La premisa falsa

Un asunto recurrente en las teorías conspiranoicas es la premisa falsa. “¿Sabías que ningún judío acudió a trabajar el 11-S a las Torres Gemelas?”  La lista de víctimas del 11-S incluye, por ejemplo, unos cuantos Cohen, Goldstein, Rosenbaum y Salomon. Pero da igual, porque tú estás en un bar y el tipo a partir de ahí construye su versión. Al menos hoy tenemos móviles con 3G y navegar por Internet con el móvil es algo que se puede hacer con suficiente soltura para buscar respuestas sobre la marcha. Pero hay veces que el conspiranoico lanza un dato y sólo de chiripa encuentras una explicación del tema. Una vez hablé con alguien que me dijo que pensaba que el 11-S era un montaje y me habló de los vínculos de la CIA con Osama Bin Laden. “En Internet está la foto del director de la CIA con Osama Bin Laden en Afganistán”. Sólo mucho tiempo después me encontré una foto de Zbigniew Brzezinski en Pakistán con un militar pakistaní con su barba. Ese era el “director de la CIA” y “Bin Laden” juntos en una foto. Una identificación tan chanante como la que hizo la gente que llamó a la policía para informar sobre la presencia de Bin Laden poco después del 11-S en una estación de autobuses en Málaga. La policía acudió y se encontró a un inmigrante árabe con su barba. Al menos el buen hombre se lo tomó con humor, según se pudo ver por las noticias.

 El profesor Fernando Reinares escribió sobre el 11-M, al cumplirse otro aniversario el pasado miércoles 11 de marzo. En “Por qué el 11-M dividió a los españoles” habla de las premisas falsas sobre las que se construyeron los discursos políticos de un signo u otro en torno al 11-M. Encontré interesante una de esas cuestiones en que muchos insisten.

[L]a decisión de ejecutar ese acto de terrorismo se tomó en diciembre de 2001 en la ciudad paquistaní de Karachi y fue ratificada durante una reunión que delegados de tres organizaciones yihadistas magrebíes mantuvieron en Estambul en febrero de 2002. Además, lo que se convertirá en la red del 11-M inició su formación al mes siguiente, todo ello más de un año antes de la invasión de Irak.

Tras el desmantelamiento de una trama yihadista, la Operación “Dátil”, miembros de la periferia de esa red difusa dieron un paso al frente y asumieron atentar como venganza.

[H]e podido constatar cómo, incluso entre los ciudadanos interesados y que eran adultos cuando se perpetraron los atentados de Madrid, existía un gran desconocimiento sobre la trayectoria del yihadismo en nuestro país desde mediada la pasada década de los noventa.

El profesor Reinares habla sobre cómo en 2003 hubo 40 detenidos en España por “su implicación en actividades de terrorismo yihadista”. Pero no hubo una percepción de la amenaza en la opinión pública mientras la UCIE del Cuerpo Nacional de Policía justificaba que su trabajo era necesario “prevenir la muy posible comisión de atentados en nuestro país”.

Lean “Por qué el 11-M dividió a los españoles”, tan recomendable como “¡Matadlos! Quién estuvo detrás del 11-M y por qué se atentó en España.

Tres libros para saber qué pasó el 11-M

Hoy es el décimo aniversario del 11-M. A pesar de ser miembro fundador de DesiertosLejanos.com, decidí desvincularme del tema el día en que me di cuenta que me estaba afectaba profundamente. Tanta mentiras, tanta infamia y tanto cinismo de políticos y periodistas me revolvía las tripas mientras desmontar las teorías conspiranoicas se volvía el trabajo de Sísifo. El ritmo con el que escupían mentiras era muy superior a la celeridad con la que yo podía documentarme y comprobar datos. Recuerdo, sin ir más lejos, cómo al principio se dijo que era imposible que en el 11-M estuvieran implicados terroristas yihadistas porque no habían sido atentados suicidas. O que era imposible que el grupo que cometió el atentado tuviera relación alguna con Al Qaeda porque en él había delincuentes comunes relacionados con el menudeo de droga. La conspiranoia se construyó así. Sobre falacias del tipo “todo el mundo sabe que los yihadistas siempre cometen atentados suicidas y jamás reclutan pequeños delincuentes”.  Aquello sirvió para saber que quienes lanzaban aquellas teorías sobre el 11-M no tenían las más mínima honestidad intelectual. Luego, pude compartir ideas con personas que tenían conocimientos de otras disciplinas o simplemente la paciencia para contrastar datos. Llegamos a parecidas conclusiones.

