Una guía de mis textos sobre el Estado Islámico y Siria (actualizada septiembre 2016)

He escrito varias veces sobre el origen y expansión del Estado Islámico.

Tres de mis colaboraciones con Sesión de Control fueron sobre ese tema:

Escribí sobre cómo la invasión de Afganistán en 2001 podría servir de modelo para derrotar al Estado Islámico y también de los obstáculos actuales para llevarlo a cabo:

Tras la ola de refugiados, alguno quizó culpar a Europa de darle la espalda a personas que huían una guerra provocada y alimentada por ella misma, cuando el papel occidental ha sido secundario. Expliqué las complejidades de la guerra en Siria en:

Cierta periodista española escribió sobre el mismo tema. Traté el asunto, haciendo hincapié en quién vende las armas que se usan en Siria y en la mayoría de los conflictos armados.

Expliqué la internacionalización de la guerra civil en Siria en Sesión de Control:

Profundizando en la idea de la internacionalización de la guerra siria, expliqué cómo el régimen de Bashar Al Assad es sostenido por la ayuda iraní y milicias chiíes reclutadas en países como Iraq, Pakistán y Afganistán. Un asunto pendiente es hablar de cómo el régimen sirio se ha fragmentado con señores de la guerra que controlan la economía de guerra por regiones.

He reseñado tres libros sobre el Estado Islámico que me han parecido relevantes y que dan una perspectiva bastante interesante con informaciones sobre el terreno y testimonios de testigos privilegiados.

En la revista El Medio he escrito tres artículos sobre los intereses rusos en Siria.

También he escrito en la revista El Medio sobre cómo los regímenes iraquí y sirio influyeron en la aparición del Estado Islámico. El primero porque lanzó una campaña de islamización ante el declive del socialismo árabe y sus cuadros terminaron uniéndose a las filas yihadistas. El segundo porque actuó de bombero pirómano permitiendo el flujo de yihadistas hacia Iraq. Me ha quedado pendiente un tercer artículo sobre el papel de Turquía en el auge del Estado Islámico en Siria.

Un tema que me enfada bastante es la propagación de bulos de forma interesada. He tratado algunos.

El ataque con armas químicas de Goutha: Un caso de desinformación

El 21 de agosto de 2013 se combatía en Goutha, un distrito al este de Damasco que forma parte del cinturón agrícola de la capital de Siria, cuando saltó la noticia de que había aparecido civiles con síntomas de un ataque con armas químicas producido cerca de las tres de la mañana. Médicos Sin Fronteras informó de que colaboraba con tres hospitales en la zona que habían recibido un total de 3.600 pacientes con “síntomas neurotóxicos”, de los cuales 355 habían fallecido. Los ataques se habían producido sobre territorio controlado por los rebeldes sirios.

Naciones Unidas fue capaz de enviar al país una misión que recogió muestras in situ, entrevistó a personal médico y realizó pruebas médicas a los pacientes. La conclusión de la comisión de investigación de Naciones Unidas fue que en el ataque se había empleado gas sarín, un tipo de arma química empleada como agente nervioso y que provoca la  muerte por asfixia al paralizar los músculos que ayudan a respirar. Los miembros de la comisión de investigación pudieron, con ciertas restricciones por los combates en curso, moverse por la zona e inspeccionar dos lugares afectados por los ataques en las localidades de Moadamiya y Zamalka. Encontraron en cada lugar un tipo diferente de cohetes con cabeza química. Uno de ellos era del tipo M-14 de 140mm. y diseño soviético que había sido adquirido en su momento por las fuerzas armadas en Siria. Hasta ese momento no se había visto nunca en manos de los rebeldes sirios, que emplean otros modelos de la misma categoría como el Tipo 63 chino de 107mm. y el croata RAK 12 de 128mm. El otro cohete era de un tipo, desconocido entonces, formado por una cabeza de guerra cilíndrica impulsada por un motor cohete de 122mm. Este segundo tipo de cohete fue identificado más tarde como un cohete tipo “Vulcano”, desarrollado por el régimen sirio después del inicio de la guerra e inspirado en los desarrollos de la insurgencia iraquí con apoyo iraní del tipo Improvised Rocket-Assisted Munitions.

