“One hundred victories: Special Ops And The Future of American Warfare” de Linda Robinson

41cqH8dK0oL._SY344_BO1,204,203,200_Hace un par de años escribí aquí “Cuatro errores del gobierno Bush”. El tercero era “El Olvido de Afganistán”. Mi sensación de siempre fue que tras la caída del régimen talibán el gobierno estadounidense se desentendió de la situación en Afganistán. En algún sitio leí que el 12 de septiembre de 2011 ya se hablaba de invadir Iraq por los pasillos del Pentágono. En mi reseña de Los Vulcanos hablé de cómo una generación formada en la vieja Guerra Fría fue incapaz de asumir el nuevo mundo de las Guerras Posmodernas para imponer los planes de invasión de Iraq y tener así su guerra convencional con la que disfrutar al entrar en Bagdad de cinco minutos de gloria militar en la televisión que compensaran el 11-S y restituyeran el orgullo herido.

Así, con estos antecedentes, he llegado a este libro de Linda Robinson que sorprende al lector cuando cuenta que hasta 2009 nadie se había molestado en diseñar una estrategia de contrainsurgencia para Afganistán. Las fuerzas especiales desplegadas allí se dedicaban a perseguir objetivos de alto valor (High Value Target) con una cadena de mando diferente de las fuerzas convencionales y sin que hubiera un mando de operaciones especiales de alto nivel. Por no hablar de las fuerzas de países aliados integrados en ISAF, al margen de las fuerzas estadounidenses. En definitiva, cada uno hacía allí la guerra por su cuenta.

El libro cuenta el trabajo de los oficiales de operaciones especiales que intentaron darle la vuelta a esta situación a partir de que se creara el Combined Forces Special Operations Component Command-Afghanistan (CFSOCC-A) y se decidiera poner a las fuerzas especiales de Estados Unidos a realizar lo mejor que saben hacer: Entrenar y acompañar a fuerzas locales (Foreign Internal Defense). El libro incrementa una sospecha que tenía hace tiempo. En Afganistán se libran dos batallas contradictorias. Por una lado derrotar a los talibán y por otro lado construir un Estado. Las fuerzas especiales empezaron a organizar, entrenar y pagar fuerzas locales al mando de líderes tradicionales simpatizantes de Estados Unidos. Ese esfuerzo se hizo en muchos lugares a espaldas de las autoridades formales del país, primando eficacia y lealtad por encima de la estricta legalidad afgana. Es decir, las fuerzas especial estadounidenses socavaron el “monopolio legítimo de la violencia” para derrotar a los talibán. El problema se solucionó luego gestionando que el Estado afgano fuera absorbiendo aquellas fuerzas irregulares y entamblando las batallas diplomáticas en los pasillos del poder en Kabul para que las autoridades no desandaran lo avanzado en materia de seguridad en las aldeas.

"Afghan Local Police" (ALP)

“Afghan Local Police” (ALP), la fueza local creada en el marco de las Village Stability Operations

El título del libro hace referencia a las batallas libradas por las fuerzas especiales estadounidenses en lugares recónditos del país donde montaron bases para formar y acompañar a las fuerzas locales reclutadas entre la población y con la aprobación de los líderes informales del lugar. Los “boinas verdes” volvieron así a sus orígenes con las Village Stability Operations, que es en el fondo el tema central del libro. Podríamos decir que estamos casi ante un compendio de “buenas prácticas” de contra insurgencia donde encontramos la importancia de una fuerza entrenada para este tipo específico de trabajo y un mando consciente de la naturaleza no convencional de la empresa. Pero al igual que me sucedió leyendo sobre los esfuerzos de los marines en la provincia de Sangin cabe preguntarse si estos esfuerzos no llegaron demasiado tarde

Errando el blanco

Podrán creer ustedes lo que quieran sobre el Mossad y sus capacidades legendarias. Pero el verano pasó se armó mucho ruido por un mal movimiento de la Embajada de Israel en España. El día 31 de agosto la periodista Yolanda Álvarez anunció en Twitter que abandonaba la Franja de Gaza, donde estaba en calidad de reportera de RTVE, por “motivos personales”. Me resulta imposible encontrar el tuit pero sirva de prueba este artículo de opinión que recoge sus palabras. Pudo ser una excusa ante la existencia de otras causas. A saber.

El día 1 de agosto la Embajada de Israel publicó un comunicado criticando su trabajo, donde decían que se había convertido “desde el primer momento en correa de transmisión de los mensajes, cifras, imágenes y datos de Hamás”.  ¡Ardió Twitter! Todo el mundo atribuyó una relación causa-efecto a los dos comunicados y nació una nueva mártir del periodismo español. Personalmente sus crónicas nunca me parecieron a la altura de ninguno de los dos extremos que se le atribuían. Ni terribles ni brillantes. Revista de Medio Oriente realizó un análisis de la cobertura informativa realizada por los corresponsales españoles en Gaza. Pueden juzgar ustedes mismos.

