La fragmentación de España y el sueño de la Großdeutschland

Hace años en Bilbao alguien me enseñó el mapa que publicó el Instituto Europa de los Pueblos. Le eché un vistazo y lo primero que me llamó la atención fue que Alemania aparecía expandida, tras absorber Austria y la Suiza germanoparlante. El semblante de quien me enseñó el mapa cambió cuando fruncí el ceño y dije “¿un poco nazi, no?”.

Desde entonces me he fijado que nunca falla. Siempre que me encuentro el sueño de una cercana y acogedora Europa de los Pueblos como alternativa a la fría e insolidaria Europa neoliberal de la austeridad y los burócratas, allí aparece en medio la Großdeutschland rodeada de paisitos.

Mapa vía deverdaddigital.com

 

Mapa vía argia.eu

 

Mapa vía Arabatik.

Vean la constancia del planteamiento. Alemania repetiría el Anschluss con Austria y desbordaría sus fronteras hacia las zonas germanoparlantes de Luxemburgo, Francia, Suiza e Italia.  Hablaríamos entonces de una Alemania de cerca de 100 millones de habitantes sin contrapeso en la Unión Europa, al quedar fracturadas Francia, Italia, España y Polonia. El caso de España es curioso, porque según algunos debería quedar reducida a Madrid, las dos Castillas, Cantabria, La Rioja, Extremadura y Murcia. Es decir, un país de menos de quince millones de habitantes si dejamos Canarias, que no aparece en los mapas. Esos quince millones son algo menos que los habitantes que tiene ahora Holanda.

Una Europa fragmentada alrededor de una Großdeutschland no sólo sería el sueño húmedo de un nostálgico de la Alemania imperial, sería un desastre que remataría la decadencia de Europa. En una Europa de paisitos, no habría ninguno capaz de poner en pie una división mecanizada o una flota de aviones de transporte estratégico. Tendríamos una colección de ejércitos de juguete condenados a mancomunar capacidades. Sin ningún país con recursos militares estratégicos, los medios comunes se verían infrautilizados ante cada episodio de falta de consensos políticos.

Ahora pensemos en España. Según datos del INE que recoge Wikipedia, en el año 2014 el País Vasco y Cataluña sumaban exactamente el 25% del P.I.B. español (18,9% + 6,1%). Imaginemos entonces que España perdiera de pronto el 25% de su P.I.B. A iguales gastos de defensa, España no tendría presupuesto para pagar el sueldo a uno de cada cuatro soldados y no tendría presupuesto pagar el mantenimiento de uno cada cuatro fragatas, cazabombarderos, blindados y helicópteros.

Repensando el proyecto de libro sobre el Gran Oriente Medio

He perdido la cuenta de los proyectos de libros que me he planteado en los últimos años y terminé abandonando poco después. Alguno no pasó más allá de un guión muy detallado con los capítulos y epígrafes. Otros me consumieron tardes de lecturas tomando notas que llenaron cuadernos para sólo producir un primer capítulo que quedó a medias. Mi lección de todas esas experiencias es que nunca hay que empezar un libro por el capítulo introductorio donde establecemos el contexto. Mi proyecto de libro sobre el yihadismo en el Sahel me llevó a lecturas sobre clima y geología de la región. Me perdí por el camino. Ya aprendí la lección.

Uno de esos proyectos de libros era sobre la “nueva” geopolítica del Gran Oriente Medio. Y en otro error típico mío, no me propuse escribir un libro sobre un tema que tuviera totalmente controlado, sino que quise escribir un libro para contar lo que quería aprender del tema. Quería escribir sobre el papel de Turquía como pivote de la geopolítica de los hidrocarburos y quería escribir sobre la rivalidad Irán-Arabia Saudita. Pero luego la región no paró de vivir giros inesperados y el proyecto quedó definitivamente aparcado, como conté aquí en octubre de 2013.

En marzo pasado, durante un rato muerto en un viaje en avión, tomé un cuaderno de notas y rehice la lista de temas que tendría que tener un libro sobre la “nueva” geopolítica del Gran Oriente Medio. Me olvidé de la geopolítica de los hidrocarburos para centrarme en los cambios en la región tras la Primavera Árabe. Y luego marqué aquellos temas que ya había tratado en mis colaboraciones con la revista El MEDIO. Resulta que ya había escrito de buena parte de los asuntos que pensé debía cubrir el libro. Y así, la lista de los temas ausentes se convirtió en la lista de temas de los que voy a escribir próximamente, siempre que la urgencia de la actualidad no se imponga. Cómo no, uno de esos temas era Qatar.

Mi idea no es simplemente hacer una recopilación de textos. Sino usar mis artículos como base para el futuro libro. Habrá que explicar mejor algunos conceptos y algunos sobreentendidos, podré extenderme en algunos asuntos, añadiré un aparato bibliográfico, etc. La idea es que salga un librito de 150 páginas y fácil lectura. A continuación les presento el esquema general del libro con los artículos que he escrito para la revista EL MEDIO donde trato los temas a desarrollar en cada capítulo.

