40 años de la misión imposible de Entebbe

El 4 de julio de 1976 las Fuerzas de Defensa de Israel realizaron la operación militar de rescate de rehenes más audaz llevada a cabo. Cuatro aviones C-130 Hercules recorrieron 4.000 kilómetros desde Israel hasta Uganda, para aterrizar de noche en el aeropuerto de Entebbe. Una vez en tierra los comandos israelíes asaltaron la terminal donde terroristas palestinos y alemanes junto con soldados del régimen de Idi Amín custodiaban más de una centenar de rehenes.

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Foto: IDF Blog.

Cuento aquella operación en la revista El Medio: ” Entebbe: 40 años de la misión imposible”. En el artículo cuento no sólo el desarrollo de la operación, sino el contexto histórico de la ola terrorista de los años 60 y 70 en la que confluyeron el nacionalismo palestino y la ultraizquierda europea. El secuestro de aquel Airbus A300 de Air France fue uno de muchos ataques terroristas contra la aviación civil. La revista El Medio ha publicado otro artículo de Max Boot sobre aquel rescate pero enfocado a las lecciones históricas: “Entebbe: no hay que ceder”.

 

Una yihad atomizada y nihilista

No sé si la última ola de violencia contra la población judía en Israel supone una nueva Intifada. Ya hubo una ola previa de violencia en 2014 donde los atropellos fueron la principal forma de atentado que también generó preocupación por su posible deriva en una Intifada. Lo que sí podemos señalar es que la dinámica de ataques aislados es una campaña terrorista que responde perfectamente al modelo de terrorismo de lobos solitarios. Aunque se presente a los atacantes como individuos aislados y desesperados, la presente ola terrorista se da en un contexto de incitación a la violencia por parte de personalidades palestinas que nos llevaría a un largo estudio de los mensajes lanzados en los medios palestinos. Y es que esa es la esencia misma del modelo. Por un lado, hay unos líderes y predicadores que a través de los medios de comunicación lanzan las directrices. Incluso hay quienes publican material informativo de tácticas, técnicas y procedimientos para realizar ataques. Por otro lado están los individuos que recogen el mensaje y atentan. Es un modelo, por cierto, que nació con el nombre de “resistencia sin líderes” en la ultraderecha estadounidense y forma parte de los temas de la guerra en red al que me referí en “El regreso de la yihad atomizada”.

Si el terrorismo es una forma de violencia política organizada, la pregunta es ¿cuál es el objetivo político de esta campaña terrorista en Israel? Señala Gabriel Albiac que se producen pocas víctimas israelíes y que la mayoría de los atacantes terminando abatidos. Así que no hay un cálculo racional, sino la satisfacción del “placer de la venganza”. Albiac interpreta que es una ola de violencia que no hay que entender en términos  de lucha nacionalista sino religiosa. Y esa es una idea que he defendido al tratar con españoles que defendían el modelo de “paz por territorios”. Siguen entendiendo el conflicto palestino-israelí como una lucha de liberación nacional cuando se convirtió en una yihad que aspira a la destrucción del Estado de Israel y no a la creación de uno palestino que conviva en paz.

El desfase entre lo que los activistas españoles bien intencionados creen sobre el conflicto y lo que los palestinos realmente piensan es el tema de mi último artículo en la revista El Medio: “Los payasos españoles y la calle palestina”.

Las relaciones de Jordania-Israel como ejemplo

Uno de los clichés que repiten los periodistas españoles es que Israel es un país sin amigos en su entorno, con malas relaciones con el gobierno Obama y por tanto cada vez más aislado. Recientemente se han producido nuevos hitos en las relaciones entre Jordania e Israel que he contado en la revista ElMed.io y que para mí son un ejemplo de la convergencia de los intereses estratégicos de Israel y sus vecinos. A todos les interesa contener a Irán, proteger sus fronteras de los yihadistas y empujara Estados Unidos a comprometerse más en la región.

Mi último artículo para la revista ElMed.io se titula “Jordania y el ‘espléndido aislamiento’ de Israel“.

