La Milicia Nacional Bolivariana y la defensa del chavismo

Se podría llenar una estantería con los libros que me propuse escribir y nunca pasaron del primer capítulo. Y uno de esos libros podría ser una recopilación de los artículos cuyo borrador duerme en alguna carpeta de mi disco duro. A veces me sorprendo yo mismo al releer entradas de varios años de este blog y encontrar referencias a proyectos de artículos que no pasaron incluso de la fase de recopilación de bibliografía.

Uno de esos artículos que me propuse escribir trataba el nuevo Pensamiento Militar Bolivariano y la creación de una milicia popular en Venezuela. Recuerdo dedicar tiempo en el invierno austral de 2010 a tomar notas. A mi vuelta a España buceé en los libros de historia de Venezuela en la Biblioteca de Humanidades de la Universidad de La Laguna. Cometí un error de principiante entonces. En vez de ir al meollo del asunto, empecé por el contexto histórico del país. Para mí el punto clave fue el Golpe de Estado de 2002 y la parálisis del ejército. Pero quise explicar la crisis del orden político tradicional venezolano y la aparición del chavismo. Llegó el día en que me vi leyendo sobre el Pacto de Punto Fijo del 31 de octubre de 1958. Había perdido el foco y seguro que fue ahí cuando salté a otro tema.

El punto de partida es que en Venezuela anunciaron la iniciativa de crear un nuevo pensamiento militar autóctono. Según el general Rául Baduel existía un problema porque las doctrinas militares venezolanas eran de inspiración estadounidense. Y aunque los más escépticos podrían sospechar de que el propósito era politizar la formación militar en Venezuela, yo sentía curiosidad si iban a plantear algo original y novedoso. De hecho, en Venezuela se hablaba de una invasión estadounidense. Así, terminó el profesor Jorge Vestrynge invitado al país tras la publicación en España de su libro El Islam Revolucionario y la Guerra Periférica, editado en España por El Viejo Topo en 2005.

El libro trata fundamentalmente de la guerra asimétrica y está escrito al calor del impacto del 11-S. Está muy influenciado por las ideas del libro L’islam révolutionnaire del terrorista y converso al Islam Illich Ramírez Sánchez. Según le escuché decir a Verstrynge en un entrevista, él le transmitió a sus interlocutores venezolanos que la idea de una invasión estadounidense era un disparate. Verstrynge dictó conferencias en instituciones militares venezolanas y su libro tuvo una edición de decenas de miles de ejemplares para ser distribuido en las fuerzas armadas. Según él, no cobró dinero por ello. Parte de las ideas del libro conectan con el concepto “Guerra Sin Restricciones” de los chinos  Qiao Liang y Wang Xiangsui. Así surgieron titulares como “El podemita Verstynge enseña en Venezuela y en la Complutense cómo hacer una bomba atómica casera”.

Mientras indagaba sobre el nuevo pensamiento militar, acudí en 2010 a las páginas web de instituciones militares venezolanas en busca de textos de pensamiento y doctrina militares. Me encontré un batiburrillo formado por filósofos chinos, padres de la Patria decimonónicos y pensamiento de izquierda. Nada coherente y desarrollado. Aparqué el proyecto de artículo, pero repetidamente fui cruzándome con artículos de opinión donde chavistas usaban alegremente conceptos como “Guerras de Cuarta Generación” sin ninguna relación con lo planteado por William S. Lind cuando desarolló el concepto. Llegué incluso a encontrar un documental de un periodista español que con el título “El Enjambre” aludía al concepto de swarming de John Arquilla y David Ronfeldt dándole un significado diferente. Se puede ver en este enlace de CubaInformación.TV, donde en su prsentación dice que “analiza la doctrina de Guerra en red” y “la guerra mediática y las operaciones psicológicas contra Venezuela”. Escribí sobre esa permanente confusión intelectual venezolana en “El delirante pensamiento militar contemporáneo venezolano”. Como dije entonces, queda pendiente hacer un repaso a cómo en Venezuela tomaron conceptos de pensadores estadounidenses y le dieron un significado propio. Además, seguro que hay ahí fuera muchos más textos que cuando hice mi primera aproximación al nuevo Pensamiento Militar Bolivariano.

Personal militar en unos ejercicios de guerra asimétrica en el Estado Vargas, 2005.

Quizás el temor a una invasión estadounidense resulte ridícula con la perspectiva del tiempo. La atención de Estados Unidos estaba demiasado volcada en la primera mitad de la década anterior en la guerra contra Al Qaeda y luego en Oriente Medio. Además, el habitual discurso del “imperialismo yanki” y el petróleo venezolano siempre pasa por alto que Venezuela siempre ha estado “open for business” para las petroleras yankis, que durante el “paro petrolero”de 2002-2003 estuvieron del lado del gobierno. Al fin y al cabo, querían que su mercancía saliera del país. Por no olvidar que el petróleo venezolano es de mala calidad y requiere unas instalaciones de refinado específicas que sólo se encuentran en Estados Unidos.

