“Yihadismo” del general de brigada Miguel Ángel Ballesteros

El general de brigada  Miguel Ángel Ballesteros es el director del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE). Durante su mandato el centro ha tomado un nuevo impulso con la publicación regular de documentos de análisis, una presencia activa en las redes sociales y la organiación en numerosas actividades por toda España.

El general Ballesteros recientemente en Mali. Foto: EMAD.

Hasta ahora he tenido dos ocasiones de escucharle al general Ballesteros hablar en público. La primera fue en un Curso Internacional de Defensa en Jaca, donde habló sobre los países BRIC. Abordó el tema desde la geopolítica clásica de Mackinder, lo que no me pareció la más adecuada. La segunda vez que escuché al general Ballesteros fue aquí mismo en Tenerife. Me sorprendió gratamente su conferencia “El Valor Geoestratégico de las Islas Canarias”. No sólo aportó un análisis geopolítico sino que ofreció una perspectiva geoeconómica que me pareció novedosa y que pocos académicos en Canarias hubieran podido ofrecer.

No es habitual en España tener libros de militares en activo abordando temas de actualidad, pero el general Ballesteros ha dado el paso más y ha publicado Yihadismo (La Huerta Grande Editorial, 2016). El libro comienza explicando el concepto de yihad en el contexto de la religión musulmana para luego repasar los orígenes afganos de la yihad global, la aparición de franquicias regionales de Al Qaeda y las guerras civiles en Libia y Siria a partir de la Primavera Árabe. Estos temas ocupan los primeros cuatro capítulos del libro. La segunda parte, por así decirlo, la forman cuatro capítulos que se ocupan del Estado Islámico, tratando su origen, financiación y propaganda para concluir con qué se ha hecho y cómo deberíamos enfrentar al yihadismo. El general Ballesteros aborda la necesidad de combatir al yihadismo en el plano ideológico, frenar los procesos de radicalización y lanzar un mensaje inequívoco desde las sociedades democráticas para “llevar al ánimo del adversario el mensaje de que jamás podrá alcanzar sus objetivos a través de la violencia”. El general Ballesteros habla en este caso de “disuasión por negación” y además se “moja”: “Hay que evitar la tentación de apoyar la caída de regímenes, pues el vacío de poder será inevitablemente aprovechado por el yihadismo”.

El libro se trata de una obra introductoria al fenómeno. La bibliografía es casi toda en español, por cierto. Desde luego que Yihadismo del general Ballesteros viene a ocupar un vacío editorial porque dudo que periodistas, militares, estudiantes universitarios e interesados en general tengan ahora mismo otros títulos a mano equivalentes con los que abordar el tema.

Por otra parte, he echado en falta un trabajo más visible del editor que hubiera ordenado el flujo de ideas del autor, aunque supongo que no es fácil decirle a todo un general que haga cambios en su manuscrito. Por ejemplo, me pareció raro que que el grupo nigeriano Boko Haram sea tratado en un epígrafe que no llena una página. Luego, tenemos esos pequeños errores que son simple notas de de color en el texto pero que llaman la atención a un tipo como yo. Hablo de detalles como que “Boko Haram” no significa “la educación occidental es pecado” o que la operación en la que murió Osama Bin Laden no se llamó “Gerónimo”. Se llamó Neptune Spear” mientras que “Gerónimo” fue la palabra clave para designar el objetivo. Pero ya me conocen ustedes.

Hace menos de un mes el nombre del general Ballesteros apareció en la prensa como posible futuro jefe del Centro Nacional de Inteligencia. Su paso por el Instituto Español de Estudios Estratégicos le debe haber puesto sin duda al día sobre los riesgos y amenazas actuales. Pero sobre es de esperar que aterrice allí, en el IEEE, un director que siga la estela del general Ballesteros de haberlo convertido en un centro muy activo. Y sobre todo, espero que más militares se animen a publicar libros y animar el debate.

