Apuntes adicionales al derribo del vuelo MH17 (II)

En mi primera y segunda entrada del blog sobre el derribo del vuelo MH17 de Malaysia Airlines sobre territorio ucraniano mostré restos del fuselaje que probaban que la explosión había sido externa. C. J. Chivers ahonda en el tema en el New York Times y cita a  Reed Foster, un analista de IHS Jane’s que explica las características de la cabeza de guerra del misil que dispara el sistema antiaéreo Buk. En mi entrada anterior mencionaba 70 kilos de peso, una masa considerable que explicaría la desintegración del Boeing 777 en el aire. Foster apunta que la cabeza de guerra lleva 20 kilos de explosivo con una cubierta de aluminio prefragmentada para actuar de metralla.

En la foto anterior se aprecia lo que parece un fragmento de la cabina. Tiene un considerable boquete y bastante impactos de metralla. Ezra Braam ha hecho el trabajo de superponerla sobre una foto de un Boeing 777 de Malaysia Airlines para ver cómo encajan. Podemos concluir que el misil que derribó el avión estalló por delante y a la izquierda, enviando un montón de fragmentos de metralla que atravesó el fuselaje.

10555011_10203641525254600_695226455_nEl estudio de los restos del aparato por parte de los expertos aporta información sobre el tipo de arma que derribó el avión. Pero Michael Bociurkiw , portavoz de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa contaba para la BBC World Service Radio que se encontró personas cortando los restos del avión con motosierras. Menciona específicamente la zona de primera clase, que como sabemos está ubicada en la parte delantera del avión. Justo la zona en cuyos restos presumimos debe haber mayor concentración de impactos de metralla y que más revelan sobre el misil empleado. Despedazar el avión es una forma de hacer más complicado el puzzle de los encargados de reconstruir el derribo y por tanto de dificultar la investigación.

El misil que destruyó el Boeing 777 estalló por el lado izquierdo y delantero. No parece los daños producidos por un misil ligero de guía infrarroja, como el R-60 que puede llevar el avión de ataque Su-25. Como vimos ayer, un teniente general ruso insinuó que el derribo podría haber sido obra de un Su-25 ucraniano que supuestamente estuvo en la zona en el momento del derribo. Pero en tal caso, los daños principales habrían sido en la zona de uno de los dos motores, porque el R-60 es de guía infrarroja. Recordemos que el Su-25 carecer de radar y sólo puede disparar ese tipo de misil. Además, su techo operativo es inferior a la altura a la que volaba el vuelo MH17.

Dicen que desde Rusia trataron de alterar el dato en la entrada de la Wikipedia dedicada al Su-25. No sé si es cierto. Pero lástima para los manipuladores, yo ayer enlacé los datos en la página del fabricante del avión.  La idea de un Su-25, con su limitada aceleración, capacidad de trepada y carencia de radar para combate aire-aire fuera empleado para derribar un avión comercial volando a más de 30.000 pies de altura me parece un disparate.

He encontrado que The Interpreter recoge información de un asunto repetido por los que plantean hipótesis conspirativas. Dicen que el vuelo MH17 de Malaysia Airlines seguía una ruta anómala. Sospecho que esta variante conspirativa tiene que ver con el desconocimiento de que Ucrania Oriental, a pesar de ser una zona de guerra, seguía siendo lugar de paso para vuelos internacionales con destino Asia. The Interpreter recoge el desmentido del gobierno malayo sobre un presunto desvío sospechoso de la ruta ordenado por los controladores aéreos ucranianos.

Luego tenemos otra clase de bulos, los que tratan de restar credibilidad a las pruebas que sitúan un sistema Buk en manos rebeldes el día del derribo del vuelo MH17. El vídeo anterior muestra un sistema Buk sobre la plataforma de un camión circulando por algún lado de Ucrania. Eurasian Union recoge la versión de las milicias prorrusas de que una dirección en un cartel publicitario ubica al camión y el remolque en un ciudad en manos del gobierno de Kiev. A ese enlace llegué, mira tú por dónde, vía el grupo español Eurasian Hub. En Bellincat, el nuevo portal de análisis OSINT de Eliot Higgins, cotejan las imágenes de la grabación con imágenes de servicios de geolocalización e identifican el lugar por el que circula el vehículo con poco margen de dudas en un localidad en manos de las milicias prorrusas. Así que la versión rusa que recoge Eurasian Union no es cierta.

Javier Morales y Rubén Ruiz Ramas aportaron “Cuatro claves sobre la tragedia del vuelo MH17 en Ucrania”, que por lo visto al que maneja el perfil de Twitter de Eurasian Hub no le gustó. Debe ser porque no contiene intoxicación rusa. Por su parte, The Examiner recoge las diez mayores mentiras rusas acerca del derribo del vuelo MH17. Por último, el imprescindible Andrés Rodríguez hace en su blog un repaso a la calidad informativa de Russia Today en español.