Introducción.

En la introducción quisiera explicar el concepto de Gran Oriente Medio y compararlo con el de “Balcanes Euroasiáticos” del recoentemente fallecido Zbigniew Brzezinski y la visión de Halford J. Mackinder sobre el corazón de Eurasia. Tendría que hablar de la retirada estadounidense de la región a propósito del “Pivot to Asia” proclamado en noviembre de 2011. Para luego hablar de la deriva islamista de la Primavera Árabe y de cómo los conflictos en Libia, Siria, Iraq y Yemen muestran la debilidad del Estado y la construcción nacional en los países árabes.

El Gran Oriente Medio y el corazón del mundo.

La retirada de Estados Unidos.

De la Primera Árabe al Invierno Islamista.

Crisis de los Estados árabes.

 

Fractura en la Casa del Islam.

En el capítulo más extenso quisiera hablar de las fracturas internas del mundo musulmán y de cómo la divisoria sunní-chií articula la rivalidad geopolítica de Irán y Arabia Saudita que se juega en tableros como la guerra de Siria y Yemen. Como dije antes, tengo mucho escrito sobre el Estado Islámico pero para este proyecto de libro lo más relevante es explicar cómo surgió, para disipar las teorías conspirativas, además de plantear los dilemas que se abren ante su derrota.

Fitna.

La rivalidad de Irán y Arabia Saudita.

Lo que está en juego en Siria (publicado en Sesión de Control).

Quién sostiene a Bashar al Asad.

Rusia en Siria y la alianza Moscú-Teherán.

La libanización de Siria (1).

La libanización de Siria (2).

El nada misterioso origen del Estado Islámico.

¿Qué será de Siria e Irak tras la derrota del Estado Islámico?

El Yemen y los límites del poder saudí.

 

Nuevos actores regionales.

Uno de los asuntos sobre los que más quise llamar la atención desde hace años era el creciente papel de países con una agenda regional propia a los que creo en España se les hacía poco caso. Por el camino Turquía vivió una deriva autoritaria que privó al mundo musulmán de un referente de democracia islámica. Mientras, que Emiratos Árabes Unidos y Qatar aprovecharon su riqueza para convertirse en actores que jugaban en una categoría mucho mayor a la que les correspondería por su tamaño geográfico y demográfico. Pero ya vemos cómo Arabia Saudita ha intervenido para cortarle las alas a Qatar.

Turquía ya no es el país del futuro.

Qatar y la crisis del Golfo.

La emergencia de Emiratos.

 

Israel.

Pasan tantas cosas en la región que ya podría prescindir de hablar de Israel en un libro que tratara los temas candentes en Oriente Medio. Pero Israel es un país al que presto bastante atención y sus dilemas estratégicos han cambiado. Su principal amenaza ya no es la potencia militar de sus países vecinos, sino los actores no estatales como HAMAS y Hezbolá. De fondo, tenemos que la amenaza común de Irán y el yihadismo está empujando a un acercamiento de los países árabes hacia Israel.

Ni paz ni territorios.

Palestina como Estado fallido.

La próxima guerra contra Hezbolá (1).

La próxima guerra contra Hezbolá (y 2).

Jordania y el ‘espléndido aislamiento’ de Israel.

 

La Gran Estrategia de los bombardeos de Rusia en Siria

Hoy traigo de nuevo a Willy Pulido, autor del blog Apocalipsis MAD, como firma invitada a Guerras Posmodernas.

Están circulando una desmesurada cantidad de informaciones en Internet que afirman que Rusia ha bombardeado más al ISIS en unos días que EEUU y aliados en un año. Sin quitar valor a la intervención rusa contra salafistas yihadistas, rebeldes e ISIS, lo cierto es que es falso que Rusia ha hecho más contra el ISIS que la coalición liderada por EEUU en el año precedente.

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La inmensa mayoría de los ataques rusos, como se ve en la imagen, se dirigen contra opositores a Assad, mientras que contra el ISIS (área en rojo) son testimoniales. La coalición ha realizado miles de bombardeos durante el último año y poco, tal y como hemos visto en innumerables vídeos en las batallas en las zonas kurdas o durante la batalla de Tikrit o Baiji. Los bombardeos americanos fueron los que salvaron al ejército iraquí y las milicias chiíes de un fracaso estrepitoso en Tikrit y allanaron el camino a la conquista al ISIS de amplias franjas de terreno al norte de Irak y Siria.

Lo que sí se puede achacar a la coalición es haber tenido una estrategia de contención del ISIS y no de destrucción del mismo. Sólo hemos bombardeado en apoyo de limitados objetivos terrestres de kurdos e iraquíes, renunciando a una implicación terrestre que hubiese sido decisiva en arrebatar los núcleos de población al Estado Islámico. Confiábamos en que podríamos erigir unas fuerzas estatales en Irak que retomaran el terreno, pero tal pretensión se dio de bruces con la realidad de una guerra civil que impide tal cosa y hace que el gobierno se apoye en milicias. La estrategia de Obama, el liderar desde atrás, ha sido un fracaso absoluto certificado y reconocido por los propios analistas de inteligencia americanos.