Avalancha de libros sobre yihadismo, terrorismo y Oriente Medio

Voy anotando los libros que compro y leo en la página “Biblioteca” de este blog. Esa costumbre me sirvió para tomar conciencia de la montaña de libros que compraba cada año y frenar la compra compulsiva. Así, pasé de comprar más de 80 libros en 2015 a 43 en 2016. Además, llevar la cuenta de los libros que leía me permitió ver el escaso ratio de libros sobre los comprados, culpa de pasar ahora más tiempo leyendo delante de una pantalla. Así que llevo un tiempo intentando mantener un equilibrio entre compras y lecturas, frenando mi costumbre de comprar libros sobre temas que me interesan pero en los que no estoy trabajando en ese preciso momento.

Uno de los temas que sigo más allá de la coyuntura es el yihadismo. Tras la muerte de Osama Bin Laden y el estallido de la Primavera Árabe el yihadismo global perdió temporalmente protagonismo hasta que el Estado Islámico tomó Mosul en 2014. Desde entonces hemos sufrido en Europa una ola de atentados terroristas en los que los yihadistas proclaman su lealtad al califa Ibrahim mientras Al Qaeda ha quedado relegada a un segundo plano. Todos esos cambios en el panorama general del yihadismo han generado una catarata de libros de autores de referencia de los que ya tenía libros.

Lawrence Wright, autor de The Looming Tower, tiene nuevo libro: The Terror Years: From al-Qaeda to the Islamic State.

Jason Burke, autor de Al-Qaeda: The True Story of Radical IslamOn the Road to Kandahar, tiene nuevo libroThe New Threat from Islamic Militancy.

Ali Soufan, autor de The Black Banners (que reseñé aquí), tiene nuevo libro: Anatomy of Terror: From the Death of Bin Laden to the Rise of the Islamic State.

David Kilcullen, autor de The Accidental Guerrilla y Out of the Mountains, tiene nuevo libro: Blood Year: Islamic State and the Failures of the War on Terror.

Marc Sageman, autor de Understanding Terror Networks Leaderless Jihad, tiene nuevo libro: Turning to Political Violence: The Emergence of Terrorism,

Mientras tanto, en Francia, Gilles Kepel, autor de libros como Yihad y Fitna, tiene nuevo libro: La Fracture. Por su parte, Olivier Roy, con quien Kepel mantiene un debate intelectual tiene también nuevo libro: Le Djihad et la mort.

Si esto no fuera suficiente, también tenemos novedades editoriales en España, obra de periodistas.

Antonio Pampliega cuenta su cautiverio en Siria en En la oscuridad.

Javier Espinosa es otra periodista que también fue secuestrado en Siria. Es coautor con Mónica G. Prieto de Siria, el país de las almas rotas. Y ahora tienen nuevo libro: La semilla del odio: de la invasión de Irak al surgimiento del ISIS.

Mikel Ayestarán, otro corresponsal español en Oriente Medio, tiene nuevo libro: Oriente Medio, Oriente Roto.

Considerando que a veces escribo en este blog entradas largas y densas, como “La Conexión Iraní” y “La Conexión Siria”, que suponen tanto tiempo como los artículos que sí son remunerados, me planteé hace unos meses poner en el blog un botón para “propinas”.  Y viendo cómo no para de crecer la lista de los libros pendientes de comprar a lo mejor me animo hacerlo porque a este paso voy a tener que atracar un banco. Mi compromiso sería entonces hacer una reseña aquí para orientar al que venga detrás y quiera profundizar en estos temas.

 

El debate hurtado sobre Arabia Saudí

Hace tiempo me llamó la atención la proliferación de columnas de opinión que culpaban de la actual ola de yihadismo en Europa a Arabia Saudita en última instancia. Todos los autores hablaban del wahabismo y del dinero gastado por Riyad en difundir su versión ultraconservadora del Islam. El argumento me pareció peculiar por dos razones, por la vía de radicalización de los yihadistas europeos y por la propia historia del salafismo-yihadista.

El perfil de los yihadistas que han actuado en Europa desde 2012 para acá en Francia y Bélgica, principalmente, suele ser el de hijos de inmigrantes que tras un vida de pequeña delincuencia, drogas y alcohol se convierten en “musulmanes renacidos” a su paso por la cárcel o su contacto con algún predicador radical y carismático. No es una trayectoria que tenga vínculos con el Islam oficial de mezquitas como la de la M-30 de Madrid.

