DIFAS 2017 en Tenerife

Por razones que ignoro en Tenerife se celebra el Día de las Fuerzas Armadas (DIFAS) más tarde que en la Península. No me quejo. Llevamos ya unos años que se monta una enorme exposición de material en Santa Cruz, muy lejos ya de aquellos tiempos de “niño, no se toca”. Al igual que el año pasado, este año me escapé el primer día para estar allí desde que se abría el recinto y librarme de las aglomeraciones de colegios y familias con niños. Es decir, voy para disfrutar yo como un crío sin molestias.

Me preguntaba qué podrían mostrar de novedad este año las fuerzas del Ejército de Tierra con base en Tenerife. Y tuvimos novedades, aunque fueran traídas algunas desde Gran Canaria. Este año tuvimos como novedad respecto al año pasado un BMR M1A1 (con cámara térmica), un RG-31 Mk.5E y un Lince. Y hasta disfruté la pasada de tres F-18 del Ala 46 de Gando en lo que fue un ensayo de un acto del día siguiente.

BMR M1A1 y RG-31 Mk.5E
Lince y VAMTAC con sistema CARDOM

De todo el personal militar que me brindó explicaciones quiero dar las gracias especialmente al sargento 1º del BZAP XVI que me enseñó las réplicas de artefactos explosivos que uno encuentra en Afganistán, al sargento del BHELCAN VI que me enseñó el manejo del helicóptero Super Puma, al tirador del RI 49 que me enseñó el material que emplea y al cabo que atendía la exposición del Museo Regional y que me dio una teórica de los lanzagranadas Instalaza M65 y C90.

Un servidor recordando las horas de vuelo en los simuladores de Microprose.

En este tipo de exposiciones el público disfruta haciéndose fotos subidos a los vehículos agarrando las armas de la torreta o haciéndose fotos con un casco puesto y arma en ristre. A mí me da siempre un poco de vergüenza hacer esas cosas por el respeto que le tengo a la profesión. Pero me sucedió el año pasado y este también que los militares están mentalizados que a eso es precisamente a lo que va el público y son ellos los que insisten. Vamos, que cualquiera le hubiera dicho que no a la cabo que me obligó a posar el año pasado con un Accuracy International AW. Así que ahí me tienen en la cabina del Super Puma con cara de sufrimiento. Ver materiales, como la máquina Enigma expuesta, me recordó que tengo una visita pendiente al Museo Militar Regional de Canarias en el Fuerte de Almeyda.

Máquina Enigma.

 

 

El último que apague la luz

El pasado lunes 29 de junio salió publicado en el B.O.E. el texto con la nueva reorganización del Ejército de Tierra español. Siendo este país España, algo tan importante no pudo más que dejarse en mano de dos amiguetes que una tarde, sentados en un terraza de la Castellana con un par de copas de más, trazaron las líneas maestras en una servilleta mientras no dejaban de mirarle el culo a la camarera.

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Cuenta Eva Cervera, directora de la revista Fuerzas de Defensa y Seguridad, que el Plan META (Plan General de Modernización del Ejército de Tierra) de 1983 supuso “la reducción de aproximadamente el 50 por ciento de los efectivos” y que el plan de reorganización RETO de 1990 suposo “la disminución de efectivos […] en un 25 por ciento”. Así se explica el chiste que circuló tras el Plan NORTE (Nueva Organización del Ejército de Tierra) de 1994: la siguiente reorganización sólo podría tratarse del plan SUR (Supresión de las Unidades Restantes).

En todo este tiempo el Ejército de Tierra perdió su organización en divisiones para dejar la brigada como la unidad básica, una tendencia que podemos encontrar en el ejército francés y ruso. Las brigadas ligeras (BRIPAC, BRILAT, BRILEG…) quedaron encuadradas en 1992 en la Fuerza de Acción Rápida que pasó a ser en 2006 el Mando de Fuerzas Ligeras. Y ahora, ¡oh, sorpresa!, el Ejército de Tierra vuelve a tener el escalón de mando división. Las dos nuevas divisiones se llamarán “Castillejos” y “San Marcial”, nombre de las dos brigadas que son disueltas en la última reforma, como si alguien le hubiera dado pena que se perdieran ambos nombres cuando antes se hicieron escabechinas sin complejo.

Las dos nuevas divisiones, cómo no, carecen de apoyos divisionarios porque en las anteriores reformas fueron encuadrados en los Mandos de Artillería de Campaña (MACA), Mando de Ingenieros (MING) y Mando de Transmisiones (MATRANS). Eso sí, el Regimiento de Caballería «España» n.º 11 queda flotando en el aire, dependiendo directamente de la Fuerza Terrestre. Lo que nos lleva a la cuestión de por qué en el Ejército de Tierra hay una cosa llamada Fuerza Terrestre. La razón para crear un nivel de burocracia entre el Estado Mayor del Ejército y las unidades de combate es crear una vacante para teniente general con la que ocupar la antigua Capitanía General de Sevilla, que esto es España y cuando se redujo el Ejército de Tierra se disolvieron unidades de combate pero se crearon tantas estructuras como Capitanías Generales había. ¡Que puede reducirse el número de indios pero nunca el de jefes!. Otro día hablamos de cuántos generales hay en Canarias para una sola brigada de infantería ligera.

