Cuando los medios tragan caña y sedal

El otro día les conté cómo me llamaron la atención los titulares que anunciaban que el gobierno de Pedro Sánchez había autorizado al gobierno autonómico catalán la compra de una montaña de material de guerra que había sido frenada en su momento por el gobierno de Mariano Rajoy. La idea, de ser verdad, era preocupante. Pero, como a estas alturas no me fío de nadie y en el cuerpo de la noticia se hablaba de una cincuentena de pistolas, decidí tirar del hilo y buscar yo mismo los documentos oficiales. Lo que me encontré desmentía los titulares y el alarmismo.  Lo conté en “Armas para Cataluña” (23/01/2019).

Sé que lo cómodo es quedarse en ese punto: sentir el reconfortante y autocomplaciente placer de estar en el lado correcto, despreciando la labor de medios y periodistas de derecha que viven del sensacionalismo y la tergiversación. Pero el fenómeno tiene su reflejo en el otro lado de una forma retorcida. Por cada Eduardo Inda y Francisco Marhuenda que asume cínicamente su vergonzante papel al servicio de una causa o unos intereses, hay un periodista divulgando información falsa o tergiversada sobre temas como la inmigración absolutamente convencido de que está salvando al periodismo y a la democracia mientras nos sermonea sobre burbujas informativas, bulos y posverdad.

Podríamos extendernos en discutir qué hirió el periodismo. Si la desesperada necesidad de atraer clicks que rebajó la calidad del contenido o la velocidad de los ciclos informativos que redujeron el tiempo para contrastar la información. Pero esa degradación del periodismo ha contado con el entusiasta esfuerzo de periodistas convencidos de que hacían el bien ayudando al consumidor de medios a pensar bien. Porque como dijo hace poco la congresista estadounidense Alexandria Ocasio-Cortez, los datos no importan cuando estás del lado moralmente correcto.

Precisamente, Alexandria Ocasio-Cortez ha sido protagonista de un caso reciente que me llamó mucho la atención. Un día vi una sucesión de titulares y tuits que hablaban de la fallida campaña de los conservadores estadounidenses por dañar su imagen mediante la filtración de un vídeo que la mostraba bailando. Ocasio-Cortez es socialdemócrata, hispana, joven y atractiva. Su carrera política, con menos de 30 años, ha sido fulgurante. Y los conservadores estadounidenses odian a Ocasio-Cortez. Basta una búsqueda de imágenes suyas en Internet para ver la proliferación de fotos que congelan sus expresiones faciales en una mueca demente.

Fotograma del vídeo destacado por El País

Según leí, esta vez, alguien había rescatado aquel vídeo grabado por un grupo de amigos para tratar de ridiculizarla. Pero la reacción de la opinión pública había sido positiva y se sucedían las muestras de apoyo ante la fallida campaña de desprestigio. Nadie veía nada de malo que una congresista en sus años universitarios hubiera grabado un vídeo donde bailaba de forma sensual.

A los pocos días, leí en Twitter a alguien preguntar si alguno había leído o escuchado a algún líder conservador estadounidenses criticar el vídeo o mencionarlo antes de que los medios hubieran lanzado el titular “campaña conservadora para desprestigiar a Ocasio-Cortez fracasa y se vuelve en su contra”. Durante los siguientes días un coro de voces conservadoras hizo la misma pregunta. Nadie había oído hablar del vídeo hasta leer los titulares del fracaso de la campaña conservadora.

Poco tiempo después, me encontré la noticia en El País: “El fallido intento de dañar a Ocasio-Cortez con un vídeo de un baile en una azotea de Boston”. Por aquel entonces, Ocasio-Cortez había hecho un bailecito en la puerta de su oficina y algunas figuras del Partido Demócrata habían lanzado vídeos de apoyo con su propio baile, mientras personalidades de la política y el mundo del espectáculo salían en su apoyo ridiculizando a los conservadores. Pero en la noticia de El País encontré un detalle interesante. Identificaban a una cuenta anónima de Twitter como el origen primero de la filtración del vídeo. La cuenta había sido creada en enero de 2019. Y el contenido de las publicaciones llamaba la atención porque, más que un genuino activista conservador, aquello parecía una parodia o un fallido intento de sonar como un radical de derechas.

¿Fue filtrado el vídeo desde el equipo de Ocasio-Cortez ? Quién sabe. A lo mejor fue efectivamente un tuitero anónimo quien puso el vídeo en circulación, pero fue el equipo de la congresista quien magnificó el asunto para construir la narrativa de “fracasa la campaña conservadora de desprestigio”. Antonio García Martínez arrancaba un artículo sobre Ocasio-Cortez para la revista Wired diciendo “I’ll just say it: Alexandria Ocasio-Cortez is a social media marketing genius”. La contracampaña tuvo muy entretenida a los medios y a la gente en las redes sociales.

Alexandria Ocasio-Cortez es una fenómeno colateral a lo que quería contar. Ella es alguien que simplemente sabe apretar los botones correctos en un ecosistema informativo donde no hay tiempo para la verificación y donde la opinión pública está sobreestimulada con informaciones que confirman sus prejuicios. Pero lo que no están considerando las almas buenas que se consideran en el lado correcto de la historia es que todos esos sesgos y errores de los medios progresistas que ellos no son capaces de ver por sus prejuicios ideológicos son diseccionados cruelmente en otros medios y las redes sociales. Véase el caso de los chicos blancos del instituto católico Covington y el falso veterano de la guerra de Vietnam. Por eso las burlas de Donald J. Trump sobre la CNN, “you are fake news”, resonaban en su público. Y por eso el discurso neo-machista y anti-inmigración puede revestirse con los ropajes de la audacia, el librepensamiento y la rebeldía frente al consenso progresista de los desprestigiados medios del establishment.

Véase anteriormente: “Seguimos tocando el fondo” (16 enero 2019).

 

LA OPERACIÓN GUAIDÓ por Tomás Purroy

Juan Guaidó, presidente de la Asamblea Nacional declarada en desacato por el ejecutivo, se autojuramenta como “presidente encargado” ante una multitud.

Los acontecimientos de los últimos días en Venezuela han consumado la crisis política que se suma y retroalimenta con la virulenta crisis económica y social que vive el país. La oposición ha sido capaz de mitigar su eterna división con la juramentación de Juan Guaidó, su intención es clara: lograr “sincronizar las presiones externa e interna para que al gobierno chavista le resulte más costosa la permanencia que la renuncia”. Pero a pesar de todo el ruido, el derrumbe del gobierno sigue lejano con las instituciones, especialmente las fuerzas armadas, leales. Ahora bien, es innegable que se ha dado un paso sin precedentes que ha puesto al gobierno contra las cuerdas, con un futuro incierto.

