Geopolítica del Procés (II)

El otro día vimos un par de ejemplos de “sesudos” análisis geopolíticos y geoestratégicos en torno al proceso soberanista catalán. Se trataba de los disparates escritos en Twitter por un par de independentistas que había guardado como representativos de las tonterías dichas en las redes sociales por simpatizantes de aquel bando aquellos días. Pero las fantasías geopolíticas no fueron exclusivas del bando independentista. Aquellos días aparecieron análisis contrarios al independentismo que alertaban que los acontecimientos que estaban sucediendo en Cataluña eran el resultado de una operación encubierta contra España lanzada por la Unión Europea, la OTAN y George Soros. Sobra decir que este tipo de análisis provenían del bando prorruso de la Nueva Guerra Fría.

“Andréi Kononov” escribió en el blog “La Verdad Oculta” con fecha 23/09/2017 un artículo titulado “MAIDAN.CAT: Tras las huellas de la OTAN en el Procés” que es representativo de esa línea de pensamiento. El artículo fue reproducido poco después por Geopolitica.ru El poco esfuerzo empleado en tratar de sostener la teoría y los enormes agujeros argumentales hacen pensar que más que una teoría conspirativa nos encontramos ante una campaña de agitación en la que a río revuelto alguien trató de generar antipatía en España hacia las bestias negras del Kremlin.

Mucho ruido, pocas nueces.

El primer punto de los argumentos del artículo es que se trataron de unas “protestas muy bien planificadas”. La verdad es que todos sabemos cómo la maquinaria independentista estaba bien engrasada. Pero como veremos en mi reseña del libro Guerras Híbridas: La aproximación adaptativa indirecta al cambio de régimen de Andréi Krybko, los autores afines al Kremlin parece que tienen un problema para entender la voluntad de la gente a participar en protestas del signo que sean. Y en el caso catalán, nadie que haya estudiado el Procés se ha encontrado que fuera un fenómeno incomprensible que requiera para ser entendido introducir en el análisis una mano negra ajena a Cataluña y España. Las causas y actores son evidentemente endógenos.

Sin embargo, las “pruebas” de una acción externa para el autor del artículo es la proliferación de menciones a la Plaza de Tahrir de El Cairo y la Plaza de Maidán de Kiev, epicentro de las protestas en ambos países, en artículos y noticias relativas a Cataluña. Se mencionaba que, de impedirse la celebración del referéndum del 1-O, los líderes independentistas llamarían a una campaña de movilización y activismo. Tanto la prensa de Madrid como la de Barcelona establecieron comparaciones con las Primaveras Árabes y el Euromaidán ucraniano. Otra vez, desde la perspectiva del Kremlin todo lo que sea activismo callejero es el resultado de una operación de agitación llevada a cabo por poderes ocultos desde el extranjero. Y en este caso, las meras comparaciones hechas por periodistas de uno y otro lado significaba que estaban anunciando entre líneas la intervención de una poderosa conspiración ajena a España.

Decía el profesor Fernando Reinares que podíamos identificar una teoría de la conspiración porque sus autores siempre tienden a culpar, casualmente, a aquellos contra los que tienen prejuicios ideológicos. Yo la verdad es que nunca he encontrado a alguien que defienda una teoría conspirativa y afirme que, cotejando informaciones, llegó a la conclusión de que la mano negra culpable de todo era un personaje o grupo al que tenía en estima. Andréi Kononov” señala a George Soros, la bestia negra del Kremlin sobre el que habrá que hablar tarde o temprano. Pero de momento tenemos que fijarnos en la prueba de cargo contra él. Resulta que la Fundación Open Society Initiative for Europe de George Soros aportó 27.049 dólares para la celebración de un evento sobre xenofobia y euroescepticismo organizado por el Consell per la Diplomàcia Pública de Catalunya (Diplocat) y destinado a periodistas y medios de comunicación en 2014.

Noticia en 2016 de la subvención a Diplocat en La Vanguardia (véase noticia original).

Aquí tengo que hacer un inciso. Yo he sido invitado a varios eventos en los últimos años. La organización de cada evento se gastó una buena cantidad de dinero en pagarme billetes, alojamiento, comidas y desplazamientos. En algunos casos incluso cobré por mi participación. A esa cantidad que la organización se gasta por invitado, hay que sumar los gastos asociados al alquiler del auditorio, la traducción simultánea, los roll ups, etc., el material de papelería y un sinfín de gastos más. Así que volviendo a los 27.049 dólares que aportó la fundación de George Soros a Diplocat, ese dinero se gastó en organizar un taller sobre xenofobia y euroescepticismo. Sin embargo, de alguna forma mágica y misteriosa el asunto se transformó en un apoyo directo de George Soros al Procés, idea que ha circulado profusamente en titulares sensacionalistas de medios panfletarios de la ultraderecha española (valga la redundancia).

A continuación el artículo salta a Arthur Brooks, presidente del American Entreprise Institute (AEI). Por lo visto, Brooks tiene familia política catalana (trabajó y vivió en Barcelona), fue invitado a Cataluña por el gobierno catalán y en una gira por Estados Unidos, el entonces presidente Carles Puigdemont se entrevistó con Brooks. El AEI es tan importante para “Andréi Kononov” porque cuenta que “el investigador Thierry Meissan acusó a este think tank de haber preparado junto a Israel un “golpe suave” contra el gobierno de Irán en 2002”.  Sobre el siniestro Meyssan, por cierto, escribí hace ya tiempo.

Para “Andréi Kononov” es muy importante la agenda de encuentros y reuniones del entonces presidente Carles Puigdemont en Estados Unidos porque eso lo interpreta como indicios del interés estadounidense en fomentar la independencia de Cataluña. La verdad es que no parece que haya comprendido cómo funcionan estas giras. Tener más o menos encuentros de alto nivel en Estados Unidos es el resultado de la habilidad de tu gabinete y del dinero que hayas gastado en agencias de relaciones públicas. Recordemos, por ejemplo, que el gobierno español firmó en su momento un contrato de 2,3 millones de euros con un bufete de abogados para ejercer labores de lobby en Washington D.C. Entre sus tareas estuvo, por lo visto, lograr que al presidente José María Aznar le fuera concedida la Medalla de Oro del Congreso.

Lo interesante es que “Andréi Kononov” publicó su artículo en septiembre de 2017, así que tenemos la perspectiva del tiempo para valorar el resultado de la gira estadounidense del entonces presidente Carles Puigdemont. Pero además, en el caso del AEI, basta acudir al buscador de su página web para ver cuántos documentos y artículos ha publicado el think-tank sobre la cuestión catalana. Yo no encuentro más referencia a la cuestión catalana en la página web de AEI que dos artículos de opinión publicados en 2014 (‘Catalonia is not Scotland’) y 2012 (‘A divided Catalonia may yet attempt to divide Spain‘). El resto de referencias a España tienen que ver con asuntos fiscales y con la Unión Europa.

Hay otro encuentro del entonces presidente Puigdemont que plantea conexiones interesantes. Cuenta “Andréi Kononov” que Puigdemont se reunió con el ex-presidente Jimmy Carter.

