“Villa Wanda” de Eduardo Bravo

Una vez, en otro blog que tuve y borré, conté cómo me fascinaba la Italia de los 70 y 80. Imaginen. Una logia masónica secreta, Propaganda Due,  a la que pertenecieron desde generales de la Junta argentina hasta un tal Silvio Berlusconi. El escándalo de la quiebra del Banco Ambrosiano, del que su máximo accionista era un banco vaticano y vinculado con negocios bastantes sucios, cuyo presidente, Roberto Calvi, apareció colgado de un puente de Londres. Grupos de ultraderecha que cometen atentados terroristas como el de la estación de Bolonia (85 muertos) para criminalizar a la izquierda y que resultan fueron organizados por las cloacas del Estado. Un banquero vinculado con el banco vaticano, Michele Sindona, que murió envenenado en la cárcel. Una organización vinculada a la OTAN, la red Gladio, creada para organizar la resistencia en caso de invasión del Pacto de Varsovia que termina participando en  las operaciones de falsa bandera de los servicio secretos italianos para impedir el avance del comunismo en el país. Imaginen. Una amiga me dejó entonces un comentario a aquella entrada de blog. Me preguntó si había decidido pasarme al mundo de las teorías conspirativas. La realidad supera la ficción.

Eduardo Bravo ha decidido contarnos sobre la Italia de aquellos tiempos. Y lo ha hecho con Villa Wanda, libro que toma su título del nombre de la vivienda de Licio Gelli, maestro venerable de la logia P2.  Al principio, el tono desenfadado del libro me resultó un poco frívolo, considerando el desfile de asesinatos y desapariciones. Pero al terminar de leer el libro estaba convencido de que era necesario librarse del tono de sesuda investigación periodística para abordar el tema. Si Eduardo Bravo hubiera adoptado un tono serio, el trabajo resultante habría ido de cabeza a la sección de novedades al lado de los libros de Daniel Estulín en manos de libreros despistados. El tono ligero hace que el libro se lea rápido, así que me quedé con ganas de más. Pero como el propio autor reconoce, las ramificaciones son infinitas y cada lector encontrará un hilo del que querer tirar. A mí, por ejemplo, me hubiera gustado leer más sobre el caso del Banco Ambrosiano y los negocios turbios de la banca vaticana en manos de Paul Marcinkus. Por eso he echado en falta que el libro se acompañe de una bibliografía. Con un tema tan poliédrico, casi se diría que los capítulos se pueden abordar aleatoriamente.

Villa Wanda trata de la estrategia de la tensión, de la red Gladio y sus ramificaciones. Trata de asesinatos y desapariciones, como el de policías y periodistas que sabían demasiado, además de la muerte o desaparición de chicas jóvenes cuyos casos sin resolver apuntaron sin embargo a figuras del entorno del poder. El libro trata de la aparición de las Brigadas Rojas, del caso Aldo Moro y de personajes como Giangiacomo Feltrinelli, el “millonario comunista” que murió al estallar una bomba que manipulaba en las filas del Grupo de Acción Partisana (GAP). Pero siempre, a lo largo del libro vamos viendo cómo todo forma parte de una trama compleja con múltiples conexiones y la existencia de eso que en Italia llamaban il potere oculto. Precisamente por eso creo que una obra de ficción desmerecería a la realidad italiana de aquellos tiempos. Cabe destacar además, que el autor combina el relato de los hechos con entrevistas y que en los capítulos finales aborda el reflejo en la literatura y la música del Zeitgeist de aquella Italia entrevistando a Fausto Amodei sobre la música de su grupo Cantacronache y entrevistando a Alvaro Bertani sobre la novela La vida agria de Luciano Bianciardi.

De todos los temas abordados en en libro sólo me generó suspicacia la entrevista a Daniele Ganser, autor de un libro sobre la red Gladio: Los ejércitos secretos de la OTAN. La operación Gladio y el terrorismo en Europa occidental. Creo que las dinámicas de la que habla fueron propias de la Guerra Fría y funcionaron por vías ajenas a la OTAN, al estilo del Safari Club. Pero Genser se apuntó a las teorías conspirativas del 11-S y plantea una continuidad en la existencia de ataques de falsa bandera. Cuesta ver en la jaula de grillos que es la OTAN hoy la organización implacable y resolutiva que plantea Ganser.

El libro, por cierto, me llegó a casa el lunes pasado coincidiendo justo con mi cumpleaños como regalo de mi amiga Sonia, que se las apañó para que el autor me mandara un ejemplar firmado que iba acompañado de un póster con el quién es quién del libro, dos marcapáginas, una postal y una peculiar postal-disco de 45rpm. que aporta banda sonora al libro. Me pregunto ahora qué otros temas merecerían el tratamiento recibido por Villa Wanda.

