El debate hurtado sobre Arabia Saudí

Hace tiempo me llamó la atención la proliferación de columnas de opinión que culpaban de la actual ola de yihadismo en Europa a Arabia Saudita en última instancia. Todos los autores hablaban del wahabismo y del dinero gastado por Riyad en difundir su versión ultraconservadora del Islam. El argumento me pareció peculiar por dos razones, por la vía de radicalización de los yihadistas europeos y por la propia historia del salafismo-yihadista.

El perfil de los yihadistas que han actuado en Europa desde 2012 para acá en Francia y Bélgica, principalmente, suele ser el de hijos de inmigrantes que tras un vida de pequeña delincuencia, drogas y alcohol se convierten en “musulmanes renacidos” a su paso por la cárcel o su contacto con algún predicador radical y carismático. No es una trayectoria que tenga vínculos con el Islam oficial de mezquitas como la de la M-30 de Madrid.

Centro Cultural Islámico de Madrid, financiado por Arabia Saudita. Foto: Wikimedia.

En la historia del pensamiento salafista-yihadista, que arranca en la segunda mitad del siglo XX, encontramos personajes como el egipcio Qutb, el palestino Azzam y el sirio Mustafá Setmarian. Pero no aparecen figuras del Islam oficial saudí llamando a los musulmanes de Europa a poner el continente en llamas. Incluso las tan habituales comparaciones del Islam saudí y el Estado Islámico no resisten un análisis serio cuando comprendemos el carácter de secta apocalíptica de este último. Véase “El califato del fin del mundo” de Manel Gozalbo.

Así que ordené mis argumentos e hice un repaso para la revista EL MEDIO recientemente en Arabia Saudita y la sospecha sospechosa. Me resulto curioso que tantas personas se hayan puesto a escribir un pliego de acusaciones tan parecido y peculiar contra Arabia Saudita a la vez. Y creo que no es un fenómeno casual. Este tipo de memes los lanza alguien con un objetivo. ¿Quién podría estar interesado en desacreditar Arabia Saudita a ojos de los europeos? Obvio. Los enemigos geopolíticos de Arabia Saudita. Y hay un detalle curioso, a Arabia Saudita se le pueden reprochar muchas cosas. Por ejemplo, la falta de derechos y libertades. Véase “A Arabia Saudita le perdonamos todo” de Juan T. Delgado. Pero quien lanzó el meme parece que no quiso escarbar en ese lado, a saber por qué. O puede que la ola de atentados yihadistas pusiera a tiro un argumento fácil.

Pero hay una última cosa en la que caí en la cuenta esta semana. El asunto del dinero saudí promoviendo un Islam reaccionario en Europa tiene una consecuencia que, me queda la sensación, los críticos de la relación de Occidente con Arabia Saudita desde la izquierda progresista pasan por alto. Ese dinero tiene un efecto. Promueve unos valores que son incompatibles con la convivencia en democracia. Y me pregunto por qué no tenemos ese debate.

 

España y el dilema de vender corbetas a Arabia Saudita

Los reyes de España y Arabia Saudita. Foto: CasaReal.es
Los reyes de España y Arabia Saudita. Foto: CasaReal.es

El rey Felipe VI realizó un viaje a Arabia Saudita entre los días 14 y 16 de enero de este año. En la agenda del viaje estuvo la negociación del contrato por cinco corbetas, acondicionamiento de una base naval en la costa del Golfo Pérsico y servicios asociados de formación. Resulta que la armada de Arabia Saudita está inmersa en un programa ambicioso de modernización y quiere potenciar su flota del Golfo Pérsico, sustituyendo las corbetas clase Badr. La empresa pública Navantia tiene buenas posibilidades de ganar el contrato. Pero considerando la naturaleza del régimen político de Arabia Saudita y que el país está inmerso en la guerra de Yemen. Así que se presenta un dilema moral que trato en mi reciente colaboración con la revista EL MEDIO: Arabia Saudita y un dilema para España.

