“Winter is coming” de Garry Kaspárov

Winter is ComingAcabo de terminar de leer el libro Winter is Coming de Kaspárov, el que fuera campeón mundial de ajedrez. El título toma, evidentemente, el lema de la casa Stark de Canción de Hielo y Fuego. Pero, más que una advertencia de lo que nos espera en la Nueva Guerra Fría, se trata de un repaso de cómo hemos llegado hasta aquí desde el punto de vista personal del autor. El libro no es una obra académica ni lo pretende, poniendo su fortaleza en el hecho de que Kaspárov es ruso y ha sido un activista destacado en favor de la democracia en Rusia. Es un libro que se basa en buena parte en las experiencias del autor como ciudadano y activista, empeñándose en señalar que en Occidente se ha interpretado mal la realidad del país.

El libro arranca con un recorrido de cómo la democracia en Rusia se fue a la mierda. Y después de ver su visión me he quedado con ganas de más. Porque los relatos al uso se centran en el auge de Putin como la figura providencial que recogió los temores y frustraciones de la población rusa para instalarse en la cúspide del poder. Kaspárov no tiene palabras amables para Gorbachov, al que caracteriza como un personaje oscuro que hizo todo lo posible para aferrarse al poder, incluyendo liberar fuerzas que luego no controló. Kaspárov no le perdona la inacción de los servicios de seguridad soviéticos durante el progromo contra los armenios en Bakú en 1990.

Sin duda, el relato más interesante es el de los años de Yeltsin. Kaspárov reconoce que él mismo apoyó a Yeltsin como la opción menos mala frente al involucionismo de los comunistas. Pero critica especialmente a Occidente porque en la segunda mitad de los noventa miró para otro lado ante las violaciones de los derechos humanos en Chechenia y ante la contribución rusa al programa nuclear iraní. Kaspárov afirma que deberíamos revisar esos años para desmontar la actual narrativa victimista rusa porque Occidente apoyó económicamente a Rusia vía las instituciones internacionales y, por ejemplo, dejó en manos rusas el envío de fuerzas de paz a Asia Central. Supongo que se refiere a la intervención rusa en la guerra civil de Tayikistán. Kaspárov nunca lo menciona, pero creo que el comportamiento occidental se explica en la existencia de un cierto consenso sobre que Rusia era “too big to fail”. Considerando especialmente que se trataba de un país con armas nucleares, Occidente procuró contribuir a sostener los pilares del Estado ruso mientras en los primeros tiempos de la post Guerra Fría los Estado-Nación ex-comunistas saltaban por los aires en el Cáucaso, Asia Central y los Balcanes.

dt-common-streams-streamserverEl libro tiene una marcada segunda parte donde se recogen los años de Putin. El repaso a las carencias del régimen ruso en materia de libertades públicas y derechos políticos no nos toma por sorpresa a estas alturas. Véase los tres libros que reseñé en “Tríptico Ruso”. Tampoco nos pilla por sorpresa el relato de cómo el gobierno de Putin encarceló a los empresarios que osaron no seguir la línea oficial para además desmantelar sus empresas. Lo novedoso para mí del libro es que repasa las relaciones de Occidente con el Kremlin. Kaspárov presenta cómo algunos líderes occidentales pecaron de ingenuos, pensando que evitando confrontar las acciones del Kremlin estaban permitiendo que el sistema ruso se reformara. Por ejemplo, contrasta lo que personajes como George W. Bush y Condoleezza Rice dijeron mientras ocuparon cargos públicos y lo que contaron luego en sus memorias haciendo balance. Caso aparte es el de líderes como Silvio Berlusconi y Nicolas Sarkozy que nunca dudaron en hacer negocios con el Kremlin. Quien especialmente no queda nada bien retratados son Barack Obama y la Unión Europea, cuyas palabras vacías y gestos débiles quedan mal parados ante las sucesivas acciones del Kremlin.

La lectura del libro refuerza una idea que mantuve desde que empecé a escribir sobre la Nueva Guerra Fría. Que un país con el PIB de Italia desafíe a Occidente sólo es el resultado de la ineptitud y la inacción de Occidente. Kaspárov añadiría “cobardía” a esa lista. Del libro surge como un reaganita, añorando los tiempos en que el presidente de los Estados Unidos hablaba de promover la democracia y la libertad (algo que en los años no se aplicaba a los ciudadanos de dictaduras aliadas de Washington). Y añora que promover y defender valores haya desaparecido de la agenda política de los líderes occidentales. En cambio, todos estos años de diálogo y negocios con Rusia no ha contribuido a transformar Rusia un ápice. En esto habría que extender, añado yo, la reflexión a las relaciones de Occidente con las petromonarquías.

