Siguiendo con las guerras africanas

Hace tiempo vi que la editorial británica Helion Books iba a publicar un libro sobre el Sáhara Occidental en su colección Africa@War, de la que ya he hablado en este blog antes. Véase mi reseña de Biafra. The Nigerian Civil War, 1967-1970 de Peter Baxter, por ejemplo. En este caso me llamó la atención el título: Showdown in Western Sahara Volume 1. Air Warfare Over The Last African Colony, 1945-1975Contacté con uno de los coautores, Tom Cooper, para preguntarle por el Volumen 2. Si el primero trataba la guerra aérea, quería saber si el segundo trataría el componente terrestre de la Guerra de Ifni (1957-1958) y la salida española del Sáhara. Me contestó que no, que le segundo trataría nuevamente del componente aéreo pero de la Guerra del Sáhara Occidental (1975-1991). Intercambiamos varios mensajes. Me mostró su interés por encontrar autores que publicaran en inglés sobre historia militar española. Por ejemplo, la Guerra del Rif. Yo en cambio le conté que me parecía más interesante estudiar la acumulación de fuerzas, la modernización y el despliegue de las fuerzas armadas españolas en el Sáhara Occidental en el período 1970-1976, durante el cual apareció el Frente Polisario en 1973, tuvieron lugar fallidas infiltraciones militares marroquíes como la de Mahbes y finalmente los acontecimientos posteriores a la Marcha Verde marroquí llevaron a la definitiva salida española del Sáhara Occidental en 1976.  Su conclusión fue que dado mi nivel de inglés y mi interés por el tema, ¿por qué no escribía yo ese libro? Me dejé liar y terminé haciendo un organigrama del libro, que iba a tener unas 40.000 palabras. Pasó el tiempo y me vi abrumado por la tarea, porque suponía convertirme en experto de un tema en muy poco tiempo.

Dejé olvidado el proyecto y me volví a cruzar con el asunto leyendo y reflexionando sobre las “guerras africanas”, tema al que llevo dándole vuelta hace años. Véase “¿Hay un “estilo africano” de hacer la guerra?” (01/06/2015) y “Guerras Africanas” (20/05/2016). No sé dónde ni en qué momento me encontré un artículo donde el autor planteaba el despliegue de los futuros vehículos 8×8 del Ejército de Tierra español en el Sahel. Y me imaginé que el siguiente paso a tal idea en España sería proponer, ante la novedad, una doctrina de empleo ex novo. Mucho me temía que alguien trataría de inventar algo que reflexionó, experimentó y puso en práctica hace mucho tiempo en otra parte.

Resulta que los ecosistemas se presentan en ambos hemisferios como un espejo. Así encontramos zonas gélidas en ambos polos y zonas áridas en torno a ambos trópicos. Y de la misma manera que en el Sahel es una sabana de transición entre la franja de selva tropical y el desierto del Sáhara, encontramos en el África meridional otra sabana entre la selva tropical y el desierto que se extiende por Namibia, Bostwana y el sur de Zimbabue.

Biomas terrestres clasificados según vegetación. Fuente: Wikipedia.

Namibia era una antigua colonia africana de Alemania que, en el momento de la disolución del Imperio Alemán, al término de la Primera Guerra Mundial, fue entregada a Sudáfrica en una figura jurídica peculiar de fideicomiso. Sudáfrica debía administrar la llamada entonces África del Sudoeste hasta que se dieran las condiciones para alcanzar la plena soberanía. A la Sudáfrica del apartheid le pareció que aquellas circunstancias no se iban a dar nunca y terminó por anexionarse el territorio de facto. En el contexto de la ola descolonizadora en África que dio lugar a un buen número de conflictos, apareció en la actual Namibia la South West Africa People’s Organization (SWAPO), formada principalmente por miembros del grupo étnico ovambo.

Sudáfrica y sus aliados locales, formados por miembros de otros grupos étnicos como los bosquimanos, se enfrentaron a la insurgencia del SWAPO en un terreno extenso, semiárido, cálido, de baja densidad de población y cubierto de matorral. Las fuerzas sudafricanas perseguían a los insurgentes en largas cabalgadas por el matorral namibio en “columnas volantes” de vehículos de ruedas. La respuesta de la insurgencia namibia fue emplear minas anticarro de origen soviético en incursiones lanzadas desde sus bases angoleñas, lo que llevó a Sudáfrica a implicarse más y más en la guerra civil de ese país. Véase, por ejemplo, mi reseña de The Battle of Cuito Cuanavale de Leopold Schultz.

Ratel 90 en primer plano con varios Ratel 20 detrás

Para las fuerzas sudafricanas la guerra móvil sobre vehículos de rueda no era más que una actualización de las tácticas boer de guerra de maniobra a caballo que habían empleado en el teatro del África meridional durante la Primera Guerra Mundial y luego con vehículos a motor en la Campaña de África Oriental (1939-1940) durante la Segunda Guerra Mundial. Para ello, desarrollaron un vehículo 6×6 duro y austero, adaptado a la sabana namibia: el Ratel. Además, la industria sudafricana desarrolló vehículos a pruebas de minas anticarro, con un centro de gravedad alto y un casco con forma de “V”. El directo antecesor de lo que hoy conocemos como MRAP.

A la doctrina autóctona de guerra móvil, actualizada con el uso del vehículo a motor, se suma el desarrollo de una doctrina de contrainsurgencia en el que confluyeron varias experiencias: la experiencia británica durante la Emergencia Malaya y la Revuelta Mau-Mau, la experiencia portuguesa en Angola y la experiencia rodesiana. Sobre esta última escribí: “El legado africano de la contrainsurgencia rodesiana”.