Puigdemont y compañía redondearon su gira por Estados Unidos reuniéndose con el ex-presidente de Estados Unidos Jimmy Carter, uno de los impulsores (junto a su inseparable consejero Zbigniew Brzezinski) de la Operación Ciclón contra la URSS en Afganistán. El encuentro fue auspiciado y anunciado a bombo y platillo por el Diplocat.

Otra vez, “Andréi Kononov” muestra no enterarse mucho de lo que escribe. La reunión con Jimmy Carter tuvo lugar en el Carter Center, una ONG célebre por sus actividades de monitorización de procesos electorales e intermediación en conflictos. Podemos imaginar que Puigdemont buscaba que la organización se implicara en el referéndum y realizara tareas de mediación. La gracia aquí es que “Andréi Kononov” no se molestó ni en hacer una mínima búsqueda de información sobre el resultado de la reunión. Porque después de la reunión el Carter Center emitió un comunicado oficial anunciando que ni el ex-presidente ni su ONG se involucrarían en el referéndum impulsado por el presidente Puigdemont.

Comunicado del Carter Center (vía La Vanguardia).

La sucesión de encuentros y reuniones son para “Andréi Kononov” prueba de que distintas instituciones, poderes y personajes de Estados Unidos estaban trabajando para impulsar el Procés. La realidad es que a la vuelta de Puigdemont a España el viaje fue considerado un fracaso por el perfil bajo de los interlocutores. El único encuentro relevante fue el celebrado con Jimmy Carter. De ahí, que fuera “anunciado a bombo y platillo por el Diplocat”. Se especuló, por cierto, sobre la existencia de un pago, cabe suponer que en forma de donación al Carter Center. La foto oficial de la reunión muestra a los participantes sosteniendo unas pancartas de una campaña para luchar contra la ceguera de río. La Embajada de Estados Unidos, por cierto, intervino en el asunto con un comunicado oficial donde afirmaba que el gobierno de ese país ” está profundamente comprometido en mantener la relación con una España fuerte y unida”.

Refutar teorías conspiranoicas es agotador.

El artículo sigue y sigue. Pero creo que se hacen una idea de cómo se construye una teoría conspirativa. A lo mejor otro día me animo a seguir repasando otros epígrafes del artículo. Y si tienen conocimiento de otros por el estilo les animo a compartir el enlace conmigo en redes sociales o en los comentarios.

 

Geopolítica del Procés

Presté bastante atención a la crisis catalana del último trimestre de 2017. Se dio el fenómeno que en Twitter seguía a personas que cuando se abrió la grieta del Procés quedaron en bandos opuestos. Así que me llegaban mensajes, comentarios y noticias desde ambos puntos de vista. Y en ambos bandos presencié una dinámica recurrente. Alguien encontraba el tuit, un meme o las declaraciones de algún personaje del otro bando que causaban indignación en el propio y lo compartía en Internet. Así, personajes anónimos de Internet cuya opinión hasta entonces llegaba a cuatro gatos eran convertidos en ejemplo del pensamiento típico de su bando. La conclusión de unos y otros era luchar por una causa justa teniendo en frente a unos hipócritas, dementes y antidemócratas.

El fenómeno, cómo no, ha sido identificado y etiquetado en Estados Unidos. Se le denomina “nutpicking“, por derivación de “cherrypicking“, que es el falacia consistente en escoger a propósito los datos que sustentan tu hipótesis. En este caso, “nutpicking” consiste en presentar en un debate las ideas de los miembros más impresentables del bando contrario como representativas del todo para argumentar que tu postura es la justa y la razonable. En el “nutpicking” hay más que un decisión consciente de tomar una información y desechar otra. Sucede también de forma inconsciente cuando estás encerrado en una burbuja informativa y tu entorno te alimenta con noticias e información que te hacen pensar que los que no piensan como tú están como una cabra o son directamente malvados.

Siguiendo el Procés en Twitter, me di cuenta que todos los días yo mismo estaba compartiendo tuits que exponían toda clase de chaladuras dichas y hechas por los independentistas. Y decidí dejar de hablar del Procés porque estaba contribuyendo a construir esa burbuja informativa. Aunque pienso que hay temas que no estaría de más documentar, como los argumentos supremacistas raciales dentro del independentismo. Otra tema más divertido son las teorías geopolíticas que me encontré siguiendo la crisis catalana. Había independentistas convencidos que el futuro de Europa se jugaba aquellos días en Cataluña y que la región era de una importancia estratégica que iba a obligar a intervenir a las grandes potencias mundiales. Me temo que no guardé los enlaces de todas aquella teorías que encontré. Pero aquí hay unas pocas que merecen la pena ser leídas un año después.

Carmen López publicó el 25 de diciembre de 2017 un hilo que arranca con la noticia de las protestas de los trabajadores civiles de la Base de Rota. Según ella, era un síntoma del próximo colapso económico de España. Y planteaba, que si Estados Unidos negoció la instalación de bases militares durante la Guerra Fría poco después de la Guerra de Corea, la reciente crisis norcoreana generaba la posibilidad de que se rompieran esos acuerdos y se abriera una ventana de oportunidad en la que Estados Unidos apoyara la independencia de Cataluña para instalar en ellas sus bases militares. Game over España.

Por el camino de su argumentación aparecen judíos, protestantes, petróleo, la monarquía saudí y como contexto de fondo la III Guerra Mundial, que se parece a lo que yo llamo la Nueva Guerra Fría pero aparecen en ella China e India. También aparece el bulo de que el gobierno de Mariano Rajoy se gastó miles de millones en aviones F-35 para salvar a la industria aeronáutica estadounidense y así ganarse el favor del presidente Trump en el tema de Cataluña. Al final me entra la duda si estamos ante una parodia, un troll o un buen ejemplo de los brillantes análisis surgidos en Cataluña por aquellas fechas. Por comodidad, tras el tuit que abre el hilo he puesto el texto con algunas acotaciones, enlaces y correcciones ortográficas.

– Pactos de Madrid 1951-52 [se firmaron en 1953]. España recibe su Plan Marshall a cambio de 4 bases americanas para guerras con Corea después de perderla USA.
– 2016 Rajoy pide perdón a Trump por apoyar a la de Obama comprándo aviones [bulo] y asumiendo total de gastos de las bases
– 2018 Precariedad laboral [noticia de las protestas de los trabajadores de Rota]

-2017 Trump aparece con Rajoy en una rueda de prensa donde manda y ocupa el 99% del foco, con la concesión a España de decir que a él personalmente le gusta pensar en España como unidad.
-2017 21-D Silencio del gobierno americano respecto a la cuestión catalana y apoyo total de los medios americanos a los independentistas.