En aquel entonces me consumía la rabia. Y hoy pienso en las personas que pagaron un precio demasiado alto. Anoche vi en la televisión a Rodolfo Ruiz, el que fue jefe de la comisaría de Vallecas, al que ciertos medios le hundieron la vida. Sólo había que ver su aspecto físico para comprender que es ahora una sombra del hombre que llegó a ser. En aquel entonces me costó comprender por qué ni los medios afines al gobierno de Rodríguez Zapatero entraron en el tema de la conspiranoia ni el propio gobierno plantó cara en este asunto. La razón la descubrí en el primer libro que hoy recomendaré: Las Bombas del 11-M de Juan Jesús Sánchez Manzano, que era comisario jefe de los TEDAX en 2004. Hice mi reseña en este blog hace no mucho tiempo. En el libro encontramos el relato de alguien que estuvo en primera línea y cuenta cómo trabajó la policía aquel día. Pero además el autor nos cuenta su calvario personal al convertirse en blanco de los conspiranoicos y nos cuenta la clave que en aquel momento nos faltó: El gobierno de Rodríguez Zapatero creyó que el Partido Popular sufriría un desgaste por aferrarse a las teorías conspiranoides y no hizó el mínimo esfuerzo por frenar el asunto. Por ejemplo, contestando de forma lacónica la catarata de preguntas del Partido Popular en el Congreso a cuenta del 11-M. Quizás haya que recordar a alguno que Mariano Rajoy declaró a El Mundo: “No me creo que los detenidos por el 11-M organizaran los atentados”).

El segundo libro a recomendar es el que me estoy leyendo ahora mismo: ¡Matadlos!  Quién estuvo detrás del 11-M y por qué se atentó en España de Fernando Reinares, uno de los mayores expertos en España sobre terrorismo. El libro es francamente exhaustivo y denso, aunque los capítulos cortos y la redacción lo hace ameno. Que un libro así haya salido ahora se explica porque sólo el paso del tiempo ha permitido disponer información crucial para hacer la composición de cómo se planeó y por qué el 11-M. Así, encontramos que los yihadistas querían atentar en España antes de la invasión de Iraq y antes de que se fijara el 14 de marzo como día electoral. También, nos enteramos en el libro de las numerosas ramificaciones que conectan la amorfa red de yihadistas que participaron en el 11-M con Al Qaeda.

Por último les recomendaré el trabajo de trituración de las teorías conspiranoicas que está haciendo Manel Gozalbo, la clase de persona que no querrías nunca que haga un fisking a un artículo o libro tuyo. En El juicio paralelo del 11-M se ha propuesto revisar en varios volúmenes las teorías conspiranoides publicadas por la prensa española, desmontado las falacias y señalando las contradicciones, mentiras y errores de bulto en un tour de force epopéyico donde muestra una erudición inaudita en las más diversas disciplinas. Leyéndolo uno tiene la sensación de que Manel Gozalbo es un perro de presa que una vez muerde una falacia conspiranoide no la suelta hasta despedazarla del todo. Y cuando uno cree que ya ha terminado, desanda el camino para con grandes dosis de sarcasmo rematar los flecos pendientes. Su libro es un auténtico espectáculo.

Casimiro García-Abadillo, autor entonces de 11-M La venganza y hoy director de El Mundo, da marcha atrás y dice que “cometimos errores sobre el 11-M” y “dimos crédito a algunas informaciones faltas de rigor”, lo que terminó haciendo que parecieran “una pandilla de iluminados”. En un día así sólo queda pensar, ¿recibirán algunos su merecido castigo?

