¿A alguien le importa la Reserva Voluntaria española?

La Reserva Voluntaria posiblemente sea el componente menos conocido y comprendido de las fuerzas armadas españolas [1]. Y es un ejemplo de esa peculiar capacidad que tiene el Ministerio de Defensa español de generar agravios comparativos entre colectivos profesionales, logrando que tanto los perjudicados y los supuestamente beneficiados queden descontentos.

La reserva es, por lo general, una fuerza formada por ciudadanos movilizables en caso de guerra, catástrofe o emergencia de cualquier tipo, momento en que se convierten temporalmente en militares de pleno derecho.

En países con servicio militar obligatorio, como Suiza o Israel, se forma parte automáticamente de la reserva al finalizar el servicio militar y hasta bien entrada la vida adulta. La reserva también es un pilar destacado de las fuerzas armadas de los países escandinavos y bálticos. En estos casos, la reserva existe para aumentar el tamaño de las fuerzas armadas de países con una base demográfica pequeña. Así, el ejército regular lituano cuenta con 7 batallones de infantería regular y con 9 batallones de reservistas.

Reservista lituano en las maniobras Allied Spirit VIII junto con un militar de las fuerzas especiales estadounidenses.

En países donde existen fuerzas armadas profesionales sin una amenaza directa al territorio pero con numerosos compromisos internacionales, como Estados Unidos, Reino Unido y Francia, la reserva se organiza como una fuerza que combina tanto unidades de combate como unidades de apoyo que compensan los sucesivos recortes sufridos tras el fin de la Guerra Fría. Así, el Cuerpo de Infantería de Marina de los Estados Unidos tiene tres divisiones regulares y una cuarta reservista. Mientras que tras la última reforma del ejército británico, el 70% del personal estará encuadrado en unidades regulares y el 30% restante en unidades reservistas.

En el caso británico al igual que en el francés, existen unidades reservistas con cometidos de apoyo pero también unidades reservistas de combate integradas en unidades regulares. Por ejemplo, la brigada paracaidista británica cuenta con un batallón y una batería de artillería formada por personal reservista. Mientras que en Francia el 2º Regimiento Extranjero Paracaidista cuenta con una compañía reservista (la 8ª) y el 92º Regimiento de Infantería cuenta con dos compañías reservistas (la 6ª y la 7ª) [2]. En el caso de Estados Unidos y Reino Unido incluso encontramos unidades de operaciones especiales formadas por reservistas, como el 19th Special Forces Group y el 21st SAS.

Reservista del 19th SFG(A) en Afganistán.

Las unidades reservistas tienen habitualmente una organización territorial. Generalmente porque están concebidas como unidades de defensa territorial en la que su personal está familiarizado con el terreno donde combatirá y su centro de movilización está cerca de casa. El más extremo es el caso suizo, donde los reservistas guardan en casa el uniforme, el arma y la munición. En el caso estadounidense y británico también se sigue una organización territorial por cuestiones de formación y movilización. En el caso estadounidense, los reservistas de la Guardia Nacional dedican un fin de semana al mes a formación y quince días al año a ejercicios militares. En la reserva de la infantería de marina británica, hay una sesión de formación semanal en horario nocturno con fines de semana adicionales.

Una vez hecho un repaso rápido y somero al fenómeno del reservismo hay que decir que la Reserva Voluntaria española no tiene nada que ver con todo esto que he contado. En España no existen unidades reservistas con organización territorial y un plan de formación continua. La Reserva Voluntaria funciona como un “pool” de especialistas a disposición de las fuerzas armadas que se integran puntualmente en unidades, centros y organismos de las fuerza armadas, generalmente en oficinas. La mayoría de los reservistas voluntarios son oficiales y suboficiales con una media de edad elevada.

En un principio se convocaban plazas dos veces al año, pero desde la crisis de 2008 sólo hay una convocatoria anual. Las plazas tienen un perfil profesional concreto, como traductor o mecánico, existiendo plazas de oficial (alférez), suboficial (sargento) y tropa (soldado o marinero). El sistema de asignación de plazas es una especie de concurso de méritos, donde se puntua la experiencia militar, la formación académica, el conocimiento de idiomas, la condición de funcionario, etc. Cada aspirante tiene derecho a solicitar diez plazas y un sistema informático asigna las plazas ponderando los puntos que suman los méritos del aspirante con el orden elegido por las plazas. No existen pruebas físicas, sólo reconocimiento médico. Y no existe una organización territorial de la Reserva Voluntaria. Un reservista voluntario trata con la Delegación o Subdelegación de Defensa local para cuestiones burocráticas pero su unidad puede estar en la otra punta del país.