Ayer se supo que RTVE no le renueva el contrato a Yolanda Álvarez junto con otros corresponsales. Volvió a arder Twitter. Me resultaron divertidos los piropos que le lanzaron muchos como periodista. Sospecho que muchos de aquellos entusiastas de su trabajo encajarían en el perfil español típico de inglés “nivel medio”, por lo que dudo de su capacidad de juzgar el trabajo de una periodista cubriendo un conflicto si no se informan y contrastan con la prensa internacional. En el caso de Gaza, pienso que “periodismo es todo aquello que Hamás no quería que se mostrara, el resto es propaganda”. Y nunca vi a ningún periodista español contar que su trabajo sufría las presiones y cortapisas de Hamás.

Casualidades de la vida, esta madrugada el diario israelí Haaretz publicaba las conclusiones de un informe de Amnistía Internacional sobre las acciones palestinas durante el conflicto del pasado verano, como por ejemplo el uso de hospitales, templos e instalaciones de Naciones Unidas como almacén de armas. El informe menciona que murieron más palestinos que israelíes por culpa de los cohetes palestinos. Además, cuenta que las organizaciones de derechos humanos vieron su trabajo impedido en la zona. Un detalle curioso. El informe confirma mis conclusiones sobre la explosión en Al Shati del 28 de julio de 2014 en la que murieron varios niños. Fue un proyectil palestino. Hablé de aquel caso aquí en mi blog. Sin embargo, Yolanda Álvarez informó aquel día que las víctimas habían muerto por culpa del ataque de un dron israelí. Pero a estas alturas ya lo deben saber. La cobertura del periodismo español sobre Israel es como la tostada de la ley de Murphy. Siempre cae del mismo lado.

Hablando de Ucrania en el primer #PassimDeCañas

Público hasta de pie anoche en el Café Galdós

Público hasta de pie anoche en el Café Galdós

Anoche tuvo lugar en Madrid el primer encuentro #PassimDeCañas organizado por passim.eu que giró en torno al conflicto de Ucrania. Moderó el acto Álvaro Imbernón y allí hablamos Francisco de Borja Lasheras, Nicolás de Pedro y yo. Quise asumir el papel protagonsita de follonero de la noche, pero creo que sin duda el protoganismo me lo arrebató el 2º secretario de la Embajada de Rusia en España, que fue el primer miembro del público en intervenir y arrancó risas del público. El evento me sirvió además para conocer en persona a gente del mundillo que ya conocía gracias a Twitter, como Cristina Casabón, Itxaso Domínguez y Javier García. Incluso tuve la oportunidad de saludar a un lector del blog y a los miembros del colectivo Con Ucrania. Sobra decir que la noche terminó de cañas. Yo me lo pasé estupendamente y espero que el público también.

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De derecha a izquierda: Álvaro Imbernón, Francisco de Borja, Nicolás de Pedro y un servidor

Hablamos cada al principio en torno a un cuarto de hora. Francisco de Borja aportó su experiencia trabajando sobre el terreno con la OSCE. Nos contó las dificultades que entraña supervisar un área tan extensa con un número de observadores y recursos limitados. Me hizo pensar que estamos ante un dilema clásico de ponerle el “cascabel al gato”. ¿Qué países están dispuestos a enviar más observadores desarmados y qué mecanismos podrían crearse para penalizar a los infractores del alto el fuego? Nicolás de Pedro por su parte arrancó analizando el papel de la Unión Europea en la crisis ucraniana, convertida en la diana favorita de los todólogos, aparte de analizar la cambiante estrategia rusa respecto a Ucrania y descifrar el significado del acuerdo de alto el fuego Minsk II. Habló sin pelos en la lengua y reforzó en persona mi impresión previa vía Internet de ser buena gente. Además fue acompañado de un destacado experto en geopolítica kazajo que nos aportó las reflexiones que ha suscidtado la crisis ucraniana en su país. Algunos ven allí un patrón: Primero Georgia, luego Ucrania y habrá un tercero (Бог любит троицу). No les tranquiliza escuchar a algún político ruso cuestionando la existencia de Kazajistán como nación soberana.

repartiendo

Nicolás de Pedro, arremangado, repartiendo estopa ante la inquietante mirada de Álvaro Imbernón.

Mi intervención arrancó con una mención a cierto libro de un ex-profesor de la Universidad Complutense donde habla de la película “Katyn” y en el que muestra que jamás oyó hablar del Pacto Ribbentrop-Molotov. Me parece que se conoce poco cómo entre 1917-1940 la Unión Soviética intentó recuperar las fronteras del imperio zarista en una sucesión de conflictos armados. Fue un proceso de implosión seguido de otro de expansión imperialista. Si damos un salto en el tiempo hasta la disolución de la Unión Soviética, lo que Vladimir Putin llamó “la mayor tragedia geopolítica del siglo XX”, veremos que Rusia pasó primero por la década de los 90 por un período de impasse estratégico mientras se consolidaba el Estado, se transformaba la economía y la atención del país estaba volcada en un conflicto interno como el de Chechenia. Superada esa fase el país ha vuelto su mirada al exterior, en la búsqueda de la consolidación de una esfera de influencia en el “extranjero cercano”.

