Datos e incógnitas sobre la trama yihadista en Cataluña

Gráfico obra de Natalia Palazón. Vía La Vanguardia.

El miércoles 16 cerca de la medianoche tuvo lugar una explosión en una casa de Alcanar, al sur de la provincia de Tarragona. La edificación colapsó. Recuerdo que alguien se preguntó en un comentario perdido ahora en el ruido de Twitter si el asunto tendría algo que ver con el terrorismo. Resulta que allí una célula terrorista preparaba un atentado con bomba de gran magnitud. Se encontraron una gran cantidad de bombonas de butano y restos de triperóxido de triacetona (TATP), explosivo usado en varios atentados yihaidstas. Por ejemplo, el atentado de Manchester. La explosión accidental, precipitó los acontecimientos. En la tarde del jueves 17 tuvo lugar el atentado terrorista en las Ramblas de Cataluña. Fue llevado a cabo con una furgoneta alquilada. Un segundo vehículo, también alquilado, fue abandonado en Vic. Posiblemente empleado en la huida.

Relacionado con los acontecimientos o no, un coche embistió un control de seguridad de los Mossos en la avenida Diagonal de Barcelona, arrollando a una sargento que sufrió fractura de fémur. El vehículo fue abandonado a varios kilómetros de allí en Sant Just Desvern y dentro de él se encontró el cadáver de Pau Pérez, ciudadano español y sin antecedentes penales. Tras las primeras especulaciones, la conclusión más lógica es que fuera asesinado para robarle el coche. Lo que está por confirmar es quién fue el autor del robo con asesinato.

Pau Pérez, la víctima que no debemos olvidar. Foto vía La Vanguardia.

Uno de los miembros de la célula tomó el Audi A3 de su hermano y con otros cuatro miembros, se dirigió a Cambrills en la madrugada del viernesSe encontraron un control de los Mossos en la rotonda frente al Club Náutico y se lanzaron contra él a toda velocidad, hiriendo un agente que sufrió una fractura de tibia y un golpe en la cabeza. El vehículo terminó volcando y arrollando a varias personas. Una de las víctimas murió en el hospital. Otra versión dice que las personas fueron arrolladas antes de chocar contra el control.

Los ocupantes del coche se bajaron del coche siniestrado empuñando armas blancas y llevando falsos chalecos explosivos. Cuatro terroristas fueron abatidos allí por un solo Mosso y un quinto terrorista huyó hacia el este en dirección a Salou, apuñalando por el camino a una mujer que permanece en la UCI, hasta que varios policías cortaron su huida. Cuatro terroristas murieron y un quinto resultó gravemente herido, falleciendo posteriormente por sus heridas. El uso de falsos chalecos explosivos apunta a que sea una caso de “suicide by cop”.

Gráfico de Esther Utrilla en el diario ARA.cat

El siguiente gráfico muestra la identidad de doce personas vinculadas con la célula terrorista y que están identificadas. Como pueden ver hay un grupo de tres hermanos y tres parejas de hermanos. Tenemos a los tres hermanos Aalla: uno murió en Cambrills, otro está huido y el tercero era dueño del Audi A3 empleado por los terroristas de Cambrils. Tenemos a los hermanos Hichamy, ambos muertos en Cambrils. Tenemos a los hermanos Abouyaaqoub, uno murió en Cambrills y el otro está huido. Y tenemos a los hermanos Oukabir, uno murió en Cambrills y del otro hay dos versiones. Una que fue detenido y la otra es que se entregó voluntariamente al informar los medios de su nombre como sospechoso porque su hermano llevaba su documentación.

Organigrama con las personas vinculadas con la célula terrorista que han sido identificadas. Imagen vía El País.