Biblioteca mínima en la que falta el libro de Barlow sobre “Composite Warfare”, que lo tengo en Tenerife, y un libro sobre la Campaña de África Oriental (1940-1991), pendiente de comprar.

La cuestión es que ha habido una auténtica explosión bibliográfica de autores sudafricanos sobre todo estos temas. Un día calculé que los libros básicos que había identificado sumaban 2.500 páginas. Desde entonces la lista ha crecido. Sólo el libro sobre la unidad pionera en emplear el vehículo Ratel tiene 1.072 páginas aproximadamente. Así que se desmadró por completo mi propósito inicial de hacer un artículo para que nadie en España tuviera la ocurrencia de querer inventar una doctrina de guerra móvil motorizada en un terreno cálido y semiárido poco poblado para enfrentar a una fuerza de insurgencia que emplea minas anticarro (o en su defecto IED). Aprendamos de la experiencia sudafricana en Namibia antes de lanzarnos a Mali, era mi idea.

Llegó el día de darme cuenta que no tenía sentido leer tanto para un artículo de 3.000 palabras. Y más considerando el ritmo al que estoy leyendo con mi actual disponibilidad de tiempo libre. Así que pasé al otro extremo. Decidí hacer un artículo resumen hablando del concepto de “Guerras Africanas”: guerra móvil y guerra nómada. Iba a ser un tótum revolútum de sudafricanos en Namibia, polisarios cabalgando sus Land Rover Santana cientos de kilómetros hasta la capital mauritana, chadianos lanzando sus Toyota Wars contra Libia y Francia aplicando la “Maniobra Aeroterrestre en Profundidad” en Mali en 2013. Calculé cuánto espacio iba a tener para explicar cada cosa y resultaba ridículo. Así que llegué a un compromiso conmigo mismo. Escribiría un artículo sobre la experiencia sudafricana, sí. Pero sin esperar a leerlo todo. Dividir las 3.000 palabras en explicar la historia, el entorno físico, los medios y la doctrina, a lo que se sumaría introducción y conclusiones, suponía un nivel de profundidad acorde con mis conocimientos generales actuales. Se trataría de dejar reflejado en papel todo esto, en vez de acumular ideas dispersas en el blog.

Ilustración en la revista Defensa (nº39 mayo 1981) para un artículo de Arturo Pérez-Reverte.

Para colmo, tras tantos años de trazar planes en el aire alguien se me adelantó en la revista Ejército con sendos artículos sobre el concepto “Toyota Wars”. En realidad, ninguno explicaba detalladamente el contexto y la fase final de la guerra del Chad a finales de los años 80. Así que quedaba margen para que yo abordara el tema. Pero había algo que me daba vueltas la cabeza. ¿Cómo es que hablamos de las “Toyota Wars”, la adaptación chadiana de las tácticas de guerra nómada sahariana a la guerra motorizada, como fenómeno novedoso cuando los saharauis del Frente Polisario habían sido los pioneros diez años antes? Quizás la respuesta es que tengamos una montaña de libros escritos sobre el Sáhara Occidental desde la más amplias de las perspectivas: histórica, periodística, activista, sentimental, literaria, etc. Pero no contamos con referencias que aborden con detalle la parte estrictamente militar del conflicto. Poco a poco la idea de un artículo sobre la guerra nómada y las “Toyota Wars” empezó a convertirse en mi cabeza en una aproximación al tema de la Guerra del Sáhara Occidental. La conexión me la había proporcionado Tom Cooper hace muchos años, poniéndome en la pistas del concepto “rezzou” (razzia). Quizás no encontrara obras de referencia sobre las formas saharauis tradicionales de hacer la guerra, pero sí referencias en el mundo francófono al respecto de Chad y otras colonias africanas. Así que la preparación de ese artículo sobre las “Toyota Wars” en el Chad de la segunda mitad de los año 80 se convirtió en una trabajo preliminar que me ayudaría a entender el conflicto del Sáhara. ¿Escribiré ese libro? No lo sé. Pero ahora mismo lo que me importa es ir haciendo el camino sin preocuparme del destino.

Anteriormente:

“De la guerra nómada en los océanos de arena del Sahel a la guerra en red” (23/09/2018)

“De las guerras nómadas a las Guerras Toyota” (13/02/2018)

¿Hay un “estilo africano” de hacer la guerra?” (01/06/2015)

Guerras Africanas” (20/05/2016).

“Swarming en el desierto” (03/01/2011)

Llegó la hora de poner FlancoSur.com en hibernación

Flanco Sur nació en 2002 como una página web hecha a mano picando código HTML en el bloc de notas y subida vía FTP a un espacio de servidor que mi proveedor de Internet me proporcionaba. Yo llevaba con la idea de algo así desde hacía tiempo pero el conflicto por el islote de Perejil aceleró que la pusiera en práctica. Por aquel entonces, yo había acumulado algo de información sobre las fuerzas armadas de Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y la República Árabe Saharaui Democrática sacada de los foros de Internet. No había mucha información disponible en Internet porque era la época previa a la proliferación de cámaras digitales y redes sociales. Mi intención inicial era redactar pequeños artículos. El primer cambio vino en 2005 cuando hice el salto a WordPress gracias al servicio gratuito Blogsome. Empecé entonces a publicar noticias. Recuerdo que la primera fue sobre la compra marroquí del sistema antiaéreo de origen ruso Tunguska.

En el primer año como blog pasó una cosa. Yo había llegado al tema del Magreb porque era el principal foco de tensión para España. Pero mi conclusión, evaluando la disparidad de fuerzas y las amenazas no estatales compartidas, fue que no existía tal riesgo de un conflicto armado y que en cambio la verdadera preocupación era lo que pasaba más al sur del Magreb: el Sahel constituía el Flanco Sur Profundo.