No hay que recurrir a oscuras obras rusas de geopolítica para encontrar referencias a las ambiciones rusas sobre Ucrania. El país es mencionado en El Choque de Civilizaciones de Samuel P. Hungtinton y El Gran Tablero Mundial de Zbigniew Brzezinski, donde podemos encontrar las declaraciones de personalidades rusas que consideraron allá por los 90 la independencia de Ucrania como un accidente histórico que sería tarde o temprano subsanado. Afirmaban que Crimea y Ucrania no tardarían en volver al seno de la madre Rusia. Sin ir más lejos, en septiembre de 2013 Serguéi Gláziev, cofundador del partido ruso Rodina y hoy parte del círculo del Kremlin, advirtió que, en caso de que se firmara el acuerdo de asociación de Ucrania y la UE, “Rusia ya no podría garantizar el status de Ucrania como Estado y posiblemente podría intervenir si las regiones pro-rusas del país apelaran directamente a Moscú”. Por tanto, asuntos como el Maidan y la caída de Víktor Yanukovich son absolutamente contingentes en esta crisis. No hay ninguna razón que justifique una crisis política en Ucrania lleve a la invasión de Crimea.

El propio Vladimitir Putin reconoció en un reciente documental de televisión que la decisión de invadir Crimea fue tomada sobre la marcha tras la caída de Yanukovich y mientras se debatía la operación militar para sacarlo de Ucrania. La presencia de tropas rusas en suelo ucraniano es indiscutible. Y aunque ciertamente los uniformes militares rusos “Flora” y “Gorka Bars 3″ se pueden comprar en tiendas on-line, los “hombrecillos verdes” estaban equipados con material militar de uso exclusivo por las fuerzas armadas rusas. Hay constancia gráfica de la presencia de vehículos blindados GAZ Tigr con las insignias de unidades de la Guardia y pudo verse a camiones con las matrículas militares rusas que los identificaban como pertenecientes al Distrito Militar del Cáucaso Norte.

La invasión de Crimea fue posible por la nula reacción de las fuerzas armadas ucranianas. Una respuesta militar habría supuesto un conflicto abierto entre los dos países. También hay que considerar la debilidad de las fuerzas armadas ucranianas. Después de la disolución de la Unión Soviética, las autoridades ucranianas se dedicaron principalmente a liquidar los arsenales heredados. Así es habitual encontrar ventas de aviones procedentes de Ucrania en muchos lugares como África, algo que he constatado en FlancoSur.com Tras la invasión de Crimea descubrimos, por ejemplo, que la mayoría de aviones de la base aérea ucraniana de Belbek estaban inoperativos. En aquellos días quedó patente la situación de indefensión del país y, en mi opinión, aquello animó al Kremlin a intervenir en la Ucrania mayoritariamente rusófona. Pero la fórmula de invasión abierta hubiera sido difícilmente repetible en el resto de Ucrania.  Se recurrió a una invasión encubierta de voluntarios a sueldo, cosacos, chechenos al servicio del presidente Kadyrov… El caso de los voluntarios a sueldo está documentado por una periodista que siguió el calvario de las familias para recuperar los cuerpos una vez devueltos a Rusia.

Podemos diferenciar dos estapas de la guerra. Hasta agosto la marcha de la guerra fue favorable para el gobierno de Kiev. El territorio en manos de los prorrusos quedó bastante reducido y uno de sus líderes lamentó entonces que Putin los había “traicionado“. Cuando la guerra parecía perdida, comezó una segunda fase de la guerra con una una intervención rusa donde se empleó armamento pesado y comenzó el flujo de blindados a los que, con una brocha de pintura, se les ocultaba sus insignias rusas. No así a otras insignias y marcajes que nos permiten identificar la unidad de pertenencia y también saber que los vehículos habían sido transportados hasta cerca del frente en tren, ya que en conservaban las indicaciones con el centro de gravedad que sirven para guiar la carga en trenes. Las pruebas de la presencia de soldados rusos combatiendo en Ucrania oriental son numerosas. Ha tenido un papel importante el análisis de la información abierta de las redes sociales, donde los soldados rusos no han tenido inconveniente en publicar fotos anunciando que estaban en Ucrania.

El disimulo sobre el origen de las tropas desapareció en los últimos días de la guerra, una vez firmado los acuerdos de Minsk II. La maquinaria de guerra rusa puso el pie en el acelerador para tomar la bolsa de Debáltseve. Es llamativo que se vieran rodando por Ucrania oriental carros de combate T-72B3 y T-64BV que únicamente emplean las fuerzas armadas rusas mientras los infantes de marina rusos lucían abiertamente sus insignias. Da que pensar sobre las intenciones rusas que sus fuerzas trataran de consolidar sus posiciones antes de la entrada del alto el fuego y tomar una ciudad que es un nudo de comunicaciones importante que conecta Luhansk y Donetsk. O bien podemos pensar que pretenden aplicar una política de hechos consumados y no devolver el territorio ucraniano en sus manos, o bien podemos pensar que el alto el fuego es sólo una pausa antes de la siguiente fase de la guerra que presumiblemente tenga por objetivo conectar por tierra Rusia con Crimea.

Dicen que parezco Chiquito de la Calzada en esta foto. En un taburete y con el micrófono delante estuve tentado de arrancar la noche con "¿saben aquel que diu...?"

En un taburete y con el micrófono delante estuve tentado de arrancar la noche con “¿saben aquel que diu…?”. No me pregunten qué estaba contando en el momento en que me sacaron esta foto.

