Hillary Clinton y el Estado Islámico

Estos días he estado debatiendo en las redes sociales con unos cuantos putinbots y conociendo los argumentos con los que ellos sustentan la teoría conspirativa de que el Estado Islámico fue creado por Estados Unidos, un enemigo mortal y declarado. Uno de los argumentos más repetidos y de los que primero sale en toda conversación es que Hillary Clinton lo confesó todo en una entrevista de televisión. Es un tema confuso porque si Hillary Clinton contó que el Estado Islámico fue creado por Estados Unidos imagino que tuvo que ser un escándalo nacional. Alguien pudo haber tirado del hilo y ganar un Pullitzer. Y seguro que una película como “The Post” o “Spotlight” estaría en producción. Sin embargo, la información de que Hillary Clinton destapó un secreto tan sucio del gobierno de Estados Unidos parece que sólo la maneja la gente que se nutre informativamente con cierta clase de medios de comunicación. Así que tenía que ir a la fuente.

TeleSur, el consorcio público de varios países hispanoamericanos, ofrece el vídeo titulado “Hillary Clinton admite que EE.UU. creó Al Qaeda”. Se trata del fragmento de una entrevista a Hillary Clinton en Fox News el 18 de julio de 2010.

En los archivos de la página web de la Secretaría de Estado aparece la transcripción de la entrevista. El fragmento seleccionado por TeleSur es el siguiente:

QUESTION: So you think if we walked away from this, didn’t give them money today, it would be worse for us from a security standpoint?

SECRETARY CLINTON: I do. I do. We’re building a relationship that just did not exist. I said in our last trip when you were with me that we had a huge trust deficit, in part because the United States had – to be fair, we had helped to create the problem we’re now fighting.

QUESTION: How?

SECRETARY CLINTON: Because when the Soviet Union invaded Afghanistan, we had this brilliant idea that we were going to come to Pakistan and create a force of mujaheddin, equip them with Stinger missiles and everything else, to go after the Soviets inside Afghanistan. And we were successful. The Soviets left Afghanistan. And then we said great, goodbye – leaving these trained people who were fanatical in Afghanistan and Pakistan, leaving them well armed, creating a mess, frankly, that at the time we didn’t really recognize. We were just so happy to see the Soviet Union fall and we thought, okay, fine, we’re okay now, everything’s going to be so much better. Now you look back; the people we’re fighting today we were supporting in the fight against the Soviets.

La entrevistadora habla de las relaciones con Afganistán y Pakistán. Hillary Clinton dice que no es tan sencillo como mandar esos países a la mierda y desentenderse del problema porque en el fondo Estados Unidos tiene una responsabilidad histórica. Cuenta que Estados Unidos apoyó a los muyahidines hasta que los soviéticos se retiraron de Afganistán, para luego desentenderse del país. [Hace el gesto de limpiarse las manos]. Afganistán quedó en manos de milicianos fanáticos y armados que crearon un desastre. [Recordemos que tras la caída del gobierno comunista de Kabul en 1992, los muyahidines empezaron una guerra civil]. En aquel entonces la satisfacción por la derrota soviética hizo que no se prestara atención a la situación del país. Y así dice “the people we are fighting today, we were supporting in the fight against the Soviet”. Está claro que habla de los antiguos muyahadines, que luego se fragmentaron en diferentes bandos. Unos terminaron en la Alianza del Norte, como Ahmed Shah Masud. Y otros en los talibán, como Gulbuddin Hekmatyar. Está claro que no habla de Al Qaeda, habla de Afganistán. Pero atención a cómo tradujo y subtituló TeleSur la primera pregunta:

TeleSur traduce la pregunta “So you think if we walked away from this, didn’t give them money today, it would be worse for us from a security standpoint?” por “Ud. dice que si no hubiéramos financiando a Al Qaeda, hoy sería peor para nosotros en materia…?” Han metido un Al Qaeda con calzador para que luego parezca que cuando habla de milicianos fanáticos está hablando de terroristas de Al Qaeda. La gracia es que la presentadora de TeleSur remata “¿Qué tal? Ahí lo tienen, clarito”.

Curiosamente el discurso de Hillary Clinton en la anterior entrevista es muy parecida a su testimonio como Secretaria de Estado en 2009 ante el Congreso.

