Libros para la batalla de ideas en la Nueva Guerra Fría

Los lectores más veteranos habrán notado que hablo poco últimamente de las Guerras Posmodernas. Y en cambio parece que estoy casi volcado con la Nueva Guerra Fría. Resulta que llevamos varios meses en el que se acumulan las piezas que van encajando en el esquema general de las cosas. De hecho, tengo pendiente hacer un repaso a los distintos autores que desde el New Yorker a El Confidencial han hablado ya abiertamente de Nueva Guerra Fría.

La verdad es que por el camino tuve mis momentos de duda, cuando pareció que las relaciones entre Rusia y Occidente se iban a calmar y la crisis ucraniana iba a quedar atrás como una nota al pie de la Historia. Pero sin duda, uno de los elementos que más inquietud me generó fue la dimensión ideológica de la Nueva Guerra Fría. Cuando en enero de 2015 hice un resumen de los elementos claves lo acompañé de un gráfico que generó bastante polémica. Planteé que la Nueva Guerra Fría giraba en torno a la alianza geopolítica de Rusia con los miembros del Eje de la Resistencia en Oriente Medio y con países de la Alianza Bolivariana más la Argentina kirchnerista en Hispanoamérica. Y esa alianza se entrecruzaba con partidos y personajes a izquierda y derecha en Occidente.

Las primeras pistas sobre la dimensión ideológica de la Nueva Guerra Fría me llegaron al ver cómo los argumentos que empleaban neofascistas y comunistas para defender la postura rusa en Ucrania eran intercambiables. Según ellos, en Ucrania no estaban en juego los intereses geopolíticos de Rusia, sino valores universales como la soberanía de los pueblos frente al imperialismo otánico globalizador y neoliberal. Justo semanas después de escribir por primera vez sobre  la Nueva Guerra Fría, alguien me puso sobre aviso sobre la coalición rojo-parda que en el Parlamento Europeo ha votado en contra del tratado de asociación de Ucrania con la Unión Europea, condenar las violaciones de los Derechos Humanos en la Crimea ocupada, el tratado de libre comercio con Canadá, etc. Pero faltaba algo.

Para poder hablar de la Nueva Guerra Fría como un verdadero conflicto ideológico hacía falta, claro está, una ideología que rivalizara con el modelo occidental de democracia liberal y economía de mercado. Yo apunté al euroasianismo de Alexander Dugin en septiembre de 2014. Pero la relación de Dugin con el poder en la Rusia de Putin siempre ha sido complicada. Luego, leyendo a Michel Eltchaninoff encontré la primera aproximación al pensamiento “putinista”. Pero hacía falta algo más que europarlamentarios de izquierda y derecha votando a favor de los intereses de Putin. Hacía falta teóricos que defendieran el modelo ruso. Y ya los tenemos.

En las últimas semanas he terminado de leer dos libros que pronto reseñaré aquí. El primero, Rusia en la larga duración (2015) es el más singular. Se trata de una recopilación de textos del célebre economista neomarxista egipcio Samir Amin y publicado en España por la editorial marxista El Viejo Topo, cuyo posicionamiento en la Nueva Guerra Fría es claro. Su postura es que, para poder evolucionar más allá de la sociedad capitalista a la deseable sociedad comunista futura, el primer paso que ha de dar todo país es librarse del yugo del imperialismo capitalista de la triada EE.UU.-Europa-Japón. Así que hay que defender a la Rusia de Putin porque ha dado ese primer paso necesario. Además, Amin denuncia en el capítulo final que asistimos en la actual fase de crisis del capitalismo a la emergencia del fascismo. Evidentemente, dada su postura, no se refiere al ascenso en Europa de partidos de ultraderecha que simpatizan con la Rusia de Putin. Faltaría más. Habla del golpe de estado “euro-nazi” en Ucrania como cabeza de puente a la colonización alemana de Europa oriental. Cómo no, Amim nos cuenta además que los medios mienten y tergiversan sobre Rusia. El libro está lleno de perlas que trataré cuando haga la reseña. Basta decir, que el autor defiende la Revolución Cultural china.

El segundo libro que leí es El nuevo imperio ruso: Historia y Civilización (2014) del profesor Sergio Fernández Riquelme. El libro hace primero un repaso de la configuración histórica del imperio ruso, con su permanente conflicto entre quienes pretendían un país moderno y occidentalizado por un lado y quienes defendían la singularidad de Rusia como país a medio camino entre Europa y Asia. Luego explica la realidad política de la Rusia actual, por la que el autor siente evidentes simpatía. No en vano, dirige el Foro Rusia y encontramos artículos suyos en la edición en español de la publicación euroasianista Katehon. Además, su postura conservadora queda de manifiesto buceando por la revista La Razón Histórica, que también dirige. Allí encontramos el artículo “Rusia como Imperio. Análisis histórico y doctrinal”,. que comparte contenidos con el libro. Que un conservador occidental defienda a la Rusia de Putin no es ninguna sorpresa. Pero me parece relevante señalar la pinza a izquierda y derecha de apologistas de Putin.

Por último, no debemos olvidar que no sólo la Rusia de Putin tiene apologistas en España. También Irán tiene los suyos. Niko Roa es un personaje que apareció por aquí en “La conexión iraní”. Su libro El aliado persa ha sido reseñado por Christian D. Villanueva López en ejércitos.org.

2 thoughts on “Libros para la batalla de ideas en la Nueva Guerra Fría

  1. Por alguna extraña razón, Irán y Rusia van siempre en el mismo paquete. Si alguien habla bien de Irán, es casi casi seguro que también hablará bien de Rusia (y viceversa). Entiendo que son potencias aliadas y por lo tanto es normal que coincidan en las propagandas, pero esta sincronización al milímetro me resulta sorprendente. Con la Venezuela chavista no hay esa sincronización tan perfecta. La mayoría de los ultraderechistas españoles están radicalmente en contra de Maduro al tiempo que muestran simpatías por el régimen norcoreano.

    Dugin es el encargado de atraer a la extrema derecha a la esfera rusa. Es un empleado de Putin, no un Rasputín que influye en Putin, como a veces lo han presentado. Pero esta vinculación con Putin existe, aunque a éste le interesa oscurecerla dado el carácter impresentable del personaje. Es obvio que toda la labor propagandística y organizativa que Dugin despliega en el extranjero cuenta con el consentimiento de Putin.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s