Que haya nueve de las doce personas vinculadas con la célula (todavía no sabemos si dos personas detenidas son terroristas pata negra) es bastante significativo. Eso significa que era un grupo cohesionado y cerrado. Además, el número de personas significa que no se trata en absoluto de yihad atomizada. La figura clave aquí Abdelbaki Es Satty, el imam de Ripoll, por su ascendente sobre los jóvenes y porque su biografía está llena de momentos en los que se cruzó con tramas y personajes yihadistas.

Ahora las preguntas por responder son varias. La primera incógnita es cuántas personas más allá de las que ya tenemos identificadas con cara y nombre estaban implicadas con la célula terrorista y andan sueltas. La segunda incógnita es cuántas personas más murieron en el desplome de Alcanar. La tercera incógnita es el papel real de las dos personas detenidas por la implicación de sus hermanos. A uno le cogieron el coche y al otro la documentación. Pero sobre todo la gran cuestión es qué contactos internacionales tenía la célula con organizaciones yihadistas.

“Yihadismo” del general de brigada Miguel Ángel Ballesteros

El general de brigada Miguel Ángel Ballesteros es el director del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE). Durante su mandato, el centro ha tomado un nuevo impulso con la publicación regular de documentos de análisis, una presencia activa en las redes sociales y la organización en numerosas actividades por toda España.

El general Ballesteros recientemente en Mali. Foto: EMAD.

Hasta ahora he tenido dos ocasiones de escuchar al general Ballesteros hablar en público. La primera fue en un Curso Internacional de Defensa en Jaca, donde habló sobre los países BRIC. Abordó el tema desde la geopolítica clásica de Mackinder, lo que no me pareció la más adecuada. La segunda vez que escuché al general Ballesteros fue aquí mismo en Tenerife. Me sorprendió gratamente su conferencia “El Valor Geoestratégico de las Islas Canarias”. No sólo aportó un análisis geopolítico sino que ofreció una perspectiva geoeconómica que me pareció novedosa y que pocos académicos en Canarias hubieran podido ofrecer.

No es habitual en España tener libros de militares en activo abordando temas de actualidad, pero el general Ballesteros ha dado el paso y ha publicado Yihadismo (La Huerta Grande Editorial, 2016). El libro comienza explicando el concepto de yihad en el contexto de la religión musulmana para luego repasar los orígenes afganos de la yihad global, la aparición de franquicias regionales de Al Qaeda y las guerras civiles en Libia y Siria después de la Primavera Árabe. Estos temas ocupan los primeros cuatro capítulos del libro. La segunda parte, por así decirlo, la forman cuatro capítulos que se ocupan del Estado Islámico, tratando su origen, financiación y propaganda para concluir con qué se ha hecho y cómo deberíamos enfrentar al yihadismo. El general Ballesteros aborda la necesidad de combatir al yihadismo en el plano ideológico, frenar los procesos de radicalización y lanzar un mensaje inequívoco desde las sociedades democráticas para “llevar al ánimo del adversario el mensaje de que jamás podrá alcanzar sus objetivos a través de la violencia”. Habla de “disuasión por negación” y además se “moja”: “Hay que evitar la tentación de apoyar la caída de regímenes, pues el vacío de poder será inevitablemente aprovechado por el yihadismo”.

El libro se trata de una obra introductoria al fenómeno. La bibliografía es casi toda en español, por cierto. Desde luego que Yihadismo del general Ballesteros viene a ocupar un vacío editorial porque dudo que periodistas, militares, estudiantes universitarios e interesados en general en España tengan ahora mismo otros títulos a mano equivalentes con los que abordar el tema.

Por otra parte, he echado en falta un trabajo más visible del editor que hubiera ordenado el flujo de ideas del autor, aunque supongo que no es fácil decirle a todo un general que haga cambios en su manuscrito. Por ejemplo, me pareció raro que el grupo nigeriano Boko Haram sea tratado en un epígrafe que no llena una página. Su ausencia no hubiera desentonado en el contexto de un capítulo dedicado a los grupos yihadistas de Argelia, el Sahel y la península arábiga. Luego, tenemos esos pequeños errores que son simple notas de de color en el texto pero que llaman la atención a un tipo como yo. Hablo de detalles como que “Boko Haram” no significa “la educación occidental es pecado” o que la operación en la que murió Osama Bin Laden no se llamó “Gerónimo”. Se llamó “Neptune Spear”, mientras que “Gerónimo” fue la palabra clave para designar el objetivo. Pero ya me conocen ustedes.