El nuevo papel de Rusia en el Mediterráneo Oriental

Hace tiempo asumí que la mejor estrategia para hablar de la Nueva Guerra Fría era no emplear el término y dedicarme a escribir sobre los elementos que la componen por separado. De lo contrario el debate se centraba en si era correcto usar la expresión “Guerra Fría” para definir la nueva era de relaciones entre Occidente y Rusia en vez de la naturaleza de esas relaciones. Me pareció de pronto más importante ir construyendo la argumentación que debatir para que otros me dieran la razón.

El crucero “Pedro El Grande” en Siria. Foto Sputnik vía USNI.

Un asunto que llamó mi atención hace tiempo fue el nuevo papel de Rusia en el Mediterráneo Oriental. Sucesivamente los gobiernos de Chipre, Grecia y Egipto jugaron la carta de Rusia en sus relaciones con Occidente. Sin olvidar, obviamente, su papel en Siria. Repaso todo ello en mi primera colaboración con el CIDOB de Barcelona. Mi texto se titula “Rusia en el Mediterráneo Oriental, ¿un contrapeso a Occidente?”. Además de leerlo en la página web del CIDOB en el anterior enlace, lo pueden descargar en formato PDF. Adelanto que no es esta una colaboración aislada, sino que habrá una próxima en el que trataré cómo Libia se ha convertido en un tablero geopolítico para terceros países.

Una bomba de relojería en el Mediterráneo (actualizado)

Hace tiempo escribí aquí sobre SeaSheperds, la organización animalista que, con una flotilla de barcos y embarcaciones rápidas, trata de interrumpir la caza de ballenas. Tiempo después me encontré con el caso de las ONGs que han fletado barcos para rescatar a migrantes en el Mediterráneo. Hablamos de organizaciones como la española Proactiva Open Arms o la organización internacional Migrant Offshore Aid Station (MOAS). Pensé que de ahí podría salir un artículo sobre “Nuevos actores no estatales en el ámbito marítimo”, una de tantas ideas que duermen en mi disco duro.

Tiempo después me encontré a alguien, posiblemente de la alt-right en un blog o un foro, denunciando que la operación de rescate de migrantes en embarcaciones precarias y náufragos en el Mediterráneo era una farsa y que en realidad estas organizaciones trabajan de forma coordinada con las mafias del tráfico de personas. Según la teoría conspirativa, las ONGs no rescatan a nadie, sino que hacen un transbordo de pasajeros para facilitar el tramo final del viaje a Europa. No es más que una de muchas teorías conspirativas surgidas después de la crisis de los refugiados de 2015 en torno a un plan secreto de las élites europeas para sustituir la población blanca europea y que retoman viejos temas de la ultraderecha. Véase el plan Kalergi,, que precisamente toma su nombre del conde de Coudenhove-Kalergi, un visionario y pionero del paneuropeísmo.

Había un elemento interesante en la teoría conspirativa de las ONGs yendo y viniendo para introducir migrantes en Europa. Y era la geolocalización de los barcos vía el sistema AIS, que se puede ver en webs como marinetraffic.com.

En el vídeo que muestra la información de marinetraffic.com se ve el ir y venir desde Italia y Malta de buques como el MS Golfo Azzurro, Iuventa, Sea Eye, Vos Hestia, etc. Todos pertenecen o han sido fletados por organizaciones humanitarias y se dedican a rescatar personas en el Mar Mediterráneo. Pero el detalle importante es en qué parte del Mar Mediterráneo: lo hacen cerca de la la costa de Libia. El asunto no es ningún secreto. La propia Guardia Civil anunciaba el pasado día 29 de junio el rescate de  “1065 personas en embarcaciones a la deriva junto a las costas de Libia”.

La propia Guardia Civil contaba además a dónde iban a ser llevadas esas personas.

Es fácil entender los esfuerzos para rescatar personas en el Mediterráneo. En 2016 murieron 5.000 personas cruzando el Mediterráneo, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones. Y mas de 2.000 habrían muerto hasta finales de junio de este año. La duda es por qué se recoge a migrantes cerca de la costa de Libia y se les desembarca en Italia, dentro del Área Schengen. Sólo el fin de semana pasado 12.600 personas fueron desembarcadas en puertos italianos. Casi todas las 200.000 plazas en sitios de acogida en Italia están ya ocupadas. Evidentemente, el gobierno italiano ha pedido ayuda a la Unión Europea y amenazó con cerrar sus puertos a buques de bandera no italiana cargados de migrantes.

