Los orígenes de la guerra afgana

Hoy el diario madrileño El Mundo ha publicado un artículo muy interesante de Franscisco Borja Lasheras sobre la percepción occidental de Rusia. Y describe a la perfección varios fenómenos que he comentado aquí varias veces a propósito de la Nueva Guerra Fría. Tenemos esa fascinación por el régimen de Putin en los dos extremos del espectro ideológico, que vota al unísono en el Parlamento Europeo. Tenemos ese realismo político sobrevenido de quienes dicen que las acciones del Kremlin en la Europa del Este son comprensibles porque la OTAN ha puesto el pie en “la esfera de influencia rusa”, olvidando la voluntad de los ciudadanos de esos países. Tenemos a los conspiranoicos que explican guerras y revueltas por la acción externa de Occidente, como si los ciudadanos fuera de Europa Occidental no tuvieran voz y voluntad.

Franscisco Borja Lasheras invita a pensar en los otros rusos, los que quieren un país diferente, para que dejemos de imaginar Rusia como una realidad excepcional e inamovible. Pero me quedo con su apreciación sobre la “[n]ostalgia por una URSS idealizada que muchos tuvieron la suerte de no padecer (lo que opine el europeo medio del Este sobre su experiencia vital, no cuenta)” a cuenta de algo que me ha llamado la atención estos días. Resulta que proliferan en Twitter cuentas en español dedicadas a defender las bondades de aquello que se llamó “socialismo real”. Esto es, gente en España diciendo en pleno 2015 que la URSS o la RDA eran una maravilla comparado con las democracias capitalistas occidentales. Sin haberlo vivido, claro. Los argumentos son parecidos a los que emplea la Fundación Francisco Franco para defender los tiempos del Caudillo: estadísticas de esto y lo otro.

Uno de esos ejemplos es un usuario de Twitter español que se hace llamar “Erich Honecker” y usa la cuenta @HoneckerRDA. La gran ironía es que en alemán sólo he encontrado cuentas con intención paródica que usen el nombre “Erich Honecker”, como @ErichHoneckerZK, @Erich_Honecker y @DerWahreErich. Como no podía faltar, el usuario español @HoneckerRDA es muy colega de @Drazmihailovitx, que toma su nombre del líder monárquico serbio Dragoljub “DražaMihailović y acérrimo enemigo de los comunistas. En la misma línea anda @_ju1_, que estos días usa de nombre #FueraOTANdeSiria. Ha lanzado series de tuits dando su visión de Siria y sobre la guerra de Afganistán en los 80. Me llamó la atención esta última porque es un asunto del que leí bastante en su momento, tratando de entender el origen de la yihad global contemporánea.

Kabul al día siguiente del golpe de estado de abril de 1978.

En 1978 Afganistán era gobernada por Mohammed Daud Khan, que se había hecho con el poder en 1973 en un golpe de estado con el que depuso a su primo, el rey Mohammed Zahir Shah. El 27 de abril de 1978 se produjo un nuevo golpe de estado encabezado por militares del comunista Partido Democrático Popular de Afganistán (PDPA). Una vez en el poder, los comunistas afganos se lanzaron a una serie de reformas que provocaron un gran descontento en las zonas rurales. Hablamos de medidas como la colectivización de la tierra que afectaba al patrimonio de los campesinos pero también de otras como la escolarización femenina que chocaban contra las creencias musulmanas conservadoras de la población rural. El PDPA se lanzó a modernizar con una ortodoxia marxista que llegó a asustar en Moscú (eran los tiempos de Brezhnev) y reprimió duramente la oposición a sus reformas. En marzo de 1979 estalló una revuelta en la ciudad de Herat, donde además toda una división del ejército afgano se amotinó contra el gobierno. Varios ciudadanos soviéticos fueron asesinados, lo que hizo saltar las alarmas en Moscú. En septiembre de 1979, la lucha interna por el poder dentro del PDPA llevó al asesinato del presidente Nur Muhammad Taraki, que fue sustituido por Jafizulá Amín.

A pesar de su ortodoxia marxista, en la arena internacional el gobierno afgano del PDPA jugó con una cierta ambigüedad. Hasta entonces Afganistán había obtenido fondos de ayuda tanto de Moscú como de Washington. La percepción en Moscú es que el gobierno de Afganistán había perdido el control de la situación y que su alineamiento prosoviético podía cambiar en cualquier momento. Además, se temía que las revueltas en Afganistán se contagiaran al Asia Central soviética ya  que en Afganistán vivían poblaciones tayika y uzbeka.  Las fuerzas especiales de la Unión Soviética lanzaron la Operación “Tormenta 333” el 23 de diciembre de 1979, asaltando el palacio presidencial tras aterrizar en Kabul. El presidente Amín murió en circunstancias no aclaradas. Mientras, tropas soviéticas invadieron el país por tierra.