Hace menos de un mes el nombre del general Ballesteros apareció en la prensa como posible futuro jefe del Centro Nacional de Inteligencia. Su paso por el Instituto Español de Estudios Estratégicos le debe haber puesto sin duda al día sobre los riesgos y amenazas actuales. Debemos esperar que llegue un nuevo director que siga la estela del general Ballesteros, tras haber convertido al IEEE en un centro tan activo. Y sobre todo, espero que más militares se animen a publicar libros y enriquecer el debate.

Avalancha de libros sobre yihadismo, terrorismo y Oriente Medio

Voy anotando los libros que compro y leo en la página “Biblioteca” de este blog. Esa costumbre me sirvió para tomar conciencia de la montaña de libros que compraba cada año y frenar la compra compulsiva. Así, pasé de comprar más de 80 libros en 2015 a 43 en 2016. Además, llevar la cuenta de los libros que leía me permitió ver el escaso ratio de libros sobre los comprados, culpa de pasar ahora más tiempo leyendo delante de una pantalla. Así que llevo un tiempo intentando mantener un equilibrio entre compras y lecturas, frenando mi costumbre de comprar libros sobre temas que me interesan pero en los que no estoy trabajando en ese preciso momento.

Uno de los temas que sigo más allá de la coyuntura es el yihadismo. Tras la muerte de Osama Bin Laden y el estallido de la Primavera Árabe el yihadismo global perdió temporalmente protagonismo hasta que el Estado Islámico tomó Mosul en 2014. Desde entonces hemos sufrido en Europa una ola de atentados terroristas en los que los yihadistas proclaman su lealtad al califa Ibrahim mientras Al Qaeda ha quedado relegada a un segundo plano. Todos esos cambios en el panorama general del yihadismo han generado una catarata de libros de autores de referencia de los que ya tenía libros.

Lawrence Wright, autor de The Looming Tower, tiene nuevo libro: The Terror Years: From al-Qaeda to the Islamic State.

Jason Burke, autor de Al-Qaeda: The True Story of Radical IslamOn the Road to Kandahar, tiene nuevo libroThe New Threat from Islamic Militancy.

Ali Soufan, autor de The Black Banners (que reseñé aquí), tiene nuevo libro: Anatomy of Terror: From the Death of Bin Laden to the Rise of the Islamic State.

David Kilcullen, autor de The Accidental Guerrilla y Out of the Mountains, tiene nuevo libro: Blood Year: Islamic State and the Failures of the War on Terror.

Marc Sageman, autor de Understanding Terror Networks Leaderless Jihad, tiene nuevo libro: Turning to Political Violence: The Emergence of Terrorism,

Mientras tanto, en Francia, Gilles Kepel, autor de libros como Yihad y Fitna, tiene nuevo libro: La Fracture. Por su parte, Olivier Roy, con quien Kepel mantiene un debate intelectual tiene también nuevo libro: Le Djihad et la mort.

Si esto no fuera suficiente, también tenemos novedades editoriales en España, obra de periodistas.

Antonio Pampliega cuenta su cautiverio en Siria en En la oscuridad.

Javier Espinosa es otra periodista que también fue secuestrado en Siria. Es coautor con Mónica G. Prieto de Siria, el país de las almas rotas. Y ahora tienen nuevo libro: La semilla del odio: de la invasión de Irak al surgimiento del ISIS.

Mikel Ayestarán, otro corresponsal español en Oriente Medio, tiene nuevo libro: Oriente Medio, Oriente Roto.