“Margen Protector” un año después

El otro día, después de terminar y enviar a ElMed.io mi último artículo en el que me ocupaba de la Operación “Margen Protector” y su tratamiento en la prensa, Manel Gozalbo me pasó el enlace a un programa de RNE donde el corresponsal de la emisora en Oriente Medio explica lo sucedido así:

Israel quería venga el asesinato de tres colonos que el gobierno de Israel atribuía a los radicales de Hamás en Cisjordania aún a pesar de que la policía israelí negó tal posibilidad.

Aquí el contexto y a continuación una pista visual para los desorientados:

Tamaño despropósito me puso balístico y me despaché a gusto en mi cuenta de Twitter. Estoy acostumbrado a leer y destripar aquí las chorradas que eximios periodistas y académicos españoles escriben sobre el conflicto árabe-israelí. Basta recordar las boberías escritas por el profesor Francisco Veiga sobre la guerra del Líbano en 2006, el delirante relato de los últimos pensamientos de los terroristas suicidas de Hezbolá contada por el actual delegado de la Agencia EFE en el Norte de África o la basura antisemita de Ilya Topper sobre el Holocausto. Pero en este caso me entró el cabreo de pensar que Paco Forjas está en Israel cobrando un sueldo como corresponsal de una radio pública que pagamos todos. Hay que hacer un esfuerzo considerable para no enterarse de lo que pasó en 2014. Quizás Paco Forjas llegó a Israel después de aquella fase del conflicto. O quizás estamos ante un caso como el de aquel corresponsal de RNE en Berlín que no hablaba alemán y le pagaba a una amiga, que no estaba en nómina de RNE, para que le revisara la prensa alemana. Conté la anécdota en Twitter y al rato alguien, que se identificó como trabajadora de RNE, pidió respeto para los compañeros. Ya sabéis, los periodistas como la Legión. Al auxilio de los suyos con razón o sin ella. Así que mi artículo, “‘Margen Protector’ y la ‘hiperrealidad’ en el conflicto palestino-israelí”, parece ahora una respuesta al análisis de Paco Forjas sobre que se trató una venganza por la muerte de tres adolescentes israelíes.

La verdad es que es un trabajo aburrido el tener que ir refutando las tonterías que se dicen sobre el conflicto árabe-israelí. “The amount of energy necessary to refute bullshit is an order of magnitude bigger than to produce it”. En mi artículo empleo el término “hiperrealidad” de Jean Baudrillard para hablar de la fantasía construida por los medios. La acción de los actores externos sería mucho más útil y estaríamos más cerca de la solución a los problemas si los análisis en el centro del debate público fueran serios. Piensen en todos las matices, grises y contradicciones que reflejan trabajos como Un estado y medio de Jordi Pérez Colomé o Historia de Palestina. Desde la conquista otomana hasta la fundación del Estado de Israel de Gudrun Krämer.

Itxaso Domínguez comentaba en la página de Facebook de GuerrasPosmodernas.com que el dedicarme a dar leña a los periodistas por las tonterías que escriben sobre el conflicto (ella no usó esas palabras, pero ustedes me entienden) era adoptar una postura partidaria y era unir mi voz a la propaganda de uno de los lados. Que lo correcto sería al hablar del conflicto mostrar sus dos caras. Sería lo correcto, sin duda, si fuera a explicar el conflicto palestino-israelí. Pero yo lo que trato aquí son las tergiversaciones sobre un conflicto del que se cuenta machaconamente una parte. Hagan la prueba. Verán que en la prensa española se habla de la corrupción, el machismo y el racismo así que de cualquier otro problema de la sociedad israelí. Por ejemplo, alguien en Twitter me justificaba el boicot a Maitsyahu poniendo un enlace a una noticia o una foto sobre violencia policial en Israel contra inmigrantes irregulares. No hice la prueba, fallo mío, pero si hubiera buscado con Topsy en su perfil de Twitter hubiera apostado algo a no encontrar ni un solo comentario sobre la situación en los CIEs españoles. Es algo habitual, ver cómo se airean problemas de la sociedad israelí para mostrarlos como síntomas de una sociedad moralmente enferma cuando esos mismos problemas los tenemos en España y no parecen estar en el centro del debate público, como es el tratamiento a los inmigrantes en situación irregular. La sociedad israelí y su gobierno están bajo una lupa que no se aplica al lado palestino y que es presentado como un objeto pasivo en este conflicto por la perspectiva racista y paternalista de la izquierda occidental que niega la agencia al pueblo palestino, los “niños especiales” de Oriente Medio. Así que, mientras sesudos académicos e intrépidos reporteros sigan publicando análisis de mierda sobre el conflicto palestino-israelí, seguiré destripando el discurso anti-israelí hasta que algún día podamos tener un debate adulto y responsable sobre el conflicto.