Si un aspirante obtiene plaza de reservista entonces ha de pasar un proceso de formación dividido en dos fases. La primera es un centro de formación con el resto de aspirantes. Por ejemplo, todos los aspirantes a reservista del Ejército de Tierra acuden al Centro de Formación de Tropa (CEFOT-2) de San Fernando (Cádiz). Mientras que los aspirantes a reservista de la Armada Española acuden al centro correspondiente. Por ejemplo, los oficiales a la Escuela Naval Militar en Marín (Pontevedra) y los suboficiales a la Escuela de Suboficiales en San Fernando (Cádiz). La formación militar básica dura dos semanas, lo que supone en realidad 5+5 días de formación. Hay que considerar el tiempo dedicado a burocracia, recogida de material, visitas, ensayo de la jura de bandera, examen final y jura de bandera. Es decir, la formación militar básica suele ser un trámite. De hecho, los reservistas de las primeras convocatorias cuentan que parecía no existir filtro alguno, como si la prioridad fuera engordar las cifras de la Reserva Voluntaria.

La segunda fase de formación se denomina formación militar específica y tiene lugar en la unidad del aspirante a reservista. En teoría consiste igualmente en quince días, pero lo habitual es que dure una sola semana. La experiencia de los reservistas varía. Y mientras algunos en ese periodo de formación simplemente se dedican a conocer su nueva unidad otros son puestos a prueba para comprobar su idoneidad en el puesto.

Los primeros reservistas voluntarios obtuvieron su plaza en 2003. En aquel entonces a nadie se le ocurió establecer una cláusula excluyente en el proceso de selección que obligara a tener formación académica o experiencia profesional relacionada con el cometido a desempeñar. Así, cuenta la leyenda urbana que algún aspirante a reservista obtuvo plaza de oficial en el Ejército de Tierra con 0 puntos simplemente porque solicitó una plaza con cometido burocrático en un organismo anodino que nadie más consideró atractiva. Para colmo, aunque en la teoría decía que las plazas ofrecidas habían sido creadas según requerimientos de las unidades, muchos reservistas aterrizaron en su destino encontrándose la sorpresa de que nadie les esperaba o nadie tenía idea qué tarea podía desempeñar alguien con su perfil.

Reservistas voluntarios en una de las raras ocasiones en que desfilaron a pie el Día de la Fiesta Nacional en Madrid. Foto vía CISDE.

El resultado fue que la Reserva Voluntaria arrancó en España como un pequeño caos donde a las unidades llegaron tanto reservistas sin ninguna preparación para desempeñar el cometido de su plaza como reservistas perfectamente preparados para desempeñar tareas que nadie había demandado. Sin olvidar a los reservistas que llegaron a unidades donde nadie había oído hablar jamás de la Reserva Voluntaria. A partir de ahí, se aplicó la españolísima ley de la selva, esto es la improvisación, el enchufismo, el saltarse el reglamento y el buscarse la vida.

Si añadimos que en sus inicios las activaciones fueron de una semana (dos días de burocracia y protocolo más tres días de actividad) para el militar profesional medio, el reservista voluntario era un marciano que aterrizaba bastante perdido una vez al año en la unidad. Especialmente, si tenemos en cuenta que muchos reservistas voluntarios residen lejos de su unidad, por lo que ni siquiera aparece por ella en las jornadas de puertas abiertas o alguna festividad especial como la patrona o algún aniversario especial. Si añadimos la habitual rotación de personal en las unidades militares, al cabo de unos años un reservista voluntario podía encontrarse que en su destino no conocía a nadie.

Entonces, llegó la crisis de 2008 y sobre las fuerzas armadas españolas cayó el hacha presupuestaria. Las convocatorias de plazas y las activaciones se restringieron. Nunca más se supo de los escasos cursos de formación que se convocaban. Hubo reservistas voluntarios que renovaron su compromiso trianual varias veces sin haber vuelto a pisar jamás su unidad en años. Por el camino, desapareció la Oficina General de Reservistas (OGRE), con lo que la Reserva Voluntaria perdió un órgano central que velara por su funcionamiento y desarrollo. Los dos únicos cambios sustanciales en la Reserva Voluntaria fueron la introducción de ascensos y que en las convocatorias de nuevas plazas se introdujo como imprescindible contar con conocimientos académicos o experiencia profesional acorde con el puesto. Esto último logró captar a reservistas voluntarios verdaderamente cualificados mientras las plazas ofertadas al menos parecían más concretas y ajustadas a las necesidades de las organismos, centros y unidades.