Una de las fuentes de bulos sobre Ucrania en los últimos meses ha sido una persona que se presentaba como un español trabajando de controlador aéreo en Ucrania. Recientemente se ha destapado por fin el bulo y borró su cuenta de Twitter. Detalles de su identidad y actividades han sido reveladas estos días. Quizás el asunto sea merecedor de atención en un futuro próximo, aunque sólo sea para estudiar cómo se difunde la propaganda y como hay crédulos dispuestos a tragarla.

[Mi agradecimiento por los enlaces que me proporcionaron información o me pusieron en la pista de ella a Marta Ter, Alejandro Lacomba, Señor Gremlin y Slowly]

Apuntes adicionales al derribo del vuelo MH17

En la madrugada del sábado cuando estaba a punto de irme a la cama se me ocurrió escribir sobre el derribo del vuelo MH17 de Malaysia Airlines sobre territorio ucraniano. Lo hice a toda prisa y con la sensación de que no aportaba mucho después del artículo de Jordi Pérez Colomé en World Wide Blog. Como me suele suceder, las entradas del blog a las que menos importancia doy son las que más repercusión tienen. Sucede que hay cosas que a mí me parecen tremendamente interesantes y cuando escribo sobre ellas resulta que a nadie le importa un pito, como la implantación del Narco en Argentina.  Pero cuando se me ocurre explicar de forma sencilla lo que está pasando, por si algún no se ha enterado, resulta que el blog bate records de visitas. Me olvido que no todo el mundo tiene por qué saber lo que es un misil tierra aire portátil.

Empezó el sábado lanzando la pregunta “¿Se cayó o lo derribaron?”. Ahora parece una obviedad porque todo el mundo debate qué derribó al vuelo MH17 de Malaysia Airlines. Pero en los primeros momentos el primer ministro de Rusia publicó lo siguiente en su cuenta de Twitter:

“Plain crash” evoca accidente de aviación. Supongo que las limitaciones de espacio de Twitter lleva a este tipo de simplificaciones. Pero me pareció interesante explicar que el avión estalló en en aire en contraste de esa primera versión oficial rusa. Lo segundo que planteé es que las dos primera fotos que encontré de los restos del aparato sugería que se había tratado de una explosión externa lo que lo había derribado, pero que era un juicio pendiente de más pruebas. En estos días han circulado más fotos. BtDL8WbCUAAs_Ng Hay otras fotos de fragmentos, pero en esta foto se aprecia claramente que se trata de un pedazo del fuselaje. Al estar el material está retorcido podemos diferenciar la cara externa del fuselaje y la interna, de color amarillento. Vemos que los agujeros van de fuera hacia dentro y los hay de diferente tamaño. Son los impactos de la metralla del misil que derribó el avión.

La idea de que se había tratado de un derribo realizado con un misil tierra-aire disparado por las milicias prorrusas partió de ellas mismas. Anunciaron haber derribado un avión de transporte militar ucraniano Antonov An-26 poco después de la desaparición del vuelo MH17. Esta noticia de la agencia RIA Novosti cuenta que los milicianos anunciaron haber derribo “otro avión de transporte de la Fuerza Aérea de Ucrania”. También en el perfil del “coronel Igor Strelkov”, ministro de defensa de la República Popular del Donetsk, en la popular red social rusa V Kontakte apareció una publicación sobre el derribo de un avión militar ucraniano: “Acabamos de derribar un An-26”. La publicación fue posteriormente borrada cuando circuló la identidad del avión derribado pero la captura de pantalla circuló ampliamente.

El segundo elemento a considerar son los medios. El derribo de un avión a una de 33.000 pies de altura, que es a la que volaba el vuelo MH17 de Malaysia Airlines, estaba fuera del alcance de los misiles ligeros de guía infrarroja “Strela” e “Igla” empleados hasta el momento por las milicias prorrusas por el límite impuesto por su techo operativo. Pero a finales de junio anunciaron contar en su poder con un sistema antiaéreo de guía radárica y autopropulsado “Buk” (SA-11 “Gadfly” según la denominación OTAN), como refleja  esta noticia de la agencia rusa ITAR-TASS o esta otra de Vesti. Sobre las características del sistema “Buk” pueden leer en español a José Cervera en el blog Diario Turing o el completo informe de Air Power Australia.

Sistema antiaéreo autopropulado “Buk” del ejército finlandés.

Varios días antes del derribo del vuelo MH17 las milicias prorrusas derribaron un avión de transporte militar ucraniano Antonov An-26. Las autoridades de Kiev denunciaron que el avión sólo pudo ser derribado por un misil disparado por las fuerzas armadas rusas dado que el An-26 volaba unos 6.000 metros de altura, casi el doble del alcance de los misiles ligeros en manos de las milicias prorrusas. Aparte del comunicado del gobierno ruso negando toda implicación, el derribo fue reclamado por los milicianos que lo atribuyeron al empleo del sistema “Buk” (*). Precisamente, un sistema “Buk” fue grabado en vídeo el día 17 de julio circulando por un lugar identificado como un tramo de carretera 20 kilómetros al sur de donde fue derribado el vuelo MH17.