Si el nuevo enfrentamiento con Corea del Norte se cierra (que ya se está cerrando porque están ganando la III Guerra Mundial Rusia/Irán/China estrepitosamente), USA y UE reconocerán la Catalunya independiente u obligarán a un pacto de sedición. Si España no prolonga anualmente los Pactos de Madrid, USA pactará con Catalunya. Pondrá una base y la reconocerá como república con el sí del bloque Reino Unido, Israel y sus países satélites. Si no pacta, pactará Rusia con todo el bloque a favor Irán, China, Corea del Norte, Catar e India. Catalunya le ha hecho un jaque mate a España.

Mientras, los corruptos no hacen movimiento que no sea coge el dinero y corre: privatizan los servicio para precarizarlos y las ganancias en B mandárselas a cuentas en paraísos fiscales. Véase como ejemplo las bases americanas (del gobierno de Estados Unidos a gobierno de España, a privado a precario). En todo ese tema siempre sale el expolio al pueblo español y el convertir a la ciudadanía en esclavos a modo de producción china. Es una traición al pueblo en toda regla, ya que los beneficios de esta felonía los trasladan al extranjero para perpetuar el voto cautivo.

Este empobrecimiento sucesivo es neguentrópico: termina con la desaparición de España como nación, se acabará el chiringuito, el Cortijo está a punto de desplomarse. La población que sobreviva será porque se ha levantado milagrosamente contra la tiranía de la corrupción, o vendió propiedades y se fue de España. Es un genocidio contra la masa aborregada, a la que el pastor cortesano usa y desprecia. La corrupción está jugando al medio/corto plazo. Sabe que si sigue Trump se acabaron los Pactos de Madrid y el apoyo americano conseguido poniendo el culete Franco y renovado igual por Aznar. Cuando los americanos se den cuenta se acabó y para siempre.

La relación de España con el ahora bloque perdedor de la III Guerra Mundial es debida a Arabia Saudí, que es pez gordo en la pandi de los monarcas mundiales y posiblemente se alió con Juan de Borbón, por lo que Franco consideró a esta línea y no a la legítima. Que tenía también controlada con el casamiento de su nieta con el Duque de Cádiz.

Fijaos la perversión que se está desmoronando delante de nuestras narices:

– Arabia Saudita, monarquía absoluta, controla monarquías. Controla España a base de apoyo económico y de usar al yankee.
– El yankee controla al judío con Israel, odia a España por ser un antiguo imperio y por ser amenaza. Por ello obliga a ir contra Venezuela por tener de aliado a Arabia Saudita, que le vende el total de monarquías.

Oriente Medio, con quimeras por culpa de la hipócrita Arabia Saudita. Occidente, con quimeras por decisión americana. Oriente, controlado por Rusia e Irán. Los dos bandos odian a España que está en el perdedor, por la tortura muerte y expulsión de judíos, moriscos y protestantes.

Están jugando al corto plazo. Si Catalunya juega al medio plazo, ganará el reconocimiento mundial y se la rifarán como aliada los dos bloques y por supuesto Europa. Si lo juega bien, será una zona muy rica. Las variables de unión de estados, Internet, las renovables, las impresoras 3D y la nanotecnología han cambiado radicalmente las reglas del juego.

Podemos apreciar que el hilo de Carmen López emplea el típico estilo de los teóricos de la conspiración que te cuentan que el motor de la Historia es la pugna subterránea entre dos bandos muy polarizados y de cuyo conocimiento sólo tiene acceso un grupo selecto al que ella te invita a participar, haciéndote cómplice. Se trata de una guerra secreta y ancestral que se puede intuir en acontecimientos recientes. En el fondo, este tipo de teorías de la conspiración lo que trata es infundir ánimos en las filas propias: “no os preocupéis, nuestra causa no es pequeña, está en el centro de los grandes problemas del mundo, los grandes poderes están pendientes de nosotros, no desesperéis, nuestros líderes saben lo que hacen porque tienen un plan secreto”.

Otro estilo de gran análisis geopolítico surgido del Procés es el que realizó el escritor Xavi Boada Vila. En su caso nos ofrece un análisis geoestratégico, un género enriquecido durante el Procés gracias a tanto experto en asuntos militares. Nuevamente he copiado el texto que sigue al primer tuit, corrigiendo algunas erratas.

Analizando la situación catalana, España se encuentra en una encrucijada, porque no tiene suficiente ejército para controlar la región. Para ello necesitaría 230.000 soldados y en este momento solo dispone de 170.000. Siempre cabría la posibilidad de desmilitarizar Ceuta, Melilla, las costas de Canarias y el sur de España para enviar todas las tropas a Cataluña, pero la UE jamás apoyaría una intervención en la región catalana.

Suponiendo tal locura anterior, con una deuda del 140% y que España paga cada mes desde el BCE, esto sería un doble suicidio. Primero porque para la UE son tan europeos los catalanes como el resto de los españoles. Por tanto jamás apoyaría una intervención militar o guerra civil apoyando una de las dos partes. Y segundo porque desmilitarizando Ceuta, Melillla, Canarias y el sur de Andalucía, facilitaría una posible invasión marroquí. El rey de Marruecos desde hace años quiere entrar en la UE, pero su territorio está en África, pero si invade parte de Andalucía, comiéndose Ceuta, Melilla y Canarias, dentro de 50 años seguro que acabaría entrando en la UE.

Si España entrara en una guerra civil contra Cataluña, la UE no apoyaría tal intervención y Marruecos aprovecharía la desventaja española para invadir parte de Andalucía con el apoyo indirecto de Francia. Además Marruecos tiene un potente ejército y poca deuda. Si Marruecos invadiera España, al ser una guerra civil, la UE jamás apoyaría a España contra Marruecos. Tampoco la OTAN, ya que los catalanes merecen tanto la protección como el resto de los españoles. Finalmente si eso pasara, rizando el rizo, la deuda del 140% en pocos años podría llegar al 3000% o 4000%, sin la ayuda de nadie. Es por ello que estoy convencido que Cataluña se independizará sin más.

Lo que me llama la atención es que este hilo fue escrito en marzo de este año, cuando las pasiones políticas del 1-O estaban muy atrás. Así que plantear las dificultades de una intervención militar para “pacificar Cataluña” suena muy a destiempo, porque por aquel entonces ya nadie hablaba de los carros de combate Leopard entrando por la Diagonal. Por no hablar del uso de la violencia por parte de los independentistas, cuando son frecuentes los casos en que la visión de un convoy militar del Ejército de Tierra español por las carreteras catalanas les genera taquicardia. Mención aparte la invasión marroquí de Canarias y Andalucía como fantasía bélica.

Nuevamente tenemos la teoría de que fuerzas externas a España van a intervenir para zanjar la crisis catalana, partiendo del punto de vista de que la Unión Europea estará encantada de recibir con los brazos abiertos a la emprendedora Cataluña y deshacerse de la tercermundista España.

La verdad es que lamento no haber guardado más ejemplos de este tipo de fino análisis geopolítico. Pero para compensar, resulta que guardé análisis de signo contrario. Si unos estaban convencidos de que organizaciones internacionales como la Unión Europa iban a intervenir a última hora para rescatar a Cataluña, reconocer su independencia y acogerla en su seno, otros estaban convencidos de que poderes ocultos estaban trabajando desde el primer momento para romper España empleando las estrategias ya empleadas en las Revoluciones de Colores y las Primaveras Árabes.

