“El ensayo en la literatura canaria” de José María Lizundia

Inspirado en la iniciativa de Bianka Hajdu, este año estoy tomando nota de los libros (en papel y en formato electrónico) que por un lado estoy incorporando a mi biblioteca y por otro lado estoy leyendo. Llevar ambas listas es una forma de recordarme las lecturas pendientes que voy acumulando y frenarme de comprar para almacenar, algo que hago demasiado a menudo. EL ENSAYO EN LA LITERATURA CANARIA imagenUn repaso a lo que compro y leo refleja que rara vez me aparto de los temas de este blog y apenas leo ficción. Una de las pocas excepciones este año ha sido El ensayo en la literatura canaria (y presente socioliterario) de José María Lizundia. Encontré el hueco para leerlo esta semana y lo menciono aquí porque me hizo pensar sobre uno de los temas que traté aquí en “Mediocristán, una cierta visión de España”. Yo hablaba de la mediocridad reinante en España en ciertas áreas intelectuales y en el libro, José María Lizundia nos recuerda como España y Canarias albergaron una generación de pensadores notables (Ortega y Gasset, Marañón, Unamuno…) que floreció antes de la Guerra Civil.  En Canarias destaca las figuras que congregó La Gaceta del Arte (1923-1936) y que convirtieron a Tenerife en un lugar de referencia para el surrealismo. Hablamos de figuras como Eduardo WesterdahlDomingo Pérez Minik y Pedro García Cabrera. A la Exposición Surrealista organizada por la revista en 1935 acudió el mismísimo André Breton. Que Canarias estuviera en primera fila mundial en el ámbito cultural e intelectual en el período de entreguerras dice mucho de cómo se pueden llegar a superar las barreras del aislamiento geográfico. De hecho, en el libro se plantea el dilema primordial para todos los que vivimos en unas islas lejos de la metrópolis: Entender el océano como una barrera que aisla y apega al territorio o un horizonte que transcender. Lo primero ya fue uno de los temas de libro anterior de José María Lizundia, Canarias, diversos nacionalismos (Una visión comparada) de 2010, para volver a aparecer aquí: Cómo el apego al territorio y al paisaje se convierte en Canarias en seña de identidad por encima de la construcción de mitos históricos a la que se dedica todo nacionalismo. O cómo en El ensayo en la literatura canaria queda resumido, optar por la geografía o la historia. La opción por la geografía resuelve un segundo dilema. La fascinación por el territorio en Canarias, algo en lo que participo hasta yo, deriva en apego a la tradición y el inmovilismo frente al espíritu emprendedor y práctico del que opta por el océano como espacio para la exploración, el flujo de ideas y el comercio. Precisamente la semana pasada, en su estrenada etapa como colaborador del diario El Díael propio José María Lizundia nos explicaba cómo en Canarias se ha optado por la primera opción. Curiosamente la dicotomía entre lo telúrico y lo océanico es un tema central del ideólogo del nuevo chovinismo ruso, Alexandr Dugin, para quien las principales fuerzas en choque en este mundo son la modernidad cosmopolita occidental, con su individualismo y sus democracias liberales,representada por el eje anglo-estadounidense, frente a Rusia como defensora de la Tradición, la mitología nacionalista y el colectivismo. Pero de Dugin y el nuevo imperialismo ruso ya habrá tiempo de hablar aquí.

Un personaje con el que José María Lizundia cierra su cartografía del panorama intelectual canario es Juan Manuel García Ramos, profesor de Literatura Hispanoaméricana en la Universidad de La Laguna y presidente del Partido Nacionalista Canario. A García Ramos se le debe un intento de construcción nacionalista de la identidad canaria por una vía diferente a la habitual de los independentistas, que durante años intentaron sin éxito convencer a los canarios que eran africanos pendientes de descolonización. García Ramos propone entender Canarias como territorio atlántico vinculado con América. Pero como señala José María Lizundia, la atlanticidad se trata de un proyecto nacionalista construido sobre la geografía y no sobre una comunidad imaginada. Los canarios se sienten vinculados de alguna forma con Cuba y Venezuela, pero es dudoso que en Martinica y Puerto Rico se sientan parte de algo común con Canarias. La idea del gran espacio atlántico no es mala. De hecho la UE ha  impulsado un proyecto de reflexión, Atlantic Future, que paradójicamente impulsa el CIDOB en Barcelona (aquí un monográfico de su revista y aquí la introducción). Las universidades canarias no están ni se les espera, mira tú por dónde.

Los libros del verano

Hoy me puse a ordenar mi espacio de trabajo y mi biblioteca. Caí en la cuenta que llevaba tiempo sin publicar por aquí los listados de los libros que incorporo a mi biblioteca. Por una vez espero no olvidarme de los libros en formato electrónico. Tengo todavía una relación complicada con ellos. No todos los libros en ese formato te prorporcionan la equivalencia de la posición de lectura con la página de la versión de papel, lo que complico el manejo de citas bilbiográfica. Al final me tengo que apañar para encontrar por cualquier medio una versión en papel o formato PDF. Luego están los libros publicados hace ya bastante años de lo que no hoy edición electrónica o aquellos que consigo a precio de risa de segunda mano. Por ejemplo, hace poco encontré en Internet dos libros a un penique cada uno. Más del 99% del precio que pagué por cada uno fueron gastos de envío.