Irán, ¿misión imposible?

Llevo más de diez años escribiendo en este blog de asuntos de seguridad y defensa. A veces sucede que busco en Internet información de un tema y me aparece en el buscador una entrada del blog que escribí hace años de la que no recordaba absolutamente nada. Yo mismo me suelo sorprender del hallazgo. Otras veces me sucede al contrario. Estoy absolutamente convencido de haber escrito un tema y cuando voy a buscar la entrada del blog no aparece. Me sucedió hace poco, tras leer en el ElMed.io  un artículo de Daniel Pipes donde repasa las opciones de Israel para destruir el programa nuclear iraní: “Cómo puede Israel destruir el programa nuclear iraní”.

La primera opción que menciona Daniel Pipes es:

Operaciones aéreas. Aviones que crucen varias fronteras internacionales y arrojen bombas, como en 1981 en Irak y en 2007 en Siria. Esta parece la opción por defecto. Hay estudios que muestran que sería difícil pero realizable.

Mi opinión es que no sería difícil, sería muy difícil. Y estaba totalmente seguro de haberlo explicado. Busqué y no apareció la entrada del blog donde analizaba el asunto.  Lo más parecido que encontré fue la séptima entrega de mi serie sobre el programa nuclear de Irán: “La opción militar”.

Tenemos dos precedentes. La Operación “Ópera” contra el programa nuclear iraquí en 1981 y la Operación “Huerto” contra el programa nuclear sirio en 2007. La primera es bastante conocida. Un puñado de F-16 voló desde Israel hasta Iraq siguiendo la frontera jordano-saudí, soltó un montón de bombas “tontas” sobre un reactor nuclear en construcción a las afueras de Bagdad y regresó sin novedad.  La segunda es menos conocida porque nadie ha reclamado la autoría y porque el régimen de Bashar Al Assad ha querido correr un tupido velo sobre que un puñado de aviones atravesara sus defensas aéreas y entrara “hasta la cocina”, un reactor nuclear de tecnología norcoreana en construcción en el desierto sirio oriental.

En ambos casos, el programa nuclear iraquí y sirio, pretendía dotarse de un arma nuclear elaborada a partir del plutonio-239 que se genera en una reacción nuclear a partir de la combustión de uranio en una única central nuclear. Destruida la cara y compleja central nuclear construida con tecnología extranjera, el programa nuclear quedó cortado en seco. El caso iraní es diferente. El programa nuclear iraní ha buscado la autonomía tecnológica y ha seguido varias rutas tecnológicas, aunque el esfuerzo principal (conocido) se puso en desarrollar la capacidad de enriquecer uranio mediante tecnología comprada a una red clandestina dirigida por el padre de la bomba atómica pakistaní. Hablé de todo ello aquí en 2006. Véase: “Uranio como combustible nuclear”, “Las instalaciones de tratamiento de uranio” y “El enriquecimiento de uranio”. El reciente acuerdo nuclear con Irán, del que todo el mundo habla y nadie ha leído, establece un máximo al que Irán puede enriquecer uranio, limita la infraestructura que Irán puede hacer funcionar y establece un régimen de inspecciones. El acuerdo, que ha sido tan celebrado en España, gira en torno a la buena voluntad de Irán, pero es un tema del que hablar otro día.

Obas en la planta de Natanz en septiembre de 2002
Obas en la planta de Natanz en septiembre de 2002
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Mismas instalaciones en febrero de 2004 camufladas bajo tierra

Irán cuenta con una planta de enriquecimiento de uranio en Natanz. Fotos de satélites civiles mostraron durante la pasada década obras de construcción que dejaron instalaciones bajo tierra. Esas instalaciones ya fueron el objetivo de Stuxnet, un ciberarma desarrollada por Israel y Estados Unidos. Así que podemos dar por hecho que sería un objetivo prioritario en un hipotético ataque aéreo contra el programa nuclear iraní.

