La guerra sucia contra Macron

La segunda vuelta de las elecciones presidenciales enfrenta a dos candidatos que representan la divisoria ideológica de la Nueva Guerra Fría, como bien tienen claro en Rusia. Por un lado, Emmanuelle Macron es un social-liberal (“de centro”) que trabajó para el gobierno del socialista  Hollande y al banco de inversión Rothschild & Cie. Macron se presenta con una plataforma electoral personalista creada recientemente (En Marche!).  En frente tiene a la nacional-populista Marine Le Pen, autora del giro ideológico del partido de ultraderecha que heredó de su padre. Su programa en materias económica y de política exterior le acercan más al partido de Jean-Luc Mélenchon, cuyas bases han optado por el voto en blanco o nulo en la segunda vuelta. Y es que dejando a un lado el tema de la inmigración y la cuestión identitaria, el nacional-populismo de Marine Le Pen comparte postulados en materia de nacionalismo económico o política exterior con el programa de Syriza antes de llegar al poder y a los que defendía Pablo Iglesias antes de ser líder de Podemos.

Ilustración del canal ruso Russia Today.

El Front National de Le Pen ha formado parte del bloque pardo-rojo que en el Parlamento Europeo ha votado siempre junto en todo aquello que afecta a los intereses de la Rusia de Putin, como el tratado de asociación de Ucrania con la Unión Europea o la condena de las violaciones de los derechos de la minoría tártara en la Crimea ocupada. Las coincidencias programáticas entre la ultraderecha de Le Pen y la ultraizquierda europea darían sin duda para un análisis detallado. Y es algo que precede con mucho este ciclo electoral francés. Basta recordar que el diario madrileño ABC titulaba en noviembre de 2014: “Luna de miel entre el Frente Nacional y la extrema izquierda en Francia”. Y contaba entonces que “Marine Le Pen y Jean-Luc Mélenchon, líder del Frente de Izquierdas, multiplican los guiños desde los medios. Mientras, crece el desencanto del electorado con la política tradicional”.

Foto: Mijail Klimentyev / AFP vía El Mundo.

El Front National de Marine Le Pen no sólo ha formado parte del bloque rojo-pardo en el Parlamento Europeo que vota a favor de los intereses de Putin, sino que su partido ha tenido una relación cercana con el Kremlin. Cuando el partido de Le Pen no encontró un bancos francés dispuesto a concederle un préstamo, apareció un pequeño banco ruso dispuesto a ofrecerle 9 millones de euros. Le Pen fue recibida por Putin poco antes de las elecciones y el ministro Lavrov dio de ella una definición elocuente de ella: la llamó “antiglobalista”. Precisamente, Marine Le Pen prometió en un discurso durante la campaña de las elecciones al Parlamento Europeo de 2014 “devolver a Francia la soberanía perdida hace 30 años y protegerla de la globalización neoliberal”. Lo contaba el diario madrileño El País en una noticia titulada “Le Pen, más cerca de Putin que de la UE”. Ese acercamiento entre el Front National y el Kremlin no es gratuito. A Rusia le interesa promover los partidos antieuropeístas y en el caso del Front National ha contado con su labor de zapa para promover el levantamiento de las sanciones europeas a Rusia.

En marzo de este año, Richard Burr, presidente del Comité de Inteligencia del Senado, afirmó durante una sesión de la comisión que investiga la influencia rusa en las pasadas elecciones presidenciales estadounidenses que “los rusos están activamente implicados en las elecciones francesas”. Lo que hemos visto hasta la fecha ha sido el posicionamiento claro de los medios rusos contra Macron respaldada por bots para dar mayor difusión a esas noticias y una operación de robo de datos que los expertos atribuyen a autores rusos.

Jermey Cliffe escribió para The Economist en abril sobre las campañas dirigidas por los medios rusos al público francés y alemán, contando con el apoyo de redes de bots en Twitter. Mencionaba entonces los rumores sobre Macron que la agencia rusa Sputnik había difundido. Se refería probablemente al artículo “Ex-French Economy Minister Macron Could Be ‘US Agent’ Lobbying Banks’ Interests”, publicado en febrero y en donde se recogen toda clase de rumores sobre Macron: desde que es secretamente homosexual a que empleó dinero público para lanzar En Marche!.

Significativamente a la campaña contra Macron se sumaron simpatizantes de Trump, miembros de la alt-right y trolls (lo que viene a ser lo mismo) organizados en el foro 4chan. Su principal dedicación ha sido lanzar memes y bulos en redes sociales además de proporcionar relevancia a los comentarios a favor de Le Pen en las páginas de Facebook de medios franceses. Para ello han contado con la colaboración de simpatizantes franceses de Le Pen que les han traducido frases y ayudado a elegir nombres de usuario creíbles. Fermín Grodira ha recogido una buena lista de bulos puestos en circulación para atacar a Macron.