Cuando ya se extendió la idea de que había sido un derribo la primera teoría conspirativa que surgió fue que el avión de Malaysia Airlines había sido derribo al ser confundido con el avión que transportaba al presidente Putin de vuelta a Rusia tras la cumbre de los BRICS en Sudamérica. Putin viaja en un Ilyushin Il-96-300 de la aerolínea “Rossiya”, que luce el siguiente aspecto.

Mientras que así lucía el Boeing 777 matrícula 9M-MRD de Malaysia Airlines que cubría el vuelo MH17.

La teoría conspirativa tuvo poco recorrido. Fuentes gubernamentales rusas informaron que la flota presidencial rusa dejó de atravesar Ucrania hace tiempo. Además es poco plausible que un avión volando a 33.000 pies de altura (aprox. 10.000 metros) sea identificado desde tierra por su esquema de pintura.

La siguiente teoría conspirativa, que es la que está tratando de difundir el gobierno ruso, es que el vuelo MH17 fue derribado por las fuerzas armadas ucranianas para culpabilizar a las milicias prorrusas. Se trataría de una medida desesperada en circunstancias desesperadas. Pero la realidad es que en el plano militar, las fuerzas gubernamentales no han parado de acumular victorias sobre el terreno. El derrotismo entre las filas prorrusas es tal, que a principios de julio el líder de la República Democrática del Donetsk denunció que “Putin nos dio esperanzas y luego nos abandonó”. Cuando arrancó la presente crisis en Ucrania el mapa de las revueltas prorrusas lucía así:

Según el Centro de Información y Análisis del Consejo de Seguridad y Defensa Nacional de Ucrania la situación del frente de batalla luce así a día de hoy, 22 de julio:

Merece la pena mirar con atención el mapa del territorio en manos de las milicias prorrusas para comprender la verdadera dimensión de lo que en un principio parecía una fractura del país en mitades irreconciliables.


ucrania
En el plano diplomático, el gobierno de Kiev logró de Washington recientemente el status de “aliado importante no-OTAN”. En la práctica supone el acceso a líneas de crédito blando para compra de armamento, la autorización para comprar armamento avanzado que Washington no vende a cualquiera y la posibilidad de recibir a instructores militares estadounidenses. El tiempo juega a favor del gobierno de Kiev.

Hay un detalle que me resulta sumamente interesante en la teoría conspirativa rusa del derribo del vuelo MH17. Tan pronto circuló la versión de que el derribo fue con toda probabilidad obra de las milicias rusas con un sistema antiaéreo Kub, las fuentes rusas han insistido que las fuerzas armadas ucranianas también cuentan con sistemas Kub que han sido desplegados cerca del frente de batalla. Esa insistencia sobre qué tipo de sistema antiaéreo fue el “arma del delito” me parece un lapsus freudiano. La Fuerza de Defensa Antiaérea ucraniana contaba en 2010 con varios tipos de sistemas antiaéreos, aparte del Buk: S-200, S-300PT, S-300PS y S-300V1.

Ayer una autoridad militar rusa dio una rueda de prensa ayer acompañada de gráficos e imágenes, que aparte de insistir en la presencia de sistemas “Buk” cerca del campo de batalla aportan una nueva teoría. Según el teniente general Andrey Kartopolov, que está a la cabeza del Directorio de Operaciones Principales del estado mayor de las fuerzas armadas rusas, un avión Sujoi Su-25 de la fuerza aérea ucraniana volaba cerca del vuelo MH17. La versión inglesa de Russia Today habla erróneamente de “fighter jet”, cuando el Su-25 es, según su fabricante, un avión de ataque para misiones de apoyo aéreo cercano. El Su-25 carece de radar para combate aire-aire, su velocidad máxima está por debajo del sonido y su techo operativo de servicio es, según su fabricante, de 7.000 metros sin cargas externas. Es decir, 3.000 metros por debajo a la que volaba el Boeing 777 de Malaysia Airlines. El Su-25 es por capacidad de trepada, capacidad de aceleración  y techo operativo, por no hablar de la falta de radar, un avión nada idóneo para interceptar a otro que vuela a 10.000 metros aproximadamente.

