Verdades, medias verdades y mentiras sobre la Guerra de Iraq

La semana pasada se publicó el “informe Chilcott” sobre Iraq. Es el trabajo de una comisión de cuatro personas que trató de responder a dos preguntas.

  • Si fue correcto y necesario invadir Iraq en marzo de 2003.
  • Si el Reino Unido podría o debería haber estado mejor preparado para lo que siguió.

Las conclusiones del informe fueron las siguientes:

  • Las conclusiones sobre la severidad de la amenaza presentada por las armas de destrucción masiva de Iraq fueron presentadas con una certeza que no estaba justificadas.
  • A pesar de las advertencias explícitas, las consecuencias de la invasión fueron subestimadas. Los planes y preparaciones para el Iraq después de Saddam Hussein fueron completamente inadecuados.
  • El Gobierno [británico] falló en alcanzar sus objetivos declarados.

Las primeras conclusión eran algo conocido para quienes leímos en su momento Guerra contra Irak, del que era coautor Scott Ritter, un experto en armas NBQ y ex-inspector de la United Nations Special Commission (UNSCOM). El libro, publicado antes de la invasión, contaba las razones técnicas de por qué el Iraq de Saddam Hussein no podía producir armas NBQ. La segunda conclusión está, para el caso estadounidense, documentado por Tom Ricks en Fiasco.  Mencioné estos dos libros, por cierto, en “¿Qué harías tú en un ataque preventivo de Moscú?”, donde contaba las ironías de la vida de ser insultado en Internet en su momento por los neocón españoles y ahora por los fans de Putin. Pero me desvío. Volvamos al tema.

La polémica saltó en España porque, haciendo un paralelismo con Reino Unido, se planteó si al ex-presidente del gobierno José María Aznar no debería exigírsele el mismo grado de responsabilidades políticas como a Tony Blair. Y el entonces Ministro de Defensa y hoy embajador español en Reino Unido, Federico Trillo, afirmó: “España no estuvo en guerra en Irak, no se pegó un solo tiro”. La frase puede interpretarse como una media verdad o como una mentira.

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El cuarteto de las Azores. Foto vía Wikimedia.

Tal como el ex-ministro Trillo dijo, España proporcionó “apoyo político” a la invasión. El gobierno de George W. Bush estaba preocupado por el coste político de una acción unilteral que no contaba con el aval de Naciones Unidas. Así que necesitaba arroparse del apoyo de otros países. En la primera rueda de prensa dada en Tampa (Florida) por un portavoz del mando regional estadounidense para Oriente Medio (CENTCOM), apareció un militar estadounidense flanqueado por un oficial danés y otro holandés. Paradójicamente el apoyo militar holandés a la invasión de Iraq fue el despliegue de un submarino bien lejos del campo de batalla. España era el país con más oposición a la invasión de toda Europa. Recuerdo una encuesta en que la suma del “bastante en contra” y el “algo en contra” era de 93%. Así que el gobierno de Aznar no ofreció ninguna contribución al esfuerzo militar, ni siquiera simbólica, como los holandeses. Para el presidente Aznar era importante codearse y retratarse con el presidente de Estados Unidos. Y mientras que en España se habló con insistencia del Trío de las Azores (olvidando al primer ministro portugués, José Manuel Durão Barroso), la prensa anglosajona se centró en George W. Bush y Tony Blair que ele dedican poca atención.

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Infantes de marina españoles en Iraq. Foto vía Las Historias de BLIMDANET

Sin embargo, una vez caído el régimen de Saddam Hussein, España sí desplegó tropas en tareas de eso que ahora se llama “estabilización y apoyo”.  Los infantes de marina que desembarcaron en el puerto de Umm Qasr repartieron ayuda humanitaria mientras que los especialistas NBQ del Ejército de Tierra quedaron ociosos ante la falta de armas de destrucción masiva que neutralizar. Luego, el país quedó repartido en varias áreas de responsabilidad. Una de ellas fue asumida por una división multinacional en la que se integró una brigada española, la Plus Ultra, que acogió unidades de cuatro países hispanoamericanos. Precisamente el entonces ministro de Defensa y ahora embajador en el Reino Unido, Federico Trillo, protagonizó la anécdota de gritar “¡Viva Honduras!” ante una formación de soldados salvadoreños.

Los soldados españoles se desplegaron en Nayaf y Diwaniya. La primera alberga uno de los lugares más sagrados para los musulmanes chiíes. Y mientras los soldados españoles aplicaban una política de mano izquierda y dejar hacer para no soliviantar la población, las milicias chiíes del lugar iban acumulando fuerzas gracias a la actividad económica generada en la ciudad por las multitudinarias peregrinaciones. En una fallo calamitoso de los servicios de inteligencia y la inteligencia militar española, pasó inadvertido que el país se estaba convirtiendo en un barril de pólvora, con el líder chií Moqtada Al Sadr escalando su desafío a la Autoridad Provisional de la Coalición, el gobierno de ocupación estadounidense. Tras la detención de un lugarteniente de Al Sadr, el 4 de abril de 2004 estalló en una revuelta chií que duró tres meses. Los soldados españoles sí “pegaron tiros”. Los relatos españoles sobre la batalla de Nayaf insisten siempre en lo sorpresivo del levantamiento y centran la responsabilidad en la acción estadounidense, cuando las crónicas estadounidenses cuentan la situación política en el país como un choque de trenes inevitable.

El 17 de abril tomó posesión de su cargo como presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. A las 24 horas ordenó la retirada de las tropas en “el menor tiempo posible”. Lo que iba a ser la Brigada Plus Ultra III se transforma en Contingente de Apoyo al Repliegue (CONAPRE). La precipitada retirada española dejó un “agujero” en los planes estadounidenses, obligando a algunas unidades a prolongar su estancia en el país y obligar a otras a adelantar su salida de Estados Unidos. Convirtió a España en un aliado de tercera y las relaciones con Estados Unidos se enfriaron bastante.

Así que cuando hablemos de las consecuencias de la voladura del Estado iraquí en la invasión de 2003, no es correcto decir que el gobierno de Aznar tiene una responsabilidad como “autor material”. Su apoyo fue meramente político. Lo cual no le exime de algún tipo de responsabilidad. Tampoco es correcto decir que no hubo soldados españoles pegando tiros en Iraq, porque hubo tiros y muertos. Así que lo que hemos visto es un debate político entre dos bandos que retuercen los hechos para convertirlos en munición.

Un total de 11 militares españoles murieron en Iraq. Aquí están sus nombres ordenados por orden cronológico de fallecimiento.

Capitán de navío Manuel Martín-Oar Fernández-Heredia (Armada, adscrito al Autoridad Provisional de la Coalición).

Sargento Luis Antonio Puga Gándara (Ejército de Tierra).

Sargento 1º José Antonio Bernal Gómez (Ejército del Aire, asdcrito al CNI).

Comandante José Merino Olivera (Ejército de Tierra, adscrito al CNI).

Comandante José Carlos Rodríguez Pérez (Ejército de Tierra, adscrito al CNI).

Comandante Alberto Martínez González (Ejército de Tierra, adscrito al CNI).

Comandante Carlos Baró Ollero (Ejército de Tierra, adscrito al CNI).

Brigada José Lucas Egea (Ejército de Tierra, adscrito al CNI).

Brigada Alfonso Vega Calvo (Ejército de Tierra, adscrito al CNI).

Sargento 1º Luis Ignacio Zanón Tarazona (Ejército del Aire, adscrito al CNI).

Comandante Gonzalo Pérez García (Guardia Civil).

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En torno a una entrevista al profesor José Luis Gordillo

El pasado fin de semana tuvo lugar en Varsovia la última cumbre de la OTAN. El lugar fue significativo. Allí se fundó en 1955 el tratado que constituyó la alianza militar de los países comunistas durante la Guerra Fría, más conocido como el Pacto de Varsovia. Rusia y el nuevo clima de relaciones con Occidente fueron evidentemente tema de fondo. Así que con motivo de la cumbre el diario La Marea entrevistó a Nicolás de Pedro (investigador del CIDOB) y también a José Luis Gordillo (profesor de Filosofía del Derecho  en la Universidad de Barcelona y miembro del Centre Delàs de Investigación por la Paz). Me llamó la atención la entrevista al segundo, por decirlo de alguna manera. Y tras expresarlo en Twitter,  Magda Bandera, directora de La Marea, me pidió que le señalara qué afirmaciones del profesor Gordillo son erróneas.

Aquí está la primera pregunta y la respuesta del profesor Gordillo. Las negritas son mías.

¿Es necesaria la OTAN hoy en día?
Preguntarse si la OTAN es necesaria es casi como preguntarse si el cambio climático es necesario. Es un problema que han provocado los propios seres humanos y que supone una grave amenaza para la humanidad. Se trata del único bloque militar que existe en el planeta y es el actor más agresivo y belicoso, la principal amenaza institucional a la paz y a la seguridad mundial. Sólo hace falta pensar en sus intervenciones en países como Iraq o Siria. Han provocado la mayor crisis migratoria desde la Segunda Guerra Mundial. Lo más importante es combatir esa amenaza, es decir, la OTAN debería disolverse.

La OTAN no es evidentemente la única alianza militar actualmente existen en el planeta. Este mismo año, se anunció la creación de la Alianza Militar Islámica para Luchar contra el Terrorismo con sede en Arabia Saudita. La alianza declaró su intención de luchar en “Iraq, Siria, Libia, Egipto y Afganistán”. Recordemos que las petromonarquías árabes se están mostrando cada vez más activas en la región del Gran Oriente Medio, tal como demuestras sus intervenciones militares en Yemen y Libia. (Para el caso de Emiratos Árabes Unidos, véase mi artículo “La emergencia de Emiratos”). Precisamente las petromonarquías árabes contaban no sólo con el Consejo de Cooperación del Golfo como organización regional, sino también la Fuerza Escudo de la Península como alianza militar. Esta último intervino en Qatar para sofocar la revuelta chií en 2011.

