Siria (3): Recapitulando sobre el ataque

Dediqué la primera parte al ataque con armas químicas en Duma y la segunda parte a la respuesta conjunta de Estados Unidos, Francia y Reino Unido. Quedaba hacer una valoración personal sobre lo sucedido. Pero creo que ya está casi todo dicho a estas alturas. Es más, creo que de todo el asunto del ataque del régimen y la respuesta occidental lo relevante es ahora mismo la movilización de hordas de tontos útiles al servicio del Kremlin y Bashar Al Assad. Pero eso es ya un tema de fondo en la Nueva Guerra Fría.

La impresión general es que el ataque sobre las instalaciones vinculadas con el programa de armas químicas sirio ha sido bastante paripé. Andrea Rizzi afirma en El País que “el fin de los aliados occidentales parece principalmente estético”. Se trató según él de un ataque de cara a la galería para mostrar que la Casa Blanca está dispuesta a cumplir su palabra de castigar el empleo de armas de destrucción masiva. Y esa es la impresión que nos queda. Que fue un ataque descafeinado en un contexto demasiado complicado para que la Casa Blanca quisiera o pudiera implicarse a fondo. En este caso, el presidente Trump simplemente trató de demostrar su voluntad de castigar cualquier usuario de armas químicas. Lo cual, en un mundo crecientemente multipolar, coloca a Estados Unidos en una situación complicada. ¿Realmente cumplirá esa amenaza en todo lugar y circunstancia? ¿Aunque eso le haga chocar con Rusia hoy pero con China mañana? Pensemos en las noticias de que se usaron armas químicas en la provincia sudanesa de Darfur en 2016.

El carácter descafeinado del ataque tuvo que ver también con que fue algo bastante anticipado. El presidente Trump terminó haciendo precisamente algo de lo que acusó al presidente Obama: de telegrafiar sus golpes. En el momento en que cayeron los misiles sobre el centro de investigación en Barzeh, al norte de Damasco, el personal especializado y los discos duros seguro estaban a buen recaudo. Tobias Schneider apuntaba además en Twitter que el centro de investigación atacado no estaba relacionado con el desarrollo de armas químicas basadas en cloro, como las usadas en el reciente ataque en Duma. Así que su elección fue más bien simbólica.

Podemos especular también sobre el resultado limitado del ataque a los supuestos almacenes de armas de destrucción masiva del régimen sirio, que es fácil imaginar fueron retiradas de sus almacenes, dispersadas y escondidas. David E. Sanger y Ben Hubbard recogieron en el New York Times el escepticismo del propio Pentágono sobre la limitada efectividad del ataque. Si el propósito del ataque era disuadir al régimen sirio de usar armas químicas, sospecho que no ha quedado muy escarmentado.

La clave fundamental y evidente para entender por qué el gobierno de los Estados Unidos limitó sus objetivos y la contundencia de su ataque es la presencia de tropas rusas en Siria. Claramente se trató de evitar bajas entre el personal militar ruso presente en Siria. Vimos hace poco que el Kremlin prestó poca importancia, aparentemente, a la muerte del personal de la empresa militar privada rusa Wagner en Siria. Pero hubiera sido muy diferente su reacción de haber muerto personal militar ruso en servicio. La cuestión es saber si hubo comunicación vía el “teléfono rojo” entre Moscú y Washington. Reuters informó, citando una fuente anónima siria, que incluso había llegado un aviso ruso para que se evacuaran bases. Eso podría explicar, en parte, que las defensas antiaéreas rusas no intervinieran la noche del ataque y sólo se menciona a las defensas sirias. ¿Hubo acuerdo entre las partes?

Por último, he visto que alguno ha insistido en la ilegalidad del ataque por la ausencia de aprobación del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, donde Rusia ejerce su derecho de veto para proteger al régimen sirio. Creo que este es un buen ejemplo del mundo multipolar que nos espera y que tantos anhelaban tras el 11-S por lo que consideraban entonces una peligrosa hegemonía de la “hiperpotencia solitaria”.  Un mundo multipolar no significa un mundo más democrático porque más potencias tienen voz. Significa un mundo donde los gobiernos amigos de Moscú y Pekín pueden cometer atrocidades que quedarán impunes.

Como dije el principio, casi lo más interesante de todo esto es ver cómo la maquinaria de propaganda se ha puesto en marcha y las redes sociales se han llenado de mensajes repitiendo los argumentarios creados en Moscú y Damasco que con tanto entusiasmo se repiten en España.

