Novedades sobre el derribo del vuelo MH17

El pasado martes 13 la comisión investigadora del organismo de seguridad aérea holandés publicó su informe sobre el derribo del vuelo MH17 de Malaysia Airlines. El informe ha confirmado lo que ya habíamos supuesto vía muchos indicios, que el avión fue derribado por un misil tierra-aire disparado por un sistema Buk desde una zona en manos del bando prorruso en Ucrania oriental. La comisión no aporta más información sobre quién disparó el misil. Pero ahora que tenemos nuevas pruebas más, hagamos un repaso a lo que sabemos.

El 17 de julio de 2014 el vuelo MH17 de Malaysia Airlines, un Boeing 777 que conectaba Amsterdam y Kuala Lumpur, desapareció sobre Ucrania oriental. Antes de que se supiera la noticia, los medios rusos anunciaron el derribo de un avión de transporte militar ucraniano An-26. Por ejemplo, véase este despacho de la agencia RIA Novosti. También la noticia circuló por las redes sociales vía miembros del bando prorruso, como fue el caso de un perfil del “coronel Strelkov”. En el primer caso, la noticia sigue ahí, todavía en Internet. Mientras que en el segundo caso, la noticia desapareció pero alguien hizo una captura de pantalla a tiempo.

Que un avión de pasajeros como el vuelo MH17 volara sobre un territorio en guerra no fue un hecho raro e inusual. Resulta que las autoridades ucranianas no habían cerrado el espacio aéreo de esa zona del país ni la agencia EuroControl había hecho petición alguna para su cierre, tal como informó uno de los primeros comunicados de Malaysia Airlines. Quedó en manos de las líneas aéreas decidir si atravesar esa zona de Ucrania en sus rutas hacia Asia o realizar un desvío. Algunas compañías decidieron dar rodeos y otras no. De hecho, cerca del vuelo MH17 volaban dos aviones civiles.

Hasta el momento, los milicianos prorrusos habían hecho uso sólo de misiles tierra-aire portátiles de guía infrarroja, que tienen un techo de uso máximo de 10.000 pies aproximadamente. Mientras, el vuelo MH17 y otros usaban vías aéreas por encima de los 30.000 pies. Por tanto, la altura a la que volaba el avión descarta que se tratara de un derribo realizado con un misil tierra-aire portátil.

Las fotos de los restos del Boeing 777 revelan varias cosas. La explosión que derribó el avión fue externa, por tanto no se trató de ninguna bomba colocada en su interior. Y la explosión se produjo cerca de la parte delantera izquierda del avión. El informe holandés confirma ese dato, que yo adelanté aquí a partir de mis observaciones. Para mí también ese dato descarta que se empleara en el derribo del avión un misil aire-aire de guía infrarroja, porque en tal caso la explosión habría tenido lugar cerca de los motores en alguna de las dos alas.

Desde el principio, se sospechó que se había empleado un sistema de misiles tierra-aire Buk por varias razones. El 30 de junio el bando prorruso anunció que disponía de uno, tal como recogió la prensa rusa. Además, el día del derribo varios testigos fotografiaron y filmaron un sistema Buk por los alrededores del lugar del avión que fue derribado. Las marcas externas lo identifican como perteneciente a la 53ª Brigada de Defensa Antiaérea del ejército ruso. Otro vídeo mostró también el sistema Buk transportado al día siguiente en un camión en una carretera rumbo a la frontera rusa.

Hay otro dato interesante. El 14 de julio un Antonov An-26 de la fuerza aérea ucraniana fue derribado a una altura que descartaba que lo hubiera sido por un misil portátil. El gobierno ucraniano denunció que el derribo fue obra de un misil más potente que uno portátil. y que  probablemente fue disparado desde territorio ruso. Cabe la posibilidad de que fuera derribado por un sistema Buk, de ahí que el bando prorruso creyera el día 17 haber derribado un avión de transporte An-26.

