El traje del emperador Bush

Cuando me puse a hablar de Iraq en mi viejo blog, allá a finales de 2004, siendo radicalmente pesimista hubo lectores que me pusieron a bajar de un burro con una lógica aplastante: Si criticas la estrategia de EE.UU. en Iraq es que tienes un póster de Bin Laden colgado en tu habitación y y eres enemigo jurado de logros de la civilización occidental como el jamón ibérico. Alguien lo resumió en un insulto genial: “Ayatolá del retroprogresismo”. (Que es como llamar antisemita a alguien que critica la política de Israel).

Irónicamente mis principales “fuentes de información” nunca han sido las webs del “No a la Guera”. Seamos francos: Es raro encontrar un pacifista que sepa distinguir un misil de un cohete. Mi percepción de lo que pasaba en Iraq se construyó a partir de páginas web, blogs y foros estadounidenses donde se profesa ese patriotismo que sólo se vive allí pero que criticaban severamente la conducción de la guerra. Al fin y al cabo el rechazo a los “burócratas de Washington” es algo típico de la derecha estadounidense.

Otra fuente son las noticias publicadas en medios de comunicación de países aliados de EE.UU. que invariablemente llevan por título “Un general británico/canadiense/holandés critica la estrategia estadounidense en… a su regreso a casa”. En el caso británico, dada su exitosa experiencia en la guerra contrainsurgente, hay ejemplos para dar y regalar.

Inquieta pensar a dónde nos llevaría una derrota estadounidense en Iraq y Afganistán.

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