Max de Haldevang ha recogido en Quartz algunos de los comentarios despectivos sobre Macron en la prensa rusa y dio cuenta en el mismo artículo de uno de los materiales que ha circulado en la campaña en las redes sociales contra Macron: documentación de una presunta cuenta secreta de Macron en paraísos fiscales.  La falsificación tiene algunos fallos. Como el nombre “Caribbean” mal escrito en un membrete o que aparezca el nombre de Macron, cuando las cuentas secretas se abren en paraísos fiscales con testaferros. En la página web búlgara Bivol analizaron los metadatos de los archivos y se encontraron que fueron generados con dos impresoras Canon de la gama profesional bastante caras. Evidentemente los metadatos se pueden falsificar, pero en caso de ser ciertos probaría que no son obra de un troll en su casa.

El bulo sobre la cuenta en el paraíso fiscal fue recogida en España por La Gaceta: “Filtran un documento que implicaría a Macron en un entramado societario en el Caribe”. Es una estrategia vieja y eficaz. Alguien lanza el bulo y luego los medios sólo tienen que comentar “por ahí se dice”, “se comenta”, “se rumorea”, etc. Nadie tiene que dar explicaciones si la noticia se demuestra falsa pero el meme se instala en la mente del votante. En La Gaceta, por cierto, leemos también defensas de Marine Le Pen, como el artículo “La lucha de civilizaciones o el ‘efecto Marine” de Fernando Paz. A Paz le conocemos de ser uno de los entrevistados para su libro por el presidente del ultraderechista Frente Europeo de Solidaridad con Sira. Libro del que hablé en “La conexión iraní”. Con lo que vemos, que en La Nueva Guerra Fría todo siempre queda en casa.

Pero sin duda el golpe de efecto más importante fue la difusión el viernes 5 de mayo en Internet de 9Gb. de correos robados de los servidores del partido En Marche!. El propio partido reconoció el viernes el robo de datos. Curiosamente, el día 25 de abril Trend Micro anunció haber detectado la actividad de hackers rusos contra los servidores del partido de Macron. Justo hasta ese día llegan los correos robados y difundidos en Internet. Las informaciones sobre actividades de hackers rusos en servidores franceses apareció en reportajes aquí y allá. Alguien decidió entonces poner en marcha la maquinaria de propaganda.

La primera persona que lanzó el hashtag #MacronLeaks ha sido identificado como Jack Posobiec, que encabeza la oficina de Washington de un medio de la alt-right. El Digital Forensic Research Lab del Atlantic Council analizó la difusión del hashtag. Nació en Estados Unidos, fue redifundido por bots y se expandió por Francia gracias a dos simpatizantes de Marine Le Pen que en anteriores ocasiones ayudaron a lanzar campañas en Twitter. El principal impulso lo ofreció su mención por parte de la cuenta de Wikileaks. Posobiec, por cierto, se identifica como un “orgulloso miembro de la #SlavRight”. Su novia rusa contó en redes sociales haber visto a Melania Trump en una fiesta del día de la jura presidencial.

Está por ver el impacto que tendrán todas estas campañas en la segunda vuelta presidencial. En The Intercept quitaban importancia a la información que se encontraba en los emails. Se trata de trivialidades. No ha estallado ningún escándalo, ciertamente. Pero vemos a estas alturas la existencia de un patrón que afecta a quienes se enfrentan al candidato político preferido por el Kremlin.

La Nueva Guerra Fría se juega en Francia

Resultados de la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Francia, 23 abril 2017.

Ayer tuvo lugar en Francia la primera vuelta de las elecciones presidenciales. Y yo, cómo no, estuve prestando las últimas semanas atención a todas aquellas claves en las que resultaba útil el marco de análisis de la Nueva Guerra Fría. La verdad es que cuando planteé aquí el concepto en septiembre de 2014 unos de sus aspectos más cuestionables fue la dimensión ideológica. Era una debilidad crucial del concepto. Sin ideología, la Nueva Guerra Fría se quedaba en mera rivalidad geopolítica entre Occidente y Rusia.

Después de la intervención militar rusa en Siria, no se volvió a escuchar mucho de los que defendían que la Rusia de Vladimir Putin era una potencia no intervencionista y que la crisis de Ucrania había sido un mal entendido. Luego vinieron los escándalos sobre ciberespionaje y se acumularon los análisis sobre las campañas de desinformación del Kremlin en Occidente, con lo que más de uno descubrió que las relaciones con Rusia habían entrado en una nueva etapa. Por último, después de la victoria de Donald J. Trump en las elecciones presidenciales de Estados Unidos empecé a leer análisis que trataban de superar el tradicional eje izquierda-derecha y los campos ideológicos tradicionales para hablar de la emergencia del nacional-populismo. Parece que la gente lo iba pillando.