Real o fingido, aquel temor llevó al gobierno venezolano a compras masivas de armamento a Rusia. Alguno de ese armamento era tan viejo como los fusiles de cerrojo Mosin Nagant de la Segunda Guerra Mundial o era de segunda mano como los carros de combate T-72B “reacondicionados”. Aquella preocupación venezolana por una invasión estadounidense trajo otra iniciativa: la creación de una milicia popular chavista. La idea de partida era contar con una fuerza combatiente que auxiliaria a las fuerzas armadas en caso de invasión.

Las milicias populares nacen en Venezuela con la “Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional” (LOFAN) del 26 de septiembre de 2005. En su artículo noveno figura la “Composición de la Fuerza” y se nombran los elementos que forman la Fuerza Armada Nacional. Aparecen mencionadas como novedad la “Reserva Nacional” y la “Guardia Territorial”. Curiosamente, ambas no aparecían en el artículo 328 de la Constitución de 1999, donde sólo se mencionaban como integrantes de la Fuerza Armada Nacional a la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional.

Milicianos con fusiles de cerrojo soviéticos Mosin Nagant.

En el texto de la LOFAN se especifica que las funciones de la Reserva Nacional es “complementar la Fuerza Armada Nacional activa para el cumplimiento de sus funciones y proporcionar reemplazos a sus unidades, y cualquier otra que se le asigne para la defensa integral de la Nación”. Entre las posibles misiones se encuentra “la cooperación para el mantenimiento del orden interno”. Mientras que las funciones de la Guardia Territorial son “la preparación y mantenimiento del pueblo organizado para operaciones de resistencia local, ante cualquier agresión interna y/o externa”.

Desde la aparición del concepto en discursos,  pasando por la la promulgación de diferentes leyes para articularla y hasta la actualidad, los nombres han ido cambiando con bastante confusión. Desde 2007 tenemos la Milicia Nacional Bolivariana, dividida desde 2009 en Milicia Territorial y en los Cuerpos Combatientes. Estos últimos lo forman trabajadores del sector público y empresas privadas que son militarizados para mantener el funcionamiento de la Administración y la actividad económica. Además, dentro de la Milicia Territorial apareció en las áreas rurales la Milicia Campesina, con uniforme y armamento distintivo. Sobra comentar que al nombre se añadió el adjetivo “Bolivariano”, como ha sucedido con el resto de instituciones del Estado en Venezuela. Allí existe desde la Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales o el  Instituto Bolivariano de Educacion Especial.

La creación de una fuerza de reserva en Venezuela no tiene nada de extraordinario. Ni siquiera las alusiones a la misión de enfrentar a los enemigos internos. Incluso, las labores auxiliares de mantenimiento del orden público son llevadas a cabo por la Guardia Nacional en Estados Unidos. La Milicia Nacional Bolivariana tiene dos particularidades que merece la pena resaltar.

La primera es la jerarquía de mando. Según la Ley de Reforma Parcial del Decreto Nº 6.239, y tal como leemos en la página web oficial, la Milicia “depende directamente del Presidente o Presidenta de la República Bolivariana de Venezuela y Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana”. Esto es, la Milicia no aparece como una fuerza auxiliar subordinada dentro de las fuerzas armadas, sino que es una entidad aparte dentro del organigrama de la defensa nacional y que está bajo órdenes directas del presidente Maduro. Para ello, se llegó a desgajar el VII Cuerpo de las Reservas del Ejército, con su personal e instalaciones del Ejército, para integrarlo en el Comando General de la Reserva Nacional y Movilización Nacional que depende del presidente.

La segunda cuestión es el adoctrinamiento político que reciben los miembros de la Milicia Nacional Bolivariana. A las funciones militares, se le añade el contribuir a la “construcción del socialismo” y hacer laboras de propaganda en la vida civil. Es un fenómeno paralelo a la politización de las fuerzas armadas venezolanas evidente y extensamente documentado. Vemos en el siguiente organigrama la existencia de la sección de “Moral y Luces”, aparte de la formación y doctrina.

Los dos elementos combinados, un cuerpo armado y politizado bajo órdenes directas del líder, no es una novedad venezolana Por ejemplo, Irán cuenta al margen de las fuerzas armadas (Artesh) con el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (Pasdarán) y una milicia auxiliar (Basij). Este tipo de cuerpos armados nacen siempre por el mismo motivo. La desconfianza  del líder hacia las fuerzas armadas, que tienen poder suficiente para enfrentarse al régimen o que llegado el caso por su inacción o parálisis podría dejarlo caer.