Según dato que recoge The Guardian, 60.228 personas llegaron a Italia por mar entre enero y mayo de 2017. Los primeros países de procedencia declarados son Nigeria (cerca del 15%), Bangladesh (12%), Guinea-Conakry (10%) y Costa de Marfil (9%). Así que no se trata de una avalancha de refugiados libios huyendo de la guerra civil que vive el país. El número de menores no acompañados se dobló entre 2015 y 2016, para sumar 25.846 a finales de 2016.

Al Yazira por su parte, ofrecía ayer la cifra de un total de 83.650 personas llegadas a Italia, según datos de la ONU, desde principios de 2017. Lo relevante es que suponía un 20% más que la cifra equivalente de 2016.

La agencia italiana ANSA ofrecía más datos en febrero de este año: entre enero de 2014 y noviembre de 2016 fueron medio millón los migrantes que llegaron a los puertos de Italia tras ser recogidos en el Mediterráneo. La décima parte eran menores no acompañados. Los solicitantes de asilo sólo fueron una minoría. 2.557 en el año 2015 y 3.181 hasta agosto de 2016.

Los datos de víctimas en el Mar Mediterráneo sólo pueden ser estimaciones. Pero si tomamos las publicadas, vemos que hay un riesgo cierto de muerte pero la proporción de migrantes rescatados en el Mar Mediterráneo es muchísimo mayor. Es más, las distintas operaciones de rescate, privadas y estatales, se están concentrando no muy lejos de costa de Libia. Con lo cual, es fácil imaginar que quien alista un barco cargado de migrantes no lo hace pensando en llegar por sus propios medios a Malta o Sicilia, sino tan sólo en llegar a alta mar y allí lanzar un SOS para que otro buque rescate a los pasajeros y los lleve a Italia. Es decir, todo ese esfuerzo internacional para rescatar migrantes cerca de la costa de Libia está creando un incentivo perverso que aumenta el problema, tal como demuestra el desembarco en Italia de ciudadanos de lugares tan lejanos de la cuenca mediterránea como Bangladesh.

La paradoja del asunto es que es un problema que le han creado otros a Italia. Supongo que las ONGs piensan estrictamente en términos de vidas salvadas. Pero yo me pregunto ¿qué pasa después del rescate y del desembarco en Italia? ¿Realizan algún seguimiento esas mismas ONGs sobre qué pasa con los migrantes que desembarcan en Italia o se olvidan del  asunto, delegando los problemas en las autoridades italianas? ¿Quién se ha hecho cargo de más de 50.000 menores sin acompañar? ¿Tiene Italia recursos para acoger, formar e integrar en el mercado laboral a todos esos migrantes o estamos creando una bomba de relojería? Recordemos el caso de Amis Anri, el pequeño delincuente tunecino que llegó a Italia en uno de esos barcos, cumplió condena por pegarle fuego al centro de acogida donde fue alojado y terminó radicalizado en Alemania. El 19 de diciembre de 2016 arrolló un mercadillo navideño en Berlín con un camión robado, asesinando en total a trece personas.

Significativamente no he leído en ninguna parte a nadie abordando esto asunto, más allá de la ultraderecha xenófoba y sus teorías de la conspiración. Así, claro está, llegan luego las sorpresas electorales que nos llevan a sesudos análisis sobre cómo la clase obrera se ha vuelto idiota votando a populistas de ultraderecha. Tenemos en Europa problemas de fondo que parece nadie en la política mainstream quiere abordar. Me pregunto qué van a decir los buenistas cuando nos estallen en la cara.

Actualización:

  • El gobierno de Italia ha recibido el respaldo de la Unión Europea para que los inmigrantes llegados al país se reenvíen a otros países. Alemania y Francia han tratado de escurrir el bulto y no se decidirá nada hasta una próxima cumbre europea en Estonia.
  • Francia y Alemania mostraron a Italia su acuerdo con un mayor control a las ONGs que recogen personas en el Mar Mediterráneo.
  • El ministro de Defensa austriaco ha amenazado con desplegar 750 militares en la frontera con Italia si el flujo de migrantes no cesa.
  • Una organización “identitaria” europea recauda fondos para fletar un barco e interferir en la labor de las ONGs humanitarias en la costa de Libia. Aquí el vídeo:
  • “Esclavos a las puertas de Europa”, un reportaje de Nacho Carretero en El País sobre cómo “cada vez más inmigrantes están siendo vendidos como esclavos en mercados de Libia”.
  • Un portavoz de la armada libia se queja de que la labor de las ONGs que recogen migrantes afecta a las relaciones del país con la Unión Europea. La misma noticia recoge la acusación de Carmelo Zuccaro, fiscal jefe de Catania (Sicilia), sobre que algunas organizaciones humanitarias mantienen vínculos con las redes de tráfico de personas.
  • Sigmar Gabriel, vicecanciller alemán, afirmó en mayo que establecer campamentos de refugiados en Libia no es la solución al problema y abogó por estabilizar los países de origen.
  • El New York Times ofrece un mapa con la ubicación de los rescates. De 2014 a 2016 la actividad se fue trasladando más al sur hasta llegar a la costa libia. Los autores del artículo afirman, como he hecho yo también, que la actividad de los buques de las ONGs crea un incentivo para zarpar desde Libia.
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Imagen: The New York Times