La debilidad de mi análisis en septiembre de 2014 sobre la dimensión ideológica de la Nueva Guerra Fría era simplemente que estaba en construcción. A mí me había llamado la atención la convergencia del discurso de fascistas y comunistas españoles en defensa de la posición rusa en Ucrania. Unos y otros denunciaban un siniestro golpe de Estado apoyado por Occidente en Ucrania para entregar el país a la OTAN y a las garras del capital financiero internacional con la complicidad de élites locales que aplicarían políticas de ajuste económico. Así fascistas y comunistas de varios países de Europa habían acudido como voluntarios a combatir en las filas de las repúblicas populares del Donbás. Para mí, allí nacía una nueva era donde el eje izquierda y derecha resultaba menos explicativo que el posicionamiento respecto a Occidente. No en vano, neonazis ucranianos se fotografiaban con una bandera de la OTAN y voluntarios rusos lucían una insignia que combinaba la bandera de la Unión Soviética y la bandera imperial zarista.

Lo que empezó siendo poco más que una intuición, rápidamente evolucionó ante mis ojos. Poco tiempo después de aquel primera esbozo sobre la Nueva Guerra Fría, un lector del blog me llamó la atención sobre las votaciones en el Parlamento Europeo sobre el tratado de asociación de Ucrania a la Unión Europea. Votó en contra un bloque curioso que formaban ultraderechistas y ultraizquierdas a pares país por país. En Alemania, por ejemplo fueron Die Linke (ex-comunistas de las RDA) y AfD (populistas de derecha). En Grecia, por ejemplo fueron el KKE (comunistas) y Aurora Dorada (neonazis). Ese mismo bloque coincidiría en votar en contra de resoluciones del Parlamento Europeo sobre la Crimea ocupada por Rusia o recientemente contra el tratado de librecomercio de la Unión Europea con Canadá.

La principal crítica a la idea de que entrábamos en una nueva era de confrontación ideológica era que “Rusia es un país capitalista y por tanto no hay conflicto”. No fue hasta mayo de 2016 que salió publicado en España el más que recomendable libro En la cabeza de Vladímir Putin y leyendo a Michel Eltchaninoff pudimos comprender que el “putinismo” estaba en construcción y por tanto evolución. Eltchaninoff habla del “principio nacional-popular” (pág. 88), un concepto que fue bandera del kirchnerismo en Argentina. Allí se habló del “proyecto nacional y popular” (nac & pop). Yo uso el término nacional-populismo. Hablamos de fuerzas políticas que defienden un nacionalismo económico, con un papel fuerte del Estado en la economía y proteccionsmo frente al comercio global. Además, apelan a las masas desafectas con el establishment político. La diferencia de nacional-populistas de izquierda y derecha es el nacionalismo identitario: de la xenofobia al refugees welcome.

Llegamos por fin a Francia. Obviamente, hay que empezar hablando de la relación de Marine Le Pen con el Kremlin. En 2011 se declaró una admiradora de Vladimir Putin, al igual que se declaró el británico Nigel Farage. Precisamente, hace un mes, Marine Le Pen hizo un viaje a Moscú y fue recibida allí por Vladimir Putin. Las intenciones eran evidentes. Presentar a Marine Le Pen como estadista de talla internacional. Aunque Putin declaró que no era su intención interferir en las elecciones francesas. Según dijo Xavier Colás en El Mundo a propósito de la visita, Le Pen era “la candidata favorita del Kremlin”. Durante aquel viaje, el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Sergei Lavrov negó el calificativo de “populista” para Le Pen y la definió como una “antiglobalista”.

Foto: Mijail Klimentyev / AFP vía El Mundo.

Los vínculos de Marine Le Pen con el Kremlin no son meramente de simpatía mutua. Cuando los bancos franceses se negaron a conceder un préstamo al Front National de Le Pen, dio el paso desde Moscú el First Czech-Russian Bank. Sucedió algo curioso. François Fillon, candidato del partido de centro-derecha francés Les Républicains, empezó a competir con Marine Le Pen en  cercanía con el Kremlin. De pronto, el First Czech-Russian Bank empezó a reclamarle el dinero al Front National. Pero cuenta  Xavier Colás, que tan pronto las encuestas empezaron a reflejar que Le Pen adelantaría en votos a Fillon, la reclamación fue aparcada.

El siguiente punto a destacar viene del otro extremo del arco ideológico. Jean-Luc Mélenchon arrancó su carrera política en el Partido Socialista francés. Tuvo incluso un cargo en un gobierno entre 2000 y 2002. Luego fundó el Parti de gauche. En estas elecciones se presentó como candidato de la plataforma La France insoumise. Llamó mi atención en el momento en que mencionó que querría que Francia se vinculara con la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA). Según recoge TeleSur, Mélenchon dijo: “Sí, buscaremos ser miembros del ALBA, que es ser miembros de una coalición que reagrupa a países en un proyecto de cooperación en pos del desarrollo, y no militar o de libre comercio”.

