China y el futuro

En Fogonazos han escogido un fragmento de una charla de Neil Gaiman que recogió recientemente en The Guardian.

“En 2007, asistí a la primera convención de ciencia ficción y fantasía aprobada por el Partido en la historia de China. En un momento, conseguí apartar a un alto oficial y preguntarle por la razón de esa desaprobación por ciencia ficción durante tanto tiempo. ¿Y qué había cambiado ahora?

Es sencillo, me dijo. Los chinos eran brillantes fabricando cosas si otras personas les traían los planos. Pero no innovaban y no inventaban. No imaginaban. Así que enviaron una delegación a Estados Unidos, a Apple, a Microsoft, a Google, e hicieron muchas preguntas a las personas que estaban allí inventando el futuro. Eran preguntas sobre ellos mismos y sus vidas. Y descubrieron que todos habían leído mucha ciencia ficción en su infancia y adolescencia”.

Los blogs en español que me gustaría leer

He vuelto a reactivar FlancoSur.com y me estoy dando cuenta que lo que nació como un blog de noticias sobre las fuerzas armadas del Magreb ahora mismo podría desglobarse en tres blogs diferentes o dar trabajo para tres personas que cubran tres temas: Las fuerzas armadas del Magreb, la amenaza yihadista en el Sahel y la seguridad en el Golfo de Guinea. De hecho, en este último tema entraría Nigeria que daría por sí misma para un blog. Me siento un tanto desbordado y lo ideal sería un trabajo en equipo, o incluso entregar el testigo a otro blog con el que colaborar en la medida de mis posibilidades. La cuestión es que cuando lo pienso, hay una serie de temas de los que me gustaría leer en blogs en español con una perspectiva a medio camino de este y FlancoSur.com

Iberoamérica y sus insurgencias criminales.
violencia-drogasResulta curioso la proliferación de informes, expertos y blogs estadounidenses que siguen la evolución del crimen organizado y la violencia en el eje Colombia-México. Supongo que los que viven esas realidades no tienen ganas ni energía para una reflexión aséptica sobre la naturaleza de lo que viven. Pero me parece que a día de hoy si tuviera que elegir un lugar de la tierra donde encontrar ejemplos de Guerras Posmodernas sin duda empezaría por México y Guatemala o las favelas de Brasil.

El Consejo de Cooperación del Golfo y los emiratos emergentes.
US_Navy_030223-N-1050K-001_UAE_offloads_a_BMP3_Tank_at_a_Kuwaiti_port_facility_from_its_Elbahia_L62_landing_craftLas compras de armamento de las petromonarquías del Consejo de Cooperación del Golfo Pérsico darían para rellenar un blog. Pero más interesante aún son asuntos como la rivalidad entre Arabia Saudita o Irán y el papel muy activo de Qatar y Emiratos Árabes Unidos en la región tras la “Primavera Árabe”. Un blog así contaría cómo la “moderna” Qatar apoya a los yihadistas radicales en Siria y la conservadora Arabia Saudita apoya a sus facciones islamistas enemigas, más moderadas.

China y el Indo-Pacífico.
F201211280812112842518696Obviamente el auge militar de China da para llenar un blog contando los desarrollos tecnológicos, los informes publicados y las declaraciones hechas por personajes relevantes. Pero lo importante es poner ese auge militar en relación con las alianzas y programas de armamento de Japón, Corea del Sur, Filipinas y Vietnam. Por su parte, Indonesia, Malasia, Singapur y Tailandia oscilan entre la cooperación en asuntos como la seguridad del Estrecho de Malaca y la rivalidad regional. Toda la región vive un proceso de rearme que contrasta con el tremendo declive militar europeo.

Energía.
Hay un campo en el que la Geopolítica clásica sigue siendo relevante: El transporte por tierra de hidrocarburos. La ruta de los ductos que tranportan petróleo y gas viene marcada por la geografía, la competencia entre rutas y las alianzas internacionales. Pero no sólo se trata del papel de Rusia o Turquía en el acceso de Europa a los recursos de Asia Central, sino de las propias transformaciones en el sector de la energía que está provocando técnicas de extracción como la fractura hidráulica, que lleva a Estados Unidos camino de la autosuficiencia energética.