Los restos del vuelo MH17 quedaron en una zona controlada por el bando prorruso. Entre vídeos grabados por los propios milicianos y el testimonio de los periodistas que llegaron al lugar, sabemos que partes del avión fueron cortados in situ con una motosierra antes de que comenzara la investigación. También hubo milicianos que dispararon a trozos del fuselaje, sin que se sepa bien para qué. Y las pertenencias de las víctimas fueron saqueada en busca de objetos de valor como teléfonos móviles.

MH17MH17

Mi conclusión es que las pruebas apuntan a que el vuelo MH17 fue derribado por el bando prorruso por error, creyendo haber derribado un avión de transporte militar ucraniano. Hasta ahora, ninguna hipótesis planteada por Rusia de que el avión fue derribado por las fuerzas armadas ucranianas ha pasado del grado de conjetura sin pruebas ni coherencia.

Lo que escribí en aquel momento:

Lo que podemos saber del derribo del vuelo MH17 en Ucrania (19 julio 2014)
Apuntes adicionales al derribo del vuelo MH17 (22 julio 2014)
Apuntes adicionales al derribo del vuelo MH17 (II) (23 julio 2014)

Para saber más:

MH17 – The Open Source Evidence.

Apuntes adicionales al derribo del vuelo MH17 (II)

En mi primera y segunda entrada del blog sobre el derribo del vuelo MH17 de Malaysia Airlines sobre territorio ucraniano mostré restos del fuselaje que probaban que la explosión había sido externa. C. J. Chivers ahonda en el tema en el New York Times y cita a  Reed Foster, un analista de IHS Jane’s que explica las características de la cabeza de guerra del misil que dispara el sistema antiaéreo Buk. En mi entrada anterior mencionaba 70 kilos de peso, una masa considerable que explicaría la desintegración del Boeing 777 en el aire. Foster apunta que la cabeza de guerra lleva 20 kilos de explosivo con una cubierta de aluminio prefragmentada para actuar de metralla.

En la foto anterior se aprecia lo que parece un fragmento de la cabina. Tiene un considerable boquete y bastante impactos de metralla. Ezra Braam ha hecho el trabajo de superponerla sobre una foto de un Boeing 777 de Malaysia Airlines para ver cómo encajan. Podemos concluir que el misil que derribó el avión estalló por delante y a la izquierda, enviando un montón de fragmentos de metralla que atravesó el fuselaje.

10555011_10203641525254600_695226455_nEl estudio de los restos del aparato por parte de los expertos aporta información sobre el tipo de arma que derribó el avión. Pero Michael Bociurkiw , portavoz de la Organización para la Seguridad y Cooperación en Europa contaba para la BBC World Service Radio que se encontró personas cortando los restos del avión con motosierras. Menciona específicamente la zona de primera clase, que como sabemos está ubicada en la parte delantera del avión. Justo la zona en cuyos restos presumimos debe haber mayor concentración de impactos de metralla y que más revelan sobre el misil empleado. Despedazar el avión es una forma de hacer más complicado el puzzle de los encargados de reconstruir el derribo y por tanto de dificultar la investigación.

El misil que destruyó el Boeing 777 estalló por el lado izquierdo y delantero. No parece los daños producidos por un misil ligero de guía infrarroja, como el R-60 que puede llevar el avión de ataque Su-25. Como vimos ayer, un teniente general ruso insinuó que el derribo podría haber sido obra de un Su-25 ucraniano que supuestamente estuvo en la zona en el momento del derribo. Pero en tal caso, los daños principales habrían sido en la zona de uno de los dos motores, porque el R-60 es de guía infrarroja. Recordemos que el Su-25 carecer de radar y sólo puede disparar ese tipo de misil. Además, su techo operativo es inferior a la altura a la que volaba el vuelo MH17.