Escudo de armas de la desaparecida Oficina General de Reservistas (OGRE), a cuyo frente llegó a estar un general.

El tema de los ascensos resultó ser uno de los más espinosos. Según el reglamento de 2011, es condición necesaria para ascender “haber permanecido seis años en el empleo anterior y acreditar un mínimo de sesenta días de activación para prestar servicio en unidades, centros y organismos del Ministerio de Defensa o para participar en programas de formación continuada”. Evidentemente esto no hizo ninguna gracia a muchos suboficiales, que por boca de algunas asociaciones, cargaron contra la figura del reservista voluntario. Por supuesto, la mayoría de reservistas que apenas eran activados y a los que jamás se les había ofrecido plan de formación continua alguno les costaba verse como un estamento privilegiado dentro de las fuerzas armadas.

El resultado final es que se consolidó un modelo de Reserva Voluntaria de dos velocidades. Por un lado, tenemos a médicos, enfermeros y otros reservistas con perfiles muy especializados, como traductores, que son activados todos los años y por períodos que van de uno o varios meses. Estos reservistas son muy valorados por sus unidades y se sienten uno más trabajando en el día a día. En este grupo minoritario entran también los reservistas militares con contactos en los cuarteles generales. Son esos reservistas que hablan sin tapujos de “mi amigo el general me preguntó si querían que me activaran en su unidad”. Dentro de este grupo, sólo médico y enfermeros han sido activados para prestar servicios fuera de las fronteras españolas.

Por otro lado tenemos a la mayoría de los reservistas que son activados poco o casi nunca. Bien porque su perfil no encajaba en la unidad, bien porque llegó la crisis y se olvidaron de ellos. Incluso, existe el caso de reservistas voluntarios a los que el órgano burocrático competente se le olvidó avisarles a tiempo de que iniciaran los trámites de renovación de su compromiso como reservista y perdieron su condición de tal. Y están también esos otros que perdieron la condición de reservista voluntario porque pasaron los años y nunca fueron activados. Luego cambió el reglamento y se consideró suficiente para no perder la condición de reservista mostrar disponibilidad para ser activado.

Si tenemos que hacer balance, no creo que haya nadie satisfecho con el actual modelo de Reserva Voluntaria de las fuerzas armadas españolas. Incluso, si consideramos a esa minoría de reservistas voluntarios que son activados regularmente por amplios periodos de tiempo, tenemos que pensar que no están cumpliendo un papel de reservista como fuerza movilizable sino que están haciendo el papel de parche en destinos con problemas de personal. En esos casos, la Reserva Voluntaria realiza una función de Empresa de Trabajo Temporal. Tal es el caso de esos puestos de traductor que son cubiertos todo el año por doce reservistas, cada uno de los cuales sirve un mes al año en una rueda sin fin. La tendencia en el largo plazo sólo puede ser que las fuerzas armadas asuman que necesitan ofrecer contratos indefinidos a civiles para cubrir esos puestos especializados. Algo que por ejemplo hemos visto en el caso del Centro de Inteligencia de las Fuerzas Armadas.

Llegados a este punto, es de esperar que yo culmine este texto con una propuesta de una reforma de la Reserva Voluntaria, con ideas sensatas e imaginativas. Pero no lo voy hacer. He escrito casi dos mil palabras, mucho más de lo que yo esperaba. Y no me apetece seguir ahora. Puede que otro día me anime. La Reserva Voluntaria no le interesa a nadie. Durante la gestión de la ministra Chacón se habló de que era una legado incómodo de la era Trillo y se barajó su disolución.

Si buscamos en Internet, encontramos titulares que hablan de la Reserva Voluntaria como un “juguete roto” que sufre una “crisis” y “olvido”. Si consideramos que las fuerzas armadas españolas están en una crisis permanente de falta de dinero e ideas (véase el caos de reformas y contrarreformas del Ejército de Tierra) no podemos esperar entonces que haya dinero y cabeza para reformar la Reserva Voluntaria. Evidentemente, algún día la mierda golpeará el ventilador y todo será lamentos por no haber planificado con sensatez las cosas a tiempo.

