saudita como excusa. El Medio. 23 agosto 2017.

Arabia Saudí y la sospecha sospechosa. El Medio. 31 mayo 2017.

Arabia Saudita y un dilema para España. El Medio. 18 enero 2017.

 

 

 

Hablando del lío ruso de Trump

Hace poco, María Ramírez y Eduardo Súarez me entrevistaron para Politbot:  Episodio 12: el lío ruso de Trump. Les di una chapa que fue cosa buena. Hay gente que me ha pedido que monte un podcast porque no tiene tiempo para leer, así que aquí tienen una buena píldora. Hay ideas y conceptos sobre la Nueva Guerra Fría que son todavía un work in progress en mi cabeza. Así que algunos flecos los iré resolviendo aquí en un futuro.

Politibot, por cierto., cuenta con un canal en Telegram, aplicación de comunicación que les recomiendo.

 

Pilar Baselga y la negación del Holocausto

Escribí la entrada “Un blog para no morir idiota” porque después de terminar de leer el libro Tierras de Sangre de Timothy Snyder necesitaba tratar algo ligero y echarme unas risas. Mi intención era enseñar cómo personajes como Pilar Baselga, que se presentan como mentes libres y sagaces libres de la desinformación de los medios de comunicación, en realidad actúan de esponja de teorías conspirativas que otros han puesto en circulación. Y en el contexto de la Nueva Guera Fría, cómo no, Pilar Baselga habla maravillas de Irán o considera que Rusia y Siria son injusta víctimas de campñas de desinformación occidentales.

Hay un dato interesante. Pilar Baselga fue ponente en el XII Congreso Ciencia y Espíritu.

En una edición anterior intervino un ponente del que hablé hace no mucho en este blog: Manuel Galiana Ros.

Recordemos, Manuel Galiana Ros es el autor del libro Yihadismo wahabita. Traté sus vínculos con Irán en “La conexión iraní”. Me parece significativo los paralelismos. Tenemos dos personas que defienden la existencia de poderosas conspiraciones internacionales, son antisemitas de libro y han encontrado en Irán un país de referencia. Además, han pasado por el mismo congreso de ciencias ocultas y esoterismo. La pregunta que me surge es, ¿la predisposición para creer en temas paranormales y teorías conspirativas es la misma? Y si es así, ¿es algo sabido ya por los rusos? Eso explicaría que el canal Russia Today en español difunda tanta noticias sobre extraterrestres y fenómenos paranormales. Me refiero a titulares como “El avistamiento de un ovni en EE.UU. sugiere la existencia de bases alienígenas en la Tierra” o “Captan fenómenos paranormales en la cámara de la muerte de una cárcel abandonada”. Podría ser que en Rusia han entendido que el público occidental predispuesto a creer en extraterrestres y fenómenos paranormales es el más receptivo para noticias como “Nueva revelación de Snowden: El Mosad creó el Estado Islámico” o columnas de opinión como “Trump, presidente a pesar del Club Bilderberg”.

Varios lectores me señalaron otras teorías significativas defendidas por Pilar Baselga en entrevistas y artículos, como por ejemplo el asunto del Pizzagate o el negacionismo del Holocausto. El primero lo mencioné de pasada en mi entrada de blog, diciendo que era otro hilo del que se podría tirar pero en el que no quería entrar. Se trata de la teoría de que miembros de la campaña de Hillary Clinton dirigían una red pederasta con sede en los sótanos de una pizzería de Washington D.C. Un tipo que leyó esas teorías en Internet entró armado y pegando tiros en el local, decidido a “investigar” el asunto. El blog “No morir idiota” de Pilar Baselga trata el asunto con capturas de pantalla del foro 4chan. Y ahí tenemos la clave. Fue una teoría lanzada por trolls y miembros de la alt-right como parte de la campaña de apoyo a Donald Trump. Con lo que llegamos nuevamente a que personajes como Pilar Baselga son esponjas que recogen las teorías que circulan por Internet, sean pro-Trump o pro-Putin.