En 2008 acudí a Granada a un congreso académico a presentar una comunicación titulada “Un Flanco Sur Profundo: El Arco de Inestabilidad de África Occidental“, contando con el patrocinio de la empresa UC Global. Mi idea era que la debilidad de los estados de la fachada atlántica de África Occidental (lugar de paso hacia Europa de la cocaína de Sudamérica) y la proyección de Al Qaeda en el Magreb Islámico hacia los países limítrofes de Argelia (principalmente Mauritania) debían ser motivo de preocupación en España, que debía adoptar una estrategia preventiva asesorando a los países de la región y preparando a sus fuerzas para intervenir en la región.

Sobra decir que en aquel entonces mis ideas sólo me ganaron una condescendiente palmadita en la espalda. África Occidental no era una región relevante para España, que no tenía vocación de proyectar sus fuerzas armadas para algo que no fueran misiones de paz y ayuda humanitaria. Sin embargo, yo extendí el interés del blog del Magreb a África Occidental, dividiéndola en tres regiones: fachada atlántica (de Senegal a Costa de Marfil), Golfo de Guinea y Sahel. Más tarde Nigeria se convertiría en una categoría propia de noticias en el blog.

Un helicóptero de ataque Tigre escoltando un convoy francés en el norte de Mali durante la operación SERVAL.

La intervención de la OTAN en la guerra civil de Libia (2011) y la crisis en Mali que llevó a la Operación SERVAL (2012-2013) fueron dos grandes acontecimientos en el área de interés para FlancoSur.com. Hice un seguimiento casi diario y logré más lectores diarios que nunca. Incluso fui plagiado o citado por medios. Alcancé algunos hitos. Mi artículo “Operación Serval: el estilo francés de hacer la guerra” para la revista Ejército entró dentro de los finalistas que se otorgan a los tres mejores artículos cada año y fui invitado en 2016 por Casa África a unas jornadas sobre yihad en África. Pero, si tuviera que hacer autocrítica, diría que nunca saqué provecho a aquel conocimiento en artículos que me creara un perfil de “experto en el Sahel”. En cambio, como todos sabéis, fui saltando de tema en tema. Y en septiembre de 2014, cuando decidí que iba a enfocarme en unos pocos temas para tratar de tener un currículum de publicaciones coherente, me tropecé con la Nueva Guerra Fría.

El problema es que el Flanco Sur Profundo explotó. La guerra civil libia se convirtió en un conflicto eterno que salpicó Túnez, donde sufren una insurgencia yihadista que en Argelia nunca desapareció. Tras la intervención francesa en Mali, se desplegó en el país una misión de Naciones Unidas y otra de la Unión Europea. Pero la violencia yihadista ha ido a más en los últimos tiempos, extendiéndose a Níger y  Burkina Faso. Nigeria sufre la violencia no solo del terrorismo yihadista, con varias escisiones del grupo conocido en Occidente como Boko Haram, sino otros fenómenos, como el conflicto de los pastores fulani. La cuestión es que la insurgencia yihadista se ha expandido en la zona del lago Chad a los países vecinos, afectando seriamente a Camerún. Por su parte, la piratería en el Golfo de Guinea es un problema con periódicos repuntes que ha llegado a ser estadísticamente más significativo que en el Cuerno de África.

Mientras tanto, los problemas de seguridad y defensa en África Occidental dejaron de ocupar un lugar testimonial en la acción exterior del Estado. España participó desde el primer momento en la misión EUTM Mali de la Unión Europea, ha contribuido a la formación de militares de países como Senegal y Cabo Verde, ha desplegado buques en el Golfo de Guinea, etc. Curiosamente el conflicto de Ucrania y las tensiones con Rusia popularizaron el concepto de “Flanco Este de la OTAN”, así que desde el gobierno español se trató de recordar a los aliados de la Alianza Atlántica la importancia del “Flanco Sur” y el término se hizo popular en la prensa en septiembre de 2014. Por aquellas fechas tuvo lugar en Granada un congreso académico donde se presentaron comunicaciones con títulos como “Por qué es importante Malí para la Seguridad Nacional”, “Desafíos para la seguridad española respecto a la inestabilidad en el Sahel” y “Desafíos y vulnerabilidades para la seguridad española derivados de la franja del Sahel”. En marzo de 2015 el Ejército de Tierra organizó las jornadas “El Ejército de Tierra y los retos futuros” que dedicó un día al Sahel con el título “Frontera Avanzada”. Es decir, diez años (y siete días) después de que yo lo había planteado, el Ejército de Tierra asumía plenamente el concepto de Flanco Sur Profundo.

Si durante años pude decir que fui una voz que clamaba en el desierto, la realidad es que África Occidental atrae hoy la atención de bastantes expertos. El Observatorio Internacional de Estudios sobre Terrorismo recopila datos sobre “Yihadismo en el Magreb y el Sahel”. El Real Instituto Elcano ha incorporado a Sergio Altuna como colaborador, habiendo publicado recientemente por ejemplo “La contribución española actual a la lucha contra el terrorismo en el Sahel”. En el mundo académico encontramos a Pilar Rangel y colaborando con los medios a Iñaki Méndez. No se puede decir que sin el blog FlancoSur.com el panorama informativo en español quedaría desatendido. Es más, tenemos en otros idiomas blogs como MENA Defense en francés y The African Military Blog, además del portal DefenceWeb y publicaciones como la African Defence Review.

