“Showdown in Western Sahara” de Tom Cooper & Albert Grandolini

La editorial Helion Books abrió brecha en el terreno de la historia militar con su colección Africa@War, que ya suma más de 30 títulos y luego se extendió a colecciones con temas de Europa, Iberoamérica, Oriente Medio y Asia. Me resulta de agradecer que una editorial asumiera el riesgo de publicar libros de historia militar sobre las Guerras Africanas, más allá del boom bibliográfico de los últimos años sobre las contrainsurgencias sudafricana y rodesiana. Sobre esta última, por cierto publiqué en la revista Ejército el artículo El legado africano de la contrainsurgencia rodesiana (descargable aquí).

A mí personalmente llegó un momento en la vida que la obsesión por la historia militar de la Segunda Guerra Mundial y un puñado de temas más, de la que muchos aficionados no han salido, me resultó aburrida. Considero la historia militar un repositorio de experiencias al que acudir en busca de referencias y lecciones para el presente. Y considerando la que creo debe ser una seria preocupación estratégica de España por África, que está ahí lado, me parece sumamente relevante entender las guerras africanas. Véase así, previamente, en este blog ““¿Hay un “estilo africano” de hacer la guerra?” (01/06/2015), Guerras Africanas (20/05/2019) y “Siguiendo con las guerras africanas” (09/08/2019).

Showdown in Western Sahara Volume 1. Air Warfare Over The Last African Colony, 1945-1975 es un título que ofrece más de lo que promete. No sé si porque los autores cuando idearon el título pensaban en que tendrían suficiente material sobre el papel histórico de la aviación militar en la historia del Sáhara Occidental entre 1945 y 1975 y luego encontraron que no. O bien porque una vez iniciaron el proyecto se encontraron con muchísimas cosas que les resultaron interesante y decidieron desbordar el título. La cuestión es que este libro trata en realidad de la aviación militar en Marruecos, Argelia, Mauritania y el Sáhara desde comienzos del siglo XX al año 1975. Esto significa que nos encontramos una historia de la aviación militar francesa y española en Marruecos desde sus inicios y su papel en la Guerra del Rif (1911-1927), para luego dar un salto a su papel en la Guerra de Ifni (1957-1958) y terminar con la aviación militar española en los últimos años de presencia española en el Sáhara Occidental. Pero también tenemos una historia del nacimiento de la aviación militar de Marruecos, Argelia y Mauritania, con su papel en hitos históricos como la Guerra de las Arenas (1963), el fallido golpe de estado en Marruecos de 1971 y el fallido magnicidio contra Hassan II en 1972, cuando viajaba a bordo de un Boeing 727. En medio, encontramos asuntos como la presencia del Strategic Air Command en Marruecos y las posteriores relaciones de ese país con la Unión Soviética, cuando jugó durante un tiempo a formar parte del bando antioccidental y se dotó de sistemas como el MiG-17 y el T-54.

Como todos los libros de las colecciones @War, este tiene 64 páginas y se presenta en tamaño DIN A4, formato que lo acerca en su apariencia a una revista. Pero a pesar de la profusión de fotos, mapas, tablas y las páginas centrales de perfiles de aviones se trata de un libro denso. Uno de los valores del libro es que los autores non son españoles y vemos aquí un relato desapasionado de la Guerra del Rif, con el uso de la aviación militar contra poblaciones civiles. O vemos las limitaciones de las fuerzas armadas españolas en la Guerra de Ifni, que no fueron meramente materiales sino también doctrinales en materias como el apoyo aéreo cercano. Pero lo verdaderamente interesante y novedoso para mí, obviamente, fue el relato del nacimiento de las fuerzas aéreas de Marruecos, Argelia y Mauritania. En el caso marroquí, los fallidos intentos de golpe de estado y magnicidio explicarían la desconfianza del trono hacia las fuerzas armadas del país, algo de lo que siempre leí pero nunca vi explicado.Y me pareció también bastante interesante el relato de ese período de tiempo en el que un Marruecos independiente fue cercano al bloque soviético y fue cliente de su industria de armamento.