Supongamos entonces que Israel quisiera lanzar un ataque aéreo resolutivo contra el programa nuclear iraní. Por simplificar, imaginemos que la información que dispone Israel sobre la planta es correcta y que un ataque contra la planta de Natanz sería fulminante para el programa nuclear iraní. aunque pensemos por un momento lo complicado que sería en el mundo real estar seguros de que Irán no alberga otras instalaciones secretas igual de estratégicas y obtener los datos técnicos de la construcción que permitan hacer los cálculos oportunos para su destrucción.

F-15I Ra'am
F-15I Ra’am

Así que lo primero que hay que tener en cuenta es que se requieren bombas antibúnker. Israel cuenta con la bomba GBU-28 de 5.000 libras (2.268 kilos). En teoría la fuerza aérea israelí sólo cuenta con un avión en su arsenal capaz de cargar con esa bomba: El F-15I Ra’am (Trueno), versión específica para Israel del F-15E Strike Eagle. Es el avión escogido para los ataques estratégicos a larga distancia. En caso de un ataque a las instalaciones subterráneas en Natanz los F-15I del 69º Escuadrón serían sin duda los escogidos para la misión.

La primera cuestión a considerar evidentemente es la distancia entre Israel e Irán. El 69º escuadrón tiene su base en Hatzerim, a las afueras de Be’er Sheva. Hay más de 1.600 kilómetros en línea recta hasta la planta de Natanz. Una ruta que cruza Jordania e Iraq. Podríamos imaginar que Jordania haría la vista gorda ante una operación israelí, pero no Iraq. Ahora mismo Iraq e Irán son aliados en la lucha contra el Estado Islámico. Además, desde la caída del régimen de Saddam Hussein, la administración y las fuerzas armadas iraquíes están penetradas por la inteligencia iraní. Podríamos imaginar que la fuerza aérea israelí decidiera sobrevolar territorio iraquí aprovechando la debilidad de las defensas antiaéreas iraquíes . Su fuerza aérea sólo contaba hasta hace poco con aviones ligeros y de transporte, cuando llegaron los primeros cazabombarderos en servicio desde 2003.

Ruta directa entra la base de Hatzerim y las instalaciones nucleares de Natanz
Ruta directa entra la base de Hatzerim y las instalaciones nucleares de Natanz

Considerando que los F-15I irían cargados con al menos una GBU-28 y volarían a baja cota sería necesario al menos un reabastecimiento en vuelo.  La fuerza aérea israelí cuenta con Boeing 707 modificados como aviones cisternas. La maniobra de repostaje en vuelo es lenta y delicada, exponiendo a los aviones durante su realización. Es difícil imaginar que tal maniobra se hiciera a bajo cota y en cielos hostiles. Una alternativa sería buscar una ruta diferente, por ejemplo atravesando el norte de Arabia Saudita. En los últimos años se han publicado noticias sobre un acuerdo secreto entre Israel y Arabia Saudita por el que el segundo país fingiría no ver en su radares a los aviones israelíes rumbo a Irán. Se ha hablado también de que los aviones israelíes podrían atacar Irán desde Azerbaiyán. En ambos casos es previsible represalias iraníes. Por no hablar del escándalo en el mundo árabe-musulmán de la ayuda saudí a los planes de Israel.

Cuando los aviones israelíes entraron en Siria en 2007 para destruir su programa nuclear algo curioso pasó. La red de defensa aérea siria resultó incapaz de detectar a los aviones israelíes. Se habla de avanzados sistemas de guerra electrónica, de un cíber-arma que apagó los radares, de sabotaje in situ e incluso de todo junto a la vez. El grupo de F-15I israelíes se encontrarían con la red de defensa antiáerea de Irán, país que lleva esperando un ataque así bastante tiempo.