Centro Cultural Islámico de Madrid, financiado por Arabia Saudita. Foto: Wikimedia.

En la historia del pensamiento salafista-yihadista, que arranca en la segunda mitad del siglo XX, encontramos personajes como el egipcio Qutb, el palestino Azzam y el sirio Mustafá Setmarian. Pero no aparecen figuras del Islam oficial saudí llamando a los musulmanes de Europa a poner el continente en llamas. Incluso las tan habituales comparaciones del Islam saudí y el Estado Islámico no resisten un análisis serio cuando comprendemos el carácter de secta apocalíptica de este último. Véase “El califato del fin del mundo” de Manel Gozalbo.

Así que ordené mis argumentos e hice un repaso para la revista EL MEDIO recientemente en Arabia Saudita y la sospecha sospechosa. Me resulto curioso que tantas personas se hayan puesto a escribir un pliego de acusaciones tan parecido y peculiar contra Arabia Saudita a la vez. Y creo que no es un fenómeno casual. Este tipo de memes los lanza alguien con un objetivo. ¿Quién podría estar interesado en desacreditar Arabia Saudita a ojos de los europeos? Obvio. Los enemigos geopolíticos de Arabia Saudita. Y hay un detalle curioso, a Arabia Saudita se le pueden reprochar muchas cosas. Por ejemplo, la falta de derechos y libertades. Véase “A Arabia Saudita le perdonamos todo” de Juan T. Delgado. Pero quien lanzó el meme parece que no quiso escarbar en ese lado, a saber por qué. O puede que la ola de atentados yihadistas pusiera a tiro un argumento fácil.

Pero hay una última cosa en la que caí en la cuenta esta semana. El asunto del dinero saudí promoviendo un Islam reaccionario en Europa tiene una consecuencia que, me queda la sensación, los críticos de la relación de Occidente con Arabia Saudita desde la izquierda progresista pasan por alto. Ese dinero tiene un efecto. Promueve unos valores que son incompatibles con la convivencia en democracia. Y me pregunto por qué no tenemos ese debate.

 

Una guía de mis textos sobre el Estado Islámico y Siria (actualizada septiembre 2016)

He escrito varias veces sobre el origen y expansión del Estado Islámico.

Tres de mis colaboraciones con Sesión de Control fueron sobre ese tema:

Escribí sobre cómo la invasión de Afganistán en 2001 podría servir de modelo para derrotar al Estado Islámico y también de los obstáculos actuales para llevarlo a cabo:

Tras la ola de refugiados, alguno quizó culpar a Europa de darle la espalda a personas que huían una guerra provocada y alimentada por ella misma, cuando el papel occidental ha sido secundario. Expliqué las complejidades de la guerra en Siria en:

Cierta periodista española escribió sobre el mismo tema. Traté el asunto, haciendo hincapié en quién vende las armas que se usan en Siria y en la mayoría de los conflictos armados.

Expliqué la internacionalización de la guerra civil en Siria en Sesión de Control:

Profundizando en la idea de la internacionalización de la guerra siria, expliqué cómo el régimen de Bashar Al Assad es sostenido por la ayuda iraní y milicias chiíes reclutadas en países como Iraq, Pakistán y Afganistán. Un asunto pendiente es hablar de cómo el régimen sirio se ha fragmentado con señores de la guerra que controlan la economía de guerra por regiones.

He reseñado tres libros sobre el Estado Islámico que me han parecido relevantes y que dan una perspectiva bastante interesante con informaciones sobre el terreno y testimonios de testigos privilegiados.

En la revista El Medio he escrito tres artículos sobre los intereses rusos en Siria.

También he escrito en la revista El Medio sobre cómo los regímenes iraquí y sirio influyeron en la aparición del Estado Islámico. El primero porque lanzó una campaña de islamización ante el declive del socialismo árabe y sus cuadros terminaron uniéndose a las filas yihadistas. El segundo porque actuó de bombero pirómano permitiendo el flujo de yihadistas hacia Iraq. Me ha quedado pendiente un tercer artículo sobre el papel de Turquía en el auge del Estado Islámico en Siria.

