Hace muchos años la cooperación industrial hispano-austriaca llevó al desarrollo del vehículo de combate de infantería ASCOD (Austrian-Spanish Cooperation Development). El chasis fue diseñado en España y la torre, con cañón automático de 30mm, lo fue en Austria. El blindado resultante se llamó Pizarro en España y Ulan en Austria.
El vehículo Pizarro iba a servir en España para dotar a las brigadas mecanizadas del Ejército de Tierra y a otras unidades, como por ejemplo los Grupos de Caballería Acorazada que hay en las dos ciudades africanas de Ceuta y Melilla.
Como esto es España, aquellos planes se quedaron a medias. No hubo dinero para cubrir las plantillas previstas de vehículos Pizarro en las brigadas mecanizadas y se decidió como parche conservar los vehículos de transporte de tropa blindados M113. Así, de los dos batallones de infantería mecanizada que había en cada brigada mecanizada, uno contaba con vehículos Pizarro de primera generación y otro con los eternos M113, una caja de zapatos de aluminio con cadenas célebre por su papel en la Guerra de Vietnam o la invasión del Líbano.

Los planes del Ejército de Tierra quedaron a la espera de mejores tiempos. Para entonces se completarían las plantillas con más vehículos Pizarro, que además serían de una nueva generación más evolucionada. Así, además de vehículos de combate de infantería para los batallones de infantería mecanizada, los nuevos Pizarro llegarían en versiones especializadas. Por ejemplo, una versión especializada para zapadores que fue bautizada Castor y cuyo prototipo fue la estrella de la feria FEINDEF 19. Pero nuevamente estos nuevos planes se quedaron por el camino, pero no por falta de dinero. Sino porque en el Ejército de Tierra no hay nadie al volante.
Ignorando los conceptos militares más elementales, como movilidad estratégica y movilidad táctica (véase «Ruedas y cadenas«), alguien en el Ejército de Tierra español decidió fusionar dos requerimientos completamente diferentes: el de un vehículo de combate de infantería para los batallones de infantería mecanizada y el sustituto del vehículo de ruedas para transporte de tropas BMR, el veterano diseño español. Ya no se iban a comprar los vehículos de combate de infantería Pizarro de última generación para jubilar a los M113. Se iba a comprar un vehículo de ruedas que serviría también para jubilar al BMR, equivalente en concepto al M113 pero sobre ruedas. Este nuevo vehículo de ruedas sería mucho más pesado que el BMR para de paso retirar además los vehículos a pruebas de minas RG-31 que se emplearon en Afganistán. El Ejército de Tierra quería un helado caliente con nata de leche vegana. Así nació el Vehículo de Combate de Ruedas 8×8 «Dragón», una modificación con componentes españoles del vehículo Piranha V que produce General Dynamics European Land Systems después de absorber a la empresa suiza MOWAG.

Puedo imaginar que los planificadores militares españoles que participaron en la elección del sustituto del vehículo BMR lo hicieron con el bagaje de su empleo en las particulares circunstancias de las «misiones de mantenimiento de la paz» en el mundo post-11S, donde las tropas españolas se dedicaron a recorrer carreteras y caminos donde la principal amenaza eran las minas y artefactos explosivos.
Si uno toma la lista de los 93 militares caídos en acto de servicio en la misión de Afganistán, encuentra que 62 murieron en la tragedia del Yak-42 estrellado en Turquía, de ominosa gestión por parte del Ministerio de Defensa y 17 murieron en un helicóptero estrellado en Afganistán. Y a continuación aparecen los fallecidos por minas y artefactos que destrozaron los vehículos en que se desplazaban. En ese grupo encontramos, por ejemplo, el caso de la soldado Idoia Rodríguez Buján, la primera mujer militar caída en acto de servicio en España. Y también la del caballero legionario paracaidista Jorge Arnaldo Hernández Seminario, primer ciudadano no español fallecido en acto de servicio desde que se reabrió la posibilidad de servir en las fuerzas armadas a ciudadanos de países con lazos históricos con España.
La reacción entonces del Ejército de Tierra español fue comprar vehículos a prueba de minas RG-31. Se trata de un diseño sudafricano que es la enésima evolución de los vehículos creados para combatir a la insurgencia en las sabanas de Namibia. El RG-31 es un vehículo enorme, con un centro de gravedad elevado y con casco en «V» para disipar la energía de la explosión de minas y artefactos, pensado para moverse campo a través aplastando los arbustos (bundu bashing).
Los planificadores del Ejército de Tierra decidieron que el sustituto del BMR sería un vehículo de ruedas enorme y pesado, así que no haría falta tener vehículos especializados para misiones muy concretas como eran los RG-31. Pero que fuera enorme y pesado significaba que iba a ser más complicado de transportar. Y así nos encontramos un detalle maravilloso. El diseño elegido por el Ejército de Tierra para sustituir el BMR resultó ser algo más pesado que el máximo permitido por la rampa del avión de transporte estratégico Airbus A400M que emplea el Ejército del Aire y del Espacio. Para hacer el asunto más chistoso, el MOWAG Piranha IIIC que emplea la Infantería de Marina española, no tiene problema en embarcar en los A400M.
Ante las críticas del peso del sustituto del BMR hubo una respuesta supuestamente inapelable: «los alemanes también tienen un vehículo enorme y pesado». El argumento era irrelevante porque no aportaba ninguna justificación. Apelaba a la genialidad alemana en materia de diseño de vehículos panzer. Si copiabas los deberes al empollón de la clase no había que molestarse en pensar y razonar. Ellos tenían el vehículo BOXER y no debían estar muy equivocados porque varios países habían comprado el diseño.
Pero, como dijimos, en España se decidió que el nuevo vehículo Dragón no sólo jubilara al BMR y permitiera dar de baja a los exóticos RG-31. Alguien decidió que el nuevo vehículo debía servir de vehículo de combate de infantería para ocupar el hueco de los Pizarro que nunca se compraron y que los veteranos M113 rellenaron como parche eternamente temporal.
La definición de qué es un vehículo de combate de infantería es clara. Se trata de un blindado con un blindaje superior al de un vehículo de transporte de tropas (como el BMR de ruedas o el M113 de cadenas), con capacidad de enfrentarse por sí mismo con hasta vehículos medios y movilidad para acompañar a los carros de combate por el campo de batalla. Hablamos de vehículos como el BMP-1 soviético, el M2 Bradley estadounidense, el Warrior británico, el Marder alemán, etc. Y sus posteriores evoluciones.