La realidad es que seguir la actualidad de las fuerzas armadas y las insurgencias tanto en el Magreb como África Occidental requiere a día de hoy un trabajo a jornada completa. Y yo no tengo ya ni el tiempo libre ni la energía para atender dos blogs como Guerras Posmodernas y Flanco Sur, pretendiendo además que me sobre tiempo para escribir colaboraciones en medios y artículos para distintas publicaciones. Supongo que es el ciclo de vida natural de los que empezamos proyectos así. Cuando no tenemos un trabajo a jornada completa nos volcamos en crear algo que nos dé visibilidad. Cuando la logramos obtenemos una oportunidad laboral y dejamos el terreno abierto para otra generación dispuesta a volcar su tiempo y energía en un proyecto que le abra puertas.

El blog FlancoSur.com seguirá ahí y lo usaré próximamente como cuaderno de notas para un proyecto concreto porque tengo varias cosas pendientes que escribir. Así que no abandonaré el Flanco Sur y el Flanco Sur Profundo. Simplemente no seguiré haciendo una recopilación de noticias. Y no pretendo que sea un adiós para siempre porque nunca se sabe las vueltas que da la vida.

 

Una bomba de relojería en el Mediterráneo (actualizado)

Hace tiempo escribí aquí sobre SeaSheperds, la organización animalista que, con una flotilla de barcos y embarcaciones rápidas, trata de interrumpir la caza de ballenas. Tiempo después me encontré con el caso de las ONGs que han fletado barcos para rescatar a migrantes en el Mediterráneo. Hablamos de organizaciones como la española Proactiva Open Arms o la organización internacional Migrant Offshore Aid Station (MOAS). Pensé que de ahí podría salir un artículo sobre “Nuevos actores no estatales en el ámbito marítimo”, una de tantas ideas que duermen en mi disco duro.

Tiempo después me encontré a alguien, posiblemente de la alt-right en un blog o un foro, denunciando que la operación de rescate de migrantes en embarcaciones precarias y náufragos en el Mediterráneo era una farsa y que en realidad estas organizaciones trabajan de forma coordinada con las mafias del tráfico de personas. Según la teoría conspirativa, las ONGs no rescatan a nadie, sino que hacen un transbordo de pasajeros para facilitar el tramo final del viaje a Europa. No es más que una de muchas teorías conspirativas surgidas después de la crisis de los refugiados de 2015 en torno a un plan secreto de las élites europeas para sustituir la población blanca europea y que retoman viejos temas de la ultraderecha. Véase el plan Kalergi,, que precisamente toma su nombre del conde de Coudenhove-Kalergi, un visionario y pionero del paneuropeísmo.

Había un elemento interesante en la teoría conspirativa de las ONGs yendo y viniendo para introducir migrantes en Europa. Y era la geolocalización de los barcos vía el sistema AIS, que se puede ver en webs como marinetraffic.com.

En el vídeo que muestra la información de marinetraffic.com se ve el ir y venir desde Italia y Malta de buques como el MS Golfo Azzurro, Iuventa, Sea Eye, Vos Hestia, etc. Todos pertenecen o han sido fletados por organizaciones humanitarias y se dedican a rescatar personas en el Mar Mediterráneo. Pero el detalle importante es en qué parte del Mar Mediterráneo: lo hacen cerca de la la costa de Libia. El asunto no es ningún secreto. La propia Guardia Civil anunciaba el pasado día 29 de junio el rescate de  “1065 personas en embarcaciones a la deriva junto a las costas de Libia”.

La propia Guardia Civil contaba además a dónde iban a ser llevadas esas personas.

Es fácil entender los esfuerzos para rescatar personas en el Mediterráneo. En 2016 murieron 5.000 personas cruzando el Mediterráneo, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones. Y mas de 2.000 habrían muerto hasta finales de junio de este año. La duda es por qué se recoge a migrantes cerca de la costa de Libia y se les desembarca en Italia, dentro del Área Schengen. Sólo el fin de semana pasado 12.600 personas fueron desembarcadas en puertos italianos. Casi todas las 200.000 plazas en sitios de acogida en Italia están ya ocupadas. Evidentemente, el gobierno italiano ha pedido ayuda a la Unión Europea y amenazó con cerrar sus puertos a buques de bandera no italiana cargados de migrantes.

Según dato que recoge The Guardian, 60.228 personas llegaron a Italia por mar entre enero y mayo de 2017. Los primeros países de procedencia declarados son Nigeria (cerca del 15%), Bangladesh (12%), Guinea-Conakry (10%) y Costa de Marfil (9%). Así que no se trata de una avalancha de refugiados libios huyendo de la guerra civil que vive el país. El número de menores no acompañados se dobló entre 2015 y 2016, para sumar 25.846 a finales de 2016.

Al Yazira por su parte, ofrecía ayer la cifra de un total de 83.650 personas llegadas a Italia, según datos de la ONU, desde principios de 2017. Lo relevante es que suponía un 20% más que la cifra equivalente de 2016.

La agencia italiana ANSA ofrecía más datos en febrero de este año: entre enero de 2014 y noviembre de 2016 fueron medio millón los migrantes que llegaron a los puertos de Italia tras ser recogidos en el Mediterráneo. La décima parte eran menores no acompañados. Los solicitantes de asilo sólo fueron una minoría. 2.557 en el año 2015 y 3.181 hasta agosto de 2016.

Los datos de víctimas en el Mar Mediterráneo sólo pueden ser estimaciones. Pero si tomamos las publicadas, vemos que hay un riesgo cierto de muerte pero la proporción de migrantes rescatados en el Mar Mediterráneo es muchísimo mayor. Es más, las distintas operaciones de rescate, privadas y estatales, se están concentrando no muy lejos de costa de Libia. Con lo cual, es fácil imaginar que quien alista un barco cargado de migrantes no lo hace pensando en llegar por sus propios medios a Malta o Sicilia, sino tan sólo en llegar a alta mar y allí lanzar un SOS para que otro buque rescate a los pasajeros y los lleve a Italia. Es decir, todo ese esfuerzo internacional para rescatar migrantes cerca de la costa de Libia está creando un incentivo perverso que aumenta el problema, tal como demuestra el desembarco en Italia de ciudadanos de lugares tan lejanos de la cuenca mediterránea como Bangladesh.