Considerando que a veces escribo en este blog entradas largas y densas, como “La Conexión Iraní” y “La Conexión Siria”, que suponen tanto tiempo como los artículos que sí son remunerados, me planteé hace unos meses poner en el blog un botón para “propinas”.  Y viendo cómo no para de crecer la lista de los libros pendientes de comprar a lo mejor me animo hacerlo porque a este paso voy a tener que atracar un banco. Mi compromiso sería entonces hacer una reseña aquí para orientar al que venga detrás y quiera profundizar en estos temas.

 

El debate hurtado sobre Arabia Saudí

Hace tiempo me llamó la atención la proliferación de columnas de opinión que culpaban de la actual ola de yihadismo en Europa a Arabia Saudita en última instancia. Todos los autores hablaban del wahabismo y del dinero gastado por Riyad en difundir su versión ultraconservadora del Islam. El argumento me pareció peculiar por dos razones, por la vía de radicalización de los yihadistas europeos y por la propia historia del salafismo-yihadista.

El perfil de los yihadistas que han actuado en Europa desde 2012 para acá en Francia y Bélgica, principalmente, suele ser el de hijos de inmigrantes que tras un vida de pequeña delincuencia, drogas y alcohol se convierten en “musulmanes renacidos” a su paso por la cárcel o su contacto con algún predicador radical y carismático. No es una trayectoria que tenga vínculos con el Islam oficial de mezquitas como la de la M-30 de Madrid.

Centro Cultural Islámico de Madrid, financiado por Arabia Saudita. Foto: Wikimedia.

En la historia del pensamiento salafista-yihadista, que arranca en la segunda mitad del siglo XX, encontramos personajes como el egipcio Qutb, el palestino Azzam y el sirio Mustafá Setmarian. Pero no aparecen figuras del Islam oficial saudí llamando a los musulmanes de Europa a poner el continente en llamas. Incluso las tan habituales comparaciones del Islam saudí y el Estado Islámico no resisten un análisis serio cuando comprendemos el carácter de secta apocalíptica de este último. Véase “El califato del fin del mundo” de Manel Gozalbo.

Así que ordené mis argumentos e hice un repaso para la revista EL MEDIO recientemente en Arabia Saudita y la sospecha sospechosa. Me resulto curioso que tantas personas se hayan puesto a escribir un pliego de acusaciones tan parecido y peculiar contra Arabia Saudita a la vez. Y creo que no es un fenómeno casual. Este tipo de memes los lanza alguien con un objetivo. ¿Quién podría estar interesado en desacreditar Arabia Saudita a ojos de los europeos? Obvio. Los enemigos geopolíticos de Arabia Saudita. Y hay un detalle curioso, a Arabia Saudita se le pueden reprochar muchas cosas. Por ejemplo, la falta de derechos y libertades. Véase “A Arabia Saudita le perdonamos todo” de Juan T. Delgado. Pero quien lanzó el meme parece que no quiso escarbar en ese lado, a saber por qué. O puede que la ola de atentados yihadistas pusiera a tiro un argumento fácil.

Pero hay una última cosa en la que caí en la cuenta esta semana. El asunto del dinero saudí promoviendo un Islam reaccionario en Europa tiene una consecuencia que, me queda la sensación, los críticos de la relación de Occidente con Arabia Saudita desde la izquierda progresista pasan por alto. Ese dinero tiene un efecto. Promueve unos valores que son incompatibles con la convivencia en democracia. Y me pregunto por qué no tenemos ese debate.

 

Una guía de mis textos sobre el Estado Islámico y Siria (actualizada septiembre 2016)

He escrito varias veces sobre el origen y expansión del Estado Islámico.

