El bazar sirio

En los últimos años me he encontrado algún tuitero mostrando ufano una foto de Siria donde se ve a miembros del Estado Islámico con un saco de la organización humanitaria gubernamental USAID al fondo o material de guerra de origen estadounidense capturado por las fuerzas progubernamentales al Estado Islámico  ¡La prueba irrefutable de que Estados Unidos ha suministrado material al Estado Islámico! La realidad, como veremos, es que en la guerra civil siria mucho material ha cambiado varias veces de manos. En las posiciones de fuerzas progubernamentales hemos podido ver tiendas de campañas proporcionadas por el Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (UNHCR en inglés). Y no creo que nadie piense que Naciones Unidas suministra materiales a los combatientes sirios.

Posición de las fuerzas progubernamentales sirias. Una de las tiendas de campañas tiene el logo de ACNUR (UNHCR).
Posición sin identificar techada con materiales con el logo de ACNUR.

Tras el reciente ataque con armas químicas en Guta, el grupo yihadista Jaish Al Islam rindió el reducto de Qalamoun Oriental y entregó material de guerra intacto. Supongo que eso formaba parte del trato, cuando en otras ocasiones los grupos yihadistas han destruido el material pesado antes de abandonar el lugar rumbo a Idlib en autobús.

La agencia de noticias ANNA ha mostrado el material pesado entregado a vista de dron.

También tenemos otros vídeos.

La agencia de noticias siria SANA ha mostrado en vídeo también el material  entregado.

Imagen: The New York Times.

El vídeo de la agencia SANA muestra lanzadores de misiles TOW, de los que recordemos Arabia Saudita compró a EE.UU. unos 15.000 para luego entregarlos a una lista vetada por la CIA de grupos opositores al régimen sirio. Luego, algunos de esos misiles fueron capturados por el Estado Islámico o las fuerzas gubernamentales. Algunos terminaron a la venta en Internet, tal como reveló un reportaje de The New York Times sobre la venta on-line de armas en países en conflicto. En España tenemos a un buen conocedor del tema, Yago Rodríguez.

Pero aparte de los lanzadores de misiles de fabricación estadounidense TOW vistos en el vídeo de la agencia SANA aparecen al final unos enormes cilindros verdes: se trata de cohetes Zelzal-2 (“Terremoto”) de fabricación iraní.

Cohetes iraníes Zelzal-2 capturados al grupo yihadista Jaish Al Sham.

Los cohetes habían sido vistos en manos de Jaish Al Islam al menos desde diciembre de 2016.

Stijn Mitzer y Joost Oliemans le dedicaron un artículo bastante interesante, “Striking from the Dark, Jaish al-Islam fires Iranian Zelzal-2 rockets“, en marzo de 2017 en Oryx Blog. Recientemente South Front, citando a Hezbolá, informó del uso de los cohetes Zelzal-2 contra un barrio del norte de Damasco en febrero de 2018. Especificaba que los misiles eran la copia local siria Maysalun y que habían impactado contra un bloque de viviendas. ¿Se imaginan ustedes lo intensitos que se habrían puesto los putinbots en las redes sociales si Jaish Al Islam hubiera usado armamento de origen estadounidense o europeo para atacar barrios de Damasco? Pero se trata de armamento de diseño iraní y capturado al ejército sirio.

La realidad es que los grandes arsenales convencionales del ejército sirio han sido la principal fuente de armamento del esfuerzo de guerra de los grupos opositores al régimen y el Estado Islámico. Cada bando ha usado material capturado a otro bando y alguno ha sido recapturado por un tercero o por su dueño original, de tal forma que cuando en un almacén de un grupo armado aparece material estadounidense, sirio, ruso o iraní no significa necesariamente que los gobiernos de Washington, Damasco, Moscú y Teherán han armado directamente a ese grupo. Hay abundantes fotos en las redes sociales mostrando el botín de guerra (الْغَنيمَة).