 

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

“Análisis de las relaciones de defensa entre España y países de la península arábiga” de Yago Rodríguez

Yago RodríguezYago Rodríguez, Míster X, ha publicado este libro sobre las exportaciones de defensa españolas a las monarquías árabes de la Península Arábiga, los países del Consejo de Cooperación del Golfo. Un tema aparentemente inocente pero que tiene conexiones con el actual conflicto de Yemen, en el que participan varios de esos países. Precisamente, a propósito del papel saudí, escribí hace poco en la Revista El Medio. El libro tiene tres partes. La dos primeras son un análisis general de las exportaciones españolas en el ámbito de la defensa con las monarquías árabes de la región. El autor reflexiona sobre la industria de defensa española, las relaciones con esos países y hace un análisis de los datos de las exportaciones de la industria de defensa española. Así que, ya de partida, el libro se convierte en una buena referencia para periodistas y curiosos que quieran hablar del tema sin meter mucho la pata. La tercera, la más jugosa para mí, tiene que ver con la aparición de material militar de origen en el frente de batalla de Yemen y hace un análisis desglosado de los productos de defensa españoles vendidos a cada país. Se recogen fotos de los rebeldes huzíes alrededor de vehículos BMR saudíes capturados y con armamento de origen español capturado a las fuerzas saudíes. El tema lleva inevitablemente a reflexionar sobre los criterios éticos a considerar en este tipo de exportaciones, ahora que sabemos que Arabia Saudita muestra poco respeto por la vida de los civiles en Yemen. La reflexión que hace Yago Rodríguez me parece bastante pertinente. Y está en la misma línea a la que yo hice al final de mi artículo.

El libro (98 páginas) ha sido  autoeditado por el autor vía Lulu.com y tiene los típicos pequeños fallos de este tipo de producto que una revisión entre varios pares de ojos podría solucionar. Luego tenemos lo que yo creo que es alguna confusión en el tratamiento de los datos. Mi experiencia dice que la información pública de estos temas suele ser confusa y provocar el error porque ha sido previamente tratada por un funcionario que a la hora de elaborar los informes públicos ha asignado los items a categorías preestablecidas que luego hay que descifrar. Véase el caso de “disparos de aeronaves”, que supongo quiere decir munición empleada por alguna aeronave. Probablemente, munición para el cañón de un avión. Pero que podría ser cualquier otra cosa porque el libro recoge otro lado que el informe de exportaciones habla de “munición, disparos y granadas”. En cualquier caso, no es un error del autor sino de la ambigüedad de los datos publicados por la Secretaría de Estado de Comercio, donde imagino tienen poco conocimiento de asuntos de defensa.

Creo que se trata de un trabajo muy interesante y que abre la puerta para que más miembros de la comunidad española interesada en estos temas se anime a publicar libros que no encontrarían cabida en las editoriales habituales. Espero que Yago Rodríguez se lance a escribir más libros y que esta tenga buena acogida.

Guardar

Guardar

Narrativas interesadas

Soy procrastinador nato pero mis horas delante del ordenador saltando de página web en página web tienen su lado positivo, como ser bueno jugando al Trivial Pursuit o terminar encontrando conexiones en información dispersa. Así, terminé escribiendo cosas como “El futuro eléctrico”. Mi interés por la Nueva Guerra Fría, que está en las antípodas del concepto Guerras Posmodernas, nació así. Navegando por Internet me fue surgiendo una sensación extraña con la acumulación de comentarios de Menéame.net o publicaciones en  muros de Facebook que reproducían noticias de medios y entradas de blogs con la perspectiva rusa e iraní de conflictos como el de Siria y Ucrania.  Es interesante preguntarse en qué momento y por qué la clase de medios en español que se definen “libres”, “independientes”, “alternativos”, “de contra información”, etc. consideraron a los medios de comunicación públicos de Rusia e Irán como fuentes de información fiables. Podemos además especular sobre quién financia a medios como Voltairenet y LibreRed que no tiene ni un solo banner de publicidad en su portada.

En vez de plantear teorías conspirativas, lo pertinente es tirar del hilo y llegar al origen de los bulos interesados. Recordemos por ejemplo, el caso del bulo sobre los ataques con armas químicas en Siria en agosto de 2013 que decía que habían sido el resultado de un accidente sufrido por los rebeldes al manipular ese tipo de armas entregadas por Arabia Saudita. El bulo lo puso en marcha un medio concreto, Mint Press, dirigido por una joven periodista salida de la nada, hija de un converso al chiísmo que estudió en Irán, sin apenas experiencia y que había montado una publicación on-line con un montón de dinero salido no se sabe de dónde. Tres años después el bulo sigue circulando y hace poco alguien me reprochó, aquí en un comentario, que yo no me hubiera enterado de que aquellos ataques químicos fueron obra de los rebeldes sirios. Expliqué el asunto en: “El ataque con armas químicas de Goutha: Un caso de desinformación”.

