Echándole el muerto a Arabia Saudita

En el primer episodio de la segunda temporada de House, le llega el caso de un preso que está en el corredor de la muerte y ha enfermado. Todo el mundo dice que curarle es una pérdida de tiempo porque el destino del paciente es ser ejecutado. Pero el doctor House se empeña en resolver el misterio por el desafío intelectual. A mí me ha llamado la atención la narrativa que alguien ha lanzado de que la culpa última de los atentados es de Arabia Saudita. No es un país del que se puedan decir muchas cosas positivas pero convertirlo ahora en el responsable de los muertos de las Ramblas de Barcelona es una forma de culpar a un actor externo que nos permita evitar el ir al meollo de la cuestión y reflexionar sobre lo que es un problema interno de Europa. Y como detrás de esta narrativa hay intereses espurios que tienen que ver con la Nueva Guerra Fría he asumido la tarea nada popular de escribir sobre Arabia Saudita.

Imagen de Rokambol.com

Los argumentos que circulan es que Arabia Saudita financia las redes terroristas en Europa y entrega armas a los yihadistas sirios que terminan en Europa. El propio Pablo Iglesias señalaba a las relaciones de España con Arabia Saudita como contradictorias con la lucha antiterrorista. Llamaba a “implementar un control férreo de los flujos financieros y de los paraísos fiscales (clave en la financiación de las redes terroristas)”. Teniendo en cuenta que en la actual ola de terrorismo yihadista atomizado en Europa individuos aislados han llegado a financiar un atentado con un préstamo de Cofidis para comprar armas del mercado negro de Europa del Este o han perpetrado un atentado con atropello robando una furgoneta de reparto que tenía las llaves puestas, hablar de redes terroristas, paraísos fiscales y armas de la guerra de Siria es desconocer la realidad.

La primera clase de argumentos tienen que ver con el ultraconservadurismo del Islam oficial en Arabia Saudita, la corriente wahabita, difundido en todo el mundo musulmán gracias a los ingentes recursos que gasta el país. Sin duda que en Europa se difundan ideas reaccionarias que predisponen a los inmigrantes contra los valores de las sociedades occidentales, modernas y democráticas es un problema. Creo que es el principal cuando hablamos de la influencia saudí en Europa. Y es un asunto que tengo pendiente abordar en este blog desde hace tiempo. Basta decir como adelanto que merece la pena echar un vistazo a los estudios de valores y opiniones de la comunidad musulmana en Europa para cuestionar si frente a la minoría que apoya el terrorismo hay una mayoría que constituye un “Islam moderado”.

El debate actual se centra en cómo el Islam ultraconservador que difunde Arabia Saudita entre los musulmanes en Europa sirve de “caldo de cultivo” del yihadismo o directamente lo promueve. Ante estos últimos argumentos hay que recordar que hablamos de tradiciones y corrientes diferentes. Hice un repaso el pasado mes de mayo en la revista El Medio. Hablé entonces de personajes clave en la historia del salafismo-yihadismo como el egipcio Sayid Qutbel pakistaní Abul Ala Maududi, el palestino Abdulá Yusuf Azam, el egipcio Abu Yihad al Masri y el sirio Abu Musab al Suri. Y debería añadir que estos días se hablaba de la conexión del imam de Ripoll, Abdelbaki Es Saty, con el movimiento egipcio Takfir Wal Hijra (traducido comúnmente como “Anatema y Exilio”).

La siguiente cuestión que se plantea es el apoyo de Arabia Saudita con armas y fondos a los yihadistas sirios, lo que se quiere vincular con el auge del terrorismo en Europa. Algunos argumentan que esos mismos yihadistas han terminado en Europa empleando los recursos, armas y entrenamiento proporcionados por Arabia Saudita en atentados. De momento, los grupos yihadistas que se oponen al régimen sirio han procurado no mostrarse hostiles a Occidente mientras que los atentados en Europa han sido llevado a cabo por células conectadas con el Estado Islámico o individuos que simpatizan con él. La relación entre el Estado Islámico con los grupos yihadistas es la misma que la del Estado Islámico con el régimen sirio. En determinadas fases de la guerra y en ciertos lugares de Siria han mantenido alianzas tácitas para combatir a un enemigo común, en otros momentos y lugares se han comportado como enemigos encarnizados.