La oposición está llevando hasta las últimas consecuencias la estrategia del todo o nada que abrazó definitivamente tras ser declarada en desacato la Asamblea Nacional de la mano de un plan que lleva años fraguando. La opción rupturista que siempre estuvo en los sueños de algunos sectores opositores, especialmente con la crisis socioeconómica y tras las sangrientas protestas de 2014. No hizo más que reforzarse cuando, tras ganar la Asamblea Nacional en las elecciones legislativas en 2015, trataron de apretar al ejecutivo, y este la declaró en desacato, creando una Asamblea Nacional Constituyente y llamando a unas nuevas elecciones presidenciales en mayo de 2018. La oposición, inmersa en las tradicionales luchas internas, no reconoció ninguno de estos movimientos, considerando fraudes y rupturas de la legalidad.

Hasta este enero, este sector del todo o nada, encabezado por políticos de peso como Leopoldo López, Antonio Ledezma o María Corina Machado, parecía estar en un callejón sin salida, clamando por una insurrección imposible tras haberse negado a participar en las elecciones y haber fracasado el diálogo en República Domincana. Más en realidad, estaban fraguando con sigilo un detallado plan, trabajando con diligencia en el exterior y preparando un desafío desde el legislativo venezolano. Este trampolín les ha permitido dar la imagen de no ser una mera oposición, sino de un choque institucional, una dualidad de poderes que han consumado este 23 de enero con la juramentación del delfín de Leopoldo López como presidente encargado.

Imagen de Juan Guaidó junto a la destacada líder opositora María Corina Machado. La foto fue publicada el 12 de enero, simbolizando la adhesión de la tradicional dirigente.

Todo esto ha tenido lugar en un contexto general de una galopante crisis económica que sigue apretando, mientras las promesas del gobierno de una recuperación que no llega son cada vez menos creibles. La catástrofe económica ha supuesto una caída del P.I.B. de más del 45% y una hiperinflación salvaje. La oposición considera que esta crisis provocará una revuelta masiva, algo que el gobierno contiene por ahora mediante extensos programas de asistencia social que evitan un posible estallido de este tipo en las capas más bajas de la población.

Estas clases populares son el verdadero reto de una oposición tradicionalmente alejada de este estrato, enfocada en su feudo tradicional de las clases media y alta, las cuales ha emigrado de forma masiva y tienen un notable peso en la comunidad emigrante y en las redes. Esta incapacidad para entrar en los feudos populares chavistas, dependientes de la asistencia gubernamental, donde muchas veces siquiera es posible hacer campaña contra el gobierno, es la clave que impide un estallido social que arrolle a las fuerzas de seguridad.

Durante dos décadas, el chavismo ha sido la fuerza hegemónica en las calles y en las urnas. Imagen de una marcha encabezada por Diosado Cabello el 25 de enero.

También merece un capítulo la izquierda más heterodoxa, aquella que ha flotado alrededor del chavismo de una forma más o menos clara. Sin duda ha sido víctima de una polarización extrema, arrastrada al chavismo para “no hacerle el juego a la derecha” o por interés, dejándose seducir por la oposición o limitándose a lamentarse desde el rincón de pensar. Con la masiva emigración, la crisis galopante y el enorme poder del estado, el tejido social se ha unido al aparato gubernamental o simplemente se ha deshecho como un azucarillo.

Con todo este escenario, nunca fue tan importante como ahora el monopolio de la violencia. Mostrada la solidez en las calles y un apoyo internacional extenso, la oposición necesita recabar apoyos en el estamento militar para hacer realidad y efectiva su presidencia simbólica. Pero, a día de hoy, no se observa ninguna brecha reseñable, más bien un muro sólido al que por ahora no hace mella la Ley de Amnistía ni los constantes pronunciamientos. Pero este muro puede ser un simple tigre de papel, algo que no sabremos hasta que sean puestos a prueba. Mientras tanto, el ambiente sigue enrarecido, con la pequeña sublevación de un grupo de guardias nacionales el día 22, la extraña detención e inmediata liberación de Guaidó el día 13 o las constantes teatralizaciones de lealtad hacia Nicolás Maduro.

El 27 de enero, el presidente Nicolás Maduro centró su día en demostrar la lealtad de las fuerzas armadas hacia el gobierno. Los constantes llamados de la oposición a un levantamiento militar en su favor siguen cayendo en saco roto.

La oposición ha dado un golpe arriesgado y audaz, con una autoproclamación apoteósica en medio de las masas y un inmediato reconocimiento internacional, casi total a nivel regional. Tal vez era la única manera que tenían en el camino escogido, maximalista y externo a las instituciones, mientras que sus tensiones internas quedan por fin acalladas bajo el reconocimiento internacional. Sigue moviéndose, presionando en las calles y con la comunidad internacional, tratando de seducir (sin éxito hasta ahora) al estamento militar, buscando conformar un doble poder. En este sentido, está empezando a cosechar éxitos en el exterior, logrando ir asegurando activos de Venezuela en el exterior y diversos compromisos de “ayuda humanitaria”. Esta no son simplemente un gesto, si aspiran a tomar el poder, son plenamente conscientes que la asistencia social del chavismo debe ser sustituida por algo, y ellos apostarán por las ONG y la Iglesia. Todos estamos a la espera de la reacción del gobierno, el cual tiene en este momento la pelota y está siendo bastante cauteloso, y el comportamiento de las fuerzas armadas.