Las amplias miras de la Alianza del Pacífico

Ahora que tenemos a un presidente del gobierno en Estados Unidos que llegó a la Casa Blanca con una agenda comercial proteccionista y el PSOE de Pedro Sánchez parece que se une a Podemos e Izquierda Unida en su rechazo al tratado CETA de libre comercio con Canadá es interesante mirar a las últimas novedades de la Alianza del Pacífico, grupo de países del que hablé aquí por primera vez en 2013 y volví a mencionar en 2014.

La Alianza del Pacífico es una organización creada en 2011 que la forman México, Colombia, Perú y Chile. Entre sus  objetivos encontramos crear “un área de integración profunda para avanzar progresivamente hacia la libre circulación de bienes, servicios, capitales, personas y economíay “[c]onvertirse en una plataforma de articulación política, integración económica y comercial, y proyección al mundo, con énfasis en la región Asia-Pacífico”.

Recientemente tuvo lugar entre los días 29 y 30 de junio en Cali (Colombia) la XIIª cumbre de la Alianza del Pacífico. Una de las noticias que me parece más importantes es el anuncio de que Australia, Canadá, Nueva Zelanda y Singapur se convertirán en estados asociados, una nueva categoría dentro de la Alianza. Esto significa que los cuatro países de la Alianza del Pacífico firmarán en bloque acuerdos de libre comercio con cada uno de los estados asociados.

Como ya dije en su momento, México, Colombia, Perú y Chile tiene cada uno sus particulares problemas. Pero será interesante ver el resultado de una estrategia que va contracorriente a las prácticas habituales en el continente. Viendo el estancamiento de Mercosur, habrá que estar atentos al acercamiento argentino a la Alianza del Pacífico.

Cuentos venezolanos

Hace poco alguien me pasó un texto, aparentemente procedente de Venezuela, donde se denunciaba la presencia de un contingente militar cubano y bases de misiles balísticos iraníes en Venezuela. La presencia de agentes de inteligencia e instructores militares cubanos es de sobra conocida pero el texto detallaba nombres, ubicación y funciones con el título “Estructura del ejército de ocupación cubano en Venezuela”. Este tipo de textos pretenden ser filtraciones hechas desde dentro por alguien con acceso a información privilegiada. Pero me llamaron la atención varias cosas disparatadas que indican que estamos ante otro de esos bulos que circulan en tiempos de excepción.

Lo primero que me llamó la atención es que se afirma que el contingente cubano en Venezuela incluye nueve batallones de 500 militares. Una brigada de 4.500 militares extranjeros me parece difícil de ocultar. La segunda  cuestión es que el texto ofrece una lista detallada del armamento con el que que ese contingente cubano está dotado y parece obra de alguien que no tiene ni idea del tema.

“AK-A-103 y AK-109 equivalente el FAP de fabricación Belga”

Se refiere al AK-103, versión avanzada del AK de toda la vida con culata y guardamanos de polímero negro. El AK-109 es una versión experimental del AK en el mismo calibre con un sistema de reducción del retroceso. En ambos casos son fusiles de asalto y no son en absoluto equivalentes a la ametralladora ligera FN FAP (Fusil Automático Pesado), denominación argentina del FN FAL con cañón pesado.

“Lanza cohetes Tropv R1Vde 50 mm.”

Arma inexistente y evidentemente inventada.

“Obuses Kalisnef-120contra carros”.

Arma inexistente y evidentemente inventada. Kalisnef suena como una transcripción francesa del apellido ruso Kalisnev, del que en Google ni en DuckDuckGo apenas aparecen dos o tres referencias.  El concepto “obús contracarro” es absurdo. Lo más parecido es el cañón anticarro Sprut de 125mm. En calibre 120mm. y de diseño ruso o soviético sólo encontramos morteros: 2S9, 2S12 y 2S31.

“Morteros lanza granadas-tipo Katiuska M30- Kamarakov”.

Arma inexistente y evidentemente inventada. Morteros y lanzagranadas son armas diferentes. Para colmo “Katiuska” es un tipo de bota de plástico. Lo más parecido es el lanzacohetes “Katyusha”.