Frente a la idea de redes terroristas con financiación externa, hace una semana hice un repaso en la revista El Medio de varios de los atentados yihadistas sufridos en Europa, exponiendo el carácter de terrorismo low-cost de clara inspiración palestina que sufrimos. Antes del uso de armas blancas y atropellos en Europa, tuvo lugar la “Intifada de los Atropellos” en 2014 y la actual “Intifada de los Cuchillos”.

La última clase de argumentos tiene que ver con las ventas de la industria de defensa española a Arabia Saudita. Para los interesados en el tema, véase mi reseña del libro de Yago Rodríguez sobre las ventas de defensa a las petromonarquías de la península arábiga. La carambola que plantean algunos, en la línea del argumento anterior, es que España vende armamento a Arabia Saudita que esta luego entrega a los yihadistas sirios o a los terroristas en Europa. Así que de alguna forma, nos quieren hacer cree que España es responsable de los muertos del yihadismo en Cataluña. El argumento lo vimos expresado en la manifestación del pasado sábado, donde al rey Felipe VI se le llamó “traficante de armas” y se convirtió en foco de las protestas. El asunto viene de que en la última visita del Rey a Arabia Saudita trató de hacer avanzar la candidatura de Navantia en un concurso abierto por la armada de ese país para dotarse de cinco corbetas con las que enfrentar la modernización de la armada iraní en el Golfo Pérsico.  El asunto lo traté en la revista El Medio el pasado mes de enero.

El origen de las armas de fuego utilizadas por los terroristas yihadistas en Europa es diverso y no tiene que ver con Arabia Saudita: robos en cuarteles, modificaciones de armas vendidas en el mercado civil de Europa del Este y arsenales de la antigua Yugoslavia. Mientras que el armamento enviado por Arabia Saudita a los insurgentes en Siria tiene como origen países de Europa Central, Europa Oriental y los Balcanes junto con un pedido masivo de misiles TOW a Estados Unidos.

El armamento español vendido a Arabia Saudita sí ha sido usado en la guerra de Yemen, donde la población civil está sufriendo terriblemente por la escasez de alimentos y la epidemia de cólera. Por tanto, restringir las ventas de armamento a Arabia Saudita no tienen que ver con el yihadismo en Europa o la guerra de Siria. Tienen que ver con una cuestión moral de si estamos dispuesto a venderles unas corbetas a un país que actúa con tan poca consideración con la población civil de un país vecino. Y por no hablar de la violenta represión de la minoría chií acontecida en las últimas semanas. Pero ni siquiera olvidarse de vender las cinco corbetas, que sería una tabla de salvación para la empresa pública Navantia, evitaría un sufrimiento a la población de Yemen porque, aunque el contrata se firmara mañana, para cuando el primer buque entre en servicio la guerra habrá acabado.

Hice un resumen de todos estos argumentos en un largo artículo que publicó este fin de semana pasado el blog Magnet. A pesar de su extensión, quedaron temas fuera. Por ejemplo, alguno me ha señalado que según no sé qué publicación en Wikileaks aparece que Hillary Clinton contó que Arabia Saudita financia al Estado Islámico. En realidad, lo que recogen los informes oficiales estadounidenses es que se sabe que particulares y ONGs saudíes han estado enviando dinero al Estado Islámico sin que las autoridades saudíes hagan todo lo que podría estar en su mano para evitarlo.

Se pueden imaginar las cosas que me han dicho por salir a desmontar los argumentos torticeros que concentran el problema del yihadismo al papel de Arabia Saudita. Desde “otanista a sueldo” y miembro del “lobby saudí” a cosas tan horribles como “liberal”. Nunca he escrito pensando en hacer amigos y tengo una larga trayectoria de tocar las pelotas a izquierda y derecha porque lo que no soporto es que me quieran vender la moto. Así que la pregunta es, ¿a qué viene reducir el problema a Arabia Saudita? Pues es sencillo de entender para quien haya estado pendiente de la Nueva Guerra Fría.

Cuando en España los yihadistas que luchaban contra Estados Unidos molaban. Hoy son una creación de la CIA. Foto: CSCA.

El Estado Islámico surgió en 2006 como una alianza de Al Qaeda en Iraq con otros grupos insurgentes que combatían la ocupación estadounidense. Recordemos como en aquellos tiempos en España se aplaudía a la “resistencia iraquí”. Cuando el Estado Islámico se apoderó de un gran territorio iraquí en su ofensiva de primavera de 2014, cundió el pánico en Arabia Saudita. Se habló entonces de erigir una gran barrera protectora en la frontera con Iraq.