Su-25 de la fuerza aérea ucraniana
Su-25 de la fuerza aérea ucraniana

En su rueda de prensa el teniente general Kartopolov recordó que el Su-25 puede llevar como armamento el misil aire-aire R-60 (AA-8 “Aphid” según la denominación OTAN), sin llegar a afirmar de forma abierta que el Su-25 ucraniano que supuestamente volaba por la zona pudo derribar al avión malayo. Pero evidentemente ahí quedó lanzada una insinuación. El R-60 es un misil de corto alcance y con una carga de guerra de poco más de 3kg. No parece un arma capaz de hacer estallar en el aire a un Boeing 777. Recuerdo el caso de un piloto de Sea Harrier británico que derribó un C-130 Hércules argentino en la Guerra de las Malvinas. Disparó un misil aire-aire AIM-9L Sidewinder que impactó en el ala el avión argentino, que siguió volando. Tuvo que emplear a fondo el cañón de 30mm. para derribarlo. La cabeza de guerra del AIM-9 no llega a los diez kilos. Por contraste, las cabezas de guerra de los misiles 9M37 y 9M917 que disparan las diferentes versiones del sistema Buk pesan 70kg, lo que sí concuerda con el nivel de destrozo del avión.

(*) No encuentro ahora el enlace de donde lo leí.

[Continuará]

Lo que podemos saber del derribo del vuelo MH17 en Ucrania

Jordi Pérez Colomé en World Wide Blog cuenta “Qué ha pasado con el avión de Malaysia Airlines en Ucrania en seis puntos”. Mientras que Mike Giglio, por su parte, en BuzzFeed cuenta “How Flight MH17 Was Drawn Into The Heart Of Eastern Ukraine’s Raging Information War”. Casi está todo dicho, pero siempre hay alguien que encuentra interesante una disección de los hechos.

1. ¿Se cayó o lo derribaron?
Una prueba de qué pudo pasar con el avión lo da la dispersión de los restos. Cuando un avión tiene un problema y hace un intento de aterrizaje de emergencia deja un enorme surco en la tierra en el que se acumulan restos. Si cae en picado a gran velocidad provoca un cráter y los restos quedan concentrados. En este caso se habla de una dispersión de los restos entre 10 y 15 kilómetros. Eso significa que estalló en el aire.

El siguiente detalle a comprobar es la dirección de la explosión que se aprecia en los restos. En la siguiente foto de una superficie exterior del avión se ve que el impacto es de fuera hacia dentro. Aunque sería necesario ver más fotos.

En el siguiente vídeo unos vecinos del lugar comenta la caída de fragmentos y se ve lo que parece la llamarada del impacto del avión contra el suelo. Que el avión fuera alcanzado por un misil no significa que en la explosión quedara dividido en fragmentos igual de pequeños. A veces queda entera una parte considerable del avión y lo que estaríamos viendo es el estallido del combustible que almacenan las alas.

2. ¿Qué hacía un avión comercial sobrevolando una zona de guerra?
Por insólito que parezca, resulta que las líneas aéreas en sus viajes entre Europa y Asia cruzaban Ucrania oriental. El New York Times mostraba este mapa con las rutas habituales de varia aerolíneas. Como se ve, British Airways y Air France evitaban el espacio aéreo ucraniano. Lufthansa y KLM, como Malaysia Airlines, no.

Un motivo para atravesar Ucrania es que se trata de la ruta más directa. Los desvíos significan retrasos y mayor consumo de combustible. Malaysia Airlines ha emitido un comunicado en el que se cubre las espaldas diciendo que la ruta había sido aprobada por Eurocontrol e ICAO. Según John Hansman, director del Centro Internacional para el Transporte Aéreo del MIT, la responsabilidad última de cerrar el espacio aéreo en la región dominada por los rebeldes al tráfico internacional corresponde a Ucrania. Aquí se ve la ruta completa que debía seguir el vuelo MH17:

Los organismos internacionales que regulan el tráfico aéreo habían tomado medidas de seguridad autorizando cruzar los cielos ucranianos sólo a partir de los 32.000 pies de altura (poco más de 9.750 metros). Hasta ahora los rebeldes prorrusos habían derribado aviones de la fuerza aérea ucraniana empleando misiles tierra-aire portátiles disparados desde el hombro (MANDPADS = Man-portable air-defense systems). En los últimos meses he difundido fotos en mi Twitter de los rebeldes con misiles de las familias Strela e Igla. En la siguiente foto de la agencia rusa RIA Novosti se muestra a un rebelde prorruso en Lugansk con lo que parece un misil Igla-S, el modelo de misil antiaéreo portátil más avanzado que fabrica Rusia y carecen las fuerzas armadas ucranianas.

4mx38q10El techo operativo del Igla-S es de 11.000 pies. Modelos rusos más antiguos tienen un alcance menor. Por ejemplo el Strela-3, tiene un techo operativo de 7.500 pies. Así que, en principio, establecer una altura de vuelo mínima en Ucrania de 32.000 pies de altura parecía razonable hasta el pasado jueves día 17.

3. ¿Tenían los rebeldes prorrusos algo capaz de derribar un avión a esa altura?
Sí. En las últimas semanas aparecieron imágenes de al menos dos tipos diferentes de sistemas de misiles antiaéreos más avanzados en manos rebeldes. El primero es el Strela-10, un sistema que monta misiles equivalentes a los disparados en el hombro en un vehículo de transporte MT-LB. Por su alcance en altura, quedaría descartado. Se vio en Lugansk la semana pasada.