[1] Eso puesto lo disputó durante un tiempo con la Unidad Militar de Emergencias.

[2] En el caso del Regimiento de Marcha del Chad se saltó la numeración para que la compañía reservista fuera la 9ª, recuperando la famosa unidad formada por españoles exiliados que entró primera en París.

20 comentarios sobre “¿A alguien le importa la Reserva Voluntaria española?

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  1. “Llegados a este punto, es de esperar que yo culmine este texto con una propuesta de una reforma de la Reserva Voluntaria, con ideas sensatas e imaginativas. Pero no lo voy hacer. He escrito casi dos mil palabras, mucho más de lo que yo esperaba. Y no me apetece seguir ahora.”

    Y haces muy requetebien, que dirían en mi pueblo, Jesús.

    Me gustaría añadir dos cosillas: un comentario que puede resultar “anecdótico” y, si me lo permites, una recomendación.

    En cuanto al comentario decir que el cuadro de exclusión médica está practicamente calcado (a no ser que en las últimas convocatorias haya cambiado que ya, por desánimo no lo he comprobado) al de las academias de oficiales y suboficiales. De tal suerte que puedes ser un excelente abogado en ejercicio o un funcionario con una formación académica de nivel universitario que crees que puedes echar una mano, o un ingeniero con experiencia en la empresa privada que…si tienes miopía alta, por poner un ejemplo, olvídate de acceder a plazas que se oferten para oficial o suboficial porque ya sabemos que para los “cortos de vista”, estos puestos quedan vetados. Entiendo que los cuadros de exclusión médica puedan ser exigentes para oficiales y suboficiales profesionales. Pero que no se haya creado uno distinto en el que se levante un poco más la mano para reservistas… pero vamos, que lo mismo ocurre, por ejemplo, si quieres acceder a togado militar: equiparar las aptitudes físicas de un futuro oficial de infantería a un futuro oficial de un cuerpo cuya labor la va a realizar fundamentalmente en la oficina es de traca. Falta de voluntad.

    Eso sí, en el caso de reservista podrás acceder a tropa en determinados puestos, y chupar garita como un campeón (labor digna y necesaria pero si tú crees que tienes una formación determinada, no pintas nada haciendo garitas). Y cuando uno dice hacer garitas, también dice poner mesas y manteles en el patio del cuartel el día de la patrona si tu activación ha coincidido con esa fecha. Vamos…. como en la mili de toda la vida en la que estabas varios meses, con formación nula (la mayoría de los reclutas lo unico que trataba era de sacarse el carnet de conducir para aprovecharlo en la vida civil) y pérdida de tiempo (y de otras cosas) absoluta.

    En cuanto a la recomendación, hilando con el tema de los reservistas en Suiza, recomiendo el libro “Vencer a la guerra” del general Éttiene Coppel (probablemente descatalogado). El tema central no es el de los reservistas en Suiza, pero lo toca tangencialmente (como parte de ese “servicio militar de por vida” que está establecido en el país. Una forma muy interesante de establecer una defensa de reserva. Es posible que, al ser el libro algo antiguo, esté un poco desfasado, pero bueno… yo lo recomiendo tanto porque explica muy bien el sistema de servicio militar suizo, como el tema principal del libro que, me vas a perdonar por el off-topic, no tiene que ver con el tema de tu entrada. En cualquier caso, si puedes ofrecer alguna bibliografía sobre el asunto, te lo agradecería.

    Un saludo y perdón por el rollo.

  2. Yo soy RV, y en fecha tan reciente como otoño de 2019 aún tuve que explicar que era este invento a personal profesional. Triste pero cierto.
    Yo soy de los que entró con titulación especifica y para mi cometido siempre hay trabajo para realizar y mi ayuda es más que bienvenida, y aún así, he pasado más años en blanco que con activación…
    Hay mucho trabajo que hacer en la Reserva Voluntaria, y las convocatorias anuales no cubren las bajas que se producen, con lo cual la sensación es “a extinguir”. una pena visto el panorama en paises vecinos.