En estas circunstancias, es más arriesgado que nunca entrar en la futurología, aunque hay una serie de escenarios plausibles:

  • Un gobierno en el exilio: bien pudiera ser que Guaidó y buena parte de la oposición considerasen finalmente una huida del país. Ese escenario sería ideal para el estado venezolano, que se limitaría a ignorarlos y tratar que fueran irrelevantes dentro del país. Ahora bien, como hemos visto, este gobierno en el exilio podría acceder, de mano de sus patrocinadores internacionales, a los enormes recursos venezolanos en el exterior y ser acogido por la numerosa diáspora. Sin duda sería algo mucho más efectivo que el viejo gobierno en el exilio de la república española, especialmente mientras el gobierno chavista esté capeando esta crisis galopante.
  • La cárcel. En este caso, el estado pondría en marcha su maquinaria judicial y policial, tal y como hizo, entre otros, con Leopoldo López. Más en esta ocasión numerosos países han reconocido a Guaidó, lo cual probablemente supondría fuertes sanciones. Tampoco hay que olvidar la posibilidad de que los arrestos fuesen traumáticos y desatasen una nueva oleada de protestas.
  • Un compromiso, elecciones con Maduro: es el camino que ha planteado la Unión Europea con su ultimátum, abogando el gobierno de Maduro por convocar unas nuevas elecciones presidenciales en las que se presentase la oposición. El problema es evidente, ya que la oposición siempre ha considerado ilegítimo al Consejo Nacional Electoral y, a día de hoy, no reconoce a Maduro y considera cualquier negociación un intento de ganar tiempo. Por su parte, el gobierno considera que es una injerencia extranjera y que tiene derecho a agotar su legislatura (2019 – 2025).
  • Insurrección, ya sea éxito o fracaso: esto implicaría que desde las calles o, especialmente, una parte de las fuerzas armadas, se intentase expulsar de la presidencia a Maduro. Sin duda la opción más arriesgada y sangrienta, que podría dar numerosos escenarios, siendo los más tétricos una guerra civil y/o una intervención internacional (no solo del lado opositor) y, los menos cruentos, un colapso rápido de una de las dos partes. La clave de todo ello estaría en la solidez y la lealtad de las fuerzas armadas, aparte de en la actitud de la comunidad internacional y la situación en las calles.
Dos cazabombarderos Su-30 de la Aviación Militar Bolivariana surcan los cielos venezolanos.

Todo este contexto interior está inmerso en un peliagudo contexto exterior, con una nueva guerra fría entre EEUU y Rusia-China, una izquierda latinoamericana que se derrumba y una creciente emigración venezolana que preocupa a sus vecinos e influye en múltiples países.

Sea como fuere, la anunciada crisis política se ha abierto definitivamente sobre Venezuela, quien obtenga el gobierno efectivo de la nación deberá hacer frente a una crisis económica y social sin precedentes, una sociedad polarizada hasta el extremo y un estado que sin duda necesita mil y una reformas.

Armas para Cataluña

Como resulta evidente, llevo una temporada sin apenas tiempo para publicar en el blog y las redes sociales. Y eso supone menos tiempo para ahondar en las cosas. Pero de vez en cuando algo me llama la atención y tiro del hilo. El lunes 21 leí que el gobierno español había autorizado al gobierno de Cataluña realizar una compra de material de guerra para la policía autonómica. Por ejemplo, OK Diario tituló “Sánchez autoriza a los Mossos de Torra a comprar las armas de guerra que vetó Rajoy”.

Recuerdo que, según la prensa, el gobierno catalán había intentado allá por 2016 comprar una cantidad desmesurada de armamento que no cuadraba con las necesidades de la policía autonómica. Pero leyendo el contenido de las noticias me encontré que las cantidades no coincidían con la montaña de armamento que anteriormente había intentado comprar el gobierno catalán. Así que el titular de OK Diario me pareció engañoso. Sin embargo, ese titular y unos cuantos parecidos circulaban por Internet, con los consiguientes mensajes alarmistas.

Miembros del Grupo Especial de Intervención (GEI) con fusiles de asalto FN SCAR. Foto: RTVE.

Como a estas altura ya no me fío de nadie, decidí buscar yo mismo el ejemplar del Boletín Oficial del Estado donde aparecía la autorización de la compra. No me llevó mucho tiempo llegar al documento PDF con la Sec. V-A. Pág. 3077. Allí, la verdad, no se decía mucho. Sólo que se autorizaba a la administración autonómica catalana a adquirir siete lotes dentro del expediente  IT-2017-544.

El siguiente paso fue buscar el número de expediente. Me encontré con un portal europeo que facilita información sobre licitaciones públicas. Allí se reseñaba el contenido de los 7 lotes del contrato.

  • 8 fusiles de asalto de altas prestaciones calibre 5.56×45 mm.
  • 10 fusiles de asalto calibre 5.56 x 45 mm.
  • 6 fusiles de asalto compactos calibre 7.62 x 51 mm.
  • 2 fusiles de precisión calibre. 308 WIN.
  • 22 armas de defensa personal (PDW) calibre 4.6 x 30 mm.
  • 56 pistolas calibre 9 x 19 mm.
  • 50.000 cartuchos calibre 4.6×30 mm. para entrenamiento.

La lista emplea un lenguaje y denominaciones un tanto peculiares. Imagino que la razón es que se no se trata de un concurso público donde se dan datos precisos sobre las características deseadas, sino de compras ya decididas en las que se da una información genérica. Así, no se da ningún dato que permita saber la diferencia entre un fusil de calibre 5,56×45 normal y otro del mismo calibre pero de “altas prestaciones”. Luego encontramos que los dos fusiles de precisión figuran con el calibre .308 Winchester, que es la denominación comercial en medidas imperiales del 7,62x51mm, estándar en la OTAN.

Supongo que la persona que redactó el pliego se limitó a copiar las características del fabricante sin procurar mantener la coherencia. Así, los subfusiles Heckler und Koch MP7 de calibre 4,6mm aparecen con la denominación “arma de defensa personal”, que es una denominación usada principalmente por el fabricante. En cualquier caso, 24 fusiles de asalto, 2 fusiles de precisión, 22 subfusiles y 56 pistolas parece una cantidad razonable, pensando en la amenaza terrorista y la dimensión en número de miembros de la policía autonómica catalana.

 

Dos miembros del GEI con fusiles de asalto H&K G36C al centro y la derecha. El de la izquierda lleva un subfusil H&K MP7. Foto vía Steam Community.

Ahora, a modo de comparación, vayamos al pedido original del gobierno de Cataluña. Según Esteban Villarejo del diario ABC, la frustrada lista de la compra catalana incluía:

  • 300 subfusiles 9x19mm (9mm. Parabellum)
  • 400 fusiles de asalto 5,56x45mm.
  • 50 fusiles de precisión .338 Lapua Magnum
  • 50 fusiles de precisión .300 Whisper
  • 50 fusiles de precisión 7,62x51mm.

Mientras la cantidad de fusiles de asalto y subfusiles podría ser considerada una compra legítima para armar a otras ramas de la policía autonómica, como los ARRO y la Brigada Móvil, la compra de un total de 150 fusiles de precisión excedía toda lógica. Especialmente si consideramos las características de los fusiles en calibre .338 Lapua Magnum y .300 Whisper. El primero es de largo alcance y se emplea en la lucha contra francotiradores. El segundo es una bala poco ruidosa pensada para ser disparada por fusiles con silenciador integrado. Unos lotes de una docena de cada arma podría haber resultado razonable. Un total de 100 entre los dos modelos no. Así que sólo nos queda pensar en que el pedido estaba inflado por el afán de cobrar comisiones o porque quienes lo habían promovido tenían otra cosa en mente allá por 2016.