La explicación de Hillary Clinton en 2009 de cómo Estados Unidos se implicó en la Guerra de Afganistán y luego le dejó un problema a Pakistán es muy parecida. Incluye hasta el gesto de lavarse las manos. Pero hay un detalle interesante. Habla de ISI, el servicio secreto pakistaní: el Inter-Services Intelligence. La pregunta es si alguien poco conocedor del contexto pakistaní entendió ISIS y aquí tenemos el origen de la “confesión” de Hillary Clinton.

Los dos vídeos anteriores al estallido de la guerra civil siria. Así que la mención a Siria y el Estado Islámico tiene que haber tenido lugar en una fecha posterior. Por ejemplo, el diario británico The Guardian publicó esta entrevista el 4 de julio de 2014.

En la entrevista le preguntan a Hillary Clinton qué haría para derrotar al Estado Islámico. Y entra a hablar de su auge tras la retirada estadounidense en diciembre de 2011, contando cómo la población árabe sunní de Iraq se sintió marginada por el gobierno chií del primer ministro Al Maliki. Luego la entrevistadora le pregunta por un plan para entrenar rebeldes sirios y cuenta que ella estaba a favor de filtrar y entrenar a combatientes sirios para luchar contra el gobierno de Al Assad. Pero que el plan fue desechado y que en el momento de la entrevista estaba claro que de un plan así no podían garantizarse resultados en un contexto donde se había hecho fuerte el Estado Islámico y otros grupos “aspirantes a Al Qaeda”.

Jeffrey Goldberg, el actual director de la revista The Atlantic la entrevistó un mes después. En la introducción cuenta que había hablado con el presidente Barack Obama y le había expresado su escepticismo sobre un programa de entrenamiento de rebeldes sirios. Mientras que Hillary Clinton sí pensaba que Estados Unidos debió implicarse más en Siria.

JG: Do you think we’d be where we are with ISIS right now if the U.S. had done more three years ago to build up a moderate Syrian opposition?

HRC: Well, I don’t know the answer to that. I know that the failure to help build up a credible fighting force of the people who were the originators of the protests against Assad—there were Islamists, there were secularists, there was everything in the middle—the failure to do that left a big vacuum, which the jihadists have now filled.

They were often armed in an indiscriminate way by other forces and we had no skin in the game that really enabled us to prevent this indiscriminate arming.

La postura de Hillary Clinton es que, al no implicarse Estados Unidos en apoyar a la oposición siria, su debilidad permitió que los yihadistas alcanzaran la hegemonía dentro de las fuerzas de oposición. Y lo que es más importante, tal como especifica en la última frase, eso permitió a otros países que sí se implicaron en Siria armar a los yihadistas.

Esta entrevista fue reseñada por Russia Today en español:

En este sentido, Clinton también dijo en la entrevista que la situación en Siria podría estar desarrollándose de un modo muy distinto “si hubiéramos tardado menos en entrenado y equipar al grupo central del Ejército Libre de Siria”. De haber sido así, EE.UU. “por un lado habría tenido un mejor conocimiento de lo que estaba pasando en el terreno y, por otro, habría ayudado a poner en pie a una oposición política creíble”.

“En este tipo de conflictos son los hombres duros y armados los que tienen más posibilidades de convertirse en los principales actores de una transición, y no aquellos que solo hablan desde el exterior”, afirmó la exsecretaria del Departamento de Estado en referencia a “un grupo de sirios que pretendieron erigirse como la oposición política en el exilio” mientras los insurgentes “luchaban y morían” en el país.

“Por tanto, era necesario averiguar cómo podíamos apoyarlos [a los insurgentes] en el terreno, equiparlos mejor”, dijo. Sin embargo, EE.UU. no empezó a aplicar el plan en el momento apropiado, perdió tiempo y su ‘lugar vacante como patrocinador’ fue ocupado por los yihadistas. Los grupos radicales ‘convirtieron’ a los rebeldes en sus aliados y actualmente están ganando más terreno en Oriente Medio, concluyó Clinton.

La propia revista The Atlantic publicó un artículo valorando la entrevista en el que se incide en las críticas  a las políticas para Siria de Barack Obama porque para el autor es destacable que Hillary Clinton pensara que la tibieza y las excesiva prudencia impidiera frenar a tiempo la expansión del Estado Islámico.