“The Looming Tower” (serie de televisión, 2018)

The Looming Tower es un libro del periodista Lawrence Wright que traza la historia que va desde los orígenes del salafismo yihadista en Egipto hasta el 11-S. Los últimos capítulos del libro tratan de cómo la investigación del atentado contra el destructor USS Cole llevada a cabo por el FBI hubiera posiblemente llevado a los preparativos de los atentados del 11-S en suelo estadounidense de haber dispuesto de cierta información que estaba en manos de la CIA.

La serie se centra precisamente en la parte final del libro y nos presenta cómo el equipo de lucha antiterrorista de la oficina del FBI en Nueva York va chocando una y otra vez contra la cerrazón de la CIA a compartir información mientras le toca investigar los atentados contras las embajadas estadounidenses en Kenia y Tanzania primero y contra el destructor USS Cole en aguas de Yemen después. Destacan dos personajes. Johh O’Neill (interpretado por Jeff Daniels) era el jefe de la unidad antiterrorista del FBI en Nueva York, que tras el primer atentado en las Torres Gemelas en 1993 asumió los casos de terrorismo internacional. Es retratado como un personaje intenso, abrasivo y amante de la buena vida que esconde el secreto de tener varias parejas a espaldas de su mujer. O’Neill choca con la cadena de mando, con la CIA y con la embajadora estadounidense en Yemen.

El otro personaje es Ali Soufan, un agente novato del FBI de origen libanés que habla árabe y está familiarizado con el Islam en una época en que todo ello era un asunto exótico. En la serie se le presenta como alguien entre dos mundos y cómo el enfrentarse a fanáticos yihadistas le lleva a reconectar con el Islam. El personaje real era poco o nada religioso, pero se trata de una de las licencias que se toman los creadores de la serie para mandar el conveniente mensaje de que el Islam es una religión de paz y tal y cual.

Frente a O’Neill y Soufan, aparecen como antagonistas los dos sucesivos jefes de la célula de la CIA dedicada a investigar Al Qaeda. Se les presenta como seres maquiavélicos que desprecian al FBI, porque consideran que el propósito de llevar los casos a los tribunales juega en el corto plazo y ellos se ven como jugadores estratégicos que juegan en el largo plazo. Además sabotean y obstaculizan los procedimientos para compartir información con el FBI cuando aparecen implicados ciudadanos saudíes porque consideran que su principal objetivo es salvaguardar las relaciones de Estados Unidos con Arabia Saudita. La caracterización de ambos personajes me resultó algo extrema. Pero leyendo sobre los personajes reales en que se basan, uno es Michael Scheuer y que está como una regadera, a lo mejor me equivoco.

Aparte de los designios de la CIA, la serie plantea que en los años 90 sólo unas pocas personas entendían la amenaza que planteaba Al Qaeda como red terrorista transnacional, un fenómeno nuevo, exótico y lejano. El asunto no se abordó con seriedad porque de fondo estuvieron primero los escándalos sexuales de Bill Clinton y luego llegó el relevo en Washington, con la llegada al poder del gobierno de George W. Bush. Ambos presidentes no aparecen como personajes en la serie. Y quienes quedan en mal lugar son el director de la CIA George Tenet (interpretado por Alec Baldwin) y la consejera de Seguridad Nacional Condolezza Rice.

Una cosa que hay que tener en cuenta es que Ali Soufan aparece como productor y Lawrence Wright como productor ejecutivo de la serie. Es más, cuando leí The Black Banners, el libro de Ali Soufan, caí en la cuenta que él había sido una fuente principal para Wright. Así que tenemos una serie que cuenta una parte de la historia basada en la perspectiva de uno de sus protagonistas. A lo mejor hubiera sido más interesante una serie que no hubiera reducido la historia a estadounidenses buenos del FBI que luchaban contra Al Qaeda y estadounidenses malos o tontos que entorpecían el trabajo del FBI. Además, como es habitual en las series estadounidenses, los personajes extranjeros resultan arquetípicos y un tanto caricaturescos. Los matices habrían enriquecido la historia que tiene materiales de tragedia griega: tras perseguir a Al Qaeda, John O’Neill terminó retirándose del FBI tras 25 años de servicio y pasó al sector privado para trabajar en Nueva York como jefe de seguridad de las Torres Gemelas. La última vez que se le vio con vida, estaba dirigiendo la evacuación de unos de los edificios. Su cuerpo apareció diez días después entre los escombros. En cualquier caso, la realidad siempre supera la ficción.

El independentismo catalán falló el 21-D

El viernes 21 de diciembre se cumplió el primer aniversario de las elecciones autonómicas catalanas convocadas inmediatamente después de la aplicación del Artículo 155º de la Constitución Española. El gobierno del presidente socialista Pedro Sánchez decidió celebrar dicho día en Barcelona un Consejo de Ministros como un gesto hacia Cataluña que fue recibido como una provocación desde el movimiento independentista.

Banner de Asamblea Nacional Catalana (ANC).

Mi impresión personal fue que el presidente Pedro Sánchez iba a regalarle gratuitamente una victoria mediática a los independentistas, que amenazaron inmediatamente con poner patas arriba Cataluña en señal de repulsa. Mi temor era que la prensa internacional iba a mostrar una Cataluña exaltada y un gobierno español asediado en su reunión en Barcelona. Porque aunque los independentistas no son mayoría, eran suficientes para colapsar Cataluña y transmitir la idea de que toda Cataluña rechazaba la presencia del gobierno de Pedro Sánchez.

La primera propuesta concreta de movilización vino de La Forja, una organización juvenil hasta entonces poco conocida, que proponía bloquear 12 nodos de comunicación reuniendo en cada uno de ellos a 1.000 personas.  La convocatoria se inspiraba en el movimiento de los “Chalecos Amarillos” franceses y era un buen ejemplo de cómo con economía de medios se puede paralizar una región de varios millones de habitantes con tan solo 12.000 personas. Además, el impacto mediático de los turistas atrapados en los aeropuertos de Barcelona y Reus iba a ser alto.


El objetivo de la Forja era bloquear los puertos de Barcelona y Tarragona, los aeropuertos de Barcelona y Reus, las conexiones por autopista de Cataluña con Francia, Aragón y la Comunidad Valenciana, tres vías de Barcelona (Ronda de Dalt, Ronda Literal y el cruce de la Diagonal con el Paseo de Gracia), la autovía C-25 cerca de Manresa y la autopista AP-7 a su paso por Gerona. Considerando que en el área metropolitana de Barcelona vive más de la mitad de la población de Cataluña (y más del 10% de la población española), era previsible que fuera un objetivo prioritario ese día. Además, las acciones cerca de Manresa y Gerona partían el eje de comunicación que articula la Cataluña interior desde el límite con Aragón cerca de Lérida hasta La Junquera en la frontera con Francia y pasa por Manresa, Vich y Gerona.

