La Nueva Geopolítica del Mediterráneo Oriental

2016_01El número de enero/febrero de 2016 de la Revista General de Marina, que publica la Armada Española, incluye mi artículo “La Nueva Geopolítica del Mediterráneo Oriental” (PDF) en el que explico la reaparición de Rusia como actor relevante en esa región. Repaso las relaciones de Rusia con Grecia, la república greco-chipriota y Siria. Lo escribí en el verano de 2015, antes de la intervención militar rusa en Siria. Así que no refleja las últimas novedades, pero por otro lado aporta un contexto que sigue siendo relevante y tiene el mérito de haber señalado en la dirección correcta antes del desarrollo de los acontecimientos. El asunto de fondo, para mí, es la Nueva Guerra Fría, pero no encontrarán una sola referencia al término en el artículo. He optado por trabajar en darle sustancia a mis argumentos y dejar la batalla semántica para más adelante.

El papel del régimen sirio en el auge del Estado Islámico

Foto: AFP / Joseph Eid

Foto: AFP / Joseph Eid

Resulta curioso leer a los fans de al-Assad en España defender su como baluarte ante el horror del Estado Islámico, cuando la actuación del régimen sirio ha sido muy ambigua. De hecho, hizo la vista gorda cuando el país se convirtió en la ruta fundamental de paso de todos los chiflados que querían luchar en la yihad contra la ocupación de Estados Unidos en Iraq (2003-2011). Luego, ante el estallido de las protestas en el país decretó una amnistía general que benefició exclusivamente a los islamistas radicales, que nutrieron las filas de los rebeldes. Así trató de presentar la represión como una lucha contra el yihadismo. Por último, el Estado Islámico y el régimen sirio no mantuvieron excesivas hostilidades mientras el primero dirigía su esfuerzo a arrebatarle territorios a los grupos que luchaban contra el régimen. Al-Assad ha jugado en su país al papel de bombero pirómano. Lo cuento en la revista El Medio en “Del Irak de Sadam y la Siria de Asad al Estado Islámico (y 2).

Entrevista en Mírame TV

Recientemente David Cuesta me entrevistó en en canal regional canario Mírame TV para hablar de Siria y el Estado Islámico. Tenía su gracia que tras los atentados del viernes 13 en París había sido entrevistado por radios y televisiones de EE.UU., Francia, Colombia y Ecuador pero no por una cadena española. Al final, he sido profeta en mi tierra: Tenerife.

Jesús M. Pérez CAD 03.12.15 from Mírame TV on Vimeo.

Del régimen de Saddam Hussein al Estado Islámico

Kyle Orton ha dedicado especial atención en su blog Syrian Intifada a cómo el régimen de Saddam Hussein lanzó un programa de reislamización del país para apuntalar su legitimidad ante el agotamiento ideológico del socialismo árabe y los nuevos vientos en el mundo árabe. Aquel proceso sentó las bases para que figuras del régimen, militares y miembros del aparato de seguridad, terminaran en la insurgencia yihadista y hoy formen parte de la cúpula del Estado Islámico. Cuento el proceso en mi último artículo para la revista El Medio.

Una guía de mis textos sobre el Estado Islámico y Siria

He escrito varias veces sobre el origen y expansión del Estado Islámico.

Tres de mis colaboraciones con Sesión de Control fueron sobre ese tema:

Escribí sobre cómo la invasión de Afganistán en 2001 podría servir de modelo para derrotar al Estado Islámico y también de los obstáculos actuales para llevarlo a cabo:

Tras la ola de refugiados, alguno quizó culpar a Europa de darle la espalda a personas que huían una guerra provocada y alimentada por ella misma, cuando el papel occidental ha sido secundario. Expliqué las complejidades de la guerra en Siria en:

Cierta periodista española escribió sobre el mismo tema. Traté el asunto, haciendo hincapié en quién vende las armas que se usan en Siria y en la mayoría de los conflictos armados.

Expliqué la internacionalización de la guerra civil en Siria en Sesión de Control:

He reseñado tres libros sobre el Estado Islámico que me han parecido relevantes y que dan una perspectiva bastante interesante con informaciones sobre el terreno y testimonios de testigos privilegiados.

En la revista El Medio he escrito tres artículos sobre los intereses rusos en Siria.

Un tema que me enfada bastante es la propagación de bulos de forma interesada. He tratado algunos.

Observatorio de la Nueva Guerra Fría #8

Hace poco Mario Noya me pidió una lista de diez libros sobre la Nueva Guerra Fría. La verdad es que hay pocos libros específicos sobre un tema que está abierto, con la crisis ucraniana congelada y la guerra siria en marcha. Pero creo que la lista que confeccioné es sobre todo una guía de lectura para entender la Nueva Guerra Fría, que es lo importante. Aquí tienen la entrevista que me hizo Mario Noya.  Si tienen curiosidad de los libros escogidos, aquí las portadas de los libros.

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Mientras tanto, estoy atento a las novedades editoriales sobre la Nueva Guerra Fría. La Brookings Institution ha publicado el último libro de Marvin Kalb que lleva por título Imperial Gamble: Putin, Ukraine, and the New Cold War.

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Esta semana saldrá a la venta el último libro de Gary Kasparov en su vertiente de activista político y crítico del régimen ruso. Lleva por título Winter is coming: Why Vladimir Putin and the Enemies of the Free World Must Be Stopped. La referencia juegotronista me ha parecido algo oportunista pero me ha hecho gracia. Comentaban en el perfil de Facebook de Con Ucrania que el lanzamiento del libro de Kasparov no ha tenido repercusión en los medios españoles. Es habitual. En el mercado editorial anglosajón no paran de salir libros de temas de actualidad y sin embargo, apenas llegan unos pocos traducidos a España. Algo que he podido comprobar recientemente a propósito de la bibliografía sobre el Estado Islámico, pero que podríamos hacer extensivo a la guerra en Ucrania, Boko Haram, las empresas militares privadas y tantos otros temas. Al menos, como recogieron en Con Ucrania le hicieron una entrevista a Kasparov que salió publicada en el diario madrileño ABC el mes de mayo pasado.