    Saludos

    1. Soy Sargento Reservista Honorífico.
      Fui Sargento Reservista Voluntario del ET, de las primeras promociones.
      He visto de todo, en nuestro colectivo. Desde ignorantes totales, a Reservistas ejemplares.
      Mi especialidad es Administración, y en mi segunda activación, en mi Unidad se me ordenó no hacer nada. Fue mi segunda y última activación en mi unidad, donde el tratamiento y consideración personal, fue de todas las maneras, exquisito.
      El resto de activaciones, fueron cursos, y el primer desfile a pie, el 12 de Octubre de 2007.
      Fui baja por edad, y puedo decir, que dadas las características de nuestra desastrosaReserva Voluntaria, el balance de mi paso por la RV, ha sido positivo, aunque diste mucho de ser óptimo.

  3. Después de escribir esto caí en la cuenta que no mencioné el tema de los números. Por ahí se pueden encontrar noticias de los comienzos de la RV hablando de que se esperaba llegar a 15.000 reservistas. En la práctica nunca se pasó de 6.000 y los números han ido decreciendo. Sería interesante mirar cuántos reservistas perdieron la condición de tal por cuestiones psicofísicas, cuántos por edad y cuántos pidieron la baja voluntariamente o no renovaron.

    1. A día de hoy llevamos 152 bajas netas, esto es sumando nombramientos de nuevos RVs y restando los no renovados por diferentes motivos, bajas a petición propia, etc.. Si las convocatorias anuales rondan los 150, es fácil sacar conclusiones.

  4. Gran artículo, no cambiaría ni una coma. Mi caso fue: no renovación por falta de activaciones. Porque incluso una que me habían dado me la quitaron. Y me dicen que acuda al Contencioso Administrativo que lo tengo ganado, pero ni ganas ni pasta para meterme en esos líos. 9 años fui sargento RV del ET.

  5. Soy ex SgtoRV de Inf. de Marina de la segunda promoción de suboficiales RVs hace ya unos 15 años. Previamente lo fui en el Cuerpo General de la Armada pero solicité el cambio al ver que mis dos activaciones de dos semanas habían sido días de no hacer nada, mano sobre mano, nada de nada. Nadie contaba conmigo. Era yo el que me buscaba trabajo.
    En Inf. de Marina me integraron en una cia. y lo pasé de maravilla. Ahí valoraban mi forma física, mis ganas de trabajar y de pegar barrigazos. Fui un privilegiado porque ese tipo de destinos eran los menos. Y después, tras la crisis, dejaron de activarme.
    Estoy al 1000% de acuerdo con su entrada en todo lo que cuenta de la RV. Sólo añadiría la escasísima exigencia físico/mental que se imponía. He coincidido con RVs auténticamente dementes, frikis, sin la más mínima forma física ni ganas de sacrificarse, sólo obsesionados con enseñar la Tarjeta de Identificación Militar a todo el mundo, preocupados por que les dieran el sable, reclamar sus derechos o ponerse el uniforme sobre sus enormes barrigas para cualquier acto y pasearse por todos lados dando una tristísima imagen de las FAS. Yo he oído en persona mofas y chistes de civiles viendo a RVs uniformados (los civiles, claro, no sabían distinguir un profesional de un RV) con unos aspectos deplorables en actos a los que no deberían haber acudido uniformados lo que provocaba, además, la animadversión de los profesionales. He conocido también a RVs serios, rigurosos, callados y cumplidores pero fueron los menos. Y, en la mayor parte, sentí el agradecimiento y reconocimiento de los profesionales. Aún recuerdo, mientras corríamos por la Algameca, a unos oficiales que entre jadeo y jadeo, subida y bajada, kilómetros, sudor y esfuerzo me daban palmadas en la espalda y me reconocían lo que los RVs hacíamos abandonando a la familia, el trabajo o poniendo nuestras vacaciones al servicio de nuestro país.
    Un gran fiasco, en fin, lo de la RV en España de comienzo a fin. Una auténtica chapuza. Pese a todo, me siento orgulloso de haber pertenecido, de manera provisional, al cuerpo de Infantería de Marina.

    1. La Infantería de Marina siempre fue diferente en el tema del reservismo directamente porque sus mandos decidieron saltarse el reglamento, asignando a los reservistas a cometidos en función de su valía no en función del título de su plaza y tratándolos luego como uno más.

    2. Y algunos civiles, los menos, agradecemos vuestro compromiso, fallido, pero ilusionado, de pensamiento y acción de estar haciendo algo por viestrobpais.
      Un saludo y muchas gracias

  6. Y algunos civiles, los menos, agradecemos vuestro compromiso, fallido, pero ilusionado, de pensamiento y acción de estar haciendo algo por nuestro pais.
    Un saludo y mi agradecimiento sincero.