El pedido de armas aprobado el pasado lunes resulta razonable, considerando el contexto de la amenaza terrorista en Europa y la dimensión de la policía autonómica catalana. Sin embargo, medios y espontáneos se han lanzado a titular y comentar como si lo que se aprobó fue la lista de armamento difundido el año pasado por la prensa y correspondiente a un contrato frustrado en 2016. El objetivo último de quien se lanza a generar indignación tergiversando la realidad es fácilmente comprensible. Ahora queda que la gente aprenda a estas alturas que tiene que estar alerta con todo lo que ve y lee en los medios. Sea Ok Diario, las noticias de RTVE o El País. De cómo este último se tragó la caña, el sedal y el carrete de una campaña de la estrella emergente del Partido Demócrata estadounidense hablamos otro día.

 

“Vice” (2018)

El sábado por la noche fui a ver Vice (titulada “El vicio del poder” en España), la última película de Adam McKay. Se trata del mismo director que The Big Short (titulada “La gran apuesta” en España), así que mis expectativas eran altas. En su momento me gustó mucho la manera de desmenuzar y hacer humor de un asunto a priori tan poco cinematográfico como los entresijos de la crisis hipotecaria que dio origen a la crisis financiera mundial de 2008. Lo que podía haber supuesto un lastre a la película, la necesidad de explicarle al espectador para que siguiera la trama, se convirtió en una oportunidad de darle un toque personal y original a la película con secuencias didácticas a cargo de cameos que rompían las cuarta pared. Además, me gustó mucho el sentido del humor de McKay en general,  sin olvidar las interpretaciones de Christian Bale y Steve Carell.

McKay repite aquí la fórmula. Trata con un humor parecido recurriendo a las interpretaciones de Christian Bale y Steve Carell una historia de cómo los poderosos mintieron a la gente corriente de Estados Unidos. Sin embargo siento que la historia no tiene la misma fuerza. The Big Short se basaba en un libro cuyo autor había investigado el asunto a fondo previamente y ofrecía una historia clara: cómo un grupo de outsiders descubrió los pies de barro del mercado hipotecario estadounidense y cómo en su intento de sacar provecho económico descubrieron que el juego estaba amañado. Aquí, la historia que nos cuentan es el ascenso de Dick Cheney, un tipo que se nos presenta en un principio como carente de talento e ideología pero que sabe aprovechar su oportunidad a la sombra de un tiburón de los pasillos de Washington D.C. como Donald Rumsfeld, al que termina superando en poder y capacidad de intriga.

Dick Cheney y Christian Bale caracterizado como él. Foto: People.com

Vice recupera la fuerza y el tono de The Big Short cuando cuenta cómo Dick Cheney acumuló poder tras el 11-S y su camarilla en la Casa Blanca retorció las leyes estadounidenses para permitir horrores inimaginables en una democracia, vendiendo además la invasión de Iraq con mentiras porque necesitaban una victoria convencional en el contexto de la Global War On Terror. Esto último es una idea que yo albergaba casi como intuición. Que la absurda invasión de Iraq en 2003 respondió a la incapacidad de comprender la naturaleza no estatal y transnacional de la amenaza que suponía el yihadismo global. En la película se presenta que no fue un problema de incapacidad del Pentágono para entender la naturaleza de las Guerras Posmodernas, sino que la Casa Blanca se encontró con que le resultaba difícil vender al electorado la guerra contra el terrorismo yihadista. Así que se decidió invadir un país para conquistar una capital y clavar una bandera.

Creo que si la película se hubiera centrado en contar la historia que abarca desde que Dick Cheney se sumó a la campaña electoral de George W. Bush a la salida de Donald Rumsfeld del Pentágono, hablamos del período 2000-2006, habría tenido una coherencia y consistencia de la que carece. Sin embargo, tenemos que entender que el director no partió de un libro de investigación como en la anterior película, sino que tuvo que elaborar su propia reconstrucción de la carrera de Dick Cheney. En cualquier caso, la película tiene bastantes momentos brillantes, las interpretaciones son excelentes y el sentido del humor que vimos en The Big Short está aquí presente.

 

Seguimos tocando el fondo

El fin del semana del 14, 15 y 16 de diciembre viajé a Cartagena para participar en las jornadas “Foro de Ciudades Sitiadas: Las guerras del siglo XXI” organizadas por la Cadena SER. Hablamos de la transformación de los conflictos armados, y el papel en ellos de los medios de comunicación y las redes sociales. La conversación tocó lo que yo denomino Nueva Guerra Fría e inevitablemente llegó a tratar del ascenso de personajes como Trump, Salvini y Bolsonaro, junto a la reciente experiencia del partido VOX en Andalucía. Este último asunto fue también el tema de fondo de la mesa redonda que el pasado jueves 10 tuvo lugar en el Espacio Fundación Telefónica de Madrid con el título “¿Está amenazada la democracia?” y al que acudí como público.

De lo debatido en uno y otro evento, además de lecturas y conversaciones en redes sociales, me queda la sensación de que hay una preocupación porque los populistas de derechas están logrando éxitos electorales gracias a un discurso que apela a las bajas pasiones y que los partidos tradicionales no pueden contrarrestar. Ante esa situación, los periodistas se muestran preocupados e impotentes. Por así, decirlo, los periodistas ven como las masas de consumidores se lanzan a ingerir con gusto refrescos llenos de calorías vacías y bollería industrial hecha con grasas hidrogenadas. Y ahora se encuentran el problema de cómo convencer a la gente que vuelva a una dieta sana pero aburrida.

Mi primera duda ante ese análisis es que no explica por qué precisamente ahora han tenido éxito esos partidos y líderes. Si la demagogia y el apelar a las bajas pasiones fuera una estrategia política ruin pero inevitablemente ganadora, deberíamos tener una larga lista de antecedentes. Y sin embargo sólo en un intervalo de tiempo relativamente reciente ganó el BREXIT y llegaron al poder personajes como Trump, Bolsonaro y Salvini. Así que debe haber algo más.