Siria (2): La respuesta occidental

La semana pasada la comunidad OSINT de Twitter estuvo pendiente de los movimientos de los medios aéreos estadounidenses. Pudimos ver el cruce del Atlántico de un KC-10 y del viaje de varios KC-135 de Reino Unido hacia Oriente Medio. El jueves día 11 cesó toda actividad sospechosa. Como alguien recordó, es justo cuando no pasa nada cuando suceden los ataques militares.

Las alarmas saltaron ese día con el mensaje del presidente Trump vía Twitter. Visto después de lo sucedido, queda claro que estaba entusiasmado con la perspectiva de probar por primera vez en combate los nuevos misiles AGM-158 JASSM. Trump hizo precisamente lo que le criticó al presidente Obama en 2013.

Finalmente los ataques tuvieron lugar en la madrugada del sábado 14 de abril. Participaron medios aéreos y navales de EE.UU., Reino Unido y Francia. Los objetivos alcanzaron fueron tres: un centro de investigación sobre armas químicas cerca de Damasco y dos almacenes en la provincia de Homs.

Imagen: defense.gov

Las siguientes unidades de la armada de los Estados Unidos participaron en el ataque, según declaró en una rueda de prensa Dana White, jefa de portavoces del Pentágono.

-El crucero CG-61 USS “Monterey”, clase “Ticonderoga”, disparó 30 misiles de crucero Tomahawk desde el Mar Rojo.

-El destructor DDG-58 USS “Laboon”, clase “Arleigh Burke”, disparó 7 misiles de crucero Tomahawk desde el Mar Rojo.

-El destructor DDG-76 USS “Higgins”, clase “Arleigh Burke”, disparó 23 misiles de crucero Tomahawk desde el norte del Golfo Pérsico.

-El submarino nuclear SSN-785 USS “John Warner”, clase “Virginia”, disparó 6 misiles de crucero Tomahawk desde el Mar Mediterráneo.

Además, participaron en el ataque dos bombarderos B-1 Lancer operando desde Qatar, que lanzaron 19 misiles JASSM.

En la rueda de prensa, la jefa de portavoces Dana White especificó también la participación británica y francesa.

-La fragata francesa D653 “Languedoc”, clase FREMM, disparó tres Missile de Croisière Naval (MdCN), versión naval del misil SCALP.

-Aviones de combate Tornado y Tyhpoon de la Royal Air force lanzaron un total de ocho misiles Storm Shadow, denominación británica del misil SCALP.

-Aviones de combate Mirage 2000 y Rafale franceses lanzaron un total de nueve misiles SCALP.

En la operación militar intervinieron muchos otros aviones realizado misiones de abastecimiento en vuelo, mando y control, inteligencia y escolta. En las siguientes horas hubo varios movimientos de aviones y drones, tal como el blog The Aviatonist recogió en “Everything We Know (And No One Has Said So Far) About The First Waves Of Air Strikes On Syria“. Su labor entonces fue posiblemente la evaluación del éxito de la operación. Es de destacar que dos KC-135 despegaron desde la base aérea de Zaragoza, en un despliegue temporal desde su base habitual en el Reino Unido.

Los tres objetivos fueron atacados con un total de 105 proyectiles, que entraron en el espacio aéreo sirio desde sur, este y oeste. No hace falta mirar un mapa para entender que los misiles disparados por los aviones y unidades navales estadounidenses sobrevolaron el espacio aéreo de naciones aliadas en la región. El empleo de misiles de crucero y largo alcance (stand off) implica que no hubo necesidad de entrar en el espacio aéreo sirio para dispararlos.

En la rueda de prensa del Pentágono se dijo que las defensas antiaéreas sirias habían disparado unos 40 misiles, muchos de ellos en trayectoria balística y cuando ya el objetivo había sido alcanzado. La versión rusa es que, al contrario, las defensas aéreas sirias derribaron 71 de 103 misiles lanzados.

Después de los ataques, hemos podido ver imágenes de las instalaciones sirias atacadas. Algunas obtenidas por medios de reconocimiento y otras hechas sobre el terreno. El centro de investigación de Barzeh fue alcanzado por 57 misiles estadounidenses. Antes del ataque, estaba formado por tres complejos de edificios.