Mapa del Instituto Cartográfico y Geológico de Cataluña (icgc.cat).

Para preparar las acciones del 21-D se creó un canal de Telegram a modo de foro y 12 canales por cada uno de los nodos de comunicación a bloquear. Pronto, circularon en lugares como Foro Coches llamamientos a inundar el canal principal de miembros contrarios a la independencia. Sin embargo, medios de comunicación dieron por buenas las cifras de miembros como cifras de voluntarios dispuestos a acudir a cada uno de los 12 nodos el 21-D.

Los Comités de Defensa de la República (CDR), nombre escogido no por casualidad, propusieron por su parte bloquear las calles anexas a la Lonja de Barcelona, el edificio que acogería durante el viernes 21-D la celebración del Consejo de Ministros. La primera idea que me vino a la cabeza es que iba a ser una repetición del intento de bloqueo a la cumbre del Banco Mundial y Fondo Monetario Internacional celebrada en Praga en septiembre de 2000. En aquella ocasión, el novedoso movimiento antiglobalización trató de bloquear la sede haciendo marchar tres columnas: rosa, blanca y negra, en función del grado de confrontación y violencia dispuesto a ejercer por parte de los participantes. La columna rosa era pacífica y no violenta. La columna blanca, formada por los Tute Bianche italianos, buscaba romper las líneas policiales pero sólo por el empuje de la masa. Para ello se cubrían de protecciones acolchadas. Por último, la columna negra estaba formada por aquellos dispuestos a chocar violentamente contra la policía, siguiendo las tácticas habituales del black bloc.

Puntos de reunión de las 3 columnas organizadas por los CDR en Barcelona el 21-D.

Casualmente los CDR catalanes convocaron también a formar tres columnas que avanzarían desde tres ejes diferentes sobre la Lonja de Barcelona. Una arrancaría desde cerca del final de las Ramblas para avanzar por el Paseo de Colón. Otra arrancaría desde la Plaza de Urquinaona para avanzar por la Via Laietana. Y la última arrancaría desde un extremo del Paseo de Companys para cruzar el Paseo de Picaso y girar por último hacia el Paseo del Marqués de la Argentera. Las tres columnas convergerían sobre la Lonja de Barcelona en el Paseo de Isabel II.

Según se acercó el 21-D, se informó que los simpatizantes de los CDR en Barcelona se unirían a los cortes de vía de comunicación en las entradas de Barcelona. Sin olvidar que la Asamblea Nacional Catalana (ANC) llamó a provocar atascos en Barcelona concentrando vehículos que condujeran despacio.

Otra novedad de las movilizaciones del 21-D fue la aparición de los llamados Grupos Autónomos de Acción Rápida, que el día 5 de diciembre lanzaron un un primer comunicado llamando a la “paralización de los grandes ejes de comunicación con los países vecinos (Francia y España)”. Además, se pedía el bloqueo de vías de comunicación (carreteras, tren, tranvía, metro, etc,) y las acciones de “boicot y sabotaje” contra “zonas industriales, fuerzas del orden y comunicaciones por cableado”. El comunicado decía que los GAAR actuarían como células aisladas e independientes sin jerarquía ni estructura, por lo que actuarían en el ámbito local de forma independiente y aislada de tal forma que la caída de una célula no impediría al resto seguir actuando.

La alarma generada por el primer comunicado llevó a los GAAR a rebajar el tono en su siguiente comunicado, donde afirmaron que sus acciones tenían un carácter no violento, pero en este contexto querían decir únicamente que con sus acciones no pretendían atentar contra personas. En posteriores comunicados, publicados en los días 12 y 17 de diciembre, se detallaban los objetivos y las acciones recomendadas, como sabotear semáforos y subestaciones eléctricas o bloquear salidas de centros logísticos. El día 17 de diciembre, además, lanzaron un mensaje a sus simpatizantes a que no esperaran una señal para actuar y que podían comenzar ya con sus acciones.

Y así quedó la jugada independentista más radical preparada para el 21-D. Todo el planteamiento de aquel día parecía sacado de un manual de guerra en red. En primer lugar tenemos comunicados y mensajes que marcan las directrices estratégicas con la idea de que sean captadas por los activistas de base, que no tienen por qué conocer al resto que va a participar de la acción. Y es que, aunque organizaciones ya conocidas como los CDR y ANC llamaron a sus simpatizantes a actuar el 21-D, se esperaba que actuara una multitud amorfa y sin jerarquía de militantes del independentismo conectada mediante las redes sociales. De ahí, las referencias al movimiento francés de los “Chalecos Amarillos”, que merecería un análisis propio.

La selección de 12 nodos de comunicaciones como objetivo el 21-D tenía el evidente objetivo de colapsar la red de comunicaciones catalana, un asunto que John Robb estudió allá por 2004 con entradas de su blog como “Infraestructure Meltdowns” y que recientemente reelaboró en “Systems Disruption 101“. La idea es que atacando unos pocos nodos vitales una fuerza insurgente puede lograr el colapso de un sistema entero. El trabajo de John Robb se extendió al estudio y teorización de la difusión por parte de fuerzas insurgentes de Tácticas, Técnicas y Procedimientos (TTP) con mentalidad de software de fuentes abiertas, además de la aparición de ecosistemas insurgentes que evolucionan por la supervivencia de los más aptos y la difusión de ideas. Todo aquello quedó volcado en 2008 en el muy recomendable libro Brave New War: The Next Stage of Terrorism and the End of Globalization

Por su parte, la aparición de los GAAR resulta interesante también porque ofrecían su “marca” a quien simpatizara con la causa. Los GAAR existirían allí donde una persona o grupo estuviera dispuesta a actuar en Cataluña, en un modelo muy parecido al “terrorismo franquiciado” y a la “yihad atomizada“. La referencia no es gratuita. El día 17 de diciembre el diario El Món ofrecía los testimonios de tres miembros de los GAAR. Quico Sallés, el periodista autor del artículo, destacaba al comienzo la cita “Que quede claro, somos más una estrategia que una organización”. Eso de promover una estrategia y no una organización es una idea que ya fue planteada por el teórico español de la yihad Mustafá Setmarian (alias Abu Musab Al Suri) en su monumental obra Llamada a la resistencia islámica global. Setmarian defendía la creación de un “sistema, no una organización(nizam la tanzim). John Robb, cómo no, también le dedicó una entrada de su blog.

Así que con estos precedentes, estaba todo listo para que el viernes 21 de diciembre Cataluña hubiera amanecido con enjambres de activistas acudiendo en masa a bloquear nodos de comunicaciones estratégicos mientras la actividad económica se veía paralizada por los cortes de carreteras y el bloqueo de centros logísticos y parques industriales. Se hubiera tratado de un imparable movimiento sin líderes visibles. Pero la realidad es que hubo cortes en más de una veintena de vías pero no se materializaron los bloqueos de los aeropuertos ni el puerto de Barcelona. Una vía de acceso al puerto de Tarragona fue bloqueada después de que unos manifestantes decidieran desplazarse allí. La policía autonómica catalana actuó para despejar autopistas y carreteras, llegando el caso a hacer detenciones o imponer multas. No hubo noticia alguna de acciones reivindicadas o atribuibles a los GAAR. Y en Barcelona, las columnas de manifestantes que pretendían llegar a la Lonja de Barcelona chocaron con el perímetro de seguridad de los Mossos. La columna que pretendía avanzar por el Paseo de Colón no pudo avanzar porque esa avenida entera quedaba dentro del perímetro de seguridad establecido por la policía. Al final, los miembros de esa columna terminaron chocando con la policía en la Avenida del Paralelo, bien lejos de su objetivo.