El caso sirio ha sido más embarazoso todavía, ya que son múltiples los indicios de que han tenido que apoyarse mayoritariamente (EE.UU. y sus socios saudíes, turcos, etc) en una pléyade de yihadistas salafistas e incluso a Al-Nusra (con los sospechosos casos de milicianos que una vez en Siria se pasan a ese grupo de Al Qaeda).

Por contra, la intervención rusa, aunque mucho más modesta, sí está enmarcada en una estrategia y plan coherente para imponer un orden en la región y establecer unos parámetros de cuándo se ha ganado la guerra. El arco chií que va de Damasco a Teherán, pasando por Bagdad, tiene la suficiente coherencia y comunión de intereses para luchar en una alianza de índole confesional. Así como el interés ruso de mantener sus bases en el Mediterráneo y tener en Irán un socio geopolítico en el golfo que balancee a EE.UU. y suníes.

Por contra, la falta de liderazgo y mentalidad estratégica de Obama, ha hecho del bando sunní y occidental una auténtica jaula de grillos en el que cada uno va por su cuenta y sin tener comunión de intereses por perseguir objetivos distintos y conflictivos entre sí. El reciente apoyo de Egipto a la intervención rusa es la perfecta demostración de ello.

La falta de impulso y la persecución de objetivos decisivos por parte de Obama y occidente, ha dejado un vacío de poder que el dividido bando árabe/suní no es capaz de rellenar. Los intereses comunes y el liderazgo iraní y ruso sí tiene ahora la capacidad de llenar el vacío y construir un orden político. La única oportunidad razonable que tuvo occidente de prevenir lo que puede ser un desastre estratégico y geopolítico era: 1) haber impuesto una Zona de Exclusión Aérea y un bloqueo marítimo en Siria para impedir la llegada de refuerzos iraníes y rusos, opción que una vez Rusia termine de erigir su “burbuja A2/AD” en Siria será difícilmente inaceptable políticamente para cualquier gobierno occidental (opción que sí la escogió Arabia Saudí de manera preventiva y acertada en el caso de Yemen); 2) haber enviado unos cuantos batallones al norte de Irak (Mosul) para arrebatar el control de la ciudad al ISIS. De esa manera se habría desarticulado la posibilidad del actual eje de alauíes, chíies, iraníes y rusos, a la vez que se reducía hasta casi la insignificancia al ISIS.

Sólo la historia podrá responder el por qué Obama ha seguido una no-estrategia en Oriente Medio. Pero sea como fuere, lo cierto es que hemos servido en bandeja a Rusia e Irán (lo del acuerdo nuclear ya es de traca) un festín geopolítico, cuando hubiera sido relativamente sencillo negárselo.

Es por eso que Rusia apenas bombardea posiciones del ISIS, porque piensa estratégicamente y porque si todo es propicio (ya veremos cómo se suceden los acontecimientos), el Estado Islámico caerá como fruta madura al final de este largo y complejo proceso político-militar. Como dice Yuri Barmin del Russian Council: Rusia no podía permitir que se derrumbara el régimen de Assad y (además de perder sus bases) se construyera un mito respecto al poderío yihadista, generando un efecto llamada enorme a la yihad confluyendo miles de voluntarios a Oriente Medio que luego significaría una amenaza a Rusia en el Cáucaso y Asia Central.

Reconsiderando la Nueva Guerra Fría

Escribí “La Nueva Guerra Fría” el 10 de septiembre de 2014 casi partiendo de una intuición. Luego el 29 de enero de 2015 hice mi primera recapitulación en “Un esquema provisional de la Nueva Guerra Fría”. Establecido el marco conceptual, me dediqué a aplicarlo a asuntos como la muerte del fiscal Nisman en Argentina o el acuerdo de gobierno en Grecia. De paso, fui realizando recopilaciones de noticias quincenales en el Observatorio de la Nueva Guerra Fría, que ha alcanzado siete entregas.  Pero creo que ha llegado el momento de ir un paso más allá y empezar a darle mucha más solidez a todo este trabajo. Mi intención es que el resultado final sea un libro, librillo, ebook o lo que se tercie. Tengo ya un esquema de trabajo y 15.000 palabras. Pero, más allá de el resultado final sea algo parecido a un libro, creo que hay varios temas en los que incidir.

Guerra de Ucrania.
Hay mucho de lo que escribir sobre la Guerra de Ucrania. En el plano estrictamente militar hay mucho por escribir de lecciones aprendidas y guerra híbrida rusa. Además, se hace necesario un análisis en español de la implicación militar rusa en la guerra, que me parece es bastante desconocida por el público en general y pretendidamente ignorada por los simpatizantes españoles de Putin.