El segundo es el sistema Buk, que pudo verse fugazmente en territorio rebelde. En sus primeras versiones tiene un radio de acción máximo de entre 20-25 kilómetros (en función del tamaño del blanco) y un techo operativo que supera los 20.000 metros de altitud. Es decir, es plenamente capaz de derribar un avión volando a poco más de 10.000 metros de altitud a los que iba volando el vuelo MH17 según Malaysia Airlines en su comunicado.

buk possible site

Un sistema Buk se vio moviéndose por una carretera que ha sido identificada como un punto al sur de Snizhné, donde fue captada la foto anterior. Grabovo, la localidad donde cayeron los restos del avión está a menos de 20 kilómetros al norte de Snizhné.

Aparte de los avistamientos, los propios rebeldes anunciaron que tenían en su manos un sistema “Buk”. Por ejemplo en esta noticia del 29 de junio de la agencia ITAR-TASS.

4. ¿Es posible determinar la autoría a partir de los restos?
Una investigación forense a partir de los restos podría encontrar vestigios del explosivo de la cabeza de guerra del misil que derribó al vuelo MH17 o restos de alguna pieza del misil incrustada en los restos del avión. Pero para eso hay que hacer un trabajo laborioso de recogida de restos y mantener una cadena de custodia estricta. No parece que sea posible con los rebeldes pululando por la zona y estorbando la investigación. “No one seems to be in real control of #MH17 crash site” contaba en Twitter la periodista Christiane Amanpour.

5. ¿Servirá de algo las cajas negras?
De poco. Las cajas negras registran parámetros de vuelo e información de los motores además del sonido en la cabina de vuelo. Es poco probable que los pilotos se percataran de que se aproximaba un misil porque los aviones civiles no tienen sistemas para ello. En este tipo de casos tras el impacto del misil apenas queda registrada información.

Mi conclusión:
Mi opinión personal es que el avión fue derribado con un misil desde territorio rebelde. Probablemente con el sistema “Buk” que se estuvo paseando por la zona ese día. Probarlo de forma concluyente será difícil, lo que alimentará teorías conspiranoicas de todo tipo. Un dato para los escépticos: El gobierno de Kiev está ganando la guerra a los rebeldes. No necesita rocambolescas operaciones para desprestigiar a los rebeldes.

Un apunte final. Así luce el interior de un sistema “Buk”.

Air Power Australia WebsiteNo parece algo que se pueda manejar con un folleto entregado por el agente de turno del FSB encargado de suministrar armas a los rebeldes.

Ucrania y el transfondo geopolítico (3ª Parte): La cuestión energética

El gobierno provisional de Ucrania ordenó hoy lunes 24 la retirada de sus tropas de Crimea. Al comienzo de la crisis en Ucrania afirmé en Twitter que a pesar de lo que dijeran algunos no íbamos hacia una guerra convencional. Creo que ya es la tercera vez que le llevo la contraria a los alarmistas: La primera vez fue sobre Irán y la segunda sobre Corea del Norte.

La experiencia histórica nos enseña que las potencias nucleares no se enfrentan directamente porque nadie asegura que un conflicto convencional pueda degenerar en una escalada nuclear. Eso le da a cada potencia bastante margen de actuación en su área de influencia. Sea Checoslovaquia en 1968 o Georgia en 2008. Mañana Rusia podría invadir Kazajistán y por mucho que algunos políticos republicanos en Washington llamaran a usar la fuerza para defender al régimen de Astaná no pasaría nada. Nadie quiere empezar la III Guerra Mundial.

El frágil gobierno provisional ucraniano bastante desafíos tiene con estabilizar la economía y las fuerzas armadas del país no están en condiciones de enfrentarse a las rusas. El embajador ucraniano en la República Checa definió la idea de usar la fuerza militar para recuperar Crimea como “no realista”. La respuesta ucraniana sobre la pérdida de Crimea podría ser bastante pragmática.

Lo que hemos visto es que sobre el “gran tablero mundial” Occidente ha plantado su bandera en Kiev por segunda vez en una década y Moscú ha reaccionado asegurándose Crimea. Rafael Poch en La Vanguardia lo describe como “Putin se ha comido una torre en Crimea”. Allí está el cuartel general de la Flota del Mar Negro, el vector con el que Rusia proyecta su poder naval al Mediterráneo. El viernes 14 de marzo aviones Sujoi Su-33 y helicópteros Kamov Ka-27 con base en el portaviones Almirante Kuznetsov ubicado en el Mediterráneo Oriental comenzaron a realizar ejercicios. No es una novedad. Desde el 2013, Rusia mantiene una presencial naval permanente que refleja su interés creciente por el Mediterráneo.

