“Campo de guerra” de Sergio González Rodríguez

Campo de Guerra

Ayer me leí Campo de Guerra, Premio Anagrama de Ensayo 2014, en un solo día. Y me quedé perplejo. El libro es como un artículo de Le Monde Diplomatique estirado como un chicle y combinado con farfolla posmoderna en el que se van mencionando temas de modas como si el autor, el periodista mexicano Sergio González Rodríguez, hubiera seguido una checklist. El libro trata sobre la situación actual de México. Su tesis principal es que la violencia en el país es el resultado de un plan orquestado por Estados Unidos para desestabilizar al vecino del sur y tener así una excusa con la que extender los tentáculos de sus fuerzas armadas, su aparato de seguridad y sus empresas militares privadas con el propósito de someter a México a un situación colonial como proveedor de mano de obra barata, energía y recursos naturales. De heho, el autor llama al Tratado de Libre Comercio que firmó México con EE.UU. y Canadá “megaplan de absorción de México a EE.UU” (pág. 48). En el libro se van despachando frases lapidarias como “la CIA de EE.UU. mantiene nexos con organizaciones criminales para incrementar la desestabilización en México bajo una lógica paramilitar” (pág. 23) en la que una nota nos informa que la fuente de tal información es “un asesor de inteligencia oficial” desde el anonimato. Más adelante (pág. 24) nos dice que el propósito de EE.UU. es desestabilizar México para tener un campo de entrenamiento real para sus fuerzas armadas en la lucha contrainsurgente.

El libro me deja la sensación de que el autor buscaba impactar el lector con ideas provocadoras hilvanando temas y conceptos de actualidad con un discurso posmoderno. Acompañando una ilustración del libro (pág. 84) encontramos, por ejemplo, el siguiente párrafo:

El aplanamiento del espacio y los territorios alcanza una gran sofisticación: los grupos criminales irrumpen, trazan una nueva lisuraen el terreno, incluso en orografías agrestes, al unir puntos estratégicos con sus propios medios de comunicación, desdeñan los límites entre lo legal y lo ilegal y arrasan con las divisiones reales y simbólicas de lo público y privado.

Pero bajo esa apariencia de análisis posmoderno de las narrativas, discursos y significados no hay más que el viejo discurso tercermundista que uno encuentra en Hispanoamérica. Creo que el tema hubiera requerido otro enfoque. Porque los trapos sucios de Estados Unidos que seguro hay en la lucha contra el narcotráfico y su relación con México hubieran requerido un trabajo de periodismo de investigación con nombres, datos y testimonios.

Guardar

“Análisis de las relaciones de defensa entre España y países de la península arábiga” de Yago Rodríguez

Yago RodríguezYago Rodríguez, Míster X, ha publicado este libro sobre las exportaciones de defensa españolas a las monarquías árabes de la Península Arábiga, los países del Consejo de Cooperación del Golfo. Un tema aparentemente inocente pero que tiene conexiones con el actual conflicto de Yemen, en el que participan varios de esos países. Precisamente, a propósito del papel saudí, escribí hace poco en la Revista El Medio. El libro tiene tres partes. La dos primeras son un análisis general de las exportaciones españolas en el ámbito de la defensa con las monarquías árabes de la región. El autor reflexiona sobre la industria de defensa española, las relaciones con esos países y hace un análisis de los datos de las exportaciones de la industria de defensa española. Así que, ya de partida, el libro se convierte en una buena referencia para periodistas y curiosos que quieran hablar del tema sin meter mucho la pata. La tercera, la más jugosa para mí, tiene que ver con la aparición de material militar de origen en el frente de batalla de Yemen y hace un análisis desglosado de los productos de defensa españoles vendidos a cada país. Se recogen fotos de los rebeldes huzíes alrededor de vehículos BMR saudíes capturados y con armamento de origen español capturado a las fuerzas saudíes. El tema lleva inevitablemente a reflexionar sobre los criterios éticos a considerar en este tipo de exportaciones, ahora que sabemos que Arabia Saudita muestra poco respeto por la vida de los civiles en Yemen. La reflexión que hace Yago Rodríguez me parece bastante pertinente. Y está en la misma línea a la que yo hice al final de mi artículo.

El libro (98 páginas) ha sido  autoeditado por el autor vía Lulu.com y tiene los típicos pequeños fallos de este tipo de producto que una revisión entre varios pares de ojos podría solucionar. Luego tenemos lo que yo creo que es alguna confusión en el tratamiento de los datos. Mi experiencia dice que la información pública de estos temas suele ser confusa y provocar el error porque ha sido previamente tratada por un funcionario que a la hora de elaborar los informes públicos ha asignado los items a categorías preestablecidas que luego hay que descifrar. Véase el caso de “disparos de aeronaves”, que supongo quiere decir munición empleada por alguna aeronave. Probablemente, munición para el cañón de un avión. Pero que podría ser cualquier otra cosa porque el libro recoge otro lado que el informe de exportaciones habla de “munición, disparos y granadas”. En cualquier caso, no es un error del autor sino de la ambigüedad de los datos publicados por la Secretaría de Estado de Comercio, donde imagino tienen poco conocimiento de asuntos de defensa.

Creo que se trata de un trabajo muy interesante y que abre la puerta para que más miembros de la comunidad española interesada en estos temas se anime a publicar libros que no encontrarían cabida en las editoriales habituales. Espero que Yago Rodríguez se lance a escribir más libros y que esta tenga buena acogida.

Guardar

Guardar

Testigos de fiar

Estoy leyendo Siria, el país de las almas rotas. Los primeros capítulos se leen con angustia, sabiendo que las personas que cuentan sus miedos y anhelos al comienzo de las revueltas contra el régimen de Bashar Al Assad se encaminan hacia una tragedia inevitable. Algunos cuentan que quieren que Occidente intervenga y establezca una zona de exclusión aérea. Otros dicen que no quieren que caiga el régimen, que sólo quieren reformas y un alivio ante la crisis económica. Casi ninguno parece anticipar el abismo que los engullirá.

