Arabia Saudita y la superioridad moral

El otro día el Real Madrid y el Atlético de Madrid disputaron un partido de fútbol en Arabia Saudita, ese país que dispara el activismo de doble click de los justos en España. La celebración del partido formaba parte, evidentemente, de una campaña para mostrar una nueva imagen al mundo, tras las reformas introducidas en el país y los esfuerzos por atraer turismo

Como era de esperar, la federación de fútbol, los equipos y los medios que participaron fueron objeto de crítica por participar en la “campaña de blanqueamiento” de Arabia Saudita. Queda la sensación que ante el revuelo creado, el diario deportivo Marca se subió a posteriori al carro del periodismo activista justificando su portada, tan criticada, como “un martillazo de realidad“.

En el partido estuvo presente Isabel Ayuso, presidente de la Comunidad de Madrid.  Apareció con el pelo descubierto y un vestido. Durante la entrega de trofeos, estuvo situada al lado de Ahmed Al Mohtaseb, vicepresidente de la empresa Sela Sports, al que en un momento dado le dio una palmada en la espalda.

El aspecto y la actitud de Ayuso sirvió para que muchos desde la derecha española en partidos, medios de comunicación y redes sociales la convirtieran en ejemplo de “feminismo real”, hablando incluso de su “vestido feminista”. La realidad es que desde hace poco no es obligatorio en Arabia Saudita llevar el pelo cubierto para las visitantes del país. Y en el pasado, fue habitual que mujeres con cargos públicos de visita oficial al país lucieran el pelo a la vista. Algo que señalé en Twitter, con fotos de las entonces ministras la española Ana Pastor y la alemana Ursula von der Leyen.

El acontecimiento y su posterior polémica me han llamado la atención porque Arabia Saudita es, junto con Israel, el país de la región que en España queda bien odiar desde el más inocuo postureo. No compromete a nada, ni requiere un mínimo de conocimiento o reflexión. Y además permite practicar el antisemitismo o el racismo de una forma socialmente aceptada. Así, desde la derecha española se ha celebrado estos días que Ayuso realizó un gesto valiente en la propia cara de los “putos moros”. Y es que no olvidemos, en España “moros” es una categoría étnica que describe a los habitantes de la franja que abarca desde Mauritania a Afganistán.

La postura de la izquierda española no es moralmente superior, considerando la larga lista de vergüenzas acumulada en todo Oriente Medio. Tenemos dos ministros del gobierno de coalición de la izquierda que han trabajado para un canal de televisión iraní. Tenemos al Partido Comunista de España compartiendo esfuerzos con la ultraderecha como defensor del régimen de Bashar Al Asad, el mismo que emplea armas químicas contra su población. Y es que no hay nada que dé más pánico a la izquierda española que apoyar a la gente que se juega su libertad y literalmente la vida en países lejanos si eso les coloca en el mismo bando que Washington. Criticar a Arabia Saudita es una forma de lavar las conciencias por el silencio cómplice sobre Siria o Irán.

Todo este activismo de salón y de doble click sobre Arabia Saudita ha de valorarse sólo considerando que la cuestión central aquí no son los derechos humanos o los derechos de las mujeres. Al fin y al cabo, es habitual que el periodismo comprometido español sea cómplice de HAMAS cuando informa sobre Gaza. Arabia Saudita es una excusa para otras cosas, como criticar a la monarquía española. Y es sobre todo una forma de no tener que ir al meollo de las cosas y responder a las preguntas difíciles.

Después del atentado yihadista en Barcelona, me llamó la atención la proliferación de artículos que trataban de relacionar lo ocurrido con las relaciones bilaterales de España y Arabia Saudita. El argumentario manejado decía que era incompatible querer combatir el terrorismo en Europa y mantener buenas relaciones con Arabia Saudita, país cuya ideología oficial inspiraba a los terroristas y que apoyaba con armas a los mismos yihadistas que luego atentaban en Europa. Era un bulo interesado que supongo surgió en una oficina de Teherán. Pero mezclar el conservadurismo reaccionario de Arabia Saudita con el mileranismo revolucionario del Estado Islámico era la excusa para no prestar atención al problema real: los valores de la población musulmana en Europa. La verdadera amenaza a largo plazo para Europa no son los cuatro chiflados que se radicalizan con una ideología que es enemiga de Occidente y de los Al Saud, sino ese sector silencioso e importante de la población musulmana que mantiene valores incompatibles con la democracia occidental. Ahí está el verdadero campo de batalla del siglo XXI. Y ahí sí podemos discutir el papel jugado por Arabia Saudita.

Y esto de lo que les hablo no es un asunto etéreo. Esta misma semana, una organización islamista presionó para vetar la presencia de una persona en un evento literario aquí en España. Zoubida Boughaba iba a dar una charla sobre cuentos populares del Rif, invitada por la Consejería de Educación y Cultura de Melilla. La Comisión Islámica de Melilla pidió que se le declarara “persona non grata” en Melilla por su postura pública en contra del uso del velo, lo que según esta organización constituía islamofobia. Ante las presiones y la polémica, declinó la invitación de acudir a Melilla, aunque finalmente las muestras de apoyo le llevaron a reconsiderar su decisión y aceptar la invitación a participar en el evento. Parafraseando a los jóvenes que se manifestaban en Irán: “Olvidaos de Arabia Saudita. Nuestra lucha está aquí”.

2 comentarios sobre “Arabia Saudita y la superioridad moral

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  1. El “gesto” de Ayuso no lo vi especialmente feminista ni reivindicativo y su vestido era largo, otras mujeres que anteriormente visitaron Arabia Saudita vistieron pantalones. Además de que las mujeres extranjeras no tienen por qué llevar el pelo cubierto. ¿Dónde está el gesto feminista de Ayuso?

    Tanto derecha como izquierda parecen estar muy necesitadas de gestos. El toque que da en el brazo Ayuso al directivo saudí no tienen nada de especial, anteriormente se saludaron dándose la mano. Si los políticos buscan hacer gestos feministas de verdad en el mercado laboral pueden hacer muchos.

  2. Artículo valiente. Lo de golpear a Arabia Saudí se ha convertido en deporte nacional. Lo practican los mismos que te venden que Irán es un país muy avanzando que hace mucho por los cristianos. El otro día participaron en las honras fúnebres de Soleimani en la Embajada de Irán.

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