LA OPERACIÓN GUAIDÓ por Tomás Purroy

Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional declarada en desacato por el ejecutivo, se autojuramenta como “presidente encargado” ante una multitud.

Los acontecimientos de los últimos días en Venezuela han consumado la crisis política que se suma y retroalimenta con la virulenta crisis económica y social que vive el país. La oposición ha sido capaz de mitigar su eterna división con la juramentación de Juan Guaidó, su intención es clara: lograr “sincronizar las presiones externa e interna para que al gobierno chavista le resulte más costosa la permanencia que la renuncia”. Pero a pesar de todo el ruido, el derrumbe del gobierno sigue lejano con las instituciones, especialmente las fuerzas armadas, leales. Ahora bien, es innegable que se ha dado un paso sin precedentes que ha puesto al gobierno contra las cuerdas, con un futuro incierto.

La oposición está llevando hasta las últimas consecuencias la estrategia del todo o nada que abrazó definitivamente tras ser declarada en desacato la Asamblea Nacional de la mano de un plan que lleva años fraguando. La opción rupturista que siempre estuvo en los sueños de algunos sectores opositores, especialmente con la crisis socioeconómica y tras las sangrientas protestas de 2014. No hizo más que reforzarse cuando, tras ganar la Asamblea Nacional en las elecciones legislativas en 2015, trataron de apretar al ejecutivo, y este la declaró en desacato, creando una Asamblea Nacional Constituyente y llamando a unas nuevas elecciones presidenciales en mayo de 2018. La oposición, inmersa en las tradicionales luchas internas, no reconoció ninguno de estos movimientos, considerando fraudes y rupturas de la legalidad.

Hasta este enero, este sector del todo o nada, encabezado por políticos de peso como Leopoldo López, Antonio Ledezma o María Corina Machado, parecía estar en un callejón sin salida, clamando por una insurrección imposible tras haberse negado a participar en las elecciones y haber fracasado el diálogo en República Domincana. Más en realidad, estaban fraguando con sigilo un detallado plan, trabajando con diligencia en el exterior y preparando un desafío desde el legislativo venezolano. Este trampolín les ha permitido dar la imagen de no ser una mera oposición, sino de un choque institucional, una dualidad de poderes que han consumado este 23 de enero con la juramentación del delfín de Leopoldo López como presidente encargado.

Imagen de Juan Guaidó junto a la destacada líder opositora María Corina Machado. La foto fue publicada el 12 de enero, simbolizando la adhesión de la tradicional dirigente.

Todo esto ha tenido lugar en un contexto general de una galopante crisis económica que sigue apretando, mientras las promesas del gobierno de una recuperación que no llega son cada vez menos creibles. La catástrofe económica ha supuesto una caída del P.I.B. de más del 45% y una hiperinflación salvaje. La oposición considera que esta crisis provocará una revuelta masiva, algo que el gobierno contiene por ahora mediante extensos programas de asistencia social que evitan un posible estallido de este tipo en las capas más bajas de la población.

Estas clases populares son el verdadero reto de una oposición tradicionalmente alejada de este estrato, enfocada en su feudo tradicional de las clases media y alta, las cuales ha emigrado de forma masiva y tienen un notable peso en la comunidad emigrante y en las redes. Esta incapacidad para entrar en los feudos populares chavistas, dependientes de la asistencia gubernamental, donde muchas veces siquiera es posible hacer campaña contra el gobierno, es la clave que impide un estallido social que arrolle a las fuerzas de seguridad.

Durante dos décadas, el chavismo ha sido la fuerza hegemónica en las calles y en las urnas. Imagen de una marcha encabezada por Diosado Cabello el 25 de enero.

También merece un capítulo la izquierda más heterodoxa, aquella que ha flotado alrededor del chavismo de una forma más o menos clara. Sin duda ha sido víctima de una polarización extrema, arrastrada al chavismo para “no hacerle el juego a la derecha” o por interés, dejándose seducir por la oposición o limitándose a lamentarse desde el rincón de pensar. Con la masiva emigración, la crisis galopante y el enorme poder del estado, el tejido social se ha unido al aparato gubernamental o simplemente se ha deshecho como un azucarillo.