En segundo lugar, cuestiono el papel que los medios creen tener de árbitros neutrales en el actual contexto. Es más, los considero en parte responsables de la actual situación por haber tenido un papel activo en distorsionar la realidad para impedir un debate serio sobre ciertos temas que se han convertido en tabú. Por ejemplo, el tema de la inmigración. Aquí en el blog he tratado algunos ejemplos, como el telediario de TVE reciclando una manifestación de musulmanes contra el terrorismo en invierno en Madrid como un acto de repulsa a los atentados de las Ramblas de Barcelona en agosto de 2017. O el asunto de las ONG trasladando inmigrantes desde las costas de Libia a Italia en connivencia con las mafias. Precisamente, titulé lo que escribí en julio de 2017 sobre el tema “Una bomba de relojería en el Mediterráneo“, anticipando lo que se avecinaba. No se puede decir que los resultados de las elecciones italianas en 2018 me sorprendieran, cosa que sí le pasó a los periodistas y a la intelligentsia española en general.

El fenómeno se repite una y otra vez. La prensa ha decidido que la ciudadanía es insuficientemente madura para tener un debate razonable sobre los problemas derivados de ciertas temas, como la inmigración, así que opta por no informar sobre ello para no “estigmatizar” a ciertas comunidades. El resultado es que se le regala a la ultraderecha xenófoba la generación de discurso sobre ese tema. Así, ante el consenso progresista en los medios de comunicación, el discurso populista adquiere un aura de rebeldía contracorriente que encuentra su espacio en las redes sociales (como VOX en Facebook) y las aplicaciones de mensajería (como Bolsonaro en Whatsapp).

Sin embargo, a la hora de repartir responsabilidades en quien tenemos que pensar principalmente es en los partidos tradicionales. Como dije en Cartagena, seguimos viviendo la onda de choque de la crisis económica de 2008 y los partidos tradicionales no han sabido dar respuesta a los problemas de la gente normal y corriente. Podría haber dedicado tiempo a recopilar noticias sobre las expectativas truncadas, el precariado, el paro estructural y mil fenómenos más. Prefiero quedarme con los síntomas. En Cartagena mencioné la publicación recientemente de una encuesta que revelaba el enorme peso en España de los asuntos económicos para decidir no tener hijos. Y sobre todo, me llama la atención sobre cómo se acepta y normaliza la presente situación con excusas. Estudios de mercado concluyen que el coche ya no es una “compra aspiracional” para los milennials y el diario El País nos habla de las nuevas tendencias de rebuscar comida en la basura (freeganismo) y renunciar a salir el fin de semana (nesting).

Recuerdo las palabras de Michael Moore antes de las elecciones estadounidenses de 2016 sobre el apoyo a Donald Trump en el cinturón desindustrializado que va desde Pennsylvania a los Grandes Lagos. Y donde él dijo que votar a Trump suponía para la gente perjudicada por la crisis lanzar contra el establishment una granada de mano o cóctel Molotov, yo en Cartagena dije que el voto a VOX es una voto pedrada.

Considerando la experiencia previa del caso del partido Podemos, no creo que súbitamente la gente que votó a VOX en Andalucía suscriba su agenda política. Recuerdo en su momento hablar con simpatizantes y votantes de Podemos que mostraban sorpresa cuando les contaba cosas dichas y hechas por los líderes y cargos electos de su partido. Algo parecido ha sucedido en Andalucía. Recuerdo leer al respecto que un medio salió a la búsqueda de votantes de VOX en Andalucía para ver su opinión sobre los asuntos más controvertidos del programa electoral del partido. Obviamente no los suscribían.

Así que podríamos repasar caso por caso. Antes mencioné Italia. Las palabras de Michael Moore explican muy bien el vuelco en los estados claves que le dieron la victoria. En Brasil podemos señalar la acumulación de casos de corrupción del Partido de los Trabajadores y el descontrol de la violencia. Repasando algo que escribí sobre Brasil aquí en 2013 me encontré un titular que hacía referencia a los siete ministros del gobierno de Dilma Roussef que habían dimitido por casos de corrupción en sus dos primeros años de mandato. Pero imagino que es más fácil concluir que la gente es idiota y vota mal.

En algún lado leí que un tema de fondo en el ascenso de todas estas nuevas fuerzas rupturistas era la pérdida de los lazos comunitarios, algo que explicaría cómo el tema de la inmigración se ha colado una y otra vez en la agenda con la idea de fondo de retorno a un pasado idílico. El otro día El País presentaba el caso de Los Verdes en Alemania, un partido que se ha reinventado como partido pragmático capaz de alcanzar acuerdos, supone una alternativa a los partidos tradicionales y al contrario que estos últimos no había dado un espectáculo poco edificante con sus peleas internas gracias a su fuerte unidad. La noticia mencionaba que la defensa del medio ambiente permitía vincular el partido con el Heimat, un término que puede ser traducido como patria pero también, según Jochen Bittner, a un “sentido de pertenencia” que es lo “opuesto a sentirse extranjero”. Estaríamos, por tanto, ante síntomas de fondo de un malestar en la globalización.

Geopolítica del Procés (II)

El otro día vimos un par de ejemplos de “sesudos” análisis geopolíticos y geoestratégicos en torno al proceso soberanista catalán. Se trataba de los disparates escritos en Twitter por un par de independentistas que había guardado como representativos de las tonterías dichas en las redes sociales por simpatizantes de aquel bando aquellos días. Pero las fantasías geopolíticas no fueron exclusivas del bando independentista. Aquellos días aparecieron análisis contrarios al independentismo que alertaban que los acontecimientos que estaban sucediendo en Cataluña eran el resultado de una operación encubierta contra España lanzada por la Unión Europea, la OTAN y George Soros. Sobra decir que este tipo de análisis provenían del bando prorruso de la Nueva Guerra Fría.

“Andréi Kononov” escribió en el blog “La Verdad Oculta” con fecha 23/09/2017 un artículo titulado “MAIDAN.CAT: Tras las huellas de la OTAN en el Procés” que es representativo de esa línea de pensamiento. El artículo fue reproducido poco después por Geopolitica.ru El poco esfuerzo empleado en tratar de sostener la teoría y los enormes agujeros argumentales hacen pensar que más que una teoría conspirativa nos encontramos ante una campaña de agitación en la que a río revuelto alguien trató de generar antipatía en España hacia las bestias negras del Kremlin.

Mucho ruido, pocas nueces.