La marcialidad de los miembros de la Milicia Nacional Bolivariana es motivo de mofa en las redes sociales. Los hombres obesos y las señoras mayores no parecen ser el tipo de combatiente capaz de enfrentarse a una invasión yanki. Pero no hay que olvidar que en un país tremendamente poralizado, una parte está armada. Precisamente, hace muy poco se celebró el día nacional de la Milicia Nacional Bolivariana en Venezuela. El presidente Maduro anunció su expansión hasta medio millón de miembros armados.

La descomposición del kirchnerismo

Como alguno recordará, pasé una temporada en Buenos Aires, el soñado París del Cono Sur, que resultó bastante desmitificadora. Sirvió para descubrir que aquel país culto y refinado que nos dio a Mario Bunge y Les Luthiers sólo habitaba ya a 10.000 kilómetros en la nostalgia de los argentinos de clase media que se exiliarion o emigraron. A mi vuelta, quedé enganchado a la actualidad argentina gracias a que hoy es posible seguir radio, televisión y prensa por Internet, muchas veces mediante el esfuerzo de gente como Juan Manuel Ortiz y su canal de Youtube.

Pronto se me hizo evidente que había una brecha entra la Argentina de cuyas políticas hablaba favorablemente Paul Krugman y la corte de las maravillas de los Kirchner. Mientras los precios de los productos agrícolas y materias primas subieron, en Argentina se consolaban diciendo “roban pero reparten”. Incluso alguno consideraba, comprensivo, que la compañera Cristina debía acumular una fortuna ante la eventualidad de tener que huir al exilio.

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Foto de Presidencia de la Nación Argentina, CC BY 2.0

Al kirchnerismo hay que reconocerle la capacidad de ganar crédito político enmateria de Derechos Humanos con acciones cómo descolgar el retrato de los dictadores Videla y Bingnone en el Colegio Militar de la Nación, conservados allí por la condición de antiguos directores de los personajes, para luego obrar con toda impunidad en la represión de los pueblos indígenas en las “provincias feudales” del interior o para nombrar al controvertido general Milani al frente del ejército. Esa capacidad para ser una cosa y ser aplaudidos por lo contrario convirtió en la Argentina del “Relato K” en precursora del mundo post-fáctico del BREXIT y Trump.

No faltaron pruebas e indicios presentados por periodistas argentinos que desvelaron el alcance de la ineficacia de la gestión y la corrupción de la oligarquía creptocrática que manejaba el país, abriendo una grieta política entre los consumidores del “Relato K” y la oposición. Eran literalmente dos mundos. La justicia, obviamente, no actuaba gracias a la torpeza deliberada de jueces como “Tortuga” Casanello o a la acción servil con el poder ejecutivo de jueces como Oyarbide. Sobra decir, que el aplauso que recibía Cristina Fernández de Kirchner en España me resultaba estrambótico. Parafreseando a Enrique Pinti, ¿lo hacían de malos o de boludos?

No sabría decir cuándo empezó a cambiar Argentina. Podemos fijar la fecha de la Tragedia de Once, el 22 de febrero de 2012. Un tren de cercanías no frenó, inexplicamente, al entrar en una estación del barrio de Once en Buenos Aires, probablemente por un fallo en los frenos debido a las habituales averías. Un vagón se empotró en otro y la extracción de las víctimas atrapadas entre los hierros se demoró porque  el operativo de rescate fue un caos por falta de medios y preparación. Murieron 51 personas. Alguno enunció entonces “la corrupción mata”. El dinero robado era el dinero que faltaba en los servicios y administración del Estado.

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Foto vía LosAndes.com.ar

La corrupción en Argentina, como en España, tuvo mucho que ver con la construcción. La carrera política de los Kirchner es paralela a la del constructor Lázaro Báez, un cajero de banco con estudios secundarios que terminó acaparando la obra pública de la provincia de Santa Cruz, mientras Néstor Kirchner fue gobernador allí y luego presidente del país. Hoy Lázaro Báez está en la cárcel y amaga con tirar de la manta. El círculo judicial se estrecha en torno a Cristina y ningún abogado de presitigio ha querido hacerse cargo de su defensa. El que tiene ahora, Gregorio Dalbón, es un personaje digno de la película Carancho.