La paradoja del asunto es que es un problema que le han creado otros a Italia. Supongo que las ONGs piensan estrictamente en términos de vidas salvadas. Pero yo me pregunto ¿qué pasa después del rescate y del desembarco en Italia? ¿Realizan algún seguimiento esas mismas ONGs sobre qué pasa con los migrantes que desembarcan en Italia o se olvidan del  asunto, delegando los problemas en las autoridades italianas? ¿Quién se ha hecho cargo de más de 50.000 menores sin acompañar? ¿Tiene Italia recursos para acoger, formar e integrar en el mercado laboral a todos esos migrantes o estamos creando una bomba de relojería? Recordemos el caso de Amis Anri, el pequeño delincuente tunecino que llegó a Italia en uno de esos barcos, cumplió condena por pegarle fuego al centro de acogida donde fue alojado y terminó radicalizado en Alemania. El 19 de diciembre de 2016 arrolló un mercadillo navideño en Berlín con un camión robado, asesinando en total a trece personas.

Significativamente no he leído en ninguna parte a nadie abordando esto asunto, más allá de la ultraderecha xenófoba y sus teorías de la conspiración. Así, claro está, llegan luego las sorpresas electorales que nos llevan a sesudos análisis sobre cómo la clase obrera se ha vuelto idiota votando a populistas de ultraderecha. Tenemos en Europa problemas de fondo que parece nadie en la política mainstream quiere abordar. Me pregunto qué van a decir los buenistas cuando nos estallen en la cara.

Actualización:

  • El gobierno de Italia ha recibido el respaldo de la Unión Europea para que los inmigrantes llegados al país se reenvíen a otros países. Alemania y Francia han tratado de escurrir el bulto y no se decidirá nada hasta una próxima cumbre europea en Estonia.
  • Francia y Alemania mostraron a Italia su acuerdo con un mayor control a las ONGs que recogen personas en el Mar Mediterráneo.
  • El ministro de Defensa austriaco ha amenazado con desplegar 750 militares en la frontera con Italia si el flujo de migrantes no cesa.
  • Una organización “identitaria” europea recauda fondos para fletar un barco e interferir en la labor de las ONGs humanitarias en la costa de Libia. Aquí el vídeo:
  • “Esclavos a las puertas de Europa”, un reportaje de Nacho Carretero en El País sobre cómo “cada vez más inmigrantes están siendo vendidos como esclavos en mercados de Libia”.
  • Un portavoz de la armada libia se queja de que la labor de las ONGs que recogen migrantes afecta a las relaciones del país con la Unión Europea. La misma noticia recoge la acusación de Carmelo Zuccaro, fiscal jefe de Catania (Sicilia), sobre que algunas organizaciones humanitarias mantienen vínculos con las redes de tráfico de personas.
  • Sigmar Gabriel, vicecanciller alemán, afirmó en mayo que establecer campamentos de refugiados en Libia no es la solución al problema y abogó por estabilizar los países de origen.
  • El New York Times ofrece un mapa con la ubicación de los rescates. De 2014 a 2016 la actividad se fue trasladando más al sur hasta llegar a la costa libia. Los autores del artículo afirman, como he hecho yo también, que la actividad de los buques de las ONGs crea un incentivo para zarpar desde Libia.
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Imagen: The New York Times

Tensión en el Sáhara Occidental

Entre los días 11 y 25 de agosto el Sáhara Occidental vivió una escalada de tensiones entre Marruecos y el Frente Polisario. La Gendarmería Real marroquí se introdujo en la franja de 5 kilómetros inmediata al Muro del Sáhara, que según el acuerdo de alto el fuego de 1991 está vedada para el personal armado de ambos bandos. Maquinaria y personal marroquí se dedicaron a prolongar una carretera. Además, se retiraron vehículos de lo que según Marruecos era un escondite para contrabandistas y según fuentes saharauis era un taller donde trabajaban mauritanos y saharauis. El Frente Polisario movilizó sus fuerzas al lugar y tras la intervención de la MINURSO las fuerzas marroquíes se retiraron.

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Hice un repaso a los acontecimientos de esta escalada de tensiones en el blog Magnet, donde llevo semanas colaborando. De paso, he vuelto a actualizar mi blog Flanco Sur con noticias de seguridad y defensa de los países del Magreb y África Occidental.

La amenaza yihadista en una África globalizada

Casa África
Interviniendo en Casa África en las jornadas “Yihad en África”

Mi interés por África surgió de forma accidental. Mi primera región de interés fue el Magreb, por su importancia estratégica para España. Durante la Guerra Fría, el arco Mediterráneo fue considerado el Flanco Sur de la OTAN, así que en 2002 creé Flanco Sur como página web. Pero tras unos pocos años, eran los comienzos de la década pasada, caí en la cuenta que en el horizonte no había ninguna probabilidad de conflicto. Es más, el nuevo escenario posterior al 11-S colocaban a España y Marruecos enfrentados a amenazas comunes que llevaban a una mayor cooperación policial y de inteligencia. Todos los acontecimientos interesantes estaban sucediendo más al sur del Magreb.