Dicen que desde Rusia trataron de alterar el dato en la entrada de la Wikipedia dedicada al Su-25. No sé si es cierto. Pero lástima para los manipuladores, yo ayer enlacé los datos en la página del fabricante del avión.  La idea de un Su-25, con su limitada aceleración, capacidad de trepada y carencia de radar para combate aire-aire fuera empleado para derribar un avión comercial volando a más de 30.000 pies de altura me parece un disparate.

He encontrado que The Interpreter recoge información de un asunto repetido por los que plantean hipótesis conspirativas. Dicen que el vuelo MH17 de Malaysia Airlines seguía una ruta anómala. Sospecho que esta variante conspirativa tiene que ver con el desconocimiento de que Ucrania Oriental, a pesar de ser una zona de guerra, seguía siendo lugar de paso para vuelos internacionales con destino Asia. The Interpreter recoge el desmentido del gobierno malayo sobre un presunto desvío sospechoso de la ruta ordenado por los controladores aéreos ucranianos.

Luego tenemos otra clase de bulos, los que tratan de restar credibilidad a las pruebas que sitúan un sistema Buk en manos rebeldes el día del derribo del vuelo MH17. El vídeo anterior muestra un sistema Buk sobre la plataforma de un camión circulando por algún lado de Ucrania. Eurasian Union recoge la versión de las milicias prorrusas de que una dirección en un cartel publicitario ubica al camión y el remolque en un ciudad en manos del gobierno de Kiev. A ese enlace llegué, mira tú por dónde, vía el grupo español Eurasian Hub. En Bellincat, el nuevo portal de análisis OSINT de Eliot Higgins, cotejan las imágenes de la grabación con imágenes de servicios de geolocalización e identifican el lugar por el que circula el vehículo con poco margen de dudas en un localidad en manos de las milicias prorrusas. Así que la versión rusa que recoge Eurasian Union no es cierta.

Javier Morales y Rubén Ruiz Ramas aportaron “Cuatro claves sobre la tragedia del vuelo MH17 en Ucrania”, que por lo visto al que maneja el perfil de Twitter de Eurasian Hub no le gustó. Debe ser porque no contiene intoxicación rusa. Por su parte, The Examiner recoge las diez mayores mentiras rusas acerca del derribo del vuelo MH17. Por último, el imprescindible Andrés Rodríguez hace en su blog un repaso a la calidad informativa de Russia Today en español.

Una de las fuentes de bulos sobre Ucrania en los últimos meses ha sido una persona que se presentaba como un español trabajando de controlador aéreo en Ucrania. Recientemente se ha destapado por fin el bulo y borró su cuenta de Twitter. Detalles de su identidad y actividades han sido reveladas estos días. Quizás el asunto sea merecedor de atención en un futuro próximo, aunque sólo sea para estudiar cómo se difunde la propaganda y como hay crédulos dispuestos a tragarla.

[Mi agradecimiento por los enlaces que me proporcionaron información o me pusieron en la pista de ella a Marta Ter, Alejandro Lacomba, Señor Gremlin y Slowly]

Apuntes adicionales al derribo del vuelo MH17

En la madrugada del sábado cuando estaba a punto de irme a la cama se me ocurrió escribir sobre el derribo del vuelo MH17 de Malaysia Airlines sobre territorio ucraniano. Lo hice a toda prisa y con la sensación de que no aportaba mucho después del artículo de Jordi Pérez Colomé en World Wide Blog. Como me suele suceder, las entradas del blog a las que menos importancia doy son las que más repercusión tienen. Sucede que hay cosas que a mí me parecen tremendamente interesantes y cuando escribo sobre ellas resulta que a nadie le importa un pito, como la implantación del Narco en Argentina.  Pero cuando se me ocurre explicar de forma sencilla lo que está pasando, por si algún no se ha enterado, resulta que el blog bate records de visitas. Me olvido que no todo el mundo tiene por qué saber lo que es un misil tierra aire portátil.

