Fantasías económicas sobre España de ayer y hoy

España ha vivido ya más tiempo en democracia (1978-2025) que lo que duró el régimen de Franco (1939-1975). Así que el tiempo transcurrido desde aquel periodo ha permitido la aparición de un fenómeno curioso: los nostálgicos del Franquismo que no lo vivieron y mucho menos lo han estudiado. Se trata de un Franquismo de fantasía construido desde la ignorancia.

La primera línea argumental es que Francisco Franco fue un líder excelente que desarrolló España. Mencionan el despegue económico de los años 60, enumeran grandes empresas industriales y destacan el dato de qué lugar ocupaba España en el ránking de economías más grandes del planeta. Hablan del periodo 1959-1979, que arranca con el Plan de Estabilización de los “tecnócratas del Opus” y que termina con la segunda crisis del petróleo. Un momento que coincide además con la entrada de España, según varios organismos internacionales, en la categoría de “país desarrollado”.

Obvian las personas que se fijan en ese periodo histórico que hubo otro anterior: los veinte años que transcurren desde el fin de la guerra civil en 1939 al mencionado Plan de Estabilización. Fueron los años de la fallida autarquía económica y del aislamiento internacional, que el Franquismo trató de romper con sus relaciones con la Argentina de Perón y los regímenes árabes.

Franco y Nasser. Foto: ABC

Sólo el fracaso de la senda económica seguida por el Franquismo le llevó a un cambio de rumbo económico que sí dirigió al país a la etapa de desarrollo en un contexto internacional favorable pero llegando con retraso. Y es que las personas que atribuyen el milagro económico exclusivamente a Franco olvidan que el periodo que va del fin de la Segunda Guerra Mundial (1945) a la segunda crisis del petróleo (1979) fueron años de prosperidad en Occidente, llamados “los treinta [años] gloriosos” en Francia y el “milagro económico” en la República Federal de Alemania.

La siguiente línea argumental es más elaborada. Plantea la idea de que aquella senda de desarrollo económico fue cortada por una conspiración internacional. La versión más simple le echa la culpa a Felipe González, presidente del gobierno de España de 1982 a 1996, que habría desindustrialziado España por pura torpeza y maldad. Aunque hay versiones que le atribuyen hacerlo por obedecer órdenes de Alemania o de los poderes ocultos que manejan el mundo.

La versión más compleja de esta narrativa es una teoría de la conspiración que presenta a la España de Franco como un país imparable, camino de convertirse en potencia nuclear gracias al Proyecto Islero. Ahí entrarían Henry Kissinger y la CIA para lograr que ETA matara al presidente del gobierno, el almirante Carrero Blanco, acontecimiento que por lo visto provocó que España se convirtiera en una democracia y abriera su economía al mundo. Nunca me ha quedado claro la relación que esta teoría establece entre contar con el arma atómica y ser un país desarrollado de avanzada tecnología porque ahí está el ejemplo de Pakistán. Ni tampoco entiendo cómo los defensores de que España entrara en los años 80 con una economía cerrada creen que esa vía habría convertido a España en una potencia.

Sobra decir que los defensores de esa teoría de que España no fue una superpotencia económica por culpa de poderes ocultos que actuaron en la sombra pasan siempre por alto la coyuntura económica, la globalización y la competencia de las potencias emergentes que hizo que astilleros, altos hornos y minas de carbón españolas fueron menos competitivas. Estoy seguro que hay mucho que contar sobre las imposiciones de Francia y Alemania para que España pudiera entrar en la Comunidad Económica Europa, pero ahora quiero hablar de las otras fantasías económicas sobre España.

De la misma forma que tenemos a los nostálgicos del Franquismo que nos hablan de la España que pudo ser y no fue con imágenes retrofuturistas creada con Inteligencia Artificial tenemos a una pluralidad de personajes que nos cuentan en redes sociales que la España actual es “Ecuador con mejores carreteras”.

Imagen: Brilliant Maps.