Los procesos judiciales salieron del congelador tras el cambio de gobierno, con la derrota electoral del peronismo kirchnerista y el peronismo renovador. Pero la exposición pública de las miserias del kirchnerismo alcanzó carácter de farsa cuando José López, antiguo secretario de Obras Públicas, fue detenido con un fusil Sig Sauer y casi 9 millones de dólares en efectivo una madrugada en un convento de clausura donde las monjas le guardaban el dinero negro. Un vecino sospechó de López tras verlo tocar el timbre del convento insistemente y luego saltar la tapia.

Pero si algo simboliza la capacidad del kirchnerismo para corromper muchos estamentos de la sociedad argentina, es el caso de Hebe de Bonafini, figura histórica de las Madres de Plaza de Mayo, cuya fundación se embarcó en la tarea de construir vivienda social con la “Misión Sueños Compartidos” con dinero público. La Auditoría General de la Nación presentó en 2013 un informe de 210 páginas detallando la mala gestión del dinero. La Fundación Madres de Mayo no construyó las casas planificadas porque el dinero fue desviado y ni siquiera pagó al Estado las aportaciones de los obreros de la construción a la Seguridad Social. La responsabilidad posiblemente sea de los hermanos Schoklender, que conocieron a Hebe de Bonafini cuando cumplían condena en la cárcel por parricidio y a los que ella les dio puestos de responsabilidad en la Fundación tras la excarcelación de ambos. Dado que Hebe de Bonafini firmó los documentos en su condición de presidenta de la Fundación, fue requerida recientemente a declarar por la justicia argentina. Elocuentemente se dirigió en los medios de comunicación al juez instructor diciendo “metete en el orto la declaración”. El día que debía ir a declarar no fue y apareció en un acto público arropado por personajes del kirchnerismo. La campaña del kirchernismo ahora es que se trata todo de una persecución política del gobierno de Mauricio Macri. La justicia se enfrenta al gran reto de hacer de Argentina un país normal.

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El delirante pensamiento militar contemporáneo venezolano

El 1 de julio de 2004 el entonces comandante en jefe del Ejército venezolano, el general Raúl Baduel, en un discurso con motivo del 183º aniversario de la Batalla de Carabobo, llamó a “interpretar las nuevas estrategias y tecnologías de la posguerra fría y las amenazas que se ciernen sobre nuestro país”, señalando esas amenazas en cuatro tipos:

a) una Guerra de Cuarta Generación, para desestabilizar al país, como paso previo a operaciones destinadas a destruir el Estado Nación

b) un golpe de Estado con acciones promovidas por organizaciones transnacionales

c) un conflicto regional, como extensión del conflicto de países vecinos bajo pretexto de contrarrestar a factores generadores de violencia”

d) una intervención militar “al estilo de las coaliciones que han intervenido en otras partes del mundo bajo el mandato de la OEA o de la ONU.

Para enfrentar a esas amenazas consieró necesario “romper el paradigma de lo estrictamente convencional de la guerra, porque el nuestro obedece a doctrinas foráneas adaptadas a lo que derivó de la Segunda Guerra Mundial”.

Posteriormente, Hugo Chávez en su alocución a las fuerzas armadas venezolanas con motivo de la Navidad de 2005 aludió a la necesidad de un “nuevo pensamiento militar venezolano que debe partir de nuestras raíces”.

La discreta elegancia de la era chavista en el ejército venezolano
La discreta elegancia de la era chavista en el ejército venezolano

El contexto de fondo era la idea de que Venezuela, con la invasión de Iraq reciente, se iba a enfrentar tarde o temprano a una invasión por su desafío al status quo en la región. Recordemos que en aquel entonces hasta el presidente Lula dijo que la ruptura de las reglas internacionales por parte de Estados Unidos le llevaba a considerar el desarrollo de armas nucleares.

El profesor Jorge Verstrynge, tras la publicación de su libro La guerra periférica y el Islam revolucionario. Orígenes, reglas y ética de la guerra asimétrica (El Viejo Topo, 2005) fue invitado a Venezuela a impartir seminarios. El libro tuvo una edición venezolana. Pero pronto quedó claro que Estados Unidos estaba demasiado ocupado con el Gran Oriente Medio y que el discurso venezolano de la amenaza exterior no dejaba de ser la agitación de un fantasma de cara a la política interna.

El 26 de septiembre de 2005 fue publicada en la Gaceta Oficial la “Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional” (LOFAN). En el artículo noveno, “Composición de la Fuerza”, se nombran los elementos que forman la Fuerza Armada Nacional y aparecen mencionadas como novedad la Reserva Nacional y la Guardia Territorial. Ambas no aparecían en el artículo 328 de la Constitución de 1999, donde sólo se mencionaban como integrantes de la Fuerza Armada Nacional a “la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional”. La novedad tenía un sentido claro. Entre las funciones de la “Reserva Nacional” se mencionaba la cooperación para el mantenimiento del orden interno” y entre las funciones de la Guardia Territorial y “la preparación y mantenimiento del pueblo organizado para operaciones de resistencia local, ante cualquier agresión interna y/o externa”. Evidentemente, la amenaza externa había sido usada para crear una fuerza militar paralela a las fuerzas armadas regulares, con un marcado carácter ideológico que sirviera para tareas de orden interno.

