Cuentos venezolanos

Hace poco alguien me pasó un texto, aparentemente procedente de Venezuela, donde se denunciaba la presencia de un contingente militar cubano y bases de misiles balísticos iraníes en Venezuela. La presencia de agentes de inteligencia e instructores militares cubanos es de sobra conocida pero el texto detallaba nombres, ubicación y funciones con el título “Estructura del ejército de ocupación cubano en Venezuela”. Este tipo de textos pretenden ser filtraciones hechas desde dentro por alguien con acceso a información privilegiada. Pero me llamaron la atención varias cosas disparatadas que indican que estamos ante otro de esos bulos que circulan en tiempos de excepción.

Lo primero que me llamó la atención es que se afirma que el contingente cubano en Venezuela incluye nueve batallones de 500 militares. Una brigada de 4.500 militares extranjeros me parece difícil de ocultar. La segunda  cuestión es que el texto ofrece una lista detallada del armamento con el que que ese contingente cubano está dotado y parece obra de alguien que no tiene ni idea del tema.

“AK-A-103 y AK-109 equivalente el FAP de fabricación Belga”

Se refiere al AK-103, versión avanzada del AK de toda la vida con culata y guardamanos de polímero negro. El AK-109 es una versión experimental del AK en el mismo calibre con un sistema de reducción del retroceso. En ambos casos son fusiles de asalto y no son en absoluto equivalentes a la ametralladora ligera FN FAP (Fusil Automático Pesado), denominación argentina del FN FAL con cañón pesado.

“Lanza cohetes Tropv R1Vde 50 mm.”

Arma inexistente y evidentemente inventada.

“Obuses Kalisnef-120contra carros”.

Arma inexistente y evidentemente inventada. Kalisnef suena como una transcripción francesa del apellido ruso Kalisnev, del que en Google ni en DuckDuckGo apenas aparecen dos o tres referencias.  El concepto “obús contracarro” es absurdo. Lo más parecido es el cañón anticarro Sprut de 125mm. En calibre 120mm. y de diseño ruso o soviético sólo encontramos morteros: 2S9, 2S12 y 2S31.

“Morteros lanza granadas-tipo Katiuska M30- Kamarakov”.

Arma inexistente y evidentemente inventada. Morteros y lanzagranadas son armas diferentes. Para colmo “Katiuska” es un tipo de bota de plástico. Lo más parecido es el lanzacohetes “Katyusha”.

La lista de personas, armamento y material cubano en Venezuela incluye “autobuses Gel”, que supongo es una derivación de la marca china Geely.

Por último, tenemos la información sobre la base de misiles balísticos iraní:

“La base iraní que está localizada en Zuata, Municipio Monagas del Estado Anzoátegui operada por personal Iraní. Ingenieros aeronáuticos, tiene en sus silos, ya en condiciones operativos misiles con alcance de 1.480 Kmts del tipo Sheralabs 3. Y tres con un alcance de 2.500 Kmts tipo Alghadv-110. En estos momentos se instalan igualmente en Paraguaná del mismo alcance 6 nuevos misiles tipo Alghadv-110 con un alcance de 2.800 Kmts”.

Sheralabs y Alghadv son nombres inventados. Los misiles balísticos iraníes tienen nombres como Shahab (“meteoro”), Zelzal (“terremoto”), Tondar (“trueno”), etc. Existe el Shahab-3, el Fateh-110 (“conquistador”) y el Ghadr-110 (“intensidad”).  Así que da la impresión que el que inventó los nombres intentó que se parecieran remotamente a nombres reales de misiles iraníes.

En definitiva, estamos ante un texto fantasioso que alguien puso en circulación para hacerse el interesante ante sus conocidos difundiendo información pretendidamente secreta pero llena de fallos, lo que refleja el desconocimiento del creador del bulo. Sin embargo, si buscamos “lanza cohetes Tropv” u “obuses Kalisnef” encontraremos bastantes páginas que han reproducido el texto. Así que alguien tenía que señalar lo obvio.