Con todo este escenario, nunca fue tan importante como ahora el monopolio de la violencia. Mostrada la solidez en las calles y un apoyo internacional extenso, la oposición necesita recabar apoyos en el estamento militar para hacer realidad y efectiva su presidencia simbólica. Pero, a día de hoy, no se observa ninguna brecha reseñable, más bien un muro sólido al que por ahora no hace mella la Ley de Amnistía ni los constantes pronunciamientos. Pero este muro puede ser un simple tigre de papel, algo que no sabremos hasta que sean puestos a prueba. Mientras tanto, el ambiente sigue enrarecido, con la pequeña sublevación de un grupo de guardias nacionales el día 22, la extraña detención e inmediata liberación de Guaidó el día 13 o las constantes teatralizaciones de lealtad hacia Nicolás Maduro.

El 27 de enero, el presidente Nicolás Maduro centró su día en demostrar la lealtad de las fuerzas armadas hacia el gobierno. Los constantes llamados de la oposición a un levantamiento militar en su favor siguen cayendo en saco roto.

La oposición ha dado un golpe arriesgado y audaz, con una autoproclamación apoteósica en medio de las masas y un inmediato reconocimiento internacional, casi total a nivel regional. Tal vez era la única manera que tenían en el camino escogido, maximalista y externo a las instituciones, mientras que sus tensiones internas quedan por fin acalladas bajo el reconocimiento internacional. Sigue moviéndose, presionando en las calles y con la comunidad internacional, tratando de seducir (sin éxito hasta ahora) al estamento militar, buscando conformar un doble poder. En este sentido, está empezando a cosechar éxitos en el exterior, logrando ir asegurando activos de Venezuela en el exterior y diversos compromisos de “ayuda humanitaria”. Esta no son simplemente un gesto, si aspiran a tomar el poder, son plenamente conscientes que la asistencia social del chavismo debe ser sustituida por algo, y ellos apostarán por las ONG y la Iglesia. Todos estamos a la espera de la reacción del gobierno, el cual tiene en este momento la pelota y está siendo bastante cauteloso, y el comportamiento de las fuerzas armadas.

En estas circunstancias, es más arriesgado que nunca entrar en la futurología, aunque hay una serie de escenarios plausibles:

  • Un gobierno en el exilio: bien pudiera ser que Guaidó y buena parte de la oposición considerasen finalmente una huida del país. Ese escenario sería ideal para el estado venezolano, que se limitaría a ignorarlos y tratar que fueran irrelevantes dentro del país. Ahora bien, como hemos visto, este gobierno en el exilio podría acceder, de mano de sus patrocinadores internacionales, a los enormes recursos venezolanos en el exterior y ser acogido por la numerosa diáspora. Sin duda sería algo mucho más efectivo que el viejo gobierno en el exilio de la república española, especialmente mientras el gobierno chavista esté capeando esta crisis galopante.
  • La cárcel. En este caso, el estado pondría en marcha su maquinaria judicial y policial, tal y como hizo, entre otros, con Leopoldo López. Más en esta ocasión numerosos países han reconocido a Guaidó, lo cual probablemente supondría fuertes sanciones. Tampoco hay que olvidar la posibilidad de que los arrestos fuesen traumáticos y desatasen una nueva oleada de protestas.
  • Un compromiso, elecciones con Maduro: es el camino que ha planteado la Unión Europea con su ultimátum, abogando el gobierno de Maduro por convocar unas nuevas elecciones presidenciales en las que se presentase la oposición. El problema es evidente, ya que la oposición siempre ha considerado ilegítimo al Consejo Nacional Electoral y, a día de hoy, no reconoce a Maduro y considera cualquier negociación un intento de ganar tiempo. Por su parte, el gobierno considera que es una injerencia extranjera y que tiene derecho a agotar su legislatura (2019 – 2025).
  • Insurrección, ya sea éxito o fracaso: esto implicaría que desde las calles o, especialmente, una parte de las fuerzas armadas, se intentase expulsar de la presidencia a Maduro. Sin duda la opción más arriesgada y sangrienta, que podría dar numerosos escenarios, siendo los más tétricos una guerra civil y/o una intervención internacional (no solo del lado opositor) y, los menos cruentos, un colapso rápido de una de las dos partes. La clave de todo ello estaría en la solidez y la lealtad de las fuerzas armadas, aparte de en la actitud de la comunidad internacional y la situación en las calles.
Dos cazabombarderos Su-30 de la Aviación Militar Bolivariana surcan los cielos venezolanos.