Estos días pasó una cosa curiosa. Fuerzas de la Guardia Republicana siria asaltaron posiciones del Estado Islámico en el campo de refugiados palestino de Yarmouk, cerca de Damasco. Y emplearon material capturado recientemente a Jaish Al Islam con el logo del grupo yihadista en el ataque. Ese material cayó en manos del Estado Islámico que lo ha mostrado, entre sorprendido y molesto.

Creo que el trasiego de material militar de un bando a otro le ha quedado claro a todo el mundo que haya seguido de cerca la guerra civil siria. Pero siempre hay alguien dispuesto a darle una interpretación retorcida a la realidad. Julián Jiménez, alias “Profe Rojo” en Twitter, apuntaba una teoría conspiranoica: el colapso del ejército iraquí a las puertas de Mosul en 2014 fue parte de una estrategia deliberada de Estados Unidos para entregar disimuladamente montañas de material al Estado Islámico.

Si tomáramos en serio esa teoría, el ejército ruso la repitió en Palmira en diciembre de 2015 abandonando blindados y montañas de material. La estampida rusa fue tan precipitada que hubo militares que se dejaron objetos personales sobre las mesas. Un tuitero llamó la atención al Tinkoff Bank sobre una tarjeta de banco y el CM le contestó diciendo que había dado aviso para que la cancelaran.

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Así que la próxima vez que alguien les muestre una foto de un lanzador de misiles TOW en Siria como prueba irrefutable de que fue entregado directamente por la CIA guarden un sano escepticismo sobre la materia si no conocen las aventuras vividas por ese cacharro en particular. Es más, podría tratarse de un Toophan (“Tormenta”), su copia iraní y usado también por el bando progubernamental en Siria.

Y si alguien les cuenta que el ejército iraquí se colapsó en junio de 2014 a las puertas de Mosul le pueden recomendar la lectura de ISIS: El retorno de la yihad de Patrick Cockburn, un autor al que no creo que nadie pueda reprocharle ser un periodista otánico globalista sorosiano.

Los yihadistas en Francia se armaron en el mercado negro

El pasado día 7 de enero el periodista francés  publicó en su perfil de Twitter una foto que mostraba un casquillo de bala supuestamente recogido por la policía francesa en las oficinas del semanal Charlie Hebdo. No había manera de verificar la veracidad de la información.

Casquillo de bala Arto Pulkki, un ingeniero finlandés, que forma parte de la gran comunidad de on-line de expertos en asuntos militares, identificó los marcajes del casquillo de la foto. Se trataba de una bala del calibre 7,62×39 fabricada en la factoría IGMAN d.d. de Konjic (Bosnia-Herzegovina) en 1986. Es decir, una bala de fusil de asalto AK fabricada en la antigua Yugoslavia.

Recuerdo que tras las guerras balcánicas aparecieron en España armamento militar que terminó en manos de bandas criminales albanokosovares y búlgaras. A una de ellas le incautaron un lanzagranadas anticarro desechable. También recuerdo que a otra le incautaron un subfusil Agram 2000 croata por su peculiar diseño. Buceando por Internet encontré esta noticia de 2003: Desbaratada en Gandía una banda búlgara de traficantes de armas”. En el cuerpo de la noticia leemos:

En esta operación, en la que también han colaborado las autoridades policiales búlgaras, se ha incautado un total de 50 pistolas de la marca Marakov, modelo ‘Baikal’, del calibre nueve milímetros, así como siete fusiles de asalto de la marca Kalashnikov, 25 silenciadores, espadines para la apertura de vehículos de gran cilindrada y abundante munición.

Por cierto, como siempre que se trata de periodistas españoles, hay varios errores. “Baikal” es una marca registrada de la empresa rusa “Izhevsky Mekhanichesky Zavod”. Y el modelo de pistola es la “Makarov”,  que no “Marakov”. Al igual que Kalashnikov, que no era una marca hasta hace poco, sino un modelo de fusil con mútilples variantes y fabricado en Rusia y fuera de ella. Pero sigamos, que me pierde siempre señalar errores.

