Rescatando capítulos del libro “Guerras Posmodernas”

Me pasó primero leyendo El Fénix Islamista de Loretta Napoleoni y luego estos días leyendo el libro colectivo Warlords Inc. Encontré una perspectiva que encajaba en el marco de las Guerras Posmodernas y en lo que había querido transmitir en mi libro sobre las oportunidades de prosperar económicamente que abre la globalización para actores no estatales hasta llegar a ser paraestados. Así que rescaté mi libro y estuve releyendo el capítulo donde trato esos temas. Han pasado cinco años desde que salió publicado y creo que el paso del tiempo no le ha sentado bien. Ahora me da la sensación de que mi libro fue sólo un primer borrador del libro que debía escribir

Durante un tiempo me planteé un segundo libro donde abordar el tema de la guerra en red, que no conseguí encajar en el hilo conductor del libro. El proyecto quedó atascado y aparcado cuando mis lecturas me hicieron cuestionar la transición hacia un mundo de redes distribuidas. Luego pensé que quizás la guerra en red no diera para un libro entero, pero sí para un capítulo de una versión mejorada y extendida de Guerras Posmodernas. Nunca quedé satisfecho del trabajo de la editorial, ya desaparecida. Así que puede que algún día, retome la idea de hacer una versión 2.0 de mi libro. La pregunta que me hago ahora es, ¿empezaría de cero o reescribiría el libro original? Lo que he decidido mientras tanto es que voy a publicar aquí varios capítulos del libro después de hacer el pertinente pulido.

Criticando “Guerras Posmodernas”

Por su naturaleza “Guerras Posmodernas” es un texto sometible a permanente actualización. Pero más allá de los ejemplos que podría ir añadiendo, los asuntos que podría ir actualizando y las erratas pendientes de corregir hay una serie de cuestiones que merecen ser revisadas.

No he encontrado a nadie todavía que haya criticado duramente el libro. Así que seré yo quien señale sus debilidades:

-En la introducción histórica sobre la Guerra Moderna el período 1939-1989 no recibe la atención que se merece. Para mí el “corto siglo XX” es sólo una etapa de transición tras alcanzar la Guerra Moderna su cénit en la Primera Guerra Mundial. La Guerra Fría fue en el fondo un callejón sin salida de la Historia. Así que opté por ser breve y señalar someramente los fenómenos que luego se repeterían en las Guerras Posmodernas, como el papel de los medios de comunicación y la financiación ilícita de los conflictos. Pero creo que la Segunda Guerra Mundial y los conflictos en el Tercer Mundo durante la Guerra Fría merecían más espacio.

-En el segundo capítulo señalo la aparición de actores supraestatales y subestatales. Creo que a los primeros no presté suficiente atención. Hay procesos de integración regional bastantes desconocidos y en los lugares más insospechados que merecían ser nombrados para superar la idea de que la Unión Europea es un fenómeno particular y único. La ONU, la OTAN o la Unión Europea no son los únicos en haber mandado fuerzas de mantenimiento de la paz por el mundo.

La descripción de fenómenos como la cíberguerra o las empresas militares privadas creo que merecieron un tratamiento más profundo aunque tuviera pensado abordarlos más extensamente en futuros libros.

-En el tercer capítulo hablo de la construcción artificial de los estados-nación en el mundo postcolonial. Lo hago para señalar el nacionalismo como un fantasma agitado por ciertos líderes no democráticos. Por otro lado en el cuarto capítulo hablo de cómo en los países no desarrollados que no han logrado crear un verdadero estado-nación las identidades se definen en torno a lo local, étnico, religoso… Hay una cierta incompatibilidad entre esas dos visiones que demuestra que la cuestión identitaria en mi modelo de las guerras posmodernas no está bien resuelto.

-En el cuarto capítulo trato de crear el modelo de guerra posmoderna en el mundo no desarrollado. Evité entrar en la narración de sucesos y la recopilación de anécdotas pero creo que este capítulo hubiera ganado bastante con muchos más ejemplos concretos.

El uso de estadísticas elaboradas a partir de las bases de datos públicas de conflictos que recopilan algunos centros de “estudios de la paz” habría demostrado la disminución de los conflictos interestatales y a la vez habría demostrado las limitaciones de las definiciones al uso de “guerra”. México no aparece en ellas.