Imagen: defense.gov
Centro de investigación de armas química en Barzeh, cerca de Damasco. Foto vía Veli-Pekka Kivimäki.
Comparación del lugar con una imagen previa. Foto: Digital Globe vía Veli-Pekka Kivimäki.

Podemos ver también en las imágenes del “antes y después” que ningún edificio de los alrededores fue alcanzado a pesar del trabajo de demolición hecho por decenas de misiles. Si alguno de los misiles hubiera sufrido problemas o se hubiera desviado por un impacto de un proyectil de las defensas antiaéreas de tal forma que hubiera terminado impactado en otra parte está claro que los medios de información sirios y rusos lo habrían mostrado.

Imagen: defense.gov

Según el Pentágono, es el único de los tres objetivos que se considera dañado pero no destruido. En la imagen de arriba a la derecha puede verse el impacto de un misil alejado del resto de edificios. Quizás sea un misil SCALP francés el que falló y por eso se habla de 9 y no 10 de misiles.

Almacén a 20km. al oeste de Homs después del ataque. Foto DigitalGloba vía Christiaan Trebiert.
Mismo almacén tras el ataque. Foto DigitalGlobe vía Christiaan Trebiert.

Este almacén al oeste de Homs fue alcanzado por una combinación de misiles Tomahawk y misiles SCALP en sus variantes SCALP/Storm Shadow lanzada desde aviones y MdCN lanzada desde buque.

Por último, el tercer objetivo alcanzado fue identificado como un almacén de armas químicas y centro de mando ubicado a 15km. al oeste de Homs. Fue alcanzado por misiles SCALP.

Imagen: defense.gov
Objetivo alcanzado a 15m. al oeste de Homs. antes del ataque. Foto vía Christian Trebiert.
Objetivo alcanzado a 15m. al oeste de Homs. después del ataque. Foto vía Christian Trebiert.

Vista la información disponible sobre el ataque con armas químicas y la respuesta occidental, en la tercera y última parte abordaré las valoraciones hechas.

Siria (1): El ataque con armas químicas en Duma

El pasado día 6 de abril el grupo yihadista Jaish Al Islam (Ejército del Islam) anunció su disposición a negociar con Rusia la entrega de la localidad de Duma, localizada en una bolsa al este de Damasco en poder de los grupos armados enfrentados al régimen sirio. Al parecer, la cuestión que impedía llegar a un acuerdo era la aspiración de los yihadistas de abandonar Duma y ser trasladados a la provincia de Idlib sin entregar armas y bagajes. Esto último no debía de hacer ninguna gracia al régimen. Entonces, al día siguiente en Duma tuvo lugar un ataque con armas químicas.

Un equipo de Bellingcat, el colectivo de analistas OSINT, publicó un análisis de los vídeos disponibles que muestran el resultado del ataque. También vídeos de la visita posterior al lugar de personal ruso. Tras cotejarlos lograron geolocalizar el sitio: un área cercana a la Plaza de los Mártires de Duma. Uno de los vídeos muestra un cilindro amarillo, el posible vector del ataque y que coincide con casos anteriores.

Las armas químicas han sido usadas repetidamente en el conflicto sirio, siendo lanzadas principalmente  por las fuerzas de régimen desde aviones y helicópteros. Sobre el tema véase por ejemplo el informe “Death by Chemicals” publicado por Humans Right Watch el 1 de mayo de 2017. Sobre cómo la Organización para la Prohibición de las Armas Químicas ha estudiado y documentado ataques con cloro en Siria véase la siguiente noticia en The Guardian de enero de 2015: Investigators confident that chlorine gas was used as weapon in Syria”.

El jueves 12 Vanessa Vallejo me entrevistó sobre el ataque con armas químicas en Siria y los intereses geopolíticos de fondo para la versión en español del Panam Post: “¿Cuál es el interés de EEUU y Rusia en Siria?”.

En la segunda parte hablaré de los ataques liderados por Estados Unidos.

El ataque con armas químicas de Goutha: Un caso de desinformación

El 21 de agosto de 2013 se combatía en Goutha, un distrito al este de Damasco que forma parte del cinturón agrícola de la capital de Siria, cuando saltó la noticia de que había aparecido civiles con síntomas de un ataque con armas químicas producido cerca de las tres de la mañana. Médicos Sin Fronteras informó de que colaboraba con tres hospitales en la zona que habían recibido un total de 3.600 pacientes con “síntomas neurotóxicos”, de los cuales 355 habían fallecido. Los ataques se habían producido sobre territorio controlado por los rebeldes sirios.