A Hillary Clinton la encontramos en abril de 2016 entrevistada por la CNN. Le preguntan por las acusaciones de algunos políticos, como Bernie Sanders, de que su actuación al frente del Departamento de Estado fue responsable del auge del Estado Islámico.

Tenemos una transcripción de la entrevista aquí.

JAKE TAPPER: Jeff Weaver, Sen. Sanders’ campaign manager said that your foriegn policy, and you support a foreign policy that helped give rise to ISIS

HILLARY CLINTON: That is beyond absurd. They’re saying a lot of things these days, and I’m just going to let them say whatever they choose to say.

ISIS was primarily the result of the [power] vacuum in Syria caused by Assad first and foremost, aided and abetted by Iran and Russia.

Supongo que podría pasarme más tiempo buscando en Internet otras entrevistas a Hillary Clinton donde hable del Estado Islámico. Pero hemos podido conocer su punto de vista sobre Afganistán y Siria. No hay nada que indique que un día confesó que el Estado Islámico fue una creación o fue apoyado por los Estados Unidos. He de confesar que me imaginaba que si encontraba el dichoso vídeo la frase iba a estar sacada de contexto o el vídeo iba a estar editado. No imaginaba que fuera algo tan tonto. Si uno busca, encuentra en Internet un montón de titulares escandalosos como lo siguientes:

Oficial: Gobierno de Estados Unidos de América confirma que creó y entrenó a ISIS.

EE.UU. creó el Estado Islámico y planeó la caída de Mosul.

Secret Pentagon Report Reveals US “Created” ISIS As A “Tool” To Overthrow Syria’s President Assad.

Estados Unidos confiesa oficialmente que apoyó a los terroristas en Siria: secretario de estado John Kerry.

Exagente de CIA reconoce el obvio papel de EEUU en la creación del EIIL.

Como ven, un putinbot podría pasarse la vida saltando de página web en página web leyendo cómo antiguos Secretarios de Estado, informes desclasificados o antiguos agentes de la CIA demuestran el papel de Estados Unidos en “crear” el Estado Islámico (que ya había sido creado antes de la guerra de Siria, pero él no lo vio). Una auténtica realidad paralela de bulos, que cuando se rascan te llevan a medios de comunicación como Russia Today, HispanTV, TeleSur, Al Manar, etc. Sin embargo, nuestro putinbot tendrá la sensación en todo momento de ser un mente librepensadora que se informa en medios de comunicación críticos e independientes lejos del rebaño de borregos que sigue la actualidad por los medios de masas.  Por eso son tan pensados e insufribles.

Los minidrones armados del Estado Islámico

Desde hace semanas colaboro en la revista que la consultora de seguridad española UC Global publica en su página web. La revista arrancó el pasado mes de enero conmigo escribiendo en solitario en su primer número sobre los atropellos con vehículos como arma terrorista tras el atentado en un mercadillo navideño en Berlín. Repasé los detalles de aquel atentado y las experiencias previas en Europa, además de recordar los llamamientos desde las revistas de Al Qaeda y el Estado Islámico a que se cometan en suelo occidental atentados de ese tipo. La revista amplía el plantel de colaboradores y apartir de ahora tendrá frecuencia mensual, siendo publicada los días 15 de cada mes.

Hoy ha salido el cuarto número de UC Magazine y en ella aparece un artículo mío sobre uno de los asuntos que más comentarios ha generado entre quienes seguimos las guerras en Oriente Medio:  Los minidrones armados del Estado Islámico. El asunto estalló el pasado mes de enero con un vídeo de propaganda en el que se veía el lanzamiento de pequeños proyectiles sobre concentraciones de combatientes y vehículos iraquíes. No es, desde luego, el primer caso de empleo de drones por un grupo armado en la región, tal como cuento en el artículo. Pero sí es un precedente llamativo que puede llevar a la transferencia de conocimientos y a la imitación. En el artículo recojo los casos documentados de talleres del Estado Islámico y repaso lo que sabemos sobre los proyectiles empleados, además de cómo las fuerzas sobre el terreno han empezado a desplegar sistemas para responder a la amenaza.

Una guía de mis textos sobre el Estado Islámico y Siria (actualizada septiembre 2016)

He escrito varias veces sobre el origen y expansión del Estado Islámico.