Podríamos seguir con otras organizaciones, hablé aquí una vez de los Five Power Defence Arrangements, pero basta saber que Rusia ha articulado las suyas, como la Organización de Cooperación de Shanghái, que se estrenó en 2007 con el ejercicio militar antiterrorista “Misión de Paz” donde los bombarderos estratégicos Tupolev Tu-22M realizaron un bombardeo en alfombra. El peculiar concepto de la organización sobre lo que es la lucha antiterrorista pudo verse en otros ejercicios, como el realizado en en 2014 donde la artillería rusa machacó objetivos con piezas de artillería autopropulsada 2S3 Akatsiya y lanzacohetes BM-21 Grad.

La OTAN ha realizado varias intervenciones militares con razones discutibles y resultados lamentables, pero ni Iraq ni Siria se encuentran entre ellos. La coalición militar que invadió Iraq en 2003 fue una coalición ad hoc en la que participaron con tropas sobre el terreno Estados Unidos, Reino Unido, Australia y Polonia, mientras que países como Holanda y Dinamarca apoyaron la invasión pero no desplegaron tropas (Holanda aportó un submarino).

Tras la caída del régimen de Saddam Hussein se formó otra coalición ad hoc de países, la Multi-National Force – Iraq, formada por países tan diversos que fue bautizada como “la coalición de los que quieren” (“The coalition of the willing”). Países de Hispanoamérica como El Salvador y Honduras o países de Asia como Mongolia, Japón y Filipinas participaron en aquella coalición. Recordemos la anécdota del ministro Trillo gritando “¡Viva Honduras!” ante una formación de tropas de El Salvador.

Según la página web de la OTAN, hubo varias tareas asumidas por la organización. Una fue el despliegue de aviones de vigilancia aérea AWACS y sistemas de defensa antiaérea en Turquía (país OTAN cuyo parlamento no autorizó que la 4ª División de Infantería estadounidenses atravesara su territorio para invadir Iraq desde el norte) y la otra fue asistir al ejército polaco en la organización del cuartel general de una división multinacional. En mención aparte se cuenta la existencia de la NATO Training Mission-Iraq, que entrenó entre 2004 y 2011 a 5.000 soldados y 10.000 policías iraquíes, en un programa llevado a cabo por petición del gobierno de Iraq y cerrado en 2011 por la falta de un Acuerdo sobre el Status de la Fuerza (SOFA) con el país anfitrión. Curiosamente, en otro pregunta el profesor Gordillo afirma:

En Iraq la OTAN actuó después de la invasión para encargarse del entrenamiento de las fuerzas del nuevo régimen. Quien hizo la invasión fueron las potencias grandes de la OTAN, EEUU y Gran Bretaña.

Así que para el profesor Gordillo, la OTAN es intercambiable por Estados Unidos. Con lo cual, resulta que su crítica a la OTAN es en realidad una crítica al intervencionismo de Washington. Pero sigamos…

Igual que el en caso de la invasión de Iraq, la intervención estadounidense para luchar contra el Estado Islámico en Siria e Iraq, la Operación “Inherent Resolve”, se ha organizado como una alianza ad hoc creada en diciembre de 2014 y denominada en inglés como Global Coalition to Counter the Islamic State of Iraq and the Levant. Las misiones de bombardeo contra objetivos del Estado Islámico la han realizado aviones de países de la OTAN como Estados Unidos, Francia, y Canadá, pero también de países no OTAN como Emiratos Árabes Unidos, Jordania y Australia. Otros países contribuyen a la coalición de diferente manera. Por ejemplo, España aporta una misión de entrenamiento para el ejército iraquí.

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Banderas de los países miembros de la coalición contra el Estado Islámico.

Por último el profesor Gordillo atribuye a las intervenciones de la OTAN en Siria e Iraq haber provocado la denominada “crisis migratoria en Europa”. Ya ha quedado claro que la OTAN no ha sido la organización que realizó la invasión de Iraq y llevó a cabo la ocupación posterior para luego volver a intervenir en la región contra el Estado Islámico. Y dejemos a un lado que las estadísticas de solicitantes de asilo registrados en la Unión Europa de 2015 muestran un peso considerable de las personas procedentes de países distintos a Siria e Iraq. Al fin y al cabo, son sólo datos de solicitudes de asilo, lo que nos haría pasar por alto aquellas personas con otro status. Así que tratemos de buscar, si es posible, datos de las razones declaradas por esas personas para abandonar el país.

Tenemos los resultados de una encuesta realizada en Turquía en un campamento de refugiados y publicada por The Washington Post en septiembre de 2015. A la pregunta multirespuesta de por qué abandonaron el país, un 43% respondió que la razón era que las fuerzas del régimen había ocupado su ciudad y un 32% respondió que debido a que las fuerzas del regimen había destruido sus hogares. Un 13% menciona a que los rebeldes habían ocupado su ciudad. Curiosamente no aparece el Estado Islámico y dudo que la encuesta lo incluya en la categoría rebelde. Una sola encuesta en un solo campamento no es estadísticamente relevante porque podría haber sesgos. Podría ser, por ejemplo, que todos los refugiados de ese campamento provengan de un lugar concreto de Siria y sus razones para huir del país sean las mismas. Podría buscar otras encuestas pero las que recuerdo leer sobre el tema apuntaban en la misma dirección. La principal razón para huir de los refugiados eran los ataques del régimen contra zonas pobladas en una estrategia de tierra quemada practicada desde el comienzo de la guerra civil (y que aún perdura con los ataques de la aviación rusa con bombas de racimo incendiarias).

Hay otra cuestión. ¿Por qué esos refugiados abandonaron Turquía y otro países para tratar de llegar a Europa? Melissa Fleming apunta en The Guardian a la restricción de derechos y el deterioro de las condiciones en las que vivían los refugiados. En el caso turco cabe preguntarse el papel del gobierno en ese éxodo cuando ha sido usado como herramienta de presión en sus negociaciones con la Unión Europea. Recordemos el fondo de ayuda de 3.000 millones de euros destinado a Turquía para hacerse cargo de los refugiados. Elizabeth Dickinson menciona en The Huffington Post que las razones para abandonar los campamentos de refugiados tiene que ver con la “fatiga de la ayuda”, tras años de conflicto en los que los refugiados han agotado sus recursos y han ido perdiendo sus redes de ayuda familiar. Stewart M. Patrick apuntaba ya en esa dirección en Newsweek cuando señalaba en 2014 los problemas que tenía el Programa Mundial de Alimentos de Naciones Unidas para financiar su programa de atención a los refugiados sirios. Podemos entender que a lo que se refería el profesor Gordillo era que la razón de origen de la existencia de refugiados sirios era la intervención de la OTAN allí. Así que no hace falta ahondar más en las causas de su desplazamiento hacia Europa una vez abandonado su país de origen.

Y llegados aquí resulta que sólo he dado réplica a la primera pregunta. Así que comentaré varias frases que me llamaron la atención.

“Rusia está defendiendo su espacio vital”
“Espacio vital” (Lebesnraum en alemán) es un concepto geopolítico acuñado por Karl Haushofer y asumido por el régimen nazi para justificar su expasión hacia el este. Aceptar que Rusia tiene un “espacio vital” es legitimar la naturaleza imperial de Rusia y pisotear los derechos de las naciones soberanas que la rodean.

“Cuando acabó la Guerra Fría, Bush padre prometió que la OTAN no avanzaría hacia el Este, que nunca se integraría en la organización a los países de la zona para que Rusia se sintiera segura”.
Es un cliché muy reptido.  El expresidente Mijail Gorbachov lo desmintió en una entrevista de un medio ruso.

“Hungría, Polonia… tienen gobiernos con mentalidad de extrema derecha, que viven en un mundo mental anclado en la Guerra Fría. Ven rojos e invasiones comunistas por todas partes. Polonia… tienen gobiernos con mentalidad de extrema derecha, que viven en un mundo mental anclado en la Guerra Fría. Ven rojos e invasiones comunistas por todas partes”.
Hungría es un mal ejemplo. Tiene un gobierno amigo del Kremlin. Más allá de la orientación política de algunos gobiernos, partimos de la base de que la anexión de Crimea fue la primera expansión por la fuerza de un país en Europa desde el fin de la Segunda Guerra Mundial. Así que es comprensible la paranoia de algunos países de Europa del Este, como las repúblicas bálticas, con una pequeña base demográfica y una minoría rusa (la defensa de las minorías ha sido mencionada como razón en Rusia para una intervención militar). Como dice el refrán “Que seas un paranoico no quiere decir que no te persigan”. A modo de  ejemplo, el ejercicio militar Zapad 99 realizado por Rusia y Bielorrusia escenficaba la supresión de una revuelta de la minoría étnica polaca en Bielorrusia e incluía un ataque nuclear contra Varsovia. En los ejercicios Zapad 2013 la aviación rusa simuló un ataque contra Estocolmo.

Pero la guerra de Ucrania sin el interés norteamericano nunca habría ocurrido.
Aquí me perdí. Repasemos los acontecimientos: Rusia invade Crimea. Rusia envía fuerzas especiales, contratistas y milicianos a Ucrania oriental para avivar un revuelta contra el gobierno central, lo que deriva en una guerra civil en la que Rusia termina enviando de forma encubierta a soldados y material militar de su ejército. Pero, la culpa es de Estados Unidos?.

Dice el profesor Gordillo que los gobiernos de Estados Unidos trataron de incluir a Ucrania en la OTAN, cuando la OTAN no incluyó al país en su Membership Action Plan a pesar de la solicitud hecha en 2008 por el gobierno ucraniano de entonces. Según el profesor Gordillo, la ampliación de la OTAN hacia Europa del Este fue impulsada por los sucesivos gobiernos estadounidenses, pasando por alto que fue resultado de la decisión voluntaria de países que habían sufrido invasiones soviéticas de entrar en la OTAN como garantía de su soberanía. Y que son hoy varios de esos países los que piden la presencia militar de la OTAN, presencia reducida en Europa por decisión de Obama en el contexto de su “Pivot to Asia”. Al profesor Gordillo le falta considerar eso que en ciencias sociales se llama “agencia”, la capacidad de tomar sus propias decisiones.