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Sistemas SAM cerca de Natanz. Rojo = HQ-2 (copia china del S-75/SA-2). Naranja = HAWK. Verde brillante = 2K12 (SA-6). Verde apagado = TOR-M1E Fuente: Air Power Australia

Dependiendo del grado de sorpresa esperada y del nivel de hostilidad de los países cuyo espacio aéreo el grupo de F-15I tendría que atravesar, habría que añadir un grupo de escoltas (“sweepers”) encargados de barrer la ruta de aviones enemigos y aviones encargados de suprimir las defensas antiaéreas enemigas (SEAD). con misiles antiradar. Aquí llegamos a uno de los puntos peliagudos. Lo que tendría que ser una discreta misión de ataque estratégico a larga distancia con aviones volando bajo y a gran velocidad, podría convertirse en un circo aéreo de decenas y decenas de aviones realmente difícil de hacer pasar por un espacio aéreo hostil de forma discreta. Cada avión que se añada al paquete de ataque significa más combustible que deberán cargar los aviones cisternas hasta que quizás hagan falta más. Sería un caso típico de “mission creep”.

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Boeing 707 de la fuerza aérea israelí modificado como cistena y tres F-15

Las fuerzas armadas iraníes cuentan con tecnología occidental de los años setenta modernizada localmente combinada con sistemas rusos y chinos más modernos. Es esperable que los equipos israelíes de guerra electrónica fueran capaces de incapacitar los sistemas más antiguos y parte de los equipos rusos actuales. Se habla de acuerdos de intercambio de información entre Rusia e Israel, por los que Israel habría ofrecido información a Rusia sobre los sistemas de defensa antiaérea georgianos de factura israelí a cambio de información sobre los sistemas de defensa antiaéreos rusos en manos de Siria. Sin embargo, las relaciones entre ambos países posiblemente ya no sean las mismas. De hecho, Rusia ha anunciado estar dispuesta a vender los avanzados sistemas de defensa antiaérea S-300 a Irán. El levantamiento de las sanciones internacionales a Irán supondrá importantes ingresos para el país cuyas autoridades ya han anunciado que dedicarán recursos a la modernización de las fuerzas armadas del país.

Hasta ahora, los israelíes han resuelto sus desafíos estratégicos con audacia e ingenio. Desde el rescate de rehenes en Entebbe al ataque del programa nuclear sirio. Así que la solución a los problemas aquí planteados podrían venir de formas inesperadas, como la ayuda de aliados desconocidos hasta el momento o soluciones técnicas como F-15 con sisternas de repostaje “buddy pack”. Pero quizás Natanz sea un objetivo demasiado complejo. Siempre creí que la solución militar era inviable. Ahora hay que estudiar el acuerdo nuclear con Irán.

Michael Knights escribió en 2007 “Hard Target: Rolling-Back Iranian Nuclear Programmes”.

Así hasta que los judíos pidan perdón por el Holocausto

Ilya U. Topper, periodista al que diseccioné hace tiempo aquí unos de sus artículos, ha vuelto a escribir sobre Israel unos de esos artículos pretendidamente sesudos y sustentados por pretendidos argumentos históricos que tanto gustan en España, ese país donde el 35% de la población lee “nunca o casi nunca” y donde sólo el 29,3% lo hace “todos los días o casi todos los días”.

En este nuevo artículo “De cómo Israel acabó con los judíos” podemos distinguir claramente la letra y el espíritu de la letra. Porque en esta clase de textos no es difícil entender la intención última del autor que no queda nada disimulada si uno entiende el contexto del debate. La idea fundamental del texto es que los judíos como pueblo es un concepto relativamente moderno y que, tras la creación del Estado de Israel, la población de ascendencia europea impuso su experiencia histórica del Holocausto como justificación fundamental de la existencia del país. Así, con la construcción del relato sobre una falsa identidad colectiva de pueblo eternamente discriminado y perseguido, se pudo sustentar la idea de Israel como necesario hogar nacional judío que sirviera de refugio a los judíos del mundo. La conclusión última es que los llamamientos del primer ministro israelí Benjamin Netanyahu a que los judíos europeos abandonen sus países para emigrar a Israel es una perversa continuación del antisemitismo nazi que pretende destruir las comunidades judías de la diáspora.

Los argumentos de Topper sobre el Holocausto como una experiencia propia y concreta de los judíos de Europa del Este, “entre el Rin, el Danubio y los Urales”, rayan la broma macabra cuando él mismo usa como argumento de la ausencia de una identidad judía entre los sefardíes “el chiste del sefardí de Salónica”. ¿Salónica? ¡¿Salónica!? Les pondré una gráfica de la población judía en Salónica, a ver si ustedes lo pillan.