 

 

 

La Milicia Nacional Bolivariana y la defensa del chavismo

Se podría llenar una estantería con los libros que me propuse escribir y nunca pasaron del primer capítulo. Y uno de esos libros podría ser una recopilación de los artículos cuyo borrador duerme en alguna carpeta de mi disco duro. A veces me sorprendo yo mismo al releer entradas de varios años de este blog y encontrar referencias a proyectos de artículos que no pasaron incluso de la fase de recopilación de bibliografía.

Uno de esos artículos que me propuse escribir trataba el nuevo Pensamiento Militar Bolivariano y la creación de una milicia popular en Venezuela. Recuerdo dedicar tiempo en el invierno austral de 2010 a tomar notas. A mi vuelta a España buceé en los libros de historia de Venezuela en la Biblioteca de Humanidades de la Universidad de La Laguna. Cometí un error de principiante entonces. En vez de ir al meollo del asunto, empecé por el contexto histórico del país. Para mí el punto clave fue el Golpe de Estado de 2002 y la parálisis del ejército. Pero quise explicar la crisis del orden político tradicional venezolano y la aparición del chavismo. Llegó el día en que me vi leyendo sobre el Pacto de Punto Fijo del 31 de octubre de 1958. Había perdido el foco y seguro que fue ahí cuando salté a otro tema.

El punto de partida es que en Venezuela anunciaron la iniciativa de crear un nuevo pensamiento militar autóctono. Según el general Rául Baduel existía un problema porque las doctrinas militares venezolanas eran de inspiración estadounidense. Y aunque los más escépticos podrían sospechar de que el propósito era politizar la formación militar en Venezuela, yo sentía curiosidad si iban a plantear algo original y novedoso. De hecho, en Venezuela se hablaba de una invasión estadounidense. Así, terminó el profesor Jorge Vestrynge invitado al país tras la publicación en España de su libro El Islam Revolucionario y la Guerra Periférica, editado en España por El Viejo Topo en 2005.

El libro trata fundamentalmente de la guerra asimétrica y está escrito al calor del impacto del 11-S. Está muy influenciado por las ideas del libro L’islam révolutionnaire del terrorista y converso al Islam Illich Ramírez Sánchez. Según le escuché decir a Verstrynge en un entrevista, él le transmitió a sus interlocutores venezolanos que la idea de una invasión estadounidense era un disparate. Verstrynge dictó conferencias en instituciones militares venezolanas y su libro tuvo una edición de decenas de miles de ejemplares para ser distribuido en las fuerzas armadas. Según él, no cobró dinero por ello. Parte de las ideas del libro conectan con el concepto “Guerra Sin Restricciones” de los chinos  Qiao Liang y Wang Xiangsui. Así surgieron titulares como “El podemita Verstynge enseña en Venezuela y en la Complutense cómo hacer una bomba atómica casera”.

Mientras indagaba sobre el nuevo pensamiento militar, acudí en 2010 a las páginas web de instituciones militares venezolanas en busca de textos de pensamiento y doctrina militares. Me encontré un batiburrillo formado por filósofos chinos, padres de la Patria decimonónicos y pensamiento de izquierda. Nada coherente y desarrollado. Aparqué el proyecto de artículo, pero repetidamente fui cruzándome con artículos de opinión donde chavistas usaban alegremente conceptos como “Guerras de Cuarta Generación” sin ninguna relación con lo planteado por William S. Lind cuando desarolló el concepto. Llegué incluso a encontrar un documental de un periodista español que con el título “El Enjambre” aludía al concepto de swarming de John Arquilla y David Ronfeldt dándole un significado diferente. Se puede ver en este enlace de CubaInformación.TV, donde en su prsentación dice que “analiza la doctrina de Guerra en red” y “la guerra mediática y las operaciones psicológicas contra Venezuela”. Escribí sobre esa permanente confusión intelectual venezolana en “El delirante pensamiento militar contemporáneo venezolano”. Como dije entonces, queda pendiente hacer un repaso a cómo en Venezuela tomaron conceptos de pensadores estadounidenses y le dieron un significado propio. Además, seguro que hay ahí fuera muchos más textos que cuando hice mi primera aproximación al nuevo Pensamiento Militar Bolivariano.

Personal militar en unos ejercicios de guerra asimétrica en el Estado Vargas, 2005.