La otra parte relevante del fenómeno es cómo se difunden y se popularizan los bulos. Cómo se viralizan y se convierten en memes políticos, diríamos en pleno 2016. Tampoco defiendo tratar el fenómeno desde la perspectiva de las teorías conspirativas, sino que creo que hay que entender que mucha gente difunde los bulos creados en Moscú y Teherán de buena fe por un sesgo de confirmación. Están dispuestos a creer cualquier noticia que les permite seguir criticando a EE.UU., la OTAN e Israel. Así, el respetable profesor Vinceç Navarro, coautor del primer programa económico de Podemos, terminó diciendo bastantes tonterías al reproducir varios bulos sobre el vuelo MH17 de Malaysia Airlines derribado sobre Ucrania en un artículo en el que salía en defensa de Rusia. Otro caso es el de Óscar López Corral, autor del blog Marat, asaltar los cielos, y militante del Espacio de Encuentro Comunista que reproducía un artículo de Alfredo Jalife-Rahme con el bulo sobre que el avión malayo había sido derribado en un intento de asesinar a Putin. Una idea, por cierto, que había circulado pocos días después del derribo del avión al señalar alguien que la librea del Il-96 presidencial ruso y la del Boeing 777 malayo eran parecidas. Pero que no tiene sentido porque cuando un avión viaja a más de 30.000 pies de altura no hay forma de identificar desde tierra las rayas de colores que lleva en el lateral y porque el avión presidencial ruso hacía tiempo que había dejado de sobrevolar Ucrania en sus rutas.

Y con estos precedentes, me ha llamado la atención tras cada atentado terrorista de carácter salafista-yihadista en Europa la proliferación de análisis y comentarios que apuntan al wahabismo, la corriente islámica oficial en Arabia Saudita. No vamos a negar a estas alturas que las autoridades saudíes han difundido su versión conservadora y rigorista del Islam por el mundo. Es relevante que el llamamiento a la yihad lanzado por Osama Bin Laden en 1996 tenía como motivo central la expulsión de las tropas estadounidenses de Arabia Saudita, un asunto muy delicado para la sensibilidad wahabí. Pero si tenemos que hacer un estudio histórico de los grupos, corrientes y autores que influyeron y conformaron el nacimiento de la yihad global en el contexto de la Guerra de Afganistán tenemos que hacer mención del movimiento deobandi, de origen indo pakistaní, o remitirnos a las ideas del egipcio Sayyid Qutb que miembros de la Yihad Islámica Egipcia, como Ayman Al Zawahiri, llevaron consigo. La genealogía intelectual del yihadismo global es compleja y no deriva precisamemente de la corriente principal y oficial del wahabismo, que se ha mantenido desde el siglo XVIII como una doctrina defensora del status quo y la legitimidad de la familia Al Saud. Por tanto, no hay que confundir ultaconservadurismo con las ideas yihadistas. Por más que ambas compartan una naturaleza extremista. Y por supuesto, entender la peculiar naturaleza aparte de las ideas apocalípticas del Estado Islámico, tal como Manel Gozalbo explicaba en “El califato del fin del mundo”.

La pregunta es, entonces, cómo es que de pronto proliferan análisis sobre la culpabilidad del wahabismo, y por tanto de Arabia Saudita, en la actual ola terrorista. Basta acudir a Google. Empecé por Voltairenet, origen de numerosos bulos y teorías conspirativas sobre EE.UU., la OTAN, Israel, etc. Encontré una entrevista dada por su director, Thierry Meyssan, a una revista serbia donde menciona repetidas veces el término wahabismo: “El plan imperialista de trece años para Siria” (16 febrero 2014). También encontré artículos como “¿Es musulmán el wahabismo?” (19 de enero de 2015). Podría seguir, pero busqué entonces en páginas web españolas y encontré en Rebelión.org el artículo “El wahabismo: la ideología de los terroristas degolladores del Daesh-ISIL y cáncer inoculado en la comunidad musulmana” (30 mayo 2015), en cuyas referencias bibliográficas aparece, cómo no, un artículo de Thierry Meyssan en Voltairenet. En Rebelión.org encontré dos cosas interesantes. El artículo “Breve descripción de la ideología del Estado Islámico” (17 diciembre 2014) es obra del argentino Kamel Gomez El Cheij, cuyo blog Islam en Mar del Plata tiene por subtítulo “Hacia la conformación de un Islam Nacional y Popular”. ¿Qué significa “nacional y popular” (nac & pop) en el contexto argentino? Kirchnerista. Podemos encontrar al menos un artículo de Kamel Gómez en el sitio web euroasianista Katehon. El otro artículo es “¿Quién es el culpable del terrorismo musulmán?” (23 enero 2015) de Andre Vltchek. El artículo fue originalmente publicado en Counterpounch, donde Vltchek aparece como “filósofo, novelista, cineasta y periodista de investigación” que realiza documentales para TeleSur y Press TV, canales de televisión internacionales. El primero lo financia un consorcio de los países “bolivarianos” y el segundo forma parte de la corporación pública iraní. En esos tres artículos de Rebelión.org se habla de wahabismo y se le atribuye la responsabilidad de las corrientes yihadistas contemporáneas. Por ejemplo, Vltchek afirma: “Casi todos los movimientos radicales en el Islam de hoy, en cualquier parte del mundo, están vinculados con el wahabismo”.