Mención aparte merecen las tesis del libro que me resultaron novedosas: que desde España se apoyó el nacionalismo marroquí en el territorio del protectorado francés y que el Ejército de Liberación que provocó la Guerra de Ifni no tuvo el apoyo de recién nacido estado marroquí. En el primer caso no queda claro qué ganaba España con ello, más allá de malmeter contra Francia. Son la clase de hitos que se suman a la tolerancia a la actividad del OAS en España y que según algunos explicaría la posterior pasividad francesa contra ETA. Cierto o no, la cuestión es que este tipo de libros aportan tesis y puntos de vista que amplían la visión de las cosas.

Como conté hace poco, pregunté a uno de los coautores por la segunda parte. Abordará nuevamente sólo los aspectos de la aviación militar pero del período 1975-1991, centrándose en la Guerra del Sáhara. Esto es, el enfrentamiento de Marruecos y el Frente Polisario del que todavía está pendiente un buen relato desde la historia militar. Este par de libros además podría tener un spin-off con un libro específico sobre el Sáhara español en el período 1970-1976 y del que sería autor un servidor de ustedes. Pero desde luego ahora mismo no sé si tengo el tiempo y el ánimo para escribir esas 40.000 palabras en inglés.

La amenaza yihadista en una África globalizada

Casa África
Interviniendo en Casa África en las jornadas “Yihad en África”

Mi interés por África surgió de forma accidental. Mi primera región de interés fue el Magreb, por su importancia estratégica para España. Durante la Guerra Fría, el arco Mediterráneo fue considerado el Flanco Sur de la OTAN, así que en 2002 creé Flanco Sur como página web. Pero tras unos pocos años, eran los comienzos de la década pasada, caí en la cuenta que en el horizonte no había ninguna probabilidad de conflicto. Es más, el nuevo escenario posterior al 11-S colocaban a España y Marruecos enfrentados a amenazas comunes que llevaban a una mayor cooperación policial y de inteligencia. Todos los acontecimientos interesantes estaban sucediendo más al sur del Magreb.

En paralelo, mi interés como sociólogo por la transformación de la guerra me llevó a leer sobre los conflictos armados de África Occidental durante los años 90. Por aquel entonces, además, empezaron a llegar las primeras pateras a Canarias, fenómeno que siguió de cerca Pepe Naranjo [1]. Para mí era relevante comprender lo qué había pasado en Sierra Leona o Liberia para entender de qué hubía la gente que llegaba a Canarias. Así que quizás influyó también mi condición de canario, porque mirar al sur suponía mirar a África Occidental y no al Magreb.  En 2005 hablé por primera vez del “Flanco Sur Profundo” como región estratégica para España. En 2015, el Ejército de Tierra organizó en Madrid unas jornadas para hablar del Sahel como “Frontera Avanzada”, así que podemos decir que el concepto ha sido totalmente asumido.