[…] El tema de la financiación del Estado Islámico, ¿quién le da las armas? Habría que dirigirse a Arabia Saudí y Turquía, dos estrechos aliados de los EEUU.
El profesor Gordillo confunde al Estado Islámico con los rebeldes sirios que reciben apoyo de Arabia Saudita. Esas armas que Arabia Saudita han sido repetidamente identificadas (desde los lanzagranadas croatas M79 OSA a los misiles portátiles tierra-aire FN-6 de fabricación china y probablemente comprados a Sudán). Es más el programa de entrega de misiles anticarro TOW pasa por un proceso de filtrado (vetting) llevado a cabo por la CIA.

La financiación externa del Estado Islámico ha sido siempre sobre estimada. Las armas que muestra el Estado Islámico en su propaganda y las que han sido capturadas a sus miembros nunca han provocado sorpresa por sus origen inusual. Son armas en dotación en el ejército sirio e iraquí, o entregadas a los rebeldes sirios y las fuerzas kurdas del norte de Iraq por terceros países. Es decir, el Estado Islámico se ha armado siempre con capturas a las fuerzas que combaten o tomada de almacenes y polvorines capturados, cosa de la que hay sobradas evidencias gracia a los vídeos que sus órganos de propaganda  producen. Esas capturas no han sido necesariamente por la fuerza, como fue el caso de desplome y huída de las divisones iraquíes que defendían Mosul.

Como ven, estas últimas frases que he comentado se tratan de una mezcla de datos que considero erróneos con opiniones que me parecen discutibles. Estas últimas en cuanto personales son respetables. Pero me queda la duda que el profesor Gordillo conozca la OTAN y su funcionamiento, con cada país yendo por libre e imponiendo limitaciones políticas al empleo de sus fuerzas (las famosas “caveats”). Por ejemplo, la intervención en Libia fue una iniciativa franco-británica a la que Obama se unió a regañadientes (Véase “Obama’s Way” y “The Obama’s Doctrine”). En Estados Unidos siempre se han quejado de que la OTAN es una jaula de grillos. La realidad es siempre más complicada.

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El antisemitismo y la dimensión ideológica de la Nueva Guerra Fría

Imaginen que durante la campaña de referéndum sobre la salida del Reino Unido de la Unión Europea alguien hubiera usado el argumento de que el país despilfarraba recursos con sus contribuciones al Fondo de Cohesión. Y acompañara el mensaje con una caricatura en la que se representaba a los habitantes de los países PIGS como vagos y ladrones por naturaleza. Nos parecería un mensaje racista, más allá de la exactitud de los datos empleados o que efectivamente el dinero europeo fuera dilapidado en España en tramas corruptas. El asunto de fondo quedaría entonces al margen ante un mensaje despreciable. Algo así perpetró Izquierda Unida de Madrid el pasado jueves día 7 de julio en su campaña contra la visita del presidente Obama a España.

IU Antisemita

Podríamos señalar la ironía de que el presidente Obama fuera bievenido en Cuba mientras que los comunistas españoles monten una campaña contra su visita.

Considerando que el viernes arrancó en Varsovia una cumbre de la OTAN en la que Rusia será un tema central, tendré pronto que volver a hablar aquí sobre la Nueva Guerra Fría. No creo que quede alguien a estas alturas que niegue que hemos entrado en una nueva fase de las relaciones de Occidente y Rusia, aunque no nos pongamos de acuerdo con el nombre. Es fácil entender la rivalidad geopolítica de Occidente y Rusia. Es visible en lugares como Ucrania y Siria. Pero considero que estamos en una Nueva Guerra Fría porque el conflicto tiene una dimensión ideológica que no resulta evidente a primera vista y que se extiende a ámbitos tan diversos como la cultura o el deporte.

Si repasamos las alianzas de Rusia en Oriente Medio con los países del “Eje de la Resistencia” y en Hispanoamérica con algunos de los países del ALBA vemos que todo arrancó de manera coyuntural. Por ejemplo, Venezuela se acercó a Rusia tras bloquear Estados Unidos en 2005 la exportación de tecnología israelí para modernizar los cazabombarderos F-16A, la punta de lanza de fuerza aérea venezolana. El gobierno venezolano decidió entonces, en medio de los temores a una invasión estadounidense, a firmar un gran contrato de armas con Rusia en 2006. Sería el comienzo de una relación en el que se firmarían más contratos de armas importantes, habría visitas militares rusas a Venezuela y se realizarían maniobras conjuntas.

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Lanzadera de misiles S-300VM de origen ruso del 394º Grupo Misilístico Antiaéreo “Comandante Supremo Teniente Coronel Hugo Chávez Frías”. Foto vía VenezuelaDefensa.com

Existen diferencias sustanciales en el funcionamiento de la política en Rusia, Venezuela e Irán, pero encontramos que los gobiernos y sus entornos comparten un discurso contra la hegemonía estadounidense, el intervencionismo de la OTAN y la influencia cultural de Occidente. Esa misma visión del orden internacional unió a aliados tan dispares, sin olvidar que no sólo hablamos de las relaciones de Rusia con el resto, sino también de la que mantienen Venezuela e Irán.

Aparte de una misma visión sobre el orden internacional, encontramos el parecido del discurso político que mantienen de puertas adentro los gobiernos de países tan diferentes. Afirman que defienden los intereses de las masas populares, los  “oprimidos” (mostazafin) en Irán y los “descamisados” en Argentina, desatendidas por unas élites occidentalizadas y traidoras. El líder sería por tanto la encarnación del Pueblo y su legimitidad no necesita ser validada en un sistema electoral al estilo occidental.

Donde mejor quedaron sintentizados esos dos pilares ideológicos fue en la Argentina kirchnerista, donde se hablaba del proyecto “nacional popular” (nac & pop). La expresión “nacional popular” tiene su origen en Antonio Gramsci, que propuso un populismo de izquierdas como respuesta al auge del fascismo, aunque él empleara la expresión en su análisis de la cultura italiana. Las ideas de Gramsci fueron retomadas por el argentino Ernesto Laclau, que trató de darle empaque intelectual al populismo en La Razón Populista.  Laclau ejerció así de intelectual orgánico del kirchnerismo desde la comodidad de la Universidad de Exeter, en el Reino Unido. Michael Eltchaninoff emplea también el concepto “nacional popular” en su imprescindible libro En la cabeza de Vladimir Putin (Librooks, 2015) para definir la escurridiza naturaleza ideológica del “putinismo”.

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Ahmadinejad, Putin, Maduro y Morales en una cumbre de países exportadores de gas. Foto: EFE vía El Mundo.

El discurso “nacional popular” no puede ser diseccionado desde las coordenadas clásicas de izquierda-derecha. De ahí que encontremos en Europa fuerzas a izquierda y a derecha despotricando de la globalización neoliberal, de los burócratas de Bruselas, de la clase política, etc. mientras recogen el voto protesta. Como ya señalé en su momento, no sin recibir muchos ataques personales en las redes sociales, en la Unión Europa encontramos un punto de convergencia. En las votaciones concernientes a Rusia y Ucrania en el Parlamento Europeo partidos tan diferentes como el británico UKIP, el español Podemos, el francés Front National y el alemán Die Linke votan a favor de los intereses rusos. Votaron en contra del Acuerdo de asociación de Ucrania y la Unión Europea. Y han votado en contra de las condenas a la anexión de Crimea y al papel de Rusia en el conflicto ucraniano.

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Gráfico del canal público ruso RT.

En la extraña confusión ideológica de la Nueva Guerra Fría ultraderechistas franceses y comunistas españoles acudieron a luchar codo con codo en la Brigada Prizrak (Fantasma) en las filas separatistas de la Ucrania oriental. O encontramos que en España, el régimen de Bashar Al Assad es apoyado por los neofacistas del Movimiento Social Republicano y los comunistas de Izquierda Unida. Esas líneas ideológicas tan difusas, donde las simpatías por la Rusia de Putin y  el rechazo a lo que encarnan Estados Unidos y la Unión Europea son más relevantes que el eje izquierda-derecha, es lo que hace que resulte difícil explicar la dimensión ideológica de la Nueva Guerra Fría.

Pero hay otro asunto más que se convierte en un extraño polo de convergencia ideológica a izquierda y derecha. Las simpatías hacia el Eje de la Resistencia (Irán, Siria, Hezbolá y HAMAS) y hacia a la causa palestina sirven de excusa para el tradicional antisemitismo que ahoran practican tanto ultraderecha como ultraizquierda. En Rusia, donde los fundamentos ideológicos del “putinismo” están en construcción y una reinterpretación del pasado histórico está en marcha, el antisemitismo ha vuelto al discurso público.

En Argentina la presidenta Cristina Fernández de Kirchner les recomendó  a los estudiantes de un colegio leer El Mercader de Venecia (donde aparece la figura del usurero judío Shylock) “para entender a los fondos buitres” ya que “[l]a usura y los chupasangre ya fueron inmortalizados por la mejor literatura hace siglos”. Lo que es una anécdota, hay que entenderlo en el contexto de las relaciones entonces de Argentina e Irán, cuya investigación le costó la vida al fiscal Alberto Nisman. El discurso antisemita fue asumido por las bases kirchneristas en su doble vertiente de rechazo de Israel y de los judíos como encarnación del capitalismo internacional.

En Reino Unido y Alemania hemos tenido además ejemplos recientes. Jeremy Corbyn, actual líder del Partido Laborista y declarado “amigo de Hezbolá y HAMAS”, se vio presionado a crear una comisión para investigar el percibido ambiente de antisemitismo rampante en el partido tras su llegada al puesto. El día de la presentación del informe, que concluía que no existía antisemitismo en el partido y hacía recomendaciones para combatirlo, Corbyn se mostró opuesto a discriminar y atacar a los ciudadanos de Israel porque, según él, eso sería equivalente a atacar a los musulmanes de todo el mundo por la acciones del Estado Islámico. La comparación entre Israel y el Estado Islámico no ayudó a despejar las dudas sobre el antisemitismo en el partido.