Como les conté aquí, creí que había llegado el momento de profundizar en los temas relacionados con la Nueva Guerra Fría. Las primeros entradas del blog sirvieron para presentar el asunto y el Observatorio de la Nueva Guerra Fría ha servido para comprobar cómo se iban sucediendo noticias que daban sentido al marco y encajaban en él. Uno de los asuntos que traté fue el papel de Rusia en la guerra civil de Siria. Me pareció que estaba pasando desapercibido y era relevante porque Rusia apoyaba a Bahar al-Assad durante una guerra en la que Estados Unidos y sus aliados apoyaban una de las facciones en lucha contrarias al régimen. Escribí al respecto en la revista ElMed.io en “Armas rusas para al-Assad” y salió publicado el 12 de agosto de este año. Siguiendo el tema por Internet, me llamó la atención las pistas que apuntaban a un mayor papel de Rusia en la guerra siria. Así que escribí, de nuevo para la revista ElMed.io, “Putin aumenta su apuesta en Siria” y salió publicado el 15 de agosto. Dos semanas después se produjo (¡¡sorpresa!!) la intervención militar rusa. Hice un repaso a la situación y adelanté el acercamiento ruso-iraní también en la revista ElMed.io en Rusia en Siria y la alianza Moscú-Teherán.

Armeros rusos preparando bombas guiadas por satélite KAB-500S en la base aérea de Latakia.

Armeros rusos preparando bombas guiadas por satélite KAB-500S en la base aérea de Latakia.

Quienes hayan leído mis artículos en la revista ElMed.io quizás caigan en la cuenta de que no empleo en ningún momento el término Nueva Guerra Fría. He decidido no distraer al lector con el debate sobre el término y centrarme en la exposición de los acontecimientos. Mientras tanto, el tema ha sido tratado por varios autores.

“La geopolítica del conflicto en Siria: ¿Una nueva guerra fría?” de  (desde México).
“Rusia en Siria: la guerra fría en su fase más caliente” de Marcelo Cantelmi (desde Argentina).
“Trident Juncture: Toward a Mediterranean Cold War?” por Esteban Villarejo (desde España para Defense News).

Y por último destacar “Siria: el Viejo Topo y la Nueva Guerra Fría” de Mario M.G. y una entrada en el blog de Jaume BertránSiria en la “Nueva Guerra Fría”. La blogsfera española se estaba quedando despoblada y siempre hay que darle la bienvenida a nuevos miembros, especialmente si tratan Oriente Medio.

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“Apoyo a Assad” reza una camiseta a la venta en la tienda de merchandising oficial de las fuerzas armadas rusas en Moscú. Vía Xavier Colás.

En las últimas semanas se han sucedido los rumores de la presencia de tropas iraníes y cubanas en Siria. Lo de las fuerzas cubanas me pareció desde el principio un rumor sin fundamento. Lo que sí podemos confirmar es la presencia de iraníes. En los últimos días han muerto 11 militares iraníes en Siria, incluyendo dos generales.

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Además, ha aparecido los todoterrenos iraníes Safir por primera vez en los campos de batalla sirios. E Hispán TV informa: “Irán aumentará despliegue de asesores militares en Siria”.

En este más de año y medio que ha pasado desde la invasión rusa de Ucrania he notado que según sople el viento o bien se acumulan los artículos de análisis que ponen al Kremlin por las nubes, con titulares del tipo “La jugada maestra de Putin” o “Por qué Rusia está ganando en no sé dónde”, o bien se repiten los artículos del tipo “El farol de Putin en no sé dónde” o “Por qué la jugada de Rusia no tendrá consecuencias”. Es decir, una semana cuentan que Rusia está “ganando” la Nueva Guerra Fría y al siguiente acontecimiento te cuentan que el poderío de Rusia es pura fachada.

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Según Andrew Roth and Thomas Gibbons-Neff del Washington Post“Russia’s military is unlikely to turn the tide in Syria’s war”. Antes de la intervención rusa en Siria y la actual euforia de los fans del Kremlin, el apoyo popular de Putin se ha disparado, recopilé noticias sobre la situación económica rusa. Si la semana pasada salían artículos sobre los problemas económicos de Araba Saudita y Noruega por la caída de los precios del petróleo, es de esperar que Rusia también los tenga: “Putin economy in really bad shape”, “Putin is actually in serious trouble”, “Debunking Moscow’s myths about Western sanctions”.

Ayer hubo elecciones en Argentina. Habrá segunda vuelta entre el oficialista Schioli y el opositor Macri. Podría ser el fin del kirchnerismo al frente del país, lo cual tendría consecuencias geopolíticas. Pero mientras, Russia Today cuenta “Cómo Argentina y Rusia forjan una nueva etapa de relaciones internacionales”. Y la agencia Sputnik recoge las palabras del embajador ruso “Las relaciones entre Rusia y Argentina son excelentes y ambos países están dispuestos a fortalecerlas aún más”.

John Carlin trató de hablar de la Nueva Guerra Fría con un tono jocoso en un relato de política-ficción que le salió bastante tontorrón: “Agosto 2020”.

Por último, para terminar de una forma ligera, Juan Manuel de Prada.