 Mi interés por la transformación de la guerra me llevó a analizar un nuevo tipo de conflicto que denominé “Guerras Posmodernas”. Hablo de posmoderno no en el sentido filosófico y cultural, sino histórico. En la historiografía anglosajona se entiende por Era Moderna el período que abarca de la transición de la Edad Media al Renacimiento hasta la aparición de la Sociedad Industrial. Ese período se caracteriza por la aparición y consolidación de la institución del Estado-Nación. Así que las Guerras Posmodernas son el tipo de guerras que aparecen tras la Segunda Guerra Mundial en una nueva era en el que el Estado-Nación deja de ser el actor fundamental del panorama internacional por la aparición de actores supra-estatales y subestatales. Por un lado, como actores supra-estatales tenemos organizaciones como la Unión Europea que organiza sus propuias misiones militares. Por otro lado, como actores sub-estatales tenemos una enorme diversidad de actores que van desde grandes corporaciones que manejan una riqueza superior a la de países, movimientos sociales, ONGs y por supuesto grupos armados. Asistimos a la aparición de fenómenos transnacionales a los que un sólo país ya no es capaz de hacer frente, desde el cambio climático al terrorismo. Además, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial se ha producido una disminución de las guerras convencionales en las que se enfrentan los ejércitos regulares de Estados-Nación, para dar lugar a conflictos intra-estatales. Esos sí, esos conflictos internos están altamente internacionalizados, con la presencia de una multiplicidad de actores externos (desde medios de comunicación, a ONGs y contratistas privados, etc.). Otro fenómeno relevante es que se ha producido una converencia entre los conflictos armados y el crimen organizado, donde se desdibujan los conceptos clásicos de defensa y seguridad. Es un espectro amplio en el que en un extremo tenemos la militarización de la policía o la violencia del Narco en México y Centroamérica que llegan a cotas de guerra civil, mientras que en  el otro lado del expectro tenemos a grupos armados dedicados al crimen organizado y la explotación de recursos. Este último fenómeno tiene que ver con la ausencia de la financión, con ciertas excepciones como Siria, de grupos insurgentes por parte de los gobiernos de Washington, Moscú, Pekín. La Hábana o Trípoli, como en los tiempos de la Guerra Fría. Una última característica de las Guerras Posmodernas, una característica que es emergente, es la importancia de la dimensión inmaterial, dada la importancia de la información. Bien, considerando la propia información como arma, o bien considerando la ciberguerra.

En el caso del yihadismo en África, el marco conceptual de las  “Guerras Posmodernas” es perfectamente aplicable a los casos de Mali, Nigeria y Somalia, por ejemplo. En los tres países tenemos conflictos internos que enfrenta al gobierno con fuerzas yihadistas pero se trata de conflicto con una alto grado de internacionalización, en el que están presentes tanto actores supra-estatales como sub-estatales. En los tres casos tenemos organizaciones internacionales y regionales, como la ONU, la Unión Europea, la Unión Africana o la organización de países de la cuenca del Lago Chad. Tenemos como actores presentes en los conflictos a fuerzas de organizaciones supra-estatales, como los cascos azules y a las fuerzas europeas en Mali. También tenemos fuerzas de paz de la Unión Africana en Somalia. Pero también tenemos actores sub-estatales, como son las empresas militares privadas. Por ejemplo, STTEP International estuvo en Nigeria asesorando al ejército en su lucha contra Boko Haram y Bancroft Global Development asesoró a las fuerzas ugandesas que nutrían la fuerza de paz de la Unión Africa en Somalia. Pero la privatización de la guerra tiene otros ejemplos, como es la participación de la aerolínea canaria NAYSA en el esfuerzo logístico francés en el Sahel. Aunque los casos de Mali, Nigeria y Somalia se traten de conflictos internos, la violencia en los tres casos es transnacional y ha desbordado las fronteras nacionales. Sea desde Mali al Sahel, Nigeria a la cuenca del lago Chad o de Somalia a Kenia y Uganda.

ATR-72 de NAYSA
ATR-72 de NAYSA con los colores de Binter Canarias transportando soldados franceses en el Sahel.

La transformación de la guerra tras el fin de la Guerra Fría generó un amplio debate académico tras la publicación de Nuevas Guerras de Mary Kaldor en 1999. Se discute cuánto hay de nuevo en las Nuevas Guerras pero precisamente por eso yo no señalo el fin de la Guerra Fría como el comienzo de una nueva era, sino que retrocedo a la Guerra Fría como un período de ransición. Así, podríamos aplicar perfectamente el marco anterior de las Guerras Posmodernas a la crisis del Congo y a la  Guerra de Biafra en los años setenta. Así que África fue un escenario temprano de la transformación de la guerra que vimos luego en el resto del mundo. Todo el debate sobre la crisis de los Estados post-coloniales africanos antecedió en años al actual debate sobre la crisis de los estados árabes (Libia, Siria, Iraq, Yemen, etc) y el legado del acuerdo Sykes-Picot, del que se celebra este año su primer centeario. Así que puestos a abordar el fenómeno del yihadismo en África tenemos que señalar que África no se trata de un escenario secundario de la yihad, si revisamos las cifras de víctimas mortales y desplazados.