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Foto vía Syria Direct

La identificación del desconocido cohete “Vulcano” se convirtió en una tarea para Eliot Higgins, un desempleado británico que dedicaba su tiempo a rastrear vídeos de la guerra de Siria y contar los hallazgos en su blog “Brown Moses”. Higgins fue el primero que señaló la aparición de armas croatas en manos de los rebeldes sirios apoyados por Arabia Saudita. Pronto empezó a ser consultado por medios de comunicación y organizaciones convertido en un referente internacional hasta convertir sus habilidades en una profesión al frente de Bellingcat. Según Eliot Higgins, el responsable del ataque con gas sarín fue el régimen de Assad. Enumera varias razones: No hay evidencia del uso de cohetes BM-14 por parte de ningún grupo rebelde y los cohetes tipo “Vulcano” han sido empleados exclusivamente por las fuerzas del régimen de Assad. Hay además pruebas del uso de cohetes “Vulcano” en otros ataques químicos que pasaron desapercibidos para la prensa internacional  y su complejidad es tal que sólo pueden haber salido producidos de forma industrial y no artesanal.

El 29 de agosto de 2013 una publicación estadounidense llamada MintPress puso en circulación una noticia firmada por Dale Gavlak y Yahya Ababneh en la que se afirmaba que las víctimas del gas sarín en Goutha habían sufrido los efectos de un accidente en un almacén de armas químicas de las fuerzas rebeldes que luchan contra el régimen de Assad. Las armas habían sido proporcionadas por Arabia Saudita. Dale Gavlak es una periodista freelance que había vendido reportajes a Associated Press con anterioridad por lo que muchos medios elaboraron noticias sobre el texto de MintPress contando que la agencia Associated Press había corroborado sobre el terreno que eran armas químicas de los rebeldes sirios los que habían provocado la matanza. Por ejemplo, en España el diario español ABC informaba el día 2 de septiembre de 2013.

Según Dale Gavlak, corresponsal “freelance” de la agencia norteamericana Associated Press, de sus múltiples entrevistas de estos días pasados con residentes y rebeldes en el barrio de Ghouta y en otras zonas de Damasco, se desprende una conclusión sorprendente y escandalosa: las armas químicas que explosionaron hace diez días, matando a centenares de personas -entre ellos muchos niños- estaban en manos de los rebeldes y procedían de Arabia Saudí. Las fuentes utilizadas por Gavlak afirman que se produjo “un accidente” cuando fueron erróneamente manipuladas.

Dave Gavlak volvió a aparecer en una noticia del diario ABC del día 10 de septiembre de 2013 sobre Siria:

Recientemente la periodista Dale Gavlak, corresponsal freelance de la agencia norteamericana Associated Press, señaló que las armas químicas que explosionaron hace diez días, matando a centenares de personas -entre ellos muchos niños- estaban en manos de los rebeldes y procedían de Arabia Saudí.

La noticia tuvo en su momento una amplia repercusión. La Voz de Rusia reprodujeo la noticia, mientras que el ministro de Asuntos Exteriores ruso, Serguéi Lavrov apuntó a la culpabilidad de los rebeldes en el ataque de armas químicas. Los medios oficiales iraníes hablaron de la pista saudí e hicieron referencia a Dale Gavlak. La noticia de Mintpress tuvo bastante eco en Twitter, donde el buscador Topsy muestra cómo la noticia fue tuiteada muchas veces asociando el nombre de Gavlak al perfil de la agencia Associated Press (@ap).