España, igual que Rusia, tiene que luchar contra la tiranía de Occidente, y “será tanto más libre cuanto menos europea sea”, afirma el premiado escritor español, novelista y articulista Juan Manuel de Prada, en exclusiva para RT.

“Un país pacífico, regido por un dictador relativamente benévolo, fue convertido en un polvorín”. Así es la entradilla de su artículo de opinión “La sangre de los sirios”

Rusia interviene en Siria para respaldar el régimen de Bashar al-Assad

El 12 de agosto la revista ElMed.io publicó mi artículo  “Armas rusas para al-Asad” donde llamaba la atención sobre cómo Rusia era el principal proveedor de armamento del régimen sirio. Escribí el artículo porque me parecía que era muy desconocido el papel del Kremlin en la guerra civil siria. No se trataba sólo de un asunto moral, el gobierno de Putin vendía armas a un gobierno que machaca su población, sino geopolítico. Era la prueba de la emergencia del eje Moscú-Damasco-Teherán en el contexto de la Nueva Guerra Fría. Sobra decir que recibí algún comentario sobre que hilaba muy fino.

El asunto subió de tono cuando se comprobó la llegada de nuevo armamento ruso (por ejemplo, blindados BTR-82A, y la posible presencia de instructores rusos en Siria. Así que la revista ElMed.io publicó el 15 de agosto un nuevo análisis mío titulado “Putin aumenta su apuesta en Siria”. Daba cuenta de la llegada de nuevos medios rusos y el despliegue de infantes de marina rusos en Siria. Mi análisis es que se trataba de una operación militar para apoyar al régimen tras los reveses militares en la provincia de Idlib que podían amenazar al feudo alawita de los al-Assad en la franja costera del país. Desde entonces los acontecimientos se han precipitado en Siria y cualquier análisis queda incompleto a las 24 horas.

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El martes 29 de septiembre  publicaba “Apuntes sobre la presencia rusa en Siria” donde daba cuenta del despliegue de aviones rusos en Latakia y daba el contexto geopolítico del nuevo movimiento ruso en Siria. Al día siguiente, el miércoles 30 de septiembre, Cristina Casabón publicó en Baab Al Shams el artículo El Kremlin despliega diplomacia y fuerza en Siria. El artículo incluye algunos comentarios míos, citados por la autora, en los que señalaba que el sobrevuelo de drones rusos sobre ciertos territorios en manos de los rebeldes sirios nos permitía anticipar que la intervención rusa no iba dirigida contra el Estado Islámico. Y así fue. A las pocas horas de su publicación llegaron las primeras noticias de los bombardeos rusos sobre grupos rebeldes del Ejército Sirio Libre. La situación en Siria volvía a generar novedades. Kyle Orton en su blog The Syrian Intifada presentaba un análisis con los datos disponibles avanzado el día en Russia’s War For Assad, donde explicaba cómo la intervención rusa está encaminada a apuntalar al régimen de Bashar al-Assad y tiene poco que ver con la lucha contra el terrorismo. Así de loco está Oriente Medio. Tres análisis en 48 horas. Y los que vendrán.

[Actualización 5 octubre 2015]

También ha analizado la intervención rusa en Siria: Nicolás de Pedro en “Rusia, ¿solución o problema en Siria? para el diario El Mundo y el profesor Javier Jordán en “¿A qué se debe el incremento de fuerzas rusas en el avispero sirio?” publicado en el blog Mosaico del Grupo de Estudios en Seguridad Internacional.

Otra vez Occidente es culpable

La guerra civil siria comenzó cuando una parte del ejército se negó a acatar las órdenes de reprimir violentamente las manifestaciones contra el régimen. Occidente decidió no inmiscuirse en el conflicto, ante la perspectiva de los gobiernos de que se repetiría la experiencia libia, el bloqueo ruso en Naciones Unidas y el rechazo de las opiniones públicas a otra invasión de un país del Gran Oriente Medio. El régimen sirio ha sido sostenido durante este tiempo por el apoyo económico iraní y las armas suministradas por Rusia, además de los combatientes de las milicias chiíes libanesas e iraquíes. Los militares sirios agrupados en el Ejército Sirio Libre fueron perdiendo relevancia en la lucha contra el régimen ante la falta de apoyo externo. Países como Estados Unidos y Reino Unido se mostraron dispuesto sólo a entregar “ayuda no letal”, mientras las petromonarquías del Golfo Pérsico decidieron convertir a Siria en un nuevo tablero de su partida geopolítica contra Irán. Mientras el dinero de Qatar alimentó al Estado Islámico, grupo al que el propio régimen había permitido operar en Siria como retaguardia de su lucha contra Estados Unidos en Iraq, Arabia Saudita apostó por la coalición de grupos yihadistas del Frente Islámico. Aparte, las aportaciones particulares llovieron sobre los grupos yihadistas de simpatizantes islamistas de todo Oriente Medio. Así que iraníes, libaneses, rusos, saudíes, iraquíes y qataríes  han mantenido la llama del conflicto durante cuatro años.