Milicianos venezolanos con fusiles Mosin Nagant de la Segunda Guerra Mundial
Milicianos venezolanos con fusiles Mosin Nagant de la Segunda Guerra Mundial.

Curiosamente, a pesar de la llamada al desarrollo de un pensamiento militar propio, el discurso en Venezuela hacía referencia siempre a ideas estadounidenses. Fuera por un lado las Guerras de Cuarta Generación de William S. Lind o el swarming de John Arquilla y David Ronfeldt. Pero mi impresión, leyendo y escuchando a autores o personalidades venezolanas, es que allí nunca nadie se molestó en leer a estos autores. Parecería todo el momento en que hablaban de oídas.

El desarrollo de un pensamiento militar venezolano me pareció un asunto interesante del que acumulé notas y bibliografía pero dejé aparcado. Estos días volvió a llamar mi atención escuchando el “Reporte Semanal con el profesor Briceño”. Reproducía imágenes de televisión donde Ángel Riera Navarro (que se define en Twitter como “Médico Psiquiatra Chavista, Patriota, y Bolivariano. Humanista y Existencialista”) llamaba la atención sobre los memes que circulan en Internet. Según él constituyen parte de una “guerra memética de Sexta Generación”. Los memes sobre Maduro son un arma contra la Revolución Bolivariana, nada menos. Y mientras Lind tenía dudas sobre los autores que hablaban de Guerras de 5ª Generación, sin haber entendido pasan directamente a la 6ª Generación. Es tan ridículo que merece la pena retomar la idea de escribir sobre ello.

La muerte del fiscal argentino Nisman en el contexto de la geopolítica de la Nueva Guerra Fría

AMIA julio 2010

El 18 de julio de 1994 estalló un vehículo con una bomba frente a la sede Asociación Mutual Israelita Argentina (AMIA) en la calle Pasteur de Buenos Aires. Murieron 85 personas. La investigación del caso AMIA fue en sus comienzos un desastre y el atentado terrorista sigue impune a día de hoy.  Cuando acudí al acto de recuerdo a las víctimas el 16 de julio de 2010 me sorprendió las medidas de seguridad y tener que explicar por qué yo, que no era judío, quería acceder a la calle Pasteur. Me quedé con la sensación de que la comunidad judía lloraba a sus muertos a solas mientras la vida en Buenos Aires seguía su ritmo habitual. Para la comunidad judía aquella tragedia de 1994 no estaba cerrada en absoluto.

La principal pista del caso apunta a Irán y Hezbolá, tal como Marcelo Wio explicó en 2013 en un extenso repaso a la historia del caso AMIA rescatado hoy por Revista de Medio Oriente. Por ejemplo, en 2005 se identificó al ejecutor del atentado, un joven libanés llamado Ibrahim Hussein Berro. Finalmente en 2006 varios fiscales, entre los que se encontraba Alberto Nisman, presentaron un informe que según resume Marcelo Wio:

[…] señalaba que el atentado contra la sede de la AMIA fue llevado a cabo por la organización terrorista libanesa Hezbollah por orden de las más altas autoridades del gobierno iraní, y con el apoyo local de diplomáticos iraníes que estaban acreditados en la Argentina. Este hecho no excluye la posibilidad de que otras personas estuviesen involucradas en el atentado.

La cadena de mando desde la embajada iraní en Argentina al gobierno iraní en Teherán fue identificada. Con el paso del tiempo, algunos de los diplomáticos iraníes en Buenos Aires implicados en el atentado alcanzarían cargos importantes a su vuelta de Irán, convirtiendo las órdenes de búsqueda y captura lanzadas por la justicia argentina en un escollo para las relaciones entre ambos países. Hay que considerar el alineamiento de Argentina, que si bien pertenece al bloque regional Mercosur sus políticas están más cercanas al bloque de la Alianza Bolivariana (ALBA). Así se pasó del peronismo neoliberal de Carlos Saúl Menem, que en su acercamiento a Estados Unidos participó en la coalición internacional contra Saddam Hussein, al peronismo “nacional y popular” del matrimonio Kirchner.