Imagen vía Infobae.com

Ahora demos un salto en el tiempo. Y encontramos a mucha gente convencida de que el Estado Islámico es una creación de Estados Unidos y Arabia Saudita, por separado o en alianza con el Reino Unido e Israel. ¿Qué pasó para que un enemigo mortal de Estados Unidos y Arabia Saudita aparezca ahora en el imaginario colectivo como un producto de sus servicios secretos? Obvio. La propaganda iraní. Recordemos el caso de las armas químicas usadas por las fuerzas gubernamentales sirias en Goutha que fue atribuido a los grupos insurgentes sirios o la noticia del supuesto convoy del Estado Islámico escoltado por un helicóptero Apache estadounidenses que resultó ser un Mil Mi-24. En ambos casos tenemos bulos que nos llevan a la constelación mediática de Irán, Hezbola y simpatizantes.

El objetivo de Rusia e Irán respecto a Oriente Medio todo este tiempo ha sido deslegitimar a Occidente y sus aliados en la región insistiendo en que ambos son los únicos que combaten al terrorismo yihadista mientras que Estados Unidos, Arabia Saudita e Israel lo promueven. Recuerden como a la semana de la intervención rusa en Siria circulaba el mensaje de “Rusia ha conseguido más en una semana contra el Estado Islámico que Estados Unidos y su coalición internacional en un año”. Era rotundamente falso con los mapas del avance del YPG desde Kobane hacia el sur delante, pero el mensaje caló por esa mezcla de fascinación por Putin y odio a Estados Unidos tan extendida en España.

El asunto de Arabia Saudita tiene también una deriva interna española. Las relaciones de España y Arabia Saudita son la excusa que ha presentado Podemos para no sumarse al Pacto Antiterrorista a pesar de haber muertos sobre la mesa. Tras un atentado, en la mayoría de países los gobiernos asumen un discurso patriótico y duro, lo que aumenta la aprobación popular, mientras que a la oposición le toca un papel secundario de lanzar mensajes de unidad con el gobierno y las instituciones. Salirse por la tangente hablando de las relaciones comerciales con Arabia Saudita y los paraísos fiscales, como si eso tuviera algo que ver con los muertos de Barcelona y Cambrills, le permite a Pablo M. Iglesias jugar al ataque en pleno luto nacional. Al nacionalismo catalán, además, le ha servido para convertir al Rey en blanco de ataques en lo que tenía que ser una manifestación de unidad frente al terrorismo.

Sinceramente, espero no tener que volver a abordar un país tan criticable como Arabia Saudita. Pero las mentiras y las tergiversaciones siguen siéndolo aunque aludan a personas o gobiernos detestables. Y en el caso del yihadismo europeo, buscar culpables externos es una forma de evitar el problema para consolarnos con la idea de que es una amenaza externa y ajena.

Arabia Saudita no arma al ISIS ni financia el terrorismo yihadista en Europa: tiene su propia agenda. Magnet. 26 agosto 2017.

Arabia Saudita como excusa. El Medio. 23 agosto 2017.

Arabia Saudí y la sospecha sospechosa. El Medio. 31 mayo 2017.

Arabia Saudita y un dilema para España. El Medio. 18 enero 2017.

 

 

 

El debate hurtado sobre Arabia Saudí

Hace tiempo me llamó la atención la proliferación de columnas de opinión que culpaban de la actual ola de yihadismo en Europa a Arabia Saudita en última instancia. Todos los autores hablaban del wahabismo y del dinero gastado por Riyad en difundir su versión ultraconservadora del Islam. El argumento me pareció peculiar por dos razones, por la vía de radicalización de los yihadistas europeos y por la propia historia del salafismo-yihadista.

El perfil de los yihadistas que han actuado en Europa desde 2012 para acá en Francia y Bélgica, principalmente, suele ser el de hijos de inmigrantes que tras un vida de pequeña delincuencia, drogas y alcohol se convierten en “musulmanes renacidos” a su paso por la cárcel o su contacto con algún predicador radical y carismático. No es una trayectoria que tenga vínculos con el Islam oficial de mezquitas como la de la M-30 de Madrid.

Centro Cultural Islámico de Madrid, financiado por Arabia Saudita. Foto: Wikimedia.