Quizás el temor a una invasión estadounidense resulte ridícula con la perspectiva del tiempo. La atención de Estados Unidos estaba demiasado volcada en la primera mitad de la década anterior en la guerra contra Al Qaeda y luego en Oriente Medio. Además, el habitual discurso del “imperialismo yanki” y el petróleo venezolano siempre pasa por alto que Venezuela siempre ha estado “open for business” para las petroleras yankis, que durante el “paro petrolero”de 2002-2003 estuvieron del lado del gobierno. Al fin y al cabo, querían que su mercancía saliera del país. Por no olvidar que el petróleo venezolano es de mala calidad y requiere unas instalaciones de refinado específicas que sólo se encuentran en Estados Unidos.

Real o fingido, aquel temor llevó al gobierno venezolano a compras masivas de armamento a Rusia. Alguno de ese armamento era tan viejo como los fusiles de cerrojo Mosin Nagant de la Segunda Guerra Mundial o era de segunda mano como los carros de combate T-72B “reacondicionados”. Aquella preocupación venezolana por una invasión estadounidense trajo otra iniciativa: la creación de una milicia popular chavista. La idea de partida era contar con una fuerza combatiente que auxiliaria a las fuerzas armadas en caso de invasión.

Las milicias populares nacen en Venezuela con la “Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional” (LOFAN) del 26 de septiembre de 2005. En su artículo noveno figura la “Composición de la Fuerza” y se nombran los elementos que forman la Fuerza Armada Nacional. Aparecen mencionadas como novedad la “Reserva Nacional” y la “Guardia Territorial”. Curiosamente, ambas no aparecían en el artículo 328 de la Constitución de 1999, donde sólo se mencionaban como integrantes de la Fuerza Armada Nacional a la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional.

Milicianos con fusiles de cerrojo soviéticos Mosin Nagant.

En el texto de la LOFAN se especifica que las funciones de la Reserva Nacional es “complementar la Fuerza Armada Nacional activa para el cumplimiento de sus funciones y proporcionar reemplazos a sus unidades, y cualquier otra que se le asigne para la defensa integral de la Nación”. Entre las posibles misiones se encuentra “la cooperación para el mantenimiento del orden interno”. Mientras que las funciones de la Guardia Territorial son “la preparación y mantenimiento del pueblo organizado para operaciones de resistencia local, ante cualquier agresión interna y/o externa”.

Desde la aparición del concepto en discursos,  pasando por la la promulgación de diferentes leyes para articularla y hasta la actualidad, los nombres han ido cambiando con bastante confusión. Desde 2007 tenemos la Milicia Nacional Bolivariana, dividida desde 2009 en Milicia Territorial y en los Cuerpos Combatientes. Estos últimos lo forman trabajadores del sector público y empresas privadas que son militarizados para mantener el funcionamiento de la Administración y la actividad económica. Además, dentro de la Milicia Territorial apareció en las áreas rurales la Milicia Campesina, con uniforme y armamento distintivo. Sobra comentar que al nombre se añadió el adjetivo “Bolivariano”, como ha sucedido con el resto de instituciones del Estado en Venezuela. Allí existe desde la Agencia Bolivariana para Actividades Espaciales o el  Instituto Bolivariano de Educacion Especial.

La creación de una fuerza de reserva en Venezuela no tiene nada de extraordinario. Ni siquiera las alusiones a la misión de enfrentar a los enemigos internos. Incluso, las labores auxiliares de mantenimiento del orden público son llevadas a cabo por la Guardia Nacional en Estados Unidos. La Milicia Nacional Bolivariana tiene dos particularidades que merece la pena resaltar.

La primera es la jerarquía de mando. Según la Ley de Reforma Parcial del Decreto Nº 6.239, y tal como leemos en la página web oficial, la Milicia “depende directamente del Presidente o Presidenta de la República Bolivariana de Venezuela y Comandante en Jefe de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana”. Esto es, la Milicia no aparece como una fuerza auxiliar subordinada dentro de las fuerzas armadas, sino que es una entidad aparte dentro del organigrama de la defensa nacional y que está bajo órdenes directas del presidente Maduro. Para ello, se llegó a desgajar el VII Cuerpo de las Reservas del Ejército, con su personal e instalaciones del Ejército, para integrarlo en el Comando General de la Reserva Nacional y Movilización Nacional que depende del presidente.

