Fin

El libro de “Guerras Posmodernas” está ya en manos de la editorial y saldrá publicado este otoño.

Pensaba que cuando acabase el libro sería presa de una euforia desbordante por la satisfacción del hito alcanzado y por el ancho horizonte que se me abriría por delante. Las Guerras Posmodernas eran sólo los cimientos teóricos de algo más grande. Pero ahora sólo siento la melancolía de despedirme de algo que me ha acompañado los últimos cinco años de mi vida.

El domingo 4 de abril de 2004 llegué temprano al Aeropuerto de Barajas para viajar a Italia. Compré El País para matar el rato y sólo entonces me enteré que la noche anterior los GEO habían asaltado en Leganés el piso donde se escondía el núcleo duro del 11-M.

Por aquel entonces yo estaba inmerso en un máster de desarrollo y mi interés giraba en torno a los conflictos armados en el mundo subdesarrollado. Varios días antes, el 31 de marzo, en la Bitácora de Las Indias había sido publicado “11-M: Redes para ganar una guerra” de David de Ugarte. Y supongo, no lo recuerdo exactamente, que todo aquello fue el caldo de cultivo para que en las vacaciones en Italia saltara la chispa en mi cabeza.

La persona que fui a visitar a Italia me dio las buenas noches, se dio la vuelta y a 30 centímetros de ella me quedé aquella primera noche en Bolonia sintiéndome un perfecto e impotente imbécil. Supongo que fue el aburrimiento al que me sometió en aquellos días lo que hizo refugiarme en mis pensamientos. O quizás todo llevaba tiempo ya fermentando en mi mente. Un día de aquella Semana Santa vi de pronto la conexión. Y entendí que no eran dos mundos aparte, el de los conflictos armados de la Posguerra Fría en el mundo en desarrollo y el del yihadismo global. Todo encajaba en algo nuevo que quise comprender y explicar. Aquella Semana Santa me propuse escribir un libro.

Da risa pensar en los caminos equivocados que no llevaron a ninguna parte. El libro no se parece a aquella especie de tesis doctoral sólo para eruditos que planeé y que habría tardado una vida en escribir. Las niñas de papá neuróticas y guays que pertenecen a un mundo inaccesible no son un camino de redención. Han pasado cinco años. Demasiados. Y todo ha cambiado. Pero me acuerdo de aquella época.

“Madrid, mierda”. Había mañanas en las que me despertaba y antes de abrir los ojos pensaba que todavía estaba en casa. Anhelaba poder refugiarme allá. Cuando estaba en casa enseguida sólo pensaba en volver a Madrid.

Han cambiado muchas cosas desde aquel entonces. El libro se había convertido en un lastre que no me dejaba avanzar hacia las mil cosas nuevas a las que quiero dedicar mi atención. Se convirtió en su recta final en un suplicio. Llevaba cuatro meses sin dormir lo suficiente. Me siento agotado en todos los sentidos y debajo de mis ojos hay surcos profundos que me pregunto si algún día desaparecerán. Pero con todo, el libro daba un sentido a las cosas. Un propósito a este blog. Era un camino que seguir a trompicones. La respuesta a todo. Ahora no sé hacia dónde iré. El segundo libro tendrá que esperar. No puedo prometer nade a nadie. Sólo me apetece leer y escribir textos cortos sobre lo que verdaderamente me resulta interesante. Pero vuelvo a sentir el entusiasmo de quien descubre mundos inexplorados, quien atisba conexiones y relaciones de mil cosas que están pasando en un montón de sitios a la vez. Todo un nuevo mundo ahí fuera. Y está todo por hacer.

9 thoughts on “Fin

  1. La Criatura ya ha salido a la luz. El horizonte ahora es amplio y no tiene capítulos ni erratas que corregir, así que camina hacia el paisaje donde se puedan hacer mejores fotos.

  2. la euforia te llegará el día que hagas la presentación del libro, a la que espero estar invitada…

  3. Enhorabuena y avisa de la presentación….aunque no andemos por allí intentaremos subir….saludos

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