Debatiendo sobre Ucrania en Madrid

El próximo lunes 23 de marzo estaré en Madrid para participar en el debate que organiza Passim sobre Ucrania. Será a las 19:30 en el Café Galdós, en la calle Los Madrazo. La conversación la moderará Álvaro Imbernón de Passim mientras que allí hablaremos Francisco Borja, Nicolás de Pedro y un servidor.

El formato del encuentro sigue la línea del Beers and World de Barcelona. Así que será algo entre colegas tendiendo a la informal , aunque el tema genera pasiones y sé que la discusión tendrá enjundia. Me gustaría verles por allí.

 

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Ataque terrorista en Túnez

Anoche salí en el programa de Óscar Haza de MEGA TV para hablar del ataque terrorista de Túnez de ayer. La violencia yihadista en el país no es ninguna novedad, tal como recogí en su momento en FlancoSur.com. Hasta ahora, las víctimas habían sido miembros de las fuerzas de seguridad y políticos. Además, la violencia tenía lugar principalmente en las áreas montañosas del oeste del país. La novedad de ayer es que las víctimas han sido extranjeras y la violencia ha tenido lugar en la capital.

Que los objetivos fueran el parlamento y un museo lleno de turistas tiene doble significado. Por un lado, Túnez se trata del único país que ha salido de la Primavera Árabe con un sistema democrático. El pasado mes de enero Freedom House clasificaba a Túnez como un país “libre”, el primer país árabe en décadas. Por otro lado, el turismo es una importantísima fuente de ingresos para el país. Estrangular económicamente al país fue el objetivo de los yihadista en Egipto con su ataque en 1997 a turistas en Luxor. La acción se volvió en su contra, por la gran cantidad de población cuyos ingresos dependen del turismo.

Se da la circunstancia que estos días se conocía la muerte de un destacado líder yihadista tunecino en Sirte (Libia), mientras combatía en las filas de la fuerza yihadista libia leal al Estado Islámico. En el momento de escribir estas líneas no conozco una reclamación de autoría por ningún grupo. En Túnez actúan al menos dos grupos afiliados a Al Qaeda en el Magreb Islámico. Un repaso a la bibliografía sobre Túnez desvela que tristemente el ataque de ayer no fue una sorpresa.

“Al-Qa`ida in the Islamic Maghreb’s Tunisia Strategy” por Aaron Y. Zelin, Andrew Lebovich y Daveed Gartenstein-Ross para el Combating Terrorism Center de West Point (23 julio 2013).
“Jihadism in Tunisia: The Growing Threat” por Stefano Maria Torelli en la Jamestown Foundation (23 enero 2015).
“¿Hacia dónde se dirige el terrorismo yihadista en Túnez?” por Sergio Altuna para el Instituto Español de Estudios Estratégicos (13 marzo 2015).

Observatorio de la Nueva Guerra Fría #3

El próximo lunes día 23 de marzo estaré en Madrid para participar en un debate organizado por Passim sobre el conflicto de Ucrania en el que estarán presentes Nicolás de Pedro (CIDOB), Álvaro Imbernón (ESADEgeo) y Francisco de Borja Lasheras (ECFR Madrid). Es todo un honor que cuenten conmigo aunque el cuerpo me pide liarla parda al estilo de mi paisano Ignatius. Y es que el formato del encuentro seguirá la estela del camino abierto por Beers & World en Barcelona. Siendo en un bar y con cervezas de por medio, digo yo que alguien tendrá que dar espectáculo. Tan pronto tenga los datos confirmados de lugar y hora lo anunciaré aquí.

Hace unas semanas mantuve un breve debate en Twitter con los profesores Rafael Grasa y Javier Morales que negaban que viviéramos una Nueva Guerra Fría. Así que desde entonces lanzo tuits cargados de ironía que empiezan “La Nueva Guerra Fría no existe pero…”  Daría para una sección dentro de este Observatorio las cosas curiosas que he ido encontrando. Por ejemplo, el dominio NewColdWar.org está ocupado y es una página de propaganda rusa. O que en Twitter existe un perfil Cold War 2.0 publicado desde Moscú. Recordemos que publiqué una foto tomada en una céntrica librería de Moscú por Marta Ter en la que aparecían títulos como “Unión Soviética versión 2″ o “Guerra Fría 2.0″.

Rusia.

“La Nueva Guerra Fría no existe pero…” estuvimos unos cuantos días sin saber del paradero de Vladimir Putin, lo que generó toda clase de especulaciones y rumores rocambolescos. ¿Volverán a aparecer kremlinólogos para leer entre líneas lo que acontece dentro del círculo de poder en Moscú? Si al culebrón de la pista chechena tras el asesinato de Boris Nemtsov añadimos los rumores sobre la muerte de Viktor Zolotov podríamos encontrarnos con una lucha abierta dentro del sistema de poder ruso.

La semana pasada saltó la noticia de que Rusia se retiraba completamente del “Tratado de Fuerzas Convencionales en Europa”. En realidad, el gobierno ruso anunció que dejaría de de cumplirlo en 2007.