FIESTAS LUSTRALES 2010 SANTA CRUZ DE LA PALMA. TENERIFE. BAILE DE LOS ENANOS.
Macrocefalia.

Otra novedad de la reforma es la figura de la Brigada Orgánica Polivalente, un intento de salvar el gran problema del Ejército de Tierra a la hora de afrontar el problema de la dicotomía entre propósito teórico y misiones reales. El Ejército de Tierra ha realizado fundamentalmente misiones de paz en el extranjero en los últimos 25 años. A la hora de salir al extranjero lo habitual era formar una Agrupación Táctica con varias compañías de infantería de aquí, un escuadrón de caballería ligero de allá y apoyos de más allá. Se concentraban en un lugar donde permanecían un tiempo para integrarse antes de ser embarcados rumbo al país de destino. Con ese sistema jamás se podía enviar tropas con celeridad, como pasó en el verano de 2006 en el Líbano. En aquel entonces la FIMEX-L de la Infantería de Marina se vio obligada a permanecer más tiempo del estipulado esperando que llegara el relevo.

Otro problema era que ante la sobrecarga de misiones exteriores que sufrían  las unidades ligeras se empezó a recurrir a la tropa de unidades mecanizadas y de artillería para realizar misiones de patrulla como infantería en lugares como Kosovo y Líbano. La solución ha sido crear unidades con una cierta naturaleza modular en las que haya unidades mecanizadas, medias y ligeras. Es decir, en pleno 2015 el Ejército de Tierra español ha inventado la ¡Brigada de Infantería de Marina!. Pero como dice el dicho, hay tres maneras de hacer las cosas: bien, mal y a la manera del Ejército. Así que con la actual reforma se disuelve la Brigada de Infantería Ligera “San Marcial”, una unidad infradotada y anémica repartida por el País Vasco, para que el Regimiento de Infantería Ligera “Tercio Viejo de Sicilia” en Guipuzcoa dependa de la brigada “Extremadura” en Badajoz y el Regimiento de Infantería Ligera “Garellano” en Vizcaya dependa de la brigada “Guzmán el Bueno” en Córdoba.

Y podría seguir con las tropelías cometidas con los Cazadores de Montaña, que pasaron de ser brigada a constituir la Jefatura de Tropas de Montaña (JETROMA), perdiendo por el camino los apoyos, para quedarse ahora reducidas a un sólo batallón. O cómo en el texto se menciona al Regimiento de Artillería Lanzacohetes de Campaña cuando los lanzacohetes “Teruel” se dieron de baja hace tiempo y no se avizora la llegada de los prometidos HIMARS. Podría seguir con cómo la Brigada Paracaidista se queda con una sola bandera paracaidista sin que a nadie se le haya ocurrido convertirla en una unidad de apoyo al Mando de Operaciones Especiales, como el creado en torno al primer batallón paracaidista británico. Por no olvidar del gráfico donde se menciona la creación en Galicia y en Canarias de sendas compañías de apoyo a operaciones especiales de las que nadie en el MOE había oído hablar. Pero sólo me queda ir a por una cerveza y saludar a estos real men of genius.

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¿Un ejército en crisis?

Si tuviéramos que hablar de los problemas de las fuerzas armadas españolas empezaríamos por dos cuestiones cruciales: La insuficencia de los presupuestos y la falta de tropa (soldados y marineros).

España es uno de los países desarrollados que menos gasta en defensa. Dentro de la OTAN es el país que tras Luxemburgo menor porcentaje de su P.I.B. dedica a defensa. El salto de un ejército de soldados de reemplazo a uno profesional se hizo durante la primera legislatura en la que gobernó el Partido Popular con apoyo de CiU. Fue en aquellos tiempos en que los cachorros del PP pasaron de corear “Pujol, enano Habla castellano” al “Pujol, guaperas. Habla como quieras”.

En los llamados “Pactos del Majestic” quedó enterrado el sistema de conscripción y se abrieron las puertas a un ejército profesional. En un país donde el servicio militar obligatorio había llegado a ser tan impopular cabe imaginar que se podía haber abierto el debate partiendo de la idea evidente que un ejército profesional tenía un mayor coste económico. Al fin y al cabo, de aquellas decenas de miles de soldados de reemplazo que cobraban poco más de mil pesetas al mes se iba a pasar a unas fuerzas armadas cuya tropa debían cobrar un sueldo digno. Se decía además que aquellas fuerzas armadas profesionales siendo más pequeñas serían capaces de lo mismo o más al modernizarse sus medios.

Pero no hubo debate. No hubo aumento de los presupuestos de defensa. Eran los tiempos de apretarse el cintura para ajustarse a los Criterios de Convergencia europeos. Y lo que es peor: El sistema de profesionalización de las fuerzas armadas adoptado por el gobierno del PP concebía a los soldados profesionales como trabajadores temporales. En un país donde la aspiración del currito medio es un contrato permanente que le permita hipotecarse y pagar las letras del coche, las fuerzas armadas ofrecían contratos de tres años renovables a un máximo de seis.