Todo este contexto interior está inmerso en un peliagudo contexto exterior, con una nueva guerra fría entre EEUU y Rusia-China, una izquierda latinoamericana que se derrumba y una creciente emigración venezolana que preocupa a sus vecinos e influye en múltiples países.

Sea como fuere, la anunciada crisis política se ha abierto definitivamente sobre Venezuela, quien obtenga el gobierno efectivo de la nación deberá hacer frente a una crisis económica y social sin precedentes, una sociedad polarizada hasta el extremo y un estado que sin duda necesita mil y una reformas.

¿Atentado en Venezuela? [actualizado 05-08-2018]

Ayer en Venezuela se celebró el aniversario de la Guardia Nacional, institución inspirada en la Guardia Civil y creada el 4 de agosto de 1937. Como parte de la celebración, el presidente Nicolás Maduro impartió un discurso en la Avenida Bolívar, en el centro de Caracas, ante cadetes de la Guardia Nacional.

Foto vía El Cooperante.

En medio del discurso, a las 17:41 hora local, se oyeron dos explosiones. Las fotos en Twitter mostraron una columna de humo y fuego saliendo por la ventana de un edificio. Más tarde, algunos medios recogerían la versión de que se trató de una explosión de una bombona gas en un edificio cercano, citando como fuente a bomberos de Caracas.

Foto: Manuel Berbín.

Foto vía Caracan Chronicles.

Foto EFE vía Víctor Amaya.

Foto: Juan Barreto / Agence France-Press.

Tras los primeros momentos iniciales de confusión, los cadetes formados ante el estrado salieron huyendo en estampida. La imagen daría para bromas en las redes sociales entre los venezolanos opositores. La retransmisión en la televisión pública venezolana se cortó en ese momento.

Hubo también estampida entre el público, como puede verse.

Foto vía Caracan Chronicles.

En el estrado, los escoltas del presidente lo rodearon y protegieron con paneles negros de material antibalas. Al menos dos llevaban paraguas y uno lo desplegó. Suponiendo que se trata de paraguas normales y corrientes, la idea es obstaculizar la visión de posibles tiradores.

Foto: Xinhua vía Alberto Rodríguez.

Foto Xinhua vía Alberto Rodríguez.

El momento fue captado por la agencia de noticias rusa Ruptly, perteneciente a Russia Today.

Una hora y media después de las explosiones, a las 19:09, el ministro Jorge Rodríguez informó que había sido un intento de atentado contra el presidente empleando dos drones con carga explosiva y que siete militares habían resultado heridos.

Poco después de las explicaciones del ministro, la cuenta de Twitter de un grupo denominado Movimiento Nacional Soldados de Franelas afirmó que había sido un intento de magnicidio con dos drones dotados de una carga de explosivo plástico militar C4. Considerando los poco más de diez minutos de diferencia entre las declaraciones del ministro y la publicación de la supuesta explicación de los Soldados de Franelas, podría ser una reivindicación falsa.

La periodista Patricia Poleo leyó un comunicado supuestamente firmado por los autores de la acción, bautizada como Operación Fénix.

Finalmente, el presidente Nicolás Maduro apareció en televisión. Anunció que “parte de los autores materiales” habían sido detenidos y apuntó a la ultraderecha venezolana en alianza con la ultraderecha colombiana con el presidente colombiano Juan Manuel Santos como responsable último.

Por su parte, Tarek William Saab, fiscal general de la república, fue entrevistado vía telefónica por la televisión pública y anunció que el próximo lunes en una rueda de prensa se dará más detalles sobre los detenidos.