Empezó el sábado lanzando la pregunta “¿Se cayó o lo derribaron?”. Ahora parece una obviedad porque todo el mundo debate qué derribó al vuelo MH17 de Malaysia Airlines. Pero en los primeros momentos el primer ministro de Rusia publicó lo siguiente en su cuenta de Twitter:

“Plain crash” evoca accidente de aviación. Supongo que las limitaciones de espacio de Twitter lleva a este tipo de simplificaciones. Pero me pareció interesante explicar que el avión estalló en en aire en contraste de esa primera versión oficial rusa. Lo segundo que planteé es que las dos primera fotos que encontré de los restos del aparato sugería que se había tratado de una explosión externa lo que lo había derribado, pero que era un juicio pendiente de más pruebas. En estos días han circulado más fotos. BtDL8WbCUAAs_Ng Hay otras fotos de fragmentos, pero en esta foto se aprecia claramente que se trata de un pedazo del fuselaje. Al estar el material está retorcido podemos diferenciar la cara externa del fuselaje y la interna, de color amarillento. Vemos que los agujeros van de fuera hacia dentro y los hay de diferente tamaño. Son los impactos de la metralla del misil que derribó el avión.

La idea de que se había tratado de un derribo realizado con un misil tierra-aire disparado por las milicias prorrusas partió de ellas mismas. Anunciaron haber derribado un avión de transporte militar ucraniano Antonov An-26 poco después de la desaparición del vuelo MH17. Esta noticia de la agencia RIA Novosti cuenta que los milicianos anunciaron haber derribo “otro avión de transporte de la Fuerza Aérea de Ucrania”. También en el perfil del “coronel Igor Strelkov”, ministro de defensa de la República Popular del Donetsk, en la popular red social rusa V Kontakte apareció una publicación sobre el derribo de un avión militar ucraniano: “Acabamos de derribar un An-26”. La publicación fue posteriormente borrada cuando circuló la identidad del avión derribado pero la captura de pantalla circuló ampliamente.

El segundo elemento a considerar son los medios. El derribo de un avión a una de 33.000 pies de altura, que es a la que volaba el vuelo MH17 de Malaysia Airlines, estaba fuera del alcance de los misiles ligeros de guía infrarroja “Strela” e “Igla” empleados hasta el momento por las milicias prorrusas por el límite impuesto por su techo operativo. Pero a finales de junio anunciaron contar en su poder con un sistema antiaéreo de guía radárica y autopropulsado “Buk” (SA-11 “Gadfly” según la denominación OTAN), como refleja  esta noticia de la agencia rusa ITAR-TASS o esta otra de Vesti. Sobre las características del sistema “Buk” pueden leer en español a José Cervera en el blog Diario Turing o el completo informe de Air Power Australia.

Sistema antiaéreo autopropulado “Buk” del ejército finlandés.

Varios días antes del derribo del vuelo MH17 las milicias prorrusas derribaron un avión de transporte militar ucraniano Antonov An-26. Las autoridades de Kiev denunciaron que el avión sólo pudo ser derribado por un misil disparado por las fuerzas armadas rusas dado que el An-26 volaba unos 6.000 metros de altura, casi el doble del alcance de los misiles ligeros en manos de las milicias prorrusas. Aparte del comunicado del gobierno ruso negando toda implicación, el derribo fue reclamado por los milicianos que lo atribuyeron al empleo del sistema “Buk” (*). Precisamente, un sistema “Buk” fue grabado en vídeo el día 17 de julio circulando por un lugar identificado como un tramo de carretera 20 kilómetros al sur de donde fue derribado el vuelo MH17.

Cuando ya se extendió la idea de que había sido un derribo la primera teoría conspirativa que surgió fue que el avión de Malaysia Airlines había sido derribo al ser confundido con el avión que transportaba al presidente Putin de vuelta a Rusia tras la cumbre de los BRICS en Sudamérica. Putin viaja en un Ilyushin Il-96-300 de la aerolínea “Rossiya”, que luce el siguiente aspecto.