En paralelo, mi interés como sociólogo por la transformación de la guerra me llevó a leer sobre los conflictos armados de África Occidental durante los años 90. Por aquel entonces, además, empezaron a llegar las primeras pateras a Canarias, fenómeno que siguió de cerca Pepe Naranjo [1]. Para mí era relevante comprender lo qué había pasado en Sierra Leona o Liberia para entender de qué hubía la gente que llegaba a Canarias. Así que quizás influyó también mi condición de canario, porque mirar al sur suponía mirar a África Occidental y no al Magreb.  En 2005 hablé por primera vez del “Flanco Sur Profundo” como región estratégica para España. En 2015, el Ejército de Tierra organizó en Madrid unas jornadas para hablar del Sahel como “Frontera Avanzada”, así que podemos decir que el concepto ha sido totalmente asumido.

 Mi interés por la transformación de la guerra me llevó a analizar un nuevo tipo de conflicto que denominé “Guerras Posmodernas”. Hablo de posmoderno no en el sentido filosófico y cultural, sino histórico. En la historiografía anglosajona se entiende por Era Moderna el período que abarca de la transición de la Edad Media al Renacimiento hasta la aparición de la Sociedad Industrial. Ese período se caracteriza por la aparición y consolidación de la institución del Estado-Nación. Así que las Guerras Posmodernas son el tipo de guerras que aparecen tras la Segunda Guerra Mundial en una nueva era en el que el Estado-Nación deja de ser el actor fundamental del panorama internacional por la aparición de actores supra-estatales y subestatales. Por un lado, como actores supra-estatales tenemos organizaciones como la Unión Europea que organiza sus propuias misiones militares. Por otro lado, como actores sub-estatales tenemos una enorme diversidad de actores que van desde grandes corporaciones que manejan una riqueza superior a la de países, movimientos sociales, ONGs y por supuesto grupos armados. Asistimos a la aparición de fenómenos transnacionales a los que un sólo país ya no es capaz de hacer frente, desde el cambio climático al terrorismo. Además, desde el fin de la Segunda Guerra Mundial se ha producido una disminución de las guerras convencionales en las que se enfrentan los ejércitos regulares de Estados-Nación, para dar lugar a conflictos intra-estatales. Esos sí, esos conflictos internos están altamente internacionalizados, con la presencia de una multiplicidad de actores externos (desde medios de comunicación, a ONGs y contratistas privados, etc.). Otro fenómeno relevante es que se ha producido una converencia entre los conflictos armados y el crimen organizado, donde se desdibujan los conceptos clásicos de defensa y seguridad. Es un espectro amplio en el que en un extremo tenemos la militarización de la policía o la violencia del Narco en México y Centroamérica que llegan a cotas de guerra civil, mientras que en  el otro lado del expectro tenemos a grupos armados dedicados al crimen organizado y la explotación de recursos. Este último fenómeno tiene que ver con la ausencia de la financión, con ciertas excepciones como Siria, de grupos insurgentes por parte de los gobiernos de Washington, Moscú, Pekín. La Hábana o Trípoli, como en los tiempos de la Guerra Fría. Una última característica de las Guerras Posmodernas, una característica que es emergente, es la importancia de la dimensión inmaterial, dada la importancia de la información. Bien, considerando la propia información como arma, o bien considerando la ciberguerra.

En el caso del yihadismo en África, el marco conceptual de las  “Guerras Posmodernas” es perfectamente aplicable a los casos de Mali, Nigeria y Somalia, por ejemplo. En los tres países tenemos conflictos internos que enfrenta al gobierno con fuerzas yihadistas pero se trata de conflicto con una alto grado de internacionalización, en el que están presentes tanto actores supra-estatales como sub-estatales. En los tres casos tenemos organizaciones internacionales y regionales, como la ONU, la Unión Europea, la Unión Africana o la organización de países de la cuenca del Lago Chad. Tenemos como actores presentes en los conflictos a fuerzas de organizaciones supra-estatales, como los cascos azules y a las fuerzas europeas en Mali. También tenemos fuerzas de paz de la Unión Africana en Somalia. Pero también tenemos actores sub-estatales, como son las empresas militares privadas. Por ejemplo, STTEP International estuvo en Nigeria asesorando al ejército en su lucha contra Boko Haram y Bancroft Global Development asesoró a las fuerzas ugandesas que nutrían la fuerza de paz de la Unión Africa en Somalia. Pero la privatización de la guerra tiene otros ejemplos, como es la participación de la aerolínea canaria NAYSA en el esfuerzo logístico francés en el Sahel. Aunque los casos de Mali, Nigeria y Somalia se traten de conflictos internos, la violencia en los tres casos es transnacional y ha desbordado las fronteras nacionales. Sea desde Mali al Sahel, Nigeria a la cuenca del lago Chad o de Somalia a Kenia y Uganda.

ATR-72 de NAYSA
ATR-72 de NAYSA con los colores de Binter Canarias transportando soldados franceses en el Sahel.

La transformación de la guerra tras el fin de la Guerra Fría generó un amplio debate académico tras la publicación de Nuevas Guerras de Mary Kaldor en 1999. Se discute cuánto hay de nuevo en las Nuevas Guerras pero precisamente por eso yo no señalo el fin de la Guerra Fría como el comienzo de una nueva era, sino que retrocedo a la Guerra Fría como un período de ransición. Así, podríamos aplicar perfectamente el marco anterior de las Guerras Posmodernas a la crisis del Congo y a la  Guerra de Biafra en los años setenta. Así que África fue un escenario temprano de la transformación de la guerra que vimos luego en el resto del mundo. Todo el debate sobre la crisis de los Estados post-coloniales africanos antecedió en años al actual debate sobre la crisis de los estados árabes (Libia, Siria, Iraq, Yemen, etc) y el legado del acuerdo Sykes-Picot, del que se celebra este año su primer centeario. Así que puestos a abordar el fenómeno del yihadismo en África tenemos que señalar que África no se trata de un escenario secundario de la yihad, si revisamos las cifras de víctimas mortales y desplazados.