Tres de mis colaboraciones con Sesión de Control fueron sobre ese tema:

Escribí sobre cómo la invasión de Afganistán en 2001 podría servir de modelo para derrotar al Estado Islámico y también de los obstáculos actuales para llevarlo a cabo:

Tras la ola de refugiados, alguno quizó culpar a Europa de darle la espalda a personas que huían una guerra provocada y alimentada por ella misma, cuando el papel occidental ha sido secundario. Expliqué las complejidades de la guerra en Siria en:

Cierta periodista española escribió sobre el mismo tema. Traté el asunto, haciendo hincapié en quién vende las armas que se usan en Siria y en la mayoría de los conflictos armados.

Expliqué la internacionalización de la guerra civil en Siria en Sesión de Control:

Profundizando en la idea de la internacionalización de la guerra siria, expliqué cómo el régimen de Bashar Al Assad es sostenido por la ayuda iraní y milicias chiíes reclutadas en países como Iraq, Pakistán y Afganistán. Un asunto pendiente es hablar de cómo el régimen sirio se ha fragmentado con señores de la guerra que controlan la economía de guerra por regiones.

He reseñado tres libros sobre el Estado Islámico que me han parecido relevantes y que dan una perspectiva bastante interesante con informaciones sobre el terreno y testimonios de testigos privilegiados.

En la revista El Medio he escrito tres artículos sobre los intereses rusos en Siria.

También he escrito en la revista El Medio sobre cómo los regímenes iraquí y sirio influyeron en la aparición del Estado Islámico. El primero porque lanzó una campaña de islamización ante el declive del socialismo árabe y sus cuadros terminaron uniéndose a las filas yihadistas. El segundo porque actuó de bombero pirómano permitiendo el flujo de yihadistas hacia Iraq. Me ha quedado pendiente un tercer artículo sobre el papel de Turquía en el auge del Estado Islámico en Siria.

Un tema que me enfada bastante es la propagación de bulos de forma interesada. He tratado algunos.

Otra vez Francia: La nueva normalidad

Hace semanas Jorge Tierno me animó de nuevo a escribir en su blog. Le conté que en su momento había pensado en hacerlo sobre terrorismo pero “no era una tema de actualidad”.  Poco después tuvo lugar el atentado en el aeropuerto de Estambul. Y  ayer hubo atentado terrorista en Francia. Otra vez.

Precisamente anoche hablé con Jaume Segalés en Radio Internacional sobre el Estado Islámico y el terrorismo yihadista a propósito de la noticia de que el Estado Islámico se prepara para la pérdida de sus dominios territoriales para convertirse en una organización terrorista al uso. Y me paré a hacer la reflexión de que el terrorismo es una estrategia de los débiles y fanáticos. Es una forma de violencia política para echarle un pulso al Estado. Recordé la ola de violencia terrorista de los sesenta y setenta, con numerosos secuestros de aviones como el que terminó en Uganda y cuyos pasajeros fueron rescatados por comandos israelíes. Recordé acciones como el secuestro de los mandatarios en una cumbre de la OPEP en Viena y el Otoño Alemán de 1977.

CnZSR4RXYAANAdP ¿Qué quedó de todo aquello? El terrorismo fue derrotado. Y nadie concibe que los países occidentales claudiquen ante la amenaza del terrorismo yihadista. Me refiero a que no cesarán los esfuerzos para derrotar al Estado Islámico. Supongo que no es fácil asumir que el atentado de ayer en Niza es la “nueva normalidad”. Y qué vendrán más atentados y vendrán más muertos. El factor de éxito de la estrategia terrorista vendrá dado por lo que hagamos nosotros. No por el número de muertos.

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Bruselas y el salto evolutivo del Estado Islámico en Europa

El pasado martes 22 de marzo tuvo lugar un doble atentado en Bruselas, la capital de Bélgica. A las 7:58 de la mañana se produjo una explosión en el Aeropuerto Internacional de Bruselas (Zaventem). 37 segundos más tarde se produjo otra. Según Peter Allen en MiddleEastEye, la segunda explosión tuvo lugar entre el flujo de gente que huía de la primera. Las cámaras de seguridad captaron a tres terroristas, dos de los cuales murieron en las explosiones, mientras que el tercero huyó. Una hora más tarde una explosión tuvo lugar en la estación de metro de Maelbeek, cerca de la sede de varias instituciones europeas. El balance provisional de víctimas es de más de 30 muertos y más de 200 heridos.