Naciones Unidas fue capaz de enviar al país una misión que recogió muestras in situ, entrevistó a personal médico y realizó pruebas médicas a los pacientes. La conclusión de la comisión de investigación de Naciones Unidas fue que en el ataque se había empleado gas sarín, un tipo de arma química empleada como agente nervioso y que provoca la  muerte por asfixia al paralizar los músculos que ayudan a respirar. Los miembros de la comisión de investigación pudieron, con ciertas restricciones por los combates en curso, moverse por la zona e inspeccionar dos lugares afectados por los ataques en las localidades de Moadamiya y Zamalka. Encontraron en cada lugar un tipo diferente de cohetes con cabeza química. Uno de ellos era del tipo M-14 de 140mm. y diseño soviético que había sido adquirido en su momento por las fuerzas armadas en Siria. Hasta ese momento no se había visto nunca en manos de los rebeldes sirios, que emplean otros modelos de la misma categoría como el Tipo 63 chino de 107mm. y el croata RAK 12 de 128mm. El otro cohete era de un tipo, desconocido entonces, formado por una cabeza de guerra cilíndrica impulsada por un motor cohete de 122mm. Este segundo tipo de cohete fue identificado más tarde como un cohete tipo “Vulcano”, desarrollado por el régimen sirio después del inicio de la guerra e inspirado en los desarrollos de la insurgencia iraquí con apoyo iraní del tipo Improvised Rocket-Assisted Munitions.

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Foto vía Syria Direct

La identificación del desconocido cohete “Vulcano” se convirtió en una tarea para Eliot Higgins, un desempleado británico que dedicaba su tiempo a rastrear vídeos de la guerra de Siria y contar los hallazgos en su blog “Brown Moses”. Higgins fue el primero que señaló la aparición de armas croatas en manos de los rebeldes sirios apoyados por Arabia Saudita. Pronto empezó a ser consultado por medios de comunicación y organizaciones convertido en un referente internacional hasta convertir sus habilidades en una profesión al frente de Bellingcat. Según Eliot Higgins, el responsable del ataque con gas sarín fue el régimen de Assad. Enumera varias razones: No hay evidencia del uso de cohetes BM-14 por parte de ningún grupo rebelde y los cohetes tipo “Vulcano” han sido empleados exclusivamente por las fuerzas del régimen de Assad. Hay además pruebas del uso de cohetes “Vulcano” en otros ataques químicos que pasaron desapercibidos para la prensa internacional  y su complejidad es tal que sólo pueden haber salido producidos de forma industrial y no artesanal.

El 29 de agosto de 2013 una publicación estadounidense llamada MintPress puso en circulación una noticia firmada por Dale Gavlak y Yahya Ababneh en la que se afirmaba que las víctimas del gas sarín en Goutha habían sufrido los efectos de un accidente en un almacén de armas químicas de las fuerzas rebeldes que luchan contra el régimen de Assad. Las armas habían sido proporcionadas por Arabia Saudita. Dale Gavlak es una periodista freelance que había vendido reportajes a Associated Press con anterioridad por lo que muchos medios elaboraron noticias sobre el texto de MintPress contando que la agencia Associated Press había corroborado sobre el terreno que eran armas químicas de los rebeldes sirios los que habían provocado la matanza. Por ejemplo, en España el diario español ABC informaba el día 2 de septiembre de 2013.

Según Dale Gavlak, corresponsal “freelance” de la agencia norteamericana Associated Press, de sus múltiples entrevistas de estos días pasados con residentes y rebeldes en el barrio de Ghouta y en otras zonas de Damasco, se desprende una conclusión sorprendente y escandalosa: las armas químicas que explosionaron hace diez días, matando a centenares de personas -entre ellos muchos niños- estaban en manos de los rebeldes y procedían de Arabia Saudí. Las fuentes utilizadas por Gavlak afirman que se produjo “un accidente” cuando fueron erróneamente manipuladas.

Dave Gavlak volvió a aparecer en una noticia del diario ABC del día 10 de septiembre de 2013 sobre Siria:

Recientemente la periodista Dale Gavlak, corresponsal freelance de la agencia norteamericana Associated Press, señaló que las armas químicas que explosionaron hace diez días, matando a centenares de personas -entre ellos muchos niños- estaban en manos de los rebeldes y procedían de Arabia Saudí.

