Un nuevo giro de tuerca en México

No quería dejar pasar el tiempo sin comentar el bloqueo de carreteras en la ciudad de Guadalajara el pasado mes de marzo en México. Me recordó el ataque en swarming del Primeiro Comando da Capital en São Paulo en 2006.

Allá por 2008 llamé la atención sobre cómo los narcos habían cruzado una línea más con un atentado terrorista en Morelia el 15 de septiembre. Pensé que era un gran salto que inaguraba una nueva era en México. Pero la experiencia de estos años es que en México los cambios son graduales y constantes, paso a paso. Mientras se divaga sobre una futura Guerra Fría en Asia-Pacífico lo real y tangible es una “guerra contra las drogas” en el eje Colombia-Centroamérica-Mexico que se está perdiendo.

¿Volvemos otra vez a los años 90?

Tengo la sensación de que el interés general está volviendo a las guerras convencionales. En su momento la idea de que el yihadismo global estaba condenado al fracaso sonaba herética. Pero tras la retirada de Iraq y mientras sigue el juego de fechas sobre la retirada de Afganistán, veo que las publicaciones y debates en think-tanks y blogs estadounidenses empieza a mirar hacia la próxima gran guerra convencional que todo el mundo sitúa en el Pacífico. De pronto parece que los diez años posteriores al 11-S fueron un equívoco paréntesis que felizmente se está superando. Ahora quedan muy lejos aquellos debates sobre Contrainsurgencia y el Surge en Iraq.

En noviembre de 2011 Obama declaró que Asia Pacífico era ahora la prioridad más alta en la política de seguridad estadounidense. Ello no significa que vaya a cambiar la situación en Iberoamérica o el Sahel. Simplemente que quedará relegada a titulares secundarios. Frederick W. Kagan apenas le dedicaba un párrafo en Finding the Target y Thomas P. Barnett hilvanaba capítulo tras capítulo en The New Pentagon’s Map explicando cómo la obsesión por encontrar un enemigo convencional no se trata de una actividad movida por el rigor sino por pereza intelectual. En las guerras de Afganistán e Iraq se gastaron fortunas en infraestructuras y servicios logísticos, por ejemplo, pero se dejaron de comprar grandes y caros juguetes tecnológicos. El complejo militar industrial quiere recuperar terreno y quiere su tajada. No hay nada como agitar el peligro del caza furtivo de 5ª Generación chino o su nuevo portaviones para justificar los buenos viejos tiempos de la Guerra Fría.

Maras: Una amenaza transnacional emergente en Iberoamérica

En abril de 2007 presenté en el III Congreso Nacional “Información, Seguridad y Defensa” celebrado en Segovia una comunicación titulada “Maras: Una amenaza transnacional emergente en Iberoamérica”. Estaba dando mis primeros pasos en el mundo académico y los actores no estatales transnacionales como amenaza a la seguridad era un tema poco explorado en España.

He recuperado aquel texto, he limpiado las erratas y lo he hecho accesible al público en mi perfil de academia.edu.

“DarkMarket” de Misha Glenny

Terminó marzo sin que comprara ningún libro. Mi propósito para 2012 es evitar ir comprando compulsivamente libros sin terminar de leer los que voy comprando. Así sucede que en el último año y medio he ido leyendo libros que acumulaban polvo en mis estantería desde 2005.

Uno de los que me llegó en enero es Dark Market. Cyberthieves, cybercorps and you” de Misha Glenny, autor del muy recomendable McMafia. Ya hay edición en español. Es un libro que compré a ciegas, guiándome del entusiasmo que me causó McMafia y por mi interés en el tema. Pero lo que me encontré es la historia del auge y caída de DarkMarket, un foro en Internet dedicado a intercambio de información sobre toda clase de actividades delictivas en torno a las tarjetas bancarias. Es interesante por las pinceladas que da sobre los “bajos fondos” de Internet en lugares como Rusia, Ucrania y Turquía mientras cuenta la historia novelesca de los protagonistas del asunto. Pero sinceramente, esperaba un poquito más.

La cuestión urbana

Hace poco, según estimaciones nunca precisas, la población urbana alcanzó el 50% del total de planeta. A comienzos del siglo XX era tan sólo el 13% del total.

Sin duda uno de los fenómenos demográficos más importantes del siglo XX fue el rápido crecimiento de la población urbana, que se cuadruplicó entre 1950 y 2000. A principios del siglo apenas 16 ciudades, todas en el mundo industrializado, superaban el millón de habitantes. En 1950 eran 34. Hoy son más de 400 ciudades las que superan esa cantidad de habitantes y un 70% de ellas se encuentra en el mundo no desarrollado. Uno de los aspectos del fenómeno es que el crecimiento de la población urbana se concentra en el mundo en desarrollo. En países como Brasil, Chile, Argentina, Uruguay y Venezuela más de un 80% de la población vive en áreas urbanas.