  7. Buenas tardes.
    Poco se puede decir de un artículo de alguien que se dice RV y se niega expresamente a proporcionar soluciones a un sistema de reservismo, el español, que evidencia unas grandes carencias.
    Tengo el honor de pertenecer a la primera promoción de RV de España, de todos los ejércitos y empleos. Fuimos diez sargentos de la Armada (CG e IM) que, desde luego, mantenemos la misma ilusión que cuando pisamos la ESUBO en mayo de 2004. Algunos, incluso, nos volvimos a presentar a los pocos años para optar a una plaza de oficial. Actualmente soy AN y la crisis de 2008 con su correlativa escasez de activaciones va a impedir que el año próximo ascienda a TN como algunos de mis compañeros de promoción que obtendrán ese empleo, o el de capitán en el caso de IM.
    Pero ello no condiciona ni limita un ápice el interés que tengo en la RV y con toda activación, por mínima que sea, intento que el militar regular tenga otra visión distinta de nosotros. Y creo que esa transición ya se ha producido. Ahora hay que seguir trabajando para que esa percepción del RV se eleve al estamento político militar que, en definitiva, es el que decide sobre nuestro régimen.
    Pero para ello tenemos que seguir en el camino, no desfallecer, hacer única cada activación para que su resultado llegue a donde tenga que llegar para que las soluciones sobre nuestro destino se decidan en el estamento que corresponda.
    Aclarar, en otro término de cosas, que además de los médicos y enfermeros RV desplegados en el exterior como apoyo a la fuerza también ha sido desplegado en la operación Atalanta un AN RV que ha estado embarcado durante 35 días actuando en OPERACIONES, no como apoyo a la fuerza de modo que, como desde el nacimiento de la RV, la Armada ha sabido aprovechar el valor intrínseco del reservista voluntario.
    Ejemplos como mi compañero AN RV embarcado en Atalanta suponen una sólida base para el necesario cambio de nuestro modelo.
    Pero, hasta para eso, hay que dar un paso al frente.
    Un saludo al comentarista Antonio al que he tenido el honor de conocer. Cuando personas tan comprometidas como él dejan la RV el modelo es un fracaso. Pero no las personas que se mueven por compromiso y entusiasmo.
    Saludos a todos.

    e para

  8. Cordiales saludos a todos/as. Fui reservista voluntario. Ilusionado y motivado. Me afectó absolutamente la crisis, y la paralización de las actuaciones. Pero entendí y propuse tener paciencia. Hasta q entendí lo q se esperaba de nosotros en esta nueva situación cuando coincidieron en el tiempo dos actos. La visita de la entonces reina Sofía al MOE y el concierto de una banda militar en el ADA (auditorio) de Alicante. Podéis imaginar q a los reservistas se nos invitó a “rellenar” las butacas mientras los “militares de verdad” estaban recibiendo a la reina. Días más tarde presenté mi baja.

  9. Al menos el curso de paracaidismo no me lo quita nadie.

    Despues todo fue cuesta abajo, al final podria haber hasta dado clases de matematicas a los chicos que se obsesionaban con las derivadas en el comedor, pero nada de nada.

    Y eso que no estaba en una unidad “mala” del todo.

  10. Personalmente veo este artículo más lejos de una crítica que la desgraciada realidad que vivimos los RV ESPAÑOLES. Sin querer establecer un agravio comparativo respecto a homonimos de otros países es verdad que estamos más dejados más olvidados mal aprovechados provistos de logística en su mínima expresión y ya es mucho decir. Opino que aún somos una figura con gran nivel de desconocimiento tanto a nivel militar como civil ya que ni unos ni otros tienen claro que es lo que somos y qué hacemos. Somos muchos y no creo que me equivoque al decir que estamos en la RV POR PURA VOCACIÓN , por sentimientos a veces encontrados entre ira y frustracion queriendo aportar nuestro granito de arena y nuestro corazón. Esperemos ver pronto que este artículo se queda obsoleto y solo queda en nuestros recuerdos.
    VIVA ESPAÑA!!!!
    VIVA LOS RESERVISTAS!!!!!