Mientras que así lucía el Boeing 777 matrícula 9M-MRD de Malaysia Airlines que cubría el vuelo MH17.

La teoría conspirativa tuvo poco recorrido. Fuentes gubernamentales rusas informaron que la flota presidencial rusa dejó de atravesar Ucrania hace tiempo. Además es poco plausible que un avión volando a 33.000 pies de altura (aprox. 10.000 metros) sea identificado desde tierra por su esquema de pintura.

La siguiente teoría conspirativa, que es la que está tratando de difundir el gobierno ruso, es que el vuelo MH17 fue derribado por las fuerzas armadas ucranianas para culpabilizar a las milicias prorrusas. Se trataría de una medida desesperada en circunstancias desesperadas. Pero la realidad es que en el plano militar, las fuerzas gubernamentales no han parado de acumular victorias sobre el terreno. El derrotismo entre las filas prorrusas es tal, que a principios de julio el líder de la República Democrática del Donetsk denunció que “Putin nos dio esperanzas y luego nos abandonó”. Cuando arrancó la presente crisis en Ucrania el mapa de las revueltas prorrusas lucía así:

Según el Centro de Información y Análisis del Consejo de Seguridad y Defensa Nacional de Ucrania la situación del frente de batalla luce así a día de hoy, 22 de julio:

Merece la pena mirar con atención el mapa del territorio en manos de las milicias prorrusas para comprender la verdadera dimensión de lo que en un principio parecía una fractura del país en mitades irreconciliables.


ucrania
En el plano diplomático, el gobierno de Kiev logró de Washington recientemente el status de “aliado importante no-OTAN”. En la práctica supone el acceso a líneas de crédito blando para compra de armamento, la autorización para comprar armamento avanzado que Washington no vende a cualquiera y la posibilidad de recibir a instructores militares estadounidenses. El tiempo juega a favor del gobierno de Kiev.

Hay un detalle que me resulta sumamente interesante en la teoría conspirativa rusa del derribo del vuelo MH17. Tan pronto circuló la versión de que el derribo fue con toda probabilidad obra de las milicias rusas con un sistema antiaéreo Kub, las fuentes rusas han insistido que las fuerzas armadas ucranianas también cuentan con sistemas Kub que han sido desplegados cerca del frente de batalla. Esa insistencia sobre qué tipo de sistema antiaéreo fue el “arma del delito” me parece un lapsus freudiano. La Fuerza de Defensa Antiaérea ucraniana contaba en 2010 con varios tipos de sistemas antiaéreos, aparte del Buk: S-200, S-300PT, S-300PS y S-300V1.

Ayer una autoridad militar rusa dio una rueda de prensa ayer acompañada de gráficos e imágenes, que aparte de insistir en la presencia de sistemas “Buk” cerca del campo de batalla aportan una nueva teoría. Según el teniente general Andrey Kartopolov, que está a la cabeza del Directorio de Operaciones Principales del estado mayor de las fuerzas armadas rusas, un avión Sujoi Su-25 de la fuerza aérea ucraniana volaba cerca del vuelo MH17. La versión inglesa de Russia Today habla erróneamente de “fighter jet”, cuando el Su-25 es, según su fabricante, un avión de ataque para misiones de apoyo aéreo cercano. El Su-25 carece de radar para combate aire-aire, su velocidad máxima está por debajo del sonido y su techo operativo de servicio es, según su fabricante, de 7.000 metros sin cargas externas. Es decir, 3.000 metros por debajo a la que volaba el Boeing 777 de Malaysia Airlines. El Su-25 es por capacidad de trepada, capacidad de aceleración  y techo operativo, por no hablar de la falta de radar, un avión nada idóneo para interceptar a otro que vuela a 10.000 metros aproximadamente.