Otro asunto tratado por Pilar Baselga y sobre el que los lectores me llamaron la atención es la negación del Holocausto. Y claro, después del esfuerzo emocional de leer Tierras de Sangre de Timothy Snyder, un libro con 101 páginas de notas y bibliografía en su edición española en rústica, pues estoy para pocas bromas. Pero quizás merezca la pena dedicar unos pocos minutos al asunto y ahorrarles la charla de casi una hora y veinte minutos en el canal de Youtube “La Caja de Pandora”.

Pilar Baselga aborda el Holocausto con una técnica conspiranoica de libro que ya traté aquí. Se trata de “La premisa falsa”. Consiste en arrancar con un primer dato falso o estableciendo como la “verdad oficial” una idea falsa para construir sobre todo ello la teoría conspirativa. Pilar Baselga arranca su charla sobre el Holocausto estableciendo que la “verdad oficial” del Holocausto dice:

“Punto de partida: La versión oficial. Durante la Segunda Guerra Mundial 6 millones de judíos murieron en el holocausto (sic) gaseados en los campos de exterminio nazi”.

Pues bien, eso no así. Esa imagen del Holocausto (en mayúsculas, es un hecho histórico singular) puede que sea la que tenga el ciudadano medio. Pero no es así. El Holocausto no fue una campaña de exterminio de la población judía de los países bajo dominio nazi llevada a cabo de forma industrial y aséptica mediante cámaras de gas. Fue en su mayor parte algo brutal y salvaje, donde la mayoría de los verdugos estuvieron frente a las víctimas. Pensemos en lugares como el barranco de Babi Yar, no en Auschwitz. Relacionamos el Holocausto con las cámaras de gas de Auschwitz porque representan la lógica racional y burocrática de la sociedad moderna llevada al extremo del delirio. Cuenta Timothy Snyder en Tierras de Sangre:

“Cuando entraron en funcionamiento las cámaras de gas de Birkenau en la primavera de 1943, más de tres cuartas partes de las víctimas del Holocausto habían muerto ya” (pág. 449).

Birkenau fue el complejo también conocido por los alemanes como Auschwitz II.

Final de las vías del tren en Birkenau (Auschwitz II). Foto de mi viaje a Polonia en 2007.

Cuando pensemos en el Holocausto tenemos que pensar en judíos tiroteados al borde una zanja o un barranco, en judíos tiroteados al pie de la tumba que se les ordenó cavar primero, en niños judíos lanzados vivos a una fosa común llena de cadáveres para morir asfixiados bajo la tierra, en judíos muertos de un tiro en la nuca en campos de exterminio o en judíos muertos de hambre, enfermedad, frío o agotamiento en campos, guetos y vagones de tren.

Antes de las cámaras de gas, los nazis mataron judíos detenidos en redadas introduciéndolos engañados en furgonetas en cuya parte de atrás se introducía una manguera conectada con el tubo de escape. Los ejecutores se quejaban de que las víctimas perdían el control de las funciones corporales y tras retirar los cadáveres tenían que limpiar heces y orina. Así, se buscó una forma de matar judíos por asfixia más eficiente.

Retomamos a Timothy Snyder en Tierras de Sangre:

“la mayor parte de las muertes de judíos no tuvo lugar en los campos de concentración, sino de exterminio, en zanjas y camionetas de gas”. pág. 449.

El Holocausto no fue sólo fue llevado a cabo por la Alemania nazi. Países aliados, como Rumanía y Hungría, llevaron a cabo su propia campaña de exterminio de la población judía. Y los planes de exterminos nazis abarcaron otros grupos de población. Así que las pruebas históricas y los testimonios de testigos no judíos abundan como para que no se trata de una campaña judía de desprestigio contra el bueno de Adolf Hitler, que luchó contra el desempleo y construyó buenas infraestructuras en Alemania. Pero sigamos con los argumentos de Pilar Baselga.