En la historia del pensamiento salafista-yihadista, que arranca en la segunda mitad del siglo XX, encontramos personajes como el egipcio Qutb, el palestino Azzam y el sirio Mustafá Setmarian. Pero no aparecen figuras del Islam oficial saudí llamando a los musulmanes de Europa a poner el continente en llamas. Incluso las tan habituales comparaciones del Islam saudí y el Estado Islámico no resisten un análisis serio cuando comprendemos el carácter de secta apocalíptica de este último. Véase “El califato del fin del mundo” de Manel Gozalbo.

Así que ordené mis argumentos e hice un repaso para la revista EL MEDIO recientemente en Arabia Saudita y la sospecha sospechosa. Me resulto curioso que tantas personas se hayan puesto a escribir un pliego de acusaciones tan parecido y peculiar contra Arabia Saudita a la vez. Y creo que no es un fenómeno casual. Este tipo de memes los lanza alguien con un objetivo. ¿Quién podría estar interesado en desacreditar Arabia Saudita a ojos de los europeos? Obvio. Los enemigos geopolíticos de Arabia Saudita. Y hay un detalle curioso, a Arabia Saudita se le pueden reprochar muchas cosas. Por ejemplo, la falta de derechos y libertades. Véase “A Arabia Saudita le perdonamos todo” de Juan T. Delgado. Pero quien lanzó el meme parece que no quiso escarbar en ese lado, a saber por qué. O puede que la ola de atentados yihadistas pusiera a tiro un argumento fácil.

Pero hay una última cosa en la que caí en la cuenta esta semana. El asunto del dinero saudí promoviendo un Islam reaccionario en Europa tiene una consecuencia que, me queda la sensación, los críticos de la relación de Occidente con Arabia Saudita desde la izquierda progresista pasan por alto. Ese dinero tiene un efecto. Promueve unos valores que son incompatibles con la convivencia en democracia. Y me pregunto por qué no tenemos ese debate.

 

España y el dilema de vender corbetas a Arabia Saudita

Los reyes de España y Arabia Saudita. Foto: CasaReal.es
Los reyes de España y Arabia Saudita. Foto: CasaReal.es

El rey Felipe VI realizó un viaje a Arabia Saudita entre los días 14 y 16 de enero de este año. En la agenda del viaje estuvo la negociación del contrato por cinco corbetas, acondicionamiento de una base naval en la costa del Golfo Pérsico y servicios asociados de formación. Resulta que la armada de Arabia Saudita está inmersa en un programa ambicioso de modernización y quiere potenciar su flota del Golfo Pérsico, sustituyendo las corbetas clase Badr. La empresa pública Navantia tiene buenas posibilidades de ganar el contrato. Pero considerando la naturaleza del régimen político de Arabia Saudita y que el país está inmerso en la guerra de Yemen. Así que se presenta un dilema moral que trato en mi reciente colaboración con la revista EL MEDIO: Arabia Saudita y un dilema para España.

 

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

“Análisis de las relaciones de defensa entre España y países de la península arábiga” de Yago Rodríguez

Yago RodríguezYago Rodríguez, Míster X, ha publicado este libro sobre las exportaciones de defensa españolas a las monarquías árabes de la Península Arábiga, los países del Consejo de Cooperación del Golfo. Un tema aparentemente inocente pero que tiene conexiones con el actual conflicto de Yemen, en el que participan varios de esos países. Precisamente, a propósito del papel saudí, escribí hace poco en la Revista El Medio. El libro tiene tres partes. La dos primeras son un análisis general de las exportaciones españolas en el ámbito de la defensa con las monarquías árabes de la región. El autor reflexiona sobre la industria de defensa española, las relaciones con esos países y hace un análisis de los datos de las exportaciones de la industria de defensa española. Así que, ya de partida, el libro se convierte en una buena referencia para periodistas y curiosos que quieran hablar del tema sin meter mucho la pata. La tercera, la más jugosa para mí, tiene que ver con la aparición de material militar de origen en el frente de batalla de Yemen y hace un análisis desglosado de los productos de defensa españoles vendidos a cada país. Se recogen fotos de los rebeldes huzíes alrededor de vehículos BMR saudíes capturados y con armamento de origen español capturado a las fuerzas saudíes. El tema lleva inevitablemente a reflexionar sobre los criterios éticos a considerar en este tipo de exportaciones, ahora que sabemos que Arabia Saudita muestra poco respeto por la vida de los civiles en Yemen. La reflexión que hace Yago Rodríguez me parece bastante pertinente. Y está en la misma línea a la que yo hice al final de mi artículo.