Víctimas mortales del terrorismo

Grupos yihadistas más letales

Resulta que la violencia yihadista en Nigeria alcanza cifras de víctimas mortales que lo pone a la par de países en conflicto como Iraq y Siria. Es más, en 2014 el grupo Boko Haram alcanzó el triste hito de ser el grupo yihadista más letal del mundo en sus ataques terroristas. Así que podemos afirmar la centralidad de la yihad africana en el panorama de la yihad global. Y eso es así porque el Islam africano no se ha visto ajeno a las dinámicas del mundo musulmán, donde encontramos violencia inspirada por el salafismo-yihadista desde la cuenca del Lago Chad al sur de Filipinas. Siempre se ha señalado la tradición de tolerancia del Islam africano. Sin ir más lejos, tras el 11-S el periodista Yaroslav Trofimov del Washington Post se embarcó en un viaje por el mundo musulmán [2] y se desplazó a Mali para conocer mejor su Islam pacífico y tolerante. Trofimov viajó a Mali porque había encontrado que según Freedom House de los 47 países de mayoría musulmana Senegal y Mali eran los único que recibían la clasificación de “totalmente libre”. Aproximadamente una década después, Mali era el corazón de la yihad en el Sahel.

El salafismo-yihadista llegó a África tras el fin de la yihad afgana, el crisol donde nació el yihadismo global. Los veteranos de la guerra de Afganistán lanzaron campañas de violencia en países como Egipto y Argelia. La conmoción provocada por el ataque a turistas en Luxor en 1997, un atentado con 62 muertos, colocó a la sociedad egipcia en contra de la violencia yihadista. En Argelia, en cambio, la violencia se dio en el contexto de una guerra civil. Los yihadistas más recalcitrantes del Grupo Islámico Armado pasaron al Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, mientras el país vivía un proceso de reconciliación nacional. Los yihadistas, derrotados, marcharon al sur y en 2006 el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate se alió con Al Qaeda para transformarse al año siguiente en Al Qaeda en el Magreb Islámico. A partir de ahí, la violencia yihadista se expandió a Mauritania, Mali, Níger, etc.

En Nigeria encontramos un proceso parecido, donde el Islam local se vio influenciado por los acontecimientos globales. Tras la Revolución Iraní, se producen conversiones al chiísmo, una corriente musulmana ajena a la tradición nigeriana. El islamismo arraiga en Nigeria, pero no debemos pensar en ellas como corrientes conservadoras que pretenden mantener una tradición. Sino que se trata de un proceso de re-islamización. La sharía es introducida por primera por un estado nigeriano en fecha tan tardía como enero de 2000. Recordemos el caso de Amina Lawal, condenada a la lapidación por tener un hijo fuera del matrimonio.

Boko Haram
Boko Haram asumió desde 2010 un discurso y una estética parecida a la de Al Qaeda y en 2015 se vinculó al Estado Islámico.