El propio régimen sirio procuró apoyar con ataques de su aviación a las ofensivas del Estado Islámico contra los grupos rebeldes sirios. Además, el régimen sirio ha practicado una política de tierra quemada atacando a la población civil en las zonas rebeldes con bombas de racimo primero RBK-250 de origen ruso, cohetes “Vulcano” de tipo I-RAM de diseño iraní  y bombas de barril artesanales.  Por su parte, los kurdos y drusos sirios procuraron mantenerse al margen del conflicto. Pero cuando el Estado Islámico se expandió y chocó contra los kurdos sirios encuadrados en las milicias del YPG, Turquía hizo la vista gorda y permitió al Estado Islámico operar cerca de su frontera para que le hiciera el trabajo sucio de luchar contra las milicias kurdas, aliadas del PKK. Incluso cuando el gobierno turco anunció que su aviación atacaría al Estado Islámico dentro del territorio sirio, las bombas cayeron sobre el YPG. Estados Unidos y Alemania reaccionaron retirando como protesta las baterías del sistema de misil antiaéreo Patriot desplegadas en Turquía para defender su territorio de posibles ataques con misiles balísticos que pudieran haber caído en manos del Estado Islámico. “Casualmente”, tiempo después de esa crisis diplomática, una oleada de refugiados sirios instalados en Turquía se puso en marcha al unísono hacia la península balcánica para llegar al corazón de Europa. ¿Y de quién es la culpa del drama sirio y sus refugiados? De Occidente, cómo no, nos cuenta Olga Rodríguez en El Diario.

El artículo de “Los refugiados vienen y las armas de la UE y EEUU van” insiste en un cliché que llevo media vida escuchando y que compruebas que es un bulo cuando profundizas en el estudio de los conflictos. Se trata de la idea de que la venta de armas de Occidente alimentan los conflictos en las cuatro esquinas del  mundo. Por mucho dinero que mueva la venta de sistemas de armas occidentales, la mayoría de las víctimas en los conflictos armados de medio mundo caen bajo proyectiles diseñados por el bloque comunista en la vieja Guerra Fría. Las balas  y proyectiles de AK, SKS, PK, SVD, DShK, KPV, ZU-23, RPG, SPG-9, Tipo 63, D-30, BM-21, etc. en todas sus variantes y copias han matado cientos de miles de personas desde los Balcanes a la República Democrática del Congo y desde Sierra Leona al Cáucaso.

Durante los años 90 se trató de armamento y municiones de arsenales de los tiempos de la Guerra Fría en liquidación por los antiguos países comunistas que comerciaron personajes como el ruso Viktor Bout (que inspiró el personaje protagonista de “Lord of the War” interpretado por Nicolas Cage) y el sirio Monzer al-Kassar, el “Príncipe de Marbella”. Al-Kassar fue detenido por la policía española a principios de junio de 2007. Semanas después una bomba en el Líbano mató a seis cascos azules españoles en un atentado terrorista que se atribuyó a la yihad internacional. Tras la caída de Gadafi recuerdo leer sobre el papel que había jugado un intermediario armenio que había comprado en Albania munición de calibre 12,7x108mm para los rebeldes libios con dinero de Emiratos Árabes Unidos.

“Technical” de los rebeldes con ametralladora soviética DShk calibre 12,7x108mm.

Cuando los arsenales de la vieja Guerra Fría fueron liquidados llegó el turno de las municiones de Rusia, Ucrania, Irán, China, etc. que pusieron en circulación entramados como la “Odessa Network”. Una investigación de Conflict Armament Research encontró balas iraníes en catorce lugares de nueve países africanos. Pero es difícil escuchar en España una denuncia sobre cómo Irán vende las balas que alimentan las guerras de República Centroafricana o la República Democrática del Congo cuando el líder del partido emergente de izquierdas cobra de un canal de la televisión pública iraní.

La percepción del comercio de armas es engañosa porque es un negocio multimillonario, como las ventas españolas de fragatas a Noruega y Australia o aviones de transporte militar a Polonia y Brasil. Así, la ventas de sistemas de armas avanzados entre sí de los países de la OTAN o a países desarrollados de Asia-Pacífico como Japón, Corea del Sur, Singapur y Australia suponen un volumen enorme del comercio mundial de armamento. Pero lo que mata a la mayoría de las personas son balas disparadas por una versión china o rumana del Kalashnikov.

Sólo hay una excepción en este panorama. Durante décadas, las petromonarquías de la península arábiga habían acumulado enormes arsenales sin hacer uso de ellos. La intervención en Yemen ha sido una novedad. Por primera vez los vehículos blindados vendidos por Estados Unidos, Rusia y Francia a Emiratos Unidos han entrado en combate. Occidente ya no tiene la excusa de que los sistemas de armas vendidos a países con un triste historial de abusos de los derechos humanos como Arabia Saudita no eran usados contra nadie. Pero habiendo señalado Olga Rodríguez en este caso una cuestión veraz, Yemen es cuestión aparte a la crisis de los refugiados. Todas las fuentes señalan que el mayor causante de muertes entre civiles sirios es el régimen de Bashar al-Assad. Y que los principales autores de atrocidades en Siria son el régimen y el Estado Islámico. Pero Olga Rodríguez señala “Estados Unidos, a través de la CIA, ha estado en Siria organizando milicias ‘moderadas'” como si eso tuviera algo que ver con el éxodo de refugiados. Estados Unidos ha sido responsable de organizar un grupo de rebeldes, sí: 53 personas para ser exactos. Un proyecto que ha sido un despropósito de cabo a rabo, pero de eso hablaremos otro día.

Hubo una época en la que pensaba ingenuamente que había personas que profesaban ciertas ideas porque estaban mal informadas y que sólo era cuestión de proporcionarles una bibliografía adecuada para que entendieran todos los recovecos de un asunto y sus múltiples matices. Pero descubrí que a esas personas les importaba un pito profundizar en la realidad. Estaban muy a gusto manteniendo ciertas creencias. Habían optado por mantenerse en el error porque estaban instalados cómodamente en sus prejuicios ideológicos. Así que no hay que interpretar que ciertos periodistas siempre encuentran en toda ocasión que Occidente e Israel son culpables por desidia intelectual o despiste, sino por empecinamiento ideológico. Ya lo dijo Winston Churchill: “Un fanático es alguien que no puede cambiar de opinión y no quiere cambiar de tema”. 