Geopolítica.
He sostenido que Rusia es el elemento aglutinador de un bloque de gobiernos nacional-populistas hostiles a Occidente e Israel. Creo que ya son sobradamente conocidos los vínculos de Rusia con los países del Eje de la Resistencia (Irán y Siria) y algunos de Hispanoamérica (Venezuela, Argentina, Cuba y Nicaragua). Por no hablar de los vínculos de Irán con Venezuela y Argentina. Pero habrá que estar atentos a partir de ahora, al mayor acercamiento entre Rusia e Irán tras el acuerdo nuclear. Sin ir más lejos, Fox News dice que Qassem Soleimani visitó Moscú hace poco. Podríamos ponerlo en duda o no. Pero ya tenemos otras noticias como la venta de sistemas rusos S-300 a Irán.

Últimamente me he interesado por cómo el Mediterráneo Oriental se ha convertido en uno de los tableros donde Rusia entra en disputa con Occidente. Álvaro Imbernón y yo escribimos “El contexto geopolítico de la crisis griega” para Passim.eu. Después de ese artículo ya en solitario escribí “La Nueva Geopolítica del Mediterráneo Oriental” para la Revista General de Marina, donde trato las relaciones de Rusia con Grecia, Chipre y Rusia. Del envío a la publicación en la revista transcurren normalmente meses, así que avisaré aquí si es aceptado y publicado. También he escrito para la Revista El Medio “Armas rusas para al-Assad”, que no debería tardar mucho en ser publicado. Creo que ya sólo me queda escribir sobre las relaciones entre Rusia y Turquía para terminar de cubrir el Mediterráneo Oriental.

Ideología.
Lo que diferencia la Nueva Guerra Fría de otras disputas geopolíticas en otras regiones del planeta es el papel de la ideología. Evidentemente no existe algo así como el “putinismo”, pero sí existen autores que son una referencia para Vladimir Putin y autores que aportan un marco ideológico a los intereses del bloque anti-occidental. De momento, los simpatizantes de esos marcos ideológicos están en la periferia política. Pero no por ello es menos interesante estudiarlos. Además, me parece importante ver la conexiones y simpatías de partidos políticos de la Unión Europea con Rusia.

Propaganda.
Dije en su momento que el bloque anti-occidental en la Nueva Guerra Fría se definía principalmente por negación. Y la realidad es que Rusia e Irán dedican más esfuerzos a deslegitimar a Occidente e Israel en sus órganos de comunicación que a adoctrinar ideológicamente. Hay, por ejemplo, publicados en inglés una enorme cantidad de análisis, estudios y reportajes sobre asuntos como las intoxicaciones informativas y  las factorías de trolls rusas. Creo que habría que explicar cosas como el caso “Spainbuca”,  la desinformación rusa sobre el derribo del vuelo MH17, las relaciones de Wikileaks con Rusia, etc.

Julian Assange entrevistando al líder de Hezbolá en su primer programa en el canal Russia Today
Julian Assange entrevistando al líder de Hezbolá en su primer programa en el canal Russia Today

Geopolítica de la crisis griega

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Álvaro Imbernón y un servidor hemos hecho un repaso a las cuestiones geopolíticas de fondo en la crisis griega para Passim.eu: “El contexto geopolítico de la crisis griega”. Hablamos del temor estadounidense a un acercamiento griego a Rusia, el papel que podría asumir Grecia en la pinza energética rusa sobre Europa, el interés de China en Grecia como parte de sus rutas comerciales y el impacto en las relaciones de la UE con los Balcanes que tendría una salida griega.

Recapitulando sobre la Nueva Guerra Fría

NuevaGuerraFríaV2.5El esquema gráfico de la Nueva Guerra Fría recibió bastante atención en Twitter y más de uno me hizo preguntas o comentarios que daban a entender que pensaba que se trataba de una mera especulación. Llevo tiempo escribiendo sobre el tema y creo que una relación ordenada de mis escritos puede servir de guía. No están ordenados cronológicamente sino de lo general a lo concreto:

La Nueva Guerra Fría (10 septiembre 2014)
Un esquema provisional de la Nueva Guerra Fría (29 enero 2015)
Confusión ideológica en la Nueva Guerra Fría (15 noviembre 2014)
La conexión euroasiática (17 septiembre 2014)
¿El comienzo del fin del “Imperio estadounidense”? (9 septiembre 2013)

Análisis por países:

Lo que está en juego en Siria (Sesión de Control, 27 mayo 2014)
¿Y si fuéramos hacia una nueva Guerra Fría con Irán? (6 abril 2006)
Voltairenet, la gran impostura (13 noviembre 2013)
¿Se posicionará Grecia en la Nueva Guerra Fría? (27 enero 2015)
La muerte del fiscal argentino Nisman en el contexto de la geopolítica de la Nueva Guerra Fría (19 enero 2015)
Mientras tanto, en Rusia… (2 febrero 2015)

Las Revoluciones de Colores y la reconfiguración del orden mundial (y 3ª parte)

[Tercera entrada de Guillermo Pulido, firma invitada. Aquí la primera parte y aquí la segunda parte]

Tal y como analizaba en un viejo post de uno de mis blogs de marzo de 2009, en el que escribía y analizaba sobre las relaciones de seguridad internacional de Occidente y Rusia, veo claro el enorme fracaso de la política internacional que ha habido desde esos años hasta hoy. Afirmaba al final del post que

De las conclusiones de lo que ahora se discute, se conformará el marco estratégico (o la ausencia “anárquica” del mismo) por el que se encauzarán las competiciones por el poder futuras. Algunas ya inminentes

Al final, ha sido la anarquía y el desorden, y no solamente en Europa, sino que en Extremo Oriente estamos en una situación igual o peor. La administración Obama no pudo llegar a los acuerdos estratégicos con Rusia que buscaba y que yo resumía en los cuatro apartados siguientes.