La prensa francesa reaccionó conectando a Mélenchon con Venezuela. Aquí en España, Pablo Iglesias tuiteó con ironía que cuando la prensa no sabe cómo atacar a ciertos candidatos los vincula con Venezuela. Mélenchon salió al paso resaltando: “En primer lugar, ni Irán están en el ALBA, ni tampoco Rusia. ¿Cómo me ha llevado a este punto un imbécil que dice que saldría de la UE para entrar en el ALBA?”. Me parece bastante interesante que cuando se le vinculó a Venezuela marcara distancias con Rusia e Irán, los otros dos polos del bloque geopolítico rival de Occidente en la Nueva Guerra Fría. Es decir, Mélenchon entiende que hay un eje Rusia-Irán-Venezuela y él simplemente defendía un acercamiento al ALBA como parte de la política francesa para sus territorios en el Caribe.

Viñeta de Plantu de 2011: Le Pen y Mélenchon, populistas. Vía Gilles Klein.

Le Pen y Mélenchon comparten una visión rupturista del lugar de Francia en el orden geopolítico  Ambos son contrarios a la OTAN y en distinto grado a la Unión Europea. Pero además, comparten una visión parecida sobre el papel del Estado en la economía y el libre comercio. Además, son considerados políticos populistas. Yo los considería a ambos nacional-populistas. Rubén Amón escribió en El País, para escándalo de muchos, que Le Pen y Mélenchon eran “extremadamente iguales”. La cuestión entonces es, ¿es suficientemente explicativo el eje izquierda-derecha para entender la posición de los candidatos franceses?

Arco izquierda-derecha de los candidatos en Francia. Imagen vía Julian Röpcke.

Los cinco candidatos más votados el pasado domingo aparecen en el anterior arco, que sigue el eje izquierda-derecha. Vemos en el extremo izquierdo a Mélenchon, que por cierto negó serlo. Tenemos a Benoît Hamon, candidato del Partido Socialista. En el centro, a Emmanuel Macron, otro ex-miembro del gobierno socialista con experiencia en el gobierno. Se presentó con una plataforma electoral propia, En Marche!. A continuación, encontramos a François Fillon del partido fundado por Nicolas Sarkozy. Como conté antes, Fillon disputó a Le Pen ser el candidato de Putin en Francia. Fillon además ha defendido una alianza de defensa europea que permita ser menos dependiente de Estados Unidos y cercana a Rusia. Por último, encontramos a Le Pen.

Andrés P. Mohorte hizo un repaso a las propuestas de los cinco candidatos en el blog Magnet. Me parece interesante fijarse en los epígrafes “Unión Europea, defensa y política exterior” y “Política macroeconómica” del artículo, donde Le Pen y Mélenchon coinciden. En cambio, en temas como inmigración y justicia social mantienen posturas opuestas. La elección de unos u otros ejes nos permite decir que Le Pen y Mélenchon tienen mucho en común o nada en común. El artículo incluye una tabla que ayuda a visuarlizarlo.

Fuente: Magnet.

Ya sabíamos a estas alturas que el eje derecha-izquierda se muestra limitado para presentar la complejidad de las posturas ideológicas. Agrupando varios temas, podemos crear mapas ideológicos bidimensionales. Foreing Policy creó la siguiente matriz:

Vemos que Le Pen representa el nacionalismo económico e identitario. De ahí, que el ministro ruso Lavrov la definiera acertadamente como “antiglobalista”. El candidato con más votos, Emmanuel Macron, se encuentra en el extremo opuesto: Globalista en lo económico y en lo identitario. Un detalle curioso. Trabajó entre 2008 y 2012 en el banco Rothschild & Cie. Los Rothschild son una dinastía de banqueros judíos que aparece recurrentemente en los relatos conspiranoicos de la ultraderecha antisemita. Así que el globalista Macron, que trabajó para un banco de la familia Rothschild, tiene que ser la quintaesencia de lo que odian. Más si tenemos en cuenta que los mercados europeos reaccionaran tan positivamente a la victoria de Macron.

Mi conclusión es que es significativo que tres años después de haber planteado el concepto de Nueva Guerra Fría, asciendan en Europa fuerzas políticas con carácter nacional-populista, hostiles a la OTAN y la Unión Europa mientras coinciden todas en proponer alianzas de sus países con el bloque geopolítico de Rusia y/o sus aliados. En España tenemos un caso así. Véase el punto 327 del famoso programa político maquetado como un catálogo de Ikea.

Por último, de la misma manera que se pueden componer diferentes ejes ideológicos en los que las mismas fuerzas políticas aparecen cercanas o en extremos opuestos, según los temas elegidos, el dilema que se le plantea a los votantes franceses ha sido interpretado como una disyuntiva clara o irrelevante. Es decir, hay quien considera que el centrista Macron y la ultraderechista Le Pen representan cosas muy diferentes. Incluso más de uno aplica el criterio “cualquier cosa menos Le Pen”, como algún líder comunista en Francia o el periodista Antonio Maestre en España.