“ISIS: Inside The Army of Terror” de Michael Weiss y Hassan Hassan

Este es el tercer libro el Estado Islámico que reseño aquí, después de los libros de Patrick Cockburn y Loretta Napoleoni. Empecé a leerlo con la sensación de que me iba a encontrar más de lo mismo. Al fin y la cabo, no hay muchas formas diferentes de contar la misma historia. Pero cada libro aporta una perspectiva diferente. El de Cockburn es un libro con observaciones sobre el terreno en Iraq que cuenta cómo se desplomó el ejército iraquí y cómo el Estado Islámico es respaldado por la población sunní de Iraq. El libro de Napoleoni se nutre de las investigaciones y reflexiones de la autora sobre la financiación de los actores no estatales y aporta una perspectiva interesante sobre el funcionamiento del Estado Islámico como cuasi estado. El libro de Michael Weiss y Hassan Hassan por su parte me ha resultado bastante interesante porque profundiza bastante en el origen y crecimiento del grupo en el contexto de los conflicto iraquí y sirio además de aportar informaciones novedosas sobre el papel de algunos actores de la región.

isis-9781941393574_lgISIS: Inside The Army of Terror arranca con la historia de Abu Musab al-Zarqawi, sus idas y venidas por la región hasta liderar un grupo brutal que terminó subordinado a Al Qaeda. En esta fase de la historia son importantes varias cosas. Una es el efecto insospechado que trajo el intento de islamización del régimen de Saddam Hussein en su búsqueda de legitimidad y de infiltrar a la disidencia islamista. El resultado fue que muchos de los agentes infiltrados terminaron convertidos en sinceros activistas islamistas, con el resultado de un importante trasvase de altos cargos del régimen del partido Baaz a la insurgencia yihadista tras la caída del régimen. La cuestión me había parecido anecdótica al leer sobre cómo Izzat Ibrahim al-Duri, el “pelirrojo”, era miembro del grupo insurgente Ejército de los Hombres de la Orden de Naqshbandiyya , que toma su nombre de una cofradía sufí. Pero el asunto bastante hondura, como demuestra Kyle Orton en su blog. En el libro se ofrece una recopilación de nombres importantes  del regímen iraquí que terminaron en las filas yihadistas. La insurgencia iraquí aprovechó además los arsenales, pisos francos y medios preparados para que las milicias organizadas por el régimen, los Fedayines de Saddam, pudieran hacer frente a posibles revueltas dentro del país.

Otra cuestión que me pareció interesante es cómo Al Qaeda en Iraq terminó abandonando su nombre  al integrarse en la coalición del Estado Islámico de Iraq para darle una apariencia local a una insurgencia yihadista llena de extranjeros. La cesión frente a otros fue sólo aparente, porque el grupo creado por Al Zarqawi terminó liderando el Estado Islámico de Iraq. El asunto del nombre me parece relevante porque el Estado Islámico se lo ha cambiado un montón de veces. Y ahora circulan por ahí artículos que hablan de él como un grupo surgido en la guerra de Siria, cuando la realidad es que el grupo apareció a finales de los 90 en Jordania y hay una continuidad histórica entre Monoteísmo y Yihad fundado por Abu Musab Al Zarqawi y el Califato proclamado por Abu Bakr al-Bagdadi.

La novedad de este libro, en mi opinión, es el repaso que hace del papel poco conocido de Siria e Irán en la postguerra iraquí. Por un lado, los autores nos cuentan la omnipresente mano de Irán en el país para consolidar la hegemonía de la población chií, que recordemos constituyen la mayoría demográfica del país. También hay referencias a cierta complicidad de Irán con Al Qaeda, al permitir el tránsito por su territorio de militantes de Afganistán a Iraq, tras la invasión estadounidense. Por no hablar del I+D iraní detrás de los IEDs empleados por la insurgencia iraquí (y afgana, añado yo).

Hay una referencia a la batalla del 4 de abril de 2004 en Nayaf, donde se encontraba la base Al Andalus española. Según Weiss y Hassan:

The Battle of Najaf in August 2004 was essentially a proxy war between the United States and Iran’s elite foreign intelligence and military apparatus, the Revolutionary Guards Corps-Quds Force (IRGC-QF), coordinated on the Iraqi side by an Iranian operative named Sheikh Ansari, who US intelligence concluded was embedded with the Mahdy Army in Najaf and was helping it conduct its combat operations.

Nada de esto aparece, por su puesto, en las versiones españolas de los sucesos de aquel día, un clamoroso fallo de la inteligencia militar española. Que los relatos españoles de la Batalla de Nayaf no hagan nunca referencia al contexto político de Iraq refleja la total desconexión con la realidad de políticos y mandos militares. Pero ese es otro tema del que ya he hablado aquí en otras ocasiones.

La supremacía política de los chiíes y la proliferación de escuadrones de la muerte a la sombra de las fuerzas de seguridad acentuó la polarización sectaria del país con resultados que llegan hasta la fecha. Recordemos que Patrick Cockburn en su libro cuenta que el Estado Islámico disfruta en Iraq con respaldo social entre la población sunní por la percepción generalizada de que era un baluarte frente a los sucesivos gobierno chiíes.

Hubo un momento en el que el fanatismo demostrado por Al Qaeda en Iraq en aquellos territorios donde ejercía su control o su influencia que empujó a líderes tribales sunníes a hacer las paces con las fuerzas de ocupación estadounidenses y aliarse con ellas para derrotar a los yihadistas. Peor aún, los yihadistas trataron de subvertir el orden tradicional tribal y apropiarse del negocio de contrabando que el régimen de Saddam Hussein había permitido que las tribus sunníes controlaran. Fue esa alianza uno de los pilares del “surge” liderado por el general Petraeus y que puso a Al Qaeda en Iraq contra las cuerdas.