Información adicional disponible el día 5 de agosto.

Han circulado dos vídeos que supuestamente mostrarían los drones empleados en el ataque. El primer vídeo muestra a un dron hexacóptero estrellándose contra la pared del edificio donde hubo un incendio.

El cámara deja de enfocar al lugar donde cayó el dron tras el impacto, así que es posible que la explosión tuviera lugar momentos después. En las imágenes publicadas anteriormente y que aquí reproduje podemos apreciar el agujero en la pared exterior del edificio que podría haber sido producido por la explosión.


La periodista Adriana Núñez recogió el testimonio de un testigo.

El segundo vídeo muestra un hexacóptero en vuelo y una explosión. Los movimientos rápidos tras la explosión no permiten ubicar el sitio. Se oye la voz del presidente Maduro de fondo por megafonía.

Según el gobierno venezolano se trata de un dron comercial DJI M-600 cargado con un kilo de explosivo. Aquí un vídeo promocional del fabricante. En el minuto 0:38 se puede ver cómo le instalan una cámara al aparato y por tanto se puede apreciar el tamaño en relación a dos personas.

Según DJI, el dron puede llevar una carga útil de 6 kilos sacrificando la autonomía.

En el siguiente vídeo han sincronizado el vídeo con la señal de la televisión venezolana y el vídeo de la explosión del dron en el aire tomando como referencia el discurso del presidente Maduro y añadiendo el vídeo de la agencia rusa Ruptly.

Órdenes de extradición que las firma el diablo

La famosa euroorden (“Orden europea de detención y entrega” o European Arrest Warrant) contra el ex-presidente Carles Puigdemont convirtió a cada español en experto en derecho por unos días, según se pudo ver en los intensos debates en las redes sociales. El asunto hizo descubrir a más de uno que las órdenes de extradición no se atienden automáticamente, sino que el país receptor las tiene que estudiar. Y si bien estoy seguro más de alguno estará lamentando que la justicia alemana no envió automáticamente al ex-presidente Puigdemont esposado y con un lazo de vuelta a España, si uno mira cómo operan países con sistemas judiciales de dudosa reputación no puede más que agradecer que las órdenes de extradición sean respondidas tras su estudio sosegado.

En España tenemos varios casos notables. Hamza Yalçin y Doğan Akhanlı, ambos intelectuales turcos exiliados desde hace años en Europa, fueron detenidos en España durante el verano de 2017 por ser reclamados desde la Turquía de Erdoğan. Cuando la justicia española revisó los casos se encontró que, por ejemplo, a uno de ellos se le atribuía pertenencia a grupo terrorista por un artículo publicado en una revista. Los delitos de los que se les acusaba se podían resumir en ser intelectuales incómodos para el poder en Turquía, lo que allí se viste de vinculación con grupos terroristas. Finalmente fueron liberados, no sin la controversia de que dos órdenes de búsqueda y captura sustentadas en acusaciones exageradas e incompatibles con el derecho europeo hubieran llegado tan lejos.

Otro caso notable es el del empresario español Pablo Botella Carretero, que era directivo de un banco venezolano allá por 2009 y al que le pilló una de esas campañas gubernamentales de “¡exprópiese!”. Así, fueron nacionalizados los bancos Central Banco Universal, Baninvest Banca Inversión, Banco Real, Confederado, Bolívar, ProVivienda y Canarias de Venezuela. El destino de estos bancos al ser nacionalizados fue desaparecer o integrarse en un grupo de banca pública. Y cómo no, la excusa para la nacionalización fue que en todos ellos se dio fraude y la corrupción. El gobierno venezolano lanzó entonces órdenes de captura internacional vía Interpol, las llamadas “notificaciones rojas”, para nueve directivos de bancos. Entre ellos estaba Pablo Botella Carretero. Cuando la orden llegó a España y se pidió el expediente del caso para estudiar la posible extradición la causa se desvaneció en el aire. Como dio cuenta el profesor de derecho Douglas McNabb, la “notificación roja” contra Pablo Botella Carretero fue retirada el 23 de junio de 2011.