Otros consideran que el “neoliberal” Macron y la ultraderechista Le Pen son lo mismo. Y por tanto, no hay tal disyuntiva. Es más, desde la ultraizquierda alguno considera que la “antiglobalista” Le Pen, como Donald Trump, es preferible a un candidato del establishment. Hoy lunes ha sido un día de chistes en Twitter al respecto. Me llamó la atención un argumento. El fascismo es “hijo del liberalismo”. Años de austeridad económica en Francia habrían provocado tal malestar social que ha permitido el ascenso electoral del Front National de Marine Le Pen. A continuación una encuesta sobre las razones principales del voto a Le Pen: Inmigración, lucha contra el terrorismo y la seguridad de las personas y bienes. Ningún tema económico.

Imagen vía Politbot.

Ahora, es de esperar que la concentración del voto en Macron bajo la consigna “cualquiera menos Le Pen” dará la victoria al centrista Macron y la Unión Europa dará un suspiro de alivio. Una victoria de Le Pen y la posible salida de Francia de la Unión Europea dejaría malherido al proyecto europeo para regocijo de Vladimir Putin. Cuando planteé el concepto de Nueva Guerra Fría me contestaron que Rusia no podía permitirse entrar en una carrera armamentística con Occidente. Era una objeción equiparable a aquella pregunta de Stalin: “¿Dónde están las divisiones de carros de combate del Papa?” La lluvia de desinformación rusa y la financiación de partidos políticos han resultado ser armas más poderosas.

La secta del fin del mundo

2E91CBA200000578-3323900-image-a-85_1447866321787

Este fin de semana el diario madrileño ABC publicó el artículo “El «califato» provoca a Occidente para que envíe soldados a Siria” donde Mikel Ayestarán nos cuenta que el Estado Islámico tiene una naturaleza milenarista y que aspira a provocar a que Occidente invada Siria para entablar allí la gran batalla de Dabiq, el equivalente musulmán del Armagedón. Dabiq es, por cierto, una localidad ubicada en el norte de Siria que además da nombre a la revista oficial del Estado Islámico. La naturaleza milenarista del Estado Islámico es algo que ya sabíamos gracias a Manel Gozalbo y un artículo suyo que considero imprescindible: “El Califato del fin del mundo”. Con este contexto, me parece interesante estudiar al Estado Islámico desde la misma perspectiva con la que analizábamos las “sectas destructivas” surgidas en los años 70 y 80 nos permite entender los mecanismos de atracción con los que gana adeptos incluso entre la población occidental  y descubrir patrones entre los decididos a dejarlo todo para irse a vivir como súbdito del Califato, más allá de las discusiones si el Estado Islámico no es verdaderamente islámico o todo lo contrario.

Una perspectiva interesante la tenemos en un artículo que publicó este fin de semana el diario madrileño El Mundo sobre las ideas del antropólogo Scott Atran. El artículo recoge su perspectiva sobre el Estado Islámico y es destacable la visión que da de cómo un grupo con ideas tan extremas y acciones que generan tanto rechazo puede resultar atractivo. Utiliza una comparativa con Hitler, cómo no, pero me parce relevante la importancia que da a una visión colectiva y utópica que lleva al sacrificio personal y a la destrucción del orden conocido.

“Nuestros países quieren que su gente disfrute una buena vida y ausencia de riesgo, pero nuestros intelectuales jamás van a luchar para preservar nuestros derechos. Hitler propone la aventura, la gloria, la muerte, la destrucción del mundo viejo y la construcción de algo nuevo que requiere un autosacrificio y 80 millones de personas caen a sus pies. ¿Por qué? Porque la gente, sobre todo joven, no quiere solamente la vida fácil, la seguridad, la moderación. Quieren un sacrificio, algo trascendental, significativo que tenga sentido en un universo caótico. Lo que está proponiendo Hitler y Bagdadi es pasión. Se debe quemar todo para salvar al mundo”.

Desde este perspectiva lo relevante no es tanto estudiar la variante del salafismo yihadismo que representa el Estado Islámico y cómo ha surgido en el contexto del Islam, como el mecanismo de captación de voluntarios para luchar en Siria. Scott Atran destaca cómo el esfuerzo de captación es individualizado. El joven que se adentra por Internet vía redes sociales o foros hasta encontrar un reclutador del Estado Islámico recibe un mensaje personalizado contra el que las campañas generalistas de los gobiernos poco pueden hacer.