“Las bombas del 11-M” de Juan Jesús Sánchez Manzano


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Juan Jesús Sánchez Manzano fue el comisario jefe de los TEDAX entre 2002-2006. Estaba de servicio el 11-M y dirigió las labores de los desactivadores de explosivos del Cuerpo Nacional de Policía en aquellos días. Cuando pronto se cumplirán diez años de aquella tragedia ha decidido saldar cuentas dentro de los límites que le imponen ser un policía en activo. El comisario Sánchez Manzano fue objeto de una campaña de desprestigio brutal a manos de los medios que plantearon teorías conspiranoicas sobre el 11-M que, como el tiempo ha demostrado, sólo servían a intereses espurios lejos de la búsqueda de la verdad sobre lo que pasó aquellos días. La recopilación que hace de las barbaridades que se dijeron sobre él asombra y lleva a preguntarse, como hace él mismo, qué motivó a que sus superiores no le dejaran defenderse y al gobierno de Rodríguez Zapatero a no salir al paso de los disparates dichos sobre la actuación policial el 11-M. Y es que las cuentas pendientes del comisario Sánchez Manzano son con unos y otros.

El libro cuenta el trabajo de los TEDAX en el 11-M, cómo el autor preparó su comparecencia en la comisión parlamentaria, su papel en el juicio a los responsables del atentado y cómo se convirtió en blanco de los medios conspiranoicos (El Mundo, la COPE y Libertad Digital principalmente) que lo llegaron a acusar de, nada menos, de haber plantado pruebas falsas y obstaculizar a la justicia.

Del 11-M cuenta cómo a las 24 horas la policía había determinado que los materiales y modus operandi empleados por los terroristas no correspondían a ETA. El comisario Sánchez Manzano cuenta que transmitió toda la información disponible a su cadena de mando en la forma y extensión reglamentaria. Cómo desde el Ministerio del Interior se insistió en la pista de ETA le resulta incomprensible al autor, aunque apunta al nerviosismo de políticos, mandos policiales y personal del CNI que no pararon de llamarle. En el libro se recogen cómo el subdirector de El Mundo, Casimiro García Abadillo, contó tanto en un artículo semanas después y en su libro 11-M: La venganza que en la cúpula del PP circuló el análisis “atentado de ETA, ganamos las elecciones; atentado yihadista, gana el PSOE”. Aquello, añado yo, debió provocar un sesgo de confirmación ante los rumores sin fundamento que circularon ese día. También debemos mencionar que aquellas confesiones de García Abadillo se realizaron antes de la deriva conspiranoica de El Mundo. Algún día alguien nos contará cómo Pedro J. Ramírez puso sus esperanzas en Rodríguez Zapatero para obtener una licencia de TV analógica en abierto, que terminó recibiendo el grupo Mediapro para crear La Sexta, pero por despecho y venganza se lanzó a publicar teorías conspiranoicas sobre el 11-M como ariete contra el gobierno.

En los acontecimientos que sucedieron después tuve mi pequeño papel. Fui miembro fundador de Desiertos Lejanos, el blog que se encargó de desmontar las disparatadas teorías conspiranoicas que alentaron medios y secundaron políticos del Partido Popular. En aquellos días nos sentimos solos en medio de aquel delirio. La explicación la he encontrado en el libro. Del alguna forma el gobierno de Rodríguez Zapatero entendió que el Partido Popular estaba entrando en un lodazal apoyando las teorías conspiranoicas y siguió la máxima de “cuando tu enemigo esté cometiendo un error, no lo distraigas”. Recordemos que eran aquellos tiempos en el que el Partido Popular se posicionó en contra del matrimonio entre personas del mismo sexo o las negociaciones con ETA, medidas que la mayoría de la opinión pública española apoyó. Así se explica entonces que ante el chaparrón de mentiras, ni el gobierno diera explicaciones ni se les permitiera darlas a los profesionales bajo ataque. Es más, Sánchez Manzano cuenta cómo fue llamado a capítulo para dar explicaciones por el rumor de que en el atentado se había usado Titadyn, una marca comercial de dinamita robada por ETA en Francia. En aquel momento percibió que lo que buscaba el Ministerio del Interior era alguien al que endosarle la culpa.