En Alemania, por su parte, estalló la polémica tras descubrirse que en un libro publicado en 2012 por un parlamentario regional del partido Alternativa para Alemania (AfD), un partido considerado el equivalente alemán del Front National francés y que simpatiza con Putin, defendía a los negadores del Holocausto y afirmaba que Los Protocolos de los Sabios de Sión era una obra que reflejaba los planes reales de los judíos para la dominación mundial.

Y finalmente llegamos a España. Recordemos el apoyo del Partido Comunista de España (principal partido de la coalición Izquierda Unida) a un acto de solidaridad con el régimen de Bashar Al Assad celebrado el año pasado en Madrid en el que intervino Francisco Frutos, quien fuera secretario general del Partido Comunista de España entre 1998 y 2009. El apoyo de Paco Frutos al régimen sirio no fue cosa puntual, habiendo viajado recienteme al país para reunirse con miembros del partido de Bashar Al Assad y dedicado varias entradas de su blog a loar al régimen sirio.

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Francisco Frutos en Siria. Foto: Crónica Popular.

La visita de Francisco Frutos a Siria para reunirse con miembros del régimen no fue una iniciativa personal y aislada. Ayer sábado día 9 de julio el eurodiputado de Izquierda Unida Javier Couso llegó a Damasco tras pasar por Beirut, donde se reunió “con representantes de la rama política de Hezbolá y del Partido Comunista de Líbano”. Hoy domingo se reunirá con el presidente Bashar al Asad “para analizar la situación del conflicto y las vías para avanzar hacia la paz en Siria”. En el Parlamento Europeo, Izquierda Unida votó en contra del Acuerdo de Asociación de Ucrania y la Unión Europea. Votó en contra de las condenas a la anexión rusa de Crimea y del papel de Rusia en el conflicto ucraniano. Los ataques a Israel y el antisemitismo no tenemos que entenderlo como el resultado de una postura moral ante el conflicto árabe-israelí. Es el producto de un posicionamiento ideológico.

La Nueva Guerra Fría es un concepto en construcción. Anteriormente en GuerrasPosmodernas.com
La dimensión ideológica de la Nueva Guerra Fría (28 agosto 2015)
Reconsiderando la Nueva Guerra Fría (7 agosto 2015)
La gran paradoja ideológica de la Nueva Guerra Fría (14 junio 2015)
Un esquema provisional de la Nueva Guerra Fría (29 enero 2015)
La Nueva Guerra Fría (10 septiembre 2014)

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Jornada “Yihad en África” en Casa África

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El pasado viernes día 10 de junio tuvo lugar en Casa África gracias a la colaboración del Instituto Español de Estudios Estratégicos y al trabajo de Ángeles Jurado y Joan Tusell la jornada “Yihad en África”, continuación de la jornada “Conflictos en África” celebrada el año pasado. Pero si en 2015 acudí como público, esta vez fui uno de los invitados a hablar. La celebración de estas jornadas significa que se consolida la apuesta de Casa África por tratar no sólo África en positivo, sino abordar los problemas del continente. El plantel de expertos estuvo bastante equilibrado, mezclando a académicos, periodistas, militares, expertos consolidados, jóvenes promesas, etc. Creo que el que se acercó como público pudo disfrutar de intervenciones bastante interesantes y yo vuelvo a casa con unas cuantas notas tomadas porque fue un día para aprender. Además, aunque para el público sea irrelevante, el ambiente entre los ponentes fue muy bueno y pasé buenos ratos hablando con ellos antes y después de la mañana larga de charlas.

TeleCanarias

Ponentes en las jornadas “Yihad en África” con el delegado del Gobierno en Canarias y la secretaria general de Casa África. Imagen: RTVE en Canarias.

La jornada arrancó con la intervención de Bakary Sambe, profesor de la universidad Gaston Berger de Saint-Louis en Senegal y presidente del Timbuktu Institute. El profesor Sambe puso el énfasis en cómo el Islam africano, tolerante e influenciado por tradición sufí, había visto una transformación con la llegada de predicadores y fondos procedentes de las petromonarquías conservadoras. El profesor Sambe habló de cómo la siguiente fase de ese proceso vino con los recortes en servicios básicos que se ejecutaron siguiendo los Planes de Ajuste Estructural. Quedó así la puerta abierta para que ONGs asistenciales y predicadores islamistas ganaran legitimidad y adoctrinaran a las nuevas generaciones. Todo en un proceso que pasó inadvertido hasta el auge del yihadismo en África. El profesor Sambe afirmó que “Europa llega tarde 40 años” e insistió en que la opción militar no es suficiente para hacer frente al yihadismo en África.

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La secretaria general de Casa África, Arianne Hernández al lado de Haizam Amrah, el general García-Vaquero y el profesor Bakary Sambé.

El siguiente en intervenir fue Haizam Amrah, investigador principal sobre Mediterráneo y Mundo Árabe del Real Instituto Elcano, que hizo un repaso al panorama del mundo musulmán y la violencia yihadista para darle contexto a la yihad africana. Por último, el primer bloque de la mañana lo cerró el general Alfonso García-Vaquero, antiguo comandante en jefe de la Brigada de Infantería Ligera “Canarias” XVI y antiguo jefe de la misión europea EUTM Mali. El general dio un testimonio personal sobre su experiencia del país, del que sonó como un auténtico enamorado, aparte de hacer un repaso a la situación de la amenaza yihadista en el Sahel.

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En el siguiente bloque intervino Jara Cuadrado Bolaños, ganadora del concurso de ensayo Casa África 2015 con su trabajo Los retos de seguridad en África. El potencial de la alerta temprana en la región de África occidental. Habló del mecanismo de alerta temprana que ha desarrollado la Comunidad de Estados de África Occidental (CEDAO), uno de los organismos de integración regional más activos en materia de seguridad y fuera de Europa. Siguió el profesor Mbuyi Kabunda, presidente de la Asociación Española de Africanistas. Ahondó en el proceso de re-islamización sufrido por África y acotó conceptos con la autoridad que le caracteriza. Luego habló un servidor. Pueden leer el contenido de mi charla aquí.

Casa África

El coronel Mora y Anna Teixidor.

El último bloque del día se separó de la línea seguida hasta el momento pero estoy seguro de que fue uno de los que más impacto provocó en el público. Habló el coronel Mora del Instituto Español de Estudios Estratégico sobre las personas reclutadas por organizaciones yihadistas en Occidente, su perfil y la amenaza de esos yihadistas retornados. La periodista Anna Teixidor de TV3 habló de su largo trabajo de investigación contactando con simpatizantes de grupos yihadistas que residen en España. Tras un largo proceso para obtener su confianza, algunos terminaron aceptando una entrevista en que la cuentan sin tapujos sus ideas radicales e inquietudes en unirse a la yihad. Algunos de esas personas han terminado en lugares como Siria y otras tienen procesos judiciales pendientes. Su trabajo quedó reflejado en documentales y un libro, Combatens en nom d’Al·là, que tendrá edición en castellano.

Jornada “Yihad en Africa” en el diario La Provincia de Gran Canaria y en el diario El Día de Tenerife.

La amenaza yihadista en una África globalizada

Casa África

Interviniendo en Casa África en las jornadas “Yihad en África”

Mi interés por África surgió de forma accidental. Mi primera región de interés fue el Magreb, por su importancia estratégica para España. Durante la Guerra Fría, el arco Mediterráneo fue considerado el Flanco Sur de la OTAN, así que en 2002 creé Flanco Sur como página web. Pero tras unos pocos años, eran los comienzos de la década pasada, caí en la cuenta que en el horizonte no había ninguna probabilidad de conflicto. Es más, el nuevo escenario posterior al 11-S colocaban a España y Marruecos enfrentados a amenazas comunes que llevaban a una mayor cooperación policial y de inteligencia. Todos los acontecimientos interesantes estaban sucediendo más al sur del Magreb.

En paralelo, mi interés como sociólogo por la transformación de la guerra me llevó a leer sobre los conflictos armados de África Occidental durante los años 90. Por aquel entonces, además, empezaron a llegar las primeras pateras a Canarias, fenómeno que siguió de cerca Pepe Naranjo [1]. Para mí era relevante comprender lo qué había pasado en Sierra Leona o Liberia para entender de qué hubía la gente que llegaba a Canarias. Así que quizás influyó también mi condición de canario, porque mirar al sur suponía mirar a África Occidental y no al Magreb.  En 2005 hablé por primera vez del “Flanco Sur Profundo” como región estratégica para España. En 2015, el Ejército de Tierra organizó en Madrid unas jornadas para hablar del Sahel como “Frontera Avanzada”, así que podemos decir que el concepto ha sido totalmente asumido.