  11. El análisis hecho de la RV en España es magnífico. He pasado desde mi ingreso en la Armada en 2005 por todos los escenarios que se plantean, excepto las activaciones de larga duración, porque no he puesto el empeño suficiente ya que el camino lo conozco. Tal y como están las cosas es el Rv el que debe buscar en que unidad puede sumar y establecer los contactos necesarios para ser activado allí. No hay que tener pudor en llamar a las puertas y preguntar si tu perfil encaja y puedes aportar. He conseguido llegar a TN con activaciones de 14 días, incluida alguna de 7 y en ninguna de ellas mano sobre mano. A día de hoy la Armada y sus Rv activos han conseguido llegar a un modelo más que aceptable y cada día más especializado. La formación será y ya ha comenzado en mi caso (Curso NCAGS) el siguiente paso de la Rv.
    Un fuerte abrazo para todos.

  12. El artículo está muy bien escrito. El autor define la triste situación de la denominada Reserva Voluntaria de España. Una vez más, España desaprovecha una fuente de impulso e integración en la Sociedad por un claro deterioro de intereses. Hay una desidia total por parte del Gobierno de impulsar “para mantener” la Reserva Voluntaria, que logra mantenerse a flote por el entusiasmo de un grupo de personas, integrados por militares de carrera que creen y defienden la Reserva Voluntaria y por Reservistas Voluntarios que sacrifican sus intereses profesionales, familiares y económicos con el fin de servir a España en las Fuerzas Armadas. Encaja muy bien la frase de los años 60 de “Spain is Different!” Cualquier comparación con las diferentes fuerzas de reserva “voluntaria” de los países del entorno europeo, es una provocación al intelecto. En la Armada en cometidos de NCAGS y AWNIS se cree firmemente en el colectivo de Reservistas Voluntarios al igual que en la Unidad Militar de Emergencias, en el resto de destinos, depende, tristemente, de las personas que viven en dicho entorno.