Que no se cubrieran las plazas de tropa y marinería llevó a la disolución de unidades, al amarre de fragatas, a la incorporación de extranjeros y a la bajada del listón en los requisitos físicos e intelectuales aplicados a la tropa. El necesario cambio de la legislación sobre tropa y marinería lo llevó a cabo el gobierno socialista en la anterior legislatura. Pero estaríamos equivocados si creyéramos que todos los problemas de las fuerzas armadas españolas se acabarían mañana derramando sobre ellas millones de euros y alistando las decenas de miles de soldados y marineros que faltan. Porque cabe preguntarse primero qué criterios habría que seguir en el gasto de ese hipotético dinero caído del cielo y en la distribución de los soldados. Y lanzada la pregunta el siguiente paso es preguntarse sobre lo acertado de los criterios que se siguen al respecto actualmente.

Es un debate que he mantenido ya en su momento y resulta que somos unos cuantos los que observando nuestras fuerza armadas desde fuera apreciamos una notable diferencia entre las fuerzas de tierra, mar y aire. Pareciera que con los magros presupuestos actuales y el déficit de tropa la Armada y el Ejército del Aire han sabido dotarse de los medios necesarios y adaptar tanto los esquemas organizativos como las doctrinas operativas.

Mientras, el Ejército de Tierra vive en una permanente crisis existencial desde el fin de la Guerra Fría. Ya hemos perdido la cuenta de los planes de reestructuración (META, NORTE, RETO…) y del batiburrillo de entidades (Fuerza de Maniobra, Fuerza Terrestre, Fuerza de Acción Rápida) que han ido generando. Cada plan de modernización ha sido siempre un plan de reducción y tras el plan NORTE (Nueva Organización del Ejército de Tierra) corrió el chiste que el siguiente en aplicar sólo podría ser ya el plan SUR (Supresión de las Unidades Restantes).

En cuanto a los materiales el Ejército de Tierra sufre un retraso histórico. Entrado el siglo XXI está incorporando los elementos fundamentales de la guerra mecanizada aeroterrestre adoptada por los países de la OTAN en los años 80: El carro de combate pesadamente blindado y ágil, el vehículo de combate de infantería y el helicóptero de ataque cazacarros. Los tres programas (carro Leopard 2E, el VCI Pizarro y el helicóptero Tigre) no sólo llegan tarde, sino que han sufrido enormes retrasos y problemas.

Para colmo el Ejército de Tierra ha vivido la paradoja de que sus principales programas tecnológicos hayan sido irrelevantes, desde el punto de vista práctico, en el quehacer diario de las misiones internacionales donde nuestros soldados se la están jugando. En Bosnia, Kosovo, Líbano, Iraq y Afganistán las patrullas diarias se han hecho y se hacen en los ya superados BMR. Aún peor: Los programas de adquisición de vehículos especialmente protegidos a pruebas de minas que fueron lanzados con carácter de urgencia también han tenido problemas y retrasos.

El asunto da para un amplio debate en el que no voy a entrar aquí. Aunque sin duda es un debate necesario. Por eso es destacable que el Grupo de Estudios Estratégicos publicara el 8 de julio de este año uno de los primeros intentos de plantear la cuestión en público. El artículo “Rompiendo moldes. ¿Qué Ejército necesita España?” es obra de Antonio J. Candil Muñoz, coronel del Ejército de Tierra en la reserva. Lo cual le confiere más valor a las opniones de su autor.

El coronel Candil Muñoz no se anda con rodeos:

Si el Ejército fuese auditado hoy, como se hace en la mayoría de las empresas serias de España, las conclusiones serían tremendas y la mayor parte de la estructura de dirección sería reemplazada. (pág. 2, 1ª columna)

Si decíamos que el Ejército de Tierra no pasaba la comparación con las otras dos ramas de las fuerzas armadas españolas en la manera de superar el reto de la modernización es porque hay problemas de fondo. El coronel Candil Muñoz apunta también:

Posiblemente la raíz de los principales males que aquejan al Ejército español esté, después de todo, en el propio Ejército. (pág. 2, 2ª columna 2)

A pesar de que el GEES sea un think tank en la órbita del Partido Popular en el anális no se pasa por alto las responsabilidades del gobierno de Aznar:

[L]a profesionalización, llevada a cabo muy demagógicamente por el Sr. Eduardo Serra y el gobierno anterior del PP. (pág. 8, 2ª columna)

El análisis tiene su enjundia y merece ser la pena leído. Pero resulta que va al meollo del asunto a partir de la mitad de la segunda columna de la página 8 (tomo como referencia la versión en PDF). Todo lo anterior es una puesta de antecedentes donde el señor Candil Muñoz, coronel en la reserva, nos cuenta que el mundo y los conflictos armados han cambiado. Que es precisamente el asunto principal de este blog. Y esa parte del artículo me parece más que discutible. Pero de eso hablamos otro día.