Las imágenes que se vieron una y otra vez en televisión corresponden a los choques de manifestantes y policías en la Avenida del Paralelo y la Vía Laietana. Además, el uso de la violencia resultó controvertido dentro de las propias filas del independentismo catalán. Sin embargo, para cierta prensa de Madrid aquellos enfrentamientos localizados se convirtieron en una Barcelona apocalíptica.

El sentimiento de fracaso fue patente en el canal de Telegram creado para coordinar las acciones de bloqueo de 12 nodos de comunicación estratégicos. A cierta prensa catalana tampoco se le escapó el balance negativo de la jornada. “El independentismo pierde el control de la calle“, tituló e-noticies. Aunque habría que matizar una afirmación tan drástica. La novedad de 21-D es que grupos pequeños o nuevos quisieron llevar la iniciativa ese día en la calle, mientras las organizaciones más consolidadas (ANC, CDR y Òmnium Cultural) plantearon tres convocatorias diferentes. La decisiva acción de la policía catalana podría responder a una estrategia del gobierno catalán para impedir que un caos excesivo el 21-D diera razones jurídicas a Pedro Sánchez para tomar su control desde Madrid. O bien porque al gobierno catalán actuó respondiendo al miedo del establishment independentista de ver grupos más radicales ganar protagonismo. Sin embargo sí se constata el desinfle del activismo callejero del movimiento independentista. Y es que no se puede mantener una eterna movilización para alcanzar la Tierra Prometida sin obtener resultados.

 

 

 

La biblioteca de los libros que nunca escribí

De vez en cuando me pasa, al buscar en Internet sobre algún tema, que me llevo la sorpresa de encontrar que apenas hay referencias al asunto en español, más allá de mi blog. Por un lado, eso me genera la satisfacción de haber sido de los primeros en el mundo de habla hispana de haber descubierto el debate o el concepto. Pero por otro lado me genera frustración ver que en España no se ha estudiado o debatido temas de sobra conocidos en el mundo angloparlante.

La cuestión es que vivo con la constante sensación de que es mi deber introducir o explicar temas en español. Así que el resultado final es que me empeño en escribir no sobre los temas que domino, sino sobre aquellos que me gustaría se conocieran. Es decir, termino escribiendo los textos que me gustaría leer en español. Así, he terminado escribiendo de asuntos tan diferentes como “Irán y la guerra naval asimétrica” o la experiencia histórica de las tácticas rodesianas de Contrainsurgencia (COIN).

El empeño de divulgar temas en español ha sido una de las causas de una trayectoria de publicaciones bastante errática. Para colmo, a ese constante saltar de tema en tema se ha sumado el empeño de no sólo dedicar un artículo al asunto que en aquel momento captaba mi atención, sino todo un libro. El otro día se me ocurrió hacer un lista de todos aquellos proyectos libro que planifiqué, para los que reuní bibliografía y que empecé a escribir hasta agotar el entusiasmo inicial. Aquí está la lista, no necesariamente por orden cronológico.

Guerras Posmodernas 2.0 / 3.0 

Mi primer y único libro fue terminado en el verano de 2009 y publicado en 2010. El libro está descatalogado y muy pronto sentí que merecía una nueva versión mejorada y ampliada. Tiempo después pensé que no me motivaba volver a escribir el mismo libro. Que sería más interesante profundizar en varios temas que no aparecían en el primer libro (desde drones a guerra urbana). Y que en vez de ponerme una meta ambiciosa de escribir un nuevo libro de cero, debía trabajar primero en los temas e ir preparando el terreno con artículos.

Flanco Sur Profundo.

Siendo el autor del blog FlancoSur.com, que recientemente he puesto en modo hibernación, he echado de menos en España un libro de referencia sobre el yihadismo en el Sahel. Y cómo no, si nadie lo escribía se me ocurrió hacerlo yo mismo. La idea era arrancar con un capítulo inicial de antecedentes históricos contando los inicios de lo que luego fue Al Qaeda en la yihad Afganistán, del papel en ella de ciudadanos magrebíes y de cómo, tras la guerra civil argelina, los yihadistas se expandieron hacia el sur. Así que me puse a leer sobre geografía física del Sáhara, la guerra de Afganistán, la guerra civil argelina, etc. El resultado es que quedé atrapado aprendiendo sobre el contexto del problema hasta perder el foco. Un error de principiante. Ahora el problema se ha expandido y hecho más complejo. Y dudo que algún día escriba ese libro.

Guerra en red.

Cuando entregué el libro de Guerras Posmodernas a la editorial sentí que había dejado fuera un tema importante por no saber darle encaje: las teorías de guerra en red y los nuevos tipos de conflicto donde participan redes distribuidas. Antes de que el libro hubiera salido de imprenta pensé que el asunto merecía un libro entero. Pasó el tiempo y sucedió algo curioso. Cuanto más examinaba los casos, menos encontraba verdaderas redes distribuidas con jerarquías planas. Las organizaciones seguían siendo piramidales, por muy democratizador que hubiera sido Internet para el acceso a la información y las comunicaciones. El asunto resultó un espejismo.

Pasó el tiempo y recuperé el interés por el tema. Y decidí darle un enfoque diferente. En vez de contar cómo había una nueva generación de conflictos protagonizados por organizaciones en red, el interés estaba en contar cómo esa idea había evolucionado desde los tiempos en que Deleuze y Guattari hablaron de la guerra nómada. Es decir, la idea no era escribir una historia de la guerra en red, sino una historia del concepto de guerra en red.

Geopolítica (varios).

Cuando creé este blog nunca pensé que me interesaría por la Geopolítica, una disciplina que yo percibía como rancia y anticuada. Llegué a escribir una crítica a la Geopolítica de Mackinder, tras escuchar a un general español hablar del Heartland en un evento sobre el ascenso de los países BRIC. Irónicamente, asuntos como la Guerra de Crimea o el ascenso de China recuperaron el valor del análisis geopolítico. Y yo caí en la cuenta que apenas existía literatura sobre el tema en español. Hablamos de una época en que no existían o no habían sido traducidos La venganza de la geopolítica de Robert D. Kaplan y Prisioneros de la Geografía de Tim Marshall. Así que se me ocurrió que hacía falta un libro introductorio para la materia. Hacía falta un libro que hablara de Kjellén, Ratzel, Mahan, Mackinder, Spykman, etc. Pero no tardé en cuestionarme si tenía sentido escribir un libro así, con el trabajo que suponía estudiar aquellos autores y escuelas que apenas conocía.