Zbigniew Brzezinski insistía que Rusia carecería de un anclaje con Europa sin Ucrania. Josef Janning plantea la “salida rusa de Europa” (Ruxit) no en términos geopolíticos, sino de valores compartidos. Janning habla de los valores del actual sistema político ruso como la anti-Europa, un término que emplea de forma parecida Fedja Pavlovic para referirse al “putinismo”, la mezcla de autoritarismo con capitalismo de amiguetes y que según él se puede encontrar también en los Balcanes.

La revista ucraniana Novoye Vremya publicó recientemente un artículo sobre los partidos europeos de ultraderecha que han mostrado públicamente su apoyo a Putin traducido por Ukraine Today. En el artículo aparece citado Jean-Yves Camus, del Insitut de Relations Internationales et Stratégiques, que considera que estos partidos coinciden en simpatizar con el estilo de gobierno de Putin y sus “vertical de poder”, además de compartir la desconfianza del Kremlin hacia la influencia estadounidense en Europa. Según Camus, la ultraderecha europea y el Kremlin “están unidos en su antagonismo hacia la Unión Europea”.

10845774_362043280651190_5594790600786545719_oUn foco interesante de la expansión de la influencia rusa es el Mediterráneo Oriental. Hay que observar el futuro de las relaciones de Rusia con Grecia, Chipre, Turquía y Egipto. El año pasado Aleksey Nikolsky abordó la presencia de la armada rusa en la zona: “Russian Naval Presence in the Eastern Mediterranean and the Problem of Projected Naval Basing”.

Irán.

Sergio Fernández Riquelme, autor de El nuevo imperio ruso,  explicó para el canal iraní Hispán TV el reciente acuerdo militar ruso-iraní en “Rusia e Irán, alianza frente al neocolonialismo” en términos ideológicos. Se trataría de la alianza “entre dos naciones opuestas el agotado modelo neocolonial norteamericano”. El año pasado fue Russia Today la que presentaba la rivalidad ruso-estadounidense en términos ideológicos: Rusia no comparte “el neocolonialismo occidental”.

Personalmente creo que las alianzas de Rusia con el Eje de la Resistencia y la Alianza Bolivariana surgieron fundamentalmente del principio “el enemigo de mi enemigo es mi amigo” y luego se le buscó un barniz ideológico centrado en la oposición a Occidente y la negación de la democracia liberal. El reciente acuerdo militar ruso-iraní ha generado voces contrarias dentro del régimen iraní.

Reino Unido

En la segunda entrega de noticias del Observatorio publiqué que el MI5 buscaba lingüistas especializados en el idioma ruso. Ahora sabemos que sólo el 27% de las plazas para hablantes de ruso están cubiertas en el Foreign Office, lo que llevó al titular “The British government was left in the dark during the Ukraine crisis because its diplomats can’t understand Russian”.

Mientras tanto, el MI6 informa de que Londres está llena de agentes rusos. La abundante presencia de oligarcas rusos en Londres ha generado el término Londongrado.

Latinoamérica.

Carlos E. Hernández, corresponsal en Venezuela del portal de noticias español InfoDefensa.com, habla en unos términos familiares a los desarrollados aquí: “La cuenca del Caribe, un escenario emergente de la Segunda Guerra Fría”.

El presidente venezolano Maduro ha agitado la amenaza externa y ordenado unas grandes maniobras militares a modo de exhibición de fuerza frente a Estados Unidos. No pienso que eso forme parte de la dinámica de la Nueva Guerra Fría, sino de una mera distracción.  Gisela Kozak Rovero trata el tema en:
Venezuela: ¿golpes y guerras? La simulación de la guerra fría o Maduro no es Allende”

Gustavo D. Perednik, amigo personal y biógrafo del asesinado fiscal argentino Alberto Nisman, ha escrito “Después de Nisman“. Las escuchas hechas por el fiscal han sido publicadas. Tenemos un Nismanleaks.

Y para terminar con una nota de humor, otra teoría conspirativa. Daniel Estulín habla del partido español Podemos como una creación de la masonería.

La premisa falsa

Un asunto recurrente en las teorías conspiranoicas es la premisa falsa. “¿Sabías que ningún judío acudió a trabajar el 11-S a las Torres Gemelas?”  La lista de víctimas del 11-S incluye, por ejemplo, unos cuantos Cohen, Goldstein, Rosenbaum y Salomon. Pero da igual, porque tú estás en un bar y el tipo a partir de ahí construye su versión. Al menos hoy tenemos móviles con 3G y navegar por Internet con el móvil es algo que se puede hacer con suficiente soltura para buscar respuestas sobre la marcha. Pero hay veces que el conspiranoico lanza un dato y sólo de chiripa encuentras una explicación del tema. Una vez hablé con alguien que me dijo que pensaba que el 11-S era un montaje y me habló de los vínculos de la CIA con Osama Bin Laden. “En Internet está la foto del director de la CIA con Osama Bin Laden en Afganistán”. Sólo mucho tiempo después me encontré una foto de Zbigniew Brzezinski en Pakistán con un militar pakistaní con su barba. Ese era el “director de la CIA” y “Bin Laden” juntos en una foto. Una identificación tan chanante como la que hizo la gente que llamó a la policía para informar sobre la presencia de Bin Laden poco después del 11-S en una estación de autobuses en Málaga. La policía acudió y se encontró a un inmigrante árabe con su barba. Al menos el buen hombre se lo tomó con humor, según se pudo ver por las noticias.