Los objetivos ideales rusos son fáciles de identificar.
1- Nivel de arsenales nucleares en relativa paridad a USA, pero superiores a resto de potencia nucleares.
2- Restringir las Defensas Anti-Misiles, tanto para USA y Rusia, como para el resto del mundo. Ello está enfocado a garantizar la capacidad disuasiva de las armas nucleares en todos los peldaños de la Escalera Nuclear.
3- Reequilibrar (hoy desbalanceado en contra de Moscú) el régimen de fuerzas convencionales en Europa.
4- Impedir que la OTAN y USA se expandan a su extranjero cercano.

La realidad verbal de esas amenazas lo encontramos en

Ucrania se va a desintegrar si entra en la OTAN, advierte representante ruso Dmitri Rogozin, embajador ruso ante la Alianza (…) El embajador reiteró el rechazo de Moscú a la ampliación de la OTAN al calificar de señal sumamente alarmante” el acercamiento de “una alianza política hostil” a las fronteras de Rusia.

El planteamiento ruso para las negociaciones es una aproximación holística al problema. Es decir, que se ha de discutir el conjunto de los problemas presentados en la actual ronda (y que señalaba Makarov). Rusia amenaza con no llegar a acuerdos en ninguno, si el resultado estratégico lo encuentra muy desfavorecedor. Desfavorecedor sería que dejaran libertad de acción a USA para que desarrollara su muy superior potencial si quisiera. La ausencia de un Régimen de Seguridad (ver uno y dos) está asociado a tensiones, inseguridad, carreras de armamentos y guerras.

Apartados 1 y 2 Armas nucleares y defensa antimisiles.Obama no ha podido llegar a tales acuerdos porque no ha seguido una aproximación holística y general, ha tratado de, por un lado, de reducir su armamento estratégico y reducir de forma drástica su defensa antimisiles para llegar a un acuerdo con Rusia, pero por otro lado, se olvidó de los aspectos balísticos de alcance intermedio, y del enorme desafío de la disuasión convencional y los misiles hipersónicos. En consecuencia los acuerdos han quedado en agua de borrajas, y en el proceso EEUU renunció a la enorme superioridad estratégica que podría haber conseguido si hubiera seguido una política militar similar a la de Bush y no a la de Obama. Básicamente EEUU no buscó la superioridad total sino la paridad con Rusia para alcanzar un acuerdo… y al final el acuerdo no ha servido de nada o de muy poco. El 8 de marzo Rusia amenazaba con comenzar a limitar la aplicación del START III.

Apartado 3 Armamento Convencional. Aunque Obama ha reducido de forma considerable su gasto militar (mucho más de lo que reflejan los presupuestos) reduciendo la capacidad operativa de las FAS americanas, Rusia no volvió al tratado FACE-CFE de armas convencionales en Europa, precisamente por temer una expansión de la OTAN en Europa y asegurarse un poder militar convencional suficiente para intervenir, invadir y disuadir cualquier tentativa occidental de expansión. Un miedo ruso que estas semanas hemos visto que estaba más que justificado (al ver como la OTAN rescataba su política de 2008 de la Declaración de Bucarest de expansión de la Alianza).

Apartado 4 Esferas de influencia. Por otro lado, no es posible llegar a acuerdos estratégicos y de equilibrio de poder con una gran potencia… cuando se hace una injerencia y agresión indirecta en la esfera de influencia de esa gran potencia. Eso es así porque sencillamente esa gran potencia buscará la forma de rearmarse y buscar su seguridad militar de forma unilateral para intentar salvaguardar su interés nacional. Tal es así, que el 8 de marzo Rusia amenazaba con comenzar a limitar la aplicación del START III.

La falta de una visión general a la vez que cabal por parte de las diferentes administraciones americanas ha llevado inevitablemente a Europa al borde de la guerra. No han tenido en cuenta los intereses de Rusia y ahora las relaciones que tanto buscó mejorar Obama, están cuanto menos rotas. Esto es ya la anarquía y cada una de las potencias va a lo suyo sin tener en cuenta a las otras, produciendo invasiones, crisis militares y presumiblemente una o varias futuras guerras limitadas por establecer el orden en Ucrania y el espacio exsoviético, así como (quizás) el despliegue de tropas aliadas en Polonia y las república bálticas.