Así que imaginen que las órdenes de extradición se ejecutaran automáticamente. Carles Puigdemont sí estaría en una cárcel española, pero España habría entregado intelectuales disidentes a la Turquía de Erdoğan y un empresario español estaría en una cárcel venezolana por un caso a todas luces fraudulento. Y, ¿a que no adivinan qué país usa y abusa de las “notificaciones rojas” de Interpol contra personajes molestos? La Rusia de Putin. Todo esto lo conté con detalle en un artículo para Letras Libres titulado “Cómo las dictaduras usan Interpol para perseguir disidentes”.

Las penurias de la Armada argentina

El submarino “San Juan” en la Base Naval de Mar del Plata. Foto vía Wikimedia.

El submarino S-42 “San Juan” de la Armada de la República Argentina está desparecido. El último día que se tuvo contacto por radio fue el miércoles 15 de noviembre. Al parecer, a bordo del submarino se disponía de un sistema de comunicaciones por satélite Iridium. Pero la empresa ha comunicado que no le consta su uso. La noticia de la desaparición transcendió el jueves cuando se anunció la operación de búsqueda. Las primeras unidades navales enviadas a la zona fueron la fragata “Sarandí” (destructor, según la hiperbólica denominación argentina), la corbeta “Drummond” y la corbeta “Rosales”. Además, se enviaron un avión de patrulla marítima Grumman S-2 Tracker y otro Beech B-200 de la variante argentina Cormorán. Ahí tenemos una pista de los problemas de medios y presupuesto de la defensa argentina.

Imagen tomada del diario argentino La Nación.

La última posición conocida del submarino “San Juan” estaba a 240 millas náuticas de la costa argentina en el Golfo de San Jorge. Según contó ayer domingo el diario argentino La Nación, el área de búsqueda lo formaba un rectángulo sobre el mapa de 306 x 216 kilómetros de área. Para una misión así era de esperar que se enviara el avión de patrulla marítima por antonomasia: el Lockheed P-3 Orión.

P-3B Orión argentino sobrevolando la Base Aeronaval “Almirante Zar” en Trelew. Foto vía Histamar.com.ar

Se trata de un avión cuatrimotor del que el Comando de la Aviación Naval argentina adquirió a Estados Unidos seis ejemplares de segunda mano de la variante P-3B y que fueron recibidos entre 1997 y 1999. Un P-3 Orión puede estar entre nueve y doce horas volando, según las condiciones meteorológicas, el número de tripulantes embarcados y otros factores. Sin embargo las dos primeras aeronaves enviadas a la zona son dos pequeños bimotores de capacidades limitadas en comparación.

Grumman S-2T Tracker de la Armada de la República Argentina. Foto vía Wikimedia.

El Grumman S-2T Turbo Tracker es un pequeño avión de patrulla antisubmarina creado para operar sobre portaaviones. La armada argentina lanzó un programa de modernización a finales de los años 80 para llevar sus S-2E Tracker al estándar S-2T con nuevos motores turbohélice y asistencia israelí. Según el portal español de noticias Infodefensa, en 2016 volvió a volar un S-2T argentino. Habían pasado por lo menos tres años en los que toda la flota permaneció en tierra sin volar Las intenciones anunciadas entonces eran de volver a poner en servicio un total de tres aviones.

B-200 “Cormorán” de la armada argentina. Foto vía Wikimedia.

El Beech B-200 Cormorán es una versión argentina de patrulla marítima del avión B-200 Super King Air. A tres ejemplares se les dotó de un radar ventral, ventanillas de burbuja para observadores en cada lado, depósitos adicionales de combustible y mejoras en las comunicaciones, incluyendo un enlace de datos que permite enviar fax.

Interior de un B-200 “Cormorán” del Comando de la Aviación Naval Argentina que participa en la misión de búsqueda. Foto vía Armada de la República Argentina.