Un tema que me enfada bastante es la propagación de bulos de forma interesada. He tratado algunos.

Otra vez Francia: La nueva normalidad

Hace semanas Jorge Tierno me animó de nuevo a escribir en su blog. Le conté que en su momento había pensado en hacerlo sobre terrorismo pero “no era una tema de actualidad”.  Poco después tuvo lugar el atentado en el aeropuerto de Estambul. Y  ayer hubo atentado terrorista en Francia. Otra vez.

Precisamente anoche hablé con Jaume Segalés en Radio Internacional sobre el Estado Islámico y el terrorismo yihadista a propósito de la noticia de que el Estado Islámico se prepara para la pérdida de sus dominios territoriales para convertirse en una organización terrorista al uso. Y me paré a hacer la reflexión de que el terrorismo es una estrategia de los débiles y fanáticos. Es una forma de violencia política para echarle un pulso al Estado. Recordé la ola de violencia terrorista de los sesenta y setenta, con numerosos secuestros de aviones como el que terminó en Uganda y cuyos pasajeros fueron rescatados por comandos israelíes. Recordé acciones como el secuestro de los mandatarios en una cumbre de la OPEP en Viena y el Otoño Alemán de 1977.

CnZSR4RXYAANAdP ¿Qué quedó de todo aquello? El terrorismo fue derrotado. Y nadie concibe que los países occidentales claudiquen ante la amenaza del terrorismo yihadista. Me refiero a que no cesarán los esfuerzos para derrotar al Estado Islámico. Supongo que no es fácil asumir que el atentado de ayer en Niza es la “nueva normalidad”. Y qué vendrán más atentados y vendrán más muertos. El factor de éxito de la estrategia terrorista vendrá dado por lo que hagamos nosotros. No por el número de muertos.

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Bruselas y el salto evolutivo del Estado Islámico en Europa

El pasado martes 22 de marzo tuvo lugar un doble atentado en Bruselas, la capital de Bélgica. A las 7:58 de la mañana se produjo una explosión en el Aeropuerto Internacional de Bruselas (Zaventem). 37 segundos más tarde se produjo otra. Según Peter Allen en MiddleEastEye, la segunda explosión tuvo lugar entre el flujo de gente que huía de la primera. Las cámaras de seguridad captaron a tres terroristas, dos de los cuales murieron en las explosiones, mientras que el tercero huyó. Una hora más tarde una explosión tuvo lugar en la estación de metro de Maelbeek, cerca de la sede de varias instituciones europeas. El balance provisional de víctimas es de más de 30 muertos y más de 200 heridos.

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Bruxelles est (re)belle. Foto: Wikimedia.

El Estado Islámico emitió aquel mismo día por la tarde un comunicado en varios idiomas reivindicando los atentados, donde amenaza con “días negros para todas las naciones cruzadas aliadas en su guerra contra el Estado Islámico”. El comunicado hace mención a que los terroristas emplearon fusiles de asalto, cinturones explosivos y bombas. Así que estaríamos ante un intento de replicar un tipo de atentado yihadista que se ha repetido en varios continentes desde los ataques del 26 de noviembre de 2008 en Mumbai y que Adam Elkus y John Sullivan llaman “asedio urbano”. Se trata de ataques simultáneos contra lugares públicos para saturar a la policía y los servicios de emergencia por parte de terroristas con fusiles de asalto, que una vez enfrentados a la policía o acorralados hacen detonar los explosivos. Sin embargo esta vez los terroristas simplemente hicieron detonar los explosivos.

