La crisis en la ciudad española de Ceuta provocada por Marruecos el día 30 de julio ha generado montañas de artículos y comentarios donde se han empleado términos como “guerra híbrida”, “amenaza híbrida” y “estrategia híbrida” mientras unos pocos hemos empleado “Zona Gris”.
Como ya he comentado más de una vez sé que es una batalla perdida. Da igual la definición académica correcta de los conceptos si la prensa o la gente en general populariza otra. Pero yo insisto en que debemos usar los términos correctamente para poder encuadrar bien el problema.
GUERRA HÍBRIDA
GUERRA HÍBRIDA es un concepto que surgió en el seno de un proyecto de prospectiva sobre el futuro de la guerra en el Cuerpo de Infantería de Marina de los Estados Unidos. Frank Hoffman, un teniente coronel retirado de los marines, trabajó como civil bajo el mando del general Jim Mattis. Y se encontró un dilema en las fuerzas armadas de Estados Unidos. Unos y otros discutían si el futuro de la guerra pasaba por las guerras convencionales de alta intensidad mientras la guerra global contra el terrorismo (GWOT) era sólo una errónea distracción. O, si por el contrario, la supremacía tecnológica de Estados Unidos se prolongaría lo suficiente como para que ninguna potencia competidora que aspirase a ponerse a la par (peer competitor) se atrevería a enfrentarse directamente y en cambio se avecinaba una era de enemigos asimétricos haciendo la guerra sin reglas.
Hoffman resolvió el conflicto negando la mayor. Ambos bandos se equivocaban porque entendían la guerra como categorías estancas. El futuro no sería una guerra eterna protagonizada por paupérrimas guerrillas y terroristas refugiados en desiertos lejanos. Ni tampoco por ejércitos convencionales. Los actores no estatales del futuro tendrían a su disposición medios cada vez más avanzados porque la tecnología se hacía más barata para todos. Pensemos por ejemplo en radios, drones, GPS, etc. Y podrían disponer medios avanzados porque los podrían capturar a ejércitos convencionales o bien recibirlos de gobiernos aliados. Mientras que los países enemigos de Estados Unidos rehuirían de enfrentarse en condiciones de igualdad. Nadie sería tan idiota de lanzar a sus fuerzas aéreas, armadas y ejércitos contra el poderío militar de Estados Unidos, sino que recurrirían a estrategias asimétricas, apoyarían a fuerzas irregulares y emplearían medios como ciberguerra o armas de destrucción masiva.
Esa idea de fuerzas irregulares cada vez más poderosas y potencias enemigas rompiendo el marco de la guerra convencional es lo que constituye la GUERRA HÍBRIDA. Y aquí, el el elemento más importante es la idea de guerra. Hostilidades abiertas en el que el país agredido responde militarmente acogiéndose a su derecho a la defensa, tal como establece el Artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas.
Hablar de GUERRA HÍBRIDA es hablar de una guerra abierta en el que el rival recurre a toda clase de acciones tratando de desbordar las expectativas del agredido. No es la situación de Ceuta, porque la crisis ha estallado en tiempos de paz. Pero ya advertí que es conveniente que pensamos en el concepto de GUERRA HÍBRIDA tal como lo concibió Frank Hoffman para el caso español: «España y la verdadera amenaza de la Guerra Híbrida» (mayo de 2024)
El término propuesto por Frank Hoffman enseguida fue percibido como relevante tras la guerra del Líbano de 2006. En aquella ocasión vimos a una fuerza irregular emplear misiles antibuque, antiaéreos y anticarro proporcionados por Siria e Irán contra las Fuerzas de Defensa de Israel que se encontraron una guerra para la que no estaban preparados. Es un tema que me fascinó por largo tiempo y expliqué en un larguísimo artículo (14.000 palabras) en la revista Ejércitos: «El pensamiento militar israelí. De la segunda Intifada a la segunda guerra del Líbano» (abril de 2020).
La popularización del término llegó unos cuantos años después, con la invasión rusa de Ucrania en febrero de 2014. La combinación de fuerzas convencionales, fuerzas de operaciones especiales de paisano, agitadores, desinformación y guerra electrónica permitió a Rusia apoderarse de la península de Crimea ante la parálisis de las fuerzas armadas ucranianas y de las potencia occidentales, provocando luego un conflicto armado en Ucrania oriental. La necesidad de ponerle nombre a cómo Rusia había explotado la ambigüedad y la negación plausible llevó a usar el término Guerra Híbrida pero ya no a las acciones contra Ucrania sino contra Occidente.
AMENAZAS HÍBRIDAS
Emplear el término Guerra Híbrida para describir la combinación de desinformación, agitación política por parte de fuerzas aliadas en Europa y el descaro con el que había actuado el Kremlin planteaba un problema. Los países que se sentían agredidos podían argumentar que estábamos ante un casus belli y apelar al Artículo 5º del Tratado del Atlántico Norte.