La gran cuestión es qué pasó tras la retirada estadounidense de Iraq. En su momento me pregunté qué sería de los Son of Iraq, las fuerzas tribales que se enfrentaron a Al Qaeda en Iraq, tras la retirada militar de Estados Unidos de 2011. Weiss y Hassan lo cuentan. Fueron perseguidas y debilitadas por el gobierno iraquí, permitiendo que el el Estado Islámico de Iraq resurgiera de sus cenizas en el triángulo sunní. La persecución de los líderes de las milicias sunníes por parte del gobierno iraquí y el asesinato de sus miembros por parte de los yihadistas lograron desarticular para siempre a las fuerzas tribales enemigas del Estado Islámico de Iraq.

El otro factor permitió que en 2011 el Estado Islámico de Iraq campara por sus anchas en Iraq fue el comienzo de la guerra civil en Siria. A pesar de que los apologetas del régimen de Bashar al-Assad lo quieran presentar como un bastión contra el yihadismo, Siria se convirtió en la retaguardia de la insurgencia yihadista iraquí mientras las autoridades del régimen miraban para otra parte.

Nadie parece recordarlo, pero las fuerzas especiales de Estados Unidos lanzaron un raid en el interior de Siria en 2008. Según Weiss y Hassan, el régimen sirio usó la insurgencia como un factor de desestabilización de Iraq que le permitiera tener un as en la manga en sus contactos con Estados Unidos y así convertirse en un interlocutor necesario ante Estados Unidos. En plena ola de protestas contra el régimen, al-Assad decretó en mayo de 2011 una amnistía. Se abrieron las puertas de la cárcel para yihadistas pero no para disidentes. Los liberados engrosaron las filas de la sucursal siria de Al Qaeda, Jahbat al-Nusra. Al-Assad pudo presentar así la guerra civil como un episodio más de la lucha contra la yihad global.

Más adelante, las fuerzas del régimen procurarían no atacar al Estado Islámico, más preocupado en adeñuarse del territorio liberado por los grupos rebeldes e islamizar la retaguardia. Allí donde el Estado Islámica lanzaba una ofensiva contra los grupos rebeldes, caían las bombas de la aviación siria. La supervivencia del régimen pasa por el debilitamiento de los grupos rebeldes para que la guerra civil siria se reduzca a una lucha final entre al-Assad y el Estado Islámico. En tal caso, Occidente sería el interesado en la victoria del régimen de al-Assad.

Tan pronto comenzó en 2011 la guerra contra el régimen de al-Assad, el Estado Islámico de Iraq comenzó la toma del poder en la región oriental de Siria. El libro aporta detalles de la infiltración del Estado Islámico entre las filas rebeldes sirias. Allí donde se hizo con el poder procuró proporcionar los servicios de un Estado, asunto sobre lo que Loretta Napoleoni centró su libro sobre el Estados Islámico.  La novedad del libro de Weiss y Hassan es su explicación de cómo el Estado Islámico mantiene su control mediante una combinación de violencia y mano izquierda con las tribus iraquíes y sirias. Esto es, el Estado Islámico mantiene ahora políticas de control social más sofisticadas que las aplicadas en los tiempos de al-Zarqawi y Al Qaeda en Iraq. El libro también profundiza en la ruptura con Al Qaeda y su franquicia local, Jahbat al-Nusra. Lo que es conveniente recordarlo para aquellos que se empeñan en presentar a los grupos enfrentados al régimen sirio como un bloque monolítico. La fractura no tiene visos de ser cerrada y habré que estar atentos a su evolución.

Este es sin duda el libro más denso de los cuatro que he leído sobre el Estado Islámico. Me parece novedosa la perspectiva que aportan sobre la transformación de Al Qaeda en Iraq en el Estado Islámico de Iraq, así como el papel de Siria e Irán en la violencia durante la ocupación estadounidense de Iraq. El relato de cómo el Estado Islámico de Iraq se hizo fuerte en Siria, infiltrándose en los dominios de los rebeldes sirios y logrando la lealtad de ciertas tribus, también me parece una novedad. Los autores cuentan que lograron realizar entrevistas a miembros y simpatizantes del Estado Islámico, lo que se nota en la profundidad de su descripción del funcionamiento interno. El único vacío del libro es que no trata el papel de Turquía en el conflicto sirio y las aportaciones de Qatar al Estado Islámico, algo que bien señala Ninos Youkhana. Es un libro muy bien documentado y bastante interesante que recomiendo a quien quiera aterrizar en el tema.

El ataque con armas químicas de Goutha: Un caso de desinformación

El 21 de agosto de 2013 se combatía en Goutha, un distrito al este de Damasco que forma parte del cinturón agrícola de la capital de Siria, cuando saltó la noticia de que había aparecido civiles con síntomas de un ataque con armas químicas producido cerca de las tres de la mañana. Médicos Sin Fronteras informó de que colaboraba con tres hospitales en la zona que habían recibido un total de 3.600 pacientes con “síntomas neurotóxicos”, de los cuales 355 habían fallecido. Los ataques se habían producido sobre territorio controlado por los rebeldes sirios.