La lista de personas, armamento y material cubano en Venezuela incluye “autobuses Gel”, que supongo es una derivación de la marca china Geely.

Por último, tenemos la información sobre la base de misiles balísticos iraní:

“La base iraní que está localizada en Zuata, Municipio Monagas del Estado Anzoátegui operada por personal Iraní. Ingenieros aeronáuticos, tiene en sus silos, ya en condiciones operativos misiles con alcance de 1.480 Kmts del tipo Sheralabs 3. Y tres con un alcance de 2.500 Kmts tipo Alghadv-110. En estos momentos se instalan igualmente en Paraguaná del mismo alcance 6 nuevos misiles tipo Alghadv-110 con un alcance de 2.800 Kmts”.

Sheralabs y Alghadv son nombres inventados. Los misiles balísticos iraníes tienen nombres como Shahab (“meteoro”), Zelzal (“terremoto”), Tondar (“trueno”), etc. Existe el Shahab-3, el Fateh-110 (“conquistador”) y el Ghadr-110 (“intensidad”).  Así que da la impresión que el que inventó los nombres intentó que se parecieran remotamente a nombres reales de misiles iraníes.

En definitiva, estamos ante un texto fantasioso que alguien puso en circulación para hacerse el interesante ante sus conocidos difundiendo información pretendidamente secreta pero llena de fallos, lo que refleja el desconocimiento del creador del bulo. Sin embargo, si buscamos “lanza cohetes Tropv” u “obuses Kalisnef” encontraremos bastantes páginas que han reproducido el texto. Así que alguien tenía que señalar lo obvio.

 

 

 

Hablando del lío ruso de Trump

Hace poco, María Ramírez y Eduardo Súarez me entrevistaron para Politbot:  Episodio 12: el lío ruso de Trump. Les di una chapa que fue cosa buena. Hay gente que me ha pedido que monte un podcast porque no tiene tiempo para leer, así que aquí tienen una buena píldora. Hay ideas y conceptos sobre la Nueva Guerra Fría que son todavía un work in progress en mi cabeza. Así que algunos flecos los iré resolviendo aquí en un futuro.

Politibot, por cierto., cuenta con un canal en Telegram, aplicación de comunicación que les recomiendo.

 

Fuerzas Desarmadas: La Armada Española (1ª parte)

Con la serie de Fuerzas Desarmadas trato de hacer un repaso a la situación de las Fuerzas Armadas españolas tras años de recortes debido a la crisis. Creo que el ciudadano medio no tiene idea de la enorme pérdida de capacidades que han sufrido las Fuerzas Armadas españolas desde 2008. En la primera parte traté la situación del Ejército del Aire. Ha pasado ya más de un año, así que ya tocaba retomar la serie. Esta vez abordaré la situación de la Armada Española en dos entregas por lo amplio de la materia.

No hay más que mirar un mapa para comprender la importancia para España del mar. Y no sólo porque el país tenga dos fachadas marítimas, una al Océano Atlántico y otra al Mar Mediterráneo, sino por la existencia de territorios en África que no están bajo el “paraguas OTAN” (Ceuta y Melilla) o están lejos de la España continental (Santa Cruz de Tenerife está a casi 1.300 kilómetros de Cádiz).

Si asumimos que el papel principal de las Fuerzas Armadas españolas es asegurar la soberanía nacional, la Armada española debería ser capaz de controlar el espacio marítimo en torno a sus territorios extrapeninsulares y ser capaz de mantener libres las líneas de comunicación marítimas (SLOC) hacia ellos para que lleguen las mercancías que permiten la vida normal (alimentos, medicinas, combustibles, etc). Además, considerado que el objetivo último es la defensa de territorios propios, la Armada Española no sólo debería ser capaz de poder usar el espacio marítimo libremente, negándoselo al adversario, sino que debería poder también proyectar fuerza de mar a tierra.

Siguiendo con las consideraciones, debemos tener en cuenta además que cualquier crisis estallará con unidades de la Armada Española lejos de casa, tomando parte en misiones internacionales. Por tanto, la Armada Española debería contar con capacidades notables en calidad y número para poder hacerse frente a  todas sus responsabilidades. La alternativa, claro está, es asumir que España nunca va a tener que defender la soberanía de ninguno de sus territorios y, por tanto, nos basta con una fuerza naval dedicada a participar en misiones internacionales, enseñar el pabellón y poco más. Ese es un asunto crucial, porque se habla de la subida del presupuesto de defensa por las presiones a los países aliados del presidente Donald Trump y antes de gastar hay que tener una visión del lugar de España en el contexto internacional para luego trazar una estrategia y así desarrollar planes de gasto y personal.