 Mi interés por la transformación de la guerra me llevó a analizar un nuevo tipo de conflicto que denominé “Guerras Posmodernas”. Hablo de posmoderno no en el sentido filosófico y cultural, sino histórico. En la historiografía anglosajona se entiende por Era Moderna el período que abarca de la transición de la Edad Media al Renacimiento hasta la aparición de la Sociedad Industrial. Ese período se caracteriza por la aparición y consolidación de la institución del Estado-Nación. Así que las Guerras Posmodernas son el tipo de guerras que aparecen tras la Segunda Guerra Mundial en una nueva era en el que el Estado-Nación deja de ser el actor fundamental del panorama internacional por la aparición de actores supra-estatales y subestatales. Por un lado, como actores supra-estatales tenemos organizaciones como la Unión Europea que organiza sus propuias misiones militares. Por otro lado, como actores sub-estatales tenemos una enorme diversidad de actores que van desde grandes corporaciones que manejan una riqueza superior a la de países, movimientos sociales, ONGs y por supuesto grupos armados. Asistimos a la aparición de fenómenos transnacionales a los que un sólo país ya no es capaz de hacer frente, desde el cambio climático al terrorismo. Además, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial se ha producido una disminución de las guerras convencionales en las que se enfrentan los ejércitos regulares de Estados-Nación, para dar lugar a conflictos intra-estatales. Esos sí, esos conflictos internos están altamente internacionalizados, con la presencia de una multiplicidad de actores externos (desde medios de comunicación, a ONGs y contratistas privados, etc.). Otro fenómeno relevante es que se ha producido una converencia entre los conflictos armados y el crimen organizado, donde se desdibujan los conceptos clásicos de defensa y seguridad. Es un espectro amplio en el que en un extremo tenemos la militarización de la policía o la violencia del Narco en México y Centroamérica que llegan a cotas de guerra civil, mientras que en  el otro lado del expectro tenemos a grupos armados dedicados al crimen organizado y la explotación de recursos. Este último fenómeno tiene que ver con la ausencia de la financión, con ciertas excepciones como Siria, de grupos insurgentes por parte de los gobiernos de Washington, Moscú, Pekín. La Hábana o Trípoli, como en los tiempos de la Guerra Fría. Una última característica de las Guerras Posmodernas, una característica que es emergente, es la importancia de la dimensión inmaterial, dada la importancia de la información. Bien, considerando la propia información como arma, o bien considerando la ciberguerra.

En el caso del yihadismo en África, el marco conceptual de las  “Guerras Posmodernas” es perfectamente aplicable a los casos de Mali, Nigeria y Somalia, por ejemplo. En los tres países tenemos conflictos internos que enfrenta al gobierno con fuerzas yihadistas pero se trata de conflicto con una alto grado de internacionalización, en el que están presentes tanto actores supra-estatales como sub-estatales. En los tres casos tenemos organizaciones internacionales y regionales, como la ONU, la Unión Europea, la Unión Africana o la organización de países de la cuenca del Lago Chad. Tenemos como actores presentes en los conflictos a fuerzas de organizaciones supra-estatales, como los cascos azules y a las fuerzas europeas en Mali. También tenemos fuerzas de paz de la Unión Africana en Somalia. Pero también tenemos actores sub-estatales, como son las empresas militares privadas. Por ejemplo, STTEP International estuvo en Nigeria asesorando al ejército en su lucha contra Boko Haram y Bancroft Global Development asesoró a las fuerzas ugandesas que nutrían la fuerza de paz de la Unión Africa en Somalia. Pero la privatización de la guerra tiene otros ejemplos, como es la participación de la aerolínea canaria NAYSA en el esfuerzo logístico francés en el Sahel. Aunque los casos de Mali, Nigeria y Somalia se traten de conflictos internos, la violencia en los tres casos es transnacional y ha desbordado las fronteras nacionales. Sea desde Mali al Sahel, Nigeria a la cuenca del lago Chad o de Somalia a Kenia y Uganda.

ATR-72 de NAYSA

ATR-72 de NAYSA con los colores de Binter Canarias transportando soldados franceses en el Sahel.

La transformación de la guerra tras el fin de la Guerra Fría generó un amplio debate académico tras la publicación de Nuevas Guerras de Mary Kaldor en 1999. Se discute cuánto hay de nuevo en las Nuevas Guerras pero precisamente por eso yo no señalo el fin de la Guerra Fría como el comienzo de una nueva era, sino que retrocedo a la Guerra Fría como un período de ransición. Así, podríamos aplicar perfectamente el marco anterior de las Guerras Posmodernas a la crisis del Congo y a la  Guerra de Biafra en los años setenta. Así que África fue un escenario temprano de la transformación de la guerra que vimos luego en el resto del mundo. Todo el debate sobre la crisis de los Estados post-coloniales africanos antecedió en años al actual debate sobre la crisis de los estados árabes (Libia, Siria, Iraq, Yemen, etc) y el legado del acuerdo Sykes-Picot, del que se celebra este año su primer centeario. Así que puestos a abordar el fenómeno del yihadismo en África tenemos que señalar que África no se trata de un escenario secundario de la yihad, si revisamos las cifras de víctimas mortales y desplazados.

Víctimas mortales del terrorismo

Grupos yihadistas más letales

Resulta que la violencia yihadista en Nigeria alcanza cifras de víctimas mortales que lo pone a la par de países en conflicto como Iraq y Siria. Es más, en 2014 el grupo Boko Haram alcanzó el triste hito de ser el grupo yihadista más letal del mundo en sus ataques terroristas. Así que podemos afirmar la centralidad de la yihad africana en el panorama de la yihad global. Y eso es así porque el Islam africano no se ha visto ajeno a las dinámicas del mundo musulmán, donde encontramos violencia inspirada por el salafismo-yihadista desde la cuenca del Lago Chad al sur de Filipinas. Siempre se ha señalado la tradición de tolerancia del Islam africano. Sin ir más lejos, tras el 11-S el periodista Yaroslav Trofimov del Washington Post se embarcó en un viaje por el mundo musulmán [2] y se desplazó a Mali para conocer mejor su Islam pacífico y tolerante. Trofimov viajó a Mali porque había encontrado que según Freedom House de los 47 países de mayoría musulmana Senegal y Mali eran los único que recibían la clasificación de “totalmente libre”. Aproximadamente una década después, Mali era el corazón de la yihad en el Sahel.

El salafismo-yihadista llegó a África tras el fin de la yihad afgana, el crisol donde nació el yihadismo global. Los veteranos de la guerra de Afganistán lanzaron campañas de violencia en países como Egipto y Argelia. La conmoción provocada por el ataque a turistas en Luxor en 1997, un atentado con 62 muertos, colocó a la sociedad egipcia en contra de la violencia yihadista. En Argelia, en cambio, la violencia se dio en el contexto de una guerra civil. Los yihadistas más recalcitrantes del Grupo Islámico Armado pasaron al Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, mientras el país vivía un proceso de reconciliación nacional. Los yihadistas, derrotados, marcharon al sur y en 2006 el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate se alió con Al Qaeda para transformarse al año siguiente en Al Qaeda en el Magreb Islámico. A partir de ahí, la violencia yihadista se expandió a Mauritania, Mali, Níger, etc.

En Nigeria encontramos un proceso parecido, donde el Islam local se vio influenciado por los acontecimientos globales. Tras la Revolución Iraní, se producen conversiones al chiísmo, una corriente musulmana ajena a la tradición nigeriana. El islamismo arraiga en Nigeria, pero no debemos pensar en ellas como corrientes conservadoras que pretenden mantener una tradición. Sino que se trata de un proceso de re-islamización. La sharía es introducida por primera por un estado nigeriano en fecha tan tardía como enero de 2000. Recordemos el caso de Amina Lawal, condenada a la lapidación por tener un hijo fuera del matrimonio.

Boko Haram

Boko Haram asumió desde 2010 un discurso y una estética parecida a la de Al Qaeda y en 2015 se vinculó al Estado Islámico.

El salafismo-yihadista encontró eco en África porque sirvió para articular agravios en países con toda una serie de problemas particulares. Pensemos en un país africano, antigua colonia francesa. El país tiene un norte desértico, donde vive población pastoril y nómada, y un sur fértil cruzado por ríos que fue llamado el “país útil” por los franceses. La administración colonial se nutrió de habitantes del sur. Y cuando el país alcanzó la independencia, el Estado post-colonial heredó la misma estructura, con habitantes del sur copando el gobierno, la administración pública y las fuerzas armadas. Tras unos años de sequía y una crisis en Libia, comenzó un conflicto armado en el país. ¿De qué país hablo? ¿Mali en 2012? Chad entre 1965 y 1990. Pero el guión del conflicto chadiano efectivamente coincide con el de Mali. ¿Qué pasó entonces 30 años en Mali después? Que en Chad la insurgencia del Frente de Liberación Nacional del Chad (FROLINAT) era de inspiración marxista y apoyada por la Libia de Gadafi como una lucha anti-colonial para acabar la influencia francesa. En Mali en 2012 no quedaba rastro de los los movimientos políticos de la Guerra Fría y las luchas locales eran ahora de inspiración salafista-yihadista.

Hemos visto que África es una región donde asistimos de forma temprana a la transformación de la guerra, que es un escenario importante de la yihad global y que el Islam africano ha sufrido una transformación paralela al mundo musulmán. África es una región conectada al mundo. Y esa hipótesis se comprueba al constatar también efectivos positivos del África globalizada. Véanse los reportajes “África Conectada” en Planeta Futuro y “Los 15-M africanos” en Áfricaye, donde descubrimos los movimientos sociales africanos que usan las redes sociales.

[1] Véase su libro Cayucos (Debate, 2006).
[2] Viaje que quedó plasmado en el libro Faith at war (2005).

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Fuerzas desarmadas (I): El Ejército del Aire

Gonzalo Araluce ha hecho un repaso a la poca atención que prestan a la defensa los principales partidos que se presentan a las elecciones generales españolas del próximo mes de junio. El interés y del debate es mínimo, como dije hace poco en “Defensa menguante”. A pesar del intento de algunos de transmitir una imagen de que la sociedad española se apretó el cinturón mientras las fuerzas armadas no paraba de comprar juguetes nuevos, la realidad es que los presupuestos del Ministerio de Defensa se redujeron durante la crisis económica y las fuerzas armadas españoles han perdido una lista considerable de capacidades. Para colmo, los grandes programas estrella de las fuerzas armadas producidos por la industria europea y que estaban destinados a proporcionar a Europa autonomía tecnológica frente Estados Unidos, han resultado un fiasco de alguna manera, bien por los retrasos, el encarecimiento del programa o la merma de las capaciadades del producto final.

Si consideramos que la función principal de las fuerzas armadas es garantizar la soberanía nacional y que su primera misión al respecto es proporcionar una creíble capacidad disuasiva, es hora de preguntarse si esa capacidad ha entrado en un preocupante declive. No olvidemos la particular carrera de armamento entre Marruecos y Argelia, donde por primera vez un país vecino del sur supera en capacidades claves a España. Y tampoco perdamos de vista que, si algo nos ha enseñado esta década, es que el panorama internacional se ha vuelto imprevisible. Hagamos, por tanto, un repaso a las tres ramas de las fuerza armadas españolas, empezando por el Ejército del Aire.