Según pasan las páginas, los episodios de represión violenta aumentan. Y la autora de esos primeros capítulos, Mónica G. Prieto, recoge testimonios sobre personas que desaparecen tras ser detenidas en controles de carreteras, personas que aparecen muertas al amanecer con signos de tortura y disparos de las fuerzas del régimen contra manifestaciones o poblaciones.

Un testimonio me llamó la atención. Alguien contaba de un fallecido por un “clavo” disparado por un carro de combate. Supongo que se refería a submuniciones tipo “flechette”. Me puse inmediatamente a buscar por curiosidad. Sé que se ha fabricado ese tipo de munición para carros de combate occidentales. Por ejemplo, proyectiles de 105mm. ¿Pero existe ese tipo de munición para los cañones habituales de los carros de combate de diseño soviético? No encontré nada al respecto, sólo referencias a una poco habitual munición antipersonal de 125mm. También he he decir que no dediqué mucho tiempo a ello. A lo mejor el testigo contó el caso de alguien que murió por un simple trozo de metralla alargado.

Me quedó la duda. ¿Hasta qué punto confían demasiado los periodistas en los “testimonios desgarradores” de testigos que entran en detalle sobre el tipo de arma empleado en un ataque que presenciaron? No me refiero a que esos ataques no existieran, sino a que los periodistas adornan sus crónicas con información que no recibe la suficiente acotación de testimonio no verificado.

El otro día un grupo palestino lanzó cohetes contra la población israelí de Sderot. Las Fuerzas de Defensa de Israel respondieron, como es habitual, atacando objetivos dentro de la Franja de Gaza. Al día siguiente me encontré que Isabel Pérez, colaboradora del diario español El Mundo y corresponsal de la cadena pública iraní HispanTV, contaba en Twitter que en el ataque israelí habían participado cazas invisibles al radar F-35i Adir. Me extrañó. Se trata de un proyecto de caza de 5ª Generación muy polémico por lo lento y problemático de su desarrollo que ha disparado el coste por unidad. Sólo recientemente la fuerza aérea estadounidense declaró la Initial Operational Capability del primer escuadrón de F-35A Lighting II, quince años después de la firma de contrato de fabricación. Así que, ¿cómo era posible que hubieran intervenido los F-35i israelíes? Resulta que sólo uno ha sido entregado y no ha abandonado todavía los Estados Unidos. Los primeros ejemplares aterrizarán en Israel a finales de este año y entrarán en servicio a finales del próximo. Encontré a muchos activistas difundiendo la noticia del ataque los F-35 en Twitter. Así que alguien puso en circulación una noticia sin fundamento que terminó siendo recogida por una periodista. Otra vez encontramos el problema de periodistas que cubren conflictos y no entienden de temas militares.

Isabel Pérez escribió una crónica de los acontecimientos para el diario digital español La Marea. Contó que tras el lanzamiento de un cohete por parte de un grupo diferente a HAMAS, Israel respondió con “50 bombardeos que llevó a cabo el Ejército israelí”. La palabra “bombardeo” se refiere al lanzamiento de bombas por parte de un aeronave. Así que ¿hablamos de 50 bombas caídas o de 50 ataques de aeronaves? Pero si se trató del ejército, estaríamos hablando entonces de ataques de artillería, mortero o incluso misil anticarro. Una frase confusa, sin duda. Pero me llamó la atención algo.

DepositoAguaBombardeado-680x365
Foto Isabel Pérez vía LaMarea.com

Cuenta Isabel Pérez en su crónica que hubo “ataques con artillería” que “cayeron horas previas a la serie de bombardeos nocturnos”. Y que una torre de agua fue, según testigos, “bombardeada desde un dron israelí”. La torre de agua aparece en la crónica en una foto de la propia Isabel Pérez. Vemos varios impactos en la estructura troncocónica superior y un enorme boquete en la base. Que resulta que ya estaban ahí. Aquí una foto de Gettyimages con fecha 19 de septiembre de 2015:

No se aprecia ningún impacto nuevo entre las dos imágenes. Así que la pregunta nuevamente es, ¿son fiables los testimonios de los testigos que cuentan detalles de un combate o un ataque? Sé que los testigos son el recurso más valioso de los periodistas, con sus “testimonios desgarradores”. ¿Pero no deberían aplicar los periodistas ciertas precauciones con sus fuentes? Porque con el afán de dar voz a las víctimas se termina dando por bueno versiones de los hechos ricas en detalles erróneos, producto de la ignorancia sobre cuestiones millitares o el afán de embellecer la historia para ganar la atención del periodista. No es algo tan diferente a las versiones confusas y contradictorias que recogen los periodistas después de cualquier incidente, sea un atraco o un accidente de tráfico. Pero aquí no hay informe policial o judicial con el que que contrastar luego. Así que las precauciones deberían ser mayores.

Guardar

La fundación Soros y su lista de tuiteros: una tormenta en un vaso de agua

Va a resultar que la mejor forma de desconfiar de las teorías conspirativas es estar en el meollo de una conspiración y ver cómo se construye la teoría.

Resulta que hace poco apareció una “misteriosa” web llamada DC Leaks donde se han difundido archivos de ordenador filtrados de la Open Society Foundation, creada y financiada por el multimillonario George Soros. DC Leaks, como WikiLeaks, dice luchar por una mayor calidad democrática exponiendo los tejemanejes de los poderosos. Pero justo como hace WikiLeaks, ¡mira tú qué casualidad!, sólo ha sacado a la luz documentos de personajes que son enemigos de Donald Trump y Vladimir Putin.