Retos geopolíticos actuales (2013) de Pedro Lozano Bartolozzi. Uno de los escasos títulos sobre Geopolítica en español que resulta ser un ejemplo de la trivialización del término que puso de moda Henry Kissinger y así, en vez de Geopolítica tenemos relaciones internacionales. Con todo, un libro bastante flojito que supongo encontrarán interesante los estudiantes de primero de carrera que acaban de aterrizar en estos temas.

Beyond Baghdad: Postmodern War and Peace (2003) de Ralph Peters. Con ese título era inevitable que terminara en mi biblioteca. Peters es un militar retirado que aparece como experto en medios de derecha en Estados Unidos y es autor del famoso mapa donde se propone redibujar Oriente Medio. Lo tengo todavía pendiente por leer, junto con otros libros de los años noventa sobre el futuro de la guerra.

Between Terror and Democracy: Algeria since 1989 de James D. Le Sueur .
The Algerian Civil War 1990-1998 de Luis Martinez (pseudónimo).
Dos libros sobre Argelia en la década de los noventa. Se trata de material que estoy acumulando para un proyecto futuro.

Luego, tenemos los libros en formato electrónico.

La cuestión Malvinas de Fernando A. Iglesias. El conflicto de las Malvinas como hilo conductor de una crítica del discurso del nacionalismo argentino. Y lo hace un intelectual argentino, nada menos.

Dying for the Truth: Undercover Inside the Mexican Drug War por la autora anónima del Blog del Narco. El libro tiene la particularidad de ser una edición bilingüe. Confieso que recurrí a la versión en inglés para entender algún párrafo. Otro libro que compré para preparar proyectos futuros.

España está en crisis. El mundo no: Todo lo que pueden y deben hacer emprendedores, directivos y pymes para abrirse al exterior de Josu Ugarte. Un libro que tengo pendiente de leer pero que sólo ya el primer capítulo que leí me resultó bastante jugoso por lo que nos cuenta de China.

GLOBALISTAN: A guide to the remixed world of the 21st Century de Pepe Escobar. Periodista progre y Geopolítica. Una mezcla explosiva. Tuve que haberlo visto venir. Claro, como era colaborador de Asian Times me pensé que era un autor serio. El libro en sus páginas interiores aparecía con el subtítulo “How the Globalized World is Dissolving into Liquid War” y pensé que aportaría algo desde la perspectiva de Zygmunt Bauman. Error. Como buen posmoderno, Pepe Escobar hace literatura y no análisis. Para colmo intenta ir de ocurrente. Definitivamente hay que acabar con la Geopolítica de una vez por todas.

The Insurgents: David Petraeus and the Plot to Change the American Way of War de Fred Kaplan. Un libro imprescindible sobre el tema. Lo reseñé aquí.

Los libros de septiembre

Cities, War and Terrorism. Towards An Urban Geopolitics de Stephen Graham (editor).
Un libro recopilatorio de textos de distintos autores sobre la ciudad como campo de batalla y espacio de conflicto. Lo he comprado como material para ahondar en un tema que tengo pendiente y que tiene que llevarnos a definir la base de una geopolítica urbana.

Steel Chariots In The Desert: the story of an armoured car driver with the Duke of Westminster in Libya and in Arabia with T. E. Lawrence de S. C. Rolls.
Es un libro de memorias de un veterano de la Primera Guerra Mundial que participó como conductor de un coche blindado. Un predecesor de las Toyota Wars y la guerra móvil motorizada en el desierto.

Monsoon. The Indian Ocean And The Future of American Power de Robert D. Kaplan.
El penúltimo libro de Robert D. Kaplan que ya reseñé aquí.

Los libros comprados en octubre, por cierto, son casi una docena.

Los libros de febrero

Los libros de febrero de 2012.

“Distributed Network Operations” de Jeff Cares.
Uno de esos libros que compras sólo por el título y los terminas sin haber apenas tomado notas al margen.

“The New Pentagon’s Map” de Thomas P. M. Barnett. Un clásico de 2004 que vengo a comprar ocho años después pero algunas de cuyas ideas han tenido bastante influencia en mí.

Insurgents, Terrorists, and Militias: The Warriors of Contemporary Combat de Richard H. Shultz y Andrea J. Dew.
Un libro sobre actores no estatales violentos en los conflictos de Somalia, Chechenia, Afganistán e Iraq.

“El retorno de Eurasia 1991-2011” de Francisca Veiga y Andrés Mourenza (coord.)
Tanto darle vueltas a la relevancia de la geopolítica clásica y aparece un libro por los miembros de Eurasian Hub que “rescatan” el concepto de Eurasia.