El programa estrella del Ejército del Aires es el avión de combate Eurofighter 2000. Fue un proyecto que nació durante la Guerra Fría, cuando existían otros niveles presupuestarios y la amenaza del Pacto de Vasrosvia. Los “dividendos de la paz” en los años 90 provocaron indecisión política y retrasos. Francia decidió entonces seguir su propio camino para desarrollar el Dassault Rafale, mientras que los cuatro miembros restantes del consorcio (Reino Unido, Alemania, Italia y España) decidieron sacar una versión menos ambiciosa de la pensada inicialmente. Además se decidió desarrollar el avión por etapas, entregando lotes de producción (“tranches”, en francés) que incorporaran equipos y desarrollos de software paulitanamente. Hoy, la versión final, la Tranche 3B, no está ni se le espera.

España encargó originalmente 87 aviones Eurofighter. Ante el descenso de los presupuestos de defensa el pedido se rebajó a 73. Con los problemas económicos provocados por la crisis, el gobierno español llegó a un acuerdo con el consorcio fabricante para que entre 2012 y 2015 los aviones, según fueran saliendo de fábrica, se almacenaran a la espera de poder pagarlos. Pero no es España el único país con problemas. El caza prometía ser un proyecto industrial con perspectivas internacionales. La venta de unidades adicionales a las encargadas por los países socios haría el proyecto un éxito comercial, pero los cuatro países se encontraron con unos compromisos de compra insostenible con sus menguantes presupuestos de defensa. Disminuyeron los encargos y Reino Unido, que había encargado originalmente 232, decidió vender 72 a Arabia Saudita como parte de sus recortes. Las exportaciones no resultaron ser el éxito de venta esperado, sino tan sólo una compensación a los recortes.

Por otro lado, el cazabombardero más numeroso actualmente en el Ejército del Aire es el F-18 Hornet. Llegaron a España a partir de 1986, como parte del programa FACA (Futuro Avión de Combate Avanzado). Los planes originales eran adquirir 144 aparatos pero al final se compraron 72. En 1994 se compró un lote de 24 F-18 de segunda mano a Estados Unidos, como parte del denominado programa CX, que no han recibido el programa de modernización aplicado a los F-18 originales. Esos aviones con menores capacidades están destinados en la Base de Gando (Gran Canaria).

El otro gran proyecto estrella del Ejército del Aire es el avión de transporte Airbus DS A-400M. Cuando se formó el consorcio europeo de industria aerospacial, España estuvo presente vía la empresa Construcciones Aeronáuticas Sociedad Anónima (CASA). Hasta el momento sus productos de más éxito eran los aviones de transporte militar C-212 y CN-235. Así que España luchó para que las principales actividades relacionadas con el transporte militar se desarrollaran aquí. Para que el avión de transporte militar A-400M se construyera en España, el Ministerio de Defensa firmó la compra de 27 ejemplares para sustituir una docena de C-130 Hercules. Posiblemente fue la primera vez que en España un programa  doblaba las unidades a sustituir.

El desarrollo del A-400M ha sido problemático. El retraso del programa de desarrollo, lleno de problemas y sobrecostes del avión llevó a la pérdida de un cliente y a que tanto Francia como Reino Unido se hayan visto obligadas a comprar aviones en Estados Unidos para proporcionar las capacidades necesarias hasta la entrada en servicio del A-400M. Uno de los problemas del desarrollo del avión fue el requerimiento alemán de que fuera capaz de cargar 32 toneladas para poder transportar el vehículo de infantería de combate Puma. Hubo que desarrollar un monstruo de turbohélice para que el A-400M levantara tanta carga y la llevara lejos de forma rápida. Hace poco se encontraron problemas en la caja de engranajes del motor que podría retrasar las entregas.

El gran problema del Ejército del Aire, como el resto de las Fuerzas Armadas, es que más allá de esos grandes programas es que el resto de capacidades languidece. Podemos empezar por el Grupos 45 y el Grupo 47 dedicados al transporte y la guerra electrónica. Los aviones VIP han tenido un montón de averías en los últimos años. En abril de 2014 leíamos el titular “La avería en el avión del rey ya es la quinta en la flota oficial en los últimos meses”. Se dio la situación en que Mariano Rajoy viajó a una cumbre en Roma en un avión prestado por Bélgica.

Por su parte los viejos Boeing 707 dedicados al transporte de tropas y carga no pararon de tener averías y dar algún susto antes de su retiro. De tres Boeing 707 destinados al transporte y reabastecimiento en vuelo, sólo queda uno en servicio. Cuando F-18 españoles se desplazaron a Turquía en el verano de 2015 para los ejercicios Anatolian Eagle debieron contar con aviones cisternas de países aliados para llegar a su destino. Y lo que es más importante, la joya de la corona en materia de inteligencia electrónica en el Ejército del Aire, el solitario Boeing 707 del Programa Santiago, ha sido retirado del servicio.

Sobra decir que España carece de aviones con radar de alerta temprana y control aéreo (EAW, AEW&C, AWACS, etc.) Airbus DS presentó no hace mucho un prototipo sobre la base del C-295, pero no habido ni el más mínimo rumor sobre interés del Ejército del Aire por él. Lo cual, puede ser simplemente reflejo de la absoluta falta de fondos para un sistema así.

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Un P-3B Orion español luchando contra la piratería somalí con un radar de válvulas.

Otro aérea relacionada con las capacidades ISTAR es la patrulla marítima. El Ejército del Aire cuenta con cuatro P-3 Orion, comprados de segunda mano a Noruega y que fueron modernizados en España. Había un quinto avión previsto para ser modernizado, pero fue finalmente destinado a piezas. La patrulla marítima ha sido siempre el patito feo de la aviación española, quizás porque sus misiones sirvan fundamental para apoyar a la Armada. Paradójicamente, en otros países, como Estados Unidos y Francia, los aviones de patrulla marítima pertenecen a la armada pero emplean sus sensores en misiones ISR sobre tierra.

No debemos olvidar la flota de helicópteros SAR del Ejército del Aire, que supera los 30 años de servicio. El 801 Escuadrón con base en Son San Juan (Mallorca) incorporó cinco helicópteros Puma en 1983, complementados con otros dos comprados de segunda mano entre 2008 y 2009. El 802 Escuadrón con base en Gando (Gran Canaria) está dotado desde 1982 con helicópteros Super Puma. Dos sufrieron en los dos últimos años sendos accidentes, estrellándose ambos aparatos en el Océano Atlántico. La solución a los problemas de envejecimiento de la flota debería pasar por su renovación. España tenía previsto comprar 28 helicópteros NH-90 para el Ejército del Aire, con lo que se hubiera dotado a los tres escuadrones SAR (801 de Son San Juan, 802 de Gando y 803 en Cuatr Vientos). El NH-90 es otro programa europeo con un precio que se ha disparado y con problemas de fiabilidad y capacidades limitadas respecto a las planeadas, tal como han comprobado sus usuarios en las fuerzas armadas de Finlandia, Holanda y Australia. La crisis económica en España supuso un recorte en el pedido de NH-90 y el pedido de 28 helicópteros para el Ejército del Aire se han quedado en sólo seis ejemplares. La solución para cubrir las plantillas de aeronaves es comprar  nuevamente helicópteros de segunda mano.

Mural de homenaje al sargento Jhonander Ojeda Alemán del 802º Escuadrón del Ejército del Aire, superviviente de un accidente de helicóptero y fallecido en acto de servicio en un segundo accidente.

El estado del Ejército del Aire español es que actualmente incorpora un avión de combate avanzado, el Eurofighter, que si tuviera que disputar la superioridad aérea al enemigo en solitario no cuenta con el apoyo de aviones de alerta temprana, ni con aviones cisterna, ni información del orden de batalla electrónico enemigo. Y en caso de tener que eyectarse, un piloto de combate español tendría la seguidad que iría a rescatarle un helicóptero con 30 años de antigüedad o uno comprado de segunda mano.

Guerras Posmodernas: Una guía de lecturas de mi blog

Empecé en 2004 a escribir un blog personal titulado El Lobo Estepario que pronto dejó atrás los temas personales para tocar la política española y conflictos internacionales. Al año siguiente compré el dominio GuerrasPosmodernas.com y hasta la fecha. Son, por tanto, ya más de diez años escribiendo en Internet. Y es tal la cantidad de cosas escritas (más de 1.000 entradas) que hasta yo mismo me sorprendo con las cosas que encuentro cuando buceo en los archivos del blog. Recientemente escribí una explicación de “qué son las Guerras Posmodernas” porque ya han pasado bastantes años desde que salió mi libro y porque he ganado nuevos lectores gracias a Facebook y Twitter. Ahora ya tengo un texto de referencia que mostrar sobre qué quiere decir el título del blog.

Una idea fundamental del concepto de Guerras Posmodernas es que el Estado-Nación ya no es el actor fundamental de la arena internacional, ante la creciente relevancia de de actores supraestatales y subestatales. Además, los Estados-Nación se enfrentan a problemas de carácter transnacional y de tal magnitud que no pueden ser solucionados en solitario. Hablé de los límites del poder del Estado en La inevitable levedad del Estado (23 julio 2006) y La impotencia del Leviatán (6 julio 2010). El resultado es que el concepto de defensa nacional queda superado porque un Estado no es capaz de defenderse por sí mismo de fenómenos globales y difusos, como expliqué en De la defensa nacional a la seguridad global (3 febrero 2014).

Mientras tanto, uno de los factores para el auge de los actores no estatales es la accesibilidad de tecnologías y recursos en la era de la globalización. Creo que la primera vez que planteé esa idea fue en Guerra tecnológica al alcance de la mano (22 diciembre 2005). Y cuando hablamos de la globalización hay que pensar en cosas concretas como los tráficos ilícitos: Puertas a un mar de armas (12 noviembre 2006).