 El profesor Fernando Reinares escribió sobre el 11-M, al cumplirse otro aniversario el pasado miércoles 11 de marzo. En “Por qué el 11-M dividió a los españoles” habla de las premisas falsas sobre las que se construyeron los discursos políticos de un signo u otro en torno al 11-M. Encontré interesante una de esas cuestiones en que muchos insisten.

[L]a decisión de ejecutar ese acto de terrorismo se tomó en diciembre de 2001 en la ciudad paquistaní de Karachi y fue ratificada durante una reunión que delegados de tres organizaciones yihadistas magrebíes mantuvieron en Estambul en febrero de 2002. Además, lo que se convertirá en la red del 11-M inició su formación al mes siguiente, todo ello más de un año antes de la invasión de Irak.

Tras el desmantelamiento de una trama yihadista, la Operación “Dátil”, miembros de la periferia de esa red difusa dieron un paso al frente y asumieron atentar como venganza.

[H]e podido constatar cómo, incluso entre los ciudadanos interesados y que eran adultos cuando se perpetraron los atentados de Madrid, existía un gran desconocimiento sobre la trayectoria del yihadismo en nuestro país desde mediada la pasada década de los noventa.

El profesor Reinares habla sobre cómo en 2003 hubo 40 detenidos en España por “su implicación en actividades de terrorismo yihadista”. Pero no hubo una percepción de la amenaza en la opinión pública mientras la UCIE del Cuerpo Nacional de Policía justificaba que su trabajo era necesario “prevenir la muy posible comisión de atentados en nuestro país”.

Lean “Por qué el 11-M dividió a los españoles”, tan recomendable como “¡Matadlos! Quién estuvo detrás del 11-M y por qué se atentó en España.

El regreso del swarming

En las últimas semanas he tratado de enderezar el rumbo del blog retomando su propósito original. En los dos últimos años me había dejado consumir por la geopolítica y la geoeconomía dejando de lado llamar la atención sobre todo aquello novedoso en la transformación de los conflictos.

Recapitulando, en “Volver a la guerra red” conté cómo mi propósito inicial de escribir un libro contando lo mucho que había cambiado el mundo de los conflictos en red se había estrellado contra la realidad al hacer un revisión de casos. Véase, por ejemplo, mi texto “Mustafá Setmarian y la yihad individual”. Amplié mis miras más allá del mundo anglosajón con una aproximación a las teorías israelíes de la “guerra difusa” en “La perspectiva israelí de la guerra en red“. Tampoco estaría de más rescatar “Breve historia de la teoría de la guerra red” y “Bibliografía urgente sobre activismo en red” para aquellos que no conozcan el contexto del debate. Las estructuras en redes distribuidas no sólo las abordé desde el punto de vista del conflicto, sino también de la colaboración. Como es el caso del análisis de información y el trabajo policial que traté en “Redes de conocimiento”.  Y  cuando parecía que el debate había quedado en las teorizaciones de John Arquilla, David Ronfeldt y John Robb, que andan ahora en otras cosas, me encontré dos textos que retoman el debate. Los dos tienen en su título la extensión. “The coming swarming”.

9781623568221 The Coming Swarming: DDOS actions, hacktivism and civil disobedience  de Molly Sauter aborda los ataques distribuidos de denegación de servicio (DDOS) como herramienta de activismo político. El libro nació a partir de una tesis de fin de máster y se nota, porque tiene ese típico discurso académico que mantiene una cierta distancia de las cosas y disecciona las partes con una extensión muy distinta a si fuera un texto divulgativo. No es que eso tenga de malo. Recuerdo escribir un trabajo durante la carrera sobre hackers para la asignatura de Antropología Social. Pero en eso tipo de trabajos se dedica mucho espacio a realizar paralelismos con fenómenos del mundo off-line para sustentar la relevancia del tema y la pertinencia del trabajo. En este caso, Sauter sostiene que las acciones organizadas para tumbar páginas mediante ataques DDOS deberían considerarse el equivalente actual a la sentadas frente a edificios del movimiento de derechos civiles y por tanto una acción política en Internet. El argumento es relevante porque la autora señala cómo en varios casos se ha tratado como actos criminales que han recibido castigos ejemplares, además de recibir la severa atención de las agencias gubernamentales de espionaje. En el final del libro se aborda cómo los ataques DDOS han pasado a estar más relacionados con la ciberguerra y el cibercrimen, confundiéndose en el todo las acciones con una intencionalidad política.  Y es el que concepto “distribuido” aquí resulta engañoso cuando, por ejemplo, ya existen herramientas que permiten que un actor en solitario lance este tipo de ataques. La ciberguerra ha avanzado a pasos agigantados y sin embargo sigue siendo un tema pendiente en este blog.