La noticia tuvo en su momento una amplia repercusión. La Voz de Rusia reprodujeo la noticia, mientras que el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov apuntó a la culpabilidad de los rebeldes en el ataque de armas químicas. Los medios oficiales iraníes hablaron de la pista saudí e hicieron referencia a Dale Gavlak. La noticia de Mintpress tuvo bastante eco en Twitter, donde el buscador Topsy muestra cómo la noticia fue tuiteada muchas veces asociando el nombre de Gavlak al perfil de la agencia Associated Press (@ap).

Al poco de circular la noticia el responsable de la relación con los medios de la agencia informó [*] que Gavlek era sólo una freelance con el que la agencia había mantenido tratos con anterioridad pero que la agencia no tenía nada que ver con la elaboración y difusión de la noticia. La agencia decidió desvincularse de su antigua colaboradora y a día de hoy el perfil de Gavlek como autora en la página web de Associated Press está vacío. Pero si es comprensible que Associated Press quisiera distanciarse de una colaboradora que aparecía como coautora de una noticia donde se dejaba entrever una relación estable con la agencia, el asunto dio un giro sorprendente cuando la propia Dale Gavlak se puso en contacto con Eliott Higgins primero y con el New York Times después para aclarar que ella se había limitado a ayudar a redactar en inglés a Yahya Ababneh y que en absoluto era coautora de la noticia ni había elaborado ninguna de las entrevistas sobre el terreno que se le atribuían. Es más, había solicitado a Mintpress que borrara su nombre de la noticia sin que su petición hubiera sido atendida hasta entonces. La noticia era por tanto obra exclusiva de Yahya Baraskat Ababneh, ciudadano jordano que simultaneaba trabajos como profesor de árabe, guía turístico y actor, como desveló el blog Al Bab y confirmó Ammannet. Tirando del hilo, la periodista Laura Rozen encontró un perfil de Yahya Baraskat en la red social rusa V Kontakte donde figuraba San Petersburgo como su lugar de residencia y que, a pesar de ser privado, permite ver una foto hecha en Rusia y subida en febrero de 2013. Jessica Testa y Rosie Gray de Buzzfeed lograron contactar con él mientras preparaban un artículo sobre Mintpress, publicado en octubre de 2013, y les contó que se encontraba entonces en Irán.

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Yahya Baraskat en Rusia en febrero de 2013.

La noticia de Mintpress sobre un accidente de armas químicas entregadas por Arabia Saudita a los rebeldes sirios apareció en pleno debate sobre la masacre de Goutha. El presidente Barack Obama había afirmado que en 2012 que el uso de armas químicas en la guerra de Siria constituía una “línea roja” que una vez traspasada obligaría a su gobierno a intervenir. Pero la opinión pública estadounidense estaba en contra de una nueva intervención para derrocar un régimen hostil, como había sido el caso de Afganistán, Iraq y Libia. Esta vez la oposición a una operación militar contra el régimen sirio vino de izquierda y derecha. Peor aún, el uso de armas químicas como razón para intervenir en Siria resultaba un argumento parecido al de la armas químicas usadas como excusa para la invasión de Iraq. Y que la autoría del ataque resultara confusa sólo añadía leña al fuego del debate.

La información de que rebeldes sirios habían confesado a un reportera de AP ser los responsables del ataque con armas químicas en Goutha fue recogido desde páginas páginas webs conspiranoicas como InfoWars o “alternativos” como el canadiense Global Research. Sobra decir que aquellos días, la noticia de segunda mano y vía terceros fue retuiteada, blogueada, meneada y comentada por todas partes porque encajaba en los prejuicios de cierta izquierda y cierta derecha: “Todo lo que nos cuentan los medios de masas sobre Siria es mentira”. Muy pocos medios dieron cuenta de que Dale Gavlak se había desentendido públicamente del texto. Hay excepciones como AntiWar.com, que pidió disculpas a sus lectores. Pero el mal estaba hecho. La noticia circuló y a día de hoy es posible encontrar referencia a ella en medios como el ABC, como mostré más arriba y personas crédulas que sostienen el bulo que puso en circulación Mintpress. Y es que la idea de que se trató de un accidente de armas químicas en manos rebeldes no se sostiene porque no hubo un foco de dispersión del sarín, sino varios donde se encontraron restos de cohetes. Los dos lugares inspeccionados por la comisión de la ONU distaban 16 kilómetros. Según Human Rights Watch, los datos apuntaban a que el ataque había sido lanzado desde zonas controladas por el régimen sirio.