El libro (98 páginas) ha sido  autoeditado por el autor vía Lulu.com y tiene los típicos pequeños fallos de este tipo de producto que una revisión entre varios pares de ojos podría solucionar. Luego tenemos lo que yo creo que es alguna confusión en el tratamiento de los datos. Mi experiencia dice que la información pública de estos temas suele ser confusa y provocar el error porque ha sido previamente tratada por un funcionario que a la hora de elaborar los informes públicos ha asignado los items a categorías preestablecidas que luego hay que descifrar. Véase el caso de “disparos de aeronaves”, que supongo quiere decir munición empleada por alguna aeronave. Probablemente, munición para el cañón de un avión. Pero que podría ser cualquier otra cosa porque el libro recoge otro lado que el informe de exportaciones habla de “munición, disparos y granadas”. En cualquier caso, no es un error del autor sino de la ambigüedad de los datos publicados por la Secretaría de Estado de Comercio, donde imagino tienen poco conocimiento de asuntos de defensa.

Creo que se trata de un trabajo muy interesante y que abre la puerta para que más miembros de la comunidad española interesada en estos temas se anime a publicar libros que no encontrarían cabida en las editoriales habituales. Espero que Yago Rodríguez se lance a escribir más libros y que esta tenga buena acogida.

Guardar

Guardar

Narrativas interesadas

Soy procrastinador nato pero mis horas delante del ordenador saltando de página web en página web tienen su lado positivo, como ser bueno jugando al Trivial Pursuit o terminar encontrando conexiones en información dispersa. Así, terminé escribiendo cosas como “El futuro eléctrico”. Mi interés por la Nueva Guerra Fría, que está en las antípodas del concepto Guerras Posmodernas, nació así. Navegando por Internet me fue surgiendo una sensación extraña con la acumulación de comentarios de Menéame.net o publicaciones en  muros de Facebook que reproducían noticias de medios y entradas de blogs con la perspectiva rusa e iraní de conflictos como el de Siria y Ucrania.  Es interesante preguntarse en qué momento y por qué la clase de medios en español que se definen “libres”, “independientes”, “alternativos”, “de contra información”, etc. consideraron a los medios de comunicación públicos de Rusia e Irán como fuentes de información fiables. Podemos además especular sobre quién financia a medios como Voltairenet y LibreRed que no tiene ni un solo banner de publicidad en su portada.

En vez de plantear teorías conspirativas, lo pertinente es tirar del hilo y llegar al origen de los bulos interesados. Recordemos por ejemplo, el caso del bulo sobre los ataques con armas químicas en Siria en agosto de 2013 que decía que habían sido el resultado de un accidente sufrido por los rebeldes al manipular ese tipo de armas entregadas por Arabia Saudita. El bulo lo puso en marcha un medio concreto, Mint Press, dirigido por una joven periodista salida de la nada, hija de un converso al chiísmo que estudió en Irán, sin apenas experiencia y que había montado una publicación on-line con un montón de dinero salido no se sabe de dónde. Tres años después el bulo sigue circulando y hace poco alguien me reprochó, aquí en un comentario, que yo no me hubiera enterado de que aquellos ataques químicos fueron obra de los rebeldes sirios. Expliqué el asunto en: “El ataque con armas químicas de Goutha: Un caso de desinformación”.

La otra parte relevante del fenómeno es cómo se difunden y se popularizan los bulos. Cómo se viralizan y se convierten en memes políticos, diríamos en pleno 2016. Tampoco defiendo tratar el fenómeno desde la perspectiva de las teorías conspirativas, sino que creo que hay que entender que mucha gente difunde los bulos creados en Moscú y Teherán de buena fe por un sesgo de confirmación. Están dispuestos a creer cualquier noticia que les permite seguir criticando a EE.UU., la OTAN e Israel. Así, el respetable profesor Vinceç Navarro, coautor del primer programa económico de Podemos, terminó diciendo bastantes tonterías al reproducir varios bulos sobre el vuelo MH17 de Malaysia Airlines derribado sobre Ucrania en un artículo en el que salía en defensa de Rusia. Otro caso es el de Óscar López Corral, autor del blog Marat, asaltar los cielos, y militante del Espacio de Encuentro Comunista que reproducía un artículo de Alfredo Jalife-Rahme con el bulo sobre que el avión malayo había sido derribado en un intento de asesinar a Putin. Una idea, por cierto, que había circulado pocos días después del derribo del avión al señalar alguien que la librea del Il-96 presidencial ruso y la del Boeing 777 malayo eran parecidas. Pero que no tiene sentido porque cuando un avión viaja a más de 30.000 pies de altura no hay forma de identificar desde tierra las rayas de colores que lleva en el lateral y porque el avión presidencial ruso hacía tiempo que había dejado de sobrevolar Ucrania en sus rutas.