Las últimas noticias disponibles que encuentro sobre los ausentes P-3B Orión argentinos son el anuncio en enero de 1996 de que serían sometidos a labores profundas de mantenimiento en la empresa estatal FAdeA con ayuda de la portuguesa OGMA. Curiosamente el primer P-3 Orión del que se tuvo noticias en la operación de búsqueda del submarino desaparecido es un ejemplar perteneciente a la NASA. Se trata de un aparato que se encontraba en la Patagonia argentina como parte de una misión científica anual de medición de los hielos antárticos. Como se puede ver en la siguiente foto, carece del detector de anomalías magnética (MAD) en la cola. Se trata de un sensor, colocado al final de un carenado en forma de pértiga en la cola, que permite detectar grandes masas metálicas bajo el agua. Es un sensor básico en guerra antisubmarina pero es de suponer que el P-3B de la NASA carece de ese y otros sensores útiles para buscar un submarino, aportando en la búsqueda nada más que su autonomía y sensores ópticos.

P-3B Orión de la NASA. Foto vía U.S. Naval Institute.

Según la cuenta oficial de la Armada de la República Argentina en Twitter, ayer domingo estaban participando en la búsqueda dos B-200 y un S-2T del Comando de Aviación Naval, además de un C-130 Hércules de la Fuerza Aérea Argentina. Por su parte, el único Beech B-350ER de la Prefectura Naval Argentina se había situado en reserva en Comodoro Rivadabia. Este último aparato no sólo está dotado con radar en un carenado ventral, sino que cuenta con un sistema de búsqueda FLIR de visión infrarroja.

El único Beech 350ER de la Prefectura Naval Argentina. Foto vía Aerodata.

Todos los aviones argentinos participando en la misión de búsqueda (los B200 Comorán, el S-2T Turbo Tracker y el C-130 Hércules) son de utilidad en el caso de que nos encontremos en el escenario más optimista: que el submarino S-42 “San Juan” tuvo un problema con las comunicaciones, la generación de electricidad  o la propulsión, por lo que ahora se encuentra en la superficie e incomunicado.

Lista de medios desplegados el domingo 19 de noviembre en la búsqueda del submarino argentino S-42 “San Juan”. Imagen vía Armada de la República Argentina.

Si nos encontramos en un escenario más grave, que el submarino está posado en el fondo tras algún tipo de accidente, es necesaria contar con aviones de patrulla antisubmarina. Ayer participaba uno solo de ese tipo: un moderno P-8 Poseidón de la armada estadounidenses que estaba participando en la lucha contra el tráfico de droga en Centroamérica y llegó el sábado por la tarde a Argentina. Un segundo avión será enviado a Argentina próximamente. Estados Unidos además ha enviado a Argentina, vía 3 C-17 y un C-5, equipos de rescate de submarinos. La Fuerza Aérea de Brasil ha aportado dos aviones de patrulla marítima: Un CN-23 y un P-3AM. Mientras que la armada ha aportado tres buques: una fragata, un buque científico polar y un buque de rescate de submarinos.

El buque de rescate de submarinos K-11 “Felinto Perry”. Foto vía Marinha do Brasil.

Como no sabemos qué ha pasado con el submarino es prematuro ponerse a pontificar sobre cómo los años de penurias y recortes en las fuerzas armadas argentinas son la causa de fondo de la avería o accidente. Pero uno puede hacerse idea de los recursos limitados de las fuerzas armadas argentinas sólo considerando los medios aéreos desplegados por el Comando de la Aviación Naval. Por no hablar de la falta de un buque especializado en rescate de submarinos (España cuenta con el A-20 Neptuno).

La última área de búsqueda anunciada es sólo 10.000 kilómetros más pequeña que la superficie de la España peninsular (492.175 kilómetros cuadrados). A partir de aquí, puede pasar cualquier cosa.

 

Episodios de la lucha contra el Narco en Argentina

En diciembre de 2013 escribí aquí “El narco se instala en Argentina”. Regresé al tema una año más tarda en Sesión de Control repitiendo inadvertidamente el título: “El Narco se instala en Argentina”. Supongo que esa mayúscula fue resultado de la lectura del libro El Narco de Ioan Grillo. Volví a interesarme por Argentina hace poco.