Es un tipo de tragedia similar a la de Carter a fines de los 70. Aunque se quería llegar a acuerdos estratégicos y convencionales (tratados SALT-II y MBFR), la cuestión de los misiles intermedios (la misma que ahora vuelve a abrirse) y las agresiones indirectas promoviendo la democracia, Solidaridad en Polonia o la guerrilla en Afganistán, impidió tales acuerdos, desató una carrera de armamentos, provocó un golpe de Estado en Polonia, y un periodo de hostilidad internacional inédito que llevó la paranoia al Politburó y casi provoca la III Guerra Mundial. Y aunque tanto el imperio soviético como la esfera de influencia rusas me parezcan ilegítimas, hay que tener presente con realismo las consecuencias no deseadas de las políticas (dilema de la seguridad) que pueden llevar a guerras y crisis no deseadas o destinadas al fracaso.

Ante el empecinamiento ruso de sostener su esfera de influencia y la necesidad de instaurar regímenes autoritarios o semidemocráticos, tanto en Rusia como en los países de su esfera, se abren una serie de cuestiones sobre la sostenibilidad a largo plazo de la política rusa y sobre el orden mundial en su conjunto.

En Ciencias Sociales hay una ley que relaciona el desarrollo económico con la democracia. Es algo que está en el núcleo de la Teoría Sociológica Clásica y es, por ejemplo, el fundamento de las teorías de Karl Marx (al relacionar directamente el desarrollo económico moderno con el fin del feudalismo y sus restros del antiguo régimen con las revoluciones burguesas y democráticas) o de Max Weber (el espíritu del protestantismo y el capitalismo, etc). También es uno de los temas fundamentales de la Política Comparada, como en los estudios inaugurales de Seymour Lipset, Karl de Schweinitz Jr. o Barrington Moore Jr., o en los ya clásicos y de referencia como el de Samuel Huntington. Y aunque bien es cierto que  De Schweinitz y Barrington Moore analizan las vías alternativas de modernización económica y social con gobiernos no democráticos (fascismo y comunismo), no puedo pasarse por alto que Lipset y Huntington sí encuentran la existencia de un efecto umbral entre desarrollo económico y la propagación de los gobiernos democráticos, razón por la cual el mismo Huntington pudo explicar cómo desde los años de la década de 1970 hasta 1991 se había producido una ola democratizadora por el mundo, derribando al bloque soviético y haciendo desaparecer a la mismísima URSS. Uniendo todo esto a la Teoría de la Paz Democrática y a la inherente necesidad de recurrir a estructuras políticas antidemocráticas para sostener una esfera de influencia (por parte de RUsia), tenemos los puntos de apoyo intelectuales y teóricos para comprender lo que podría ser la reconfiguración de un nuevo orden mundial.

Pero vayamos por partes. Normalmente suele citarse a Lipset como el primer politólogo en establecer la correlación estadística entre desarrollo económico y democracia. Lipset retrotrae su argumento hasta a Aristóteles (la democracia requiere de ciertos requisitos de bienestar y equidad económica), para luego usar varios indicadores para medir el nivel de cuatro variables de desarrollo económico (la riqueza, la industrialización, el nivel educativo y la urbanización), y relacionándolos estadísticamente con lo que denominó democracias estables, democracias inestables, dictaduras estables e inestables, pudo finalmente afirmar que “el desarrollo económico capitalista (facilitado y fomentado en las áreas protestantes) creó a la clase burguesa, y juntos ambos factores actúan como catalizador y condición necesaria para la democracia”. Aunque no hay un consenso absoluto en la comunidad académica sobre dichas conclusiones, la mayoría de los investigadores aceptan la existencia de dicha ley de probabilidad que vincula democracia y desarrollo económico una vez se alcanza un grado medio en dicho desarrollo (conocido como efecto umbral), y que a medida que la renta y el desarrollo se incrementa la democracia será cada vez más estable.

No obstante, si ello fuera siempre así, no habrían existido los casos de la Alemania nazi o las Rusia soviética (ya que es solamente una ley de mera probabilidad). Aunque dicha correlación estadística es un logro de la ciencia social moderna, las excepciones no son para nada un tema baladí, ya que la diversidad ideológica entre países con gobiernos democráticos, de extrema derecha y comunistas, fue el meollo de todo el siglo XX “corto” (Segunda Guerra Mundial y la Guerra Fría). Además, tampoco podría dar cuenta del actual caso chino o ruso. Es ahí donde hay que sacar a relucir el a Barrington Moore y su excelente libro Los orígenes sociales de la dictadura y la democracia en el que da una brillante explicación de las razones de por qué en Alemania (uno de los países más desarrollados del mundo) o en Rusia no pudieron establecerse la democracias. Es un análisis con bastante raigambre materialista-marxista, ya que se fundamenta en el poder relativo de las distintas clases sociales, dijo que en Alemania (al igual que ocurrió en Japón) al haber una clase comercial e industrial relativamente débil, se conformó una coalición con las clases altas terratenientes y la administración real para tener controlados y dominados a obreros y campesinos, siendo esa la base para construir un Estado fuerte (y autoritario).