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Bruxelles est (re)belle. Foto: Wikimedia.

El Estado Islámico emitió aquel mismo día por la tarde un comunicado en varios idiomas reivindicando los atentados, donde amenaza con “días negros para todas las naciones cruzadas aliadas en su guerra contra el Estado Islámico”. El comunicado hace mención a que los terroristas emplearon fusiles de asalto, cinturones explosivos y bombas. Así que estaríamos ante un intento de replicar un tipo de atentado yihadista que se ha repetido en varios continentes desde los ataques del 26 de noviembre de 2008 en Mumbai y que Adam Elkus y John Sullivan llaman “asedio urbano”. Se trata de ataques simultáneos contra lugares públicos para saturar a la policía y los servicios de emergencia por parte de terroristas con fusiles de asalto, que una vez enfrentados a la policía o acorralados hacen detonar los explosivos. Sin embargo esta vez los terroristas simplemente hicieron detonar los explosivos.

Estos atentados han ocurrido menos de una semana después de dos grandes operaciones policiales en Bélgica los días 15 y 18 de marzo que se saldaron con la detención de Salah Abdeslam, considerado el “cerebro” del grupo terrorista que atentó el 13 de noviembre de 2015 en París. Abdeslam es originario de la comuna de Molenbeek y es significativo que no fue detenido a la fuga lejos del país, sino que fue en su lugar de origen donde la policía belga le detuvo. Como apunté el pasado mes de noviembre, tras los atentados en París, la comuna de Molenbeek es conocida por ser un foco de radicalización islamista. Se acumulan allí una serie de problemas sociales que han servido de caldo de cultivo para el yihadismo. Si Abdeslam ha logrado permanecer cuatro meses huido de la policía es porque contaba en la zona con una red de amigos y simpatizantes que le han proporcionado refugio. Tras su detención, el ministro belga de Asuntos Exteriores afirmó que preparaba un nuevo atentado y que contaba con una nueva red a su alrededor en Bruselas”. Por tanto, es factible especular que los autores de los atentados son miembros de esa red que escaparon a las operaciones policiales y adelantaron sus planes de atentar en Bélgica, ya que se requiere tiempo para obtener los ingredientes y preparar los explosivos.

Imágenes de los tres terroristas captada por una cámara de seguridad del aeropuerto de Bruselas. Foto: Wikimedia.

El miércoles 23 las autoridades belgas identificaron a dos de los terroristas autores de los atentados como los hermanos Ibrahim y Jalid El Bakraoui. Ambos murieron al hacer detonar artefactos explosivos, el primero en el aeropuerto y el segundo en el metro. El segundo terrorista que murió en el aeropuerto y el tercero que huyó de allí no han sido identificados. Una de las piezas claves en la investigación fue el testimonio del taxista que trasladó los tres terroristas con tres pesadas maletas al aeropuerto. Gracias a él la policía llegó a una vivienda en el nº 4 de la calle Max Roos de la comuna de Schaerbeek, donde fueron encontrados 15 kilos de explosivo triperóxido de triacetona (TATP en sus siglas en inglés), 150 litros de acetona, 30 litros de agua oxigenada y detonadores junto con una maleta llena de clavos y tornillos para ser usados como metralla. El hallazgo es significativo porque en los atentados del 13 de noviembre de 2013 en París se empleó también TATP. Se trata de un explosivo fabricado con ingredientes al alcance de cualquiera pero que requiere maestría en su elaboración por la peligrosidad de su manejo.