El salafismo-yihadista encontró eco en África porque sirvió para articular agravios en países con toda una serie de problemas particulares. Pensemos en un país africano, antigua colonia francesa. El país tiene un norte desértico, donde vive población pastoril y nómada, y un sur fértil cruzado por ríos que fue llamado el “país útil” por los franceses. La administración colonial se nutrió de habitantes del sur. Y cuando el país alcanzó la independencia, el Estado post-colonial heredó la misma estructura, con habitantes del sur copando el gobierno, la administración pública y las fuerzas armadas. Tras unos años de sequía y una crisis en Libia, comenzó un conflicto armado en el país. ¿De qué país hablo? ¿Mali en 2012? Chad entre 1965 y 1990. Pero el guión del conflicto chadiano efectivamente coincide con el de Mali. ¿Qué pasó entonces 30 años en Mali después? Que en Chad la insurgencia del Frente de Liberación Nacional del Chad (FROLINAT) era de inspiración marxista y apoyada por la Libia de Gadafi como una lucha anti-colonial para acabar la influencia francesa. En Mali en 2012 no quedaba rastro de los los movimientos políticos de la Guerra Fría y las luchas locales eran ahora de inspiración salafista-yihadista.

Hemos visto que África es una región donde asistimos de forma temprana a la transformación de la guerra, que es un escenario importante de la yihad global y que el Islam africano ha sufrido una transformación paralela al mundo musulmán. África es una región conectada al mundo. Y esa hipótesis se comprueba al constatar también efectivos positivos del África globalizada. Véanse los reportajes “África Conectada” en Planeta Futuro y “Los 15-M africanos” en Áfricaye, donde descubrimos los movimientos sociales africanos que usan las redes sociales.

[1] Véase su libro Cayucos (Debate, 2006).
[2] Viaje que quedó plasmado en el libro Faith at war (2005).

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Bibliografía sobre la yihad argelina

Estoy trabajando en la presente crisis de Mali. Y puestos a buscar los orígenes históricos de la actual situación en el Sahel se hace inevitable tirar de uno de los hilos hasta el origen de la yihad argelina en el contexto de la guerra civil que vivió el país en los años 90. Podría parecer que un asunto que convulsonió un país tan cercano y cuyas ramificaciones llegan hasta el 11-M habría sido bien cubierto desde el punto de vista editorial en español. Pero no. Lo que tenemos son fragmentos dispersos por varias obras sobre la crisis argelina de finales de los 80, el ascenso del Frente Islámico de Salvación, el abrupto cerrojazo a al apertura política y la posterior guerra civil.

Estos días he estado recopilando fragmentos de esa historia. He encontrado información en estos libros:

El gran Magreb: Desde la independencia hasta el año 2000 de Paul Balta (1995).
El estado árabe : crisis de legitimidad y contestacion islamista de Gema Martín Muñoz (1999).
La yihad: Expansión y declive del islamismo de Gilles Kepel (2001).
Guerras profanas: Afganistán, Estados Unidos y el terrorismo internacional de John K. Cooley (2002).

Encontré un cuarto, En el nombre de Dios de Sami Naïr (1995). Es el único dedicado específicamente a Argelia, pero en su brevedad y por la perspectiva del autor poco me aportó.

Sé de la existencia de dos más, dedicados a las atrocidades cometidas durante aquella la guerra civil. Precisamente las matanzas perpetradas por los yihadistas argelinos socavaron el apoyo de las masas y muchas fuentes acusan al estado argelino de realizar operaciones de bandera falsa:

La muerte en Bentalha. Guerra y manipulacion politica en Argelia de Nesroulah Yous (2001) y La Guerra sucia de Habib Souaidia (2002).

¿Algún lector podría recomendarme alguna otra obra en español con el que completar mi bibliografía? Sé que en inglés y especialmente en francés hay todo un universo de publicaciones. Precisamente esta semana me llegó The Algerian Civil War, 1990-98 de Luis Martinez (2000), la que puede que sea obra definitiva sobre el asunto. Se trata de una tesis doctoral dirigida por Gilles Kepel y es obra de un franco-argelino que publicó bajo pseudónimo.