Los analistas han corrido a señalar el papel de los recursos naturales ucranianos y el transporte del gas ruso a la Unión Europea, en imitación de la crisis ruso-ucraniana por el gas de 2005 y la posterior crisis  de 2009. Pero la situación ha cambiado desde aquel entonces. El temor europeo de que Ucrania actuara de cuello de botella para sus importaciones de gas ruso llevó a proyectar gasoductos que pasaran de largo del territorio ruso. El gasoducto “Nord Stream” conecta Rusia con Alemania por el Mar Báltico, evitando Polonia, Bielorrusia y Ucrania. El gasoducto “Blue Stream” conecta Rusia con Turquía por el Mar Negro, evitando el Cáucaso. Y el gasoducto “South Stream” conectará en un futuro Rusia con los Balcanes evitando Ucrania. Según cuenta Xavier Cugat en (r)Evolución Energética, “en 2007 el 80% del gas ruso destinado a la UE pasaba por Ucrania. Hoy ya solo pasa el 35% y cuando se ponga en marcha South Stream en 2015 pasará menos del 10% por Ucrania”.

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Los gasoductos son enormes proyectos de ingeniería que requieren una financiación compleja. Los contratos de suministro son a largo plazo en un mercado poco volátil, como descubrieron los países que quisieron crear una OPEP del gas en 2008. Ni Europa puede improvisar fuentes de suministro alternativas ni Rusia encontrar clientes de la noche a la mañana. Cuesta imaginar que la Unión Europea y Rusia rompan sus acuerdos en materia energética. Lo que sí puede que veamos es que se dé mayor importancia a proyectos que reduzcan la dependencia energética europea de Rusia, como es el caso del gasoducto “Nabucco” que conectaría Europa vía Turquía con Azerbaiyán y Asia Central. Gonzalo Escribano del Real Instituto Elcano apunta que España podría ofrecer al resto de Europa una alternativa con sus instalaciones de Gas Natural Licuado, que se importa en forma líquida por mar, si el país estuviera convenientemente conectado a la red europea.

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Quizás haya que prestarle menos atención a la cuestión energética y más al sector agrícola ucraniano. Esta crisis ha generado un importante impacto en los mercados internacionales. Hay que recordar que las protestas en Kiev comenzaron tras el rechazo del gobierno ucraniano de un acuerdo con la Unión Europea. Andrés Rodríguez Seijo ha hecho un interesantísimo análisis sobre la importancia del sector agrícola ucraniano en el que menciona las presiones económicas previas de Rusia que no he visto a nadie más mencionar. Merece la pena rescatar la noticia al respecto de El País con fecha 24 de noviembre de 2013: “Ucrania cede a las presiones de Rusia” y “Kiev aparca las negociaciones con la Unión Europea para un Tratado de Asociación”. Luego vino la entrada de Ucrania en el “Comité de Grano de Mar Negro” creado por Rusia para establecer un cartel con Ucrania y Kazajistán. Visto desde este perspectiva, las presiones rusas terminaron por estallar en la cara a Moscú. Crimea es entonces un premio de consolación.

Ahora que ha sido anexionada por la fuerza por Rusia, cabe preguntarse sobre qué será de las fábricas de armamento y centros de I+D ucranianos localizados en Crimea. El consorcio estatal UkrobOronProm lista trece de ellos, como la Planta de Aeronaves de Sebastopol, la Planta Mecánica y de Buques de Feodosiya, la Planta Óptica de Feodosiya o los astilleros “Morye”. La pérdida de muchas de estos centros ubicados en Crimea podría afectar gravemente al sector. El director general de UkrobOronProm ha definido la hipotética apropiación de estas empresas como una amenaza a la seguridad nacional. La industria de defensa ucraniana no es despreciable. Ucrania está entre los diez mayores exportadores de armamento del mundo. Y su industria aerospacial produce sistemas como los cohetes espaciales Zenit-3SL.

Curiosamente, en muchos análisis que se leen en España se profundiza en los mezquinos intereses egoístas de Estados Unidos y la Unión Europea frente a la figura de  Putin, que ha actuado desinteresadamente para proteger a los rusos de Crimea obligado por las circunstancias. Los despropósitos que escriben de esos analistas nos enseña más del éxito de la propaganda rusa que de la crisis ucraniana.

[¿Continuará?]

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Ucrania y el transfondo geopolítico (1ª Parte): La Fractura

En 1996 Samuel P. Huntington ponía a Ucrania en El Choque de Civilizaciones como ejemplo de país donde existía una división lingüística y religiosa que tenía reflejo en los resultados electorales. En las elecciones presidenciales de 1994 el país quedó fracturado en dos, con cada candidato obteniendo más de dos tercios de los votos en la mitad geográfica del país que representaba. Una división que se ha dado en todas las elecciones desde entonces.

Ukraine_historical_vs_electoral_19941Huntington planteaba varias hipótesis sobre la evolución de la fractura del país, siendo una de ellas la partición del país. Además señalaba Crimea como un foco de conflicto entre Rusia y Ucrania. Según Hungtingon la inclusión de Ucrania en el área de influencia rusa es vital para Moscú porque le permite crear un núcleo de países eslavos que le anclan a Europa.