España no fue el único país al que llegaron armas de la antigua Yugoslavia. El 13 de marzo de 2010 la BBC en su sección “La semana en imágenes” mostró la siguiente foto de las armas recogidas en Hamburgo por la policía durante una amnistía efectuada por las autoridades alemanas.

Hamburgo

Arriba a la derecha aparece un subfusil M-84, la versión yugoslava del Škorpion checo. A la izquierda vemos un subfusil Agram 2000 de origen croata y a la derecha un M-70, versión yugoslava del fusil soviético AKM.

Así que vemos que en Europa han circulado fusiles de asalto. Y sólo era cuestión de que algún chiflado yihadista accediera a ellas. Como fue el caso de los hermanos Kouachi.

Jordi Pérez Colomé, del que recomiendo “Qué queda de los atentados de París“, publicó en su cuenta de Twitter la lista del armamento encontrado a los yihadistas:

Armas de los hermanos KouachiA Amedy Coulibally le encontraron dos pistolas “Tokaref” (transcripción francesa de “Tokarev”) de 9mm. El listado de la policía dice que son armas rusas. Pero la versión de 9mm. Parabellum de la pistola Tokarev es una variante fabricada en la antigua Yugoslavia por Zastava. También aparecen dos fusiles automáticos “de tipo Kalashnikov”. Se trata del modelo checo vz. 58, que tiene un cierto parecido, en su variante “Compact” fabricada por CSA que vemos en la siguiente foto.

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En cuanto a los hermanos Kouachi se le encontraron dos fusiles automáticos Kalashnikov y un lanzagranadas anticarro “M82”. Sospecho que se trata de un error de la policía francesa, que ya vimos no supo identificar el vz.58. En la antigua Yugoslavia se producía el lanzagranadas anticarro desechable M80 “Zolja”. Hoy se fabrica en varios países balcánicos. Lo encontramos en la página web de la empresa serbia Balkan Novotech como “cohete anticarro de mano M80” y en la página web de la empresa macedonia Eurokompozit ofrecido como “lanzacohetes M80 Zolja”. Ambas empresas producen el M80, el M79 y el M90. No aparece por ningún lado un arma llamada M82.

M80 Zolja

En un artículo de AFP se hablaba del precio de las diferentes armas. El material empleado por los yihadistas de París se eleva a unos cuantos miles de euros. Podríamos sospechar entonces que contaron con financiación para acumular un arsenal.

Los oscuros negocios de armas del Kremlin en Ucrania

La industria petrolera estatal de Rusia es una máquina de generar ingresos privados para la oligarquía rusa cercana al Kremlin. Lo que no sabía es que la industria de defensa funciona igual. El año pasado c4ds, un think-tank estadounidense dedicado a los estudios de conflictos y seguridad que emplea la explotación de Big Data, presentó un informe en el que desentrañaban una red de exportación de armamento ruso con destinos controvertidos que empleaba puertos ucranianos y cuyas ramificaciones llegan al mismísimo Kremlin. La bautizaron “Red Odesa”, no con poca mala leche. Considerando esos negocios valoremos de forma diferente las ambiciones del Kremlin sobre el sureste de Ucrania.New_Russia_on_territory_of_UkraineLa “Red Odesa” es el tema de “Las armas del Kremlin”, mi primera colaboración tras una larga ausencia en Sesión de Control. Se trata de un proyecto que dirige Borja Ventura y en el que espero participar cada semana a partir de ahora.

 

Gringo guns

Vía Guerra Eterna, el blog de Íñigo Sáenz de Ugarte, he descubierto este vídeo de Mark Fiore:

Justo esta semana fueron interceptadas 268.000 balas provenientes de Estados Unidos en la frontera mexicana. Y en la pasada cumbre en Washington de los líderes de Estados Unidos, Canadá y México el presidente Calderón advirtió “si no se frena el tráfico de armas a México, si no se restablecen los mecanismos para prohibir las armas de asalto o al menos para registrar plenamente la venta de armas de asalto, no sólo será imposible que la violencia termine en México, sino que incluso puede amenazar en el futuro a la propia sociedad americana”. La ironía es que una operación encubierta de la ATF, Operación “Fast and Furious”, resultó un completo desastre y las armas ofrecidas a los traficantes como gancho terminaron en México.