Sobre la yihad en el Sahel encontramos dos libros diametralmente opuestos en español. Por un lado tenemos Terrorismo internacional en África del incombustible Jesús Núñez Villaverde junto con Balder Hageraats y Malgorzata Kotomska. Como conté en mi reseña, el libro desprecia la amenaza yihadista en el Sahel presentándola como una excusa inventada por Estados Unidos para intervenir a favor de sus intereses petroleros en el continente. Al menos queda el consuelo de saber que el profesor Núñez Villaverde habla ahora de “una amenaza que ya había sido identificada como tal al menos desde 2008”. (2008 es, por cierto, en el que acudí a Granada a presentar mi comunicación “Un Flanco Sur Profundo: El arco de inestabilidad de África Occidental”). Por otro lado, tenemos La yihad a nuestras puertas: La amenaza de Al Qaeda en el Magreb Islámico de David Alvarado. Y ese es el panorama editorial en español. La yihad no existe o es una amenaza tocando en nuestra puerta. Creo que hay hueco para un análisis sosegado sobre el tema.

Argelia y el tablero de juego del gas

La creación de una “OPEP del gas” ya tiene fecha tras negativas y dudas expresadas de cara a la opinión pública por unos y otros. Informa el diario ruso Kommersant que la constitución de la organización de países exportadores de gas natural tendrá lugar el día 9 de abril en Doha, capital de Qatar. La organización la formarán Rusia, Irán, Qatar, Venezuela y Argelia.

Rusia es a día de hoy el principal proveedor de gas la Unión Europea. Argelia el tercero y el primero de España. Ambos países han firmado acuerdos en materia energética… y de armamento. Argelia sufraga su sustanciosa cesta de la compra en Moscú con concesiones especiales a las empresas energética rusas. Sólo así puede permitirse una modernización tecnológica que deja muy atrás a Marruecos y Libia. En Rabat y Trípoli deben andar preocupados. Eso explica los rumores y desmentidos de la venta de cazabombarderos franceses Rafale de última generación a Marruecos y Libia.

Mientras tanto, nuestros oráculos patrios tienden a creer que todo lo que pasa en Marruecos gira en torno a Ceuta y Melilla. Cada tuerca, tornillo y arandela que entra en dotación de las Fuerzas Armadas Reales de Marruecos se considera una amenaza para las ciudades españolas. Como si Argelia no existiera. Como si el Flanco Sur español concluyera en las vallas fronterizas de Ceuta y Melilla. Sólo así se explica que entendieran la subida del precio que Argelia cobra a España por el gas como obra de la perfidia y torpeza de Rodríguez Zapatero.

MiG-29SMT argelinoPor los habituales canales OSINT sólo ha llegado noticias de la entrega de los primeros MiG-29SMT, uno de los cuales vemos en la foto antes de su envío a Argelia. De los Sujoi Su-30MK argelinos no hay noticias. Sólo podemos hacer dos apuntes. Que el paso de un prototipo por Malta en febrero de 2002 demuestra lo viejo del interés argelino por el avión. Y constatar que los primeros Sujoi Su-30MK venezolanos sí que han llegado a su destino. De esta manera la recién rebautizada Aviación Militar Venezolana da su particular salto tecnológico.

Argeliana

Dije la semana pasada que iba a dedicarme por unos días a hablar de cine y libros. Los días y la actualidad atropellaron mis planes.

Quería comentar Syriana, la película por la que George Clooney ha ganado un Óscar como mejor actor de reparto, y resulta que el fin de semana pasado tuvimos a Vladimir Putin en Argelia.

MiG-25Se trata de la primera visita de un presidente ruso a Argelia tras el fin de la Guerra Fría. En ella se han firmado acuerdos que confirman lo que circuló este año y el pasado como filtraciones interesadas a la prensa: Argelia actualizará sus fuerzas armadas con un paquete importante de armamento comprado directamente a Rusia. Tras el fin de la Guerra Fría Argelia se había limitado a comprar excedentes de segunda mano a Bielorrusia y Ucrania, a la par que buscaba nuevos suministradores de tecnología militar en Estados Unidos, España y Sudáfrica. Pero la jugada de Putin es a varias bandas.