RobotCNAS ComingSwarm_WEB_PTics on the Battlefield Part II: The Coming Swarm de Paul Scharre es un documento del think-tank Center for a New American Security, que ha actuado como laboratorio del gobierno Obama en la sombra por lo que por él han pasado figuras bastantes relevantes y del que han salido ideas bastante relevantes. Scharre plantea en el debate de una forma bastante interesante que lo hace avanzar desde el punto en que había quedado en los tiempos en que Arquilla y Ronfeldt plantearon el swarming. Recordemos que para estos últimos el momento culminante que puso en marcha su trabajo fue la Operación “Tormenta del Desierto” y las fuerzas acorazadas estadounidense corriendo por las extensiones áridas del sur de Iraq. Scharre piensa en cambio en futuros enfrentamientos navales, China evidentemente, con las nuevas tecnologías de aviones sin piloto en mente. El concepto de enjambre cobra ahora sentido literal gracias a un futuro abaratamiento de aviones sin piloto de bajo coste que unan capacidades ISR y una cabeza de guerra que les convierta en proyectil guiado. Así, bastaría con un solo aparato detectara a una unidad enemiga para que la información corriera por la red y el resto del enjambre se lanzara a por él. Eso nos lleva al debate sobre la robotización, la autonomía de los aparatos y la necesidad o no de “man in the loop”

China ha construido 83 buques lanzamisiles Tipo 022 de 220 toneladas.

China ha construido 83 buques lanzamisiles Tipo 022 de 220 toneladas.

El otro campo donde desarrollo el concepto es el campo naval entrando en cálculos probabilísticos sobre la ventaja de una flotilla frente a un único buque pesado. Esto viene a colación de que la U.S. Navy cada vez tiene menos buques. Y tras la retirada de las fragatas clase “Oliver Hazard Perry” (modificadas en España para dar lugar a la clase “Santa María”), se encontrará con los destructores clase “Arleigh Burke” como caballo de batalla. Un buque que en su última variante, la Flight III, supera ya las 9.000 toneladas y lo coloca en el peso de un crucero de antes de la Segunda Guerra Mundial. Simplificando las ideas de Scharre, él vería preferible desplegar 44 buques ligeros de 220 toneladas de desplazamiento Tipo 022 que un destructor “Arleigh Burke” Flight III de 9.800, siendo la suma de desplazamientos la misma. La cantidad supone una cierta calidad en sí misma.  Recurriendo al cálculo probabilístico demuestra que un pim-pam-pum de misiles antibuques hay más probabilidad de que la flotilla de unidades más ligeras alcance a la unidad pesada. Añade además como ventajas que con más unidades se cubre más superficie del mar y se añade más incertidumbre al enemigo. Mi objeción es que asume sin problemas que habrá bajas, algo que no me imagino que entre en los planes de la U.S. Navy. Y me parece que olvida que hay diferencias cualitativas notables entre un buque ligero y otro pesado. Hablamos de la autonomía, la cantidad de armas que puede portar y la naturaleza de los sensores que puede portar por tamaño y potencia eléctrica instalada.

Con sus limitaciones y mis objeciones, no me queda más que dar la bienvenida estos dos textos a un debate que había quedado algo parado.

Swarming en la selva

Tengo debilidad por todo lo que es guerra irregular y no convencional. Por ejemplo, si me ven leyendo sobre la Segunda Guerra Mundial no me verán haciéndolo sobre acorazados, divisiones Panzer y ases de la aviación. Me van más historias como la de los corsarios alemanes, la Xª Flotilla MAS o el Long Range Desert Group. Así que este fin de semana me leí un librito de Osprey publicado en España por RBA. Se trata de The British Army 1939-1945 (3): The Far East que oportunamente en España ha sido retitulado Los Chindits y otras fuerzas británicas del frente asiático.

Los “Chindits” fue el nombre dado a la 77ª Brigada de Infantería India y que, a sugerencia del general  Orde Charles Wingate, se envió a luchar tras las líneas japonesas en Birmania con la intención de atacar sus líneas de suministro, crear confusión y distraer fuerzas del frente. El nombre “Chindit” es una corrupción de “chindé”, un dragón mítico representado en los templos birmanos. La brigada fue dividida en varias columnas y reabastecida desde el aire mediante el lanzamiento de suministros en paracaídas. Lo resultados de su primera campaña, la Operación “Longcloth” fueron magros. Los japoneses no estaban embarcados en ninguna acción mayor y la distracción de fuerzas desde el frente no supuso un gran incoveniente para los japoneses. Pero sirvió para probar el concepto y como golpe propagandístico en un frente inactivo tras grande fiascos británicos en la región como el de Singapur.

El general Wingate en el centro

Los efectivos para una segunda campaña fueron ampliados: 20.000 hombres en seis brigadas. Además participó una unidad estadounidense, la 5307ª Unidad Combinada (Provisional), más conocida por los Merrill’s Marauders. Como novedad, la fuerza “Chindit” estableció campamentos estables tras las líneas japonesas. Esta campaña coincidió con la ofensiva del 15º Ejército japonés desde Birmania hacia Imfal y Kohima, actualmente territorio indio y entonces parte del dominio británico de la India. Es decir, las fuerzas japonesas lanzaron una ofensiva ya en suelo de la joya de la corona del Imperio Británico en Asia. Esta vez la presencia de todas esas fuerzas británicas, de la Commonwealth y estadounidenses pululando por la retaguardia japonesa tuvo un papel al parecer decisivo en el resultado de la batalla, al cortar líneas de suministros y distraer fuerzas del frente. La Batalla de Kohima en la primavera de 1944 marcó el máximo avance japonés y a partir de entonces los británicos recuperaron la iniciativa hasta el final de la guerra. Para los japoneses fue su particular Stalingrado en Asia.