Hasta principios de este siglo la Armada Española tenía un buque y unas capacidades que la colocaban en una categoría aparte: un portaaeronaves. España tenía en servicio al “Príncipe de Asturias”, dotado de 16 aviones AV-8B Harrier II con capacidad de despegue corto y aterrizaje vertical, asistidos por tres helicópteros SH-3D Sea King equipados con un radar Searchwater 2000 para misiones de alerta radar. Después de la crisis, el “Príncipe de Asturias” se mandó a la chatarra, cuatro de los 16 Harrier han sido dados de baja y los tres SH-3D de alerta radar han sido reconvertidos a helicópteros de transporte.

El vetusto puente de mando del “Príncipe de Asturias” en la recta final de su vida de servicio.

El “Príncipe de Asturias” fue botado en 1982 y no entró en servicio hasta 1988. Dicen los “rumores” que fue un buque que nunca anduvo muy fino. Aparte de su alistamiento para formar la Task Force 1537,  que hubiera evacuado a los cascos azules españoles de Bosnia, no recuerdo que participara en ninguna misión real. Cuando llegó la crisis estaba en un punto de su vida de servicio en el que era necesaria una modernización, pero se decidió retirarlo, junto con cuatro aviones Harrier, como medida de ahorro por la falta de fondos y los costes de mantenimiento.

Aparte del “Príncipe de Asturias”, España contaba además con cuatro buques de asalto anfibio: dos LPD clase “Galicia”, diseñados conjuntamente con Holanda, y dos LST comprados de segunda mano a Estados Unidos. Los LPD son buques con plataforma de vuelo y dique inundable para lanchas de desembarco. El segundo de la serie, el “Castilla”, tiene menos capacidad de transporte de tropa, pero a cambio alberga un puesto de mando embarcado. Los LST, conocidas popularmente como “cornudas”, respondían a una filosofía de empleo que ahora se considera obsoleta: embarrancan en la playa y por una rampa delantera descienden a tierra los vehículos y la tropa. La doctrina moderna de guerra anfibia establece en cambio que los buques se mantienen lejos de la costa y la infantería de marina llega a tierra por helicóptero o embarcación rápida.

El L61 “Juan Carlos I” y el R11 “Príncipe de Asturias” precedidos por tres fragatas clase “Santa María”.

El “Príncipe de Asturias” y las dos “cornudas” fueron sustituidas por un solo buque, el “Juan Carlos I”. Se trata de un proyecto 100% español que ha logrado exportarse a Australia y Turquía. Es un buque mucho más grande que el “Príncipe de Asturias”, desempeñando funciones de portaaeronaves o buque de asalto anfibio. Aparte de la cubierta corrida, cuenta con dique inundable y espacio para llevar tropas y vehículos. Sin embargo, su capacidad de embarcar aeronaves es menor que la del “Príncipe de Asturias”. Y cuando lo hace a su máxima capacidad, se reduce su capacidad de embarcar una fuerza de asalto anfibio.

La realidad es que el nuevo buque no venía a sustituir al “Príncipe de Asturias”, sino a complementarlo. Cuando se tiene un barco o un solo avión de un tipo se tienen capacidades a ratos. La necesidad de usar un sistema esencial no surge siempre cuando está 100% listo. Aviones y buques requieren revisiones periódicas. Por ejemplo, el “Juan Carlos I” entró en servicio en 2010 y en 2015 entró en dique seco por más de un mes. Así que tener los dos buques permitía aspirar a tener siempre un portaaeronaves listo. El único remedio será encargar un futuro L62 “Príncipe/sa de Asturias”, como parece que la Armada Española tiene previsto.

Alrededor de ese núcleo de poder aeronaval, la Armada Española contaba con 17 escoltas: cinco fragatas de la clase “Baleares”, seis fragatas de la clase “Santa María” y seis corbetas de la clase “Descubierta”. Las dos series de fragatas fueron desarrolladas en España a partir de proyectos estadounidenses. La primer estaba orientada a la guerra antiaérea y la segunda a la guerra antisubmarina. Hay que decir que a las fragatas de la clase “Santa María” se les retiró el sonar remolcable, herramienta destacada en la lucha antisubmarina. Desconozco las razones, pero está claro que si fue por obsolescencia del sistema, no hubo dinero para comprar uno nuevo.

La clase “Baleares” fue retirada del servicio para dar paso a la magnífica serie F100, la clase “Álvaro de Bazán”, un diseño español exportado a Australia. Su característica principal es el sistema AEGIS de defensa antiaérea, que colocaba a estas fragatas españolas entre las mejores de su clase en todo el mundo en el momento de entrar en servicio. Pronto le tocará el retiro a la clase “Santa María”, que dará paso a cinco fragatas de la serie F110. Se trata de otro diseño español, aún en fase de desarrollo. Parece cada vez más que serán un desarrollo interesante y no un proyecto low cost para complementar a las F100, como estaba previsto. Pero nótese el cambiazo. Se retiran seis para introducir cinco.