Las estadísticas reflejan que el número de guerras convencionales entre Estados-Nación han ido disminuyendo desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y que el modelo de conflicto armado predominante es una guerra interna altamente internacionalizada. Planteé el arquetipo de estas últimas en En el corazón de las tinieblas (27 abril 2006).

Una de las características de las Guerras Posmodernas es la convergencia de fenónemos. Hablé antes de la evolución de la defensa nacional hacia la seguridad global. Se produce una difuminación de los límites y una convergencia de fenómenos. Por un lado tenemos La militarización de la policía en Estados Unidos (24 agosto 2014) y por otro tenemos Soldados en las calles (12 agosto 2012), donde hablé del despliegue militar para dar seguridad a los Juegos Olímpicos de 2012 en Londres.

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Infantería de Marina en la primera línea de la lucha contra el Narco en México.

Ya he contado repetidas veces que si hay una región del planeta acoge las manifestaciones más puras de Guerras Posmodernas es el continente americano. Entiendo La violencia del narco como una nueva forma de conflicto armado (10 diciembre 2013), donde el objetivo no es tomar el poder sino hacer inefectivo el poder del Estado. A su vez, las organizaciones criminales se convierten en un poder paralelo que buscan legitimidad proporcionando servicios públicos, como es el caso de Jamaica y las Guerras Posmodernas (4 junio 2010) o Brasil y Guerra en las favelas (19 octubre 2008).

Repasando los archivos del blog en cambio he encontrado que no he hablado tanto como debiera de las nuevas formas de conflicto y organización que nos traen la sociedad red, como la ciberguerra y la guerra en red. Creo que si me dedicara a esos temas no tendría tiempo para nada más. Al menos escribí una Breve historia de la teoría de la guerra red (3 mayo 2013) y traté de recapacitar sobre el tema en Volver a la guerra red (22 enero 2015). Sobre la sociedad red hice un breve apunte en La crisis posmoderna (10 mayo 2010). Y recopilé una Bibliografía urgente sobre activismo en red (11 febrero 2013).

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Infantes de Marina españoles en el Cuerno de África.

También encontré revisando los archivos del blog que en su momento me detuve a escribir sobre uno de los fenómenos recientes que más cautiva la imaginación, la piratería marítima. Supongo que porque nos parece sacado de otra época. Aunque yo traté de señalar la actualización de la piratería con nuevas tecnologías en el Estrecho de Malaca y el Cuerno de África en Sandokán ahora tiene GPS y teléfono satélite (7 junio 2005), Piratas al abordaje (8 noviembre 2005), Desmitificando la piratería en Somalia (25 octubre 2009).

Hubo un momento en que me desvié de mi rumbo y me volqué en escribir sobre geopolítica, yihadismo, Oriente Medio, la Nueva Guerra Fría, etc. GuerrasPosmodernas.com se convirtió en otra cosa. Por eso he decidido recuperar parte de los orígenes. Así escribí  “Qué son las Guerras Posmodernas”. Pero lo más interesante viene ahora. Ver los límites del modelo de las Guerras Posmodernas y ver qué fenómenos nuevos han surgido en los últimos años, después de que en 2010 saliera el libro Guerras Posmodernas.

Guerras Africanas

Esta semana dediqué tiempo a revisar el archivo PDF en el que la revista Ejército, que publica el Ejército de Tierra español, recopiló los artículos finalistas al premio a los mejores artículos de 2015. Me llamó la atención en su momento el primer artículo que aparece seleccionado, “España y la seguridad del Sahel” del general de división Jesús Argumosa. Pero descargué l PDF hacía tiempo y no le había hecho caso de nuevo. Y cuando esta semana me puse a leer hice un repaso rápido del documento para encontrarme por sorpresa que allí aparecía mi artículo “Operación Serval: El estilo francés de hacer la guerra.

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En mi artículo quise contar con detalle el desarrollo de la Operación Serval, algo trabajoso que ni siquiera encontré en fuentes francesas, para hacer un breve repaso a lo que la intervención francesa nos enseñó sobre las fuerzas armadas francesas y las particularidades de una campaña caracterizada por la fluidez de los movimientos, las largas distancias y el exigente entorno natural donde tuvo lugar. La brillantez de la ejecución francesa de la campaña fue recogida por un informe de la RAND Corporation. La gran ironía es que la Operación Serval sucedió en un momento en que un almirante ocupaba el puesto de jefe del estado mayor de las fuerzas armadas francesas. Y cuando alguien le señaló la paradoja contestó con una idea que ya había apuntado Lawrence de Arabia: El desierto es un gran océano donde se mueven formaciones de combate buscándose las unas a las otras como una campaña naval.

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Paracaidistas franceses antes de un salto sobre Mali.

Mediante el empleo de operaciones paracaidistas y aerotransportadas los franceses fueron dando saltos por la superficie de Mali como los estadounidenses de isla en isla durante la campaña del Pacífico en la Segunda Guerra Mundial. Los franceses hablan de “Maniobra Aeroterrestre en Profundidad” para definir la doctrina empleada en Mali. Algo que nos recuerda a cómo las enormes distancias de Rusia propiciaron el empleo de grandes unidades de caballería durante la Guerra Civil Rusa y el nacimiento en el ejército soviético del concepto de Batalla Profunda.

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Miembros de la Infantería Ligera Rodesiana antes de un salto desde un ParaDak.

El pasado mes de marzo salió publicado “El legado africano de la insurgencia rodesiana”, mi segundo artículo para la revista Ejército. Trato en él las peculiares tácticas contra insurgencia que desarrolló el ejército del gobierno blanco de Rhodesia. Es un tema del que existe un boom editorial en el mundo angloparlante. Y del que me animé a escribir cuando leí la entrevista de Jack Murphy a Eeben Barlow, fundador de la ya mítica Executive Outcomes, sobre su papel en la lucha contra Boko Haram en Nigeria. Hablaba del empleo de tácticas contra insurgencia que fueron la evolución sudafricana de tácticas desarrolladas en Rodesia, que fue a su vez un crisol de las enseñanzas portuguesas en Angola y las experiencias británicas en la Emergencia Malaya y la Rebelión Mau Mau en Kenia. Es decir, hay un hilo histórico que recorre la guerra portuguesa en Angola, la Guerra de Rodesia y las campañas sudafricanas en Namibia y Angola. La cuestión es, por tanto, que podemos hablar de una “escuela africana de contra insurgencia” que tiene su origen en las guerras del África austral. Una idea que el propio Barlow sostiene y que volcó en un libro gafado porque iba a salir en 2015, su lanzamiento se retrasó varias veces, fue anunciado por otra editorial,  volvió a retrasarse y todavía no ha aparecido.

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Toyota Land Cruiser de la serie 40 en Chad en 1984.

Ahora me encuentro trabajando en un artículo sobre las “Toyota Wars” en Chad en los años 80 para la revista Ejército, del que publicaré una versión preliminar más breve en passim.eu donde haré énfasis en la popularidad de los todoterrenos tipo pick up en las guerras recientes, de Libia a Afganistán pasando por el Estado Islámico. Las “Toyota Wars” evolucionaron este siglo en Chad y Sudán con la introducción de tecnologías como el GPS y los teléfonos satélite. Ya hablé de esto último en “Swarming en el desierto”. Las largas cabalgadas con todoterrenos dispersos por el desierto que convergen para golpear por soprpresa el corazón del enemigo fue una adaptación a la era industrial de las tácticas tradicionales de guerra tribal y nómada que en español conocemos como razzia. Y eso me lleva de nuevo a encontrar un hilo conductor entre las “Toyota Wars” en Chad y  la “Maniobra Aeroterrestre en Profundidad” francesa en Mali, pasando por las “Columnas Volantes” sudafricanas en Namibia. Las enorme extensión de los campos de batalla africanos dieron lugar a un modo particular de hacer la guerra que esté pendiente de ser contado en español.

Defensa menguante

La defensa nacional es un servicio público como lo son la sanidad y la educación. Sin embargo en España hay un escaso debate público sobre ella. Ciertamente el ciudadano medio tiene un contacto más cercano con, por ejemplo, los servicios de salud y el sistema educativo. Así que es raro el español que conozca la situación de las fuerzas armadas y las decisiones del Ministerio de Defensa. También es cierto que hubo escaso debate en los años previos al estallido de la crisis económica sobre los multimillonarios gastos en infraestructuras de transporte. Todo el mundo quería su línea de alta velocidad y su aeropuerto, más allá de la viabilidad económica. Pue personajes como Roger Senserrich, escribiendo sobre los dilemas políticos y técnicos del transporte por ferrocarril en España, son la excepción [1]. Así que podemos decir que la falta de debate sobre las políticas de defensa forma parte de una falta generalizada de debate público sobre grandes cuestiones de Estado.

El problema de hablar en España sobre la defensa nacional es que simplemente no hay debate. El partido conservador tiene un discurso sobre la nación española, como parte de su enfrentamiento con los nacionalismos periféricos, que yo encuentro particularmente superficial. Recordemos el famoso “España es una gran nación y los españoles muy españoles y mucho españoles”. Ese discurso sobre una “gran nación” tiene en el fondo un componente nostálgico sobre glorias pasadas y es insustancial sobre el papel de España en un mundo globalizado y sus imperativos geopolíticos. La falta de interés por los asuntos militares quedó reflejada en el también famoso “este domingo tengo el coñazo del desfile… en fin, un plan apasionante”.

El partido socialdemócrata por su parte mantuvo el buenismo como valor fundamental de política exterior la última vez que ocupó el gobierno. En esa línea, su primer ministro de Defensa dejó para la posterioridad su credo “prefiero que me maten a matar”,  llevándole la contraria a Patton. Durante aquellos años la publicidad institucional de las fuerzas armadas se centró en las operaciones de paz y escondía el armamento. Cuando tocó presentar a los vehículos blindados Iveco Lince la segunda persona en ocupar la cartera de Defensa señaló el pequeño compartimento de carga trasero del vehículo y destacó su capacidad para llevar “ayuda humanitaria”.