La aparición del dato que comparaba el tamaño de Rusia con el de la economía de la Península Ibérica (España + Portugal) generó contrariedad en toda clase de prorrusos, desde la alt-right estadounidense al peronismo argentino. Sin olvidar algún «identitario» de Europa o Norteamérica empeñado en explicarnos la superioridad de la gente rubia y de ojos claros sobre el resto. En su cabeza era imposible que la Madre Rusia tuviera una economía del tamaño de dos países tan insustanciales como España y Portugal. Al fin y al cabo, Rusia tiene yacimientos de gas natural y misiles balísticos intercontinentales. Así que negaron la veracidad del dato, atribuyéndolo a una manipulación interesada por parte de economistas occidentales que garabatean cifras sobre el papel ajenos a la «economía real». Y a continuación hicieron comentarios despectivos del tipo “la economía española se basa en la venta de sangría y en el alquiler de tumbonas de playa”. Se trata de una idea que antes la había leído difundida por personas de Hispanoamérica que sospecho nunca han pisado España pero que guardan a nuestro país envidia o resentimiento.

España tiene serios problemas por el estancamiento económico sufrido en el siglo XXI. Y es posible que la combinación de deterioro de la democracia y la transformación del estancamiento en declive se termine convirtiendo en decadencia. Pero, de momento, España sigue siendo un país desarrollado. Y sólo tenemos que acudir a las estadísticas sobre exportaciones para ver “de qué vive España”. Y no, no lo hace de exportar vino y jamón.

Exportaciones españolas. Imagen: Wikimedia.

Como podemos ver, las cinco mayores exportaciones españolas son industriales: automóviles (10,8%), petróleo refinado (3,86%), componentes de vehículos (3,32%), medicamentos empaquetados (3,12%) y furgonetas (1,9%). Nos tenemos que ir a los productos de exportación que ocupan los puestos 6º al 10º para encontrar productos del sector primario: carne de cerdo (1,6%), aviones y helicópteros (1,18%), cítricos (1,12%), aceite puro de oliva (1,06%) y ropa de mujer (1,02%).

Rusia en cambio es una país cuyas principales exportaciones son hidrocarburos, minerales, cereales, madera… Son datos de una economía menos diversificada en la que encontramos «islas» como la industria militar y la industria aeroespacial, con sus particulares problemas y limitaciones. Ya vimos en una visita de Putin a una fábrica militar rusa después de la invasión de Ucrania de febrero de 2022 que la maquinaria de precisión y las máquinas herramientas eran de origen extranjero, fundamentalmente europeo. Sin embargo, Rusia también genera fantasías pero de signo contrario. En 2014 recuerdo leer sobre la Operación «Doble Águila», el golpe maestro de Rusia acumulando reservas de oro que iba a poner al país en el camino de poder dejar atrás a Unión Europea. Un «sorpasso» posible porque la de Rusia era una economía «real» en oposición a la de los países de la Unión Europea, puro humo (especulación financiera e inmobiliaria). Otra vez, el mismo tipo de fantasía partía del desconocimiento de qué producen unos y otros países.

Comments

6 respuestas a «Fantasías económicas sobre España de ayer y hoy»

  1. Avatar de Rui
    Rui

    Hola señor Jesús me ha encantado su artículo gracias seguiré leyéndole gracias

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  2. Avatar de MDII
    MDII

    Ya sabes, Jesús, demografía, energía e industria.

  3. Avatar de Pasaba por aquí
    Pasaba por aquí

    Ni tanto ni tan calvo. Hay que saber interpretar bien los datos y no abrumarse con ellos.

    Y luego está la Historia… y los testimonios de los que vivimos el (tardo)Franquismo en todas sus facetas y la llegada de la democracia. Francamente (y no es un juego de palabras) España está en decadencia.

    1. Avatar de Pedro
      Pedro

      ¿España en decadencia? En decadencia estaríamos cuando millones de españoles tenían que emigrar a servir y como mano de obra barata para escapar de la miseria. Y éramos unos parias mundiales. Sin ninguna duda, hemos disfrutado los mejores 50 años de la historia de España, porque España son los españoles. Y los españoles a nivel mundial nos encontramos en todos los parámetros de calidad de vida, sanidad, seguridad, una sociedad abierta, integrada en Europa, que crece económica y demográficamente. Donde personas de todo el mundo, pobres y ricas, vienen a vivir, y nunca los españoles habían viajado de turismo tanto como ahora. Nunca había habido 22 millones y medio de personas trabajando, y el 10% de paro es el menor en 50 años salvo el pico de 2008. Hoy tenemos un PIB per cápita mayor que Japón o Corea del Sur. Claro que hay muchas cosas mejorables, pero cada vez nos acercamos más a los países del norte de Europa que funcionan mejor, fuera de ahí en casi todos sitios las cosas son bastante peores pero la gente aquí no lo ve porque ni se lo imaginan, no saben lo que tenemos.