El triste balance es que nadie pagó por todas aquellas mentiras y tergiversaciones que tan pronto el Partido Popular volvió al poder fueron olvidadas. Esa es la triste prueba de que las teorías conspiranoicas no fue más que una cínica campaña de desinformación para atacar al gobierno y con la que algunos ganaron dinero vendiendo libros y periódicos.

 

 

 

 

 

Apostemos algo

En Cómo acabar con la cultura Woody Allen incluye un relato que consiste en el intercambio de cartas entre dos individuos jugando una partida de ajedrez por correspondencia. La partida resulta del todo incoherente porque cada uno pretende mover piezas sobre el tablero que el otro afirma haber tomado en una etapa previa de la partida. Así cada uno le va rectificando al otro sus movimientos, anunciádose jaques al rey continuamente, hasta que finalmente cada uno proclama su victoria.

El que haya seguido la trama conspiranoica sobre el 11-M habrá visto que sus protagonistas se asemejan a los protagonistas del relato epistolar de Woody Allen. Creen haber demostrado que en el 11-M no tuvieron nada que ver terroristas yihadistas, que las bombas que estallaron aquel fatídico día no contenían explosivo Goma 2 Eco proveniente de la mina Conchita de Asturas, que la mayoría de imputados deberían estar alegremente en la calle, que en aquel piso de Leganés nunco hubo un comando yihadista atrincherado (fue todo FX)… Por decir dicen que el miembro del Grupo Especial de Operaciones que murió en el asalto a aquel piso nunca existió. Un conspiracionista decía en uno de sus foros (¿o fue en los comentarios de un blog?) días antes de la manifestación del 10 de junio de este año que ya se estaba imaginado a ZP abandonando la Moncloa en helicóptero. Se refería a la imagen de los presidentes de Argentina y Bolivia haciendo lo propio tras las revueltas populares que provocaron la caída de sus gobiernos.

Uno podía pensar en un principio que a esta gente directamente le falta un tornillo, que entran en la categoría del conspiranoico estadounidense. De hecho muchos que aparecen en los blogs y foros conspiranoicos entran en esa categoría: Son las nuevas generaciones de “Expediente X” y “Matrix”, series de ficción a las que han hecho referencia en su discurso. Pero si uno lee a quienes se han tomado la molestia de contrastar las afirmaciones que contienen los libros, blogs y artículos de los conspiranoicos (véase por ejemplo Desiertos Lejanos y Manel Gozalbo en HispaLibertas) comprobará que las falacias que quedan al descubierto son el producto de una profunda deshonestidad intelectual y periodística. Detrás de ellas hay una evidente voluntad de engañar, tergiversar y manipular. Y a estas alturas es evidente que si ciertos medios de comunicación hacen de altavoz para los conspiranoicos no es por nada que tenga que ver con la búsqueda de la verdad. Resulta significativo que los conspiranoicos hayan escogido como símbolo para ellos mismos un peón negro. Reconocen ser las marionetas de menos valor de alguien que maneja los hilos.

Así que ahí va mi propuesta. ¿Cuánto nos apostamos a que en el lejano día que vuelva el Partido Popular a gobernar España los archivos de la comisión parlamentaria del 11-M seguirán cogiendo polvo en la carrera de San Jerónimo (¿o estará digitalizados en algún disco duro perdido?). ¿A que los medios de comunicación que tanto espacio han dado en sus portadas y tantos minutos de radio han dedicado a la conspiranoia de pronto, así por las buenas, perderán interés en el asunto? A lo que no me atrevo a apostar es sobre la cara de gilipollas que se les va a quedar a los conspiranoicos. Pobrecitos…

Mira que son cansinos

No recuerdo en cuál de sus programas de televisión fue, pero Pepe Navarro empezó a traer como invitado a un tal Álvaro Baeza. Recuerdo su primera intervención, a raíz del asesinato de un terrorista palestino al que habían colocado explosivos en su teléfono móvil. Baeza hablaba como si hubiera estado charlando ese mismo día sobre los detalles de la operación con alguien del Mossad. A mí que por aquel entonces aquellos temas ya me interesaban me llamó mucho la atención y empecé a seguir sus intervenciones en el programa.