Al poco de circular la noticia el responsable de la relación con los medios de la agencia informó [*] que Gavlek era sólo una freelance con el que la agencia había mantenido tratos con anterioridad pero que la agencia no tenía nada que ver con la elaboración y difusión de la noticia. La agencia decidió desvincularse de su antigua colaboradora y a día de hoy el perfil de Gavlek como autora en la página web de Associated Press está vacío. Pero si es comprensible que Associated Press quisiera distanciarse de una colaboradora que aparecía como coautora de una noticia donde se dejaba entrever una relación estable con la agencia, el asunto dio un giro sorprendente cuando la propia Dale Gavlak se puso en contacto con Eliott Higgins primero y con el New York Times después para aclarar que ella se había limitado a ayudar a redactar en inglés a Yahya Ababneh y que en absoluto era coautora de la noticia ni había elaborado ninguna de las entrevistas sobre el terreno que se le atribuían. Es más, había solicitado a Mintpress que borrara su nombre de la noticia sin que su petición hubiera sido atendida hasta entonces. La noticia era por tanto obra exclusiva de Yahya Baraskat Ababneh, ciudadano jordano que simultaneaba trabajos como profesor de árabe, guía turístico y actor, como desveló el blog Al Bab y confirmó Ammannet. Tirando del hilo, la periodista Laura Rozen encontró un perfil de Yahya Baraskat en la red social rusa V Kontakte donde figuraba San Petersburgo como su lugar de residencia y que, a pesar de ser privado, permite ver una foto hecha en Rusia y subida en febrero de 2013. Jessica Testa y Rosie Gray de Buzzfeed lograron contactar con él mientras preparaban un artículo sobre Mintpress, publicado en octubre de 2013, y les contó que se encontraba entonces en Irán.

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Yahya Baraskat en Rusia en febrero de 2013.

La noticia de Mintpress sobre un accidente de armas químicas entregadas por Arabia Saudita a los rebeldes sirios apareció en pleno debate sobre la masacre de Goutha. El presidente Barack Obama había afirmado que en 2012 que el uso de armas químicas en la guerra de Siria constituía una “línea roja” que una vez traspasada obligaría a su gobierno a intervenir. Pero la opinión pública estadounidense estaba en contra de una nueva intervención para derrocar un régimen hostil, como había sido el caso de Afganistán, Iraq y Libia. Esta vez la oposición a una operación militar contra el régimen sirio vino de izquierda y derecha. Peor aún, el uso de armas químicas como razón para intervenir en Siria resultaba un argumento parecido al de la armas químicas usadas como excusa para la invasión de Iraq. Y que la autoría del ataque resultara confusa sólo añadía leña al fuego del debate.

La información de que rebeldes sirios habían confesado a un reportera de AP ser los responsables del ataque con armas químicas en Goutha fue recogido desde páginas páginas webs conspiranoicas como InfoWars o “alternativos” como el canadiense Global Research. Sobra decir que aquellos días, la noticia de segunda mano y vía terceros fue retuiteada, blogueada, meneada y comentada por todas partes porque encajaba en los prejuicios de cierta izquierda y cierta derecha: “Todo lo que nos cuentan los medios de masas sobre Siria es mentira”. Muy pocos medios dieron cuenta de que Dale Gavlak se había desentendido públicamente del texto. Hay excepciones como AntiWar.com, que pidió disculpas a sus lectores. Pero el mal estaba hecho. La noticia circuló y a día de hoy es posible encontrar referencia a ella en medios como el ABC, como mostré más arriba y personas crédulas que sostienen el bulo que puso en circulación Mintpress. Y es que la idea de que se trató de un accidente de armas químicas en manos rebeldes no se sostiene porque no hubo un foco de dispersión del sarín, sino varios donde se encontraron restos de cohetes. Los dos lugares inspeccionados por la comisión de la ONU distaban 16 kilómetros. Según Human Rights Watch, los datos apuntaban a que el ataque había sido lanzado desde zonas controladas por el régimen sirio.

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La cuestión que queda por resolver es, ¿qué es y quién está detrás de Mintpress? El medio nació en enero de 2012 en Plymouth, una pequeña ciudad de Minnesota, de la mano de Mnar A. Muhawesh, que tenía entonces 24 años. Su experiencia previa, tras licenciarse en periodismo, fue unas prácticas en la emisora local de televisión KARE. En sus comienzos Mintpress lanzó en la zona una campaña de publicidad muy activa para contratar personal, lo que llamó la atención a la prensa local. Mintpress arrancó con seis trabajadores a jornada completa y planes para alcanzar pronto la quincena. Preguntada por la financiación de una empresa tan joven y ambiciosa, Mnar A. Muhawesh contestó que provenía de “hombres de negocio retirados” que no podía desvelar. La agenda de Mintpress era progresista con especial atención a cuestiones sociales en Estados Unidos. Mintpress se nutría fundamentalmente de noticias de agencia que eran editadas y ampliadas. Con la salvedad de que las noticias relacionadas con la comunidad LGTB eran desechadas y las relacionadas con Israel y Arabia Saudita eran editadas con acotaciones negativas. Por ejemplo, se añadía la coletilla “el mayor financiador del terrorismo mundial” a Arabia Saudita.