Su-25 de la fuerza aérea ucraniana
Su-25 de la fuerza aérea ucraniana

En su rueda de prensa el teniente general Kartopolov recordó que el Su-25 puede llevar como armamento el misil aire-aire R-60 (AA-8 “Aphid” según la denominación OTAN), sin llegar a afirmar de forma abierta que el Su-25 ucraniano que supuestamente volaba por la zona pudo derribar al avión malayo. Pero evidentemente ahí quedó lanzada una insinuación. El R-60 es un misil de corto alcance y con una carga de guerra de poco más de 3kg. No parece un arma capaz de hacer estallar en el aire a un Boeing 777. Recuerdo el caso de un piloto de Sea Harrier británico que derribó un C-130 Hércules argentino en la Guerra de las Malvinas. Disparó un misil aire-aire AIM-9L Sidewinder que impactó en el ala el avión argentino, que siguió volando. Tuvo que emplear a fondo el cañón de 30mm. para derribarlo. La cabeza de guerra del AIM-9 no llega a los diez kilos. Por contraste, las cabezas de guerra de los misiles 9M37 y 9M917 que disparan las diferentes versiones del sistema Buk pesan 70kg, lo que sí concuerda con el nivel de destrozo del avión.

(*) No encuentro ahora el enlace de donde lo leí.

[Continuará]

Lo que podemos saber del derribo del vuelo MH17 en Ucrania

Jordi Pérez Colomé en World Wide Blog cuenta “Qué ha pasado con el avión de Malaysia Airlines en Ucrania en seis puntos”. Mientras que Mike Giglio, por su parte, en BuzzFeed cuenta “How Flight MH17 Was Drawn Into The Heart Of Eastern Ukraine’s Raging Information War”. Casi está todo dicho, pero siempre hay alguien que encuentra interesante una disección de los hechos.

1. ¿Se cayó o lo derribaron?
Una prueba de qué pudo pasar con el avión lo da la dispersión de los restos. Cuando un avión tiene un problema y hace un intento de aterrizaje de emergencia deja un enorme surco en la tierra en el que se acumulan restos. Si cae en picado a gran velocidad provoca un cráter y los restos quedan concentrados. En este caso se habla de una dispersión de los restos entre 10 y 15 kilómetros. Eso significa que estalló en el aire.

El siguiente detalle a comprobar es la dirección de la explosión que se aprecia en los restos. En la siguiente foto de una superficie exterior del avión se ve que el impacto es de fuera hacia dentro. Aunque sería necesario ver más fotos.

En el siguiente vídeo unos vecinos del lugar comenta la caída de fragmentos y se ve lo que parece la llamarada del impacto del avión contra el suelo. Que el avión fuera alcanzado por un misil no significa que en la explosión quedara dividido en fragmentos igual de pequeños. A veces queda entera una parte considerable del avión y lo que estaríamos viendo es el estallido del combustible que almacenan las alas.

2. ¿Qué hacía un avión comercial sobrevolando una zona de guerra?
Por insólito que parezca, resulta que las líneas aéreas en sus viajes entre Europa y Asia cruzaban Ucrania oriental. El New York Times mostraba este mapa con las rutas habituales de varia aerolíneas. Como se ve, British Airways y Air France evitaban el espacio aéreo ucraniano. Lufthansa y KLM, como Malaysia Airlines, no.

Un motivo para atravesar Ucrania es que se trata de la ruta más directa. Los desvíos significan retrasos y mayor consumo de combustible. Malaysia Airlines ha emitido un comunicado en el que se cubre las espaldas diciendo que la ruta había sido aprobada por Eurocontrol e ICAO. Según John Hansman, director del Centro Internacional para el Transporte Aéreo del MIT, la responsabilidad última de cerrar el espacio aéreo en la región dominada por los rebeldes al tráfico internacional corresponde a Ucrania. Aquí se ve la ruta completa que debía seguir el vuelo MH17:

Los organismos internacionales que regulan el tráfico aéreo habían tomado medidas de seguridad autorizando cruzar los cielos ucranianos sólo a partir de los 32.000 pies de altura (poco más de 9.750 metros). Hasta ahora los rebeldes prorrusos habían derribado aviones de la fuerza aérea ucraniana empleando misiles tierra-aire portátiles disparados desde el hombro (MANDPADS = Man-portable air-defense systems). En los últimos meses he difundido fotos en mi Twitter de los rebeldes con misiles de las familias Strela e Igla. En la siguiente foto de la agencia rusa RIA Novosti se muestra a un rebelde prorruso en Lugansk con lo que parece un misil Igla-S, el modelo de misil antiaéreo portátil más avanzado que fabrica Rusia y carecen las fuerzas armadas ucranianas.