No pasó mucho tiempo hasta que lo que contaba Álvaro Baeza me sonara muy raro. Un día refiriéndose a Valentín Lasarte contó que “nunca se separaba de su automática del .47”. Un calibre de pistola que de existir serviría para matar osos. La cosa no quedó en esos detalles tontos. Hablando del plan de ETA para matar al Rey en Mallorca con un fusil de francotirador, Baeza afirmó tajante que aquello era todo un cebo. El verdadero plan de ETA consistía en matar al Rey mientras estuviera a bordo del yate Fortuna con un misil Stinger. De haber tenido éxito el plan hubiera sido noticia seguramente, pero no sólo por tratarse de un magnicidio con éxito, sino por ser la primera vez que se hubiera destruído un barco con un misil antiaéreo. Baeza llegó a asegurarle a la mujer de Publio Cordón que pronto habría novedades sobre el paradero de su marido.

Baeza tenía una editorial, ABL Press, que publicaba unos tochos de tapa dura y letra generosa a prueba de míopes. Su presencia en televisión le aseguró la distribución de sus libros. Sólo llegué a hojear uno, en una gran superficie, dedicado al tráfico de armas y en dos páginas al azar encontré dos fallos garrafales. Alguien debió advertirle a Pepe Navarro de la naturaleza del personaje y desapareció del programa. En la siguiente temporada apareció un personaje cómico que se llamaba “el enterado”, una obvia parodia de Baeza.

El programa de Pepe Navarro fue también tribuna para mil teorías sobre el crimen de las tres chicas de Alcàsser. Por allí pasaron personajes y personajillos que insinuaron la existencia de una trama de violación y asesinato en la que estaban implicados políticos. Recuerdo que en el juicio de uno de los testigos dio un testimonio muy alejado del que había dado en televisión y preguntado por tal diferencia vino a decir algo así como “la tele es la tele”.

Pasó el tiempo y de aquellos personajes y personajillos, y de sus teorías rocambolescas, nada más se supo. Algo que uno podría esperar de las tonterías que se han vertido sobre el 11-M. Pero la derecha mediática vuelve estos días a la carga de nuevo con la conspiranoia. Cuando traté el tema por primera vez estaba solo. Por el camino surgió Copypaste al relevo cuando yo me aburrí de tanto retortijón mental. Conspiranoia y malabares retóricos que Luis Fernando Areán analizó y diseccionó con bisturí. Y si pensábamos que ya se habían aburrido, El Mundo volvía a la carga estos días. Menos mal que José Antonio Martínez Soler (JAMS) se tomaba la molestia de resumirnos el tostón:

Un tal Omar, que reconoció la voz de “El Chino” en el video del 11-M, declara a Antonio Rubio del El Mundo que “cuando salió (el Chino) de Carabanchel me contó que tenía amigos en ETA”

ETA y el 11-M. ¿Cómo no recordar aquella gran construcción lógica de Luis Del Pino en Libertad Digital sobre ETA y el 11-M?:

-Uno de los implicados en el 11-M conocido como “el Chino” traficaba con drogas y tenía contactos en Bilbao.

-ETA controla TODO el narcotráfico en el País Vasco

-“El Chino” tenía contactos en ETA.

-ETA está detrás del 11-M.

Empecé a escribir sobre todo esto del 11-M porque sentía que me tomaban por idiota con tanta teoría absurda. Detrás de todo ello no hay más que una intención meramente política. La “verdad” se la suda a todos estos fieles siervos de sus amos, pero lo triste es saber que si se publican es porque en el fondo estas tonterías tienen un público. Alguien tiene que encargarse de poner las cosas en su sitio. Habrá que volver al tajo.

P.S.: Si comenzaba escribiendo sobre Álvaro Baeza, después de haber empezado me he encontrado conque el ínclito ha publicado un libro sobre ETA y el 11-M. ¿¡Cómo no!? Grueso, con letra grande y sin una sola nota a pie de página o referencia bibliográfica. ¡El delirio!