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La cuestión que queda por resolver es, ¿qué es y quién está detrás de Mintpress? El medio nació en enero de 2012 en Plymouth, una pequeña ciudad de Minnesota, de la mano de Mnar A. Muhawesh, que tenía entonces 24 años. Su experiencia previa, tras licenciarse en periodismo, fue unas prácticas en la emisora local de televisión KARE. En sus comienzos Mintpress lanzó en la zona una campaña de publicidad muy activa para contratar personal, lo que llamó la atención a la prensa local. Mintpress arrancó con seis trabajadores a jornada completa y planes para alcanzar pronto la quincena. Preguntada por la financiación de una empresa tan joven y ambiciosa, Mnar A. Muhawesh contestó que provenía de “hombres de negocio retirados” que no podía desvelar. La agenda de Mintpress era progresista con especial atención a cuestiones sociales en Estados Unidos. Mintpress se nutría fundamentalmente de noticias de agencia que eran editadas y ampliadas. Con la salvedad de que las noticias relacionadas con la comunidad LGTB eran desechadas y las relacionadas con Israel y Arabia Saudita eran editadas con acotaciones negativas. Por ejemplo, se añadía la coletilla “el mayor financiador del terrorismo mundial” a Arabia Saudita.

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La puesta en circulación de la noticia del ataque de Goutha se convirtió en la gota que colmó el vaso para algunos periodistas que percibían que habían cuestiones turbias en Mintpress. Algunos abandonaron la empresa y se mostraron dispuestos a hablar sobre su funcionamiento con los periodistas que investigaron cómo un pequeño medio de provincias se había convertido en el epicentro informativo de una crisis de escala internacional. Resulta que Mintpress funcionaba sin apenas generar recursos. Tras desaparecer las referencias a “hombres de negocios retirados” la explicación fue que la financiación provenía de “préstamos”. A día de hoy, la portada de Mintpress muestra un banner solicitando donaciones que invita a apoyar el “periodismo independiente” junto con muy pocos banner de publicidad. La impresión de los ex-trabajadores es que alguien financiaba el medio para impulsar cierta agenda política. Y les llamaba la atención las visitas a la redacción de Odeh Muhawesh, suegro de Mnar A. Muhawesh, un jordano converso al Islam shií que estudió teología en Qoms (Irán) y que oficialmente no tenía ningún cargo en Mintpress pero dejaba la duda de quién era realmente la persona que estaba al mando.

A día de hoy Dale Gavlak aparece como coautora de la noticia de Mintpress, a pesar de sus peticiones de que su nombre fuera borrado. Y las afirmaciones sobre que el ataque con gas sarín del 21 de agosto de 2013 en Goutha fue ejecutado por las fuerzas rebeldes sirias con municiones proporcionadas por Arabia Saudita siguen circulando. Es el caso de otras afirmaciones del estilo “Estados Unidos creó/armó/financió el Estado Islámico”. Son casos de propaganda en el contexto de la Nueva Guerra Fría que se pueden trazar hasta el origen. Su aparición, obviamente, no es casual.

Cómo a Internet le costó quince minutos resolver un misterio de doce años

El otro día estando trabajando de madrugada vi que C. J Chivers, un famoso reportero de guerra del New York Times publicó en su perfil de Twitter una foto de unos barriles con inscripciones en árabe y un código. Chivers pedía a sus seguidores de Twitter a modo de adivinanza si eran capaces de identificar qué era lo que mostraba la foto.

Inmediatamente interpreté la inscripción que no está en árabe sino ruso como “TG_02”. Contesté a C. J Chivers. Habían pasado sólo quince minutos desde que publicó su tuit. Y seguí con mis cosas.

Resulta que esos barriles fueron encontrados en unas instalaciones militares iraquíes en mayo de 2003. Se encomendó su custodia a una unidad estadounidense de reservistas, que encontraron los barriles goteando líquido y pájaros muertos a su alrededor. Los primeros en llegar al lugar empezaron a estornudar, llorar y vomitar. Fueron llevados con cierta alarma a un hospital de campaña porque sus síntomas coincidían con los de armas químicas.

Años después, los militares que entraron en aquel depósito desarrollaron problemas de salud. Uno de ellos, comenzó una batalla burocrática con el Departamento de Defensa para que le entregaran el expediente sobre los barriles. Finalmente, el subsecretario de defensa Brad R. Carson autorizó que el New York Times accediera al expediente.