Las raíces de la fractura son históricas. Como en el caso de otros países de Europa del Este, por ejemplo Polonia y Rumanía, las fronteras de Ucrania fueron trazadas absorbiendo de forma arbitraria territorios de otros países y desplazando todo el país más hacia el oeste al término de la Segunda Guerra Mundial. Así, Ucrania terminó incorporando territorios que habían pertenecido en algún momento de la primera mitad del siglo XX a Polonia, el Imperio-Austrohúngaro y Rumanía. Incluso en el extremo occidental del país existió al término de la Primera Guerra Mundial una efímera República Popular de Ucrania Occidental con capital en Lviv, donde la población era mayoritariamente polaco parlante y de fe católica, católica de rito oriental o judía.

Ukraine-growthLa mitad oriental del país también tenía un recorrido histórico significativo. La Rus de Kiev fue una federación de tribus eslavas que en su momento álgido se extendió del Báltico al Mar Negro y que llegó a tener a Kiev por capital, mucho antes de que Moscú fuera una ciudad importante. Su rey Vladímir I se convirtió al cristianismo ortodoxo a finales del siglo X, a partir de lo cual las tribus eslavas abandonaron el paganismo. Actualmente Rusia, Ucrania y Bielorrusia considera en el Rus de Kiev como cuna cultural y política de sus actuales estados. Así que podríamos decir que hay un elevado valor simbólico en la conexión entre la Ucrania oriental y Rusia.

Vemos por tanto la fractura este-oeste del país no sólo es lingüística, entre hablantes de ruso y ucraniano, sino que es también religiosa. Por un lado tenemos a los católicos, a los católicos de rito oriental y a los cristianos ortodoxos ucranianos mientras que por otro tenemos a los cristianos ortodoxos que profesan obediencia al Patriarca de Moscú. Así que la dos mitades del país son el resultado de dos tradiciones culturales bien diferentes: Una europea y otra ruso-eslava. Esa condición de frontera es lo que le dio nombre al país: “Ukraina” significa “frontera” en la lengua eslávica oriental antigua, igual que la región croata de Krajina, que marcó el límite de los imperios austro-húngaro y otomana.

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Pero hay una división de Ucrania aún más importante. La brecha entre la mitad occidental rural y la mitad oriental industrial. Las principales industrias del país se encuentran en Kiev y en las ciudades orientales de Donetsk, Mariupol, Zaporizhia y Járkov. Así, las oficina de diseño de Antonov se ubican en Kiev pero el fabricante de motores Motor Sich está en Zaporizhia, el fabricante aerospacial Yuzhmash está en Dnipropetrovsk y el fabricante aeronáutico KSAMC está en Járkov. La parte occidental, en cambio, es eminetemente rural. Esa diferencia en las actividades económicas tiene también reflejo en los ingresos de la población. La parte oriental es más rica con salarios más altos.

800px-Ukrainian_salary_mapEsa división también ha tenido reflejo en la política ucraniana. Recordemos cómo Yulia Timoshenko pasó de ser una exitosa mujer de negocios (y morena) a una candidata política rubia con estética de campesina gracias a una corona trenzada estilo “gretchen” que combinaba con vestidos decididamente folklóricos o evocadores de algo que podríamos llamar “gótico ucraniano”.

6a00d8341c630a53ef0168eb52e2fa970c-600wiTodo esto que hemos visto ha tenido su reflejos estos días, tras la creación de un gobierno provisional en Kiev que la parte más afín a Rusia del país no reconoce. En diversas localidades se han convocado manifestaciones de repulsa a lo que en la prensa rusa llaman un “pustch” y se han dado muestras de apoyo a Rusia en esta crisis. En algunas de esas localidades ha sido arriada la bandera ucraniana de edificios oficiales para izar la bandera rusa. El siguiente mapa refleja las ciudades donde eso ha sucedido. El ejercicio de contrastarlo con los mapas anteriores se los dejo a ustedes.

BhuS5OjCAAIaVAn.jpg large[Continuará]

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La invasión rusa de Crimea

recorte

Anoché sucedió algo inaudito. Por primera vez en mi vida El País rectificó un error del que les advertí. Quizás no fue por mi aviso vía Twitter, pero el pie de foto que decía “Vehículo militar ruso en la localidad fronteriza de Balaclava” fue corregido. Es simple. Balaclava fue  lugar de una batalla durante la Guerra de Crimea en la que tuvo lugar la famosa (y catastrófica) carga de la caballería ligera. El topónimo además dio nombre en inglés a lo que en español llamamos pasamontañas. Así que era fácil saber que no era ni de lejos una localidad fronteriza entre Ucrania y Rusia.

Tampoco es que el nuevo pie de foto, “Un uniformado a bordo de un blindado ruso en Balaclava (Crimea)” se parezca a la realidad. Las tropas rusas se pasean por Crimea y sólo porque en su uniforme no lleven insignia alguna se les denomina de forma eufemística “uniformados”. Quizás la bandera detrás del soldado que asoma por la escotilla del blindado Tigr debería darles una pista.