George Soros es judío, nació en Hungría y sobrevivió al Holocausto. Se hizo mundialmente famoso en 1992 cuando su Quantum Fund ganó una barbaridad de dinero “apostando” contra la libra esterlina (véase “Cómo George Soros tumbó la libra esterlina y ganó mil millones de dólares”). Yo lo mencioné en mi libro Guerras Posmodernas como un ejemplo de cómo en el actual orden internacional conviven los Estados-nación con actores no estatales igual de poderosos.

Resulta que tras la Segunda Guerra Mundial, Soro estudió filosofía en la London School of Economics y fue alumno de Karl Popper, autor de La sociedad abierta y sus enemigos. De ahí tomó Soros el nombre para su fundación, dedicada a defender la democracia liberal. En los años 90 se volcó en apoyar partidos políticos, movimientos sociales y ONGs en los antiguos países comunistas para enfrentarse a líderes de la vieja nomenklatura reciclados en demócratas o líderes con resabios autoritarios. Primero cayeron discretamente líderes, como Mečiar en EslovaquiaTuđman en Croacia. Pero el trabajo de la fundación se hizo célebre tras la caída de Milošević en Serbia y la Revolución Naranja en Ucrania (véase The New Cold War del periodista canadiense Mark MacKinnon). El problema es que cayeron dos gobiernos aliados geopolíticos de Rusia. Soros y Putin se convirtieron en enémigos acérrimos. Y Soros se convirtió en la bestia negra de comunistas y neonazis como la quintaesencia del judío cosmopolita liberal multimillonario, dedicado a la especulación financiera y a impulsar una agenda progresista.

Fundación Soros

Llegamos entonces a la filtración de documentos de la fundación. Se trata de un volcado de documentos internos en el que encontramos cosas como la imagen anterior. Es una captura de pantalla de un balance de gastos en proyectos en África usada para formación en Moldavia. También encontramos cosas como un informe de 2014 sobre una reunión del Committee to Protect Journalists sobre el clima enrarecido en el que trabajan los periodistas actualmente en Hungría. En alguna parte se mencionan proyectos para ayudar a la integración de inmigrantes somalíes y en otra una campaña contra la xenofobia en Cataluña [ahora no encuentro la referencia]. Y documentos sobre proyectos para describir el panorama mediático a favor y en contra de la “Nueva Ucrania” surgida del Maidán. Por ejemplo, este documento versa sobre esa clase de proyecto en Grecia. Dice al final de la “información de contexto”:

To date, there is no publicly available study or report that would map the different voices in the Greek debate on Ukraine. OSIFE  [Open Society Initiative for Europe] would like to fill in the void by commissioning a short paper to inform its own programming.

También tenemos un documento igual para España que dice lo mismo, que falta un informe que haga “un mapeo de  las diferentes voces en el debate español”. Y aparece también un documento de MS Word con dos listas de perfiles de Twitter de españoles que opinan y comentan sobre Ucrania: Una lista de tuiteros pro Kremlin y otra de tuiteros pro Kiev [disclaimer: mi perfil en Twitter sale el primero de los pro Kiev]. Y ahí estalló el follón.

Hubo a quien no le hizo gracia que le señalaran como partidario de un bando. Por ejemplo, Pablo González expresó su “decepción y preocupación” en su blog en el diario vasco Naiz.

 

Muchos otros de la lista son tuiteros anónimos. Forman parte de esa fauna de comunistas totalmente posicionados en la Nueva Guerra Fría que un día te explican la naturaleza defensiva del Muro de Berlín y otro día aplauden a Bashar Al Assad. Yo ya he hecho referencia a ellos, explicando su comportamiento por una especie de hipsterismo político que les lleva a ser más radicales que nadie en la búsqueda de ser la ultraminoría selecta. También hice un repaso a la versión distorsionada que uno de ellos daba sobre la invasión soviética de Afganistán. Ese lado de la tuiteresfera entró en ebullición. Llamaron a la lista de perfiles pro Kremlin como “lista negra” para referirse a ellos mismos como víctimas una persecución. El asunto ha pasado bastante desapercibido fuera de Twitter y ciertos círculos. Así contamos con la opinión del secretario general del PCPV-PCE. Los medios rusos, cómo no, con titulares como:

“Occidente lanza una caza de brujas contra las voces disidentes”

Un político en la lista de Soros denuncia la gravedad de ser señalado por sus opiniones.

Twitter responde a la “lista negra” de periodistas españoles de la Fundación Soros.

Estoy seguro de que esa clase de listas, con perfiles a favor y en contra, se hacen en todas partes, especialmente por cualquiera encargado de medios y comunicación de cualquier organización con una agenda. Yo me he hecho las mías propias sobre algunos temas porque considero importante no sólo leer a los que opinan como yo, sino leer a quienes opinan diametralmente opuesto. Aunque a veces sólo sea por las risas.

Hay un detalle relevante. En el documento con el listado de tuiteros españoles se puede identificar a los autores [disclaimer: son colegas míos]. Uno de ellos, Nicolás de Pedro, explicó su trabajo en VICE News.

“El trabajo consistió en un mapeo de los debates en España sobre el tema de Ucrania basado, exclusivamente, en lo que la gente pone en abierto en su cuenta de Twitter. Es decir: no sólo algo legal sino perfectamente legítimo y muy frecuente”, matiza el autor de la clasificación. “Cuando un usuario organiza una lista [en la misma red social] está haciendo lo mismo. Así que no tiene nada que ver ni con listas negras, sino con identificar qué ideas y narrativas dominaban y cuáles eran las cuentas más influyentes”.