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La puesta en circulación de la noticia del ataque de Goutha se convirtió en la gota que colmó el vaso para algunos periodistas que percibían que habían cuestiones turbias en Mintpress. Algunos abandonaron la empresa y se mostraron dispuestos a hablar sobre su funcionamiento con los periodistas que investigaron cómo un pequeño medio de provincias se había convertido en el epicentro informativo de una crisis de escala internacional. Resulta que Mintpress funcionaba sin apenas generar recursos. Tras desaparecer las referencias a “hombres de negocios retirados” la explicación fue que la financiación provenía de “préstamos”. A día de hoy, la portada de Mintpress muestra un banner solicitando donaciones que invita a apoyar el “periodismo independiente” junto con muy pocos banner de publicidad. La impresión de los ex-trabajadores es que alguien financiaba el medio para impulsar cierta agenda política. Y les llamaba la atención las visitas a la redacción de Odeh Muhawesh, suegro de Mnar A. Muhawesh, un jordano converso al Islam shií que estudió teología en Qoms (Irán) y que oficialmente no tenía ningún cargo en Mintpress pero dejaba la duda de quién era realmente la persona que estaba al mando.

A día de hoy Dale Gavlak aparece como coautora de la noticia de Mintpress, a pesar de sus peticiones de que su nombre fuera borrado. Y las afirmaciones sobre que el ataque con gas sarín del 21 de agosto de 2013 en Goutha fue ejecutado por las fuerzas rebeldes sirias con municiones proporcionadas por Arabia Saudita siguen circulando. Es el caso de otras afirmaciones del estilo “Estados Unidos creó/armó/financió el Estado Islámico”. Son casos de propaganda en el contexto de la Nueva Guerra Fría que se pueden trazar hasta el origen. Su aparición, obviamente, no es casual.

El nudo sirio

El año pasado escribí un artículo que terminó publicando Sesión de Control sobre cómo se había internacionalizado la guerra civil siria mientras Occidente se había discretamente desentendido. Cuando en el verano de 2013 el gobierno de Obama hizo amago de intervenir, tras el uso de armas químicas por parte del régmen de al-Assad en un barrio de Damasco, la opinión pública estadounidense se manifestó estruendosamente en contra. Me llamó la atención entonces que buena parte de esa oposición provenía de la derecha. No dejaba de ser irónico porque el reinado de los neocón en Washington llevó a la invasión de Iraq. No era necesariamente una muestra de hipocresía. Posiblemente era la pérdida de protagonismo  de los neocón dentro del partido por otros líderes más tradicionales en política exterior.

Aquí en España, la oposición a una intervención vino de la izquierda, que no paraba de reproducir en Internet la propaganda sobre la guerra de Siria financiada o cocinada por Rusia e Irán. Pero tampoco hay que culpar de ingenuidad o credulidad a ese sector de la izquierda española. Allá por 2005, el Comité de Solidaridad con la Causa Árabe jaleaba a la insurgencia en Iraq, formada por yihadistas y baazistas que luego crearon el Estado Islámico. O recientemente, veíamos como Paco Frutos y el PCE de Madrid participaban en un acto de apoyo al régimen sirio de al-Assad.