Moore explica que pueden haber casos, como los de Alemania (o la industrializada Rusia después de iniciada la revolución) en los que un Estado fuerte proporcione la estabilidad y legitimidad política para mantener un orden que sea compatible y permita el desarrollo económico. Aunque por otra parte, no pueden olvidarse los hallazgos que hiciera Lipset, así como la casi totalidad de los (posteriores) estudios de política comparada que estudian la relación entre democracia y desarrollo económico ( y que sí encuentran una relación positiva). Aquí se produce una evidente tensión entre ambas realidades (tendencia general a la democracia con la posiblidad de desarrollo con autoritarismo), tensiones bien explicadas en estos dos artículos (“Development and Democracy” ; “China´s Stubborn Anti-Democracy”), donde se da buena cuenta de cómo las actuales regímenes autoritarios luchan contra la propagación de la democracia centrándose en controlar y reprimir los “coordination goods” (derecho de libre asociación, prensa, reunión, etc).

Llegados a este punto, es cuando hay que reseñar someramente el trabajo de Samuel Huntington, La Tercera Ola. Huntington trataba de explicar el progresivo y constante incremento del número de democracias en el mundo desde comienzos del siglo XIX hasta 1991, dividiendo su propagación temporal en tres olas. Para explicar la tercera de las olas democratizadoras se basa en cinco proposiciones . Como bien indica el catedrático en sociología Enrique Gil Calvo en este artículo:

(La) Primera ola de instauración de las democracias liberales primitivas, entre 1828 y 1926, interrumpida por la primera contraola del fascismo de entreguerras, de 1922 a 1942.Segunda ola de democratizaciones impulsadas por el triunfo de los aliados en la II Guerra Mundial, entre 1943 y 1962, a la que siguió la segunda contraola de revoluciones tercermundistas y contrarrevoluciones golpistas de 1958 a 1975. Y tercera ola democratizadora propagada por las transiciones que se produjeron sucesivamente en el sur de Europa, en América Latina y en el este de Europa entre 1974 y 1989, que se quebró por la tercera contraola iniciada en la plaza de Tiananmen y proseguida por las guerras balcánicas, momento en el que Huntington publica su libro.

Las cinco variables para explicar la tercera ola son: 1) una crisis de legitimitdad galopante del régimen autoritario anterio, 2) niveles de crecimiento económico elevados en los años sesenta, 3) cambios en la doctrina y práctica dentro de la Iglesia Católica, 4) un cambio en las políticas de actores externos importantes y 5) un efecto demostración o bola de nieve en todo el planeta.

De estas cinco variables, Huntington destacó los puntos 3 (el factor religioso de los cambios progresistas introducidos por el Concilio Vaticano II), y 2 al indicar que si bien la vinculación entre desarrollo y democracia no es algo necesario, sí tiene una relación positiva, ya que el progreso económico genera una clase media con mentalidad abierta y proclive a simpatizar con las libertades que otorga la democracia burguesa. Como en los países católicos de América Latina y Europa se había alcanzado ya ese desarrollo de nivel medio y con sus fuerzas sociales prodemocratizadores consecuentes, era de esperar que el 75% de los países de esa ola fueran católicos.

Teniendo esto en cuenta, es normal que, como indicaban George DownsBruce Bueno de Mesquita en Development and Democracy, los dictadores vean el crecimiento económico tanto como algo útil como una trampa. Esto es aplicable tanto para las grandes potencias que tienen regímenes autoritarios (Rusia y China) como a los países que puedan caer dentro de su esfera, países que como explicaba al comienzo habrán de ser casi por necesidad también regímenes autoritarios (o como mucho democracias “neutralizadas” en política internacional como fueron Finlandia y Austria durante la Guerra Fría). Esa tensión entre desarrollo económico y democracia (que genera una clase social educada y urbana proclive a valores liberales y democráticos) con los regímenes autoritarios (o democracias no burguesas o limitadas), es la que aprovechan los movimientos inspirados por las teorías de Gene Sharp. Es la ventana de oportunidad de la política exterior americana para extender su influencia a medida que lo hace expandiendo la democracia burguesa. Como explica el geopolítico Nicholas Spykman, el interés natural de EEUU (World Island) es evitar que surja alguna potencia hegemónica en los bordes de Eurasia (Rimland), ya proceda desde el mismo borde (China, Alemania, Japón, etc) como desde la tierra corazón del centro de Eurasia (Heartland), es decir: Rusia

Como en el orden internacional de la posguerra fría 1) las esferas de influencia de las grandes potencias no están reconocidas mutuamente y pueden ser objeto de agresiones indirectas del estilo Gene Sharp, 2) los regímenes democráticos tenderán a aliarse con EEUU, UE, etc, y 3) los regímenes autoritarios de la esfera rusa son vulnerables y están a la defensiva por los fenómenos que explican Lipset y Huntington (y Sharp), se conforma el caldo de cultivo perfecto para las inestabilidades y la inseguridad internacional que describía en el epígrafe anterior. Esto es casi necesariamente así, porque mucho que se trata de llegar a acuerdos estratégicos con Rusia (o China) siempre va a haber un factor que vaya más allá del equilibrio del poder: la inestabilidad en las esferas de influencia.

