La Mara Salvatrucha, organización internacional

Cuando hice aquella comunicación académica sobre las maras centroamericanas en 2007 había descubierto al tema atraído por su naturaleza de organización trasnacional. El FBI había declarado a la mara Salvatrucha (MS-13) como la organización criminal más peligrosa de Estados Unidos y varios gobiernos centroamericanos consideraban a esos grupos una amenaza al Estado de primer orden.

El título que escogí fue “Maras: Una amenaza transnacional emergente en Iberoamérica”. Así que me ha resultado curiosa la noticia “EE UU designa a la mara Salvatrucha como organización criminal internacional que para El País Eva Sáiz firma desde Washington:

La inclusión de los Salvatruchas en la lista de organizaciones criminales obedece a “su implicación en peligrosas actividades a nivel internacional que incluyen tráfico de drogas, secuestros, asesinatos, tráfico de personas, prostitución, extorsión o crimen organizado”, de acuerdo con el comunicado publicado por el Departamento del Tesoro. Esta designación da vía libre al Gobierno de EE UU para perseguir a sus integrantes y a quienes colaboren económicamente con la mara, congelar sus activos económicos e incautarse de las propiedades que posean en EE UU y prohibir las transacciones económicas que se dirijan al grupo.

[…]

La mara Salvatruchas se incorpora a una lista de la que forman parte la organización mafiosa italiana, la Camorra, el cártel mexicano, los Zetas, o la organización japonesa de crimen organizado, los Yakuza.

Así que la designación tiene consecuencias jurídicas pero no es nada que no supiéramos.

Soldados en las calles

En alguna parte dejé escrito que los Juegos Olímpicos son un buene ejemplo de lo que significan las Guerras Posmodernas en los países desarrollados. El concepto de seguridad transciende ya el orden público, proteger al público de carteristas y terroristas, para implicar campos como las telecomunicaciones donde se superponen las responsabilidades públicas y privadas. Vemos cómo se desbordan los roles tradicionales de las fuerzas armadas y las empresas privadas ocupan parcelas antes reservadas al Estado.

En el vídeo alguien reconoce que el anuncio público del despliegue de los misiles tierra-aire Rapier 2000 y Starstreak cumple una función “disuasiva”, algo que bordea el terreno del “teatro de la seguridad“. Le acojonamos por su seguridad. Al final, tanta publicidad a las medidas tomadas para la seguridad de Londres se han cobrado su precio. El negocio turístico de estos Juegos Olímpicos como destino turístico han sido un fracaso.

La seguridad en Londres ha tenido además un episodio curioso. La empresa G4S, ganadora de un concurso para proveer servicios, se encontró con la imposibilidad de desplegar el número de vigilantes de seguridad contratado, obligando a cubrir los puestos vacantes con soldados que se suman al ya importante despliegue militar para los Juegos Olímpicos. La empresa se ha hundido en la bolsa, sufrirá penalizaciones económicas por parte del gobierno británico y se le obligará a sufragar el coste del despliegue de los soldados adicionales. Para colmo, se descubrió que dos de los guardias contratados por G4S resultaron ser inmigrantes en situación irregular.

Al final, se han destinado 17.000 soldados británicos a la seguridad de los Juegos Olímpicos de Londres. Una cantidad que supera con creces los 9.500 desplegados en Afganistán. Los soldados con el camuflaje MPT diseñado para Afganistán, las barreras de hormigón y las alambradas le dan un aspecto, recoge Conor Friedersdor, entre ciudad ocupada, base estadounidense en Afganistán y Guantánamo.

Mientras tanto, en Estados Unidos ha comenzado el despliegue de soldados y aviones sin piloto para dar seguridad en eventos públicos.

Volviendo al origen

Hace poco leí Viaje a los confines de la tierra de Robert D. Kaplan en su edición original en inglés. Había leído la edición española a mi paso por la Universidad Complutense de Madrid y no sé por qué se me había en la cabeza que fue un libro previo y preparatorio de La anarquía que viene. En realidad Kaplan escribió primero “La anarquía que viene” como un artículo que fue publicado en 1994 y sólo años más tarde fue publicado en una recopilación de artículos a la que dio nombre y que en España apareció en 2000. Yo lo leí en la primavera de 2001 y despertó en mi el interés por la transformación de los conflictos armados. Estoy aquí por Robert D. Kaplan.

Así que Viaje a los confines de la tierra es una obra posterior. Se trata de la crónica de un viaje por África Occidental, Oriente Medio, Asia Central y Camboya en el que Kaplan va armado con el marco teórico que había creado en 1994 en aquel artículo seminal. Kaplan tomó las ideas de Thomas Homer-Dixon sobre cómo la escasez de recursos naturales (tierras de cultivo, agua, bosques…) auguraba conflictos armados y las ideas de Georgie Anne Geyer sobre estados fallidos. Kaplan sostiene que ciertas culturas, formas de religión y un pasado histórico como unidad política llegan a constituir una urdimbre que mantiene cohesionada las sociedades y que su ausencia explica el colapso de otras. Pero al final de su viaje, cuando llega a Camboya y recorre los lugares del horror de los Jemeres Rojos se pregunta cómo pudo pasar algo así en un país budista con lo que deja en suspenso sus conclusiones y concluye que el caso de cada país debe ser explicado por sí mismo.