Los atentados del 13 de noviembre de 2015 en París reflejaron un salto en la complejidad de la ejecución y el nivel de recursos empleados, sino también en la sofisticación de los procedimientos empleados por los terroristas. Según un informe de la policía francesa al que el New York Times habría tenido acceso, la complejidad de las bombas empleadas y la estandarización de su fabricación refleja que las células terroristas vinculada al Estado Islámico en Europa cuentan ahora con miembros entrenados, posiblemente en Siria, que siguen los mismos protocolos. Además, el empleo de teléfonos para usar y tirar, el empleo de teléfonos móviles activados poco antes de los ataques y el uso de los teléfonos móviles de las víctimas en la sala de conciertos Bataclan suponen que los terroristas son ahora mucho más precavidos en sus comunicaciones.

Ese salto en los ataques terroristas en Europa supone que se ha producido un cambio de estrategia en el Estado Islámico, que ahora sí busca lanzar ataques en Occidente. Ese cambio posiblemente tenga que ver con que, tras alcanzar su cenit, los dominios territoriales del Estado Islámico en Siria e Iraq comenzaron a retroceder en el verano de 2015. Precisamente el gobierno francés, que ya había ordenado el despliegue de su aviación militar en Jordania para atacar al Estado Islámico dentro de las fronteras de Iraq, decidió redoblar los esfuerzos y desde el 27 de septiembre de 2015 la aviación francesa comenzó a lanzar ataques también dentro de las fronteras de Siria. Menos de dos meses después tuvieron lugar los ataques terroristas de París.

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Un Rafale francés sobrevolando Bagdad en una misión contra el Estado Islámico. Foto: Armée de l’Air.

Clint Watts traza un paralelismo con el grupo somalí Al Shabaab. Después de que sus dominios territoriales comenzaran a disminuir, se iniciaron los atentados en países de la región, como los atentados en dos establecimientos de ocio en Kampala (Uganda) en 2010 y contra un centro comercial en Nairobi (Kenia) en 2013. Ahora que se ha convertido en el grupo yihadista de referencia global, el Estado Islámico no tiene victorias militares que mostrar al mundo, apunta Watts. Así que lanzar atentados terroristas en Occidente contra objetivos “blandos” le coloca nuevamente en el centro de la atención mediática de todo el planeta y le permite seguir captando apoyos entre los radicalizados como el grupo de vanguardia de la yihad global.

Vincular las operaciones, sean militares o policiales, contra el Estado Islámico y los atentados no implica establecer una relación causal directa. Sin ir más lejos, el año pasado se detuvo en España a dos grupos que tenían la aparente intención de cometer atentados. Así, en abril de 2015 se detuvo a once personas en varios municipios de Cataluña y en noviembre de 2015 se detuvo a los tres miembros de una célula yihadista en la provincia de Madrid. Bien es cierto que existen ciertas diferencias entre el contexto belga y el contexto español. Sin ir más lejos, Bélgica es el país del que más han marchado voluntarios para unirse a las filas yihadistas en la guerra civil siria en proporción a su población. Lo que refleja, en cualquier caso, que no es un problema externo, se trata de una amenaza surgida dentro de la propia Europa con ciudadanos europeos radicalizados. Por lo que las estrategias contra el terrorismo no deben ser sólo a corto plazo y en el ámbito de la seguridad.

El 12 de octubre de 1984 el grupo terrorista norirlandés IRA hizo detonar una bomba en el hotel de Brighton donde se alojaban miembros del Partido Conservador británico, incluyendo los miembros del gobierno y la primera ministra, Margaret Thatcher. La habitación de Thatcher se vio afectada pero sobrevivió al atentado. Al día siguiente el IRA emitió un comunicado, responsabilizándose del ataque y dirigiéndose a la primera ministra: “Hoy no tuvimos suerte, pero recuerde que sólo tenemos que tener suerte una vez”. Con una amenaza terrorista que ha dado un paso evolutivo, las fuerzas de seguridad e inteligencia europeas tendrán que tener suerte todos los días.