El primer punto de los argumentos del artículo es que se trataron de unas “protestas muy bien planificadas”. La verdad es que todos sabemos cómo la maquinaria independentista estaba bien engrasada. Pero como veremos en mi reseña del libro Guerras Híbridas: La aproximación adaptativa indirecta al cambio de régimen de Andréi Krybko, los autores afines al Kremlin parece que tienen un problema para entender la voluntad de la gente a participar en protestas del signo que sean. Y en el caso catalán, nadie que haya estudiado el Procés se ha encontrado que fuera un fenómeno incomprensible que requiera para ser entendido introducir en el análisis una mano negra ajena a Cataluña y España. Las causas y actores son evidentemente endógenos.

Sin embargo, las “pruebas” de una acción externa para el autor del artículo es la proliferación de menciones a la Plaza de Tahrir de El Cairo y la Plaza de Maidán de Kiev, epicentro de las protestas en ambos países, en artículos y noticias relativas a Cataluña. Se mencionaba que, de impedirse la celebración del referéndum del 1-O, los líderes independentistas llamarían a una campaña de movilización y activismo. Tanto la prensa de Madrid como la de Barcelona establecieron comparaciones con las Primaveras Árabes y el Euromaidán ucraniano. Otra vez, desde la perspectiva del Kremlin todo lo que sea activismo callejero es el resultado de una operación de agitación llevada a cabo por poderes ocultos desde el extranjero. Y en este caso, las meras comparaciones hechas por periodistas de uno y otro lado significaba que estaban anunciando entre líneas la intervención de una poderosa conspiración ajena a España.

Decía el profesor Fernando Reinares que podíamos identificar una teoría de la conspiración porque sus autores siempre tienden a culpar, casualmente, a aquellos contra los que tienen prejuicios ideológicos. Yo la verdad es que nunca he encontrado a alguien que defienda una teoría conspirativa y afirme que, cotejando informaciones, llegó a la conclusión de que la mano negra culpable de todo era un personaje o grupo al que tenía en estima. Andréi Kononov” señala a George Soros, la bestia negra del Kremlin sobre el que habrá que hablar tarde o temprano. Pero de momento tenemos que fijarnos en la prueba de cargo contra él. Resulta que la Fundación Open Society Initiative for Europe de George Soros aportó 27.049 dólares para la celebración de un evento sobre xenofobia y euroescepticismo organizado por el Consell per la Diplomàcia Pública de Catalunya (Diplocat) y destinado a periodistas y medios de comunicación en 2014.

Noticia en 2016 de la subvención a Diplocat en La Vanguardia (véase noticia original).

Aquí tengo que hacer un inciso. Yo he sido invitado a varios eventos en los últimos años. La organización de cada evento se gastó una buena cantidad de dinero en pagarme billetes, alojamiento, comidas y desplazamientos. En algunos casos incluso cobré por mi participación. A esa cantidad que la organización se gasta por invitado, hay que sumar los gastos asociados al alquiler del auditorio, la traducción simultánea, los roll ups, etc., el material de papelería y un sinfín de gastos más. Así que volviendo a los 27.049 dólares que aportó la fundación de George Soros a Diplocat, ese dinero se gastó en organizar un taller sobre xenofobia y euroescepticismo. Sin embargo, de alguna forma mágica y misteriosa el asunto se transformó en un apoyo directo de George Soros al Procés, idea que ha circulado profusamente en titulares sensacionalistas de medios panfletarios de la ultraderecha española (valga la redundancia).

A continuación el artículo salta a Arthur Brooks, presidente del American Entreprise Institute (AEI). Por lo visto, Brooks tiene familia política catalana (trabajó y vivió en Barcelona), fue invitado a Cataluña por el gobierno catalán y en una gira por Estados Unidos, el entonces presidente Carles Puigdemont se entrevistó con Brooks. El AEI es tan importante para “Andréi Kononov” porque cuenta que “el investigador Thierry Meissan acusó a este think tank de haber preparado junto a Israel un “golpe suave” contra el gobierno de Irán en 2002”.  Sobre el siniestro Meyssan, por cierto, escribí hace ya tiempo.

Para “Andréi Kononov” es muy importante la agenda de encuentros y reuniones del entonces presidente Carles Puigdemont en Estados Unidos porque eso lo interpreta como indicios del interés estadounidense en fomentar la independencia de Cataluña. La verdad es que no parece que haya comprendido cómo funcionan estas giras. Tener más o menos encuentros de alto nivel en Estados Unidos es el resultado de la habilidad de tu gabinete y del dinero que hayas gastado en agencias de relaciones públicas. Recordemos, por ejemplo, que el gobierno español firmó en su momento un contrato de 2,3 millones de euros con un bufete de abogados para ejercer labores de lobby en Washington D.C. Entre sus tareas estuvo, por lo visto, lograr que al presidente José María Aznar le fuera concedida la Medalla de Oro del Congreso.

Lo interesante es que “Andréi Kononov” publicó su artículo en septiembre de 2017, así que tenemos la perspectiva del tiempo para valorar el resultado de la gira estadounidense del entonces presidente Carles Puigdemont. Pero además, en el caso del AEI, basta acudir al buscador de su página web para ver cuántos documentos y artículos ha publicado el think-tank sobre la cuestión catalana. Yo no encuentro más referencia a la cuestión catalana en la página web de AEI que dos artículos de opinión publicados en 2014 (‘Catalonia is not Scotland’) y 2012 (‘A divided Catalonia may yet attempt to divide Spain‘). El resto de referencias a España tienen que ver con asuntos fiscales y con la Unión Europa.

Hay otro encuentro del entonces presidente Puigdemont que plantea conexiones interesantes. Cuenta “Andréi Kononov” que Puigdemont se reunió con el ex-presidente Jimmy Carter.

Puigdemont y compañía redondearon su gira por Estados Unidos reuniéndose con el ex-presidente de Estados Unidos Jimmy Carter, uno de los impulsores (junto a su inseparable consejero Zbigniew Brzezinski) de la Operación Ciclón contra la URSS en Afganistán. El encuentro fue auspiciado y anunciado a bombo y platillo por el Diplocat.

Otra vez, “Andréi Kononov” muestra no enterarse mucho de lo que escribe. La reunión con Jimmy Carter tuvo lugar en el Carter Center, una ONG célebre por sus actividades de monitorización de procesos electorales e intermediación en conflictos. Podemos imaginar que Puigdemont buscaba que la organización se implicara en el referéndum y realizara tareas de mediación. La gracia aquí es que “Andréi Kononov” no se molestó ni en hacer una mínima búsqueda de información sobre el resultado de la reunión. Porque después de la reunión el Carter Center emitió un comunicado oficial anunciando que ni el ex-presidente ni su ONG se involucrarían en el referéndum impulsado por el presidente Puigdemont.