El excéntrico general Ordre Wingate, un conocido para los que éramos lectores del blog de Jorge Aspizua, murió en un accidente de aviación el 24 de marzo de 1944. Y como todas las ideas innovadoras y geniales, el empleo de los “Chindits” como un enjambre tras las líneas japonesas, murió con su autor. Cuatro de las brigadas fueron obligadas a permanecer en el terreno a pesar del agotamiento de la tropa, empleadas como infantería convencional y lanzadas a pesar de su falta de material pesado contra objetivos japoneses.  El número de bajas fue alta y una enorme cantidad de soldados declarados no aptos para el servicio tras volver a las líneas británicas.

Resulta que el enemigo más implacable de los “Chindits” fue el entorno natural. Las selvas birmanas se extienden por un terreno escarpado y cruzado por grandes ríos. Las tropas británicas sufrieron más bajas por la malaria que por las acciones del enemigo. A eso había que añadir las enfermedades gastrointestinales, la disentería, el tifus, la fiebre amarilla y hasta los problemas en la piel por las rozaduras del equipo en un ambiente tan húmedo. Como la tropa dependía de los suministros aéreos lanzados en paracaídas para abastecerse, andaban siempre escasas. Los soldados británicos se ven en las fotos harapientos y famélicos.

El libro es una aproximación somera al asunto en apenas 48 páginas, con bastante espacio dedicado a uniformes y equipos. Pero saco dos conclusiones. La primera es una vieja lección. Las ideas innovadoras sólo funcionan cuando la cadena de mando las entiende y asimila para ejecutarla con todas sus consecuencias. Cuando se aplican a medias, como en la campaña final, el resultado es malo y encima se llega a usar como excusa para seguir haciendo las cosas como siempre. La segunda es que a pesar del carácter legendario de los “Chindits”, me he quedado con la sensación de que su papel se ha magnificado dentro del extenso contexto de la Segunda Guerra Mundial. Y esto tiene más que ver con cómo la maquinaria audiovisual y editorial anglosajona han instalado en nuestra conciencia sus hechos de armas. Recordemos películas como “Objetivo: Birmania” (que dio nombre a un grupo pop en España) e “Invasión en Birmania” (titulada originalmente “Merrill’s Marauders”).

La historia tiene un corolario realmemente interesante y que abre un hilo del que tirar en un futuro. El nombre 77ª Brigada ha sido rescatado por el Ejército Británico. El pasado mes de enero de 2015 se creó como una nueva unidad dedicada para la “guerra no letal” en la era de la información, lo que significa guerra psicológica y guerra de la información en redes sociales. De ahí que la prensa hable de “Facebook Warriors”. Está previsto que la brigada esté operativa en abril. El 42% de su personal será reservista e integrará también personal de mar y aire. La denominación de 77ª Brigada se escogió precisamente en homenaje a la la 77ª Brigada de Infantería India, los “Chindits” originales, por el carácter no convencional de su operaciones.

Alarmas en el Flanco Sur

Muchos sabrán que escribo de forma discontinua el blog Flanco Sur sobre temas de seguridad y defensa en el Magreb y África Occidental. Recientemente, tras bastante tiempo, actualicé la plantilla de WordPress para darle un aspecto más serio y moderno. Un cambio que aquellos que sigan el blog en su lector de RSS no habrán notado.

En este mes de marzo de 2015 se cumple diez años de que empecé a hablar del Flanco Sur Profundo, la idea de que la verdadera frontera estratégica española no estaba en el Magreb sino en África Occidental. Lo planteé como comunicación académica en un congreso  en Granada en 2008 y actualicé algunas ideas en un artículo en 2010. Pero cuando la preocupación por la región se convirtió en un tema usual, véase la abundancia de comunicaciones en el último congreso de Granada del año pasado, yo empecé a prestar menos atención. Disfruto más la tarea de abrir camino, como es el caso de la Nueva Guerra Fría.

Ahora el panel de alarmas está lleno de luces rojas que trazan una enorme area de inestabilidad que va de Túnez y Libia hasta la cráduple frontera en torno al lago Chad, pasando por Mali. El pasado viernes hubo un atentado contra un bar-resturante en Bamako frecuentado por extranjeros en Bamako (Mali). El ataque fue reivindicado por el nuevo grupo, “Al Murabitún”, de un viejo conocido, Mojtar Belmojtar. Hay que recordar que España participa en la misión europea de formación del ejército maliense, EUTM Mali.  Por otra parte, el líder del grupo yihadista nigeriano Boko Haram anunció su adhesión al califato proclamado por el Estado Islámico, sumando así otro apoyo más en África. Me queda ponerme al día con los últimos movimientos en el noreste de Nigeria y abordar de una vez por todas la situación en Mali. Mientras tanto, aquí tienen las últimas ocho actualizaciones de FlancoSur.com