Tres de mis colaboraciones con Sesión de Control fueron sobre ese tema:

Escribí sobre cómo la invasión de Afganistán en 2001 podría servir de modelo para derrotar al Estado Islámico y también de los obstáculos actuales para llevarlo a cabo:

Tras la ola de refugiados, alguno quizó culpar a Europa de darle la espalda a personas que huían una guerra provocada y alimentada por ella misma, cuando el papel occidental ha sido secundario. Expliqué las complejidades de la guerra en Siria en:

Cierta periodista española escribió sobre el mismo tema. Traté el asunto, haciendo hincapié en quién vende las armas que se usan en Siria y en la mayoría de los conflictos armados.

Expliqué la internacionalización de la guerra civil en Siria en Sesión de Control:

Profundizando en la idea de la internacionalización de la guerra siria, expliqué cómo el régimen de Bashar Al Assad es sostenido por la ayuda iraní y milicias chiíes reclutadas en países como Iraq, Pakistán y Afganistán. Un asunto pendiente es hablar de cómo el régimen sirio se ha fragmentado con señores de la guerra que controlan la economía de guerra por regiones.

He reseñado tres libros sobre el Estado Islámico que me han parecido relevantes y que dan una perspectiva bastante interesante con informaciones sobre el terreno y testimonios de testigos privilegiados.

En la revista El Medio he escrito tres artículos sobre los intereses rusos en Siria.

También he escrito en la revista El Medio sobre cómo los regímenes iraquí y sirio influyeron en la aparición del Estado Islámico. El primero porque lanzó una campaña de islamización ante el declive del socialismo árabe y sus cuadros terminaron uniéndose a las filas yihadistas. El segundo porque actuó de bombero pirómano permitiendo el flujo de yihadistas hacia Iraq. Me ha quedado pendiente un tercer artículo sobre el papel de Turquía en el auge del Estado Islámico en Siria.

Un tema que me enfada bastante es la propagación de bulos de forma interesada. He tratado algunos.

El papel del régimen sirio en el auge del Estado Islámico

Foto: AFP / Joseph Eid
Foto: AFP / Joseph Eid

Resulta curioso leer a los fans de al-Assad en España defender su como baluarte ante el horror del Estado Islámico, cuando la actuación del régimen sirio ha sido muy ambigua. De hecho, hizo la vista gorda cuando el país se convirtió en la ruta fundamental de paso de todos los chiflados que querían luchar en la yihad contra la ocupación de Estados Unidos en Iraq (2003-2011). Luego, ante el estallido de las protestas en el país decretó una amnistía general que benefició exclusivamente a los islamistas radicales, que nutrieron las filas de los rebeldes. Así trató de presentar la represión como una lucha contra el yihadismo. Por último, el Estado Islámico y el régimen sirio no mantuvieron excesivas hostilidades mientras el primero dirigía su esfuerzo a arrebatarle territorios a los grupos que luchaban contra el régimen. Al-Assad ha jugado en su país al papel de bombero pirómano. Lo cuento en la revista El Medio en “Del Irak de Sadam y la Siria de Asad al Estado Islámico (y 2).

La secta del fin del mundo

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Este fin de semana el diario madrileño ABC publicó el artículo “El «califato» provoca a Occidente para que envíe soldados a Siria” donde Mikel Ayestarán nos cuenta que el Estado Islámico tiene una naturaleza milenarista y que aspira a provocar a que Occidente invada Siria para entablar allí la gran batalla de Dabiq, el equivalente musulmán del Armagedón. Dabiq es, por cierto, una localidad ubicada en el norte de Siria que además da nombre a la revista oficial del Estado Islámico. La naturaleza milenarista del Estado Islámico es algo que ya sabíamos gracias a Manel Gozalbo y un artículo suyo que considero imprescindible: “El Califato del fin del mundo”. Con este contexto, me parece interesante estudiar al Estado Islámico desde la misma perspectiva con la que analizábamos las “sectas destructivas” surgidas en los años 70 y 80 nos permite entender los mecanismos de atracción con los que gana adeptos incluso entre la población occidental  y descubrir patrones entre los decididos a dejarlo todo para irse a vivir como súbdito del Califato, más allá de las discusiones si el Estado Islámico no es verdaderamente islámico o todo lo contrario.