Todo este asunto sólo ha servido para que alguno refuerce sus creencias de que vivimos en una falsa democracia controlada por fuerzas en la sombra y que al otro lado del Muro de Berlín en la RDA con la Stasi se vivía mucho mejor. Más risa produce que atribuyan a Podemos vínculos con Soros porque el documento propone contactar con los nuevos partidos europeos. Si hubo esos contactos, no tuvieron mucho éxito. La realidad es que las votaciones de Podemos en todo lo relacionado con Rusia y Ucrania en el Parlamento Europeo lo colocan en el mismo bloque pro Kremlin que partidos como el Front National, los comunistas griegos y AfD. Y en su programa electoral en las últimas elecciones proponían en el punto 327 “neutralizar” la OTAN en Europa del Este para además formar una alianza estratégica con Rusia. “El sueño eurosiberiano” del que habló el profesor Vestrynge en 1992. Pero seguro que para ser nostálgico de la RDA y pro Al Assad en pleno 2016 hay que estar hecho de una pasta especial: impermeable a la realidad.

[Nota final: Por mucho que encabezara la lista de los pro Kiev, nadie contactó conmigo para ofrecerme trabajo o alguna  remuneración por lanzar determinados mensajes. Ni siquiera sucedió que medios españoles contactaran conmigo para preguntarme mi opinión sobre Rusia o Ucrania. Paradójicamente, sí contactó conmigo Russia Today para salir en directo comentando la última cumbre de la OTAN].

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

Guardar

En torno a una entrevista al profesor José Luis Gordillo

El pasado fin de semana tuvo lugar en Varsovia la última cumbre de la OTAN. El lugar fue significativo. Allí se fundó en 1955 el tratado que constituyó la alianza militar de los países comunistas durante la Guerra Fría, más conocido como el Pacto de Varsovia. Rusia y el nuevo clima de relaciones con Occidente fueron evidentemente tema de fondo. Así que con motivo de la cumbre el diario La Marea entrevistó a Nicolás de Pedro (investigador del CIDOB) y también a José Luis Gordillo (profesor de Filosofía del Derecho  en la Universidad de Barcelona y miembro del Centre Delàs de Investigación por la Paz). Me llamó la atención la entrevista al segundo, por decirlo de alguna manera. Y tras expresarlo en Twitter,  Magda Bandera, directora de La Marea, me pidió que le señalara qué afirmaciones del profesor Gordillo son erróneas.

Aquí está la primera pregunta y la respuesta del profesor Gordillo. Las negritas son mías.

¿Es necesaria la OTAN hoy en día?
Preguntarse si la OTAN es necesaria es casi como preguntarse si el cambio climático es necesario. Es un problema que han provocado los propios seres humanos y que supone una grave amenaza para la humanidad. Se trata del único bloque militar que existe en el planeta y es el actor más agresivo y belicoso, la principal amenaza institucional a la paz y a la seguridad mundial. Sólo hace falta pensar en sus intervenciones en países como Iraq o Siria. Han provocado la mayor crisis migratoria desde la Segunda Guerra Mundial. Lo más importante es combatir esa amenaza, es decir, la OTAN debería disolverse.

La OTAN no es evidentemente la única alianza militar actualmente existen en el planeta. Este mismo año, se anunció la creación de la Alianza Militar Islámica para Luchar contra el Terrorismo con sede en Arabia Saudita. La alianza declaró su intención de luchar en “Iraq, Siria, Libia, Egipto y Afganistán”. Recordemos que las petromonarquías árabes se están mostrando cada vez más activas en la región del Gran Oriente Medio, tal como demuestras sus intervenciones militares en Yemen y Libia. (Para el caso de Emiratos Árabes Unidos, véase mi artículo “La emergencia de Emiratos”). Precisamente las petromonarquías árabes contaban no sólo con el Consejo de Cooperación del Golfo como organización regional, sino también la Fuerza Escudo de la Península como alianza militar. Esta último intervino en Qatar para sofocar la revuelta chií en 2011.

Podríamos seguir con otras organizaciones, hablé aquí una vez de los Five Power Defence Arrangements, pero basta saber que Rusia ha articulado las suyas, como la Organización de Cooperación de Shanghái, que se estrenó en 2007 con el ejercicio militar antiterrorista “Misión de Paz” donde los bombarderos estratégicos Tupolev Tu-22M realizaron un bombardeo en alfombra. El peculiar concepto de la organización sobre lo que es la lucha antiterrorista pudo verse en otros ejercicios, como el realizado en en 2014 donde la artillería rusa machacó objetivos con piezas de artillería autopropulsada 2S3 Akatsiya y lanzacohetes BM-21 Grad.

La OTAN ha realizado varias intervenciones militares con razones discutibles y resultados lamentables, pero ni Iraq ni Siria se encuentran entre ellos. La coalición militar que invadió Iraq en 2003 fue una coalición ad hoc en la que participaron con tropas sobre el terreno Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Polonia, mientras que países como Holanda y Dinamarca apoyaron la invasión pero no desplegaron tropas (Holanda aportó un submarino).

Tras la caída del régimen de Saddam Hussein se formó otra coalición ad hoc de países, la Multi-National Force – Iraq, formada por países tan diversos que fue bautizada como “la coalición de los que quieren” (“The coalition of the willing”). Países de Hispanoamérica como El Salvador y Honduras o países de Asia como Mongolia, Japón y Filipinas participaron en aquella coalición. Recordemos la anécdota del ministro Trillo gritando “¡Viva Honduras!” ante una formación de tropas de El Salvador.