La Wikipedia en español tiene en su entrada “Historia de los judíos de Salónica” un epígrafe titulado La destrucción de los judíos de Salónica” que dice:

Más de 48.000 sefardíes de Salónica fueron enviados a los campos de concentración nazis. Cerca del 98% de los habitantes judíos de la ciudad murieron durante la guerra. Únicamente los judíos de Polonia sufrieron una mortalidad tan elevada.

No creo que merezca la pena escribir aquí un tratado sobre los padecimientos de los judíos sefardíes en el Norte de África o cómo la Diáspora Sefardí alcanzó todo el Mediterráneo. Encontramos sefardíes en sitios como Sarajevo, donde la comunidad duramente sobrevivió al Holocausto y conmemoró el 5º centenario de su expulsión de España bajo las bombas. Hay que tener muy mala idea para argumentar que los judíos sefardíes vivían alegremente en sus países de origen y emigraron carentes de entusiasmo hasta Israel, donde unos tristones judíos azkenazíes les hicieron tragar ruedas de molinos sobre que existía el pueblo judío, odiado y perseguido durante siglos. Aquí otro mapa sacado de la Wikipedia sobre expulsiones de judíos entre 1.100 y 1.600:

Insiste Ilya U. Topper que la experiencia de los pogromos rusos del siglo XIX y del Holocausto en el siglo XX es algo limitado a la experiencia de los judíos europeos porque “ninguna masacre de este tipo forma parte de la experiencia histórica de los judíos sefardíes, ni de los de Marruecos, Iraq, Yemen, Etiopía, Irán, Cáucaso, India, Malasia o Afganistán”. Es curioso que afirme esto, cuando trate de ridiculizar la idea del Holocausto como fenómeno histórico singular. Pero resulta que la vida de los judíos de Oriente Medio, los mizrajíes, quedó trastornada para siempre con la creación del Estado de Israel. Las tensiones árabes-israelíes que fueron estallando antes de la proclamación de independencia tuvieron su resonancia en la región, como el progromo de Bagdad de 1941 y los disturbios de Alepo en 1947. El éxodo de judíos de los países de Oriente Medio es siempre oportunamente ocultado porque alteraría el discurso occidental sobre la Nakba palestina. Hubo no uno, sino dos pueblos que partieron para siempre al exilio. Uno encontró un nuevo hogar donde fueron ciudadanos de derecho, los judíos mizrajíes, mientras el otro se convirtió en eterno refugiado sin derechos bajo las dictaduras árabes. Los palestinos han sido machados estos últimos años en Siria pero no busquen condenas y condolencias internacionales sobre la situación en el campo de refugiados de Yarmouk porque en la ecuación no entra Israel.

Me ha bastado un paseo por Wikipedia para señalar errores y omisiones. Pero no tengo ni ganas ni tiempo de refutar el artículo párrafo a párrafo. Decía una ley de la entropía que la energía gastada en refutar la basura que encuentras en Internet es infinitamente mayor que la empleada en generarla. Así que quiero centrarme en la idea principal del artículo, porque es uno más de un nuevo género antisemita que llevo encontrando desde hace cierto tiempo.

El Holocausto es el pecado original de la Europa unida, próspera y democrática. Las potencias europeas se estuvieron matando entre ellas en una larga cadena de guerras que arranca con la Segunda Guerra Italiana de Independencia (1859), que enfrenta a Francia y Austria, plantando las semillas de rivalidades y rencillas que llevan a la siguente. Sigue la guerra austro-prusiana (1866), continúa la franco-prusiana (1870-1871), llegamos a la Primera Guerra Mundial (1941-1918) y concluimos en la Segunda Guerra Mundial (1939-1945). En la Europa exhausta brotaron ansias de paz infinta que llevaron al proceso de  integración regional más avanzado del planeta y a más de medio siglo de paz en Europa Occidental. Pero esa Europa, en la que se mira el resto de procesos de integración regional del mundo, lleva la marca de Caín en la frente. La Segunda Guerra Mundial asistió al Holocausto, donde participaron las maquinarias de administraciones gubernamentales y ejércitos con la complicidad, complacencia o indiferencia de poblaciones. La única forma de que Europa se libre de su mancha es banalizar el Holocausto o tratar de equiparar a Israel con la Alemania nazi.