Estos atentados han ocurrido menos de una semana después de dos grandes operaciones policiales en Bélgica los días 15 y 18 de marzo que se saldaron con la detención de Salah Abdeslam, considerado el “cerebro” del grupo terrorista que atentó el 13 de noviembre de 2015 en París. Abdeslam es originario de la comuna de Molenbeek y es significativo que no fue detenido a la fuga lejos del país, sino que fue en su lugar de origen donde la policía belga le detuvo. Como apunté el pasado mes de noviembre, tras los atentados en París, la comuna de Molenbeek es conocida por ser un foco de radicalización islamista. Se acumulan allí una serie de problemas sociales que han servido de caldo de cultivo para el yihadismo. Si Abdeslam ha logrado permanecer cuatro meses huido de la policía es porque contaba en la zona con una red de amigos y simpatizantes que le han proporcionado refugio. Tras su detención, el ministro belga de Asuntos Exteriores afirmó que preparaba un nuevo atentado y que contaba con una nueva red a su alrededor en Bruselas”. Por tanto, es factible especular que los autores de los atentados son miembros de esa red que escaparon a las operaciones policiales y adelantaron sus planes de atentar en Bélgica, ya que se requiere tiempo para obtener los ingredientes y preparar los explosivos.

Imágenes de los tres terroristas captada por una cámara de seguridad del aeropuerto de Bruselas. Foto: Wikimedia.

El miércoles 23 las autoridades belgas identificaron a dos de los terroristas autores de los atentados como los hermanos Ibrahim y Jalid El Bakraoui. Ambos murieron al hacer detonar artefactos explosivos, el primero en el aeropuerto y el segundo en el metro. El segundo terrorista que murió en el aeropuerto y el tercero que huyó de allí no han sido identificados. Una de las piezas claves en la investigación fue el testimonio del taxista que trasladó los tres terroristas con tres pesadas maletas al aeropuerto. Gracias a él la policía llegó a una vivienda en el nº 4 de la calle Max Roos de la comuna de Schaerbeek, donde fueron encontrados 15 kilos de explosivo triperóxido de triacetona (TATP en sus siglas en inglés), 150 litros de acetona, 30 litros de agua oxigenada y detonadores junto con una maleta llena de clavos y tornillos para ser usados como metralla. El hallazgo es significativo porque en los atentados del 13 de noviembre de 2013 en París se empleó también TATP. Se trata de un explosivo fabricado con ingredientes al alcance de cualquiera pero que requiere maestría en su elaboración por la peligrosidad de su manejo.

Los atentados del 13 de noviembre de 2015 en París reflejaron un salto en la complejidad de la ejecución y el nivel de recursos empleados, sino también en la sofisticación de los procedimientos empleados por los terroristas. Según un informe de la policía francesa al que el New York Times habría tenido acceso, la complejidad de las bombas empleadas y la estandarización de su fabricación refleja que las células terroristas vinculada al Estado Islámico en Europa cuentan ahora con miembros entrenados, posiblemente en Siria, que siguen los mismos protocolos. Además, el empleo de teléfonos para usar y tirar, el empleo de teléfonos móviles activados poco antes de los ataques y el uso de los teléfonos móviles de las víctimas en la sala de conciertos Bataclan suponen que los terroristas son ahora mucho más precavidos en sus comunicaciones.

Ese salto en los ataques terroristas en Europa supone que se ha producido un cambio de estrategia en el Estado Islámico, que ahora sí busca lanzar ataques en Occidente. Ese cambio posiblemente tenga que ver con que, tras alcanzar su cenit, los dominios territoriales del Estado Islámico en Siria e Iraq comenzaron a retroceder en el verano de 2015. Precisamente el gobierno francés, que ya había ordenado el despliegue de su aviación militar en Jordania para atacar al Estado Islámico dentro de las fronteras de Iraq, decidió redoblar los esfuerzos y desde el 27 de septiembre de 2015 la aviación francesa comenzó a lanzar ataques también dentro de las fronteras de Siria. Menos de dos meses después tuvieron lugar los ataques terroristas de París.

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Un Rafale francés sobrevolando Bagdad en una misión contra el Estado Islámico. Foto: Armée de l’Air.

Clint Watts traza un paralelismo con el grupo somalí Al Shabaab. Después de que sus dominios territoriales comenzaran a disminuir, se iniciaron los atentados en países de la región, como los atentados en dos establecimientos de ocio en Kampala (Uganda) en 2010 y contra un centro comercial en Nairobi (Kenia) en 2013. Ahora que se ha convertido en el grupo yihadista de referencia global, el Estado Islámico no tiene victorias militares que mostrar al mundo, apunta Watts. Así que lanzar atentados terroristas en Occidente contra objetivos “blandos” le coloca nuevamente en el centro de la atención mediática de todo el planeta y le permite seguir captando apoyos entre los radicalizados como el grupo de vanguardia de la yihad global.