En Estados Unidos se vieron las revueltas afganas como una posibilidad de causar problemas en el patio trasero de la Unión Soviética. Se envió ayuda a los rebeldes afganos ANTES de la invasión soviética. Se vendió la invasión soviética como un primer paso del avance soviético hacia el Océano Índico. Es interesante plantear, con la perspectiva del tiempo y sabiendo los resultados, si no hubiera sido mejor no haber convertido Afganistán en el crisol donde nació la yihad global. Pero lo que luego se conoció como Al Qaeda nació al final de la guerra de mano de la iniciativa privada saudí que funcionó en paralelo al esfuerzo estadounidense que se canalizó vía los servicios secretos de Pakistán. Pero esa es otra historia larga que nadie se ha molestado en conocer.

Si uno repasa la visión de @_ju1_ sobre los orígenes de la guerra de Afganistán, la brutal represión del PDPA y la invasión soviética para derrocar al presidente afgano no aparecen. Así se construyen estos relatos de “qué tiempos aquellos tan maravillosos”, omitiendo pequeños detalles significativos.

12 thoughts on “Los orígenes de la guerra afgana

  1. Creo que si la gente se dedicará más a hacer investigaciones ha dejar que la ideología de turno les lavara el cerebro, podríamos esperar una política y discusión de calidad sobre muchos temas. La invasión a Afganistán fue uno de los episodios más negros y destructivos provocados por la Unión Soviética. Además de haber sido un laboratorio de prueba del fundamentalismo islámico y de las nuevas armas desarrolladas por los norteaméricanos para hacer frente al armamento ruso, podemos decir que la interminable pacificación de Afganistán tiene sus orígenes en la competencia internacional entre dos poderes hegemónicos que buscaban asegurar sus posiciones en un momento muy turbulento de la política mundial.

    El apoyo de Estados Unidos a la insurgencia afgana, fuertemente conservadora, se debe a la misma debilidad norteaméricana a finales de los años setenta: después de su humillante derrota en Vietnam y la caída de Saigón, los Estados Unidos vieron como muchos de sus aliados y clientes caían o se desestabilizaban en el mismo momento en que empezaba la invasión soviética. El Shah de Iran huyó en 1979 ante el avance de las fuerzas islámicas, en 1979 también el gobierno de Somoza fue derribado por la insurgencia sandinista y en Corea del Sur comenzaron fuertes protestas contra la dictatura de Park Chun Hee. La administración de Jimmy Carter decidió presionar en el punto más vulnerable de los soviéticos para hacerlos retroceder: Asia Central. Brezinski, quién era Secretario de Estado en ese entonces, planeó un contra-ataque contra la “bestia roja” y decidió apoyar a los rebeldes afganos para intentar frenar la expansión rusa hacia Asia del Sur. La guerra dejo un país hecho pedazos, roto en mil y un facciones rebeldes que luchaban contra los soviéticos o entre sí por el poder, más de un millón de muertos afganos y quince mil reclutas soviéticos (la mayoría jóvenes y sin experiencia de combate). Se cometieron todos los crímenes posibles y por haber, mientras Rusia hacia trizas a la sociedad afgana y bombardeaba aldeas, imponía un gobierno títere en Kabul y manipulaba la opinión publica local y extranjera con esloganes manidos que hablaban de la bondad de la invasión.

    Dejo el link de un documental sobre el tema: tiene varias entrevistas donde se ve el punto de vista de personas comunes que sufrieron la represión armada soviética, altos funsionarios rusos y estadounidenses (entre ellos Brezinski), los mullah, soldados rusos, etc: https://www.youtube.com/watch?v=q5rhHSi4c1M

    1. Curiosamente tanto la Unión Soviética como Estados Unidos tomaron decisiones en torno a Afganistán presos de la paranoia de la Guerra Fría. Los soviéticos creían que el PDPA afgano estaba infiltrado por los estadounidenses. Mientras que los Estados Unidos, después de la crisis en las relaciones con Turquía por la invasión de Chipre en 1974 y la revolución iraní, veían que el muro de contención de la frontera sur de la Unión Soviética se desmoronaba.

      1. Es verdad, durante la Guerra Fría hubo grandes crisis diplomáticas que terminaron por fortalecer o debilitar a uno de los dos bandos. Tanto la Unión Soviética como Estados Unidos sufrieron reveces importantes en momentos determinados de su conflicto por la hegemonía. Hubo casos en que ambos bandos intervinieron militarmente para impedir que sus “satélites” escaparan a su control: la guerra civil griega en 1947-1950, Hungría en 1956, Checoslovaquia en 1968, Turquía en 1974, Iran en 1979, Nicaragua en 1979, etc… son algunos ejemplos en que tanto los norteamercianos como los soviéticos intentaron hacer volver al redil a sus ovejas descarriadas y en algunos casos tuvieron éxito mientras en otros fallaron miserablemente. La invasión de Afganistán se sitúa en este contexto de competencia despiadada por el poder político.