Y con estos precedentes, me ha llamado la atención tras cada atentado terrorista de carácter salafista-yihadista en Europa la proliferación de análisis y comentarios que apuntan al wahabismo, la corriente islámica oficial en Arabia Saudita. No vamos a negar a estas alturas que las autoridades saudíes han difundido su versión conservadora y rigorista del Islam por el mundo. Es relevante que el llamamiento a la yihad lanzado por Osama Bin Laden en 1996 tenía como motivo central la expulsión de las tropas estadounidenses de Arabia Saudita, un asunto muy delicado para la sensibilidad wahabí. Pero si tenemos que hacer un estudio histórico de los grupos, corrientes y autores que influyeron y conformaron el nacimiento de la yihad global en el contexto de la Guerra de Afganistán tenemos que hacer mención del movimiento deobandi, de origen indo pakistaní, o remitirnos a las ideas del egipcio Sayyid Qutb que miembros de la Yihad Islámica Egipcia, como Ayman Al Zawahiri, llevaron consigo. La genealogía intelectual del yihadismo global es compleja y no deriva precisamemente de la corriente principal y oficial del wahabismo, que se ha mantenido desde el siglo XVIII como una doctrina defensora del status quo y la legitimidad de la familia Al Saud. Por tanto, no hay que confundir ultaconservadurismo con las ideas yihadistas. Por más que ambas compartan una naturaleza extremista. Y por supuesto, entender la peculiar naturaleza aparte de las ideas apocalípticas del Estado Islámico, tal como Manel Gozalbo explicaba en “El califato del fin del mundo”.

La pregunta es, entonces, cómo es que de pronto proliferan análisis sobre la culpabilidad del wahabismo, y por tanto de Arabia Saudita, en la actual ola terrorista. Basta acudir a Google. Empecé por Voltairenet, origen de numerosos bulos y teorías conspirativas sobre EE.UU., la OTAN, Israel, etc. Encontré una entrevista dada por su director, Thierry Meyssan, a una revista serbia donde menciona repetidas veces el término wahabismo: “El plan imperialista de trece años para Siria” (16 febrero 2014). También encontré artículos como “¿Es musulmán el wahabismo?” (19 de enero de 2015). Podría seguir, pero busqué entonces en páginas web españolas y encontré en Rebelión.org el artículo “El wahabismo: la ideología de los terroristas degolladores del Daesh-ISIL y cáncer inoculado en la comunidad musulmana” (30 mayo 2015), en cuyas referencias bibliográficas aparece, cómo no, un artículo de Thierry Meyssan en Voltairenet. En Rebelión.org encontré dos cosas interesantes. El artículo “Breve descripción de la ideología del Estado Islámico” (17 diciembre 2014) es obra del argentino Kamel Gomez El Cheij, cuyo blog Islam en Mar del Plata tiene por subtítulo “Hacia la conformación de un Islam Nacional y Popular”. ¿Qué significa “nacional y popular” (nac & pop) en el contexto argentino? Kirchnerista. Podemos encontrar al menos un artículo de Kamel Gómez en el sitio web euroasianista Katehon. El otro artículo es “¿Quién es el culpable del terrorismo musulmán?” (23 enero 2015) de Andre Vltchek. El artículo fue originalmente publicado en Counterpounch, donde Vltchek aparece como “filósofo, novelista, cineasta y periodista de investigación” que realiza documentales para TeleSur y Press TV, canales de televisión internacionales. El primero lo financia un consorcio de los países “bolivarianos” y el segundo forma parte de la corporación pública iraní. En esos tres artículos de Rebelión.org se habla de wahabismo y se le atribuye la responsabilidad de las corrientes yihadistas contemporáneas. Por ejemplo, Vltchek afirma: “Casi todos los movimientos radicales en el Islam de hoy, en cualquier parte del mundo, están vinculados con el wahabismo”.