Me parece interesante la idea de Kaspárov de cómo Occidente ha interpretado al Kremlin a través de un reflejo de sí mismo, creyendo que el régimen de Putin responde a los mismos valores y estímulos. Kaspárov corrige diciendo que el Kremlin sólo habla el lenguaje del poder y que habría que presionarle donde más le duele: yendo a por la riqueza que el círculo del poder ruso tiene en Occidente y apoyando al gobierno de Kiev a derrotar a las fuerzas rusas en Ucrania. Siempre he pensado que si oficialmente no hay tropas rusas en Ucrania, ¿qué habría argumentando Putin en contra de la cesión de cientos de misiles Javelin al ejército ucraniano? Los libros del futuro no juzgarán benévolamente al presidente Obama, me temo.

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14 thoughts on ““Winter is coming” de Garry Kaspárov

  1. Una vez caído el muro y abierto el mercado ruso a las relaciones economicas bilaterales, todavía no me explico esa mania de seguir acosando a Rusia. Ya sea a traves de embargos congelacion de activos o envio de tropas a la frontera.
    ¿Que ganamos con ello? Que me lo expliquen por favor. ¿Promover la ” democracia”? Entonces no se por que no actuar de la misma manera con arabes y chinos.
    Parece que haya toda una generación de asesores,profesores,analistas de seguridad que después de la caida de la URSS se quedaron sin el gran villano. Y como el mundo que conocian era ese (el ruso,centro Asia) quieren volver a los felices tiempos de despacho, comida y coche oficial. Volver a ser los tipos imprescindibles.
    Pues lo siento pero las amenazas ahora son otras.

    1. Totalmente de acuerdo. Con la llegada de Trump y el tijeretazo que pretende aplicar a la OTAN, al establishment de intelegencia europeo se le nota muy, muy nervioso.

    2. No se dispone de la fuerza suficiente para doblegar a China y al mundo árabe entero. Además de que USA ya ha intervenido en algunos países del mundo árabe sin lograr los mejores resultados precisamente.

  2. Mi balance del mandato de Obama es malo. Con las espectativas que se crearon con él en un principio, al mirar a su política exterior, pienso que ha sido un presidente que se ha quedado en agua de borrajas.

  3. “Y [Kasparov] añora que promover y defender valores haya desaparecido de la agenda política de los líderes occidentales.”
    Habría que preguntar si los libios añoran tiempos pasados, antes de que los lideres occidentales fueran a promover y defender “valores”.

    “Que un país con el PIB de Italia desafíe a Occidente sólo es el resultado de la ineptitud y la inacción de Occidente.”

    ¿En serio?, pues verá usted señor analista, no es algo tan raro en la historia:

    Ahí tiene Esparta con un PIB muy inferior al del Imperio Persa, plantando cara. Solo que ahora Occidente es el Imperio persa!

    1. Buen artículo, pero vas a contracorriente, ahora lo suyo es decir lo malo que es occidente y ver en Putin un David que nos va a salvar.
      En fin, ya se sabe que la democracia es el peor sistema de gobierno.

      1. ¿A qué democracia se refiere usted, a la ateniense o a la espartana?

        Porque debe usted saber que los padres fundadores de la gran nación norteamericana se pirraban por la segunda. De ahí que no citen esa palabra maldita “democracia” ni una vez en su constitución.

  4. Sería interesante saber si Jesús le da alguna credibilidad al informe sobre Trump que publicó recientemente Buzzfeed. ¿Podría incluso ser una jugada de los rusos?

  5. Si hubieran aparecido cientos de misiles javelin en Ucrania, pues a su vez varios miles de buryatos mas hubiera pasado las vacaciones alli encontrandose grads, uraganes o T90…

  6. ¿Que Occidente ha sido cobarde ante Rusia?¿Que cómo un país con el PIB de Italia se ha salido con la suya?
    Fácil: se llama disuasión nuclear. ¿O te olvidas de los miles de cabezas nucleares de Rusia? Hablar de “valentía” o “cobardía” cuando valoramos el enfrentamiento con Rusia me produce escalofríos. Con el armagedón no se juega.
    Claro, porque Obama lo que tenía que haber hecho es mandar tropas a Ucrania para iniciar una escalada que podría haber acabado en la Tercera Guerra Mundial.

    Por otro lado, Kasparov, aunque tenga sus momentos de lucidez, es un payaso mediático y en Rusia nadie (y cuando digo nadie es NADIE) lo apoya. Su discurso está orientado al extranjero, que es donde consigue sus fondos, y se dedica a escribir lo que en Occidente queremos oír.

    Más allá de la demonización de Putin, a muchos rusófobos se os olvida que la mayor parte de su política exterior, incluida la intervención en Ucrania y la anexión de Crimea, la suscriben el 99,99% de los rusos, desde los comunistas hasta el loco de Zhirinovsky (si crees que Putin es malo, prueba con populista como este en el poder).

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