4mx38q10El techo operativo del Igla-S es de 11.000 pies. Modelos rusos más antiguos tienen un alcance menor. Por ejemplo el Strela-3, tiene un techo operativo de 7.500 pies. Así que, en principio, establecer una altura de vuelo mínima en Ucrania de 32.000 pies de altura parecía razonable hasta el pasado jueves día 17.

3. ¿Tenían los rebeldes prorrusos algo capaz de derribar un avión a esa altura?
Sí. En las últimas semanas aparecieron imágenes de al menos dos tipos diferentes de sistemas de misiles antiaéreos más avanzados en manos rebeldes. El primero es el Strela-10, un sistema que monta misiles equivalentes a los disparados en el hombro en un vehículo de transporte MT-LB. Por su alcance en altura, quedaría descartado. Se vio en Lugansk la semana pasada.

El segundo es el sistema Buk, que pudo verse fugazmente en territorio rebelde. En sus primeras versiones tiene un radio de acción máximo de entre 20-25 kilómetros (en función del tamaño del blanco) y un techo operativo que supera los 20.000 metros de altitud. Es decir, es plenamente capaz de derribar un avión volando a poco más de 10.000 metros de altitud a los que iba volando el vuelo MH17 según Malaysia Airlines en su comunicado.

buk possible site

Un sistema Buk se vio moviéndose por una carretera que ha sido identificada como un punto al sur de Snizhné, donde fue captada la foto anterior. Grabovo, la localidad donde cayeron los restos del avión está a menos de 20 kilómetros al norte de Snizhné.

Aparte de los avistamientos, los propios rebeldes anunciaron que tenían en su manos un sistema “Buk”. Por ejemplo en esta noticia del 29 de junio de la agencia ITAR-TASS.

4. ¿Es posible determinar la autoría a partir de los restos?
Una investigación forense a partir de los restos podría encontrar vestigios del explosivo de la cabeza de guerra del misil que derribó al vuelo MH17 o restos de alguna pieza del misil incrustada en los restos del avión. Pero para eso hay que hacer un trabajo laborioso de recogida de restos y mantener una cadena de custodia estricta. No parece que sea posible con los rebeldes pululando por la zona y estorbando la investigación. “No one seems to be in real control of #MH17 crash site” contaba en Twitter la periodista Christiane Amanpour.

5. ¿Servirá de algo las cajas negras?
De poco. Las cajas negras registran parámetros de vuelo e información de los motores además del sonido en la cabina de vuelo. Es poco probable que los pilotos se percataran de que se aproximaba un misil porque los aviones civiles no tienen sistemas para ello. En este tipo de casos tras el impacto del misil apenas queda registrada información.

Mi conclusión:
Mi opinión personal es que el avión fue derribado con un misil desde territorio rebelde. Probablemente con el sistema “Buk” que se estuvo paseando por la zona ese día. Probarlo de forma concluyente será difícil, lo que alimentará teorías conspiranoicas de todo tipo. Un dato para los escépticos: El gobierno de Kiev está ganando la guerra a los rebeldes. No necesita rocambolescas operaciones para desprestigiar a los rebeldes.

Un apunte final. Así luce el interior de un sistema “Buk”.

Air Power Australia WebsiteNo parece algo que se pueda manejar con un folleto entregado por el agente de turno del FSB encargado de suministrar armas a los rebeldes.