Dice Ilya U. Topper  del Holocausto:

Un suceso al que los sacerdotes sionistas retratan  -y exigen blindar legalmente- como único en la Historia, incuestionable, inexplicable, incomparable, es decir, dios.

Y ya sabemos el destino de Dios en el mundo moderno después de Nietzche y Freud: Matar a Dios y matar al padre como ritos de liberación.  La iconoclastia se vuelve imperativa porque hay que cuestionar siempres los mitos. Hay que acabar con el Holocausto para poder liberarnos del pesado fardo de la culpa.

Añade:

El dogma de la incomparabilidad del holocausto (es el único hecho histórico cuya negación es delito penal) es hoy día, en un mundo laico, la única manera de sostener la posición de los judíos como “pueblo elegido”: por ser víctima de ese suceso único.

Sería interesante pedirle que nos pusiera ejemplos de sucesos históricos comparables con el Holocausto pero ya ven que es todo un invento de los judíos que necesitan sentirse especiales. Son víctimas porque quieren. Porque quieren sentirse únicos y diferente en su concepción racista de “pueblo elegido”.

El segundo proceso de trivialización del Holocausto es equiparar a Israel con Alemania nazi. Lo habrán visto en cada enfrentamiento entre los grupos armados palestinos de Gaza e Israel. Me refiero a las imágenes manipuladas de la bandera de Israel que sustituye la estrella de David por una esvástica, las frases pretendidamente profundas sobre “cómo los israelíes hacen a los palestinos lo que los nazis hicieron con ellos”, el hashtag “Hitler tenía razón”, los artículos sobre el “holocausto palestino”, etc. Busco en Google “Ghetto de Gaza” y encuentro la expresión en un medio “bolivariano”, en boca de Jean Marie Le Pen, en un blog conspiranoico, etc. La alegre tropa de la Nueva Guerra Fría, vamos. La idea es que si Israel ya es tan mala como la Alemania nazi, hay una equiparación moral que salda una deuda histórica. Ahora ya se puede odiar a Israel y los judíos sin complejos. Si son los nuevos nazis no merecen la más mínima simpatía. La proyección hacia el pasado lleva a que se suspendan actos de recuerdo del Holocausto en Reino Unido o España para no ofender a los musulmanes locales.

Ilya U. Topper habla de “la ficción asquenazí del eterno judío perseguido por el antisemitismo internacional” pero resulta que no hay nada más viejo que el nuevo antisemitismo, que habla de Israel y globalización pero repite los alegatos antisemitas tradicionales. Los judíos ya no matan niños para hornear matzá, ahora matan niños en Palestina aunque nadie se pregunte cómo es que la UNRWA tuvo que reconocer que en cuatro ocasiones sus escuelas habían sido usadas como polvorines en Gaza. Los judíos ya no son prestamistas usureros, ahora los fondos de inversión internacionales de judíos multimillonarios son culpables de la crisis financiera internacional. Los judíos ya no provocan guerras a través de su infiltración en el comunismo internacional, ahora lo hacen a través de su control de la política estadounidense que convierte al gobierno de Washington en un títere de Israel. Y a todas estas, a los judíos los siguen matando en Europa, sus tumbas son profanadas y sus templos requieren protección policial pero el debate público es sobre el auge de la islamofobia. Mientras tanto, los judíos son la principal víctima de “crímenes de odio” en Estados Unidos, donde representaron el 60% de los casos en el año 2014.

Entiendo perfectamente lo que pretendía argumentar Ilya U. Topper en su artículo. Y la verdad, me da bastante asco.