Una perspectiva interesante la tenemos en un artículo que publicó este fin de semana el diario madrileño El Mundo sobre las ideas del antropólogo Scott Atran. El artículo recoge su perspectiva sobre el Estado Islámico y es destacable la visión que da de cómo un grupo con ideas tan extremas y acciones que generan tanto rechazo puede resultar atractivo. Utiliza una comparativa con Hitler, cómo no, pero me parce relevante la importancia que da a una visión colectiva y utópica que lleva al sacrificio personal y a la destrucción del orden conocido.

“Nuestros países quieren que su gente disfrute una buena vida y ausencia de riesgo, pero nuestros intelectuales jamás van a luchar para preservar nuestros derechos. Hitler propone la aventura, la gloria, la muerte, la destrucción del mundo viejo y la construcción de algo nuevo que requiere un autosacrificio y 80 millones de personas caen a sus pies. ¿Por qué? Porque la gente, sobre todo joven, no quiere solamente la vida fácil, la seguridad, la moderación. Quieren un sacrificio, algo trascendental, significativo que tenga sentido en un universo caótico. Lo que está proponiendo Hitler y Bagdadi es pasión. Se debe quemar todo para salvar al mundo”.

Desde este perspectiva lo relevante no es tanto estudiar la variante del salafismo yihadismo que representa el Estado Islámico y cómo ha surgido en el contexto del Islam, como el mecanismo de captación de voluntarios para luchar en Siria. Scott Atran destaca cómo el esfuerzo de captación es individualizado. El joven que se adentra por Internet vía redes sociales o foros hasta encontrar un reclutador del Estado Islámico recibe un mensaje personalizado contra el que las campañas generalistas de los gobiernos poco pueden hacer.

El Centre de prévention contre les dérives sectaires francés presentó un informe sobre el perfil social de los “candidatos a la yihad” en Siria o Iraq de una muestra de 160 casos. El retrato robot resultante era un adolescente/postadolescente (el 63% tenía de 15 a 21 años) de clase media, de familia no religiosa y con episodios depresivos (40%) que en el 90% de los casos tenía abuelos franceses y en el 91% de los casos había vivido un proceso de adoctrinamiento  por Internet.

Julia Ioffe ha elaborado “Mothers of ISIS”, un extenso reportaje en The Huffington Post, sobre el nexo creado entre las madres de chicos occidentales que un día desaparecieron de casa o anunciaron un viaje a Oriente Medio como voluntarios de una ONG para reaparecer al poco tiempo como combatientes en Siria y al poco tiempo morir allí. Las historias que cuentan son parecidas. Los chicos coinciden en haber tenido un padre ausente, problemas personales, problemas con las drogas, dificultades en sus relaciones personales, etc. Hasta que un día se convierten al Islam, lo que da orden a su vida y genera alivio en las madres. Pero al tiempo comienzan los roces por la vestimenta de la madre, la dieta o al alcohol, hasta la ruptura definitiva. Finalmente los chicos desaparecen sin despedirse y al poco tiempo tienen noticias de ellos desde Siria. Entonces un día les llega la noticia de la muerte del hijo allí. La lejanía, la sorpresa, el shock, el sentimiento de culpa… les genera un vacío insalvable al que nadie puede dar solución. Una de ellas, canadiense, creó una asociación para alertar a padres y educadores. Por el camino fueron contactando con ella madres con casos parecidos al suyo y terminó encontrando a Daniel Koehler, un experto alemán en desrradicalización que hasta ahora había trabajado con miembros de grupos neonazis.

Además, el Estado Islámico ha realizado campañas orientadas a captar especialmente adolescentes occidentales, a  las que empareja con yihadistas con trágicas consecuencias. Un fiscal holandés planteaba el dilema de no saber cómo se les debe tratar, si como víctimas de un engaño o asumir que su viaje a Siria fue una decisión libre reflejo de un compromiso con cierta ideología. En España el primer caso saltó este año, cuando una joven de 22 años de Almonte (Huelva) fue detenida antes de viajar a Siria. Los datos que han trascendido son que es hija de un pequeño empresario de la construcción afectado por la crisis y cuyos padres están separados. La noticia destaca, para remarcar el contraste, que en su momento llegó a vestir con estética “pseudogótica” (sic) y se hizo un tatuaje en la espalda con el nombre del grupo Metallica.