Víctimas mortales del terrorismo

Grupos yihadistas más letales

Resulta que la violencia yihadista en Nigeria alcanza cifras de víctimas mortales que lo pone a la par de países en conflicto como Iraq y Siria. Es más, en 2014 el grupo Boko Haram alcanzó el triste hito de ser el grupo yihadista más letal del mundo en sus ataques terroristas. Así que podemos afirmar la centralidad de la yihad africana en el panorama de la yihad global. Y eso es así porque el Islam africano no se ha visto ajeno a las dinámicas del mundo musulmán, donde encontramos violencia inspirada por el salafismo-yihadista desde la cuenca del Lago Chad al sur de Filipinas. Siempre se ha señalado la tradición de tolerancia del Islam africano. Sin ir más lejos, tras el 11-S el periodista Yaroslav Trofimov del Washington Post se embarcó en un viaje por el mundo musulmán [2] y se desplazó a Mali para conocer mejor su Islam pacífico y tolerante. Trofimov viajó a Mali porque había encontrado que según Freedom House de los 47 países de mayoría musulmana Senegal y Mali eran los único que recibían la clasificación de “totalmente libre”. Aproximadamente una década después, Mali era el corazón de la yihad en el Sahel.

El salafismo-yihadista llegó a África tras el fin de la yihad afgana, el crisol donde nació el yihadismo global. Los veteranos de la guerra de Afganistán lanzaron campañas de violencia en países como Egipto y Argelia. La conmoción provocada por el ataque a turistas en Luxor en 1997, un atentado con 62 muertos, colocó a la sociedad egipcia en contra de la violencia yihadista. En Argelia, en cambio, la violencia se dio en el contexto de una guerra civil. Los yihadistas más recalcitrantes del Grupo Islámico Armado pasaron al Grupo Salafista para la Predicación y el Combate, mientras el país vivía un proceso de reconciliación nacional. Los yihadistas, derrotados, marcharon al sur y en 2006 el Grupo Salafista para la Predicación y el Combate se alió con Al Qaeda para transformarse al año siguiente en Al Qaeda en el Magreb Islámico. A partir de ahí, la violencia yihadista se expandió a Mauritania, Mali, Níger, etc.

En Nigeria encontramos un proceso parecido, donde el Islam local se vio influenciado por los acontecimientos globales. Tras la Revolución Iraní, se producen conversiones al chiísmo, una corriente musulmana ajena a la tradición nigeriana. El islamismo arraiga en Nigeria, pero no debemos pensar en ellas como corrientes conservadoras que pretenden mantener una tradición. Sino que se trata de un proceso de re-islamización. La sharía es introducida por primera por un estado nigeriano en fecha tan tardía como enero de 2000. Recordemos el caso de Amina Lawal, condenada a la lapidación por tener un hijo fuera del matrimonio.

Boko Haram
Boko Haram asumió desde 2010 un discurso y una estética parecida a la de Al Qaeda y en 2015 se vinculó al Estado Islámico.

El salafismo-yihadista encontró eco en África porque sirvió para articular agravios en países con toda una serie de problemas particulares. Pensemos en un país africano, antigua colonia francesa. El país tiene un norte desértico, donde vive población pastoril y nómada, y un sur fértil cruzado por ríos que fue llamado el “país útil” por los franceses. La administración colonial se nutrió de habitantes del sur. Y cuando el país alcanzó la independencia, el Estado post-colonial heredó la misma estructura, con habitantes del sur copando el gobierno, la administración pública y las fuerzas armadas. Tras unos años de sequía y una crisis en Libia, comenzó un conflicto armado en el país. ¿De qué país hablo? ¿Mali en 2012? Chad entre 1965 y 1990. Pero el guión del conflicto chadiano efectivamente coincide con el de Mali. ¿Qué pasó entonces 30 años en Mali después? Que en Chad la insurgencia del Frente de Liberación Nacional del Chad (FROLINAT) era de inspiración marxista y apoyada por la Libia de Gadafi como una lucha anti-colonial para acabar la influencia francesa. En Mali en 2012 no quedaba rastro de los los movimientos políticos de la Guerra Fría y las luchas locales eran ahora de inspiración salafista-yihadista.

Hemos visto que África es una región donde asistimos de forma temprana a la transformación de la guerra, que es un escenario importante de la yihad global y que el Islam africano ha sufrido una transformación paralela al mundo musulmán. África es una región conectada al mundo. Y esa hipótesis se comprueba al constatar también efectivos positivos del África globalizada. Véanse los reportajes “África Conectada” en Planeta Futuro y “Los 15-M africanos” en Áfricaye, donde descubrimos los movimientos sociales africanos que usan las redes sociales.

[1] Véase su libro Cayucos (Debate, 2006).
[2] Viaje que quedó plasmado en el libro Faith at war (2005).

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Diez años después se cierra un círculo: Un Flanco Sur Profundo

CVYRAMCWEAEuXrEMe he enterado hoy en Twitter, gracias a Joan Tusell, de la publicación del Cuaderno de Estrategia nº176 Sahel 2015, origen de desafíos y oportunidades del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE). Y allí, en una nota a pie de página de la introducción, obra del teniente coronel Jesús Díez Alcalde, aparece una mención a mi texto “Un Flanco Sur Profundo: El arco de inestabilidad de África Occidental” como un texto que anticipó lo que estaba por venir. Fue una comunicación académica que presenté en noviembre de 2008 en un congreso organizado conjuntamente por la Universidad de Granada y el Mando de Adiestramiento y Doctrina (MADOC) del Ejército de Tierra. Apareció luego, en 2012, como capítulo de libro en la obra Defensa y Globalizacióncoordinada por los profesores Carlos de Cueto Nogueras y Adolfo Calatrava. En “Un Flanco Sur Profundo: El arco de inestabilidad de África Occidental” hablé de la expansión de grupos yihadistas en el Sahel y la nueva ruta de entrada a Europa de la cocaína sudamericana por África Occidental, dos fenómenos que aprovechaban la debilidad de los Estados de la región y cuya convergencia, dije, “convierten a la zona en un área de interés estratégico para nuestro país”.