Lo que he hecho no es más que una búsqueda rápida impulsada por el instinto. Pero creo que queda clara la idea que intuía. Arabia Saudita no es la clase de país donde me gustaría vivir. Pero estando últimamente inmerso en lecturas sobre el origen de la yihad global, me saltaron varias alarmas ante la sensación de que alguien llevaba tiempo poniendo en circulación un argumentario sobre Arabia Saudita como origen de los males del Islam contemporáneo y cuna del yihadismo global. Esas críticas no son el resultado de un posicionamiento moral sobre el país, sino pura ideología en el contexto de la Nueva Guerra Fría. Así no es casual que las ideas lanzadas por medios posicionados del lado iraní terminando en un efecto de bola de nieve apareciendo en medios y blog españoles de izquierda. Otras veces es pura coherencia militante. Los nacional-populistas están con los gobernantes de Rusia, Irán, Siria y Venezuela en contra de Occidente y sus aliados.

Anteriormente en GuerrasPosmodernas.com:

“El antisemitismo y la dimensión ideológica de la Nueva Guerra Fría” (10 julio 2016)

“La factoría de bulos” (21 noviembre 2015)

“Voltairenet, la gran impostura” (13 noviembre 2013)

Más dura será la caída

Es algo que no falla. En los últimos años cada cierto tiempo surge una crisis internacional y me encuentro varios análisis fuera de la “prensa seria” que anuncian que estamos ante la excusa que Estados Unidos necesitaba para comenzar una gran guerra con la que salir de la crisis. Hablamos de Irán, Corea del Norte, Siria y Ucrania… En su versión más apocalíptica y literaria nos cuentan que estamos ante la decadencia final de un imperio en colapso que, como una bestia herida, no se derrumbará sin dar un último y mortal coletazo. En su versión geeconómica estaríamos ante la búsqueda de una excusa para realizar un gran gasto militar que sirva de paquete de estímulo para salir de la crisis, porque como todo el mundo sabe “Estados Unidos sólo salió de la crisis de 1929 con la Segunda Guerra Mundial”. Así nos cuentan que la guerra con Corea del Norte hubiera servido de advertencia parar frenar el ascenso de China en Asia-Pacífico y la guerra en Siria hubiera servido para recomponer el inestable orden geopolítico en Oriente Medio. Luego resulta que todas las señales que vienen del gobierno de Estados Unidos van en sentido contrario. Pero no importa, porque tenemos la excusa perfecta para que unos cuantos blogs nos desentrañen las claves ocultas y fundamentales de la guerra civil siria o la invasión rusa de Ucrania. Que como nos contaron para el caso de Kosovo o Gaza, siempre es el petróleo (algún día tendré que escribir la segunda parte de “Cómo acabar con la Geopolítica de una vez por todas”).

En las últimas semanas me ha pasado lo contrario. No he parado de encontrar noticias que anticipan problemas económicos para Europa, China, Japón y Rusia. Es decir, para todos menos para Estados Unidos. En el caso de ZeroHedge.com me ha hecho gracia porque es una página web que alguno usó en su momento como fuente para sustentar la idea de que las sanciones económicas al gobierno de Putin no iban a afectar a Rusia y además provocarían un efecto “boomerang” que perjudicaría a EE.UU. y la Unión Europea. Así que ya ven la fiabilidad de ciertas páginas webs que no paran de anunciar el apocalipsis. Un día es uno y mañana es otro del signo contrario. Así que recomiendo tomar con precaución esta clase de informaciones. De aquí a unos meses sabremos si estaban tras la pista de algo importante o se trata de fuentes a descartar. Mientras tanto, se acumulan datos de algo interesante.

El barco de cubierta verde en la foto es el BW Zambesi, un petrolero de bandera de Singapur, que el miércoles 30 de julio de este año partió de Texas con un cargamento de petróleo por valor de 40 millones de dólares rumbo a Corea del Sur. Se trató del primer contrato de exportación de crudo estadounidense desde los años 1970. Estados Unidos está viviendo un boom de producción petrolera gracias a los yacimientos no convencionales de hidrocarburos. Las famosas explotaciones de fracking (fractura hidráulica). Estados Unidos produce ahora mismo más petróleo que Arabia Saudita y abundan los artículos que hablan de la nueva “América Saudita” (como este del American Entreprise Institute o este otro de The Economist)