Tras aparcar la idea del libro introductorio a la disciplina, pensé en que tendría más salida comercial un libro que abordara las grandes cuestiones geopolíticas del siglo XXI: como el ascenso de China o la rivalidad Irán-Arabia Saudita. También pensé en centrarme en el Gran Oriente Medio, aprovechando los artículos que había publicado en la revista El Medio.

El verano pasado caí en la cuenta que la libreta donde había tomado notas y volcado ideas para los proyectos Geopolítica del siglo XXI y Geopolítica del Gran Oriente Medio era un material extenso del que no había sacado provecho alguno a pesar del tiempo invertido. Se me ocurrió empezar a pasar las anotaciones a limpio. Y descubrí que por lo menos tenía material para dos artículos. El otro día retomé el pasar al ordenador las notas y conté 190 páginas manuscritas. Quizás deba asumir de una vez por todas que antes de lanzar grandes proyectos de libro debería ir escribiendo artículos que me permitan madurar las ideas y sacar provecho tangible a corto plazo al esfuerzo de profundizar en los temas que me atraen.

 

 

Llegó la hora de poner FlancoSur.com en hibernación

Flanco Sur nació en 2002 como una página web hecha a mano picando código HTML en el bloc de notas y subida vía FTP a un espacio de servidor que mi proveedor de Internet me proporcionaba. Yo llevaba con la idea de algo así desde hacía tiempo pero el conflicto por el islote de Perejil aceleró que la pusiera en práctica. Por aquel entonces, yo había acumulado algo de información sobre las fuerzas armadas de Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y la República Árabe Saharaui Democrática sacada de los foros de Internet. No había mucha información disponible en Internet porque era la época previa a la proliferación de cámaras digitales y redes sociales. Mi intención inicial era redactar pequeños artículos. El primer cambio vino en 2005 cuando hice el salto a WordPress gracias al servicio gratuito Blogsome. Empecé entonces a publicar noticias. Recuerdo que la primera fue sobre la compra marroquí del sistema antiaéreo de origen ruso Tunguska.

En el primer año como blog pasó una cosa. Yo había llegado al tema del Magreb porque era el principal foco de tensión para España. Pero mi conclusión, evaluando la disparidad de fuerzas y las amenazas no estatales compartidas, fue que no existía tal riesgo de un conflicto armado y que en cambio la verdadera preocupación era lo que pasaba más al sur del Magreb: el Sahel constituía el Flanco Sur Profundo.

En 2008 acudí a Granada a un congreso académico a presentar una comunicación titulada “Un Flanco Sur Profundo: El Arco de Inestabilidad de África Occidental“, contando con el patrocinio de la empresa UC Global. Mi idea era que la debilidad de los estados de la fachada atlántica de África Occidental (lugar de paso hacia Europa de la cocaína de Sudamérica) y la proyección de Al Qaeda en el Magreb Islámico hacia los países limítrofes de Argelia (principalmente Mauritania) debían ser motivo de preocupación en España, que debía adoptar una estrategia preventiva asesorando a los países de la región y preparando a sus fuerzas para intervenir en la región.

Sobra decir que en aquel entonces mis ideas sólo me ganaron una condescendiente palmadita en la espalda. África Occidental no era una región relevante para España, que no tenía vocación de proyectar sus fuerzas armadas para algo que no fueran misiones de paz y ayuda humanitaria. Sin embargo, yo extendí el interés del blog del Magreb a África Occidental, dividiéndola en tres regiones: fachada atlántica (de Senegal a Costa de Marfil), Golfo de Guinea y Sahel. Más tarde Nigeria se convertiría en una categoría propia de noticias en el blog.

Un helicóptero de ataque Tigre escoltando un convoy francés en el norte de Mali durante la operación SERVAL.

La intervención de la OTAN en la guerra civil de Libia (2011) y la crisis en Mali que llevó a la Operación SERVAL (2012-2013) fueron dos grandes acontecimientos en el área de interés para FlancoSur.com. Hice un seguimiento casi diario y logré más lectores diarios que nunca. Incluso fui plagiado o citado por medios. Alcancé algunos hitos. Mi artículo “Operación Serval: el estilo francés de hacer la guerra” para la revista Ejército entró dentro de los finalistas que se otorgan a los tres mejores artículos cada año y fui invitado en 2016 por Casa África a unas jornadas sobre yihad en África. Pero, si tuviera que hacer autocrítica, diría que nunca saqué provecho a aquel conocimiento en artículos que me creara un perfil de “experto en el Sahel”. En cambio, como todos sabéis, fui saltando de tema en tema. Y en septiembre de 2014, cuando decidí que iba a enfocarme en unos pocos temas para tratar de tener un currículum de publicaciones coherente, me tropecé con la Nueva Guerra Fría.

El problema es que el Flanco Sur Profundo explotó. La guerra civil libia se convirtió en un conflicto eterno que salpicó Túnez, donde sufren una insurgencia yihadista que en Argelia nunca desapareció. Tras la intervención francesa en Mali, se desplegó en el país una misión de Naciones Unidas y otra de la Unión Europea. Pero la violencia yihadista ha ido a más en los últimos tiempos, extendiéndose a Níger y  Burkina Faso. Nigeria sufre la violencia no solo del terrorismo yihadista, con varias escisiones del grupo conocido en Occidente como Boko Haram, sino otros fenómenos, como el conflicto de los pastores fulani. La cuestión es que la insurgencia yihadista se ha expandido en la zona del lago Chad a los países vecinos, afectando seriamente a Camerún. Por su parte, la piratería en el Golfo de Guinea es un problema con periódicos repuntes que ha llegado a ser estadísticamente más significativo que en el Cuerno de África.

Mientras tanto, los problemas de seguridad y defensa en África Occidental dejaron de ocupar un lugar testimonial en la acción exterior del Estado. España participó desde el primer momento en la misión EUTM Mali de la Unión Europea, ha contribuido a la formación de militares de países como Senegal y Cabo Verde, ha desplegado buques en el Golfo de Guinea, etc. Curiosamente el conflicto de Ucrania y las tensiones con Rusia popularizaron el concepto de “Flanco Este de la OTAN”, así que desde el gobierno español se trató de recordar a los aliados de la Alianza Atlántica la importancia del “Flanco Sur” y el término se hizo popular en la prensa en septiembre de 2014. Por aquellas fechas tuvo lugar en Granada un congreso académico donde se presentaron comunicaciones con títulos como “Por qué es importante Malí para la Seguridad Nacional”, “Desafíos para la seguridad española respecto a la inestabilidad en el Sahel” y “Desafíos y vulnerabilidades para la seguridad española derivados de la franja del Sahel”. En marzo de 2015 el Ejército de Tierra organizó las jornadas “El Ejército de Tierra y los retos futuros” que dedicó un día al Sahel con el título “Frontera Avanzada”. Es decir, diez años (y siete días) después de que yo lo había planteado, el Ejército de Tierra asumía plenamente el concepto de Flanco Sur Profundo.