Foto: Gendarmería Nacional Argentina.

Mientras me documentaba para el artículo “El futuro urbano de la guerra irregular” vi una entrevista de Carlos Pagni a María Eugenia Vidal, gobernadora de la Provincia de Buenos Aires. En mi artículo mencioné el Gran Buenos Aires como ejemplo de megaciudad que suma más de diez millones de habitantes entre la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y el conurbano con áreas marginales donde el Estado consigue imponer a duras penas la ley y el orden. Véase por ejemplo el reportaje de Hermán Zinn en “Una temporada en el bonaerense Fuerte Apache: los gendarmes”.

En la Provincia de Buenos Aires gobernaron los peronistas durante décadas y la victoria de María Eugenia Vidal fue una sorpresa pero también un síntoma del agotamiento del modelo kirchnerista de ultracorrupción y demagogia. María Eugenia Vidal se ha caracterizado por la lucha contra el crimen organizado y la corrupción dentro del seno de la policía de la Provincia, la “bonaerense”. En la entrevista con Carlos Pagni me llamó la atención sus afirmaciones contundentes que encajan en las ideas que transmití en mi artículo: “No había Estado”, dice para referirse a la situación que se encontró al principio de su mandato. “El Estado se retiró”.

Tiempo después de terminar el artículo me encontré con otra entrevista a María Eugenia Vidal, esta vez a cargo de Jorge Lanata. En la entrevista me enteré que Vidal se había tenido que ir a vivir a la Base Aérea Militar de Morón después de innumerables amenazas de muerte y un incidente con la escolta policial que custodiaba su casa. En la entrevista también apunta cómo con el cambio de gobierno en el país la lucha contra el narcotráfico ha empezado a cosechar éxitos que se miden por toneladas incautadas por primera vez en mucho tiempo. Por ejemplo, en dos operaciones del pasado mes de diciembre se incautaron 10.360 kilos de marihuana. Mientras que sin ir tan lejos, en el pasado mes de junio se incautaron dos toneladas de cocaína que se iba a enviar a Europa vía el puerto de Buenos Aires mientras que en dos operaciones en la Provincia de Buenos Aires se incautó seis toneladas de marihuana.

Hace pocos días encontré “Argentina: A New Narco Hub”, un artículo que recoge las conexiones con Europa de las organizaciones narcotraficantes argentinas y los recientes éxitos de las autoridades argentinas. La conexión atlántica se expande ahora más al sur.

Las amplias miras de la Alianza del Pacífico

Ahora que tenemos a un presidente del gobierno en Estados Unidos que llegó a la Casa Blanca con una agenda comercial proteccionista y el PSOE de Pedro Sánchez parece que se une a Podemos e Izquierda Unida en su rechazo al tratado CETA de libre comercio con Canadá es interesante mirar a las últimas novedades de la Alianza del Pacífico, grupo de países del que hablé aquí por primera vez en 2013 y volví a mencionar en 2014.

La Alianza del Pacífico es una organización creada en 2011 que la forman México, Colombia, Perú y Chile. Entre sus  objetivos encontramos crear “un área de integración profunda para avanzar progresivamente hacia la libre circulación de bienes, servicios, capitales, personas y economíay “[c]onvertirse en una plataforma de articulación política, integración económica y comercial, y proyección al mundo, con énfasis en la región Asia-Pacífico”.

Recientemente tuvo lugar entre los días 29 y 30 de junio en Cali (Colombia) la XIIª cumbre de la Alianza del Pacífico. Una de las noticias que me parece más importantes es el anuncio de que Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Singapur se convertirán en estados asociados, una nueva categoría dentro de la Alianza. Esto significa que los cuatro países de la Alianza del Pacífico firmarán en bloque acuerdos de libre comercio con cada uno de los estados asociados.

Como ya dije en su momento, México, Colombia, Perú y Chile tiene cada uno sus particulares problemas. Pero será interesante ver el resultado de una estrategia que va contracorriente a las prácticas habituales en el continente. Viendo el estancamiento de Mercosur, habrá que estar atentos al acercamiento argentino a la Alianza del Pacífico.