El asunto más debatido y debatible es el destino de las unidades de menor tamaño. Se asumió que las corbetas eran buques con demasiadas pocas capacidades de combate para la guerra moderna, por lo que no tenían lugar en una armada avanzada como la española. Así que se decidió retirar las corbetas de la clase “Descubierta”, con un paso intermedio de reconversión en patrulleros de altura con la retirada de equipos, pero no llegaron nuevos escoltas como sustitutos. Así que la idea de que las corbetas eran poca cosa para una armada seria sólo tiene sentido si el siguiente paso hubiera sido que la Armada Española abogara por una nueva serie de fragatas ligeras para completar el número de escoltas. Pero evidentemente no había dinero para ello y jamás se planteó el asunto aceptando que es lo mismo diecisiete que diez.

Mientras tanto, con la creación del Servicio Marítimo de la Guardia Civil, se decidió que la Armada Española dejara las tareas de vigilancia del litoral y fuera retirando sus pequeños patrulleros para contar sólo con patrulleros oceánicos. Esto sucedía en un creciente contexto internacional que imponía la presencia de la Armada Española en lugares como el Cuerno de África o el Golfo de Guinea, pero en misiones para las que mandar una fragata era un despilfarro. Así se diseñó el Buque de Acción Marítima (BAM), un patrullero de gran desplazamiento, para contar con gran autonomía y buena calidad de vida de la tripulación en despliegues de larga duración lejos de España.

Los planes originales hablaban de que el diseño del BAM sirviera de base para otros buques y así obtener economía de escalas. La lista incluía un buque de captación de inteligencia, un buque oceanográfico, un buque de apoyo a buceadores y un buque de mando de guerra contra minas. La crisis se llevó por delante todos esos planes, de lo que no he vuelto a escuchar. El proyecto de buque oceanográfico reapareció en un artículo en la Revista General de Marina pero el diseño propuesto no tenía nada en común con los BAM. Se construyeron cuatro BAM y gracias. Entonces la crisis produjo una situación paradójica. La falta de trabajo en los astilleros de Navantia en la Bahía de Cádiz obligó al gobierno a encargar dos unidades adicionales, con precio y tiempo de construcción dilatado. Mi impresión personal es que se decidió inyectar dinero y generar trabajo en la empresa pública Navantia vía un precio encarecido. Pero seguro que hay una explicación mejor. Como siempre, lograr la paz social en una zona industrial fue una razón más poderosa que las necesidades de la defensa nacional para liberar dinero.

Me llama la atención que Navantia tenía un diseño polivalente aparte del BAM, el Avante 2200, que se ofreció como patrullero a Venezuela y luego evolucionó como fragata ligera con mayor desplazamiento para ser ofrecido a Perú y Filipinas. En el caso venezolano era obvio que se ofreció sin armamento de entidad para no soliviantar a Estados Unidos. Así que ya pasado el tiempo, saltó hace poco la noticia de que Venezuela iba a dotar de misiles antibuque chinos a esos patrulleros de diseño español. Me pregunto, ¿no hubiera sido mejor ese diseño de Navantia y esperar a un futuro paquete de modernización que supusiera una reconversión de patrullero a corbeta? Al fin y al cabo, una de las principales quejas sobre la clase “Descubierta” era su carencia de plataforma de vuelo y hangar. Por mucho que se insista en que juegan en ligas diferentes, la realidad es que la Armada Española retiró seis corbetas y tendrá seis BAM.

Patrullero oceánico Avante 2200 diseñado por Navantia y en servicio en Venezuela. Nótese el espacio detrás del mástil donde se suele ubicar los misiles antibuque y el rectángulo entre el puente y el cañón reservado para pozos lanzamisiles.

Otra área donde la reducción de capacidades ha sido tremenda es la Flotilla de Submarinos. A finales del siglo XX, la Armada Española contaba con ocho submarinos pertenecientes a dos series diferentes, ambas de tecnología francesa. Los submarinos de la serie S-60 fueron dados de baja entre 2003 y 2006. Mientras que de los cuatro submarinos de la serie S-70 sólo quedaban dos en servicio en 2012, que serán sometidos junto a un tercero a una quinta “gran carena” para tener un total de tres submarinos a la espera de la entrada en servicio de la malhadada serie S-80.