Durante los 90 Argelia se había ido acercando paulitanemente a EE.UU. El interés fue recíproco tras el 11-S. La guerra civil argelina fue interpretada entonces en clave global y los posibles reproches al régimen de Argel pasaron a segundo plano. Se empezó a especular que Argelia podría mirar a Europa para modernizar sus fuerzas armadas. Quizás fueran sólo las fantasías de algunos argelinos, quizás de algunos franceses, pero sonaba el nombre del cazabombardero francés Rafale. Barcos de la OTAN empezaron a visitar puertos argelinos para realizar ejercicios conjuntos.

T-72 argelinoDe pronto, el acuerdo entre los gobiernos de Bouteflika y Putin hacen que Argel mire de nuevo a Moscú en cuanto suministro de armamento. Y dé un salto que lo aleja considerablemente de sus países vecinos, Marruecos y Libia. Casi me atrevería a decir que cierra parte de la brecha frente a su vecino al otro lado del Mediterráneo, nosotros, con la compra de cazabombarderos Su-30MK y baterías de misiles antiaéreos S-300.

En el plano económico la compra de armamento, posible gracias a las divisas por la exportación de hidrocarburos, lleva aparejado la liquidación de la deuda que Argelia contrajo con la extinta Unión Soviética. Y lo que es más importante, van en paralelo con los acuerdos de la empresa estatal argelina Sonatrach con las petroleras rusas Gazprom y Lukoil.

Rusia ha visto amenazada su posición de principal suministrador de gas natural a Europa tras el conflicto a cuenta de los gaseoductos con Ucrania. La Unión Europea sacó la conclusión de que debía diversificar sus fuentes de suministro. Argelia es su tercer suministrador (y principal de España). Y ahora ha tomado posiciones conjuntas con Rusia.

Como decían en la promoción de Syriana, todo está conectado. ¿Quién se anima a hacer una película?

Argelia se va de compras

En agosto de 2002, un mes después de la crisis por el islote de Perejil, el periódico La Razón publicaba una noticia que arrancaba con la frase “Silenciosamente, Marruecos está dotándose del armamento más moderno disponible en el mercado”. La frase había que entenderla como parte de ese “miedo al moro” de la derecha española pero no dejaba de ser mentira. Las compras de armamento de Marruecos en los últimos años han sido escasas y tecnológicamente le separa una enorme brecha de España.

Mientras tanto Argelia ha ido en los últimos años renovando los materiales de sus fuerzas armadas sin que ella fuera motivo de ningún titular alarmista. Ciertamente las relaciones de Argelia con Estados Unidos y Europa no son las de los tiempos de la Guerra Fría, cuando Argelia estaba en la órbita soviética. Pero no está de más estar al corriente de los contratos argelinos.

Estos días ha saltado la noticia del anuncio ruso de un contrato millonario con Argelia. Un anuncio parecido en el mes de mayo de 2005 fue desmentido por Argelia al poco tiempo. Este vez se trata de una información “filtrada” desde la industria rusa de armamento. Se habla de un contrato ya cerrado por 36 cazabombarderos MiG-29SMT, que podría en un futuro ser seguido por 28 cazambombarderos Su-30, 8 sistemas de defensa antiaérea S-300PMU2 y un lote de carros de combte T-90S. Además de la posible modernización de los dos submarinos diésel de la clase Kilo, 50 aviones de entrenamiento Yak-130 y 30 sistemas de defensa antiaérea Tungushka-M1 (como los que ya tiene Marruecos).

Si la noticia se confirmara en toda su extensión Argelia daría una salto cualitativo que dejaría muy atrás a sus países vecinos. Marruecos apenas ha reunido fondos para modernizar 27 de sus Mirage F-1 y Libia sigue en el limbo a pesar del levantamiento del embargo internacional. Será interesante ver qué movimientos se producen en la zona. De momento, Putin visitará Argelia el próximo mes de marzo.