En los últimos años Argentina se ha acercado a Rusia e Irán, los dos países más señalados del bloque anti-occidental en la Nueva Guerra Fría. Muy escaso de recursos el Ministerio de Defensa argentino compró a Rusia helicópteros dos Mil Mi-17 y recibió condiciones ventajosas para recibir tres más. Recientemente la armada argentina encargó a Rusia 4 buques remolcadores de altura y de apoyo a plataformas petrolíferas clase Neftegaz que serán destinados, como los helicópteros, a la presencia argentina en la Antártida. En otro orden de cosas, el año pasado Russia Today comenzó a emitir en abierto en Argentina tras un acuerdo de los gobiernos de Buenos Aires y Moscú. Aunque no mucho tiempo atrás, la cadena emitiera un programa sobre Argentina tan delirante como el presentado por Daniel Estulin.

En 2013 Argentina firmó un memorándum con el gobierno iraní. El fiscal Nisman, que como vimos investigó la causa AMIA, emprendió una investigación sobre el acuerdo bilateral y emprendió una acusación contra la presidente Cristina Fernández Kirchner y el canciller Héctor Timerman, entre otros, por encubrimiento. Al parecer el acuerdo incluía una cláusula por la que Argentina solicitaba a Interpol que retirara la orden de búsqueda y captura internacional contra los ciudadanos iraníes vinculados a la causa AMIA, un obstáculo para que pudieran desplazarse por el extranjero. La causa AMIA era un obstáculo en las relaciones entre ambos países. Nisman explica todo el asunto en la siguiente entrevista.

Nisman contó estar sometido a fuertes presiones. “Yo puedo salir muerto de esto”, llegó a afirmar. Hoy lunes 19 debía acudir a los tribunales. Apareció muerto en su casa.

[Actualización]

Llama mi atención Mario M. Durán sobre la entrada “Detrás de Nisman” en el blog de Santiago O´Donnell, periodista argentino que repasó los cables diplomáticos enviados desde Buenos Aires y divulgados por Wikileaks. El fiscal Nisman aparecía en ellos y O’Donell nos cuenta:
-Que Nisman investigó la causa AMIA y armó el caso judicial en estrecho contacto con la embajada estadounidense y las organizaciones judías argentinas, empeñadas en implicar a Irán.
-Que Nisman era un fiscal ambicioso que llegó a ser cercano al gobierno Kirchner para luego distanciarse.
-Que Nisman le contó a O’Donell que su principal fuente era un agente de los servicios de inteligencia argentinos que tenía contactos con EE.UU. e Israel.

El caso me recordó inmediatamente al juez Garzón, una figura de la judicatura con ambición y gran proyección pública que tras sus vínculos cercanos al partido del poder se convirtió en su principal azote pero que se le conocía también por ser un juez instructor poco meticulosos y cuyos casos se desinflaban en el juicio. O’Donell considera que el trabajo de Nisman como fiscal en la causa AMIA estaba viciado. Podemos imginar, por ejemplo, que Estados Unidos e Israel quisieran “intoxicar” la instrucción del fiscal Nisma en la causa AMIA con información falsa. Pero de lo que estamos tratando es de la otra causa,  sobre las maniobras del gobierno argentino para torcer la acción de la justicia. Se trata de un asunto interno argentino donde es mucho más difícil imaginar una manipulación de pruebas a cargo de potencias extranjeras. De hecho, O’Donell no cuenta nada de ese otro proceso.

El capitalismo chino en Latinoamérica

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El presidente Hugo Chávez con un teléfono “Vergatario”

La llegada al poder en Latinoamérica de gobiernos que desafíaron la hegemonía estadounidense ha significado la entrada de China y sus multinacionales en el continente. Un repaso a los costes medioambientales en juego y las prácticas laborales que se avecinan nos permite ver que todo ha cambiado en esos países de Latinoamérica para que en el fondo todo siga igual. “Capitalismo chino en Latinoamérica” es el título de mi última colaboración en Sesión de Control. Hablo en ella de la explotación petrolera del Parque Nacional Yasuní en Ecuador, declarada Reserva de la Biosfera por la UNESCO. De la construcción del nuevo Gran Canal de Nicaragua y de la creación en Venezuela de una empresa mixta venezolano-china para producir teléfonos móviles con estándares laborales chinos.

Apuntes rápidos sobre Cuba y Estados Unidos

Hace poco un amigo me pidió mi opinión sobre un artículo sobre América Latina de Antonio Navalón en El País. Me pareció un análisis lleno de errores y en vez de aburrirle con un email larguísimo, publiqué aquí mi opinión. Navalón mencionaba que Raúl Castro no había recibido al ministro español García-Margallo ante un nuevo panorama geopolítico en el que la presencia de Rusia y China en América Latina reforzaba a Cuba. Encontré una explicación más mundana en el propio diario El País, que apuntaba que “el discurso del ministro en La Habana elogiando el pluralismo político pudo molestar al régimen”. Tiene gracia pensar en ello después de lo que pasó hoy. Sería la prueba de al ministro García-Margallo nadie le había contado lo que estaba pasando bajo la mesa y la irrerelevancia de España en el proceso.