Careciendo los dos principales partidos un discurso sobre el lugar de España en el mundo y las fuerzas armadas que el país necesita, el debate ha sido historícamente ocupado por aquellos contrarios a los conceptos de defensa y España. Los asuntos que ocupan titulares son tan ridículos como la denuncia de ejercicios, el desplazamiento de convoyes y la simple presencia de militares realizando alguna marcha por espacios públicos. Ya en 2006 hablé del tema y cómo existe en España la singular figura del político nacionalista periférico que denuncia la aparición de militares caminando en columna al borde de una carretera por Cataluña o el País Vasco diciendo “esto no pasa en ningún país democrático”. La frase sólo  demuestra que no han salido de su pueblo, lo que me llevó a definir a esa clase de políticos como cosmo-paletos. Al debate hay que añadirle los tópicos sobre las fuerzas armadas como un reducto franquista, cuando resulta que muchos coroneles y generales retirados expresan ideas conservadores en columnas de opinión y blogs pero el único que se ha metido en político ha terminado en Podemos. Por no hablar de los tópicos sobre los militares como estamento privilegiado por la existencia de un puñado de centros de ocio, beneficios y actividades que en otros tiempos disfrutaban los empleados de, por ejemplo, la Compañía Telefónica Nacional de España [2]. Pero, sin duda, el tema central del debate sobre la defensa nacional y las fuerzas armadas es su presupuesto.

 Gasto en defensa en proporción al PIB de los países OTAN

España es el segundo país de la OTAN que menos gasta en sus fuerzas armadas en proproción a su PIB. Sólo Luxemburgo gasta una parte proporcional inferior de su riqueza. Durante un tiempo, Lituania y Letonia se mantuvieran casi a la par que España. Pero desde la crisis de Ucrania tanto Polonia como las Repúblicas Bálticas han aumentado su gasto en defensa. Al contrario de lo que quieren hacer creer las voces que claman un recorte en gastos de defensa para hacer frente a la crisis, desde 2007 el presupuesto del Ministerio de Defensa ha disminuido de forma importante. Según recoge el informe anual del Centre d’Estudis per la Pau JM Delàs entre 2007 y 20016 el presupuesto del Ministerio de Defensa se redujo en un 38,8%.

Gastando tan poco el Ministerio de Defensa ha tenido que hacer “trampas”. Los principales programas de armamento, los llamados Programas Especiales de Armamento (PEAS), han sido financiados mediante créditos especiales. Y se ha concendido créditos para Investigación + Desarrollo a la industria de defensa vía el Ministerio de Industria. Vincular la política de industria de defensa y la de industria tiene sentido para lograr autonomía tecnológica y desarrollar un tejido industrial propio. Pero la experiencia española es que en la práctica el Ministerio de Defensa se ha convertido en cliente cautivo de la industria española, famosa autora de truños como el CETME L y el Santana Aníbal. Recientemente, la Armada Española encargaba dos patrulleros de altura, los futuros P45 Audaz y P46 Furor, por 330 millones de euros. Un disparate que sólo se explica como subvención encubierta a la empresa pública Navantia, cuyas perspectivas de trabajo eran entonces escasas y llevaba ocho años sin encargos de la Armada Española. Como curiosidad, los astilleros de Navantia crean en España la extraña paradoja de que partidos de izquierda y sindicatos del Ferrol y la bahía de Cádiz pidan al gobierno que contrate más buques de guerra para crear trabajo.

BAM

Los Buques de Acción Marítima y sus cachivaches electrónicos.

Al igual que la condición de cliente cautivo de la industria española de defensa española ha sucedido con la industria europea. Tenía sentido que Europa apostara por su autonomía tecnológica respecto a Estados Unidos. En España son muy recordadas las restricciones de uso en el conflicto de Ifni impuestas a la “ayuda americana” de los acuerdos de 1953. Aunque en la práctica, desde el fin de la Guerra Fría, cada vez que Europa ha tenido una crisis a sus puertas, Bosnia, Kosovo o Libia, tuvo que llamar a Washington para que le sacara las castañas del fuego. La paradoja es que si la industria aerospacial europea ha tenido éxitos comerciales en el ámbito civil, por ejemplo los aviones de pasajeros Airbus y los omniperesentes helicópteros civiles, parece que la industria aerospacial militar europea está gafada si repasamos la lista de problemas del Eurofighter, A400M, Tigre y NH90. Ya es casualidad que que son todos ellos precisamente los productos adquiridos por España. Así, las fuerzas armadas españolas se han visto entrampadas en proyectos europeos cuyo coste se ha disparado, sus plazos de entrega se han alargado y sus capacidades han resultado disminuidos frente a lo establecido en el papel.

Resumiendo, tenemos en España que los dos partidos minoritarios nunca tuvieron un discurso propio sobre el papel de España en el mundo, sus intereses geopolíticos y el papel de sus fuerzas armadas, más allá de momentos puntuales en que se trató de crear una imagen de estas últimas como ONGs uniformadas. El terreno de debate se dejó libre para movimientos que defienden menores gastos de defensa, detrás de los cuales encontramos siempre muchas organizaciones vascas y catalanas. La realidad es que España gasta poco en defensa, con importantes reducciones durante la crisis, y se ha tenido que recurrir a triquiñuelas presupuestarias que implican al Ministerio de Industria, quedando atado el Ministerio de Defensa a la industria española y europea. El resultado son unas fuerzas armadas que han perdido muchas capacidades después de la crisis y de lo que nadie está hablando. Trataré el asunto en la segunda parte.

Notas.

[1] El próximo jueves 19 de mayo a las 19:00 en el Café Manuela de Madrid tendrán ustedes a Roger Senserrich en una charla informal sobre los trenes de alta velocidad en España:

Durante las tres últimas décadas se ha invertido una enorme cantidad de dinero en trenes y líneas de alta velocidad, a menudo sin planificación alguna. ¿Tiene toda esta inversión sentido? ¿Son las líneas rentables? ¿Qué hacemos con todas estas obras que están ya hechas?

[2] La Compañía Telefónica Nacional de España ofrecía a sus empleados desde apartamentos de vacaciones a supermercados con descuento, e instalaciones como la “Playa de Madrid”.

“The Edge: Is the Military Dominance of the West Coming to an End?” de Mark Urban

Mark Urban es un periodista británico, especialista en Oriente Medio y autor de libros de historia militar. Anteriormente leí y reseñé aquí el altamente recomendable Task Force Black. En este libro cambia de tercio y aborda una cuestión que concierne a la Nueva Guerra Fría, el declive militar de Occidente.

El libro parte de la enorme reducción de las fuerzas armadas europeas desde el fin de la Guerra Fría, con el ejemplo británico por delante, pero se pregunta si no se ha llegado a un punto en el que se han perdido ya demasiadas capacidades. Y que la premisa de que siempre estará ahí Estados Unidos para acudir al rescate de Europa puede que haya dejado de ser válida. La historia que cuenta de las fuerzas armadas europeas es tristemente familiar para el lector español. (Pronto trataré aquí el caso particular de España).

Urban cuestiona el lema de “más con menos” con el que se han justificado los sucesivos recortes. La idea es que unas fuerzas armadas más pequeñas alcanzarían unas mayores capacidades gracias a la tecnología avanzada. Pero los recortes han llegado también al presupuesto de municiones y al presupuesto para mantener los barcos, aviones y carros de combate. Así que la disponibilidad de estos últimos ha resultado ser reducida cuando llegó la hora de repartir tortas (Afganistán, Libia…) y el stock de bombas y misiles resultó escaso.

Por otro lado, la premisa de unas fuerzas armadas más pequeñas pero más tecnológicas se ha encontrado con el problema del desmadre presupuestario que han supuesto los sistemas de armas de última generación. Urban pone como ejemplo el caza de 5ª Generación F-22 Raptor y el bombardero invisible al radar B-2 Spirit. Destinados a sustituir a cientos de aviones construidos durante la Guerra Fría, del primero entraron en servicio 187 y del segundo 21. Urban plantea que tarde o temprano los arsenales heredados de la Guerra Fría se retiraran de servicio y Occidente se va a encontrar con pocas armas y escasos presupuestos para mantenerlas en un panorama internacional que ha cambiado, donde muchos países periféricos tienen ya sistemas avanzados, muchos de ellos vendidos por Occidente. Urban lanza la pregunta de qué pasaría si Egipto o Arabia Saudita cayeran en manos de enemigos de Occidente.

Más allá de las capacidades militares, Urban reflexiona sobre la disposición de las sociedades occidentales de apoyar el uso de la fuerza. Si el fenómeno ya había sido planteado por Edward Luttwak cuando habló de “sociedades postheroicas” allá por los 90, las intervenciones en Afganistán, Iraq y Libia han dejado a las opiniones públicas occidentales contrarias a las intervenciones armadas. Lo que tuvo consecuencias en el debate en 2013 sobre intervenir en Siria. Urban pone como contraste el caso de Rusia y su opinión pública, donde las intervenciones exteriores han supuesto un aumento de la popularidad de Vladimir Putin. Lo que lleva a la reflexión central del libro, sobre el fin del orden unipolar y la condición de híper-potencia que Estados Unidos mantuvo desde el fin de la Guerra Fría.

Sea China o Rusia, Occidente se encuentra en relación con potencias con un discurso nacionalista con toques revanchistas que tienen una concepción del uso de la fuerza diferente. Digamos, que no han llegado a la fase post-heroica (sería interesante, añado yo, el impacto de las bajas de guerra en un país con tanto hijo único como China). Sin entrar en el discurso del “choque de civilizaciones”, Urban plantea los valores distintos a Occidente con los que se maneja el resto del mundo. “El paradigma occidental parece cada vez menos relevante”, afirma Urban (pág. 120). La impotencia occidental dejará espacios vacíos que serán aprovechados por otras potencias. La reflexión que me deja el libro es pensar hasta que punto la falta de voluntad para pelear y la falta de recursos para hacerlo irá transformando la política exterior de los países occidentales.