Vincular las operaciones, sean militares o policiales, contra el Estado Islámico y los atentados no implica establecer una relación causal directa. Sin ir más lejos, el año pasado se detuvo en España a dos grupos que tenían la aparente intención de cometer atentados. Así, en abril de 2015 se detuvo a once personas en varios municipios de Cataluña y en noviembre de 2015 se detuvo a los tres miembros de una célula yihadista en la provincia de Madrid. Bien es cierto que existen ciertas diferencias entre el contexto belga y el contexto español. Sin ir más lejos, Bélgica es el país del que más han marchado voluntarios para unirse a las filas yihadistas en la guerra civil siria en proporción a su población. Lo que refleja, en cualquier caso, que no es un problema externo, se trata de una amenaza surgida dentro de la propia Europa con ciudadanos europeos radicalizados. Por lo que las estrategias contra el terrorismo no deben ser sólo a corto plazo y en el ámbito de la seguridad.

El 12 de octubre de 1984 el grupo terrorista norirlandés IRA hizo detonar una bomba en el hotel de Brighton donde se alojaban miembros del Partido Conservador británico, incluyendo los miembros del gobierno y la primera ministra, Margaret Thatcher. La habitación de Thatcher se vio afectada pero sobrevivió al atentado. Al día siguiente el IRA emitió un comunicado, responsabilizándose del ataque y dirigiéndose a la primera ministra: “Hoy no tuvimos suerte, pero recuerde que sólo tenemos que tener suerte una vez”. Con una amenaza terrorista que ha dado un paso evolutivo, las fuerzas de seguridad e inteligencia europeas tendrán que tener suerte todos los días.

Atentados en Bruselas – apuntes en construcción

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Esta mañana se ha producido un doble atentado terrorista en Bruselas. A las ocho de la mañana se han producido dos explosiones en el Aeropuerto Internacional de Bruselas (Zaventem). Según Peter Allen en MiddleEastEye, una primera explosión sirvió para causar pánico y empujar a la gente hacia el lugar de la segunda explosión, mucho mayor y que causó la caída de piezas del falso techo. Murieron 11 personas y 81 resultaron heridas (datos provisionales). La Radio Télévision Belge Francophone ha informado de que se encontró un AK en el lugar.

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A las 9:15 de la mañana se ha producido una explosión en la estación de metro de Maelbeek, en el centro de la ciudad. Murieron al menos 15 personas y 70 resultaron heridas (datos provisionales).
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Estos son los datos que se disponen en el momento. El balance de víctimas seguro cambiará. Según recogía Reuters, avanzada la mañana se hablaba ya de 34 muertos (14 en el aeropuerto y 20 en el metro).

Insisto que estos son los pocos datos que tenemos porque llevo toda la mañana siguiendo reacciones en Twitter y parece que todo el mundo ha descubierto que los atentados vienen a demostrar justo las ideas que sostenía precisamente el día de ayer.
-Las personas que simpatizan con los refugiados sirios dicen que ahora deberíamos entender el horror del que huyen.
-Las personas que no simpatizan con los inmigrantes musulmanes dicen que deberíamos entender al fin la amenaza del Islam en Europa.
-Los progresistas dicen que nuestra reacción debería ser abrir un diálogo con la comunidad musulmana y atender sus necesidades sociales.
-Los conservadores dicen que deberíamos volver a las raíces cristianas de Europa
-Los simpatizantes de Putin dicen que deberíamos establecer una alianza con Rusia para luchar contra el yihadismo.
-Los favorables a una política occidental intervencionista dicen que deberíamos intervenir a fondo en Oriente Medio en la lucha contra el Estado Islámico.
-Los contrarios a una política occidental intervencionista dicen que estos atentados son una consecuencia de esa política.
Y así una innumerable lista de “lecciones aprendidas” en los atentados de hoy.


