Red Sun Raising Red Dragon Raising

A principios de noviembre un submarino fue detectado en aguas japonesas, cerca de un archipiélago cuya soberanía se disputan Japón y China. De tal manera que según la fuente las islas encontraremos que las islas son denominadas Senkaku (japonés) o Diaoy (chino). Tras elucubraciones que apuntaban a un submarino nuclear chino, finalmente el propio gobierno chino pidiendo disculpas confirmó las sospechas apuntando a “problemas técnicos” que habían llevado al submarino hasta aguas japonesas.

Si en las islas en cuestión, un grupo nacionalista japonés había erigido un faro reclamando así la territorialidad nipona de las islas, recientemente la Guardia Costera Japonesa se ha hecho cargo del faro.

Algún día recordaremos que lo que esté por llegar empezó hoy. Como ya señalaba la Bitácora de las Indias el pasado septiembre los hidrocarburos, en este caso la mera sospecha de su existencia en el lecho marino, son el eje en el que giran los ignorados intereses geoestratégicos de actores emergentes.

Por otro lado tenemos un Japón que poco a poco va perdiendo complejos. La memoria de la 2ª Guerra Mundial, y en especial Hiroshima y Nagasaki, marcó a las generaciones de la posguerra. La Constitución japonesa prohibía que Japón tuviera unas fuerzas armadas de caracter ofensivo, llamándose en cambio “Fuerzas de Autodefensa“. Y bajo el paraguas militar de EE.UU., Japón mantuvo un perfil internacional bajo. La madurez de Japón como poder diplomático, cultural y económico ha venido acompañada de voces dentro del propio Japón pidiendo un poder militar a la altura. Se habla ya de modificar la constitución. El desafío del Gran Juego de Asia está servido.