Una vez establecida la premisa inicial falsa, que el Holocausto fue cosa de judíos muertos en cámaras de gas, Pilar Baselga aborda el asunto de las campos de exterminio con otra premisa falsa de partida. Una, por cierto, bastante tonta. Que como Wikipedia presenta la “versión oficial” del Holocasuto, señalar las incongruencias de Wikipedia es desmontar la historiografía oficial. ¿Y qué grandes mentiras encuentra? Incoherencias en los listados de campos de exterminio de Wikipedia. Ese es su gran argumento. Nada de abordar libros, autores, pruebas, testimonios, etc. sobre el Holocausto. Y encima, mete la pata. Por ejemplo, demuestra no conocer la existencia del Campo de Concentración de Varsovia, que no es lo mismo que el Gueto de Varsovia.

Luego, Pilar Baselga aborda el asunto de las cámaras de gas. Nuevamente, trata de desmontar la historiografía oficial sobre el Holocausto de la manera más tonta posible: muestra fotos actuales. Es un recurso muy habitual de los negadores del Holocausto: enseñar fotos actuales y argumentar que es imposible que allí pudieran gasearse a personas de forma masiva. Resulta que los campos de exterminio nazis no fueron preservados intactos en 1945 como una lección histórica para las generaciones del futuro siguiendo criterios museológicos actuales. Algunos fueron arrasados por los alemanes en su retirada frente a las tropas soviéticas, otros fueron demolidos por los gobiernos comunistas de los regímenes surgidos en Europa oriental tras la Segunda Guerra Mundial. El interés por preservar los campos de exterminio y convertirlos en museo fue cosa posterior. Así que enseñar una foto de cómo lucen hoy por dentro los edificios que se enseñan a los visitantes no nos da una idea de cómo eran las cámaras de gas ni cómo funcionaban en el momento en el que más judíos fueron exterminados. Así de simple.

Y podríamos seguir con los argumentos de Pilar Baselga contra la existencia histórica del Holocausto. Como el asunto de los falsos supervivientes del Holocausto. Que es un fenómeno que hemos visto en otros acontecimientos, como el 11-S. Ese día murió gente: pasajeros de avión, bomberos, trabajadores de empresas ubicadas en las Torres Gemelas. Pero la presidenta de la World Trade Center Survivors’ Network, “Tania Head”, resultó ser una española llamada Alicia Esteve Head, que por esas fechas estudiaba en Barcelona. Salió en los medios, dio charlas motivacionales y fue invitada a dar el discurso inagural del “Tribute Center” del 11-S, acto en el que intervinieron personalidades de Nueva York como el ex-alcade Rudolph Guiliani y el alcalde Michael Bloomberg. Todo se vino abajo, cuando un periodista del New York Times que preparaba un artículo para un aniversario del 11-S se molestó en comprobar datos de su biografía. Como que había estudiado en Harvard y Stanford, universidades donde no sabían nada de ella. Su historia dio lugar a un libro y un documental. Los paralelismos son fáciles de hacer. Las mentiras de una persona que se presenta como superviviente de un acontecimiento histórico, buscando notoriedad y atención, no niegan la existencia histórica de ese acontecimiento.

Paro aquí, porque creo que ya he aportado argumentos sobre el nivel de tontería presentadas en el vídeo de Pilar Baselga sobre el Holocausto y porque todo esto es un trabajo interminable. Uno se puede pasar la vida leyendo libros y artículos para profundizar en un tema y desmontar teorías conspirativas, pero siempre irá un paso por detrás de los “conspiranoicos”. La energía y tiempo necesaria para refutar una mentira es desproporcionadamente mayor que la necesaria para lanzarla en Internet. Esta vez simplemente se dan las circunstancias de que había leído hace muy poco el monumental libro Tierras de Sangre.