Comunicado del Carter Center (vía La Vanguardia).

La sucesión de encuentros y reuniones son para “Andréi Kononov” prueba de que distintas instituciones, poderes y personajes de Estados Unidos estaban trabajando para impulsar el Procés. La realidad es que a la vuelta de Puigdemont a España el viaje fue considerado un fracaso por el perfil bajo de los interlocutores. El único encuentro relevante fue el celebrado con Jimmy Carter. De ahí, que fuera “anunciado a bombo y platillo por el Diplocat”. Se especuló, por cierto, sobre la existencia de un pago, cabe suponer que en forma de donación al Carter Center. La foto oficial de la reunión muestra a los participantes sosteniendo unas pancartas de una campaña para luchar contra la ceguera de río. La Embajada de Estados Unidos, por cierto, intervino en el asunto con un comunicado oficial donde afirmaba que el gobierno de ese país ” está profundamente comprometido en mantener la relación con una España fuerte y unida”.

Refutar teorías conspiranoicas es agotador.

El artículo sigue y sigue. Pero creo que se hacen una idea de cómo se construye una teoría conspirativa. A lo mejor otro día me animo a seguir repasando otros epígrafes del artículo. Y si tienen conocimiento de otros por el estilo les animo a compartir el enlace conmigo en redes sociales o en los comentarios.

 

Geopolítica del Procés

Presté bastante atención a la crisis catalana del último trimestre de 2017. Se dio el fenómeno que en Twitter seguía a personas que cuando se abrió la grieta del Procés quedaron en bandos opuestos. Así que me llegaban mensajes, comentarios y noticias desde ambos puntos de vista. Y en ambos bandos presencié una dinámica recurrente. Alguien encontraba el tuit, un meme o las declaraciones de algún personaje del otro bando que causaban indignación en el propio y lo compartía en Internet. Así, personajes anónimos de Internet cuya opinión hasta entonces llegaba a cuatro gatos eran convertidos en ejemplo del pensamiento típico de su bando. La conclusión de unos y otros era luchar por una causa justa teniendo en frente a unos hipócritas, dementes y antidemócratas.

El fenómeno, cómo no, ha sido identificado y etiquetado en Estados Unidos. Se le denomina “nutpicking“, por derivación de “cherrypicking“, que es el falacia consistente en escoger a propósito los datos que sustentan tu hipótesis. En este caso, “nutpicking” consiste en presentar en un debate las ideas de los miembros más impresentables del bando contrario como representativas del todo para argumentar que tu postura es la justa y la razonable. En el “nutpicking” hay más que un decisión consciente de tomar una información y desechar otra. Sucede también de forma inconsciente cuando estás encerrado en una burbuja informativa y tu entorno te alimenta con noticias e información que te hacen pensar que los que no piensan como tú están como una cabra o son directamente malvados.

Siguiendo el Procés en Twitter, me di cuenta que todos los días yo mismo estaba compartiendo tuits que exponían toda clase de chaladuras dichas y hechas por los independentistas. Y decidí dejar de hablar del Procés porque estaba contribuyendo a construir esa burbuja informativa. Aunque pienso que hay temas que no estaría de más documentar, como los argumentos supremacistas raciales dentro del independentismo. Otra tema más divertido son las teorías geopolíticas que me encontré siguiendo la crisis catalana. Había independentistas convencidos que el futuro de Europa se jugaba aquellos días en Cataluña y que la región era de una importancia estratégica que iba a obligar a intervenir a las grandes potencias mundiales. Me temo que no guardé los enlaces de todas aquella teorías que encontré. Pero aquí hay unas pocas que merecen la pena ser leídas un año después.

Carmen López publicó el 25 de diciembre de 2017 un hilo que arranca con la noticia de las protestas de los trabajadores civiles de la Base de Rota. Según ella, era un síntoma del próximo colapso económico de España. Y planteaba, que si Estados Unidos negoció la instalación de bases militares durante la Guerra Fría poco después de la Guerra de Corea, la reciente crisis norcoreana generaba la posibilidad de que se rompieran esos acuerdos y se abriera una ventana de oportunidad en la que Estados Unidos apoyara la independencia de Cataluña para instalar en ellas sus bases militares. Game over España.

Por el camino de su argumentación aparecen judíos, protestantes, petróleo, la monarquía saudí y como contexto de fondo la III Guerra Mundial, que se parece a lo que yo llamo la Nueva Guerra Fría pero aparecen en ella China e India. También aparece el bulo de que el gobierno de Mariano Rajoy se gastó miles de millones en aviones F-35 para salvar a la industria aeronáutica estadounidense y así ganarse el favor del presidente Trump en el tema de Cataluña. Al final me entra la duda si estamos ante una parodia, un troll o un buen ejemplo de los brillantes análisis surgidos en Cataluña por aquellas fechas. Por comodidad, tras el tuit que abre el hilo he puesto el texto con algunas acotaciones, enlaces y correcciones ortográficas.

– Pactos de Madrid 1951-52 [se firmaron en 1953]. España recibe su Plan Marshall a cambio de 4 bases americanas para guerras con Corea después de perderla USA.
– 2016 Rajoy pide perdón a Trump por apoyar a la de Obama comprándo aviones [bulo] y asumiendo total de gastos de las bases
– 2018 Precariedad laboral [noticia de las protestas de los trabajadores de Rota]

-2017 Trump aparece con Rajoy en una rueda de prensa donde manda y ocupa el 99% del foco, con la concesión a España de decir que a él personalmente le gusta pensar en España como unidad.
-2017 21-D Silencio del gobierno americano respecto a la cuestión catalana y apoyo total de los medios americanos a los independentistas.

Si el nuevo enfrentamiento con Corea del Norte se cierra (que ya se está cerrando porque están ganando la III Guerra Mundial Rusia/Irán/China estrepitosamente), USA y UE reconocerán la Catalunya independiente u obligarán a un pacto de sedición. Si España no prolonga anualmente los Pactos de Madrid, USA pactará con Catalunya. Pondrá una base y la reconocerá como república con el sí del bloque Reino Unido, Israel y sus países satélites. Si no pacta, pactará Rusia con todo el bloque a favor Irán, China, Corea del Norte, Catar e India. Catalunya le ha hecho un jaque mate a España.

Mientras, los corruptos no hacen movimiento que no sea coge el dinero y corre: privatizan los servicio para precarizarlos y las ganancias en B mandárselas a cuentas en paraísos fiscales. Véase como ejemplo las bases americanas (del gobierno de Estados Unidos a gobierno de España, a privado a precario). En todo ese tema siempre sale el expolio al pueblo español y el convertir a la ciudadanía en esclavos a modo de producción china. Es una traición al pueblo en toda regla, ya que los beneficios de esta felonía los trasladan al extranjero para perpetuar el voto cautivo.