Según la página web de la OTAN, hubo varias tareas asumidas por la organización. Una fue el despliegue de aviones de vigilancia aérea AWACS y sistemas de defensa antiaérea en Turquía (país OTAN cuyo parlamento no autorizó que la 4ª División de Infantería estadounidenses atravesara su territorio para invadir Iraq desde el norte) y la otra fue asistir al ejército polaco en la organización del cuartel general de una división multinacional. En mención aparte se cuenta la existencia de la NATO Training Mission-Iraq, que entrenó entre 2004 y 2011 a 5.000 soldados y 10.000 policías iraquíes, en un programa llevado a cabo por petición del gobierno de Iraq y cerrado en 2011 por la falta de un Acuerdo sobre el Status de la Fuerza (SOFA) con el país anfitrión. Curiosamente, en otro pregunta el profesor Gordillo afirma:

En Iraq la OTAN actuó después de la invasión para encargarse del entrenamiento de las fuerzas del nuevo régimen. Quien hizo la invasión fueron las potencias grandes de la OTAN, EEUU y Gran Bretaña.

Así que para el profesor Gordillo, la OTAN es intercambiable por Estados Unidos. Con lo cual, resulta que su crítica a la OTAN es en realidad una crítica al intervencionismo de Washington. Pero sigamos…

Igual que el en caso de la invasión de Iraq, la intervención estadounidense para luchar contra el Estado Islámico en Siria e Iraq, la Operación “Inherent Resolve”, se ha organizado como una alianza ad hoc creada en diciembre de 2014 y denominada en inglés como Global Coalition to Counter the Islamic State of Iraq and the Levant. Las misiones de bombardeo contra objetivos del Estado Islámico la han realizado aviones de países de la OTAN como Estados Unidos, Francia, y Canadá, pero también de países no OTAN como Emiratos Árabes Unidos, Jordania y Australia. Otros países contribuyen a la coalición de diferente manera. Por ejemplo, España aporta una misión de entrenamiento para el ejército iraquí.

Updated BKND - RSZ - SMSH 3
Banderas de los países miembros de la coalición contra el Estado Islámico.

Por último el profesor Gordillo atribuye a las intervenciones de la OTAN en Siria e Iraq haber provocado la denominada “crisis migratoria en Europa”. Ya ha quedado claro que la OTAN no ha sido la organización que realizó la invasión de Iraq y llevó a cabo la ocupación posterior para luego volver a intervenir en la región contra el Estado Islámico. Y dejemos a un lado que las estadísticas de solicitantes de asilo registrados en la Unión Europa de 2015 muestran un peso considerable de las personas procedentes de países distintos a Siria e Iraq. Al fin y al cabo, son sólo datos de solicitudes de asilo, lo que nos haría pasar por alto aquellas personas con otro status. Así que tratemos de buscar, si es posible, datos de las razones declaradas por esas personas para abandonar el país.

Tenemos los resultados de una encuesta realizada en Turquía en un campamento de refugiados y publicada por The Washington Post en septiembre de 2015. A la pregunta multirespuesta de por qué abandonaron el país, un 43% respondió que la razón era que las fuerzas del régimen había ocupado su ciudad y un 32% respondió que debido a que las fuerzas del regimen había destruido sus hogares. Un 13% menciona a que los rebeldes habían ocupado su ciudad. Curiosamente no aparece el Estado Islámico y dudo que la encuesta lo incluya en la categoría rebelde. Una sola encuesta en un solo campamento no es estadísticamente relevante porque podría haber sesgos. Podría ser, por ejemplo, que todos los refugiados de ese campamento provengan de un lugar concreto de Siria y sus razones para huir del país sean las mismas. Podría buscar otras encuestas pero las que recuerdo leer sobre el tema apuntaban en la misma dirección. La principal razón para huir de los refugiados eran los ataques del régimen contra zonas pobladas en una estrategia de tierra quemada practicada desde el comienzo de la guerra civil (y que aún perdura con los ataques de la aviación rusa con bombas de racimo incendiarias).

imrs.php
Fuente: Washington Post

Hay otra cuestión. ¿Por qué esos refugiados abandonaron Turquía y otro países para tratar de llegar a Europa? Melissa Fleming apunta en The Guardian a la restricción de derechos y el deterioro de las condiciones en las que vivían los refugiados. En el caso turco cabe preguntarse el papel del gobierno en ese éxodo cuando ha sido usado como herramienta de presión en sus negociaciones con la Unión Europea. Recordemos el fondo de ayuda de 3.000 millones de euros destinado a Turquía para hacerse cargo de los refugiados. Elizabeth Dickinson menciona en The Huffington Post que las razones para abandonar los campamentos de refugiados tiene que ver con la “fatiga de la ayuda”, tras años de conflicto en los que los refugiados han agotado sus recursos y han ido perdiendo sus redes de ayuda familiar. Stewart M. Patrick apuntaba ya en esa dirección en Newsweek cuando señalaba en 2014 los problemas que tenía el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas para financiar su programa de atención a los refugiados sirios. Podemos entender que a lo que se refería el profesor Gordillo era que la razón de origen de la existencia de refugiados sirios era la intervención de la OTAN allí. Así que no hace falta ahondar más en las causas de su desplazamiento hacia Europa una vez abandonado su país de origen.

Y llegados aquí resulta que sólo he dado réplica a la primera pregunta. Así que comentaré varias frases que me llamaron la atención.

“Rusia está defendiendo su espacio vital”
“Espacio vital” (Lebesnraum en alemán) es un concepto geopolítico acuñado por Karl Haushofer y asumido por el régimen nazi para justificar su expasión hacia el este. Aceptar que Rusia tiene un “espacio vital” es legitimar la naturaleza imperial de Rusia y pisotear los derechos de las naciones soberanas que la rodean.

“Cuando acabó la Guerra Fría, Bush padre prometió que la OTAN no avanzaría hacia el Este, que nunca se integraría en la organización a los países de la zona para que Rusia se sintiera segura”.
Es un cliché muy reptido.  El expresidente Mijail Gorbachov lo desmintió en una entrevista de un medio ruso.