    2. ” podemos decir que la interminable pacificación de Afganistán tiene sus orígenes en la competencia internacional entre dos poderes hegemónicos que buscaban asegurar sus posiciones en un momento muy turbulento de la política mundial.”

      También podemos decir que en realidad, y como en tantos otros casos en Oriente Medio, Afganistán es un estado artificial que finalmente ha acabado por atomizarse paulatinamente desde la invasión soviética y la destrucción acarreada que dura hasta hoy, con depósitos de armas sin señalizar por todo el territorio cuando se retiraron del país.

      Lo del peligro de la guerra a la hora de destruir un país tiene ejemplos más recientes aunque tengan sus diferencias. Ahí tenemos el caso de Irak desde la invasión estadounidense, y sobretodo desde las nefastas políticas del gobierno de ocupación abonando el terreno para la insurrección posterior. Aunque esta se derrotó y aparantemente la paz iba a volver, ya vemos cómo está ese país ahora…

      “son algunos ejemplos en que tanto los norteamercianos como los soviéticos intentaron hacer volver al redil a sus ovejas descarriadas y en algunos casos tuvieron éxito mientras en otros fallaron miserablemente. La invasión de Afganistán se sitúa en este contexto de competencia despiadada por el poder político.”

      O la misma Vietnam, con el empeño americano en mantener un Vietnam del sur artificial y corrupto hasta la médula bajo el prisma de la doctrina de contención del comunismo. Aunque en este caso no hubo atomización del país ni nada comparable a lo de Afganistán, porque el caso y sus causas eran muy diferentes, ni da tanto pábulo a teorias conspiranoides….

      1. Hombre, yo a Afganistán no lo consideraria un estado artificial, otra cosa sería considerar las fronteras. Pero un reino o un estado siempre ha habido ahí. De hecho nunca fue una colonia, ni de GB ni de Rusia ni de nadie.

      2. Afganistán no es un estado artificial, de hecho ha existido como reino desde 1747, cuando conformo un imperio que duro hasta 1824 y posteriormente adquirió sus contornos modernos desde 1838. Afganistán fue invadido desde entonces por los rusos y los británicos, estos últimos sufrieron su peor derrota, durante el siglo XIX, en las escarpadas montañas afganas. No podemos comparar la existencia de Afganistán a la del Libano, Siria, Iraq o Libia, que sí son estados artificiales creados, muchos de ellos, a partir de la Primera Guerra Mundial. Afganistán, en cambio, a tenido una continuidad histórica, otra cosa es decir que ha sido una nación de paso por donde muchos grupos humanos han atravesado fronteras, y donde conviven muchos grupos étnicos diferentes. Toda nación, por muy homogénea que sea, esta conformada por muchos pueblos y grupos humanos distintos que son unificados, ya sea por la fuerza o por la conveniencia política, en un todo que tiene un mínimo de símbolos comunes, una religión o una lengua más o menos dominante. Afganistán es un ejemplo de ello.

  2. Esas personas que idealizan regímenes dictatoriales del pasado (URSS, RDA, franquismo, etc) no sé si son conscientes de que en esos regímenes podrían ser perseguidas por mostrar sus opiniones si estas no encajaban con la corriente oficial. Nunca he tenido claro si esas personas que defienden esos regímenes del pasado (con la cantidad de datos que se conocen sobre ellos pasados los años) quieren engañarse a sí mismas o realmente son necias que no entienden nada.

    1. Lo curioso es que las opiniones son intercambiables.

      “¡Los tiempos de Franco/la Unión Soviética no fueron cómo te los cuentan! En aquella época había trabajo, vivienda y seguridad en las calles. Mira lo que cuenta este abuelo.”

  3. Suelo ser visitante de unos cuantos foros (aunque solo esté apuntado al de FAS + Armada) y uno de ellos es Forocoches que reconozco que me tiene un tanto enganchado, y sorprendido también. Te puedes encontrar desde información y reflexiones muy validas hasta el petardeo más absoluto. Pues bien, me apuesto una caja de Cruzcampo 😉 a que ese Honecker es el forista que defiende la URSS y demás allí. Si echáis un vistazo lo reconoceréis enseguida. Comenzando por el avatar.

    En cuanto a Afganistan, en mi caso el mejor libro que he leído al respecto (ojo, no soy un experto) es:
    Afghanistan: A Military History from Alexander the Great to the War against the Taliban de Stephen Tanner

    Aquí la portada:

    SDS

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