Cuando salió mi artículo, “Lo que está en juego en Siria”, alguien de Sesión de Control decidió ilustrar el artículo con la foto del entierro de un bebé muerto en la guerra. No me gustó. Me pareció desagradable. Pero no dije nada. Yo no tomo las decisiones sobre qué fotos acompañan a mis artículo en ese medio y lo dejé pasar. La cuestión es que llevo mucho tiempo viendo fotos de cadáveres de niños sacados de entre las ruinas de casas cubiertos de cemento y tierra, día a día mientras sigo las informaciones sobre la guerra. Y todavía procuro no enfocar la vista mientras muevo la rueda del ratón para avanzar por la página. Así que estoy sorprendido por la reacción de la opinión pública ante la foto de un niño sirio muerto en una playa turca tras ahogarse en el Mediterráneo. Muchos niños han muerto en esta guerra, que lleva ya cuatro años, pero como no se trata de bombas israelíes a nadie le ha importado. Supongo que algún publicista tendrá una explicación. Hay decenas de canciones pegadizas que se lanzan todos los años. Pero sólo una es la canción del verano. Todos los días se lanzan miles de memes en Internet y unos pocos tienen éxito. La foto del niño tuvo éxito y ahora todos andan preocupados por Siria.

Tras la sorpresa de que la foto de un niño muerto genere interés por una guerra que va por su cuarto año y ha producido más de 200.000 muertos (en las estimaciones más conservadoras), la segunda cosa que me ha sorprendido es ver tanto comentario indignado por la supuesta responsabilidad de Occidente en la guerra civil siria. La idea es que el flujo de refugiados sirios avanzando hacia Europa es el resultado último de las acciones de un Occidente hipócrita e inmoral. Me sorprenden esos comentarios porque si por algo se ha caracterizado la acción de Estados Unidos y la Unión Europea en Siria es la prudencia y la falta de compromiso. Quizás sea preciso recordar algunas cosas.

La guerra en Siria comienza en 2011 cuando las manifestaciones surgidas al calor de la Primavera Árabe son duramente reprimidas por el régimen de Bashar al-Assad, destacando la detención y muerte de niños en Homs Daraa. Una parte del ejército se rebela contra el régimen, negándose a acatar las órdenes de atacar la población civil y forma el Ejército Sirio Libre. No se repite una acción dentro del marco de la ONU como en Libia, por la frontal oposición de Rusia, que bloquea cualquier iniciativa al respecto. Rusia es un aliado fundamental del régimen sirio. A finales de 2012 la iniciativa está en manos de los rebeldes, que preparan una ofensiva sobre Homs, que cortaría los dominios del régimen en dos (en torno a Damasco y la franja costera). Pero el invierno paraliza a los rebeldes que acusan la falta de suministros.

En la primavera de 2013, Irán entra abiertamente en el conflicto mandando asesores y desplegando fuerzas de Hezbolá, cuya ofensiva desde el Líbano recupera el control del centro del país. La reacción de los países del Consejo de Cooperación del Golfo es asumir que se ha acabado el tiempo de los apoyos encubiertos y envían suministros militares a los rebeldes. Aparecen en el frente armas croatas y chinas. El flujo de dinero y suministros saudíes atrae a muchos rebeldes desencantados con Occidente, que nunca termina de involucrarse. Surge así el Frente Islámico en noviembre de 2013.

Mientras tanto, aparece en el conflicto un actor relevante. El Estado Islámico de Iraq, que había usando en su momento Siria oriental como retaguardia con la complacencia del régimen, aprovecha la debilidad de las fuerzas de Damasco para tomar el control de esa parte del país, fundamentalmente poco poblada y desértica. Pasa a denominarse entonces Estado Islámico de Iraq y el Sham (la Gran Siria), pero se hace más popular sus siglas en inglés: ISIS. Los yihadistas de ISIS muestran más preocupación por la islamización de la sociedad siria que por la lucha contra el régimen de Assad. De hecho, dedica más esfuerzos a luchar contra otros grupos rebeldes y cuando lanza ofensivas contra zonas en manos del Ejército Sirio Libre, la aviación del régimen las bombardea. La irrupción del Estado Islámico en Siria genera un problema para Al Qaeda, que ya tiene un grupo aliado en el país,  Jabhat al-Nusra. Desde su escondite en Pakistán, Ayman al-Zawahiri pide a ISIS que se disuelva en Siria. La reacción de ISIS es despreciar el mandato de al-Zawahiri, lo que se convierte en síntoma de la decadencia de Al Qaeda y el relevo en la vanguardia yihadista global.