      Yo, nacido en 1970, he vivido infinitamente mejor que mis padres nacidos en los 40. Y mis hijos adolescentes están viviendo mucho mejor que yo a su edad.

      Cuando digo que, sin ninguna duda, hemos disfrutado los mejores 50 años de la historia de España, porque España son los españoles, habrá quien diga que la época imperial de los siglos XVI y XVII fue el culmen de España, pero no. Siglo de Oro es una etiqueta engañosa, inventada en el romanticismo nacionalista del siglo XIX. El Imperio destruyó Castilla. Era un proyecto de gobernantes extranjeros que pagaban los castellanos. Los comuneros y otros intentaron evitarlo, pero fracasaron. Las guerras continuas vaciaron los campos y las arcas, el oro y la plata de América solo sirvió a los monarcas y solo pasó por aquí, provocando una brutal inflación, eso sí. La realidad era que la vida de la mayoría de españoles era miseria y violencia, el Imperio se mantenía con el sacrificio de muchos españoles y el beneficio de solo unos pocos, la mayoría no vivió el Imperio con orgullo sin como lo que era, una carga.

      1. Avatar de JOSE VALENTIN PEREZ GALAN
        JOSE VALENTIN PEREZ GALAN

        Claro, claro .

  4. Avatar de Pedro
    Pedro

    España en el franquismo era un país tercermundista en todos sus aspectos. Cuando se decía que África empezaba en los Pirineos no era ninguna broma. Y esto no me lo tiene que contar nadie, lo vi yo con mis propios ojos. Nacido en 1970, aunque era niño, recuerdo como era este país en 1976, 77 o 78. Más parecido a Marruecos que a Francia.

    Mi familia es originaria de un pueblo que llegó a tener cerca de 500 habitantes, pero entonces ya solo tenía un par de cientos de habitantes por la emigración. La gente vivía miserablemente, atraso, suciedad, duros trabajos manuales sin maquinaria, las calles eran de tierra y piedras, no había teléfono, y ni siquiera había agua corriente en las casas. Esto último significaba que había que ir a por agua a la fuente, y que no había baño en las casas, las necesidades se hacían en la cuadra de los animales. Hasta entrado 1978 no llegó el agua corriente a las casas, a las cocinas, y se hicieron baños. Hoy en invierno solo viven en el pueblo una docena de personas, todas mayores de 65 años.

    Eso sí, casi todos eran franquistas convencidos, que consiguieron que el 99% de los jóvenes del pueblo emigraran a Madrid o Barcelona. O a Francia o Alemania a hacer los trabajos más bajos como mano de obra barata. Vamos como los marroquíes o ecuatorianos. Entre 1953 y 1973 3 millones de españoles emigraron a Europa o América, más de un 10% de la población, como si ahora 4,5 millones de españoles salieran del país.

    Y los millones que inmigraron a Madrid, como mis padres, vivían en suburbios del extrarradio en condiciones lamentables, con barrios enteros llenos de chabolas por Vallecas, Villaverde, Orcasitas o Carabanchel, o en bloques penosos por los municipios pegados a Madrid, sin servicios públicos dignos de tal nombre, ni sanidad o educación decente, con unos niveles de marginalidad, y delincuencia tremendos. Cuando nací, en el Hospital La Paz, mis tíos no encontraban taxista que se atreviese a llevarlos a las 12 de la noche a su casa de un barrio de Vallecas. Ese era el orden y seguridad en el franquismo.

    La emigración no se organizó. La gente se iba a casas de familiares, a chabolas, a pisos lamentables, y fue con la llegada de la democracia cuando se hicieron las aceras, los colegios, los ambulatorios en cantidad y calidad suficiente, lo de antes era mínimo, de nivel tercermundista. Los trabajos eran en unas condiciones que ahora nadie aceptaría, los hombres 12 o 14 horas muchas veces en dos trabajos, y las mujeres a servir. No es ideología, lo vi con mis ojos. Hay quien tiene la percepción de la realidad, de aquella realidad, distorsionada, porque entonces eran jóvenes y ya no, porque lo son ahora y no lo conocieron, o porque eran de los pocos que vivían dignamente, a costa del resto. Con otro régimen como el de Francia, Alemania o Gran Bretaña, hubiera sido totalmente diferente.

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