-Descarté por cuestiones de tiempo un epígrafe en las conclusiones sobre las Guerras Modernas del futuro. En un mundo en transición aún es posible que se produzcan esporádicos choques entre países. Mientras Europa Occidental reduce sus presupuetos militares el Sudeste Asiático, China, Corea del Sur y Japón viven una peculiar carrera militar. Sin embargo tienden a la cooperación militar asuntos como la piratería en el Estrecho de Malaca y el Cuerno de África. Es una relación compleja que merecería atención.

Todo el modelo de Guerras Posmodernas pretende la superación de la añeja geopolítica que hunde sus raíces en el mundo industrial del siglo XIX. Sin embargo hay un campo donde la geografía es relevante: El transporte canalizado de hidrocarburos. La geopolítica de los hidrocarburos seguirá dando que hablar en el siglo XXI.

EE.UU, Obama y Guerras Posmodernas

El otro día concluía la presentación de mi libro con sus dos últimas frases: “Ya no existen campos de batalla lejanos. Vivimos en un mundo que ya es uno solo”.

Quería decir no sólo que ya no podamos ignorar los conflictos de los lugares más recónditos por la ubicuidad de los medios de comunicación, sino que ya no debemos pasarlos por alto por las muchas veces desconocidas ramificaciones internacionales: Comunidades diaspóricas de los pueblos en conflictos en nuestras ciudades, empresas locales con intereses comerciales allí, cooperantes y periodistas sobre el terreno, etc.

El jueves pasado El País daba cuenta de la nueva Estrategia de Seguridad Nacional estadounidense, la primera de la era Obama, y la resumía así:

La nueva Estrategia de Seguridad Nacional, la primera que presenta el Gobierno de Obama, reconoce los límites de la influencia de Estados Unidos, alerta contra el peligro de querer extender la supremacía norteamericana a todos los rincones del planeta y advierte de que esta nación se enfrenta también hoy a un enemigo interior, a un movimiento terrorista enraizado entre ciudadanos estadounidenses.

En el documento esto último se expresa así:

This includes a determination to prevent terrorist attacks against the American people by fully coordinating the actions that we take abroad with the actions and precautions that we take at home.

Hoy en la Tercera de ABC, Darío Valcárcel hablaba de Estrategia de Seguridad Nacional y me alegro ver que también lo relacionaba con ideas de Guerras Posmodernas. Me alegra ver cómo se usa su marco teórico para comprender el presente. Para eso mismo escribí el libro.

Presentación de Guerras Posmodernas

El próximo martes día 25 de mayo tendrá lugar a las 19:00 la presentación del libro “Guerras Posmodernas” en el Centro de Innvoación del BBVA (Plaza Santa Bárbara, 2. Metro Alonso Martínez)

Portada Guerras Posmodernas

Estaré acompañado en la presentación por Fernando Summers (BBVA – Gestión del Conocimiento), David de Ugarte (Sociedad de las Indias Electrónicas y director de la Colección Planta 29) y David Morales (UC Global).

Construido el marco teórico, se cierra un ciclo para comenzar con bases sólidas otro. La presentación será una oportunidad estupenda de ponerle cara a nombres en Internet tras este periplo.

Aviso:

Les pido a los interesados en acudir y que no hayan contactado conmigo por los canales habituales que se pongan en contacto vía flancosur (arroba) yahoo.es para confirmar la asistencia.

“Guerras Posmodernas”, el libro

Hoy, por fin, tengo en mis manos el libro de “Guerras Posmodernas” en su versión en papel que edita Ediciones ElCobre dentro de la colección Planta 29. Estará en las librerías el próximo mes de mayo.

Guerras Posmodernas, el libro

Aunque GuerrasPosmodernas.com ha ejercido el papel de laboratorio de ideas y algunos textos se ven reflejados en el libro no se trata de una recopilación del blog. El libro es un marco teórico de la transformación de los conflictos armados y del panorama internacional tras el fin de la Guerra Fría. Con 118 páginas es, creo, un libro fácil de leer y que ocupa un hueco que estaba vacante en el panorama editorial español.

Habrá presentación en Madrid y en otros lugares de los que iré informando aquí. Espero sea una excusa para conocer en persona las caras detrás de tantos “nombres de guerra” en los comentarios, en otros blogs y foros de Internet. Es el perfecto fin de un ciclo que da paso a uno nuevo.