En la declaración final de la Cumbre de la OTAN celebrada en Gales en septiembre de 2014 se dice:
Nos aseguraremos de que la OTAN sea capaz de hacer frente de manera eficaz a los retos específicos que plantean las amenazas de la guerra híbrida, en las que se emplea una amplia gama de medidas militares, paramilitares y civiles, tanto abiertas como encubiertas, en un marco altamente integrado.
El concepto “amenazas de la guerra híbrida” seguía haciendo referencia a la GUERRA HÍBRIDA por lo que se hacía necesario otro que hablara de agresiones en tiempos de paz. Así pasamos de la “amenazas de la guerra híbrida” a las AMENAZAS HÍBRIDAS que la Unión Europa define como:
las amenazas híbridas suelen referirse a actividades perjudiciales coordinadas que se planifican y llevan a cabo con objetivos malintencionados. Su finalidad es perjudicar a un objetivo, como un Estado o una institución, a través de diversos medios, que a menudo se combinan. Esos medios pueden incluir la manipulación de la información, los ciberataques, la influencia o la coerción económicas, las maniobras políticas encubiertas, la diplomacia coercitiva o las amenazas de fuerza militar.
Podemos encontrar una explosión de artículos académicos y documentos de think-tanks tras la invasión rusa de Ucrania en 2014. En Finlandia se fundó el Centro de Excelencia Europeo para Contrarrestar Amenazas Híbridas (Hybrid CoE). Esta institución define a las AMENAZAS HÍBRIDAS como:
Las amenazas híbridas son actividades perjudiciales que se planifican y llevan a cabo con intenciones maliciosas. Su objetivo es socavar a un objetivo, como un Estado o una institución, mediante diversos medios, a menudo combinados. Entre dichos medios se incluyen la manipulación de la información, los ciberataques, la influencia o la coacción económicas, las maniobras políticas encubiertas, la diplomacia coercitiva o las amenazas de uso de la fuerza militar. Las amenazas híbridas abarcan una amplia gama de actividades perjudiciales con distintos objetivos, que van desde las operaciones de influencia y la injerencia hasta la guerra híbrida.
Como vemos por el camino el término fue diluyéndose para pasar a ser una combinación de acciones hostiles ejecutada de forma coordinada. Algo de lo que podemos encontrar innumerables ejemplos históricos si dedicamos suficiente tiempo y atención. El problema es que habíamos pasado de manejar un concepto que evocaba guerra abierta, todo un problema a la hora de describir las acciones de Rusia en Europa, a otro que podía aplicarse para cualquier cosa.
MITOS RUSOS
Si la confusión de términos no era suficiente a Mark Galeotti, experto en Rusia, se le ocurrió comentar en su blog una conferencia del general jefe del Estado Mayor de la fuerzas armadas rusas, Valeri Gerásimov. La conferencia pronunciada en 2013 se titulaba “El valor de la ciencia radica en la anticipación” y apareció en forma de artículo en el Correo Militar-Industrial (VPK por sus siglas en ruso), una publicación especializada de la industria de defensa rusa. El texto fue traducido por Rob Coalson para Radio Free Europe / Radio Liberty en 2014. Mark Galeotti lo comentó párrafo a párrafo en su blog Shadows of Moscow. A la publicación le puso el sugerente título “La Doctrina Gerasimov y la Guerra No Lineal Rusa”. Y consiguió hacer aún más complicado el embrollo.
Una de los elementos más importantes de la conferencia del general Gerásimov era su alarma ante la caída del régimen del coronel Gadafi en Libia y la guerra civil que había estallado en Siria. Para el general Gerásimov el conflicto armado en ambos países era el resultado de una manipulación externa y demostraba a su entender que los medios no militares se habían vuelto más poderosos que los militares. Cabría señalar que estamos ante otro caso de autointoxicación de propaganda rusa, ya que el general pasaba por alta los agravios acumulados durante años por la población libia y siria contra sus gobernantes. Pero sobre todo que la guerra civil en ambos países comenzó con deserciones masivas en el ejército que alimentaron el bando rebelde.

Irónicamente la descripción que hizo el general Gerasimov de lo que en Rusia se consideraba el juego sucio de Occidente contra los aliados de Moscú fue interpretada como la receta que Rusia estaba lista para aplicar a sus enemigos. Así, por una mala lectura de un texto, nació la idea de que en Rusia tenían una doctrina propia de GUERRA HÍBRIDA inventada por el general Gerasimov. O incluso peor, como le llegué a escuchar a un teniente general español ya retirado: que la GUERRA HÍBRIDA era un invento ruso. Gente que no había leído en su vida a Frank Hoffman empezó a hablar de “guerra híbrida rusa” y “Doctrina Gerasimov” para añadir más confusión al debate.