El Centre de prévention contre les dérives sectaires francés presentó un informe sobre el perfil social de los “candidatos a la yihad” en Siria o Iraq de una muestra de 160 casos. El retrato robot resultante era un adolescente/postadolescente (el 63% tenía de 15 a 21 años) de clase media, de familia no religiosa y con episodios depresivos (40%) que en el 90% de los casos tenía abuelos franceses y en el 91% de los casos había vivido un proceso de adoctrinamiento  por Internet.

Julia Ioffe ha elaborado “Mothers of ISIS”, un extenso reportaje en The Huffington Post, sobre el nexo creado entre las madres de chicos occidentales que un día desaparecieron de casa o anunciaron un viaje a Oriente Medio como voluntarios de una ONG para reaparecer al poco tiempo como combatientes en Siria y al poco tiempo morir allí. Las historias que cuentan son parecidas. Los chicos coinciden en haber tenido un padre ausente, problemas personales, problemas con las drogas, dificultades en sus relaciones personales, etc. Hasta que un día se convierten al Islam, lo que da orden a su vida y genera alivio en las madres. Pero al tiempo comienzan los roces por la vestimenta de la madre, la dieta o al alcohol, hasta la ruptura definitiva. Finalmente los chicos desaparecen sin despedirse y al poco tiempo tienen noticias de ellos desde Siria. Entonces un día les llega la noticia de la muerte del hijo allí. La lejanía, la sorpresa, el shock, el sentimiento de culpa… les genera un vacío insalvable al que nadie puede dar solución. Una de ellas, canadiense, creó una asociación para alertar a padres y educadores. Por el camino fueron contactando con ella madres con casos parecidos al suyo y terminó encontrando a Daniel Koehler, un experto alemán en desrradicalización que hasta ahora había trabajado con miembros de grupos neonazis.

Además, el Estado Islámico ha realizado campañas orientadas a captar especialmente adolescentes occidentales, a  las que empareja con yihadistas con trágicas consecuencias. Un fiscal holandés planteaba el dilema de no saber cómo se les debe tratar, si como víctimas de un engaño o asumir que su viaje a Siria fue una decisión libre reflejo de un compromiso con cierta ideología. En España el primer caso saltó este año, cuando una joven de 22 años de Almonte (Huelva) fue detenida antes de viajar a Siria. Los datos que han trascendido son que es hija de un pequeño empresario de la construcción afectado por la crisis y cuyos padres están separados. La noticia destaca, para remarcar el contraste, que en su momento llegó a vestir con estética “pseudogótica” (sic) y se hizo un tatuaje en la espalda con el nombre del grupo Metallica.

El debate tras los ataques terroristas de París del viernes 13 de noviembre se ha centrado tanto en Europa como en Estados Unidos en la “amenaza externa”. Pero hay otra interna, real confirmada. Es esta de la que he hablado hoy aquí y la otra, la que anida en ciertos barrios europeos de los que se habla poco, que trataré otro día.

Descifrando los atentados de París

Este fin de semana publiqué un recuento de la información disponible y creíble sobre los ataques terroristas del viernes 13 en París. Ahora contamos con datos más precisos pero en vez de corregir aquella entrada de blog creo que es mejor contar aparte lo que sabemos ahora. Tanto el New York Times como el Washington Post han hecho una reconstrucción cronológica de los hechos que concreta y amplía lo que ya sabíamos. Le Monde ha hecho la suya en vídeo.

Fuente: HOZINT.com
Fuente: HOZINT.com
stade
Fuente: Le Monde

El viernes 13 operaron en París tres grupos de terroristas junto con otro que actuó en solitario. El primer grupo se dirigió al Stade de France en la comuna de Saint-Denis, al norte de París, donde se jugaba un partido amistoso Francia-Alemania. Los terroristas llevaban artefactos explosivos (chalecos o mochilas) que hicieron detonar de forma separada (21:20, 21:25 y 21:53) durante el transcurso del partido. Sólo el primer artefacto provocó una víctima. Es fácil imaginar qué hubiera pasado si los artefactos hubieran detonado entre las aglomeraciones de aficionados previas al partido o incluso dentro del propio estadio. Cabe suponer que por alguna razón los terroristas se equivocaron con los horarios o tuvieron algún fallo de coordinación. Al parecer, cuenta el Wall Street Journal, al menos uno de los terroristas fue rechazado en la entrada del estadio a pesar de llevar entrada para el partido. Algo hizo levantar sospechas del vigilante de seguridad en el acceso. El terrorista habría hecho estallar allí mismo el artefacto.

Un segundo grupo de terroristas recorrió en un Seat León negro el distrito XI (XIe arrondissement), una zona de ocio con numerosos bares y restaurantes en el margen derecho del río Sena. Los terroristas de este segundo grupo iban armados con fusiles de asalto e hicieron varias paradas ante restaurantes con terrazas al aire libre contra las que dispararon.