En 1950 sólo 8 ciudades tenían una población mayor de 5 millones de habitante. Nueva York, Tokio y Londres eran las ciudades más pobladas del planeta, mientras que Buenos Aires y ShangHai eran las dos únicas ciudades del mundo no desarrollado que entraban en aquella lista. Hoy son 43 las ciudades del planeta que superan los 5 millones de habtantes y 30 están en el mundo en desarrollo. Hoy se habla de “megaciudad” para referirse a áreas urbanas de más de 10 millones de habitantes. Por su población y economía se han convertido en actores globales, algo que tendré que profundizar en la segunda edición de Guerras Posmodernas.

Hay muchas maneras de definir el territorio que constituye una ciudad: El que queda dentro del término municipal, el que constituye una única entidad económica (sumando las ciudades dormitorio y los cinturones industriales) y considerando la extensión del conglomerado urbano hasta allí donde los edificios y la población bajan de un cierto umbral de densidad. Con esos diferentes criterios se puede elaborar diferentes listas de “las ciudades más grandes del mundo”.

En la Wikipedia han tomado las listas que resultan de tomar esos criterios y han hecho una lista de todas las ciudades que aparecen hasta la posición 20ª en alguna de ellas. El resultado es una lista de 32 ciudades donde es más fácil contabilizar las que NO están en un país en desarrollo: Londres, Los Angeles, Moscú, Nueva York, Osaka, París, Seúl y Tokio. El resto se reparten entre: China (6), India (3), Brasil (2), Argentina, Perú, México, Pakistán, Indonesia, Filipinas, Egipto, Turquía, Irán, Nigeria y Rep. Dem. del Congo.

Con frecuencia el crecimiento de las áreas urbanas se produce de forma incontrolada por la extensión de asentamientos improvisados que desborda la capacidad de las autoridades de proveer los servicios básicos. Se produce una combinación de viviendas precarias, carencia de servicios públicos, economía informal y ausencia de la autoridad pública que configuran lo que conocemos por “favelas”, “villas”, “ranchos” o “slums”. Muchos se convierton en esa clase de lugares en los que “la policía no entra”.

Con una mayor cantidad de población habitando en ciudades, grandes o pequeñas, es preciso abordar cuántos de los fenómenos propios de las Guerras Posmodernas tienen lugar en el ámbito urbano. Las ciudades con sus edificios públicos y sedes empresariales son centros de poder con altas densidades de población y nodos de transporte potencialmente interrumpibles (aeropuertos, estaciones, nudos de carreteras). Así el terrorismo se ha convertido en un fenómeno esencialmente urbano. Y la misma dinámica de espacios no gobernados y ocupados por actores no estatales que sirve para explicar lo que pasa en el Sahel o el Triángulo de Oro sirve para explicar lo que pasa en las favelas brasileñas.

[Continuará]

Cooperación Militar para el Desarrollo

Dale pescado a alguien y comerá un día. Enséñale a pescar y comerá toda su vida. Pero si le ayudas a acabar con la guerrilla islamista traerás estabilidad de una vez por toda al país.

A alguien se le tenía que ocurrir tarde o temprano. Bancroft Global Development, con sede en Sudáfrica y registrada en EE.UU. como organización sin ánimo de lucro, prestaba servicios de desminado en países en guerra. Un sector desconocido pero existente de O.N.G.s trabajando en los Balcanes o Angola dedicada a acabar con los campos de minas.

Cuando las fuerzas de la Unión Africana en Somalia formada por tropas de Uganda y Burundi empezó a sufrir ataques con terroristas suicidas, coches bombas y artefactos explosivos colocados al borde de la carretera contrataron a Bancroft Global Development para formar a los soldados a luchar contra las nuevas amenazas. Un asunto en el que las guerras de Afganistán e Iraq han generado un extenso cuerpo de conocimiento.

Los miembros de Bancroft Global Development ha entrenado a los soldados de la Unión Africana en lidiar con los artefactos explosivos, combate en áreas urbanas y pronto lo harán en el empleo de francotiradores. Entre ellos se encuentran estadounidenses, un ex-Royal Marine británico, un politólogo danés y un antiguo lugartaniente de Bob Denard.

Las cosas están en Somalia y las milicias integristas se han retirado de la capital. Por primer vez en años Mogadiscio está en manos de las fuerzas del gobierno. Queda lugar para la esperanza.

15-M, una torpe insurgencia

Decidí no dedicar una línea más al 15-M en este blog. Pero hoy me he encontrado con una “autocrítica” al movimiento en el blog La Gran Casualidad” donde lamenta la insistencia en tomar la Puerta del Sol, convertida en un espacio simbólico y donde el movimiento sólo tiene las de perder frente a la policía. ¡Qué error tan tonto! ¡Qué fallo tan básico!

De toda la vida, las insurgencia se han caracterizado por sólo concentrar fuerzas para golpear allí donde el enemigo es más débil. Nunca se entabla una batalla convencional porque el enemigo es siempre más fuerte en términos convencionales. Nunca se lucha por el control del territorio porque el objetivo nunca es dominar un espacio geográfico sino ganar legitimidad popular. Si la policía blinda la Puerta del Sol ante la visita del Papa y los quincemistas podían haber elegido otra plaza para manifestarse. La prensa simplemente los hubiera seguido hasta allí.

Hay que leer más a Lawrence de Arabia.