Resulta gracioso pensar ahora que escribí en 2008 aquello, había acuñado el concepto en marzo de  2005, con la sensación de estar llegando tarde. En mis conclusiones recomendaba a España una estrategia proactiva en la región. Sobra decir que en aquel entonces hablar del tema en España era predicar en el desierto. Años después, África Occidental es un región prioritaria para España. En algún momento de los dos últimos dos años se dio la circunstancia de que seis de las nueve misiones internacionales en curso de las fuerzas armFrontera_internetadas españolas eran en África. El Ejército de Tierra dedicó unas jornadas el pasado mes de marzo a África como “Frontera Avanzada”. Y en junio escuché al general Ballesteros, director del IEEE, hablar del Sahel en unas jornadas en la sede de Casa África en Las Palmas como la “frontera de seguridad” de España. Se puede decir que el tema está completamente asumido. Y es de destacar que aparte del Cuaderno de Estrategia nº176 Sahel 2015, origen de desafíos y oportunidad, el IEEE recientemente publicó la Monografía Nº144 África.

Cabe darle las gracias al teniente coronel Jesús Díez Alcalde por la mención. Ver mi nombre en un documento del IEEE es un orgullo. Y refleja todo lo que ha cambiado en este tiempo desde aquellos tiempos en que yo era simplemente alguien que tenía un blog. El pasado mes de junio salió mi primer artículo en la revista Ejército, precisamente sobre la Operación Serval en Mali. Los últimos acontecimientos en Libia, Mali y Nigeria son la señal de que hay mucho de lo que escribir.

Marines en Morón

Ciudadanos estadounidenses son evacuados de Monrovia en un helicóptero ruso de una empresa contratista durante la Operación
Ciudadanos estadounidenses son evacuados de Monrovia en un helicóptero ruso de una empresa contratada por el Departamento de Estado durante la Operación “Shining Express” (2003)

Recientemente el gobierno español envió a las Cortes la autorización para que la Special Purpose Marine Air-Ground Task Force Crisis Response-Africa del USMC en la base española de Morón pueda aumentar su tamaño.

Si han leído la prensa rusa en español y los medios simpatizantes de Putin en España en ambos extremos del espectro político, se trata de una grave cesión de la soberanía nacional que pone a España al servicio de la política imperialista estadounidense en África. ¡“El gobierno entrega Morón a los marines norteamericanos”! ¡“Ampliación de Morón convierte a España en una parte del Pentágono”! Para cualquiera que no haya estado escondido en una cueva en los últimos años tres años sabrá que todo esto gira en torno a un solo asunto: Bengazi.

El 11 de septiembre de 2012 se produjo un ataque yihadista contra el consulado estadounidense en Bengazi (Libia). El embajador estadounidense y un informático del servicio resultaron muertos. Personal armado de la CIA que operaba desde un edificio cercano acudió al rescate del personal diplomático para llevarlo hasta ese segundo edificio, convirtiéndose el lugar en objetivo de los yihadistas. Dos agentes de seguridad de la CIA resultaron muertos al impactar sendos proyectiles de mortero en la azotea mientras ocupaban posiciones defensivas.

El asunto se convirtió en el centro de una campaña contra el gobierno de Barack Obama, agitada incesante y machaconamente durante bastante tiempo por medios como Fox News. Se acusó al gobierno de no haber proporcionado la seguridad adecuada a la delegación diplomática, de haber ignorado las peticiones de auxilio desde Bengazi, de no contar con una fuerza de reacción rápida, etc.

El asunto fue diseccionado por Jack Murphy y Brandon Webb en Benghazi: The Definitive Report. Su tesis es que la CIA estaba llevando a cabo una campaña agresiva contra las fuerzas yihadistas en la región sin informar al Departamento de Estado, que ignorante del contexto no tomó las medidas de seguridad pertinentes.

Un MV-22 Osprey durante un ejericio en la base de Morón.
Un MV-22 Osprey durante un ejericio en la base de Morón.

En el pasado ya Estados Unidos realizó misiones de evacuación en África. En el caso de Liberia, sucedió dos veces: Operación “Sharp Edge” (1990-1991) y Operación “Shining Express” (2003). En este último caso, se desplazaron helicópteros desde Islandia porque en aquel entonces las misiones en África dependeían del mando europeo EUCOM.

La respuesta del gobierno estadounidense tras el ataque de Bengazi fue crear la Special Purpose Marine Air-Ground Task Force Crisis Response-Africa, dotada con convertiplanos MV-22 Osprey como fuerza de contingencia para el continente africano. Cuenta con cisternas KC-130 como apoyo y se ubica en la base aérea conjunta de Morón, lo que proporciona cercanía geográfica al Norte de África. Los MV-22 disponen además de una mayor velocidad de crucero que un helicóptero.

¿Qué saca España de todo esto? Lo que el gobierno ha estado dispuesto o ha sido capaz de negociar. Se habla de 36 millones de euros en obras que serán contratadas con empresas españolas. Hubiera sido una buena oportunidad, por ejemplo, para negociar la creación de un campo de adiestramiento en Rota con estándares estadounidenses del que se hubieran beneficiado marines y los infantes de marina españoles. Pero para eso, claro, habría primero que ser conscientes de las carencias que se tienen.