Su primera parada a las 21:25 fue en la esquina de la Rue Alibert con la Rue Bichart en el distrito X donde dos terroristas dispararon contra los restaurantes Le Carrillon y Le Petite Cambodge, donde murieron 15 personas y 10 resultaron heridas.

La segunda parada a las 21:32 fue en la Rue de la Fontaine-au-Roi nº2 esquina con Rue du Faubourg du Temple nº32, donde dispararon contra los clientes del resturante Casa Nostra, el  restaurante La Bonne Bierre y un local de lavadoras a moneda. Allí murieron 5 personas y 8 resultaron heridas.

La tercera parada fue a las 21:36 en la Rue Charonne nº92  esquina con la calle Faidherbe, donde dispararon contra los clientes del café La Belle Équipe. Murieron 19 personas y 9 resultaron heridas.

A las 21:40 un terrorista suicida entró en el café Comptoir Voltaire ubicado en el Boulevard Voltaire nº253 e hizo estallar un artefacto que no produjo víctimas mortales. No está claro si este terrorista fue trasladado al lugar por alguno de los otros grupos o se dirigió al lugar en solitario.

Mientras tanto, a las 21:40 un Volkswagen Polo negro con matrícula belga aparcó cerca del teatro Bataclan y de él bajaron tres terroristas que entraron en el local disparando al público que asistía a un concierto y provocando una masacre. Cerca de 90 personas murieron allí. Tras quince minutos de disparos, los terroristas tomaron a los supervivientes como rehenes y los reunieron frente al escenario. La policía francesa asaltó el teatro a las 00:20am. Los tres terroristas murieron en el asalto. Al parecer dos murieron al hace estallar artefactos explosivos y el tercero murió por los disparos de la policía.

bataclan-300
Fuente: New York Times

El dueño del teatro Bataclan es judío. Según muestra el canal de Youtube Resistance Palestine, en 2008 se celebró en el teatro una gala para recaudar fondos para la policía de fronteras israelí (MAGAV) y un grupo de encapuchados se acercó al local para lanzar amenazas: “Tendrá que pagar las consecuencias de sus actos. La próxima vez no será para hablar”.

El recuento es de tres terroristas que murieron en el enfrentamiento con la policía que asaltó el teatro Bataclan y cuatro que murieron en ataques suicidas. Eso hace un total de siete que contrasta con los “ocho hermanos” de los que hablaba el comunicado del Estado Islámico. Por no hablar de los ocupantes del Seat León negro. Aparte de los dos tiradores podría haber un tercero que se encargara de conducir.

El primer terrorista identificado fue Ismaël Omar Mostefai, de 29 años de edad y natural de Courcouronnes, en el departamento de Essonne. Padre de familia, vivía en Chartres, en un barrio residencial y tranquilo. Había sido fichado varias veces por delitos menores y desde 2010 aparecía en la base de datos francesa de personas  “potencialmente peligrosas para la seguridad del Estado” por su radicalización. Al parecer, viajó a Siria en 2014 pero las autoridades le habían perdido la pista. Los otros dos terroristas que atacaron el teatro Bataclan no han sido identificados.

El siguiente terrorista identificado es uno de los tres suicidas que actuaron en el exterior del Stade de France. Se trata de Bilal Hadfi, ciudadano francés de 20 años y residente en Bélgica. Según el Washington Post, había luchado con el Estado Islámico y las autoridades belgas también le habían perdido la pista.

El domingo 15 fue encontrado el Seat León negro empleado en los ataques itinerantes de París. En él fueron encontrados tres fusiles de asalto Kalashnikov, 5 cargadores llenos y 11 vacíos (un máximo de 330 balas disparadas).  El vehículo pertenece a Salah Abdeslam, de 26 años y ciudadano francés nacido en Bélgica.

salah

El terrorista suicida que hizo estallar su artefacto explosivo Boulevard Voltaire nº253 ha sido identificado como Brahim Abdeslam, de 31 años y hermano mayor de Salah. Un tercer hermano, Mohamed Abdeslam, fue detenido por las autoridades en Bélgica. Según el Washington Post, en la noche del domingo 15 habían siete personas detenidas en Francia y otras tantas en Bélgica en relación con el ataque terrorista del viernes en París.

En  las afueras del Stade de France fue encontrado un pasaporte sirio a nombre de Ahmad Almohammad, de 25 años y nacido en Idlib. Según las autoridades griegas, llegó en un barco junto con otros 198 refugiados sirios a la isla de Leros el 3 de octubre. Su paso quedó registrado por Serbia y Croacia. No es seguro que uno de los terroristas suicidas sea verdaderamente Ahmad Almohammad y según fuentes francesas se trata de un pasaporte falso. Recordemos que ante la acogida a los refugiados sirios en países europeos, en lugares como Líbano e Iraq apareció un mercado de falsos pasaportes sirios.