Sospecho que pudo influir otro factor para que en España se decidiera que el papel de los vehículos de combate de infantería (de cadenas) lo cubriera un vehículo de ruedas 8×8. Una de las ideas centrales de la fracasada reforma del Ejército de Tierra de 2015 era que las brigadas mecanizadas fueran capaces de generar agrupaciones tácticas de distinta naturaleza, más o menos pesadas, algo durante años sólo podía hacer la brigada de Infantería de Marina. Que en el futuro las brigadas mecanizadas tengan un batallón de carros, un grupo de caballería que incluye vehículos de ruedas, un batallón de infantería con vehículos Pizarro de primera generación y otro batallón de infantería con vehículos Dragón daría flexibilidad para, según la misión, generar una agrupación táctica mecanizada con carros de combate Leopard 2E y vehículos Pizarro o una agrupación táctica media o ligera-protegida sobre ruedas con vehículos Dragón y VAMTAC.
El problema de introducir un enorme y pesado vehículo de combate de infantería sobre ruedas surgirá cuando se pretenda que acompañe a los carros de combate en el campo de batalla. Un enorme peso con sólo 8 puntos de contacto sobre el suelo significaba mayor presión sobre el terreno y por tanto una movilidad inferior a la del un vehículo de cadenas. Es cuestión de Física. Y como ha resultado evidente en la guerra de Ucrania para, precisamente, los países que habían comprado el BOXER alemán. Lituania, que fue el primer cliente del BOXER, más allá de Alemania y Países Bajos como clientes de lanzamiento y socios industriales, va a comprar carros de combate Leopard 2A8 y vehículos de combate de infantería (de cadenas) CV90. Los conceptos incoherentes no han resistido el baño de realidad.
El camino que debió seguir España no era tan difícil de elegir. Existía un diseño propio de vehículo de combate de infantería, el Pizarro. Tanto la empresa española como la austriaca que lo habían creado fueron absorbidas por General Dynamics Europe Land Systems y lo siguieron evolucionando. Era lógico y razonable que España hubiera comprado más Pizarro de nueva generación para sus unidades mecanizadas. Y ni siquiera se hubiera tratado de una compra política de un producto mediocre «pero hecho aquí» porque el producto es bueno.

Hace muy poco, en enero de 2025, Letonia firmó el contrato de compra de 42 vehículos de combate de infantería ASCOD nueva generación. Y por el camino hemos visto que la industria israelí le vendió a Filipinas 18 carros de combate ligeros sobre chasis ASCOD, junto a un vehículo de mando y otro de recuperación. Sin olvidar que el vehículo ASCOD sirvió de base para el vehículo de reconocimiento AJAX del ejército británico o del vehículo de apoyo de fuego M10 Booker del ejército estadounidense.