Lo que he hecho no es más que una búsqueda rápida impulsada por el instinto. Pero creo que queda clara la idea que intuía. Arabia Saudita no es la clase de país donde me gustaría vivir. Pero estando últimamente inmerso en lecturas sobre el origen de la yihad global, me saltaron varias alarmas ante la sensación de que alguien llevaba tiempo poniendo en circulación un argumentario sobre Arabia Saudita como origen de los males del Islam contemporáneo y cuna del yihadismo global. Esas críticas no son el resultado de un posicionamiento moral sobre el país, sino pura ideología en el contexto de la Nueva Guerra Fría. Así no es casual que las ideas lanzadas por medios posicionados del lado iraní terminando en un efecto de bola de nieve apareciendo en medios y blog españoles de izquierda. Otras veces es pura coherencia militante. Los nacional-populistas están con los gobernantes de Rusia, Irán, Siria y Venezuela en contra de Occidente y sus aliados.

Anteriormente en GuerrasPosmodernas.com:

“El antisemitismo y la dimensión ideológica de la Nueva Guerra Fría” (10 julio 2016)

“La factoría de bulos” (21 noviembre 2015)

“Voltairenet, la gran impostura” (13 noviembre 2013)

Más dura será la caída

Es algo que no falla. En los últimos años cada cierto tiempo surge una crisis internacional y me encuentro varios análisis fuera de la “prensa seria” que anuncian que estamos ante la excusa que Estados Unidos necesitaba para comenzar una gran guerra con la que salir de la crisis. Hablamos de Irán, Corea del Norte, Siria y Ucrania… En su versión más apocalíptica y literaria nos cuentan que estamos ante la decadencia final de un imperio en colapso que, como una bestia herida, no se derrumbará sin dar un último y mortal coletazo. En su versión geeconómica estaríamos ante la búsqueda de una excusa para realizar un gran gasto militar que sirva de paquete de estímulo para salir de la crisis, porque como todo el mundo sabe “Estados Unidos sólo salió de la crisis de 1929 con la Segunda Guerra Mundial”. Así nos cuentan que la guerra con Corea del Norte hubiera servido de advertencia parar frenar el ascenso de China en Asia-Pacífico y la guerra en Siria hubiera servido para recomponer el inestable orden geopolítico en Oriente Medio. Luego resulta que todas las señales que vienen del gobierno de Estados Unidos van en sentido contrario. Pero no importa, porque tenemos la excusa perfecta para que unos cuantos blogs nos desentrañen las claves ocultas y fundamentales de la guerra civil siria o la invasión rusa de Ucrania. Que como nos contaron para el caso de Kosovo o Gaza, siempre es el petróleo (algún día tendré que escribir la segunda parte de “Cómo acabar con la Geopolítica de una vez por todas”).

En las últimas semanas me ha pasado lo contrario. No he parado de encontrar noticias que anticipan problemas económicos para Europa, China, Japón y Rusia. Es decir, para todos menos para Estados Unidos. En el caso de ZeroHedge.com me ha hecho gracia porque es una página web que alguno usó en su momento como fuente para sustentar la idea de que las sanciones económicas al gobierno de Putin no iban a afectar a Rusia y además provocarían un efecto “boomerang” que perjudicaría a EE.UU. y la Unión Europea. Así que ya ven la fiabilidad de ciertas páginas webs que no paran de anunciar el apocalipsis. Un día es uno y mañana es otro del signo contrario. Así que recomiendo tomar con precaución esta clase de informaciones. De aquí a unos meses sabremos si estaban tras la pista de algo importante o se trata de fuentes a descartar. Mientras tanto, se acumulan datos de algo interesante.