A nadie se le escapa que el pasado día viernes 18 de marzo tuvo lugar una operación antiterrorista en Bélgica que dio como resultado la detención de Salah Abdeslam, considerado el cerebro de los atentados del 13 de noviembre de 2015 en París. Abdeslam fue detenido en la comuna de Molenbeek, su lugar de residencia original y foco de radicalización islámica. Los atentados podrían ser una respuesta a esas operaciones policiales, pero considerando la complejidad de obtener y preparar los artefactos explosivos podría tratarse de un grupo que alterara sus planes para realizar un plan improvisado.

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Rescato dos párrafos del epígrafe “Bélgica como nido del radicalismo islámico europeo” del artículo  “Cinco claves de los ataques terroristas de París” que escribí para Passim.eu

La capital de Bélgica ha relevado a Londres, conocida irónicamente en su momento como Londonistán, como la capital del radicalismo islámico europeo. Bélgica es el país europeo del que más voluntarios para la yihad siria han partido si consideramos su población. Abundan las explicaciones de cómo el noveno país de la Unión Europea por población se ha convertido en el principal nodo del yihadismo europeo con el que se pueden conectar una lista larga de tramas terroristas europeas, incluyendo los atentados del 11 de marzo de 2004 en Madrid. Se argumenta sobre cómo la población musulmana ha encontrado difícil encaje en un país polarizado identitariamente entre flamencos y valones. Lugares con mayoría de población inmigrante en torno a la capital, como Molenbeek, habrían quedado en tierra de nadie en ese pugna política y, por tanto, recibe menos recursos del gobierno. Se señala además como la fragmentación administrativa municipal en la región de la capital impide una acción eficaz del Estado. En palabras del viceprimer ministro belga y ministro del Interior, Jan Jambon, “no tenemos la situación bajo control en Molenbeek”.

Más allá de la lista de culpables de la actual situación de los suburbios musulmanes belgas, los vínculos entre los terroristas identificados nos lleva a recordar el minusvalorado papel de las redes de reclutamiento y radicalización islamistas que se nutren de los contactos cara a cara y de las relaciones cercanas. Vimos cómo en los ataques del viernes 13 de noviembre en París participaron dos hermanos, como fue el caso de los hermanos Kouachi en los ataques en enero de 2015 en París y como fue el caso de los hermanos Tsarnaev en el atentado con bomba en Boston en abril de 2013. Internet y las redes sociales se han mostrado como un medio de captación de voluntarios para unirse a grupos yihadistas en Siria, pero la perpetración de atentados terroristas en Occidente sigue siendo obra de grupos cohesionados y cercanos, cuyos planes pasan desapercibidos a las fuerzas de seguridad. Tampoco Internet ha logrado sustituir la experiencia y conocimiento de manejar armas y explosivos que los terroristas obtienen sobre el terreno en campamentos de entrenamiento o luchando en conflictos como el de Siria.


Comunicado del Estado Islámico en francés. Menciona que los terroristas emplearon fusiles de asalto, cinturones explosivos y bombas, así que estamos ante un intento del tipo de atentado que Adam Elkus y John Sullivan llaman “asedio urbano”. Por razones desconocidas no se produjo un tiroteo prolongado en el aeropuerto.

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Los hermanos Jalid e Ibrahim El Bakraoui han sido identificados como dos de los terroristas suicidas. El primero hizo detonar una bomba en el metro de Bruselas y el segundo lo hizo en el aeropuerto. El otro terrorista suicida que actuó en el aeropuerto no ha sido identificado, como tampoco lo ha sido el tercer terrorista allí presente y que está huido. Se repite así un patrón de células terroristas en la que encontramos parejas de hermanos, lo que implica un grupo cohesionado con pocas comunicaciones exteriores que puedan ser interceptadas.

Boston 15 abril 2013: Hermanos  Dzhojar y Tamerlán Tsarnáev
París 7 enero 2015: Hermanos Saïd y Chérif Kouachi
París 13 noviembre 2015: Hermanos Salah y Brahim Abdeslam.