La segunda cuestión es el adoctrinamiento político que reciben los miembros de la Milicia Nacional Bolivariana. A las funciones militares, se le añade el contribuir a la “construcción del socialismo” y hacer laboras de propaganda en la vida civil. Es un fenómeno paralelo a la politización de las fuerzas armadas venezolanas evidente y extensamente documentado. Vemos en el siguiente organigrama la existencia de la sección de “Moral y Luces”, aparte de la formación y doctrina.

Los dos elementos combinados, un cuerpo armado y politizado bajo órdenes directas del líder, no es una novedad venezolana Por ejemplo, Irán cuenta al margen de las fuerzas armadas (Artesh) con el Cuerpo de Guardianes de la Revolución Islámica (Pasdarán) y una milicia auxiliar (Basij). Este tipo de cuerpos armados nacen siempre por el mismo motivo. La desconfianza  del líder hacia las fuerzas armadas, que tienen poder suficiente para enfrentarse al régimen o que llegado el caso por su inacción o parálisis podría dejarlo caer.

La marcialidad de los miembros de la Milicia Nacional Bolivariana es motivo de mofa en las redes sociales. Los hombres obesos y las señoras mayores no parecen ser el tipo de combatiente capaz de enfrentarse a una invasión yanki. Pero no hay que olvidar que en un país tremendamente poralizado, una parte está armada. Precisamente, hace muy poco se celebró el día nacional de la Milicia Nacional Bolivariana en Venezuela. El presidente Maduro anunció su expansión hasta medio millón de miembros armados.

El delirante pensamiento militar contemporáneo venezolano

El 1 de julio de 2004 el entonces comandante en jefe del Ejército venezolano, el general Raúl Baduel, en un discurso con motivo del 183º aniversario de la Batalla de Carabobo, llamó a “interpretar las nuevas estrategias y tecnologías de la posguerra fría y las amenazas que se ciernen sobre nuestro país”, señalando esas amenazas en cuatro tipos:

a) una Guerra de Cuarta Generación, para desestabilizar al país, como paso previo a operaciones destinadas a destruir el Estado Nación

b) un golpe de Estado con acciones promovidas por organizaciones transnacionales

c) un conflicto regional, como extensión del conflicto de países vecinos bajo pretexto de contrarrestar a factores generadores de violencia”

d) una intervención militar “al estilo de las coaliciones que han intervenido en otras partes del mundo bajo el mandato de la OEA o de la ONU.

Para enfrentar a esas amenazas consieró necesario “romper el paradigma de lo estrictamente convencional de la guerra, porque el nuestro obedece a doctrinas foráneas adaptadas a lo que derivó de la Segunda Guerra Mundial”.

Posteriormente, Hugo Chávez en su alocución a las fuerzas armadas venezolanas con motivo de la Navidad de 2005 aludió a la necesidad de un “nuevo pensamiento militar venezolano que debe partir de nuestras raíces”.

La discreta elegancia de la era chavista en el ejército venezolano
La discreta elegancia de la era chavista en el ejército venezolano

El contexto de fondo era la idea de que Venezuela, con la invasión de Iraq reciente, se iba a enfrentar tarde o temprano a una invasión por su desafío al status quo en la región. Recordemos que en aquel entonces hasta el presidente Lula dijo que la ruptura de las reglas internacionales por parte de Estados Unidos le llevaba a considerar el desarrollo de armas nucleares.

El profesor Jorge Verstrynge, tras la publicación de su libro La guerra periférica y el Islam revolucionario. Orígenes, reglas y ética de la guerra asimétrica (El Viejo Topo, 2005) fue invitado a Venezuela a impartir seminarios. El libro tuvo una edición venezolana. Pero pronto quedó claro que Estados Unidos estaba demasiado ocupado con el Gran Oriente Medio y que el discurso venezolano de la amenaza exterior no dejaba de ser la agitación de un fantasma de cara a la política interna.