“Hungría, Polonia… tienen gobiernos con mentalidad de extrema derecha, que viven en un mundo mental anclado en la Guerra Fría. Ven rojos e invasiones comunistas por todas partes. Polonia… tienen gobiernos con mentalidad de extrema derecha, que viven en un mundo mental anclado en la Guerra Fría. Ven rojos e invasiones comunistas por todas partes”.
Hungría es un mal ejemplo. Tiene un gobierno amigo del Kremlin. Más allá de la orientación política de algunos gobiernos, partimos de la base de que la anexión de Crimea fue la primera expansión por la fuerza de un país en Europa desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Así que es comprensible la paranoia de algunos países de Europa del Este, como las repúblicas bálticas, con una pequeña base demográfica y una minoría rusa (la defensa de las minorías ha sido mencionada como razón en Rusia para una intervención militar). Como dice el refrán “Que seas un paranoico no quiere decir que no te persigan”. A modo de  ejemplo, el ejercicio militar Zapad 99 realizado por Rusia y Bielorrusia escenficaba la supresión de una revuelta de la minoría étnica polaca en Bielorrusia e incluía un ataque nuclear contra Varsovia. En los ejercicios Zapad 2013 la aviación rusa simuló un ataque contra Estocolmo.

Pero la guerra de Ucrania sin el interés norteamericano nunca habría ocurrido.
Aquí me perdí. Repasemos los acontecimientos: Rusia invade Crimea. Rusia envía fuerzas especiales, contratistas y milicianos a Ucrania oriental para avivar un revuelta contra el gobierno central, lo que deriva en una guerra civil en la que Rusia termina enviando de forma encubierta a soldados y material militar de su ejército. Pero, la culpa es de Estados Unidos?.

Dice el profesor Gordillo que los gobiernos de Estados Unidos trataron de incluir a Ucrania en la OTAN, cuando la OTAN no incluyó al país en su Membership Action Plan a pesar de la solicitud hecha en 2008 por el gobierno ucraniano de entonces. Según el profesor Gordillo, la ampliación de la OTAN hacia Europa del Este fue impulsada por los sucesivos gobiernos estadounidenses, pasando por alto que fue resultado de la decisión voluntaria de países que habían sufrido invasiones soviéticas de entrar en la OTAN como garantía de su soberanía. Y que son hoy varios de esos países los que piden la presencia militar de la OTAN, presencia reducida en Europa por decisión de Obama en el contexto de su “Pivot to Asia”. Al profesor Gordillo le falta considerar eso que en ciencias sociales se llama “agencia”, la capacidad de tomar sus propias decisiones.

[…] El tema de la financiación del Estado Islámico, ¿quién le da las armas? Habría que dirigirse a Arabia Saudí y Turquía, dos estrechos aliados de los EEUU.
El profesor Gordillo confunde al Estado Islámico con los rebeldes sirios que reciben apoyo de Arabia Saudita. Esas armas que Arabia Saudita han sido repetidamente identificadas (desde los lanzagranadas croatas M79 OSA a los misiles portátiles tierra-aire FN-6 de fabricación china y probablemente comprados a Sudán). Es más el programa de entrega de misiles anticarro TOW pasa por un proceso de filtrado (vetting) llevado a cabo por la CIA.

La financiación externa del Estado Islámico ha sido siempre sobre estimada. Las armas que muestra el Estado Islámico en su propaganda y las que han sido capturadas a sus miembros nunca han provocado sorpresa por sus origen inusual. Son armas en dotación en el ejército sirio e iraquí, o entregadas a los rebeldes sirios y las fuerzas kurdas del norte de Iraq por terceros países. Es decir, el Estado Islámico se ha armado siempre con capturas a las fuerzas que combaten o tomada de almacenes y polvorines capturados, cosa de la que hay sobradas evidencias gracia a los vídeos que sus órganos de propaganda  producen. Esas capturas no han sido necesariamente por la fuerza, como fue el caso de desplome y huída de las divisones iraquíes que defendían Mosul.

Como ven, estas últimas frases que he comentado se tratan de una mezcla de datos que considero erróneos con opiniones que me parecen discutibles. Estas últimas en cuanto personales son respetables. Pero me queda la duda que el profesor Gordillo conozca la OTAN y su funcionamiento, con cada país yendo por libre e imponiendo limitaciones políticas al empleo de sus fuerzas (las famosas “caveats”). Por ejemplo, la intervención en Libia fue una iniciativa franco-británica a la que Obama se unió a regañadientes (Véase “Obama’s Way” y “The Obama’s Doctrine”). En Estados Unidos siempre se han quejado de que la OTAN es una jaula de grillos. La realidad es siempre más complicada.

Guardar

Guardar

Guardar

“The Edge: Is the Military Dominance of the West Coming to an End?” de Mark Urban

Mark Urban es un periodista británico, especialista en Oriente Medio y autor de libros de historia militar. Anteriormente leí y reseñé aquí el altamente recomendable Task Force Black. En este libro cambia de tercio y aborda una cuestión que concierne a la Nueva Guerra Fría, el declive militar de Occidente.

El libro parte de la enorme reducción de las fuerzas armadas europeas desde el fin de la Guerra Fría, con el ejemplo británico por delante, pero se pregunta si no se ha llegado a un punto en el que se han perdido ya demasiadas capacidades. Y que la premisa de que siempre estará ahí Estados Unidos para acudir al rescate de Europa puede que haya dejado de ser válida. La historia que cuenta de las fuerzas armadas europeas es tristemente familiar para el lector español. (Pronto trataré aquí el caso particular de España).

Urban cuestiona el lema de “más con menos” con el que se han justificado los sucesivos recortes. La idea es que unas fuerzas armadas más pequeñas alcanzarían unas mayores capacidades gracias a la tecnología avanzada. Pero los recortes han llegado también al presupuesto de municiones y al presupuesto para mantener los barcos, aviones y carros de combate. Así que la disponibilidad de estos últimos ha resultado ser reducida cuando llegó la hora de repartir tortas (Afganistán, Libia…) y el stock de bombas y misiles resultó escaso.