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Imagen vía C.J Chivers

Como ven, el informe original del 25 de mayo de 2003 dice “Fuel PR-02”. Es un error. En el barril pone “TG_02”. Si buscan “TG-02” y “fuel” en Internet encontrarán rápidamente que se trata de combustible para cohetes de origen soviético Tonka”, diseñado originalmente en la Alemania Nazi como R-Stoff y conocido también en la URSS como Tonka-250  y TG-02.

John Ishmay, un antiguo desactivador de explosivos de la U.S. Navy y veterano de Iraq que ahora es periodista freelance, tuiteó:

La verdad es que yo sólo me limité a transcribir un código del ruso. No busqué en Google qué podría ser. Ese trabajo lo hicieron otros lectores de C. J Chivers. Pero a partir de ahí, empezaron los retuits sobre cómo a C. J Chivers le llevó sólo 15 minutos obtener una respuesta correcta sobre qué aparecía en los barriles mientras que a los militares estadounidenses les llevó doce años caer en la cuenta del error.

-El reportaje sobre el incidente en Iraq, los problemas de salud de los veteranos y su lucha contra la burocracia de C. J. Chivers para el New York Times: “12 Years Later, a Mystery of Chemical Exposure in Iraq Clears Slightly”.
-El asunto del misterior resuelto en Internet contado por C. J. Chivers: “When Military Intelligence Earns the Punchline”.

Cómo Israel destruyó el programa nuclear sirio

El 6 de septiembre de 2007 la agencia de noticias siria SANA informó que aviones israelíes habían entrado aquella misma madrugada en su espacio aéreo a través del norte del país procedentes del Mediterráneo y con rumbo este. Tras ser confrontados por las defensas aéreas del país, según un portavoz militar, se habían visto obligados a desprenderse de su carga de armas sobre un área desierta y dar la vuelta. El suceso habría tenido al norte de la ciudad de Ar-Raqqa, cerca de la frontera con Turquía, sin producir víctimas ni daños materiales. Tanto portavoces del gobierno israelí como estadounidense interrogados sobre la noticia negaron tener constancia del suceso.

La única confirmación de que había tenido lugar una presunta penetración del espacio aéreo sirio llegó el 8 de septiembre, cuando el gobierno turco pidió explicaciones tras el hallazgo en su territorio de dos depósitos de combustible que al parecer habían sido arrojados en vuelo por aviones israelíes. Las primeras teorías especulativas publicadas en la prensa hablaron de un posible ataque a un cargamento de armas destinado a Hezbolá, ya que por suelo sirio pasan los suministros que llegan por avión desde Irán y luego se trasladan por tierra a Líbano. La versión oficial del gobierno sirio cambió al fin del mes. Esta vez se informó de que sí había tenido lugar un ataque aéreo pero que había tenido como objetivo un centro de estudios civiles. Luego la versión oficial cambió nuevamente e hizo mención de unas instalaciones militares vacías y a medio construir.

El 14 de octubre de 2007 el New York Times publicó la noticia de que se había producido un ataque aéreo contra unas instalaciones nucleares construidas en Siria con tecnología norcoreana. A partir de ese momento se fue sucediendo un filtrado sucesivo de detalles por distintos medios, como el reportaje de Der Spiegel en febrero de 2009 o el artículo de The New Yorker en septiembre de 2012. No deja de sorprender que se hayan dado a conocer tantos detalles de una misión secreta.

Al parecer entre finales de los años noventa y el comienzo de la siguiente década llegó a conocimiento de las agencias de inteligencia de Estados Unidos que los regímenes de Siria y Corea del Norte estaban colaborando en programas secretos. En los siguientes años fue identificada la naturaleza nuclear de los proyectos que sustanciaban esa colaboración. Y finalmente en la primavera de 2007 se obtuvieron imágenes del interior de un edificio en un lugar llamado Al-Kibar a orillas del río Éufrates y a 30 kilómetros de la ciudad de Deir az-Zor.

Reactor sirio

Las fotos mostraban un reactor nuclear de apariencia similar al norcoreano de Yongbyon. Las fotos de satélite de la instalación no mostraban conducción alguna que lo conectara con la red eléctrica siria, por lo que se descartó que fuera una central nuclear de uso civil. Los detalles fueron presentados en una comparecencia ante el Congreso de los Estados Unidos el 4 de abril de 2008 por dos agentes de una agencia de inteligencia no especificada. Parte de la información en manos estadounidenses sobre la planta nuclear procedía de fuentes israelíes, ya que existía un intercambio entre los servicios de inteligencia entre ambos países.