Aparte de una decisión tan evidente y obvia que no se decidió, quedaba el dilema de qué vehículo elegir para sustituir a los BMR. Aquí habría que decidir qué esperamos de ese vehículo y qué usos se le pretende dar, porque creo que estamos hablando de un requerimiento que se puede dividir en dos.
Parece que las brigadas Galicia y de la Legión serán de las primeras en recibir el vehículo Dragón. En su caso se trataría de convertirlas en brigadas de tipo medio. El concepto original surgió de la necesidad del ejército de Estados Unidos de dotarse de fuerzas con movilidad estratégica y cierta pegada tras la imposibilidad de desplegar en Kosovo las fuerzas mecanizadas estacionadas en Alemania con suficiente celeridad.
El concepto fue puesto al año siguiente de la primera invasión rusa de Ucrania durante la operación DRAGOON RIDE, cuando fuerzas estadounidenses de caballería sobre vehículo Stryker 8×8 (un desarrollo estadounidense de la variante canadiense del Piranha) partieron de sus bases en Alemania e hicieron un periplo por Polonia y las repúblicas bálticas, llegando a la frontera de Estonia con Rusia por sus propios medios. Tiempo después el ejército estadounidense incorporó una nueva variante del Stryker con torre dotada de cañón de 30mm bautizada como M1296 Dragoon, nombre que honraba al 2º Regimiento de Caballería (conocido como «el 2º de Dragones») y al impacto de la operación DRAGOON RIDE.
Es razonable, por tanto, que el Ejército de Tierra contara con un vehículo 8×8 más ligero que el Dragón para constituir las fuerzas medias y de paso poner orden en la caótica organización del Ejército de Tierra y sus absurdas divisiones. Pero será en otro momento. Lo destacable aquí es que contar con un vehículo 8×8 es deseable si está bien concebido. Pero también es razonable pensar que haría falta un vehículo 6×6 más ligero, transportable en Airbus A400M y que fuera el verdadero heredero del BMR. Un vehículo que dotaría a unidades con ubicaciones o misiones peculiares como la Brigada Canarias, el Regimiento Palma 47 o la III Bandera Paracaidista.
Ya conté aquí en «La sorprendente segunda vida del blindado BMR español» (agosto de 2022) que Austria compró una licencia de producción del vehículo BMR para producir el Pandur de primera generación y que luego modernizó el BMR original para crear el Pandur EVO, un diseño que servirá en el ejército austriaco pero también en la Delta Force estadounidense. Pero hay otros modelos en el mercado. Yo estuve en su momento fascinado por el prototipo PMPV de la finlandesa Protolab, pero me temo que el diseño no llegó muy lejos comercialmente.
Merece destacar el caso del Patria XA-300 finlandés. Se trata de un diseño que ha dado lugar al programa Common Armoured Vehicle Systems (CAVS) en el que participan Finlandia, Suecia y Letonia. Y en el que está interesado Alemania porque allí se ha elegido como finalista del programa de sustitución de los transportes de tropa de ruedas TPz Fuchs y de cadenas M113. Así que nos encontramos que el ejército alemán, el mismo que se puso como referente por la incorporación del monstruoso BOXER 8×8 como justificación de los excesos del Dragón español, lanzando dos programas de vehículos 6×6. El otro ya ha sido adjudicado al diseño Piranha IV, que servirá en Alemania como vehículo de reconocimiento.
Después del fracaso industrial del programa Dragón supongo que aquí en España pronto veremos a los planificadores del Ejército de Tierra copiando los deberes a los países de nuestro entorno. Pronto leeremos a sus voceros contando la necesidad de un vehículo 6×6, después de haber escuchado durante años que estaban totalmente superados por los vehículos 8×8 o que el vehículo Dragón era la respuesta a todas las necesidades del Ejército de Tierra.
Las primeras pistas han llegado en la reciente feria IDEX en Emiratos Árabes Unidos. La empresa española Escribano, responsable de la torre del vehículo Dragón, ha firmado un acuerdo para producir bajo licencia en España el vehículo Nimr Jais 6×6. Cabe destacar que el diseño nació originalmente en Sudáfrica como RG-35, teniendo características de vehículo a prueba de minas.
El anuncio de Escribano no fue la única noticia de alianzas industriales de empresas españolas provenientes de la feria IDEX 2025. Indra anunció haber firmado un acuerdo para explorar futuras colaboraciones en materia de sistemas terrestres con la empresa turca Otokar, que fabrica toda clase de blindados como el vehículo Arma 6×6.
Termino con el lado positivo del fracaso del programa Dragón. Los militares del Ejército de Tierra ya no podrán usar la falacia de autoridad impunemente ni argumentar que los profanos no podemos criticar las decisiones tomadas «porque no hemos dado barrigazos en San Gregorio» o no hemos tenido acceso a la información que los decisores manejaron. Los resultados hablan por sí solos.
Véase anteriormente:
«Ejército de Tierra español: ¿alguien al volante?» (julio de 2020)
«Vehículo «Dragón» 8×8, ¿demasiado grande, demasiado caro y demasiado tarde?» (enero 2022)
Véase también:
«Lo ligero cobra peso: España (y otros países) a la caza de blindados más pequeños y funcionales» por Juanjo Fernández.


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