Cuando queda claro que tanto Irán y Arabia Saudita, que juegan allí una de las muchas partidas de su rivalidad geopolítica, están dispuestas a poner toda la carne en el asador, Estados Unidos y Reino Unido reaccionan porque las opciones que se plantean es una Siria convertida en estado satélite de Irán o una Siria convertida en un emirato yihadista. Así que empiezan la ayuda a los rebeldes. En primer lugar, esa ayuda es “no letal”. Por ejemplo, se dan cursos de adiestramiento en Jordania y se les entrega a los rebeldes del Ejército Sirio Libre material como brújulas y sacos de dormir. El plan no funciona. El Ejército Sirio Libre se ha convertido en un actor demasiado irrelevante en esta guerra. Algunos de sus almacenes son capturados por el Estado Islámico, que obtiene así material enviado por Estados Unidos. O incluso peor. Algunos grupos del Ejército Sirio Libre desertan, pasando a las filas yihadistas con materiales suministrados por Estados Unidos. El asunto es usado entonces hasta la saciedad por la propaganda iraní y rusa para informar de que “Estados Unidos suministra al Estado Islámico”. Una frase muy repetida por los cuñados españoles en barras de bar, comentarios de Méneame y Twitter. El programa de ayuda “no letal” quedó suspendido en diciembre de 2013.

Tras el fracaso del programa de material “no letal” la CIA lanza un segundo programa en el que aparte de entrenamiento, se les suministra armas a los rebeldes. Pero se les impone a los candidatos dos condiciones: La primera es que no tengan vínculos pasados con grupos yihadistas y que no luchen contra el régimen de Assad, sólo contra el Estado Islámico. La primera condición se hace muy difícil a estas alturas de la guerra y la segunda les resulta absurda a los sirios. No hay explicación oficial, pero posiblemente el gobierno de Obama aceptara esa cláusula como una imposición del régimen iraní, sostén del gobierno iraquí y con quien se estaba negociando el acuerdo nuclear. El programa, con un presupuesto de cientos de millones de dólares de presupuesto, sólo consigue en su primera edición reclutar y formar a menos de 100 rebeldes, que apenas desplegados en el terreno son machacados por el Estado Islámico.

Así que tenemos un conflicto donde los actores principales son Siria, Irán, Rusia, Hezbolá, Arabia Saudita, etc. Habría que añadir Qatar, Turquía, Kuwait y Emiratos Árabes Unidos, pero, para ser sincero, todavía no he profundizado en mis lecturas en esa parte del conflicto. El papel de Occidente (Estados Unidos, la Unión Europea, la OTAN, etc.) ha sido mínimo. Hay una operación internacional para bombardear el Estado Islámico, pero a día de hoy ha servido para poco más que levantar el asedio a la ciudad de Kobane y permitirle a los kurdos sirios ganar terreno.

Los argumentos lanzados estos días es que lo que pasa en Siria es culpa de la inacción de Occidente (por no intervenir) o es culpa de la acción de Occidente (por armar a los rebeldes). Lo cual aparte de incoherente, es falso. La culpa del flujo de los refugiados es de quien sostiene campañas de ataques contra la población civil, es decir, el régimen de al-Assad. Y de quien ha hecho la vida de los civiles en la retaguardia más miserable aún, es decir, el Estado Islámico. Pero antes de pedir acciones y decisiones, deberíamos repasar las opciones.

No hacer nada, más que atender a los refugiados.

A día de hoy el resultado de la guerra es impredecible. No creo que nadie sepa qué va a pasar de aquí a un año. La realidad es que cada bando en el conflicto es demasiado débil a día de hoy para una victoria decisiva. Así que lo que veremos será más flujos de refugiados. No hacer nada y atender a los refugiados es enfrentar sólo los síntomas.

Apoyar a los “buenos”.

La primera cuestión es, ¿quiénes son los buenos? El Ejército Sirio Libre cumplía ese papel en el comienzo de la guerra, una oposición laica y no hostil a Occidente. Pero en este momento es demasiado débil como para esperar que ese apoyo les ayude a ganar la guerra, a no ser que Occidente opte por un plan muy ambicioso de reclutamiento, financiación y entrenamiento. Otro grupo que ha captado las simpatías de Occidente son los kurdos de la Unión Democrática y que luchan encuadrados en el YPG. Resultan ser comunistas y aliados del PKK, lo que complica cualquier opción que los incluya por los problemas que plantearía con Turquía.