  13. No suelo participar en estos hilos pero por lo que me toca y con ánimo de aportar datos, que si bien son personales, son extrapolables a otros muchos de mis compañeros de los que conozco su desempeño y aportación en la RV, unos aún en la RV y otros ya en situación honorífica. Me explico, desde mi ingreso como RV allá en el 2007, en la XIV promoción, y desde la ESUBO, no ha habido un solo segundo de arrepentimiento en la decisión que tomé. Tuve la fortuna de ser asignado a un destino donde no he parado de ser activado. Incluso 3 veces al año. Me encuadraron en Control de Tráfico Marítimo (NCAGS) y desde emtonces ha sido un no parar. Cursos de formación y actualización, presenciales en la Escuela Antonio Escaño, online a través de UVICOA, ejercicios diversos anuales, incluso dos al año. En este destino he aprendido muchísimo, me he enriquecido personalmente y creo aportar, cuanto menos mi voluntad de la que me consta la unidad reconoce. En concreto, NCAGS, es a mi parecer uno de los ejemplos de mayor éxito en la que la RV demuestra su eficacia. A lo largo de estos años he tenido cuatro comandantes que han visto del potencial de una RV que bien gestionada y.con un propósito útil, puede ser una herramienta súmamente eficaz en propósitos en los que se demuestra un trabajo de muy alto nivel tanto en ejercicios como en teatros reales donde también se nos despliega. En mi caso tengo activación en el OHQ Atalanta en breve, de lo que no puedo estar más orgulloso, sintiéndome útil y valorado. En un paréntesis en NCAGS y en “comisión de servicio” también aporté mi grano de arena en el EMAD durante 4 años intensos, en un destino donde cada equipo lo formábamos RVs de distintos ejércitos, y que en mi caso nos mandaba una teniente del EA. En estos años, también con formación intensa dada la especificidad de la labor, las activaciones eran incluso de tres meses, eso sí con mucho trabajo y por lo que certifican las respectivas felicitaciones personales recibidas por todos los miembros del equipo al que pertenecí y que conservo con más orgullo si cabe, ya que demuestra el reconocimiento de los jefes de los que dependimos. Volviendo a NCAGS, actualmente la RV hace una aportación extraordinaria. Esto es fruto de una clara visión del potencial que la RV tienen sus jefes. Todos los que he tenido, como dije, volcados con la RV, con especial mención al actual comandante que tenemos, un “ilustrado” a mi humilde entender, que ha sabido enfocar una RV a un cometido útil en las FAS y concretamente en la Armada. Esto se consigue vinculándose con la RV siendo un profesional de la Armada, conociendo el potencial de sus miembros, su preparación y “defendiendo” la labor que tienen los RV a su cargo, en definitiva, liderazgo. Este debe partir también de los profesionales y sólo entonces se aprovechará el recurso de la RV. Me consta que muchos profesionales no han hecho el menor esfuerzo por saber quién es ese RV y qué puede hacer en su unidad. Craso error obviamente, por desperdiciar recurso económico barato, extra, motivado y dispuesto. Entiendo que no merecen tener a su cargo ese potencial, pero, a diferencia de estos, sí que existen jefes y oficiales que saben aprovechar los recursos. Como dije anteriormente, especialmente nuestro actual Cdte. Ha sabido crear sinérgias y procedimientos que nos mantiene a todos los miembros del equipo constántemente activos, ha sabido organizar y dar valor a la RV, haciendo que podamos demostrar nuestro compromiso y talento allá donde nos designen, incluidos teatro de operaciones, pero para ello, hay que analizar y especialmente molestarse en hacer ese gran trabajo de poner en valor nuestro trabajo del que, por cierto, ya tenemos reconocimiento incluso internacionalmente de NCAGS España, organizar, crear procedimientos, mejorarlos, defender el trabajo de cada uno de los RV que está a su cargo. Eso dice mucho de un líder, no me lo van a discutir, ¿verdad?. Por tanto, y con una valoración por mi parte más que positiva, de la RV por quién ha sabido aprovechar nuestras capacidades, también corresponde al jefe donde está destinado el RV de otorgarle el valor que le corresponde, asignarle tareas, formarle, integrarle, en definitiva saber aprovechar los recursos, también de este tipo de personal, ya que cada vez, los recursos son más escasos. Hay quién se dió cuenta de ello hace años, y nos estiman a los RV que tenemos la fortuna de ser considerados. Nos sentimos un gran equipo, creemos en lo que hacemos, y nos sentimos modelo de aprovechamiento de la RV. Un modelo que debería ser tomado en cuenta para el resto de propósitos en los que se requiera una especialización. Invito a los profesionales a consultar al actual Cdte. de NCAGS el proceso, protocolo, disposición y efectividad del personal RV a su cargo, pueden llegar a sorprenderse. Gran parte de esta “organización” de éxito es obra suya, sólo hay que molestarse, ver las capacidades y creer en sus RRHH. Por poner un pero a la RV por mi parte, es el grado de desamparo legal que los que trabajamos en la empresa privada tenemos. La ley de carrera militar del RV NO recoge la garantía de que el RV cuando nos incorporamos por activación a las FAS nos tenemos que dar de baja de la empresa firmando liquidación y finiquito (firma que hacemos con la mano temblorosa y que arriesgamos “las lentejas’ literalmente, de nuestra familia, caso de no ser readmitidos en la empresa al finalizar la activación) , un punto que después de nuevas leyes y reformas no se ha tocado y como pueden entender los lectores, mucho amor a la patria y más que a la familia hay que tener para continuar en esta situación. Un riesgo real que a la vuelta de la activación te encuentres en el paro ya que no hay ley que garantice tu reincorporación. Espero que se aborde este asunto por los gobietnos, asociaciones o quién tenga vela en ello en breve. Valoren ustedes, el grado de compromiso de muchísimos RV en esta situación y aún así seguimos SIEMPRE DISPUESTOS.

  14. He leído este articulo que me parece que nos cuenta la realidad del reservista voluntario en nuestro país.
    Yo soy reservista honorifico de profesión enfermera, he sido muy afortunada, porque mientras estuve la posibilidad de activarme lo hice cada año
    No tuve la oportunidad de salir a misiones internacionales, pero si el de haber estado activada en distintas unidades como el Soria 9 el batallón más antiguo de Europa apodado el Sangriento, la Ume llegando a estar embarcada en el J. Carlos I, en general me he sentido bien tratada y valorada, me llena de satisfacción el
    haber sido
    útil a nuestras Fuerzas Armadas
    Me queda el recuerdo de vivencias muy enriquecedoras.
    A la Reserva Voluntaria, le estoy muy agradecida, es una pena el no poder activarme, puesto que en la vida civil continuo trabajando
    Entiendo al conjunto de compañeros, el desencanto por no ser activados durante mucho tiempo, y algunos en ninguna ocasión, habiendo puesto toda la ilusión de poder aportar su esperiencia y su profesionalidad y no poder hacerlo, y en otros casos no tenerlos en cuenta y verlos como un obstáculo.
    Espero que con el paso del tiempo esta situación cambie y suceda como en otros países mencionados en este artículo
    Tte RV
    Marga

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