La industria china sigue quemando etapas

Hace poco supimos que el Qoros 3 Sedán se convertía en el primer coche chino en alcanzar las cinco estrellas en el test EuroNCAP actualizado a 2013. La industria china alcanzaba así otro hito, lejos ya de aquellos tiempos en que la seguridad pasiva de los coches chinos era motivo de chistes. El camino de la industria china hacia posiciones punteras es imparable, por mucho que repitan estereotipos los escépticos occidentales.

EC175-first-flight-2

Hace bastante tiempo leí sobre el desarrollo del helicóptero EC175, un proyecto conjunto entre Eurocopter y China Aviation Industry Corporation que está a punto de terminar la fase de pruebas finales. El proyecto supuso que bastante personal chino se desplazara a Francia. En la planta de Eurocopter se redoblaron las medidas de seguridad porque se temía una horda de chinos fisgoneando por los pasillos en sus ratos muertos con la típica excusa “¡Uy, perdón! Entré en esta oficina súper secreta sin querer. Buscaba el baño”. Pasó el tiempo y no hubo ningún incidente. Entonces un día alguien se puso a tirarle de la lengua a uno de los chinos sobre sus verdaderas intenciones en un proyecto así. “No nos interesa copiar el know-how de cómo diseñar un helicóptero. Sabemos que si dedicamos el número suficientes recursos al proyecto lo haríamos nosotros solos. Nos interese aprender con ustedes el control de calidad“.

Helicóptero de ataque WZ10No sé si la historia es veraz o está bien inventada. China ha desarrollado desde cero el helicóptero de ataque WZ-10, así que ciertamente su industria es capaz de desarrollar un helicóptero avanzado. Pero sigo encontrándome a estas alturas a escépticos que repiten que en China no saben innovar y que toda su I+D depende de el espionaje industrial. (Hace poco alguien me decía “En España se inventó el Chupa-Chups y la fregona. ¡Dime un solo invento moderno chino!”). La cantinela de los escépticos en los últimos 25 años ha sido “Vale, China produce X pero es incapaz de producir Z”. Han ido pasando los años y la industria China ha ido marcando hitos, desarrollando esa tecnología estratégica y fundamental de la que se decía estaba muy fuera del alcance de las capacidades chinas para empezar el ciclo de nuevo. Entonces llegaba otra persona y decía  “Vale, China acaba de desarrollar X pero es incapaz de producir Z”. Así, hemos llegado a un punto en que China está desarollando dos cazas de quinta generación, adelantando a Rusia, India, Japón y Europa (que no está ni se le espera).

Caza chino J31

China y la obsolescencia de la Geopolítica

Recientemente enlacé a una entrevista al general (retirado) Julio Hang realizada por la publicación argentina DEF. Es una entrevista interesante sobre la transformación de los conflictos armados pero entre lo que contó el general me llamó la atención una parte en la que hablaba sobre el valor actual de la Geopolítica, que nos debe llevar a tener en cuenta cosas como “China y la realidad de que solo es capaz de alimentar al 23% de su población, con solo 7% de su superficie arable”.  Ese comentario me pareció propio de una visión geopolítica del mundo propia del siglo XIX, cuando la riqueza de los países se medía por las minas de carbón o los campos de trigo que explotaban. Hoy un país puede generar grandes cantidades de ingresos mediante la industria y el sector servicios sin tener un sector primario que cubra sus necesidades de consumo, importando manzanas de Chile y tomates de Marruecos.

Ayer saltó la noticia de que la empresa Xinjiang Production and Construction Corps había llegado a un acuerdo con KSG Agro para explotar 3 millones de hectáreas en Ucrania, lo que representa el 9% de la tierra arable en el país y el 5% del total del país. Hoy KSG Agro desmintió la noticia, que se había anunciado como “China compra el 5% de Ucrania”. Estoy seguro de que el titular no sentó nada bien en Ucrania.