No comparto el neomalthusianismo de Kaplan y creo que se han escrito demasiadas tonterías ahí fuera sobre “las futuras guerras por el agua” pero creo que sus ideas sobre el papel de la desforestación en África Occidental en las guerras civiles de la región apunta en la dirección correcta. Creo que la desertización del Sahel es la causa última de los acontecimientos recientes en el norte de Malí y es una línea de investigación que merece la pena ser seguida. Oirán más de mí sobre ello en el futuro.

Un nuevo giro de tuerca en México

No quería dejar pasar el tiempo sin comentar el bloqueo de carreteras en la ciudad de Guadalajara el pasado mes de marzo en México. Me recordó el ataque en swarming del Primeiro Comando da Capital en São Paulo en 2006.

Allá por 2008 llamé la atención sobre cómo los narcos habían cruzado una línea más con un atentado terrorista en Morelia el 15 de septiembre. Pensé que era un gran salto que inaguraba una nueva era en México. Pero la experiencia de estos años es que en México los cambios son graduales y constantes, paso a paso. Mientras se divaga sobre una futura Guerra Fría en Asia-Pacífico lo real y tangible es una “guerra contra las drogas” en el eje Colombia-Centroamérica-Mexico que se está perdiendo.

¿Volvemos otra vez a los años 90?

Tengo la sensación de que el interés general está volviendo a las guerras convencionales. En su momento la idea de que el yihadismo global estaba condenado al fracaso sonaba herética. Pero tras la retirada de Iraq y mientras sigue el juego de fechas sobre la retirada de Afganistán, veo que las publicaciones y debates en think-tanks y blogs estadounidenses empieza a mirar hacia la próxima gran guerra convencional que todo el mundo sitúa en el Pacífico. De pronto parece que los diez años posteriores al 11-S fueron un equívoco paréntesis que felizmente se está superando. Ahora quedan muy lejos aquellos debates sobre Contrainsurgencia y el Surge en Iraq.

En noviembre de 2011 Obama declaró que Asia Pacífico era ahora la prioridad más alta en la política de seguridad estadounidense. Ello no significa que vaya a cambiar la situación en Iberoamérica o el Sahel. Simplemente que quedará relegada a titulares secundarios. Frederick W. Kagan apenas le dedicaba un párrafo en Finding the Target y Thomas P. Barnett hilvanaba capítulo tras capítulo en The New Pentagon’s Map explicando cómo la obsesión por encontrar un enemigo convencional no se trata de una actividad movida por el rigor sino por pereza intelectual. En las guerras de Afganistán e Iraq se gastaron fortunas en infraestructuras y servicios logísticos, por ejemplo, pero se dejaron de comprar grandes y caros juguetes tecnológicos. El complejo militar industrial quiere recuperar terreno y quiere su tajada. No hay nada como agitar el peligro del caza furtivo de 5ª Generación chino o su nuevo portaviones para justificar los buenos viejos tiempos de la Guerra Fría.

Maras: Una amenaza transnacional emergente en Iberoamérica

En abril de 2007 presenté en el III Congreso Nacional “Información, Seguridad y Defensa” celebrado en Segovia una comunicación titulada “Maras: Una amenaza transnacional emergente en Iberoamérica”. Estaba dando mis primeros pasos en el mundo académico y los actores no estatales transnacionales como amenaza a la seguridad era un tema poco explorado en España.

He recuperado aquel texto, he limpiado las erratas y lo he hecho accesible al público en mi perfil de academia.edu.

“DarkMarket” de Misha Glenny

Terminó marzo sin que comprara ningún libro. Mi propósito para 2012 es evitar ir comprando compulsivamente libros sin terminar de leer los que voy comprando. Así sucede que en el último año y medio he ido leyendo libros que acumulaban polvo en mis estantería desde 2005.

Uno de los que me llegó en enero es Dark Market. Cyberthieves, cybercorps and you” de Misha Glenny, autor del muy recomendable McMafia. Ya hay edición en español. Es un libro que compré a ciegas, guiándome del entusiasmo que me causó McMafia y por mi interés en el tema. Pero lo que me encontré es la historia del auge y caída de DarkMarket, un foro en Internet dedicado a intercambio de información sobre toda clase de actividades delictivas en torno a las tarjetas bancarias. Es interesante por las pinceladas que da sobre los “bajos fondos” de Internet en lugares como Rusia, Ucrania y Turquía mientras cuenta la historia novelesca de los protagonistas del asunto. Pero sinceramente, esperaba un poquito más.