El debate tras los ataques terroristas de París del viernes 13 de noviembre se ha centrado tanto en Europa como en Estados Unidos en la “amenaza externa”. Pero hay otra interna, real confirmada. Es esta de la que he hablado hoy aquí y la otra, la que anida en ciertos barrios europeos de los que se habla poco, que trataré otro día.

¿Es el Estado Islámico un Estado?

Mi última colaboración en la revista ElMed.io repasa los criterios que se manejan en relaciones internacionales para determinar si una entidad es un Estado.  La pregunta no es sólo relevante a nivel teórico, sino que entender cómo funciona el Estado Islámico es importante a la hora de combatirlo. Representarlo como un grupo de fanáticos o un mero grupo terrorista deja de lado el esfuerzo que el Estado Islámico realiza para ganar legitimidad entre la población, funcionando como un país normal, proveyendo de bienes y servicios a la población.

Pueden leerlo en “¿Es un Estado el Estado Islámico?”.

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Trabajadores del Estado Islámico.

“El Fénix Islamista” de Loretta Napoleoni

9788449331091El Fénix Islamista: El Estado Islámico y el resideño de Oriente Próximo de Loretta Napoleoni es su retorno al tema del yihadismo después de haber publicado varios libros sobre temas como la crisis económica y el modelo chino. Recordemos que en 2004 se publicó en España Yihad: Cómo se financia el terrorismo en la nueva economía. El presente libro le debe parte su enfoque a aquel otro. Aquí encontraremos, otra vez, un recuento del origen del Estado Islámico, explicaciones de la fractura suní y chií, explicaciones del origen del islamismo a partir de Sayyid Qutb, etc. El libro, como todos los textos sobre el tema, está lleno de frases sobre el uso que hace el Estado Islámico de las redes sociales para difundir su propaganda y captar adeptos, además de cómo ha desarrollado importantes fuentes de financiación. Los párrafos al respecto me han sonado a más de lo mismo y me gustaría leer por una vez un estudio profundo sobre esos temas con métricas y datos.

Así que para mí,  lo verdaderamente interesante del libro, es todo aquello que aporta de nuevo y original frente a otros (este es el tercero que leo del tema tras haber leído un montón de artículos). En este caso Napoleoni reflexiona y ahonda en cómo el Estado Islámico se ha convertido en un gobernante legítimo a ojos de la población, que ha sufrido la intimidación, los robos y la violencia de los grupos armados que han proliferado en Siria en medio de la guerra. Así, lo que desde fuera se percibe como una autoridad brutal resulta un alivio tras años de desgobierno allí donde el Estado colapsó. Recordemos la experiencia del auge de los talibán en Afganistán en sus comienzos y la aparición de los “tribunales de la shariá” en Somalia. Además, el Estado Islámico ha procurado operar como un estado funcional que proporciona servicios a sus ciudadanos. Napoleoni habla de “estados caparazón” (shell-state, en el original).

Por momentos el libro me recuerda la perspectiva de los africanistas posmodernos españoles, que plantean que los señores de la guerra son los constructores de una nueva modernidad africana como la Guerra de los Treinta Años precedió a la consolidación de los modernos estados europeos. Napoleoni se llega a plantear si en un futuro Occidente debería limitarse a reconocer al Estado Islámico y apunta, nada menos, que las campañas de exterminio de minorías son una vía para la homogenización nacional que aporte estabilidad.

Al contrario que el libro de Patrick Cockburn, este no se trata de un libro escrito por un autor con experiencia sobre el terreno. Napoleoni cita varias veces a la periodista italiana Francesca Borri. Menciona que se ha movido por Siria cubierta de pies a cabeza y sin ningún material que la identificara como periodista, mencionando el contraste con la forma habitual de los periodistas occidentales de moverse en vehículos con la escolta de grupos armados y exponiéndose a ser secuestrados. Una experiencia tristemente repetida en el caso de los periodistas españoles.

Napoleoni ahonda en dos cuestiones para explicar la aparición del Estado Islámico. Una es el colapso de los estados-nación de Oriente Medio. La otra es las posibilidades que ofrece la globalización para la supervivencia de autoridades para estatales. Justo esos dos temas los traté en mi libro, dedicando un capítulo a cada uno. Sorprendentemente el capítulo se titula “Guerras premodernas contemporáneas”. Estarán de acuerdo que hay una forma más sencilla de expresar el concepto: Guerras Posmodernas.