Este empobrecimiento sucesivo es neguentrópico: termina con la desaparición de España como nación, se acabará el chiringuito, el Cortijo está a punto de desplomarse. La población que sobreviva será porque se ha levantado milagrosamente contra la tiranía de la corrupción, o vendió propiedades y se fue de España. Es un genocidio contra la masa aborregada, a la que el pastor cortesano usa y desprecia. La corrupción está jugando al medio/corto plazo. Sabe que si sigue Trump se acabaron los Pactos de Madrid y el apoyo americano conseguido poniendo el culete Franco y renovado igual por Aznar. Cuando los americanos se den cuenta se acabó y para siempre.

La relación de España con el ahora bloque perdedor de la III Guerra Mundial es debida a Arabia Saudí, que es pez gordo en la pandi de los monarcas mundiales y posiblemente se alió con Juan de Borbón, por lo que Franco consideró a esta línea y no a la legítima. Que tenía también controlada con el casamiento de su nieta con el Duque de Cádiz.

Fijaos la perversión que se está desmoronando delante de nuestras narices:

– Arabia Saudita, monarquía absoluta, controla monarquías. Controla España a base de apoyo económico y de usar al yankee.
– El yankee controla al judío con Israel, odia a España por ser un antiguo imperio y por ser amenaza. Por ello obliga a ir contra Venezuela por tener de aliado a Arabia Saudita, que le vende el total de monarquías.

Oriente Medio, con quimeras por culpa de la hipócrita Arabia Saudita. Occidente, con quimeras por decisión americana. Oriente, controlado por Rusia e Irán. Los dos bandos odian a España que está en el perdedor, por la tortura muerte y expulsión de judíos, moriscos y protestantes.

Están jugando al corto plazo. Si Catalunya juega al medio plazo, ganará el reconocimiento mundial y se la rifarán como aliada los dos bloques y por supuesto Europa. Si lo juega bien, será una zona muy rica. Las variables de unión de estados, Internet, las renovables, las impresoras 3D y la nanotecnología han cambiado radicalmente las reglas del juego.

Podemos apreciar que el hilo de Carmen López emplea el típico estilo de los teóricos de la conspiración que te cuentan que el motor de la Historia es la pugna subterránea entre dos bandos muy polarizados y de cuyo conocimiento sólo tiene acceso un grupo selecto al que ella te invita a participar, haciéndote cómplice. Se trata de una guerra secreta y ancestral que se puede intuir en acontecimientos recientes. En el fondo, este tipo de teorías de la conspiración lo que trata es infundir ánimos en las filas propias: “no os preocupéis, nuestra causa no es pequeña, está en el centro de los grandes problemas del mundo, los grandes poderes están pendientes de nosotros, no desesperéis, nuestros líderes saben lo que hacen porque tienen un plan secreto”.

Otro estilo de gran análisis geopolítico surgido del Procés es el que realizó el escritor Xavi Boada Vila. En su caso nos ofrece un análisis geoestratégico, un género enriquecido durante el Procés gracias a tanto experto en asuntos militares. Nuevamente he copiado el texto que sigue al primer tuit, corrigiendo algunas erratas.

Analizando la situación catalana, España se encuentra en una encrucijada, porque no tiene suficiente ejército para controlar la región. Para ello necesitaría 230.000 soldados y en este momento solo dispone de 170.000. Siempre cabría la posibilidad de desmilitarizar Ceuta, Melilla, las costas de Canarias y el sur de España para enviar todas las tropas a Cataluña, pero la UE jamás apoyaría una intervención en la región catalana.

Suponiendo tal locura anterior, con una deuda del 140% y que España paga cada mes desde el BCE, esto sería un doble suicidio. Primero porque para la UE son tan europeos los catalanes como el resto de los españoles. Por tanto jamás apoyaría una intervención militar o guerra civil apoyando una de las dos partes. Y segundo porque desmilitarizando Ceuta, Melillla, Canarias y el sur de Andalucía, facilitaría una posible invasión marroquí. El rey de Marruecos desde hace años quiere entrar en la UE, pero su territorio está en África, pero si invade parte de Andalucía, comiéndose Ceuta, Melilla y Canarias, dentro de 50 años seguro que acabaría entrando en la UE.

Si España entrara en una guerra civil contra Cataluña, la UE no apoyaría tal intervención y Marruecos aprovecharía la desventaja española para invadir parte de Andalucía con el apoyo indirecto de Francia. Además Marruecos tiene un potente ejército y poca deuda. Si Marruecos invadiera España, al ser una guerra civil, la UE jamás apoyaría a España contra Marruecos. Tampoco la OTAN, ya que los catalanes merecen tanto la protección como el resto de los españoles. Finalmente si eso pasara, rizando el rizo, la deuda del 140% en pocos años podría llegar al 3000% o 4000%, sin la ayuda de nadie. Es por ello que estoy convencido que Cataluña se independizará sin más.

Lo que me llama la atención es que este hilo fue escrito en marzo de este año, cuando las pasiones políticas del 1-O estaban muy atrás. Así que plantear las dificultades de una intervención militar para “pacificar Cataluña” suena muy a destiempo, porque por aquel entonces ya nadie hablaba de los carros de combate Leopard entrando por la Diagonal. Por no hablar del uso de la violencia por parte de los independentistas, cuando son frecuentes los casos en que la visión de un convoy militar del Ejército de Tierra español por las carreteras catalanas les genera taquicardia. Mención aparte la invasión marroquí de Canarias y Andalucía como fantasía bélica.

Nuevamente tenemos la teoría de que fuerzas externas a España van a intervenir para zanjar la crisis catalana, partiendo del punto de vista de que la Unión Europea estará encantada de recibir con los brazos abiertos a la emprendedora Cataluña y deshacerse de la tercermundista España.

La verdad es que lamento no haber guardado más ejemplos de este tipo de fino análisis geopolítico. Pero para compensar, resulta que guardé análisis de signo contrario. Si unos estaban convencidos de que organizaciones internacionales como la Unión Europa iban a intervenir a última hora para rescatar a Cataluña, reconocer su independencia y acogerla en su seno, otros estaban convencidos de que poderes ocultos estaban trabajando desde el primer momento para romper España empleando las estrategias ya empleadas en las Revoluciones de Colores y las Primaveras Árabes.