Después de trabajar como subcontratista en la construcción de varios submarinos franceses “Scorpéne” para exportación, la empresa española Navantia decidió lanzarse al diseño de un submarino propio de nueva generación con propulsión anaerobia (AIP). Como viene siendo habitual en la mayoría de grandes desarrollos tecnológicos militares, el proyecto S-80 de Navantia se encontró problemas. Véase si no, el caso británico: “Slow, leaky, rusty: Britain’s £10bn submarine beset by design flaws”. Pero en el caso español los problemas han sido bien gordos. El primer ejemplar de la serie quedará inacabado y las lecciones aprendidas se aplicarán en los tres restantes. El asunto transcendió a la prensa, teniendo bastante eco en el público en general, siempre dispuesto a reírse en España de quien lo intenta y fracasa.

Ahora es fácil decir que ojalá España hubiera apostado por planes menos ambiciosos y se hubieran comprado cuatro “Scorpène”, dejando para más adelante los sueños industriales de un proyecto ambicioso “Made in Spain”. La cuestión es que, incluso en el caso en el que el programa S-80 hubiera sido un éxito, el número de submarinos se va a quedar en la mitad. Se trataba de retirar la serie S-60 y la serie S-70 para dejar paso a la serie S-80. Jamás leí a nadie mencionar una serie S-90. Un almirante decía que el número mínimo necesario de submarinos para España era seis para tener uno de patrulla en el Océano Atlántico, otro en el Mar Mediterráneo, otro camino a puerto, otro yendo al área de patrulla y dos en puerto, con sus tripulaciones descansando y siendo puestos a punto. Hay tres y habrá tres.

Resumiendo, la Armada Española ha pasado de tener:

-Un portaaeronaves, 11 fragatas, 6 corbetas, 4 buques de asalto anfibio y 8 submarinos.

A tener:

-Un buque de asalto anfibio que se desdobla como portaaeronaves, 11 fragatas (tendrá 10), 2 buques de asalto anfibio y 3 submarinos.

La pérdida de capacidades sobre el papel es notable. Pero hay un asunto igualmente importante: el presupuesto para alistar los buques y hacer que salgan a la mar. La reducción de presupuestos no sólo ha significado que se dejen de sustituir buques en proporción uno por uno, sino que hay menos presupuesto para la puesta a punto de los buques, completar su armamento y días de navegación con los que formar a la tripulación. No cuesta imaginar que la reducción de presupuestos por culpa de la crisis afectó a una larga de sistemas por actualizar, reponer o sustituir a bordo de los buques de la Armada Española. Yo personalmente vi en 2006 cómo unos marineros reinstalaban Windows 3.11 en unos disquetes en un ordenador en el puente de un buque aún en servicio.

En 2006 podíamos leer que la Armada Española pensaba dotar de misiles de crucero “Tomahawk” a las fragatas F100 y los submarinos S-80. Esos misiles nunca se compraron y el asunto se olvidó. Es más, es de todos es sabido que las fragatas F100, que destacan por sus sistema de defensa antiaérea AEGIS, nunca han contado con su dotación de misiles antiaéreos al 100%. Tampoco se les instaló un sistema antiaéreo de defensa de punto y cuentan como armas auxiliares para autoprotección, en esta era de amenazas asimétricas, cañones antiaéreos Oerlikon de 20mm. de funcionamiento manual, que si no tengo mal entendido son de segunda mano procedentes del Ejército de Tierra. Supongo que en la Armada Española esperan mejores tiempos para dotar a las F100 de un montaje automático Mk. 38 como los BAM. Tampoco hay que olvidar que ninguno de los buques de asalto anfibio (“Juan Carlos I”, “Galicia” y “Castilla”) llevan armamento antiaéreo de defensa de punto, como sí llevan o llevarán sus unidades gemelas en las armadas de Holanda y Australia.

Cañón Oerlikon de 20mm. en la fragata F102 “Almirante Juan de Borbón”.

Libertad Digital recogió en 2014 las palabras del Almirante Jefe de Estado Mayor de la Armada:

En lo que a la Armada se refiere, destacó que mientras en 2008 el presupuesto era de 1.308 millones de euros, en este año será de apenas 806 millones. En lo que se refiere al capítulo 2 del presupuesto, el que hay que mirar para ver la operatividad del arma marina, destacó que el descenso entre 2008 y 2014 ha sido del 40 por ciento, mientras que el presupuesto destinado a inversiones en este mismo periodo se vio reducido un 70 por ciento.

Una de las soluciones a la falta de presupuesto fue el alquiler de los buques logísticos “Cantabria” a la armada australiana en 2013 y el “Patiño” a la armada canadiense en 2016.

Queda repasar el impacto de la crisis en la Flotilla de Aeronaves y en la Infantería de Marina para terminar con las conclusiones finales. Pero eso lo haré en una próxima entrega de Fuerzas Desarmadas.