Pasando lista

Ya estoy en casa otra vez, tras unos días lejos de la civilización. Algún que otro periódico local y los boletines de noticias en la radio del coche han sido mi único contacto con el resto del mundo. Ha sido volver y tener la sensación de que las noticias marchan como si alguien tuviera el dedo puesto en el botón de avance.

Hablaba hace poco de que el eje unidimensional izquierda-derecha era ya insuficiente desde la primera mitad del siglo XX para trazar un mapa ideológico preciso. Así que no es difícil imaginar que en el siglo XXI haya quedado totalmente superado. Tengo pendiente seguir hablando del tema. Pero la salida del blog E-radical y McLiberal de redliberal.com le ha dado una sensación de urgencia al asunto. Basta leer los simpáticos comentarios de despedida que le han dedicado algunos, para saber cómo se las gastan los “liberales” patrios. Ya es hora de ir sabiendo que no sólo no todo el monte es orégano, sino que está lleno de malas hierbas.

Un tema de controversia en mi blog ha sido la guerra de Iraq como causa última del 11-M. Ya saben: Los terroristas, esas buenas personas llevadas por su indignación ante las injusticias del mundo a hacer el mal, nos castigaron por el apoyo del gobierno de Aznar a la invasión de Iraq. De la misma manera leíamos hace años sobre los motivos de la ruptura de Osama Bin Laden con el gobierno saudí. Una historia que pocos recuerdan…

Cuando Saddam Hussein invadió Kuwait el 2 de agosto de 1990 las tropas iraquíes llegaron hasta la frontera entre Kuwait y Arabia Saudita, y allí tomaron posiciones. A los saudíes les fueron presentadas fotos tomadas por satélites estadounidenses donde se mostraban las concentraciones de tropas iraquíes con la sugerencia de que el siguiente paso de Saddam Hussein sería invadir Arabia Saudita. Osama Bin Laden ofreció al gobierno saudí formar un ejército de muyahidines que defendieran los santos lugares del Islam ante la hipotética invasión iraquí, a imagen y semejanza de las “brigadas internacionales” musulmanas que habían acudido a luchar en Afganistán (contaba con toda una “base” de datos de posibles voluntarios). Pero Arabia Saudita prefirió la ayuda de Estados Unidos. Un contingente de más de medio millón de soldados estadounidenses fue acumulándose en el desierto saudí para formar parte de la operación “Tormenta del Desierto”. El wahabismo, la corriente islámica a la que pertenece Osama Bin Laden, hace especial hincapié en la santidad de la Meca y Medina, y en la ausencia debida de extranjeros en Arabia… Tras la guerra de Kuwait las guarniciones estadounidenses que permanecieron en Arabia sufrieron varios ataques terroristas durante la década de los 90. Fue la administración Bush la que retiró las últimas tropas tras el 11-S. ¿Cambió algo el discurso de Bin Laden por ello? Ni de coña.

Todo ello se puede aplicar a España. Tenemos a ZP de presidente. España retiró sus tropas de Iraq. Y por la puerta de atrás la Armada Española desde el verano pasado ya no participa en la vigilancia marítima de las aguas del Cuerno de África dentro del marco de la operación “Enduring Freedom”. Los yihadistas no nos han quitado de su mira. Seguimos en guerra. Y yo precisamente no soy pacifista.

Leíamos el 20 de octubre de 2004 en Gran Atlántico sobre la “desarticulación” de una célula yihadista: Ni un gramo de explosivo, ni un arma. Sólo libritos e intenciones. Y claro, un confidente menos.. Aquello sonaba demasiado a precipitación y afán de dar la campanada mediática. ¿Otra vez lo mismo?

Pensé que era cosa mía. Pero no soy el primero al que se le había ocurrido algo así.