Al parecer, no sentó nada bien en Israel que se hicieran públicos muchos detalles obtenidos en costosas operaciones de inteligencia pero la revelación del papel de Corea del Norte pudo formar parte de un “mensaje” al régimen de Pionyang. Además, la administración Bush estaba deseosa de presentar un éxito después del fiasco que supuso la no aparición de las famosas “Armas de Destrucción Masiva” en Iraq.

Como en el caso de la Operación “Ópera”, hoy sabemos bastantes detalles precisos del ataque, conocido en la prensa como Operación “Huerto”. En primer lugar, miembros del Sayeret Matkal, la unidad de operaciones especiales del Directorio de Inteligencia Militar, se infiltraron en la zona mediante helicópteros para tomar muestras de tierra y poder medir la radiactividad ambiental. Una vez aprobada la operación, fue el turno de la unidad Shaldag, la unidad de operaciones especiales de la fuerza aérea israelí. Su misión fue iluminar el blanco con designadores láser. El ataque lo llevaron a cabo varios F-15I “Ra’am” del Escuadrón 69 “Los Martillos”, con base en Hatzerim. El F-15I se trata de la versión local del F-15E “Strike Eagle”, de la que Israel recibió 25 ejemplares y dotan exclusivamente al Escuadrón 69. Los F-15I han asumido dentro de la fuerza aérea israelí las misiones de ataque de largo alcance. Para ello no sólo emplean los depósito subalares y repostaje en vuelo, sino también tanques de combustible conformables. Han recibido además sistemas de comunicación por satélite del que se aprecia un pequeño domo inmediatamente detrás de la cabina.

El día de la operación despegaron diez F-15I cerca de la medianoche en dirección al Mediterráneo desde la base de Ramat David, escoltados por varios F-16I “Sufa”. Tres de los F-15I retornaron luego a la base mientras el resto de aparatos volaba hacia el norte. Se introdujeron en el espacio aéreo sirio cerca de la frontera turca. Su primer objetivo fue un radar en Tall al-Abuad para abrir un pasillo en las defensas antiaéreas sirias. El radar fue anulado con equipos de guerra electrónica y atacado con bombas guiadas.

La defensa antiaérea siria cuenta con varios sistemas de la era soviética modernizados (S-75/S-125/S-200) y algunos modernos de factura rusa (TOR-M1, Tunguska y Pantsir S-1).La anulación de las defensas antiaéreas sirias fue una parte importante de la operación y de la que menos se sabe. Se especula que el ataque israelí combinó el uso de equipos avanzados de guerra electrónica semejantes al programa “Suter” estadounidense, capaz de infiltrarse en las redes de mando y control de las defensas antiaéreas enemigas, junto con alguna forma de sabotaje mediante virus informáticos o incluso intervención humana que dejó fuera de combate la red de radares sirios. En el ataque tuvo un papel destacado un Gulfstream 550 de la versión “Shavit” de guerra electrónica, perteneciente al escuadrón “Nachshon”. Se trata de un avión de transporte ejecutivo que está dotado, como su gemelo “Aitam” de alerta temprana, de equipos desarrollados localmente en Israel por la empresa Elta.

El veto a la prensa israelí para que se informara de la operación se levantó el 2 de octubre de 2007, después de que el presidente sirio reconociera ante la BBC que había tenido lugar un ataque aéreo israelí a unas instalaciones militares “vacías”. El día 28 de ese mismo mes, el primer ministro israelí Ehud Olmert pidió disculpas a Turquía por la invasión de su espacio aéreo en el transcurso de la operación.

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Las fotos de satélite mostraron que los escombros del edificio habían desaparecido y la tierra aplanada. Al parecer los restos de la instalación nuclear fueron enterrados por miedo a la liberación de radioactividad. A día de hoy un edificio con forma de nave industrial cubre el lugar. Inspectores de la OIEA tuvieron acceso al lugar en junio de 2008 y pudieron tomar muestras del suelo. Detectaron “un número significativo de partículas de uranio antropogénico” (producto de la actividad humana) que era “de un tipo no incluido en los inventarios declarados por Siria de material nuclear”.