Naciones Unidas fue capaz de enviar al país una misión que recogió muestras in situ, entrevistó a personal médico y realizó pruebas médicas a los pacientes. La conclusión de la comisión de investigación de Naciones Unidas fue que en el ataque se había empleado gas sarín, un tipo de arma química empleada como agente nervioso y que provoca la  muerte por asfixia al paralizar los músculos que ayudan a respirar. Los miembros de la comisión de investigación pudieron, con ciertas restricciones por los combates en curso, moverse por la zona e inspeccionar dos lugares afectados por los ataques en las localidades de Moadamiya y Zamalka. Encontraron en cada lugar un tipo diferente de cohetes con cabeza química. Uno de ellos era del tipo M-14 de 140mm. y diseño soviético que había sido adquirido en su momento por las fuerzas armadas en Siria. Hasta ese momento no se había visto nunca en manos de los rebeldes sirios, que emplean otros modelos de la misma categoría como el Tipo 63 chino de 107mm. y el croata RAK 12 de 128mm. El otro cohete era de un tipo, desconocido entonces, formado por una cabeza de guerra cilíndrica impulsada por un motor cohete de 122mm. Este segundo tipo de cohete fue identificado más tarde como un cohete tipo “Vulcano”, desarrollado por el régimen sirio después del inicio de la guerra e inspirado en los desarrollos de la insurgencia iraquí con apoyo iraní del tipo Improvised Rocket-Assisted Munitions.

La identificación del desconocido cohete “Vulcano” se convirtió en una tarea para Eliot Higgins, un desempleado británico que dedicaba su tiempo a rastrear vídeos de la guerra de Siria y contar los hallazgos en su blog “Brown Moses”. Higgins fue el primero que señaló la aparición de armas croatas en manos de los rebeldes sirios apoyados por Arabia Saudita. Pronto empezó a ser consultado por medios de comunicación y organizaciones convertido en un referente internacional hasta convertir sus habilidades en una profesión al frente de Bellingcat. Según Eliot Higgins, el responsable del ataque con gas sarín fue el régimen de Assad. Enumera varias razones: No hay evidencia del uso de cohetes BM-14 por parte de ningún grupo rebelde y los cohetes tipo “Vulcano” han sido empleados exclusivamente por las fuerzas del régimen de Assad. Hay además pruebas del uso de cohetes “Vulcano” en otros ataques químicos que pasaron desapercibidos para la prensa internacional  y su complejidad es tal que sólo pueden haber salido producidos de forma industrial y no artesanal.

El 29 de agosto de 2013 una publicación estadounidense llamada MintPress puso en circulación una noticia firmada por Dale Gavlak y Yahya Ababneh en la que se afirmaba que las víctimas del gas sarín en Goutha habían sufrido los efectos de un accidente en un almacén de armas químicas de las fuerzas rebeldes que luchan contra el régimen de Assad. Las armas habían sido proporcionadas por Arabia Saudita. Dale Gavlak es una periodista freelance que había vendido reportajes a Associated Press con anterioridad por lo que muchos medios elaboraron noticias sobre el texto de MintPress contando que la agencia Associated Press había corroborado sobre el terreno que eran armas químicas de los rebeldes sirios los que habían provocado la matanza. Por ejemplo, en España el diario español ABC informaba el día 2 de septiembre de 2013.

Según Dale Gavlak, corresponsal “freelance” de la agencia norteamericana Associated Press, de sus múltiples entrevistas de estos días pasados con residentes y rebeldes en el barrio de Ghouta y en otras zonas de Damasco, se desprende una conclusión sorprendente y escandalosa: las armas químicas que explosionaron hace diez días, matando a centenares de personas -entre ellos muchos niños- estaban en manos de los rebeldes y procedían de Arabia Saudí. Las fuentes utilizadas por Gavlak afirman que se produjo “un accidente” cuando fueron erróneamente manipuladas.

Dave Gavlak volvió a aparecer en una noticia del diario ABC del día 10 de septiembre de 2013 sobre Siria:

Recientemente la periodista Dale Gavlak, corresponsal freelance de la agencia norteamericana Associated Press, señaló que las armas químicas que explosionaron hace diez días, matando a centenares de personas -entre ellos muchos niños- estaban en manos de los rebeldes y procedían de Arabia Saudí.

La noticia tuvo en su momento una amplia repercusión. La Voz de Rusia reprodujeo la noticia, mientras que el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov apuntó a la culpabilidad de los rebeldes en el ataque de armas químicas. Los medios oficiales iraníes hablaron de la pista saudí e hicieron referencia a Dale Gavlak. La noticia de Mintpress tuvo bastante eco en Twitter, donde el buscador Topsy muestra cómo la noticia fue tuiteada muchas veces asociando el nombre de Gavlak al perfil de la agencia Associated Press (@ap).

Al poco de circular la noticia el responsable de la relación con los medios de la agencia informó [*] que Gavlek era sólo una freelance con el que la agencia había mantenido tratos con anterioridad pero que la agencia no tenía nada que ver con la elaboración y difusión de la noticia. La agencia decidió desvincularse de su antigua colaboradora y a día de hoy el perfil de Gavlek como autora en la página web de Associated Press está vacío. Pero si es comprensible que Associated Press quisiera distanciarse de una colaboradora que aparecía como coautora de una noticia donde se dejaba entrever una relación estable con la agencia, el asunto dio un giro sorprendente cuando la propia Dale Gavlak se puso en contacto con Eliott Higgins primero y con el New York Times después para aclarar que ella se había limitado a ayudar a redactar en inglés a Yahya Ababneh y que en absoluto era coautora de la noticia ni había elaborado ninguna de las entrevistas sobre el terreno que se le atribuían. Es más, había solicitado a Mintpress que borrara su nombre de la noticia sin que su petición hubiera sido atendida hasta entonces. La noticia era por tanto obra exclusiva de Yahya Baraskat Ababneh, ciudadano jordano que simultaneaba trabajos como profesor de árabe, guía turístico y actor, como desveló el blog Al Bab y confirmó Ammannet. Tirando del hilo, la periodista Laura Rozen encontró un perfil de Yahya Baraskat en la red social rusa V Kontakte donde figuraba San Petersburgo como su lugar de residencia y que, a pesar de ser privado, permite ver una foto hecha en Rusia y subida en febrero de 2013. Jessica Testa y Rosie Gray de Buzzfeed lograron contactar con él mientras preparaban un artículo sobre Mintpress, publicado en octubre de 2013, y les contó que se encontraba entonces en Irán.