La ley de Murphy del periodismo español

El pasado miércoles 28 de enero el grupo libanés Hezbolá lanzó un ataque contra fuerzas militares israelíes. Lanzó varios misiles anticarro Kornet de diseño ruso y presumiblemente suministradas por Irán contra dos vehículos militares israelíes, un Isuzu D-Max y un Citroën Berlingo que se desplazaban por una carretera a 2 kilómetros de la frontera. En el ataque, murieron dos militares israelíes. El ataque de Hezbolá fue acompañado por el disparo de proyectiles contra posiciones militares israelíes en una repetición de la táctica empleada en el ataque que dio lugar a la guerra del verano de 2006. Mientras atacaban a los vehículos los disparos contra posiciones militares distraía y fijaba a las tropas israelíes. El ejército israelí respondió al ataque desde territorio libanés. Un disparo impactó en un puesto de observación elevado en la posición 4-28 de la Fuerza Interina de Naciones Unidas en el Líbano (UNIFIL). Murió un casco azul español, el cabo Francisco Javier Soria Toledo. Era su segunda misión en el Líbano y esperaba el nacimiento de su primer hijo. Estaba destinado en la Brigada de Infantería Mecanizada “Guzmán el Bueno” X.


Con toda probabilidad el disparo que mató al cabo Soria fue lanzado desde territorio israelí. Según el ministro de Defensa español, “las autoridades israelíes han trasladado al Gobierno sus condolencias y disculpas por lo sucedido”. Si me preguntan mi opinión les diré que el asunto pinta nada bien. Si suponemos que el impacto fue de un arma de tiro indirecto (artillería o mortero) habría que creer que un soldado israelí apuntó erróneamente contra una posición permanente de Naciones Unidas. Si el impacto fue de un arma de tiro directo o un arma guiada, como los misiles Tammuz que Israel ha usado en los Altos de Golán contra disparos desde Siria, tenemos que hablar de un disparo deliberado.

Hasta aquí los hechos. Ahora hablemos de algo completamente diferente, como es el periodismo español. En seguida circuló un vídeo grabado por unos soldados españoles desde el interior de un vehículo, probablemente un IVECO Lince como el que se ve en la primera foto. Aquí podemos verlo en el canal de Youtube de El Confidencial TV.

Creo que podrán estar de acuerdo conmigo que en el vídeo, quitando algunas palabras ininteligibles, se oye claramente:

-¿Están cayendo EN Israel, tío?
-Parece que están cayendo DENTRO de Israel ahora.-
-Esto…
-Espera, calla, calla…-
-Están cayendo DENTRO. ¿Cómo puede ser? No, no puede ser eso. ¿Eh?
-Yo creo, mi sargento, que vienen de la vaguada de El Meri?
-¿De El Meri?
-Sí. De ahí es normal que Hezbolá tire.
-Hezbolá está tirando.
-Porque no se les ve, ¿no?
-Pues por eso digo. Porque es una vaguada grande y no se les ve.
-¡Otro!
-¿Dónde, dónde, dónde…?
Hostiá

Creo que en la conversación queda claro que los soldados españoles aprecian que están cayendo proyectiles de Hezbolá DENTRO de Israel y especulan que Hezbolá podría estar lanzándolos desde una vaguada en El Meri. La converación queda interrumpida por el impacto contra la posición y los soldados abandonan el vehículo rumbo a un búnker.

¿Qué encontramos en el diario El Mundo? El siguiente titular:

Compañeros del cabo español muerto en el Líbano: ‘Están cayendo de Israel, tío. No puede ser eso’

Vaya con el error. Un error de transcripción que se convierte en un titular que cambia la secuencia de hechos y transforma otra frase en un reproche. Los proyectiles caen desde Israel y eso no puede ser. No señor.

Está claro que el periodismo español sobre Israel sufre siempre la ley de Murphy. Cuando la tostada cae al suelo, siempre cae del lado de la mantequilla. Nunca verán un error que quite responsabilidades a Israel, atribuya un muerto erróneamente al otro bando, añada méritos a un personaje israelí, infle los logros del país, etc. Siempre verán a los periodistas españoles cometer “pequeños” errores que cambian el sentido de la noticia. Un día un fallido cohete palestino que mata palestinos se transforma en un misil israelí. Otro un ataque de Hezbolá contra Israel que inicia una secuencia de hechos desaparece para quedar sólo la respuesta israelí. Y así, siempre. Cualquiera diría que los periodistas españoles le tienen manían a Israel. Pero eso sería ser muy mal pensados, ¿no?