ZONA GRIS
A estas alturas el concepto GUERRA HÍBRIDA estaba roto por culpa de su propia popularidad. Mientras tanto, en el seno del mando de operaciones especiales de las fuerzas armadas estadounidenses (USSOCOM) se percibía la necesidad de un término para definir las acciones hostiles en tiempos de paz por parte de enemigos que operan por debajo del umbral de la guerra. Todos estos elementos estaban ausentes de las definiciones de AMENAZAS HÍBRIDAS, que ponían el énfasis en acciones hostiles de diferente naturaleza pero ejecutadas de forma coordinada.
El nuevo concepto fue denomina ZONA GRIS. El primer antecedente apareció en la Revisión de la Defensa Cuatrianual de 2010, donde se mencionó en una frase el «área gris» (pág. 73). Cuando años más tarde el general Joseph L. Votel, comandante del mando del Mando de Operaciones Especiales estadounidense (USSOCOM), compareció ante el Subcomité de Amenazas y Capacidades Emergentes del Congreso de los Estados Unidos el 18 de marzo de 2015 habló de:
“conflictos que caen fuera del tradicional constructo guerra o paz” y en el que “actores siguiendo una aproximación en la ‘zona gris’ buscan asegurar sus objetivos mientras minimizan el alcance y la escala del combate propiamente dicho”. Además, esta “zona gris” supone que “nos enfrentamos con la ambigüedad de la naturaleza del conflicto, las partes implicadas y la validez de las reclamaciones legales y políticas en juego”.
A partir de entonces, el concepto sería presentado por separado por Philip Kapusta, Michael J. Mazarr y Antulio Echevarría II en diferentes trabajos alrededor de 2015 que ayudarían a darle forma. La ZONA GRIS es el espacio entre la guerra y la paz absoluta donde operan países que pretenden alterar el statu quo, por lo que son referidos como “potencias revisionistas”. Esas potencias actúan de forma agresiva y sostenida en el tiempo mediante herramientas no militares, buscando amedrentar a su oponente y aplicando tanto la ambigüedad como la negación plausible. El resultado es que la víctima de la agresión se encuentra con el desafío de que no hay un casus belli y cualquier respuesta contundente lo convierte en agresor con las leyes internacionales en la mano. Y en lo que es peor, en un actor irracional que actúa de forma desproporcionad a ojos de la opinión internacional.
La respuesta más fácil a estas acciones en la ZONA GRIS es una estrategia de apaciguamiento en el que se prefiere hacer pequeñas concesiones para dar una solución cortoplacista al conflicto. La acumulación de pequeñas ganancias lleva a la victoria final en lo que se conoce como “estrategia del salami”.
CEUTA Y LA ZONA GRIS
Cuando seis años después de la aparición del concepto de ZONA GRIS estalló una crisis en Ceuta realicé una recopilación de lecturas de varios autores españoles que habíamos manejado los conceptos de GUERRA HÍBRIDA y ZONA GRIS para referirnos a las potenciales amenazas que España podía esperar de Marruecos: «Crisis entre España y Marruecos: una guía de lecturas» (28 de mayo de 2021). Viendo la avalancha de artículos, entrevistas, vídeos y podcasts surgidos estos días hará falta hacer una nueva recopilación de puesta al día.
Creo que el concepto ZONA GRIS ayuda mucho mejor a describir la forma agresiva en que opera Marruecos frente a España que el concepto GUERRA HÍBRIDA, que deberíamos reservar para conflictos en los que haya hostilidades bélicas abiertas. El manejo de los conceptos correctos ayuda a enfriar los ánimos en un contexto en que no faltan los exaltados que piden acciones militares de castigo contra la capital de Marruecos.

Bibliografía:
ECHEVARRÍA II, Antulio J.: Operating in the Gray Zone: An Alternative Paradigm for U.S. Military Strategy. United States Army War College Press, Carlisle, 2016.
HOFFMAN, Frank: Conflict in the 21st Century: The Rise of Hybrid Wars. Potomac Institute for Policy Studies, 2007.
KAPUSTA, Philip: “The Gray Zone”. Special Warfare. Vol. 28 Nº4. Octubre-Diciembre 2015. Págs. 18-25.
MATTIS, James & HOFFMAN, Frank: «Future Warfare: The Rise of Hybrid Wars«. Proceedings. Vol. 131/11/1.233. Noviembre 2005.
MAZARR, Michael J.: Mastering the Gray Zone: Understanding a Changing Era of Conflict. United States Army War College Press, Carlisle, 2015.
PÉREZ TRIANA, Jesús M.: «Guerras Híbridas: el concepto que murió de éxito«. The Political Room. 25 de febrero de 2021.
PÉREZ TRIANA, Jesús M. «Conflictos en la zona gris: Origen y desarrollo del concepto«. The Political Room. 8 de mayo de 2021.


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