No sé si se trató de una empresa china que anunció demasiado pronto un acuerdo que estaba negociando o un intento desde Ucrania de aplacar a la opinión pública. La cuestión de fondo es que China está arrendando terrenos en otros países para asegurar su suministro alimentario. No está solo en esta tendencia global. Aquí una gráfica:

foreign-land-grabsLlama la atención los acuerdos de Egipto, cuya población casi se dobló entre 1990 y 2010, lo que significa que las tierras regadas por el Nilo no son ya suficientes para alimentar a su población. Y claro está, China, con acuerdos firmados en Sudán y Tayikistán.

El mes pasado leíamos en el Eurasia Daily Monitor de la imprescindible Jamestown Foundation:

During the past decade, China made remarkable progress building pipelines and creating a principally new pattern of transportation infrastructure with other Central Asia countries. In a relatively short timeframe, China has launched the construction of the Kazakhstan-China three-stage oil pipeline, built the Central Asia–China gas pipeline, opened new highway routes in Tajikistan and just recently launched a “Silk Road” railway that proceeds from China to Europe through Kazakhstan. In fact, the new regional pipelines not only carry gas and oil to China, but also grant oil and gas access to local energy-deficient areas and thus change the energy balance in Central Asia, while simultaneously enforcing Chinese and Central Asian economic inter-dependencies.

China está afianzando su posición en Asia Central, lo que le permite contrarrestar su dependencia de los recursos energéticos transportados por el Océano Índico, que le lleva a una pugna geoestratégica con la India. Donde para algunos “la geografía es el destino” y ven un choque inevitable, resulta que los chinos están adoptando estrategias que le impidan depender de los proveedores de una sola aérea geográfica. En definitiva, hay que leer más geoeconomía y menos geopolítica.

¿El comienzo del fin del “Imperio estadounidense”?

Una vez le preguntaron al ministro de asuntos exteriores chino Zhou Enlai sobre los acontecimientos de Mayo de 1968 en París. Contestó que le parecía pronto para valorar su significado. En algún momento la frase se tergiversó y hoy en día se cita la respuesta en una versión en la que Zhou Enlai de lo que se mostraba reacio a emitir una valoración era de la Revolución Francesa de 1798. Normalmente quien atribuye esa cita apócrifa a Zhou Enlai señala la tradicional prudencia china y su visión a largo plazo. La misma que llevó a Den Xiapoing a plantear reformas que alejaran a China del modelo soviético para convertir al país en potencia mundial avanzado el siglo XXI.

Llevo interesado en los asuntos de seguridad y defensa desde finales de los 80 y recuerdo en aquel entonces cómo todo lo que fabricaba China era una evolución de tecnología soviética recibida antes de la ruptura con la URSS. China llegó a ofrecerle a Brasil el F-7M Airguard, su copia del MiG-21, a cambio de dos turbohélices EMB-312 Tucano por ejemplar. Hoy, China desarrolla su propio caza de quinta generación (Europa no está ni se le espera en ese campo) mientras Brasil pone como condición a los ofertantes de su programa FX-2 altas transferencias tecnológicas.

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Siempre insisto en que lo importante respecto a China no es dónde está hoy, sino dónde va estar. Cada paso tecnológico dado es acogido con comentarios negativos por algún pretendido escéptico que señala lo que a China le queda por recorrer y lo improbable de que alcance ese hito. Tiempo después ese hito es superado y de nuevo escuchamos que el desarollo chino es un espejismo carente de bases sólidas porque se dan las circunstancias para que el siguiente hito tecnológico nunca sea superado. Y así desde finales de los años 80 hasta el presente y más allá.