Hoja de ruta

Si llevo una larga temporada poco prolífica no sólo es por falta de tiempo sino porque encuentro que la actualidad me depara pocas sorpresas. Sea la actividad de los piratas frente a las cosas de Somalia o a la actividad de Al Qaeda en el Magreb Islámico en Mauritania hay pocas de las que no haya hablado por aquí mucho antes de que ocuparan los titulares. Y tengo además esa sensación de haber contado casi todo lo que tenía que decir al respecto en el libro.

Tengo asignaturas pendientes, como hablar largo y tendido sobre México o Afganistán. Y en el tintero tengo pendiente de rematar o elaborar varios artículos para revistas. Pero la cuestión principal es que ya tengo la vista puesta en el segundo libro.

Fin

El libro de “Guerras Posmodernas” está ya en manos de la editorial y saldrá publicado este otoño.

Pensaba que cuando acabase el libro sería presa de una euforia desbordante por la satisfacción del hito alcanzado y por el ancho horizonte que se me abriría por delante. Las Guerras Posmodernas eran sólo los cimientos teóricos de algo más grande. Pero ahora sólo siento la melancolía de despedirme de algo que me ha acompañado los últimos cinco años de mi vida.

El domingo 4 de abril de 2004 llegué temprano al Aeropuerto de Barajas para viajar a Italia. Compré El País para matar el rato y sólo entonces me enteré que la noche anterior los GEO habían asaltado en Leganés el piso donde se escondía el núcleo duro del 11-M.

Por aquel entonces yo estaba inmerso en un máster de desarrollo y mi interés giraba en torno a los conflictos armados en el mundo subdesarrollado. Varios días antes, el 31 de marzo, en la Bitácora de Las Indias había sido publicado “11-M: Redes para ganar una guerra” de David de Ugarte. Y supongo, no lo recuerdo exactamente, que todo aquello fue el caldo de cultivo para que en las vacaciones en Italia saltara la chispa en mi cabeza.

La persona que fui a visitar a Italia me dio las buenas noches, se dio la vuelta y a 30 centímetros de ella me quedé aquella primera noche en Bolonia sintiéndome un perfecto e impotente imbécil. Supongo que fue el aburrimiento al que me sometió en aquellos días lo que hizo refugiarme en mis pensamientos. O quizás todo llevaba tiempo ya fermentando en mi mente. Un día de aquella Semana Santa vi de pronto la conexión. Y entendí que no eran dos mundos aparte, el de los conflictos armados de la Posguerra Fría en el mundo en desarrollo y el del yihadismo global. Todo encajaba en algo nuevo que quise comprender y explicar. Aquella Semana Santa me propuse escribir un libro.

Da risa pensar en los caminos equivocados que no llevaron a ninguna parte. El libro no se parece a aquella especie de tesis doctoral sólo para eruditos que planeé y que habría tardado una vida en escribir. Las niñas de papá neuróticas y guays que pertenecen a un mundo inaccesible no son un camino de redención. Han pasado cinco años. Demasiados. Y todo ha cambiado. Pero me acuerdo de aquella época.

“Madrid, mierda”. Había mañanas en las que me despertaba y antes de abrir los ojos pensaba que todavía estaba en casa. Anhelaba poder refugiarme allá. Cuando estaba en casa enseguida sólo pensaba en volver a Madrid.

Han cambiado muchas cosas desde aquel entonces. El libro se había convertido en un lastre que no me dejaba avanzar hacia las mil cosas nuevas a las que quiero dedicar mi atención. Se convirtió en su recta final en un suplicio. Llevaba cuatro meses sin dormir lo suficiente. Me siento agotado en todos los sentidos y debajo de mis ojos hay surcos profundos que me pregunto si algún día desaparecerán. Pero con todo, el libro daba un sentido a las cosas. Un propósito a este blog. Era un camino que seguir a trompicones. La respuesta a todo. Ahora no sé hacia dónde iré. El segundo libro tendrá que esperar. No puedo prometer nade a nadie. Sólo me apetece leer y escribir textos cortos sobre lo que verdaderamente me resulta interesante. Pero vuelvo a sentir el entusiasmo de quien descubre mundos inexplorados, quien atisba conexiones y relaciones de mil cosas que están pasando en un montón de sitios a la vez. Todo un nuevo mundo ahí fuera. Y está todo por hacer.