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Yahya Baraskat en Rusia en febrero de 2013.

La noticia de Mintpress sobre un accidente de armas químicas entregadas por Arabia Saudita a los rebeldes sirios apareció en pleno debate sobre la masacre de Goutha. El presidente Barack Obama había afirmado que en 2012 que el uso de armas químicas en la guerra de Siria constituía una “línea roja” que una vez traspasada obligaría a su gobierno a intervenir. Pero la opinión pública estadounidense estaba en contra de una nueva intervención para derrocar un régimen hostil, como había sido el caso de Afganistán, Iraq y Libia. Esta vez la oposición a una operación militar contra el régimen sirio vino de izquierda y derecha. Peor aún, el uso de armas químicas como razón para intervenir en Siria resultaba un argumento parecido al de la armas químicas usadas como excusa para la invasión de Iraq. Y que la autoría del ataque resultara confusa sólo añadía leña al fuego del debate.

La información de que rebeldes sirios habían confesado a un reportera de AP ser los responsables del ataque con armas químicas en Goutha fue recogido desde páginas páginas webs conspiranoicas como InfoWars o “alternativos” como el canadiense Global Research. Sobra decir que aquellos días, la noticia de segunda mano y vía terceros fue retuiteada, blogueada, meneada y comentada por todas partes porque encajaba en los prejuicios de cierta izquierda y cierta derecha: “Todo lo que nos cuentan los medios de masas sobre Siria es mentira”. Muy pocos medios dieron cuenta de que Dale Gavlak se había desentendido públicamente del texto. Hay excepciones como AntiWar.com, que pidió disculpas a sus lectores. Pero el mal estaba hecho. La noticia circuló y a día de hoy es posible encontrar referencia a ella en medios como el ABC, como mostré más arriba y personas crédulas que sostienen el bulo que puso en circulación Mintpress. Y es que la idea de que se trató de un accidente de armas químicas en manos rebeldes no se sostiene porque no hubo un foco de dispersión del sarín, sino varios donde se encontraron restos de cohetes. Los dos lugares inspeccionados por la comisión de la ONU distaban 16 kilómetros. Según Human Rights Watch, los datos apuntaban a que el ataque había sido lanzado desde zonas controladas por el régimen sirio.

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La cuestión que queda por resolver es, ¿qué es y quién está detrás de Mintpress? El medio nació en enero de 2012 en Plymouth, una pequeña ciudad de Minnesota, de la mano de Mnar A. Muhawesh, que tenía entonces 24 años. Su experiencia previa, tras licenciarse en periodismo, fue unas prácticas en la emisora local de televisión KARE. En sus comienzos Mintpress lanzó en la zona una campaña de publicidad muy activa para contratar personal, lo que llamó la atención a la prensa local. Mintpress arrancó con seis trabajadores a jornada completa y planes para alcanzar pronto la quincena. Preguntada por la financiación de una empresa tan joven y ambiciosa, Mnar A. Muhawesh contestó que provenía de “hombres de negocio retirados” que no podía desvelar. La agenda de Mintpress era progresista con especial atención a cuestiones sociales en Estados Unidos. Mintpress se nutría fundamentalmente de noticias de agencia que eran editadas y ampliadas. Con la salvedad de que las noticias relacionadas con la comunidad LGTB eran desechadas y las relacionadas con Israel y Arabia Saudita eran editadas con acotaciones negativas. Por ejemplo, se añadía la coletilla “el mayor financiador del terrorismo mundial” a Arabia Saudita.

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La puesta en circulación de la noticia del ataque de Goutha se convirtió en la gota que colmó el vaso para algunos periodistas que percibían que habían cuestiones turbias en Mintpress. Algunos abandonaron la empresa y se mostraron dispuestos a hablar sobre su funcionamiento con los periodistas que investigaron cómo un pequeño medio de provincias se había convertido en el epicentro informativo de una crisis de escala internacional. Resulta que Mintpress funcionaba sin apenas generar recursos. Tras desaparecer las referencias a “hombres de negocios retirados” la explicación fue que la financiación provenía de “préstamos”. A día de hoy, la portada de Mintpress muestra un banner solicitando donaciones que invita a apoyar el “periodismo independiente” junto con muy pocos banner de publicidad. La impresión de los ex-trabajadores es que alguien financiaba el medio para impulsar cierta agenda política. Y les llamaba la atención las visitas a la redacción de Odeh Muhawesh, suegro de Mnar A. Muhawesh, un jordano converso al Islam shií que estudió teología en Qoms (Irán) y que oficialmente no tenía ningún cargo en Mintpress pero dejaba la duda de quién era realmente la persona que estaba al mando.

A día de hoy Dale Gavlak aparece como coautora de la noticia de Mintpress, a pesar de sus peticiones de que su nombre fuera borrado. Y las afirmaciones sobre que el ataque con gas sarín del 21 de agosto de 2013 en Goutha fue ejecutado por las fuerzas rebeldes sirias con municiones proporcionadas por Arabia Saudita siguen circulando. Es el caso de otras afirmaciones del estilo “Estados Unidos creó/armó/financió el Estado Islámico”. Son casos de propaganda en el contexto de la Nueva Guerra Fría que se pueden trazar hasta el origen. Su aparición, obviamente, no es casual.