El ascenso chino no presenta ningún problema de acotación temporal a los historiadores. Su inicio está bien delimitado en el tiempo. Pero en estos días, siguiendo la posible intervención estadounidense en Siria, me he empezado a preguntar si lo que hemos vistos son síntomas de lo que en un futuro y con la perspectiva del tiempo señalaremos como el comienzo del declive de la condición de Estados Unidos como solitaria híper potencia. No tanto porque hayan mermado los medios con los que Washington pueda actuar, pero sí porque haya disminuido su capacidad de actuar de forma unilateral.

Al contrario que en la guerra de Kosovo, ya no tenemos a una Rusia débil pendiente de la renovación de créditos por parte del Banco Mundial y por tanto dispuesta a dejar pasar en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas una resolución contra un aliado. Putin lanzó una renovación de sus fuerzas armadas a raíz de las lecciones de la guerra con Georgia en 2008 que en el futuro seguro aumentará el perfil internacional del país, como estamos viendo ahora en el Mediterráneo.

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La invasión de Iraq en 2003 y su posterior ocupación agotó por largo tiempo la disposición de la opinión pública estadounidense de embarcarse en aventuras en el extranjero. La idea de invadir un país para cambiar su régimen político está totalmente fuera del debate político. Irónicamente, la mentira que se usó para justificar la invasión de Iraq sobre las armas de destrucción masiva del régimen de Hussein han retornado como un bumerang. A pesar de las informaciones ofrecidas por Médicos Sin Fronteras sobre el presunto ataque con armas químicas del 21 de agosto en Ghouta existe una desconfianza generalizada a pesar de que los indicios sean de que efectivamente se usaron armas químicas o al menos armas termobáricas. La crisis en Siria es un ejemplo de que hay problemas que superan la capacidad de Estados Unidos de generar orden a bombazos y que tenemos ahora crisis con demasiados actores internacionales implicados para que una accción unilateral sea capaz de ofrecer resultados. Pero antes de que alguno arranque a aplaudir el comienzo del fin del imperio estadounidense habría que recordar que asistiremos en paralelo al ascenso del nuevo imperialismo ruso y un creciente imperalismo chino.

Relevo y continuidad en la cúpula china

Hoy, dentro de lo previsto, la Asamblea Popular Nacional aprobó los nombramientos de Xi Jinping como nuevo presidente del país y de Li Keqiang como nuevo jefe de gobierno. Con tal motivo, hablé ayer con Helen Aguirre en su programa “Zona Política” de Univisión Radio.

Con La llegada de los líderes de la 5ª Generación se produce un ejercicio de continuidad. El cambio llegó precisamente con la generación de líderes que ahora abandona el poder, los primeros nacidos después de la Revolución China y cuya legitimidad emana de ser hijos de destacados revolucionarios. Conocidos como los “príncipes”, esta nueva generación de líderes son tecnócratas con una educación de élite pero en ningún caso unos advenedizos. Han ido escalando pacientemente posiciones de poder dentro del Partido Comunista y en la administración, dejando por el camino unos cuantos rivales y tejiendo alianzas con cabezas destacadas de los aparatos de seguridad del estado.

Peking el pasado 13 de enero.
Pekín el pasado 13 de enero.

El Partido Comunista chino ha mantenido su legitimidad en un sistema político cerrado liderando el país con un crecimiento y desarrollo explosivo. Pero el reto de esta nueva generación de líderes es solucionar los problemas sociales que empiezan a ser evidentes dentro del actual modelo, como los costes medioambientales o las condiciones laborales infrahumanas, pero sobre todo evitar que el “milagro chino” termine demasiados perdedores aparte de grandes ganadores.

Helen Aguirre me preguntó por el último caso de ciberespionaje chino. Recordé que es el último de una larga serie de casos. Por ejemplo, recordemos el caso “Titan Rain” en 2003 o “GhostNet” en 2009. En este caso, la noticia es que el ciberataque ha sido descubierto. Señalé dos causas de fondo. Una es la brecha tecnológica militar entre China y Occidente, por lo que China recurre al espionaje de la misma forma que ha recurrido a la copia sin licencia (véase el caso del caza J-11). Y la segunda es la preocupación china por compensar su debilidad militar con vías alternativas, como la ciberguerra.