Por otro lado, la premisa de unas fuerzas armadas más pequeñas pero más tecnológicas se ha encontrado con el problema del desmadre presupuestario que han supuesto los sistemas de armas de última generación. Urban pone como ejemplo el caza de 5ª Generación F-22 Raptor y el bombardero invisible al radar B-2 Spirit. Destinados a sustituir a cientos de aviones construidos durante la Guerra Fría, del primero entraron en servicio 187 y del segundo 21. Urban plantea que tarde o temprano los arsenales heredados de la Guerra Fría se retiraran de servicio y Occidente se va a encontrar con pocas armas y escasos presupuestos para mantenerlas en un panorama internacional que ha cambiado, donde muchos países periféricos tienen ya sistemas avanzados, muchos de ellos vendidos por Occidente. Urban lanza la pregunta de qué pasaría si Egipto o Arabia Saudita cayeran en manos de enemigos de Occidente.

Más allá de las capacidades militares, Urban reflexiona sobre la disposición de las sociedades occidentales de apoyar el uso de la fuerza. Si el fenómeno ya había sido planteado por Edward Luttwak cuando habló de “sociedades postheroicas” allá por los 90, las intervenciones en Afganistán, Iraq y Libia han dejado a las opiniones públicas occidentales contrarias a las intervenciones armadas. Lo que tuvo consecuencias en el debate en 2013 sobre intervenir en Siria. Urban pone como contraste el caso de Rusia y su opinión pública, donde las intervenciones exteriores han supuesto un aumento de la popularidad de Vladimir Putin. Lo que lleva a la reflexión central del libro, sobre el fin del orden unipolar y la condición de híper-potencia que Estados Unidos mantuvo desde el fin de la Guerra Fría.

Sea China o Rusia, Occidente se encuentra en relación con potencias con un discurso nacionalista con toques revanchistas que tienen una concepción del uso de la fuerza diferente. Digamos, que no han llegado a la fase post-heroica (sería interesante, añado yo, el impacto de las bajas de guerra en un país con tanto hijo único como China). Sin entrar en el discurso del “choque de civilizaciones”, Urban plantea los valores distintos a Occidente con los que se maneja el resto del mundo. “El paradigma occidental parece cada vez menos relevante”, afirma Urban (pág. 120). La impotencia occidental dejará espacios vacíos que serán aprovechados por otras potencias. La reflexión que me deja el libro es pensar hasta que punto la falta de voluntad para pelear y la falta de recursos para hacerlo irá transformando la política exterior de los países occidentales.

Cuñados, comunistas y conspiranoicos

IndiesHipstersyGafapastas_150ppp-450x701Uno de los libros españoles más interesantes de los últimos años es Indies, hipsters y gafapastas: Crónica de una dominación cultural de Víctor Lenore, publicado en 2014. El punto de partida del libro es que hay una generación en España que ha visto sus expectativas vitales frustradas y ha experimentado un proceso de precarización laboral que les ha colocado en un nivel de ingresos cercano a las  clases bajas. Así que, careciendo de un nivel de vida que marque la diferencia, el consumo cultural se ha convertido en una fuente de distinción, en los términos de Pierre Bordieau. Presumir de ver series estadounidenses que no han llegado a España y acudir a festivales alternativos para escuchar a grupos minoritarios es un forma de mostrar que a pesar de que vives con cuatro duros estás a un mundo de distancia de los canis y las chonis que ven reality-shows y escuchan flamenquito.

Los licenciados universitarios de mi generación sobreviven con trabajos precarios o como freelances sin muchos ingresos, viven en casa de sus padres o pisos compartidos, viajan en low-cost, piratean películas y música en Internet… Los especialistas en marketing andan preocupados porque la generación que viene detrás, los milennials, no muestra interés por comprar casa y coche, dos antiguos rituales de paso a la vida adulta. Aunque no hay que darle muchas vueltas para plantearse, como hizo Daniel Seijo, si en realidad es que se trata de una generación que se ha resignado a que no se puede permitir ni casa en propiedad ni estrenar coche. Los hijos de la clase obrera y la clase media que fueron a la universidad en España asumen que ya no vivirán mejor que sus padres. Viven un proceso de reproletizarización. En España pasamos del mileurismo (término acuñado en 2005) al seiscientoseurismo en un mercado laboral que ya no volverá a ser el mismo tras la crisis.

El libro de Víctor Lenore trata de diseccionar ese elitismo cultural pedante de andar por casa (“Ay, por favor no me digas que ves las películas dobladas”, “bah, yo escuchaba ese grupo antes de que se volvieran comerciales, ahora son una mierda”, “¿las películas?, qué horror, las novelas son mucho mejor, yo las leí antes incluso que las publicaran en España”, etc) para ahondar en la construcción arbitraria de una alta y baja cultura popular, donde ciertas manifestaciones son despreciadas por barriobajeras, populacheras o propias de inmigrantes pero que hipsters y gafapastas consumen con gusto cuando han sido convenientemente recicladas por el artista blanco de turno, como en la parodia que hacían de Manu Chao en Muchachada Nui (“Veo lo que han hecho y lo que me gusta me lo quedo para mis discos. Eso se llama mestizaje”).