Atacar a los “malos”.

Hasta el momento, hay una coalición internacional que ataca al Estado Islámico sin tropas sobre el terreno, lo que resulta una limitación enorme. El principal problema es que optar por atacar decididamente al Estado Islámico implica elegir a quién queremos beneficiar y quién va a controlar el terreno capturado. Si el enemigo elegido fuera el régimen de al-Assad, habría que plantear la misma cuestión. Si mañana colapsara el Estado Islámico o el régimen sirio podríamos encontrarnos su lugar ocupado por fuerzas igualmente hostiles a Occidente. Y empezaría, como en Libia, una segunda guerra civil.

Partir el país y hacer la paz con al-Assad.

Ante la imposibilidad de una victoria clara por ninguna parte, podríamos plantear que se fracturara el país. Los distintos grupos étnicos y religiosos han sido objetos de ataque en algún momento del conflicto. Así que con una partición del país, las comunidades alawita, sunní, drusas y kurda se quedaría cada una con un trozo de territorio. A cambio, al-Assad mantendría el poder en el país alawita resultante.

Invadir Siria y acabar con el régimen de al-Assad y el Estado Islámico.

No creo que haya que extenderse mucho al respecto. Sería como Iraq, pero peor.

Situación en Siria al día 2 de septiembre. Elaborado por Thomas van Linge.
Situación en Siria al día 2 de septiembre. Elaborado por Thomas van Linge.

Como conclusión, creo que estos dilemas son los que han estado sobre la mesa de los gobiernos occidentales. Si no se ha hecho nada para poner fin a la guerra civil siria es porque ninguna opción es sencilla y barata. Y el asunto no estuvo en el centro del debate público hasta que afectó a Europa con la llegada de refugiados. Lo único que ha servido todo esto es para generar un aluvión de tuits y publicaciones en muros de Facebook. Y creo que también para que muchos hayan quedados retratados. Aquí tienen dos ejemplos: Oscar López Corral (Marat) es capaz de escribir sobre los culpables de la guerra de Siria sin mencionar a Assad y le echa las culpas de todo a Occidente. Yolanda Álvarez, ex-corresponsal de TVE en Israel, habla en un tuit indignado de la “armas que vende Occidente“. Da igual el tema, algunos sólo saben hablar de lo mismo.

Para quienes quieran ayudar: los “Cascos Blancos” se dedican en Siria a rescatar a personas bajo los cascotes. de las casas derruidas y auxilian a las víctimas civiles tras los ataques contra la población  Puedes hacer una donación aquí.

Cosas que he escrito sobre la guerra en Siria y el Estado Islámico:

“Lo que está en juego en Siria” (27 mayo 2014)

“Así se hizo fuerte el ISIS en Iraq” (23 junio 2014)

“La sombra del Califato” (4 julio 2014)

“En el origen del Estado Islámico” (4 septiembre 2014)

“Cómo se financia el Califato” (21 noviembre 2014)

“La fórmula para derrotar al Estado Islámico ya se invento” (4 febrero 2015)

“Por qué Occidente no derrota al Estado Islámico de una vez” (22 julio 2015)

“Armas rusas para al-Assad” (12 agosto 2015)

Por qué Occidente no derrota al Estado Islámico de una vez

Hace poco alguien me preguntó por qué los países occidentales no derrotaban al Estados Islámico. Escribí en enero “La fórmula para derrotar al Estado Islámico ya se inventó”, tomando como ejemplo la campaña contra los talibán emprendida por un puñado de agentes de la CIA y equipos A del 5th Special Forces Group en el norte de Afganistán en octubre de 2001. Se trataría de desplegar a fuerzas especiales con equipos de comunicación y designadores láser acompañando a las fuerzas locales para concentrar los ataques de la aviación aliada en los “centros de gravedad” del Estado Islámico. Sin embargo, se acumulan las misiones de bombardeo y el gasto de dinero en una campaña que no parece muy resolutiva, a excepción del avance kurdo en el norte de Siria. Creo que hay unas cuantas razones de por qué no se derrota al Estado Islámico.