Cerramos el segmento hablando de la dependencia financiera de Estados Unidos y la Unión Europea hacia China, dada las reservas chinas en dólares y la compra de deuda pública de países como España. Será curioso en un futuro ver el margen de negociación que tenga Occidente con China dada esas circunstancias.

La tentación estadounidense de la guerra industrial

El entonces secretario de defensa Robert Gates advertió en contra de la nextwaritis, el síndrome de estar siempre dándole vueltas a las “guerras del futuro” y desatender las del presente. Se refería a la obsesión con armas tecnológicas avanzadas y la “amenaza china” cuando seguía en curso la guerra en Afganistán y seguía sin pacificarse Iraq. Pero las razones dadas por el secretario Gates para no mirar el futuro empiezan a dejar de tener sentido.

En el reciente discurso del estado de la Unión anunció la retirada de 34.000 tropas adicionales de Afganistán. 2014 se ha puesto como fecha de la entrega de responsabilidades al gobierno de Kabul. Y da la sensación de que estén como estén las cosas se proclamará “misión cumplida” y la atención se pondrá en otra parte. Aunque detrás, queden fuerzas especiales, contrastistas privados y drones. Veremos cómo los think-tanks estadounidenses inundarán el mercado de las ideas con ejercicios de prospectiva sobre los conflictos del futuro. Pero ya tenemos un ganador sin haberse dado la salida: Asia-Pacífico.

El 12 de noviembre de 2011, durante una cumbre del foro Asia-Pacific Economic Cooperation, el presidente Obama anunció “hemos vuelto nuestra atención de nuevo a la región Asia-Pacífico”. Y explicó que ese nuevo interés por la región tendría dos vertientes. Uno, un acuerdo de libre comercio, y el otro, el Giro hacia Asia (pivot to Asia), un redespliegue de fuerzas militares desde Europa y Oriente Medio.

¿Qué significa dejar atrás Afganistán e Iraq para pensar en Asia-Pacífico? Significa dejar de pensar en campañas de contrainsurgencia contra fuerzas irregulares en las que es fundamental ganarse el apoyo de la población local. Significa dejar de pensar en los femónenos interrelacionados con los conflictos armados que se dan en las guerras posmodernas, como el narcotráfico en Afganistán y la piratería en Somalia. Durante los diez años de la primera fase de la Global War on Terror (2001-2011), la fuerza aérea estadounidense no derribó ni un sólo avión enemigo y la armada estadounidense no disparó ni un sólo misil antibuque o torpedo. En cambio, se dedicaron a misiones de transporte, recolección de inteligencia y reparto de ayuda humanitaria. Ahora nadie esconde que hablar de Asia-Pacífico es un eufemismo para hablar de una hipotética guerra de alta tecnología con China. El modelo ya está diseñado. Se llama Air-Sea Battle y es la obra intelectual de quienes acuñaron el concepto de Revolución en los Asuntos Militares.

Las actuales fuerzas armadas de Estados Unidos no están preparadas para desarrollar la Air-Sea Battle y hacerlo tendrá una factura mareante. Es fácil imaginar los intereses creados para sacarla adelante, por lo que Thomas Barnett la ha llamado la fantasía autocomplaciente del complejo militar industrial. Los problemas con Air-Sea Battle son evidentes. Detrás no hay un estudio sobre la evolución del panorama internacional y los conflictos armados. Es una simple hipótesis de guerra que no se plantea cómo evolucionará China, sus fuerzas armadas y sus relaciones con Estados Unidos. Para colmo, corre el riesgo de ser una profecía autocumplida porque en China no ha pasado en absoluto desapercibida. Air-Sea Battle es producto de la misma escuela de pensamiento que durante los años 90 pensó en la próxima gran guerra tecnológica y que llevó a la administración Bush a impulsar un escudo de defensa antimisiles en 2001, pensando en la inexistente amenaza para Estados Unidos de los misiles nucleares iraníes o norcoreanos, meses antes del 11-S.