La República Autónoma de Crimea es un territorio actualmente ucraniano que perteneció a Rusia hasta 1954. Su población se divide en tres grupos étnicos: Ucranianos, rusos y tártaros. La leyenda dice que la transferencia a Ucrania fue una decisión arbitraria tomada por Jrushchev en una noche de borrachera. El puerto de Sebastopol albergaba el cuartel general de la Flota del Mar Negro soviética y tras el fin de la Guerra Fría, se firmó en 1997 un acuerdo de arrendamiento que permite a la armada rusa usar el puerto de Sebastopol hasta 2017. Por esas circunstancias, Sebastopol tiene un estatus especial dentro de Ucrania y queda administrativamente fuera de la República Autónoma de Crimea. La existencia de una base rusa en suelo ucraniano no ha estado exenta de incidentes.

El primer movimiento de tropas dentro de Crimea se informó el miércoles 26 de febrero. La CNN informó que sus reporteros habían encontrado “milicias prorrusas” en la carretera que une Sebastopol con Simferopol, la capital de la república. El diario canadiense The Globe & Mail en cambio los identificaba claramente como soldados rusos a partir del armamento y vehículos blindados que empleaban aunque se habían identificado así mismos como “voluntarios”. Además, señalaba que los había encontrado cerca del límite administrativo que separa Sebastopol del resto de Crimea. En este vídeo se ve que se trata de BTR-80 con dos snorkel, así que posiblemente se traten de infantes de marina rusos.

En la madrugada del jueves 27 de febrero un grupo armado asaltó el edificio del parlamento de Crimea en Simferopol. Iban sin identificar pero izaron la bandera rusa. En el vídeo grabado por las cámaras de seguridad se les ve cargados con petates y mochilas, lo que sería indicativo de su intención de ocupar el edificio.

En las primeras horas del viernes 28 de febrero un grupo armado asaltó el aeropuerto de Simferopol y por la tarde otro grupo hizo lo mismo con el aeropuerto de Sebastopol. El personal armado no llevaba ninguna identificación. Según la versión rusa se trataba de grupos de “autodefensa”. Según la versión ucraniana se tratarían de tropas rusas pertenecientes al GRU, la inteligencia militar rusa, que habrían llegado en aviones de transporte Il-76 a una base aérea en la localidad de Hvardiiske.

Ese día, el jueves 28, sobrevoló el cielo de Crimea una formación de tres helicópteros de transporte Mil-17 y nueve helicópteros de ataque Mi-24 con rumbo a alguna de las bases militares alrededor de Sebastopol.

Según el gobierno ruso los movimientos de tropas hacia el interior de Crimea tendrían como objetivo proteger la Flota del Mar Negro, en una admisión de la presencia de tropas rusas en suelo de la República Autónoma de Crimea. La autorización parlamentaria para mandar tropas llegó el sábado 1 de marzo. Mientras, el gobierno ucraniano decretó la movilización militar para las 08:00am del domingo 2 de marzo.

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Dos soldados rusos en Semforopol. El de la derecha lleva una mira holográfica EOTECH de origen estadounidense y un pistolete delantero, accesorio poco habitual en Rusia en tropas que no sean de fuerzas especiales.
Soldado ruso en Simferopol. El guardamano de la ametralladora PKM incorpora un sistema de raíles, un accesorio poco habitual en Rusia en tropas que no sean de fuerzas especiales.
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Soldados rusos en Simferopol. El de la izquierda lleva un uniforme “Gorka Bars” de las tropas de montaña rusas.
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Civiles armados en Simferopol. Dos de ellos en primer plano llevan lanzagranadas GM-94 de 43mm. de fabricación rusa y que sólo emplean unidades especiales. Una de los dos lleva una mira holográfica EOTECH. Se les puede ver en este vídeo.
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Blindado rusos Tigr en Balaklava. La matrícula indica “RUS”.
Torreta de un BTR-80 ruso con la insignia de la Infantería de Marina cerca de Bajchisaraí el día 28 de febrero.
Torreta de un BTR-80 ruso con la insignia de la Infantería de Marina cerca de Bajchisarai el día 28 de febrero.
Convoy ruso
Convoy militar ruso aproximándose a Simferopol en la mdrugada del día 28. En la puerta del blindado Tigr se aprecia la insignia de las unidades de la Guardia (selectas) del ejército ruso
Insignia de las unidades selectas del ejército ruso, "Gbardiya" (Guardia).
Insignia de las unidades selectas del ejército ruso, “Gvardiya” (Guardia).
Panorámica de las tropas rusas a las afueras de una base de la guardia costera ucraniana en Balaklava.
Panorámica de las tropas rusas a las afueras de una base de la guardia costera ucraniana en Balaklava, cerca de Sebastopol, que El País ubicaba en la frontera entre Rusia y Ucrania.