Como es sabido, el orden mundial entre las grandes potencias (según el realismo político) se garantiza siempre que estas guarden cierto equilibrio militar entre ellas y respetando las esferas de influencia mutuas. El ejemplo ideal de todo ello fue la Guerra Fría en Europa, con sus sólidos bloques y un delicado equilibrio del terror y armas convencionales mediante una constante carrera de armamentos. Pero con el fin de ese orden (la no aceptación de EEUU de la esfera rusa) y del grillete ideológico del comunismo versus democracia burguesa, el esquema del realismo topa con las realidades y las ansias democráticas de los pueblos exsoviéticos, y si bien puede dar cuenta de por qué se produce estas inestabilidades y conflictos, no puede explicar por qué los actores se comportan de esa manera. Un comportamiento que a priori es difícilmente compatible con dicho esquema realista. En consecuencia, ya que tenemos que recurrir a la Teoría de la Paz Democrática para ello, entramos en el terreno intelectual propio Neocon (la causa de la inseguridad internacional no es el desequilibrio militar sino las diferencias ideológicas). Obama al haber intentado seguir una aproximación propia del realismo defensivo (algo que intentaba explicar en este post al comienzo de su primera presidencia) ha topado con realidades del existencialismo político. Hay un aspecto de valores que la política realista y “materialista” del que Obama no ha podido dar cuenta, y dando carta blanca a esas organizaciones de promoción de la democracia ha llevado a su política a un inevitable callejón sin salida. Su política exterior no ha estado en coherencia con las fuerzas sociales y políticas profundas que describen Lipset, Huntington o la Paz Democrática.

Como esas fuerzas están ahí y son ineludibles, hay que plantearse un último punto en las consecuencias que las Revoluciones de Colores plantean al orden mundial: China. Durante los primeros días de la invasión rusa de Crimea la postura china fue una incógnita, ya que aunque tradicionalmente ha estado en contra de toda injerencia, que apoyara a Rusia en este asunto parecía algo natural. Al final China parece que ha cambiado su política de no criticar las injerencias imperialistas. Básicamente las explicaciones de ese cambio se reducen a dos. 1) El temor a que dichas revoluciones se extiendan a lugares como el Tíbet o Sinkiang, y 2) que la misma China tenga que recurrir a establecer esferas de influencia con regímenes autoritarios o de democracia limitada como sería por ejemplo el caso de Taiwán. China ya no es una potencia asediada por Japón, EEUU o la Unión Soviética, su enorme crecimiento económico hace que ya no tenga que estar a la defensiva sino que comience a intentar establecer su propia esfera en los mares adyacentes a su costa (China se prepara para una guerra rápida y contundente contra Japón según James Fannell).

La conclusión bien podría ser que la crisis ucraniana podría solidificase la entente entre Rusia y China, comenzando una nueva época de relaciones internacionales tensas y de inseguridad, en el que por un lado estarían EEUU, Europa, Japón y otros países democráticos (y los no democráticos como Arabia Saudí que están dentro de su esfera), y por el otro Rusia, China y sus regímenes afines. El nuevo orden mundial no estaría basado en las diferencias entre civilizaciones como decía Huntington en El Choque de Civilizaciones, sino que como siempre ha ocurrido desde que la democracia consiguió proliferar, este sería un orden de base ideológico político (democracia contra autoritarismo), y el interés de Rusia y China sería el de hacer sobrevivir sus propios regímenes autoritarios así como establecer y mantener unas esferas de influencias también autoritarias.

Como colofón, dado que las esferas ya no podrán respetarse como se hacían en la Guerra Fría (porque EEUU no lo acepta y son muy vulnerables a las Revoluciones de Colores, olas democratizadoras, etc) y al ser los regímenes autoritarios de Rusia y China económicamente mucho más competitivos que cuando imperaba en ellos el comunismo, una estrategia de contención como la que preconizaba George Kennan ya no será posible. Las esferas son demasiado porosas, no se respetan… y no es previsible que esos regímenes colapsen económicamente (aunque sí que tengan recesiones, crisis de deuda, estancamiento, etc) en algunas décadas, tal y como era el plan a largo plazo de Kennan para contener a la URSS.

En consecuencia, la estrategia que ha de seguir EEUU, Occidente y el resto del mundo libre no es fácil de identificar, porque sus rivales ideológicos están profundamente enlazados con las economías del mundo libre. En mi opinión, el mundo se parecería bastante al anterior a 1914 pero con armas nucleares. Una economía mundial en el que se jalonan democracias y regímenes no democráticos, muy interrelacionadas económicamente, en paz armada, pero con la contención propia que tiene el arma nuclear, aunque tendente a la posiblidad de guerras limitadas para mantener las inestables esferas de influencia autoritarias o cuando China decida ampliar la suya.