1. Estados Unidos no se quieren implicar a fondo.

Después de Afganistán e Iraq, la opinión pública estadounidense no aceptaría otra invasión de “un país musulmán al que vamos a llevar la democracia y el desarrollo”.  Tras el ataque perpetrado por las fuerzas del régimen sirio con armas químicas en el barrio de Goutha en 2013, me llamó la atención las voces en la derecha estadounidense que se posicionaron en contra de una posible intervención. Con un presidente republicano quizás hubiera sido diferente, pero entre las voces críticas se incluían muchos veteranos de guerra. Se ha convertido en el nuevo sentido común. Nada de invasiones sin un plan claro de salida.

ByO7SDIIYAAmmKFHoy hay en Iraq tropas españolas formando otra vez al ejército iraquí, fuerzas especiales canadienses y aviones estadounidenses. Pero que Washington vuelva a enviar un número elevado de tropas allí sería reconocer que la retirada en 2011 fue precipitada, un error o inútil. El coste político sería enorme en Washington.

2. Falta un aliado local vendible a la opinión pública.

En el caso de Afganistán, Estados Unidos contó con la Alianza del Norte, una coalición de señores de la guerra que había liderado el carismático Shah Massud. En el caso de Iraq, tenemos por un lado a un ejército en descomposición  y por otro lado un montón de milicias chiíes financiadas y armadas por Irán.

Kata'ib_Hezbollah_in_IraqEl caso de Siria es aún más complicado. En el norte del país tenemos las milicias kurdas del YPG, aliadas del PKK. Recordemos que en las milicias del YPG se alistaron dos españoles del partido Reconstrucción Comunista. Y que el PKK forma parte de la lista de grupos terroristas que elabora el Departamento de Estado estadounidense y es considerado también un grupo terrorista por parte del Consejo de Europa.

En el resto del país tenemos a los rebeldes del Ejército Sirio Libre, una coalición de grupos militarmente cada vez menos importantes en el desarrollo de la guerra. Hartos de esperar un apoyo que nunca se materializó, la mayoría de grupos se pasó a las filas islamistas que sí reciben dinero y armamento de las petromonarquías árabes.

CKcwaKRUwAA6ilwSólo recientemente Estados Unidos decidió instruir directamente a fuerzas sirias. Lanzó un programa con un presupuesto de 500 millones de dólares. El propósito era encontrar sirios sin simpatías y vínculos con grupos yihadistas. El primer año, tras gastar 36 millones de dólares y entrevistar a 7.000 sirios, formaron a 60.

3. Derrotar al Estado Islámico es sólo poner fin a una de las muchas guerras en curso en Siria.

En Siria hay ahora mismo varias guerras civiles en curso. El régimen de Assad lucha por su supervivencia contra todos, pero ha establecido en ocasiones pactos de no agresión con el Estado Islámico y en ocasiones ha sido informado por Estados Unidos de operaciones de bombardeo contra el Estado Islámico. Los kurdos del norte del país se mantuvieron al margen de la guerra civil hasta que el Estado Islámico llegó a sus dominios. Existen tres grandes coaliciones de grupos rebeldes: Jahbat Al Nusra (afiliada a Al Qaeda), Frente Islámico (financiado por Arabia Saudita) y Ejército Sirio Libre. En ocasiones han luchado entre sí, en ocasiones se han unido para luchar coordinadamente contra las fuerzas de Assad o el Estado Islámico. Y por el último el Estado Islámico, que lucha contra todos, aspira a consolidar el Califato. Su poder creció en torno a Aleppo apuñalando por la espalda a otros grupos que luchaban contra Assad.

Mañana mismo podría colapsar el Califato en Siria o el régimen de Assad, pero el vacío dejado sería ocupado por radicales islamistas aliados de Al Qaeda o de inspiración wahabí que lucharían por el poder. Por tanto, intervenir militarmente en Siria sería sólo la fase I de una campaña que nos obligaría a decidir sobre el futuro del país. ¿Aceptamos la supervivencia del régimen con tal de derrotar al Estado Islámico? ¿Fracturamos el país según las líneas de frente para asegurar a kurdos, alawitas, drusos y sunníes la hegemonía en los cuatro países nacientes?