He leído a algún procastrista europeo entusiasmado con los acontecimientos. Imagino lo que estarán diciendo en el canal FOX de Estados Unidos. Tiene gracia pensar que desde ambos extremos del espectro ideológico haya interés en presentar el asunto como una victoria del David comunista contra el Goliath capitalista. Nada más lejos de la realidad, claro.

B5FzyIDIUAACPksHace ya bastante tiempo que quedó claro la inviabilidad del modelo comunista en Cuba. Se presentaban dos opciones históricas para su liquidación. Una era la vía de la Europa Oriental, donde el viento de la Historia tumbó los regímenes con una creciente presión social interna. A ese tesis apostó el Partido Popular español, apoyando a la disidencia cubana de una forma un tanto peculiar: Matando a uno de sus líderes por imprudencia y dejando tirados a sus miembros trasladados a España. La otra opción era el de las reformas en que el propio régimen fue introduciendo elementos de economía capitalista mediante reformas graduales. Como apuntaba Andrés Rodríguez, el secretario general del Partido Comunista de Vietnam visitó Cuba en 2012 para explicar el proceso de “Renovación” (Đổi Mới) que aspira a “una economía de mercado orientada al socialismo”. La experiencia nos enseña que las nuevas élites surgen del propio régimen y que se producen procesos de enriquecimiento súbito. Es lo que en términos marxistas se llama “acumulación primitiva del capital”. La opción en ese caso es acompañar el proceso desde el primer momento para estar bien posicionados en su resultado final. Es lo que ha decidido Canadá, que junto al Vaticano, ha jugado un papel importante. Ondear la bandera de los Derechos Humanos ante Cuba, como han hecho los gobiernos del Partido Popular, puede honrar moralmente al que lo haga, pero lo descalifica como interlocutor en el proceso inevitable que está siguiendo Cuba.

“Teoría del dominó en América Latina” de Antonio Navalón

Llama mi atención un amigo sobre una columna de opinión publicada en el diario El País, “Teoría del dominó en América Latina” de Antonio Navalón (7 de diciembre 2014). Resulta curioso haber estado escribiendo aquí sobre la Nueva Guerra Fría y el impacto de la caída del petróleo para encontrar a alguien que parece hablar como si el mundo marchara en el sentido contrario. Me parece que “Teoría del dominó en América Latina” es más un síntoma de la marcha del diario El País y la calidad de sus analistas que un artículo a tener en cuenta. Veamos qué dice.

Afirma Antonio Navalón que mientras en Europa se vive una Guerra Fría “en América comienza a ser caliente”. Me parece un uso rocambolesco de la metáfora. En Ucrania muere gente. En Iberoamérica tenemos movimientos geoeconómicos interesantes. Pero nadie muere por ello. Nadie interviene en guerras o financia insurgencias que socavan a rivales como peón geopolítico en una “proxy war”. El hecho relevante que destaca Navalón es el desembarco de Rusia y China en el continente. Rusia tiene como aliado regional a Venezuela y Cuba, mientras ha realizado un acercamiento a Argentina. Los tres no parecen que puedan ofrecer mucho como aliados de Moscú. Se trata de países con economías bastante débiles. Cuba es una plataforma de espionaje contra los Estados Unidos y poco más. Venezuela un buen cliente de su industria de defensa pero su economía va camino de un shock. Argentina, como mal pagador que es, se ha limitado a emitir Russia Today en español. Incluso Perú y Brasil son mejores clientes de la industria de defensa rusa pero están fuera del grupo de países con gobiernos “nacional-populares”.

El biólogo Andrés Rodríguez explicaba en su blog Ciencias y Cosas el enorme impacto medioambiental que dos grandes proyectos chinos podrían tener: El nuevo canal de Nicaragua y la explotación de los hidrocarburos en el Yasuní (Ecuador). Será curioso ver cuánto tarda en haber una reacción iberoamericana ante el “nuevo imperialismo chino”. Pero que esos proyectos se lleven a cabo en la Nicaragua de Daniel Ortega y en el Ecuador de Rafael Correa explica que aquí a España no haya llegado mucho eco del tema. Cuando se trata de gobiernos “progresistas” y no interviene el “imperialismo yanki” el asunto no interesa.Así contrasta el discurso oficial sobre las “comunidades indígenas de Venezuela han sido reivindicadas durante la gestión de Chávez” con la realidad de “el avance sin ningún contrapeso o denuncia la realización de planes de explotación y desplazamientos en zonas ricas en materias primas”. Recomiendo sobre ese y otros temas la lectura de La Revolución como espectáculo de Rafael Uzcátegui. Pero ese es otro tema.