Cuentos venezolanos

Hace poco alguien me pasó un texto, aparentemente procedente de Venezuela, donde se denunciaba la presencia de un contingente militar cubano y bases de misiles balísticos iraníes en Venezuela. La presencia de agentes de inteligencia e instructores militares cubanos es de sobra conocida pero el texto detallaba nombres, ubicación y funciones con el título “Estructura del ejército de ocupación cubano en Venezuela”. Este tipo de textos pretenden ser filtraciones hechas desde dentro por alguien con acceso a información privilegiada. Pero me llamaron la atención varias cosas disparatadas que indican que estamos ante otro de esos bulos que circulan en tiempos de excepción.

Lo primero que me llamó la atención es que se afirma que el contingente cubano en Venezuela incluye nueve batallones de 500 militares. Una brigada de 4.500 militares extranjeros me parece difícil de ocultar. La segunda  cuestión es que el texto ofrece una lista detallada del armamento con el que que ese contingente cubano está dotado y parece obra de alguien que no tiene ni idea del tema.

“AK-A-103 y AK-109 equivalente el FAP de fabricación Belga”

Se refiere al AK-103, versión avanzada del AK de toda la vida con culata y guardamanos de polímero negro. El AK-109 es una versión experimental del AK en el mismo calibre con un sistema de reducción del retroceso. En ambos casos son fusiles de asalto y no son en absoluto equivalentes a la ametralladora ligera FN FAP (Fusil Automático Pesado), denominación argentina del FN FAL con cañón pesado.

“Lanza cohetes Tropv R1Vde 50 mm.”

Arma inexistente y evidentemente inventada.

“Obuses Kalisnef-120contra carros”.

Arma inexistente y evidentemente inventada. Kalisnef suena como una transcripción francesa del apellido ruso Kalisnev, del que en Google ni en DuckDuckGo apenas aparecen dos o tres referencias.  El concepto “obús contracarro” es absurdo. Lo más parecido es el cañón anticarro Sprut de 125mm. En calibre 120mm. y de diseño ruso o soviético sólo encontramos morteros: 2S9, 2S12 y 2S31.

“Morteros lanza granadas-tipo Katiuska M30- Kamarakov”.

Arma inexistente y evidentemente inventada. Morteros y lanzagranadas son armas diferentes. Para colmo “Katiuska” es un tipo de bota de plástico. Lo más parecido es el lanzacohetes “Katyusha”.

La lista de personas, armamento y material cubano en Venezuela incluye “autobuses Gel”, que supongo es una derivación de la marca china Geely.

Por último, tenemos la información sobre la base de misiles balísticos iraní:

“La base iraní que está localizada en Zuata, Municipio Monagas del Estado Anzoátegui operada por personal Iraní. Ingenieros aeronáuticos, tiene en sus silos, ya en condiciones operativos misiles con alcance de 1.480 Kmts del tipo Sheralabs 3. Y tres con un alcance de 2.500 Kmts tipo Alghadv-110. En estos momentos se instalan igualmente en Paraguaná del mismo alcance 6 nuevos misiles tipo Alghadv-110 con un alcance de 2.800 Kmts”.

Sheralabs y Alghadv son nombres inventados. Los misiles balísticos iraníes tienen nombres como Shahab (“meteoro”), Zelzal (“terremoto”), Tondar (“trueno”), etc. Existe el Shahab-3, el Fateh-110 (“conquistador”) y el Ghadr-110 (“intensidad”).  Así que da la impresión que el que inventó los nombres intentó que se parecieran remotamente a nombres reales de misiles iraníes.

En definitiva, estamos ante un texto fantasioso que alguien puso en circulación para hacerse el interesante ante sus conocidos difundiendo información pretendidamente secreta pero llena de fallos, lo que refleja el desconocimiento del creador del bulo. Sin embargo, si buscamos “lanza cohetes Tropv” u “obuses Kalisnef” encontraremos bastantes páginas que han reproducido el texto. Así que alguien tenía que señalar lo obvio.