En la noche del domingo 15 al lunes 16 se han desarrollado operaciones antiterroristas en las ciudades francesas de Tolouse y Grenoble. Las autoridades francesas hablan de que los ataques terroristas fueron planeados en Bélgica y ejecutados con ayuda de residentes en Francia.

Me queda pendiente por tratar:

-El tráfico de armas por Europa y el explosivo empleado (peróxido de acetona o TATP).
-Cómo determinados lugares de Europa se han convertido en un vivero de radicalización islamista.
-La lucha contra el Estado Islámico y la efectividad de la solución militar.

Los árboles de la islamofobia no dejan ver el bosque del antisemitismo

Me llamó la atención que en los primeras horas posteriores a la matanza en la redacción del Charlie Hebdo encontrara comentarios en Twitter lamentando cómo el suceso iba a dar alas a la islamofobia y al Front National de Marine Le Pen. Me parecen preocupaciones legítimas, pero creo que quienes las expresaron mostraban una preocupante inversión de prioridades tras el asesinato de 12 personas.

El énfasis puesto estos último días por los medios de comunicación en el ataque a la libertad de expresión que supuso el atentado contra el  Charlie Hebdo, la prensa reacciona así cuando toca a uno de los suyos, ha dejado totalmente en un segundo plano al ataque contra el supermercado kosher Hyper Cacher, donde cuatro judíos fueron asesinados por su condición de tal.

10933769_856133967761484_8143490934788655580_n
Las cuatro víctimas judías asesinadas en el supermercado Hyper Cacher el 9 de enero de 2015.

Habría que recordar que no es el primer atentado terrorista contra la comunidad judía en Francia. El 19 de marzo 2012 fue atacada una escuela judía en Toulousse. Fue asesinado un rabino, dos de sus hijos (de 6 y 3 años) junto con la hija (de 8 años) del director de la escuela. Y también habría que recordar que el 24 de mayo de 2014 fue atacado el Museo Judío de Bruselas, donde fueron asesinadas cuatro personas.

Pero además, el atentado contra Charlie Hebdo tiene detalles que han sido ignorados o no se les ha dado importancia. El País recogía el testimonio de Sigolène Vinson, una superviviente de la matanza en la redacción del Charlie Hebdo. La crónica cuenta que “Said [Kouachi] repitió tres veces en voz alta que no mataría a las mujeres” pero “allí yacía el cuerpo sin vida de Elsa Cayat, especialista en psicología”. Elsa Cayat no sólo era psicoanalista, era judía. Por eso la mataron. Una razón que cambia el sentido de la noticia. No se trató de un acto irracional de los terroristas que no cumplieron su palabra de no matar mujeres, sino que sabían perfectamente lo que hacían. Los judíos son en Francia menos del 1% de la población y supusieron un tercio de las víctimas del terrorismo yihadista en París (dos colaboradores del Charlie Hebdo y cuatro rehenes en el supermercado).

Militares y policías en el barrio judío de París

La prensa habla de la libertad de expresión y la islamofobia, pero son las instituciones judías en Francia las que requieren protección policial y los niños sortean militares para entrar en sus colegios. Cuenta en un extenso artículo sobre sobre la comunidad judía en Francia que en 2014 emigraron a Israel más judíos de Francia que de ningún otro país. Si este atentado y los que vengan empujan a más judíos a abandonar Francia podremos decir que asistimos a una soterrada limpieza étnica.

Cerco a los terroristas

20150108PHOWWW01479

Tras un día de caza al terrorista en la región de la Picardía, los dos fugitivos robaron a punta de fusil esta mañana a las 08:40 un automóvil Peugeot 206 color gris en Montagny Sainte-Félicité. Cruzaron entonces el departamento de Oise hasta el de Seine-et-Marne, donde se se encontraron con un control policial dentro de los términos del municipio de Dammartin-en-Goële. Allí se estableción un tiroteo con la policía, tras el cual los fugitivos abandonaron el coche. Seine-et-Marne se encuentra en la región de Île-de-France, donde se ubica París. Esto es, los fugitivos tras huir de París el primer día en dirección noreste se han dirigido de vuelta a la capital conduciendo por la Ruta Nacional 2.

20150108PHOWWW01481B65wG_BIMAIiSvK

Tras el tiroteo los dos fugitivos abandonaron el coche y, dentro de la zona industrial de Dammartin-en-Goële, se refugiaron en la oficina de Création Tendance Découverte (CTD), una empresa familiar dedicada a la impresión para publicidad, donde se atrincheraron. En la empresa trabaja el dueño, su mujer, un hijo y dos empleados (un diseñador gráfico y un comercial). Pero se sospecha que sólo tienen un rehén, al dueño de la empresa, del que no se sabe nade desde esta mañana.

???????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????????

Varios helicópteros vuelan sobre la zona, que está en la senda de aproximación del aeropuerto Charles de Gaulle, por lo que la ruta de algunos vuelos ha sido desviada.