Quid pro quo?

El domingo 3 de octubre en una operación policial hispanofrancesa, pero desarrollada principalmente en suelo francés, eran detenidos los dos principales dirigentes de ETA y descubiertos una gran cantidad de material y documentos. En primer lugar se dijo que la presencia de Antza y Anboto en aquella casa de Salies-de-Béarn era casual. Pero poco a poco ha ido transcendiendo que la operación era el resultado de una larga investigación de los servicios de información franceses, los Renseignements Généraux y la Guardia Civil.

En la semana siguiente Pasqual Maragall afirmó que este éxito policial respondía a las mejores relaciones con Francia del gobierno de Rodríguez Zapatero. Una idea negada por el ministro de Economía, Pedro Solbes. Pero que plantea una idea inquietante: La colaboración francesa en la lucha contra el terrorismo avanza a golpe de mercachifleo diplomático. Ciertamente ha sido así durante años, pero inquieta que alguien desde el partido político en el poder lo asuma tan alegremente. La ayuda de otro país miembro de la Unión Europea en la lucha contra el terrorismo no es algo que se haya de negociar, es algo que se ha de obtener de forma automática. De lo contrario, asusta pensar la Europa que estamos construyendo.

[Esta entrada fue publicada originalmente en el blog Zoon Politikon de pitas.com]