Mientras tanto, el precio del petróleo no ha parado de caer. Desde el pico de 107,95 dólares por barril en junio, el West Texas Intermediate cayó a los 81,26 dólares la semana pasada. Se barajan varias razones acumuladas, como el nuevo flujo de petróleo estadounidense o la reentrada en el mercado de Libia, pero llevamos varios meses asistiendo a la caída del precio del petróleo en los mercados internacionales. Podría tratarse de de un intento de los países de la OPEP de hacer caer el precio del petróleo por debajo del precio a partir del cual es rentable la explotación de los yacimientos no convencionales en Estados Unidos. Pero el fenómeno tiene unas implicaciones importantes. Una súbita caída del petróleo por debajo de cierto nivel de precios supone que ya no se van a cumplir las previsiones con las que muchos gobiernos que dependen de las exportaciones de hidrocarburos elaboran sus presupuestos generales. Entre los primeros afectados estarían Rusia, Irán y Venezuela. Esta última, estaría escondiendo los malos datos de la estatal PDVSA bajo ingeniería contable y ha resultado un socio no muy fiable para China.

Bz6Zby3CUAA9wZW.png largeRusia ya ha sufrido además una enorme caída del rublo que ha llevado a una merma de sus reservas de divisas tratando de mantenerla a flote. Así que está por ver si, con una caída de los ingresos por exportación de petróleo, el Kremlin podrá mantener los expansivos presupuestos de defensa de 2015 y sus ambiciones geopolíticas en el contexto de lo que yo llamo la Nueva Guerra Fría. Rusia podría caer en una recesión en 2015.

Este movimiento en los mercados internacionales podría responder también a un estrategia concertada entre Estados Unidos y Arabia Saudita para poner en aprietos la economía iraní, cuyo régimen destina grandes recursos en sostener al régimen de Assad en Siria y además está embarcado en un costoso programa nuclear.

Recomiendo la lectura de La revolución del Fracking es real y ya está aquí de Andrés Rodríguez. Por su parte, Ángel G. de Ágreda, que se multiplica en Internet con Perdidos en el Ciberdespacio y Center Comradedom, nos ofrece una recopilación de noticias sobre energía en Energy and Environmental Security.

Fitna

No querría entrar en discusiones virulentas innecesarias con algunos ilustres lectores ocasionales de este blog pero me sorprende lo burdo del discurso islamofóbico que puebla el mundo de los estudios de seguridad y defensa. Cosas de la perspectiva que da no ser creyente y haber tenido una formación formal e informal en ciencias sociales. Nos faltan buenos “yihadologistas”.

Ya apunté hace tiempo como lo que se esconde en ese discurso es simple conservadurismo cristiano que se siente amenazado en su pérdida de relevancia social. Y creo que cuando pase el suficiente tiempo la perspectiva nos permitirá ver que el gran conflicto de nuestro tiempo es una “guera civil” en el Dar al-Islam. Los muertos de la gran “yihad global” los están poniendo los musulmanes. Hagan las cuentas y verán.

He revisado y descontando a la Harka el pasado día 16 de noviembre no veo que nadie esté prestando mucha atención a lo que está sucediendo en la frontera entre Arabia Saudita y Yemen.

Llama la atención viendo fotos y vídeos el aspecto panchovillesco de los soldados del país con las fuerzas armadas más importantes de la Península Arábiga que acuden al combate en la plataforma de carga de camiones y todoterrenos. Para colmo no parece que haya dos unidades que empleen el mismo fusil de asalto. Menudo lío la lista: AK-47, AKMS rumanos, HK G3, Sig 550, Steyr AUG y HK G36. Nada menos que tres calibres diferentes. Preocupa pensar que esas son las fuerzas armadas que aseguran un buen porcentaje del petróleo del “mundo libre”.

De lo que digan las autoridades saudíes y los rebeldes yemeníes habrá que creerse la mitad. Pero los últimos días ya se ven en combate helicópteros AH-64 “Apache”, carros de combate M-60 y vehículos de combate de infantería M2 “Bradley” así que la cosa tiene que estar subiendo de intensidad. Ya las malas lenguas decían el 4 de diciembre que los saudíes habían entrado en “pánico” y habían pedido ayuda a los jordanos que llevan un tiempo empeñados en tener unas fuerzas armadas creíblles. Quedaría confirmar la participación iraní para estar seguros de presenciar una delicada guerra por delegación.