El 26 de septiembre de 2005 fue publicada en la Gaceta Oficial la “Ley Orgánica de la Fuerza Armada Nacional” (LOFAN). En el artículo noveno, “Composición de la Fuerza”, se nombran los elementos que forman la Fuerza Armada Nacional y aparecen mencionadas como novedad la Reserva Nacional y la Guardia Territorial. Ambas no aparecían en el artículo 328 de la Constitución de 1999, donde sólo se mencionaban como integrantes de la Fuerza Armada Nacional a “la Armada, la Aviación y la Guardia Nacional”. La novedad tenía un sentido claro. Entre las funciones de la “Reserva Nacional” se mencionaba la cooperación para el mantenimiento del orden interno” y entre las funciones de la Guardia Territorial y “la preparación y mantenimiento del pueblo organizado para operaciones de resistencia local, ante cualquier agresión interna y/o externa”. Evidentemente, la amenaza externa había sido usada para crear una fuerza militar paralela a las fuerzas armadas regulares, con un marcado carácter ideológico que sirviera para tareas de orden interno.

Milicianos venezolanos con fusiles Mosin Nagant de la Segunda Guerra Mundial
Milicianos venezolanos con fusiles Mosin Nagant de la Segunda Guerra Mundial.

Curiosamente, a pesar de la llamada al desarrollo de un pensamiento militar propio, el discurso en Venezuela hacía referencia siempre a ideas estadounidenses. Fuera por un lado las Guerras de Cuarta Generación de William S. Lind o el swarming de John Arquilla y David Ronfeldt. Pero mi impresión, leyendo y escuchando a autores o personalidades venezolanas, es que allí nunca nadie se molestó en leer a estos autores. Parecería todo el momento en que hablaban de oídas.

El desarrollo de un pensamiento militar venezolano me pareció un asunto interesante del que acumulé notas y bibliografía pero dejé aparcado. Estos días volvió a llamar mi atención escuchando el “Reporte Semanal con el profesor Briceño”. Reproducía imágenes de televisión donde Ángel Riera Navarro (que se define en Twitter como “Médico Psiquiatra Chavista, Patriota, y Bolivariano. Humanista y Existencialista”) llamaba la atención sobre los memes que circulan en Internet. Según él constituyen parte de una “guerra memética de Sexta Generación”. Los memes sobre Maduro son un arma contra la Revolución Bolivariana, nada menos. Y mientras Lind tenía dudas sobre los autores que hablaban de Guerras de 5ª Generación, sin haber entendido pasan directamente a la 6ª Generación. Es tan ridículo que merece la pena retomar la idea de escribir sobre ello.

Venezuela en la niebla

En unas horas comenzará el referéndum revocatorio en Venezuela. Los venezolanos votarán para decidir la continuidad o no del presidente Hugo Chávez. Paradójicamente es un posibilidad, el poder echar via referendum a un político de su cargo antes del fin de su mandato, establecida por la constitución impulsada por el propio Chávez.

Venezuela es un país bajo el que ha caído un espeso velo de desinformación. Los medios de comunicación españoles hablan de una sociedad fraccionada en dos bandos irreconciliables. Las personas que visitan Venezuela vuelven hablando de un apoyo mayoritario de la población, mientras la oposición, formada por las capas más pudientes de la sociedad venezolana que ven sus intereses y poder amenazados, usan como ariete los medios de comunicación privados.

Señala Javier Ortiz que el gobierno ha anunciado que aceptará los resultados si es derrotado. La oposición por el contrario, no. Medios de comunicación de izquierda y de derecha denuncian intentos de fraude por parte del bando contrario.

Richard Gott que ha escrito un libro sobre la Venezuela de Hugo Chávez predecía el pasado 7 de agosto una victoria de Chávez en The Guardian (artículo traducido por rebelion.org).

Con los antecedentes del golpe de estado del año 2002 y la escalada de los precios del poder, podemos imaginar la que se está preparando si Chávez sale del referéndum reafirmado por el pueblo venezolano. Es un aviso para navegantes.

[Esta entrada fue publicada originalmente en el blog Zoon Politikon de pitas.com]