Si durante años pude decir que fui una voz que clamaba en el desierto, la realidad es que África Occidental atrae hoy la atención de bastantes expertos. El Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo recopila datos sobre “Yihadismo en el Magreb y el Sahel”. El Real Instituto Elcano ha incorporado a Sergio Altuna como colaborador, habiendo publicado recientemente por ejemplo “La contribución española actual a la lucha contra el terrorismo en el Sahel”. En el mundo académico encontramos a Pilar Rangel y colaborando con los medios a Iñaki Méndez. No se puede decir que sin el blog FlancoSur.com el panorama informativo en español quedaría desatendido. Es más, tenemos en otros idiomas blogs como MENA Defense en francés y The African Military Blog, además del portal DefenceWeb y publicaciones como la African Defence Review.

La realidad es que seguir la actualidad de las fuerzas armadas y las insurgencias tanto en el Magreb como África Occidental requiere a día de hoy un trabajo a jornada completa. Y yo no tengo ya ni el tiempo libre ni la energía para atender dos blogs como Guerras Posmodernas y Flanco Sur, pretendiendo además que me sobre tiempo para escribir colaboraciones en medios y artículos para distintas publicaciones. Supongo que es el ciclo de vida natural de los que empezamos proyectos así. Cuando no tenemos un trabajo a jornada completa nos volcamos en crear algo que nos dé visibilidad. Cuando la logramos obtenemos una oportunidad laboral y dejamos el terreno abierto para otra generación dispuesta a volcar su tiempo y energía en un proyecto que le abra puertas.

El blog FlancoSur.com seguirá ahí y lo usaré próximamente como cuaderno de notas para un proyecto concreto porque tengo varias cosas pendientes que escribir. Así que no abandonaré el Flanco Sur y el Flanco Sur Profundo. Simplemente no seguiré haciendo una recopilación de noticias. Y no pretendo que sea un adiós para siempre porque nunca se sabe las vueltas que da la vida.

 

“En el huracán catalán” de Sandrine Morel

Como los españoles han estado tradicionalmente tan acomplejados con su historia y su presente, siempre se le ha hado desmedida importancia a la opinión de los de fuera. Algún punto de vista historiográfico sostenido por un investigador local tras bucear en archivos parecía sólo tener consistencia cuando lo planteaba un hispanista anglosajón. Y todavía sucede que se usa como argumento sobre la gravedad de un asunto sucedido en España que haya aparecido en las páginas del New York Times o The Guardian, a pesar de que haya sido abordado con profundidad por los medios españoles.

La crisis catalana del último trimestre de 2017 sirvió para desmitificar el recurso a autores extranjeros para entendernos a nosotros mismos. Pienso en aquella feliz explicación de John Carlin de que un síntoma de la poca predisposición en España al diálogo y a ceder posiciones es que no existe en español un equivalente al término inglés “compromise“. Parece que Carlin nunca oyó hablar del Compromiso de Caspe (1412). Por no hablar de todos esos jóvenes universitarios haciendo referencia a Por quién doblan las campanas u Homenaje a Cataluña para explicar la España del siglo XXI mientras mostraban su entusiasmo por la perspectiva de que los españoles volviéramos a matarnos entre nosotros como escenario de fondo para intrépidas y románticas aventuras.

Quizás por todo esto y porque su perspectiva sobre la crisis catalana fuera crítica con los independentista, el trabajo de la francesa Sandrine Morel, corresponsal de Le Monde, ha tenido eco en España. De hecho, el libro En el huracán catalán no nació como una obra publicada en Francia y traducida en España, sino directamente como una propuesta de la editorial Planeta a la periodista francesa. Se trata de un libro ligero, se lee del tirón, que tras los primeros capítulos introductorios presenta un relato cronológico del choque de trenes entre el gobierno central español y el catalán desde la Diada de 2012 al 23 de abril de 2018. La autora combina las entrevistas que mantiene con personalidades, las conversaciones off the record en los pasillos del poder y también sus impresiones personales a pie de calle donde conversa con gente corriente.

El libro transmite la idea de que por un lado el gobierno central de Mariano Rajoy no supo calibrar la naturaleza del desafío soberanista mientras que los líderes catalanes se vieron arrollados por el Procés, que convirtió en la independencia en un significante vacío donde cada cual proyectó sus fantasías políticas. El tono crítico con el independentismo no quita que la autora señale la inacción del gobierno de Rajoy, enfocado en la crisis económica y totalmente ausente en la batalla del relato, que creía que la mejora de la economía y el miedo a la acción a la justicia iba a desinflar el Procés.

El libro presenta una y otra vez que los partidarios de la independencia son incapaces de explicar el para qué de la independencia, limitándose todos siempre a vagas promesas de una Cataluña más business friendly y socialista donde el gobierno pueda aplicar con más libertad medidas de austeridad económica y se expanda el Estado del Bienestar. Las contradicciones entre la burguesía catalana y sus hijos anticapitalistas quedaron relegadas para el día en que se alcanzara la independencia. Quizás aquí esté la clave del desequilibrio entre los dos bandos. Mientras los partidarios de la independencia dejaron sus diferencias irreconciliables a un lado, los contrarios a la independencia en cambio tardaron en hacer causa común porque la izquierda catalana contraria a la independencia rechazaba salir a la calle junto con el PP catalán.

Lo que convierte a la autora en crítica del proceso soberanista es su rechazo al discurso victimista, que llega a comparar a Cataluña con la Armenia del genocidio y a los líderes independentistas con personajes como Martin Luther King, para hablar de una región próspera con unas cotas de autogobierno inimaginables en la mayoría de países. Por no hablar de unos líderes, que ahora sabemos iban de farol, que arrastran a las masas a un desafío contra un Estado que subestimaron y supeditando el éxito de la empresa a unos apoyos externos inexistentes. También transmite su sorpresa a la supeditación de los medios públicos al poder político y el posicionamiento de TV3 a favor de la independencia, porque según su director el deber de la cadena es estar con la “mayoría social”.

El resultado, como todo sabemos, es una sociedad fracturada sin solución a la vista. Como sociólogo me quedan ganas de leer un estudio serio que aporte luz a cómo se gestó la huida hacia adelante de los políticos soberanistas, que en el libro afirman siempre responder al “mandato del pueblo” mientras Sandrine Morel encuentra en la calle a gente en las manifestaciones que cuenta su disposición a llegar hasta donde los líderes digan. El fenómeno lo retrataba a la perfección una viñeta que representaba a una masa avanzando hacia el precipicio donde alguien en la cola afirmaba que iban siguiendo a los líderes mientras que en la cabecera alguien decía que avanzaban hacia donde la masa les empujaba.

El libro, como ya dije, es una lectura ligera y es recomendable para aquellos que, como yo, no le prestaron mucha atención a Cataluña hasta el 1 de octubre de 2017. También me parece una buena recomendación para aquellos recién aterrizados en España o que sólo siguieron la crisis catalana por los medios de comunicación de Madrid y nunca se enteraron de qué pasaba en las calles de Cataluña.