En este panorama, el primer síntoma del descontento que recuerdo fue la manifestación en Madrid “Por una vivienda digna” en mayo de 2005, a la que sólo acudieron entre 1.500 y 3.000 personas. Me pareció significativo entonces que lo que movió a la gente a salir de su casa no fue la falta de perspectivas vitales y la precariedad laboral, por no hablar de otras cuestiones que tienen un impacto enorme en la empleabilidad y las cualificaciones profesionales como la calidad de la educación en la universidad pública española. Pero ese tema ni siquiera ha sido relevante para el partido de izquierda de la Nueva Política™ que surge de ese mundo. Lo que movilizó entonces a la gente fue no poder cumplir su sueño de clase media, llamados a la acción bajo el lema “No vas a tener una casa en la puta vida”. Más tarde, de la convergencia del “No les votes” con los movimientos por la vivienda nacería el 15-M en 2011. La indefinición ideológica del 15-M reflejaba un mundo sin referentes ni utopías en una país con una baja afiliación a partidos políticos y sindicatos.

En su momento me causó mucha gracia que el 15-M pilló con el paso cambiado a muchos acomodados en su discurso de solitario resistente en una sociedad de borregos. Que la gente saliera en la calle les estropeaba su fantasía de que estamos viviendo en Matrix. Así que más de uno optó por buscar en el 15-M la oscura mano de una conspiración de las fuerzas globalistas y capitalistas. Aún peor fue la aparición de Podemos, que apareció en 2014 con propuestas que hacían un copia-pega del programa electoral de Izquierda Unida en las elecciones generales de 2011. La inquina de los viejos comunistas contra Podemos no era ideológica o programática. Era una mezcla de envidia, sorpresa e indignación porque un partido con ideas parecidas pero diferente presentación obtenía muchas más horas de televisión y más apoyo en las encuestas.

Hoy la militancia política ha dado paso al activismo en las redes sociales. Pero cuando todo el mundo tuitea y comparte en su muro eslóganes, memes políticos y llamadas a la acción, el valor de significarse políticamente cae. Se habla de política como se habla de películas, series de televisión y grupos de música. Y siempre habrá alguien necesitado de diferenciarse de la masa, por lo que el único modo de sentirse parte de un elitista vanguardia política es lanzar un discurso aún más radical. El Comité Invisible ya había constatado el fenómeno, del que dejó constancia en A nuestros amigos:

Poco se tarda en comprender que no están ocupados en construir una fuerza revolucionaria real, sino en mantener una carrera hacia la radicalidad que se basta a sí misma — y que se libra indiferentemente sobre el terreno de la acción directa, del feminismo o de la ecología. El pequeño terror que reina en ellos y que también en ellos vuelve todo el mundo tan rígido, no es el del partido bolchevique. Es más bien el de la moda, ese terror que nadie ejerce en nadie, pero que se aplica a todos. En estos  medios, se teme ya no ser radical, como se teme en otras partes ya no ser tendencia, guay o de moda.

Con el nicho de mercado del desafío al bipartidismo por la izquierda en manos de Podemos, para llamar la atención en la España de 2016 hay que decir algo realmente llamativo. Ya no basta defender la Revolución Bolivariana chavista o el Proyecto Nacional-Popular kirchnerista, cuando un partido inspirado en ambas tiene decenas de diputados y su líder pide la excarcelación de los presos de ETA o un referéndum en Cataluña. La búsqueda de la radicalidad epatante ha hecho aparecer en las redes sociales a apologistas de la RDA, Corea del Norte y la Siria de Bashar Al Assad.

Podría parecer que a estas alturas defender el “socialismo real” requiere de estómago. Pero el método no es complicado. Por ejemplo, cuando al español medio se le pregunta por sus fuentes sobre Corea del Norte apenas podrá mencionar algún documental de televisión o alguna información aparecida en los periódicos. Sobre Corea del Norte se publican un montón de noticias estrambóticas, así que no es tan difícil presentar al país como víctima de la desinformacción occidental. Luego está el socorrido truco de lanzar cifras y estadísticas para demostrar lo bien se vivía en los países comunistas. Un tipo de argumento equivalente al que emplean los defensores del Franquismo cuando enumeran las Viviendas de Protección Oficial construidas en España. La mirada nostálgica de comunistas y franquistas sobre cómo cualquier tiempo pasado fue mejor tiene trampa, porque también es fácil encontrar en Europa Occidental a personajes que miran con nostalgia el pasado. Lo que mucha gente mayor echa de menos es una época donde la vida era más “sencilla”, donde en cualquier barrio los vecinos se conocían por el nombre y la autoridad de los adultos se respetaba.

Otro argumento infalible y simple es retorcer la historia y los hechos. En septiembre de 2015 hice un breve repaso histórico a la invasión soviética de Afganistán, que alguien la relataba en Twitter como un acción de Moscú en auxilio de un aliado y para salvar la Revolución de Saur.  En realidad la invasión soviética sirvió para deponer al gobierno afgano, cuya ortodoxia revolucionaria alarmaba en Moscú y cuyas reformas habían provocado una revuelta armada en el país. Si añadimos como argumento las teorías conspirativas, tenemos la combinación perfecta de comunistas defendiendo a Bashar Al Assad, conspiranoicos hablando de cómo la CIA creó el Estado Islámico y cuñados explicando que todo lo que pasa en Siria tiene como principal explicación el petróleo. Son la clase de argumentos facilones que se expanden por las redes sociales bajo el principio de “si el río suena agua lleva”. Los bulos circulan y perviven por la enorme cantidad de tiempo y energía que hay que dedicar a desmontarlos. Alguna vez he pensando que el volumen de tonterías que circulan ahí fuera sobre Ucrania, Siria y el Estado Islámico darían para llenar un blog. Yo mantengo una lista de asuntos que quiero tratar aquí. Haré lo que pueda.

BouonGKCIAAjl5V

Otros textos míos para seguir leyendo sobre el tema:

“La guerra de Siria y la conspiranoia antiamericana”,sobre todo lo que sabemos de los chapuceros planes para armar rebeldes en Siria.

“La hipsterización del dolor”, sobre las reacciones ante los atentados del 13 de noviembre de 2015 en París.

“Las teorías conspirativas como fenómeno cultural de la Nueva Guerra Fría”.