Como resulta evidente, llevo una temporada sin apenas tiempo para publicar en el blog y las redes sociales. Y eso supone menos tiempo para ahondar en las cosas. Pero de vez en cuando algo me llama la atención y tiro del hilo. El lunes 21 leí que el gobierno español había autorizado al gobierno de Cataluña realizar una compra de material de guerra para la policía autonómica. Por ejemplo, OK Diario tituló “Sánchez autoriza a los Mossos de Torra a comprar las armas de guerra que vetó Rajoy”.

Recuerdo que, según la prensa, el gobierno catalán había intentado allá por 2016 comprar una cantidad desmesurada de armamento que no cuadraba con las necesidades de la policía autonómica. Pero leyendo el contenido de las noticias me encontré que las cantidades no coincidían con la montaña de armamento que anteriormente había intentado comprar el gobierno catalán. Así que el titular de OK Diario me pareció engañoso. Sin embargo, ese titular y unos cuantos parecidos circulaban por Internet, con los consiguientes mensajes alarmistas.

Miembros del Grupo Especial de Intervención (GEI) con fusiles de asalto FN SCAR. Foto: RTVE.

Como a estas altura ya no me fío de nadie, decidí buscar yo mismo el ejemplar del Boletín Oficial del Estado donde aparecía la autorización de la compra. No me llevó mucho tiempo llegar al documento PDF con la Sec. V-A. Pág. 3077. Allí, la verdad, no se decía mucho. Sólo que se autorizaba a la administración autonómica catalana a adquirir siete lotes dentro del expediente  IT-2017-544.

El siguiente paso fue buscar el número de expediente. Me encontré con un portal europeo que facilita información sobre licitaciones públicas. Allí se reseñaba el contenido de los 7 lotes del contrato.

  • 8 fusiles de asalto de altas prestaciones calibre 5.56×45 mm.
  • 10 fusiles de asalto calibre 5.56 x 45 mm.
  • 6 fusiles de asalto compactos calibre 7.62 x 51 mm.
  • 2 fusiles de precisión calibre. 308 WIN.
  • 22 armas de defensa personal (PDW) calibre 4.6 x 30 mm.
  • 56 pistolas calibre 9 x 19 mm.
  • 50.000 cartuchos calibre 4.6×30 mm. para entrenamiento.

La lista emplea un lenguaje y denominaciones un tanto peculiares. Imagino que la razón es que se no se trata de un concurso público donde se dan datos precisos sobre las características deseadas, sino de compras ya decididas en las que se da una información genérica. Así, no se da ningún dato que permita saber la diferencia entre un fusil de calibre 5,56×45 normal y otro del mismo calibre pero de “altas prestaciones”. Luego encontramos que los dos fusiles de precisión figuran con el calibre .308 Winchester, que es la denominación comercial en medidas imperiales del 7,62x51mm, estándar en la OTAN.

Supongo que la persona que redactó el pliego se limitó a copiar las características del fabricante sin procurar mantener la coherencia. Así, los subfusiles Heckler und Koch MP7 de calibre 4,6mm aparecen con la denominación “arma de defensa personal”, que es una denominación usada principalmente por el fabricante. En cualquier caso, 24 fusiles de asalto, 2 fusiles de precisión, 22 subfusiles y 56 pistolas parece una cantidad razonable, pensando en la amenaza terrorista y la dimensión en número de miembros de la policía autonómica catalana.

 

Dos miembros del GEI con fusiles de asalto H&K G36C al centro y la derecha. El de la izquierda lleva un subfusil H&K MP7. Foto vía Steam Community.

Ahora, a modo de comparación, vayamos al pedido original del gobierno de Cataluña. Según Esteban Villarejo del diario ABC, la frustrada lista de la compra catalana incluía:

  • 300 subfusiles 9x19mm (9mm. Parabellum)
  • 400 fusiles de asalto 5,56x45mm.
  • 50 fusiles de precisión .338 Lapua Magnum
  • 50 fusiles de precisión .300 Whisper
  • 50 fusiles de precisión 7,62x51mm.

Mientras la cantidad de fusiles de asalto y subfusiles podría ser considerada una compra legítima para armar a otras ramas de la policía autonómica, como los ARRO y la Brigada Móvil, la compra de un total de 150 fusiles de precisión excedía toda lógica. Especialmente si consideramos las características de los fusiles en calibre .338 Lapua Magnum y .300 Whisper. El primero es de largo alcance y se emplea en la lucha contra francotiradores. El segundo es una bala poco ruidosa pensada para ser disparada por fusiles con silenciador integrado. Unos lotes de una docena de cada arma podría haber resultado razonable. Un total de 100 entre los dos modelos no. Así que sólo nos queda pensar en que el pedido estaba inflado por el afán de cobrar comisiones o porque quienes lo habían promovido tenían otra cosa en mente allá por 2016.

El pedido de armas aprobado el pasado lunes resulta razonable, considerando el contexto de la amenaza terrorista en Europa y la dimensión de la policía autonómica catalana. Sin embargo, medios y espontáneos se han lanzado a titular y comentar como si lo que se aprobó fue la lista de armamento difundido el año pasado por la prensa y correspondiente a un contrato frustrado en 2016. El objetivo último de quien se lanza a generar indignación tergiversando la realidad es fácilmente comprensible. Ahora queda que la gente aprenda a estas alturas que tiene que estar alerta con todo lo que ve y lee en los medios. Sea Ok Diario, las noticias de RTVE o El País. De cómo este último se tragó la caña, el sedal y el carrete de una campaña de la estrella emergente del Partido Demócrata estadounidense hablamos otro día.

 

5 respuestas a “Armas para Cataluña

  1. El sensacionalismo de la prensa, la mala intención de algunos y la ignorancia absoluta sobre temas militares, policiales o de armamento de otros, genera la tormenta perfecta.

  2. Totalmente de acuerdo, las necesidades parecen razonables eta vez. Lo que no es razonable es que haya una policía autonómica.

  3. «Así, los subfusiles Heckler und Koch MP7 de calibre 4,6mm aparecen con la denominación “arma de defensa personal”, que es una denominación usada principalmente por el fabricante.»

    Una puntualización a tu comentario. La denominación PDW (Personal Defense Weapon) no es que sea la del fabricante. Se trata de una categoría creada (y usada internacionalmente) para denominar un conjunto de armas, del tipo subfusil, de un tamaño intermedio entre el subfusil y la pistola, lo que podría llamarse en español un subfusil compacto. En su día (sin llamarse así, PDW) lo fueron la Mini/Micro-UZI o la «skorpion», más próximas en tamaño a una pistola.

    Por lo demás, totalmente de acuerdo. Procuro filtrar lo que leo, tanto en mi cerebro como contrastando informaciones, y tu artículo es de lo más acertado (siempre desde mi subjetiva óptica) que he leído.

    Un saludo y sigue así.

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