Antonio Navalón habla de “efecto dominó”. Pero la capacidad de “contagio” de la influencia de Moscú y Pekín es escasa. El término nació durante la Guerra Fría ante el temor de que el triunfo de los comunistas en Vietnam supusiera su expansión por Indochina. Ahora mismo los chinos no andan preocupados con la expansión ideológica. Son pragmáticos en su búsqueda de proveedores de materias primas. Y los acuerdos económicos con Venezuela, Ecuador y Argentina responden a la baja credibilidad crediticia de esos países. Recordemos cómo Ecuador repudió su deuda externa, un ejemplo para algunos en España con consecuencias que no se nombran. Por su parte,  la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América  (ALBA) sólo han respondido los gobiernos ya convencidos (Cuba, Nicaragua, Venezuela, Ecuador y Bolivia) junto con países como Antigua y Barbuda o Surinam. Aquellos años en que se hablaba de una expansión de la revolución bolivariana por Sudamérica han pasado. Mientras, los países de la Alianza del Pacífico siguen su camino, otros como Brasil o Uruguay siguen  el suyo siguiendo dinámicas propias e internas.

Extrañamente Antonio Navalón habla de Cuba como “el punto de encuentro entre dos mundos”. Recuerda que durante la Crisis de los Misiles en 1962 “fue el centro del tablero mundial” pero me parece a mí que el país juega ahora mismo un papel marginal en la esfera internacional. Curiosamente a Antonio Navalón le parece importantísimo el papel geopolítico de la Cuba actual por albergar las conversaciones de paz entre el gobierno colombiano y las FARC. ¿No es paradójico que el proceso llevaría al fin de un conflicto que tiene como una de las partes un vestigio de la Guerra Fría y de lo que Cuba significó en el pasado en Iberoamérica? También le parece a Antonio Navalón una importantísima clave geopolítica que Raúl Castro se negara a recibir al ministro español de Asuntos Exteriores. Hecho que el mismo diario El País explicaba hace semanas que “el discurso del ministro en La Habana elogiando el pluralismo político pudo molestar al régimen”. Es decir, el ministro Margallo no tuvo mejor idea que ir a Cuba en pleno proceso de reformas para hacer un gesto que fuera aplaudido por algunos disidentes en Miami y Madrid autoeliminándose como interlocutor con el régimen. Por cierto, es el mismo gobierno que tramitó la salida de disidentes del país para traerlos a España y luego dejarlos “abandonados” y “desamparados”.

Luego el artículo entra en el asunto del petróleo, su caída de precio y las consecuencias geopolíticas. Habla Antonio Navalón de la subida del precio del gas natural y cómo eso beneficiará a Rusia. No sé de dónde saca el dato. El precio en los mercados internacionales ha caído desde enero. Ciertamente el nivel de precios en 2014 es mayor que en 2012 pero por ejemplo menor que en 2010. Y es que los contratos de gas natural son a largo plazo en un mercado con mucho menor volatilidad que el mercado del barril del petróleo. Ya conté aquí hace un mes las consecuencias que se avecinaban para Rusia, Irán y Venezuela por la caída del petróleo. El precio siguió bajando e hice un segundo apunte hace poco más de una semana. No creo que lo que estamos viviendo haga “más fuerte a Rusia”.

Por último termina hablando del hartazgo de la sociedad mexicana ante el conflicto armado que vive el país, donde convergen la impotencia del Estado, los intereses cómplices de algunos políticos y los negocios del Narco. Cuestiona Antonio Navalón que la protesta “Todos somos Ayotzinapa” sea sólo un fenómeno mexicano. Ya hemos visto desde los países árabes del Norte de África a Hong Kong protestas protagonizadas en los medios por una generación joven que se desenvuelve en Internet. Pero no parece que el hartazgo de los ciudadanos mexicanos arrastre a protestar a las víctimas de la violencia del Narco en lugares como Rosario (Argentina) o los cerros de Caracas.

En definitiva. Me parece un artículo con conclusiones raras y extrañas que emplea la técnica familair de lanzar datos e informaciones una detrás de otra como si hubiera a la fuerza un hilo conductor para transmitir la idea de que el autor maneja claves que a todo el mundo escapa. Aunque estoy seguro que el papel de China y Rusia en Iberoamérica o las consecuencias para Venezuela de la caída del petróleo son temas interesantes que merecene más atención.