Dulce castigo

La alarma saltó con el asesinato del director de cine Theo Van Gogh el pasado día 2. Había dirigido un corto titulado “Submission”, donde se criticaba la permisividad del Corán con la violencia doméstica. (Y donde de paso se mostraba a una mujer desnuda con versículos del Corán escritos en la piel. ¿Una imagen tomada de Orión de Masamune Shirow?). El descendiente del pintor había recibido amenazas de muerte. Igual que la guionista del corto, una parlamentaria de origen somalí.

A la muerte de Theo Van Gohh se sucedió una inquietante espiral de violencia, en un ciclo de acción y reacción con la quema de locales de relevancia cristiana o musulmana. Aislado de todo ello pero como colofón, el miércoles día 10 fuerzas especiales de la policía holandesa pusieron fin al asedio de un piso donde dos terroristas islamistas se habían atrincherado.

Hoy he releído “11-M Redes para ganar una guerra” de David de Ugarte. En mi primera lectura no había terminado de convencerme. Ahora entiendo que dio en el clavo:

Buena parte de la ciudadanía, por no decir de los articulistas, ha pensado o incluso explicitado que si España no hubiera apoyado la invasión de Iraq, nunca habría habido un atentado integrista en nuestro suelo. Es de nuevo la teoría del justo castigo, ahora aplicada no ya a EEUU sino a nosotros mismos. Una doctrina sumamente peligrosa porque sigue dejándonos indefensos frente a la amenaza del terrorismo de red mientras implícitamente señala la responsabilidad del asesinato en aquellos conciudadanos que apoyaron al Gobierno en nuestra intervención en Iraq. Intervención discutible y en cualquier caso decidida con el rechazo de la mayor parte de la ciudadanía sí, pero en cualquier caso independiente de una amenaza que ya era explícita mucho antes y frente a la que hemos estado indefensos complacidos en la teoría de que “el grande”, “el imperio”, era el verdadero peligro”.

Creímos que el 11-M fue una respuesta a la presencia española de tropas en Iraq. Las tropas se retiraron. Y los yihadistas siguieron conspirando. ¿Ahora qué?

[Esta entrada fue publicada originalmente en el blog Lobo Estepario de Zona Libre]