El barco de cubierta verde en la foto es el BW Zambesi, un petrolero de bandera de Singapur, que el miércoles 30 de julio de este año partió de Texas con un cargamento de petróleo por valor de 40 millones de dólares rumbo a Corea del Sur. Se trató del primer contrato de exportación de crudo estadounidense desde los años 1970. Estados Unidos está viviendo un boom de producción petrolera gracias a los yacimientos no convencionales de hidrocarburos. Las famosas explotaciones de fracking (fractura hidráulica). Estados Unidos produce ahora mismo más petróleo que Arabia Saudita y abundan los artículos que hablan de la nueva “América Saudita” (como este del American Entreprise Institute o este otro de The Economist)

Mientras tanto, el precio del petróleo no ha parado de caer. Desde el pico de 107,95 dólares por barril en junio, el West Texas Intermediate cayó a los 81,26 dólares la semana pasada. Se barajan varias razones acumuladas, como el nuevo flujo de petróleo estadounidense o la reentrada en el mercado de Libia, pero llevamos varios meses asistiendo a la caída del precio del petróleo en los mercados internacionales. Podría tratarse de de un intento de los países de la OPEP de hacer caer el precio del petróleo por debajo del precio a partir del cual es rentable la explotación de los yacimientos no convencionales en Estados Unidos. Pero el fenómeno tiene unas implicaciones importantes. Una súbita caída del petróleo por debajo de cierto nivel de precios supone que ya no se van a cumplir las previsiones con las que muchos gobiernos que dependen de las exportaciones de hidrocarburos elaboran sus presupuestos generales. Entre los primeros afectados estarían Rusia, Irán y Venezuela. Esta última, estaría escondiendo los malos datos de la estatal PDVSA bajo ingeniería contable y ha resultado un socio no muy fiable para China.

Bz6Zby3CUAA9wZW.png largeRusia ya ha sufrido además una enorme caída del rublo que ha llevado a una merma de sus reservas de divisas tratando de mantenerla a flote. Así que está por ver si, con una caída de los ingresos por exportación de petróleo, el Kremlin podrá mantener los expansivos presupuestos de defensa de 2015 y sus ambiciones geopolíticas en el contexto de lo que yo llamo la Nueva Guerra Fría. Rusia podría caer en una recesión en 2015.

Este movimiento en los mercados internacionales podría responder también a un estrategia concertada entre Estados Unidos y Arabia Saudita para poner en aprietos la economía iraní, cuyo régimen destina grandes recursos en sostener al régimen de Assad en Siria y además está embarcado en un costoso programa nuclear.

Recomiendo la lectura de La revolución del Fracking es real y ya está aquí de Andrés Rodríguez. Por su parte, Ángel G. de Ágreda, que se multiplica en Internet con Perdidos en el Ciberdespacio y Center Comradedom, nos ofrece una recopilación de noticias sobre energía en Energy and Environmental Security.

Fitna

No querría entrar en discusiones virulentas innecesarias con algunos ilustres lectores ocasionales de este blog pero me sorprende lo burdo del discurso islamofóbico que puebla el mundo de los estudios de seguridad y defensa. Cosas de la perspectiva que da no ser creyente y haber tenido una formación formal e informal en ciencias sociales. Nos faltan buenos “yihadologistas”.

Ya apunté hace tiempo como lo que se esconde en ese discurso es simple conservadurismo cristiano que se siente amenazado en su pérdida de relevancia social. Y creo que cuando pase el suficiente tiempo la perspectiva nos permitirá ver que el gran conflicto de nuestro tiempo es una “guera civil” en el Dar al-Islam. Los muertos de la gran “yihad global” los están poniendo los musulmanes. Hagan las cuentas y verán.

He revisado y descontando a la Harka el pasado día 16 de noviembre no veo que nadie esté prestando mucha atención a lo que está sucediendo en la frontera entre Arabia Saudita y Yemen.

Llama la atención viendo fotos y vídeos el aspecto panchovillesco de los soldados del país con las fuerzas armadas más importantes de la Península Arábiga que acuden al combate en la plataforma de carga de camiones y todoterrenos. Para colmo no parece que haya dos unidades que empleen el mismo fusil de asalto. Menudo lío la lista: AK-47, AKMS rumanos, HK G3, Sig 550, Steyr AUG y HK G36. Nada menos que tres calibres diferentes. Preocupa pensar que esas son las fuerzas armadas que aseguran un buen porcentaje del petróleo del “mundo libre”.

De lo que digan las autoridades saudíes y los rebeldes yemeníes habrá que creerse la mitad. Pero los últimos días ya se ven en combate helicópteros AH-64 “Apache”, carros de combate M-60 y vehículos de combate de infantería M2 “Bradley” así que la cosa tiene que estar subiendo de intensidad. Ya las malas lenguas decían el 4 de diciembre que los saudíes habían entrado en “pánico” y habían pedido ayuda a los jordanos que llevan un tiempo empeñados en tener unas fuerzas armadas creíblles. Quedaría confirmar la participación iraní para estar seguros de presenciar una delicada guerra por delegación.