Malos tiempos para la lírica periodística. Sabíamos que ls “sinergias industriales” han sido siempre un motor del grupo PRISA. Un crítico literario de El País se encontró silenciado su artículo sobre la última novela de Bernardo Atxaga. ¿Adivinan qué pasó? Los que quieran echarse unas risas a costa de los límites ajenos a la libertad de expresión que esperen. Alfonso Rojo abandona El Mundo por motivos parecidos. Sus crónicas fueron muchas veces razón para comprar un ejemplar de ese periódico. Esperemos poder leerle de nuevo pronto.

En Iraq aumenta esa sensación de que el emperador camina desnudo. ¿O es que nadie lo ve? Pronto hablaremos de ello aquí.

Y en consonancia con estas fechas tan entrañables no está mal reconocer las parodias que tienen bastante buen mérito. Como esta. Hmm…. Tengo una idea. Hasta Cox & Forkum parecen haberse contagiado de ese espíritu benevolante. Yo no diría que Michael Moore salga mal parado en su última viñeta.

Que la Nochebuena les sea leve a todos.

[Esta entrada fue publicada originalmente en el blog Lobo Estepario de Zona Libre]

Aliens vs. Predator

El viernes fui a ver Alien vs. Predator. Sí, ya lo sé… Pero bueno… La gracia de la película es ver al cazador cazado por una bestia aún más bestia, y como por el camino entre ambos se llevan a todos los humanos que sin comérselo ni bebérselo “pasaban” por allí. Vamos, algo así como la comparecencia de Aznar en la comisión del 11-M según algunos:

Como dice Íñigo de Ugarte, escuchar a Aznar y a los otros intentado jugar a los polis malos cerca de once horas no hay Dios que lo aguante. Así que todos hemos terminado leyendo los resúmenes de prensa (ya sabemos, en manos de la “izquierda”). Y yo me pregunto ¿qué fuman algunos? Yo, como no consumo cosas raras, me quedo en la inopia. Porque vamos a ver…

En Asturias se descubre ahora un desaguisado policial tremendo que sucedió durante el gobierno del PP, el cual hace pensar que el 11-M quizás pudo haber sido evitado… Y aquí no ha pasado nada.

Bin Laden amenaza directamente a España en un vídeo emitido por Al Yazira en octubre de 2003, y tiempo después el infeable Ministro de Interior afirmó que “no hay ningún dato que señale a España como objetivo prioritario de Al-Qaeda, ni siquiera como mero objetivo” [léase 11-M La Venganza de Casimiro García-Abadillo. La Esfera de los Libros. pág. 173. Más sobre el libro aquí]. Se descuida la lucha contra el terrorismo yihadista… Pero oiga, aquí no ha pasado nada. Pelillos a la mar.

Sin ninguna prueba objetiva y material el gobierno del PP anunció a bombo y platillo que el 11-M fue obra de ETA, y lo siguió manteniendo mientras la policía acumulaba pruebas sobre la autoría de terroristas yihadistas, pero aquí no sólo no ha pasado nada sino que la derecha quiere que se investigue la manipulación e intoxicación de un grupo mediático de “izquierda”. [Ahora me entero vía ElConfidencial.com que el teléfono hallado en la bomba sin explotar el 12-M por la mañana valía como una prueba más que apuntaba hacia la pista islamista].

Aznar se va por los cerros de Úbeda hablando de la corrupción y el GAL durante el gobierno de Felipe González, que se enteró de todo por la prensa, y afirma que no tuvo responsabilidad alguna en el telegrama enviado a las embajadas y petición de una resolución de la O.N.U. condenando a ETA y el atentado. ¿También se enteró por la prensa?

¡Menos mal que la “izquierda” controla los medios!, ¿no?

Algunos mal pensaos ya andan barruntando que ha habido un pacto bajo cuerda entre PP y PSOE para ser suavitos con el líder del otro partido. Habrá que ver qué pasará con ZP en la Comisión. Pero queda esa perenne sensación de que en los partidos que estaban en la oposición el 11-M nadie ha hecho los deberes. Si con pasearse por la blogsfera lo tenían chupado. Ayyyy… ¡Un poquito de por favor…!

[Esta entrada fue publicada originalmente en el blog Lobo Estepario de Zona Libre]