Tengo la sensación de que hay mucho de mala conciencia en todo ello porque buena parte de las armas “de guerra” que se usan en las calles de México provienen de Centroamérica, el eslabón entre México y Colombia, tan afectado como ambos países por la corrupción y la violencia que provocan el narcotráfico.

Puertas a un mar de armas

Moisés Naím, director de la revista Foreign Policy, estará el miércoles en Madrid para presentar su libro “Ilícito” (Debate). Naím habla del auge del comercio ilícito de armas, drogas, personas, órganos humanos y objetos de lujo falsificados, lejos de las visiones edulcoradas de la globalización económica.

El tercer capítulo del libro está dedicado por entero al tráfico de armas. Desde el transporte de copias del Kalashnikov a cualquier punto del mundo donde pueda aterrizar un viejo Antonov a la red de venta de tecnología nuclear organizada por el profesor pakistaní Dr. A. Q. Jan. Dado el carácter ilegal y clandestino del tráfico de armas mostraba hace poco mi escepticismo sobre la campaña lanzada por Intermón Oxfam al respecto.

Francisco Polo nos contaba el viernes que la Asamblea General de Naciones Unidas ha aprobado empezar a trabajar en un tratado internacional sobre el comercio de armas. Por otro lado un lector, Julen Baztarrica se mostraba suspicaz ante mi pesimismo y desconfianza frente a este tipo de campañas. Así que creo debería añadir unas puntualizaciones.

He vivido el asunto de las campañas y los “días mundiales/internacionales de…” desde los dos lados: Como militante que forma parte de una organización o movimento con una causa y como ciudadano. Y sé que todos estos saraos los lanzan en muchas ocasiones quienes trabajan los 364 días del año restantes con la única esperanza de que al menos por una vez se hable del tema en los medios. Lo que me provoca escepticismo son las campañas con objetivos ambiciosamente amplios: “Acabar con la pobreza mundial”. ¿Qué poderes públicos han de sentirse conmovidos por una movilización mundial? Yo soy de objetivos más modestos. Empecemos por la cuestión de la deuda externa o la Política Agraria Común (“la PAC mata” dicen los Radicales). ¿Realmente será eficaz una legislación internacional? Teniendo compañías localizadas en paraísos fiscales que en aviones ucranianos matriculados en Chipre proveen de armas de Europa Oriental a milicias africanas es evidente la necesidad de una legislación internacional. Pero en este asunto del tráfico de armas, ¿qué podemos hacer los ciudadanos españoles?

En primer lugar pedirle trasnparencia a nuestro gobierno sobre las exportaciones españoles de armas. Véase al respecto el artículo de Albert Caramés en el nº94 (verano 2006) de la revista Papeles de Cuestiones Internacionales o los dos libros publicados por Viçenc Fisas en la editorial Icaria: Adiós a las armas ligeras y El lobby feroz.

En segundo lugar pedirle a la Unión Europea que ponga sobre la mesa de las negociación con Bulgaria y Serbia, por ejemplo, mayor transparencia y control de las exportaciones de armas de las factorías Arsenal y Zastava cuyas copias del fusil Kalashnikov aparecen, casualmente, en los conflictos más insospechados.

En tercer lugar incidir en los procesos de desarme tras el fin de conflictos, como se hace actualmente en Bosnia o se hizo en Macedonia (Operación “Essential Harvest”), porque una buena fuente de armas en los conflictos es el circuito de segunda mano. Alemania, por ejemplo, exigió a Estonia la destrucción supervisada de sus stocks de viejas pistolas Makarov que iban a ser sustituidas por modelos Heckler & Koch.